Indira Gandhi, en femenino


Hay batallas que hay que dejárselas al Señor, defensas o luchas personales, en las que hay que descansar en Él, y dejar que actúe en Su tiempo perfecto y soberano.

FOLLAS NOVAS AUTOR Beatriz Garrido 13 DE ABRIL DE 2019 23:50 h

Indira Gandhi. /

Wikimedia Commons

“Con el puño cerrado no se puede intercambiar un apretón de manos”.   “Normalmente la inspiración divina llega cuando el horizonte es más negro”.   “El mundo exige resultados. No le cuentes a otros tus dolores del parto. Muéstrales al niño”.   “Para liberarse, la mujer debe sentirse libre, no para rivalizar con los hombres, sino libres en sus capacidades y personalidad”.   “Un día mi abuelo me dijo que hay dos tipos de personas: las que trabajan, y las que buscan el mérito. Me dijo que tratara de estar en el primer grupo: hay menos competencia ahí”.   “El perdón es una virtud de los valientes”.   “Es un verdadero privilegio haber sobrellevado una vida difícil”.    “El amor jamás reclama; da siempre. El amor tolera, jamás se irrita, nunca se venga”.   “La desconfianza es una señal de debilidad”. Indira Gandhi Creo sinceramente que porque mi Señor quiso que fuera así, siempre he sido una mujer de rompe y rasga. Nunca me he “parado en barras” y luché muy fuerte por defender lo que creía correcto delante de Dios; claro que eso conlleva muchos y duros precios. Pero cuando miro hacia atrás, y recuerdo miles de cosas que me han roto el corazón, y hasta me han quitado el aire, simplemente doy gracias a Dios por haberme hecho tal y como soy… Tal y como el quería que fuese. Eso no significa que no tenga que pulir a Sus pies todas las aristas cortantes de mi vida, esa es una tarea que no terminará, hasta que llegue a Su presencia. ¡Sí! Miro atrás en diferentes ocasiones, y cuando puedo ver que ha valido todo el sufrimiento pagado, por conseguir muchas cosas para la generación que venía detrás, creo que realmente  ha merecido la pena. De todos modos, no sé si el paso de los años, los dolores vividos, los precios pagados, o un excesivo……. “Estate quieta, estate quieta y déjale al Señor” Hicieron que no hace mucho me sentara con calma, y comenzara a pensar… ¿Qué ha sido de ti Beatriz? ¿Dónde está la esencia de la mujer que yo creé y formé con un propósito muy determinado?. Sé demasiado bien que hay batallas que hay que dejárselas al Señor, defensas o luchas personales, en las que hay que descansar en Él, y dejar que actúe en Su tiempo perfecto y soberano. Y que llegan momentos a nuestras vidas, en donde arremeten vientos de cambios; es ahí cuando hay que descansar con calma, y descansar y esperar en nuestro Dios. Me encantan las palabras de Charles Swidall: “La espera, es uno de los métodos preferidos de Dios para preparar con propósitos significativos a personas especiales. Este principio está claro en toda la Biblia de tapa a tapa.  Como dice el Salmo 27: 14, “ Espera en el Señor, esfuérzate y aliéntese tu corazón. ¡Sí!  Espera en el Señor”. Moisés, Elías, Pablo, e instrumentos muy escogidos por Dios, tuvieron que dejar que el Señor puliera sus vidas, y pasaron por momentos duros de espera, casi depresión, cuestionamiento y muchas otras cosas. Pero siempre el Señor estuvo con ellos, y fueron instrumentos más que útiles en Sus manos; y cuando en ocasiones, a veces tan largas como 40 años de Moisés en el desierto, más que necesarios por mil motivos, dieron paso a… no una salida no por una ventana ¡Lo siento, no me gusta nada esa expresión! Cuando Dios hace las cosas, las hace con grandeza, es a nosotros a los que nos toca ser humildes, y seguir Sus pisadas. ¡Me encanta la vida de Indira Gandhi! Y escapando de matices políticos o de algún lado oscuro que prefiero no tocar, me fascina su personalidad, su trabajo y empeño por lo que quería, y su lucha, hasta dejarse la vida en el empeño. Más allá de cualquier otra cosa, vivió y hasta murió por aquello que soñaba, quería, anhelaba….. Indira nació en noviembre de 1917 en Allahabad y desde muy niña su vida estaría íntimamente ligada a la política. Nacida en el seno de una familia influyente y acomodada, los Nehru, vivió de cerca las consecuencias de la oposición a la dominación británica. “¡Si supiera cómo me ha formado el haber vivido en aquella casa en la que la policía irrumpía llevandóselos a todos!”, le espetó a Oriana Fallaci. No le faltaba razón, su casa fue un ir y venir de reuniones y resistencia, de militares trajeados, detenciones y temor. Indira Gandhi de niña, fue protagonista de una infancia turbulenta e inestable Indira fue una niña nerviosa y llegó a confesar que su infancia tuvo poco de feliz y serena. Idolatró a figuras fuertes y decididas, entre ellas Juana de Arco. “No recuerdo dónde leí algo acerca de ella, pero sí recuerdo que inmediatamente asumió una importancia definitiva para mí. Quise sacrificar mi vida por mi país. Parecían tonterías y en cambio… Lo que sucede cuando somos niños incide para siempre en nuestra vida”, llegó a afirmar siendo adulta. “Hay esperanzas que no se pueden cumplir ni en toda una vida (…). Ahora las llamas se han extinguido, las cenizas están frías y pronto se recogerán en una urna de bronce. Le tocará a Rajiv llevarlas en un avión para esparcir sobre las montañas nevadas de Cachemira, según su deseo, los restos mortales de Madre Indira, la mujer más amada y odiada de la India”. Estas estremecedoras palabras de la escritora Paola Capriolo nos acercan a la muerte de una de las dirigentes más influyentes del siglo XX. La primera mujer de la historia parlamentaria de la India que llegó a ser elegida primer ministro del país. Un personaje odiado y admirado, tenaz y contradictorio. En la reflexión que abre la entrevista de Oriana Fallaci a Indira Ghandi, la periodista italiana afirma que “nadie es más accesible que Indira Gandhi cuando está en su casa”. Precisamente fue durante el corto trayecto que separaba su casa de su oficina en Nueva Delhi donde dos guardias que formaban parte de su seguridad personal le dispararon a bocajarro la mañana del 31 de octubre de 1984. No me interesa entrar a comentar o recoger datos en profundidad de la biografía de Indira; seguro que hay demasiados claro – oscuros, y mi intención al escribir este artículo, no es tanto ese tipo de cosas; sino ese tipo de mujer. No lo voy a repetir más, tal vez me sienta un tanto cansada de repetirlo; pero estoy feliz que mi Dios me hiciera mujer, una mujer que se sabe amada y escogida por su Dios, para diferentes tareas, hechas con Su ayuda y en Su nombre. Sé que el Señor va marcando mi senda, y que van y vienen cambios en el ministerio y servicio a Dios, al Dios de mi vida. Pero no quiero perder el empeño, la tenacidad, mis sueños y mis estrellas, ¿El máximo? Luchar por los oprimidos en la vida, luchar por los que sufren, hacer todo lo que pueda por y para Él, y en todo, en cada cosa grande o pequeña, llevar el gran e inmortal mensaje…..   “Palabra fiel y digna de ser aceptada por todos: Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, entre los cuales yo soy el primero. 1ª Tim. 1:15. “Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Mateo 11:28 .  
Leer más: http://protestantedigital.com/magacin/46826/Indira_Gandhi_en_femenino

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