¿Cómo nació la tradición del nacimiento en Navidad?


Marie Le Goaziou | Nov 23, 2017

Christmas Crib

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“Ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor”. Para celebrar como merece este milagro, los católicos representan la historia de la natividad de Jesús a través de los portales de Belén

En el Evangelio según san Lucas (Luc 2,6-7), María deposita al niño Jesús en el pesebre o comedero de animales de un establo en el que José y ella habían encontrado refugio porque no había sitio para ellos en el albergue. Una palabra para pesebre en latín es ‘scripia’, donde se encuentra el origen de la palabra francesa ‘crèche’, la alemana ‘krippe’ o la inglesa ‘crib’. Por extensión, la palabra pesebre en estos idiomas designa al portal entero y se ha convertido en símbolo de la Navidad.

El portal de Belén rinde homenaje a la maternidad, a la infancia y a la vida. En francés, de hecho, la misma se utiliza para designar a las guarderías. Desde la historia de la Natividad en el Evangelio de Lucas hasta los portales de Belén contemporáneos, la tradición del Belén ha evolucionado mucho… La primera celebración de la noche de Navidad se sitúa en la iglesia de Santa María de Roma con las estatuas de la Virgen María, José, el asno y el buey, en el siglo VI.

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El nacimiento viviente de san Francisco de Asís

Debemos en especial a san Francisco de Asís el primer portal de Belén, de 1223. Francisco de Asís, que soñaba con ser trovador antes de dedicarse a recorrer los caminos para anunciar la Buena Nueva, tuvo la idea de celebrar la Navidad montando todo un Belén viviente delante de la ermita de los Frailes Menores de Greccio, antes de la misa de medianoche.

Thomas de Celano, el primer biógrafo de Francisco, cuenta que predicó durante la misa de Navidad y le vieron inclinarse hacia el pesebre para sostener al niño en sus brazos. José, la Virgen María, los magos, los pastores y los campesinos eran interpretados por las gentes de la aldea. Los animales también eran reales.

Los nacimientos de iglesias

A las representaciones teatrales las siguieron representaciones talladas de la Natividad. Hablamos de figuras de madera presentadas en 1252 en el monasterio franciscano de Füssen, en Baviera, y del Belén más antiguo que todavía se conserva: uno esculpido en piedra a petición del papa Nicolás IV en 1288, conservado en el Museo de la basílica de Santa María Mayor en Roma. Pero fue sobre todo durante la Contrarreforma cuando los jesuitas utilizaron la tradición del Belén como “herramienta pedagógica” y difundieron un modelo de portal, con figuras independientes vestidas con telas preciosas, que se instalaba en las iglesias durante la temporada navideña. El primer registro data de 1562 en una iglesia de Praga.

Los portales domésticos

Muy rápidamente, las familias nobles italianas hicieron suya esta representación de la Natividad. Parece que la duquesa de Amalfi instaló el primer portal de Belén doméstico en 1567, en la región de Nápoles. En Francia, como toda práctica religiosa fue prohibida durante la Revolución Francesa, las familias celebraban la Navidad instalando un portal de Belén en su hogar. Hoy en día, en países y regiones de Europa de mayoría católica, como Francia, Italia, España, Portugal y Polonia, montar el portal de Belén en casa es el primer gesto de las familias para entrar en el periodo navideño.

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Perijóresis: La unión en una única esencia sin confundirse


Raniero Cantalamessa | Dic 14, 2018

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La vía hacia la verdadera unidad está en imitar entre nosotros, en la Iglesia, esa compenetración divina, ¡entra en la Trinidad!

Hay un “lugar”, sólo uno en el universo, donde se da la unidad perfecta entre personas, el amor al otro como a uno mismo. Ese lugar es la Trinidad. El predicador del Papa, Raniero Cantalamessa invitó hoy 14 de diciembre a entrar en ese Dios vivo, en su segunda predicación de Adviento a la Curia romana, que reproducimos íntegra traducida al español:

Cuando se trata del conocimiento del  Dios vivo, una experiencia vale más que muchos razonamientos y yo quisiera empezar esta segunda meditación precisamente con una experiencia.

Hace tiempo recibí la carta de una persona a la que seguía espiritualmente, una mujer casada, fallecida hace algunos años.

La autenticidad de sus experiencias está confirmada por el hecho de que se las ha llevado consigo a la tumba, sin hablar nunca a nadie, excepto a su padre espiritual.

Pero todas las gracias pertenecen a la Iglesia y quiero, por eso, compartirla con vosotros, ahora que ella está junto a Dios. Ella me ha hecho recordar la experiencia de Moisés ante la zarza ardiente. Decía:

Una mañana, mientras esperaba en mi habitación a que vinieran a vestirme, miraba un gran tilo que extendía las ramas delante de la ventana. El sol naciente le envestía por delante. Quedé encantada de su belleza, cuando de golpe mi atención fue atraída por un resplandor extraño, de un blanco extraordinario. Cada hoja, cada rama se puso a vibrar como llamitas de mil velas. Estuve más maravillada que cuando vi caer la primera nieve de mi vida. Y mi sorpresa aumentó cuando —no sé si con los ojos del cuerpo o no—  en el centro de todo aquel brillo vi como una mirada y una sonrisa de una belleza y de una benevolencia indecibles. Tenía el corazón que latía enloquecido; sentí que esa potencia de amor me penetraba y tuve la sensación de ser amada hasta lo más íntimo de mi ser. Duró un minuto, un minuto y medio, no lo sé, para mí era la eternidad. Fui llevada de nuevo a la realidad por un escalofrío helado que me pasó por el cuerpo y con gran tristeza me di cuenta que la mirada y sonrisa se había desvanecido y que poco a poco el esplendor del árbol se apagaba. Las hojas retomaron su aspecto ordinario y el tilo, aunque investido por la luz radiante de un sol de verano, en comparación con su esplendor anterior, con mi gran decepción me apareció oscuro como bajo un cielo lluvioso.

