“África se está movilizando y aquí nos tenemos que enterar”


Activistas de cinco países de África Subsahariana participan en el I Foro Internacional Gobernanza, Movimientos sociales y Participación ciudadana en Las Palmas de Gran Canaria

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De izquierda a derecha; Mamadou Dia (Senegal), Nicole Ndongala (RDC), Nebon Babou Bassono (Burkina Faso), Fatouma Harber (Malí), Aminetou Ely (Mauritania) y el moderador José Naranjo, en Las Palmas de Gran Canaria.
De izquierda a derecha; Mamadou Dia (Senegal), Nicole Ndongala (RDC), Nebon Babou Bassono (Burkina Faso), Fatouma Harber (Malí), Aminetou Ely (Mauritania) y el moderador José Naranjo, en Las Palmas de Gran Canaria.

ANA HENRÍQUEZT

Las Palmas de Gran Canaria 10 ABR 2019 – 18:45 COT

“África se está movilizando y aquí nos tenemos que enterar”. Esta llamada de atención la dirigía este lunes el burkinés Nebon Babou Bassono a los asistentes al I Foro Internacional Gobernanza, Movimientos sociales y Participación ciudadana celebrado por el Cabildo de Gran Canaria en la capital isleña. Bassono y otros cuatro activistas africanos expusieron las dificultades en sus países de origen y las respuestas de la sociedad civil. Mauritania, Senegal, Mali, Burkina Faso y República Democrática del Congo. Cinco Estados con realidades muy diversas pero algunos puntos en común: la frustración y el descontento por la mala gestión gubernamental que, bien canalizados, pueden conducir a mejoras sociales, y la determinación de las nuevas generaciones.

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Conducido por el periodista especializado en el continente, José Naranjo, el Foro arrancó con la intervención de quien ese mismo día había recibido, desde Italia, el premio a La Donna dell’Anno, Aminetou Ely, presidenta de la Asociación de Mujeres Jefas de Familia (AFCF son sus siglas en francés) de Mauritania. Ely  insistió en la naturaleza multicultural y multiétnica de una república en la que conviven cuatro comunidades: la mora, la pular, la wolof y la soninké.

Pese a que Mauritania aprobó la ley contra la esclavitud hace cuatro años, Ely lamenta que esta no se aplique y que haya un racismo que mina la cohesión social y que es transversal, desde un acceso desigual a los recursos públicos, hasta la discriminación que sufre la población negra en todas las esferas y, sobre todo, en el ejército. A juicio de la reconocida activista, otros problemas acuciantes en Mauritania son el extremismo religioso, el blanqueamiento de dinero, la mercantilización de la educación, y el retroceso en las libertades de expresión, reunión y manifestación.

Fruto de la inseguridad reinante y del descontento social, la mauritana alerta de la posibilidad de una guerra civil. “Habrá una explosión”, declaró la activisa, que pide un nuevo enfoque de la religión musulmana y un esfuerzo real por la reconciliación nacional.

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Senegalés que migró por mar a España, se hizo activista para ayudar a quienes llegaban como él y regresó para crear su propio proyecto de desarrollo comunitario. Muy resumido, este sería el periplo de Mamadou Dia.

Tras aprender castellano (en varios acentos de la geografía española) e instalarse en el país, volvió a su Gandiol natal, creó la asociación Hahatay, implicó a todos sus habitantes en la construcción y dinamización del Centro Cultural Aminata y allí invita a jóvenes europeos para que hagan lo que el viejo continente impide hacer a los africanos: crear vínculos humanos simplemente “compartiendo un espacio y un tiempo”.

Dia destacó como hándicap para los africanos la falta de reconocimiento de la cultura propia debida a la imposición de un modelo de desarrollo ajeno, por el que parece que siempre necesiten “a un experto francés diciéndoles cómo vivir sus vidas”.

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Así prefiere definirse Fatouma Harber, quien considera que su compromiso se extiende más allá de su actividad on line. Según sus propias palabras, desde que en 2012 la historia se parara en Mali, “todo no es más que fachada”. Los medios de comunicación están claramente polarizados a favor o en contra del Gobierno. La televisión nacional se pasea con el Presidente y su familia. No se hizo nada cuando 12 mujeres fueron secuestradas en un pueblo, por mucho que ella gritara y contactara con organismos como la MINUSMA. Por todo esto, Harber defiende la blogosfera como “la única vía sin corromper”.

En 2013 participó en el nacimiento de la comunidad bloguera en el país (Doniblog) y, tres años después, creó un espacio de formación digital en Tombuctú. Además, coordina el proyecto Benbere. La maliense aprovechó la tribuna del Foro para denunciar los “oportunos” cortes de Internet, como el que sufrieron la semana pasada, a dos días de una gran manifestación contra el Gobierno que estaba convocada en Bamako.

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Nebon Babou Bassono, más conocido como Babou, empezó su alocución agradeciendo que les permitieran hablar en primera persona, en lugar de ser explicados por terceras personas, que es a lo que están acostumbrados.

Militante en la diáspora del movimiento ciudadano Le Balai Citoyen, el cual lideró las movilizaciones que derrocaron a Blaise Compaoré en 2014, y portavoz en Barcelona de la plataforma Emergencia Frontera Sur, afirmó tajante en nombre de la juventud: “ya no pedimos, exigimos. La época del buen negro pasó y el espíritu de las primaveras árabes sigue descendiendo hacia el sur”.

Babou cree que quienes están fuera deben utilizar sus privilegios para alertar de las vulneraciones de derechos que padecen quienes siguen en sus países de origen. Defensor de no entrar en “debates electoralistas baratos” sobre la migración, quiso dejar tres ideas: que quien pierde con la migración es África, que es un continente no pobre sino empobrecido, y que está convencido de que la solución no vendrá de las políticas europeas y sí de los movimientos sociales.

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Su proceso migratorio fue como el de muchas congoleñas cuyas familias decidieron sacarlas de República Democrática del Congo por la violencia, especialmente dura contra las mujeres. Nicole Ndongala, directora de la asociación Karibu, se enorgulleció de servir como ejemplo para otras que, en la misma situación que ella vivió en 1998 cuando llegó a España, piensan: “si tú has podido, yo también”.

Subrayó el papel de las mujeres en la movilización social de RDC, por su hartazgo ante la impunidad reinante, y el olvido que padecen las numerosas niñas que malviven en las calles de Kinshasa. También advirtió de cierto activismo protegido desde el poder y de la importancia de empoderar aquí, a las migrantes, en vez de enviar dinero a asociaciones que quizá allí estén a las órdenes del Gobierno. Ndongala cerró el encuentro cantando Malaika, de la emblemática Miriam Makeba.

https://elpais.com/elpais/2019/04/11/africa_no_es_un_pais/1554938742_426063.html

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