City of Joy: mujeres sanando mujeres


Ilka Oliva Corado

En ningún tiempo de la historia de la humanidad  ha sido fácil ser mujer, el patriarcado se encarga de hacernos la vida insoportable con su misoginia y machismo; desde el inicio de los tiempos se emprendió una guerra contra las mujeres que conforme pasan los siglos crece en lugar de desaparecer; porque somos el peor enemigo de los cobardes que temen a nuestra fuerza, capacidad, inteligencia, entereza  y resistencia. A lo que somos capaces de hacer si llegáramos a gobernar el mundo en lugar de los hombres, si estuviéramos en las posiciones de poder que nos niegan. 

Entonces, nos insultan, nos golpean, nos abusan sexualmente, nos mutilan, nos desparecen y nos asesinan. El documental Ciudad de la alegría, o City of Joy como es su nombre original en inglés nos muestra la crueldad humana y de qué forma ésta guerra estructural se empecina en atacar a las mujeres que sobreviven en el último peldaño de las clases sociales en la África mancillada, específicamente en la República Democrática del Congo. 

Las empresas trasnacionales, las minerías, los traficantes de diamantes, de cobalto, de oro,  de todos los minerales que sacan de África para la industria mundial y que llevan la sangre de miles de familias destruidas, de pueblos enteros acabados y expulsados de sus tierras, de miles de niñas, adolescentes y mujeres violentadas sexualmente como forma de destrucción masiva a los poblados. Porque por nuestros patrones patriarcales sabemos que  una mujer jugada a ningún hombre importa, una mujer que fue tocada por otro hombre en lo más íntimo de su ser sin haberse casado antes  se convierte en la apestada de la comunidad, así es como estas grandes mafias de la extracción minera utilizan la violación sexual como el arma principal para destruir  los poblados donde con la autorización de las mafias del gobierno extraen los minerales que se llevan prácticamente de forma gratuita. 

Son turbas de paramilitares que toman los poblados, queman las casas, disparan, violan y se van; dejando heridos física y emocionalmente a los sobrevivientes. Un tipo de bandas que trabajan para el gobierno, adolescentes producto de violaciones sexuales, adolescentes a quienes les mataron a sus familiares, que lo han perdido todo  y que posteriormente son contratados por estas mafias para que ellos mismos acaben con otros poblados de la misma forma en que acabaron con los de ellos  otros hombres jóvenes que también lo vivieron. Entonces violan, golpean, mutilan, asesinan a otras mujeres para sacar la rabia de lo que otros les hicieron a sus hijas, hermanas, primas, abuelas, esposas, madres, amigas. Una cadena de violencia patriarcal que beneficia a quienes hacen de la clase obrera el lomo que sostiene el descaro del mundo. Acabando con el tejido social del poblado, acaban con la resistencia, así es como se llevan toda la riqueza mineral de África, así es como lo han hecho milenariamente. 

Un día un doctor de un poblado se vio sobrepasado con la cantidad de mujeres que llegaban mutiladas en sus partes genitales, fue el horror, él pensó que era otra guerra y jamás se imaginó que era específicamente la guerra contra las mujeres: violarlas, golpearlas, mutilarlas para destruir el tejido social de los poblados. Así es como el doctor Mukwege  realizó cirugías reconstructivas a más de 40,000 niñas, adolescentes y mujeres que llegaron al hospital después de ser atacadas por las milicias que destruían sus poblados.  Cirugías de reconstrucción vaginal, porque la saña, la finalidad no era solamente violarlas sino destruirlas físicamente también. 

Y nace City of Joy, o Ciudad de la alegría,  un centro de sanación donde mujeres atienden a mujeres, donde se cura para curar. El doctor Mukwege (ganador del Nobel de la Paz 2018) Christine Schuler Deschryver  quien es activista  y defensora de Derechos Humanos y Eve Ensler (creadora de Los monólogos de la vagina) deciden fundar el centro al que ingresan las niñas, adolescentes y mujeres que han sido víctimas de violencia sexual, están ahí durante 6 meses y reciben ayuda de psicólogas, trabajadoras sociales y otras mujeres que han sobrevivido a la violencia sexual de estas turbas, de estas milicias que se encargan de limpiar el terreno para que otros se lleven a costa de vidas y desgracias familiares los minerales que se esparcen por el mundo en tecnologías, por ejemplo: de teléfonos celulares inteligentes. 

6 meses donde las abrazan, donde tienen la oportunidad de dar sus testimonios y hablar, de reconstruirse, de conocer lo que  a otras les ha pasado, de saber que no están solas, de sanar: mujeres sanando mujeres. 

No soy de recomendar ni películas, ni libros, ni nada, pero City of Joy es una muestra de la capacidad que tenemos las mujeres para levantarnos, ponernos en pie y continuar. Es una muestra del amor humano, de la solidaridad, de la sanación del alma y es un testimonio también y una evidencia de la maldad humana, de lo que somos capaces de hacer para obtener riqueza y poder a costa de la vida de otros. 

Lugares como Ciudad de la alegría no deberían existir porque no debería existir la violencia sexual, no debería existir el robo de tierra ni el robo de minerales, no deberían existir las milicias, los paramilitares, las bandas de traficantes de minerales, no debería existir la maldad humana. Pero existe y gracias a  que City of Joy está, cientos de mujeres han podido sanar gracias al amor de otras, a los oídos de otras que se han sentado a escuchar, a la humanidad de otras que tuvieron la capacidad de sanarse para sanar. 

