Castillo: “Ni Jesús fundó templo alguno, ni quería templos”


“Menos aún las solemnidades, la pompa y el boato de la corte imperial, que la Iglesia copió”

No a la pompa y boato en la Iglesia
No a la pompa y boato en la Iglesia

“¿Qué tiene que ver el esplendor litúrgico de nuestras catedrales (mal imitado en tantas parroquias) con la sencillez pobre y humilde que se relata en el Evangelio?”

“Lo que tiene que hacer la Iglesia no es poner al día la religión del templo y de los sacerdotes, que es la religión a la que se enfrentó Jesús, sino vivir y explicar el Evangelio”

08.07.2019 José María Castillo

El papa Francisco, sólo con su forma de ser y de vivir, le ha dado una nueva orientación al papado. Una orientación más humana y más evangélica. Esto es capital. Pero no basta.

Lo importante ahora es concretar esta nueva orientación, tomando decisiones que modifiquen la Iglesia, en cosas concretas, cosas que vea y palpe la gente. Y, sobre todo, cosas que son necesarias y apremiantes.

Empezando por la liturgia, que suele ser lo que la gente ve, oye y palpa en cuanto entra en una iglesia. Es un hecho que las ceremonias, a las que asistimos en los templos, tienen su origen no precisamente en la forma de vida que llevó Jesús y que nos relatan los evangelios.

Ni Jesús fundó templo alguno, ni quería templos. Y menos aún las solemnidades, la pompa y el boato de la corte imperial, que es lo que la Iglesia copió, en los siglos IV y V, para recordar la vida de Jesús, que nació en un establo; y la muerte de Jesús que acabó colgado como un delincuente subversivo.

¿Qué tiene que ver el esplendor litúrgico de nuestras catedrales (mal imitado en tantas parroquias) con la sencillez pobre y humilde que se relata en el Evangelio? 

Además – y por si era poco – abundan los templos y catedrales en los que hay que pagar dinero para entrar a verlos. Y se cobra dinero por los sacramentos que se administran, se le saca dinero al Estado, se obtienen privilegios fiscales, etc., etc.

Por supuesto, los problemas que tiene que afrontar la Iglesia en la Amazonía son muy distintos de los problemas que tiene que resolver en Europa. Pero, lo mismo en la Amazonía que en Europa, lo que tiene que hacer la Iglesia no es poner al día la religión del templo y de los sacerdotes, que es la religión a la que se enfrentó Jesús, sino vivir y explicar el Evangelio, que consiste esencialmente en actualizar la forma de vida que practicó el mismo Jesús. 

Desde este punto de vista, lo que más urge en este momento es analizar a fondo si la vida de los sacerdotes y religiosos ayuda a la gente a entender y vivir el Evangelio. Y si la liturgia y los sacramentos son, en este momento, las prácticas adecuadas y comprensibles, para que la gente encuentre respuesta a las muchas preguntas que hoy nos preocupan y hasta nos asustan en tantas situaciones que ya no admiten espera.   

Poder liberador de Jesucristo
Poder liberador de Jesucristo

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Pederastia, la vergüenza de la Iglesia que se va develando en Colombia


Hay apenas 57 procesos penales contra sacerdotes por pederastia, la mayoría en Antioquia.

Pederastia: el vergonzoso capítulo de la Iglesia colombiana que se empieza a revelarEl sacerdote jesuita Carlos Novoa, doctor en teología, analiza esta problemática.

Pederastia: el pecado que empieza a confesar la Iglesia en Colombia

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO 14 de mayo 2019 , 05:42 p.m.

En una celda de la cárcel de Villahermosa, Cali, está recluido William de Jesús Mazo Pérez, párroco en 2009 de la iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, quien paga 33 años por violar a cuatro niños. Y en la cárcel de Manizales permanece Pedro Abelardo Ospina Hernández, párroco de Filadelfia, Caldas, en el 2008, condenado a 21 años por abusar sexualmente de un joven con trastorno mental moderado.

Fausto Coronel Riveros y Evelio Ortiz Macías, sacerdote y seminarista de la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores de Villavicencio entre 2017 y 2018, pagan 16 y 12 años en la cárcel de la capital del Meta por la violación de un menor de 14 años, quien era acólito de esa parroquia. 

Ellos, y decenas de sacerdotes más, hacen parte de la historia que avergüenza a la Iglesia católica en el mundo: la pederastia, cuyo capítulo en Colombia apenas empieza a ser develado.

El pasado 2 de mayo, después de un accidentado proceso, el arzobispo de Cali, Darío de Jesús Monsalve, tuvo que pedir perdón a las víctimas que dejó el paso del sacerdote Mazo Pérez por el necesitado sector de Aguablanca, oriente de la capital del Valle.

Fue un mea culpa obligado en cumplimiento de una posición judicial que está tomando cada vez más fuerza en las cortes colombianas: que aunque la responsabilidad penal de los sacerdotes que cometen abusos sexuales es individual, la Iglesia puede ser llamada a responder solidariamente ante las víctimas. Precisamente, porque si los agresores no hubieran sido religiosos, difícilmente habrían tenido acceso a quienes fueron atacados.

