NO, ENSEÑEMOS A LOS NIÑO/AS, SOBRE LA SUPREMACIA DE LOS BLANCOS Y AL RACISMO.


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NO AL RACISMO, NO A LA SUPREMACÍA DE LOS BLANCOS,

NO AL REGIONALISMO.

TODXS HEMOS SIDO CREADOS A IMAGEN Y SEMEJANZA DE LA DIVINIDAD!

Acabar con la supremacía blanca en nosotros mismos: un momento para la acción sin fines de lucro


La reunión de la supremacía blanca “Unite the Right” en Charlottesville, Virginia durante el fin de semana comenzó y terminó con el tipo de violencia racial que debería ser imposible para la gente de los Estados Unidos y cualquier organización basada en los principios básicos de los derechos humanos, Justicia e igualdad para tolerar.

Comenzando con una marcha de antorchas repleta de cantos de “White Lives Matter”, “No nos reemplazarás”, “Judios no nos reemplazarán” y abre la iconografía nazi, progresó al día siguiente cuando un joven lanzó horriblemente su auto En una multitud de contraprotesta de Black Lives Matter, matando a una joven e hiriendo a muchos otros.

El “Southern Pooverty Law Center”, una organización sin fines de lucro que monitorea y expone grupos de odio, afirma en su sitio web , “White Lives Matter”, una respuesta racista al movimiento de derechos civiles Black Lives Matter, es un grupo neonazi que está creciendo en un movimiento Cada vez más grupos de supremacía blanca adoptan sus consignas y tácticas “.

Tras la violencia, que no terminó allí, el Presidente Trump emitió una declaración tan equívoca que se destacó como clara negativa a condenar de manera abierta y violenta las ideologías racistas. Atribuyó el “odio, la intolerancia y la violencia” a “muchos lados” en vez de hacer el punto que la supremacía blanca no tiene lugar en la sociedad americana.

El Washington Post escribió que “numerosos republicanos y demócratas han criticado al presidente por lo general brusco de hablar por reaccionar a la violencia y el racismo en Charlottesville en términos tan vagos, por culpar a los contraprotestadores y por no condenar específicamente a los supremacistas blancos implicados”.

Por supuesto, ¿por qué esperar algo diferente? La supremacía blanca -la llamada ” alt-derecha ” – ha sido bien recibida en la administración de Trump y entre partes de su base. De hecho, algunos esperaban claramente aún más apoyo del presidente, que se ha posicionado para atraer el apoyo de los supremacistas blancos, declarando que es “la persona menos racista … que hayas visto”.

” Te recomiendo que eches un buen vistazo al espejo y recuerda que fueron los blancos americanos quienes te pusieron en la presidencia y no los izquierdistas radicales “, dijo David Duke, del KKK, en respuesta a la declaración de Trump. Duke había comentado anteriormente que el rito de Unite the Right iba a cumplir las promesas de Donald Trump. Eso es lo que creíamos. Por eso votamos por Donald Trump, porque dijo que va a recuperar nuestro país “.

Otros políticos no tenían tales luchas declarando sus posiciones. El gobernador Terry McAuliffe de Virginia tenía un mensaje claro para “todos los supremacistas blancos y nazis que llegaron a Charlottesville hoy. Vete a casa. No se te quiere en esta gran Comunidad.

Podríamos haber usado una declaración fuerte como esa de la Casa Blanca. En su lugar, Trump se negó a responder cuando un reportero le preguntó si quería el apoyo de los nacionalistas blancos. De hecho, muchos de los manifestantes Unite the Right llevaron los sombreros “Make America Great Again” que popularizó la campaña Trump.

“Creo que lo que ustedes vieron aquí fue un momento real en nuestra nación para que nuestros líderes lidiaran con esta cuestión moral como un solo país, como lo vieron gente de todo el mundo”, dijo el gobernador McAuliffe. “Señor. Las palabras de Trump no eran lo que necesita esta nación. Creo que es responsabilidad del presidente tomar el liderazgo en esto. Es lo que cualquier americano haría. Ahora es el momento de acelerar. ”

Jelani Cobb, escribiendo para el neoyorquino , ve un momento en el cual Estados Unidos debe declararse :

Las repugnantes imágenes que surgieron de Charlottesville anuncian que ha llegado algún momento. Es un momento de moralidad indeterminada, en el que las fuerzas centrífugas de desprecio, resentimiento y superioridad racial se enfrentan al ideal de humanidad común ya la posibilidad de una sociedad cívica. Hemos entrado en una nueva fase de la era Trump. La brecha que Trump ha cortejado desde que surgió por primera vez en la vida pública se ha hecho evidente; Es más mortal y sus arquitectos más envalentonados. Lo que ocurrió en Virginia no fue la batalla culminante de este conflicto. Es probablemente un prefacio trágico a más de lo mismo.

Las organizaciones sin fines de lucro deben entender que este momento nos define a un nivel profundo, un momento en el que la sociedad civil debe declarar con certeza moral que las nociones de superioridad racial son contrarias a nuestra humanidad común y nuestro futuro. Como sector, no hemos tomado el liderazgo en esto que deberíamos. De hecho, nuestras organizaciones a menudo reflejan las distorsiones de una sociedad más grande. No sólo debemos negar públicamente la supremacía blanca; Debemos ofrecer una narrativa contraria y un liderazgo modelo que apoye la justicia racial y la justicia económica en la sociedad en general y en nuestras organizaciones. No tenemos tiempo que perder.

https://nonprofitquarterly.org/2017/08/14/ending-white-supremacy-nonprofit-action/?utm_source=Daily+Newswire&utm_campaign=81988e45bc-EMAIL_CAMPAIGN_2017_8_14&utm_medium=email&utm_term=0_94063a1

MEXICO: Una niña de 13 años se embarazó de un sacerdote pero lo peor estaba por delante


¿Qué sucede cuando la ignorancia e intolerancia se juntan?

