La primavera del Papa apuesta por la desclericalización de las órdenes religiosas


El Papa, con los franciscanos

Quiere que los franciscanos elijan hermanos legos a puestos de autoridad

Francisco les ha pedido que inicien el camino de la unidad de todas las ramas franciscanas

Cameron Doody, 21 de abril de 2017 a las 15:45

El clericalismo es una señal de una falta de fe, una falta de confianza: confianza en Dios, en los demás y, en último término, en uno mismo

Superiores franciscanos/>

Superiores franciscanos

(Cameron Doody).- Del clericalismo a la “menoría”. De la “movilidad ascendiente” al deseo de ir el último. Este es el proyecto que el Papa Francisco quiere para la totalidad de las ordenes religiosas, empezando con los franciscanos. Y eso después de que los ministros generales de las cuatro ramas de esta familia religiosa pidieran al pontífice una dispensa para que los hermanos no ordenados puedan asumir puestos de autoridad hasta ahora reservados a sacerdotes.

“Le hemos solicitado formalmente una dispensa… (que) permitiría que los hermanos legos (no clérigos) pudiesen ser guardianes de una fraternidad local, provinciales e incluso ministro general. Todos los roles de servicio en la Orden”. Así es como Michael Perry, ministro general de la orden de los Frailes Menores, resumió la petición que hizo al Papa a principios de este mes, junto con los ministros generales de los Conventuales, los Capuchinos y de la Tercera Orden. Una propuesta que entusiasmó completamente al obispo de Roma, añadió Perry, quien “con nosotros está estudiando las posibilidades de llevar este proyecto a cabo”.

Y es que ahora, en una nueva entrevista con CNS, Perry ha dado más detalles sobre qué ha motivado esta petición de los franciscanos, y sobre cuáles serían las implicaciones para el liderazgo, la autoridad y la gobernanza en la Iglesia entera en caso de que la propuesta finalmente recibiera el visto bueno.

En su raíz, explicó el padre Perry, la petición parte de una preocupación por qué significa el liderazgo entre las comunidades franciscanas. “¿El liderazgo se trata de organizar las cosas de tal forma que uno tiene control absoluto sobre todo?”, se preguntó. “¿O acaso se trata de empoderar a la gente para que haya sinergia, una confluencia de todas las fortalezas que tiene una comunidad?”.

Tiene que ser claramente la segunda de estas opciones, matizó, y eso aún preservando la identidad del ministerio ordenado. La propuesta al Papa, aclaró, “no busca retar a la autoridad espiritual o el papel del pastor. Más bien, busca liberar al pastor para que se pueda fijar en las ovejas y no se tenga que preocupar por las puertas y las vallas”.

Se trata, en fin, de realizar el ideal de liderazgo soñado por el propio Poverello de Asís, quien tampoco fue clérigo sino un humilde laico. La propuesta franciscana, relató Perry, es la de realizar entre todos los hermanos, ordenados o no, el ideal de “menoría”: el de no querer “subir”, sino “bajar”. Modelo esta menoría que es opuesto diametralmente al clericalismo, según lo retrató Perry.

El clericalismo, dijo el religioso, “es un impulso hacia arriba como si la movilidad ascendiente ofreciera algo: alguna seguridad y garantía de la fidelidad, una manera de controlar a la gente de modo que permanezca fieles a la verdad”. En cambio, “los franciscanos no lo concebimos (el liderazgo) de este forma”, añadió.

Y es más: según Perry, “el clericalismo es una señal de una falta de fe, una falta de confianza: confianza en Dios, en los demás y, en último término, en uno mismo”. Un modelo que, en fin, no solo “ha pisoteado” la dignidad, dones, habilidades y llamado al servicio de todos los bautizados, sino que, a veces -y lejos de estimular los talentos- “ha premiado la ineptitud”.

Massimo Faggioli, historiador de la Iglesia y profesor de teología en la Universidad de Villanova, subrayó a CNS lo que está en juego en la propuesta de los franciscanos de que los hermanos legos asuman cargos de responsabilidad en las cuatro órdenes. Si el Papa les concede la dispensa, dijo, “señalaría a la Iglesia entera un cambio, en el sentido de una desclericalización de las órdenes religiosas y una vuelta a la inspiración original de sus fundadores”. El padre Perry coincide en semejante evaluación al considerar que la visión del Poverello constituye un reto para la Iglesia entera.

“San Francisco de Asís llamó a un nuevo modelo”, explicó por último el religioso. “Un modelo que no desafiaría de ninguna de las formas la naturaleza de la Iglesia y los diferentes roles que hay en ella, sino que le recordaría que todos estos están al servicio de algo más alto, algo más grande”, sentenció.

La desclericalización al servicio de la unificación franciscana

Además de servir como modelo para la Iglesia universal, el impulso que la familia franciscana está dando a la desclericalización puede ayudar incluso a unificar a las cuatro ramas que actualmente la compone. Eso es lo que desprende de comentarios que realizaron Perry y sus hermanos ministros generales a Radio Vaticana justo después de su audiencia con el Papa a principios de este mes.

Por su parte, el responsable de la Tercera Orden Regular, Nicholas Edward Polichnowski, declaró que el Papa les dijo a los cuatro ministros generales que “necesitamos un sentido de unificación. En la familia franciscana ahora estamos haciendo sólo un movimiento en esa dirección”.

Este paso hacia la unidad solo ha resultado posible en este pontificado, añadió, ya que “antes, los frailes menores, los conventuales, los capuchinos y la Tercera Orden, eran independientes una de la otra”. Ahora, precisó, “con el Papa Francisco se vive una visión, se vive una atmósfera de unificación, bajo la acción de la misericordia”.

