Aborto legal: Religiosas y religiosos se manifestaron a favor del derecho a decidir


Una teóloga metodista, una pastora pentecostal y una especialista en género e Islam leyeron la proclama en nombre de religiosxs a favor del proyecto (Lucia Navarro)

ARGENTINA-

En el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres cientos de personas acompañan la presentación, por octava vez, del proyecto de ley por la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), impulsada por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Recordemos que en 2018 el proyecto fue aprobado por Diputados pero rechazado en el Senado.

Un grupo de religiosos y religiosas que están a favor del proyecto, convocados/as por Católicas por el Derecho a Decidir, dio a conocer un comunicado que publicamos a continuación:

Hoy nos hacemos presentes aquí juntos a todxs ustedes, nos convoca la defensa de la vida, y como siempre nos convoca el sentir de nuestro pueblo, hoy distintas expresiones identitarias de fe decidimos una vez más acompañar la presentación del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, y juntxs proclamamos que “el aborto legal es vida”.

Entendemos que nuestra religión es libertaria, está basada en la creencia en un Dios Padre-Diosa Madre que de ningún modo respalda la opresión a la que las jerarquías religiosas y el oscurantismo clerical quieren someter a las mujeres y cuerpos gestantes.

Fuimos creadas para elegir sobre nuestro propio cuerpo, deseos y placer a pesar de que intentan silenciar nuestras voces con la falsa doctrina de la culpa. Nos calumnian, pero no les tememos y ante sus amenazas sabemos que no lograrán intimidarnos porque estamos cada vez más unides alrededor de los ejemplos que nos dieron las primeras discípulas, las primeras maestras, las primeras sacerdotisas cristianas, las primeras rabinas judías, las primeras imamas islámicas.

El tema del aborto también salió del closet dentro de las iglesias. Demostramos que ningún libro sagrado contiene lo que el fundamentalismo dogmático religioso inventa acerca del aborto como un pecado para seguir sometiendo a la mujer. El fundamentalismo le teme al empoderamiento de nuestra libertad y diversidad, no para evitar el aborto legal ni las muertes por aborto clandestino que callan. Lo que temen las jerarquías eclesiales es el ejercicio de nuestro empoderamiento, de nuestra autodeterminación y libertad de conciencia Temen que, empoderades, exijamos la necesaria separación de la Iglesia y Estado para encaminarnos hacia un verdadero Estado Laico.

A pesar de su accionar, nos empoderamos junto con compañeras que pertenecen a distintas comunidades de fe para que seamos conscientes de nuestros derechos. Somos también víctimas de la violencia machista encarnada en la figura de un sacerdote o de un pastor que nos obliga a tener estrictos códigos domésticos y a sostener la figura de la mujer únicamente como reproductora y dadora de vida. Somos víctimas también, de abusos sexuales cometidos por estas figuras de poder. ¡El patriarcado clerical también se va a caer!

El motivo real por el que las jerarquías eclesiásticas se oponen al aborto legal es porque saben que si las mujeres y cuerpos gestantes deciden sobre sí mismes, sobre sus propios cuerpos y deseo, se acabaría el tutelaje perverso que han ejercido contra nosotres desde los orígenes de todas las religiones. Privar de la libertad de conciencia es cosificar nuestra autonomía. Reconocemos en la libertad el principio rector de nuestros espacios de fe.

Comprendemos a Dios Padre-Madre, como fuente de nuestro poder emancipador y libertario que nos guía en la realidad de decidir sobre nuestros cuerpos y conciencias. Condenamos los fundamentalismos religiosos que olvidan que sin libertad no hay juicio y parecen olvidar que es Dios/a quien nos concede esa libertad, que en nuestra vida política ellos no pueden quitarnos.

Enfatizamos que las interpretaciones teológicas de las jerarquías eclesiásticas masculinas, machistas, coloniales y patriarcales que niegan nuestro derecho a decidir no podrán parar nuestra lucha por los Derechos Humanos. Los oscurantismos nos llevan a la división y a la fragmentación social, y en esta corriente de comunión social, disidente y sorora somos luz y el futuro.

Proclamamos frente a ustedes los signos del reino del dios/a inclusivx y diversx en el mundo y, en eso, el derecho a decidir, la libertad de conciencia que defendía Jesús frente al Imperio de turno. Proclamamos la autonomía de nuestros cuerpos como territorio sagrado y la vida digna en plenitud, que de ningún modo respalda la opresión a la que las jerarquías religiosas y el oscurantismo clerical quieren someter a las personas con capacidad de gestar – mujeres, lesbianas y varones trans.

Proclamamos que las interpretaciones teológicas de las jerarquías eclesiásticas masculinas, machistas, coloniales y patriarcales que niegan nuestro derecho a decidir no podrán parar nuestra lucha por los Derechos Humanos.

Que nuestra madre Diosa, el Dios diversx y radicalmente inclusivx nos guíe y acompañe, así movidxs por su Espíritu profético y aferradxs a la propuesta del Resucitado, sigamos abonando a la digna rabia organizada junto a nuestro pueblo.

Proclamamos junto a ustedes “Educacion Sexual para decidir, Anticonceptivos para no Abortar, Aborto legal para no Morir.

¡Aborto legal ya!  ¡Estado Laico Ya! ¡Que sea ley! Amén


Nota de la Editora: 

El proyecto puede leerse aquí: http://www.abortolegal.com.ar/proyecto-de-ley-presentado-por-la-campana/

#NiñasNoMadres: contra la maternidad infantil forzada


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30 Mayo 2019

Por: Catalina Ruiz-Navarro

Ayer, 29 de mayo, se presentaron ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU cuatro casos de maternidad forzada en niñas en Latinoamérica.