City of Joy es un documental revelador, cruel, duele verlo, los testimonios de violencia sexual son desgarradores pero es necesario que se vea en cuanto lugar sea posible, porque necesitamos educarnos sobre todos los tipos de violencia contra la mujer y los fundamentos que hacen que esta guerra en lugar de ser erradicada crece cada día más. 

Por mi parte agradezco a cada una de las mujeres que participaron en este documental, las veo como mis hermanas de sobrevivencia y admiro su capacidad de resistencia, su valor para dar sus testimonios frente a otras y dejarse grabar por una cámara. Admiro su capacidad para reponerse y continuar y su profundo amor para darse y sanar a otras. Ése debería ser nuestro canal de comunicación entre mujeres:  sanarnos unas a otras, jamás destruirnos entre nosotras. Y admiro también y agradezco a quienes decidieron fundar Ciudad de la alegría. 

https://cronicasdeunainquilina.com/2019/03/24/city-of-joy-mujeres-sanando-mujeres/

Castillo: “Abundan los obispos y los curas que no creen en el Dios del Evangelio, clérigos del integrismo rancio”


” Lo que cambia de verdad la sociedad es el cambio de los ciudadanos en sus convicciones”

Elecciones, urna electoral

“La sociedad se arregla cuando los ciudadanos, en lugar de odiarse y enfrentarse los unos a los otros, comparten entre ellos, en plano de igualdad, lo que son y lo que tienen”

“Jesús estaba convencido de que la sociedad no se arregla por el solo hecho de decirle a la gente que los gobernantes son unos ineptos, unos embusteros o incluso unos canallas”

25.03.2019 José María Castillo

Estamos en vísperas de elecciones generales y, por tanto, a las puertas de un mes decisivo. Una vez más, como siempre ocurre en estos casos, la gente centra su atención en los políticos. Cada cual, como es lógico, pensando que la solución de los problemas que nos abruman está en manos de los gobernantes que a cada cual le convienen, según sus intereses, sus ideas o sus carencias más apremiantes.

En estos casos, como es bien sabido, opinan los políticos, los periodistas y otras gentes, los que saben o creen saber de estas cosas. En una situación, como la que estamos viviendo, ¿tiene algo que decir la religión? Por supuesto, tiene mucho que decir. No olvidemos que religión y política son dos factores importantes en la vida, en la suerte o la desgracia de la sociedad, de los pueblos y de la gente. Y pienso que la religión, incluso con la crisis que arrastra, sigue siendo más importante de lo que muchos se imaginan, para resolver o agravar los enormes problemas que plantea la política. 

Política: de Juan Bautista a Pilatos

Pues bien, así las cosas, en los evangelios hay dos relatos que son especialmente elocuentes en lo que se refiere a las relaciones entre religión y política. Me refiero a la degollación de Juan Bautista (Mc 6, 14-29; Mt 14, 1-12; Lc 9, 7-9) y al asesinato de los galileos que mató Pilatos cuando estaban ofreciendo un sacrificio religioso (Lc 13, 1-5). Lo notable es que, en ambos casos, Jesús no protestó por aquellos delitos políticos tan horribles y tan injustos. ¿Es que Jesús fue cobarde? ¿Fue aquello un silencio cómplice?

En el caso de Juan Bautista, Jesús no dijo ni palabra contra Herodes. Y cuando Pilatos mató a los galileos, en vez de denunciar en público la canallada que había cometido aquel político sinvergüenza, Jesús le dijo a la gente: “Si no cambiáis de mentalidad” (“metanoête”), todos vais a perecer lo mismo” (Lc 13, 3). Pero, ¿a qué venía semejante advertencia? ¿en qué o por qué se tenían que “convertir” (cambiar la mentalidad) y modificar su vida y su conducta aquellas pobres gentes, que estaban oyendo a Jesús? ¿No habría sido más lógico y más razonable decirle a la gente que era necesario y urgente enfrentarse a aquellos políticos desvergonzados y asesinos?

¿Hay un "voto católico"?

¿Hay un “voto católico”?

Está claro que Jesús no pensaba así. Es decir, Jesús estaba convencido de que la sociedad no se arregla por el solo hecho de decirle a la gente que los gobernantes son unos ineptos, unos embusteros o incluso unos canallas. Lo que cambia de verdad la sociedad es el cambio de los ciudadanos en sus convicciones y, sobre todo, en su forma de vivir y en sus costumbres.

Los evangelios son elocuentes precisamente en este asunto capital. No puede ser mera casualidad que, en los tres evangelios sinópticos, después de relatar el crimen de Herodes (cuando mandó degollar a Juan Bautista), no se hace mención de denuncia alguna por parte de Jesús. Lo que viene a continuación de la comilona de Herodes y el asesinato del Bautista, es precisamente el episodio de la multiplicación de los panes (Mc 6, 30-44; Mt 13, 13-21; Lc 9, 10-17). El Evangelio es elocuente y va derecho al fondo del problema: la sociedad no cambia por el solo hecho de cambiar sus gobernantes. La sociedad se arregla cuando los ciudadanos, en lugar de odiarse y enfrentarse los unos a los otros, comparten entre ellos, en plano de igualdad, lo que son y lo que tienen.

