AGENDA EFEMERIDES POPULARES 2018


EFEMERIDES POPULARES 2018

El abuelo Que Movio a la juventud a indignarse


 

Hessel “murió en la noche”, anunció su esposa, Christiane Hessel-Chabry.

Stéphane Hessel nació el 20 de octubre de 1917 en Berlín, llegó a Francia a los 8 años de edad y adquirió la nacionalidad francesa en 1937. Resistente y deportado durante la Segunda Guerra Mundial, y luego embajador de Francia, Hessel, hombre de izquierdas y europeísta convencido, era conocido por sus posiciones en defensa de los derechos humanos, el derecho de asilo, los derechos de los inmigrantes y los derechos de los palestinos.

Escribió numerosas obras, pero fue el pequeño libro “¡Indignaos!, publicado en 2010 y en el que defendía el espíritu de resistencia, que le dio celebridad mundial.

Entre las primeras reacciones, el presidente del Parlamento europeo, el socialdemócrata alemán Martin Schulz, saludó al “gran europeo, siempre comprometido, nunca satisfecho, impulsado por un espíritu de combate y de libertad”.

En Francia las declaraciones de homenaje de personalidades políticas son innumerables. El primer ministro francés Jean-Marc Ayrault afirmó que “Stéphane Hessel encarnaba el espíritu de resistencia”, “la fuerza del combate contra todas las injusticias” y era para “todas las generaciones una fuente de inspiración” encarnando “la fe en el porvenir de este nuevo siglo”.

“¡Indignaos!”, libro-manifiesto que llama a la “insurrección pacífica” resonó en todo el mundo, con más de 4 millones de ejemplares vendidos en 35 países. Acompañó los levantamientos populares en los países árabes y sirvió de bandera a los movimientos protestarios de “los indignados” en los países occidentales, desde España y Grecia hasta Estados Unidos, donde inspiró al movimiento “Occupy Wall Street”.

“Buscar un sentido a la aventura humana”

Entrevistado en 2012, Stéphane Hessel afirmó que seguía estando sorprendido por ese éxito. “Esto se explica por un momento histórico. Las sociedades están perdidas, se preguntan cómo hacer para salir adelante y buscan un sentido a la aventura humana”, dijo.

En 2011, reincidió publicando “¡Comprometeos!”, libro de entrevistas, y un llamamiento contra el arma nuclear “¡Exigid!”. En 2012 publicó en Francia “¡Declaremos la paz”, libro de conversaciones con el Dalai Lama.

Entre sus obra figuran asimismo “Danse avec le siècle” (“Danza con el siglo”, 1997), “Dix pas dans le nouveau siècle” (“Diez pasos en el nuevo siglo”, 2002), “Citoyen sans frontières” (“Ciudadano sin fronteras”, 2008), “Le Chemin de l’espérance” (“El camino de la esperanza”, 2011) escrito junto con el sociólogo Edgar Morin.

Era hijo de Franz Hessel y de su esposa Helen Grund, que inspiraron junto con el escritor Henri-Pierre Roché la historia de “Jules et Jim” llevada al cine por el director François Truffaut.  Naturalizado francés en 1937, estudió en la Escuela Normal Superior de París y se diplomó en filosofía.

Fue movilizado en 1939 al empezar la guerra y se unió a las Fuerzas Francesas Libres en 1941. Detenido por la Gestapo, fue deportado en 1944 al campo nazi de Buchenwald, en el que ocultó su identidad para escapar a la muerte y del que se evadió.

Al terminar la guerra, emprendió una carrera diplomática como adscripto al secretariado general de la ONU (1946-1951). En las Naciones Unidas participó en la elaboración de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Desempeñó luego varios altos cargos en la función pública y en la diplomacia francesa. Se jubiló en 1983, pero Stéphane Hessel no abandonó nunca su combate contra las injusticias.

 

Fuente: http://www.arcoiris.com.co/2013/03/el-abuelo-que-movio-a-la-juventud-a-indignarse/

 

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Re-crear a Camilo y al Camilismo: mirando hacia el 50 aniversario: Fernando Torres Millán


A propósito de la presentación del libro “De Camilo a Golconda”

Fernando Torres Millán

KairEd-Colombia

Nos dice la politóloga argentina, Pilar Calveiro1, especializada en poder y
violencia, que al hacer memoria de los setenta podemos caer en la heroización, lo
cual es contraproducente y obtura la discusión porque no permite hacer el análisis
crítico de esas épocas, y pensar en la responsabilidad que les cupo a los distintos
actores políticos.

1 http://www.lanacion.com.ar/1506317-pilar-calveiro-la-vision-heroica-de-los-anos-70-es-
contraproducente-porque-obtura-la-discusion

Con el llamado de atención de la exguerrillera hoy exiliada en México dedicada a
la investigación de la memoria histórica, hemos vuelto al movimiento de
cristianismo revolucionario “Golconda”, no con el fin de heroizarlo, sino de hacer
presente su talante plural, unitario y contrahegemónico, buscando con ello seguir
insistiendo en la necesaria discusión que nace del análisis auto-crítico de nuestras
épocas, la de ayer y la de hoy, y en la responsabilidad de las distintas actorías
políticas que intentan responder a los desafíos de humanización que de allí
surgen.

Precisamente para no obturar la discusión y el análisis histórico, sino todo lo
contrario, para animarlo y fortalecerlo, hemos tenido en cuenta, la necesaria
combinación entre documentación e investigación en un horizonte de inclusión de
diversas miradas. Documentación que nos transmite la vivencia y lectura de
aquellos hechos de ruptura y confrontación anti-sistémica como el documento de
Buenaventura, el prólogo de Hésper Pérez al libro “rojo” de los curas rebeldes, los
editoriales del periódico “Frente Unido” tercera época, la reflexión de René García
resaltando la conexión entre el Frente Unido y Golconda, la entrevista a Germán
Zabala sobre la metodología de Golconda y la educación popular, y la caricatura
de Joe Broderick titulada “El aquelarre de Sasaima” refiriéndose gráficamente a
una de las últimas reuniones del grupo. Como podemos apreciar, recoge una
diversidad de miradas y sentires tratando de revelar una rica novedad política tan
poco re-conocida y valorada en nuestra historia reciente. En cuanto a la
investigación no solo recogimos un capítulo del libro de Javier Darío Restrepo y
otro de la biografía de Gerardo Valencia Cano por Gerardo Jaramillo, sino que
propició la elaboración de nuevos acercamientos como el de la continentalidad del
movimiento según Vladimir Zabala, o la novedosa construcción del concepto de lo
popular en Camilo Torres como en René García según Abilio Peña, o la rica y viva
memoria barrial recogida por Néstor Camilo Garzón, o la sistematización de lo que
sería el primer diálogo en Colombia entre cristianismo y marxismo según Sigifredo
Romero, o para finalizar pero a la vez para convocar al debate sobre el
patriarcado y la izquierda la visibilización de las mujeres y su aporte específico en
Golconda como bien lo dejan planteado Rosario Arias, Gabriela Ardila y Fernanda
Mendoza.

Golconda es una expresión de un camilismo, “uno” entre otros. Y dentro del mismo
movimiento, la dinámica disputa entre diversas tendencias. Lo cual muestra una
vez más la riqueza y la debilidad de un pluralismo en puja por la unidad. De
Camilo a Golconda es una ruta que hemos querido conmemorar pero también
analizar y pensar su responsabilidad histórica. Ruta que a su vez, por diversas
causas, se despliega diseminándose en múltiples “sectas” que vendrán a lo largo
de la década del setenta y en lo sucesivo. Esta experiencia de un sectarismo que
nos hace antagónicos y muchas veces “enemigos” da pie para plantearnos nuevas
investigaciones acerca del “sino” fragmentizador que nos sepulta. Por ahora,
tenemos este tercer libro sobre Golconda, provocando y animando la urgente
discusión crítica sobre ideas políticas y opciones éticas que hoy tendrá que
retomar los movimientos sociales y los movimientos políticos de izquierda como
“núcleo” articulador de posibles construcciones futuras de poder popular y de
unidad en la diversidad.

En este marco de la urgente discusión crítica sobre ideas políticas y opciones
éticas, los diversos camilismos están llamados a trabajar con tesón los próximos
tres años si queremos llegar al 50 aniversario con un contenido cualificado que
desafíe e interpele los torcidos y enmarañados caminos en los que nos
encontramos. ¿Qué es aquello en lo que radica nuestra energía creadora que nos
produzca un nuevo despertar que a su vez nos entusiasme y nos aglutine
políticamente? Nos atrevemos a proponer, siguiendo el “hilo conductor” que unió
definitivamente a Camilo Torres con Orlando Fals Borda, tres campos articulados
como horizonte ético-político-epistemológico en los que podrían radicar nuestros
esfuerzos futuros para re-crear a Camilo y al Camilismo, como tarea de la actual
generación “activa y sentipensante” como lo dejó planteado Fals: Amor eficaz,
investigación-acción-participativa y socialismo raizal.