Fátima, en Guatemala, fue víctima de un funcionario de la Secretaría de Bienestar Social y amigo de su familia, quien la violó el 27 de noviembre de 2009 cuando ella tenía apenas 12 años. Fátima quedó embarazada y le negaron el derecho al aborto. El culpable escapó y van casi diez años de impunidad. A Susana, en Nicaragua, la violó su abuelo, quien la amenazó con un machete mientras trabajaban en el campo. Luego de meses de violaciones sistemáticas, Susana quedó embarazada, su abuela se dio cuenta y trató de denunciar y proteger a la niña de su marido. Pero el abuelo fue a buscarlas con hombres armados a un albergue. Susana y su abuela tuvieron que presentarse en otros cinco municipios para que les aceptaran la denuncia. En octubre de 2014, Susana tuvo un parto sin atención prenatal ni apoyo médico. A la fecha el abuelo sigue libre. También en Nicaragua, uno de los seis países de la región en donde el derecho al aborto está prohibido en todos los casos, a Lucía, de 13 años, la violó un sacerdote de forma reiterada por más de un año hasta dejarla embarazada. Las violaciones eran un secreto a voces; a Lucía hasta la llamaban “la querida del cura”. Lucía fue obligada a parir y un examen de ADN confirmó la culpabilidad del cura, quien aún sigue libre. En Ecuador, Norma creció en un entorno de violencia sexual casi ubicua. Raúl, el padre de Norma, violó a su sobrina cuando esta tenía 12 años y Norma, seis. Para alejarla de su padre agresor, Norma pasó de casa en casa como una papa caliente hasta llegar a la casa de su madre. La nueva pareja de su madre violó a la hermana mayor de Norma, y su hermano, para protegerla, la llevó a vivir donde su abuela. Pero cuando su abuela murió, el Estado ecuatoriano le entregó a Norma a su padre, quien empezó a abusar sexualmente de su hija cuando ella cumplió los 12 años. El padre la mantenía encerrada y por eso la familia no se dio cuenta del embarazo hasta que estuvo avanzado. Raúl enfermó y murió cuatro años después de la denuncia, que terminó por ser archivada, y Norma tuvo que enfrentarse a la maternidad forzada.

El escenario y los nombres cambian, pero las historias son las mismas: la violencia sexual hace parte del cotidiano de las niñas latinoamericanas y nuestros sistemas de justicia no ofrecen nada diferente a la impunidad. La preocupación por los derechos de la niñez suele quedarse en promesas de campaña o en las rimbombantes declaraciones de políticos antiderechos que dicen defender a los y las niñas pero avanzan políticas públicas que prohíben o limitan el derecho al aborto y las abocan a la maternidad forzada. Fátima, Lucía, Susana y Norma (sus nombres han sido cambiados por su seguridad) se tuvieron que enfrentar a un embarazo sin entender siquiera qué les estaba pasando a sus cuerpos, y todas pensaron en suicidarse, y el suicidio es reconocido como la segunda causal de “mortalidad materna” en niñas, la primera siendo, por supuesto, el parto mismo. Hoy, que son adultas, han decidido con mucha valentía llevar sus casos a instancias internacionales, pues saben que sus historias no son excepcionales.

Al llevar estos casos ante la ONU se busca impulsar cinco estándares:

1. “Obligar a una niña violada a continuar el embarazo es cruel, inhumano y degradante”.

2. “Respetar la autonomía y capacidad de juicio de las niñas”.

3. “Tratar este asunto como discriminación de género”.

4. “El derecho a la integridad personal: que las menores que quieran abortar no sean tratadas como criminales”.

5. “El derecho a la vida, pues las menores de 14 años tienen cuatro veces más riesgo de morir en el parto”. Parece mentira que unas condiciones tan básicas tengan que exigirse en espacios internacionales, pues los Estados no tienen garantías para que las niñas latinoamericanas sean #NiñasNoMadres.

http://www.elespectador.com

“Las mujeres pobres nos morimos por abortos clandestinos”


Fueron las palabras de Ada Vivanco, en el marco del pañuelazo para despenalizar la interrupción voluntaria del embarazo. Hay descreimiento por la postura de los legisladores a nivel nacional e insisten en que el debate se gana en la calle.

A pesar de las temperaturas bajo cero, se concentraron en la esquina de Kirchner y San Martín un importante número de personas -en su mayoría mujeres jóvenes- para pedir por la despenalización del aborto. La movilización se dio a nivel nacional, luego que se presentara en el Congreso un nuevo proyecto por la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Más allá de la simbología del pañuelo verde, hubo lugar para el paño naranja por la separación de la Iglesia del Estado. Es que desde quienes están a favor del IVE coinciden en que el sector eclesiástico es una de las paredes más importantes que impide el avance en el Congreso del proyecto.

A nivel nacional el contexto fue todavía mas grande. El verde copó las plazas y el Congreso, con grito unificado. Esperan que el clamor no pase desapercibido a los ojos de los legisladores. Desde el Plenario de Trabajadoras consideran que hay injerencia del clero. “Son los que están en contra del pleno derecho de las mujeres sobre su cuerpo. Nosotros estamos en la calle y así vamos a arrancar con el aborto. Lanzamos además el plebiscito vinculante para que en cada uno de los ámbitos llevemos adelante la discusión”, indicó la referente Ada Vivanco en diálogo con TS-Digital.

“Se gana cada vez más el debate. Se ve cómo crece el movimiento por la legalización del aborto”, sostuvo.

Hay muchas mujeres que salen a la calle y que saben que es un flagelo. Quienes tienen plata se practican el aborto en cualquier clínica y las pobres morimos por abortos clandestinos.