El Evangelio, una enorme utopía

Por supuesto, todos sabemos que esto es un proyecto utópico. Y el Evangelio entero es una enorme utopía. Pero entonces la cuestión que se nos plantea es si los cristianos creemos o no creemos en el Evangelio. No olvidemos nunca esto: “El Evangelio, el mensaje redentor, nos sale al encuentro en Jesús y sólo en él. Pero el Dios del que habla Jesús tiene que ser diferente del dios creador. Es el Dios de la pura bondad, del perdón y de la no violencia, un Dios del que el mundo nunca había oído hablar” (Thomas Ruster).

Este es el Dios del que el papa Francisco no se cansa de hablar. La pena y la desgracia es que abundan los obispos y los curas que no creen en el Dios del Evangelio. Clérigos del integrismo rancio, que se sienten seguros con los privilegios del populismo intolerante de hace un siglo, que, con su sombra alargada, hace llegar hasta nosotros las dignidades y poderes de la Iglesia de antaño, aunque eso se consiga a costa de que las nuevas generaciones no quieran ni oír hablar de la Iglesia y del clero que tenemos ahora, cuando más necesitamos al Dios del Evangelio.  

La Iglesia está siendo purificada


El Vaticano realiza un cambio en leyes contra abusos

Nota del editor: Austen Ivereigh es periodista, escritor, profesor de historia contemporánea de la Universidad de Oxford, y autor de The Great Reformer: Francis and the making of a radical pope (Picador, 2015), una biografía del papa Francisco. Las expresiones de esta columna pertenecen al autor.

(CNN Español) — Los escándalos de abuso sexual en la Iglesia católica han producido en algunos una crisis de fe en el liderazgo de la institución. Los informes y escándalos convergentes el año pasado produjeron, sobre todo en Estados Unidos, una sensación de vergüenza y de shock generalizada en la población católica, que se manifestó en una rabia dirigida sobre todo a los obispos y deseos de reforma institucional.

Y en algunos casos, ha resultado —como lo demuestra una encuesta de Gallup— más de un tercio de los católicos estadounidenses dice haberse preguntado si permanecer o no en la Iglesia.

Pero lo que también muestra la encuesta es que entre los que participan en la vida de la Iglesia -los que van a misa, participan en la vida sacramental y dedican tiempo y recursos a ella- el impacto ha sido mucho menor. Hay tres razones para ello.

La primera es que, a diferencia de los católicos no practicantes, los que practican saben que el abuso y su encubrimiento es fruto del clericalismo y de la corrupción del sacerdocio, no del sacerdocio vivido de una forma evangélica, que en la experiencia de la mayoría de los católicos es su experiencia diaria.

El poder que Jesús dio a sus apóstoles no fue un poder de dominio sino de servicio, y en general los católicos experimentamos a nuestra Iglesia como modelo del último, y cada vez más, bajo el papa Francisco, que está invitando a la Iglesia a desprenderse del poder y del prestigio, y no temer la pobreza de los Evangelios.

La segunda razón es que. por lo general, por lo menos en EE.UU., los católicos han visto a su Iglesia cambiar. Ha sido un proceso largo y doloroso de transformación en respuesta a investigaciones periodísticas y demandas judiciales.

Una auditoría hecha por la Iglesia católica muestra que, a partir de los años 90, y sobre todo después del llamado Dallas Charter adoptada por los obispos estadounidenses en 2002, el abuso dentro las instituciones católicas ha caído de forma notable.

Hoy en día, por lo menos en EE.UU., los protocolos y la tolerancia cero han llevado a que nuevos casos de abuso clerical sexual de menores se reduzcan a un puñado de casos en cada país, según la Iglesia.

O sea, lo que revelan los escándalos no son las prácticas de la Iglesia de hoy sino sobre todo la del período 1960-1990. Estamos mirando los silencios de ayer con los ojos abiertos de hoy. En aquellas décadas había muy poca formación humana y pocos criterios para filtrar a los candidatos al sacerdocio con problemas afectivos y psicológicos. Se daba prioridad a la reputación de la institución, y las víctimas, cuando hablaban, eran ninguneados. Pero todo esto ha cambiado radicalmente.

Hoy se entiende mucho mejor que el abuso sexual de menores no es sólo una cuestión sexual sino también un abuso de poder y de conciencia, y cómo el prestigio del clero ofrecía un refugio para muchos hombres de egos frágiles.

La fachada detrás de la cual se escondían muchos abusadores se ha caído muy rápido una vez que las víctimas, ya como adultos, empezaron a hablar de sus experiencias e involucrar a periodistas y abogados.

El informe más chocante en esta materia fue el del gran jurado de Pensilvania de julio de 2018. Como la Comisión Real australiana de diciembre 2017, la investigación de 8 diócesis por el gran jurado revela un nivel chocante de abuso: entre 1950 y 2015, un 7% de los sacerdotes australianos fueron acusados de haber abusado niños.

Pero de los más de 300 sacerdotes en el informe de Pensilvania, solo dos pertenecen al período posterior a 2000, y no hubo encubrimiento: sus nombres fueron entregados por la propia diócesis. La misma historia cuenta la investigación australiana.