1- Amor eficaz: como ruptura ética-política con el sistema, como des-
obediencia e impugnación, como contra-cultura que desestabiliza, como

espiritualidad de emancipación. Acompañar, gestar, animar allí donde se
fisura el modelo irreversiblemente proponiendo, formando y construyendo
alternativas comunitarias de vida…aproximándolas, articulándolas en
mingas de unidad a partir de su diversidad y complejidad…amor eficaz
como rupturas que se hacen procesos transformadores…

2- Investigación-acción-participativa como epistemología nuestra, como
ciencia popular y universidad de la vida reconstruyendo vínculos con la
pachamama, transformando la injusta realidad, armonizando nuestro ser
interior, autogestionando nuestros procesos y proyectos, sanando nuestras
heridas y traumas, cuidando la vida y el amor, conectándonos con las
diversidades culturales, regionales, étnicas, de género…vomitando
nuestros dioses legitimadores de la violencia cultural y estructural…

3- Socialismo raizal: recuperando y reconstruyendo la identidad nacional a
partir de memorias de las luchas y las resistencias indígenas, obreras,
campesinas, urbanas, ecoambientales, estudiantiles, feministas,
afrocolombianas, animalistas…allí donde, como “baluartes y territorios”- se
ha sostenido y resguardado las utopías de la equidad, de la justicia, de
respeto a la diferencia, de la fraternidad, de la sororidad y construir sobre
todo ello una sociedad y un ser humano regido por los principios y valores
fundantes de la solidaridad, la reciprocidad, la abundancia distribuida, la
honradez, la libertad, la autonomía, la rebeldía…

Nos dice Eduardo Galeano que “hay otro mundo en la barriga de este, es
un mundo diferente y de aparición difícil, no es fácil que nazca, pero hay
otro mundo, latiendo en este mundo que es”… Desde donde cada una y
cada uno se encuentra luchando, propongámonos creativamente amar y
cultivar este latir para que el otro mundo, que no es otra cosa que este
mundo pero de manera diferente, siga naciendo y fortaleciéndose en medio
nuestro en pos del sistema por el que murió Camilo, aquel orientado por el
amor al prójimo.

Bogotá, Universidad Nacional

14 de febrero de 2013

Remitido al e-mail

ISLANDIA:HOY ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN SILENCIADA.


La revolución silenciada en Islandia

voselsoberano.com | Miércoles 02 de Marzo de 2011 11:35

 

Si alguien cree que no hay censura en la actualidad, que me diga si así como se ha sabido todo lo que pasa en Egipto, porque los periódicos no han dicho nada de nada sobre lo que pasa en Islandia :

En Islandia, el pueblo ha hecho dimitir a un gobierno al completo, se nacionalizaron los principales bancos, se decidió no pagar la deuda que estos han creado con Gran Bretaña y Holanda a causa de su mala política financiera y se acaba de crear una asamblea popular para reescribir su constitución.

Y todo ello de forma pacífica. Toda una revolución contra el poder que nos ha conducido hasta la crisis actual.

He aquí, por qué no se han dado a conocer hechos durante dos años :

¿Qué pasaría si el resto de ciudadanos europeos tomaran ejemplo?

Esta es, brevemente, la historia de los hechos:

2008. Se nacionaliza el principal banco del país. La moneda se desploma, la bolsa suspende su actividad. El país está en bancarrota.

2009. Las protestas ciudadanas frente al parlamento logran que se convoquen elecciones anticipadas y provocan la dimisión del Primer Ministro, y de todo su gobierno en bloque. Continúa la pésima situación económica del país.

Mediante una ley se propone la devolución de la deuda a GB y Holanda mediante el pago de 3.500 millones de euros, suma que pagarán todos las familias islandesas mensualmente durante los próximos 15 años al 5,5% de interés.

2010. La gente se vuelve a echar a la calle y solicita someter la ley a referéndum.

En enero de 2010 el Presidente, se niega a ratificarla y anuncia que habrá consulta popular.

En marzo se celebra el referéndum y el NO al pago de la deuda arrasa con un 93% de los votos.

A todo esto, el gobierno ha iniciado una investigación para dirimir jurídicamente las responsabilidades de la crisis. Comienzan las detenciones de varios banqueros y altos ejecutivos. La Interpol dicta una orden, y todos los banqueros implicados, abandonan el país.

En este contexto de crisis, se elige una asamblea para redactar una nueva constitución que recoja las lecciones aprendidas de la crisis y que sustituya a la actual, una copia de la constitución danesa.

Para ello, se recurre directamente al pueblo soberano. Se eligen 25 ciudadanos sin filiación política de los 522 que se han presentado a las candidaturas, para lo cual sólo era necesario ser mayor de edad y tener el apoyo de 30 personas.

La asamblea constitucional comenzará su trabajo en febrero de 2011 y presentará un proyecto de carta magna a partir de las recomendaciones consensuadas en distintas asambleas que se celebrarán por todo el país.

Deberá ser aprobada por el actual Parlamento y por el que se constituya tras las próximas elecciones legislativas.

Esta es la breve historia de la Revolución Islandesa: dimisión de todo un gobierno en bloque, nacionalización de la banca, referéndum para que el pueblo decida sobre las decisiones económicas trascendentales, encarcelación de responsables de la crisis y reescritura de la constitución por los ciudadanos.

¿Se nos ha hablado de esto en los medios de comunicación europeos?
¿Se ha comentado en las tertulias políticas radiofónicas?
¿Se han visto imágenes de los hechos por la TV? Claro que no.

El pueblo islandés ha sabido dar una lección a toda Europa, plantándole cara al sistema y dando una lección de democracia al resto del mundo.

Ahora quieren entrar en Europa, pero ¿no podríamos ser todos islandeses?

Fuente

http://www.taringa.net/posts/noticias/9443668/Islandia-revolucion-sil…

HOMENAJE A CAMILO TORRES RESTREPO


Febrero: mes de Camilo Torres Restrepo 

«Mucho más que un discurso que haga saltar las lágrimas, saltar los gritos,
yo prefiero que queden ideas en la cabeza de la gente, ideas que tarde o temprano tendrán que germinar.
Una idea en una cabeza de un hombre es peor que una bomba atómica de peligrosa,
porque una idea en la cabeza de un hombre es capaz de crecer, es capaz de producir acciones,
es capaz de producir renunciamientos, necesidad de entrega, es capaz de producir el heroismo y los sacrificios».
(Discurso en Villavicencio, 21 de agosto de 1965)

3 de febrero: 84 natalicio.
15 de febrero: 47 aniversario de su muerte.

¿Quieres saber porqué Camilo Torres es un eterno joven? Escucha a Eusebio Leal, Historiador Oficial de la ciudad de La Habana (Cuba) en el siguiente enlace: https://soundcloud.com/colectivofrenteunido/camilo-el-eterno-joven

————

Damos un paso más en la divulgación de materiales hallados en archivos así como entrevistas realizadas o rescatadas de internet o de otras fuentes, que contribuyan a mantener viva la memoria de Camilo y la del movimiento camilista continental. No queremos mitificar a Camilo, sino recuperar la pluralidad y riqueza que constituyó su vida, testimonio y pensamiento.

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COLECTIVO FRENTE UNIDO – INVESTIGACIÓN INDEPENDIENTE
facebook.com/colectivo.frenteunido
soundcloud.com/colectivofrenteunido

 

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GERARDO VALENCIA CANO, 41 AÑOS DE SU RESURRECCIÓN


 

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MONSEÑOR GERARDO VALENCIA CANO, mxy

Por: HUMBERTO ARBELÁEZ RAMOS

(Tomado de EL CATOLICISMO, de diciembre 17 de 1967)

Mons. Gerardo Valencia Cano, mxy, nació en Santo Domingo (Antioquia)
el 26 de agosto de 1917. Se ordenó sacerdote el 29 de noviembre de
1942 en el Instituto de Misiones Extranjeras de Yarumal. Nombrado
Prefecto Apostólico de Mitú, el 29 de julio de 1949 y Vicario
Apostólico de Buenaventura el 11 de marzo de 1953. Recibió la
consagración episcopal como obispo titular de Resima, en Yarumal el 24
de mayo de 1953. Es fundador de la Unión Femenina Misional (UFEMI) en
1953. Además del cargo como Vicario Apostólico de Buenaventura,
desempeña actualmente las siguientes responsabilidades: Presidente del
Departamento de Misiones del CELAM; presidente de la Comisión de
Misiones del Congreso Eucarístico Internacional; Vicepresidente de
lenta Comisión de Misiones de la Conferencia Episcopal Colombiana;
Presidente de ETHNIA (Centro Antropológico Colombiano de Misiones. Es
compositor e interprete, así como fundador y director del Coro San
Buenaventura; Autor del libro de meditaciones personales “Con Dios a
la Madrugada”. Transmite diariamente dos programas radiales para
Buenaventura y sus alrededores: “El Minuto de Dios” y “Buenas Noches”.

