“NECESITAMOS LIBERAR A LOS HOMBRES…”


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Anne Hathaway pone rostro a la batalla Por un Permiso posnatal igualitario y universal.

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8M: La huelga mundial de mujeres y el creciente movimiento contra Donald Trump


COLUMNA10 DE MARZO DE 2017 ⟶

Amy Goodman y Denis Moynihan

El martes, la Estatua de la Libertad quedó casi completamente a oscuras, un día después de que el presidente Donald Trump firmara su nueva orden ejecutiva contra el ingreso a Estados Unidos de refugiados y ciudadanos de seis países de mayoría musulmana, un decreto conocido como “Prohibición contra musulmanes 2.0”. El apagón pareció también un presagio de lo que ocurriría al día siguiente, el Día Internacional de la Mujer, que este año contó con la organización de la huelga “Un día sin mujeres”. La dama de la Libertad, que durante más de 130 años ha proclamado al mundo “Dadme vuestros seres pobres y cansados / Dadme esas masas ansiosas de ser libres”, desapareció, al menos por unas horas, del horizonte de la ciudad de Nueva York.

El Día Internacional de la Mujer se conmemora el 8 de marzo desde hace más de un siglo, pero el día de acción mundial de este año tuvo un valor agregado de urgencia. Un hombre que fue filmado mientras alardeaba de cometer acoso sexual terminó siendo el actual presidente de Estados Unidos.

En una grabación del programa “Access Hollywood” de 2005 que se hizo pública el pasado mes de octubre, Trump le dice a Billy Bush, ex presentador de la cadena NBC: “Ni siquiera espero. Y cuando eres una estrella, ellas te dejan hacerlo… Puedes hacer cualquier cosa. Agarrarlas por el chocho.” Billy Bush perdió su trabajo a causa del escándalo, pero Trump fue electo presidente pocas semanas después.

Al otro día de la asunción de mando de Trump, más de cuatro millones de personas participaron en manifestaciones en todo Estados Unidos, en lo que quizá sea la mayor protesta política en la historia estadounidense. La Marcha de las Mujeres en Washington, por ejemplo, congregó una cantidad de gente tres veces mayor que la multitud que asistió a la ceremonia de asunción de Trump el día anterior, lo que claramente enfureció al presidente.

Dos días después, Trump firmó una orden ejecutiva que impuso una “ley mordaza mundial” que prohíbe a Estados Unidos financiar a cualquier organización de salud que realice abortos o que incluso lo mencione como opción. Trump también está presionando a los legisladores para que aprueben el proyecto de ley republicano que tiene como objetivo derogar la Ley de Cuidado de la Salud a Bajo Precio, conocida como Obamacare. La ley dejaría sin fondos a la organización Planned Parenthood, que brinda anualmente una amplia gama de servicios de salud a más de dos millones y medio de mujeres estadounidenses. Solo el 3% de sus servicios están vinculados al aborto, y los fondos federales no financian los abortos.

Con manifestaciones en más de 50 países, la huelga de mujeres de este año es la más importante en la historia reciente. El sitio web de la organización señala: “El 8 de marzo será el comienzo de un nuevo movimiento feminista internacional que organice la resistencia no solamente contra Trump y sus políticas misóginas, sino contra las condiciones que dieron lugar a Trump; concretamente, décadas de desigualdad económica, violencia racial y sexual, y guerras imperiales en el exterior”.

Esta misma semana, un documento filtrado reveló que el Departamento de Seguridad Nacional está considerando una propuesta para separar a las madres refugiadas de sus hijos en caso de que sean capturados al cruzar la frontera entre México y Estados Unidos.

En un video realizado para dar difusión a la acción mundial del 8M, distintas personas declaran sus motivos para participar:

“Voy a hacer huelga el 8 de marzo porque creo que las mujeres deben tener libertad para tomar decisiones sobre sus propios cuerpos… Voy a hacer huelga el 8 de marzo… por la igualdad salarial y de oportunidades… porque el trabajo de las mujeres hace posible el resto de los trabajos… y porque ya es hora que comencemos a valorar el trabajo de la mujer. Voy a hacer huelga el 8 de marzo… porque quiero sentirme libre cuando salgo, no valiente… porque las mujeres importan”.

Al despuntar el alba en Washington DC, en el Día Internacional de la Mujer, Donald Trump tuiteó: “Tengo un enorme respeto hacia las mujeres y los numerosos papeles que desempeñan, que son vitales para la estructura de nuestra sociedad y nuestra economía”. Esto proviene de un hombre que ha sido acusado de asalto y acoso sexual por al menos 15 mujeres, la mitad de ellas durante su reciente campaña electoral.

