COLOMBIA.CHOCÓ: La esperanza de paz agoniza en El Chocó


Las organizaciones étnicoterritoriales y las tres diócesis del departamento alertan sobre la grave situación de la población y los riesgos que planean sobre el “desenlace exitoso de los procesos de paz”.

Las organizaciones étnicoterritoriales y las diócesis del Chocó denuncian y alertan sobre la situación de la población en este departamento y los graves riesgos que para el proceso de paz implican hechos como la creciente presencia paramilitar y la incapacidad del Estado para controlarlo, la violencia urbana, los retrasos en las Zonas Veredales o la ocupación por parte del ELN del territorio de poblaciones étnicas. Por ello, exigen al Estado mecanismos de protección para los ciudadanos e insisten en que la sociedad espera “resultados concretos” en el control y desarticulación de bandas criminales y de paramilitares. En este sentido, advierten de que el proceso de paz “pierde credibilidad” ante la percepción de “cierta permisividad de sectores de la Fuerza Pública y de otros organismos del Estado frente el accionar de estos grupos armados”. “La población en general, muestra síntomas de desespero por la inseguridad y poca efectividad de las autoridades”, insisten.

El comunicado hecho público este viernes está firmado por el Foro Interétnico, la Mesa Departamental Indígena y las Diócesis de Apartadó, Itsmina y Quibdó. En él, refuerzan las denuncias de las últimas semanas sobre el incremento de los desplazamientos en el Bajo Atrato y el Alto Baudó. La Corte Constitucional, la Defensoría del Pueblo y ACNUR han advertido sobre la presencia de grupos armados y la ocupación de los territorios que dejan las FARC al desmovilizarse, hechos que han implicado confinamiento de comunidades, desplazamientos forzados y amenazas.

En este sentido, las organizaciones étnicoterritoriales y las diócesis de Quibdó aseguran que en el Chocó “somos testigos del avance amplio, abierto y sistemático de grupos armados ilegales con discurso y actitudes de paramilitarismo que ocupan territorios que la Fuerza Pública no logra controlar, ocasionando el sentido de desprotección de numerosas comunidades”. Una situación que ya hace unas semanas había denunciado la Diçocesis de Apartadó.

Junto a esta amenaza, enumeran una larga lista de hechos que a su juicio pueden “poner en crisis nuestra fe en un eventual desenlace exitoso de los procesos de paz”. En este sentido, ante el acuerdo con las FARC, muestran su preocupación por la falta de adecuación logística de las Zonas Veredales y los campamentos; la tendencia recurrente en algunos sectores sociales y políticos a “desconocer los acuerdos ya firmados”; la “falta de claridad en el desmonte de las estructuras de milicianos” tanto en las zonas rurales como urbanas; y las “fallas” en la aplicación del capítulo étnico de los acuerdos, especialmente por el desconocimiento de las normas de consulta previa.

Alertan también de la forma en la que el ELN está ocupando el territorio de poblaciones étnicas y sus espacios comunitarios, y como ello “pone en riesgo a las mismas comunidades y a sus autoridades”. Asimismo, advierten de que en los centros urbanos “continúan los hechos de violencia y criminalidad que cobran víctimas especialmente entre los jóvenes y sectores marginales”. “La población en general, muestra síntomas de desespero por la inseguridad y poca efectividad de las autoridades”, se lamentan al tiempo que evidencian los testimonios de presencia de “grupos afines al paramilitarismo que controlan sectores de los centros urbanos y asumen por su cuenta acciones de ajusticiamiento, poniendo en entredicho el Estado Social de Derecho”.

Los firmantes del comunicado afirman que ellos siguen poniendo sus esperanzas en la solución negociada a los conflictos armados y sociales que han afectado históricamente a Colombia y reiteran que la firma del acuerdo con las FARC y el inicio de las negociaciones con el ELN “son signos positivos en la ardua búsqueda de construir los caminos que nos conduzcan a disfrutar de la anhelada paz”. Sin embargo, advierten sobre la situación real en el territorio y por ello exigen al Estado colombiano “mecanismos de protección a los habitantes del Chocó, recuperando el ejercicio del monopolio de las armas según las normas del Estado de Derecho”. Opinan que para favorecer el anhelo de paz del pueblo chocoano, la implementación de los acuerdos de la Habana y la naciente negociación con el ELN, requieren de “resultados concretos en el control y desarticulación de bandas criminales y de paramilitares” . A las guerrillas de las FARC y el ELN les exigen “perseverar en la voluntad y el compromiso de poner fin al conflicto armado respondiendo a las expectativas de la Sociedad Civil”.