Toda denuncia de abuso sexual contra un miembro de la Iglesia debe ser reportada a las autoridades penales, sin tintas medias

Es la misma línea marcada en el 2015 por la Corte Suprema de Justicia, que ratificó la condena civil contra la Diócesis de Líbano-Honda, Tolima, por los abusos del sacerdote Luis Enrique Duque Valencia contra dos hermanos de 7 y 8 años. Ellos fueron acogidos en la parroquia de San Antonio de Padua porque sus padres atravesaban por una difícil condición económica. 

“(…) No existen clérigos que se administren solos o estén por fuera de la autoridad de una iglesia particular; es decir, de una diócesis u otra circunscripción eclesiástica que le sea asimilable —dice esa sentencia histórica— (…) Esta particular situación jurídica permite a una víctima de actos ilícitos o culposos cometidos por un ministro del culto religioso en razón o con ocasión de su función, o prevalido de la posición que ocupa en esa organización, demandar indistintamente y de manera solidaria tanto a la parroquia a la que pertenezca el clérigo como a la diócesis”.

Hace apenas cinco días, en un paso inédito, el papa Francisco envió un mensaje contundente a todos sus obispos en el mundo: toda denuncia de abuso sexual contra un miembro de la Iglesia debe ser reportada a las autoridades penales, sin tintas medias. Es un avance clave porque la indefinición en esta materia ha sido la norma. 
Al punto que, al menos en Colombia, cada diócesis podía decidir si reportaba o no ante la justicia ordinaria las denuncias contra sus religiosos, si bien existía la obligación de informarle al denunciante su derecho a llevar el caso ante instancias civiles.

Reporteros de EL TIEMPO buscaron por varias regiones y en el exterior las historias que por años estuvieron escondidas. Hablaron con víctimas e indagaron con la Iglesia sobre los pasos que ha dado para prevenir nuevos abusos y para evitar que, como ha sucedido, el traslado de sacerdotes de una diócesis a otra termine encubriendo el rastro de los depredadores y generando nuevos peligros. 

De los obispos consultados, solo cinco respondieron a los cuestionarios entregados a través de sus secretarios y jefes de prensa.Entre quienes no contestaron están los arzobispos de Cali y de Medellín, precisamente dos de las diócesis con más denuncias.‘Quisiera que el padre que me violó por lo menos dejara de dar misa’‘Aún no sabemos cuántos casos de abuso sacerdotal hay en el país’Papa Francisco ordena a la Iglesia denunciar penalmente a pederastas

Aunque, al menos desde el 2011, el espinoso tema entró en la agenda de la Conferencia Episcopal, la curia colombiana está aún lejos de promover decididamente una revisión a fondo de lo que sucedió en el pasado, situación reconocida por el mismo cardenal Rubén Salazar.

“En el país no estamos capacitados todavía para hacer este tipo de investigaciones (…) Creo que aún nosotros no somos lo suficientemente conscientes de que este es un problema que ha afectado y sigue afectando a la Iglesia”, le dijo la máxima cabeza del catolicismo en Colombia a este diario. 

Las cuentas que hace la Conferencia Episcopal son de cerca de un centenar de casos denunciados. El exfiscal Élmer Montaña —quien es abogado de cuatro víctimas en Cali— asegura que ya hay 53 procesos documentados y, al menos, otros 80 en etapas preliminares de investigación, con víctimas que hoy tienen entre 40 y 50 años.

Esas cifras son tan solo la punta del iceberg. De hecho, la investigación por uno de los mayores escándalos de la Iglesia en el país, el del padre Efraín Rozo, fue cerrada en el 2007 por el Tribunal Eclesiástico de Bogotá, a pesar de que el religioso —toda una figura pública entre los años 60 y 80 por su participación en clásicas ciclísticas— reconoció en un proceso similar en Estados Unidos haber abusado de decenas de menores.

De cara a los nuevos vientos que soplan desde el Vaticano, la Conferencia Episcopal completa ya varias reuniones con la Fiscalía para afinar los protocolos de entrega de sus archivos de denuncias contra religiosos por pederastia y otros abusos sexuales.

Mario Gómez, jefe de la Unidad de Infancia y Adolescencia de la Fiscalía, aseguró que se está haciendo un barrido nacional de procesos contra religiosos y que se revisarán los casos archivados para determinar si esas decisiones fueron ajustadas a la ley.

El Fiscal explica que ese barrido servirá para determinar si hay patrones en el accionar de los pederastas y, además, establecer si hay responsabilidad penal de superiores que no actuaron para detenerlos, a pesar de que tenían información de sus delitos.