No hablé a nadie de este hecho, pero poco tiempo después, escuché a la cocinera y a otra mujer que hablaban de Dios entre ellas. Pregunté: “¿Dios? ¿Quién es?”, intuyendo algo misterioso. “¡Pobre pequeña —dijo la cocinera a la otra mujer—, la abuela es una pagana y no le enseña estas cosas! Dios -dijo dirigida hacia mí– es aquel que ha hecho el cielo y la tierra, los hombres y los animales. Es omnipotente y habita en el cielo”. Quedé en silencio, pero dije dentro de mí: “¡Es a él a quien he visto!“.

Y, sin embargo, estaba muy confusa. A mis ojos, la abuela era muy superior a estas mujeres de servicio, y con todo, la cocinera había dicho que era una pagana porque no conocía a Dios y yo había entendido que era un término despreciativo. ¿Quién tenía razón?

Una mañana esperaba a que vinieran a vestirme. Estaba impaciente y deploraba el hecho de que mis vestidos de niña se abotonaran por detrás. Al final no esperé más y dije: “Dios, si tú existes y eres verdaderamente todopoderoso, abotóname el vestido sobre la espalda para que pueda bajar al jardín”. No había terminado de pronunciar estas palabras cuando mi vestido se encontró abotonado. Me quedé con la boca abierta, aterrorizada por el efecto de mis palabras. Las piernas me temblaban, me senté ante el espejo del armario para constatar si era verdad y para retomar el aliento. No sabía aún qué significaba la frase “tentar a Dios” , pero entendía que habría sido reducida a polvo si me hubiera opuesto a su voluntad.

Toda una vida de santidad vivida después confirma que todo esto no había sido el sueño o la imaginación de una niña.

Dios es amor y por eso es Trinidad

Ahora proseguimos nuestra reflexión sobre el Dios Viviente. ¿A quién nos dirigimos, nosotros cristianos, cuando pronunciamos la palabra “Dios”, sin otra especificación?

¿A quién se refiere ese «tú», cuando, con las palabras del salmo, decimos: “Oh Dios, tú eres mi Dios” (Sal 63,2)?

¿Quién responde a ello, por así decirlo, al otro lado del cable? Ese “tú” no es simplemente Dios Padre, la primera persona divina, como si hubiera existido o fuera pensable, un solo instante, sin las otras dos.

Tampoco es la esencia divina indeterminada, como si existiera una esencia divina que sólo en un segundo momento se especifica en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

El único Dios, aquel que en la Biblia dice: “¡Yo Soy!”, es el Padre que engendra al Hijo y que, con él, espira el Espíritu, comunicándoles toda su divinidad.

Es el Dios comunión de amor, en el que unidad trinidad proceden de la misma raíz y del mismo acto y forman una Tri-unidad, en la que ninguna de las dos cosas —unidad y pluralidad— precede a la otra, o existe sin la otra, ninguno de los dos niveles es superior al otro o más “profundo” que el otro.

Ese “tú” al que nos dirigimos en oración, según los casos y la gracia de cada uno, puede ser una de las tres divinas personas en particular: el Padre, el Hijo Jesucristo, o el Espíritu Santo, sin que se pierda el todo.

Por la comunión trinitaria, en efecto, en cada persona divina están presentes las otras dos. La Trinidad es como uno de esos triángulos musicales que por cualquier lado que se toque vibra todo y da el mismo sonido.

El Dios vivo de los cristianos no es otra cosa, en conclusión, que la Trinidad viviente.

La doctrina de la Trinidad está contenida, como en germen, en la revelación de Dios como amor. Decir: “Dios es amor” (1 Jn 4,8) es decir: Dios es Trinidad.

Todo amor implica un amante, un amado y un amor que los une. Todo amor es amor de alguien o de algo; no se da un amor “vacío”, sin objeto.

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Ahora bien, ¿quién ama a Dios, para ser definido amor? ¿El hombre? Pero entonces es amor solo desde hace algún centenar de millones de años.

¿Ama el universo? Pero entonces es amor solo desde hace algunos mil millones de años. Y antes, ¿a quién amaba Dios para ser el amor? 

Los pensadores griegos y, en general, las filosofías religiosas de todos los tiempos, al concebir a Dios, sobre todo como “pensamiento”, podían responder: Dios se pensaba a sí mismo; era “puro pensamiento”, “pensamiento de pensamiento”.

Pero esto no es posible, desde el momento en que se dice que Dios es ante todo amor, porque el “puro amor de sí mismo” sería puro egoísmo, que no es la exaltación máxima del amor, sino su total negación.

Y he aquí la respuesta de la revelación, expuesta por la Iglesia. Dios es amor desde siempre, ab aeterno, porque antes de que existiera un objeto fuera de sí para ser amado, tenía en sí mismo al Verbo, el Hijo que amaba con amor infinito, es decir, “en el Espíritu Santo”. 

Esto no explica “cómo” la unidad pueda ser simultáneamente Trinidad; esto es un misterio incognoscible por nosotros porque ocurre sólo en Dios.

Sin embargo, nos ayuda a intuir “por qué”, en Dios, la unidad debe ser también pluralidad: porque ¡”Dios es amor”!

Un Dios que fuera puro conocimiento o pura ley, o puro poder, ciertamente no tendría ninguna necesidad de ser trino.

Más aún, este hecho complicaría las cosas y de hecho ¡ningún “triunvirato” ha durado largamente en la historia! No así con un Dios que es ante todo amor, porque “no puede haber amor entre menos de dos”.

“Es necesario —escribió Henri de Lubac— que el mundo lo sepa: la revelación de Dios como amor desconcierta todo lo que él había concebido anteriormente sobre la divinidad”[1]. Los cristianos creemos “en un solo Dios”, ¡no en un Dios solitario!

Contemplar la Trinidad para vencer la odiosa división del mundo[2]

Ningún tratado sobre la Trinidad es capaz de hacernos entrar en contacto vivo con ella como la contemplación del icono de la Trinidad de Rublev, del que vemos una reproducción en el mosaico que tenemos ante nosotros, en la cima de la pared de enfrente.

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Pintado en 1425 para la Iglesia de San Sergio, el icono fue declarado, por el “concilio de los cien capítulos” de 1551, modelo de todas las representaciones de la Trinidad.

