Iglesia Metodista se opone a proyecto de libertad religiosa


Por Agencia EFE05/22/2019 |10:17 a.m.
“Nos oponemos a que el estado dé un cheque en blanco a personas religiosas que quieran usar su religión como excusa para discriminar”, recalcó el obispo Vidal. (archivo) 

“Tiene el potencial de discriminar contra mujeres, extranjeros, negros, homosexuales y otras minorías discretas que nuestro ordenamiento debe proteger del discrimen”, enfatizó el líder de la congregación en la isla.

La Iglesia Metodista de Puerto Rico y el Comité Amplio para la Búsqueda de Equidad (CABE) expresaron este miércoles su rechazo a un proyecto legislativo que propone establecer guías para la protección de la libertad religiosa y terapias de conversión a homosexuales menores de edad.

Según una ponencia que ofreció por escrito el obispo metodista Héctor Vidal previo a una vista pública que celebrará hoy la Comisión de lo Jurídico de la Cámara referente a la medida, especificó que “luego de meditar con integridad y respeto sobre los méritos y sus artículos” relacionado a la medida de libertad religiosa, “la Iglesia Metodista de Puerto Rico, se opone al mismo”.

 “Nos parece que la atención a asuntos vinculados a la libertad de expresión religiosa es loable en la medida en que el Estado esté consciente de su obligación de respetar el fino balance de intereses entre el no establecimiento de religión, según requerido por la separación de Iglesia y Estado que emana de nuestro diseño constitucional, y el reconocimiento del derecho al libre ejercicio de la religión, consagrado como un derecho fundamental en nuestro ordenamiento”, dijo Vidal.

 De acuerdo con Vidal, el Proyecto de la Cámara 2069 propone que “los proponentes de esta ley quieren permitir que una persona natural o jurídica pueda, a nombre de su libertad religiosa, actuar o no actuar contra otra persona con la que pueda diferir por motivo de su religión”.

 “Este actuar, como negarse a actuar, es la conducta constitutiva que tiene el potencial de discriminar contra mujeres, extranjeros, negros, homosexuales y otras minorías discretas que nuestro ordenamiento debe proteger del discrimen”, enfatizó Vidal.

 Resaltó además que “imponer este actuar o no actuar en el ámbito de la sociedad es una forma de ‘establecimiento de religión’ de un grupo privado sobre toda la sociedad, cosa que ha sido vedada correctamente en nuestra sociedad”.

 “Nos oponemos a que el estado dé un cheque en blanco a personas religiosas que quieran usar su religión como excusa para discriminar personas que su religión personal vea como diferentes y objetos posibles de discrimen”, recalcó.

 Vidal detalló que según establecido en el Artículo V de la Constitución de la Iglesia Metodista de Puerto Rico, “La Iglesia Metodista de Puerto Rico, como Cuerpo de Cristo, no discriminará por edad, sexo, raza, color o por motivos sociales, económicos, políticos, de origen nacional y étnico, ni por ningún otro motivo contra las personas que vengan a formar parte de su membresía”.

 “Por estos principios de nuestra formación como iglesia, y el respeto profundo a los valores del no establecimiento de religión y la igual protección de las leyes, con mucho respeto, nos oponemos al Proyecto de la Cámara 2069”, puntualizó Vidal.

 Por su parte, los portavoces del CABE -colectivo de organizaciones y de personas que trabajan para proteger los derechos humanos de las comunidades LGBTTIQ-, Amárilis Pagán y Osvaldo Burgos, enumeraron varios factores al porqué el colectivo se opone al Proyecto del Senado 1253 que es el equivalente al Proyecto 2069 que hoy se discute.

 Entre los factores, están que el proyecto de ley “es parte de un esquema concertado” entre un segmento del sector religioso fundamentalista de derecha e integrantes de la clase política para imponer al “país sus creencias religiosas particulares a través de legislación”.

 “Este proyecto podría considerarse parte de las estrategias utilizadas por grupos de odio en los Estados Unidos y ahora en Puerto Rico”, enfatizó el CABE.

 El CABE detalló que algunas frases que utilizan estos grupos son que “la homosexualidad es igual a la pedofilia”, “la homosexualidad destruirá a occidente”, “el matrimonio gay propagará la enfermedad”, “la homosexualidad es una enfermedad y como tal es prevenible y tratable” o que “las personas LGBT son enfermas, diabólicas, pervertidas e incestuosas”.

 El colectivo mencionó además que el proyecto de ley “daría permiso para discriminar”, “no establecería una jerarquía entre derechos como excusa para fomentar el discrimen contra un grupo” y “destruye la posibilidad de lograr una sociedad plural en la cual las diferencias sean respetadas”.

 “Las comunidades LGBTT de nuestro país no fueron consultadas de forma alguna en relación con este o cualquier otro proyecto relacionado con libertad religiosa o cualquiera otro. Tampoco existe el llamado consenso entre los sectores religiosos”, indicó el CABE.

 “Lamentablemente este proyecto complace a ese sector y da la espalda a los derechos civiles de las comunidades LGBTTIQ y de otras personas en riesgo de ser marginalizadas. Fomenta, además, la nefasta idea de que reconocer los derechos humanos de un sector equivale a perseguir y discriminar a otro”, abundó el CABE.

https://www.primerahora.com/noticias/gobierno-politica/nota/iglesiametodistaseoponeaproyectodelibertadreligiosa-1343868/

Jesús Flórez: “El sínodo debe apoyar las espiritualidades vinculadas a la naturaleza”


Jesús Alfonso Flórez
Jesús Alfonso Flórez
“La inculturación es un proyecto colonialista”
“El diálogo con el concepto de madre tierra nos lleva a repensar quiénes somos como seres humanos”
“Poder vivir es el primer desafío de las organizaciones étnico-territoriales del Pacífico”

22.05.2019 | Miguel Estupiñán

¿Se puede hacer un proyecto de evangelización sin que pase necesariamente por una práctica colonial? He aquí la pregunta que dio origen a Religión y descolonización*, el libro del antropólogo colombiano Jesús Alfonso Flórez, hoy decano de la facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Occidente.

A mediados de la década de 1990 el autor se desempeñaba como misionero en el departamento de Chocó y como secretario de la Sección de Etnias del Secretariado Permanente de la Conferencia Episcopal de Colombia. La Iglesia Católica en tiempos de Juan Pablo II se había propuesto “la inculturación de la fe” entre los pueblos, expresando el evangelio desde los símbolos de sus  propias culturas. Al cumplirse quinientos años del inicio de la evangelización en el continente americano, el papa polaco pidió perdón a los pueblos indígenas y afrodescendientes por lo que en ese proceso estuvo marcado por “el pecado, la injusticia y la violencia”.