Son las 11 de la noche de una calurosa noche costeña. En el ambiente
negro de Buenaventura reina inquietud y angustia. La Empresa
Colpuertos amenaza con inundar las casas de cientos de morenos con el
fin de continuar con la obra de ensanche del muelle del Puerto de
Buenaventura. Los moradores, desconcertados, alegan con pasión que no
tienen otro sitio para levantar sus viviendas das.  Los encargados de
la gigantesca draga afirman que procederán sin remedios y que están
cumpliendo órdenes estrictas.  Los negros lloran y se agigantan. ¿Qué
hacer? De pronto a uno de ellos se le ilumina el rostro y dice:
“Monseñor, llamemos a monseñor para que nos ayude. Él no dejará que
nuestras familias se queden en la calle a la media noche”. Y todos a
una se precipitaron camino al modesto palacio episcopal, “Monseñor,
Monseñor” gritan todos, ¡Ayúdenos por favor que nos inundan las casas!

Adentro de su modesto estudio, monseñor Gerardo Valencia Cano –Vicario
Apostólico de Buenaventura desde hace 14 años- siente el vocerío de
sus “morenos” como él los llama. Sale con prontitud para atender a sus
fieles y amigos. ¿Qué ocurre?, les pregunta. Y muchas voces costeñas,
de hombres, mujeres y niños, se confunden para explicar confusamente.
Al fin, un moreno alto y fornido, le explica la situación. Monseñor no
vacila un instante. Cierra la puerta de su “palacio” con indignación y
se va al puerto al frente de sus “morenos”. En su rostro de refleja
una gran decisión, su paso es firme y pronto. Todos le siguen en algo
así como una manifestación repentina.

Son cerca de las 12 de la noche. Los negros sudan, protestan y se
agitan. Monseñor los serena. Él se pondrá de su parte, su causa y su
angustia es la de él, porque él es un moreno, un costeño más en el
Puerto y es solidario. Monseñor habla con los responsables del
movimiento de la draga gigante, de la draga que pretende, porque ha
recibido órdenes, inundar las casas de cientos de porteños. Se muestra
enérgico, pide justicia y afirma enfáticamente que las casas sólo
serán inundadas después de que a él le llegue el agua y el barro a los
talones. Los toscos empleados de la draga le prestan poca atención,
“cumplimos órdenes”, afirman. “Pero esas.  son inhumanas, debe darse
más tiempo a estas gentes y solucionarles antes su problema de
vivienda. La draga, mecánica e inhumana, sigue su oficio. La voz de
Monseñor cae en el vacío. Las casas de los “morenos” levantadas sobre
zancos de madera que cubre la marea, al subir, se vienen a tierra.
Pero allí está Monseñor al frente animando a sus amigos los
marginados, los pobres negros. Y allí permanecerá hasta las tres de la
madrugada. Les anima y les promete ayudarles a solucionar en breve su
grave problema de vivienda. La injusticia se ha perpetrado, pero no
sin que antes se hiciera oír su enérgica voz de protesta contra la
injusticia.

Este es monseñor Gerardo Valencia Cano: un recio y piadoso varón
apostólico cuyo corazón y entrañas padecen “hambre y sed de justicia”,
un Misionero que se metió a las selvas colombianas cuando sólo contaba
25 años y acababa de ser ordenado sacerdote. Ahora tiene 50 años,
veinticinco de los cuales los ha entregado a los morenos y a los
indios, a esos marginados colombianos de los que ahora tanto se habla.
Monseñor Valencia Cano, acaba de celebrar su Jubileo Sacerdotal , y
con este motivo EL CATOLICISMO ha querido hacerle un homenaje, un
homenaje de gratitud por su vida de entrega generosa.  Y el mejor
homenaje que se le puede tributar es hablar de las Misiones, porque
las Misiones son su vida. Él no quiere ni precisa que se hable de él,
sino de las Misiones a las que se ha regalado. La anécdota inicia que
hemos transcrito no nos la refirió él; se hubiera negado rotundamente.
Alguien quien la vivió nos la hizo saber, una de las muchas personas
que siguen tras sus pasos rápidos, decididos, ardorosos… Porque
monseñor Gerardo Valencia Cano es un Prelado, un sacerdote, un
misionero valiente, franco, suave y recio a la vez, que arrastra con
su gesto, con su acción y con su vida a muchos para que le sirvan a la
Iglesia en esa tarea heroica y maravillosa a la vez que constituyen
las Misiones.

Nuestro entrevistado nos habla, le habla a Colombia con franqueza, con
rebeldía e inconformidad santas. Él quiere que de una vez por todas se
de a las Misiones la prelación e importancia que requieren, que se
borre esa imagen pueril y ridícula que muchos tienen de ellas. Que
cada católico les de un lugar capital en su vida y preocupaciones.
Este reportaje es, pues, un grito desgarrado, una fuerte llamada de
atención, un llamamiento “a despertar del sueño”.

COLOMBIA, PAÍS DE MISIONES

Colombia es un país de Misiones. Imagínese que las dos terceras partes
de su territorio: 800.000 Km² son territorio de misión. Toda la
periferia de Colombia está aún virgen, todas las regiones fronterizas.
Nuestra organización se especifica así: diez Vicariatos Apostólicos:
Buenaventura, Casanare, Florencia, Istmina, Quibdó, Riohacha, San
Jorge, Sibundoy, Tumaco y Valledupar. Además, contamos con ocho
prefecturas Apostlicas: Arauca, Ariari, Guapi, Leticia, Mitú, San
Andrés y Providencia, Tierradentro y Vichada. Todos estos territorios
cuentan con cerca de 2´100.00 habitantes. Están atendidos por 400
misioneros (224 de los cuales son españoles, italianos y holandeses) y
por 1.065 misioneras, en su gran parte colombianas. Los Vicariatos
Apostólicos son regidos por Obispos misioneros y las Prefecturas por
Prefectos.

LA TAREA MISIONAL

El problema de estos países es el de la educación. Ningún gobierno
latinoamericano tienen gente que se meta a las selvas a educar. Ni
maestros, ni médicos, ni profesional alguno son capaces de pasar una
temporada larga en los difíciles territorios misionales. Sólo una rara
especie de hombres y de mujeres, que se llaman misioneros, dedican su
vida entera a esta tarea de servicio a la Iglesia y a la Patria. Las
Misiones de Colombia presentan una complejidad extraordinaria:
diversos grupos étnicos, costumbres, culturas, climas, vías de
comunicación, ocupaciones y niveles económicos, convierten cada Misión
en una entidad individual, imposible de reducir a la unidad.

El misionero se entrega a su vocación y queda marcado con el hierro de
Dios. Se marcha a un lugar remoto y solitario en donde vive
pobremente.  Los peligros le acechan en cada recodo de la selva, en
cada recodo del río. Sabe superar adversidades, soportar privaciones,
arrostrar peligros y vencer indiferencias y hostilidades. No obstante,
siempre vive y trabaja animoso, confiado y alegre. El misionero
–hombre o mujer- tiene que ser una persona repleta de virtudes
humanas, y estar animado de un afán de entrega y de servicio grandes.
El mayor elogio y el mejor tributo de administración son las cifras de
sus actividades apostólicas, el número de colegios, escuelas e
internados que han fundado y regentan y la multitud de iglesias y
capillas que han dejado a su paso para que se adore allí al único Dios
y verdadero.

Colombia es uno de los países vanguardistas en actividad misionera en
el Continente. Nuestro país tiene el orgullo de ser el primero de
América Latina que cuenta con un Seminario de Misiones (el de Yarumal)
y con la primera Congregación de Religiosas Misioneras (las de la
Madre Laura). Misioneras que hoy están dispersas por Bolivia, Perú,
Ecuador, Venezuela, Panamá, España –en donde ya profesaron algunas
peninsulares- e Italia. También cuenta Colombia con la primera
asociación femenina de seglares, que se denomina “Unión Femenina
Misionera” o “Misioneras Seglares de Ufemi (SMU) y que trabajan hora
en Colombia, Venezuela y Panamá.

NECESIDAD DE PONERSE AL DÍA

Las Misiones de toda América Latina, no obstante sus grandes
realizaciones, se encuentran en mora de ponerse al día. Así como se
estudia fervorosamente el nacimiento de una liturgia inteligible a los
pueblos asiáticos y africanos y se espera con impaciencia una
reinterpretación cristiana de sus culturas, nuestros misioneros
necesitan hacer otro tanto para poner al alcance de las culturas
indígenas latinoamericanas el Mensaje del Evangelio.

En las tres últimas reuniones de misiones del CELAM –Lima, Ambato y
nuevamente Lima, hace apenas unos días- nos hemos dado cuenta de esta
realidad: necesitamos poner al día la pedagogía frente a negros e
indios; estamos desactualizados. Afortunadamente la reacción es
grande. Aquí en Colombia, por ejemplo, se fundó en 1966 el Centro
Antropológico Colombiano de Misiones, que es una institución
eclesiástica de carácter científico socio-antropológico al servicio de
la Obra Misional. Allí se dan cursillos de lingüística y de desarrollo
de las comunidades indígena, a la vez que se renueva la pedagogía
misionera. El centro Antropológico ha despertado un entusiasmo grande
entre los misioneros que tienen afán de renovarse y de ponerse al día.
Ellos mismos envían al Centro interesantes ensayos de ecología,
arqueología, etc, fruto de sus experiencias.  El Centro, que carece de
todo apoyo oficial o privado, recibe asistencia científica del
Instituto Colombiano de Antropología y del Instituto Lingüistco de
Verano de los Estados Unidos.