Una cosa se debe notar inmediatamente sobre esta imagen. No quiere representar directamente la Trinidad, que, por definición, es invisible e inefable.

Esto habría sido contrario a todos los cánones de la iconografía bizantina.

Directamente, representa la escena de los tres ángeles aparecidos a Abraham en el encinar de Mambré (Gén 18,1-15); lo demuestra claramente el hecho de que en otras pinturas del mismo tema, antes y después de Rublev, en el icono aparecen también Abraham, Sara, el becerro y, en el trasfondo, la encina.

Sin embargo, esta escena, a la luz de la tradición patrística, se lee como una prefiguración de la Trinidad. El icono es una de las formas que asume la lectura espiritual de la Biblia, es decir, la interpretación de un hecho del Antiguo Testamento a la luz del Nuevo.

El dogma de la unidad y trinidad de Dios se expresa en el icono de Rublev por el hecho de que las figuras presentes son tres y muy distintas, pero muy semejantes entre sí.

Están contenidas idealmente dentro de un círculo que destaca su unidad, mientras que el diverso movimiento, especialmente de la cabeza, proclama su distinción.

Las tres visten, en el original, una túnica de color azul, signo de la naturaleza divina que tienen en común; pero encima, o debajo, de ella cada una tiene un color que la distingue de la otra.

El Padre (identificado en género con el ángel de la izquierda hacia el cual las otras dos personas inclinan la cabeza), tiene una túnica de colores indefinibles, hecha casi de pura luz, signo de su invisibilidad e inaccesibilidad; el Hijo, en el centro, viste una túnica oscura, signo de la humanidad con la que se ha revestido; el Espíritu Santo, el ángel de la derecha, un manto verde, signo de la vida, por ser él quien “da la vida”.

Una cosa impacta sobre todo al contemplar el icono de Rublev: la paz profunda y la unidad que emana del conjunto.

Del icono se desprende un silencioso grito: “Sed una sola cosa, como nosotros somos una sola cosa”.

San Sergio de Radoneż, para cuyo monasterio fue pintado el icono, se había distinguido en la historia rusa por haber traído la unidad entre los jefes en discordia mutua y haber hecho así posible la liberación de Rusia de los tártaros.

Su lema era: “Contemplando la Santísima Trinidad, vencer la odiosa discordia de este mundo”. Rublev quiso recoger la herencia espiritual del gran santo que había hecho de la Trinidad la fuente inspiradora de su vida y de su labor.

De esta visión de la Trinidad recogemos, pues, sobre todo el llamamiento a la unidad. Todos queremos la unidad.

Después de la palabra felicidad, no hay ninguna otra que responda a una necesidad tan apremiante del corazón humano como la palabra unidad.

Nosotros somos “seres finitos, capaces de infinito” y esto quiere decir que somos criaturas limitadas que aspiramos a superar nuestro límite, para ser “todo de alguna manera”, quodammodo omnia, como se dice en filosofía.

No nos resignamos a ser sólo lo que somos. ¿Quién no recuerda, en los años juveniles, algún momento de ansiosa necesidad de unidad, cuando hubiera querido que todo el universo fuera encerrado en un punto y él estar, con todos los demás, en ese único punto, mientras el sentido de separación y de soledad en el mundo se hacía sentir con sufrimiento?

Santo Tomás de Aquino explica todo esto diciendo: “Ya que la unidad (unum) es un principio del ser como la bondad (bonum), resulta de ello que cada uno desea naturalmente la unidad, como desea el bien. Por ello, como el amor o el deseo del bien causa sufrimiento, así actúa también el amor o el deseo de unidad”[3] .

Todos, pues, queremos la unidad, todos la deseamos desde lo profundo del corazón. ¿Por qué entonces es tan difícil hacer unidad, si todos la deseamos tan ardientemente?

Es que nosotros queremos que se haga la unidad, pero… en torno a nuestro punto de vista. Nos parece tan obvio, tan razonable, que nos sorprendemos cómo los demás no se den cuenta e insistan en cambio en su punto de vista.

Trazamos incluso delicadamente a los demás el camino para llegar donde estamos nosotros y alcanzarnos en nuestro centro.

El inconveniente es que el otro está haciendo exactamente lo mismo conmigo. Por esta vía no se alcanzará nunca ninguna unidad. Se hace el camino inverso.

La Trinidad nos indica el verdadero camino hacia la unidad.

Partiendo de las personas divinas, en lugar del concepto de naturaleza, los orientales han encontrado que tenían que asegurar de otro modo la unidad divina. Lo han hecho elaborando la doctrina de la perijóresis.

Aplicada a la Trinidad, perijóresis (literalmente, mutua compenetración) expresa la unión de las tres personas en la única esencia[4].

Gracias a ella las tres Personas están unidas, sin confundirse; cada persona se “identifica” en la otra, se da a la otra y hace ser a la otra. El concepto se basa en las palabras de Cristo: “Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí”.

Jesús amplió este principio a la relación que existe entre él y nosotros: “Yo estoy en el Padre y vosotros en mí y yo en vosotros” (Jn 14,20); “Yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectos en la unidad” (Jn 17,23).

La vía hacia la verdadera unidad está en imitar entre nosotros, en la Iglesia, la perijóresis divina. San Pablo indica su fundamento cuando dice que “somos miembros los unos de los otros” (Rom 12,5).

En Dios la perijóresis se basa en la unidad de la naturaleza, en nosotros sobre el hecho de que somos “un solo cuerpo y un solo Espíritu”. 

El Apóstol nos ayuda a comprender qué significa, en la práctica, vivir entre nosotros la perijóresis o mutua compenetración: “Si un miembro sufre, todos los miembros sufren juntos; y si un miembro es honrado, todos los miembros se alegran con él” (1 Cor 12,26); “Llevad el peso los unos de los otros, así cumpliréis la ley de Cristo” (Gál 6,2).

Los “pesos” de los demás son las enfermedades, los límites, los disgustos, y también los defectos y los pecados.

Vivir la perijóresis significa “identificarse” con el otro, ponerse, como suele decirse, en su pellejo, intentar comprender, antes que juzgar.