Sin embargo, según Flórez, a nivel institucional, el catolicismo nunca garantizó las condiciones de posibilidad para una relación auténticamente respetuosa con la diversidad cultural de los pueblos. “Esto reforzó en mí la decisión de no seguir siendo el vehículo de una imagen inexistente de iglesia y continuar el camino fuera de la estructura eclesiástica para buscar la afirmación de los pueblos indígenas y afrocolombianos desde su ser identitario en diálogo con las diversas religiones y expresiones de sacralidad”.

Décadas de trabajo en defensa de los derechos étnicos y territoriales, junto a organizaciones afro e indígenas, especialmente en el Pacífico, lo han llevado a concluir que el diálogo intercultural debe girar alrededor de “la comprensión de la vida, de las formas de asumirla y de los retos para hacer que esas diversas formas de vida se prolonguen en la historia”.

A su parecer, uno de los retos urgentes de nuestro tiempo sigue siendo superar la “etnofagia”, esa forma de destrucción física y cultural de los pueblos indígenas, según la expresión acuñada por Héctor Díaz Polanco. La clave del sínodo, en su opinión, consiste en propiciar un diálogo sincero, para posibilitar que avancen los proyectos de vida de las poblaciones amazónicas. Según Flórez, “repintar” la imagen de la Iglesia para estos pueblos en perspectiva de inculturación solo les haría más daño.

Protesta de los pueblos indígenas
Protesta de los pueblos indígenas
¿De dónde nació la iniciativa de escribir y publicar Religión y descolonización? ¿Qué lo llevó a dar cuenta, a través del libro, de ese viaje personal desde lo que usted llama el “pensamiento mágico católico” a la “antropología biocentrista”?

El texto manifiesta una trayectoria personal, un recorrido por mi vida. Me inspiró el deseo de contar las reflexiones que he ido haciendo alrededor de ese encuentro entre la religión y el catolicismo, particularmente, con los pueblos indígenas. Yo no lo he podido explicar desde fuera, sino desde dentro, teniendo en cuenta esa dialéctica entre mi doble formación: por una parte, la teología, y, por otra parte, haber hecho estudios de antropología en la Universidad Nacional y luego en París. Ese campo es referente; pero el otro es la experiencia directa. La gran pregunta que está siempre viva es si efectivamente se puede hacer un proyecto de evangelización sin que pase necesariamente por una práctica colonial. Esa es la pregunta de fondo. Me gasté varios años, tal vez más de dos décadas, en la práctica, resolviendo esa pregunta en mi interior y trato dar un aporte. Utilizo la figura autobiográfica como un recurso literario, pero también como lo indica la misma metodología de las historias de vida en la antropología y es que los conceptos están en los hechos. Tenía previsto un texto estrictamente conceptual, pero me pareció más oportuno que esos conceptos fluyeran a partir del testimonio.

¿Qué caracteriza el planteamiento de una antropología biocentrista, al cual usted desemboca en la obra?

Que el diálogo entre culturas, para que sea más auténtico, no tiene que girar alrededor de los elementos explícitamente religiosos, porque quedamos atrapados en relaciones coloniales. El diálogo tiene que girar alrededor de la búsqueda de lo que esos datos religiosos pretenden hacer, que es finalmente cómo podemos vivir. Es esa la gran búsqueda de toda cultura. En esa pregunta sobre cómo podemos vivir es que aparece lo biocéntrico. Optar por el biocentrismo no es estrictamente algo ecologicista ni nos pone únicamente en el plano de la biología; teniendo en cuenta esos referentes, consiste más en concebir la vida como una categoría social, entendiéndola en un entramado muy complejo, donde está lo biológico, pero que llega hasta lo cósmico, y donde está lo humano, el individuo, pero se desarrolla en las culturas. Eso es lo que nos debe llevar a generar procesos dialógicos.

Desde la antropología biocentrista, en Religión y descolonización usted entabla un diálogo sobre el agua que atiende a diversas tradiciones e incluso a la visión del río Atrato como sujeto de derecho. ¿Qué otro ejemplo podría plantear para explicar su  propuesta?

Como usted acaba de decir, puse el agua como ejemplo, en relación con la mitología diversa de los indígenas y con otras tradiciones; pero también, fundamentalmente, como el espíritu vital, que hace que exista lo que hoy llamamos vida. En ese orden de ideas, todo lo que nos lleve a ello, a descubrir el espíritu vital en sus diversas expresiones, es a lo que nos convocaría esa antropología biocentrista. Avanzando en ejemplos, es claro el concepto de tierra del cual se derivarían otros, más políticos, como el de territorio. La tierra, expresión de ese espíritu vital que constituye la vida, también se nos vuelve objeto para ese diálogo biocentrista. En los Andes suramericanos es claro cómo para muchos pueblos esa tierra elevada que son las montañas, y que ellos llaman apus, son realmente sus abuelos, sus ancestros, que podemos personificar de acuerdo a esas cosmovisiones y entablar diálogos con ellos. Ese diálogo con esos apus o con ese concepto tan global, genérico o tan extendido de los indígenas como es el de madre tierra nos lleva a repensar quiénes somos como seres humanos. Otras tradiciones religiosas también han hecho alusión a la tierra. Por ejemplo, el mito bíblico de creación o de organización del cosmos arranca por identificarla y separar las aguas para que emergiera lo seco. El nombre de Adán refiere a que, como seres humanos, venimos de la tierra. Entonces, también allá, esa tradición oriental está muy estrechamente vinculada con ella. Así como el agua nos permite hacer un diálogo, la tierra también.

Otro concepto sobre el cual también deberíamos dialogar, y hacer ese desarrollo, es el alimento, lo cual nos manda a unas implicaciones políticas tremendas: qué es la alimentación hoy en día, a favor de quién está, quién la favorece, y por qué hoy, en un mundo que tiene más comida que nunca antes, es cuando hay más millones de muertos por hambre. En Colombia estamos padeciendo de mortalidad por hambre. Los niños indígenas, incluso, que más se han mencionado; pero hay mucha más gente. Desde hace más de 10 años tenemos una estadística grave, que nos planteó el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas: un crecimiento alarmante del hambre en Colombia. En 2007 hicimos un informe de la ONU, justamente publicado bajo el título Derecho a la alimentación y al territorio en el Pacífico colombiano. Desde 2005 Naciones Unidas venía mostrando 100.000 más hambrientos por año. Eso, puesto en planetario, es mucho más grave. Entonces los alimentos también se nos vuelven objeto de esa antropología biocentrista y habría que desarrollarlo.