El resultado de todo esto se traduce a hechos terribles y actos crueles demostrando que nuestra sociedad atraviesa por un terrible momento.
Una niña de 13 años identificada como Rosa Villar fue quemada viva en una pequeña localidad en San Bautista de Tuxtepec en el Estado de Oaxaca (México), según redactó el diario Despierta Dominicano.
Es importante crear conciencia en las personas en base a estas historias, cabe destacar que este artículo puede contener material sensible para algunos lectores y se recomienda discreción.

Ella es Rosa Villar la niña que fue quemada a causa de la ignorancia de la población, siendo estos últimos quienes llevaron a cabo el acto en las calles de la pequeña localidad en Oaxaca.
La gota que derramó el vaso fue la declaración de la misma madre de la niña quién aseguro que está estaba embarazada y que el padre del niño era un sacerdote. Sin presentar pruebas algunas, y con simples afirmaciones la comunidad creyó la declaración y decidieron realizar justicia por mano propia. Pero no con el sacerdote, sino con la menor de edad.
La menor fue llevada hasta la propia plaza del pueblo, en donde los habitantes empezaron a golpear e insultar a la niña, más de un centenar de personas estaban de acuerdo y respaldaban estás acciones y nadie fue capaz de poner un alto.
Al final fue un hombre quién roció con gasolina a la menor y le prendió fuego. “Le estamos dando su merecido y poniendo el ejemplo a los demás pueblos”
Se escuchaban gritos diciendo. “Quemen a los pecadores”

Desafortunadamente la policía federal llegó demasiado tarde a tomar el control en la pequeña localidad y la menor falleció. Y el mismo pueblo encubre al hombre que le prendió fuego a esta niña.

https://myf.today/una-nina-de-13-anos-se-embarazo-de-un-sacerdote-pero-lo-peor-estaba-por-delante/

José María Castillo: “En la Iglesia, en los seminarios, en los centros de estudios teológicos, hay miedo, mucho miedo”


El Cristo de la liberación de Cerezo

“No hay sucesión a la gran generación de teólogos del Vaticano II”

“¿Cómo hacemos presente el Evangelio en este tiempo que nos ha tocado vivir?”

José María Castillo , 15 de mayo de 2017 a las 08:20

¿Cómo es posible defender que la muerte de Cristo fue un “sacrificio ritual” que Dios necesitó para perdonarnos nuestras maldades y salvarnos para el cielo?

II Congreso Continental de Teología/>

II Congreso Continental de Teología

(José María Castillo, teólogo).- Por ley de vida, la gran generación de teólogos, que hicieron posible la renovación teológica que llevó a cabo el concilio Vaticano II, está a punto de extinguirse del todo. Y en las décadas siguientes, por desgracia, no ha surgido una generación nueva que haya podido continuar la labor que los grandes teólogos del s. XX iniciaron.

Los estudios bíblicos, algunos trabajos históricos y algo también en lo que se refiere a la espiritualidad, son ámbitos del quehacer teológico que se han mantenido dignamente. Pero incluso movimientos importantes, como ha ocurrido con la teología de la liberación, dan la impresión de que se están viniendo abajo. Ojalá me equivoque.

¿Qué ha sucedido en la Iglesia? ¿Qué nos está pasando? Lo primero, que deberíamos tener en cuenta, es que es muy grave lo que estamos viviendo en este orden de cosas. Los demás ámbitos del saber no paran de crecer: las ciencias, los estudios históricos y sociales, las más diversas tecnologías sobre todo, nos sorprenden cada día con nuevos descubrimientos.

Mientras que la teología (hablo en concreto de la católica) sigue firme, inasequible al desaliento, interesando cada día a menos gente, incapaz de dar respuesta a las preguntas que se hacen tantas personas y, sobre todo, empeñada en mantener, como intocables, presuntas “verdades” que yo no sé cómo se pueden seguir defendiendo a estas alturas.

Por poner algunos ejemplos: ¿Cómo podemos seguir hablando de Dios, con la seguridad con que decimos lo que piensa y lo que quiere, sabiendo que Dios es el Trascendente, que – por tanto – no está a nuestro alcance? ¿Cómo es posible hablar de Dios sin saber exactamente lo que decimos? ¿Cómo se puede asegurar que “por un hombre entró el pecado en el mundo”? ¿Es que vamos a presentar como verdades centrales de nuestra fe lo que en realidad son mitos que tienen más de cuatro mil años de antigüedad? ¿Con qué argumentos se puede asegurar que el pecado de Adán y la redención de ese pecado son verdades centrales de nuestra fe?

¿Cómo es posible defender que la muerte de Cristo fue un “sacrificio ritual” que Dios necesitó para perdonarnos nuestras maldades y salvarnos para el cielo? ¿Cómo se le puede decir a la gente que el sufrimiento, la desgracia, el dolor y la muerte son “bendiciones” que Dios nos manda? ¿Por qué seguimos manteniendo rituales litúrgicos que tienen más de 1.500 años de antigüedad y que ya nadie entiende, ni sabe por qué se le siguen imponiendo a la gente? ¿De verdad nos creemos lo que se nos dice en algunos sermones sobre la muerte, el purgatorio y el infierno?