Por otra parte, este medio también entrevistó a Gabriela Ance, referente tanto del Partido Obrero como del Plenario de Trabajadoras. Mantuvo una línea similar a la de Vivanco en cuanto al descreimiento de los senadores y diputados de los bloques mayoritarios. Nosotros tenemos expectativas en lo que es la lucha en las calles. La movilización y la organización en los sectores de trabajo y estudio es fundamental para lograr el impulso de la ley en el Congreso”, analizó la entrevistada.

“Desde el plenario llevamos adelante la consulta, porque más allá del recambio electoral, el parlamento está compuesto por sectores que responden a la Iglesia Católica y Evangélica, que rechazaron el año pasado la aprobación de la ley. La única manera de presionar es lo que venimos haciendo ahora, con esto pañuelazo y la concientizacion y el reclamo vigente de sostener el derecho constantemente”.

Ance indicó que a nivel nacional ellos cuentan con dos legisladores y que dentro del espacio político, todos están a favor de despenalizar el aborto. “No existe la división de pañuelos en un mismo partido”, indicó.

“Si existe la posibilidad que cambie será por la presión de las mujeres en las calles”, cerró.

A nivel nacional

Con el respaldo de un multitudinario “pañuelazo” en las calles lindantes al Congreso, referentes de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito y diputadas nacionales de distintos bloques presentaron por octava vez el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), y reclamaron que sea tratado durante este 2019 pese a ser un año electoral, al tiempo que pidieron que los candidatos fijen postura sobre el tema.

El proyecto ingresó en la tarde de este martes con la firma de 70 diputados, casi la misma cantidad que el año pasado, pese a las escasas chances que tiene de debatirse durante este 2019, que va a estar absorbido por la campaña electoral.

Al igual que el texto aprobado el año pasado en Diputados y rechazado en el Senado tras un extenso debate, esta versión legaliza el aborto en las primeras 14 semanas de gestación, y también lo autoriza más allá de ese plazo cuando corre riesgo la vida o la salud de la mujer y en casos de violación.

http://www.tiemposur.com.ar/nota/173874–las-mujeres-pobres-nos-morimos-por-abortos-clandestinos

Asegura arzobispo que es tiempo de defender la vida y no de discutir sobre el aborto


Sánchez Espinosa recordó que el Papa coloca al aborto como un crimen y a quienes lo cometen, los coloca a la altura de “sicarios”.Comparte esta noticia

Víctor Sánchez Espinosa, quien resaltó que no es el momento de continuar polarizando a la sociedad abordando temas como el aborto. (Jaime Zambrano)

Si continúa un desprecio a la vida de las personas, seguirán creciendo los problemas de violencia en la sociedad en donde se presenta una crisis de valores y se está perdiendo el respeto al ser humano.

Así lo expresó el arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, quien resaltó que no es el momento de continuar polarizando a la sociedad abordando temas como el aborto y las penas para quienes lo practican.

Después de que la diputada del PRI, Rocío García Olmedo, presentó una iniciativa en el Congreso de Puebla para reducir la pena para las mujeres que abortan, situación que generó una polémica de más de una hora entre los diputados el pasado lunes, Sánchez Espinosa resaltó que la iglesia católica siempre estará a favor de la vida.

“La iglesia siempre predica el evangelio de la vida, el evangelio de la familia. Un tema que divide, yo creo que, en este momento, hay temas más delicados, más urgentes como para subir a una iniciativa en la que no solo se dividen los diputados sino la población. Respetamos la forma de pensar de todos, pero para la Iglesia, la vida es sagrada”, comentó el líder de la grey católica en Puebla.

En el marco de un encuentro que sostuvo con integrantes de la Asociación de Mujeres Periodistas y Escritoras de Puebla, Sánchez Espinosa recordó que el Papa coloca al aborto como un crimen y a quienes lo cometen, los coloca a la altura de “sicarios”.Te recomendamos: Expresa arzobispo su sorpresa por alto desinterés por elecciones y llama a votar

“El Papa es muy duro en este aspecto. Un aborto es un crimen y el Papa habla de que quien comete un aborto es un sicario, es muy duro lo que él dice. Respetamos la forma de pensar, pero en este momento divide a la ciudadanía y nos seguimos enfrascando en discusiones. En este momento, los temas más urgentes son la seguridad, la salud”, apunto.

Para Sánchez Espinosa, es fundamental que las personas respeten la vida desde la concepción hasta la muerte; sin embargo, cada vez son más frecuentes los casos en donde se presentan asesinatos “a sangre fría”.

El arzobispo de Puebla llamó a los fieles católicos a no caer en la globalización de la indiferencia y a que las muertes de las personas sean momentos comunes.

“Si despreciamos la vida, si hay un desprecio a la vida, entonces, seguirá la violencia. Yo veía en las noticias como se meten a robar a un local y, al final, asesinan a un jovencito. No solo se llevan lo que se quieren llevar, le quitan la vida con tanta sangre fría. Este es el desprecio a la vida del que nos habla el Papa y en el que no debemos caer en la globalización de la indiferencia”, explicó Sánchez Espinosa.

Por otra parte, el arzobispo de Puebla comentó que se está revisando el Plan Diocesano de Pastoral con el objetivo de que la iglesia esté más cercana a los fieles y responda de mejor manera a los retos actuales.

“Lo estamos revisando, lo estamos corrigiendo. Por eso hicimos una consulta con todos los agentes de pastoral para ver cómo estábamos. Habíamos hecho nuestros planes anteriores, pero sin analizar, responsablemente, la situación social, política y económica. Ahora, sí lo estamos haciendo con expertos con hacer este tipo de estudios. No tendremos ningún en hacerlo público porque es parte de la tarea de al iglesia”, finalizó.

ARP

http://www.milenio.com/politica/comunidad/asegura-arzobispo-defender-vida-discutir-aborto

El caso de una Pastora por la moralidad del aborto


Jes Kast, una ministra de la Iglesia de Cristo Unida, cree que el procedimiento debe ser totalmente legal y accesible. Su camino hacia esa posición ha sido complicado.