En sus declaraciones el padre Perry especificó en qué han consistido las diversas iniciativas hacia la unificación a los que Francisco ha inspirado las cuatro órdenes franciscans. “En primer lugar, estamos en un proceso de reunificación de la Universidad Franciscana de Roma”, recordó el ministro general de los Frailes Menores. “Luego hay otros proyectos para la comunión en la Tierra Santa y otros lugares”, y el diálogo que los diferentes responsables mantienen “varias veces al año con el fin de fortalecer y hacer hincapié en la dimensión de comunión entre nosotros”.

Tal es el estímulo que el Papa Francisco ha dado a los franciscanos a que trabajen por la unidad que según el ministro general de los capuchinos, Mauro Johri, los frailes le han invitado a reunirse este año para la conmemoración de la aprobación de su Regla, el próximo 29 de noviembre. “Sobre todo porque este año se recuerda la bula Ite vos que buscaba la unificación y provocó la separación”, señaló Johri. “Y nosotros queremos recordar aquel evento haciendo un camino, al contrario, el de la unión”.

http://www.periodistadigital.com/religion/vida-religiosa/2017/04/21/franciscanos.shtml

JESUITAS: Un jesuita secuestrado en el sur de Nigeria


Abuja (Agencia Fides) – Un jesuita ha sido secuestrado en el sur de Nigeria, se trata del p. Samuel Okwuidegbe, nigeriano de 50 años de edad, que ha sido apresado por unos desconocidos el 18 de abril, en la carretera que une Benin City a Onitsha.
Según la información recogida por “La Croix”, el p. Okwuidegbe se dirigía a un retiro a 150 km del centro de espiritualidad que él dirige, donde vive con tres hermanos. Su coche ha sido encontrado por la policía, que continúa la investigación para encontrarlo.
“En este momento no tenemos muchos detalles. Es la primera vez en varios años que un sacerdote de nuestra Compañía de Jesús es víctima de un secuestro en la región”, ha dicho el p. Rigobert Kyungu Musenge, secretario regional de los jesuitas para África y Madagascar, que revela que dos personas más han sido secuestrados junto con el p. Okwuidegbe. “No creemos que haya sido secuestrado específicamente por ser sacerdote”, subraya.
En 2016, varios sacerdotes católicos fueron secuestrados en Nigeria, especialmente en las regiones del sur. Don Sylvester Onmoke, presidente de la asociación de sacerdotes diocesanos de Nigeria (President of the Nigeria Catholic Diocesan Priests Association, NCDPA) ha descrito “la reciente ola de secuestros de sacerdotes y religiosos como un asalto a la Iglesia” (véase Fides 7/7/2016). (L.M.) (Agencia Fides 21/4/2017)

MEXICO: Sacerdotes deciden casarse


Seis curas coahuilenses tuvieron que ir hasta EU para realizar sus dos vocaciones: el sacerdocio y el matrimonio

FOTO
ZOCALO | 10/04/2017

SALTILLO, COAHUILA.- Un domingo a mediodía caminaba Leonardo Gómez tomado de la mano de su esposa. Llegaron hasta la catedral de San Mateo, en San Antonio, Texas, y atravesaron el estacionamiento. Cuando se dirigían hacia el templo por un pasillo de la iglesia, escuchó una voz que le gritaba con júbilo “¡padre Leo!” Y en ese momento, de forma instintiva, le soltó la mano a la mujer que lo acompañaba.

Cuando Leo volteó, se sorprendió a sí mismo dentro de aquella imponente construcción de color rojo con una torre blanca coronada por un reloj, sin poder creer lo que hizo. Le acababa de soltar la mano a su esposa como diciendo “esto está mal. Alguien me está reconociendo como sacerdote y yo voy de la mano de una mujer”.

Leonardo es un cura católico, pero además es un cura mexicano, y más aún, es un cura coahuilense. Es uno de los seis presbíteros de nuestro estado que actualmente viven en Estados Unidos, que celebran misa, que están casados y que tienen hijos, niños a los que todos conocen como los hijos del padre.

Todos estudiaron para ser presbíteros en los seminarios de Saltillo o Piedras Negras. La mayoría se ordenó cura en la capital y ofició misa en los templos de la ciudad hasta que decidieron dejar el ministerio, no porque pensaran que se equivocaron de vocación, sino al contrario, por estar seguros de estar llamados al ministerio para también a casarse.

Los padres Leo Gómez, Alfonso Castillo, Amaro Rojas y Óscar Castillo se exiliaron de México. Se fueron de Coahuila sin saber que en Estados Unidos habría un lugar para cumplir con sus dos vocaciones, la de ser sacerdotes y también estar casados. A ellos se sumaron otros tres excuras coahuilenses que siguieron sus pasos incorporándose en las llamadas Iglesias Católicas Antiguas.

El celibato impuesto por la Iglesia Católica Romana está obligando a muchos hombres con verdadera vocación sacerdotal a dejar el ministerio. Según cifras de la Diócesis de Saltillo, entre 2000 y 2012 habían renunciado al ministerio 10 presbíteros, entre ellos los padres Alfonso y Óscar Castillo, ambos hermanos de sangre.

La cifra de deserciones sigue en aumento y el número de seminaristas disminuye. La pastoral Vocacional Diocesana de Saltillo reconoció el año pasado que de 15 seminaristas que entran al año, siete lo terminan y de ellos, cuando mucho, tres se ordenan

sacerdotes.

En México hay 25 diócesis que apenas ordenan un sacerdote al año, entre ellas está la de Piedras Negras, y sólo cinco ordenaron más de 10, que son las de México, Guadalajara, Monterrey, San Juan de los Lagos y Tabasco.

Lo más grave, según datos del Vaticano, es que entre 2008 y 2012 le otorgaron el permiso de dejar el ministerio a 13 mil 123 sacerdotes para que se pudieran casar, pero no es la cifra real, porque a una gran cantidad de los que “cuelgan los hábitos”, la Iglesia no le otorga el permiso.

