La sangrienta historia tras las primeras traducciones de la Biblia


Muchas de las personas que se atrevieron a traducirla terminaron ardiendo en la hoguera.

BBC Mundo: John Wycliffe traduciendo

No parece una ocupación muy peligrosa. Lo que John Wycliffe está haciendo es sólo traducir la Biblia del latín al inglés…Foto:

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Por: 25 de mayo 2019 , 09:15 a.m.

En 1427, el papa Martín V ordenó que los huesos de John Wycliffe fueran exhumados de su tumba, quemados y arrojados a un río. Wycliffe había estado muerto por 40 años, pero la furia que causó su ofensa seguía viva.

John Wycliffe (circa 1330-1384) era un destacado pensador inglés en el siglo XIV.

Teólogo de profesión, fue llamado para asesorar al Parlamento en sus negociaciones con Roma.

En ese tiempo, la iglesia era todopoderosa, y cuanto más contacto tenía Wycliffe con Roma, más indignado se sentía. El papado -pensaba- apestaba a corrupción e interés propio. Y él estaba decidido a hacer algo al respecto.

Wycliffe comenzó a publicar folletos argumentando que, en lugar de buscar riqueza y poder, la iglesia debería preocuparse por los pobres.

En una ocasión, describió al Papa como “el anticristo, el orgulloso sacerdote mundano de Roma y el más maldito de los esquiladores”.

En 1377, el obispo de Londres exigió que Wycliffe compareciera ante su corte para explicar las “asombrosas cosas que habían brotado de su boca”.

La audiencia fue una farsa.

Comenzó con una pelea violenta sobre si Wycliffe debería sentarse o no. Juan de Gaunt, hijo del rey y aliado de Wycliffe, insistió en que los acusados ​​permanecieran sentados; el obispo le exigió que se pusiera de pie.

Cuando el Papa se enteró del fiasco, emitió una bula papal [una carta o documento papal oficial] en el que acusó a Wycliffe de “vomitar de la mazmorra sucia de su corazón las más perversas y condenables herejías”.

Wycliffe fue acusado de herejía y puesto bajo arresto domiciliario y más tarde se vio obligado a retirarse de su puesto como Maestro del Colegio Balliol, Oxford.La Biblia para la emancipación

Wycliffe creía firmemente que la Biblia debería estar disponible para todos. Veía la alfabetización como la clave para la emancipación de los pobres.

Aunque partes de la Biblia se habían traducido previamente al inglés, todavía no había una traducción completa.

La gente común, que ni hablaba latín ni podía leer, solo podía aprender del clero. Y gran parte de lo que creían saber, ideas como el fuego del infierno y el purgatorio, ni siquiera formaban parte de las Escrituras.

Así que, con la ayuda de sus asistentes, Wycliffe produjo una Biblia en inglés, durante un período de 13 años a partir de 1382.

Era inevitable que esto produjera una reacción violenta: en 1391, antes de que se completara la traducción de la Biblia, se presentó un proyecto de ley ante el Parlamento para prohibir la Biblia en inglés y encarcelar a cualquiera que poseyera una copia.

El proyecto de ley no fue aprobado, John de Gaunt se encargó de eso en el parlamento, pero la iglesia reanudó su persecución contra Wycliffe, a pesar de que había muerto hacía 7 años, en 1384.

Sin otras alternativas, lo mejor que podían hacer era quemar sus huesos [en 1427], así fuera sólo para asegurarse de que su lugar de descanso no fuera venerado.

El Arzobispo de Canterbury explicó que Wycliffe había sido “ese desgraciado pestilente, de condenable memoria, sí, el precursor y discípulo del anticristo que, como complemento de su maldad, inventó una nueva traducción de las Escrituras a su lengua materna”.Jan Hus

En 1402, el sacerdote checo recién ordenado, Jan Hus, fue designado a un púlpito en Praga para ministrar en la iglesia.

Inspirado por los escritos de Wycliffe, que ahora circulaban en Europa, Hus usó su púlpito para hacer campaña en favor de una reforma administrativa y contra la corrupción de la iglesia.

Al igual que Wycliffe, Hus creía que la reforma social sólo podía lograrse mediante la alfabetización.

Darle a la gente una Biblia escrita en el idioma checo, en lugar del latín, era un imperativo.

Hus reunió a un equipo de eruditos y en 1416 apareció la primera Biblia checa.

Fue un desafío directo para aquellos a quienes llamó “los discípulos del anticristo” y la consecuencia era previsible: Hus fue arrestado por herejía.

El juicio de Jan Hus, que tuvo lugar en la ciudad de Constanza, es uno de los más espectaculares de la historia.

Fue más parecido a un carnaval: casi todos los peces gordos de Europa asistieron.

Llegó un arzobispo con 600 caballos; 700 prostitutas ofrecieron sus servicios; 500 personas se ahogaron en el lago; y el Papa se cayó de su carruaje y aterrizó en un montón de nieve.

El ambiente era tan estimulante que la eventual convicción de Hus y su brutal ejecución debieron parecer un anticlímax.

El condenado fue quemado en la hoguera.

Su muerte galvanizó a sus partidarios en la revuelta. Sacerdotes e iglesias fueron atacados, las autoridades tomaron represalias. En pocos años, Bohemia entró en guerra civil.

Todo porque Jan Hus tuvo el descaro de traducir la Biblia.William Tyndale

En lo que respecta a la Biblia en inglés, el traductor de más alto perfil que perdió la vida por ese crimen fue William Tyndale.

Corría el siglo XVI y Enrique VIII estaba en el trono.

La traducción de Wycliffe aún estaba prohibida y, aunque las copias de los manuscritos estaban disponibles en el mercado negro, eran difíciles de encontrar y costosas de adquirir. La mayoría de las personas todavía no tenía ni idea de lo que realmente decía la Biblia.

Pero la impresión en papel se estaba convirtiendo en algo más común, y Tyndale pensó que era el momento adecuado para una traducción accesible y actualizada.

Sabía que podía crear una. Todo lo que necesitaba era la financiación y la bendición de la iglesia.

No obstante, rápidamente se dio cuenta de que nadie en Londres estaba dispuesto ayudarlo. Ni siquiera su amigo, el obispo de Londres, Cuthbert Tunstall. La política de la iglesia se aseguró de eso.

El clima religioso parecía menos opresivo en Alemania.

Lutero ya había traducido la Biblia al alemán; la Reforma protestante se estaba acelerando y Tyndale creyó que tendría más chance de realizar su proyecto allá. Así que viajó a Colonia y comenzó a imprimir.

Esto resultó ser un error. Colonia todavía estaba bajo el control de un arzobispo leal a Roma.

Cuando estaba en medio de la impresión del evangelio de Mateo se enteró que estaban a punto de allanar la imprenta. Agarró sus papeles y huyó.

Esa historia se repetiría varias veces. Tyndale pasó los años siguientes esquivando espías ingleses y agentes romanos.

Pero logró completar su Biblia y las copias pronto inundaron Inglaterra, ilegalmente, por supuesto.

El proyecto estaba completo, pero Tyndale era un hombre marcado… y no era el único.

El cardenal Wolsey estaba realizando una campaña contra la Biblia de Tyndale. Nadie relacionado con Tyndale o su traducción estaba a salvo.

Thomas Hitton, un sacerdote que había conocido a Tyndale en Europa, confesó haber contrabandeado dos copias de la Biblia a Inglaterra. Fue acusado de herejía y quemado vivo.

Thomas Bilney, un abogado cuya conexión con Tyndale era tangencial a lo sumo, también fue arrojado a las llamas en 1531.

Richard Bayfield, un monje que había sido uno de los primeros partidarios de Tyndale, fue torturado incesantemente antes de ser atado a la estaca. Y un grupo de estudiantes en Oxford fueron dejados en un calabozo que se usaba para almacenar pescado salado hasta que se pudrieron.

El final de Tyndale no fue menos trágico.

Fue traicionado en 1535 por Henry Phillips, un joven aristócrata disoluto que había robado el dinero de su padre y lo había perdido en apuestas.

Tyndale estaba escondido en Amberes, bajo la protección casi diplomática de la comunidad mercantil inglesa. Phillips se hizo amigo de Tyndale y lo invitó a cenar. Cuando salieron juntos de la casa del comerciante inglés, Phillips le hizo señas a un par de matones que atraparon de Tyndale.

Fue el último momento libre de su vida.

Tyndale fue acusado de herejía en agosto de 1536 y quemado en la hoguera unas semanas después.

En Amberes, la ciudad donde Tyndale creía que estaba a salvo, Jacob van Liesveldt produjo una Biblia en holandés.

Como tantas traducciones del siglo XVI, su acto fue tanto político como religioso.

Su Biblia fue ilustrada con grabados en madera: en la quinta edición, representó a Satanás con la apariencia de un monje católico, con pies de cabra y un rosario.

Fue un paso demasiado lejos.

Van Liesveldt fue arrestado, acusado de herejía y condenado a muerte.Una era asesina

El siglo XVI fue, de lejos, la época más sangrienta para los traductores de la Biblia.

Pero las traducciones de la Biblia siempre han generado emociones fuertes y continúan haciéndolo.

En 1960, la Reserva de la Fuerza Aérea de Estados Unidos advirtió a los reclutas contra el uso de la Versión Estándar Revisada recientemente publicada porque, según afirmaron, 30 personas en su comité de traducción habían sido “afiliadas a los frentes comunistas”.

En 1961, el estadounidense T.S. Eliot, uno de los principales poetas del siglo XX, se opuso a la Nueva Biblia en inglés y escribió que “asombra en su combinación de lo vulgar, lo trivial y lo pedante”.

Y los traductores de la Biblia todavía están siendo asesinados. No necesariamente por el hecho de traducir la Biblia, sino por ser una de las cosas que hacen los misioneroscristianos.

En 1993, Edmund Fabian fue asesinado en Papua Nueva Guinea, por un hombre local que lo había estado ayudando a traducir la Biblia.

En marzo de 2016, cuatro traductores de la Biblia que trabajaban para una organización evangélica estadounidense fueron asesinados por militantes en un lugar no revelado en el Medio Oriente.

Traducir la Biblia puede parecer una actividad inofensiva, pero la historia muestra que es cualquier cosa menos eso.

