El cardenal Jean-Louis Tauran, distinguido diplomático del Vaticano, ha muerto


El cardenal restauró el brillo de la oficina de diálogo interreligioso del Vaticano y, en gran parte debido a su esfuerzo, es una de las oficinas más importantes de la actualidad.
Robert Mickens, Roma 
Ciudad del Vaticano
6 de julio de 2018

El cardenal Jean-Louis Tauran, como presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, se reúne con clérigos musulmanes en la mezquita nacional de Baitul Mukarram en Dhaka, Bangladesh, el 26 de abril de 2011. (Foto de Chandan Robert Rebeiro)

El cardenal Jean-Louis Tauran, uno de los diplomáticos papales más brillantes de su generación y, más recientemente, el principal funcionario del Vaticano sobre las relaciones con los musulmanes y otras confesiones no cristianas, murió a los 75 años.

También fue camarlengo de la Santa Iglesia Romana, el funcionario que administra los asuntos del Vaticano durante el interregno antes de que se elija un nuevo Papa, y ocupó numerosos cargos administrativos importantes en la Curia Romana.

Medios del Vaticano dijeron que el cardenal francés murió el jueves por la tarde en Hartford (Connecticut) mientras se quedaba con las Hermanas Franciscanas de la Eucaristía, una comunidad religiosa que generosamente apoyó.

Tauran, quien famoso anunció al mundo la elección del Papa Francisco en 2013, había luchado contra los efectos progresivos de la enfermedad de Parkinson y la escoliosis en los últimos 15 años o más. Él había estado en los Estados Unidos para recibir tratamiento médico.

Acababa de cumplir su undécimo año como presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, un puesto que Benedicto XVI le encomendó el 25 de junio de 2007.

La delicada tarea del cardenal fue reconstruir la confianza con el mundo musulmán, que había sido gravemente dañado después de una conferencia que el ex Papa pronunció nueve meses antes en Regensburg, Alemania.

Tauran, quien durante mucho tiempo había sido reconocido como el diplomático más experto en el Vaticano, también tuvo la tarea de reconstituir el trabajo de diálogo específicamente religioso del consejo pontificio, que Benedicto XVI se había fusionado temporalmente con el departamento de cultura del Vaticano.

El cardenal restauró rápidamente el brillo de la oficina y, en gran parte debido a sus esfuerzos, es una de las oficinas más importantes del Vaticano en la actualidad.

Jean-Louis Pierre Tauran nació el 5 de abril de 1943 en la ciudad de Burdeos, en la famosa región vinícola del suroeste de Francia. Poco después de ingresar al seminario diocesano enseñó brevemente en un internado en el Líbano, cumpliendo su servicio militar obligatorio como objetor de conciencia.

Completó sus estudios teológicos en la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma, donde también obtuvo un doctorado en derecho canónico.

Tauran fue ordenado sacerdote en la Archidiócesis de Burdeos en 1969 y después de cuatro años de trabajo parroquial fue enviado de regreso a Roma para ser preparado como diplomático de la Santa Sede en la élite de la Academia Eclesiástica Pontificia.

La primera asignación extranjera fue en 1975 en la nunciatura papal en la República Dominicana, seguida de un anuncio análogo en el Líbano.

El cardenal Agostino Casaroli, entonces secretario de Estado, llamó a Tauran a la sede diplomática de la Santa Sede en el Vaticano en 1983, donde se convertiría en el “ministro de relaciones exteriores” de facto (arzobispo-secretario para las relaciones con los Estados), cargo que ocupó desde 1990- 2003.

El entonces Arzobispo Tauran en este momento se había convertido en el más reconocido diplomático del Vaticano.

Se rumoreaba que era el sucesor del cardenal Angelo Sodano como secretario de Estado, pero su lucha contra el Parkinson y la curvatura espinal causada por la escoliosis parecieron llevar su carrera a un abrupto y prematuro final.

Tauran renunció como jefe de la oficina exterior del Vaticano en octubre de 2003, pocos días después de que Juan Pablo II anunciara que estaba convirtiendo al francés de 60 años en cardenal, pero sin cartera.

No fue hasta casi dos meses después que el Papa lo convertiría en Bibliotecario y Archivista de la Santa Iglesia Romana, en gran parte un puesto de consuelo que venía con un sombrero rojo y solía estar ocupado por eclesiásticos que se preparaban para la jubilación.

Pero para el cardenal Tauran resultó ser solo un respiro temporal del servicio a tiempo completo.

Solo un poco menos de cuatro años después, Benedicto XVI lo empujó nuevamente al centro de la actividad diplomática, esta vez específicamente dirigida al mundo musulmán, y el cardenal, a pesar de sus problemas de salud, se enfrentó al desafío con creces.

Con su muerte, ahora hay 124 cardenales que tienen menos de 80 años y son elegibles para votar en un cónclave.

https://international.la-croix.com/news/cardinal-jean-louis-tauran-distinguished-vatican-diplomat-has-died/7998?utm_source=Newsletter&utm_

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Se necesitan zapatos sólidos y no guantes cálidos para dar los siguientes pasos en el camino ecuménico


Se necesitan zapatos sólidos y no guantes cálidos para dar los siguientes pasos en el camino ecuménico

El secretario general del CMI Rev. Dr Olav Fykse Tveit da a bienvenida al papa Francisco a su llegada al Centro Ecuménico de Ginebra. Fotografía: Albin Hillert/CMI

03 de julio de 2018

Versión en español publicada el: 04 de julio de 2018

Por Stephen Brown*

Cuando el secretario general del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), Olav Fykse Tveit, visitó por primera vez al papa Benedicto XVI en el Vaticano en diciembre de 2010, llevó consigo un par de guantes cálidos como regalo para el Pontífice.