Ellos, los que no se han podido casar por la iglesia porque no les han otorgado la llamada “dispensa” sacerdotal, no están en la estadística. Es el caso de los seis sacerdotes coahuilenses en Estados Unidos, porque ninguna de las tres diócesis de Coahuila les ha resuelto el trámite.

PADRE PONCHO

Al padre Poncho ya no le importa si el Obispo de Saltillo le tramita la “dispensa” sacerdotal. Actualmente es feliz en Denver, Colorado, como párroco de la iglesia de San Francisco de Asís, en la Iglesia Nacional Polaca.

Alfonso Castillo Méndez entró al Seminario Diocesano de Saltillo cuando cursaba preparatoria y estaba seguro de que quería ser sacerdote. Terminó todos sus estudios eclesiásticos, incluyendo teología en la Universidad Pontificia de México.

Durante esos años, no vivió crisis vocacionales, más bien, eran crisis relacionadas con el hecho de no poder tener una pareja o una familia. Dice de sí mismo que siendo seminarista se reprimía por sentirse atraído por alguna mujer.

Se ordenó sacerdote en la Catedral de Santiago, donde ayudó al padre Humberto González durante un año. Luego se devolvió a la Pontificia de México a estudiar la licenciatura en Filosofía. Ahí se dio cuenta de que no era completamente feliz a pesar de disfrutar su ministerio.

“Descubrí que necesitaba vivir una vida de familia y de matrimonio. Lo comparto con el obispo Francisco Villalobos, de tal manera que le digo que ni siquiera me interesa seguir estudiando. Dialogando con el padre Carlos Dávila, vicario general, me piden regresar”, platica el padre Poncho, quien fue recibido con una actitud paternal y comprensiva.

Era 1999 y le pidieron que lo pensara, que se fuera un tiempo a la parroquia de Villa de Fuente, en el norte de Coahuila, donde estuvo un año. Al terminar, volvió para informar que dejaría el ministerio. Para ese momento, don Francisco Villalobos ya no era el obispo titular, y tuvo que lidiar con Raúl Vera.

Se recuerda a sí mismo cuando conoció a Vera López durante unos ejercicios espirituales y contaba con rayitas las veces en que el Obispo decía “yo… yo… yo…”, lo cual le hartó. Al salir de las pláticas le informó su decisión, y el Obispo se limitó a decirle que no, que estaba mal, que eran tarugadas y no tenía por qué hacer eso. Lo mandó a apoyo psicológico, pero ni eso lo hizo cambiar de opinión.

Para noviembre decidió irse definitivamente y lo informó a sus superiores. De inmediato fue llamado por el obispo Raúl Vera.

“Me mandó llamar molesto porque había decidido irme. Me acuerdo que me dijo: ‘le pides, por favor, a tu confesor –y agarra a un buen confesor, no vayas a agarrar a un amigo tuyo– que te ponga una buena penitencia’. Me acuerdo que decía ‘tú no crees que yo tengo más el Espíritu Santo que tú, y tú muchacho, ¿qué te crees?’”, recuerda el sacerdote.

Regañado y todo, se fue. Estuvo un tiempo en casa de sus padres. Entonces lo contacta un amigo suyo, el padre Leo Gómez, desde Estados Unidos, para invitarlo en ser cura de una Iglesia Antigua, pero no se interesó. Lo que sí aceptó fue irse a Estados Unidos, acompañado de otro exsacerdote, el padre Amaro Rojas.

Poncho trabajaba limpiando un restaurante por las noches, de día estudiaba inglés y por la tarde daba clases de español. Para ese entonces, trabó relación con una antigua feligrés de la parroquia de Villa de Fuente. En ese momento ella estudiaba psicología en Texas y al reencontrarse iniciaron un noviazgo.

Cuando ella se muda a Colorado para estudiar una maestría en Psicología Criminal, deciden vivir juntos. Eso fue en diciembre de 2001. Con el tiempo consigue trabajo de consejero de adicciones, se certifica, va creciendo y pasando a otros empleos de ese tipo. En 2008 ellos deciden vivir juntos y abren una institución llamada Spanic Clinic, en marzo de ese año.

Es entonces que vuelve otro ofrecimiento por parte del Obispo de la Iglesia Católica Antigua para que se haga cargo de una parroquia como sacerdote. Poncho lo platica con su esposa y ella acepta.

“Yo creo que la vocación nunca se pierde. Acepté su propuesta y fue un cambio no sólo para mí, sino para toda mi familia. Me acuerdo que al final me preguntaba cómo hacer de la vida ministerial una vida de familia. Y hoy te puedo decir, con seis años de vida ministerial, siendo director de una institución, jefe, papá; siendo pastor, que sí se puede la vida ministerial”, manifiesta.

Primero estuvo en la parroquia de Cristo Rey, pero desde diciembre pasado está en la de San Francisco, de la Iglesia Nacional Polaca, a donde llega tomado de la mano de su esposa y su hijo a dar misa, con toda naturalidad.

“Ellos descubren que cuando yo dialogo con una pareja, no estoy inventando o sacando una teoría psicológica, yo puedo compartir con ellos lo que yo sé que pueden estar pasando”, expresa quien sigue preguntándose cuándo va a ser el día en que “la Iglesia católica va a evaluar esta tarugada de tener el celibato, cuándo le va a permitir al sacerdote vivir su vida familiar y ser

ministro”.

Señala que el papa Francisco ya comienza a hablar de sacerdotes casados, por eso creo que la Iglesia en su momento deberá tener la humildad de reconocer la necesidad, no sólo de que haya parroquias, sino necesidad de contar con pastores completos.

Mientras tanto, el padre Poncho continúa ganándose la vida con un negocio propio que ha crecido con más sucursales, y al mismo tiempo oficiando misa los domingos acompañado de su esposa y su hijo.