*El escritor británico Harry Freedman se especializa en historia de religión y cultura y es autor de The Murderous History of Bible Translations (Bloomsbury, 2016).

http://www.eltiempo.com/vida/educacion/la-sangrienta-historia-de-las-primeras-traducciones-de-la-biblia-366820

CHILE: Carlos Irarrázaval, nuevo obispo auxiliar: “En la última cena no había ninguna mujer en la mesa y eso tenemos que respetarlo”


Soledad Del Villar. Le responde:

El nuevo obispo auxiliar de Santiago dijo al final de la entrevista: “si me equivoco en algo, por favor corríjanme” …. así que aquí voy con algunas cosas que me llamaron la atención…

1. Ser cura significa cuidar “almas”: si creemos en un Dios que se hace carne en Jesús, creemos también que seguirlo a el es cuidar almas y cuerpos… especialmente los cuerpos de tantos marginad-s, abusad-s, vulnerables… (Mt.25) Es más, separar alma de cuerpo es un dualismo que no es bíblico, una antropología simplista…

2. Quizás a las mujeres les gusta estar en la trastienda: Una generalización muy amplia, a muchas NO nos gusta y nos encantaría tener más responsabilidad, voz y protagonismo. Lo hacemos porque es en la mayoría de los casos el único espacio que nos dejan. Pero varias de nosotras queremos un rol más allá de “ayudar al cura”…

3. Solo había hombres en la ultima cena y eso hay que respetarlo: efectivamente en los tres sinópticos se dice que se sentó a la mesa “con los Doce”, en Juan dice que con sus “discípulos” (entre los que sabemos, había también discípulas). Una biblista feminista diría que esto no necesariamente significa que habían solo hombres, sería muy extraño que en una cena judía de pascua no hubiesen mujeres involucradas. Por otro lado, sabemos de otros pasajes del evangelio en que solo se contaron a los hombres (unos 5.000 en la multiplicación de los panes)… y luego se menciona que además habían mujeres y niños… lo mismo pasa cuando se habla de “los discípulos” he ahí un criterio hermenéutico clave. No asumir que porque no están nombradas no estaban. Mas bien asumir lo contrario. Ahora, incluso si históricamente fuera cierto que solo habían hombres esa noche, entre los doce había un traidor y 11 cobardes que arrancaron cuando llegó la crucifixión. No era un grupo muy de confianza parece. Solo las mujeres lo acompañaron, y luego fueron las mujeres las primeras en saber de la resurrección. Si vamos a hacer una division sexual del trabajo eclesial basado en el relato de la pasión… entonces los hombres solo podrían sentarse a comer en la mesa, y las mujeres serían las únicas capacitadas para anunciar la buena nueva de la resurrección, deberían monopolizar la palabra… Pero hasta donde yo sé nunca las mujeres han usado su protagonismo en una escena bíblica para reclamar para si el monopolio del poder o de la palabra en una comunidad… entonces, porque los hombres sí lo hacen?

4. No pongamos al hombre contra la mujer, no peleemos por el protagonismo y el poder: de acuerdo, la división por la división, el conflicto por el conflicto no aportan mucho. Pero entorno al rol de la mujer en la Iglesia, la pelea no es por quien es el “más grande” (lógica masculina que aparece repetidamente en los evangelios y es condenada por Jesús) sino simplemente por igualdad en responsabilidades y roles. No nos interesa reemplazarlos. Nos interesa compartir el poder y las responsabilidades, tener voz, dejar la trastienda. Porque cuando ustedes tienen o adquieren poder son héroes con vocación “al servicio” de la comunidad? Y cuando las mujeres piden lo mismo somos trepadoras, ambiciosas y generamos división?

5. Y sobre el arroz recalentado: creo que queda bastante arroz añejo en los refrigeradores del clero… y ojalá que se lo sigan comiendo por un buen rato. Me encantaría cocinarle algún día un arroz fresquito y sentarnos a comer juntos, como iguales, en la misma mesa. Pero mientras aquello no sea posible, quédese con su arroz recalentado.

Fuente: remitido al e-mail

“No hay nada que pueda contra la voluntad de un pueblo a resistir”


VIRGINIA BENEDETTO, SOBRE LA REVOLUCIÓN DE LAS MUJERES EN KURDISTÁN

  • La reportera gráfica estuvo un mes en un territorio arrasado por la guerra, de donde emergió, desde la montaña, un movimiento liderado por mujeres. El resultado visible: la muestra que se exhibe hasta el viernes en la Legislatura provincial.
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La reportera gráfica en la presentación de su muestra, el miércoles en la Legislatura santafesina.

Foto: Luis Cetraro.

Nancy Balza

nbalza@ellitoral.com

Tres años le llevó a Virginia Benedetto, reportera gráfica, docente y documentalista, preparar su viaje a Kurdistán, “la etnia sin Estado”. Un mes permaneció en ese territorio asolado por la guerra, retratando y aprehendiendo la vida de su pueblo perseguido. Mucho más tiempo lleva elaborando esa experiencia que la conmovió y que aún sigue procesando para sus adentros. El resultado de aquella travesía es “Soresa Jinê, la revolución de las mujeres”, la muestra fotográfica que la Legislatura santafesina habilitó al público el último miércoles, por iniciativa del diputado Rubén Galassi, y que permanecerá abierta al público hasta el 31 de mayo.

“Volví en noviembre: parece mucho pero es poco para procesar todo aquello”, contó a este diario en horas previas a la inauguración. Y deja, en una frase, apenas una de las tantas convicciones que trajo en el equipaje: “La revolución de las mujeres es la revolución de este siglo”.

—¿Qué significa “Soresa Jinê”?

—La revolución de las mujeres, en kurdo.

—¿Aprendiste el idioma para viajar?

—No, aprendí sólo algunas palabras que tenían que ver con el respeto por llegar a una cultura diferente, sobre los modos de saludar, de agradecer, de comprender cuando hay una situación de peligro: “tengo hambre”, “tengo sed”, “tengo miedo”.

—¿Tuviste que usar la expresión “tengo miedo” en algún momento?

—No la usé directamente pero sí lo he sentido. Turquía tiene una política de opresión continua contra el pueblo kurdo y utiliza toda la tecnología disponible para destruirlo. Utilizan los drones que detectan el movimiento y en menos de diez minutos despega sus aviones de guerra y bombardea. Esas son situaciones de tensión. Por otro lado, esta revolución es a nivel de la cabeza, a nivel subjetivo; es enfrentar el miedo de otra manera. A pesar de estar en esa situación de riesgo, se sigue adelante, tomando recaudos -por supuesto-, pero sin dejar que el miedo entre en la cabeza. Es lo más importante para enfrentar esas situaciones de tensión. Al principio era mucho más difícil para mí incorporar eso porque, desde el primer día que llegué, teníamos los drones encima. Pero con el paso de los días y viendo que la gente sigue adelante, lo empecé a incorporar de otra manera. No significa que no sienta el peligro.

—¿Cómo se gestó este proyecto?

—Me enteré de que en Kurdistán había una revolución y que las mujeres eran las protagonistas. Conocí el proceso de la revolución cubana, porque me sentí identificada políticamente, pero no me da la edad para haber vivido esa época. Después de este viaje, tengo la certeza de que la revolución de las mujeres es la revolución de este siglo. No solamente en Kurdistán sino en todos los espacios en que nos estamos organizando.

—¿Cómo te preparaste para el viaje?

—Tuve que investigar, generar contactos, ganarme la confianza para hacer un trabajo que muestra aquello que es posible sin poner en riesgo el proceso que se está desarrollando. Había que generar una confianza para ingresar a esos lugares. Fue un proyecto de tres años para un viaje que se cayó dos veces, porque no se podía ingresar por los bombardeos. Y la última vez decidí que lo iba a hacer como fuera. Y así fue.

—¿Cuánto tiempo estuviste allá?

—Estuve un mes.

—¿Qué alcanzaste a “absorber” de esa cultura?

—Todavía estoy procesando muchas cosas de las que viví. Puedo decir que Kurdistán es una sociedad en términos diferentes del capitalismo, distinta del modo en el que generalmente vivimos. Por otro lado, me quedé con la certeza de que no hay nada que pueda contra la voluntad de un pueblo. Nada. Ni siquiera los bombardeos, las masacres, los genocidios. Cuando un pueblo está decidido a resistir, no hay nada que pueda contra eso. Es lo más potente de todo. Creo que Kurdistán es un ejemplo de eso; es un pueblo que históricamente ha sido asediado, bombardeado, masacrado. En la región conviven diferentes pueblos y la idea es que convivan entre sí; no que se adapten a la idiosincrasia kurda, sino que cada uno viva como era antes de la formación del Estado turco. Dentro de la región de Turquía viven 20 millones de kurdos de los 40 millones que son en total, y no plantean la destrucción del Estado turco sino vivir de acuerdo a su cultura, su idioma y su religión. Porque todo eso fue prohibido, tuvieron una política de aniquilación donde les negaron su historia. Este movimiento kurdo es la vanguardia de otros pueblos que habitan esta región: asirios, yazidíes, árabes. Y su objetivo es vivir bajo el régimen político del Confederalismo Democrático que tiene cuatro líneas bien marcadas: el protagonismo de las mujeres, la naturaleza, la convivencia de diferentes culturas y religiones, y la autodefensa. Pero tienen dos frentes abiertos: uno es el frente islámico, que tampoco tolera nada por fuera de su ideología, y el otro es el Estado turco.

—En todo ese contexto, ¿cuál es la situación de las mujeres?

—En el contexto previo a la revolución era una situación de opresión: las mujeres no podían salir de su casa ni estudiar, y esperaban a que viniera un marido a decirles lo que tenían que hacer, como antes lo habían hecho sus padres y hermanos. La revolución transformó esa concepción de la vida, rompió con el patriarcado y con algunas cuestiones naturalizadas. Por supuesto que es un proceso. Siempre recuerdo el caso de una mujer que es del pueblo Yazidí, que vivió 74 genocidios. Ella fue esclava del ISIS, asesinaron a sus cuatro hijos, venía de una vida muy opresiva y cuando las fuerzas de autodefensa kurdas entraron a defender al pueblo de la masacre de miles de muertos y bombardeos que dejó el ISIS, dijo: “Desde que conocí el movimiento de mujeres, sé que ningún hombre tiene que decirme cómo tengo que vivir”. Ese ejemplo me pareció muy gráfico para pensar cómo esa revolución, que surge en las montañas, se traduce al resto de la población. La educación se piensa bajo un pensamiento libre y con mucho desarrollo de teatro y literatura, para que se expresen niños y niñas que viven “muy para adentro” en un contexto de guerra. Todo está pensado por el bien de la sociedad.

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Ciudad de Kobane, en el Kurdistán sirio, destruida por el ataque del autodenominado Estado Islámico y Turco, y liberada por las fuerzas de autodefensa kurdas. Foto: Gentileza Virginia Benedetto.