Sus palabras también se dirigen al cuerpo diplomático acreditado en Colombia y al sistema de Naciones Unidas para pedirles que continúen apoyando el Proceso de Paz y todas las iniciativas de la Sociedad Civil, y a la prensa para que informe con veracidad sobre que ocurre en este contexto.

“El velo es un derecho y no una carga para musulmanas”


Centro cultural islámico de Madrid

Según el Centro Islámico Madrid

Sami el Mushtawi lamenta tanto revuelo por “un pedacito de tela”

Redacción, 19 de marzo de 2017 a las 08:16

Las musulmanas que lo portan, asegura, creen que “vestirse modestamente” y cubrirse el cabello “minimiza el acoso sexual en el lugar de trabajo” y dicen que “las ventajas de su uso superan cualquier desventaja”

El Centro Cultural Islámico de Madrid ha lamentado que “un pedacito de tela” como el velo islámico pueda causar “tanto revuelo” cuando se trata de un derecho y no de una carga impuesta a las mujeres musulmanas, que eligen usarlo en base a “decisiones personales e independientes” basadas en su fe.

Lo afirma el portavoz de esta institución, conocida como la Mezquita de la M-30 (Madrid), Sami el Mushtawi, en un comunicado remitido a Efe tras la reciente sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que permite a las empresas prohibir el uso del velo islámico.

“Nos duele mucho que en los tiempos de la libertad religiosa y de la tolerancia no se deje a la mujer musulmana cumplir con los mandamientos de su fe”, responde a ese fallo el Mushtawi, que defiende que el velo o hiyab “es más que un atuendo y más que un código de vestimenta”.

Las musulmanas que lo portan, asegura, creen que “vestirse modestamente” y cubrirse el cabello “minimiza el acoso sexual en el lugar de trabajo” y dicen que “las ventajas de su uso superan cualquier desventaja”.

Por eso, le llama “poderosamente la atención que un pedacito de tela” logre causar tanto revuelo.

“La cosa no es tan fácil” como eliminarlo, ya que “Dios ha establecido el uso del velo para las mujeres creyentes” en el Corán, que “específicamente se dirige a ellas diciéndoles que se cubran”.

Sobre su uso, explica, los eruditos islámicos han concluido que es obligatorio en presencia de hombres que no son parientes cercanos; de ahí que las musulmanas lo utilicen, porque “respetan la orden divina, acatan esta orientación y lucen orgullosamente su hiyab”.

Quienes para prohibirlo argumenten que es un símbolo de represión basada en el género deben saber que las mujeres que eligen ponérselo “lo hacen tomando decisiones personales e independientes, sin más fuerza que la fe”.

“Las mujeres musulmanas ven el uso del hiyab como un derecho y no como una carga impuesta por alguien”, concluye para mostrar su respeto por la decisión judicial exigiendo lo propio con la religión musulmana.

RD/Agencias

http://www.periodistadigital.com/religion/espana/2017/03/19/el-velo-es-un-derecho-y-no-una-carga-para-musulmanas-religion-iglesia-dios-jesus-papa-francisco-fe-creencias-derechos-tribunal-fallo-centro-islamico-coran.shtml

COLOMBIA: ANTE OLA DE ASESINATOS DE LÍDERES ORGANIZACIONES DE DD.HH ACUDEN A CIDH


Foto: Archivo
17 Mar. 2017

Cerca de 13 organizaciones sociales llevarán ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), varias preocupaciones frente a la realidad que están viviendo líderes y lideresas en Colombia. En las audiencias tratarán temas como la falta de garantías de no repetición en los crímenes contra integrantes de organizaciones sociales y denunciarán la búsqueda de mecanismos de impunidad para agentes estatales en el marco de las negociaciones de paz adelantadas entre la guerrilla de las FARC-EP y el Gobierno nacional.