LEO, EL PIONERO

Leonel Gómez Galarza es aquel que el primer día en que volvió a ser llamado padre Leo, luego de años de dejar el ministerio, le soltó la mano a su esposa. Su proceso fue distinto. Él es originario de Monclova. Entró al Seminario de Saltillo y estudió hasta terminar Filosofía.

La primera vez que sintió que le movían el tapete fue cuando lo mandaron a misiones de verano a una parroquia de los Cinco Manantiales, donde conoció a una muchacha, por la que estuvo a punto de dejar el Seminario. No hubo nada con ella, sólo evidente gusto uno del otro. Y él regresó al Seminario, de donde lo enviaron a estudiar Teología a Guadalajara.

Su padre, que vivía en Estados Unidos, le dice que de aquel lado hacían falta sacerdotes, que se vaya para allá. Leo le toma la palabra y con un permiso del Seminario de Saltillo se va a la Arquidiócesis de Chicago, con una beca, a estudiar inglés y terminar Teología, ordenándose sacerdote el 22 de mayo de 1999, en la parroquia de Santa Engracia.

Dice que le gustaba mucho su trabajo, pero al final del día, cuando terminaban las actividades y se encontraba solo en la casa parroquial, había un vacío y no había nada que lo pudiera compensar. Al sentir la necesidad de una familia, en 2004 decide dejar el ministerio.

Se queda en Chicago, donde trabaja primero en la industria de la construcción y luego de chofer de limusinas. Luego labora en la Fundación Epilepsia, de donde lo transfieren a Houston, Texas. Para ese momento ya había iniciado noviazgo con la que es hoy es su actual esposa, a quien conoció por medio de su hermano

Se casaron en 2006. Vivía en Texas y trabajaba para el Departamento de Salud Mental de Houston. Tenían la vida resuelta hasta que fue contactado por el obispo de una iglesia independiente, con quien se entrevistó en 2007 y quien le propuso reinstalarlo en el ministerio sacerdotal, pues en su iglesia aceptaban sacerdotes casados.

Al principio se negó, pero luego de consultar a amigos sacerdotes de Coahuila y conocidos en EU, aceptó. Para ello fue a otras dos entrevistas, y le pidieron que lo acompañara su esposa.

“Quieren que nos vean así, como sacerdotes casados, no como una iglesia que pretende ser católica romana, sino como una iglesia católica independiente que tiene sacerdotes casados”, recuerda el padre Leo.

Fue en una de esas entrevistas cuando sucedió el episodio en el que le gritaron “¡Padre Leo!” y él le soltó la mano a su esposa, porque decir que es sacerdote y tiene esposa no está en el sistema por la doctrina que seguían en la Iglesia Católica Romana

Ese día aceptó, y desde marzo 24 de 2008 sirve en una comunidad del barrio mexicano en la catedral de San Mateo, de la Iglesia Católica Independiente, que forma parte de la comunidad de iglesias episcopales y evangélicas de los Estados Unidos.

Tuvo la oportunidad de casarse con Olga Alicia Guajardo y ahora tienen tres hijos: Miranda Valentina, de 6 años; Lía Jimena, de 4, y Santiago, de 8, quien responde que quiere ser sacerdote cuando crezca.

Se siente orgulloso de portar los ornamentos y celebrar misa teniendo a su familia dentro del templo y dar credibilidad a los feligreses, porque como sacerdote casado tiene experiencia para guiar y aconsejar.

Piensa que así debería ser la Iglesia Católica Romana, que de suprimir el celibato a los sacerdotes solucionaría muchos problemas como sacerdotes que se meten en líos con mujeres, con otros hombres o con niños.

“Todo eso me hace pensar mucho en si tener esta regla del celibato es bueno o le perjudica a la Iglesia Católica Romana. La verdad no sé si el hecho de que la quitaran traería más jóvenes a ser sacerdotes. No sé, pero valdría la pena averiguarlo”, declaró.

DOLOR DE FAMILIA

Óscar es hermano menor del padre Alfonso Castillo. Siguió los pasos de su hermano entrando al Seminario, cuando cursaba secundaria. Entró al Seminario Diocesano de Saltillo siendo formado por el padre Jorge Sepúlveda y Plácido Castro. Cursó Filosofía en Guadalajara y Teología la comenzó en San Luis Potosí, pero luego pidió su cambio y lo trasladaron al de Matamoros.

Al ordenarse sacerdote en Saltillo, fue asignado a la parroquia de San Patricio y luego lo enviaron al desierto para ayudar a atender las parroquias de Cuatro Ciénegas y Ocampo. Allá la soledad y el aislamiento lo envolvieron en una crisis.

Se encontró consigo mismo y sus carencias. La necesidad de sentirse acompañado al final del día lo puso a reflexionar si ese era su camino. Además, estaba ahí una religiosa de misiones, oriunda de los Altos de Jalisco, de quien se enamoró. Comenzó a buscar consejo en otros sacerdotes que más bien lo mal aconsejaron.

“¡Ah!, ¿lo que quieres es tener pareja? Pues a lo mejor hasta el Obispo te puede dar permiso de que tengas pareja, muchos la tienen”, le decían algunos; otros le aconsejaban: “O no digas nada, y ten tu pareja en otro lado y la visitas, y puedes hasta tener a tu familia, ¿verdad?”.

Malaconsejado, habló con la religiosa con quien quiso iniciar una relación sentimental, pero ella le dijo que no, que no iba a vivir una situación a escondidas, que debía ser congruente con su vida, no su ministerio, sino con su vida. Que no se valía llevar una relación a escondidas y hablar de igualdad teniendo escondida a la persona que se ama.

Hasta que encontró sabios consejos en un sacerdote de Tamaulipas y en otro de Estados Unidos, con quienes pasó un año de discernimiento, hasta que se dio cuenta de que no, que debía dejar el ministerio. Entonces fue a hablar con el Obispo.