En fin, la lista de preguntas extrañas, increíbles, contradictorias, se nos haría interminable. Y mientras tanto, las iglesias vacías o con algunas personas mayores, que acuden a la misa por inercia o por costumbre. Al tiempo que nuestros obispos ponen el grito en el cielo por asuntos de sexo, mientras que se callan (o hacen afirmaciones tan genéricas que equivalen a silencios cómplices) ante la cantidad de abusos de menores cometidos por clérigos, abusos de poder que hacen quienes manejan ese poder para abusar de unos, robarles a otros y humillar a los que tienen a su alcance.

Insisto en que, a mi modesta manera de ver, el problema está en la pobre, pobrísima, teología que tenemos. Una teología que no toma en serio lo más importante de la teología cristiana, que es la “encarnación” de Dios en Jesús. El llamamiento de Jesús a “seguirle”. La ejemplaridad de la vida y del proyecto de vida de Jesús. Y la gran pregunta que los creyentes tendríamos que afrontar: ¿Cómo hacemos presente el Evangelio de Jesús en este tiempo y en esta sociedad que nos ha tocado vivir?

Termino insistiendo en que el control de Roma sobre la teología ha sido muy fuerte, desde el final del pontificado de Pablo VI hasta la renuncia al papado de Benedicto XVI. El resultado ha sido tremendo: en la Iglesia, en los seminarios, en los centros de estudios teológicos, hay miedo, mucho miedo. Y bien sabemos que el miedo bloquea el pensamiento y paraliza la creatividad.

La organización de la Iglesia, en este orden de cosas, no puede seguir como ha estado tantos años. El papa Francisco quiere una “Iglesia en salida”, abierta, tolerante, creativa. Pero, ¿seguiremos adelante con este proyecto? Por desgracia, en la Iglesia hay muchos hombres, con bastones de mando, que no están dispuestos a soltar el poder, tal como ellos lo ejercen. Pues, si es así, ¡adelante! Que pronto habremos liquidado lo poco que nos queda.

http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2017/05/15/jose-maria-castillo-en-la-iglesia-en-los-seminarios-en-los-centros-de-estudios-teologicos-hay-miedo-mucho-miedo-iglesia-religion-dios-jesus.shtml

VUELVE: DINÁMICAS DE GRUPO PARA LA EDUCACIÓN POPULAR: JAVIER OMAR RUIZ


Comparto mi texto Dinámicas de Grupo para la Educación Popular

Dinámicas de Grupo Posted on August 14, 2017August 14, 2017 by admin Para ver el material, darle clic al siguiente link: DinamicasGpoJORuiz
Nota: Este material puede ser empleado en el trabajo formativo que se…
COLECTIVOHOMBRESYMASCULINIDADES.COM

 

DinamicasGpoJORuiz

Ascensión al cielo, encarnación en la historia: Dorothy Day: Xavier Pikaza


15. 8. 17.

Celebramos hoy la fiesta de la Ascensión/Asunción de María, Madre de Jesús, al cielo, y muchos han pensado que se trata de una salida, de una especie de abandono.

Ella, la Santa Virgen, deja de la tierra, supera la lucha y dolor de la historia, y sube radiante al cielo azul de la pura belleza, de la absoluta transparencia. Así la hemos pintado y sentido muchas veces.

Pero he recibido hace unos días esta foto de Dorothy Day, defendiendo la paz y la justicia social, en medio de unos duros defensores de un tipo de orden de la tierra. Ciertamente, ella ha subido al cielo, pero lo ha hecho “bajando” a la historia de la lucha social, de la batalla más dura por la vida, precisamente en USA, territorio duro de riqueza a injusticia.

Dorothy Day es para mí el símbolo mayor de la Iglesia Católica de Estados Unidos, como ha recordado el Papa Francisco, una Iglesia que a veces parece vendida a la mamona, pero que tiene en sus raíces un fuerte testimonio de servicio a favor de los necesitados.

En medio de sus debilidades y problemas, esa iglesia sigue siendo una comunidad ejemplar de creyentes que pueden ofrecer y ofrecerán una semilla de evangelio y esperanza en este mundo cambiante y paradójico en el que viven.

En ese contexto he querido recordar unidas a María de Nazaret y a Dorothy Day, este día de la Ascensión:

a) Porque María subíó al cielo, pero subió diciendo que “Dios derriba del trono a los potentados, y eleva a los oprimidos,colma de bienes a los hambrientos y a los ricos los despide vacíos…” (Lc 1). Sube bajando a la injusticia de la historia, sube protestando contra la opresión, sube afimándo el derecho de los pobres, sube pisando a la serpiente (queriendo destruis, con Dios, por Jesús, los poderes de injusticia de la historia.

b) Por su parte Dorothy Day ha bajado al infierno de la injusticia, desde una vida dura de periodista, mujer engañada, madre frustrada…, símbolo de las grandes luchadoras feministas o, mejor decir, humanas del siglo XX, al servicio de los obreros con trabajo y especialmente de los obreros sin trabajo en tiempos de la Gran Depresión

Ha bajado para convertir el infierno USA de los años 30-40 en camino de cielo. Su vida ha sido una Ascensión… en manos de Dios, como la de María, una Asunción: Por Dios en Cristo ha querido subir hasta el cielo de la vida a los pobres del mundo. Por eso quiero recordarla hoy, día de María de Nazaret, su amiga, en medio de tantas diferencias que no son para separar, sino para unir.