—Decís que éste es el siglo de las mujeres y que te quedaste pensando en muchas cosas que viviste en Kurdistán, antes de volver al país donde el tema género está en un primer plano. ¿Podés hacer un paralelismo entre los dos lugares?

—Sí, primero que ellas saben qué es lo que sucede en todos los lugares del mundo, porque estudian todos los movimientos de mujeres del mundo. Saben perfectamente lo que sucede en la Argentina. De hecho, cuando saqué allá el pañuelo verde (símbolo de la Lucha por el Aborto legal, seguro y gratuito), una de ellas me dijo en castellano “Ni una menos”. Creo que el paralelismo fundamental tiene que ver con que la lucha es contra el patriarcado, que es un sistema y está en todos lados. Y otro es la solidaridad entre los pueblos, algo que se hace necesario. No hay otro modo.

—¿Cómo se ubica el varón ante esa revolución de las mujeres?

—El hombre construye esa revolución junto a las mujeres. Los hombres y las mujeres se interrogan sobre sus prácticas, no únicamente las políticas, sino también las individuales que también son políticas. Un miliciano que está hace 20 años luchando en la montaña tiene que interrogarse sobre su relación con su hermana, con su madre. Y es un ejercicio colectivo. Nunca un problema es del individuo en sí, sino de la sociedad a la que pertenece ese individuo. No tienen, en general, una política punitivista: si un hombre ejerce violencia de género sobre una mujer, tiene la obligación de formarse en género. Si ese hombre no lo cumple y vuelve a cometer un acto de violencia hacia su compañera, es expulsado de su casa. Es el hombre el que tiene que irse de la casa. Y las fuerzas de autodefensa garantizan que eso ocurra.

—¿Qué es lo que mostrás a través de tus fotos?

—La idea es mostrar la lucha de las mujeres kurdas desde un lugar de resistencia. Por supuesto que los lugares de destrucción están, viven en un contexto de guerra y lo que padecen es terrible. Nosotros no lo podemos dimensionar: la guerra es avasallante y no hay modo de transmitir sus marcas. Pero ante todo eso hay una alternativa de Confederalismo Democrático, que es un proyecto de paz para Medio Oriente. Ellas lo piensan desde ese lugar, de proponer una forma de vida de paz para Medio Oriente. Mi trabajo muestra a las mujeres desde un lugar de resistencia, de cómo se organizan y no únicamente desde este contexto de la guerra o con un fusil, como se ha hecho, para ligarla al terrorismo. Por supuesto que están, pero la autodefensa es, para ellas, algo que va mucho más allá de la lucha armada, que es una consecuencia del contexto de guerra en que viven.

PERSONAL

—¿Estás pensando en otro proyecto?

—Sí, vinculado con las mujeres, con la tierra.

—Lo tuyo va más allá del trabajo como reportera gráfica.

—Trabajo como fotoperiodista, pero tengo además una mirada documentalista. Me interesa la fotografía desde la vertiente que pensó a la fotografía como una herramienta de denuncia y transformación, y de poner voz en quienes no la tienen. Hice el camino del Che Guevara por La Higuera, en Bolivia, y trabajé con el conflicto mapuche antes y después de (la muerte de) Santiago (Maldonado). Además, trabajo como docente y trato de construir con los estudiantes un conocimiento que vaya más allá de lo establecido institucionalmente con la idea de que uno no pase de largo por la vida. Por supuesto que estos trabajos dejan marcas, nada es inocuo. Pero creo que esas marcas valen la pena.

—¿Qué significa la fotografía para vos?

—La Asociación de Reporteros Gráficos hizo una entrevista hace algunos años a Osvaldo Bayer, un 24 de marzo, para que hable del lugar de la fotografía y él dijo: “La fotografía es la memoria eterna”. Y me pareció tan gráfico, además de que lo admiro profundamente. La fotografía es historia y, al serlo, hay un compromiso ético mayor de cómo se cuenta esa historia y es el lugar desde donde uno se para y de la sociedad que quiere construir.

HASTA EL 31

La muestra “Soresa Jinê, la revolución de las mujeres” va a estar expuesta en el hall de la Legislatura provincial (General López 3055) hasta el próximo 31 de mayo.

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Cooperativa de pan donde trabajan las mujeres en el Kurdistán iraquí

Foto: Gentileza Virginia Benedetto.

CONTEXTO

La reseña que acompaña la presentación indica que los kurdos constituyen un pueblo perseguido y prohibido por la cultura dominante y patriarcal de Turquía y también por ISIS. Son una nación de más de 40 millones de personas, sin territorio (les fue arrebatado), que se ubica entre Siria, Irak, Irán y Turquía, e intenta mantener viva su cultura, habitando en las montañas y apelando a la autodefensa.

El modo de organización política es el Confederalismo Democrático, régimen político que tiene líneas fundamentales: el protagonismo de las mujeres, la autodefensa, la convivencia de las diferentes culturas y religiones, y la ecología. En lo económico la organización es comunitaria y está sujeta a las necesidades de la sociedad en la que viven.

http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2019/05/25/politica/POLI-09.html

MEXICO: Vestidos tradicionales como resistencia


Las mujeres Rarámuri en Chihuahua, México, han convertido el estilo de vestir indígena en un medio de lucha contra la asimilación.

Fotografías de Malin Fezehai. 

Texto de Victoria Blanco 

Producido por Eve Lyons Cela Ramírez, 10 años, vistiendo a su hermana, Rosa Candelaria, 3. Viven en una comunidad Rarámuri en un complejo llamado Oasis en Chihuahua, México, donde vestidos coloridos de algodón estampados anuncian con audacia su identidad indígena.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Cela Ramírez, 10 años, vistiendo a su hermana, Rosa Candelaria, 3. Viven en una comunidad Rarámuri en un complejo llamado Oasis en Chihuahua, México, donde vestidos coloridos de algodón estampados anuncian con audacia su identidad indígena. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

A media mañana del miércoles anterior a la Pascua, el sol del desierto estaba ganando fuerza en Chihuahua, México. Así fue el profundo sonido de los tambores de cuero de vaca en Oasis. Este asentamiento, ubicado en el barrio de clase trabajadora de Colonia Martín López, alberga a aproximadamente 500 Rarámuris , comúnmente conocidos como Tarahumaras, un pueblo indígena que huye de la sequía, la deforestación y los narcotraficantes en la Sierra Madre.

En la ciudad, su desplazamiento está marcado por otras formas de dificultades , que se magnifican por la forma en que se destacan los Rarámuri.

Las mujeres se visten con vestidos brillantes hasta los tobillos, ya menudo pasan las tardes cosiendo vestidos tradicionales Rarámuri, a pesar de las presiones de las personas de raza mixta que conforman la mayoría de la población de México para asimilarse con el estilo occidental. Para los Rarámuri, la asimilación es lo mismo que el borrado. Pero hay una idea generalizada entre muchos en México de que el progreso depende de la ruptura de los vínculos con la historia indígena del país.

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Yulissa Ramírez, de 18 años, quiere desafiar esa noción. Ella planea asistir a la escuela de enfermería después de graduarse de la escuela secundaria, donde el uniforme de costumbre es uniforme blanco, pero espera que el programa le permita usar un vestido blanco tradicional de Rarámuri. “Nuestra sangre corre Rarámuri, y no hay razón para que nos sintamos avergonzados” , dijo Ramírez , hablando en español, mientras sostenía a su pequeño hijo.La Semana Santa en Oasis involucra una serie de tradiciones, que incluyen música y baile, hasta el domingo de Pascua.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

La Semana Santa en Oasis involucra una serie de tradiciones, que incluyen música y baile, hasta el domingo de Pascua. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Su madre, María Refugio Ramírez, de 43 años, cose cada uno de sus vestidos a mano , siguiendo una tradición de confección que se remonta a los años 1500, cuando España invadió las montañas de la Sierra Madre. A lo largo de la década de 1600, los sacerdotes jesuitas obligaron a las mujeres Rarámuri a usar vestidos que cubrían completamente sus cuerpos. Con el tiempo, las mujeres Rarámuri adoptaron las telas de algodón que trajeron los españoles e hicieron suyos los vestidos añadiendo diseños de triángulos y bordes coloridos. Hoy continúan cosiendo a mano las brillantes prendas florales, que se destacan cuando las mujeres se aventuran más allá del asentamiento financiado por el estado de Chihuahua y se adentran en el paisaje urbano de edificios de hormigón gris y multitudes de personas en bluejeans.

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Su falta de voluntad para ajustarse al estilo contemporáneo, a veces, ha tenido como consecuencia el progreso económico. Pero algunas mujeres buscan desafiar esa noción. La Sra. Ramírez, por ejemplo, cree que completar su programa de enfermería con vestimenta tradicional será una declaración importante de que las personas Rarámuri son una parte vital del futuro de México, y están presentes.

Otros Rarámuris están monetizando su oficio. Por ejemplo, Esperanza Moreno, de 44 años, borda calentadores de tortillas, delantales y paños de cocina con representaciones de mujeres Rarámuri en atuendos tradicionales, y los vende a organizaciones no lucrativas mexicanas que luego revenden los artículos en tiendas y tiendas locales en todo el país. Las mujeres Rarámuri también han comenzado a coser vestidos tradicionales para vender.

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Mujeres realizando matachínes, un baile que mezcla tradiciones cristianas y rarámuri. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Yobana Moreno, de 15 años, en el centro, y Esperanza Moreno, de 44, con su nieta de 1 año, Yasmín.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Yobana Moreno, de 15 años, en el centro, y Esperanza Moreno, de 44, con su nieta de 1 año, Yasmín. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

El jueves santo, la Sra. Moreno se había tomado el día libre del taller fuera del asentamiento donde cosía prendas modernas que incorporan diseños Rarámuri. El trabajo proporciona un ingreso estable para la Sra. Moreno, cuyo esposo es un contratista cuyos trabajos a menudo lo llevan fuera de Chihuahua. Es una línea de trabajo que ha llevado a los secuestros de algunos hombres Rarámuri; en vehículos que parecen lanzaderas de lugares de trabajo, han sido llevados a laborar en campos de marihuana y amapola, a veces durante temporadas enteras, dejando a sus familias preocupadas por su seguridad y, a menudo, sin una fuente de ingresos.

La Sra. Moreno se sentó en su asiento delantero jugando con su nieta de 1 año, Yasmín, quien dio algunos pasos inestables antes de volverse para sonreírle a su abuela. Comenzó a coser vestidos para Yasmín poco después de nacer. Es importante, dijo , transmitir la tradición de la confección a las nuevas generaciones de mujeres. “Queremos ser vistos como Rarámuri”, dijo Moreno.