Esto no significa que sea un problema “de ayer”. Las heridas de las víctimas siguen abiertas, hay partes del mundo donde la Iglesia no se ha despertado a la realidad del abuso, y las revelaciones sobre el pasado exigen una conversión constante en el presente.

Pero la vergüenza da frutos. Lo que ven los católicos que aman la Iglesia —y el amor no es ciego al pecado y al fracaso— es la tercera razón: la institución está siendo purificada. No sólo son necesarios los protocolos sino un cambio de cultura.

En sus varias cartas el año pasado a la Iglesia de Chile, el papa Francisco insistía en que el pueblo de Dios tiene que dejarse purificar: el clericalismo que permitía y escondía el abuso demuestra una “pérdida de centro eclesial” que al revelarse también demuestra el camino de retorno: a volver a poner a Cristo, y a la víctima, al centro de la Iglesia, no el prestigio de la institución.

Como dijo el papa al pueblo de Dios en Chile, “el ‘nunca más” a la cultura del abuso, así como al sistema de encubrimiento que le permite perpetuarse, exige trabajar entre todos para generar una cultura del cuidado que impregne nuestras formas de relacionarnos, de rezar, de pensar, de vivir la autoridad, nuestras costumbres y lenguajes y nuestra relación con el poder y el dinero.

Esto se llama, en griego antiguo, la metanoia, la conversión de mentes y de corazones. Es decir, al mismo tiempo que los católicos vemos revelada la corrupción, vemos también a Dios que está despertando y purificando a su Iglesia.

Dios no abandona su Iglesia, a pesar de su infidelidad. Y si es así, ¿cómo la vamos a abandonar nosotros?

https://cnnespanol.cnn.com/2019/03/29

‘Narcoiglesias’: La amenaza del narcotráfico mexicano en la casa de Dios


PD América, 29 de marzo de 2019 a las 16:51 

Iglesia de MéxicoRELIGIÓN | VIDA RELIGIOSA

Presidiendo una plaza en un humilde barrio de Pachuca, en el centro de México, se erige una inmensa capilla. Con su enorme cruz plateada y sus altos muros naranjas podría ser el orgullo de la ciudad. Pero es la vergüenza de la Iglesia Católica mexicana. La Iglesia católica no es solo la iglesia de los abusos… hay mucho más y maravilloso)

Hasta hace poco, de una de sus paredes colgaba una placa con el nombre del benefactor que ayudó a financiar el templo: Heriberto Lazcano, generoso católico y según las autoridades, “El Lazca”, líder del sanguinario cartel de Los Zetas. (Iglesia en Cataluña: la secta amarilla formada por curas, monjes, monjas y obispos separatistas)

Al “Centro de Evangelización Juan Pablo II” le han bautizado como “narcocapilla”, el término con el que en México se conoce a los templos donados por traficantes de drogas.

Aquí, cada 2 de febrero se celebra una fiesta, se levanta un escenario y una banda toca corridos que hablan del “jefe de jefes”. Todo bajo la mirada de una enorme mansión en lo lejos que, según los locales, pertenece a un gran capo.

Los obispos mexicanos han condenado estas prácticas, argumentan que el dinero del narco corrompe y está manchado de sangre, y que se trata de casos aislados.

Obligados a vigilar

“Si alguien tiene constancia de que ese dinero viene del narcotráfico hay que denunciarlo”, le dice tajante a BBC Mundo Oscar Arias Bravo, sacerdote de Cáritas México. Aunque asegura que no se puede responsabilizar a los párrocos de todas las limosnas con rastro de violencia.

“Si bien un sacerdote está obligado a vigilar que esas limosnas son buenas, también es muy complicado investigar el origen de esos fondos. Si el párroco quisiera hacer un juicio a una familia de narcotraficantes por una limosna estaríamos haciendo el papel del gobierno“, apunta.

“Los sacerdotes en México hemos celebrado miles de misas y funerales por las víctimas, hemos ido a los hospitales”, dice este cura, defendiendo la labor de su iglesia ante la mayor crisis de inseguridad de las últimas décadas.

Amenazados

La de Pachuca, Hidalgo, y más narcocapillas en pie en otras partes del país también forman parte del México que Benedicto XVI visitará este viernes.

El Papa llegará a León, donde el arzobispo pidió a los narcotraficantes que aprovechen este evento para arrepentirse por sus crímenes y dejar de matar.

Y es que el líder de los católicos se encontrará en su primer viaje a México con un país golpeado por la violencia, con cerca de 50.000 muertos tras una llamada Guerra al narcotráfico que también ha tocado a su Iglesia.

En algunos casos, como el de las narcolimosnas, porque la institución ha convivido con este fenómeno durante años, sobre todo en la zona norte del país.

“Sí hay muchas diócesis, por ejemplo en Sinaloa, donde está la tentación de ser cómplices, por la misma intensidad de la amenaza (del crimen organizado). Ese es un reto grande en la Iglesia”, asegura Angela Casas Méndez.

Esta monja trabaja ahora con religiosos colombianos que vivieron los peores años de la violencia en aquel país.

La Iglesia Católica busca aprender de esa experiencia para responder a las necesidades de las víctimas, ayudar a reconstruir el tejido social mexicano… y protegerse de los ataques.