D. Day. Algunos aspectos de su vida.

Entre las figuras de esa Iglesia recuerdo hoy como he dicho Dorothy Day (1897-1980), cofundadora del Catholic Worker Movement (Movimiento de trabajadores católicos), activista ejemplar al servicio de la
justicia social, en contra de la violencia de un capitalismo financiero que destruye a los pobres y de un militarismo vinculado al capital que impone su terror a las naciones.

Recojo algunos temas de su vida partiendo de la obra de D. G. GROODY, Globalización, espiritualidad y justicia, Verbo divino, Estella 2009, que yo mismo traduce al castellano. Los recojo en este día de Ascensión/Asunción de María al cielo, con la Cebolla de Dios, al servicio de todos los oprimidos.

En diciembre del 1932, mientras trabajaba como periodista autónoma (freelance) en Washington DC, cubriendo para la prensa una marcha de hambre, organizada por los comunistas,pudo ver que muchos “cumplidores religiosos cómodos” prestaban poca atención la miseria de los necesitados y al gemino de los pobres. Tras la marcha, habiendo compartido el hambre de miles de obreros que habían perdido su dignidad y su trabajo, fue al Santuario del Inmaculado Corazón, en Washington, y se hincó de rodillas en la cripta. Recordando ese momento, ella escribió:

“Allí elevé una oración especial, una oración que nació con lágrimas y con angustia y que, de alguna manera, me impulsaría a utilizar el talento que tengo a favor de mis compañeros trabajadores, a favor de los pobres” .

Cuando volvió a casa, en un encuentro que ella interpretó más tarde como una respuesta a sus oraciones, Dorothy Day encontró, esperándole a la puerta, a un hombre brillante, apasionado, aunque tosco, llamado Peter Maurin . Él empezó a compartir con ella una gran visión, que vendría a expresarse más tarde en el Movimiento Obrero Católico, siguiendo un programa en tres puntos, que se resumían así:

 Buscar la verdad, a través de discusiones en mesa redonda para “clarificar” el pensamiento, para conocer por experiencia la verdad, en un mundo dominado por una información al servicio del poder.

— Crear casas de Hospitalidad, para la práctica de obras de misericordia, centradas en la acogida a los que carecían de familia,de grupo social, de pueblo.

. (3) Promover universidades agrónomicas, o mejor dicho: comunas agrarias donde “los obreros pueden volverse estudiantes y los estudiantes pueden volverse obreros”, en una línea abierta a los ideales del socialismo.

Dorothy Day quiso que la la Iglesia fuera consecuente, que descubriera en la práctica el potencia de su enseñanza social, que podía ser muy hermosa, pero que quedaba en meros principios , en proclamas sin contenido, en palabras sin carne.

Así decía Peter Maurin, compañero y amigo de D. Day, cofundador con ella del movimiento de los trabajadores cristianos:

Si la Iglesia Católica no es en la actualidad la fuerza dinámica dominante de la sociedad, ello se debe al hecho de que los estudiosos católicos han tomado la dinamita de la Iglesia, la han envuelto en una hermosa fraseología, la han colocado en un container hermético y se han sentado sobre la tapadera. Ha llegado el tiempo de abrir la tapadera, a fin de que la Iglesia Católica pueda volverse de nuevo la fuerza dominante de la dinámica social 
(Peter Maurin, Easy Essays, Franciscan Herald Press, Chicago 1977).

D. Day. La metáfora fundamental de la vieja y la cebolla

D. Day se sintió impresionada por la historia la historia de la vieja y la cebolla que contaba Grushenka en los Hermanos Karamazov de Dostoyevsky:

Había una vez una vieja asquerosa y horrible, muy mala. Cuando murió, se vio que no había dejado tras ella ni siquiera una obra buena. Lógicamente, los demonios se apoderaron de ella y la arrojaron al lago de fuego. Mientras tanto, su ángel de la guarda se mantuvo firme, tratando de pensar en alguna obra buena que ella hubiera cumplido, a fin de presentarla ante Dios, de manera que así se pudiera salvar.

Después de un tiempo, el ángel logro recordar y le dijo a Dios: “Una vez, ella arrancó una cebolla de su huerto y se la dio a una mendiga”. Entonces, Dios le dijo al ángel: “Toma la cebolla, colócate con ella sobre el fuego, haz que la mujer la agarre e intenta sacarla de allí. Si ella se agarra y logra salir, haz que entre en el cielo; pero, si la cebolla se rompe, esa mujer deberá quedarse donde estaba.”. El ángel corrió hasta donde estaba la mujer, le ofreció la cebolla y le dijo que se agarrara a ella con fuerza, bien firme.

Entonces, el ángel comenzó a empujar cuidadosamente, de manera que la mujer estaba ya casi totalmente fuera del lago de fuego; pues bien, cuando otros pecadores vieron cómo ella estaba siendo empujada hacia fuera, se agarraron a ella con toda fuerza, a fin de que también ellos pudieran salir de las llamas. Pero cuando ella les vio, entonces, aquella mujer malvada, horrible, empezó a darles patadas diciendo: “Soy yo la que estoy siendo sacada de aquí, no vosotros; la cebolla es mía, no es vuestra”.

Pero tan pronto como ella dijo eso la cebolla se rompió y la mujer cayó de nuevo en el lago de fuego, donde ella se sigue quemando, hasta el día de hoy. Y el ángel de la guarda empezó a llorar y se alejó de allí (Historia incluída en F. Dostoyevsky, Los Hermanos Karamazov, en Obras Completas III, Aguilar, Madrid 1964].