La artesanía y su trabajo actual en el taller son un medio para que la Sra. Moreno le brinde a su familia los ingresos necesarios no solo para comprar alimentos y pagar los servicios públicos, sino también para defender las tradiciones Rarámuri. Telas y suministros de costura para un vestido Rarámuri pueden costar más de 400 pesos, más de lo que algunas familias ganan en un mes.Los miembros de la comunidad se reúnen en el arroyo detrás de Oasis durante la parte más calurosa del día.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Los miembros de la comunidad se reúnen en el arroyo detrás de Oasis durante la parte más calurosa del día. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Hay esfuerzos dentro de la comunidad para ayudar a las mujeres Rarámuri a lograr un ingreso sostenible mientras mantienen viva su tradición de confección. En 2015, Paula Holguin, de 46 años, con el apoyo del gobierno estatal, comenzó a capacitar a 30 mujeres Rarámuri para trabajar en máquinas de coser en un taller grande y espacioso dentro de Oasis. El gobierno estatal había completado recientemente la construcción del espacio, un proyecto que apunta a dar a las mujeres Rarámuri la oportunidad de ganarse la vida creando prendas comisionadas.

Mientras que los hombres Rarámuri descartan su camisa, ropa y sandalias tradicionales al llegar a la ciudad para obtener trabajos en la construcción, las mujeres Rarámuri rara vez cambian sus vestidos por los uniformes requeridos por los empleadores. “Solo uso vestidos Rarámuri”, dijo Holguin, haciéndose eco de las miles de mujeres Rarámuri que se esfuerzan por mantener no solo su vestido, sino también las formas en que las personas cuidan el mundo natural y entre ellas. Para complementar el ingreso de los hombres, las mujeres Rarámuri venden artesanías y piden a las personas en la calle que les den “korima”, su palabra de reciprocidad, en intersecciones concurridas de todo Chihuahua. Pero ganan poco dinero de esta manera, y se exponen a ellos mismos ya sus hijos a tráfico intenso, insultos y amenazas.

La Sra. Holguin dirige su propio taller de costura, o taller de costura, donde espera atraer a suficientes clientes para que cada costurera Rarámuri pueda ganar dinero en un lugar de trabajo seguro, sin sacrificar su vestimenta y tiempo tradicionales con sus hijos.Yulissa Ramírez planea asistir a la escuela de enfermería, donde el uniforme de costumbre es uniforme blanco, pero espera que el programa le permita usar un vestido blanco tradicional de Rarámuri. “Nuestra sangre corre Rarámuri, y no hay razón para que nos sintamos avergonzados”, dijo.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Yulissa Ramírez planea asistir a la escuela de enfermería, donde el uniforme de costumbre es uniforme blanco, pero espera que el programa le permita usar un vestido blanco tradicional de Rarámuri. “Nuestra sangre corre Rarámuri, y no hay razón para que nos sintamos avergonzados”, dijo. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

La Sra. Holguin solía llevar a sus hijas a vender artesanías, dulces o pedir “korima” en las calles de Chihuahua. “A veces me trataron mal”, dijo Holguin. “No todos son buenas personas”. Una ávida corredora, como tantos Rarámuri, muestra en su cocina una docena de medallas ganadas en maratones que se llevan a cabo en la Sierra. (Ella también usa vestimenta tradicional). Su convicción de que las mujeres Rarámuri deben estar orgullosas de su herencia la impulsa a pedirle al gobierno apoyo y reunir a las mujeres en torno a esta nueva empresa comercial.

Pero la captación de clientes ha demostrado ser un desafío. Un gran proyecto, como la solicitud de 2,000 sábanas de un hospital cercano, mantuvo a las mujeres ocupadas durante meses a la vez. Suelen ser los hechizos largos con poco o ningún trabajo. La baja remuneración también mantiene a las mujeres trabajando en las concurridas calles de la ciudad. “Si hay trabajo en el taller, las mujeres no van a la calle. Se venden en la calle si no tienen trabajo “, dijo la Sra. Holguin.

Aun así, la Sra. Holguin tenía la esperanza de que el taller brindaría a las mujeres Rarámuri la oportunidad de lograr visibilidad como costureras con habilidades variadas. Ella viaja con frecuencia a la Ciudad de México para hablar en foros gubernamentales sobre el taller y la importancia de la cultura Rarámuri.Catalina Gutiérrez Aguierre, de 16 años, y su hijo de 1 año.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Catalina Gutiérrez Aguierre, de 16 años, y su hijo de 1 año. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Maribel Moreno Bustillos, 17.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Maribel Moreno Bustillos, 17. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

En 2018, cuando el presidente electo Andrés Manuel López Obrador visitaba Chihuahua para reunirse con funcionarios del estado, la Sra. Holguin y un pequeño grupo de mujeres y funcionarios gubernamentales Rarámuri lo saludaron en las calles con llamadas de “AMLO, apoyan a las costureras Rarámuri”. Sr. López Obrador, quien prometía defender los derechos de los indígenas como parte de su presidencia, ignoró a la multitud de reporteros que hablaron con la Sra. Holguin y algunas otras mujeres Rarámuri sobre el empleo de las mujeres Rarámuri como costureras. Sin embargo, al final, los funcionarios del gobierno en altos cargos no ofrecieron el apoyo que la Sra. Holguin esperaba. “Nadie nos ayudó, ni el presidente ni el gobernador. Sólo los clientes nos han ayudado “, dijo Holguin. También da crédito a las mujeres Rarámuri y a los funcionarios locales que han apoyado el taller. “Juntos hemos levantado este taller”, dijo.

Ante la violencia histórica, la asimilación puede parecer un camino hacia el progreso económico, la protección y la seguridad. Pero para las mujeres Rarámuri, hacer y vestir vestidos tradicionales no es negociable. Incluso las mujeres Rarámuri criadas bajo la influencia de la cultura urbana de Chihuahua, y que mezclan elementos de vestimenta occidental como aros de metal y collares de plástico, continúan usando vestimentas tradicionales para la vida diaria y ocasiones especiales. Los vestidos no son solo un marcador de identidad Rarámuri, sino de protesta.

“Así es como nacimos, y así es como nos vestían nuestros padres y nuestras madres”, dijo Holguin. “No hemos perdido nuestras tradiciones”.A lo largo de la Semana Santa, los residentes de Oasis tocan tambores y flautas de piel de ciervo mientras los hombres y las mujeres bailan matachínes.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

A lo largo de la Semana Santa, los residentes de Oasis tocan tambores y flautas de piel de ciervo mientras los hombres y las mujeres bailan matachínes. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Taller de Costura “El Oasis”, donde las mujeres Rarámuri confeccionan prendas por encargo para clientes en Oasis, México.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Taller de Costura “El Oasis”, donde las mujeres Rarámuri confeccionan prendas por encargo para clientes en Oasis, México. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Paula Holguin, de 43 años, trabaja para emplear a mujeres Rarámuri en Oasis con trabajos como costureras.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Paula Holguin, de 43 años, trabaja para emplear a mujeres Rarámuri en Oasis con trabajos como costureras. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

La Sra. Ramírez ordenó comida china dentro de un centro comercial a pocas cuadras de Oasis. Las mujeres rarámuri visten trajes tradicionales en excursiones por la ciudad, un importante marcador de su identidad.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

La Sra. Ramírez ordenó comida china dentro de un centro comercial a pocas cuadras de Oasis. Las mujeres rarámuri visten trajes tradicionales en excursiones por la ciudad, un importante marcador de su identidad.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Maribel Moreno Bustillos, 17 y Anayeli Cervantes Morelos, 17, en Oasis.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Maribel Moreno Bustillos, 17 y Anayeli Cervantes Morelos, 17, en Oasis. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Serafina Fuentes Cruz, de 18 años, se viste con el estilo tradicional Rarámuri. “Veo chicas que usan aros de aro y también me gustan”, dijo. “Me gusta ir de compras al centro”.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Serafina Fuentes Cruz, de 18 años, se viste con el estilo tradicional Rarámuri. “Veo chicas que usan aros de aro y también me gustan”, dijo. “Me gusta ir de compras al centro”. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

CréditoMalin Fezehai para The New York Times

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Niñas Rarámuri vestidas para el Viernes Santo.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Niñas Rarámuri vestidas para el Viernes Santo. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

CréditoMalin Fezehai para The New York Times

CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Malin Fezehai, un reportero visual de la columna Surfacing , ha trabajado en más de 30 países. Su obra fotográfica tiene el denominador común de desplazamiento. @malinfezehaiFacebook 

http://www.nytimes.com/2019/05/25/style/raramuri-tarahumara-dresses-mexico.html

Mujeres católicas en medio de todo


Un punto de vista por Mary E. Hunt

Vaticano con un rayo en el fondo

Las feministas católicas enfrentan tiempos difíciles. La institucionalidad de la Iglesia Católica Romana está implosionando ante nuestros ojos cuando el abuso sexual del clero y su encubrimiento se desarrollan con detalles cada vez más complicados. A muchos de nosotros nos resulta difícil participar en la adoración en cualquier entorno institucional; aún más personas están cuestionando los conceptos básicos de una tradición de fe que se ha distinguido por su comportamiento homogéneo, la transfobia y la misoginia al mismo tiempo que son dirigidos por clérigos cuya vida personal nos hace ver como Girl Scouts en el campamento de verano.

Ofrezco un resumen de los principales contornos para profundizar nuestros lazos comunes como amigos y colegas ecuménicos / interreligiosos y para sugerir cómo todos podemos ayudar sin ser acusados ​​de anti-catolicismo. Mi punto de partida es como una feminista blanca educada en teología en los Estados Unidos. Viajo y leo mucho para tener una idea del panorama más amplio, aunque se lo dejo a las mujeres en otros entornos para articular sus propias realidades.

El principal problema que se plantea a los católicos es simplemente si las mujeres son miembros de la comunidad católica, iguales o iguales, o no. La respuesta corta y honesta es que no lo somos. La ordenación, que confiere responsabilidades sacramentales / ministeriales y el derecho a la jurisdicción o la toma de decisiones, está reservada a las personas de sexo masculino (en latín, vir) . Hasta ya menos que las mujeres y los hombres sean elegibles para la ordenación, este modelo de poder asimétrico hace que el catolicismo sea impotente en sus afirmaciones sobre los valores del Evangelio. También deja a más de mil millones de personas en la estacada espiritual, ya que están surgiendo opciones de fe igualitaria más inclusivas y, afortunadamente, más acogedoras.