Acudió a verlo a su oficina del Seminario Mayor, y tras entrar y sentarse, el padre Óscar comenzó a intentar explicarle que llevaba ya un año de analizar su vida sacerdotal, y que había decidido dejar el sacerdocio.

“Hasta ese momento Raúl Vera López había permanecido con los ojos cerrados”, dice el padre Óscar. “Parecía estar dormido –agrega– y sólo al escuchar decir que dejaría el ministerio se sobresaltó y dijo ‘¿Cómo que dejarás el sacerdocio?”’.

“Le digo ‘sí, le estoy tratando de explicar, pero parece que usted tiene mucho sueño, pues ya no le digo’. El Obispo me contestó ‘no, pues no. Eres un obrero de una maquiladora para que me digas que vas a dejar tu puesto. Regrésate, vete la Semana Santa y sigue allá, y ya’”, declara el sacerdote.

La reunión no duró ni 10 minutos porque Óscar le dio fin diciéndole que sí, que se devolvería a su parroquia a oficiar en Semana Santa, y que duraría ahí hasta finales de abril para la fiesta de santa Catalina de Siena, después dejaría el ministerio. Y así fue, para mayo se devolvió a su casa.

Ahí le tocó vivir con tristeza las malas caras y el rechazo de que fueron objeto sus papás, a quienes todos adulaban por ser los padres de dos sacerdotes, pero ahora condenaban por engendrar a dos excuras.

“La experiencia es muy fuerte para ellos, por la gente; la Iglesia, crea una persecución injusta contra los papás. Mis papás lo sintieron, me dolió mucho. Los cabecillas de las iglesias, los que los adulan y luego los atacan. ¿Cómo algo tan sublime puede ser tan miserable?”, declara.

Por eso a la semana se fue a vivir a EU, primero con su hermano, el padre Alfonso, y luego con su hermana mayor en San Antonio. Trabajó en agencias de recuperación de adicciones y se certificó como consejero en Denver, Colorado.

Para entones ya estaba libre, así que buscó a aquella chica de quien se enamoró en Cuatro Ciénegas y que para entonces ya había dejado los hábitos y estudiaba psicología en la Universidad. Iniciaron una relación de noviazgo y luego se casaron. Se fueron a vivir a Lagos de Moreno, en donde pusieron un negocio de papelería y renta de computadoras.

Con la crisis del 2008 tuvieron que cerrar y venirse a Saltillo, de aquí de nuevo partieron hacia EU, en donde él se puso a trabajar en la remodelación de casas. Luego regresaron a Saltillo y él se puso a laborar en una fábrica, de obrero, e intentó estudiar la carrera de ingeniería, de la que sólo curso dos años.

Para ese momento ya había tenido contacto con obispos de las Iglesias Antiguas de Estados Unidos, que le insistían en que volviera al ministerio, pues estaban interesados en abrir espacio a la comunidad hispana.

Lo consultó con su esposa y decidieron aceptar. El Obispo les tramitó la visa de trabajo y el estatus migratorio, y se fueron para Estados Unidos, con todo y su hija, y se instalaron en la iglesia de San Matías, en un suburbio de Dallas, Texas.

Dando misa con su esposa Delia y sus ahora dos hijos, Romina y Ezequiel, se siente realizado. Los puede presentar con naturalidad, y la gente le dice que prefieren sacerdotes casados, pero además, su propia familia sirve de contrapeso en su ministerio.

Piensa que estar casado le da más credibilidad como sacerdote, y ahora su siguiente paso es ya no vivir sólo del ministerio porque está tramitando su residencia para trabajar y mantener a su familia, y demostrar que sí se puede, contrario a lo que dice la Iglesia Católica Romana, que los sus sacerdotes no se casan porque no tienen tiempo para mantener a una familia.

Sobre la supresión del celibato por parte del Papa y los obispos de Roma, piensa que es remota la posibilidad. Que no se trata de un baluarte, sino de una joya sin valor que protegen más por ciertos intereses que por vivir la congruencia del evangelio.

“No veo que vaya a suceder pronto, es un tema que se platica siempre, y se pone en la mesa, pero se quita, porque es más fuerte la cuestión del poder económico, de influencias entre los ministros de la iglesia, que prefieren seguir escondiendo a sus hijos, en vez de abolir el celibato”, expuso.

EL PADRE AMARO

Junto al altar de la parroquia de San Juan Bautista, en Chicago, Illinois, está un sacerdote con el ornamento verde. Abraza a una mujer que está a su lado izquierdo y a dos jovencitas en el otro. Es el padre José Amaro Rojas Suárez posando con su esposa e hijas.

El presbítero sonríe de forma tímida, como lo ha hecho desde que era seminarista, allá por 1986, cuando entró al Seminario de Saltillo, a donde se trasladó procedente de su natal Castaños.

Casi dos años después, al llegar al llamado Curso Introductorio, que estudió en el Seminario de Tapalpa, en Jalisco, tuvo su primera crisis vocacional y decidió dejar sus estudios y volver a Coahuila. Durante los siguientes tres años conoció a una chica con quien tuvo un noviazgo, que terminó debido a la distancia.

Después de ese noviazgo regresó al Seminario. Fue admitido y realizó el resto de sus estudios eclesiásticos hasta ordenarse sacerdote el 30 de marzo de 1998, en Saltillo, junto con el padre Ignacio Flores, Roberto Estrada Lesa y Guadalupe Estrada.

El obispo Francisco Villalobos lo envió como vicario a la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, en Piedras Negras, en donde comenzó a vivir una crisis sacerdotal que se agravó al conocer a una chica que le llamó la atención y de quien se enamoró.