Las tres personas divinas están siempre comprometidas en glorificarse mutuamente. El Padre glorifica al Hijo; el Hijo glorifica al Padre (Jn 17,4); el Paráclito glorificará al Hijo (Jn 16,14).

Cada persona se da a conocer haciendo conocer a la otra. El Hijo enseña a clamar ¡Abba!; el Espíritu Santo enseña a gritar: “¡Jesús es el Señor!” y “Ven, Señor” Maranatha. No enseñan a pronunciar el nombre propio, sino el de las otras personas.

Hay un solo “lugar” en el universo donde la regla “ama a tu prójimo como a ti mismo” es puesta en práctica, en sentido absoluto, ¡y es en la Trinidad! Cada persona divina ama a la otra exactamente como a sí misma.

¡Qué distinta es la atmósfera que se respira cuando y en un cuerpo social nos esforzamos por vivir con estos ideales sublimes ante los ojos!

Pensemos en una familia en la que el marido defiende y exalta a la propia esposa ante los hijos y ante los extraños, y lo mismo hace la mujer respecto al marido.

Pensamos en una comunidad en que uno se esfuerza por poner en práctica la recomendación de Santiago: “No murmuréis los unos de los otros, hermanos” (Sant 4,11), o la de san Pablo: “Amaos cordialmente con amor fraterno” (Rom 12,10).

De este paso, uno podría incluso llegar a alegrarse del nombramiento de otra persona que se estima en un determinado puesto de honor (por ejemplo al cardenalato), como si hubiera sido nombrado él mismo.

Pero dejemos decir estas cosas a los santos, los únicos que tienen el derecho de hacerlo, porque las ponen en práctica.

En una de sus admoniciones san Francisco de Asís dice: “Bienaventurado aquel siervo que no se enorgullece por el bien que el Señor dice y obra por medio de él, más que por el bien que dice y obra por medio de otro”[5].

San Agustín decía al pueblo: “Si amas la unidad, todo lo que en ella es poseído por alguien, ¡lo posees tú también! Destierra la envidia y será tuyo lo que es mío, y si yo destierro la envidia, es mío lo que tú posees. La envidia separa, la caridad une… Solo la mano actúa en el cuerpo; pero ésta no actúa solo para sí, actúa también para el ojo. Si está a punto de recibir un golpe que no está dirigido a la mano, sino al rostro, ¿dice quizás la mano: “No me muevo, porque el golpe no está dirigido a mí”?” [6].

Quería decir: si tú te esfuerzas por poner el bien de la comunidad por encima de tu afirmación personal, todo carisma y todo honor presente en ella será tuyo, igual que en una familia unida el éxito de un miembro hace felices a todos los demás.

Por eso, la caridad es “la mejor vía de todas” (1 Cor 12, 31): ella multiplica los carismas, hace del carisma de uno el carisma de todos.

Son cosas, me doy cuenta, fáciles de decir, pero difíciles de poner en práctica; en cambio, es bonito saber que, con la gracia de Dios, son posibles y algunas almas las han realizado y las realizan también para nosotros en la Iglesia.

Contemplar la Trinidad ayuda realmente a vencer “la odiosa discordia del mundo”. El primer milagro que el Espíritu obró en Pentecostés fue hacer a los discípulos “concordes” (Hch 1,14), “un solo corazón y una sola alma” (Hch 4,32).

Él está siempre dispuesto a repetir este milagro, a transformar cada vez la dis-cordia en con-cordia.

Se puede estar divididos en la mente, en lo que cada uno piensa acerca de cuestiones doctrinales o pastorales legítimamente debatidas en la Iglesia, pero nunca divididos en el corazónIn dubiis libertas, in omnibus vero caritas.

Esto significa, propiamente, imitar la unidad de la Trinidad; ella es, en efecto, “unidad en la diversidad”.

Entrar en la Trinidad

Hay algo todavía más dichoso que podemos hacer respecto a la Trinidad que contemplarla e imitarla, y es ¡entrar en ella!

Nosotros no podemos abrazar el océano, pero podemos entrar en él; no podemos abrazar el misterio de la Trinidad con nuestra mente, pero ¡podemos entrar en él! Cristo nos ha dejado un medio concreto para hacerlo, la Eucaristía.

En el icono de Rublev, los tres ángeles están dispuestos en círculo en torno a una mesa; sobre esa mesa hay una copa y dentro de la copa, se vislumbra un cordero. No se podía decir de forma más sencilla y eficaz que la Trinidad nos da cita cada día en la Eucaristía.

El banquete de Abraham en el encinar de Mambré es figura de este banquete. La visita de los tres a Abraham se renueva para nosotros cada vez que nos acercamos a la Comunión.

También aquí, es decir, a propósito de la Eucaristía, es iluminadora la doctrina de la perijóresis trinitaria. Ella nos dice que donde hay una persona de la Trinidad, allí están también las otras dos, inseparablemente unidas.

En el momento de la Comunión se realiza en sentido estricto la palabra de Cristo: “Yo en ellos y tú en mí”. “Quien me ve a mí, ve al Padre”, quien me recibe a mí recibe al Padre. No llegaremos nunca a valorar plenamente la gracia que se nos ofrece. ¡Comensales de la Trinidad! 

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San Cirilo de Alejandría formuló con el habitual rigor teológico, esta verdad que une indisolublemente Trinidad y Eucaristía.

Dice: “Somos consumados en la unidad con Dios Padre por medio de Cristo. Recibiendo, en efecto, en nosotros corporal y espiritualmente, lo que el Hijo es por naturaleza, nos hacemos partícipes y consortes de toda la naturaleza suprema”[7].

La misma persona de la que he referido el testimonio al principio, me confió, en otra ocasión, una experiencia suya de la Trinidad.