Casas asegura que a los religiosos también les ha tocado arriesgar su vida por realizar su labor pastoral en zonas de conflicto. “En Nuevo Laredo, a un sacerdote le balearon el templo, en Acapulco la situación es muy fuerte y la Iglesia está intentando organizarse. Todos se están viendo afectados de una u otra manera”, explica.

Rebaño sin pastor

Pocos lugares conocen mejor la violencia del narcotráfico y su combate como los habitantes de Coahuila, en la frontera con Estados Unidos. En Saltillo, la capital, se han sucedido en las últimas semanas los enfrentamientos entre bandas rivales,granazados y tiroteos.

El Obispo de esta ciudad, Raúl Vera, se ha convertido en uno de los líderes morales de una comunidad afligida.

Pero es también, dentro de la jerarquía católica, el mayor crítico de la estrategia del presidente Felipe Calderón contra el crimen organizado.

“Los carteles se están multiplicando, el número de muertos crece, la corrupción está cada día más adentro… Cuando escuchamos hablar al presidente de que su estrategia está teniendo éxito pensamos o bien que lo tienen en una campana de cristal o que sencillamente es un mentiroso. Yo me iría por lo segundo“, denuncia.

Raúl Vera representa a una parte de la Iglesia Católica Mexicana que se ha puesto del lado de organizaciones como el Movimiento por la Paz del poeta Javier Sicilia.

Otros sacerdotes también han denunciado el abandono de las víctimas, como Alejandro Solalinde, quien en los últimos años se ha revelado como uno de los principales defensores de los migrantes centroamericanos amenazados por el crimen en el sur del país.

Según Vera, el gobierno no es el único que le hafallado a viudas y huérfanos. También la Iglesia.

“En este momento deberíamos estar haciendo un trabajo extra por un pueblo sin pastor. Y no lo estamos haciendo”, le dice a BBC Mundo. “La gente tiene una esperanza de que la Iglesia la defienda, que el Santo Padre llame la atención de los políticos, de los obispos, para atender a las víctimas” afirma.

https://www.periodistadigital.com/religion/vida-religiosa/2019/03/29/narcoiglesias-la-amenaza-del-narcotrafico-mexicano-en-la-casa-de-dios.shtml

CHILE: El documento reservado en que la Iglesia defendía no entregar información de posibles delitos a la justicia civil


El texto, que data del año 2003, fue elaborado por un grupo de obispos de la Conferencia Episcopal, quienes ante los requerimientos de la justicia señalaron que los antecedentes sobre las denuncias por abuso sexual “estaban bajo el secreto pontificio”. CompárteloComparte en FacebookComparte en Twitter

Durante la transmisión de Marca Registrada de CNN Chile, se reveló en exclusiva un documento reservado que data del año 2003 en que la Conferencia Episcopal defendía no entregar información sobre posibles delitos a la justicia civil.

“Ninguna autoridad civil tiene derecho a conocer, requerir, ningún documento, declaraciones, o sentencias que consten en tal proceso canónico”, dice el texto leído por Mónica Rincón.

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Mónica Rincón González@tv_monica

“Ninguna autoridad civil tiene derecho a conocer, requerir, ningún documento, declaraciones, sentencias que consten en proceso canónico” En documento privado Conferencia Episcopal 2003 defendía no entregar información de posibles delitos a Justicia Civil Te lo contamos en #MRCNN8522:55 – 28 mar. 201992 personas están hablando de estoInformación y privacidad de Twitter Ads

Lo anterior en el escenario que enfrenta la Iglesia Católica, en que sus principales autoridades han debido declarar ante la justicia por el presunto encubrimiento de los abusos sexuales al interior de la institución, entre ellos el cardenal Francisco Javier Errázuriz.

Este documento además evidencia como una “media verdad” las recientes declaraciones del cardenal Ricardo Ezzati, también imputado por el mismo delito, quien en distintas entrevistas ha asegurado que el fiscal Emiliano Arias nunca le solicitó documentos para las investigaciones.

También es conocido que la justicia solicitó a monseñor Alejandro Goic la información relacionada con menores abusados y se le dijo que el Vaticano había sostenido que eran secretos, basándose precisamente en el documento anterior.

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Y en conversación con el programa 360°, Arias, el persecutor que lidera la causa contra la Iglesia, confirmó que efectivamente “esa es la respuesta que a nosotros siempre se nos dio, que estos antecedentes estaban bajo el secreto pontificio”.

“Los delitos de acción penal publica tienen que ser conocidos por la Fiscalía (…) Para efectos del Estado de Derecho, el delito de abuso sexual hacia menores es tan grave como un homicidio“, señaló.