En un nivel práctico, esta disparidad hace que las mujeres católicas participen en muchas formas de servicio a la iglesia pero sin poder de toma de decisiones. Incluso los problemas locales más mundanos, por ejemplo, qué grupos pueden usar un salón parroquial, cómo se gastará el dinero donado a la comunidad, quién presidirá los sacramentos y demás, están totalmente fuera de las manos de las mujeres. Por ejemplo, es común que las mujeres preparen a los niños para la primera comunión y luego permanezcan ociosas mientras un sacerdote varón dirige la celebración.

En el catolicismo, el sexismo se eleva a un nivel ontológico. Los sacerdotes son vistos como categóricamente diferentes; leer eso como: mejor que los laicos. Incluso la ministra más educada y más hábil no tiene una posición eclesial al lado del hombre menos preparado. Me apresuro a señalar que aquellos de nosotros que nos oponemos a este modelo de sacerdocio no tenemos interés en replicarlo para que algunas mujeres puedan ser ontológicamente mejores que el resto de la humanidad. Pero es importante reconocer que esta enseñanza teológica está en el corazón de la experiencia católica. No está anticuado, anticuado, pasado de moda; más bien, es la realidad de hoy, cincuenta años de teología feminista más tarde.

El abuso generalizado por parte de sacerdotes de monjas y otras mujeres laicas está entrando en una conversación pública. Las mujeres indias, por ejemplo, han denunciado violaciones cometidas por sacerdotes durante muchas décadas, pero solo ahora están viendo a algunos de los autores acusados. Persiste la continua erosión de la justicia sexual y reproductiva, especialmente cuando se trata del aborto. Esto es particularmente irritante dado el estímulo institucional para la duplicidad en torno a la sexualidad. Ahora se supone que la mayoría de los sacerdotes son homosexuales, pero en el armario, sin embargo, se atreven a pronunciar lo que las mujeres deben hacer con nuestros cuerpos. Esta es una receta para que las mujeres salgan de sus parroquias, llevándose a sus hijos con ellas. Como la mayoría de las congregaciones católicas son mujeres, la escritura está en la pared.

Escalera de caracol

Mientras que la ordenación sacerdotal de mujeres está fuera de la mesa, el Papa Francisco fue acorralado hace tres años para considerar el tema del diaconado para mujeres. Tuvo la temeridad de bromear: “cuando quieres que algo no se resuelva, crea una comisión”. Así lo hizo, y el grupo estaba compuesto por personas que vieron el problema de manera muy diferente.

Parece haber consenso entre los eruditos de que había diáconos en la iglesia primitiva que atendían a las mujeres y los niños. Manejaron el bautismo por inmersión de mujeres desnudas; examinaron a las mujeres golpeadas en busca de magulladuras para poder disolver los matrimonios (ni una palabra sobre lo que les pasó a los abusadores) En resumen, las mujeres diáconos se dedicaban al servicio, que es lo que también quieren las mujeres de hoy.

El problema es que, a lo largo del largo camino histórico, la forma masculina de ser un diácono se dividió en dos: una forma de ser una etapa temprana de ordenación después de la cual uno pasaría a ser sacerdote y la otra forma de ser un estado permanente en la Iglesia, los llamados diaconados transicionales y permanentes, respectivamente.

Los progresistas temían que la comisión solicitaría un diaconado de segunda clase, a saber, diaconisas, en el que las mujeres no serían elegibles para una futura ordenación al sacerdocio. Tampoco se dedicarían a las tareas diaconales comunes de predicar, presidir bodas y más. En su lugar, se les encomendaría el manejo de lo que equivale a “trabajo de mujeres”, liberando a los sacerdotes y diáconos masculinos para asuntos más sustantivos.

En una conferencia de prensa a 35,000 pies, en un avión que regresaba de Bulgaria, el 7 de mayo de 2019, el Papa Francisco explicó que la comisión no pudo llegar a una conclusión común, por lo que no habría mujeres diáconos. Aparte del absurdo de esperar o inferir que cualquier comisión de este tipo llegaría a la unanimidad en una pregunta tan pegajosa, el Papa no pudo resistirse a decir que los grupos paganos tenían mujeres sacerdotes y, bueno, no somos paganos, ejem. . .

Ni siquiera de acuerdo con la pregunta sobre la dignidad de un documento o declaración de prensa, esta última salva papal refleja siglos de maltrato a las mujeres y la estupidez eclesial cuando se trata de rechazar las ofertas de servicio de buena fe de las mujeres. Incluso yo, que aconsejo contra el diaconado para las mujeres como una trampa obvia para promover la subordinación de las mujeres en la Iglesia Católica Romana, simpatizo con las mujeres que se sienten llamadas a este trabajo y han tenido agua fría y profana en sus rostros una vez más.

El Papa Francisco tiene sus fortalezas cuando se trata de asuntos económicos y ambientales. Pero tiene un déficit decidido cuando se trata de algo que tiene que ver remotamente con las mujeres. No me interesan los aspectos psicológicos y espirituales que las personas ensayan para excusarlo. No se trata de él. Se trata de la igualdad en el siglo XXI, que tiene un carácter cualitativamente diferente a la igualdad en el siglo XIX. Ignorar la antropología contemporánea es como ser un negador del clima. Es simplemente una tontería, y por ahora es una ignorancia culpable.

Mientras tanto, muchas mujeres católicas se han abierto camino de ninguna manera. Algunos han abandonado la institución y ahora adoran y / o ministran en otras tradiciones, cristianas y no. El budismo ha visto una afluencia de católicos, al igual que la Iglesia de Cristo Unida y los universalistas unitarios. Otras mujeres se han ordenado en grupos como los Peregrinos de Mujeres Católicas Romanas, la Comunión Católica Ecuménica, la Asociación de Mujeres Sacerdotes Católicas Romanas y otros grupos que se modelan sobre algunos aspectos del catolicismo y rechazan otros, pero al menos ordenan a mujeres. Todavía otras mujeres católicas por tradición no tienen ninguna afiliación o práctica religiosa y parecen estar bien.

Techo de san pedro

El impacto real de la implosión de la iglesia está en aquellas personas a las que considero “personas al borde de las bancas”. Son personas que asisten a misa en Navidad y Pascua, quizás algunos otros domingos cuando el tiempo lo permita, pero que esperan que Los bautizos familiares, bodas y funerales se llevarán a cabo en espacios católicos de manera católica. No pertenecen a iglesias de casas pequeñas ni a comunidades eucarísticas intencionales; no están al tanto de las últimas disputas internas, ni están interesados. Pero están profundamente escandalizados por la creciente reputación de la Iglesia Católica Romana como un refugio para perpetradores sexuales y aquellos que encubren actividades delictivas. No quieren más parte de eso.

Si lo pensaran dos veces, podrían conectar algunos puntos. Por ejemplo, como los laicos, las mujeres y los hombres no tienen agencia cuando se trata de tomar decisiones, no hay sínodos para asistir a votar sus opiniones, no hay una reunión anual para decidir sobre el presupuesto de la parroquia, no hay un comité de búsqueda para encontrar un nuevo obispo. La mayoría de ellos están tan ocupados trabajando para alimentar a sus familias que tales preocupaciones están muy abajo en su lista de prioridades. Entiendo eso, pero las consecuencias son muy injustas. Aquellos de nosotros que estudiamos estos asuntos estamos obligados a plantearlos una y otra vez, a pesar de lo agotador que resulta repetir lo obvio, porque las personas buenas están siendo tratadas mal. ¡No en mi reloj!

Me imagino que muchos colegas ecuménicos se preguntan por qué a las mujeres católicas se les molestan más. ¿De cuántas maneras debemos decirnos que no antes de decidirnos a pasar a campos más fructíferos? Tengo dos razones para incluso plantear estas cuestiones. Primero, la injusticia es injusticia, y se hace aún más atroz por tener que hacer, en este caso, con temas que son profundamente formativos, espiritualmente arraigados y que afectan a las personas de manera profunda. Dicho sin rodeos, no permitiré que otra generación de niñas reciba las mentiras de las generaciones anteriores. Sabemos mejor, e implementaremos una mejor teología.

En segundo lugar, y quizás lo más revelador, el daño causado por el pensamiento dualista y jerárquico es incalculable. Las raíces del cambio climático, por ejemplo, están muy arraigadas, en contra, contra nosotros, las formas de pensar de hombres y mujeres que fomentan el excepcionalismo humano (estamos a cargo) y desalientan a la comunidad cósmica. Repito, no en mi reloj.

Entonces, ¿cómo pueden los colegas ecuménicos participar en este trabajo sin ser acusados ​​de anti-catolicismo? Comience pensando y hablando y actuando como si un “católico” fuera una cosa de muchos esplendores. La trampa más fácil de caer es que la Iglesia católica romana institucional es lo que significa ser católico y el resto de nosotros también somos rans. Eso no es cierto. Entonces, en lugar de invitar a un obispo que usted sabe que no asistirá a su evento interreligioso, invite a un laico católico.

Entonces es un paso rápido para etiquetar ciertas posiciones teológicas como católicas, como la oposición al aborto. Más bien, comience a considerarlo como un punto de vista católico, aunque de la iglesia institucional, entre muchos otros puntos de vista católicos. ¡Puede que te sorprenda lo católico que eres realmente, o, mejor aún, cuán protestantes, interreligiosos o incluso religiosos son los católicos! Eso es lo que significa vivir en un ambiente religioso pluralista.

El Papa Francisco tiene sus fortalezas cuando se trata de asuntos económicos y ambientales. Pero tiene un déficit decidido cuando se trata de algo que tiene que ver remotamente con las mujeres. – Mary E. HuntCLICK TO TWEET

No permitiré que otra generación de niñas reciba las mentiras de las generaciones anteriores. Sabemos mejor, e implementaremos una mejor teología. – Mary E. HuntCLICK TO TWEET.

.. el daño causado por el pensamiento dualista y jerárquico es incalculable. – Mary E. HuntCLIC PARA TUITEAR

© 2019 por Christian Feminism Today.