Me permito compartir también esta porque nos ayuda a entender que la Iglesia no es solamente lo que la gente ve o piensa de ella. Decía:

“La otra noche, el Espíritu me introdujo en el misterio del amor trinitario. El intercambio extasiante de dar y recibir se obró también a través de mí: de Cristo, a quien yo estaba unida, hacia el Padre y del Padre hacia el Hijo. Pero, ¿cómo expresar lo inefable? No veía nada, pero era mucho más que ver, y mis palabras son impotentes para traducir este intercambio en el júbilo, que se respondía, se lanzaba, recibía y daba. Y de ese intercambio fluía una vida intensa de Uno a Otro, como una leche tibia que fluye desde el seno de la madre a la boca del niño agarrado a este bienestar. Y era yo aquel niño, era toda la creación que participa en la vida, en el reino, en la gloria, habiendo sido regenerada por Cristo. ¡Oh, Trinidad santa y viviente! Quedé como fuera de mí, durante dos o tres días, y todavía hoy esta experiencia permanece fuertemente grabada en mí”.

La Trinidad no es sólo un misterio y un artículo de nuestra fe, es una realidad viva y palpitante. Como decía al principio, el Dios vivo de la Biblia al que estamos buscando no es otro que la Trinidad viviente. Que el Espíritu nos introduzca también a nosotros en ella y nos haga gustar su dulce compañía.

© Traducido del original italiano por Pablo Cervera Barranco

[1] H. de Lubac, Histoire et Esprit (Aubier, París 1950) cap.5.

[2] Reproduzco aquí en parte lo que escribí en mi libro Contemplando la Trinità (Àncora, Milán 2002) 7ss [trad. esp. Contemplando la Trinidad(Monte Carmelo, Burgos 62012).

[3] Santo Tomás, Suma Teológica, I-IIae , q.26, a.3.

[4] Cf. Ps. Cirilo de Alejandría, De Trinitate, 23; PG 77 1164B; San Juan Damasceno, De fide orthodoxa, 3,7.

[5] San Francisco, Amonestación XVII: FF 166.

[6] San Agustín, Tratados sobre Juan, 32,8.

[7] San Cirilo de Alejandría, Comentario a Juan, XI, 12: PG 74, 564.

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¿Qué sucede con el caso del card. George Pell, acusado de abuso sexual?


Ary Waldir Ramos Díaz | Dic 14, 2018

PELL

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¿Por qué el papa Francisco no cesa al cardenal Pell de su cargo de prefecto de la Secretaría de Economía y de otros cargos en varias oficinas y dicasterios de la curia? ¿Pell está condenado en vía definitiva? ¿Qué repercusiones tendría una condena del cardenal australiano para el Papa y la Iglesia? 

Un jurado australiano ha declarado al cardenal George Pell, de 77 años, culpable de cinco cargos, que incluyen la violencia contra un menor de edad y actos obscenos, que se remontan a la década de los noventa, según medios de comunicación en Estados Unidos, país que no violaría el ‘secreto de sumario’ exigido por el juez australiano, el cual ha pedido mantener reserva a la prensa local para no influenciar el jurado y el veredicto final.

Después de no llegar a un veredicto en septiembre, el mismo jurado emitió su veredicto unánime en el Tribunal del Condado del Estado de Victoria en Melbourne el martes 11 de diciembre 2018. Se trata de dos juicios, uno por presuntos delitos sexuales cometidos en la catedral de Melbourne y el otro por abuso, en Ballarat. Pell está libre bajo fianza, el juez considera que no hay peligro de fuga. 

Así, a la espera del resultado del primer juicio, posiblemente a mediados de febrero 2019 y de un resultado definitivo que implica algunos meses en el segundo caso, desde el Vaticano no se ha comentado la noticia en consideración al “secreto de sumario” (strict suppression). La Santa Sede ha manifestado “respeto” por el “proceso en acto” y que impone “silencio”, según informó Greg Burke, portavoz papal, el 12 de diciembre 2018.

Al mismo tiempo, en estos días, el Papa cesó al cardenal Pell por limite de edad (previsto a 75 años) de su cargo en el Consejo de cardenales que lo asesoran en la Reforma de la curia romana. Entonces, ¿por qué Francisco no cesa al cardenal Pell de su cargo de prefecto de la Secretaría de Economía y de otros cargos en varias oficinas y dicasterios de la curia romana?

En primer lugar, atender las acusaciones de las presuntas víctimas en ámbito penal es un anhelo impelente, explícito en la política de ‘tolerancia cero’ del papa Francisco. Misericordia y justicia, en los casos de abusos, caminan juntas. Significativo además que el ejemplo inicie en casa, no importa que esté implicado un sacerdote, un religioso, una religiosa o un cardenal u obispo. 

Por ello, Francisco ha dado una dispensa a Pell en junio de 2017, para que su ‘súper ministro de la economía’, sin dejar el cargo (prefecto de la Secretaría de Economía), se traslade hasta Australia, aún alegando impedimentos físicos, problemas coronarios y de presión arterial, para tal viaje, y se defendiera definitivamente de toda acusación. 

El Papa ya había exhortado a preservar el principio del derecho penal moderno: In dubio pro reo (ante la duda, a favor del reo), y que la justicia en Australia aplica defendiendo además el “secreto sumario” del proceso contra el cardenal para no influenciar el jurado que deberá dictar la sentencia en febrero de 2019.  Los medios de comunicación, el jurado y todas las personas implicadas en Australia deberán guardar silencio sobre los detalles y cualquier información del proceso.

El cardenal australiano, posiblemente, no regrese más a la Ciudad del Vaticano, pues su encargo de cinco años como prefecto se cumplirá el 24 de febrero de 2018. Igualmente, su probable apelación a la justicia en el caso de una condena podría alargar todo hasta finales del primer semestre de 2019. Sin contar con el factor humano, que no juega a favor del procesado, pues aunque cabe la otra posibilidad de no ser condenado en apelación, como ya ocurrió en otro caso similar en Australia, no obstante, sobrelleva quebrantos de salud, incluida una cirugía a un rodilla, sumado al estrés. Todo lo anterior carga la balanza negativamente en su situación.

En este contexto, Francisco no ha querido cesar a Pell de todos sus cargos en la curia romana para evitar una posición justicialista y ‘culpabilizarlo’ preventivamente antes de un verdadero juicio como el que se cumple en Melbourne, para respetar la máxima de que ‘toda persona es considerada inocente hasta que se le pruebe su culpabilidad‘. 