Arias agregó que la actitud cambió sólo en 2018, y se comenzaron a informar a la justicia civil de los casos que llegaban a la oficina de denuncias, luego de que el Ministerio Público realizara allanamientos e incautaciones a sus dependencias

Por lo mismo, confirmó que podría configurarse una conducta habitual de encubrimiento desde 2003 y 2018, que es la tesis que maneja la Fiscalía, por lo que algunos casos no estarían prescritos y existe al menos la posibilidad de investigar.

https://www.cnnchile.com/pais/documento-reservado-iglesia-no-entregar-informacion-justicia_20190329/

Cardenal Woelki: la Iglesia no necesita reinventarse sino ser fiel a Cristo y al Evangelio


Cardenal Woelki: la Iglesia no necesita reinventarse sino ser fiel a Cristo y al Evangelio

ARTÍCULO «CHRISTUS IM BLICK», PUBLICADO EN EL DIE TAGESTPOT

El cardenal y arzobispo de Colonia, Rainer Maria Woelki, ha reconocido que el hecho de que muchos fieles estén pidiendo un cambio en la enseñanza moral de la Iglesia es consecuencia de no haberla predicado bien. Y advierte igualmente que a pesar de la presión de la sociedad y los medios de comunicación, la Iglesia no puede cambiar sus enseñanzas y contradecir el Evangelio

29/03/19 11:43 AM

(InfoCatólica) El cardenal, refiriéndose a la Iglesia en Alemania, asegura que aunque la misma es valorada positivamente por su aporte a la tradición cultural del país o como empleadora -cientos de miles de alemanes trabajan empleados en las diócesis- resulta «aterrador y vergonzoso que cada vez menos personas quieran escuchar el mensaje de la salvación, que no pidan los sacramentos, que consideren el evangelio como algo piadoso y el credo como algo poético. Al parecer, los heraldos de la fe han fracasado».

El purpurado explica que «en los debates en curso sobre las “reformas” necesarias para la Iglesia en Alemania, la conciencia de la crisis y la comprensión de sus propios errores y debilidades se sienten claramente» y se han agravado «dramáticamente por la devastadora pérdida de confianza que provocó el escándalo de abusos». Pero, advierte, en estos debates, la pregunta fundamental no es sobre la propia Iglesia sino al revés: «¿qué quiere la gente? ¿qué se espera de la iglesia? ¿Qué importa y qué no? ¿En qué tiene que adaptarse, porque de lo contrario ya no puede ser aceptada?»

Woelki denuncia que «esto lleva rápidamente a afirmar que la iglesia debe renunciar a lo que está “desactualizado” para convertirlo en “contemporáneo” y que simplemente no tiene futuro sin concesiones a las demandas de las personas y los medios de comunicación». Y que por consiguiente «la Iglesia debe reconocer la realidad de la vida» e «incluso debe entender dicha realidad como una fuente adicional de revelación».

«Que la iglesia debe “reinventarse”», advierte el cardenal, «es la culminación finaly la cristalización de este debate».

Al contrario, el arzobispo de Colonia, opina que aunque «la realidad es de hecho reveladora» no es necesariamente una relavación «divina. Adaptarse a esta realidad no puede ser el lema, sino la interpretación de esta realidad a la luz del Evangelio. La tarea de la iglesia es discernir los espíritus, unos de otros. No importa cuán grandes puedan ser las presiones de los medios y las expectativas del público, no puede esconderse con cambios en sus enseñanzas si los mismos contradicen el espíritu del evangelio».

El cardenal responde a quienes creen que solo los grandes dogmas no pueden ser cambiados: «Y eso se aplica no solo a los grandes dogmas como la Trinidad o la filiación divina de Cristo, sino también a otras cuestiones fundamentales». Por ejempo, «se aplica con respecto al orden de la creación, el orden mutuo del hombre y la mujer, su amor y fidelidad» o que su unión debe estar «fundamentalmente abierta a una nueva vida…»

También el hecho de que la iglesia, «en obediencia al modelo de Jesús, no puede ordenar que las mujeres sean sacerdotes. Tales y similares decisiones de la iglesia tienen un significado que hace que sea imposible cargárselas con un golpe de pluma. Eso sería negar la dirección que Dios Padre da a través del Hijo en el Espíritu Santo».

El cardenal razona su postura:

«El argumento de que «votar con los pies», porque la salida de muchas personas de la iglesia simplemente no deja otra opción, no me convence. Cristo mismo, con su proclamación, no solo provocó aprobación y regocijo, sino también incomprensión y rechazo: «Este discurso es duro.¿Quién puede oírlo? »(Jn 6:60). Como resultado, no adaptó su doctrina a los deseos de la gente, sino que aceptó la verdad de que «muchos de sus discípulos se retiraron y … no anduvieron con él» (Juan 6:66).

Los números y las mayorías nunca pueden decidir la verdad; No solo a nivel eclesial… ya que la experiencia histórica muestra que las mayorías pueden ir mal y pueden estar terriblemente equivocadas. ¿Qué son las mayorías? ¿Persistiría la creencia eclesial, con la expectativa de una presión que cuestione la resurrección del Señor? Al final, ¿podrían las mayorías decidir sobre si se debe afrontar la culpa y el pecado en la confesión cristiana? ¿Qué pasaría si el «voto en los pies» algún día probara que la filiación divina de Cristo ya no es aceptada y que debería ser reducido a un hombre ejemplar? ¿Se aplica también, lo que he escuchado tantas veces en las últimas semanas, que la iglesia tiene que «actuar» porque no tiene otra opción? ¿Entonces la nueva realidad sería también una fuente de revelación?»

