Fundamentalismo evangélico e integrismo católico. Un ecumenismo sorprendente


 

Os presentamos el enfático artículo sobre política y religión recién publicado por Antonio Spadaro en el último número de la revista La Civiltà Cattolica italiana y que ha creado tanto defensores como retractores entre la comunidad religiosa, así como un gran interés por la prensa internacional. Ahora también, y en exclusivo, el artículo completo en español en nuestro blog de La Civiltà Cattolica Iberoamericana.

por Antonio Spadaro S.I. y Marcelo Figueroa

In God We Trust: tal es la frase impresa en los billetes bancarios de Estados Unidos de América, una frase que es también el lema nacional actual. La frase apareció por vez primera en una moneda del año 1864, pero no se hizo oficial hasta haber pasado por una resolución conjunta del Congreso en 1956. Significa «En Dios confiamos», y es un lema importante para una nación que en las raíces de su fundación tiene también motivaciones de carácter religioso. Para muchos se trata de una simple declaración de fe, mientras que para otros es la síntesis de una fusión problemática entre religión y Estado, entre fe y política, entre valores religiosos y economía.

Religión, maniqueísmo político y culto al apocalipsis

Especialmente en algunos Gobiernos de Estados Unidos de las últimas décadas se notó el creciente papel de la religión en los procesos electorales y en las decisiones de gobierno: un papel también de orden moral en la identificación de lo que está bien y lo que está mal.

Por momentos esta compenetración entre política, moral y religión asumió un lenguaje maniqueo que divide la realidad entre el bien absoluto y el mal absoluto. En efecto, después de que Bush hablara en su tiempo de un «eje del mal» que hay que enfrentar y, después de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, hiciera referencia a la responsabilidad de «liberar el mundo del mal», hoy el presidente Trump dirige su lucha contra una entidad colectiva genéricamente amplia, la de los «malos» (bad) o, también, «muy malos» (very bad). A veces los tonos utilizados por los que lo apoyan en algunas campañas asumen connotaciones que podríamos definir como «épicas».

Estas actitudes se basan en principios fundamentalistas protestantes evangélicos de comienzos del siglo pasado que se han ido radicalizando poco a poco. En efecto, se pasó de un rechazo a todo aquello que es «mundano», como se consideraba la política, a perseguir una influencia fuerte y determinada de esa moral religiosa en los procesos democráticos y sus resultados.

El término «fundamentalismo evangélico», que hoy puede asimilarse a «derecha protestante evangélica» o «teoconservadurismo», tiene sus orígenes entre los años 1910 y 1915. En esa época, Lyman Stewart, un millonario del sur de California, publicó 12 volúmenes titulados Los fundamentos (The Fundamentals). El autor procuraba responder a la «amenaza» de las ideas modernistas de la época resumiendo el pensamiento de los autores cuyo apoyo doctrinal apreciaba. De ese modo, ejemplificaba la fe evangélica en cuanto a los aspectos morales, sociales, colectivos e individuales. Entre los que apreciaron los volúmenes de Stewart hay varios exponentes políticos y también dos presidentes recientes como Ronald Reagan y George W. Bush.

El pensamiento de las colectividades sociales religiosas inspiradas por autores como Stewart considera a Estados Unidos como una nación bendecida por Dios y no vacila en fundar el crecimiento económico del país en la adhesión literal a la Biblia. En el curso de los últimos años esto se ha visto alimentado, además, por la estigmatización de enemigos a los que, por decirlo así, se «demoniza».

En el universo que amenaza su modo de entender el American way of life se han sucedido a lo largo del tiempo los espíritus modernistas, los derechos de los esclavos negros, los movimientos hippies, el comunismo, los movimientos feministas, y así siguiendo, hasta llegar, hoy, a los inmigrantes y a los musulmanes. Para mantener el nivel de conflicto, sus exégesis bíblicas se han impulsado cada vez más hacia lecturas descontextualizadas de los textos del Antiguo Testamento sobre la conquista y la defensa de la «tierra prometida», más que guiarse por la mirada incisiva y llena de amor del Jesús de los Evangelios.

Dentro de esta narrativa no se proscribe aquello que impulsa al conflicto. No se considera el nexo existente entre capital y beneficios y la venta de armas. Por el contrario: a menudo la misma guerra es asimilada a las heroicas empresas de conquista del «Dios de los ejércitos» de Gedeón y de David. En esta visión maniquea, las armas pueden asumir una justificación de carácter teológico, y hoy no faltan tampoco pastores que buscan para ello un fundamento bíblico, utilizando fragmentos de la Sagrada Escritura como excusas fuera de contexto.

Otro aspecto interesante es la relación que esta colectividad religiosa —compuesta principalmente por blancos de extracción popular del Sur estadounidense profundo— tiene con la «creación». Hay como una suerte de «anestesia» respecto de los desastres ecológicos y de los problemas generados por el cambio climático. El «dominionismo» que profesan —que considera a los ecologistas como personas contrarias a la fe cristiana— hunde sus propias raíces en una comprensión literal de los relatos de la creación del libro del Génesis, una comprensión que coloca al hombre en una situación de «dominio» sobre la creación, mientras que esta queda sometida al arbitrio del hombre en un bíblico «sometimiento».

En esta visión teológica, los desastres naturales, los dramáticos cambios climáticos y la crisis ecológica global no solamente no se perciben como una alarma que debería inducirlos a revisar sus dogmas, sino, por el contrario, como signos que confirman su concepción no alegórica de las figuras finales del libro del Apocalipsis y su esperanza en «unos cielos nuevos y una tierra nueva».