EMMA GREEN 26 DE MAYO DE 2019

ERIC GAY / AP

En Estados Unidos, el debate sobre el aborto a menudo se reduce a categorías binarias. Religioso versus secular. Misóginos contra asesinos. Incluso la “teocracia cristiana” contra, presumiblemente, todos los demás.

Con el aborto una vez más en los titulares este mes, después de que Alabama y varios otros estados aprobaran las prohibiciones casi totales del procedimiento, Jes Kast, pastora de la Iglesia de Cristo Unida, habló como alguien que no encaja en esas categorías. Ella apoya los derechos de aborto y es representativa de su denominación en este tema: Según el Pew Research Center, el 72 por ciento de las personas en la UCC, una denominación pequeña y progresiva con poco menos de 1 millón de miembros, cree que el aborto debería ser legal en todos o la mayoría de los casos Kast también forma parte de la junta de defensa del clero de Planned Parenthood , que trabaja para “aumentar la conciencia pública sobre las bases teológicas y morales para promover la salud reproductiva”, según su sitio web.

Sin embargo, Kast no siempre ha apoyado el aborto, ni mucho menos. Ella creció en una comunidad cristiana conservadora en el oeste de Michigan, asistió a una iglesia evangélica cuando era adolescente y participó en protestas contra el aborto. Su proceso para apoyar los derechos de aborto ha sido largo y definitivo: Kast ya no cree que haya circunstancias en las que sea inmoral obtener un aborto. Ella ha sido abierta sobre sus puntos de vista con miembros de su nueva iglesia en State College, Pennsylvania, y me dijo que se sentiría cómoda predicando sobre el aborto desde el púlpito.

La experiencia de Kast muestra cómo las perspectivas morales de las personas sobre el aborto pueden variar, incluso entre el clero. Si bien tiene opiniones claras sobre el aborto, vive en comunidad con personas que ven el problema de manera muy diferente. Parte de su trabajo, y su vida, es navegar esas diferencias con cuidado, lo que a veces puede ser complicado. Le pregunté a Kast acerca de cómo han cambiado sus puntos de vista, cómo es estar en desacuerdo con su familia cristiana conservadora y por qué cree que las Escrituras justifican el aborto. Nuestra conversación ha sido editada por tiempo y claridad.


Emma Green: Cuando crecías, ¿qué pensabas sobre la moralidad del aborto?

Jes Kast: Mi familia tiene raíces profundas en el movimiento pro-vida. Cuando era niña, antes de que conociera este lenguaje de pro-vida y pro-elección , mi familia hablaba con vigor sobre la protección de los no nacidos. Oí eso en la iglesia. Oí eso en la mesa de la cena. Uno de los miembros de mi familia tenía un suéter que decía “Especies en peligro de extinción”, con todos los diferentes animales. Una de las imágenes era un feto dentro de un útero.

Eso es lo que significaba ser cristiano: proteger a los no nacidos.

Verde : ¿Participaste en algún activismo en torno a este problema?

Kast: La primera protesta a la que asistí fue cuando tenía 12 años. Fue una protesta contra el aborto. Forramos las calles en mi pequeña ciudad de Michigan, con carteles, algo parecido a salvar a los bebés por nacer . Fue una protesta silenciosa.

Verde : ¿Cuándo diría que comenzó a cuestionar los valores que le enseñaron sobre el aborto?

Kast : comenzó con otras cuestiones, lo que llevó al aborto. Estaba en la universidad, una escuela cristiana privada en Michigan. En ese momento, el presidente [George W.] Bush estaba hablando sobre [armas de destrucción masiva].

Recuerdo sentarme con mi mamá y mi papá en Chili’s. Y dije: “No creo que haya armas de destrucción masiva, y no estoy seguro de confiar en el presidente Bush”. En esa mentalidad, ser republicano es ser cristiano. Que todos fueron juntos. Y empecé a cuestionarlo.

Verde : ¿Cómo se relacionó eso con la cuestión del aborto?

Kast : comencé a entenderme como una mujer en el ministerio. Comencé a verme como esta feminista cristiana. Comencé a poseer mi voz de manera diferente y a cuestionar las reglas de compromiso del cristianismo con las que me criaron.

Comencé a decir cosas como: “¿Por qué el aborto es el único problema que realmente preocupa a mis padres y mi familia?” Tengo una muy buena relación con mi familia. No estoy tratando de pintarlos con luz negativa. ¿Pero por qué? ¿Por qué es este el único problema?

Al igual que muchos Millennials que salen del evangelicalismo, comencé a preocuparme por diferentes problemas de justicia. Comencé a preocuparme por la Tierra, la justicia racial y la justicia interreligiosa. Y uno de los temas que surgió para mí fue el aborto.

Comencé a preguntarme: ¿Qué pasa con la autonomía corporal? ¿No es eso justicia? ¿Cómo podría Dios infringir eso?

Y esto fue muy importante para mí: ¿por qué es que, cuando se trata de este tema, casi siempre son los hombres blancos, rectos y cristianos los que tienen más voz?

[Leer: Rachel Held Evans, héroe de los inadaptados cristianos]

Verde : ¿Cómo describirías tu opinión sobre el aborto hoy?

Kast : Cuando estaba sirviendo en el Upper West Side, mi iglesia y diferentes sinagogas del área se reunieron para el evento One Voice to Save Choice .

Recuerdo que me acerqué a mi tablero y dije: “¿Es esto lo que somos? ¿Puedo ir, como pastora?

Y fue inequívoco: sí.

Cecile Richards, el anterior presidente de Planned Parenthood, estaba allí. Fue un momento formativo para mí. Aquí estamos, diferentes personas fieles de diferentes credos que se unen para decir que la autonomía corporal y los derechos reproductivos son asuntos de justicia. Ese fue un punto de inflexión para mí.