El camino por recorrer para la Iglesia será largo, y el punto de partida será crear desde adentro conciencia sobre los alcances de ese flagelo, así como reconocer que en más de una ocasión los agresores terminaron protegidos porque los cambiaron de diócesis, no obstante que ya había denuncias. Un pecado, el encubrimiento, que ha cobrado cabezas de poderosos obispos en Chile, Estados Unidos y Europa.Ya había denuncias

Un reportaje de EL TIEMPO reveló, hace dos semanas, la lista de curas colombianos que tienen procesos de pedofilia en EE. UU. y cómo algunos de ellos regresaron sin haber ajustado sus cuentas con la justicia federal.

Entre los condenados y procesados en Colombia hay varios que también pasaron de una parroquia a otra, dejando una estela de víctimas. El sacerdote y profesor Jairo Alzate Cardona murió en la cárcel La 40 de Pereira, pagando una condena de 7 años por abusar sexualmente de un niño de 10 años en el 2011.

Pero ese no fue su primer crimen. Se había acogido a sentencia anticipada en 2002 por abusar de una niña de 9 años y, en el 2008, fue denunciado por atacar a un niño de 11 años.

Cuando lo volvieron a capturar por nuevos cargos de pederastia, el obispado le había permitido volver a otra parroquia como ayudante. Monseñor Francisco Arias Salazar, entonces vicario jurídico de la diócesis de Pereira, justificó así ese hecho: “Cuando se observó un cambio (en la vida del sacerdote) y tras la promesa firme de no volver a tener este tipo de faltas, se le permitió ayudar en la parroquia de la Santísima Trinidad. Mientras estuvo allí, no se recibió en la curia ninguna queja de mal comportamiento”. Todas las investigaciones contra Alzate precluyeron en el 2015 por su muerte. 

La lista de la trashumancia de depredadores sigue. A Hernando de Jesús Ruiz Zabala, sacerdote de Yarumal, Antioquia, lo condenaron a 70 meses de prisión en 2007 por abusar de un niño de 5 años en un hogar de Bienestar Familiar. En 2017, apareció como asistente del cura principal de la parroquia de San Andrés de Cuerquia, dependiente de la diócesis de Santa Rosa de Osos, e incluso fue fotografiado en un bautismo.Prófugo de la Interpol

Uno de los casos más graves es el del exsacerdote y profesor Danilson Mena Abadía, quien llegó a cambiar su identidad (se llamaba Antonio José Mena Abadía) para eludir sus procesos y así logró por décadas seguir vinculado a la actividad religiosa. 

Hay denuncias de niñas agredidas desde 1997 en Colombia, y su nombre está en una circular roja de Interpol por una condena por violación que le impuso un juez de Nicaragua en 2001. Apareció después en una parroquia de Bolivia, estuvo en la diócesis de Engativá, Bogotá, donde fue denunciado por agredir a una niña de 13 años; incluso fue capturado. 

Finalmente, terminó de nuevo en Quibdó, la diócesis donde se había ordenado y donde en 2013 habría violado a otra niña, quien tuvo un hijo suyo. Lo capturaron hace medio año, dictando clase en una universidad.

Y otra historia de escándalo es la del padre Roberto Antonio Cadavid. Él es uno de los que están en la lista negra de Estados Unidos y logró llegar hasta una parroquia en Brooklyn, Nueva York, con una recomendación de la Arquidiócesis de Medellín. Su vida sacerdotal de más de 30 años está salpicada de acusaciones de pederastia. 
El obispo de Medellín, Ricardo Tobón López, ha sido cuestionado por su supuesta tolerancia con casos como el de Cadavid y otros denunciados que han logrado seguir en el ministerio religioso. Hay pruebas de que Cadavid habría pagado a varias de sus víctimas para acallarlas.

En los últimos cinco años, la Iglesia en Colombia empezó a tomar medidas para tratar de cerrarles el paso a los pederastas. Así hay dos documentos de la Conferencia Episcopal que poco se conocen entre los colombianos y en los que se plantean medidas para prevenir e investigar los abusos sexuales perpetrados por religiosos. 

Pero también incluyen artículos polémicos que, de alguna manera, podrían justificar internamente por qué a probados depredadores no se les aleja de la actividad clerical. Además, en ninguno de ellos está explícita la clara decisión de buscar, activamente, la verdad de lo que ocurrió en el pasado.

En esos decretos diocesanos, que deben ser, a su vez, adoptados por cada obispo (que se conozca, la única que lo ha hecho es la Arquidiócesis de Bogotá), se establece que “ningún menor de edad podrá residir establemente en las instalaciones eclesiásticas diocesanas o residencia de sacerdotes, a menos que exista una causa grave que lo justifique”. También, que “ninguna persona puede servir como supervisor o acompañante de una actividad eclesial con menores, si ha sido objeto de condena judicial por un delito que pudiera poner en riesgo la integridad física o moral de un menor”.