Las audiencias se llevarán a cabo este 21 de marzo y allí se plantearán, además, los desafíos que en la actualidad enfrenta el país para poder construir una paz estable y duradera dentro de los cuales se deben incluir las “plenas garantías para las organizaciones sociales y los defensores de derechos humanos” dice el comunicado entregado por las organizaciones que participarán. Le puede interesar: CIDH responde ante vulnerabilidad de defensores de DDHH

Otras de las preocupaciones que las organizaciones pretenden dejar de manifiesto, son la evidencia de un ataque generalizado del cual son víctimas los líderes y lideresas, así como la estigmatización y persecución en contra de movimientos y organizaciones sociales.

En ese orden de ideas, las organizaciones esperan que la CIDH inste al Estado a investigar los asesinatos de 120 líderes y defensores de derechos humanos ocurridos entre el 1 de enero de 2016 y el 20 de febrero de 2017. Le puede interesar: 120 defensores de DDHH asesinados en 14 meses en Colombia: Defensoría

De igual modo, esperan que en esta oportunidad el Estado muestre voluntad política para reparar efectivamente a las víctimas, así como la puesta en marcha de acciones que propendan por superar la crisis del sistema judicial. Le puede interesar: Defensores de derechos humanos “Contra las cuerdas”

Por ultimo, a través de la comunicación emitida por las organizaciones han reiterado que en este espacio internacional reiterarán su apoyo y compromiso con la paz de Colombia por lo que se comprometen a acompañar el proceso de implementación, así como los diálogos que se adelantan entre el Gobierno nacional y la guerrilla del ELN.

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Hoy: Francisco y la samaritana


18.03.17 | 18:41.

Dos desafíos en el actual momento eclesial para el Papa Francisco: la presencia de la mujer en la iglesia (¿ministerios, de qué modo, otros modos de presencia?) y la descentralización de la curia romana (¿evangelización de las culturas oprimidas o evangelización desde las culturas negadas?. Estos dos retos se encuentran en el texto bíblico de Jn. 4,1-42, que narra el episodio del encuentro del “hombre judío” Jesús con una “mujer samaritana”.

Combate por la memoria
¿Cómo fueron las cosas, cómo son, cómo deberían ser?

La versión JOANINA de la evangelización de Samaria, comparada con el relato de los HECHOS DE LOS APÓSTOLES, puede ser considerada revolucionaria. Los Hechos de los Apóstoles atribuyen el primer anuncio de Cristo en Samaria a “Felipe”, con la confirmación e por los “apóstoles” Pedro y Juan venidos de Jerusalén (cfr. Hecho 8,4-25).
En el relato JOANINO (Jn. 4,1-42) una marginada por su condición de mujer y de samaritana hace este “primer anuncio” de Buena Noticia dentro de la propia cultura y a partir de ella, después de un encuentro personal con Jesucristo a la orilla de la fuente de Jacob.

Mujer, cultura, evangelización
y la comunidad joanina

La Comunidad del Discípulo Amado está formada por discípulos de Juan Bautista (Jn. 1,35ss.), samaritanos (Jn. 4,1-42), helenistas (Jn. 7,35; 12,20), judíos expulsados de la sinagoga (Jn. 9).
La comunidad joanina sufre dos momentos fuertes de ruptura:
1. la expulsión de la sinagoga (Jn. 9); y
2. la ruptura interna como consecuencia del escándalo delante de la Cristología de la Encarnación (cf. Jn. 6,66).

Es una comunidad de periferia, sin poder, marginada y excluida, (los ciegos representan la comunidad: Jn. 9 y la presencia de los Samaritanos Jn. 4). Estos dos textos, Jn. 4 y Jn. 9, tiene algo en común: tanto la samaritana cuanto el ciego anuncian a Jesús como profeta y Mesías.
SOSPECHA: ¿No habrá sido la presencia de los samaritanos una de las causas de la expulsión de la comunidad joanina de la sinagoga?

El evangelio como Buena Noticia fue escrito por la comunidad joanina como una forma de “resistencia” colectiva contra las persecuciones venidas de fuera; por otro lado, el escrito quiere confirmar la “identidad” de la comunidad en tiempo de división interna. Su objetivo principal es narrar algunos “signos” de Jesús y no “milagros” como los Sinópticos. Estos signos fueron narrados porque se volvieron significativos para la historia de la comunidad y tienen la finalidad de llevar a una integración entre fe y vida.