Al respecto, Bergoglio dijo a los periodistas en el vuelo de regreso a Roma desde Polonia el 31 de julio 2016: “No se debe juzgar antes de que la justicia juzgue. Si yo diera un juicio a favor o en contra del cardenal Pell, no sería bueno, porque estaría juzgando antes. Es verdad, queda la duda. Y existe ese principio claro del derecho”.

¿Qué repercusiones tendría para el Papa y la Iglesia una condena penal definitiva contra el cardenal australiano Pell?Podría ser un golpe duro para el liderazgo de Francisco a corto plazo, pues se trata de un alto prelado incluido en una reforma vital en el seno de la Iglesia, llamado a ser parte del C9 en representación de Oceanía. Pell sería el clérigo de más alto cargo en el Vaticano declarado culpable por abuso sexual.

El cardenal siempre ha defendido su inocencia y, por lo tanto, Francisco espera el final del proceso que desde mayo ha oscilado entre la desestimación de algunos cargos igualmente graves y la continuación de otros. Por lo pronto, Pell no puede celebrar algún ministerio público. 

Sin embargo, a largo plazo, el líder de la Iglesia Católica ha puesto un precedente único en la lucha contra la pedofilia; ningún clérigo o consagrado está exento de responder a la justicia penal, aún más, cuando se trata de acusaciones graves como abusos (de poder, de conciencia y sexual), especialmente, contra menores y adultos vulnerables. El papa Francisco hubiera podido proteger al cardenal Pell en el Vaticano a quien le había confiado una delicada misión de reforma de la economía vaticana y éste hubiera podido apelar a la inmunidad diplomática y evitar el proceso que enfrenta ahora.

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ARIEL ALVAREZ: LA VIRGINIDAD DE MARIA NO ES UN ASUNTO GINECOLÓGICO SINO DE FIDELIDAD.


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La Iglesia Católica culpa a las mujeres por los sacerdotes pedófilos


8 de diciembre de 2018026178

Uno de los clérigos de alto rango de la Iglesia Católica ha hablado sobre los problemas que enfrenta el catolicismo hoy, y en particular, la epidemia de pedofilia, afirmando que las mujeres son la causa principal.

Según el antiguo competidor del papa Francisco para el papel del líder del Vaticano, el cardenal Raymond Burke, la crisis desenfrenada de sacerdotes pedófilos fue provocada por mujeres que “feminizaron” a la iglesia y desanimaron a los hombres “masculinos” de participar en la vida clerical.

El cardenal Raymond Burke dijo que la afluencia de sacerdotes mujeres ha desanimado a los hombres ‘masculinos’ a participar en la profesión.

Le dijo al grupo The New Emangelization que “los niños pequeños no quieren hacer cosas con las niñas. Es simplemente natural “,” Se requiere cierta disciplina varonil para servir como monaguillo en servicio al lado del sacerdote, y la mayoría de los sacerdotes tienen sus primeras experiencias profundas de la liturgia como monaguillos “.

“Si no estamos entrenando a jóvenes como monaguillos, dándoles la experiencia de servir a Dios en la liturgia, no deberíamos sorprendernos de que las vocaciones hayan caído dramáticamente”.

No debería sorprender, dado el extremo esfuerzo que ha hecho la Iglesia para encubrir el abuso que ha estado en sus manos durante décadas, que están tan dispuestos a culpar a cualquiera aparte de ellos mismos.

Informes de Irish Central: Entonces, no es la crisis de abuso internacional lo que más ha llevado a los hombres a reconsiderar unirse a la iglesia, son las niñas. Y el feminismo, por supuesto. “El feminismo radical que ha asaltado a la Iglesia y la sociedad desde la década de 1960 ha dejado a los hombres muy marginados”, dijo el Cardenal, miembro de uno de los grupos de hombres más antiguos y perdurables de la tierra.

“Aparte del sacerdote, el santuario se ha llenado de mujeres. “Las actividades en la parroquia e incluso la liturgia han sido influenciadas por mujeres y se han vuelto tan femeninas en muchos lugares que los hombres no quieren involucrarse”. No solo los niños no quieren compartir el tiempo de altar con las niñas, sino que les molesta. Las mejores chicas hacen su trabajo aparentemente.

“Las chicas también eran muy buenas en el servicio del altar. Tantos chicos se alejaron con el tiempo. Quiero enfatizar que la práctica de tener niños exclusivamente como servidores del altar no tiene nada que ver con la desigualdad de las mujeres en la Iglesia “.

https://www.nostraightnews.com/catholic-church-blames-women/?fbclid=IwAR3K9p4Yajpp3cqyGiqCoCBUTNNVDKFW0O4H-QPvz8uW1G_

Xabier Pikaza: “La gran mayoría de los presbíteros y religiosos homosexuales han llevado y llevan una vida digna”


“LA QUE TIENE QUE SALIR DEL ARMARIO, DESDE AHORA MISMO, ES LA ESTRUCTURA ECLESIAL”

“Dentro del clero (y de la vida religiosa) el porcentaje de homosexuales es más alto que en el resto de la sociedad”Xabier Pikaza Ibarrondo, 15 de diciembre de 2018 a las 08:06  

En la casa del amor hay muchos caminos y moradasRELIGIÓN | OPINIÓN

Es una buena noticia el saber que hay cientos y miles de homosexuales de inmensa calidad humana y amor en seminarios, obispados y casas religiosas. Si un cristiano se avergüenza de ellos, se avergüenza del mismo Dios creador

(Xabier Pikaza Ibarrondo).-Sigue ardiendo la polémica, encendida por unas declaraciones del nuevo Secretario de la CEE sobre los “varones completos” (los únicos que pueden ser seminaristas y curas) y por un libro de entrevistas del Papa Francisco en el que, según la prensa, dice que “el ministerio o la vida consagrada no es el lugar (de los homosexuales)”. En otras palabras, ni curas ni monjas pueden ser homosexuales.

Ha sido sin duda un paso atrás, pero tiene que ser para pensarlo mejor y abrir un camino hacia adelante, según los signos de los tiempos (que son de igualdad en la diversidad), desde la raíz del evangelio, como seguiré indicando en trece proposiciones.