“Lo que me motivó a dejar el sacerdocio fue no llevar una doble vida. Era muy duro encontrarse en esa situación, pararme enfrente de la gente y hablarles de fidelidad, de honestidad, y exigirles un comportamiento como Jesús nos enseñaba, y yo no lo estaba viviendo, eso era difícil”, compartió. Es por esta razón que en 1999 estuvo en Saltillo para hablar con el obispo Raúl Vera.

El encuentro no fue muy bueno. Vera López apenas venía llegando como nuevo obispo y José Amaro era el primer caso de un sacerdote que se le presentó con la intención de dejar el ministerio.

Le dijo que era muy joven, que si quería tramitar la dispensa sacerdotal lo hiciera, pero que dudaba que se la autorizaran, porque no tenía ni la edad ni la madurez para tomar esa decisión. Amaro solamente le dijo que esa era su decisión y se fue. Jamás lo volvió a ver.

Al siguiente día regresó a Piedras Negras, recogió sus cosas y se fue a casa de la que ahora es su esposa. En ese tiempo lo buscaron sacerdotes para criticarlo o para “pendejearlo”. Le dijeron que le había faltado colmillo; otros le preguntaban que si estaba embarazada, porque si era así, no pasaba nada, que tuviera al niño.

“Se habla mucho de la fraternidad sacerdotal, pero es un mito. Muchos iban para convencerme de no dejar el ministerio y así sentirse los héroes; otros me decían ‘te faltó hablar conmigo. Hubieras hablado y te hubiera dicho cómo le hacías’, recuerda el cura.

Lo que siguió fueron las críticas de la comunidad, de su familia, de la gente que sentía que lo señalaban, tanto a él como a ella, pero todavía hubo otro suceso que los hizo irse de Piedras Negras: una película mexicana.

“En aquel entones salió la película de El Crimen del Padre Amaro, y yo soy el padre Amaro allá en México. La gente empezó a relacionar que yo dejé el ministerio por la película. La gente pensaba que era mi vida la que estaban plasmando en esa película”, relata.

Vivieron un tiempo en un pueblo de Houston, luego estuvieron en Saltillo, en donde él trabajó en una Caja Popular. Regresaron a Piedras Negras y de nueva cuenta volvieron EU, país en el que nació su primera hija. En Chicago, Leo Gómez le consigue trabajo a él y al padre Poncho, pero debido al frío se regresa con su esposa a Eagle Pass, ahí se queda hasta 2011.

En ese tiempo trabajó como agente aduanal, cuidó enfermos, abrió un negocio de comida y fue capellán para desahuciados. Para ese momento la idea de volver a ejercer como sacerdote le regresó, cuando el padre Leo, ahora en la Iglesia Católica Antigua lo invitó.

Prefirió investigar y encontró que necesitaban a un cura para la comunidad hispana de Chicago. Fue y conoció la comunidad de la Iglesia Nacional Polaca. Decidió volver a ser sacerdote. Ofició su primera misa en su nueva comunidad en abril de 2011. Tiempo después se lleva a vivir con él a su esposa Rosangélica Nolasco y a sus hijas Fernanda y Regina.

Han crecido mucho desde entonces, y eso lo hizo buscar ayuda, por eso contactó a otros dos exsacerdotes de Coahuila, el padre Gabriel y el padre Antulio, también al diácono Nazario Salas, que tras incorporarse a aquella Iglesia Polaca fue ordenado sacerdote.

Del clero de Coahuila dice que conserva buenos amigos, pero que se dio cuenta de que en estas diócesis, si un sacerdote tiene mujer e hijos, y decide quedarse y no desertar, te cubren; si no, los tachan, los critican, en vez de presionar a la Iglesia de Roma para que quite el celibato a los sacerdotes y así no tengan que estar escondiendo a sus mujeres y a sus hijos.

“Pienso que ya se están tardando. Ya debieron de haber superado esta situación, pero creo que no está lejos porque por lo menos el papa Francisco dijo que posiblemente la Iglesia ordene a hombres que están casados y que quieren ser sacerdotes”, declaró Amaro.

Dice que si eso no pasa, poco a poco las Iglesias Católicas Antiguas le quitarán terreno a la Católica Romana y no falta mucho para que ingresen en México o en Coahuila, para que no haya más exsacerdotes diocesanos exiliándose en EU y vivir plenamente sus dos vocaciones, la ministerial y la matrimonial.

EE.UU. CHICAGO: Nuevo sacerdote llegará a iglesia católica, con esposa e hijos


El reverendo David Medow no llegará solo cuando se mude en junio a la iglesia católica Notre Dame, llegará con esposa e hijos.
Por ,  hace 2 horas
El padre David Medow (derecha) en una misa en 2002. (JOHN SMIERCIAK / CHICAGO TRIBUNE)

CHICAGO — El reverendo David Medow no llegará solo cuando se mude en junio a la iglesia católica Notre Dame desde la parroquia Mary Immaculate en Plainfield.

Medow dice que es uno de los aproximadamente 150 a 200 sacerdotes católicos casados ​​en todo el país. El nativo de Chicago, de 59 años, también tiene dos hijos adultos.

“Mi papel es ser un sacerdote, no un sacerdote casado”, dijo Medow. “Me estoy mudando a una nueva comunidad, y la gente puede tener algunas preguntas, algunas de mis historias son diferentes porque estoy casado y tengo hijos, pero no es realmente diferente en cuanto a mi papel”.

Ha estado casado con Jane por 38 años. Los dos hijos de la pareja son Nikolai, de 29 años, y Hannah, de 25.

Medow y el reverendo Patrick M. Mulcahy, el actual pastor de Notre Dame, están intercambiando las parroquias.

Mulcahy comenzó a servir a Notre Dame en diciembre de 2010 como administrador y fue instalado como pastor el 1 de septiembre de 2012.

Medow comenzó a trabajar en la parroquia de Plainfield en julio de 1998 y se convirtió en pastor en junio de 2005.

Ed Reid, parroquiano de Notre Dame durante los últimos 18 años, dijo que espera la llegada de Medow el 21 de junio.