Se trata de una fórmula profética: combatir las amenazas que se ciernen sobre los valores cristianos estadounidenses y esperar la inminente justicia de un Armagedón, una rendición de cuentas final entre el bien y el mal, entre Dios y Satanás. En este sentido, todo «proceso» (de paz, de diálogo, etc.), colapsa frente a la apremiante urgencia del fin, de la batalla final contra el enemigo. Y la comunidad de los creyentes, de la fe (faith), se convierte en la comunidad de los combatientes, de la batalla (fight). Una tal lectura unidireccional de los textos bíblicos puede inducir a anestesiar las conciencias o a apoyar activamente las situaciones más atroces y dramáticas que el mundo vive fuera de las fronteras de la propia «tierra prometida».

El pastor Rousas John Rushdoony (1916-2001) es el padre del denominado «reconstruccionismo cristiano» (o «teología dominionista»), que ha tenido un gran impacto en la visión teopolítica del fundamentalismo cristiano. Es la doctrina que alimenta a organizaciones y redes políticas como el Council for National Policy y el pensamiento de sus exponentes, como Steve Bannon, actual chief strategist de la Casa Blanca y partidario de una geopolítica apocalíptica.[1]

«Lo primero que tenemos que hacer es dar voz a nuestras Iglesias», dicen algunos. El significado real de este tipo de expresiones es que se espera de ello la posibilidad de influir en la esfera política, parlamentaria, jurídica y educativa para someter las normas públicas a la moral religiosa.

En efecto, la doctrina de Rushdoony sostiene la necesidad teocrática de someter el Estado a la Biblia, con una lógica no diferente de la que inspira el fundamentalismo islámico. En el fondo, la narrativa del terror que alimenta el imaginario de los yihadistas y de los neocruzados abreva en fuentes no demasiado distantes entre sí. No hay que olvidar que la teopolítica que inspira la propaganda del Estado Islámico se funda en el mismo culto a un apocalipsis que hay que apresurar lo más posible. Por tanto, no es casual que George W. Bush haya sido reconocido como un «gran cruzado» por el propio Osama bin Laden.

Teología de la prosperidad y retórica de la libertad religiosa

Otro fenómeno relevante junto al maniqueísmo político es el paso del pietismo puritano original, basado en La ética protestante y el espíritu del capitalismo, de Max Weber, a la «teología de la prosperidad», propugnada principalmente por pastores millonarios y mediáticos y por organizaciones misioneras con una fuerte influencia religiosa, social y política. Ellos anuncian un «evangelio de la prosperidad», según el cual Dios desea que los creyentes disfruten de salud física, riqueza material y felicidad personal.

Es fácil percibir cómo algunos mensajes de las campañas electorales y sus semióticas abundan en referencias al fundamentalismo evangélico. Por ejemplo, a veces se ven imágenes en que los líderes políticos aparecen con aire triunfal con una Biblia en la mano.

Una figura relevante que inspiró a presidentes como Richard Nixon, Ronald Reagan y Donald Trump es el pastor Norman Vincent Peale (1898-1993), que ofició el primer matrimonio del actual presidente y el funeral de sus padres. Peale fue un predicador exitoso: vendió millones de ejemplares de su libro El poder del pensamiento positivo (1952), lleno de frases como «Si crees algo, lo obtendrás», «Si repites “Dios está conmigo, ¿quién estará contra mí?”, nada te detendrá», «Imprime en tu mente tu imagen de éxito, y el éxito llegará», etc. Muchos telepredicadores de la prosperidad mezclan mercadeo, dirección estratégica y predicación, concentrándose más en el éxito personal en la salvación o en la vida eterna.

Un tercer elemento, junto al maniqueísmo y al evangelio de la prosperidad, es una forma particular de proclamar la defensa de la «libertad religiosa». Claramente, la erosión de la libertad religiosa es una grave amenaza dentro de un creciente secularismo. Pero hay que evitar que su defensa se avenga al ritmo de los fundamentalismos de la «religión en libertad», percibida como un desafío virtual directo a la laicidad del Estado.

El ecumenismo fundamentalista

Basándose en los valores del fundamentalismo se está desarrollando una extraña forma de sorprendente ecumenismo entre fundamentalistas evangélicos y católicos integristas, unidos por la misma voluntad de una influencia religiosa directa en la dimensión política.

Algunos que se profesan católicos se expresan a veces en formas hasta hace poco tiempo desconocidas en su tradición y mucho más cercanas a los tonos evangélicos. En términos de atracción de masa electoral, estos electores se definen como value voters. El universo de convergencia ecuménica entre sectores que, paradójicamente, son competidores en cuanto a la pertenencia confesional, es bien definido. Este encuentro en torno a objetivos comunes se da en el terreno de temas como el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la educación religiosa en las escuelas y otras cuestiones consideradas genéricamente morales o ligadas a los valores. Tanto los evangélicos como los católicos integristas condenan el ecumenismo tradicional y, sin embargo, promueven un ecumenismo del conflicto que los une en el sueño nostálgico de un Estado de rasgos teocráticos.

La perspectiva más peligrosa de este extraño ecumenismo puede adscribirse a su visión xenófoba e islamófoba, que invoca muros y deportaciones purificadoras. La palabra «ecumenismo» se traduce así en una paradoja, en un «ecumenismo del odio». La intolerancia es marca celestial de purismo, el reduccionismo es metodología exegética y el ultraliteralismo es su clave hermenéutica.