La iglesia samaritana evangeliza
pero a partir de su propia cultura

Del centro a la periferia
Lucas atribuye la obra evangelizadora de Samaria a los judíos cristianos dispersos después de la muerte de Esteban: “Así, Felipe fue para la ciudad de Samaria y les anunciaba a Cristo” (Hechos 8,5).
Esta evangelización necesitaba también ser CONFIRMADA por los APÓSTOLES que se encontraban en JERUSALÉN: “Los apóstoles que se encontraban en Jerusalén habiendo oído que Samaria recibió la Palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan. Entonces, los dos apóstoles les impusieron las manos y ellos recibieron el Espíritu Santo. (Hechos 8,14-17).

De la periferia al centro
La versión joanina que narra la evangelización de Samaria puede ser considerada revolucionaría. Una mujer samaritana se vuelve evangelizadora DENTRO DE SU PROPIA CULTURA.

Jesús dice a los discípulos: “Yo les digo: levanten los ojos y miren los campos; ya están blancos para la siega. Pues en esto es verdad el proverbio: uno es el que siembra y otro el que recoge. Yo los envío a recoger lo que no sembraron, otros trabajaron y ustedes se aprovecharon del trabajo” (Jn. 4,35-38). Jesús muestra a los discípulos que la semilla de su Evangelio ya está sembrada en la cultura samaritana.

El segundo elemento revolucionario es que, al revés de los apóstoles (cfr. Hechos 8,4-25), aquí es una mujer originarla de la propia Samaria que, después de mantener un debate religioso con Jesús, y de reconocerlo como Profeta y Mesías, anuncia a Cristo a sus coterráneos. La misma expresión que Jesús usó para convidar a los primeros discípulos a hacer la experiencia de permanecer con él: “Vengan y vean” (Jn. 1,39), es repetida por la samaritana: “Vengan y vean a un hombre que me dijo todo lo que he hecho. “¿No será él el Cristo?” (Jn. 4,29).

¿Dónde está el centro,
dónde la periferia?
Es una cuestión espacial, de poder o de fe…
Cuál sería la respuesta de Ignacio de Antioquía (la iglesia),
cuál la de Clemente de Alejandría (las culturas)…

¡Saludos cordiales!
Juan Manuel

http://blogs.periodistadigital.com/parresia.php/2017/03/18/-3-hoy-francisco-y-la-samaritana

COLOMBIA: Comunicado La paz en el Chocó: entre sombras y luces


La verdad de los libres (Jn 8,32)

Las organizaciones étnicas y las diócesis que tienen jurisdicción en el estado del Chocó, queremos reiterar que siguió poniendo nuestras esperanzas en la solución negociada en los conflictos armados y sociales que han afectado históricamente a nuestra nación. Tanto la firma del Acuerdo de Paz entre el Gobierno Nacional y la guerrilla de las FARC, como el inicio de las negociaciones con el ELN en Quito, hijo signos positivos en el ardua búsqueda de construir los caminos que los sintetizadores.

Ahora bien, observamos con suma preocupación por los fenómenos que pueden poner en crisis nuestra fe en un eventual desenlace exitoso de los procesos de paz:

  1. Frente al acuerdo de paz con las FARC supuestos de preocupación por la falta de adecuación logística de las Zonas Veredales y Campamentos; La tendencia recurrente en algunos sectores sociales y políticos a desconocer los acuerdos y firmados; La falta de claridad en el desmonte de las estructuras de milicianos tanto en las zonas rurales como urbanas; Y las fallas en el uso del capítulo étnico de los acuerdos, especialmente por el desconocimiento de las normas de consulta previa.
  2. Causa preocupación por parte del ELN, la manera como han venido ocupando el territorio de poblaciones étnicas y sus espacios comunitarios, lo que pone en riesgo a las mismas comunidades y sus autoridades.
  3. Igual que en muchas regiones del país, en el Chocó somos testigos de avance amplio, abierto y sistemático de grupos armados ilegales con el discurso y actitudes de paramilitarismo que ocupan territorios que la Fuerza Pública no logra controlar, ocasionando el sentido de desprotección de las comunidades . En las últimas semanas y meses se han dado a conocer los documentos, tanto de los sectores de la Iglesia como de las organizaciones populares y otras voces de la sociedad civil que expresan su alarma sobre este fenómeno.
  4. En los centros urbanos continúan los hechos de violencia y la criminalidad que cobran víctimas especialmente entre los jóvenes y sectores marginales. La población en general, muestra síntomas de desesperación por la inseguridad y poca efectividad de las autoridades. Igualmente, existen testimonios de presencia de grupos afines al paramilitarismo que controlan los sectores de los centros urbanos y asumen por su cuenta acciones de ajusticiamiento, poniendo en entredicho el Estado Social de Derecho.