Amazonia, pulmón del planeta
Amazonia, pulmón del planeta
Usted es crítico de la pretensión eclesiástica de inculturación del evangelio y sostiene que dicho proyecto está al servicio de la reproducción institucional, más que de un verdadero reconocimiento del otro y de un respeto auténtico de la identidad cultural de los pueblos. En este momento la Iglesia Católica prepara un sínodo de obispos dedicado a su presencia en la Amazonía, que se llevará a cabo en octubre en Roma. Sin embargo, ya se advierten dos polos de tensión: por un lado, una preocupación predominantemente sacramental sobre qué ajustes debe hacer la Iglesia Católica a nivel del ministerio para poder responder a exigencias evangelizadoras; y, por otro lado, una segunda preocupación representada en sectores cuyo interés es, en primer lugar, la defensa del bioma y de los pueblos más vulnerables. ¿Cómo lee usted esta situación y qué opinión le ha merecido la convocatoria del sínodo por parte del papa Francisco?

La estrategia de la inculturación puesta en marcha por Juan Pablo II no se inserta en una opción diáfana de reconocimiento del otro. Intenta responder a la preocupación sobre el hecho de que la Iglesia no ha sido capaz de meterse en las culturas. Aparentemente es un concepto muy novedoso, positivo y “no neutral”; pero es un proyecto colonialista el de la inculturación. Por eso hay que abrirse a otro esquema.

Teniendo en cuenta eso, yo creo que es muy afortunada la convocatoria que hace Francisco, el actual papa, al hablar de la Amazonía. Muy afortunada, porque preguntarse por la Amazonía no es un tema estrictamente eclesiástico, sino un punto que conecta a toda la humanidad. Es lo mismo que si nos preguntáramos por el bosque húmedo tropical de la franja ecuatorial africana, muy desconocido por nosotros, o por el bosque húmedo tropical del Pacífico. Nos pone en el tema contemporáneo de la pregunta por el futuro de la humanidad. Y que sea la Amazonía el referente es una suerte de modernización del discurso católico para dialogar con las culturas en general.

La preocupación que puede venir alrededor de eso es que para un sector o para sectores significativos de la Iglesia esto pueda ser algo similar a la inculturación, es decir, una estrategia para “pegarse” del lenguaje ambientalista, proteccionista, e ir a ese encuentro con la sociedad contemporánea que está tocando estos temas. Y eso, no para decir que todo lo que digan tiene que ser criticable. No. Se puede caer en el riesgo de utilizar ese campo de reflexión exclusivamente como estrategia para la sobrevivencia institucional de la Iglesia.

La encíclica Laudato si’ no es contundente para romper con el antropocentrismo; lo critica, lo señala, pero no hace una ruptura evidente y contundente. Esas son discusiones genéricas que tenemos en este campo hoy en día cuando hablamos de la sostenibilidad ambiental o de la sostenibilidad en general.

¿Cómo podría ser más afortunado ese sínodo y toda esa trama?

En los últimos tres años he tenido una aproximación a la Amazonía ecuatoriana, peruana y colombiana en la frontera con el Putumayo y he estado analizando esas temáticas con animadores indígenas vinculados a la labor de los misioneros consolatos, cuya preocupación es la siguiente: ¿para qué hacemos ese sínodo cuando tenemos tantos problemas?

Entonces, ¿cuál sería la clave? Tener un diálogo sincero, abierto, para que a las poblaciones amazónicas, a los pueblos indígenas, realmente se les posibiliten espacios para que sus proyectos de vida avancen. Se hace más daño si se hace exclusivamente con esa perspectiva de inculturación o de “repintar” la imagen de la Iglesia para estos pueblos.

El diálogo sobre la Amazonía tiene que versar sobre las tradiciones sagradas y espirituales de los indígenas, pero no como recurso para poder hacer sacramentos, porque eso daña; sino como auténtico reconocimiento de una dimensión profunda y milenaria. Reconocer eso no es un asunto gnoseológico de conceptos, sino uno eminentemente práctico: cómo se traduce ello en la defensa de los territorios.

Entonces, un espacio de encuentro como el sínodo debería convertirse en opciones de apoyar las consecuencias de esas espiritualidades vinculadas a la naturaleza, es decir, vincularse a las luchas y exigencias de los pueblos indígenas que cuestionan las políticas de los más de siete estados que cobijan a la Amazonía.

Hacia la paz en Colombia
Hacia la paz en Colombia
Pensando, por otra parte, en el Pacífico colombiano, un territorio al que usted le ha dedicado décadas de trabajo, ¿qué desafíos enfrentan las organizaciones étnico-territoriales en este momento?

Lamentablemente, el primer desafío es poder vivir. Hemos acogido con mucha esperanza, ilusión y compromiso el acuerdo de paz firmado por la guerrilla de las FARC y el Estado colombiano, para que eso se transforme en acciones que vayan pacificando el país y la región, en particular; y hay símbolos: las víctimas en general y, particularmente, las de Bojayá, que recientemente conmemorábamos los diecisiete años de esa tremenda masacre. Hay símbolos de gente que está haciendo compromisos en la construcción de los planes de desarrollo con enfoque territorial, ya terminados en su diseño. Sin embargo, hay mucha preocupación porque  la violencia no ha terminado, y en algunos lugares se ha incrementado, como en el Medio y Bajo Atrato, ya que se rompió la mesa con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y vienen esas fases normales de acrecentar la tensión. El paramilitarismo no ha sido acabado plenamente en Colombia, y el gran combustible del narcotráfico sigue muy presente. Todo eso ocurre y se posibilita gracias a una terrible corrupción e inestabilidad social y política. Ese es el primer desafío: poder sobrevivir en medio de eso. El gran llamado que nos vienen haciendo las organizaciones desde hace dos años atrás es un gran acuerdo humanitario, un pacto por la convivencia. El segundo gran desafío es que todo lo que se ha ido construyendo en estos largos treinta años de titulación colectiva, de propiedad territorial, pueda pasar a una fase tranquila de poder hacer un uso sostenible desde la perspectiva de ese territorio y la perspectiva de esos pueblos, que es lo que llaman ellos planes de vida. Y un tercer gran desafío es poder ejercer gobernabilidad; y esa gobernabilidad como expresión de la autonomía. La autonomía, como autogobierno, se ejerce controlando el territorio a través de los planes de vida; pero, para eso, necesitamos un gran acuerdo, para que el Estado, que trasciende cualquier Gobierno, se comprometa, primero, a  detener toda la acción paramilitar. Hay instrumentos. También los grupos paramilitares han manifestado que quieren hacer acogimiento social. Se aprobó la ley de acogimiento colectivo de estos grupos y este Gobierno no la ha puesto en marcha. Hay unas condiciones para que eso se de.