Fuente: https://eewc.com

Mary Karr: “Tenemos una idea en la cabeza: las mujeres no tienen poder, usan el sexo para conseguir favores de hombres poderosos”


Anatxu Zabalbeascoa

Mary Karr.
Mary Karr. VINCENT TULLO

18 MAY 2019 – 17:00 COT

Desde que publicó en 1995 El club de los mentirosos, la primera de sus tres novelas memorialistas, Mary Karr es conocida en todo el mundo. Ahora se traduce al castellano Iluminada, el tercer libro de la serie. Todos ellos son de una crudeza sorprendente. La vida de esta mujer ha sido terrible: sus padres eran borrachos, fue violada dos veces y fue adicta a la cocaína y al alcohol. Además de novelista y poeta, Karr es desde hace 30 años profesora en la Universidad de Siracusa (Nueva York).OtrosConéctateEnviar por correoImprimir

SU NOVELA El club de los mentirosos marcó un antes y un después en el género de las memorias en EE UU. Tan cruda como desternillante y conmovedora, recrea su infancia con una madre culta y alcoholizada, mientras su padre se evadía bebiendo con sus amigos, los mentirosos. Desde hace 30 años, Mary Karr (Groves, Texas, 1955) da clase en la Universidad de Siracusa (Nueva York). Ha firmado ensayos, como El arte de la memoria, y tres poemarios autobiográficos. Ahora se traduce al castellano su tercera memoria, que da cuenta de su propio alcoholismo, su cura, su transformación en escritora y su encuentro con una fe que es más fe en el ser humano que en ningún dios. Iluminada es, para Karr, su texto más maduro, un viaje a través de la maternidad, la culpa, la caridad y el humor. En su pequeño y luminoso apartamento, en el Upper East Side de Nueva York, hay un rincón con cojines: el reclinatorio donde reza a diario. Karr es diminuta. Parece que pesa medio kilo. Su fuerza y desvergüenza mantienen la cara de la niña despierta que fue. Dice que está sola y que es más feliz que nunca. No elude ningún tema: ni sus adicciones ni su noviazgo con David Foster Wallace. Ha hecho scones, no para el té de las cinco, más bien como quien se los come a mordiscos en el parque: los unta directamente en la mantequilla.

¿Qué le dio el valor de rebuscar en una infancia tan difícil? Necesitaba el dinero. Acababa de divorciarme. Tenía un niño de cinco años y no tenía coche.

Su franqueza marcó un antes y un después en el género. ¿Solo se aporta desde la sinceridad? Muchas mentiras venden libros. Lo que conmueve no tiene por qué ser verdad. Pero al mentir, cierras la puerta de la verdad. Puedes pensar que mientes en un detalle insignificante, pero la elección afecta al todo porque tu mente buscará lo bonito.

¿Tuvo que luchar para no embellecer su infancia?Uy, no. Si uno crece en una familia de alcohólicos sabe que mienten todo el rato. En plan “Ne stoy brrascha” [imita] ¿sabes? Eso, de niña, me volvía loca. Luego, cuando salí al mundo, estaba tan deprimida, herida y atrapada que empecé terapia con 19 años.

“Hay muchas mentiras que venden libros. Lo que conmueve no tiene por qué ser verdad. Pero al mentir cierras la puerta de la verdad”

En Iluminada explica cómo un profesor la ayudó. No me dijo que necesitaba ayuda, me la buscó. Él y su mujer se inventaban trabajos tontos para poder pagarme y que yo pudiera pagar la terapia. Esa terapeuta dijo que tenía que ir a ver a mi madre y preguntarle por qué había intentado matarme con un cuchillo. Hasta entonces la creía cuando decía que si no tuviera hijos sería más feliz. Claro que no lo hubiera sido.

La maternidad puede ser una opresión. Claro. Los hijos son vampiros, chupamos la sangre. Pero tuve uno. Y entonces es cuando te das cuenta de cómo ha sido tu madre. Yo no tenía ni idea de cómo serlo, carecía de referencias.

¿Su hermana no la ayudó? Mi hermana se casó con un tipo del Ku Klux Klan y yo tenía un novio negro. La última vez que la vi me tiró un secador de pelo a la cabeza. Se parecía a mi madre, aunque nunca bebió. Fui a terapia durante años. Pero lo que me curó fue dejar de beber.

¿Por qué empezó a leer memorias tan temprano?Porque no sabía cómo ser una persona. No sabía cómo vivía la gente. Intuía que lo que hacíamos nosotros era raro y equivocado. Tampoco sabía cómo convertirme en escritora.

Pero sabía que quería serlo. Solo tenía a los libros.

Y se los debe a su madre. Sí. Era tan lista…

Tan lista que siendo alcohólica, hereda y se compra un bar… Le diré algo, mi madre era tan competente…, tenía una mente fuera de serie, habilidad para dibujar o construir una casa, pero la maternidad es escribir con una mano y hacer la comida con la otra en parte por tu propia autoexigencia, no porque nadie espere tanto de ti. Es enloquecedor. Nos educan con esa autoexigencia.

¡No a usted! La sociedad lo hace. Cuando tu casa no funciona buscas referencias fuera. Las chicas jóvenes nos van a sacar de ese círculo vicioso.

¿Teme que el movimiento MeToo se convierta en una moda? Le diré lo que pienso. Cada semana una joven entra en mi despacho de catedrática para decirme que ha sido o fue violada. Llevo 30 años dando clase y ha pasado siempre. Tenemos una idea metida en la cabeza: las mujeres no tienen poder, usan el sexo para conseguir favores de hombres poderosos y luego se arrepienten o avergüenzan y culpan a los hombres. Ese es el punto de vista masculino. Mientras eres amable, los hombres te protegen. El minuto en que dejas de serlo, empieza la batalla. Y vas a perder. Cuando me gradué en Princeton, el director del programa se puso ante la puerta de su despacho. No me tocó, pero se humilló contándome que había sido gordo y que las chicas no le hacían caso para que me acostara con él. Le dije que yo había sido flaca y rara y que eso no importa. Estuvo 45 minutos sin apartarse de la puerta. Le dije: “Va a tener que venir aquí y violarme, pedazo de cerdo”. Al final decidió que estaba loca. Lo peor llegó luego. Dijo a los profesores que me había pedido en matrimonio y me había burlado de él.

Mary Karr: “Tenemos una idea en la cabeza: las mujeres no tienen poder, usan el sexo para conseguir favores de hombres poderosos”
VINCENT TULLO

En Princeton. Sí. Las profesoras le creyeron. Mis estudiantes negros se quejaban de que les pedían el carnet. Decían que tenían miedo de que los mataran. Y yo le restaba importancia: “¿Y qué más?”. Me equivocaba. Nuestra generación de feministas se equivocó. Hemos permitido que todo esto siguiera mirando para otro lado, no perdiendo el tiempo en lo que creíamos que no podía cambiar.

¿Qué aconseja a las alumnas que le cuentan una violación? Que si quieren cambiar las cosas deben denunciar y estar preparadas para que no las crean.

Se lo cuentan porque usted contó en sus libros que sufrió dos violaciones. Sin embargo, no destapó a los violadores. En los libros cambié todos los nombres salvo los de mi familia. En mi barrio había niños catalogados como “malos” por los vecinos. Ninguno me hizo nada. El que me violó venía de una de las “buenas familias”. Lo describí con corrector dental para que la gente supiera que no era de los pobres. Cuando lo publiqué, otra chica me contó que la violó. Se lo dijo a su padre y él se pegó un tiro. Quiso matar al tipo, se emborrachó y acabó matándose. El hermano de mi violador es uno de mis mejores amigos. Se lo dije hace poco y fue maravilloso porque no dudó de mí.

¿Le preguntó por qué no lo había dicho antes? Es siempre lo mismo: no quieres causar problemas. Cuando les dije a mi hermana y a mi madre: “Me violaron dos veces, primero el vecino, luego tu segundo marido”. Ella dijo: “Qué hijos de puta”. Y mi hermana: “Vamos a pedir comida mexicana”. Eso fue todo.

¿Por qué no podemos ser amables para poder sentirnos libres? La amabilidad les ha permitido imponerse por la fuerza durante años. Pero no podemos hablar así de los hombres. Es un porcentaje pequeño el que hace eso. Los mejores están descolocados preguntándose qué han hecho mal. Pero cuando uno abusa, no le dice a alguien que tiene las piernas bonitas. Lo coge, lo fuerza y le impide que se mueva. La imaginación es otra cosa. Yo me he imaginado tirándome al repartidor de leña. Eso es la fantasía, una maravilla que nada tiene que ver con los hombres que se masturban en el metro o con el profesor de Princeton, al que por cierto despidieron: se había acostado con ocho estudiantes.

Y eso que era gordo y feo. Pero tenía el poder. ¿Cuál es la lectura? Que las chicas querían subir nota. Yo no compro esa defensa del abuso de poder. No me interesa ser amable si no me respetan. Su defensa es que no se puede ni piropear, cuando lo que no se puede está muy claro.

¿Es más fácil comunicar el dolor? Hay una frase que atribuyen a Tolstói pero que escribió Henry de Montherlant: “La felicidad escribe en blanco”. El dolor exige voluntad, huir de él o repararlo. La lucha, el grito o el insulto duran mientras que la dulzura se derrite como azúcar en agua. En el mundo hay maldad, pero también hay mucho amor, que es lo que nos salva. Está en todas partes, incluso en esta conversación. Con 20 años yo hubiera estado pensando: es más guapa que yo o más cosmopolita…

Su verdad es el horror y lo mejor. Su madre trató de matarlas, pero también las instruyó. Los contrarios conviven. Antes de cumplir 15 años leí a Sartre, a Shakespeare, Neruda, Lorca o T. S. Eliot. La verdad es un terreno complejo.

“La naturaleza del alcoholismo es progresiva. Beber funciona. Cuando empiezas es maravilloso. Luego empeora y ya no deja de empeorar”

Su adolescencia fue una búsqueda, se fue de casa con 17 años. Y una sucesión de adicciones. En los setenta, en California, era más fácil conseguir drogas que cerveza. Estuve tan enganchada a la cocaína que supe que no podía tomar más. Hoy cuando voy al dentista no tomo analgésicos. Me dan miedo.

Su mayor adicción ha sido el alcohol. ¿Qué la desencadenó? Tener un hijo cuando no había sido niña. Saber que eres responsable de un ser tan vulnerable cuando nadie se ha hecho responsable de ti es psicológicamente duro. Ahora sé lo que necesito: una vida organizada, ver a amigos y cuidarme. Eso me hace fuerte. Y libre.

Dedicó Iluminada a su hijo. ¿La ha leído? No. Leyó El club de los mentirosos, aunque quité las páginas de la violación.

¿Por qué? Es demasiado gráfico. Sabe que fui violada, pero no necesita tener esas imágenes en el cerebro.

¿Por qué está peor vista una mujer borracha que un hombre borracho? Se supone que aguantamos peor el alcohol. Yo creo que un hombre no aguanta a una alcohólica de la manera en que las mujeres aguantan a su pareja alcoholizada.

Lleva 30 años sin probar el alcohol. Fue a reuniones de Alcohólicos Anónimos en Boston. ¿Hubiera sido distinto en Texas, donde creció? Oh, también he ido en Texas. Y en España, en Vietnam… Vas cuando lo necesitas. A veces somos tres en la parte trasera de una tintorería. Estableces relaciones de extrema cercanía con gente que nada tiene que ver contigo salvo la cosa más importante de tu vida.