Creo que los derechos reproductivos y la autonomía corporal son muy importantes. Creo que eso es fidelidad al cristianismo. Creo en el acceso a abortos seguros y legales. Creo que la persona que mejor puede tomar estas decisiones es la persona que está considerando estas decisiones.

Me encuentro con personas de mi congregación. Aunque soy ordenada y llevo cierta autoridad conmigo, mi trabajo es caminar con las personas a través de esas decisiones. He conocido a personas que han accedido al aborto y cuidados reproductivos. Algunos no han tenido ninguna agitación emocional por ello; Ha sido como más fiesta para ellos. Y conozco personas que lo vieron como una decisión difícil.

Creo que cada persona que encuentro, incluida yo misma, tiene derecho a su cuerpo. Cuando me quitan esa autonomía corporal, eso está en contra de las escrituras cristianas, y está en contra del Evangelio en el que creo.

Green : Entonces, para ser claros, ¿cuál crees que es el argumento teológico cristiano para el aborto?

Kast : Cuando la gente habla de: “Nuestro cuerpo es un templo de Dios y santo”, veo que tengo el derecho de elegir mi cuerpo y la libertad de tomar las decisiones correctas para mí .

En Génesis, dice que Dios sopló el espíritu de Dios en nuestras vidas; los cristianos dirían “el Espíritu Santo”. Por eso, no somos títeres controlados por Dios. Debido a la imagen de Dios en nosotros, tenemos libertad. Eso es lo que realmente me queda claro, es la libertad.

Hay un pequeño pasaje en el Evangelio de Juan que continúa conmigo. Jesús dice: “He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”. La palabra griega que se usa allí para “abundancia de vida” es esta palabra zoe , que significa no solo que estás viviendo y respirando, sino que el plan de Dios para nuestras vidas es tener realmente una vida significativa con satisfacción y satisfacción amorosa.

Por eso, porque valoro la vida y creo que Jesús valora la vida, valoro las elecciones que nos dan el tipo de vida que necesitamos.

Verde : a menudo hablo con la gente en lo que podríamos llamar un espacio gris sobre el aborto. Podrían decir algo como: “Creo en un derecho legal a un aborto seguro y accesible. Pero a nivel personal, uno a uno, creo en alentar a las personas a elegir llevar a término los embarazos “.

¿Diría que la perspectiva resuena con usted, especialmente en esos contextos de asesoramiento pastoral?

Kast : No. Sigo pensando que animar a alguien a llevar un feto y dar a luz a un bebé podría no ser la decisión más vivificante. Por ejemplo, tomemos un caso más extremo: un niño de 12 años que es violado . Creo que es malo pedirle a esa niña de 12 años que lleve a ese bebé a término. No creo que sea la vida. No creo que eso valore la vida de una niña de 12 años.

Green : ¿Crees que hay algún contexto en el que sea inmoral tener un aborto?

Kast : Esa es una gran pregunta. Déjame pensar si pienso eso o no. Déjame ser realmente pensativo acerca de eso.

Verde : está bien.

Kast : yo no. Realmente no lo hago No creo que lo haga. Para mí, es un problema de salud. La mejor persona para tomar esa decisión es la persona que tiene que decidir eso. Y si esa persona cree que para ellos es inmoral, tendría que honrar la conciencia de esa persona y caminar con ellos a través de lo que elegirían.

Verde : Usted habló anteriormente sobre este punto de vista que se le impartió en su infancia, que ser cristiano es oponerse al aborto. ¿Crees que los cristianos tienen que oponerse al aborto?

Kast : No. No. Como, en absoluto.

En cierto modo, siento que me he arrepentido de una visión del cristianismo que ya no creo que sea cierta. Creo que estoy caminando en fidelidad.

Creo que hay una opinión de que los cristianos liberales progresistas no toman en serio las escrituras o la teología. Eso no podría estar más lejos de la verdad. Me tomo las escrituras y la teología, creo, ahora más en serio.

[Leer: Las raíces progresivas del movimiento pro-vida]

Verde : ¿Diría usted que hay un espacio en su iglesia para una persona vocalmente pro-vida?

Kast : En realidad, prospero en lugares donde no todos tienen las mismas opiniones que yo. Cuando miro a la congregación, no espero que todos estén de acuerdo conmigo. Yo soy su pastora. A quienquiera que voten, sean cuales sean sus valores en torno al aborto o cualquier tema, seré su pastor y los amaré. Así que sí, hay espacio.

También he sido muy transparente sobre quién soy. Trato de ser honesta al respecto. Estoy jugando con esta frase: convicción sin certeza. Soy cristiana, y sigo a este tipo llamado Jesús que, sobre todo, ama a tu Dios con todo tu corazón, alma y mente, y ama a tu prójimo como a ti mismo. Y para mí, eso incluye a las personas que no votaron como yo, que tienen opiniones diferentes a las mías. Eso es importante para mi.

Verde : ¿Qué pensarían tus padres de tus puntos de vista sobre el aborto hoy?

Kast : Mis padres lo saben. Ellos no entienden Ellos hacen preguntas. Aman a su hija, y son muy buenos amando a su hija, y estarían en desacuerdo conmigo, quiero decir, probablemente fuertemente. Creo que las conversaciones contra el aborto siguen siendo probablemente una de las cosas principales que valoran mis padres en su comprensión del cristianismo. Y no podían estar más orgullosos de su hija que es ministra.

Green : ¿Cómo te gustaría que se hablara sobre el aborto en los círculos cristianos en los Estados Unidos?