D. Day quiso ser la “mujer de la cebolla para todos”, siguiendo en la línea del mensaje de las obras de misericordia (Mt 25, 31-46). Ella había descubierto la misericordia y el perdón de Dios en su vida, y quiso ofrecer su cebolla de salvación a todos. Así quiso:

dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, ofrecer un cobijo al que no tiene casa, acoger a los perdidos y visitar a los encarcelados. Esto era para ella el evangelio.

Desde ese fondo quiso desarrollar en USA un cristianismo social, muy centrado en la piedad interior, muy abierto al compromiso a favor de los más pobres, un cristianismo de la cebolla.

Uno de sus grandes legados fue el Movimiento Obrero Católico. La primera Casa de Hospitalidad se fundo en 1933 y todavía existen en la actualidad más de cien tipo de casas de como esas, con Comunidades de Obreros Católicos en treinta y dos estados de Estados Unidos y en ocho países extranjeros.

Dorothy Day fue también inspiradora de movimientos de paz y fundó grupos tales como la Pax Christi, la Catholic Peace Fellowship (Hermandad Católica de la paz) y la Association of Catholic Trade Unionists (Asociación de sindicalistas católicos). Su amor a la Escrituras, su solidaridad con los pobres, su testimonio profético a favor de la paz y de la no violencia, sus devociones religiosas diarias y su amor por la eucaristía pueden significar un principio de renovación profunda de la Iglesia en USA

Iglesia USA. La vieja mala y el compromiso social de la cebolla

He querido presentar a D. Day como símbolo de los riesgos y valores de la Iglesia USA, a la que presento como “iglesia de la cebolla”. Ciertamente, tiene aspecto negativos (como la vieja de la parábola de Dostoiewsky), pero es evidente que “ha dado” y quiere seguir dando la cebolla, a favor de todos los necesitados, en un gesto impresionante de solidaridad con los más pobres y de apertura ecuménica a odos

Es una iglesia con “maldades y problemas” (entre los que he citado el escándalo de algunos miembros de su clero…), pero es una iglesia que ha dado muchísimas cebollas. Es una Iglesia que, a pesar de hallarse vinculada al capitalismo mundial, tiene una visión fuerte de las exigencias de la solidaridad.

Ciertamente, hay muchos males en USA y somos muchos los que acusamos a la política y al capitalismo de las grandes multinacionales, centras den Estados Unidos de los grandes males del mundo…

Ciertamente, ha existido en USA un clero católico prepotente, con problemas de tipo económico y sexual (incluso con un riesgo de pederastia del clero). Pero, al lado de eso han existido y existen ejemplos admirables de compromiso cristianos, como el de D. Day, y por eso he querido recordarla este día.

Posiblemente, ella será beatificada y canonizada en los próximos años, a pesar (o precisamente) por sus “pecados” de juventud y por su conversión posterior. Pero no sé si necesita ser beatificada… Yo la recuerdo así, como ha sido, como es.

Fue activista social, no escritora. Pero algunos de sus libros merecen ser leídos todavía, tanto desde una perspectiva más comprometida o mas tradicional de la Iglesia:

La larga soledad: autobiografía. Sal Terrae. 2000. ISBN 9788429313598.
Panes y peces. Sal Terrae. 2002. ISBN 9788429314304.
Mi conversión: De Union Square a Roma. Ediciones Rialp. 2014

El Papa Francisco la ha citado como ejemplo. Su vida ha sido una simiente de gracia y esperanza para muchos.

http://blogs.periodistadigital.com/xpikaza.php/2017/08/14/iglesia-catolica-usa-2-una-figura-d-day-

La resistencia femenina en Barrancabermeja


En un espacio machista y en donde predominan los varones, las mujeres que forjaron la Organización Femenina Popular.

Suministrada / VANGUARDIA LIBERAL
La resistencia femenina en Barrancabermeja

(Foto: Suministrada / VANGUARDIA LIBERAL)

En un espacio machista y en donde predominan los varones, las mujeres que forjaron la Organización Femenina Popular, OFP, se ganaron un sitio de privilegio en el que se dialoga y discute con ellas con respeto y admirando sus acciones. Es el mejor ejemplo de una agrupación feminista que no solo es femenina.

Nacieron como un Club de Amas de Casa, por allá en los años setenta, con la bendición y auspicio de la pastoral social de la Iglesia Católica. Sus maridos, los “verracos” santandereanos, no les armaron tropel. Con el paso de los años y ya sin la férula de los curas, muchos de los “guapos” esposos elevaron la voz al comienzo, pero por los favores recibidos para todo el núcleo familiar, la bajaron y se convirtieron en cómplices de la Organización Femenina Popular, OFP, ya que socios no pueden ser.

Organización mítica y emblemática dentro de los movimientos sociales de Colombia por haber nacido en el más importante y beligerante puerto petrolero: Barrancabermeja; por haber resistido al embate de grupos de ultraderecha, de extrema izquierda, de sectores institucionales armados y desarmados y, a la toma del paramilitarismo a finales de los años 90 y comienzos de la década del 2000.

Pero, sobre todo, por ser un grupo que reúne mujeres de estratos uno y dos, muchas de las cuales llegan sin saber leer ni escribir, sin tener ninguna idea sobre las agremiaciones y sin que la socialización haya sido una de sus competencias y, con el correr de los años, algunas se hacen liderezas, casi todas adquieren confianza en sí mismas y se vuelven referentes en su comunidad y en su familia. Pasan de la nada al todo.