“En invierno protegen bien del frío,” dijo Tveit, teólogo luterano bien acostumbrado a la temporada de nieve y hielo de su Noruega natal. “Por lo tanto, en estos tiempos en que, según dicen algunos, nos encontramos en un invierno ecuménico, son un símbolo de la posibilidad de seguir hacia adelante a pesar de las dificultades.”

No obstante, casi ocho años después, en su visita a Ginebra el 21 de junio por invitación del CMI para conmemorar su 70° aniversario, el papa Francisco habló no de invierno sino de cuánto aguardaba “el florecimiento de una nueva primavera ecuménica.”

Fundado en 1948, el CMI engloba a 350 iglesias protestantes, ortodoxas, anglicanas y de otras tradiciones religiosas de todo el mundo. La Iglesia Católica Romana no es miembro, pero coopera con el CMI en determinados ámbitos.

La reunión en Ginebra se describió como una “peregrinación ecuménica”, bajo el lema “Caminar, orar y trabajar juntos.”

Se trató de la tercera visita papal tras la del papa Pablo VI en 1969 y la de Juan Pablo II en 1984.

Mientras sus predecesores destacaron durante sus visitas el papel distintivo del papado en la Iglesia Católica Romana, el papa Francisco dijo al CMI que había venido “como un peregrino en busca de unidad y paz.”

Según Martin Bräuer, experto en catolicismo del Instituto de Investigación Ecuménica de Bensheim en Alemania, Francisco “trata la cuestión del ecumenismo de una manera diferente a la que estábamos acostumbrados.”

El papa está “convencido de que los cristianos deben actuar y dar testimonio juntos y que deben hablar con una sola voz sobre los grandes desafíos que afronta la humanidad tales como la solidaridad, la paz, el medio ambiente y la justicia.”

Por ese motivo, Bräuer escribió en un artículo publicado en la revista del CMI, The Ecumenical Review, “que depende de los encuentros personales: para hablar los unos con los otros, y no los unos sobre los otros.”

El año después de su elección en 2013, Francisco visitó una comunidad pentecostal; en 2015, se convirtió en el primer papa en haber entrado en una iglesia Valdense en Italia; y al año siguiente, en el primero en haberse reunido con un Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, el patriarca Cirilo, en la Habana.

El papa Francisco viajó entonces a Lund, en Suecia, para una conmemoración conjunta católica/luterana con la Federación Luterana Mundial el 31 de octubre de 2016 para inaugurar el 500 Aniversario de la Reforma Protestante.

Dos días después de su regreso del CMI, el papa Francisco celebró su primera reunión con representantes de la Organización de Iglesias Africanas Independientes.

“Francisco también desea poner las cosas en marcha en lo que respecta al ecumenismo y por consiguiente crear una nueva dinámica destinada a cambiar la manera en que las iglesias comunican a nivel interno y externo,” dijo Bräuer.

El papa está desarrollando, según Bräuer, “un modelo de unidad para preservar la identidad de las diferentes iglesias sin eclipsar la identidad del conjunto.”

Ya en 2010, en un libro de entrevistas autobiográficas y en una frase que configuraría el lema de su visita al CMI, el entonces Cardenal Jorge Mario Bergoglio habló de la búsqueda de “una diversidad reconciliada que implique caminar juntos, orando y trabajando juntos.”

En su alocución como papa a los líderes del CMI en Ginebra, Francisco pareció dar un paso más refiriéndose ahora al camino de “una comunión reconciliada hacia la manifestación visible de esa fraternidad que ya une a los creyentes.”

En sus palabras de bienvenida al papa Francisco, Tveit, secretario general del CMI, describió el lema del encuentro como el reflejo de un nuevo impulso en el movimiento ecuménico unido.

“Hoy estamos marcando un hito en nuestro viaje,” dijo, añadiendo más adelante, “No nos detendremos aquí. Continuaremos, podemos hacer mucho juntos por aquellos que nos necesitan.”

Para los siguientes pasos en la temporada de la primavera ecuménica, parece que lo que se necesita no son guantes cálidos, sino zapatos sólidos para caminar.

Stephen Brown, editor de la revista trimestral del Consejo Mundial de Iglesias, The Ecumenical Review, viajó en el avión papal con el papa Francisco.

 

Texto íntegro del artículo “el papa Francisco y el Ecumenismo,” por Martin Bräuer en  The Ecumenical Review, Marzo de 2017

El papa Francisco visita el CMI

Fotografías en alta resolución de la visita

https://www.oikoumene.org/es/press-centre/news/stout-shoes-not-warm-gloves-needed-for-the-next-steps-on-the-ecumenical-path

Arzobispo alemán dará Comunión a protestantes en “casos individuales”


Redacción ACI Prensa

Foto referencial Pixabay (dominio público)

Foto referencial Pixabay (dominio público)

El Arzobispo de Paderborn (Alemania), Mons. Hans-Josef Becker, anunció que dará la Comunión a los protestantes casados con católicos en “casos individuales”.

Según informa el diario alemán Westfalenblatt, el 27 de junio el Prelado dijo a sus sacerdotes que el documento “Caminar con Cristo sobre la pista de la unidad: matrimonios interconfesionales y participación común en la Eucaristía, un subsidio pastoral de la Conferencia Episcopal Alemana” ofrece “ayuda espiritual para la decisión de consciencia en casos individuales acompañados por el cuidado pastoral”.

“En la reunión del Consejo Presbiteral de la Arquidiócesis de Paderborn el 27 de junio de 2018 presenté mi interpretación y formulé la expectativa de que todos los pastores de la Arquidiócesis de Paderborn se familiaricen intensivamente con el documento guía y actúen con espíritu de responsabilidad pastoral”, dijo el Arzobispo al diario Westfalenblatt.

Refiriéndose a los matrimonios de cristianos de distintas denominaciones como matrimonios “que unen denominaciones”, el Arzobispo indicó que a través del bautismo, su fe Cristiana y el “sacramento del matrimonio”, esos esposos “están unidos”.