Ningún menor de edad podrá residir establemente en las instalaciones eclesiásticas diocesanas o residencia de sacerdotes, a menos que exista una causa grave que lo justifique

Los religiosos tienen la orden de “evitar situaciones de contacto físico inapropiado y el uso de un lenguaje o expresiones inadecuados”. Y entre las medidas está el control de la internet en despachos curales para rastrear el acceso a sitios de pornografía. 

También se ordena que cuando se traslade a un clérigo a otra circunscripción, el obispo de la diócesis de origen deberá “informar sobre la eventual existencia de acusaciones de abuso sexual en su contra”. Pero a la par de esas medidas de protección hay afirmaciones polémicas. Así, es posible que un abusador vuelva al ministerio religioso, salvo que haya amenaza inminente contra menores o “riesgo de escándalo para la comunidad”.

Igualmente, se señala que “las acciones delictivas del clérigo infractor y sus eventuales consecuencias civiles o penales, incluido el posible resarcimiento de daños, son responsabilidad exclusiva del acusado y no del obispo o de circunscripción eclesiástica”, en contravía de la línea marcada por las altas cortes.Tres pasos claves para llegar a la verdad de este flagelo

Con el acompañamiento de religiosos y voceros de las víctimas, EL TIEMPO plantea estos interrogantes de fondo a la Iglesia católica en Colombia sobre la manera como ha enfrentado el flagelo de la pederastia.1. Verdad, esencial para la reparación

La Iglesia católica ha jugado en las últimas tres décadas un papel clave en la búsqueda de la paz en el país y la defensa de las víctimas del conflicto armado. 

Sus obispos han sido también abanderados de la reconciliación a través de la verdad ofrecida por los victimarios. Sin embargo, ese papel fundamental en la búsqueda de la verdad de lo sucedido en la guerra no se ve cuando se trata de establecer los alcances de la pederastia en la Iglesia. 

Más allá de la actitud abierta a recibir las denuncias, hasta ahora no se ha establecido una ruta explícita y organizada para tratar de establecer la verdad y que haya justicia y reparación apara las víctimas de la pederastia, sin importar los años que hayan pasado.2. Convocar a los fieles a denunciar y prevenir

El domingo pasado, muchos curas del país les hablaron a sus fieles sobre el mensaje de cero tolerancia a la pederastia enviado por el papa Francisco. El tema aparece con frecuencia en las homilías, pero podrían darse pasos mucho más decididos. Uno de ellos, convocar a los fieles en las misas a denunciar casos de abusos sexuales en las iglesias, así como mantener publicaciones en los templos sobre la ruta de denuncia establecida por cada diócesis. Eso no está por ahora en los planes de la curia.3. Lupa a los delitos conexos

Otro frente es la investigación contra los que por acción u omisión permitieron que sacerdotes abusadores siguieran activos a pesar de denuncias previas. Que se conozca, no hay hasta ahora ningún proceso interno por este asunto. Y no hay datos consolidados de los casos contra miembros de órdenes religiosas, pues estos no dependen de la Conferencia Episcopal.

Participaron en este reportaje multimedia: Marta Elvira Soto, Carol Malaver, Carolina Becerra, María Camila González, Luis A. Miño, José Alberto Mojica, Daniel Valero, Sair Buitrago, Carolina Bohórquez, Miguel Espinosa, Guillermo Reinoso, Sandra Rojas, Juan Camilo Melo y María Eugenia Lombardo. Coordinación general: Jhon Torres. 

Explore el cubrimiento especial sobre la pederastia cometida por la Iglesia en Colombia aquí.

http://www.eltiempo.com/vida/religion/casos-de-pederastia-de-la-iglesia-catolica-en-colombia-361196

Iglesia Católica expulsa al sacerdote de Zaragoza condenado a prisión por Remuneración por Actos Sexuales en menor


 por Redaccionjulio 7, 2019 en Nacionales 387  16 0294Shares576VistasCompartir en FacebookCompartir en Twitter

El arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, confirmó la expulsión mediante proceso eclesiástico canónico del sacerdote José Adonay Chicas Campos, extitular de la Parroquia “Nuestra Señora del Pilar”, de Zaragoza, La Libertad, condenado a 16 años de cárcel por los delitos de Remuneración por Actos Sexuales o Erótico y Agresión Sexual en menor e incapaz agravada.

En el pasado mes de marzo el Tribunal 2° de Sentencia de Santa Tecla aceptó toda la prueba presentada por la Fiscalía General de la República (FGR) y consideró que existieron los elementos suficientes para sentenciar al religioso por los delitos cometidos.

La víctima es un niño que asistía y colaboraba en la parroquia de Zaragoza, a la que pertenecía el cura. Las agresiones ocurrieron en la iglesia, según las acusaciones.

Según la Fiscalía, el sacerdote estuvo abusando de la víctima desde hacía dos años antes de su captura a mediados del año 2018, y a cambio de eso le estuvo dando por un tiempo diversas cantidades de dinero, las cuales iban desde $ 10, $ 20 y hasta $ 50.

Fueron los padres del menor quienes descubrieron el caso al revisar el celular de la presunta víctima, en donde al parecer, el sacerdote pedía vía WhatsApp, fotos de desnudos.