VINCULACIÓN DE LOS SECTORES DIRIGENTES S A LA TAREA MISIONAL

Pero las Misiones –continúa monseñor Valencia Cano- no tienen en el
ánimo de las clases dirigente del país la importancia que merecen.
Estas clases directivas no conocer realmente a Colombia, ignoran su
periferia. Hago un llamado a los altos sectores políticos, culturales,
económicos y sociales del país para que se interesen y vinculen a los
territorios de misiones que son, como ya anoté, las dos terceras
partes del territorio nacional. En particular, las Universidades
colombianas –tan divorciadas casi siempre de la realidad y  problemas
nacionales- deberían interesarse por las regiones y grupos humanos más
atrasados del país. Se pretende que los años rurales o de post-grado
se hagan por los estudiantes en los territorios de misiones. Los
misioneros los acogerían con entusiasmo y les ayudarían en sus
investigaciones. Imagínese lo que serían los sociólogos, médicos,
maestros, odontólogos, etc, trabajando por un año al servicio de las
misiones. Se vincularían a ellas, sabrían lo que en realidad es
Colombia y cuáles sus necesidades.

Los legisladores tampoco conocen la problemática de la periferia
colombiana. Si fueran allí, recorrieran, tomaran contacto con las
gentes y con los misioneros, el día de mañana producirían una
legislación más realista y se demorarían menos en problemas vanos y
ficticios como el del divorcio vincular. El sector industrial y
comercial del país también desconoce las posibilidades de extracción
de materias primas y de comercio potencial que existe en los
territorios de misión. En nuestras selvas sólo se explota el caucho,
en el Llano los pastos y en el nordeste el petróleo. Y, en lo que se
refiere a los altos sectores sociales de las ciudades, éstos sí que
desconocen el problema. Incluso entre católicos se tiene de las
Misiones una imagen pueril y ridícula. A mí me desespera el que muchos
se acuerden de las Misiones sólo para darles limosnitas. Esa
mentalidad se encuentra en todas las clases sociales. Muchas veces
pienso que un Cristo o una medalla de oro colgando sobre el pecho de
un rico insensible a las grandes necesidades de los hermanos los
marginados es un sarcasmo y una burla al propio Cristo y al Evangelio.

A la juventud rica y hastiada de las ciudades (muchos de los hijos de
los más pudientes) habría que sensibilizarla y hacerle comprender que
lo que les sobra a ellos es propiedad de otros marginados, y que deben
administrar ese caudal de medios que ellos despilfarran en
des-aburrirse, en sacar a sus hermanos de la abyección en que se
encuentran.

Y volviendo a lo de la vinculación de nuestros universitarios a los
territorios de misión, le diré que es inaceptable que mientras
nuestros indios han sido estudiados y se encuentran clasificados por
el Instituto Antropológico de (Bon) Alemania, en nuestro medio se les
desconozca casi por completo. Los sectores dirigentes, les repito,
deben vincularse cuanto antes a estas realidades nacionales, para
ellos desconocidas. El día en que los colombianos, a través de sus
dirigentes se viertan sobre las riquezas naturales y humanas de la
periferia, Colombia dejará de sentirse abrumada por la pobreza de la
ciudad. Pero sucede lo incomprensible: que las clases dirigentes
pretenden que la colonización de las zonas despobladas se haga por
gentes sin medios y con hambre. Cuando los hijos de la clase dirigente
se metan al Llano, selva, desierto y mar de Colombia, ese día habrá
empezado de veras la moderna colonización de Colombia, habrá verdadera
integración nacional y el país llegará a ser piloto en América Latina
en este aspecto.

INTEGRACIÓN POPULAR

………

LAS MISIONES Y EL CONGRESO EUCARÍSTICO

……..

LOS OBISPOS DEL TERCER MUNDO

…………….

EL TRATADO DE MISIONES

………….

APOSTOLADO SEGLAR

Quisiera anotarle algo de lo que ha constituido mi principal afición
desde que llegué a las misiones en 1949. Cuando en las selvas del
Vaupés (168.000 km²)nos encontramos por entonces los siguientes
elementos humanos: misioneros católicos, de hábito y sotana,
cristianos católicos caucheros de los muy conocidos en “La Vorágine” y
apóstoles protestantes civiles. Comprendí la necesidad imperiosa para
los católicos de poner frente a los indios, cristiano-católicos
auténticos, sin sotana y sin hábito. Desde entonces vengo suspirando
porque el apostolado seglar que en algunos de sus estratos apenas se
atreve a dar consejitos, cortísimas conferencias y algunas clases de
catequesis, comprendiera su grandioso programa de sacralización de
todas las actividades humanas. Casi veinte años han corrido desde
entonces y apenas ahora, cuando ya estamos precedidos por millones de
apóstoles de otras ideas y políticas, está el seglar
cristiano-católico comprendiendo que no se puede salvar al mundo
arrojándose a él. Concretizando más, nuestros “marginados” –los indios
principalmente- jamás creerán en el mismo cristianismo de las gentes
de las ciudades mientras no los vean compartiendo su lucha por una
vida mejor en las selvas y en los esteros de nuestra Costa del
Pacífico.

Entrevistó: HUMBERTO ARBELÁEZ R. (EL CATOLICISMO, diciembre 17, 1967)


Misioneros de Yarumal
omergiraldo@gmail.com
http://www.yarumal.org

Pascua de Gregorio Iriarte


Gregorio nos dejó. Nos dejo, pero queda su obra. lo llamábamos «maestro» no, «doctor» fue maestro de muchas y muchos. Nos duele su muerte, pero nos queda el orgullo de haber tenido entre nosotros un maestro. Todo Bolivia, toda América latina, tiene un camino por donde caminar. Gregorio, como Luis Espinal, y tantos otros, nos acompañan ahora y siempre.

 

Gracias Gregorio por tu vida. GRACIAS!

 

http://amerindiaenlared.org/noticia/216/pascua-de-gregorio-iriarte/

Aniversarios de Paulo Freire: Nace. 19 setiembre 1921- Fallece. 02 mayo 1997


Hoy, miércoles, 02 de mayo 2012, un nuevo Aniversario de la partida y simultáneamente mayor presencia y vigencia de Paulo Freire.

En memoria compartimos esta excelente entrevista de Claudia Korol, maestra e intelectual argentina.

PEDAGOGÍA DE LA ESPERANZA

Entrevista a Paulo Freire realizada por Claudia Korol

Marzo de 1993. Imperdible y muy actual.

Acaba de ser publicado en el Brasil, el libro de Paulo Freire:
Pedagogía de la Esperanza. Un reencuentro con la Pedagogía del Oprimido». Paulo
Freire nació el 19 de septiembre de 1921. En el diálogo con América Libre, desarrollado en su casa en Sao Paulo una mañana de marzo de 1993, nos contó con entusiasmo sobre los orígenes y contenidos de su nueva obra. Nos encontramos allí con un compañero de lucha que mantiene juntos el pensamiento polémico y el optimismo intacto, fruto no solo de su compromiso con la época y de su opción por los oprimidos, sino también de su reflexión sobre la esperanza, a la que define como una «necesidad ontológica». La aparición de Pedagogía de la Esperanza, realizada 23 años después de la
Pedagogía del Oprimido y con mucho agua corrida bajo los puentes, nos entusiasmó para producir este encuentro con su autor, miembro del Consejo de Redacción de América Libre.

Tanto la Pedagogía del Oprimido, como su nuevo libro Pedagogía de la Esperanza, expresan importantes polémicas con los tiempos en que fueron realizados. ¿Es así?

Sí, yo creo que ésta es una hipótesis de comprensión de ambos libros. En la tentativa de explicarlos, la estructura misma de la Pedagogía de la Esperanza a mí me convence. Es exactamente la siguiente: busca demostrar que en el fondo, todo lo que usted crea, un libro, un arma o una obra de arte, todo siempre emerge de un proceso producido en ciertas tramas, que algunas veces no dejan clara la hipótesis de gestación de la obra. Por eso trato en la primera parte del libro algunos casos, que yo llamaría historias, que experimenté cuando era joven y cuando niño; y que al menos para mí hoy, tomando distancia, eran tramas que anunciaban la Pedagogía el Oprimido. Que podrían no haber ocurrido, pero que al llegar crearon marcas.
Por ejemplo un caso que cuento de un malestar que sufrí durante años sin saber sus causas; que me sorprendía de repente y me dejaba abatido, desanimado. Al llegar a San Pablo pude analizar las causas y entender lo que sucedía; en un proceso de concientización individual, que yo explico y distingo de la hipótesis de concientización del otro. En ese caso, mi concientización funcionó y me liberó. Pero lo que nosotros no podemos esperar es que la concientización sola pueda resolver esa liberación, cuando se da en torno a las tramas estructurales de la sociedad. Allí ella continúa siendo importante, pero no es suficiente. Es preciso que al concientizarme sobre la realidad expoliadora, me movilice y organice con otros y luchemos juntos por la transformación radical de las estructuras que generan la explotación. Esto tiene que ver indiscutiblemente con la Pedagogía del Oprimido. La forma en que yo trabajé este libro sobre el otro, la forma en que yo intenté comprenderlo, generó a éste. Cuanto más analicé y analicé el proceso en el que escribí la Pedagogía del Oprimido, tanto más pude escribir este libro.