Es clara la enorme diferencia que hay entre estos conceptos y el ecumenismo alentado por el papa Francisco con varios referentes cristianos y de otras confesiones religiosas, que se mueve en la línea de la inclusión, de la paz, del encuentro y de los puentes. Este fenómeno de ecumenismos opuestos, con percepciones contrapuestas de la fe y visiones del mundo en que las religiones desarrollan papeles inconciliables es, tal vez, el aspecto más desconocido y al mismo tiempo más dramático de la difusión del fundamentalismo integrista. A este nivel se comprende el significado histórico del compromiso del papa contra los «muros» y contra toda forma de «guerra de religión».

La tentación de la «guerra espiritual»

Por el contrario, el elemento religioso no debe confundirse nunca con el político. Confundir poder espiritual y poder temporal significa poner el uno al servicio del otro. Un rasgo claro de la geopolítica del papa Francisco consiste en no dar apoyos teológicos al poder para imponerse o para encontrar un enemigo interno o externo a combatir. Hay que huir de la tentación transversal y «ecuménica» de proyectar la divinidad sobre el poder político que se reviste de ella para sus propios fines. Francisco socava desde dentro la máquina narrativa de los milenarismos sectarios y del «dominionismo», que prepara para el apocalipsis y para el «choque final».[2] El énfasis puesto en la misericordia como atributo fundamental de Dios expresa esta exigencia radicalmente cristiana.

Francisco quiere romper el vínculo orgánico entre cultura, política, instituciones e Iglesia. La espiritualidad no puede ligarse a gobiernos o a pactos militares, porque ella está al servicio de todos los hombres. Las religiones no pueden considerar a algunos como enemigos jurados ni a otros como enemigos externos. La religión no debe convertirse en la garantía de los grupos dominantes. Y sin embargo, es justamente esta dinámica de espurio sabor teológico la que intenta imponer su propia ley y su propia lógica en el campo político.

Impresiona una cierta retórica utilizada, por ejemplo, por los comentaristas de Church Militant, una exitosa plataforma digital estadounidense abiertamente alineada a favor de un ultraconservadurismo político que utiliza los símbolos cristianos para imponerse. Esta instrumentalización se define como «auténtico cristianismo». Para expresar sus propias preferencias ha creado una precisa analogía entre Donald Trump y Constantino por una parte, y entre Hillary Clinton y Diocleciano por la otra. En esta perspectiva, las elecciones estadounidenses fueron entendidas como una «guerra espiritual».[3]

Este enfoque bélico y «militante» parece decididamente fascinante y evocador para un cierto público, sobre todo por el hecho de que la victoria de Constantino —dada por imposible contra Majencio, que contaba con el respaldo de todo el establishment romano— debía atribuirse a una intervención divina: in hoc signo vinces.

Así pues, Church Militant se pregunta si la victoria de Trump podría atribuirse a la oración de los estadounidenses. La respuesta sugerida es positiva. La consigna indirecta para el presidente Trump, nuevo Constantino, es clara: debe actuar en consecuencia. Un mensaje muy directo, por tanto, que quiere condicionar la presidencia connotándola con los rasgos de una elección «divina». In hoc signo vinces, justamente.

Hoy más que nunca es necesario despojar al poder del pomposo ropaje confesional, de sus corazas, de sus armaduras oxidadas. El esquema teopolítico fundamentalista quiere instaurar el reino de una divinidad aquí y ahora. Y, obviamente, la divinidad es la proyección ideal del poder constituido. Esta visión genera la ideología de conquista.

En cambio, el esquema teopolítico verdaderamente cristiano es escatológico, es decir, mira al futuro y quiere orientar la historia presente hacia el reino de Dios, reino de justicia y de paz. Esta visión genera el proceso de integración que se despliega con una diplomacia que no corona a nadie como «hombre de la Providencia».

Y es también por eso que la diplomacia de la Santa Sede quiere establecer relaciones directas y fluidas con las superpotencias, pero sin entrar en las redes de alianzas y de influencias prestablecidas. En este marco el papa no quiere negar ni dar la razón a nadie, porque sabe que en la raíz de los conflictos hay siempre una lucha de poder. Por tanto, no hay que imaginarse una «alineación» por razones morales o, peor aún, espirituales.

Francisco rechaza radicalmente la idea de la realización del reino de Dios en la tierra, que estaba en la base del Sacro Imperio Romano y de todas las formas políticas e institucionales similares, hasta la dimensión del «partido». Si así se entendiese, el «pueblo elegido» entraría en un complicado entrelazamiento de dimensiones religiosas y políticas que le haría perder la consciencia de su estar al servicio del mundo y lo contrapondría a quien está alejado, a quien no le pertenece, es decir, al «enemigo».

Es así como las raíces cristianas de los pueblos no deben entenderse nunca de manera etnicista. Las nociones de «raíces» y de «identidad» no tienen el mismo contenido para el católico y para el identitarista neopagano. Más aún: el etnicismo triunfalista, arrogante y vengativo es lo contrario del cristianismo. El 9 de mayo dijo el papa en una entrevista al diario francés La Croix: «Sí, Europa tiene raíces cristianas. El cristianismo tiene el deber de regarlas, pero en un espíritu de servicio como para el lavatorio de los pies. El deber del cristianismo para Europa es el servicio». Y también: «La aportación del cristianismo a una cultura es la de Cristo con el lavatorio de los pies, o sea, el servicio y la donación de la vida. No debe ser una aportación colonialista».

Contra el miedo

¿En qué sentimiento se basa la persuasiva tentación de una alianza espuria entre política y fundamentalismo religioso? En el miedo a la fractura del orden constituido y en el temor al caos. Más aún, esta tentación funciona justamente gracias al caos que se percibe. La estrategia política para el éxito se torna en la de elevar los tonos del conflicto, exagerar el desorden, agitar los ánimos del pueblo con la proyección de escenarios inquietantes más allá de todo realismo.