Kast : Desearía que hubiera más claridad de convicción con compasión. Desearía que una sección del cristianismo no demonizara a otra sección del cristianismo, porque hay cristianos como yo, y como mi denominación, que consideran el acceso seguro y legal al aborto como parte de lo que significa hacer justicia. Somos personas cristianas profundamente fieles. Me encantaría ese respeto de mis hermanos más conservadores en la fe.

Valoro una conversación más matizada. Valoro mucho la consideración. Y deseo que aquellos que están considerando las opciones frente a ellos sean honrados y respetados, y que el gobierno y las instituciones e incluso Dios no tengan la última palabra sobre cómo tomamos las mejores opciones para nosotros.

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Que sea ley: la marea verde llega al Festival de Cannes


Infobae Cultura dialogó con el director argentino Juan Solanas, quien presentará en la selección oficial del reconocido festival francés su primer documental que muestra la lucha argentina por el aborto legal, seguro y gratuitoPor Noelia Gomez5 de mayo de 2019

Juan Solanas
Juan Solanas

Que sea ley es el primer documental de Juan Solanas, hijo del senador y mítico cineasta Fernando Pino Solanas. Será el única película que representará a la Argentina en la 72° edición del Festival de Cannes, que se desarrollará entre el 14 y el 25 de mayo. En una charla con Infobae Cultura, Solanas aseguró que eligió no ubicarse en un lugar neutro sino en defensa de los derechos de la mujer a poder decidir sobre sus cuerpos.

-¿Cuál fue su primer contacto con el tema del aborto en la Argentina?

– Viví 37 años en Francia, pero nací y me crié en la Argentina. Siempre estoy muy atento a lo que pasa allá. Cuando me enteré por el año 2002 que el aborto seguía siendo ilegal, pensé que era un chiste. Me pareció un delirio ya que en el país donde vivía hacía ya bastantes décadas que era legal. El tema me impactó tanto, al punto que en el primer largo, Nordeste, narro desde la ficción la historia de dos mujeres que enfrentan un aborto clandestino. Es una temática que sigo porque no me entra en la cabeza. Apenas supe que había una posibilidad de saliera la ley, la seguí muy de cerca. Concretamente, el 14 de junio a la noche, me puse el despertador a la madrugada para escuchar en directo los argumentos de los Diputados. Me puso muy feliz, yo estaba en Montevideo -donde vivo- y decidí venir a la Argentina a registrar ese momento histórico. Me enganché enseguida con las chicas que la estaban peleando en la calle. Me quedé haciendo entrevistas con referentes, senadores, etc. Lo hacía sin saber que iba a terminar en una película. Me parecía importante que quedara un registro sobre todo porque las primeras semanas después del voto uno creía que iba a salir la ley.

-¿Cuándo se dio cuenta de que todo ese material se convertiría en un documental?

-La noche de la votación de Senadores. Estuve bajo la lluvia filmando y cuando no salió me quedó clarísimo que esto se tenía que convertir en una película. A partir de ahí, estuve casi nueve meses filmando. Me hice cuatro mil kilómetros en auto pasando por Jujuy, Santiago del Estero, Tucumán, Córdoba y entre otras provincias. Quise mostrar la realidad. Aquellos que dicen salvar las dos vidas tienen una postura irresponsable y ligera cuando tenés en frente tanto dolor y muerte. Entre los testimonios que recogí están los de la mamá de Ana María Acevedo, el de Belén  o del movimiento “Las Criadas”, organizado por “Periodistas Argentinas” . Dejé que la realidad se imponga. En ningún momento aparece mi voz ni se me escucha haciendo las preguntas, tampoco le insistí a nadie para que participe, si se daba, se daba. Es la cámara filmando, se trata de un documento muy visual.

Juan Solanas junto a Nora Cortiñas
Juan Solanas junto a Nora Cortiñas

– ¿Qué diferencias notaste de la realidad que se vive en la Ciudad de Buenos Aires a la de otras ciudades del país?

– Es una lucha muy dura en general. Si además estás en Tucumán o en Jujuy es doblemente más duro. Las chicas que luchan para que salga la ley son increíbles y tienen unos ovarios descomunales. Fue muy crudo escuchar todas estas historias imposibles de imaginar. Aplique una especie de dogma: lo que se me presentó lo filmé. Una de las cosas que me cuidé mucho fue no hacer ningún tipo de bajada de línea. Solo ofrecí la cámara para que la que sufrió esto tenga una ventana hacia el mundo y diga su verdad. No hice ningún tipo de casting. Me iban llegando los casos.

– ¿Cómo fue el proceso de filmación?

– El 95% del registro lo hice solo con la cámara. Hubo varias razones: una es que fue a pulmón absoluto, no tuve el apoyo de nadie. Entonces no había manera de entrar en un esquema de producción. Por otro lado, al estar sólo, se generaba mucha más intimidad para hacer que alguien entre en confianza y te cuente algo que en todos los casos es muy difícil y doloroso. Es diferente cuando filmás con un equipo tradicional, con luces, micrófonos, sonidistas. Fue mucho más fácil para alguien que no está acostumbrado a hablar frente a una cámara. Me llamaban y yo iba con mi mochila y mi trípode.

Juan Solanas junto a la familia de Ana María Acevedo
Juan Solanas junto a la familia de Ana María Acevedo

-¿Qué sensaciones se te cruzan al presentar la película en Cannes?

– Estar en Cannes es un milagro siempre. Vos te presentás con toda la ilusión pero de ahí a quedar seleccionado hay un abismo. Es una gran alegría. No lo esperaba porque es un documental totalmente político. Ahora, le puse toda la garra del mundo para terminarlo y llegar en tiempo y forma. Además, digo que es milagroso porque llegué sobre la hora de cierre a entregar el work in progressSoy ateo pero supongo que si Dios existe es verde.

-¿Cómo te sentiste en tu primera experiencia en un documental?