El segundo momento de Pedagogía de la Esperanza es el análisis que hago del libro Pedagogía del Oprimido haciéndose, o sea, el libro siendo trabajado, siendo escrito. Allí yo hablo un poco de la fase de la realidad: antes que nosotros escribamos, hablamos de lo que vamos a escribir o de lo que estamos escribiendo. Éste para mí es un momento importante, sobre todo para la gente joven que no tiene experiencia en el esfuerzo de redactar.
Yo creo que es interesante que los más viejos cuenten su historia, por ejemplo que digan como tienen también dificultades para escribir.

Hay otro momento en Pedagogía de la Esperanza que yo considero importante, que es aquel en que intento, sin rabias pero con derecho, conversar con los lectores de este libro sobre las críticas que se
hicieron en los años 70 a la Pedagogía del Oprimido. Es interesante, porque por ejemplo, las críticas marxistas eran casi todas mecanicistas. La mayoría de ellas, con excepciones, claro, se fundamentaban en una comprensión mecanicista de la historia. Eran críticas marxistas y por lo tanto
proclamativas de la concepción dialéctica; pero eran profundamente no dialécticas. Y algunas de ellas eran críticas muy formales. Yo recuerdo una de ellas que decía: «Freire es un intelectual indiscutiblemente vivo, interesante, pero no dice que la lucha de clases es el motor de la historia». Yo no lo decía porque no lo era; porque la lucha de clases es uno de los motores de la historia; pero uno no puede esclavizarse a una sola cosa. Ahora, desde el punto de vista del tiempo de Marx, eso era
correcto, era lo que él estaba observando del rumbo histórico. Para mí lo que faltó agregar es que hay otros motores de la historia y no solamente la lucha de clases. La lucha de clases continúa siendo un motor importante, claro, pero lo que yo digo en este libro y creo interesante es que muchos de mis críticos de los años 70, que decían que yo no mencionaba la lucha de clases en la Pedagogía del Oprimido (aunque yo cité treinta y tantas veces, no el concepto de lucha de clases sino el concepto de clases sociales) hoy son pragmáticos y neoliberales. Son los que se hicieron eco de las proclamas sobre el fin de la historia…
Exacto. Hay un montón de gente de izquierda que nos da la impresión que, asustados, hoy casi gritan que se han equivocado de dirección. Se arrepienten de haber sido de izquierda, y se vuelven felices con la idea del fin de la historia y que la lucha de clases terminó. Se dicen posmodernos. Yo creo incluso que son posmodernos, pero posmodernos reaccionarios. Porque hay una posmodernidad progresista. La posmodernidad progresista es la que expresa que ya no estamos demasiado seguros de nuestras certezas. Porque la modernidad estuvo muy segura de sus certezas, pues surgió con el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Marx era un moderno y tenía que serlo. No había forma que no lo fuera. Pero para mí la modernidad va más allá de Marx. Es eso lo que se precisa decir y no decir
que Marx murió, que Marx no existe. De ninguna manera, pues Marx está más vivo que muchos de nosotros.

Usted habla en su último libro de la esperanza como una necesidad ontológica…

Exacto, esa necesidad ontológica que yo veo en la esperanza es la que los mecanicistas no entendieron en la Pedagogía del Oprimido. Los mecanicistas no podían entenderlo. En primer lugar, esa ontología no es un «a priori» de la historia. Esto quiere decir que la naturaleza del hombre y de la mujer, la naturaleza de ser humano, no fue donada al ser humano antes de la historia. Es gracioso, yo soy cristiano y afirmo eso, pero con eso no tengo nada en contra de la trascendentalidad. Al revés, yo me afirmo en esta trascendentalidad en cuya relación dialéctica con la mundanidad yo me encuentro. Pero digo lo siguiente: la naturaleza humana se va constituyendo históricamente. La esperanza corno necesidad ontológica se constituye aquí, en el quehacer histórico. Y para mí no es posible, siendo el ser que estamos siendo, históricos, por lo tanto, inacabados y envueltos constantemente por una necesaria idea del mañana; no es posible experimentar la necesidad del mañana sin superar la comprensión del mañana como algo inexorable, que es, que hacía y decía el mecanicismo de los marxistas que me criticaban en el 70 y que hoy se han vuelto pragmáticos y dicen que hay que acabar con esta historia del sueño, de la utopía, que sólo ¡Ha creado dificultades!

Quiero decir, en el momento en que tú admites que el mañana es un dato ya dado, que tú marchas hacia él inexorablemente, entonces no hay por que hablar de esperanza. La esperanza se instala en ti en el momento en que el mañana no es inexorable; puede venir y puede no venir. En otras palabras, el mañana tiene que ser hecho por nosotros. Eso es lo que para mí fundamenta la esperanza como una necesidad ontológica. Yo estoy esperanzado no porque sea impertinente, estoy esperanzado porque estoy en el mundo y con el mundo. No puedo dejar de estarlo.

La Pedagogía de la Esperanza, es necesariamente un libro escrito con amor y con rabia. Es el resultado de un gran aprendizaje, parte del cual yo relato, entre ellos los viajes por el mundo para discutir la Pedagogía del Oprimido. Porque la Pedagogía del Oprimido en cierto momento se independizó de mí. Era ella la que me presentaba al mundo, no yo a ella.

Usted se refiere en su libro, también, a la existencia de una esperanza ingenua…

Claro, una esperanza ingenua es decir que el mañana que queremos viene de cualquier manera. En el fondo la comprensión mecanicista de los marxistas distorsionados, implica una esperanza ingenua. Cuando tú piensas que el mañana es inexorable, que tiene que venir, tú eres ingenuo. Porque el mañana sólo viene si yo lo hago, junto con los otros.

Esta posición frente a la esperanza, choca con quienes pregonan el escepticismo.

Exacto, la crítica a la esperanza viene de quienes necesariamente no entienden a la historia corno posibilidad. De quienes no aceptan que la historia no es algo predeterminado, que la historia es posible, no solamente es posible sino que es posibilidad; y que si ella es posibilidad hay que realizarla. Esa es la tarea de los sujetos históricos, de los individuos. Esa es otra cosa que el marxismo mecanicista negaba y distorsionaba: al enfatizar lo social terminaba negando absolutamente la presencia del individuo en lo social. Es claro que nosotros reconocemos que lo que hay de individual en mí y en ustedes, no es suficiente para explicar lo que estamos haciendo, pero es indispensable.

Cuando usted se refiere a la dialéctica y al valor de lo subjetivo en la transformación histórica, se acerca al pensamiento de marxistas dialécticos y revolucionarios como el Che.

Yo tengo una admiración muy profunda por algunos revolucionarios de este siglo, que no conocí personalmente. Que afloran constantemente en mí, aunque a veces no necesito ni nombrar. Che es uno de ellos. Gramsci es otro, más lejano. Che Guevara me tocó y continúa tocándome por una serie
de cualidades humanas e intelectuales. Como un hombre que peleó, un hombre que luchó, un hombre que se expuso como yo nunca me expuse. Un hombre que continúa testimoniando un coraje manso, un coraje dignificante. Y como un hombre que también pensó, y puso en el papel de una manera muy convincente y bonita las reflexiones que hizo sobre la práctica.

El Gramsci con quien yo intimé es exactamente el Gramsci de la prisión, el Gramsci que no podía estar haciendo la práctica que el Che hizo, pero que hizo una práctica antes de ir para la prisión y que allí dentro piensa y habla de lo que hizo y de lo que podía haber hecho. Otro hombre que me impactó mucho y que me continúa impactando es exactamente, yo diría casi, el Guevara del Africa, que es Amílcar Cabral.

Incluso yo supe cuando estuve en Africa, por Guinea Bissau, del momento en que los dos se encontraron, Guevara y Amílcar Cabral. No sé si usted sabe eso. Amílcar era bajito, y eso no le gustaba. El se encontró con el Che, que delante suyo era un gigante. Aunque yo creo que en el fondo eran dos gigantes del siglo, enamorados del mundo. Ellos tuvieron las rabias necesarias, las rabias que no pueden ser evitadas. Tú no haces historia sin rabia. Tú no haces ni un libro sin rabia. Pero tampoco los haces sólo con rabia y eso es lo que ellos vivieron muy bien. Ellos hicieron la historia de ellos y la historia nuestra de este mundo, con la rabia y el equilibrio necesario entre la rabia y el amor.

Lo que a mí me contaron es que los dos se encontraron, conversaron, discutieron, debatieron, y se volvieron grandes amigos. Incluso me contaron que en un momento quedaron parados uno delante del otro como si estuvieran enamorados. En el fondo era un enamoramiento mediado por la praxis, mediado por la historia. Che Guevara, Gramsci antes, Amílcar. Yo no quiero con eso reducir la historia de estos años sólo a estos hombres. Porque después encontré a otro hombre que fue malvadamente asesinado por la izquierda de su país que fue Maurice Bishop, en Grenada. Yo me acuerdo de la reacción de Fidel entonces que fue muy fuerte frente a una izquierda incompetente y malvada.