Ante estos desafíos, ¿cuáles son las principales fortalezas de las organizaciones étnico-territoriales?

La primera gran fortaleza es que existen y no se han dejado destruir en medio de tantas dificultades que han generado estos últimos treinta años de conflicto intenso en la región. La segunda, que han podido avanzar en la titulación colectiva. Hoy en el Pacífico hablamos entre comunidades afrocolombianas y pueblos indígenas de más de siete millones de hectáreas tituladas. Significa que son siete millones de título colectivo que están fuera del mercado. Otra gran fortaleza es que tienen un diseño de territorio; diverso, porque cada pueblo tiene una cosmovisión: el pueblo wounaan, el pueblo tul, el pueblo embera, el pueblo chamí, los eperara, los mismos pueblos afrocolombianos, que tienen también una diversidad de apropiación del territorio. Y ese diseño territorial busca que el Estado definitivamente se siente a hacer un diálogo social, para que se vea que la única manera de aprovechar el Pacífico no es el extractivismo, sino generar que ese diseño que tienen las comunidades, que es amigable con el territorio, apropiado para las mismas condiciones culturales, se pueda llevar a cabo.

*Flórez, Jesús. Religión y descolonización. Cali: Centro de Estudios Étnicos/Otramérica. 2018.

Portada del libro

https://www.religiondigital.org/libros/Jesus-Florez-espiritualidades-vinculadas-naturaleza-Sinodo_0_2124087591.html

Nuestra piedad mariana: Olga C. Vélez


La cultura latinoamericana se caracteriza por una piedad mariana que alimenta nuestra espiritualidad y fortalece nuestra vida. Este amor a María se cultiva de muchas formas y se expresa en las festividades dedicadas a recordar su memoria y en los santuarios donde miles de peregrinos se convocan continuamente. Por eso hablar de María es la posibilidad de entrar en uno de los misterios de la fe más cercanos y más queridos por la mayoría de creyentes. Ella es esa persona dispuesta a acoger el plan de Dios y a secundarlo sin reparos, sin limitaciones. Desde su condición sencilla, pobre, joven, muestra la capacidad humana de abrirse a la iniciativa divina y llevarla a su realización plena.

Ella es ícono de las personas creyentes porque no temió dar su “sí” desde el primer momento. Un “sí” maduro y confiado. Por una parte, es capaz de preguntar ¿cómo será todo esto? al ángel que le anuncia el nacimiento del Salvador. Por otra, da su sí total y generoso al plan de Dios sobre su vida y se dispone a respaldar con su sí, el que intentamos dar los que deseamos y nos disponemos al seguimiento del Señor.

María es también la mujer fuerte que vivió la huida a Egipto, las dificultades durante la vida pública de Jesús y, sobre todo, el momento más duro en la vida de su hijo: la crucifixión y muerte. Pero ella, como tantas madres ante el sufrimiento de sus hijos, permaneció de pie acompañándolo y mostrando con sus hechos, la fidelidad a ese sí dado desde el día de la anunciación.

Por eso, especialmente el pueblo sencillo, reconoce en María a la mujer fuerte y comprometida con la vida de todos sus hijos e hijas. Y acude a los santuarios y la invoca constantemente. La siente como madre y sabe que ella nunca abandonará a ninguno de sus hijos. Con ella se aprende a superar los sufrimientos de la vida. De su mano el camino se hace más ágil y suave. Pero sobre todo, se aprende a tener una fe sincera y dispuesta, abierta al querer de Dios sobre nuestras vidas.

Pero, al mismo tiempo, necesitamos purificar la devoción mariana porque algunas veces la docilidad se confunde con la sumisión, la obediencia se confunde con el sometimiento, el servicio se confunde con la esclavitud. A esta imagen distorsionada contribuyen los estereotipos femeninos que se han alimentado en la sociedad patriarcal identificando a las mujeres con el sufrimiento, la renuncia, la resignación, la sumisión y, otras actitudes que han robado la dignidad de las mujeres y les han impedido una realización plena. Pero en estos tiempos donde las mujeres van creciendo en autoestima y van recuperando sus derechos, la imagen auténtica de la Virgen María va emergiendo con fuerza y comienza a transformar la devoción mariana. María es dócil pero audaz, obediente pero protagonista, se dispone al servicio pero en el horizonte de la comunidad cristiana donde hemos de ser servidores unos de otros, sin que ninguno se erija como señor o superior a los demás. Acercarnos a María, la de los evangelios, es condición indispensable para que la piedad mariana vivida en nuestro Continente, continúe alimentando nuestra espiritualidad en el horizonte de la libertad, responsabilidad y compromiso cristiano.

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En qué quedó el debate sobre mujeres sacerdotes


Aunque el tema está definido desde Juan Pablo II, resurgió por casualidad hace sólo tres años en una reunión del papa Francisco con la Unión Internacional de Superiores Generales (UISG), celebrada el 12 de mayo de 2016.Por Luis Eduardo Forero Medina -22 Mayo, 2019

Esta imagen no es propiedad de UNIMINUTO Radio.

La doctrina sobre la ordenación sacerdotal, circunspecta sólo a los hombres, ha sido conservada por la Tradición constante y universal de la Iglesia, y enseñada  por el Magisterio en varios documentos.

Aunque el tema está definido desde Juan Pablo II, resurgió por casualidad hace sólo tres años en una reunión del papa Francisco con la Unión Internacional de Superiores Generales (UISG), celebrada el 12 de mayo de 2016.

En la segunda pregunta formulada al papa referida al papel de las mujeres consagradas en la Iglesia, se  propuso: “¿Por qué no constituir una comisión oficial que estudie la cuestión?”.

Inmediatamente el Obispo de Roma dio su consentimiento y aprobación. “Por lo tanto, sobre el diaconado, sí, acepto y me parece útil una comisión que aclare bien esto, sobre todo respecto a los primeros tiempos de la Iglesia”.

En contexto

A finales de ese año el cardenal Jorge Mario Bergoglio, el jesuita argentino,  conformó una comisión de 12 personas, paritaria en género y procedentes de ocho países que ya terminó su labor.