En esos matrimonios, el cónyuge protestante podría recibir la Eucaristía si tiene un profundo deseo de hacerlo ya que “es un tema de llegar a una decisión responsable de consciencia”. Sin embargo, precisó, esto no constituye un “permiso general” para recibir la Comunión.

La decisión de Mons. Becker se dio el mismo día que la Conferencia Episcopal Alemana emitió una declaración en la que expresó que busca “proporcionar asistencia espiritual a los que expresan temas de conciencia en casos individuales que reciben cuidado pastoral para las parejas en matrimonios interdenominacionales, que tienen la grave necesidad espiritual de recibir la Eucaristía”.

El tema, resaltaron, “será analizado con mayor detalle, de acuerdo a la carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Nos gustaría ofrecer al Santo Padre y a la Curia Romana nuestra asistencia en esta materia. El asunto será revisado una vez más en la asamblea plenaria de otoño de la Conferencia Episcopal Alemana en septiembre de 2018”.

Un día después, el 28 de junio, el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Cardenal Luis Francisco Ladaria Ferrer, aseguró que la carta enviada por su dicasterio con el visto bueno del Papa Francisco “no era directamente un freno sino un llamado a la reflexión”, en relación a la propuesta de los obispos alemanes para dar la Comunión a los protestantes casados con católicos.

La carta indicaba, entre otras cosas, que el documento de los obispos alemanes tenía serios problemas y no estaba “maduro para su publicación”.

El Prefecto reiteró así lo dicho por el Santo Padre el 21 de junio cuando indicó que la carta “no ha sido ningún freno. Es regir la cosa para andar por buen camino”.

La Arquidiócesis de Paderborn fue fundada en el 799, exactamente hace 1219 años. CNA Deutsch –agencia en alemán del Grupo ACI– se puso en contacto con esta arquidiócesis para confirmar la noticia pero hasta el cierre de esta edición no recibió respuesta.

Actualización

La Arquidiócesis de Paderborn confirmó este lunes 2 de julio a CNA Deutsch que efectivamente Mons. Hans-Josef Becker decidió dar la Comunión a protestantes casados con católicos en “casos individuales”.

La oficina del Vicario General de la Arquidiócesis envió una declaración en la que se señala que todos los “agentes pastorales” –que en Alemania se refiere no solo a sacerdotes y diáconos, sino también a laicos especialistas contratados por las diócesis– son  quienes deben familiarizarse con el documento de los obispos alemanes.

Preguntada sobre si se sabe cuántos matrimonios interdenominacionales existen en Paderborn, la Arquidiócesis indicó que no hay cifras disponibles al respecto.

Sobre si los esposos protestantes de católicos tendrán acceso a otros sacramentos, incluyendo la Confesión antes de recibir la Comunión, el Vicario General indicó que “las reglas generales de la ley de la Iglesia Católica se aplican en la Arquidiócesis de Paderborn”.

https://www.aciprensa.com/noticias/arzobispo-aleman-dara-comunion-a-protestantes-en-casos-individuales-82217?utm_source=boletin&utm_medium=email&utm_campaign=n

Fe Y Razón: Ecumenismo En Tiempos Laicos


El Papa visitó Suiza para reunirse con el Consejo Mundial de las Iglesias. ¿De qué sirve que las religiones cristianas dialoguen cuando una gran parte del mundo ya no es creyente?

  1. Un encuentro muy singular. El pasado 21 de junio, Francisco viajó a Ginebra para participar en el 70 aniversario de la Fundación del Consejo Mundial de las Iglesias (CMI), al que fue invitado para dar un mensaje para la unidad de los cristianos.

Lo interesante de este evento es que la Iglesia católica no es miembro del CMI, que engloba a 349 Iglesias protestantes, luteranas, anglicanas y ortodoxas de más de 110 países, aunque sí que participa en numerosas comisiones de trabajo desde hace 50 años.

  1. “Caminar juntos”. Desde el comienzo de su pontificado, el Papa Francisco ha buscado la manera de no tener que esperar a que los teólogos encuentren la manera de integrar las diferencias doctrinales entre católicos, reformados, ortodoxos y evangélicos, para poder realizar actividades conjuntas entre las diversas confesiones cristianas.

El Pontífice argentino ha manifestado en diversos momentos que hoy mismo ya podemos empezar a “caminar juntos”. En efecto, ahora mismo los cristianos de las diversas confesiones podemos rezar juntos, hacer tareas caritativas juntos, estudiar juntos, etcétera.

En su discurso, el Pontífice propuso que vayamos juntos “ha­cia las múl­ti­ples pe­ri­fe­rias exis­ten­cia­les de hoy, para lle­var jun­tos la gra­cia sa­na­do­ra del Evan­ge­lio a la hu­ma­ni­dad que sufre”. E invito a que nos preguntemos “si es­ta­mos ca­mi­nan­do de ver­dad o solo con pa­la­bras, si los her­ma­nos nos im­por­tan de ver­dad y los en­co­men­da­mos al Se­ñor o es­tán le­jos de nuestros intereses reales”.

Epílogo. En un mundo secularizado, hablar de ecumenismo no es algo inútil, sino necesario. Pues el ver que hoy día los creyentes no pelean sino dialogan, rezan unidos y trabajan juntos, es una señal para los demás que las religiones unen y llevan a la paz.