Usted se ha referido a estos hombres como pedagogos de la revolución.

Sí. Yo creo que Fidel, Guevara, Amílcar, no son sólo pedagogos revolucionarios, sin o pedagogos de la revolución. Hay mucha diferencia, porque creo que pedagogo revolucionario yo soy, a pesar de que se decía que no tenía nada que ver con eso. Pero otra cosa es ser pedagogo de la revolución.

¿Cuáles son los debates actuales y su opinión sobre la experiencia de la educación popular en el Tercer Mundo?

Yo he leído a latinoamericanos y he oído a dirigentes africanos progresistas que dicen, como expresión del trauma del momento que estamos viviendo, que al final de cuentas lo que hoy se necesita es una educación popular en el Tercer Mundo, que no sería más de concientización. Por el contrario, debería dislocarse para experiencias puramente económicas. Eso surge primero en las experiencias de sobrevivencia después del golpe de Pinochet. Lo que interesaba en la época era conseguir medios de sobrevivencia de los grupos populares, progresistas, que aplastados por el golpe de estado precisaban ayuda. Y la ayuda mejor, no sería más la discusión alrededor de la realidad sino la sobrevivencia. Financiar talleres, fabriquitas de juguetes, grupos de costureras, etc. Yo no estoy en contra de eso, pero mucha gente de los llamados pragmáticos plantean que el problema de la educación popular en América Latina y en Africa no podría ser desarrollado por una pedagogía del «develamiento», de la concientización, sino por una pedagogía práctica que trate la formación técnica de los grupos populares. Para mí ésta es una dicotomía que nos lleva de nuevo al fracaso. No es posible separar la formación técnica, de la comprensión crítica del mundo. Marx inclusive definió la cuestión de la educación de la clase trabajadora y decía claramente que la burguesía no puede formar a la clase trabajadora, a no ser para reproducir a la clase trabajadora como tal. Eso es obvio, porque la clase trabajadora se tiene que formar en una perspectiva contradictoria y antagónica con la visión de la clase burguesa. Entonces, mientras que para la clase burguesa, la clase dominante, la formación de la clase trabajadora debe ser técnica y terminar en la técnica, la formación progresista de la clase trabajadora abarca la formación técnica indiscutiblemente; pero al tocar lo técnico sabe que no está tocando nada neutro. La tecnología no es neutra. Entonces, al enseñar,al capacitar, el buen obrero no es el que sabe hacer funcionar las máquinas. Es aquel que funcionando con las máquinas, reconoce la razón de ser histórica y social de la propia máquina. Y reconoce a favor de quien trabaja la máquina en sus manos.

Yo hoy insisto en que la educación popular en este pedazo de historia nuestra, debe continuar develadora de lo real; en la búsqueda de la razón de ser de los hechos que se producen, no ocultando ni haciendo una pura formación de sobrevivencia.

Algunos dicen que estos ya no son temas de los 90. Pero: ¿cuál es el tema de los 90? Lo que continúa profunda y dramáticamente como tema de los 90 es el sueño de cambiar radicalmente este mundo. La educación entra allí como uno de los elementos de viabilización de los sueños. Entonces en el momento en que tú dices que «la educación popular ya fue» es porque tú no crees más en la educación. Claro que las tácticas que se precisan en la lucha de la gente son históricas. El testimonio es universal, se da siempre en la historia. Pero la forma como se da cambia de generación en generación. Estratégicamente uno testimonia en favor de nuestra liberación. Ahora, la forma en que yo testimonio ese deseo, esa necesidad de transformación del mundo es diferente. Yo creo que hoy las tácticas, los métodos, pueden variar. Pero lo que para mí no puede variar, lo que no puede dejar de existir es la comprensión crítica de la historia. Y eso significa develar los hechos.

La crítica de los pragmáticos se refiere a la politización de la educación popular.

Exacto. Eso también es así. Me sucedió en París, donde yo estaba en una reunión de la Unesco, cuando uno de los presentes me dijo: «Es interesante, profesor Freire, hace un mes o dos, yo estaba aquí en una reunión patrocinada por la Unesco con gente de América Latina y quedé sorprendido porque unos educadores latinoamericanos decían que usted no es un educador, que usted es más un ideólogo. Por la exigencia con que usted trata políticamente las cosas».

Posiblemente en los años 70 esa gente me criticaba por no ser marxista. Gente de izquierda que hoy se ha vuelto indecisa por lo menos. Yo hoy soy, con los cambios que la historia realiza, casi al mismo que el que escribió la Pedagogía del Oprimido. Yo reconozco solamente que cuando escribí la Pedagogía del Oprimido di saltos grandes de cuando escribí La educación corno práctica de la libertad. En La educación corno práctica de la libertad yo era algo ingenuo en mi defensa de la subjetividad y de la conciencia. Pero creo que fue óptimo que lo haya sido, porque me preparó para adquirir una mayor profundidad dialéctica entre objetividad y subjetividad. Yo analizo ese desvío subjetivista que cometí en La educación como práctica de la libertad. Pero en la Pedagogía del Oprimido yo creo que no; soy el mismo que ahora, no cambié.

¿Cómo fundamenta su esperanza ante un capitalismo que se presenta como vencedor?

Yo creo que el capitalismo no dio nada a los pueblos. Puede ser que en esto yo sea sectario. Pero como digo en un texto que escribí sobre los 500 años de la conquista de América, yo no puedo festejar la llegada colonial al continente, porque yo festejo la lucha de liberación de los pueblos y no puedo festejar la conquista de los pueblos. Yo no festejo al capitalismo y creo que lo que el capitalismo ha hecho en América Latina son cosas trágicas. Usted toma los índices de asesinatos de niños en este país, Brasil; usted toma los índices de niños y niñas fuera de la escuela, que no tienen el derecho de entrar en la escuela; usted torna los índices de los niños de sectores populares que por la presión de los sindicatos de sus padres consiguieron un lugar en la escuela pero que son expulsados enseguida. Los técnicos y especialistas hablan de este fenómeno diciendo que los chicos «se evaden» de la escuela. Como si los niños hiciesen un Congreso y decidiesen que no quieren seguir más en la escuela.

¡No! Ellos son expulsados de la escuela. Usted toma los índices de los hombres y mujeres que en esta hora del día de hoy murieron de hambre, y de los que van a morir de hambre desde ahora hasta las tres de la tarde, de los que están enterrados en las periferias de las grandes ciudades. Usted toma los índices de maltrato, de desesperanza de los hombres y mujeres de este país. Mujeres de 30 años que parecen que tienen 120, deterioradas, maltratadas, desdentadas, decepcionadas. Y usted pregunta: ¿quién hizo eso?
Obviamente que en la campaña en el Brasil ahora se discute esto. Yo creo que el presidencialismo tuvo mucho que ver con eso. Yo soy parlamentarista, porque no creo que el presidencialismo ayude en nada a la democracia en este país. Creo que se corresponde con la historia de este país, es una respuesta a la tradición autoritaria de la sociedad brasileña. Pero el gran responsable por todas esas maldades es el capitalismo. El capitalismo desenfrenado, es de una perversidad ontológica de la cual ya no se libera.
Es más, yo creo que como nunca en la historia, Marx pagaría para vivir en el mundo de hoy. Yo creo que nunca hubo un tiempo más propicio para la utopía socialista. Pero cuando digo hoy, no es 1993. Mi hoy supera los primeros años del milenio que llega. Para mi historia individual, 30 años son una cosa terrible, porque yo ya no tengo chance de vivir 30 años. Hay gente que vive 110, 120 años, yo creo que no voy a vivir eso. Pero 30 años para el país, para América Latina, 30 años para el mundo no son nada. Yo creo que en estos 30 años la chance del sueño socialista, democrático, está ahí. El capitalismo no puede inventar otro chivo expiatorio como hizo durante todos estos años, que era el comunismo. Realmente era una ventaja para ellos trabajar con el espantapájaros del stalinismo, era muy fácil. Pero hoy no pueden seguir con la guerra fría.

¿Qué posibilidades tienen de modificar esta situación las administraciones de estados gobernados en Brasil por la izquierda?

Es necesario tener una visión avanzada y realista de este tema. Por ejemplo, yo fui secretario de educación de San Pablo. Algunos compañeros nos criticaban porque decían que nosotros éramos apenas administradores de la crisis capitalista. Es un absurdo. El gobierno de Erundina no fue administrador de la crisis capitalista. Fue un gobierno progresista, de un tiempo capitalista y de un espacio capitalista. Pero es una experiencia democrática. Es preciso comprender la experiencia democrática, lo que significa el juego democrático en la búsqueda de una mejor constitución de un nuevo poder y de un nuevo gobierno. El testimonio que dio el gobierno de respeto a la cosa pública, de enfrentar una problemática desfavorable a las clases populares, la reorientación de los gastos, dejar de maquillar y embellecer lo que ya está bonito e invertir en las áreas proletarias, en las áreas populares, yo creo que todo eso es una experiencia que testimonia cómo es posible hacer algunos cambios en el sentido de los intereses de las clases populares, aún sin alcanzar la radicalidad del cambio.

¿Qué significa su participación en el Consejo de Redacción de América Libre?