“Todos eran diferentes, todos “sapos de diferentes pozos”, todos pensaban de manera diferente, pero trabajaron juntos y estuvieron de acuerdo en cierta medida. No tengo miedo de estudiar. Sin embargo, hasta este momento no se va”. (Conferencia de prensa en vuelo papal del 7 de mayo de 2019).

El Vicario de Cristo lo que recuerda, transmitido por un eminente teólogo, es que no queda claro si al principio hubo diaconas.

“ Sí, ayudaron, por ejemplo, en la liturgia, a los bautismos: como los bautismos fueron por inmersión, cuando una mujer fue bautizada, las diaconisas ayudaron; también para la unción del cuerpo de una mujer”. Posteriormente eran empleadas en casos de violencia intrafamiliar, “ las diaconisas eran llamadas por el obispo cuando había una disputa matrimonial, en busca de moretones”. Estas son las cosas que recuerdo, señaló el papa Francisco.

El diaconado de la mujer como una puerta al sacerdocio o éste en sí mismo, es estimado por la iglesia como un “gravísimo delito”; castigado con la excomunión mayor a quien confiere el orden sagrado y a quien lo recibe; si de otra parte es cristiano sujeto al Código de Cánones de las Iglesias Orientales, pues en la Iglesia Anglicana sí esta previsto el sacerdocio femenino.

Las  razones que se han expuesto para no admitir dicho sacerdocio femenino, están contenidas en los siguientes documentos pontificios:

En la Carta apostólica ordinatio sacerdotalis de Juan Pablo II se enseña que  “La ordenación sacerdotal, desde el principio ha sido reservada siempre en la Iglesia Católica exclusivamente a los hombres”. Con esta posición la iglesia en 1994  “trató de cerrar esa puerta definitivamente”.

En la Carta Apostólica Mulieris dignitatem de 15 de agosto de 1998: “Cristo, llamando como apóstoles suyos sólo a hombres, lo hizo de un modo totalmente libre y soberano”.

“Sobre la ordenación de mujeres en la Iglesia Católica, la última palabra clara fue pronunciada por san Juan Pablo II, y esta permanece. Permanece”, dijo Francisco en su viaje de regreso de Suecia el 1º de noviembre de 2016, y que reiteró en mayo de 2019.

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[redECAP] La lenta lucha por la tierra y la justicia


por Juliane Assman

«Desde 2005 … no, desde 2002 estamos luchando en esta tierra», me dice Eugenio cuando le pregunto sobre la historia del proceso y de la lucha que ha llevado a este día. Estamos sentados a la sombra de la iglesia en El Garzal, viendo a la gente ir y venir para registrar sus tierras en la ANT (Agencia Nacional de Tierras). Eugenio tiene 15 hectáreas de tierra en Nueva Esperanza, la comunidad vecina de Garzal a la que ECAP también acompaña: «poquita», «little», dice. Ha cultivado plátano, mango, coco, yuca, arroz y más, pero principalmente para la auto-subsistencia, como me explicó. Debido a las amenazas, la extorsión y el pago de dinero a los grupos paramilitares, Eugenio tuvo que huir a la a el municipio de  Puerto Wilches durante tres años. Uno de sus compañeros de trabajo incluso ha sido desaparecido. Después de tres años de desplazamiento, Eugenio regresó a Nueva Esperanza y hoy ha recorrido tres kilómetros de camino a Garzal para registrar su parcela y obtener finalmente un título oficial.

Los detalles del proceso son confusos para los campesinos e incluso para las organizaciones que los acompañan, ya que estrictamente hablando hay tres procesos administrativos y al menos un proceso judicial que se lleva a cabo al mismo tiempo. El proceso de titulación consta de varios pasos y tomará más de un año a partir de ahora. Esta semana, la ANT ha llegado a definir los límites entre la tierra del estado y la propiedad privada que afecta principalmente a aquellos que tienen tierra que limita con el agua; ya sea el río, los lagos o el territorio que sólo se inunda durante las temporadas de lluvias. La mayoría de la comunidad es cuidadosamente optimista y aprecia el acompañamiento de todas las entidades y organizaciones presentes. Además de la ANT, ECAP y Peace Watch, que es otra  organización de acompañamiento internacional de suiza, han llegado. La Oficina de la Defensoría del Pueblo, que también está allí, es una institución estatal establecida para proteger los derechos humanos, especialmente aquellos que han sido violados como consecuencia del conflicto armado: los derechos de los niños y niñas y las mujeres, así como los derechos de lxs campesinxs, es decir, los derechos sobre la tierra, la Defensoría del Pueblo ha acompañado el caso de Garzal desde 2004. Y por último, pero no menos importante, la organización socia de ECAP, Justapaz, que ayudó a que todo el proceso siguiera avanzando luego de un largo período de inactividad, interviniendo el año pasado al presentar una reclamación contra la ANT. Justapaz también ayuda a Garzal y Nueva Esperanza en sus procesos comunitarios al discutir lo que la comunidad quiere y hacer planes juntos sobre cómo lograrlo.

No se da por sentado que una comunidad lucha durante tanto tiempo por su tierra: más de 17 años. En muchos casos, las personas eventualmente comienzan a irse, mudarse a las ciudades o ceder a la presión y vender sus tierras. Esto ha sucedido también en Nueva Esperanza y Garzal. A menudo, así es como los propietarios de una gran cantidad de tierras ganan aún más. «Es el gran dilema de este país, en donde los poderosos tienen la posibilidad de todo», explica el Pastor Salvador, uno de los líderes sociales de Garzal. «En concepto, todos somos iguales, pero debido a la situación de los recursos de hoy, existe una estratificación para que quien no tiene dinero esté aquí y quien tenga dinero tenga todo el acceso a las instituciones y la justicia».

La concentración de la tierra en manos de unos pocos es solo una parte de este problema. Para los campesinos esto significa vivir aislados y abandonados por el gobierno. Debido a la falta de infraestructura y apoyo estatal, no se paga por llevar los productos de la tierra a la siguiente ciudad porque el transporte cuesta más que el dinero que ganarían por sus productos y por todo el trabajo invertido. Por esa razón, especialmente en las montañas, muchos campesinos recurren a la siembra de coca. «La coca daña inmensamente el tejido social del país, pero sirve para sobrevivir. El estado es responsable de esta situación», dice el Pastor Salvador de manera bastante realista.