“Es interesante que la parroquia sea una de las pocas en el país que tendrá un sacerdote casado, y yo esperaría un apoyo abrumador para él”, dijo Reid. “Todos con los que he hablado sobre esto han sido muy solidarios”.

Reid dijo que no espera que las cosas en Notre Dame sean marcadamente diferentes una vez que Medow se instale.

“Puede que sea capaz de relacionarse un poco mejor con los problemas católicos cotidianos porque tiene esposa e hijos”, dijo Reid.

Dijo que cree que la Iglesia Católica debería expandirse probablemente teniendo sacerdotes casados.

“(ingreso a la iglesia) de sacerdotes casados ​​y también mujeres”, consideró Reid. “La iglesia necesita aumentar su vocación y su atractivo”.

Susan Kinsella, una parroquiana de Notre Dame desde 2001, estuvo de acuerdo.

“Yo no sabía que era permitido, pero creo que es una gran oportunidad para la iglesia”, mencionó. “No es ningún secreto que hay una escasez de sacerdotes”.

Kinsella dijo que cree que Medow será bien recibido por los feligreses.

“Estoy muy emocionada y no veo ningún inconveniente”, dijo.

Medow fue criado como luterano en una familia con un padre judío y madre luterana.

Fue ordenado ministro luterano en 1985, sirviendo por casi 12 años, y fue recibido en la Iglesia Católica Romana el 1 de noviembre de 1996.

La ordenación de Medow fue permitida debido a un proceso especial establecido por el Vaticano alrededor de 1980 para el clero que quería ser sacerdotes católicos.

La parroquia de Notre Dame sirve a cerca de 1,400 hogares, con parroquianos de Clarendon Hills, Darien, Hinsdale, Oak Brook, Westmont, Willowbrook y otras comunidades cercanas.

http://www.vivelohoy.com/chicago/8833987/nuevo-sacerdote-llegara-a-iglesia-catolica-con-esposa-e-hijos

IRLANDA: Irlandés obispo católico da señales de apertura de Mujeres Sacerdotes, cómo sobre una taza de té y una conversación en agosto?


http://www.irishcatholic.ie/article/bishop-signals-openness-women-priests 

Obispo de Derry Donal McKeown ha dado señales de una apertura a las mujeres sacerdotes, aunque insistió en que no existe la posibilidad de las mujeres de ser ordenado “en el momento actual ” sobre la cuestión de las mujeres sacerdotes, dijo: ‘Si eso es la voluntad de Dios en nuestros días, estoy feliz de aceptarlo’sin embargo, agregó que‘no hay ninguna posibilidad en el Ttiempo presente que las mujeres sean sacerdotes’..
Respuesta de Bridget María: Tres miembros de la Asociación de Católicos romanos Mujeres Sacerdotes estarán en Irlanda en agosto. Me pregunto si podríamos tomar una taza de té y una conversación con el obispo McKeown?



Bridget Mary Meehan ARCWP, originalmente del condado de Laois, Irlanda

www.arcwp.org

http://bridgetmarys.blogspot.com.co/2017/04/irish-roman-catholic-bishop-signals.html?spref=fb

Sacerdotes estadounidenses documento de llamadas vocaciones del Vaticano es un ‘insulto’ dice el grupo.


Cardenal de Boston Sean O’Malley ordena seminaristas como diáconos transitorios durante una misa en la basílica de San Pedro en 29 de septiembre del Vaticano, 2016. (CNS / Paul Haring)

 |  NCR Hoy

Declaraciones de la Congregación para la reciente documento del Clero ” El don de la vocación sacerdotal han sido llamados “falta de respeto”, “ambigua” y “un insulto” por la Asociación de Sacerdotes Católicos de Estados Unidos .En un comunicado dado a conocer 19 de abril de la organización con sede en Ohio 1200-miembro de la acusación de que “los términos ‘tendencias homosexuales’ y ‘tendencias homosexuales profundamente arraigadas’ son ambiguos y poco respetuoso de la personalidad de los que se identifican con una orientación homosexual.” Los términos aparecen en las 8 de diciembre, 2016, sección del documento titulado “Las personas con tendencias homosexuales.””Nos resulta también infundada e insultante”, dijo el grupo, añadiendo que el documento congregación clero “implica que los sacerdotes ordenados con una orientación homosexual que sirven a la Iglesia con la distinción ‘se encuentran en una situación que obstaculiza gravemente una correcta relación con los hombres y mujeres.’ ”

La Asociación de nosotros, los sacerdotes católicos dijo que su declaración estaba siendo enviada a todos los obispos de Estados Unidos, la Conferencia Nacional de Directores Diocesanos de Vocaciones, Comité de los obispos de Estados Unidos sobre el Clero, Vida Consagrada y las Vocaciones, el Negro Nacional Católica Clero Caucus, y la Asociación Nacional de Sacerdotes hispanos de los EE.UU..

“Si la Congregación para el documento clero había declarado que las personas heterosexuales y homosexuales que viven vidas castas pueden ser admitidos a la ordenación sacerdotal habría sido más respetuoso e inclusivo. La cuestión de discernimiento es si el solicitante o candidato ha integrado su la identidad sexual con la fe cristiana católica y la espiritualidad “, según el comunicado, que fue escrito por el equipo de dirección de 12 miembros de la asociación.

Aunque aprobado por Francisco, el documento va en contra de su Día Mundial de la Paz 2017 y el mensaje es incompatible con la enseñanza en los 1997 obispos de Estados Unidos Comité sobre el matrimonio y la declaración de la familia ‘ Siempre Nuestros Hijos ‘, argumentó los sacerdotes grupo.