Exigencias y exhortaciones:

  1. Al Estado colombiano le exigimos mecanismos de protección a los habitantes del Chocó, recuperando el ejercicio del monopolio de las armas según las normas del Estado de Derecho. Igualmente, para el anhelo de paz del pueblo chocoano, la fase de implementación de los acuerdos de la Habana y la naciente negociación con el ELN, la sociedad espera resultados concretos en el control y desarticulación de bandas criminales y paramilitares. Mientras que perdió la autorización de sectores de la Fuerza Pública y de otros organismos del Estado frente al accionamiento de estos grupos armados, el Proceso de Paz pierde credibilidad.
  2. A las guerrillas de las FARC y el ELN, las exigencias perseveran en la voluntad y el compromiso de poner fin a los conflictos armados respondiendo a las expectativas de la Sociedad Civil.
  3. Invitamos al cuerpo diplomático acreditado en Colombia y al sistema de Naciones Unidas un apoyo que apoya el Proceso de Paz y todas las iniciativas de la Sociedad Civil que conducen al logro de la terminación del conflicto armado ya la construcción de la paz para todos los territorios del Pueblo Colombiano
  4. Exhortamos a los Medios de Comunicación, locales, regionales, nacionales e internacionales, con información actualizada sobre lo ocurrido en este contexto, siendo aliados importantes para visibilizar la crisis humanitaria en el Chocó.

El Dios de la vida nos ilumine y fortalezca en la búsqueda de caminos de conversión que nos acerquen a la convivencia fraterna en un país reconciliado.

Quibdó, Marzo 17 de 2017

http://caritascolombiana.org/comunicado-paz-choco-entre-sombras-luces/

Colombia: En 14 meses, 120 dirigentes asesinados


Por Héctor Bernardo / Política & Medios / Resumen Latinoamericano/ 17 de Marzo 2017 .-

En plena implementación del acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y las FARC-EP, muere asesinado un dirigente cada dos días. Solo en 2017, cayeron a manos del paramilitarismo 30 referentes sociales. El analista de política internacional, Carlos Aznárez aseguró que “ni al gobierno de Juan Manuel Santos, ni a la oposición comandada por Álvaro Uribe Vélez les interesa la paz”.
En poco más de dos meses que han transcurrido de 2017, ya son 30 los dirigentes asesinados en Colombia. Las cifras indican que en solo 14 meses se asesinaron a 120 referentes sociales, dirigentes campesinos, políticos y de derechos humanos.
Todos estos crímenes han ocurrido bajo la mirada indiferente del gobierno de Juan Manuel Santos y en medio de la implementación del acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP).
Muchos aún recuerdan que en la década del ochenta se realizó un proceso de paz en Colombia, que derivó en que los miembros de la guerrilla dejaran las armas y se sumaran a la vida política. En aquel momento, los ex guerrilleros crearon el partido Unión Patriótica (UP), y en las elecciones de 1986 obtuvieron catorce cargos parlamentarios, diecisiete diputados provinciales y 135 concejales. La respuesta de la derecha y sus grupos paramilitares fue sanguinaria. En corto tiempo, más de 5 mil miembros de la UP fueron asesinados, entre ellos dos candidatos a presidente: Jaime Pardo y Bernardo Jaramillo.
Dos preguntas flotan en el aire: ¿Qué seguridad le puede garantizar el Gobierno a los guerrilleros cuando se reinserten en la vida política, si en este momento asesinan a un dirigente cada dos días? ¿Hasta cuándo el gobierno del premio Nobel de la Paz, Juan Manuel Santos, va a mirar para otro lado ante cada crimen del paramilitarismo?
El periodista y analista de política internacional, Carlos Aznárez señaló a Política & Medios que “lo que realmente ocurre es que ni al gobierno de Juan Manuel Santos, ni a la oposición comandada por Álvaro Uribe Vélez les interesa la paz”.
“Santos tiene todas las herramientas para que la Ley de Amnistía se cumpla, pero él se conformó con el Premio Nobel, hizo un guiño a nivel internacional, pero nunca cumplió con esa primer y fundamental meta”, remarcó.
Aznárez destacó que “otro tema clave es el paramilitarismo. El gobierno de Santos no está haciendo nada para evitar las acciones del paramilitarismo, las amenazas de muerte y los asesinatos. Lo que se firmó en La Habana puede quedar en papel mojado si esto sigue así. Las FARC-EP han demostrado su voluntad de paz, pero el Estado no y, por supuesto, el sector que ha demostrado que no la tiene es el uribismo”.
Por último, Aznárez afirmó que “para que un acuerdo de paz funcione hay que tener a la gente en la calle todos los días. Lo único que puede remplazar a las armas es la movilización popular”.

COLOMBIA: VÍCTIMAS, PREOCUPACIÓN VIGENTE


Los más de siete millones de afectados por el conflicto y 59 líderes asesinados en 2016, según la ONU, deben ser prioridad del Estado y de unas Farc que produjeron tanto sufrimiento a los civiles.
Víctimas, preocupación vigente
PUBLICADO HACE 9 HORAS

La situación humanitaria aún es muy preocupante. Lo advierten informes de organismos internacionales. La semana pasada lo dijo el Comité Internacional de la Cruz Roja (Cicr) y anteayer lo ratificó la Oficina del Alto Comisionado de ONU para los Derechos Humanos. No tenemos un país ideal. Más bien se idealiza el acuerdo de fin del conflicto con las Farc, cuya implementación está retrasada, y frente al cual se descubre a un país dividido.

La nuez de las denuncias y de las recomendaciones al Estado, pero también a las Farc, está en que las víctimas participen en los planes de reparación. Que la oficialidad y la misma guerrilla reconozcan ser responsables de graves violaciones de d.h. e infracciones al DIH. Pero los pedidos de perdón de las Farc, el reconocimiento de sus atrocidades, siguen siendo tímidos.

No hay consensos y con excepción de algunas audiencias en La Habana, además de algunas ceremonias privadas de encuentro, en Bojayá y en Urabá, por ejemplo, las heridas continúan abiertas, la impunidad persiste y la reparación es apenas una promesa.

Es entendible que la ONU inste al Estado y las Farc a priorizar la “responsabilidad superior por violaciones graves” de derechos humanos y del DIH. Que se incluya a las víctimas en la planificación y elaboración de presupuestos y se dé una rendición periódica de cuentas.

Es que, sin desconocer la concentración en marcha de los combatientes, la guerrilla no acaba de entender la brecha enorme que la separa del país que la sufrió. Silenciar sus fusiles y entregarlos no significa la integralidad del perdón, la justicia y la reconciliación. Por eso la comprensión y la atención no deben estar volcadas, sin críticas, sobre los victimarios sino que las merecen quienes sufrieron daños profundos (muchos irreparables) por parte de las Farc.

La paz no se va a tejer con la desaparición de la versión armada de esa guerrilla. Será posible sí, y solo sí, con la sanación y desvanecimiento del cúmulo de daños morales, humanos y económicos que se produjeron a personas de todas las condiciones. Y las Farc han hecho poco, poquísimo, para producir ese alivio.

Se están evitando ahora más asesinatos en el desarrollo de la que fuera su confrontación con el Estado, es cierto. Pero es que no hay una línea divisoria trazada para que el presente y el futuro se deslinden de un pasado que guarda tanta sangre y sufrimiento.

Igual pasa con el Estado entre quienes han sufrido las tropelías y la persecución de grupos ilegales que han querido imponer no solo el silencio y el despojo, sino también una hegemonía y un unanimismo políticos que impiden ejercer las libertades democráticas.

Una maquinaria oscura de hostilidad y asesinatos que se reactiva sin que haya una respuesta oportuna del Estado y la institucionalidad. La ONU en el informe citado confirmó 59 líderes asesinados en 2016. Cauca, Antioquia y Norte de Santander fueron, en su orden, las regiones más afectadas, en especial en áreas rurales. Por eso se requieren cambios y medidas urgentes de protección para los activistas.

En este contexto se infiere, sin lugar a especulaciones ni exageraciones, que normalizar el país, recomponerlo en torno a la construcción de la paz, con garantías y confianza para los ciudadanos, todos, está lejos.

No se debe dejar de trabajar en el proceso, los acuerdos y la reconciliación, pero mucho menos ahorrarse alertas en condiciones aún tan desfavorables para proteger los derechos de las víctimas.

http://www.elcolombiano.com/opinion/editoriales/victimas-preocupacion-vigente-NC6172249

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