Hoy, 45 años después de ese recordado 20 de julio de 1972, cuando un grueso porcentaje de sus actuales 1.600 socias, no había siquiera nacido, la totalidad de mujeres entrevistadas, una veintena, declara que su vida cambió gracias a esa Organización que les dio la posibilidad de salir de las cocinas de sus humildes viviendas, traspasar la puerta de su casa para ir a reuniones periódicas en las que siempre aprenden algo.

En donde se conocen mejor y conversan con las vecinas sobre la situación del país y de su comunidad; en las que se ríe un poquito, se sufre otro poco y siempre se canta el himno que escribieron entre todas y al que nunca le pusieron música.

Sin que medie ocasión especial este himno se entona con el ritmo que imponga la que tenga mejor voz y cante más duro. Lo que más se oye es su estribillo que dice: Compañera despierta, despierta compañera a la conquista de tus derechos. Para muchas de ellas tiene el mismo significado que la Internacional Comunista para los obreros de izquierda del mundo entero.

Se hace camino

Los sacerdotes Floresmiro López, Nel Beltrán y Eduardo Díaz, de la parroquia del Señor de los Milagros, comprometidos con la Teología de la Liberación, les propusieron a un grupo de barranqueñas, ante el deterioro de la situación económica, organizarse para aprender algún oficio que pudiera volverse fuente de ingreso para aumentar sus magros presupuestos y, cómo no, para propiciar lugares de encuentros en los que las mujeres, sobre todo casadas y con hijos, pudieran contarse sus problemas, porque carecían de un espacio físico donde compartir con sus vecinas. Ellas, por su puesto, dijeron que sí.

En Barrancabermeja, como en casi todas las poblaciones del país, la gran mayoría de mujeres tenían tres opciones de vida: ser solidarias monjas, abatidas amas de casa o prósperas prostitutas. Para saber más sobre la vida y milagros de las trabajadoras sexuales de Barranca, leer la novela “La Novia Oscura” de Laura Restrepo.

En los Clubes de Amas de Casa la gran mayoría de asociadas confesó que no optaba por ninguna de esas opciones de vida. Sabían que su apuesta era complicada, pero se la jugaron. Muchas ganaron.

El cura Floresmiro López les propuso a algunas, a finales de los años setenta, entre ellas a Yolanda Becerra (ver recuadro), transformar esos Clubes en una organización de base de las tantas que las rodeaban como la Unión Sindicables Obrera, USO, que desde el comienzo fue su espejo, pero también su hermana en tantas y tantas luchas que han librado hombro con hombro.

La USO ha sido uno de los sindicatos más combativos y aunque tiene en sus filas algunas afiliadas mujeres, el grueso de su base son los obreros de Ecopetrol. A diferencia de otras organizaciones sindicales no han tenido nunca una dirección de mujeres o un espacio similar, tal vez por ello, han visto a la OFP como una hermana de sangre a la que cuidan y quieren.

En esas estaban

La OFP centró su trabajo en ofrecerles a las mujeres de Barrancabermeja, Puerto Berrío, San Pablo, Cantagallo y otras poblaciones de Santander del Sur y del Sur de Bolívar la posibilidad de alfabetizarse, de debatir sobre el embarazo de las adolescentes, el machismo y patriarcalismo de la región y sobre la construcción de alternativas laborales diferentes a la prostitución.

Esos temas eran atractivos para decenas de jóvenes y no tan jóvenes que oían a sus liderezas embelesadas. Nadie nunca les había hablado así. Por eso fueron crecieron como la espuma del contaminado río Magdalena y tuvieron que crear en los barrios populares de Barranca y en las poblaciones a donde llegaban, Casas de la Mujer que llenaban de afiches, carteleras con frases alusivas a la situación de las mujeres en la región o de mujeres “bravas” como la comunera Manuela Beltrán.

Estas casas pronto se convirtieron en espacios de encuentro no solo para las mujeres sino para su núcleo familiar porque la mayoría llegaba con sus hijos y hasta con maridos, novios y pretendientes. En los años noventa comenzaron a darse los desplazamientos internos que obligaron a replantear el mandato de la Organización.

Crearon las ollas comunitarias que hoy recuerdan con cariño más de dos generaciones. Eran grandes recipientes en donde se cocinaban sustanciosos sancochos, que quién lo creyera, se consumían bajo los 32 grados, temperatura promedio en esa tierra caliente, sin dejar ni una sola gota.

Para muchas familias ese sancocho era la única comida del día y para todas, el momento y sitio privilegiados para contarse en confianza y sin sospechar del interlocutor, lo que había pasado en su pueblo, en su vereda, las opciones de trabajo que se les presentaban, las diligencias que se tenían que hacer para acceder a servicios de salud, a un cupo en la escuela, en fin, el único lugar seguro para conversar sobre un futuro que se vislumbraba tan azaroso e incierto como su vida.

Fueron años en los que arreció la violencia paramilitar y en Barrancabermeja, como en muchas poblaciones del país, esa presencia se hizo avasalladora.

Crearon esos hombres de negro, armados hasta los dientes, manuales de convivencia: los jóvenes no podían llevar el pelo largo, porque los rapaban; ni aretes en las orejas, porque se las cortaban. Las mujeres acusadas de lesbianas o de organizadoras de las comunidades, eran llamadas y conminadas perentoriamente para que se fueran de la ciudad.

Establecieron muchas reglas que ellos mismos no cumplían, pero que propagaban para que su poder se sintiera hasta en el ámbito familiar y social.

Se tomaron las casas, sobre todo, las del Barrio Néstor Acuña, en Barranca, construido por la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, Anuc. Llegaban y les decían a los propietarios: ustedes se tienen que ir. Muchos de ellos entregaron las llaves y fueron a las notarías a pasarles las escrituras.