En su 90 de diciembre Page el año 2016 el documento, la Congregación para el Clero declaró: “La Iglesia, mientras profundamente el respeto de las personas en cuestión, no puede admitir al Seminario ya las Órdenes Sagradas a quienes practican la homosexualidad, presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas o apoyan la la llamada ‘cultura gay’. ”

En su lanzamiento, “El don de la vocación sacerdotal” fue criticado por la falta de matices en un ensayo de Francis DeBernardo , director ejecutivo de la organización LGBT Catholic New Ways Ministry.

Varios comentaristas han notado la sección de la nueva instrucción sobre la homosexualidad y el sacerdocio se hace eco de contenido y lenguaje del documento 2005 de la Congregación para la Educación Católica titulado ” Instrucción sobre los criterios de discernimiento vocacional en relación con las personas de tendencias homosexuales antes de su admisión al Seminario ya las órdenes Sagradas “.

Entre otros temas, el nuevo documento se ocupa además el valor de las vocaciones indígenas e inmigrantes y guardando los futuros sacerdotes contra el clericalismo.

[Dan Morris-Young es corresponsal de la costa oeste de NCR. Su correo electrónico es dmyoung@ncronline.org .]

https://www.ncronline.org/blogs/ncr-today/us-priests-group-calls-vatican-vocations-document-insulting#.WPkLT36xvKg.facebook

El problema actual de la liturgia, el clericalismo: Mons. M Francis Mannion


18 de de abril de, 2017*

Como yo soy considerado algo así como un experto en la materia, que en ocasiones ha pedido a la pregunta: ¿Cuál es el problema fundamental hoy en día con la liturgia de la Iglesia? Mi respuesta es sencilla: el clericalismo.

Por el clericalismo no me refiero a la existencia de un orden clerical en la Iglesia (soy después de todo, un clérigo yo). Por el clericalismo, me refiero a un “ismo”, una deformación de algo bueno y necesario – en este caso, de algo esencial para la vida de la Iglesia: el ministerio litúrgico de los ordenados.

El clericalismo litúrgico se produce cuando el papel de los miembros del orden sagrado impone sobre los ritos de la Iglesia y debilita a los bautizados de la participación plena y activa en la liturgia para los que el movimiento litúrgico del siglo XX y el Vaticano II llama.

Esencialmente, existen hoy dos tipos de clericalismo litúrgico: la “antigua” (una transferencia a partir de pre-Vaticano II) y la “nueva moda” (desde el Vaticano II).

En la clase pasada de moda, el sacerdote asume innecesariamente las funciones de los lectores, intercesores, o servidores del altar; el signo de la paz se retiró; el cáliz es retenido de las personas; y los laicos (especialmente las mujeres) se mantienen fuera del santuario tanto como sea posible.

De hecho, en algunos lugares este tipo de pre-Vaticano clericalismo II parece ser en el rebote, ya que muchos clérigos más jóvenes manifiestan una clara preferencia por la “extraordinaria” (tridentina) misa en latín sobre la forma “normal” (la misa hemos tenido desde 1970). En esta actitud, poca consideración parece ser dada al hecho de que las personas no entienden América (esta tendencia va con un resurgimiento de una teología del sacerdocio exagerada.)

El segundo tipo de clericalismo litúrgico – el nuevo de moda – es en gran medida un producto de la era post-Vaticano II, y se encuentra hoy en día sobre todo entre una generación más antigua de sacerdotes. Lo que a menudo se conoce como el estilo “talk show” de la presidencia sacerdotal de la Eucaristía sirve – como el tipo más antiguo – para centrarse excesivamente en el papel sacerdotal y para privar de derechos a las personas, que tienen derecho a la liturgia de la iglesia en su integridad.

La tendencia entre los sacerdotes de esta escuela hacia la excesiva personalización, la intervención impredecible, y textual y la experimentación ritual tiene el efecto de comprometer la objetividad de la liturgia y el culto convertir en un ejercicio de expresión sacerdotal personal.

El carácter de la vida litúrgica de parroquias y comunidades depende fundamentalmente (nos guste o no) en el liderazgo sacerdotal. liderazgo sacerdotal Wise venera, fideicomisos, y fielmente promulga los ritos oficiales, reconociéndolas como medios de la gracia divina, y es consciente respeta la dignidad de bautizados de las personas que adoran en ya través de ellos.

Los clérigos anticuados necesitan reconocer los valores de la misa de 1970 – con ello el suministro de la lengua vernácula, el cáliz para el pueblo, y un rito que se caracteriza por “noble sencillez”, y para apreciar la superioridad pastoral de esta forma sobre el antiguo misa en latín.

Los clérigos nueva moda necesitan aprender la importancia de respetar la objetividad de la liturgia; atendiendo al hecho de que son servidores de la liturgia, no sus amos; y la necesidad de evitar cualquier cosa que es molesto u ofensivo para la congregación.

Éstos también harían bien en reconocer los valores de la liturgia anterior al Vaticano II, especialmente en el área de la música, el arte y la arquitectura, así como su estilo solemne y reverente, cuando se hace bien -que no siempre fue el caso.

Todo esto señala lo importante que es la formación del seminario en el liderazgo litúrgico, la educación continua después de la ordenación de sacerdotes en materia de culto, y una fuerte supervisión episcopal de la vida litúrgica de las parroquias.

Mons. Mannion es pastor emérito de San Vicente de Paul parroquia en Salt Lake City. Tiene un doctorado en teología sacramental de la Universidad Católica de América. Fue presidente fundador de la Sociedad para la liturgia católica en 1995 y el editor fundador de la revista Societys, Antífona. A invitación del cardenal Francis George de Chicago, fundó el Instituto Litúrgico Mundelein en 2000.

* Columnas agencia católica son opinión y no representan necesariamente el punto de vista de la agencia.

http://www.catholicnewsagency.com/column/the-ongoing-problem-of-liturgical-clericalism-3740/?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=email

Anteriores Entradas antiguas

A %d blogueros les gusta esto: