El buen pastor


Fecha: 8 mayo, 2019Autor/a: Blogger

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EL BUEN PASTOR
INMA CALVO, amigos@feadulta.com
LAS ROZAS (MADRID).

ECLESALIA, 08/05/19.- Amigas y amigos: Resultan interesantísimos, como siempre, los comentarios al evangelio que nos brindan nuestros colaboradores. Jesús no llegó a pronunciar el discurso del buen pastor. Fue la comunidad de Juan la que expresó su fe con esta imagen tan elocuente, llena de simbolismo en cada una de sus enigmáticas frases. Mis ovejas escuchan mi voz (la buena nueva) y me siguen (se ponen en marcha). Yo les doy vida definitiva (la misma que Jesús ha recibido de Dios). El Padre y yo somos uno (Jesús, viviendo para los demás, está identificándose con lo que es Dios).

Para los de Madrid y alrededores, os puede interesar un encuentro con grupos católicos de base europeos. Más información en el tablón de anuncios.

Evangelio y comentarios al Evangelio

Jn 10, 27-30Mis ovejas escuchan mi voz: yo las conozco y ellas me siguen.

Vicente Martínez: Músicos en la orquesta. Los Sonetos a Orfeo representan el punto álgido de una visión en donde la música se erige en punto de conjunción entre lo temporal y lo eterno, lo material y lo espiritual, lo individual y lo cósmico.

José Luis Sicre: Las ovejas, el pastor y los ladrones. Lo esencial del cristiano es creer en Jesús y seguirlo. Hay gente que piensa que lo importante es practicar una serie de normas y cumplir con determinados ritos.

Fray Marcos: A través de Jesús llega a nosotros la misma Vida de Dios. Es Vida eterna porque traspasa el tiempo y el espacio; es definitiva.

José Antonio Pagola: Escuchar y seguir a JesúsEra invierno, Jesús andaba paseando por el pórtico de Salomón, una de las galerías al aire libre, que rodeaban la gran explanada del Templo.

Rosario Ramos: Somos en unidadJesús nos desafía para descubrir la voz esencial, aquella que integra, equilibra y nos conduce a ser conscientes de que “Dios y la realidad humana” somos UNO.

Enrique Martínez Lozano: Unidad, plenitud de vida, confianzaEl texto ofrece certezas sabias, de validez universal y atemporal, relativas a la “vida eterna” (= plenitud de vida), la confianza estable y la unidad de todo lo real.

Artículos seleccionados para la semana

Magda Bennásar: Luz de PascuaEl Tiempo de Pascua nos invita a recibir la Luz para comprender lo vivido: lo sufrido, lo amado, lo perdido, lo recibido, el presente y el futuro…

Leonardo Boff: Amor en tiempos de ira y de odio, fruto del fundamentalismo y de la intoleranciaTenemos que innovar nuestro discurso sobre el amor para que su naturaleza y amplitud resplandezca y nos caliente. El sistema social y económico mundial imperante no ama a las personas.

Miguel Ángel Munárriz: Por muy mal caminoLos hechos son solo hechos, no son la causa de sí mismos, y detrás de ellos está la cultura que los provoca.

Juan José Tamayo: De la moral de esclavas a la moral emancipadora de las mujeresDecálogo de la moral de esclavas y subalternas y decálogo alternativo de la ética de emancipación de las mujeres.

Juan Zapatero: A vueltas con la familiaLo único realmente sagrado es el amor.

Antonio Aradillas: ¡Cómo está el clero! El clero y el superclero están mal. Rematadamente mal. Así lo confiesan los medios de comunicación social –hasta los más “piadosos”–.

Yuval Noah: Los cerebros “hackeados” votanLa propaganda y la manipulación no son ninguna novedad.

Mari Paz López Santos: Conchita Cabrera. Mujer, laica, profeta y mística¿Cómo una laica de tu tiempo se adelantó a un tiempo futuro?

Noticias de alcance. Francisco, en el encuentro por la paz en Sofía.

Para unas eucaristías más participativas y actuales

Hechos 13, 14 y 43‑52Mientras que ellos (Pablo y Bernabé), partiendo de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia.

Apocalipsis 7, 9 y 14b-17Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas.

Florentino Ulibarri: A veces, Señor, a veces… son tantas las ofertas y tantos los guiños e insinuaciones, las propuestas tan llamativas y gustosas, que no presto atención a tus melodías, y me pierdo, aunque sea de día.

Vicky Irigaray: Queremos escuchar tu vozJesús se muestra Mesías bajo la figura del Buen Pastor: Él conoce a sus ovejas, las defiende de los peligros, se entrega totalmente y da su vida por ellas.

Anáfora: La puerta y el pastorGracias, Padre, porque nos has creado y nos sostienes, gracias por ser nuestro manantial inagotable de vida. Queremos ser conscientes de que vives en nosotros. No hay que esperar a la muerte para encontrarse contigo.

Monjas Benedictinas de Montserrat. Domingo 4º de Pascua.

Material multimedia

La vida constantemente te da regalosPor Carolina Rovs. Si conectáramos con el Amor que somos, viviríamos felices, unidos en nuestro espíritu, porque todo se nos está dando constantemente.

Al finalPor Lilly Goodman. Aprendí que todo tiene un propósito, que siempre has estado aquí, que tu palabra no ha fallado y descansa mi confianza sobre Ti.

Salomé Arricibita: Transparencia tuya. “El Padre y yo, somos uno”. ¡¡Yo soy transparencia tuya, tu Esencia, tu Vida, tu Luz y tu Amor!!

Si quieres te acompaño en el caminoEduardo Meana. “Por fin sabrás quien Soy, sabrás quién eres”. Preciosa letra y canción pascual.

Equipo Quiero Ver: Sin miedo a nadaCuando nos dejamos conocer por Él, nos dejamos amar de verdad, sin límites… Esta relación personal e íntima nos saca del individualismo para vivir desde lo comunitario, a la vez que nos empuja y nos lanza…

La fuerza de sus sueñosPor Lilly Goodman. Nuevos tiempos, nuevas oportunidades, para superar lo que nos tiene presos. ¡¡Creo en un Dios que nos libera y nos entrega la fuerza de sus sueños!!

En la Escuela EFFA facilitamos el enlace al temario donde están la totalidad de las charlas y bibliografía disponibles, para los que no hayan podido verlas o quieran volver a repasar alguna. También puede ser útil el enlace para acceder a los últimos vídeos que se han subido.

Y como os prometía, las cartas terminarán con estos tres enlaces: la carta de la semana, la carta de la semana pasada y cartas de otras semanas. Cuando alguien pierda -o no le haya llegado- el email con las novedades, podrá usar una carta antigua para acceder a la nueva.

Un abrazo,

Inma Calvo

FUENTE: http://www.feadulta.com

COMENTARIO:MARCOS 6:30-34.


Comentario al Evangelio de hoy sábado, 9 de febrero de 2019

Eguione Nogueira, cmf

¡Hermanas y hermanos! ¡Paz y bien!

Después de enviar a sus discípulos a la misión, el Evangelio nos presenta los resultados de este envío: «le contaron todo lo que habían hecho y enseñado» (Mc 6,30). Jesús tiene una propuesta a sus discípulos: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco». La situación en la que ellos se encontraban es dramática, pues no encontraban tiempo ni para comer. Sabemos del valor que tiene la comida, no apenas para reponer las fuerzas, sino también para afianzar los lazos de comunión, algo que se está perdiendo en nuestra sociedad con las fast food y el ritmo enardecido de la vida urbana.

Si por un instante miramos nuestro ritmo semanal, puede ser que nos descubramos cansados: nos explotamos a nosotros mismos al exigir un rendimiento personal y laboral interminable. Incluso nuestros descansos están en función del trabajo. Descansar supone reconectar con nuestro interior, dedicar tiempo a Dios. Es verdad que muchas personas están en búsqueda de la meditación, lo que es algo muy bueno. Pero la meditación cristiana nos ofrece la oportunidad única de estar con Aquel que es nuestra fuente. Solo Él puede reponer nuestras fuerzas con su pan, con su propia vida.

La propuesta de Jesús es sencilla: romper con el activismo. Ni siquiera la actividad misionera debe ser continua. Todos tenemos necesidad del descanso, desconectarnos de los aparatos electrónicos para ir a la fuente de nuestra existencia. Sin vida interior, sin espiritualidad no es posible sacar buenos frutos en la misión. Cuando cultivamos la vida interior, con la oración, la lectura de la Palabra, la adoración, estaremos en condiciones de “sentir compasión” de los dolores de aquellos que vienen al nuestro encuentro.

Os invito a rezar accediendo en el enlace abajo con la canción Venid Conmigo de Ain Karem, que es una invitación a descansar en Cristo nuestras preocupaciones, nuestras actividades, nuestra vida, y a reponer nuestras fuerzas.

Vuestro hermano en la fe,

Eguione Nogueira, cmf
eguionecmf@gmail.com

No la doctrina, sino el Evangelio


“LO MÁS IMPORTANTE ES LA VIDA Y LA PERSONA DE JESÚS”

Reflexión dominical de José Antonio PagolaJosé Antonio Pagola, 07 de febrero de 2019 a las 09:40  

Pesca milagrosaRELIGIÓN | OPINIÓN

(José Antonio Pagola).- El episodio de una pesca sorprendente e inesperada en el lago de Galilea ha sido redactado por el evangelista Lucas para infundir aliento a la Iglesia cuando experimenta que todos sus esfuerzos por comunicar su mensaje fracasan. Lo que se nos dice es muy claro: hemos de poner nuestra esperanza en la fuerza y el atractivo del Evangelio.

El relato comienza con una escena insólita. Jesús está de pie a orillas del lago, y la gente se va agolpando a su alrededor para oír la Palabra de Dios. No vienen movidos por la curiosidad. No se acercan para ver prodigios. Solo quieren escuchar de Jesús la Palabra de Dios.

No es sábado. No están congregados en la cercana sinagoga de Cafarnaún para oír las lecturas que se leen a al pueblo a lo largo del año. No han subido a Jerusalén a escuchar a los sacerdotes del Templo. Lo que les atrae tanto es el Evangelio del Profeta Jesús, rechazado por los vecinos de Nazaret.

También la escena de la pesca es insólita. Cuando de noche, en el tiempo más favorable para pescar, Pedro y sus compañeros trabajan por su cuenta, no obtienen resultado alguno. Cuando, ya de día, echan las redes confiando solo en la palabra de Jesús que orienta su trabajo, se produce una pesca abundante, en contra de todas sus expectativas.

En el trasfondo de los datos que hacen cada vez más patente la crisis del cristianismo entre nosotros, hay un hecho innegable: la Iglesia está perdiendo de manera imparable el poder de atracción y la credibilidad que tenía hace solo unos años. No hemos de engañarnos.

Los cristianos venimos experimentando que nuestra capacidad para transmitir la fe a las nuevas generaciones es cada vez menor. No han faltado esfuerzos e iniciativas. Pero, al parecer, no se trata solo ni primordialmente de inventar nuevas estrategias.

Ha llegado el momento de recordar que en el Evangelio de Jesús hay una fuerza de atracción que no hay en nosotros. Esta es la pregunta más decisiva: ¿Seguimos “haciendo cosas” desde una Iglesia que va perdiendo atractivo y credibilidad, o ponemos todas nuestras energías en recuperar el Evangelio como la única fuerza capaz de engendrar fe en los hombres y mujeres de hoy?

¿No hemos de poner el Evangelio en el primer plano de todo? Lo más importante en estos momentos críticos no son las doctrinas elaboradas a lo largo de los siglos, sino la vida y la persona de Jesús. Lo decisivo no es que la gente venga a tomar parte en nuestras cosas sino que puedan entrar en contacto con él. La fe cristiana solo se despierta cuando las personas se encuentran con testigos que irradian el fuego de Jesús.

5 Tiempo ordinario – C
(Lc 5,1-11)
10 de febrero 2019

gruposdejesus.com

Para leer todos los artículos del autor, pincha aquí:

https://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2019/02/07/religion-iglesia-opinion-reflexion-dominical-pagola-pesca-milagrosa-fe-doctrin

UNA FAMILIA DIFERENTE: José Antonio Pagola


Lc 2, 41-52

Entre los católicos se defiende casi instintivamente el valor de la familia, pero no siempre nos detenemos a reflexionar el contenido concreto de un proyecto familiar, entendido y vivido desde el Evangelio. ¿Cómo sería una familia inspirada en Jesús?

La familia, según él, tiene su origen en el misterio del Creador que atrae a la mujer y al varón a ser «una sola carne», compartiendo su vida en una entrega mutua, animada por un amor libre y gratuito. Esto es lo primero y decisivo. Esta experiencia amorosa de los padres puede engendrar una familia sana.

Siguiendo la llamada profunda de su amor, los padres se convierten en fuente de vida nueva. Es su tarea más apasionante. La que puede dar una hondura y un horizonte nuevo a su amor. La que puede consolidar para siempre su obra creadora en el mundo.