Katherin, otra campesina que proviene de Garzal, es una de las dos mujeres que forman parte del comité conjunto de Garzal y Nueva Esperanza. También aborda el problema de la falta de servicios al quejarse de lo difícil que es la comunicación sin la señal del teléfono celular. Hablando de sus sentimientos hacia la reunión con la ANT, ella dice: «El proceso está bastante retrasado, estoy un poco preocupada». Para el futuro desea tener sus títulos y vivir sin problemas. Ella quiere una tierra libre.

La tierra es el gran problema político en torno al cual se viven todas las violencias, ya sea el conflicto armado o los conflictos que involucran a las empresas multinacionales, la discusión sobre el fracking y los casos de acaparamiento de tierras. Es por esta razón exacta por la que un proceso lento y burocrático a primera vista puede parecer absolutamente poco espectacular, pero cuando llevas 17 años de resistencia, el Pastor Salvador se sienta sombríamente a firmar sus papeles de registro, levanta victoriosamente su puño y comienza a reírse, queda claro que solo paso a paso la tierra volverá a la gente.

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MISIÓN de ECAP: ¿Qué pasaría si los Cristianos se dedicaran a la construcción no violenta de la paz con la misma disciplina y entrega con las cuales los ejercitos se dedican a la guerra? Equipos Cristianos de Acción por la Paz (ECAP) tiene por objetivo recabar toda la iglesia en alternativas no violentas a la guerra y poner los equipos entrenados en acciones de paz en regiones de conflicto letal.

OBSERVACIONES: Para hacer preguntas o expresar sus inquietudes, críticas y afirmaciones enviar mensajes apeacemakers@cpt.org.

Fuente: Christian Peacemaker Teams 

«Por qué me he hecho católica ahora, aunque la Iglesia esté infectada de pecado y escándalo»


Kasey Kimball era protestante, leía, pensaba, sufría y dudaba

Kasey Kimball ha meditado mucho sobre la Iglesia, el sentido del dolor y el pecado, antes de hacerse católica en época de escándalos

Kasey Kimball ha meditado mucho sobre la Iglesia, el sentido del dolor y el pecado, antes de hacerse católica en época de escándalosF

P.J.Ginés/ReL

21 mayo 2019TAGS:

Kasey Kimball es una joven norteamericana que ha estado estudiando Arte y Teología en Vancouver, Canadá en los últimos 4 años. Formada en el cristianismo protestante anglicano, durante ese periodo ha meditado y leído mucho, ha explorado la fe católica y se ha hecho católica en esta Pascua de 2019. Le ha costado dar el último paso, y lo ha hecho reflexionando sobre los escándalos y graves pecados que se han dado en el clero y en las estructuras católicas.

En tierra de nadie eclesial: ¿qué decidir?

En agosto de 2018, Kasey estaba en una “tierra de nadie” eclesial… Llevaba ya un año acudiendo a la misa católica. En agosto, ya había conseguido sentirse cómoda con el rosario, usaba el misal del Magníficat sistemáticamente y ya no se consideraba protestante. Quería ser católica y prácticamente vivía como si lo fuera. Había hecho los distintos ritos de presentación y había terminado su curso de iniciación a la fe católica.

Pero no había dado el paso a entrar en la Iglesia en esa Pascua de 2018. “Simplemente, no estaba teológicamente lista“, dice.

Tampoco podía volver al protestantismo. La liturgia protestante y anglicana le parecía ahora llena de palabras humanas huecas. En el culto protestante que conocía “parecía que reinventáramos la rueda cada domingo, cuando la riqueza de la tradición estaba ahí lista para ser usada”.

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“Sentí que Jesús me miraba, era apenas soportable”

También había sentido con fuerza la presencia de Cristo en la misa. “No es que diga que Cristo esté ausente en el protestantismo, pero hay una diferencia de intensidad palpable. Un domingo por la mañana sentí que Jesús me miraba desde el tabernáculo; la intensidad era profundamente convincente, aunque apenas soportable. La idea de que Cristo estaba presente de una manera única en la Iglesia Católica la encontraba yo ofensiva, pero mi experiencia sugería que podía, simplemente, ser verdad”.

Y estaba el tema de la autoridad. Los anglicanos, en EEUU y en Canadá están divididos profundamente, en varias denominaciones. Unos grupos y obispos aceptaban obispesas lesbianas, el matrimonio gay, incluso el aborto. Otros no lo aceptan del todo, o lo intentaban esquivar, o limitar. ¿Quién tiene autoridad para enseñar de verdad lo que Dios aprueba?

“Si bien los protestantes afirman que la Biblia es su autoridad final, en realidad todos apelábamos a alguien a la hora de interpretar los que la Biblia decía y significaba, fuera Lutero, Calvino, Cranmer o Barth o un blog que nos guste o nuestro pastor local”, señala Kasey.

¿Qué le faltaba? Convencerse de que la Iglesia era quien decía ser.

Un sermón sobre abusos en la Iglesia

Ese verano, en un campamento de vacaciones, acudió a misa a una pequeña capilla. No podía comulgar, pero podía responder todas las partes de la misa, participar con su oración, escuchar la homilía. Y el sacerdote predicó sobre los abusos del cardenal McCarrick con seminaristas y cómo nadie había rendido cuentas ni tomado medidas en su momento para evitarlo o castigarlo. “Aprecié que fuera directo, que se negara a mantener una cadena de silencio”.

Y entonces Kasey tuvo una sensación peculiar.

“Me dio la impresión de que si la Iglesia Católica era el cuerpo de Cristo de una forma peculiar -y ese era aún un gran ‘si’- necesitaba acercarme más a ella en este tiempo de crisis. Si a ustedes les parece una reacción rara ante la revelación de más abusos y encubrimientos… a mí también”.

Dios en el sufrimiento, y la amistad de los santos

Kasey llevaba unos años reflexionando sobre la presencia de Dios en el sufrimiento. En los últimos 3 años había sufrido bastante: sus padres se habían divorciado, a ambos les diganosticaron cáncer y la misma Kasey sufría una depresión clínica y dolores de cabeza crónicos. “Pasaba el día en mi habitación viendo teleseries: no podía hacer ni mis deberes de clase, mucho menos ‘cosas grandes por Jesús'”.

Estaba trabajando en una tesis sobre los textos de San Buenaventura, el santo místico y superior franciscano del siglo XIII, especialmente los que trataban sobre la Pasión. Para San Buenaventura, que el Dios hecho hombre aceptara sufrir para curar y salvar a los hombres, es algo de gran hermosura, una forma de medir la grandeza de ese amor. “Buenaventura deja claro que la victoria de Cristo no significa que la Iglesia cese de sufrir. De hecho, la realidad es la contraria”, escribe Kasey.