En este punto la religión se convertiría en garante del orden, y una de las partes políticas encarnaría sus exigencias. La invocación del apocalipsis justifica el poder querido por un dios o en connivencia con un dios. Y el fundamentalismo se revela así no como producto de la experiencia religiosa, sino como una concepción pobre e instrumental de dicha experiencia.

Por eso Francisco está desarrollando una contranarración sistemática respecto de la narrativa del miedo. Hay que combatir, pues, la manipulación de esta época de ansiedad y de inseguridad. Por este mismo motivo Francisco omite valientemente dar cualquier legitimación teológico-política a los terroristas, evitando toda reducción del islam al terrorismo islamista. Y no se la da tampoco a aquellos que postulan y que quieren una «guerra santa» o que construyen barreras de alambre de púas. Efectivamente, el único alambre de púas para el cristiano es el de la corona de espinas que Cristo tiene en la cabeza.[4]

[1] Bannon cree en la visión apocalíptica que teorizaron William Strauss y Neil Howe en su libro The Fourth Turning: What Cycles of History Tell Us About America’s Next Rendezvous with Destiny, Nueva York, Broadway Books, 1997Cf. también N. Howe, «Where did Steve Bannon get his worldview? From my book», en The Washington Post, 24 de febrero de 2017.

[2] Cf. A. Aresu, «Pope Francis against the Apocalypse», en Macrogeo(https://goo.gl/V5695i), 9 de junio de 2017.

[3] Cf. «Donald “Constantine” Trump? Could Heaven be intervening directly in the election?», en Church Militant (https://goo.gl/JjMhiL).

[4] Para profundizar estas reflexiones véase D. J. Fares, «L’antropologia politica di Papa Francesco», en Civ. Catt. 2014 I 345-360; A. Spadaro, «La diplomazia di Francesco. La misericordia come processo politico», ibíd. 2016 I 209-226 (trad. cast.: Íd., «La diplomacia de Francisco. La misericordia como proceso político» en Vida Nueva 2998, 23 al 29 de julio de 2016, 22-32); D. J. Fares, «Papa Francesco e la politica», ibíd. 2016 I 373-385; J. L. Narvaja, «La crisi di ogni politica cristiana. Erich Przywara e l’“idea di Europa”», ibíd. 2016 I 437-448; Íd., «Il significato della politica internazionale di Francesco», ibíd., 2017 III 8-15.

http://blogs.herdereditorial.com/la-civilta-cattolica-iberoamericana/fundamentalismo-evangelico-e-integralismo-catolico/

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MEDELLIN: CONMEMORACIÓN ECUMÉNICA 500 AÑOS DE LAS REFORMAS DE LA IGLESIA.


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EE.UU. Los consejeros evangélicos de Trump quieren una reunión con el Papa Francisco sobre un artículo polémico


Por Michelle Boorstein 7 de agosto a las 22:14  

El Papa Francis escucha al Presidente Trump durante una audiencia privada en el Vaticano el 24 de mayo. (Evan Vucci / AFP / Getty Images)

 

El consejo asesor evangélico del presidente Trump está pidiendo al Papa Francisco que se reúna con él y otros altos funcionarios del Vaticano para discutir “los esfuerzos para dividir a los evangélicos y católicos”.

La petición, que fue reportada por vez primera en Time , llega unas semanas después de que dos de los aliados más cercanos de Francisco publicaran un artículo extremadamente crítico sobre el activismo político compartido de los evangélicos y católicos conservadores, diciendo que tiene “una ideología de conquista”.

La pieza atrajo gran atención debido a la conexión que los autores -un sacerdote católico italiano y un pastor presbiteriano argentino- tienen con el Papa y por su rango: Despreciaba todo, desde el evangelismo conservador y el evangelio de la prosperidad hasta la idea popular de que Estados Unidos Es bendecido por Dios. Se publicó a mediados de julio en la influyente publicación jesuita La Civilta Cattolica, con sede en Roma.

Fue la última de una serie de movimientos rocosos entre el círculo de Trump y el Papa, sobre temas como el muro de México y el cambio climático.

La carta, fechada el 3 de agosto, fue firmada por Johnnie Moore, un ex vicepresidente de la Universidad de la Libertad que ahora sirve como portavoz de unas pocas docenas de evangélicos que informalmente asesoran a Trump y que representan El grupo de la fe visto como tener el acceso más regular a la Casa Blanca desde la elección.

Las personas que han estado en reuniones de grupo en la Casa Blanca incluyen a Tony Perkins del Consejo de Investigación Familiar, Robert Jeffress de la Primera Iglesia Bautista en Dallas y Paula White del Nuevo Centro Cristiano del Destino en Florida.

La pieza de La Civilta Cattolica desencadenó un intenso debate. A muchos críticos de Trump le encantaba ver el nombre de Francis adjunto a una pieza que criticó por su nombre en los líderes de la Casa Blanca, incluyendo a Steve Bannon, un católico, a quien llamó “partidario de una geopolítica apocalíptica”. Otros creían que pintó una caricatura de la religión estadounidense, Y señaló que el Papa y sus consejeros no entienden bien las cuestiones.

Cuando se le preguntó si el grupo tomaría las críticas en el artículo de los jesuitas, dada la cercanía de los autores con Francisco, Moore dijo en una entrevista que tal vez hay una “brecha de comprensión” en el Vaticano.