«Y, por último», añade, «los que están presionando tanto dentro como fuera de la iglesia para que se cambien algunos temas, como abolir el celibato, reevaluar la homosexualidad, ordenar a las mujeres y aceptar la sexualidad extramarital en general», deben responder a estas preguntas: «¿Por qué los cristianos protestantes en Alemania, que tienen todo esto, lo que ahora se exige, no aguantan mejor, no tienen tantos pastores, no tienen más practicantes o no están mejor en cuanto al número de los que abandonan la fe? ¿No es ello una indicación de que los verdaderos problemas están en otra parte, que todo el cristianismo está luchando con una crisis de fe y comprensión y no tanto con una nueva realidad de la vida que finalmente debe afianzarse?»

Woelki advierte que «la falta de comprensión de los aspectos clave de la fe católica, incluida la doctrina sacramental, el sacerdocio, la revelación y la práctica cristiana de la vida y la fe, debería, en primer lugar, despertar a los católicos y dejar claro que estamos haciendo algo mal. ,Hablamos demasiado acerca de la Iglesia y muy poco acerca de Cristo; nos miramos demasiado a nosotros mismos y muy poco a Él».

El cardenal asegura que «solo si la iglesia apunta más allá del mundo visible y da testimonio de la salvación del hombre a través del Hijo de Dios, solo entonces continuará ganando a las personas y guiándolas hacia la salvación».

«Por decirlo claramente», apunta el purpurado, «la alternativa a la que nos enfrentamos es: o una Iglesia que vuelva a ser oro o la descristianización del mundo, al menos en la parte del mundo donde vivimos los alemanes, porque en otras partes hay tendencias que apenas son comparables a las nuestras».,

Finalmente, el arzobispo de Colonia asegura que no quiere «ser mal entendido. No estoy hablando aquí de un tradicionalismo irreflexivo, un anhelo de lo que supuestamente fue mucho mejor ayer, no quiero un castillo en el que una pequeña manada piadosa esté atrincherada. Por el contrario, quiero crecer y partir, quiero tener fe en el aquí y ahora, pero todo eso solo llegará e inspirará a la gente, si todos somos fieles a nuestra misión. El camino de la Iglesia solo puede conducir al futuro y no al pasado, pero este futuro solo lo configurará si se refleja nuevamente en Cristo, cuando regrese a Él allá donde ella lo haya perdido de vista».

Estas son las palabras finales del cardenal Woelki:

«¿Por qué la iglesia? La respuesta no tiene que ser inventada, sino redescubierta y buscada nuevamente. Si somos honestos, los humanos no hemos inventado nada, ni el mundo ni nosotros mismos, ni la iglesia ni la fe. Todo se nos confía. Se nos ha dado, bastante inmerecidamente. Sólo en este espíritu y humildad puede la Iglesia renovarse. No tiene que ser guiada por la visión de sí misma o del mundo, sino solo mirando al Salvador, mirando a Cristo».

Christus im Blick (en alemán)

PERU: Carta abierta de los movimientos laicales al nuevo arzobispo de Lima


Querido/a amigo/a:

Desde Perú recibimos con alegría la carta que  movimientos laicales de esa tierra han escrito al nuevo arzobipo de Lima.

El otro día, presentábamos una entrevista realizada y publicada en  RD a dicho arzobispo, Carlos Castillo Mattasoglio y nos congratulabamos de que haya personas con una responsabilidad jerárquica que se sientan claramente miembros del Pueblo de Dios , capaces de trabajar codo a codo con  los demás, impulsando la acción correponsable del laicado.

Esta carta lo confirma; y también pone de relieve la fuerza  y el entusiasmo de estos doce movimientos laicales de Perú que se sienten Iglesia participativa y correponsable en comunión con su jerarquia; y que desde el VER- JUZGAR- ACTUAR quieren transformar la vida, la sociedad y la Iglesia desde la perspectiva del Evangelio, con la mirada puesta en los pobres.

Agradeciendo la comunicación de su parte, la compartimos hoy con vosotros.

Carta abierta a S.E. Monseñor Carlos Castillo Mattasoglio, arzobispo de Lima

Querido Carlos,

Agradecemos al Señor la acertada decisión que te coloca ahora al frente de la Iglesia de Lima. Saludamos con mucha alegría tus primeras palabras como arzobispo pronunciadas en tu homilía del sábado 2 de marzo. Valoramos enormemente tu decisión de “contribuir desde esta sede primada a que fortalezcamos la unidad en el Espíritu de Jesús, que procuró siempre la diversidad de carismas y estilos, e hizo crecer la unidad dentro de la diversidad”. Y aceptamos con entusiasmo tu propuesta de “entrar en un proceso sinodal permanente, que a todos nos reúna en distintos espacios interpersonales, a fin de conversar y dejarnos iluminar por la palabra de la verdad e irla encontrando juntos y poco a poco”. Nos comprometemos a participar activamente en este proceso desde nuestros diversos carismas, en estrecha relación con el arzobispado de Lima y también con la Comisión Episcopal de Laicos y Juventud que preside Monseñor Alfredo Vizcarra.

Nos conoces. Somos doce movimientos de laicos católicos que desde hace más de trece años nos hemos juntado en la Mesa de Movimientos Laicales para sumar esfuerzos y experiencias y beneficiarnos con nuestra diversidad. Abarcamos a niños, adolescentes, jóvenes y adultos del mundo del trabajo, además de jóvenes universitarios, educadores, comunicadores y profesionales. También nos complementamos en sensibilidades diversas en nuestras espiritualidades, a la vez que todos reivindicamos una posición común de Iglesia “en salida” centrada en la opción preferencial por los pobres fundamentada en el evangelio.