Los deseos de fraternidad y paz que la Revolución francesa y el marxismo inútilmente quisieron instaurar al margen de la fe hoy pueden ser buscados por la vía religiosa ecuménica ya sin el fantasma de la violencia o el fanatismo.

http://amqueretaro.com/opinion/2018/06/30/fe-y-razon-ecumenismo-en-tiempos-laicos

Papa: El diálogo entre las diversas religiones es fuente de paz


201-06-23 Emouna Fraternite AlumniAudiencia del Santo Padre a la Delegación de la Asociación “Emouna Fraternité Alumni”  (Vatican Media)

Gratitud y aliciente del Santo Padre Francisco a la Delegación de la Asociación “Emouna Fraternité Alumni”, que refuerza las relaciones entre las diversas religiones haciéndolas capaces “de participar en el debate público en la sociedad secularizada”

Emanuela Campanile – Ciudad del Vaticano

“Ustedes  atestiguan la posibilidad de vivir un sano pluralismo, respetuoso de las diferencias y de los valores de los que cada uno es portador”.

Con este reconocimiento y con el auspicio de caminar como hermanos por el camino del encuentro, el Pontífice se dirigió a la Delegación de la Asociación “Emouna Fraternité Alumni”, a la que recibió esta mañana en la Sala de los Papas del Palacio Apostólico del Vaticano.

La Asociación y el programa “Emouna”

La Asociación “Emouna Fraternité Alumni” nació en el año 2016 dentro del programa “Emouna, el anfiteatro de las religiones”. Se trata de un proyecto propuesto e iniciado por el Instituto de estudios políticos de París, con el objetivo de formar a los ministros de culto de las diversas comunidades religiosas y de reforzar los nexos y el conocimiento recíproco, para asumir el lugar  que les corresponde dentro del mundo laico y de la cultura.

Diálogo, contribución a la paz

Con referencia a la Exhortación apostólica Evangelii gaudium y al discurso a los participantes en la Conferencia internacional por la Paz en el Cairo, el Pontífice ha querido poner de relieve, una vez más, la contribución de las religiones “para la paz en el mundo”:

“(…) El diálogo entre los creyentes de las diversas religiones es una condición necesaria para contribuir  a la paz en el mundo. Por lo tanto, los animo a perseverar en su recorrido, estando atentos  a conjugar tres actitudes fundamentales para favorecer el diálogo: el deber de la identidad, el coraje de la alteridad y la sinceridad de las intenciones”.

La Religión es parte de la solución

Al animar a los presentes en este encuentro a que hagan “crecer una cultura del encuentro y del diálogo” no construida sobre un “sincretismo acomodadizo”, sino nutrido por la comprensión  de las diferencias “puesto que el bien de cada uno está en el bien de todos”, el Papa Francisco concluyó diciendo:

“La religión no es un problema, sino parte de la solución: (…) Ella nos recuerda que es necesario elevar el ánimo hacia lo Alto, para aprender a construir  la ciudad de los hombres”.

Palabras del Papa
https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2018-06/papa-el-dialogo-entre-las-diversas-religiones-es-fuente-de-paz.html

GINEBRA.SUIZA: “VINE AQUÍ COMO PEREGRINO EN BUSCA DE UNIDAD Y DE PAZ” Papa Francisco.


El Papa, en Ginebra

El ecumenismo es “una gran empresa con pérdidas”. Pero se trata de pérdida evangélica, según el camino trazado por Jesús

(José M. Vidal).- Primer acto ecuménico del Papa Francisco en el Centro Ecuménico del CMI, con un sentido discurso del Papa, invitando a caminar ya, juntos, hacia la unidad, “rezando, evangelizando y sirviendo”. Porque, “caminar juntos no es una estrategia, sino un acto de obediecia a Dios y de amor al mundo”.

En el citado centro, los líderes de todas las confesiones religiosas de Ginebra, la ciudad de la paz, en un auténtico arcoiris de religiones.

Entra el Papa, acompañado de diversos líderes religiosos y del cardenal Koch, presidente dle Pontificio Consejo para la Unidad de los cristianos.

El Papa inicia el rito en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La asamblea recita la antífona de un salmo.

El primero en intervenir es un ortodoxo: “Bienvenidos a esta oración ecuménica”. “Desde su fundción en 1948 se ha convertido en una fraternidad universal” “Damos gracias por los que trabajaron por la unidad de los cristianos”

Una obispa toma el relevo: “Damos las gracias al Santo Padre”

Una líder protestante: “Un instrumento de Dios para la reconciliación” “Invoquemos la presencia de Dios entre nosotros”

Se interpreta un canto.

Oración del reverendo Tveit y del cardenal Koch.

Y la asamblea interpreta un nuevo canto.

A continuación, la oración por la unidad, rezada por distintos líderes religiosos: “Todos somos uno en Cristo Jesús”.

Y la asamblea canta un himno gospel.

Texto íntegro del discurso del Papa

Queridos hermanos y hermanas: Hemos escuchado las palabras del Apóstol Pablo a los Gálatas, quienes estaban pasando por tribulaciones y luchas internas. De hecho, había grupos que se enfrentaban y se acusaban mutuamente. En este contexto y hasta dos veces en pocos versículos, el Apóstol invita a «caminar según el Espíritu» (Ga 5,16.25). Caminar. El hombre es un ser en camino. Está llamado a ponerse en camino durante toda la vida, a salir continuamente del lugar donde se encuentra: desde que sale del seno de la madre hasta que pasa de una a otra etapa de la vida; desde que sale de la casa de los padres hasta el momento en que deja esta existencia terrena.

El camino es una metáfora que revela el sentido de la vida humana, de una vida que no es suficiente en sí misma, sino que anhela algo más. El corazón nos invita a marchar, a alcanzar una meta. Pero caminar es una disciplina, un esfuerzo, se necesita cada día paciencia y un entrenamiento constante. Es preciso renunciar a muchos caminos para elegir el que conduce a la meta y reavivar la memoria para no perderla. Caminar requiere la humildad de volver sobre los propios pasos y la preocupación por los compañeros de viaje, porque únicamente juntos se camina bien.