“Yo soy y muchos de nosotros estamos genuinamente sorprendidos de que un papa que tiene principalmente una reputación como constructor de puentes, si lo supiera, que permitiera que algo así fuera publicado. Si su construcción de puentes se extiende incluso a aquellos en su propia iglesia y la iglesia mayor o la iglesia extendida que no está de acuerdo con esta pieza “, dijo.

Sólo partes de la carta de los evangélicos al Papa se hicieron públicas.

“Es en este momento de persecución, división política y conflicto global que también hemos presenciado los esfuerzos para dividir a los católicos y evangélicos. Pensamos que sería de gran beneficio sentarse juntos y discutir estas cosas. Entonces, cuando no estamos de acuerdo podemos hacerlo dentro del contexto de la amistad. Sin embargo, estoy seguro de que encontraremos una vez más que estamos de acuerdo mucho más de lo que no estamos de acuerdo, y podemos trabajar juntos con diligencia en esas áreas de acuerdo “, escribió Moore.

Era imposible medir inmediatamente el impacto de la carta, que para algunos líderes religiosos era el equivalente de una papa caliente.

La archidiócesis de Washington, a quien se le dio la carta, se negó a hacer comentarios, al igual que la oficina de prensa del Vaticano. Varios líderes católicos y evangélicos se negaron a hacer comentarios, entre ellos la Asociación Nacional de Evangélicos, en cuyo consejo se encuentra Moore.

La denominación se ha vuelto cada vez menos importante para los cristianos americanos, y las alianzas de fe que son más poderosas en la vida estadounidense hoy en día tienden a centrarse en los objetivos de la política. Los católicos conservadores y los evangélicos trabajan muy de cerca en cosas tales como oponerse al matrimonio gay y abogar por los refugiados cristianos de Oriente Medio. Los católicos más progresistas y los evangélicos trabajan estrechamente en cosas tales como la inmigración y la atención de la salud – ambas áreas en las que sus alianzas las tienen combatiendo contra la Casa Blanca de Trump.

Muchos líderes religiosos institucionales han criticado fuertemente a Trump, pero esta es una época en la que las instituciones religiosas tradicionales han estado disminuyendo en influencia pública. La única excepción es el Papa Francisco, con las encuestas que regularmente lo muestran entre los líderes más respetados por los estadounidenses. Sin embargo, también ha suscitado una intensa aversión entre ciertos grupos de conservadores, en particular los que se oponen a su visión del ambientalismo y un limitado mercado libre.

Trump ganó a los votantes evangélicos blancos 80-16 por ciento sobre Hillary Clinton, y los votantes católicos blancos 61-37 por ciento. Los evangélicos no blancos fueron 72-24 por ciento para Clinton, mientras que los católicos no blancos fueron aproximadamente 67-25 por ciento para ella.

Reproducir video 4:38
Cómo Trump apeló a los votantes blancos y evangélicos
Un número abrumador de blancos, los evangélicos votaron por Donald Trump, 81-16 por ciento, según los resultados de la encuesta de salida. Libby Casey habla con la reportera religiosa Sarah Pulliam Bailey sobre cómo Trump apeló a este grupo y lo que esperaban de él una vez en el cargo. (El Washington Post)

“La iglesia tiene una enorme responsabilidad en el empoderamiento de las mujeres”


“La iglesia tiene una enorme responsabilidad en el empoderamiento de las mujeres”

La Dra. Kimberly M. Lymore durante su intervención en una mesa redonda del seminario de PAWEEN. © Everdith Landrau/CMI

26 July 2017

English version published on: 27 July 2017

Las historias jamás contadas y el potencial ignorado de las mujeres afrodescendientes fueron el tema central de un seminario organizado a principios de este mes por la Red Ecuménica Panafricana para el Empoderamiento de las Mujeres (PAWEEN) –un proyecto del Departamento de Educación Teológica Ecuménica del Consejo Mundial de Iglesias (CMI)– en el Instituto Ecuménico de Bossey del CMI. Esta entrevista con la Dra. Kimberly M. Lymore es la primera de una serie que presentará la visión de algunos de los participantes en ese seminario.

La Dra. Lymore es una teóloga católica de los Estados Unidos de América. Obtuvo su doctorado en ministerio en McCormick Theological Union en 2009. Su tesis se titula: “Dios es imparcial: estableciendo la conexión entre el culto y la justicia” (“God Doesn’t Tilt: Making the Connection Between Worship and Justice”). La Dra. Lymore es en la actualidad asociada pastoral en la comunidad religiosa de Santa Sabina, y directora del programa de becas Tolton de la Unión Teológica Católica.

P: ¿Ha experimentado la solidaridad de otras mujeres afrodescendientes a lo largo de su vida? ¿De qué manera la han empoderado esas experiencias para contribuir al movimiento ecuménico y al desarrollo sostenible?

Siempre he estado rodeada de mujeres panafricanas de diferentes denominaciones, pero la reunión de PAWEEN ha sido la experiencia de solidaridad más profunda que he vivido jamás. En ella se dieron cita mujeres con un alto nivel educativo y muy comprometidas, que se toman en serio sus becas, y además están decididas a utilizar cualquier medio o plataforma disponible para sensibilizar y alertar sobre los problemas que afectan a las niñas y mujeres panafricanas.

El seminario de PAWEEN me ha capacitado para usar cualquier plataforma para plantear las cuestiones que conciernen a las niñas y mujeres panafricanas, no solo en los Estados Unidos, sino también para hablar sobre lo que está pasando en todo el mundo.

P: ¿Qué lección se lleva del seminario de PAWEEN?