– Soy bastante imaginativo por esa razón siempre me volqué a la ficción. No fue algo planeado, fue más bien impulsivo, cuando salió la votación de diputados me emocioné y supe que debía estar allí con la cámara. Tiene que ser ley y en lo que yo pueda contribuir voy a hacerlo. Por eso me da mucha alegría lo de Cannes porque es una ventana extraordinaria, es una de las cajas de resonancia más potentes que hay. Toda la prensa pone su vista ahí. En este caso, que la película que represente a la Argentina en la selección oficial sea una película absolutamente militante y furiosamente verde me da una enorme satisfacción.

Afiche del documental “Que sea ley”
Afiche del documental “Que sea ley”

-¿Tenés pensado un recorrido después de Cannes?

– Todavía no, lo de Cannes me sorprendió. Me parece extraordinario. Después haré todo lo posible para que se ve y llegue a la mayor cantidad de personas. Además yo quiero que se vea en toda Latinoamérica, donde hay 300 millones de mujeres que tienen prohibido abortar. Además, como todo es clandestino es muy difícil de contabilizar. Voy a tratar que vayan mujeres del movimiento a hablar a Cannes que es una vidriera al mundo. Hay que hacer un pañuelazo allá. Hay que aprovechar ya que el 28 de mayo se presenta de vuelta el proyecto de ley y en Cannes vamos a pasarla entre el 15 y el 25, me da mucha alegría que se haya alineado todo. Jamás pensé que iba a llegar a presentarlo para el festival por razones de tiempo. Era una picardía no hacerlo ya que iba a ser extraordinario. Esta ley va a salir en algún momento pero si no lo hace pronto van a seguir muriendo un montón de mujeres. Es nefasto que sigamos viviendo así. Siembra mucho dolor, rompe vidas, destruye familias.

-Sos hijo de uno de los documentalistas más reconocidos a nivel mundial, además de ser uno de los senadores más comprometidos en que salga la ley, ¿tuviste alguna charla con él para pensar la película?

– Por supuesto que pudo ver varias veces el montaje. Le encantó la película, ni hablar que llega en época marcada por la coyuntura de las elecciones y sirve para reinstalar el tema, con el cual él está muy comprometido. Para mí, es muy lindo porque en un punto es continuar con su legado. Él arrancó con La hora de los hornos que es un documental que marcó y lanzó el cine militante, no hay facultad de cine en el mundo que no hable de esa película y me da mucho placer como hijo de poder hacer mi aporte. La militancia es algo que viví con mis padres desde muy chico, pensá que nosotros tuvimos que exiliarnos, para mí la vida es política. Yo hago cine y lo que me mueve a la hora de filmar es hacer un contenido tenga un mensaje político. En definitiva, un cineasta es un tipo que cuenta cosa con imágenes nunca me había propuesto hacer un documental y si lo hubiese planeado no hubiese salido tan bien.

https://www.infobae.com/cultura/2019/05/05/que-sea-ley-la-marea-verde-llega-al-festival-de-cannes/

“Siempre habrá sacerdotes homosexuales, el celibato debería ser opcional”


27 DE ABRIL 2019 – 01:21 Entrevista con Anselm Grün, sacerdote y monje benedictino alemán.Silvia Noviasky

"Siempre habrá sacerdotes homosexuales, el celibato debería ser opcional"

Foto Andrés Mansilla

Luego de casi nueve años, el sacerdote y monje benedictino alemán Anselm Grn llegó nuevamente a Salta. El doctor en teología es reconocido por sus cerca de 300 escritos sobre espiritualidad, de los que se vendieron más de 10 millones de copias traducidas a diferentes idiomas. Cada visita suya suele ser polémica, al punto que en algunas ciudades se organizaron marchas oponiéndose a sus charlas. A pesar de eso, no deja de ser convocante. Llegó a la Argentina para presentar “Víctimas y victimarios, romper las cadenas en la Iglesia, la sociedad y la familia”, en el que aborda el tema que aqueja a la Iglesia desde un punto crítico: los abusos eclesiásticos. Advierte que la institución no formó a sus sacerdotes en enseñanzas teológicas del poder clerical ni de la sexualidad. Desde los diez años ya sabía que quería ser cura, y hace casi 30 está al frente de la Abadía de Mnsterschwarzach (Alemania). Allí, en una casa de recogimiento asiste a “personas en crisis”, entre ellas a varios sacerdotes. Advierte que “siempre habrá sacerdotes homosexuales”, que serlo no es un pecado y que el celibato debería ser opcional. Yendo más allá, asegura que las mujeres podrían ser sacerdotes de una iglesia que las ha relegado.

Su libro habla de los victimarios, que deben rendir cuenta, que deben sentir dolor y de la empoderación de las víctimas. ¿Puede cumplirse esto en las condiciones actuales?

Las víctimas deben ser valoradas por la Iglesia. La Iglesia debe ocuparse de los primeros puntos, de que los victimarios, sacerdotes, no triunfen sobre las víctimas, de que la Iglesia lamente, llore y reconozca el dolor de las víctimas. La Iglesia debe tener humildad, si no se vuelve dura y estéril como dicen los psicólogos. Es un proceso muy largo este duelo, no son meras disculpas. El tercer punto creo que es el aspecto personal de lo que es el acompañamiento pastoral con la víctima. En la terapia, la víctima puede volver a tomar su vida en sus propias manos.

¿Cree que la Iglesia dimensiona lo que sucede, que siente ese dolor al que se refiere?