Caminar, en definitiva, exige una continua conversión de uno mismo. Por este motivo, son muchos los que renuncian, prefiriendo la tranquilidad doméstica, en la que atienden cómodamente sus propios asuntos sin exponerse a los riesgos del viaje. Pero así se aferran a seguridades efímeras, que no dan la paz y la alegría que el corazón aspira, y que solo se consiguen saliendo de uno mismo. Dios nos llama a esto ya desde el principio. A Abraham le pidió que dejara su tierra y que se pusiera en camino, con el único equipaje de la confianza en Dios (cf. Gn 12,1). Moisés, Pedro y Pablo, y todos los amigos del Señor vivieron en camino. Pero es sobre todo Jesús quien nos ha dado ejemplo.

Salió de su condición divina por nosotros (cf. Flp 2,6-7) y vino entre nosotros para caminar, él que es el Camino (cf. Jn 14,6). Él, el Señor y Maestro, se hizo peregrino y huésped entre nosotros. Cuando regresó al Padre, nos dio el don de su mismo Espíritu, para que también nosotros tuviéramos la fuerza para caminar hacia él y hacer lo que Pablo pide: caminar según el Espíritu. Según el Espíritu: si cada hombre es un ser en camino, y encerrándose en sí mismo reniega de su vocación, mucho más el cristiano. Porque -indica Pablo- la vida cristiana lleva consigo una alternativa irreconciliable: por una parte, caminar según el Espíritu, siguiendo el itinerario inaugurado por el Bautismo; por otra, «realizar los deseos de la carne» (Ga 5,16).


¿Qué quiere decir esta expresión? Significa intentar realizarse buscando la vía de la posesión, la lógica del egoísmo, con la que el hombre intenta acaparar aquí y ahora todo lo que le apetece. No se deja acompañar con docilidad por donde Dios le indica, sino que persigue su propia ruta. Las consecuencias de esta trágica trayectoria saltan a la vista: el hombre, insaciable de cosas materiales, pierde de vista a los compañeros de viaje. Entonces, por los caminos del mundo, reina una profunda indiferencia. Empujado por sus propios instintos, se convierte en esclavo de un consumismo frenético y, en ese instante, la voz de Dios se silencia; los demás, sobre todo si son incapaces de caminar por sí mismos, como los niños y los ancianos, se convierten en desechos molestos; la creación no tiene otro sentido, sino el de producir en función de las necesidades.

Queridos hermanos y hermanas: Las palabras del Apóstol Pablo nos interpelan hoy más que nunca. Caminar según el Espíritu es rechazar la mundanidad. Es elegir la lógica del servicio y avanzar en el perdón. Es sumergirse en la historia con el paso de Dios; no con el paso rimbombante de la prevaricación, sino con la cadencia de «una sola frase: amarás a tu prójimo como a ti mismo» (v. 14). La vía del Espíritu está marcada por las piedras miliares que Pablo enumera: «Amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, modestia, dominio de sí» (v. 22.23).

Todos juntos estamos llamados a caminar de ese modo: el camino pasa por una continua conversión y la renovación de nuestra mentalidad para que se haga semejante a la del Espíritu Santo. A lo largo de la historia, las divisiones entre cristianos se han producido con frecuencia porque fundamentalmente se introducía una mentalidad mundana en la vida de las comunidades: primero se buscaban los propios intereses, solo después los de Jesucristo. En estas situaciones, el enemigo de Dios y del hombre lo tuvo fácil para separarnos, porque la dirección que perseguíamos era la de la carne, no la del Espíritu. Incluso algunos intentos del pasado para poner fin a estas divisiones han fracasado estrepitosamente, porque estaban inspirados principalmente en una lógica mundana.


Pero el movimiento ecuménico -al que tanto ha contribuido el Consejo Ecuménico de las Iglesias- surgió por la gracia del Espíritu Santo (cf. CONC. ECUM. VAT. II, Unitatis redintegratio, 1). El ecumenismo nos ha puesto en camino siguiendo la voluntad de Jesús, y progresará si, caminando bajo la guía del Espíritu, rechaza cualquier repliegue autorreferencial. Alguno podría objetar que caminar de este modo es trabajar sin provecho, porque no se protegen como es debido los intereses de las propias comunidades, a menudo firmemente ligados a orígenes étnicos o a orientaciones consolidadas, ya sean mayoritariamente “conservadoras” o “progresistas”.

Sí, elegir ser de Jesús antes que de Apolo o Cefas (cf. 1 Co 1,12), de Cristo antes que «judíos o griegos» (cf. Ga 3,28), del Señor antes que de derecha o de izquierda, elegir en nombre del Evangelio al hermano en lugar de a sí mismos significa con frecuencia, a los ojos del mundo, trabajar sin provecho. El ecumenismo es “una gran empresa con pérdidas”.

Pero se trata de pérdida evangélica, según el camino trazado por Jesús: «El que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará» (Lc 9,24). Salvar lo que es propio es caminar según la carne; perderse siguiendo a Jesús es caminar según el Espíritu. Solo así se da fruto en la viña del Señor. Como Jesús mismo enseña, no son los que acaparan los que dan fruto en la viña del Señor, sino los que, sirviendo, siguen la lógica de Dios, que continúa dando y entregándose (cf. Mt 21,33-42). Es la lógica de la Pascua, la única que da fruto.

Mirando nuestro camino, podemos vernos reflejados en ciertas situaciones de las comunidades de la Galacia de entonces: qué difícil es calmar la animadversión y cultivar la comunión; qué complicado es escapar de las discrepancias y los rechazos mutuos que han sido alimentados durante siglos. Más difícil aún es resistir a la astuta tentación: estar junto a otros, caminar juntos, pero con la intención de satisfacer algún interés personal. Esta no es la lógica del Apóstol, es la de Judas, que caminaba junto a Jesús, pero para su propio beneficio. La respuesta a nuestros pasos vacilantes es siempre la misma: caminar según el Espíritu, purificando el corazón del mal, eligiendo con santa obstinación la vía del Evangelio y rechazando los atajos del mundo. Después de tantos años de compromiso ecuménico, en este setenta aniversario del Consejo, pedimos al Espíritu que fortalezca nuestro caminar.