Que las mujeres empoderadas pueden llegar muy lejos cuando trabajan juntas.

P: ¿Cuáles son sus planes para empoderar a otras mujeres panafricanas en el futuro? ¿Qué seguimiento le va a dar a este seminario?

He participado en varios grupos de mujeres. Fierce Women of Faith se dedica a buscar formas en que las mujeres de Chicago pueden abordar el problema de la violencia armada. Otro grupo es el Consorcio Nacional de Mujeres Negras en el Ministerio, que se ocupa de los asuntos de las mujeres dedicadas al trabajo ministerial y proporciona un espacio seguro en que estas pueden intercambiar sus experiencias y preocupaciones.

Tengo pensado mantener el contacto con PAWEEN de aquí en adelante y hacer todo lo posible para impulsar la agenda que hemos presentado en el seminario.

P: ¿Existen áreas en que todavía es especialmente necesaria la solidaridad con las mujeres afrodescendientes?

El ámbito donde veo una especial necesidad de solidaridad es en la violencia perpetrada contra nuestras niñas. Esto está ocurriendo en todas partes y tenemos que hacer que todo el mundo tome consciencia de lo que está pasando.

P: ¿Cuál es concretamente el papel de las iglesias y de la fe cristiana en el empoderamiento de las mujeres panafricanas?

La iglesia tiene una enorme responsabilidad de ayudar a empoderar a las mujeres porque las mujeres constituyen la mayoría del liderazgo de esas instituciones. Es necesario que haya igualdad de acceso a la educación, especialmente a la educación teológica, para que las mujeres puedan ocupar los prestigiosos cargos que han ocupado hasta ahora los hombres. También es necesario que la iglesia se una a las mujeres panafricanas de todo el mundo para hacer frente a las graves injusticias que se han cometido contra las niñas y mujeres panafricanas, como las violaciones, la trata de personas, la desigualdad salarial, etc.

Más información sobre la Red Ecuménica Panafricana para el Empoderamiento de las Mujeres

Puede acceder a las grabaciones de varias mesas redondas del seminario PAWEEN a través del canal del CMI en YouTube

Más información sobre la Red Ecuménica Panafricana para el Empoderamiento de las Mujeres

http://www.oikoumene.org/es/press-centre/news/church-has-huge-responsibility-empowering-women

COLOMBIA.MEDELLIN:  Sábado 29 de Julio en la Universidad Claretiana de 2pm a 5pm, en conmemoración a los 500 Años de la Reforma Protestante en Medellín-Colombia


Cordialmente invitad@s a nuestro primer evento académico a realizarse,  este Sábado 29 de Julio en la Universidad Claretiana de 2pm a 5pm, en conmemoración a los 500 Años de la Reforma Protestante en Medellín-Colombia

ENTRADA GRATUITA /MAYOR INFO VER ANEXO

Si no conoces el impacto de este suceso en la historia del mundo, te invitamos a ver estos dos vídeos:

Documental Latinoamericano,

https://www.youtube.com/watch?v=KipTXb-WkGw


Testimonial Colombia,

L@S ESPERAMOS!

Ing. ENRIQUE RUÍZ CARVAJAL

Coordinador Evangelismo Región Oriente Colombia
-Misión Luterana Emaús-

SÁBADO 29 DE JULIO: CONTEXTO HISTÓRICO DE LAS REFORMAS. PABLO MORENO (PASTOR BAUTISTA-CALI) Y CARLOS ARBOLEDA (SACERDOTE CATÓLICO-MEDELLÍN)


La invitación es para que nos puedan acompañar en la tarde del SÁBADO
29 DE JULIO DE 2017 EN EL PRIMER EVENTO ACADÉMICO QUE VAMOS A TENER.

Les informamos sobre todas las actividades a realizar. Son cuatro
encuentros de reflexión y una celebración litúrgico-ecuménica (esta
última por definir el lugar). El plan de actividades es el siguiente:

Sábado 19 de agosto: El ser humano no está en venta. Elsa Tamez
(Metodista-Bucaramanga) y Jairo Henao (Sacerdote Católico-Medellín
UPB).

Sábado 30 de septiembre: La creación no está en venta. Alirio
Cáceres (Católico-Bogotá) y Anibal Cañaveral (Biblista
Católico-Ecuménico, especialista en la lectura campesina de la
Biblia).

Sábado 28 de octubre: La Salvación no está en venta. Loida Sardiñas
(Anglicana-Bogotá) y Gonzalo de la Torre (Misionero Claretiano,
Biblista).

SIEMPRE SERÁ EN LA SEDE DE UNICLARETIANA EN MEDELLÍN (AVENIDA DEL
FERROCARRIL CON MOORE). DE 2.00 P.M. A 6:00 P.M.

Los esperamos este próximo sábado 29 de julio. Esta iniciativa de la
celebración de los 500 años está enmarcada dentro de los temas de
perdón, reconciliación y paz en la que todos los cristianismos en
Colombia tienen una gran responsabilidad.

Gracias por su gentil atención. Los esperamos a todas y todos el
próximo sábado.

Contactos

Germán Ortiz Díaz

Misionero Claretiano

Celular: 316 577 87 85

REMITIDO AL E-MAIL

Entrevista exclusiva: Antonio Spadaro en su artículo sobre “El ecumenismo del odio” en Estados Unidos


El Papa Francisco acepta un número de La Civilta Cattolica del Padre Antonio Spadaro, editor de la revista jesuita, en febrero. (Foto CNS / L’Osservatore Romano, folleto)

“Hemos expresado nuestra opinión sobre un fenómeno”, el de “una extraña forma de ecumenismo” uniendo “grupos marginales de integristas católicos y algunos grupos de fundamentalistas evangélicos” en el campo político. Eso es lo que Antonio Spadaro, SJ, uno de los coautores de “Fundamentalismo Evangélico e Integralismo Católico”, un artículo que ha suscitado mucha discusión en los Estados Unidos y en otros lugares, dijo a América en una entrevista exclusiva en Roma, al día siguiente de su publicación.