La OFP instauró, por este despojo, múltiples denuncias ante la Fiscalía, así como por el asesinato de varias personas y la desaparición de otras. No les creían. Las hacían llenar formularios y aportar pruebas para ellas imposible de allegar. Se convirtieron en expertas rescatadoras de los cuerpos sin vida que bajaban por el río. Y las Casas de Mujer en el lugar de refugio y acogida de muchos perseguidos.

La OFP considerada por los paramilitares como una agrupación de peligro, de extrema izquierda, fue atacada. Esperanza Amaris y Yamile Agudelo, dos liderezas sociales y Diafanol Sierra Vargas, uno de los colaboradores más asiduos, fueron asesinados. Una de las Casas de la Mujer fue destruida a punta de porra, pica y pala, por más de cuarenta hombres que no dejaron sino un pedazo de tubo, en una acción que duró más de seis horas, en una noche de ingrata recordación, en la que los vecinos rogaban que amaneciera porque estaba seguros que seguirían con sus viviendas.

A otra de las Casas de la Mujer en Barranca llegaron dos hombres que decían cumplir órdenes de El Gato y les dijeron a las mujeres que volverían en tres horas, necesitaban que se llevaran sus cosas y que les entregaran las llaves: convertirían esa casa en uno de sus comandos.

Las mujeres amenazadas lograron reunir unas veinte familias, alrededor de 80 personas, en esas dos horas que les fijaron para hacer el trasteo. Todo a punta de teléfono. Cuando llegaron los paras les dijeron que de ahí no se movían y que no les iban a entregar las llaves. Los hombres quedaron desconcertados y partieron por donde habían llegado a contarle a su jefe que las mujeres ya no estaban solas sino con todas sus familias y que no se iban a mover de ahí. No volvieron.

Íconos y sómbolos

Corría el año de 1998 y estaban cerrando Barranca como si fuera una herradura. Los paras la vigilaban día y noche. Otros llegaron a Puerto Berrio. Se presentaron con la masacre del 16 de mayo. Asesinaron siete personas y desaparecieron veinticinco más.

A esta toma paramilitar, a sangre y fuego, las mujeres de las OFP respondieron con imaginación y echando mano de la simbología para esconder el miedo que se colaba por todas las rendijas de sus casas, de las de la organización y por todo su cuerpo.

Confeccionaron unas batas negras de algodón que hicieron su vestido para las marchas y manifestaciones. También las que utilizaban en los plantones que hicieron muchas veces alrededor de féretros vacíos cada vez que tenían noticia de que una compañera o un compañero había sido asesinado.

Los vecinos les daban a las mujeres de las OFP el pésame como si ellas fueran las madres, esposas, hermanas o parientes del asesinado.

Convirtieron, también, las llaves en el símbolo de la resistencia y se las colgaban alrededor del cuello o del techo de sus casas, con sus nombres, para que quedará muy claro que esos espacios eran propiedad privada y que sus dueñas eran mujeres.

Compraban a diario flores amarillas que oponían a las armas de los agresores, como la señal de su lucha por la vida, por la alegría en medio de la tragedia.

Tejían con cintas de colores cadenas de cuatro a cinco cuadras para demostrar la unidad y para conversar mientras hacían esas figuras diversas, para espantar el terror en que vivían.

Esa simbología aumentó su prestigio y, en muchos casos, impidió la desbandada que se dio en todas las organizaciones. No solo hubo éxodo de personas, porque muchas cambiaron de residencia, sino el que se dio porque las mujeres optaron por abandonar la Organización, considerando que, si se quedaban haciendo parte de ella, su vida corría más peligro. De 7.000 socias quedaron reducidas a setecientas. Hoy ya han recuperado a muchas y son 1.416 las asociadas.

De todos modos, esos años de violencia las resquebrajo al interior de la organización y en su relación con otras organizaciones. Han tenido que probar, comprobar y remarcar que fueron violentadas. Más de un centenar de razones han encontrado, para que las reconozcan como víctimas del conflicto y sujetas a reparación. Condición que para muchas organizaciones de base equivale a claudicación o a entregarse al establecimiento. Ellas acostumbradas a no rendir cuentas han seguido adelante y hoy son emuladas por algunas de las organizaciones que las atacaron.

Su gran proyecto es construir en el segundo piso de su sede principal un Museo de la Memoria para que esos años no se olviden, para que el recuerdo de las víctimas sea permanente y para que se exhiban todos esos símbolos que las hicieron resistentes y visibles, por lo que lograron salvar sus vidas.

El trabajo actual con las mujeres se enfoca en pequeñas unidades productivas, como huertas caseras en los patios de sus casas o pequeños galpones con treinta aves que ocupan ese tiempo muerto, por esas tierras hirvientes, de mujeres y hombres que tienen poquísimas fuentes de trabajo y sirve hasta para que los jóvenes se alejan de los televisores y de toda clase de malos hábitos en lugares donde la sana recreación ha sido desterrada.

No hay una sala de cine ni menos un teatro ni tampoco canchas de fútbol o basquetbol. El tedio asecha y estrecha la vida.

Histórica y resiliente directora

Yolanda Becerra es la mayor de un hogar de siete hijos. Su padre era dueño de unos chircales donde se hacen ladrillos. Con el cura Floresmiro, en la vereda los Comuneros, crearon la primera escuela del lugar. La sede fue su casa. Se la pidieron prestada por tres meses y duraron dos años.