Las mujeres del mundo, junto con los hombres que apoyan su lucha, juzgan a Trump por sus acciones, no por sus palabras. Están comprometidas, están enfurecidas y se están organizando para abordar cada tema. Entre los carteles de las manifestaciones por el Día Internacional de la Mujer había uno que decía: “Nada de mordaza, nada de prohibición, nada de muro”. Otro decía: “El lugar de la mujer es la revolución”. Todos los días, Trump afecta los pilares de los logros progresistas por los que tantas personas han luchado, han sido encarceladas e incluso han muerto a lo largo de más de un siglo. Pero la resistencia está creciendo y brinda esperanzas en esta era de oscuridad.


© 2017 Amy Goodman

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

Colombia: un país vulnerable en una frágil región


10/03/2017
Opinión
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Dos fantasmas recorren la América Latina: el primero es Odebrecht, y no porque en este momento de la vida nos sorprendamos con la corrupción, se trata, en cambio, de la manifestación más clara de la inmoralidad del capitalismo, El segundo es Trump, y no la persona, que ya bien caricaturesco es, se trata de su discurso fascista con rostro de proteccionista y nacionalista, pero eso si en contra del mundo, que empieza a ser bien recibido en algunos lares y que en América Latina no termina de ser claro el cómo los países, la Región, van a enfrentarse a este embate. Colombia, no se escapa a ninguno de los dos temas, por el contrario, los debe de capotear en medio de las afujías de una situación económica regular, la fragilidad del proceso de paz y una campaña política que no da buenos indicios de decencia.

 

Loretta Napoleoni una economista y periodista italiana que reside en Londres publicó hace algún tiempo un fantástico libro: Economía canalla; en él muestra como el capitalismo es mafioso, vive y usufructúa la ilegalidad. Lo legal y lo ilegal perviven para mantener las tasas de ganancia, una fórmula que no se le ocurrió al viejo Marx quien pronosticó que la caída de la tasa de ganancia llevaría el sistema a la quiebra. Pues no, primero se inventó la intervención del Estado y con políticas keynesianas se incide sobre el ciclo económico para salvaguardar los intereses de los productores. Como esto no ha sido del todo eficiente, el libre mercado le sirve para privilegiar los intereses de las grandes multinacionales, quienes tienen el músculo financiero para penetrar no solo los distintos mercados, sino sus instituciones y, por ende, las personas, las conciencias y las propias formas de pensar.

 

Mientras esto sucede, los políticos, y mejor aún, los hacedores de opinión, salen a predicar las buenas costumbres. A latigarse y proclamarse adalides de la moral. Los medios de comunicación, que en su mayoría responden a los intereses de los grupos económicos, aun no tienen claro cómo actuar y que responder ante los hechos (o si la tienen y su actuar es solo parte de la estrategia). Es una crisis moral, que, para desgracia de muchos, va a ser otro hito en la crisis del sistema, pero que no será su fin, por el contrario, un nuevo punto de inflexión para una renovada era conservadora.

 

Es risible ver, oír y leer como los otrora defensores del libre mercado ya comienzan a pronunciarse a favor de políticas públicas, a reivindicar el proteccionismo como una oportunidad para hacer reconversión productiva. A exigir del Estado una intervención seria frente a los corruptos. Falacias, son geniales para hacer que todo cambie para que en realidad siga igual. No hay tales propósitos, pero hay que salir a la opinión y mostrarse indignados, no es para menos, mientras tanto, los dineros de Odebrecht no son distintos a nuestros propios impuestos, que van y vienen financiando campañas, enriqueciendo empresas y personas. Es la utilización del erario público, del bienestar ciudadano, en pro del enriquecimiento de unos pocos. Estrategia a todas luces tan inmoral como aquella que se “descubrió” en el 2008, cuando los grandes financieros y corporaciones quedaron al descubierto por haber llevado a la miseria a millones de personas en el mundo.

 

El mayor problema, o mejor la muestra más grande de esa fortaleza impúdica del sistema, se manifiesta en los gobiernos que desde otras corrientes políticas (léase de izquierdas) intentaron caminos alternativos, pero no pudieron contrarrestar esto e incluso terminaron salpicados en los escándalos. No es Odebrecht entonces, es la lógica del sistema: corrupto, mafioso, canalla. Hace dos décadas fueron las firmas de auditoría, hace una lo fue la crisis de las hipotecas y las estructuraciones financieras, hoy es la contratación de obras civiles. Y esto es lo que sale a la luz pública.

 

Así, a las crisis sistemáticas y a los cada vez más rápidos descensos en el comportamiento económico, los países, y en ellos, claro está, las empresas y las familias se acostumbran, o mejor, adaptan sus expectativas, como se dice en economía, a unas condiciones económicas de austeridad, de pocos accesos y de exclusión. Aquella frase de que la economía condiciona nuestras formas de vida, adquiere más relevancia, aun en tiempos de las redes y de las fantasías por las globalizaciones.