El artículo que describe “un ecumenismo del odio” fue publicado en La Civiltà Cattolica, la revista bimestral italiana autorizada, el 13 de julio, después de su aprobación por el Vaticano. Ha adquirido especial importancia porque fue escrita por dos personas cercanas al Papa Francisco: el padre Spadaro, redactor jefe de La Civiltà Cattolica, y Marcelo Figueroa, laico presbiteriano y editor de la edición argentina de L’Osservatore Romano, el diario vaticano.

Para comprender mejor los antecedentes y objetivos del artículo, y cómo debe interpretarse, América entrevistó al padre Spadaro en Roma. La siguiente es una transcripción completa de la entrevista.

¿Por qué usted y su colega autor, Marcelo Figueroa, decidieron centrarse en este tema? ¿Cuál es el trasfondo de la decisión de escribir sobre él?

Conozco a Marcelo Figueroa a veces cuando viene a Roma y, en general, hablamos de muchos temas, e intercambiamos opiniones sobre la situación en la iglesia y la situación política en el mundo. La última vez que nos reunimos discutimos el tema de la situación que se está creando entre algunos grupos católicos integralistas con cierto tipo de fundamentalismo evangélico y encontramos que coincidimos en la perspectiva desde su punto de vista como protestante y el mío como católico . Él es presbiteriano, y algunos pastores presbiterianos desarrollaron este enfoque fundamentalista.

Discutimos esta cuestión y decidimos escribir este artículo juntos, él desde su perspectiva protestante y yo desde el católico.

¿Cuál es la pregunta central que desea plantear con este artículo?

La cuestión central es la manipulación mutua entre la política y la religión, que es un riesgo que no es exclusivo de los Estados Unidos, es un riesgo constante. A menudo este fundamentalismo nace de la percepción de una amenaza, de un mundo amenazado, de un mundo que se derrumba, y por eso responde con una religión de una lectura de la Biblia transformada en un mensaje ideológico de miedo. Es una manipulación de la ansiedad y la inseguridad. Y la iglesia se transforma, por tanto, en una especie de secta, una secta de lo puro, una opción de lo puro, aunque numéricamente pequeña, que pretende imponer su visión a la sociedad, prescindiendo de cualquier forma de diálogo. Es una manera de abandonar lo que se percibe como una cultura “bárbara”. Algunos llaman a esto “el cristianismo auténtico.

Hoy, por desgracia, un enfoque guerrero y militante parece más atractivo y evocador para ciertos sectores de la sociedad. Vemos el riesgo de una convergencia de acercamiento entre los grupos marginales de integristas católicos y algunos grupos de fundamentalistas evangélicos en una forma extraña de ecumenismo que tiende a imponerse incluso a través de su forma de comunicarse en la plaza pública.

Algunos llaman a esto “cristianismo auténtico”. La intolerancia se convierte así en la marca del purismo.

¿Sería cierto que su análisis de la situación de la Iglesia Católica en los Estados Unidos es el de una iglesia en peligro de un enfoque fundamentalista de la fe? ¿Sobre qué estabas basando tus reflexiones?

Como dije antes, existe este riesgo tanto en el ambiente católico como en el protestante. Basamos nuestro análisis de este riesgo en lo que leemos y observamos.

¿Cree que su análisis se relaciona principalmente con los comentaristas católicos – en otras palabras, a los medios de comunicación – o para la jerarquía o de las “personas en los bancos”?

Nuestro análisis es transversal. No se refiere a una categoría específica del Pueblo de Dios. Pero, ciertamente, vemos la multiplicación de sitios web, blogs y cuentas de Twitter que tienden a mover la opinión pública y reaccionar de forma viva ya menudo de manera violenta y fundamentalista. Estas realidades crean una burbuja dentro de sí mismos. Claramente, no nos estamos refiriendo de manera global a la jerarquía oa los comentaristas, sino más bien a algo que va transversalmente a través del Pueblo de Dios. Se encuentra en todas partes. No digo que sea un fenómeno mayoritario, pero es algo que está presente en la vida del Pueblo de Dios hoy en día.

¿Es este tipo de fundamentalismo católico-evangélico algo que penetra la iglesia y la política en otros países?

Sí. Se trata de un riesgo que no sólo se limita a los Estados Unidos, sino que también es válido en otros países … Es la manera de mirar de manera casi nostálgica a los Estados teocráticos o, en cualquier caso, es una forma de Mira a la religión para consolidarse, e invoca muros y deportaciones que hiere. El plan teopolítico fundamental es establecer un reino de la divinidad aquí y ahora. Y esa divinidad es obviamente la proyección del poder que se ha construido. En Europa, este riesgo se conoce como Constantinismo, por el cual la iglesia encuentra apoyo en la política y, viceversa, la política encuentra su justificación en una teoría religiosa. Este es un riesgo que está presente en varios lugares del mundo. Hoy, más que nunca, el poder necesita ser removido de su vestido confesional marchito.

Curiosamente, a partir de las respuestas que ya hemos recibido a nuestro artículo, observo que la gente ha aplicado esta teoría a otros países. Algunos han mencionado países europeos, otros latinoamericanos. Noto que las personas que han leído el artículo han aplicado la teoría a sus propias situaciones.