En Alemania de alguna manera se la obliga, no puede dar excusas. La prensa escribe sobre el tema, las víctimas se organizaron y exigen que se las escuche. Tenemos que pensar en cómo manejar el poder clerical. También en cómo manejar adecuadamente la sexualidad. El celibato se cuestiona, aunque seguramente no es la única causa. Hay investigaciones que hizo el Estado alemán en las diócesis alemanas. El 4% de los sacerdotes célibes cometió abuso sexual, pero solo el 1% de los diáconos casados. El celibato es un tema sobre el que hay que cuestionar. A nuestra abadía van sacerdotes y mujeres que han entrado en crisis. El celibato es posible, pero debería ser optativo. Para nosotros, los monjes, el celibato es una decisión, pero para los sacerdotes del mundo no es necesario. Antes el celibato era aceptado y el sacerdote vivía en comunidad. Ahora vive en soledad y las sociedad cuestiona eso. Para muchos el celibato es una sobreexigencia.

Varios medios reflejaron la postura de obispos de diferentes países en las que se podía ver que aún ponían el foco en la víctima y no reconocían abiertamente como algo negativo el abuso sexual.

No conozco a esos obispos, pero en algunos países como en Polonia, la Iglesia tiene una acción muy poderosa. Hay muchos obispos que están en una situación difícil, pero darles la culpa a las víctimas es absolutamente inadecuado. Quien tiene la culpa es el adulto, nunca la víctima. Si le echa la culpa al niño se lo vuelve a abusar. Es una señal de inmadurez , típica represión para la Iglesia de los últimos 30 años. Al menos en Alemania la Iglesia despertó, no puede taparlo con excusas piadosas, no va más.

Cuando hay que explicarle a alguien que el abuso está mal, es difícil ver un cambio a corto plazo…

En un clima así evidentemente no. La Iglesia protegía a los victimarios y no a las víctimas. La Iglesia debe estar siempre al lado de las víctimas, no de los victimarios. La herida es muy profunda en varias formas: primero el abuso sexual en sí, el abuso de poder, el abuso de la confianza. El monaguillo confió en el sacerdote. Muchos monaguillos alumnos en internados católicos habían disfrutado de esa atmósfera sagrada que se abusó. Eso es una herida muy profunda, porque en quién más vamos a confiar si todo eso que es sagrado ha sido violado.

¿Cuánto tiempo llevará reponerse a la Iglesia? ¿Qué medidas concretas se necesitan?

Lo que la Iglesia tiene que hacer es no mentir, escuchar a las víctimas. Ese proceso tardará varios años. El peligro de que uno siempre reprima, tape o cubra está siempre. Obviamente, es importante que los periodistas lo descubran y lo revelen y no sean parte de esa metodología de ceder al poderoso. Para la Iglesia son 10 años seguro.

¿Cómo la Iglesia llegó a esta crisis?

El sacerdote tiene una posición muy autárquica, y no tienen la formación en materia de sexualidad. La teología romana evaluaba de alguna manera negativamente a la sexualidad. Todo lo evaluado negativamente queda pegado en mí, y lo exteriorizo, no positivamente. El sacerdote debe tener un manejo maduro de su sexualidad. Sin reconocerse a sí mismo lo que está haciendo, es exteriorizar sus propias necesidades con otros. Hay un principio de la psicología que dice que solo lo que acepto, lo que reconozco, lo puedo transformar. Es difícil decir cómo llegamos hasta acá. El mayor riesgo fue el mal uso de poder. No había una teología de poder ni de sexualidad en la Iglesia, y con ambos temas ahora la Iglesia tiene problemas.

¿La Iglesia debería denunciar los abusos?

Obviamente que sí, debe hacerlo públicos. Quien tiene privilegios los retiene, aunque con esta crisis la Iglesia comience a despedirse de privilegios.

¿Qué piensa de la homosexualidad?

La homosexualidad no es un pecado. Tal vez para la teología moral romana, pero no para la alemana. Hace 28 años acompaño a sacerdotes en la casa de recogimiento. Siempre hay sacerdotes homosexuales. En general el homosexual es gente muy espiritual, tienen mucho sentido de la estética. Por eso me enoja cuando alguien dice para afuera de una manera y en la realidad, en el interior, es totalmente diferente.

¿Es posible recuperar a un abusador sexual?

Hay que diferenciar, la pedofilia es una enfermedad que no se puede sanar. Ahí solamente hay que proteger a las personas expuestas. De vez en cuando hay casos donde se hace un trato exagerado de demasiada cercanía física inadecuada. Lo que necesita el sacerdote es ver su propia verdad. Debe ver cuál es el dolor que ha generado e intentar resarcirlo, siendo consciente de sus propias limitaciones, ya no va a ser arrogante, va a ser humilde y ya no va a moralizar. Entonces en ese momento podría estar recuperado.

¿Qué piensa sobre el movimiento mundial feminista?

Hay sacerdotes que no aceptan a las mujeres como tales. La Iglesia está perdiendo a muchas mujeres. Hay profesoras de teología y muchas dan la misa de responso en el lugar del diácono, y son mucho más cálidas en esos momentos. Son avances. También hay comunidades dirigidas por una mujer, pero no pueden dar los sacramentos. No hay motivo teológico para que la mujer no sea sacerdote. La sociedad se va desarrollando y la Iglesia debe adaptarse.

¿Qué piensa sobre el pedido de aborto legal?

No juzgo a las mujeres que hicieron abortos. Todos los psicólogos que no son cristianos saben que un aborto siempre es un problema para la mujer. De alguna manera siempre hay sentimientos de culpabilidad, y si eso solo se expresa como un derecho… En la Iglesia también hubo sacerdotes que se opusieron agresivamente en contra del aborto. Se pusieron por encima de las mujeres, sin realmente acercarse a ellas. Los sacerdotes, sobre todo si son célibes, deberían quedarse afuera del tema.

https://www.eltribuno.com/salta/nota/2019-4-26-22-14-0–siempre-habra-sacerdotes-homosexuales-el-celibato-deberia-ser-opcional

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