Los hijos son un regalo y una responsabilidad. Un reto difícil y una satisfacción incomparable. La actuación de Jesús, defendiendo siempre a los pequeños y abrazando y bendiciendo a los niños, sugiere la actitud básica: cuidar la vida frágil de quienes comienzan la andadura por este mundo. Nadie les podrá ofrecer nada mejor.

Una familia cristiana trata de vivir una experiencia original en medio de la sociedad actual, indiferente y agnóstica: construir su hogar desde Jesús. «Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». Es Jesús quien alienta, sostiene y orienta la vida sana de la familia cristiana.

El hogar se convierte entonces en un espacio privilegiado para vivir las experiencias más básicas de la fe cristiana: la confianza en un Dios Bueno, amigo del ser humano; la atracción por el estilo de vida de Jesús; el descubrimiento del proyecto de Dios, de construir un mundo más digno, justo y amable para todos. La lectura del Evangelio en familia es una experiencia decisiva.

En un hogar donde se le vive a Jesús con fe sencilla, pero con pasión grande, crece una familia acogedora, sensible al sufrimiento de los más necesitados, donde se aprende a compartir y a comprometerse por un mundo más humano. Una familia que no se encierra solo en sus intereses, sino que vive abierta a la familia humana.

Muchos padres viven hoy desbordados por diferentes problemas, y demasiado solos para enfrentarse a su tarea. ¿No podrían recibir una ayuda más concreta y eficaz desde las comunidades cristianas? A muchos padres creyentes les haría mucho bien encontrarse, compartir sus inquietudes y apoyarse mutuamente. No es evangélico exigirles tareas heroicas y desentendernos luego de sus luchas y desvelos.

José Antonio Pagola

http://feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/10334-una-familia-diferente.html

“¿Qué quiere decir cristiano?” Olga Lucia Álvarez Benjumea ARCWP*


A muchos de nosotros/as, nos tocó responder muchas veces en la Catequesis esta pregunta: ¿Qué quiere decir cristiano? De manera individual, o colectiva respondíamos: “Cristiano quiere decir hombre de Cristo”. Esta es una pregunta que nos teníamos que aprender de memoria, así como el Catecismo del Padre Gaspar Astete s.j. y si no, lo hacías, no podías hacer la Primera Comunión.

Hoy, me hago, sin presión, sin derecho a premio o castigo, la misma pregunta: “¿Qué quiere decir cristiano?” y la respuesta me sale diferente: “Cristiano quiere decir mujer de Cristo”. Al respondérmela, me siento incluida, y aquí si entro asumir que quiere decir, ser mujer o hombre de Cristo.

Lo disfruto, y esto me lleva inmediatamente a pensar en la venida de Cristo al mundo…y se me cruzan muchas ideas y trato de ordenarlas para poderlas compartir.

No quiero decir, que estoy pensando en la celebración de las navidades, porque no se trata de eso y menos en la forma como tan hermosa fiesta se celebra.

Hay quienes, para la Navidad, no les significa nada. Otros critican la actitud de Dios Padre, en el hecho de enviar a su Hijo, para que sea supuestamente sentenciado y condenado a muerte. Ponen el grito al Cielo, “cómo se le ocurre a un papá, ¿enviar a su hijo para que sea detenido, torturado y asesinado?”

Qué fácil es juzgar. ¿Conocemos verdaderamente a Dios Padre, para juzgarle de esa manera? ¿Conocíamos cuáles eran sus intenciones?

No se crea que estoy cambiando de tema.

Para mí, el ser mujer de Cristo, hombre de Cristo, está ligado con la venida de Cristo. Es el Emanuel en medio de nosotros/as. Es sentir el amor y la ternura de Dios Padre-Madre, que, siendo un Ser tan Especial, todo un Dios, se abaja hacia nosotros/as, haciéndose humano. ¡Es Dios humanizado!

Y se quedó entre nosotros/as, con nosotros/as, para liberarnos. Su liberación no ha terminado. Su liberación, no es mágica, o automática, en ella estamos todos/as implicados/as, en la forma como vamos hacia el rescate de la dignidad del ser humano.

Es El, Cristo, quien nos enseña a liberarnos. La liberación no es gratis, porque lo que es gratis, no se aprecia, no se valora. No se agradece. Se aprecia lo que a uno/a le cuesta. Es esa lucha, la renovación, el cambio, la conversión, el discernimiento, lo que nos lleva a ganar terreno en la liberación.