Con demasiada facilidad este se detiene ante las diferencias que persisten; con frecuencia se bloquea al empezar, desgastado por el pesimismo. Las distancias no son excusas; se puede desde ahora caminar según el Espíritu: rezar, evangelizar, servir juntos, esto es posible y agradable a Dios. Caminar juntos, orar juntos, trabajar juntos: he aquí nuestro camino fundamental. Este camino tiene una meta precisa: la unidad. La vía contraria, la de la división, conduce a guerras y destrucciones. El Señor nos pide que invoquemos continuamente la vía de la comunión, que conduce a la paz. La división, en efecto, «contradice clara y abiertamente la voluntad de Cristo, es un escándalo para el mundo y perjudica a la causa santísima de predicar el Evangelio a toda criatura» (Unitatis redintegratio, 1).

El Señor nos pide unidad; el mundo, desgarrado por tantas divisiones que afectan principalmente a los más débiles, invoca unidad. Queridos hermanos y hermanas: He querido venir aquí, peregrino en busca de unidad y paz. Doy las gracias a Dios porque aquí os he encontrado, hermanos y hermanas ya en camino. Caminar juntos para nosotros cristianos no es una estrategia para hacer valer más nuestro peso, sino que es un acto de obediencia al Señor y de amor al mundo. Pidamos al Padre que caminemos juntos con más vigor por las vías del Espíritu. La cruz oriente el camino, porque allí, en Jesús, los muros de separación ya han sido derribados y toda enemistad ha sido derrotada (cf. Ef 2,14). Allí entendemos que, a pesar de todas nuestras debilidades, nada nos separará de su amor (cf. Rm 8,35-39).

Tras las entidas palabras del Papa, se guarda un silencio meditativo y se entonca el himno del ‘Misericordes sicut Pater“.

A continuación, todos juntos rezan el Credo y siguen las oraciones y los cantos. Para concluir rezando, en diversas lenguas, el Padre Nuestro.

A continuación, el Papa reza la oración por la unidad de los cristianos. E imparte la bendición.

El pastor Tveit despide el acto, que concluye con un nuevo canto gospel, mientras el Papa bendice a diversos enfermos, para trasladarse, a continuación, en autobús al Instituto ecuménico de Bossey, para almorzar con los líderes el CMI.

En la ciudad de Calvino. Visita ecuménica de Francisco


21.06.18 | 15:24.

Francisco ha venido a Ginebra para dialogar con diversos grupos protestantes, y en especial con los “calvinistas” (reformados, presbiterianos, hugonotes…), cuyo origen está vinculado a la “reforma” de esta ciudad suiza, donde Calvino ejerció su autoridad “teocrática”.

Se le llamó el “ginebrino” (aunque era francés del norte), porque se estableció en Ginebra, creando allí el más significativo de los “estados” nuevo, de tipo popular y dictatorial. Era un hombre intenso, un duro intelectual… y muchos le acusaron y le siguen acusando de intransigente y violento, incluso de sanguinario (por su forma de humillar y ejecutar por ejemplo a M. Servet).

Pero fue, al mismo tiempo, un gran pensador… y todavía se leen con provecho sus Instituciones Cristianas y sus Comentarios bíblicos… Por otra parte, su visión político-social ha sido influyente, no sólo en Suiza sino en varias partes de Francia e Inglaterra y, sobre todo, en Escocia, y después en Estados Unidos (en una línea que, conforme a la visión de M. Weber influyó bastante en la creación del capitalismo moderno).

Calvino no fue muy dialogante en su vida con algunos de sus adversarios como Servet (ni con los “papistas”), pero sus propuestas teológicas, eclesiales e incluso económicas ejercieron un gran influyo en el desarrollo de la modernidad, y son fundamentales para entender el mundo actual.

Por otra parte, Ginebra, la ciudad donde él impuso su teocraciaha venido a convertirse con el tiempo en metrópoli de pactos, de diálogos y encuentros… en un tipo de Vaticano Protestante, lugar de referencia para el Consejo Mundial de las Iglesias y para diversos tipos encuentros ecuménicos (siendo, al mismo tiempo, ciudad del Dinero).

Allí ha venido Francisco, para aceptar e impulsar el diálogo, desde la “patria” de Ginebra, donde hay un gran letrero que dice Post Tenebras Lux, tras la tinieblas del “papismo” llegó la luz de los reformadores…

Aquel lema es hoy en parte una historia pasada (para calvinistas y católicos), pues tanto Papa Francisco como muchos líderes “protestantes” quieren hoy abrir en Ginebra (y no sólo en Roma) un resquicio para que penetre en el mundo la Luz del Evangelio.

Deseamos esa luz de Dios para Francisco y para todos los representantes de las iglesia, en Ginebra que (por su mismo espíritu calvinista recreado…) ha venido a convertirse en una de las capitales del diálogo y encuentro entre grupos cristianos y no cristianos, entre pueblos y naciones (a pesar de que puede correr el riesgo de ser diálogo de ricos, en una capital de gran riqueza).

CALVINO, JEAN (1509-1564).
(Pikaza, Diccionario Pensadores Cristianos, Estella 2011, 167-170)

Reformador, teólogo y dirigente eclesial francés (Nacido en Noyon, Picardía, al norte de París), hijo de un abogado, al servicio del obispo. En torno al 1535 abrazó la Reforma de Lutero, proclamando la justificación por la fe y tomando la Biblia como único fundamento de la fe cristiana. Vivió en Ginebra (Suiza), donde impulsó la Reforma, en una línea propia y más radical, apareciendo así como fundador de la rama “reformada” (calvinista, prebiterana) del protestantismo.