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CONGO: Sacerdote fue secuestrado y asesinado a machetazos por desconocidos


Sacerdote fue secuestrado y asesinado a machetazos por desconocidos

EN LA REPÚBLICA DEL CONGO

Según informan los medios locales, el sacerdote fue secuestrado cuando caminaba con un amigo presbítero en la noche entre el 28 y 29 de junio en Ouesso, localidad a la que había llegado para asistir a una ordenación.

6/07/19 4:40 PM

(ACI PrensaEl sacerdote Paul Mbon fue asesinado a machetazos en la noche entre el 28 y el 29 de junio, probablemente cerca de la parroquia de Sembé, Diócesis de Ouesso, en el departamento de Sangha (República del Congo).

Según informan medios locales, el sacerdote fue secuestrado por desconocidoscuando caminaba con un amigo presbítero en la noche entre el 28 y 29 de junio en Ouesso, localidad a la que había llegado para asistir a una ordenación.

El cuerpo del P. Mbon, en estado de descomposición y con heridas de machete, fue encontrado en las aguas del río Sangha. Su entierro se realizó el jueves 4 de julio.

«Las circunstancias de la muerte del P. Paul aún se investigan. Por esto preferimos por el momento no dar declaraciones», dijeron fuentes de la Diócesis de Ouesso a la agencia vaticana Fides.

Durante varios años el P. Mbon sirvió en la Diócesis de Ouesso y recientemente fue asignado a la parroquia de Sembé en el departamento de Sangha.

Las autoridades prosiguen con las investigaciones del caso y, según indica Fides, ya habría un sospechoso arrestado.

http://www.infocatolica.com

El clamor por la Reforma se hace cada vez más fuerte


Posted: 1:37 am, Julio 1, 2019

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En medio de la angustia que ha acompañado la revelación de cantidades incomparables de abuso sexual de niños en la Iglesia Católica, el clamor por la Reforma se hace cada vez más fuerte.

Para algunos, es un llamado a la eliminación del celibato como una forma de vida antinatural y, por lo tanto, imposible. Para otros, se trata de excluir a los homosexuales del sacerdocio, como si la homosexualidad fuera en esencia un modelo de inmoralidad en lugar de simplemente otro estado de la naturaleza, al igual que la heterosexualidad con sus propias aberraciones inmorales.

Para muchos, se trata de una falta de desarrollo psicosocial en los seminarios; para otros, se trata de la liberalización de la iglesia desde el Concilio Vaticano II, no importa que la mayor parte de los ataques ocurriera, aparentemente, antes del final del concilio.

De hecho, hay tantas explicaciones para esta crisis de moral, espiritualidad, iglesia y confianza como personas, diócesis, padres, sacerdotes, abogados, cualquiera. Pero hay un elemento en el que todos parecen estar de acuerdo: debe haber arrepentimiento. Debe haber responsabilidad. Debe haber una reforma.

La mayoría de los reclamos de reforma también requieren una reforma de las estructuras. El gran consenso parece agruparse en torno a cómo y a quién las víctimas pueden registrar quejas. Las preguntas son interminables: ¿Quién creará los comités de abuso sexual? ¿Quién designará las comisiones? ¿Quién estará en estas juntas, en estas oficinas oficiales, como oficiales oficiales? Laicos y también clérigos. ¿Y qué parte del trabajo de estos comités se compartirá con el público? Sobre todo, quién tendrá la autoridad final para juzgar estos casos: el presidente del grupo, el obispo de la diócesis, una Curia en Roma, un tribunal papal, el Papa – como el Papa Benedicto XVI declaró que él mismo haría – o un jurado de pares?

Bueno, cualquiera que sea la respuesta a esos tecnicismos legales, estoy de acuerdo en que alguna reforma de la estructura es esencial. El daño causado por el secreto pontificio y su noción de que los escándalos eclesiásticos deben mantenerse ocultos en lugar de estar expuestos ahora es embarazosamente claro. Un cambio de estructuras es obviamente imperativo.

Al mismo tiempo, no estoy de acuerdo en que un mero cambio de estructuras pueda realmente hacer que cambie algo válido. No en una iglesia cuya teología de la autoridad papal exclusiva proviene del Papa Gelasio en el siglo quinto. Por el contrario: vamos a necesitar mucho más que estructuras. Como dijo el propio Papa Francisco a la Conferencia de Obispos de Chile en mayo: “Sería una omisión grave de nuestra parte, no profundizar en las raíces … las dinámicas que hicieron posible que tales actitudes y males tuvieran lugar”.

El hecho es que las estructuras validan el proceso. Pero el proceso no garantiza más que la adhesión a los valores, los ideales y, en una iglesia, cualquier teología que los respalde. Es la teología lo que cuenta.