No voy a entrar en los matices de las declaraciones del Secretario de la CEE ni del Papa, pero pienso que ambas (tomadas así, en general) van en contra de la verdad del evangelio sobre el hombre y la mujer y en contra del mensaje y misión de la iglesia. Parecen declaraciones que surgen del miedo no sólo ante el “estallido” de la bomba de pederastia en un tipo de clero, sino ante el gran cambio en línea de verdad, de aceptación de los distintos y de esperanza del evangelio.

Por eso, retomando reflexiones que he venido exponiendo desde hace más de quince años, quiero exponer una vez más mi visión del tema, superando estereotipos de ideología de género (de un lado o del otro), para entrar en el camino del evangelio, sin miedo de retomar el proyecto de Jesús.

El problema es mayor de lo que externamente parece (¿qué importan unos pocos pederastas…?), yes hora de que no estemos ya a remolque de revelaciones maliciosas, de falsas verdades y de acusaciones de algunos. Es hora de volver de un modo radical al evangelio, a la verdad múltiple del ser humano como proyecto de amor y a la tarea de la iglesia como signo y anticipo de un “reino” de muchas moradas, en el que ser hombre y/o mujer sea descubrimiento y expresión de un despliegue de gracia que es el mismo para todos, siendo múltiple en sus caminos.

Imagen 1. Gracias a Crishom por estar ahí, con Cortés, amigo
Imágenes siguientes: Libros sobre el tema.

En la casa del amor hay muchos caminos y moradas. Trece proposiciones

Varias personas me han llamado, pidiéndome información de fondo y les he remitido a un libro antiguo donde planteaba ya el tema: Palabras de Amor. Homosexualidad 2, Desclée de Brouwer, Bilbao 2006 (págs. 295-299). 

El tema del amor homosexual sigue planteando numerosas dificultades en la iglesia católica, tanto en plano personal como social. Pero el tema no es la homosexualidad en su sentido externo (de géneros cerrados en sí mismos), sino el del amor homosexual, como experiencia y tarea cristiana.

Éste es un amor que resulta difícil de desarrollar abiertamente en la Iglesia Católica, no sólo porque ella se opone al matrimonio de los homosexuales, sino porque les niega el acceso a los ministerios.

El tema del “matrimonio homosexual” (con o sin ese nombre: ¡uniones de hecho!) parece civilmente decidido, al menos en occidente: la sociedad está dispuesta a reconocer la unión legal de dos homosexuales y la iglesia católica no debe oponerse a ello, sino pedir a Dios que los así casados se amen gratuitamente, con generosidad, poniendo su amor al servicio de los demás, que en eso se centra el evangelio.

Menos decidido parece el tema de acceso de los homosexuales (¡y de las mujeres! vaya lío de vinculaciones) a los ministerios de la iglesia (obispos, presbíteros, vida religiossa…) y para ello se esgrimen dos razones principales: (1) la homosexualidad va en contra del amor cristiano; (2) los ministros homosexuales corren el riesgo de caer en la pederastia. Éste es un tema que se sigue discutiendo en los círculos jerárquicos de la Iglesia. En este contexto se pueden hacer algunas afirmaciones de principio, para poner de relieve que “en la casa del Padre hay muchas moradas y en la subida al monte del amor muchos caminos”:

1. Homosexualidad, un hecho, una oportunidad.

Dentro de la iglesia católica, la homosexualidad, tanto masculina como femenina, es un hecho. No empieza siendo buena ni es mala. Simplemente existe: la vida nos ha hecho así (a unos hétero- y a otros homo-sexuales), y así debemos aceptarla, como un elemento de nuestra complejísima y hermosa existencia, un elemento que puede ser muy positivo, si es que nos conduce a más amor (de los homosexuales entre sí y de ellos con el resto de la sociedad humana, en ambas direcciones).

Pero, siendo un hecho, la homosexualidad es una oportunidad para el amor, para la gracia y diversidad de la vida, en sus diversas formas. Lo que une a varones y mujeres no es un tipo de “género” marcado por la naturaleza, sino la tarea personal y comunitaria del amor. No se trata de “soportar” la homosexualidad, como si aquellos que llamamos “del otro lado” fueran un vestido de vergüenza que debemos guardar en el armario. No se trata, tampoco, de sacar ese traje con orgullo como diciendo “aquí estamos nosotros, que somos los mejores… para fastidiaros a los otros. Se trata de encontrar y crear espacios para todos, enriqueciéndonos unos a los otros.

Por eso, es necesario que empecemos dando gracias a Dios por los homosexuales cristianos (y no cristianos). Es una buena noticia el hecho de que muchos homosexuales puedan presentarse como tales, es decir, como personas, con sus valores y problemas, que es claro que los tienen, como los otros grupos de hombres y mujeres. Es una buena noticia el saber que hay cientos y miles de homosexuales de inmensa calidad humana y amor en seminarios, obispados y casas religiosas. Si un cristiano se avergüenza de ellos o los vuelve a meter en el armario, se avergüenza del mismo Dios creador.

Para leer el artículo completo, pinche aquí.

https://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2018/12/15/un-paso-atras-un-camino-por-adelante-homosexualidad-y-ministerios-cristianos-religion-iglesia-dios-jesus-pa

16a Cumbre de ALBA: Hacia un orden internacional democrático


De izquierda a derecha: el presidente venezolano Maduro, el presidente cubano Díaz-Canel, el presidente boliviano Morales y el primer ministro de San Vicente y las Granadinas Ralph Gonsalves durante la 16ª Cumbre del ALBA en La Habana, Cuba.

Publicado el 15 de diciembre de 2018 (hace 3 horas 17 minutos)

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La 16ª cumbre del ALBA terminó el viernes en La Habana. Su declaración final exigía un nuevo orden mundial basado en la democracia, la igualdad y la soberanía.

Los estados miembros de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) se reunieron en Cuba para celebrar los 14 años de trabajo para defender la paz regional y consolidar la integración de América Latina y el Caribe.

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ALBA saluda a las mujeres que luchan contra el patriarcado, el capitalismo

“Reiteramos nuestra voluntad de continuar promoviendo la construcción de un nuevo orden internacional democrático, justo, inclusivo y equitativo en el que la igualdad soberana entre los estados y el respeto por la libre autodeterminación de los pueblos sea efectiva”, dijo la declaración final de la cumbre.