1. Elementos básicos de su movimiento.

Calvino estableció en Ginebra una “teocracia”cristiana, condenando incluso a muerte a los que a su juicio eran contrarios a los principios de la fe, como a . Servet, por ser anti-trinitario (cf. Castellio). Sus seguidores se llaman “calvinistas” (por su fundador), “reformados” (por la intensidad con que insisten en la reforma) y “presbiterianos” (porque niegan en principio la estructura episcopal de la Iglesia).

Calvino destacó la importancia de la fe pura, insistiendo mucho menos que Lutero en los sacramentos y en la jerarquía de la iglesia. Por eso abolió el episcopado, de manera que sus seguidores se establecieron como comunidades igualitarias y democráticas de seguidores de Jesús, dirigidas por unos “ancianos” o presbíteros, nombrados por las mismas comunidades (que han podido llegar a ser muy radicales y exigentes).

Los calvinistas se extendieron en diversas zonas de Francia, desde el País Vasco hasta Normandía, recibiendo el nombre de “hugonotes” y formando una especie de estado propio, dentro del Estado francés, pero fueron perseguidos y tuvieron que huir a vivir en un tipo de clandestinidad. Ellos se establecieron también, de un modo preferente, en Escocia, donde formaron una iglesia nacional.

Durante un tiempo tuvieron gran influjo en Inglaterra (en los años de Cromwell: 1653-1658), pero fueron perseguidos, precisamente porque sus ideales democráticos iban en contra de los poderes instituidos (de reyes y obispos). Muchos de ellos emigraron a los Estados Unidos, donde contribuyeron de manera radical al surgimiento de la democracia americana que, en su principio, resulta ejemplar (aunque sus aplicaciones posteriores puedan ser dictatoriales).

Los cristianos reformados o calvinistas han sido muy estrictos en la vida social, estableciendo comunidades intensa, de «cristianos puros». Ciertamente, ellos quisieron ser pacíficos, pero muchos se estructuraron de un modo militar, estableciendo fuertes dictaduras, aunque también han sido grandes promotores de la democracia. Su participación en las guerras religiosas de Francia e Inglaterra resulta sobradamente conocida. Desde →
M. Weber, suele afirmarse que los calvinistas han influido no sólo en el surgimiento de la democracia europea sino, sobre todo, en el nacimiento del espíritu moderno del capitalismo porque ellos han puesto de relieve la honradez en el trabajo, destacando la necesidad de una racionalización social en el plano de la producción y consumo de bienes.

En ese sentido, su religiosidad más intensa, fundada en el principio de responsabilidad personal, puede vincularse con el riesgo de una racionalización económica de la vida, donde la búsqueda del éxito venga a ponerse por encima del respecto a las personas y del amor a los pobres. Si esa hipótesis es cierta, el calvinismo se encuentra en la raíz de unos de los fenómenos más violentos de la historia moderna: el despliegue del capitalismo. De todas formas, más que por el posible influjo en la economía, el calvinismo ha sido importante en la historia del pensamiento cristiano por los grandes teólogos que ha suscitado. Entre los últimos quiero citar a → K.Barth y J. Moltmann, que han renovado de manera la teología de todas las iglesias.

Éstos son los cuatro puntos básicos de su enseñanza.

a. Pecado radical: Por la Caída de “Adán”, todos los hombres y mujeres nacen esclavizados por el pecado: no buscan el bien, ni aman a Dios, sino que tienden necesariamente a conseguir sus intereses, pecando siempre.

b. Predestinación particular. Dios escoge y llama desde toda la eternidad a los que él quiere salvar, por pura misericordia gratuita, sin contar con los méritos de los hombres.

c. Salvación limitada. Dios no llama a todos, sino a los que quiere. Por eso, a pesar de que en general puede desear la salvación universal, en concreto, sólo llama y ama a los que quiere, para atraerlos hacia sí, sin que los hombres puedan hacer nada por su parte (en esta línea, algunos calvinistas como K. Barth hablarán de una salvación universal).

d. Perseverancia de los elegidos. Los que han sido llamados por Dios en Cristo y ungidos por el Espíritu Santo no pueden abandonar la fe, ni perder la salvación. Todo está en las manos de Dios, que llama y salva a los que quiere, sin que los hombres y mujeres puedan oponerse a su decreto. Eso significa que Dios realizará su voluntad sin que nadie se le pueda oponer. Eso significa que los verdaderos creyentes están ya salvados.

2. Confesión de fe.

La obra fundamental de Calvino (Institutionis Christianae religionis, 1536) fue traducida al castellano por C. de Valera (año 1597) y se han venido editando de un modo regular entre los cristianos reformados. Esa obra ha sido y sigue siendo el texto teológico fundamental de la reforma protestante, un compendio de teología dogmática, estructurada y desarrollada a partir de la justificación por la fe. Lutero no había escrito nada semejante (en línea dogmática).

Es en ella donde el protestantismo ha encontrado por primera vez su identidad teológica, en forma de tratado, es decir, de unidad de pensamiento. Ésta y las restantes obras de Calvino indican su fidelidad a la gran tradición de la Iglesia universal, pero desde una doctrina “reformada”, es decir, de justificación por la fe y de libertad individual creyente, dentro de una iglesia que “salvaguarda” esa libertad, como indicamos a continuación, citando uno de sus textos más significativos, en el que muestra que la salvación del hombre se realiza en las tres personas de la Trinidad:

(Trinidad).