Las estructuras se han usado para validar el mal para siempre. Como en el presente. Nada de lo que los tribunales canónicos lidiaran lidiaría adecuadamente con el mal del abuso infantil mientras que los obispos mismos, en concierto con Roma, sigan actuando en clima de secreto que es lo que mantendría el problema. En nombre del secreto sagrado, los obispos y sus abogados podrían intimidar a los quejosos con acuerdos de confidencialidad, etiquetar a los mismos niños como mentirosos y así incrustar la culpa en el lugar equivocado, y mantener a la iglesia libre del escándalo porque así lo exige, por supuesto, “el bien de los fieles.”

De hecho, debemos “profundizar en las raíces” del problema.Entre las cuales, creo, hay al menos cuatro.

Francisco se ha expresado absolutamente claro sobre una de esas raíces: el flagelo del clericalismo que crea un sistema de castas en el cristianismo católico.

Los clérigos constituyen menos del 1 por ciento de la iglesia. Pero el clericalismo hace que sus clérigos sean superiores al resto de la iglesia en el poder, la presunción de santidad, la autoridad parroquial absoluta y los guardianes de la responsabilidad. Los clérigos actúan a años luz de Jesús, que “no vio que ser igual a Dios era algo a lo que se podía aferrar”. Esto hace que al resto de nosotros hablemos de ser “el pueblo de Dios”, -como si supiéramos qué significa eso-, pero luego no llamamos a la iglesia clerical a la discusión pública de las grandes “verdades” teológicas.

Lo que la declaración de Francisco no logra desenmascarar, sin embargo, es el segundo problema que debe abordarse: el hecho es que el clericalismo se extiende más allá del clero.Fue la policía católica, los abogados, el personal y hasta los padres quienes protegieron a los pedófilos al negarse a presentar quejas, escuchar a los niños o arrancar el secreto que los protegía. Esto indica que la teología de la iglesia debe ser repensada. Indica que el resto de la iglesia debe crecer para ser igual a la cristianización de la iglesia misma.

Una tercera dimensión del problema es ciertamente la teología de la obediencia derivada, por supuesto, de nuestra definición de iglesia y del papel del clero, pero que afecta a la vida personal de los católicos de una manera particularmente insidiosa. Convierte la obediencia en la iglesia -un compromiso de “escuchar al Espíritu”- en una obediencia ciega, una especie de código militar unido a una serie de comandantes clericales.

Como resultado, el 100 por ciento de las decisiones, el discernimiento y las perspectivas morales de los laicos son simplemente ignorados. Las conferencias nacionales de obispos, diócesis y sacerdotes parroquiales -el 1% clerical de la iglesia- tropiezan y establecen leyes desarrolladas por pocos, pero anunciadas solo por el clero.

El Papa Pablo VI abrió una consulta de clérigos y laicos sobre la cuestión del control de la natalidad, ciertamente una práctica que ojalá yo viera para el sacramento del matrimonio. Pero luego, al final, bajo la presión del cardenal Karol Wojtyla, quien más tarde se convertiría en el papa Juan Pablo II, Pablo VI rechazó el consejo de algunas de las parejas laicas católicas más importantes del mundo y declaró vinculante la legislación de control de la natalidad . Y sabemos a dónde eso los llevó.

Y finalmente, en el fondo de todo, el cuarto elemento necesario de la reforma radica en la teología del sacerdocio que insiste en que la ontología del ser humano es cambiada por la ordenación sacerdotal. Traducción: un sacerdote no es como otros seres humanos. La ordenación les da una marca especial y eterna. Entonces, fuera de ese razonamiento, conectan su carácter especial, su lugar especial en la iglesia, su autoridad especial, su santidad especial.

Para ser honesto, nunca he conocido a alguien que no fuera especial de una manera especial. Reservar eso para el sacerdocio obviamente distorsiona el carácter del resto de la iglesia. Como lo ha hecho.

Desde donde estoy, me parece que lo que hemos expuesto es un pecado contra la conciencia adulta e implica la infantilización de los laicos. A lo que finalmente llegamos es a preguntas sobre la iglesia, el clericalismo, la obediencia y la ontología humana que una vez más quedan sin respuesta y apartadas del debate.

Lo que nos encontramos al final es una iglesia que aún vive en el siglo pasado y que pretende tener respuestas a las preguntas de este. Pero eso es exactamente lo que hicieron en el siglo XVI cuando Martín Lutero quiso hablar sobre el celibato, la venta de reliquias y la publicación de la Biblia en lengua vernácula para que todos, no solo el clero, pudieran leerla.

La verdad es que la verdadera reforma depende de las enseñanzas de la iglesia. No simplemente de un cambio de estructuras. Como dice la canción, “¿Cuándo aprenderán?”

Hna. Joan Chittister  es Benedictina 

National Catholic Reporter  –   Reflexión y Liberación

“TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR” Olga Lucia Alvarez Benjumea ARCWP*


Esta era una frase que siempre escuchábamos en nuestros hogares, a las personas mayores.