 

Se torna normal entonces que la derecha que ha asumido el poder nuevamente en América Latina, deba de enfrentar a las poblaciones protestando en las calles. Para los medios importa si es en Caracas o en Quito, pero si es en Buenos Aires o en Sao Pablo las noticias ni siquiera tienen relevancia. Mientras el Capital tenga el control, lo demás no importa.

 

Colombia, pero en general América Latina comienzan, o mejor continúan, presentando, resultados económicos poco ventajosos, con el agravante que todo puede empeorar con un nuevo orden económico que está dejando a la Región como históricamente ha sido: relegada de las grandes decisiones mundiales.

 

Un crecimiento tenue del país, solo un 2% en el 2016 (-0.9% para América Latina) nos puede dejar satisfechos, pero es francamente penoso para las necesidades del país, y en particular para los requerimientos en el posconflicto. Solo el tema de sector agropecuario, al que se le debería de estar invirtiendo 13 billones de pesos anuales, de acuerdo con la Misión Rural, tiene un presupuesto de 2.3 billones de pesos para el año 2017. Las expectativas de inversión no son buenas, en especial cuando las grandes economías del mundo procuran incentivar la repatriación de sus capitales. Así, el crecimiento económico en el 2017 no será diferente al año 2016.

 

El desempleo se mantiene en rangos altos, enero por lo general es de altas tasas, lo sigue siendo (11.7%), pero el dato anual de 2016 para el país es del 9.2%, una de las más altas tasas en la Región, solo superado por Brasil y Costa Rica (las cifras de Venezuela es mejor no contemplarlas). El índice de precios (inflación) se disparó en el país, producto de temas coyunturales como el paro camionero y ante la fuerte contracción monetaria producida por el Banco de la República, los precios empezarán a ceder, o por lo menos a crecer de manera moderada. Las exportaciones comienzan a repuntar, comparadas con los meses malos de 2016 pero apoyadas en la recuperación de los precios de petróleo. Las importaciones seguirán cayendo, por fortuna, presionando medidas productivas, voces que hoy piden protección y reindustrialización, las mismas que antes pedían libre mercado y acuerdos comerciales, pero que hoy se sienten alentadas por el discurso de Trump.

 

La Región se comporta en términos generales similar, aunque hay que decirlo, los nuevos gobiernos de la América Latina van a tener indicadores nada halagüeños. A la caída de la inversión, al escaso crecimiento, se suman factores como el aumento de las tasas de desempleo, por ende la caída de los ingresos y el riesgo, siempre latente, de un aumento de la vulnerabilidad de las familias a caer en la pobreza, después de años de esfuerzo desde las políticas públicas para posibilitar el mejoramiento de la calidad de vida.

 

El asunto político se complica cada día más y con él, el aumento de riesgo país y la huida de capitales golondrina que han marcado los escenarios de inversión. Las revueltas sociales, las luchas populares volverán a ser noticia, ya lo son, ocultas y solo visibilizadas en las redes sociales. Una nueva época de derecha se asoma y ella es sinónimo de grandes reivindicaciones populares por el reconocimiento de los derechos. Colombia no será ajena a ello, es más quedan en peligro los propios acuerdos de paz con las FARC si el país político no llega a una alianza para darles continuidad.

 

Mientras tanto, la Región se mantiene en pedazos, la imposibilitad de acuerdos regionales hace que el silencio de hoy ante los Estados Unidos sea motivado por su dependencia. Unasur, Mercosur, la Can, la Alianza del Pacífico son solo distintas caras de la decisión de la Región por no apostarle a la integración. Decisiones que se seguirán pagando al futuro, en especial con un presidente en los Estados Unidos que le encanta negociar bajo el sometimiento.

 

No son buenos augurios, es una lástima, se debería escribir sobre asuntos positivos y que logren hinchar el corazón, pero ese no es el oficio de los analistas, eso les corresponde al presidente y sus ministros. El país, al igual que la Región, debe de recordar que las alternativas al modelo de desarrollo no están ni en la protección a ultranza y mucho menos en el desprecio a los demás. Son las poblaciones las que toman las riendas de su futuro y logran generar alternativas de cambio, ya lo han demostrado en otros momentos históricos y no está demás que las vanidades políticas se depongan y se piense, de una vez por todas, en las urgencias que tienen los pueblos de construir una vida digna.

 

Corolario. Termino esta columna y con ella el día de conmemoración a los derechos de las mujeres. Sea este un momento para expresar mi solidaridad con las luchas cotidianas de las mujeres que deben de enfrentar además del maltrato que la sociedad históricamente les ha dado, sino la marginación económica a las que han sido sometidas, al no reconocimiento de igualdad salarial con los hombres o al desconocimientos de sus derechos reproductivos y patrimoniales. Un mundo diferente y en paz necesariamente deberá pasar por el reconocimiento y goce efectivo de los derechos de las mujeres, y en general de todos y todas sin distingos de clase, etnia, religión o sexualidad. La Renta básica, el ingreso de ciudadanía, sería un buen aliciente no solo para hacerles un reconocimiento de justicia social por su trabajo del cuidado, sino como una condición necesaria para posibilitar salidas concretas a la pobreza y a la desigualdad.