“Reafirmamos la necesidad de fortalecer la comunidad de los Estados de América Latina y el Caribe (CELAC) como un mecanismo de concentración política regional basado en el respeto de la soberanía, la integridad territorial y la no intervención en los asuntos internos de cada país”.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, dijo el viernes anterior que la integración es la única forma de enfrentar las amenazas de los países intervencionistas. También defendió a Nicaragua y Venezuela, diciendo que la constante subversión política, la agresión económica y las amenazas del uso de la fuerza ponen en peligro la paz y la seguridad de la región.

Díaz-Canel escribió en Twitter: “En el 14 aniversario de #ALBAunited, rendimos homenaje a ese esfuerzo, a su realización, al sueño, a los soñadores ya todos aquellos que hicieron posible que pudiéramos saldar deudas de siglos de antigüedad. #WeareCuba #WeAreContinuity “.View image on Twitter

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En el 14 aniversario del #ALBAunida nuestro homenaje a ese empeño, a su realización, al sueño, a los soñadores y a todos los que hicieron posible que hayamos saldado deudas de siglos. #SomosCuba #SomosContinuidad

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El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, instó a los miembros de la alianza a fortalecer la plataforma basada en el acuerdo, la cooperación, la unidad y la solidaridad.  

“Insistimos en que las medidas coercitivas unilaterales son contrarias a los estatutos de las Naciones Unidas y al derecho internacional, violan las normas comerciales internacionales, amenazan la paz y la seguridad internacionales y restringen el disfrute de los derechos humanos”, reiteró la declaración final en una reprimenda contra el bloqueo de los Estados Unidos. de Cuba, su recientemente aprobada Ley NICA contra Nicaragua, y las sanciones económicas y financieras contra Venezuela.

El presidente de Bolivia,  Evo Morales,  dijo que el mejor homenaje a los líderes revolucionarios, y los principales promotores del ALBA, Fidel Castro y Hugo Chávez, sería comprometerse con las luchas por la liberación de la región y lograr la justicia social y la paz.

“Asistimos a la XVI Cumbre ALBA-TCP en La Habana, Cuba, para conmemorar el 14 aniversario de su fundación por los comandantes Fidel Castro y Hugo Chávez y reafirmamos nuestra voluntad de trabajar juntos para fortalecer la hermandad y la integración de América Latina y el Caribe “, Escribió el líder boliviano en Twitter.View image on Twitter

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Asistimos a XVI Cumbre ALBA-TCP en La Habana, Cuba, para conmemorar el 14 aniversario de su fundación por los hermanos comandantes Fidel Castro y Hugo Chávez y ratificamos nuestra voluntad de trabajo conjunto para fortalecer la hermandad e integración de Latinoamérica y el Caribe

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El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, denunció los actos intervencionistas de Estados Unidos contra Venezuela y Cuba.

Los estados miembros también mostraron su solidaridad con el ex presidente de Brasil, Lula Da Silva, quien fue sentenciado a 12 años y un mes de prisión acusado de corrupción pasiva y lavado de dinero. Lula niega su participación en cualquiera de los casos y afirma que es objeto de persecución política, junto con la presidenta Dilma Rousseff y su Partido de los Trabajadores (PT).

“Reiteramos nuestra solidaridad con el camarada Lula Da Silva, líder emblemático de nuestra América, preso político en Brasil”, afirma la declaración final de ALBA.

El primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves, dijo que una intervención militar contra Venezuela habría ocurrido si el ALBA no existiera.

“Venezuela no es una amenaza para nadie, no está perturbando la paz mundial, no está en medio de una guerra civil, no existe una condición del derecho internacional que permita (a los Estados Unidos) intervenir en Venezuela”, dijo el líder caribeño. .

Según él, estas amenazas de los Estados Unidos deberían tomarse en serio porque provienen de la mayor potencia militar del mundo. Por lo tanto, el ALBA-TCP debe responder con mayor unidad, dijo.

El primer ministro de la Commonwealth de Dominica, Roosevelt Skerrit, ratificó la defensa de la soberanía popular y la validez del ALBA-TCP, especialmente para los más vulnerables y marginados.

“Estamos interesados ​​en resolver los problemas de la gente (…) eso es lo que siempre se hará”, dijo Skerrit.

El secretario general de ALBA-TCP, David Choquehuanca, pidió la unidad e integración de los pueblos latinoamericanos en el marco de la fraternidad y la defensa de la soberanía para fortalecer el desarrollo multilateral.

Nicolás Maduro escribió en Twitter: “Propusimos en la XVI Cumbre del ALBA-TCP, promover enérgicamente la construcción de un modelo de desarrollo integrador, capaz de generar la riqueza que nos permita alcanzar la liberación económica, avanzar hacia un nivel más alto de Desarrollo compartido. #AlbaIstheFuture “.View image on Twitter

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Propusimos en la XVI Cumbre del ALBA–TCP, impulsar con fuerza la construcción de un modelo de desarrollo integrador, capaz de generar las riquezas que nos permitan alcanzar la liberación económica, para avanzar hacia un nivel superior de desarrollo compartido. #AlbaEsFuturo

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Choquehuanca destacó la importancia de consolidar los sistemas monetarios desarrollados en la región, refiriéndose a la criptomoneda venezolana Petro y al Sucre , como base para un nuevo modelo económico.

“Debemos ser activos en el escenario multilateral, en los mecanismos de alianzas, el movimiento social y económico, los consejos de nuestros pueblos, que quieren integrarse, que quieren trabajar por su tierra (…) También debemos adaptarnos al trabajo y construir ese nuevo pensamiento económico con Sucre y Petro, una nueva arquitectura financiera que ahora es una realidad “, dijo el secretario.

También se centró en trabajar con Rusia, China, Irán y Turquía, ya que están interesados ​​en trabajar con los gobiernos de los estados miembros de ALBA. El secretario agregó que necesitan trabajar juntos con los movimientos sociales.

“Tenemos que convertirnos en el espíritu de integración de los pueblos del mundo, para despertar ese sentimiento de hermandad”, concluyó.

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