Cuando Betto me dio el primer número de la revista, y me habló de la utopía de esa revista, yo adherí inmediatamente. Adherí a la revista enseguida que él me planteó la posibilidad de que yo fuese incorporado.
Está claro que esta revista, es una de las posibilidades históricas que tenemos hoy. Es la posibilidad de trabajar en favor de la posibilidad. Yo creo que ningún hombre, ninguna mujer progresista de este continente, puede negar como mínimo, la contribución que cada uno y cada una de nosotros tenga la posibilidad de dar. Porque no es sólo un sueño de los que hacen la revista, es una necesidad histórica de los que vivimos en este continente.

¿Cuáles son hoy sus sueños más importantes en esta difícil situación de la lucha por la libertad de América Latina?

Yo diría uno sólo que creo que es vital para la gente, y que no es un descubrimiento mío. Es un imperativo de la historia, que ha sido el sueño de Guevara, que fue el sueño de los Bolívares: un gran esfuerzo en favor de la unidad en la diversidad. Porque nosotros no podemos hablar de América Latina como una cosa sola, no tiene sentido. Somos diferentes. Estamos llenos de diferencias. Brasil es una cosa, México es otra, Argentina es otra, Paraguay es otra, Uruguay es otra. Lo que se precisa es que cada una de esas otras cosas, tenga en primer lugar, esperanza en sí, confianza en sí, y gusto por la lucha. Segundo, que cada una de esas cosas, reconociéndose diferente de la otra, descubra los lazos que las unen. Con esta unidad en la diferencia, es que seríamos capaces de enfrentar a los que nos dividen para poder mandar. Es la única respuesta que los dominados tienen para enfrentar a los dominantes: unirse en la diversidad para enfrentar a los unificados que nos desunen. Ahora usted sabe que ésa es una cosa difícil de ser hecha, pero yo creo que la revista es un intento en favor de eso. Yo sé que ha habido otros, pero éste hoy es el intento de
unificar en la diferencia.

¿Qué le preguntaría usted a Paulo Freire?

Yo en lugar de preguntarle, si tuviese que decirle alguna cosa a Paulo Freire sería lo siguiente: «continúa soñando. Pero siempre que continúes pensando el sueño como de él hablaste en la «Pedagogía de la Esperanza».

Fuente:http://kaired.org.co

Homenaje a Ernesto Sábato en el primer aniversario de su muerte


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Ernesto Sábato: resistió hasta el fin

Por Víctor Rey


“No hay otra manera de alcanzar la eternidad que ahondando en el instante, ni otra forma de llegar a la universalidad que a través de la propia circunstancia: el hoy y aquí.”
Ernesto Sábato LA RESISTENCIA (Seix Barral, B.A. 2000)

¿Quién es Ernesto Sábato? Me preguntó un joven hace algunos días y la respuesta brotó instantánea: ¡El que escribió EL TUNEL! Efectivamente Sábato es el escritor de la famosa novela EL TUNEL. Una novela que casi todos hemos leído en nuestra época de secundarios. Un libro excepcional escrito con una intensidad tal que da la impresión de ser un cuento. Pero Sábato no sólo es el autor de la trilogía: EL TUNEL, SOBRE HEROES Y TUMBAS, o ABADDON EL EXTERMINADOR. Es el ensayista que leímos en nuestra época de universitario, que revela su relación con la ciencia y la filosofía en UNO y EL UNIVERSO. El que plantea la lucha con la idea del progreso y la deshumanización del hombre en HOMBRES Y ENGRANAJES y más tarde en HETERODOXIA. Y es el que cuenta del oficio de escribir en EL ESCRITOR Y SUS FANTASMAS. Y es también el pintor.

Pero el escritor también es un ejemplo de autoridad moral. Nació en Rojas, provincia de Buenos Aires, en 1911. A los 89 años, Sábato no es sólo un hombre cuyas obras recorren el mundo en millones de ejemplares traducidos a 28 idiomas sino uno de los personajes más buscados cuando es necesaria una opinión «calificada» sobre algún asunto ético. Presidió la Comisión Nacional Sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) durante el gobierno militar en la Argentina (1976-1983) y produjo el famoso informe NUNCA MAS, puede poner en tela de juicio al presidente del país, a las iglesias, a las Fuerzas Armadas, la ciencia, las corporaciones empresariales, pero siempre encuentra el apoyo de la opinión pública. Reflejo de su autoridad es su vida austera y el auditorio masivo que convoca cada vez que repite por televisión sus viejas ideas sobre el corazón del hombre y la ausencia del progreso.

A lo largo de su vida, Ernesto Sábato fue militante del marxismo y representó a la Federación Juvenil Argentina en un congreso del partido comunista, en Bruselas; estudió filosofía en la Universidad de La Plata y como físico estudió radiación nuclear en el Laboratorio Curie de París, en la década de los años 40 abandonó la ciencia «por temor a su futura utilización».

En la actividad literaria se convirtió en una de las máximas figuras de la literatura hispanoamericana, en 1984 ganó el premio Cervantes, en 1989 el premio Jerusalem y en 1997 el premio Menéndez Pelayo.

Sábato dice que abandonó el marxismo porque dejó de creer «En cualquier idea que repugne a los problemas sobrenaturales», y decidió afiliarse a la causa del hombre real, de la justicia social y de la dignidad humana. Se declara «un anarquista cristiano», y agrega: –Yo empecé a luchar por la justicia social a los 16 años en el colegio y nunca he dejado de hacerlo. Creo que es un deber. No me gusta que los chiquititos se mueran de hambre. Eso me ha llevado muchas veces a cuestionar incluso la existencia de Dios, a pesar de que me considero un espíritu religioso, aunque anárquico. Como también lo era Cristo. Cristo insultaba a los fariseos y andaba con los pobres, con prostitutas… Ese es el verdadero Cristo. Lo demás son cuentos.– También hace un ejercicio de autodefinición: –¡Yo soy un anarquista! Un anarquista en el sentido mejor de la palabra. La gente cree que anarquista es el que pone bombas, pero anarquistas han sido los grandes espíritus como, por ejemplo León Tolstoi.–  (Entrevista en el diario El Tiempo, Bogotá, 22 de junio de 1997).

En su penúltimo libro ANTES DEL FIN, Memorias, (Seix Barral, 1999, 214 páginas), se destaca el hombre triste, melancólico que piensa en Matilde, su esposa fallecida y solloza. Que se ve a sí mismo inclinado hacia la tierra encorvado, cansado. Es el hombre que tiene pequeños momentos de dicha cuando su gatita se recuesta en sus rodillas o cuando despierta con el trinar de los pájaros al amanecer.

De sus épocas de adolescente recuerda su vinculación con grupos anarquistas y comunistas. Recuerda manifestaciones de obreros y estudiantes cobijados por banderas rojinegras. Recuerda que la revolución Rusa tenía aún el resplandor romántico y que los compañeros comunistas terminaron por convencerle (aunque luego haya manifestado que no compartió los criterios de los «comunistas de salón» y que «el anarquismo fue más fuerte en su interior»)… Recuerda que huyo de casa y que era, a los 19 años, una especie de delincuente que luchaba en la clandestinidad contra la dictadura del general Uriburu. Esa militancia le llevó a participar en diversos congresos comunistas dentro y fuera de Argentina.

Más tarde cuando terminó su doctorado en Ciencias Físico-matemáticas, el profesor Houssay, premio Nobel de Medicina, le concedió una beca que anualmente otorgaba la Asociación para el Progreso de las Ciencias, y se fue a trabajar al Laboratorio Curie, en París: «durante ese tiempo de antagonismos, por la mañana me sepultaba entre electrómetros y probetas y anochecía en los bares, con los delirantes surrealistas. En el Dome y en el Deux Magots, alcoholizados con aquellos heraldos del caos y la desmesura, pasábamos horas elaborando cadáveres exquisitos».

Un cuartucho en París, Matilde y su pequeño hijo, la ciencia y el trabajo con la propia Irene Curie… «Muchos, con perplejidad, me han preguntado cómo es posible que habiendo hecho el doctorado en ciencias físico-matemáticas, me haya ocupado luego de cosas tan dispares como las novelas con ficciones demenciales como el Informe sobre Ciegos, y finalmente, esos cuadros terribles que me surgen del inconsciente». Sábato no sabe contestar a esa pregunta. Trabajar en el Laboratorio Curie era una de las grandes metas a la que podía aspirar un físico. Y después de llegar a una meta, solo queda el vacío. Abandonó la ciencia a principios de la década de los cuarenta. El mundo de los teoremas quedó ahí, trunco, en plena crisis espiritual.

Entonces tomó otro camino, el del arte. Empezó a escribir en la revista Sur, en Teseo, a leer a Huxley, Faulkner, Michaux, a los clásicos, a Camus (con quién hizo amistad), Green, Thomas Mann. Brevemente habla de sus libros, de su oficio como escritor, de sus pinturas.