Ella pasó dos años leyendo a Buenaventura mientras experimentaba sus dolores físicos y emocionales. Conoció además a otros santos que se mantuvieron fieles a Dios pero muy probados por el dolor: San Francisco, Santa Catalina, Santa Teresita, Santa Faustina y muchos otros… “Sus historias era inspiradoras, enloquecedoras y convincentes. Empecé a creer en su testimonio de que el sufrimiento valía la pena para poseer la libertad y el gozo de la beatitud. Empecé a considerarlos mis amigos. Quería formar parte de su familia”.

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Ofrecer los sufrimientos: poder para el bien

Kasey empezó a explorar el lenguaje católico de “ofrecer los sufrimientos” a Dios por los demás. ¿Podía usarse como una excusa para la inacción, o para el masoquismo? Podía, sí. Pero ella encontró que también podía dar fuerza y poder: “con esta forma de pensar, el sufrimiento en sí sigue siendo malo, pero se le puede obligar a que produzca un bien”. Y así, ofreciendo desde su cama sus dolores, podía seguir participando en las cosas que Dios hace en el mundo, seguir produciendo bienes.

Así, entendió que “el sufrimiento, aunque es malo y temporal, es una forma de conocer a Cristo”. También, dice, le ayudó a ser más paciente, compasivo, dependiente y “profundamente eclesial, porque al conectarnos a Cristo nos conecta con los demás”.

Después, Kasey empezó a leer y conocer el pensamiento de una católica inglesa muy peculiar, la mística, artista, escritora y terapeuta informal Caryll Houselander, que vivió entre 1901 y 1954.

En sus experiencias místicas, Caryll Houselander había visto a Cristo “en todo tipo de personas”. “Si buscas a Dios solo en los santos no lo encontrarás”, escribió. Houselander ordenó un poco su vida al volver a la Iglesia en 1925, pero sin faltarle heridas. Se enamoró del famoso espía Sidney Reilly (un judío de Odessa al servicio de Su Majestad), que fue el modelo para las novelas de James Bond, pero él la hirió y se fue con otra mujer (se casó con unas cuantas). Caryll nunca se casaría, pero dedicó mucho tiempo a acompañar y aconsejar a personas dañadas por la Segunda Guerra Mundial, con una gran empatía. El psiquiatra Eric Strauss la admiraba y consideraba “una excéntrica divina”.

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Caryll Houselander en sus últimos años; murió con 54 años

A Kasey le inspiraba leer a Caryll, que veía que igual que Cristo resucitó alzándose de su tumba, puede resucitar en los corazones de personas muy pecadoras, muy alejadas de Dios, que tienen a Cristo muy muerto en su corazón. Y así, si miramos con respeto la tumba de Cristo muerto, también debe haber cierta reverencia hacia esas tumbas que son los pecadores endurecidos.

La Iglesia no deja de ser Iglesia aunque haya pecado

Todo esto cristalizó en una idea para Kasey: “la Iglesia no deja de ser Iglesia cuando se infecta de pecado y escándalo. Mucha gente ha sido atraída a la Iglesia Católica precisamente porque es honesta en su necesidad de ser probada y purificada”.

Kasey recuerda además una escena que ayudó al escritor Chesterton a hacerse católico. Vio un cartel en la parroquia que avisaba: “cuidado, no dejen los paraguas en la cesta, pueden ser robados durante la misa”. Chesterton pensó que esa iglesia era honesta y consciente de la realidad del pecado en su interior. La Iglesia ideal para alguien como él, pecador en necesidad de misericordia.

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G.K.Chesterton, acompañado del escritor Israel Zangwill.

Sí, el pecado no era razón para no estar en la Iglesia. Pero ¿de verdad la Iglesia que Cristo fundó para actuar en el mundo era la Iglesia Católica?

Kasey empezó a leer a los Padres de la Iglesia de los primeros siglos: “¡Me sorprendió lo católicos que eran! No era una iglesia hippie con liderazgo horizontal y gente que se reune de manera informal en casas y tienen la Eucaristía como una comida normal”. Los primeros cristianos tenían líderes, normas, liturgia, insistían en la vida común y en la perseverancia, obediencia, unidad, amor y humildad.

Una y otra vez los escritores cristianos de los primeros siglos insisten en la obediencia al obispo: desobedecer al obispo es como desobedecer a Cristo, separarse de la Iglesia es como separarse de Cristo, escribían. Eso exigía al obispo un alto nivel de santidad, según los textos de los primeros siglos cristianos.

“Lo que para los católicos era obvio, ahora lo podía ver claro yo: Dios no nos había dado un libro, sino un pueblo. Y este pueblo, pese a sus pecados y herejías, fallos y errores, estaba aún intacto, por Gracia de Dios”.

Así, esta Pascua de 2019 entró plenamente en la Iglesia Católica.

“Cuidado con la gente real, mediocre”

Hay católicos veteranos que han avisado a Kasey: cuidado, tras leer a tantos grandes santos, no se decepcione cuando vea a los católicos reales, de a pie, la gente concreta y mediocre que encontrará en las parroquias…

Pero ella no se desanima: “en la Iglesia Católica real, sobre el terreno, encuentro una mezcla profunda de lo ordinario y lo divino. En mi parroquia de Vancouver veo a mi vecindario: ricos y pobres, hombres y mujeres, casados y solteros, jóvenes y viejos, sanos e impedidos, de muchos orígenes étnicos… Mi convicción creciente es que este cuerpo de gente ordinaria es, misteriosa y verdaderamente, también el Cuerpo de Cristo“, escribe.

(Kasey Kimball contó su testimonio en la Newman Association de Vancouver, y fue publicado en The BC Catholic, con fotos de Agnieszka Ruck)

https://www.religionenlibertad.com/personajes/991211783/Por-que-me-he-hecho-catolica-ahora-aunque-la-Iglesia-este-infectada-de-pecado-y-escandalo.html

Un foto de Salvini con un rosario despierta la guerra fría entre el Papa Francisco y el líder ultra


Salvini y el Papa Francisco

Salvini y el Papa Francisco Reuters

EUROPA ITALIA

Un foto de Salvini con un rosario despierta la guerra fría entre el Papa Francisco y el líder ultra

El Vaticano carga contra el uso partidista de elementos religiosos en los mitines de Salvini: “Busca rentabilidad electoral”. 