«Acabamos de exponer lo que obtenemos en Cristo por la fe.
Escuchemos ahora lo que nuestra fe debe mirar y considerar en Cristo para consolidarse. Esto está desarrollado en el Símbolo (como se le llama), en el que vemos cómo Cristo fue hecho para nosotros, por el Padre, sabiduría, redención, vida, justicia y santificación. Poco importa el autor o autores que compusieron este resumen de la fe, puesto que no contiene ninguna enseñanza humana, sino que proviene de los firmísimos testimonios de la Escritura. Pero con el fin de que nuestra confesión de fe en el Padre, en el Hijo y el Espíritu Santo no perturbe a nadie, hablemos primero un poco de ella. Cuando nombramos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, no nos imaginamos tres dioses; sino que la Escritura y la experiencia de la piedad nos muestran en el Ser único de Dios, al Padre, a su Hijo y a su Espíritu. De modo que nuestra inteligencia no puede comprender al Padre sin comprender igualmente al Hijo en el cual brilla su viva imagen, y al Espíritu en el cual aparece su poder y su fuerza. Detengámonos, pues, y fijemos todo el pensamiento de nuestro corazón en un solo Dios. Y sin embargo contemplemos siempre al Padre con el Hijo y su Espíritu».
(Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra). «Estas palabras no sólo nos enseñan a creer que Dios existe, sino también, y sobre todo, a reconocer que es nuestro Dios y a tener por cierto que formamos parte de aquellos a. quienes Él promete que será su Dios y a los que ha recibido como pueblo suyo. A Él se le atribuye todo poder: dirige todo con su providencia, lo gobierna con su voluntad y lo conduce con su fuerza y con el poder de su mano. Decir “creador del cielo y de la tierra”, significa que cuida, sostiene y vivifica perpetuamente todo lo que creó una vez».

(Y en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor).

«Lo que hemos enseñado más arriba, a saber, que Cristo es el objeto mismo de nuestra fe, aparece claramente en estas palabras que describen en Él todos los aspectos de nuestra salvación. Le llamamos Jesús, título con que le honra una revelación celestial, pues ha sido enviado para salvar a los suyos de sus pecados. Por esta razón la Escritura afirma que “no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. El título de Cristo significa que ha recibido con plenitud la unción de todas las gracias del Espíritu Santo (simbolizadas en la Escritura por el óleo), sin las cuales caemos como ramas secas y estériles. Esta unción le consagró: Primero como Rey, en el nombre del Padre, para tener todo poder en el cielo y en la tierra, a fin dé que fuésemos nosotros reyes por Él, con dominio sobre el Diablo, el pecado, la muerte y el infierno. En segundo lugar como Sacerdote, para damos la paz y reconciliación con el Padre por medio de su sacrificio, a fin de que fuésemos sacerdotes por Él, ofreciendo al Padre nuestras plegarias, nuestras acciones de gracias, nosotros mismos y todo lo que nos pertenece, ya que es nuestro intercesor y nuestro mediador. Además se le llama Hijo de Dios, no como los fieles que lo son solamente por adopción y por gracia, sino como verdadero y legítimo Hijo que lo es, y por consiguiente el único, en contraposición a nosotros. Él es nuestro Señor, no sólo según su divinidad, que es desde toda la eternidad una sola con el Padre, sino también según esta carne creada en la que se nos ha revelado…»

(Creo en el Espíritu Santo).

«Enseñamos a creer en el Espíritu Santo, quiere decir que se nos manda esperar en Él todos los bienes que nos han sido prometidos en la Escritura. Todo lo que existe de bueno, sea donde sea, lo hace Jesucristo por el poder de su Espíritu. Por él crea, sostiene, conserva y vivifica todas las cosas. Por él nos justifica, santifica, purifica, llama y atrae hacia sí, para que obtengamos la salvación. Por eso el Espíritu Santo, cuando habita de este modo en nosotros, es quien nos ilumina con su luz para que aprendamos y sepamos perfectamente las infinitas riquezas que, por la divina bondad, poseemos en Cristo. El Espíritu Santo es quien inflama nuestros corazones con el fuego de un ardiente amor a Dios y al prójimo.

Es Él quien, cada día y cada vez más, mortifica y destruye los vicios de nuestra codicia, de modo que si hay en nosotros algunas obras buenas, son frutos y efectos de su gracia. Sin Él no habría más que tinieblas en nuestra inteligencia y perversidad en nuestro corazón» (Breve Instrucción Cristiana, 1537, Parte III, Núm 9).

Obras: Se han publicado en diversas ocasiones las obras completa de Calvino; cf. Oeuvres complètes (Paris 1936ss).
En castellano: La institución cristiana I-II (Barcelona 1982). Hay una edición latina: Institutio Christianae Religiones, Univer. Valencia 1996.
Cf. además El libro de la Verdadera Vida Cristiana, Clie, Terrasa 1991. Estudios.

Calvino es uno de los pensadores cristianos que sigue suscitando más discusiones e interpretaciones. Cf.
H. Schützeichel, Die Glaubenstheologie Calvins (Trier 1972); Der Herr ist mein Hirt. Calvin und der Psalter (Trier 2005);
F. D. Tosto, Calvino punto di convergenza (Napoli 2003);
G. Tourn, Giovanni Calvino. Il riformatore di Ginevra (Torino 2005);
Cornelis van der Kooi, As in a mirror. John Calvin and Karl Barth on knowing God (Leiden 2005);
M. Oertner, Martin Luther and John Calvin (Louisville Ky 2005);
M. García Alonso, La teología política de Calvino: Pensamiento 62 (2006) 5-20; La “contrarrevolución” juridica de Calvino: Ius canonicum 47 (2007) 99-118;
V. Reinhardt, Die Tyrannei der Tugend. Calvin und die Reformation in Genf (München 2009);
W. de Greef, J. Calvin. Eine Einfürunf in sein Leben und seine Schriften (Neukirchen-Vluyn 2009).

http://blogs.periodistadigital.com/xpikaza.php/2018/06/21/en-la-ciudad-de-calvino-visita-ecumenica

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