 

Marzo 8 de 2017

 

Jaime Alberto Rendón Acevedo

Director Programa de Economía Universidad de La Salle
https://www.sur.org.co/colombia-un-pais-vulnerable-en-una-fragil-region/

http://www.alainet.org/es/articulo/184036

Abogados de Turno de Oficio preparan un encierro para reclamar la supresión del IVA


El Ministerio de Justicia ha anunciado una modificación de la ley pero los afectados por el caso organizan protestas para evitar una marcha atrás
    • A pesar de que el Gobierno anunciara una modificación legal urgente para dejar claro que los abogados y procuradores del turno de oficio están exentos del IVA, afectados por el caso han puesto en marcha una serie de protestas para evitar una posible marcha atrás. Una de ellas es el encierro organizado en la sede de los colegios profesionales.

Manifestación de los abogados del Turno de Oficio.Manifestación de los abogados del Turno de Oficio.

A finales de enero, se anunciaba que la Dirección General de Tributos (DGT) cambiaba el criterio en relación a la tributación en IVA de los servicios prestados por abogados y procuradores adscritos al Turno de Oficio. Así lo establecían en la contestación a la consulta DGT V0179-17, del 25 de enero de 2017.

Lo que quería decir que los servicios prestado por abogados y procuradores a los beneficiarios del derecho a la asistencia jurídica gratuita estarían sujetos al IVA y no exentos como hasta el momento. Siendo la base imponible el importe total de la contraprestación pagada por la Administración Pública y el tipo aplicable en 21%.

Desde que esta noticia salió a la luz, han sido múltiples las muestras de malestar y desacuerdo, no solo por parte de los letrados de Turno de Oficio sino por el conjunto de la profesión. Tanto es así, tal y como ha podido saber El Confidencial Digital, que el Consejo General de la Abogacía Española tomó medidas políticas para evitar prejuicios a los casi 44.000 letras de Turno de Oficio.

El Gobierno acuerda dejarlos exentos de IVA

Desde que el Gobierno anunció a principios del mes de Marzo, que acometerá una modificación legal urgente para dejar claro que los abogados y procuradores del turno de oficio están exentos del IVA, El Consejo General de la Abogacía Española (CGAE) ha desestimado la organización de protestas, a pesar de que “están pendientes de que este acuerdo de haga oficial y quede sobre el papel”.

Este confidencial ha podido saber que, independientemente de la retirada de CGAE y de asociaciones nacionales como ‘AL TODO’, los abogados y procuradores de Turno de Oficio continuan con la idea de organizar un encierro en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid el próximo 10 de marzo. Por otra parte fuentes extraoficiales cuentan a ECD que animan a los abogados de oficio de toda España a que organicen similares encierros respectivas sedes colegiales.

Fuentes bien posicionadas en la profesión afirman a El Confidencial Digital que el CGAE promuevía una concentración frente al Ministerio de Hacienda, y una “huelga” del Turno de Oficio si no se hacía oficial el acuerdo de renovación de la ley, y que el Turno de Oficio esté oficialmente exento de IVA. Han desestimado la celebración de movilizaciones y protestas por el momento.

El Consejo General de la Abogacía Española valora positivamente el acuerdo alcanzado entre el Gobierno y la Abogacía para que el servicio público de Justicia Gratuita siga sin estar sujeto a IVA.

http://www.elconfidencialdigital.com/vivir/Turno-Oficio-reclamar-supresion-IVA_0_2888111174.html?utm_term=Los%20abogados%20de%20Turno%20de%20Oficio%20preparan%20un%20encierro%20para%20reclamar%20la%

Día de la Mujer: la violencia silenciosa contra las que hacen política


Desde comentarios machistas, descalificación por su forma de vestir, cuestionamientos acerca de su capacidad intelectual, hasta secuestros y asesinatos tienen que soportar aquellas que incursionan en la política.

Día de la Mujer: la violencia silenciosa contra las que hacen política Foto: SEMANA

“Las vaginas del Senado se llenaron de malos pensamientos”. La frase la pronunció el conservador Roberto Gerlein en una sesión plenaria del Senado, en 1998, y fue su argumento para controvertir a Piedad Córdoba y Viviane Morales que en ese entonces señalaban de corrupción al presidente de la época, Andrés Pastrana Arango. “Que la senadora se preocupe de sus calzoncillos…”, fue el trino con el que el senador Ernesto Macías le pidió a su colega Claudia López preocuparse de sus asuntos, en lugar de referirse al Centro Democrático.