En la segunda parte del libro, Ernesto Sábato deja a un lado los recuerdos para escribir sus anotaciones, la reciente película que vio, el recorte de una noticia curiosa de un diario, las cifras de la pobreza en el mundo, la mujer sin patria, la preocupación de la guerra de Bosnia, el drama de los Sin Tierra en el Brasil, la crisis en todas partes, sus conversaciones con Cioran sobre estos temas trascendentales… «el mundo marchando hacia la desintegración, mientras la vida nos observa con los ojos abiertos, hambrientos de tanta humanidad».

La muerte de su hijo lo derrumbó. Sábato se define, al final del libro, como un tipo embriagado de dolor y entre ruinas. Un tipo que, en la soledad de su estudio escucha el quinteto de Schumann para cuerdas y piano en un atardecer de 1998. Tanta nostalgia le hace caminar un rato, hasta el Parque Lezama de Buenos Aires. Se sienta en un banco de la plaza. Se dice un náufrago. Se confiesa propenso al pesimismo y a la depresión. De repente, el abrazo de un niño lustrabotas es como un pacto de derrotados, pero que llama a la esperanza.

En su último libro: LA RESISTENCIA (Seix Barral, 2000, 148 páginas) Sábato plantea que en este tiempo de globalización hay necesidad de establecer las bases de alguna resistencia que permita el equilibrio en el nuevo orden que se viene encima. De lo contrario el hombre sucumbirá ante cada avance, y seguramente moriremos en red, solitarios frente a una máquina que se esmera en reproducir la vida en la pantalla. Ernesto Sábato lo sabe muy bien y lo dice con la humildad y claridad que sólo los años otorgan a los hombres. En LA RESISTENCIA, Sábato se esmera en hacer una radiografía sentida de los tiempos actuales, con nostalgia de cuando una conversación en un café valía más que un televisor encendido para acaparar la atención y evitar, en última instancia, que las miradas se crucen y se reconozcan lo que de seres humanos nos queda.

LA RESISTENCIA es una carta escrita sin vanidad alguna. Y aunque suene a discurso en boca de un predicador barato no hay que olvidar toda la producción anterior de este escritor. Así que estamos hablando de alguien que conoce abismos humanos y sabe describirlos. Estamos hablando de quien se ha dado el lujo de entrar en depresiones profundas para salir airoso con toda la fuerza de la vida atrapada en la mirada. «El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria», dice Sábato en LA RESISTENCIA. Nada tiene que hacer el desarrollo salvaje frente a este caso de fe. Sábato se refiere a muchos frentes de la vida humana en los momentos actuales pero siempre su mensaje de dirige a no perder de vista lo esencial: «Quienes se quedan con los sueldos de los maestros, quienes roban a las mutuales o se ponen en el bolsillo el dinero de las licitaciones no pueden ser saludados. No debemos ser asesores de la corrupción. No se puede llevar a la televisión a sujetos que han contribuido a la miseria de sus semejantes y tratarlos como señores delante de los niños.

Del Internet, del tiempo libre, de relaciones humanas, de los afanes que mueven el mundo; temas que salen a la luz en LA RESISTENCIA con suavidad de quien habla desde el amor a sus semejantes y no desde la vanidad de un nombre de letras de molde. Sábato está lejos de envanecerse por mirar su nombre en las librerías o en los diarios nacionales. De hecho se despoja de todos sus atributos literarios para que su «carta», como él mismo se refiere a este libro, no empantane entre figuras retóricas o giros inteligentísimos. La RESISTENCIA está escrita para todo el mundo y en lenguaje sencillo y elemental. Para advertirnos como en los siglos XVIII y XIX la dignidad de la especie estuvo cifrada en los adelantos tecnológicos, pero en este siglo que ahora muere, la tecnología se encargo de quitarnos la inocencia. Pese a todo Sábato señala que: «no podemos hablar del hombre como si fuera un ángel, y no debemos hacerlo. Pero tampoco como si fuera una bestia, porque el hombre es capaz de las peores atrocidades, pero también capaz de los más grandes y puros heroísmos».

Para quienes no leyeron nunca a Sábato. ANTES DEL FIN y LA RESISTENCIA es una forma de acercarse a un hombre y una obra quijotesca, a un espíritu combativo. Para aquellos que leímos EL TUNEL con ansiedad, que seguimos en medio de dolorosas reflexiones los párrafos de los ensayos como UNO y EL UNIVERSO, HOMBRES Y ENGRANAJES, HETERODOXIA o EL ESCRITOR Y SUS FANTASMAS, que nos sumergimos en el complejo y terrible mundo de SOBRE HEROES Y TUMBAS, que quedamos asombrados con su novela profética ABADDON EL EXTERMINADOR, donde se vaticinaba el subyugamiento de las fuerzas del Mal y el derrumbe de la civilización contemporánea. Que disfrutamos maravillados de su libro de conversaciones con Carlos Catania, ENTRE LA LETRA Y LA SANGRE o el libro de DIALOGOS con Borges. ANTES DEL FIN y LA RESISTENCIA son dos libros obligatorios y necesarios para el hombre y la mujer de hoy.

Un sábado 30 de abril del 2012 un mes y medio antes de cumplir los 100 años, nos dejó este ilustre escritor, y como adelantándose a ese momento escribió estas palabras en la última página de La Resistencia. “Pero ahora que la muerte está vecina, su cercanía me ha irradiado una comprensión que nunca tuve; en este atardecer de verano, la historia de lo vivido esta delante de mí, como si yaciera en mis manos, y hay horas en que los tiempos que creí malgastados tienen más luz que otros, que pensé sublimes.”

 

http://www.kairos.org.ar/index.php?option=com_content&view=section&layout=blog&id=2&Itemid=125

Legado de monseñor Gerardi es recordado a 14 años de su asesinato


GUATEMALA

Mayra Rodríguez

Miércoles, 25 de abril de 2012 (ALC) – El Movimiento Monseñor Gerardi presentó, en conferencia de prensa, la semana pasada, las actividades conmemorativas por los 14 años de su martirio, luego que presentara el Informe para la Recuperación de la Memoria Histórica (REMHI), en el que se documentó y denunció que el ejército de Guatemala fue el principal responsable de las muertes y genocidio durante el conflicto armado interno.

Monseñor Juan José Gerardi Conedera, fue asesinado por oficiales militares el 26 de abril de 1998, dos días después de haber hecho públicos los resultados de dicho informe, convirtiéndose su muerte en un momento de gran conmoción para la sociedad guatemalteca de entonces.

“Monseñor Gerardi, nuestro obispo mártir, siempre expresó la esperanza en el futuro de una Guatemala distinta, más cercana al Reino de Dios”, expresó Paúl Menchú, quien, acompañado
de Sheny Berger en representación del Movimiento Monseñor Gerardi, Nery Rodenas, director de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala y Juana Mendoza, de la Conferencia de Religiosos y Religiosas de Guatemala, dio a conocer que las actividades conmemorativas se realizarán del 20 al 26 de abril, semana durante la cual permanecerá abierta la Cripta donde descansan los restos mortales del prelado.

El sábado tuvo lugar una celebración inter-religiosa en el parque San Sebastián, ubicado en los alrededores de la casa parroquial de la iglesia del mismo nombre, lugar donde le fuera brutalmente arrebatada la vida al jerarca religioso, siendo golpeado sin piedad, y desfigurado su rostro con una piedra, como respuesta de sus asesinos a las palabras que Gerardi pronunció en la presentación del REMHI, en catedral metropolitana: “La raíz de la ruina, de las desgracias de la humanidad, nace de una oposición deliberada a la verdad, que es la realidad radical de Dios y del hombre. Y esta realidad es la que ha sido intencionalmente deformada en nuestro país, a lo largo de 36 años de guerra contra la gente…”

Al respecto, Menchú afirmó que “estamos en un nuevo momento de la historia de Guatemala, al haberse iniciado este año con un militar retirado, el general Otto Pérez Molina, como presidente del país, quien, públicamente, se ha comprometido a retomar el espíritu de los Acuerdos de Paz”. Tiene en sus manos la posibilidad de asumir un rol histórico al reconocer la responsabilidad del Ejército en la mayoría de los casos de violaciones a los derechos humanos y el genocidio durante la guerra interna, comprobado por el REMHI y por informe de la Comisión de Esclarecimiento Histórico”.

Al interior de la Casa Parroquial de San Sebastián se ha plasmado un mural dedicado al prelado, el cual está a la entrada del museo fotográfico de monseñor Gerardi, y permanecerá abierto al público del 23 al 26 de abril. Las actividades conmemorativas incluyen la presentación de documentos en homenaje a la dignificación de artistas afectados por el conflicto armado y a la historia de la población de Santa Lucía Cotzumalguapa, por su lucha contra la pobreza.

Las actividades culminarán con una celebración eucarística, una caminata por la paz y la memoria y un encuentro artístico cultural, el 26 de abril próximo.

Por el asesinato de monseñor Gerardi purgan prisión un coronel y un capitán del Ejército, así como un sacerdote católico, quienes, en 2001, fueron sentenciados a 20 años de cárcel. En varias oportunidades los condenados han buscado la reducción y redención de penas, logrando su objetivo los militares, a quienes la Sala Segunda de Instancia Penal, les modificó el delito de ejecución extrajudicial a encubrimiento y les redujo a 10 años la condena de prisión.
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Agencia Latinoamericana y Caribeña de Comunicación (ALC)

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