Ante la indiferencia por la pobreza en sus múltiples rostros, ante la violencia hacia las mujeres y los niños que conduce a una ola insoportable de feminicidios y abusos, ante la corrupción, ante las faltas de alternativas de nuestros jóvenes, y tantos otros problemas muy graves de nuestro país y de nuestra Iglesia, observamos a la vez nuevas y extraordinarias oportunidades que nos entusiasman y constituyen nuevos retos.

Como lo han expresado los amigos chilenos en su reciente sínodo laical, estamos convencidos de que “otra Iglesia es posible” y asumimos la tarea de ser parte de la construcción de esta Iglesia pobre para los pobres, seguidora de Jesús y no clerical en la que a los laicos – varones y mujeres – nos corresponde encontrar nuestro lugar de bautizados como parte del pueblo de Dios (Lumen Gentium, cap. II, Evangelii Gaudium 102), ejerciendo nuestro “apostolado en el mundo a manera de fermento” (Apostolicam Actuositatem, 2), en la “transformación de las distintas realidades terrenas”(Evangelii Gaudium, 201). Y, como lo dijo Francisco, que sea una Iglesia “con rostro joven y con rostro femenino” (Discurso de Francisco al Comité Directivo del CELAM en Bogotá – 7 de septiembre de 2017).

Anhelamos y buscamos esa Iglesia a la que Francisco nos convoca cuando habla de una “Iglesia en salida – laicado en salida” que requiere “laicos bien formados, animados por una fe genuina y límpida, cuya vida ha sido tocada por el encuentro personal y misericordioso con el amor de Cristo Jesús. Tenemos necesidad de laicos que arriesguen, que se ensucien las manos, que no tengan miedo de equivocarse, que sigan adelante.” (Francisco en la asamblea plenaria del consejo pontificio para los laicos, 17 de junio de 2016)

Por ello nos comprometemos a participar de esa Iglesia de Lima que propones, “abierta a la sociedad civil, sus búsquedas y puntos de vista laicales”, “que acompaña el sufrimiento de su pueblo con su acción social de servicio solidario y comprometido – hacia los sectores más pobres”, “responda a las exigencias del cuidado de la casa común con una ecología integral”, “una Iglesia que promueve al laicado sensible, serio, responsable y alegre”.

Estaremos también especialmente atentos y te apoyaremos en “la acción de la Iglesia [que] ha de ejercerse en la defensa y la toma de partido en favor de las víctimas, sobre todo menores, y en contra de los abusadores del clero y de sus encubridores.” En la carta que dirigimos al papa Francisco con ocasión de su visita al Perú, insistimos como tú en el deber de escuchar a las víctimas de los abusos sexuales dentro de la Iglesia y de buscar que las instancias judiciales del Estado hagan justicia. Sabemos, como lo has adelantado, que actuarás correctamente en este aspecto, de conformidad con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud mencionadas por el papa como referencia de la política de la Iglesia para evitar los abusos y la violencia con los niños y niñas. Estaremos llanos a participar desde nuestros diferentes carismas y posibilidades en los procesos necesarios para escuchar a las víctimas y resarcirlas, así como para construir estructuras de poder y de formación q
 ue den paso a una Iglesia en la que este tipo de abusos sean combatidos desde la raíz.

Para terminar, querido Carlos, los movimientos firmantes ratificamos nuestro compromiso con la construcción y consolidación de una Iglesia iluminada por el evangelio y por los documentos del Concilio Vaticano II y de las Conferencias Episcopales Latinoamericanas, orientada por nuestro papa Francisco, por nuestra Conferencia Episcopal y por tu conducción como arzobispo de Lima. Seguiremos trabajando por un laicado en salida identificado con la opción preferencial por los pobres.

Esperamos, por ello, que abras cauces para una acción creativa y renovada de los laicos dentro de la Iglesia no clerical y evangélica que soñamos. Convócanos para ello. Desafíanos a “ver, juzgar y actuar” de manera nueva en nuestra Iglesia y en nuestro mundo. Para eso existimos y a unirnos para ello nos comprometemos.

Con nuestros más sinceros saludos y abrazos de hermanos en Jesús nuestro Señor.

Lima, el 25 de marzo de 2019
MESA DE MOVIMIENTOS LAICALES
Juan Ansion (coordinador)

MANTHOC  Movimiento de Adolescentes y Niños Trabajadores Hijos de Obreros cristianos

EDOC   Equipos docentes del Perú

Juventud Obrera Católica  JOC PERÚ

Rama secular de los Sagrados Corazones del Perú

Fraternidad secular Carlos de Foucauld

CVX Comunidad de Vida cristiana- Perú

Movimiento de Profesionales Católicos   MPC( MIIC- Pax Romana)

Unión Nacional de Estudiantes Católicos UNEC

Comunidad de laicos y laicas del Prado

Movimiento de Trabajadores Cristianos MTC PERÚ

Asociación peruana de Comunicadores Mons. Luciano Metzinger. SIGNIS- PERÚ

Institución Teresiana- Perú

Esperando que sea de tu interés

Un abrazo fraterno
Emilia Robles

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