¿Y siempre ayuda? La naturaleza del alcoholismo es progresiva. Beber funciona. Cuando empiezas es maravilloso. Luego empeora y no deja de empeorar. Si te tomas una botella de whisky y crees que en 10 años seguirás bebiendo, lo mismo te equivocas: beberás dos. Primero perderás la casa, luego te dejará tu pareja y luego o te meten en un sanatorio o te quedarás en la calle. Pero no puedes parar porque en tu cabeza beber te ha solucionado la angustia y te va a ayudar otra vez. Cuando aceptas que ya no eres la persona que lo pasaba bien bebiendo, tienes la opción de Alcohólicos Anónimos. Lo que nos une es que queremos recuperarnos de una enfermedad mortal.

Su conversión al catolicismo es otra sorpresa en su biografía. Lo sé. En mi vida solo había oído despotricar contra la Iglesia. Hice un tour por todas. Los baptistas me gustaban porque cantaban. Pero cuando hablaron mal de la homosexualidad, supe que no podría apoyar eso. Al final fue con un cura, el padre Cane, con quien aprendí sobre caridad y amor desinteresado. Lo tenía todo: parálisis, cáncer, úlceras. Le pregunté si estaba enfadado con Dios y contestó que todavía no. Aunque no era ni demasiado listo ni elocuente y era de derechas de una manera que no me gustaba, se comportaba como un gran ser humano. Le pregunté: “¿Cómo puede votar lo que vota y dejar que los gais entren en su iglesia?”. Contestó: “Los echaron de la iglesia presbiteriana y me pidieron el sótano para reunirse. Se lo dejé y empezaron a venir a misa”. Entonces me di cuenta: no es más complicado que eso.

¿Por qué se hizo específicamente católica? A mucha gente que ha sido educada en el catolicismo no debería estarle permitido ser católico. Yo nunca me fui a confesar y mentí. Necesitaba decir la verdad. Sé que el catolicismo se puede asociar a abusos de la Iglesia, pero en mi caso fue una luz que en lugar de cegarme me iluminó. Seguro que ha conocido gente que ha sentido que eran santos.

Pocos. Son pocos. Dorothy Day decía que los pobres huelen mal y son desagradecidos. Es ese realismo. Nada que ver con las mujeres que pasan el rosario y que tienes la sensación de que se te van a comer viva. Compartir será la religión del siglo XXI. Estoy a favor del aborto. Y tienen que cortar esa mierda de los condones. Pero para mí el catolicismo es la posibilidad de volver a ser niña y que alguien me guíe. No me salvará de lo malo, pero hará que, cuando llegue, pueda afrontarlo.

Mary Karr: “Tenemos una idea en la cabeza: las mujeres no tienen poder, usan el sexo para conseguir favores de hombres poderosos”
VINCENT TULLO

Ese crecimiento espiritual ¿debe asociarlo a una religión? Estar sola en casa es muy peligroso para un adicto.

Cuando llegó a Harvard escribió: “No conseguiré trabajo. Hasta los dependientes de librería tienen doctorados”. Cuando decidí ser escritora soñaba con ver mi nombre impreso, no con tener un gran libro, no era tan lista. Pensaba en la foto de la sobrecubierta, en cómo posaría.

¿Hay un límite para el humor? Creí que sería más sarcástica… ¿Y mala? Puedo serlo. Mire, la noche en la que les dije a mi madre y a mi hermana que había sido violada de niña, mi hermana me preguntó: “¿Por qué nadie me violó a mí?”. Le contesté: “A lo mejor no eras lo suficientemente mona”.

¿Cuándo perdió el miedo? Cuando decidí que estaba dispuesta a parecer tonta para evitar ser estúpida.

Fue novia de David Foster Wallace. David estaba loco. Cuando estábamos sobrios fue un buen amigo y todavía pienso que fue tan, tan estúpido que se matara… Creo que la mayoría de las personas que se matan están matando a la persona equivocada.

¿Fue su caso? Creo que hubiera querido que muriera su madre. Era muy promiscua. Había tratado de acostarse con sus amigos del instituto. Él nunca escribió de eso.

Llevamos dos horas hablando de males madres. De los padres ni hablamos porque o no estaban o, en el caso de David, era también un monstruo. Mi padre tiene un aprobado porque no intentó matarme con un cuchillo, aunque nos dejó en manos de mi madre y bebió hasta matarse. Con todo, no sé ni cómo explicarlo, él se iluminaba cuando yo entraba en una habitación. Pensaba que era lista, divertida y mona. Era un fan. Si le hubiera dicho al director del colegio “béseme el culo” y me hubiera ido, su reacción hubiera sido: “Que le den a ese tipo”. Eso te fortalece y te enloquece a la vez.

¿Será capaz de escribir algo que no sea autobiográfico? Dediqué tres años a una novela terrible. Ahora trabajo en un ensayo sobre tener la edad que tengo. El otro día le dije a mi hijo: “Quiero morir acompañada de la señora de la limpieza”. Pagué por los últimos meses de mis padres, los cuidé y no fueron felices. No quiero hacerle eso. No quiero causar más miseria de la que he causado en la vida. Prefiero que él y mi nuera estén por ahí haciendo algo fabuloso. 

https://elpais.com/elpais/2019/05/13/eps/1557765561_553676.html

Teresa de Ávila, ¿una mística patológica? La verdad sobre la santa


TODA LA VERDAD

Era una fuguista convicta y confesa que rayaba con lo temerario y había abandonado el domicilio familiar en varias ocasiones con la idea de conocer mundo. Esta es su historia
Foto: 'Santa Teresa de Jesús', de José de Ribera (1640-1645)
‘Santa Teresa de Jesús’, de José de Ribera (1640-1645)

ÁLVARO VAN DEN BRULE

TIEMPO DE LECTURA13 min18/05/2019 05:00 – ACTUALIZADO: 18/05/2019 12:06

El marqués y su mujer / están contentos los dos /

Ella se fue a ver a Dios / y a él le vino Dios a ver.

Álvaro Cubillo de Aragón

El 28 de marzo de 1515 (un miércoles para más señas, de madrugada, hacia las cinco de la mañana), Teresa Sánchez de Cepeda y Ahumada, más conocida como Santa Teresa de Jesús, vino a este extraño lugar del cosmos a presentar sus credenciales como una de las mujeres más adelantadas que ha dado la historia de la humanidad. Su padre, hijo de un judío converso toledano, casado en segundas nupcias con doña Beatriz de Ahumada, una noble castellana muy hermosa y de bella factura, había aportado al matrimonio tres hijos de su enlace anterior a los que se sumaron ocho más al banquillo, entre ellos Teresa.

Teresa de Jesús era una fuguista convicta y confesa que rayaba con lo temerario y se había ido del domicilio familiar en varias ocasiones con la idea de conocer mundo, pero a lo grande. Con ocho años se podría decir que la criatura era un caso perdido y su padre, que la adoraba, estaba permanentemente al borde de un ataque de pánico por el mero hecho de perderla de vista porque se había ido a la panadería o a por agua a la fuente; era imprevisible, vamos, un caso.Madre Teresa de Calcuta: nueve cosas que tal vez no sabías sobre la santa que dudó de su feACYVEste miércoles se cumplen 21 años desde que la madre Teresa de Calcuta fallació y se celebra en su honor el Día Internacional de la Beneficencia

Con 20 años consumó su poderosa capacidad decisoria y se la jugó, de tal manera que de la noche a la mañana vistió hábitos en las carmelitas. A la edad en que la nubilidad aparece sin avisar, allá por los 13 años, según los criterios de la época o de la naturaleza, Teresa, que se había quedado huérfana de madre, una con quien compartía confidencias, sueños y la típica realidad adulterada propia de esa edad en cuya inocente naturaleza, un día levitas y otro te estrellas en medio de un berrinche monumental, los libros de caballerías la tomaron por asalto y quedó prendada de los acontecimientos que en ellos se relataban convirtiéndose en una damisela figurada que ora era raptada ora seducía a un galán, de tal manera que aprendió a galantear con todos los chavales de su periferia vital hasta el punto en que su padre, algo mosqueado, decidió meterla en vereda y llevarla al convento más próximo para enmendarla de sus fatuas correrías de seductora nata, coqueta impenitente, y de un presumible descarrilamiento imprevisto e internarla en el convento de las Agustinas de Ávila, hervidero donde se educaban las doncellas nobles por aquel entonces.

Museo Teresiano del Convento de San José. Foto: EFE/Raúl Sanchidrián.
Museo Teresiano del Convento de San José. Foto: EFE/Raúl Sanchidrián.

Durante 27 años, fue el centro de la atención y el afecto de su unida familia, monjas y seglares. Cautivaba a los allegados por ser una mujer extraordinariamente hermosa aunque frágil de salud, lo que generaba una actitud de paternomaternalismo ante la naturaleza espontánea de su proverbial inocencia. Su colección de obras de mística era probablemente única en aquel contexto de ignorancia inconsciente y analfabetismo por doquier. El famoso ‘Scivias’, el ‘Liber vite meritorum’ y ‘Liber divinorum operum’ de Hildegarda de Bingen, otra potente mística y visionaria alemana anterior en el tiempo, así como traducciones sufíes de derviches de Konia en la Anatolia profunda, llegaron a crear suspicacias entre los cerriles e hipócritas guardianes de la fe, Torquemada y compinches de torturas, que llegaron a echarle el guante en un momento dado.

Sustancias alucinógenas

Acosada por la Inquisición por enseñar cosas de visionarios y alumbrados, Santa Teresa tuvo que defender su honor ante aquella horda de malignos ante el Tribunal del Santo Oficio en 1575. Se la llegó a acusar de consumir beleño, una especie de anestésico y a la vez alucinógeno, así definido en el libro ‘Drogas y espiritualidad’ por el etnofarmacólogo Jonathan Otto, que quizás pudiera tener relación con los estados de éxtasis que tan famosa la hicieron y por los que ha pasado a la historia.

Con las reservas necesarias, este aspecto no debe dejarse de considerar como plausible, pues es obvio que el arco de supuestos en los que sicotrópicos y alucinógenos aparecen en la conducta humana van desde la búsqueda del placer, potenciación del valor en la lucha, como evasión de uno mismo ante la brutalidad de la realidad impuesta, o para buscar un conocimiento más profundo de la realidad, supuesto este último que podría estar ligado a la búsqueda mística de la santa.