De día de su casa solo quedaban iguales las alcobas. La sala y el comedor desaparecían para darle cabida a niñas y niños que alborotaban y aprendían. Quedo huérfana de papá siendo muy joven.

Al terminar su bachillerato en el colegio público Camilo Torres, le tocó buscar trabajo. Eduardo Díaz, otro sacerdote, la postuló, como a otras compañeras, para ocupar el cargo de secretaria en la Pastoral Social y ella fue la elegida.

En ese tejido social que se urdía entre la iglesia, los sindicatos y la parroquia se plantearon varios proyectos para ayudar a las comunidades campesinas. No duró dos años como secretaria cuando Yolanda pidió que la reemplazarán.

“Me di cuenta que no servía. No me sentía realizada. Me quedaba en la oficina, escribiendo partidas de bautizo, de defunción y actas de matrimonio, mientras todo el mundo se iba a hacer trabajo de campo. Y eso era lo que quería. Me dieron la oportunidad de entrar al área de formación de la OFP. Entré a apoyar grupos juveniles y hasta el día de hoy. No entendía mucho el papel de las mujeres en la organización. Iba a los encuentros femeninos, pero siempre con resistencia, en la medida en que fui entendiendo, mi papel fue más destacado. Me volví feminista de tanto oír y ver lo mal que la pasaban la gran mayoría de las mujeres que llegaban a la OFP”, cuenta.

En 1986, cuando se inicia el proceso de autonomía, promovida por la misma iglesia, para que la OFP se convirtiera en una agremiación independiente, el papel de Yolanda tomó fuerza y su liderazgo se consolidó.

Desde esa época ha sido la Directora General, con algunos períodos de receso, aunque no muy largos. “Me di cuenta, en esa oportunidad, que la autonomía no tenía precio. Que no queríamos ser de nadie. No necesitábamos más dueños. Nos coquetearon desde diversos sectores del espectro político. A todos les dijimos que no”, enfatiza Becerra.

Vendrían años de trabajo, de crecimiento, de viajes al exterior contando su experiencia y continuando, de manera simultánea, su labor por llevar un poquito de bienestar para esas mujeres que creyeron y confiaron en ella.

Pero cuando los paramilitares coparon Barrancabermeja, vivieron problemas graves. “Fuimos las mujeres de la OFP las que hicimos más resistencia. Un compañero nos dijo en una reunión que en esos tiempos los hombres nos metíamos debajo de las naguas de las mujeres”.

Las cinco casas de la mujer se volvieron casas de acogidas, en donde se daba comida, ropa, primeros auxilios de salud. Era un ejercicio humanitario las 24 horas. Hicimos parte de una Coordinadora Departamental para hacer acompañamiento con distintas organizaciones, sindicatos, listas de acompañamiento, gracias a las que se salvaron muchas vidas.

Con lágrimas en los ojos y muy perturbada, Becerra habla sobre esa etapa. “Pasamos por la tortura, por la violación, por el destierro, las amenazas, por el desprestigio. Nos señalaron que éramos de las guerrillas. Que nosotras no hacíamos lo que decíamos. Que inflábamos el número de mujeres que atendíamos, los almuerzos que se vendían en las distintas Casas de la Mujer. Que inventábamos las denuncias, las amenazas.  Nos preguntaban: ¿Por qué las persiguen?  Si ustedes lo que hacían era comida. Si ustedes lo que hacían era la olla comunitaria. Demostramos que el conflicto si nos impactó porque teníamos un proyecto político social. Un proceso muy doloroso. Nos señalaban en las audiencias. Hasta nos acusaron de haber hecho trato con los paramilitares. Acusaciones similares a las que le hicieron al Padre Francisco De Roux, en su trabajo en el Magdalena Medio.

 

En el 2007 entraron a mi apartamento y me conminaron a abandonar la zona. A los tres días estaba organizando una marcha. Entonces, cogieron a una de mis hermanas y le dijeron que si no me iba acabarían con la familia. No fui capaz de seguir. Tampoco de irme en el exilio. A lo más lejos que llegué fue a Bucaramanga. Casi todas las dirigentes nos enfermamos de cáncer. Unos más leves que otros. Nos gastamos en esta lucha todos nuestros cartuchos. La cooperación internacional comenzó a cambiar, a irse del país, acá quedaron solo dos organizaciones internacionales apoyándonos, porque con la desmovilización de los paramilitares y ahora con la firma de los acuerdos con las Farc se supone que ya no tenemos agentes violentos que nos hagan la vida difícil. Hoy sabemos que no nos equivocamos. Que esa acusación de que nos habíamos vendido a la institucionalidad, no tiene sentido. Tomamos una decisión estratégica. Somos víctimas del conflicto armado. Hemos ganado confianza de nuevo. Seguimos proyectando la organización. Así como en la resistencia las mujeres fuimos las más creíbles, hoy venimos trabajando en reconstruir la memoria de unos años duros y violentos.”

No es aventurado afirmar que, en cada ciudad de Colombia, pueblo, vereda, vive una Yolanda Becerra, que se levanta todos los días con el propósito de ayudar a su comunidad o algún miembro de ella en particular porque esa es su razón de ser, de existir. Gracias a esas mujeres valerosas es por las que sobrevive este país tan fracturado y violentado.

Esta investigación fue elaborada con el apoyo de Consejo de Redacción, la Embajada de Suecia y la Organización para las Migraciones (OIM) para el proyecto  CdR/Lab Con Enfoque

http://www.vanguardia.com/santander/barrancabermeja/406512-la-resistencia-femenina-en-barrancabermeja

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