22 mayo, 2019 02:20

Manuel Tori @Manuel_Tori Roma

La religión católica es ya definitivamente un instrumento de propaganda del soberanismo de Matteo Salvini. Con rosario y evangelio en la mano, el líder de la Liga y vicepresidente de Interior italiano ha decidido apropiarse de la simbología religiosa cristiana para ganarse a un público deseoso de que el populismo de derecha gane las elecciones europeas este domingo. Lo cual está preocupando seriamente a los católicos italianos quienes, en la era de Bergoglio, están dispuestos enfrentarse a la retórica xenófoba del ministro del Interior transalpino. Así pues, no es una sensación: en Italia acaba de empezar la guerra fría entre Salvini y el Papa Francisco.

Milán, plaza del Duomo. En la manifestación convocada el sábado pasado con título Primero Italia. El sentido común en Europa, Salvini se ha querido autocoronar como líder del populismo sobernanista del Viejo Continente, flanqueado por los ultraderechistas Marine Le Pen (Front National, Francia), Geert Wilders (Partido por la Libertad, Países Bajos) y otros líderes europeos. En la cita multitudinaria, el ministro del Interior ha llenado su discurso de referencias religiosas con el objetivo de obtener un beneficio político al mezclar populismo y catolicismo.

“Quien niega las raíces judeo-cristianas de Europa es un traidor”, ha sido una de las declaraciones más destacadas de aquella jornada. “Aquí [en plaza del Duomo] no hay ninguna ultraderechasino una política del sentido común”, fue una de las frases con las que Matteo Salvini empezó su mitin en el lugar más conocido de la capital del norte de Italia: “Amamos la Madonnina (la virgen del Duomo) que nos mira desde ahí arriba”, y así sucesivamente. En pocas palabras ha resumido su idea de soberanismo: “Las élites frente a los pueblos”, “los banqueros frente a los ahorradores”, etc.

Pero Salvini no ha dudado en desafíar al propio pontífice en relación a los migrantes: “Se lo digo al Papa Francisco, que dice que hay que reducir los muertos en el Mediterráneo: el Gobierno los está disminuyendo, con orgullo y espíritu cristiano”. Tras esta frase, en la plaza arrancaron diversas pitadas en contra del Papa Francisco, quien defiende el rescate incondicional de los migrantes que arriesgan su vida en el Mediterráneo.Muere Luis, el lotero de La Bruja, tras 13 días en coma: detenido el conductor fugadoJorge García BadíaEl conductor podría enfrentarse a 9 años de cárcel por conducción imprudente y el abandono del lugar, agravado por el fallecimiento.

Recitando a santos

Salvini no ha evitado ni siquiera el invocar a los santos de la Iglesia para justificar su programa político: “Nos entregamos a las mujeres y a los hombres de buena voluntad, a los seis patronos de Europa: San Benito de Nursia, San Cirilio y San Metodio, Santa Catalina de Siena, Santa Brígida de Suecia y Santa Teresa Benedicta de la Cruz”, explica el ministro del Interior que, por muy nacionalista que sea, no vio conveniente citar al patrón de Italia, San Francisco de Asís.

Y añade: “Os entregamos nuestro destino, nuestro futuro y nuestros pueblos. Y yo entregaré personalmente vuestra vida y la mía al corazón inmaculado de María, que estoy seguro que nos llevará a la victoria”. Con tal de desprestigiar el Papa Francisco, Salvini ha aprovechado para recordar concepto de Europa que tuvieron sus predecesores, tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI

El Papa Francisco, en la misma jornada, acogió en el Vaticano a los corresponsales que conforman la Prensa Extranjera en Italia. En dicha cita, recordó que la comunicación tiene que ser “una herramienta para ir al encuentro, no para crear contrastes, para dialogar y no para monologar, para orientar y no para desorientar, para entenderse y no para malentenderse, para caminar en paz y no para sembrar odio, para dar voz a quien no la tiene, no para hacer de megáfono a quien más grita”. Para el Santo Padre, “hay que obrar en la verdad y en la justicia, para que la comunicación sea realmente un instrumento para construir y no para destruir”.

Otros actores del mundo católico italiano, sin embargo, se mostraron muy indignados en relación a la instrumentalización que está llevando a cabo Salvini a través del mensaje religioso. “La política partidista divide, Dios sin embargo es de todos”, declaró el secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin: “Invocar a Dios para objetivos personales es siempre muy peligroso”. Incluso el conocido diario católico italiano, Avvenire, se ha pronunciado al respecto en un editorial: “Es el alférez de un catolicismo totalmente suyo, distante del magisterio del Papa y de la Iglesia”. El popular semanal católico transalpino Famiglia Cristiana asegura, en su último editorial, que “estamos ante el enésimo ejemplo de instrumentalización religiosa para justificar la violación sistemática de los derechos humanos en Italia”.

“Invocar a Dios para objetivos personales es siempre muy peligroso”

“No uses el nombre de Dios en vano. Sin embargo vemos cómo los rosarios y los crucifijos se están empleando como símbolos de valor político. Pero en manera diferente respecto al pasado: si antes se le daba a Dios lo que en realidad tenía que ser del César, ahora es el César es el que usa aquello que es de Dios”, explica Antonio Spadaro, director de la influyente revista jesuita Civiltá Cattolica: “Está claro que el nacionalismo y el soberanismo necesitan fundamentarse también en la religión para imponerse”. Y añade: “La conciencia cristiana tendría que indignarse ante este mercantilismo”.

“Salvini ha elegido emplear esos símbolos no tanto por convencimiento personal, sino por una cuestión de rentabilidad electoral. ¿Por qué hacerlo si no?”, explica Gianni Barbacetto, periodista del diario italiano de tirada nacional Il Fatto Quotidiano entrevistado en la cadena televisiva La 7. “Se trata de algo irrespetuoso. Solamente los fieles más sinceros y profundos podrán identificar esto. Pero hay una masa votante con un nivel de religiosidad muy superficial, que es a la que Salvini se dirige cuando agarra el rosario”.

Parecía impensable, en el siglo XXI, que la religión fuera hoy objeto de propaganda política por parte de la ultraderecha italiana. Parecía impensable, y menos en Italia, que un político italiano, con tal de lograr sus objetivos antieuropeos, estuviera dispuesto a enfrentarse tanto a la Iglesia, como al propio obispo de Roma. Parecía impensable. Pero con el nacionalismo se han topado.

https://www.elespanol.com/mundo/europa/20190522/salvini-rosario-despierta-guerra-papa-francisco-ultra/400210830_0.html

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