Es la manera de mirar de una manera casi nostálgica a los estados teocráticos o, en cualquier caso, es un camino que mira a la religión para consolidarse, e invoca muros y deportaciones que la herida.

¿Es habitual que La Civiltà Cattolica exprese su opinión sobre la Iglesia Católica en un país en particular?

Desde el pasado febrero, La Civiltà Cattolica ha sido una revista internacional publicada en cinco idiomas. Es necesario, por lo tanto, tener una visión internacional tanto a nivel religioso como político. No hemos expresado nuestra opinión sobre la Iglesia Católica en general. Hemos expresado nuestra opinión sobre un fenómeno y buscado contribuir a su comprensión.

¿Así que se están enfocando en el fenómeno y no en el país?

¡Exactamente! Pero, debo añadir que es la tradición de La Civiltà Cattolica reflexionar sobre los fenómenos eclesiales que pueden afectar a varios países del mundo. Normalmente, hay un artículo en cada número sobre los diversos países del mundo desde el punto de vista de la política internacional y de la política de la iglesia a nivel internacional. Esto ha sido parte de nuestra tradición desde la fundación de la revisión en 1850. En esta edición, queríamos subrayar un fenómeno y trató de entenderlo, no centrarse en una nación.

Debo añadir que también hemos encontrado en Italia este riesgo de connivencia entre la Iglesia y el Estado. Es importante reconocer que todos somos ciudadanos, y no dividimos a los ciudadanos en creyentes o no creyentes, católicos o protestantes. Lo que es verdaderamente importante en la vida política es reconocer que todos somos ciudadanos de este país.

Está claro que los católicos y protestantes evangélicos están llamados a colaborar y trabajar juntos. Nuestra atención se centró en … valores que parecen ser evangélicos, pero de hecho son ideológicos.

Ha habido asociaciones o alianzas sancionadas por la iglesia entre los obispos católicos y líderes evangélicos en los Estados Unidos sobre la libertad religiosa. ¿Estás cuestionando estos tipos de esfuerzos?

En nuestro artículo preferimos no referirnos a ninguna situación particular. Consideramos que las alianzas positivas entre católicos y protestantes siempre valen la pena cuando se unen sus esfuerzos en favor de los pobres, el cuidado del medio ambiente, la promoción del desarrollo humano integral, El cuidado de los migrantes y los refugiados, el cuidado de la familia y su misión, y la protección y el apoyo de la vida humana. Está claro que los católicos y protestantes evangélicos están llamados a colaborar y trabajar juntos. Nuestra atención se centró en los fenómenos que han degenerado y se basan en valores que parecen ser evangélicos, pero de hecho son ideológicos. Nos referimos a aquellos que forman lo que llamamos “el ecumenismo del odio” en sus diversas expresiones.

Es cierto que este artículo, como otros artículos de La Civil Cattolica, fue aprobado por el Vaticano?

Sí. La Civiltà Cattolica es una revista revisada por pares. Sus artículos son siempre leídos y aprobados por la Secretaría de Estado antes de su publicación. Lo mismo era cierto para este artículo.

Algunas respuestas tempranas al artículo han sugerido que confunde las principales alianzas políticas / religiosas conservadoras (en torno a temas como el aborto, la libertad religiosa y el matrimonio entre personas del mismo sexo) con las posiciones marginales extremas que describe. Otros han sugerido que demoniza a cualquiera que pueda estar conectado a estas posiciones, incluso cuando pide un espíritu más amplio de diálogo. ¿Cómo responderías a estos críticos?

No era nuestra intención demonizar a nadie. Destacamos el riesgo en ciertas situaciones. No queríamos demonizar a los conservadores o progresistas en estas situaciones en las que nos concentramos. Destacamos cómo algunos valores religiosos son manipulados con fines políticos. Veo esta manipulación como muy arriesgada, independientemente de si es hecha por los progresistas o por los conservadores. Es problemático. Hoy vemos la manipulación de la religión por partes de las fuerzas políticas ultraconservadoras en varios países. Pero sostenemos que en el campo político las diferencias de posición son no sólo legítimas sino también necesarias.

A lo largo de su historia, Estados Unidos fue único en su adhesión a la doctrina de la “separación de la iglesia y el estado”. En las últimas décadas, la tendencia ha ido notablemente hacia el otro lado, en el que la religión y la política se han entrelazado cada vez más. Para algunos, aunque no todos, las opiniones religiosas se consideran la única calificación de aptitud para cargos políticos. ¿Cómo ve la Iglesia esta vejatoria tendencia en la vida pública? ¿Y cómo mantiene la Iglesia un equilibrio adecuado en la interacción con el mundo y su política?

El cristianismo está llamado a ser el fermento en la sociedad, y por lo tanto a llevar los valores cristianos dentro de la vida civil de la sociedad junto con las otras fuerzas activas en la sociedad. Los cristianos son llamados, junto con otras personas, incluyendo a aquellos que piensan diferente de ellos, para construir una sociedad mejor. Por lo tanto, las iglesias no están llamadas a ser un instrumento de la política, y por lo tanto la política debe evitar la manipulación de las iglesias para imponerse en el campo de la política social. La Iglesia pide a los políticos que se comprometan en el mundo a construir un mundo mejor a través del diálogo, aportando sus propios valores a este proyecto respetando la separación fundamental de la iglesia y el estado. Por lo tanto, la iglesia debe procurar asegurar que Dios y la religión no sean manipulados con propósitos políticos.

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