A lo antedicho, hay que añadir que esta avanzada mujer tenía en su contra un cuadro clínico de compleja interpretación para los galenos de la época y que las sustancias antes referidas podrían actuar ante las algesias que sin entrar en mayores pudieran ayudarla al sobrellevar el dolor inherente a una patología aún hoy sin definir con concreción. La amanita muscaria era el soma de los dioses en los vedas hindúes y un enteógeno tradicional muy arraigado en el alto Aragón pirenaico, cuya ingesta entre los pastores locales ha tenido patrones culturales muy firmes.

Por aquel entonces, había papas en Roma viviendo en régimen de concubinato y explotando garitos de prostitución infantil y femenina sin ningún reparo

Los “enteógenos”, neologismo cuyo significado viene a significar a falta de la precisión de un buen filólogo, un concepto tal como “dentro de mí” (“en”), Dios (“Teo”) surge (“geno”), son un grupo de substancias que diluyen el yo, y expanden los estados de consciencia, conectando al sujeto o experimentador con el Todo, esto es, con otra dimensión de la realidad alejada de los lugares comunes.

El antropólogo Gordon-Wasson fue el precursor que se atrevió a afirmar que el consumo de enteógenos podría estar en el origen de las religiónes apoyando rituales de paso en muy antiguas tribus de todas las latitudes del planeta. Podríamos así decir que tal vez Dios surja de una alucinación colectiva, o que la propia realidad incluso lo sea. Además, no hay que descartar la posibilidad de que Santa Teresa fuera una consumidora crónica pues el valor anestésico, más allá de la adicción, podría operar en procesos analgésicos o sedantes ante una enfermedad de complejo diagnostico que arrastraba desde su más tierna infancia y que siempre ha sido una incógnita para los estudiosos de este fascinante personaje.

La historiadora especializada en la vida de la santa, Montserrat Izquierdo, recuerda cómo el Inquisidor General de la orden la condenó a encerrarse en una especie de régimen de arresto domiciliario en un convento de su elección, y los cerca de 20 que arduamente había construido a los largo de los casi 30 años de obra social en defensa de los pobres (orfanatos, comedores públicos, asilos, etc.), sufrirían tal persecución que a punto estuvo la orden de desaparecer, hasta que allá por 1580 el recio y autoritario Papa Gregorio XIII concedería a los descalzos una benévola bula a modo de indulto, la “Pia consideratione”.

¿Romance a la vista?

Cada traslado de un convento a otro le suponía que una reata de mulos la siguiera con tan magna librería por aquellos áridos y tortuosos caminos de Castilla. Se sabe por crónicas y una mención de San Juan de la Cruz, un amigo con el que se han generado especulaciones infundadas -por no probadas- que pudo haber algo más que una pasión consumada híbrida entre lo platónico y lo tántrico. Elementos indiciarios hay en las crónicas de la época y lecturas minuciosas de sus Moradas podrían dar lugar a interpretaciones que no encajaban en el imaginario colectivo de aquel entonces –pues somos muy dados a juzgar sin comprender– ni en la idiosincrasia o conducta ejemplar imputable a una “santa” y ni siquiera hoy en la aceptación de formas de conductas atípicas por naturales e incluso razonablemente aceptables desde la lógica de la animal naturaleza humana.

Según el doctor García-Albea, Santa Teresa tenía estos éxtasis como resultado de unos peculiares ataques epilépticos extáticos

Habrá creyentes o devotos que se puedan sentir ofendidos ante una expresión de sinceridad sugestiva, pero alejada de la penosa concepción de la perversión cuasi patológica de la lascivia, a la vez que inherente a la naturaleza humana como expresión primaria de actuaciones solo concernientes a la libertad de las partes y su común acuerdo en prácticas no sujetas a juicios morales, ni a rancios clichés poco oxigenados; pero estos supuestos escarceos, probables en el marco de una mira amplia derivada de la lectura entre líneas de su prolija correspondencia, nos permitirían conjeturar que sin “llegar a las manos”, algo hubo.

Sodoma y Gomorra

En las antípodas de esta conducta que pudiera haber llevado a ambos santos a una hipotética relación sexual limitada con todo el peso de la hipócrita censura del alto clero vaticano por aquel entonces, había papas en Roma viviendo en régimen de concubinato y explotando garitos de prostitución infantil y femenina sin ningún reparo ni vergüenza hacia la institución que representaban, hechos y sucesos ampliamente documentados.

Los tremendos casos como el de Sixto IV (1471-84), mecenas de importantes artistas durante el Renacimiento, convirtieron Roma en la ciudad-burdel más grande de occidente y a él, en el primer papa proxeneta. Julio II (1503-13), heredero de la saga Borgia, apodado ‘El Terrible’, sodomita contumaz, se acostaba igual con niños que con decenas de prostitutas y amantes ora amedrentadas ora chantajeadas; al final la sífilis daría prueba de su depravada conducta y como el dicho legado deja, “en el pecado está la penitencia”.

Giovanni di Médici o León X (1513-21) inauguró el trono con un revelador: “Dios nos ha dado el Papado, disfrutémoslo”. Hizo doctrina del placer carnal. Este prolífico padre biológico, personaje extravagante donde los haya, dejó decenas de hijos bastardos y cultivó apasionadamente su homosexualidad con su escogido servicio de cámara. Promulgó polémicas bulas, relativas a la ‘fiscalidad carnal’, para así potenciar la recaudación con la concesión de indulgencias. En su papado, Roma se convirtió en Sodoma y Gomorra. Por horrible que fuera, no había pecado –¿delito?– que no tuviera un precio y fuera conjurado con generosos pagos en la llamada Taxa Camarae.

Sin correr, se puede hablar del insulto a los creyentes en el cristianismo por parte de purpurados de ideología claramente nazi o antisemita, psicópatas, asesinos y sádicos de manual. Pues estos sujetos por calificarlos de manera educada, eran los encargados de defender el legado de Cristo y de juzgar la conducta de santa Teresa de Jesús, que no era santa porque la concesión de la Iglesia la convirtiera en ello, sino por sus actos de compasión revolucionarios y reconocidos.

¿Qué padecía?

'Aparición de Cristo crucificado a santa Teresa de Jesús', de Alonso Cano (1629)
‘Aparición de Cristo crucificado a santa Teresa de Jesús’, de Alonso Cano (1629)

Hacia 1538 nuevamente cae enferma. El fracaso de la medicina convencional hace que su padre le lleve a visitar una curandera como opción ultima concluyendo desgraciadamente, según relata Izquierdo en su obra ‘Teresa de Jesús. Con los pies descalzos’, que fue peor el remedio que la enfermedad. Es en el convento de la Encarnación, donde cuatro días después vuelve en sí y pide que la lleven de vuelta a su predio particular. Cuatro años pasarán hasta que se recupere, según ella, por la oportuna intervención de San José. Ahí queda la cosa.

En 1542, salió del convento para cuidar a su moribundo y adorado padre que moriría en sus brazos aquella Navidad. A su regreso, pasaría otros diez años más de una fecundidad mística y literaria desbordada. Era el 24 de agosto de 1562 cuando el Papa Pío IV le concedería su traslado y el de cuatro monjas al pequeño convento de San José de Ávila, donde surgiría la génesis y reforma del Carmelo. Ávila, Toledo, Pastrana, Salamanca, Medina del Campo, Valladolid, Alba de Tormes, Segovia, Sevilla, Palencia, Soria, Granada y Burgos serían algunos de los reductos espirituales que crecerían como setas ante la oleada de seguidoras que atraería el mensaje de esta excepcional mística. Nunca tuvo “plaza” en Madrid por más que se lo propuso.

Los diagnósticos en los que se ha especulado pudiera estar la clave de su particular comportamiento han ido desde la valoración de la histeriahasta una posible enfermedad de Parkinson o “temblor recio” como ella lo definía. El Doctor García-Albea defiende en un ponderado estudio, publicado en la Fundación Wellcome, que Santa Teresa de Jesús tenía estos éxtasis como resultado o desencadenante de uno peculiares ataques epilépticos. Concretamente, unos calificado por el predominio de síntomas positivos y afectivos de bienestar y gozo, conocida como la “epilepsia extática” donde el torrente sanguíneo se ve invadido súbitamente por endorfinas y dopamina en cantidades industriales.

Santa Teresa tuvo que defender su honor ante el Tribunal del Santo Oficio en 1575. Se la llegó a acusar de consumir beleño

Estos episodios solían llegar de improviso, lo que nos lleva a pensar que estas reacciones no eran inducidas a voluntad vía meditación o hipotéticamente, con apoyatura de sicotrópicos o como resultado de una excesiva comunión con lo trascendental, sino más bien como una patología dimanante cuyos síntomas parecen conducir al diagnóstico de un trance epiléptico benigno. En cualquier caso, las llamadas y descritas por ella misma como sensaciones de placer y bienestar(podríamos denominarlas sin ambages alucinaciones multisensoriales a juzgar por las maneras en que las explica: “Hallose el espíritu dentro de sí, en una floresta y huerta muy deleitosa…, había música de pajaritos y ángeles”, o “quiere el alma estar siempre sufriendo de este mal” permiten atisbar cuadros médicos o chamanicos con elementos muy comunes a los experimentados en los trances propios en los que se manifiestan las experiencias paranormales o trascendentales.

Sexo y religión

Un caso similar se dio en el escritor Dostoievski, especialista en describir el dolor y la miseria humana con un realismo a veces espeluznante, dado el verismo con que describe la realidad. El insigne escritor ruso también padeció y llegó a reflejar en algunos de sus personajes (el caso de Mishkin, en ‘El idiota’) esta extraña –estadísticamente– patología. Pero el otoño de la muerte venía galopando con sus heraldos afinando el mensaje. Era un día 4 de octubre cuando la Gran Sombra actuó.

Curiosamente entraba en vigor el calendario gregoriano 1.500 años después de que Julio Cesar activara una interpretación del tiempo en un formato menos perfecto. Las 24 horas en las que preceptivamente debería de ser enterrada –y así fue–, se convirtieron por capricho del azar en once días adicionales. El 15 de octubre seria al día siguiente el que sucedería al cuarto día del mes libriano en el extinto calendario Juliano.

Imágen del manuscrito original de Santa Teresa de Jesús 'El Libro de la Vida. Foto: EFE.
Imágen del manuscrito original de Santa Teresa de Jesús ‘El Libro de la Vida. Foto: EFE.

La religión es, probablemente, después del sexo, el segundo recurso más viejo que ha usado la humanidad para perder la cabeza. No sabemos, ni creemos que pudiera definir el caso de Santa Teresa, una religiosa que vivía lo espiritual de forma trascendental; pero sí podría ser el caso de miles de clérigos en aquella época que aún hoy late llena de contradicciones.

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2019-05-18/teresa-de-avila-una-mistica-patologica_2003578/

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