Dos frases infortunadas, dos ejemplos de los comentarios a los que se tienen que enfrentar las mujeres que decidieron incursionar en un campo dominado por los hombres, la política. Dos frases que demuestran que la violencia contra la mujer que ejerce un cargo público no se reduce a las agresiones físicas, en su mayoría, son los insultos, los agravios y la discriminación, las armas con los que sus contradictores pretenden apartarlas de la vida pública.

La violencia contra la mujer en la política es un fenómeno del que apenas se habla, entre otras porque no hace mucho que las mujeres ejercen derechos políticos. En Colombia, sólo en 1954 se les otorgó el derecho a votar, y tres años más tarde pudieron elegir a sus gobernantes. Fue apenas el comienzo. Muchos años tuvieron que pasar para que se vieran avances, y que la mujer pasara de elegir a ser elegida.

Desde 1991 la participación en la política de las mujeres se triplicó; pasó del 7 % en el Congreso al 23 %, registrado en el 2014; en la Cámara de Representantes la presencia de mujeres se duplicó. La Ley de Cuotas (del año 2000) les impuso a los partidos políticos conformar sus listas de candidatos a corporaciones públicas con el 30 % de mujeres, pese a ello siguen siendo minoría en el parlamento colombiano.

Y es precisamente la violencia contra la mujer en la política una de las causas para que la participación de las mujeres se estanque. Los expertos definen este concepto como aquellos comportamientos dirigidos hacia las mujeres con el propósito de aburrirlas y que abandonen la política. En Colombia son muchas las mujeres que han resistido, y pese a los constantes ataques, ahí siguen vigentes en la política nacional.

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Las formas de violencia más conocidas contra las mujeres son la violencia física (asesinatos, secuestros, golpes, empujones, violación sexual) y la violencia psicológica (acoso sexual, acoso laboral, discriminación, difamación, gritos y descalificación).

Pero también se enfrentan a otro tipo de violencia, poco visible y no reconocida incluso por ellas mismas. Se trata de la violencia simbólica. Consiste en difundir imágenes sexualizadas, inventar rumores acerca de su vida personal, apagarles el micrófono en los debates públicos, quitarles el uso de la palabra,  denuncias falsas, abandonar los recintos cuando hablan, y hasta no dar crédito a sus ideas.

La violencia económica también es otro flagelo. Se presenta y se materializa en el daño a materiales de campaña, negación de recursos económicos durante el ejercicio del cargo o en la campaña, y la negación al acceso a instalaciones o formas de comunicación.

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 “Soy el arquetipo de la violencia en la política contra la mujer”, confiesa Piedad Córdoba. “Me agreden por ser mujer, me agreden por ser afro y por mis ideas liberales”. La excongresista dice que los insultos son su pan de cada día. Los recibe por su forma de vestir, por su turbante, por sus ideas. Pero este tipo de violencia, dice, es una “nimiedad” ante el secuestro que padeció en los años 90 a manos de un grupo paramilitar, el exilio, dos atentados, la persecución política, y la inhabilidad para ejercer cargos públicos por 18 años. “Yo nunca he aparecido en un caso de corrupción – aclara Córdoba- y sin embargo los discursos de odio que recibo diariamente son muchísimos”. Por eso, ahora tiene la idea de impulsar un proyecto de ley en el Congreso para prevenir, sancionar y erradicar todo tipo de violencia contra la mujer en la política.

Claudia López, senadora de Alianza Verde, también se declara víctima de la violencia en la política. Ha recibido varias veces amenazas de muerte, intentos reiterados de desprestigio, sin contar los comentarios machistas, el estigma por pertenecer a la comunidad LGTBI. “Estamos mucho mejor que hace 30 años, pero algunos no quieren aceptar la Constitución del 91, algunos no quieren aceptar las diferencias”.

Puede ver: “Esa es la gentuza que llega cuando le regalan la curul”: Claudia López

Sofía Gaviria es senadora del Partido Liberal, se ha sentido discriminada, y varias personas le han faltado al respeto por ser mujer: “ganar ese respeto no ha sido fácil y se tiene que luchar”.

Lo que muchas mujeres en la política han tenido que soportar demuestra que, a diferencia de los hombres, el camino para ganarse el respeto y demostrar sus capacidades en la política es más tortuoso que el de sus compañeros.

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Ángela Rodríguez, directora ejecutiva del Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria (NIMD) y quien lideró el estudio Mujeres y Participación Política en Colombia (2016), le dijo a Semana.com que los ejemplos que encontraban en las líderes políticas encuestadas era que en los debates las personas las atacaban no por sus argumentos o ideas, sino por su forma de vestir, por su forma de hablar, o con asuntos de su vida personal.

Rodríguez agregó que le preocupa el hecho de que algunos actos de violencia son normalizados, sobre todo la violencia simbólica y económica: “Las mujeres que están en las ciudades están un poco más empoderadas, pero en las regiones, en el resto del país, es muy difícil que las mujeres puedan ser elegidas y que puedan ejercer sus cargos”.

Por ejemplo, varias alcaldesas y ediles se quejan de que cuando son elegidas hasta las personas de su propio partido político les niegan funciones como manejar el presupuesto, o las atacan con  falsas denuncias que interrumpen su ejercicio político. Además, se presentan amenazan contra su familia, y estos casos son más difíciles de denunciar. “Personas como Clara López, Gina Parody o Piedad Córdoba de alguna manera tienen más visibilidad y voz, pero la mayoría de las mujeres que quieren hacer política en las regiones, no”, explica Rodríguez.

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Este flagelo no es un caso exclusivo de Colombia. Sin embargo, otros países han avanzado en la creación de mecanismos legales para la prevención, sanción y sanción de este tipo de violencia.

En México, por ejemplo, se creó la Procuraduría (Fiscalía) Especializada para la Atención de Delitos Electorales contra las Mujeres. Entre enero y abril del 2016, 38 casos de violencia fueron reportados. En Perú, el 26 por ciento de las candidatas afrontaron acoso político. En Bolivia se creó la Asociación de concejalas, que promovió la Ley 243 de 2012 para la “prevención, atención, sanción contra actos individuales o colectivos de acoso y/o violencia política hacia las mujeres, para garantizar el ejercicio pleno de sus derechos políticos”, ya que el 48 por ciento de las mujeres han sido víctimas en el ejercicio de sus funciones.

Rodríguez considera “imperativo” que se reconozca la violencia contra la mujer en la política, y que las instituciones, los partidos políticos, sus dirigentes, la Fiscalía, la Policía, las Cortes, la sociedad civil y la academia, empiecen a combatir este fenómeno. Su propuesta es tipificarla como delito.

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De hecho, en Colombia la Ley 1475 de 2011 establece como delito electoral el uso de la violencia para el ejercicio de la participación política, y la violencia contra la mujer sería una infracción de esta ley, pero no hay una hoja de ruta para denunciar delitos como violencia simbólica o económica.

“Además del problema que esto representa para la democracia, en la vida personal muchas mujeres después de haber ejercido su cargo, desean no volver a hacer política, pero además experimentan depresión y ansiedad… No es que las mujeres no quieran hacer política, es que no las dejan”, concluyó Rodríguez.

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Este 8 de marzo, como cada año, se celebra el Día Internacional de la Mujer. Una fecha en la que se conmemora la lucha de las mujeres por su participación en la sociedad, en igualdad de condiciones frente a los hombres. A pesar de los avances en el siglo XXI, las mujeres siguen siendo blanco de violencia, y hasta las que más alto han llegado en la vida pública han sufrido de agresiones silenciosas, por el solo hecho de atreverse a participar en política.

http://www.semana.com/nacion/articulo/dia-de-la-mujer–violencia-politica-contra-la-mujer-en-colombia/517847

EE.UU. Trump se enfrenta al ‘Gobierno permanente’ y pierde


08/03/2017
Análisis
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Resulta alentador percatarse de cómo el término “Estado profundo” jamás había aparecido a tal punto en los debates de los medios de comunicación establecidos en torno a la transición de Trump. En lo personal, prefiero llamarlo “Gobierno permanente”, al tener menos connotaciones conspiratorias, pues no se trata acá de teorías de la conspiración.

 

Un día durante la campaña presidencial del año pasado, estuve hablando con alguien que asesoraba a Hillary Clinton, y me señaló que el presidente Obama contaba con un equipo de 400 personas en su Consejo de Seguridad Nacional. “¿Por qué tantos?”, le pregunté, algo ingenuamente. “Para darle la vuelta al Departamento de Estado, el Pentágono y la CIA…”

 

Efectivamente, hasta el propio presidente Obama, quien no intentó apartar demasiado la política exterior de Estados Unidos del consenso dominante y tenía calidades mucho más diplomáticas y conciliadoras que Donald Trump, tuvo que ingeniárselas con dicho “Gobierno permanente” en las contadas ocasiones en que quiso cambiar de rumbo. El Departamento de Estado fue soslayado durante buena parte del año y medio de negociaciones a cargo de la Casa Blanca destinadas a restablecer relaciones diplomáticas normales con Cuba. En este caso, se trataba además de un cambio de política que la mayoría de la clase empresarial de Estados Unidos probablemente anhelaba desde hace más de dos décadas.

 

Aparecen ahora Donald Trump y Steve Bannon, quienes ― por encima de su parecer general o de sus objetivos en materia de política exterior, cuya coherencia deja mucho que desear —, se encuentran más alejados del núcleo de ideas imperial bipartidista que cualquier otra persona habiendo ocupado sus respectivos cargos desde hace décadas. En ciertos temas, principalmente en su intento de mejorar las relaciones con Rusia, Trump y Bannon van contra el grano del equilibrio de fuerzas dominante, el cual es agresivamente hostil hacia Rusia, pero sin necesariamente oponerse a una estrategia fundamental. Existen quienes, dentro del Gobierno permanente, como el nefasto Henry Kissinger, ostentan una visión más realista de las relaciones entre Estados Unidos y Rusia que el actual retorno a la década de 1950. (También se ve restringido el actual margen de maniobra de la gestión de Trump en vista de la polémica sobre la supuesta injerencia por parte del Estado ruso a su favor en nuestras elecciones de 2016.) Con respecto a Irán, la postura inicial de Trump/Bannon de impugnar el acuerdo nuclear con ese país también se hallaba fuera de la actual opinión dominante dentro del Gobierno permanente, aunque haya sido un punto de vista mayoritario hace tan solo unos años.

 

Pero resulta que los aliados son una necesidad clave para los imperios, como lo ha reseñado durante décadas el historiador Gabriel Kolko; y Europa — con sus 500 millones de habitantes y una economía mayor a la nuestra — es de lejos el aliado más importante. En este sentido, la postura de Trump/Bannon hacia la OTAN y su respaldo al Brexit y a distintas fuerzas en el continente que podrían suponer la disolución de la Unión Europea, fue considerada del todo inadmisible. Además, gran parte de la retórica Trump/Bannon, incluyendo el lema America First (“Primero EE.UU.”), resulta completamente ajena a lo establecido en materia de política exterior, por razones no muy benignas. Para gran parte de los integrantes del Gobierno permanente conservador/liberal/neoconservador, lo más horripilante tal vez no sean las connotaciones históricas de America First (el aislacionismo previo a la Segunda Guerra Mundial), sino la idea de anteponer el país al imperio.

 

Lo cual no quiere decir que eso es lo que Trump y Bannon realmente se proponen cuando hablan de America First, pues Trump también pone empeño en una expansión militar y parece tener ansias de sacarle pelea a China sin necesidad, por ejemplo. Pero la retórica en torno a “Primero EE.UU.” molesta los tímpanos de la élite de la política exterior, la cual incluye gran parte de los medios de comunicación, ya que saben que la mayoría de los estadounidenses no comparten su deseo de dominar el mundo. Es esta la marca de America First preferida por los centros de poder en materia de política exterior, y se han propuesto venderla, por más insólito que parezca, como el mantenimiento de un orden mundial estable, la promoción de la democracia, el supuesto libre mercado, los derechos humanos y otros nobles dones a la humanidad.

 

Hoy por hoy, el Gobierno permanente les está dando una paliza: por medio de filtraciones estratégicas de información clasificada, logró deshacerse del teniente general Michael Flynn, asesor de seguridad nacional de Trump (quien tuvo peleas graves con la comunidad de inteligencia). El teniente general H. R. McMaster, quien lo reemplazó, vino recomendado por el equipo del influyente neoconservador John McCain. Al contar con el general jubilado James “Perro Loco” Mattis al frente de la cartera de Defensa y el general John Kelly F. como jefe de Seguridad Interior, los principales cargos del gabinete del “Estado de seguridad nacional” ahora están bajo el control de personas que, a pesar de ciertas particularidades, son clasificadas como aceptables por el Gobierno permanente.

 

De ahora en adelante, sería sorprendente que Bannon logre tener gran influencia sobre la política exterior. El tiempo lo dirá, ya que están saliendo a la luz gran cantidad de filtraciones en esta gestión, y probablemente nos daremos cuenta si es capaz de hacer algo más que mover levemente el compás. Lamentablemente, esto no es necesariamente bueno para nosotros acá en EE.UU., ya que hará que Trump y Bannon probablemente se enfoquen más en el daño que puedan hacer a lo interno, por medio de ataques contra los inmigrantes, los derechos civiles y la gente trabajadora, incluyendo los pobres (p. ej., los recortes al programa Medicaid).

 

Nada de lo anterior subestima los peligros reales que Trump y Bannon suponen en el ámbito de la política exterior. La actitud arrogante de Trump con respecto al uso de armas nucleares, la matanza de civiles y la tortura suman una aterradora beligerancia general. La visión apocalíptica del mundo de Bannon, que incluye grandes guerras y convulsiones a la vista, una noción más explícita de la supremacía estadounidense-judeo-cristiana, y el odio hacia el Islam, debería asustar a cualquiera.

 

Pero como Pueblo no podemos perder de vista el premio final. El premio en cuanto a la política exterior no es volver a un grupo violento y peligroso de corriente dominante/neoconservador con respecto a Rusia, Medio Oriente, la “Guerra contra el terrorismo”, América Latina, o la mayor parte del mundo. Tampoco se trata de la permanente condición de guerra que propicia el Gobierno permanente, ni el control semiclandestino por parte de esta entidad no electa, hoy día más explícito e intenso, sobre las relaciones intergubernamentales. Nuestra tarea es ver más allá de Trump y Bannon, y de sus adversarios en el Gobierno permanente, hacia una rendición de cuentas democrática en el plano de la política exterior. Como resultado, tendríamos menos guerras, carreras armamentísticas e intervenciones violentas y encubiertas en el exterior, y un mundo más pacífico y justo.