¿A qué se querían referir? El tiempo no ha cambiado, lo que ha cambiado han sido los calendarios, pero el tiempo es el mismo. Si conoces la Historia del mundo, en todas esas épocas del ayer, las guerras y las desavenencias, existieron entre los pueblos. Si quieres leer sobre el Antiguo Testamento (Biblia), cuantos desastres y horrores no se cometieron. Cada época tuvo además de sus violencias bien fueran internas o de fuera, las dolorosas experiencias y huellas imborrables en los pueblos inmigrando, que bien iban buscando mejores condiciones de vida o huyendo de las guerras.

Lo interesante de este ayer, bien lo podemos descubrir en las obras costumbristas de Don Juan José Botero, Don Tomás Carrasquillas celebres personajes, que al no existir la radio, ni la TV. Ni las redes sociales, recreaban a sus amigos, contando las historias que recogían por el recorrido de nuestras montañas, ríos y valles, escuchando a los cacharreros (comerciantes) ambulantes que iban a lomo de mulas, o caminando, llevando sus mercancías de casa en casa, en los pueblos o en el campo.

No faltaron algunas mujeres, que nos dejaron sus legados y testimonios de luchas, contando sus experiencias de aquel entonces como una Santa Laura Montoya, María Cano, historias donde nos dejaron reflejado el tratamiento de la cultura, sociedad y religión patriarcal de la época. 

Y en la violencia, no escrita desde un escritorio, sino vivida y conocida de cerca, contamos con la novela histórica de Fidelito Blandón, (exsacerdote) como le llamaban en casa de mis abuelos y padres, “Lo que el Cielo no perdona”, y la obra de Mons. Guzmán “La violencia en Colombia”.

Una historia que “falta” por contar, la historia de las intrigas, competencias y protagonismos en defensa de intereses individuales, abusos sexuales, misoginia, divisiones, guerras de proselitismos, entre las iglesias, que se han olvidado del plan de Jesús de Nazareth. Eso sería una novela histórica de conocer “leyendas”, individuales y colectivas, que nos han afectado y hecho daño, a mujeres y hombres en general, en nombre de lo sagrado, representado en un clericalismo-laicismo, no solo de vestimentas, mitras y báculos, sino actitudes vergonzosas de artimañas y trampas dignas de conocer para empezar a derribar la corrupción de la que tanto nos quejamos, insertadas y disfrazadas en lo más profundo de una sociedad y cultura patriarcal como la nuestra, olvidando que: “es preciso que El crezca y yo disminuya” Juan 3:30.

No es que el tiempo pasado haya sido mejor, no, el tiempo es el mismo no ha cambiado, la diferencia es que hoy podemos conocer por las redes sociales y demás Medios de Comunicación, acerca de las estrategias sucias que se siguen ejecutando en nombre de nobles causas y cruzadas: la Paz, el Perdón, la Reconciliación, el Ecumenismo, la Solidaridad, etc. Estrategias que realizan algunos de los políticos muy conocidos, líderes religiosos, de diferentes denominaciones y personas inescrupulosas, ante el dolor y fragilidad humana, como la falta de empleo, la salud, la vivienda, la educación, destruyendo familias, grupos comunitarios, sembrando odio, rencores y más violencia.

*Presbitera.

Cruel agravio comparativo si sólo se permiten en regiones amazónicasCuras casados, “viri suspendi”


Papa y Amazonía
Papa y Amazonía

Hasta que no se des-dogmatice la disciplina inventada del celibato, solo tendremos en la Iglesia clericalismo y autorreferencialidad

La Iglesia necesita también jóvenes preparados que, aunque sean casados, dinamicen las comunidades parroquiales envejecidas

26.06.2019 | Pepe Mallo

“Confirmado: El Sínodo de la Amazonia discutirá abrir el sacerdocio a hombres casados y mujeres” (RD. 17.06.2019)

Se veía venir. La información se nos ha ido facilitando con cuentagotas, propio de la diplomacia vaticana. Del rumor, al notición. Ya en enero de 2018, saltó al aire un globo sonda: “La Santa Sede planea ordenar sacerdotes a “ancianos casados”. Poco tiempo atrás, el cardenal Kasper afirmaba que “si los obispos pidieran curas casados, el Papa lo aceptaría.” Últimamente, ya se especificaba más por el cercano Sínodo: “Francisco ordenará hombres casados si se lo pide el Sínodo de la Amazonia.” Y finalmente, el bombazo. “Confirmado: los “viri probati”, “a-probati”.

¿Qué repercusión alcanzará esta ordenación de “hombres casados”?

Buena noticia que puedan ser ordenados sacerdotes en zonas “donde su escasez es muy severa”. Pero insuficiente si se polariza exclusivamente en las regiones amazónicas. Ciertamente la necesidad de sacerdotes existe y es más imperiosa en algunos lugares del mundo. Desde hace unos años, la iglesia viene sufriendo a nivel general una deplorable hemorragia de abandonos y no menos una penosa escasez de vocaciones al ministerio. Pero no hace falta trasladarse hasta la Amazonia. En multitud de pueblos de España, principalmente en zonas rurales, la “escasez severa” de ministros es angustiosa y algunas iglesias ostentan un solitario y desolado edificio, algunos en ruina por falta de uso. O parroquias de ciudades que son desmanteladas para convertirlas en supermercados, como ha sucedido en Bilbao.

Celibato
Celibato

Peligroso desequilibrio y desigualdad discriminatoria

Limitar la ordenación de casados a las regiones amazónicas representaría un indeseable y peligroso desequilibrio y una alarmante desigualdad discriminatoria para otros territorios, más cercanos a nosotros, también necesitados de ministros que celebren la Eucaristía, sacramento de nuestra fe.  La asistencia espiritual de todos los fieles y de todas las partes del mundo, no solo de una porción de la Iglesia, debe tener prioridad sobre las leyes eclesiásticas que son modificables, como es el caso del celibato obligatorio.

Entre lo jóvenes ¿no existen “viri probati”?

Por otra parte, se habla de los “viri probati” como “hombres ancianos casados”. Me pregunto si entre los jóvenes no existen “viri probati”. ¡Qué contrasentido! El promedio de edad de los sacerdotes está hoy día por encima de los 60 años. Si se elige de nuevo a personas “mayores”, el porcentaje aumentaría considerablemente. Y más, si se trata de “ancianos” jubilados o cercanos a la jubilación. ¡Viva la gerontocracia! Pienso que la Iglesia, sin depreciar ni despreciar la capacidad, experiencia y potencial de los curas provectos, necesita también jóvenes idóneos, preparados y eficientes, aunque sean casados, que dinamicen, rejuvenezcan y vigoricen las comunidades parroquiales envejecidas e infantilizadas. También en este aspecto queda patente esa lamentable discriminación a la que tan acostumbrados nos tiene la Iglesia.

¿Cómo afectará a los ya “curas casados” esta ordenación de “viri-probati”?

Me temo que no serán ni siquiera “aludidos”. Este numeroso colectivo ha sido desde siempre “desaprobado”, discriminado e invisibilizado,“viri suspensi”. Suspendidos. No solamente de sus funciones ministeriales, sino de toda posibilidad de recuperar su arrebatada “probidad”.Si la razón principal de la ordenación de casados es la escasez de sacerdotes, ¿por qué sigue la Iglesia negándoles el acceso al desarrollo de su ministerio cuando se propone ordenar a otros casados y admite sin trabas a ministros casados provenientes del anglicanismo? Resulta incoherente y paradójico con los fines que se quiere alcanzar. Pura caricatura. De nuevo, un severo, riguroso, implacable y hasta cruel  “agravio comparativo” respecto al resto de los creyentes. No se trata de un guerra entre “viri a-probati” y “viri suspensi” en la que éstos defienden sus derechos conculcados; se trata de corregir una injusticia secular y de poner fin a las postergaciones y atropellos que ha sufrido y sigue padeciendo el colectivo de curas casados, fruto de un fanatismo sectario y truculento, de atávicos prejuicios e injustas prácticas ancestrales. El fin es establecer de veras una igualdad que no solo reconozca la ley sino que se refleje en la vida cotidiana donde todavía existe una flagrante discriminación, sin medidas puramente coercitivas. El reto desafiante es, de nuevo, integrar definitivamente o aislar perpetuamente a los curas casados.

¿Qué trascendencia tendrá para  la abolición del celibato obligatorio?

Hay quien asegura que la propuesta, sobre la que el papa Francisco tendría una valoración positiva, constituye una flexibilización histórica respecto al celibato. Un giro histórico, un primer paso oficial para flexibilizar el celibato en términos muy precisos. No me adhiero a esta ponencia; me mantengo en un prudente escepticismo o, más bien, en una reservada incredulidad. Recordemos que Francisco, aunque ahora intente tímidamente abrir una ventana, se niega a abrir las puertas a la abolición del celibato obligatorio. Todavía flotan sus palabras “en el aire”: “Yo no estoy de acuerdo con permitir el celibato opcional. Yo no lo haré. Esto queda claro.”“No me siento para ponerme frente a Dios con esta decisión.” Está claro que Francisco trasluce un perceptible miedo. No miedo a Dios, Padre amoroso, sino a ciertos “hermanos en Cristo” cainitas.

Vuelta al Evangelio: comunidad-ministerios

Hasta que no se des-dogmatice la disciplina inventada del celibato, solo tendremos en la Iglesia clericalismo y autorreferencialidad. Pienso que lo fundamental es superar el clericalismo que hace de la comunidad cristiana una comunidad radicalmente desigual. Se impone pasar del esquema clero-laicos al esquema comunidad-ministerios. La reforma obviamente plantea importantes retos.

Curas casados
Curas casados

https://www.religiondigital.org/atrevete_a_orar/CURAS-CASADOS-VIRI-SUSPENSI_7_2134656519.html

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