 

Mark Weisbrot es codirector del Centro de Investigación en Economía y Política (Center for Economic and Policy Research, CEPR) en Washington, D.C. y presidente de la organización Just Foreign Policy. También es autor del nuevo libro “Fracaso. Lo que los ‘expertos’ no entendieron de la economía global” (2016, Akal, Madrid).

 

Traducción por George Azariah-Moreno.

 

Publicado en Últimas Noticias (Venezuela) , 6 de marzo, 2017

 

http://cepr.net/publicaciones/articulos-de-opinion/trump-se-enfrenta-al-gobierno-permanente-y-pierde

Entaconadas e irrespetadas: CECILIA RODRIGUEZ.


Cecilia Rodríguez

Cecilia Rodríguez

Esta revolución, iniciada por Nicola Thorpe, no solo es una protesta contra el sexismo de tantas empresas, empleadores y jefes, sino un asunto de salud pública.

7:25 p.m. | 8 de marzo de 2017

Hace dos años el supervisor de una recepcionista en la firma PwC, en Londres, le informó que los zapatos bajitos que tenía puestos eran inaceptables y que debía cambiarlos por unos con tacones de por lo menos cinco centímetros.

Mucho ha pasado desde ese día, cuando la mujer, Nicola Thorp, en vez de cambiarse los zapatos, decidió iniciar una petición en internet para solicitar leyes que protejan a las mujeres de códigos laborales anticuados y sexistas.

La petición se volvió viral al recibir miles de firmas de apoyo de mujeres de todo el mundo, dando lugar a un movimiento popular con cientos de mujeres profesionales que publicaron desafiantes fotos en zapatos planos en el trabajo. La inesperada reacción llevó a una investigación de dos comisiones del Parlamento inglés.

El reporte final publicado recientemente descubrió que todavía muchas compañías no solo exigen el uso de tacones en el trabajo, sino condiciones tan absurdas como que se tiñan el pelo de rubio, se vistan con prendas ‘reveladoras’, no usen pantalones, se desabotonen las blusas, se pongan minifaldas y se refresquen el maquillaje frecuentemente.

Igualmente, concluyó que imponerles a las mujeres vestimentas discriminatorias es un problema extendido entre muchas empresas del mundo y es ilegal, porque, aparte de discriminatorio, es medieval y humillante. Sistemas de justicia, igualmente atrasados, no favorecen a las empleadas y más bien tienden a proteger a los empleadores cuando alguna tiene la valentía de presentar su caso.

Tratar de disuadir a una empleada de vestirse de cierta manera es inaceptable. Es imperativo que el mensaje sea difundido y que haya leyes para proteger a la mujer, sobre todo en esta era de Trump, cuando los hombres del mundo tienen como modelo en la presidencia del país más poderoso a un hombre que alardea de irrespetar y manosear a las mujeres y públicamente admite cometer acoso sexual.

La revolución de los tacones iniciada por Nicola Thorpe no solo es una protesta contra el sexismo de tantas empresas, empleadores y jefes, sino un asunto de salud pública, dado el daño que los zapatos de tacón alto hacen no solo a los pies de las mujeres.

El hecho de que una mujer decida libremente usar tacones en su vida privada o pública es un derecho. Si es una decisión inteligente o no, es problema individual. Pero que una empresa los exija como condición laboral es un atentado contra la salud y el bienestar. Igualmente, está contraviniendo las normas que establecen igualdad en el lugar de trabajo.

Ser forzadas a usar zapatos de tacón conlleva impactos psicológicos y físicos: dolor extremo y crónico que impide llevar una vida normal y muchas veces deformaciones que requieren cirugía correctiva. Los tacones altos pueden impedir la concentración, hacen difícil el movimiento, afectan los patrones de respiración y, por lo tanto, reducen el rendimiento laboral.

Hay países proactivos en la lucha contra la discriminación hacia las mujeres. El alcalde de Londres, por ejemplo, recientemente prohibió la publicidad que muestra mujeres escasamente vestidas en avisos en los buses de transporte público, porque promueven imágenes irrealistas y malsanas.

Lo que es seguro es que no hay estudios que indiquen que los zapatos altos promueven la productividad o contribuyen a que las empleadas se sientan integradas en sus equipos de trabajo. El punto no es simplemente incluir normas antidiscriminatorias. ¿Si sigue siendo práctica común exigirles que se pongan tacones, para qué sirven? Lo importante es cumplirlas.

CECILIA RODRÍGUEZ

http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/entaconadas-e-irrespetadas-cecilia-rodriguez-columna-el-tiempo/16837874

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