El ser mujer de Cristo, hombre de Cristo, liberados/as, no se compra, se asume, se vive. Es la vida misma, expresada en salud, en rescatar, proteger de abusos contra el ser humano. Es sanar, dar vida, guardar, proteger la vida del indefenso, del débil, del marginado, discriminado, el inmigrante, del rechazado.

El ser Cristiano=mujer=hombre de Cristo, no nos excusa de participar, en la liberación nuestra y en la de los demás. Esta tarea no admite muros ni fronteras, no discrimina, es inclusiva, no tiene colores, ni pertenece a ningún partido político. El ser mujer=hombre de Cristo, su estructura es la diversidad donde se entreteje la unidad del UNO, con dignidad.

¿Qué hemos hecho para ser mujer=hombre de Cristo?

El día, que el ser humano, nosotros/as logremos la plenitud en el UNO, ese día, tendremos el Reino de Dios en medio de nosotros/as. Ese día escucharemos a Jesús decirnos, al igual que lo hizo con esta mujer: “Pero Jesús, volviéndose y mirándola, le dijo: “Ten ánimo, tu hija, tu fe=fuerza=coraje=entusiasmo, te ha liberado”. Mateo 9:22 . AMEN.

*Presbitera católica

Envigado, Octubre 12/18

La incoherencia, nuestro mayor pecado. JOSE ANTONIO PAGOLA


“NO HACEMOS LO QUE DECIMOS”

Incoherencia

(José Antonio Pagola).- Jesús habla con indignación profética. Su discurso, dirigido a la gente y a sus discípulos, es una dura crítica a los dirigentes religiosos de Israel. Mateo lo recoge hacia los años ochenta para que los dirigentes de la Iglesia cristiana no caigan en conductas parecidas.

¿Podremos recordar hoy las recriminaciones de Jesús con paz, en actitud de conversión, sin ánimo alguno de polémicas estériles? Sus palabras son una invitación para que obispos, presbíteros y cuantos tenemos alguna responsabilidad eclesial hagamos una revisión de nuestra actuación.

“No hacen lo que dicen”. Nuestro mayor pecado es la incoherencia. No vivimos lo que predicamos. Tenemos poder, pero nos falta autoridad. Nuestra conducta nos desacredita. Un ejemplo de vida más evangélica de los dirigentes cambiaría el clima en muchas comunidades cristianas.

“Atan cargas pesadas e insoportables y las ponen sobres las espaldas de los hombres; pero ellos no mueven ni un dedo para llevarlas”. Es cierto. Con frecuencia somos exigentes y severos con los demás, comprensivos e indulgentes con nosotros. Agobiamos a la gente sencilla con nuestras exigencias, pero no les facilitamos la acogida del Evangelio. No somos como Jesús, que se preocupa de hacer ligera su carga, pues es humilde y de corazón sencillo.

“Todo lo hacen para que los vea la gente”. No podemos negar que es muy fácil vivir pendientes de nuestra imagen, buscando casi siempre “quedar bien” ante los demás. No vivimos ante ese Dios que ve en lo secreto. Estamos más atentos a nuestro prestigio personal.

“Les gusta el primer puesto y los primeros asientos […] y que les saluden por la calle y los llamen maestros”. Nos da vergüenza confesarlo, pero nos gusta. Buscamos ser tratados de manera especial, no como un hermano más. ¿Hay algo más ridículo que un testigo de Jesús buscando ser distinguido y reverenciado por la comunidad cristiana?

“No os dejéis llamar maestro […] ni preceptor […] porque uno solo es vuestro Maestro y vuestro Preceptor: Cristo”. El mandato evangélico no puede ser más claro: renunciad a los títulos para no hacer sombra a Cristo; orientad la atención de los creyentes solo hacia él. ¿Por qué la Iglesia no hace nada por suprimir tantos títulos, prerrogativas, honores y dignidades para mostrar mejor el rostro humilde y cercano de Jesús?

“No llaméis a nadie padre vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo”. Para Jesús, el título de Padre es tan único, profundo y entrañable que no ha de ser utilizado por nadie en la comunidad cristiana. ¿Por qué lo permitimos?

31 Tiempo ordinario – A
(Mateo 23,1-12)
5 de noviembre 2017

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Semana Santa: El miedo al Evangelio: J.M. CASTILLO


09.04.17 | 17:01.

Una de las cosas que quedan más claras, en los relatos de la pasión del Señor, que la Iglesia nos recuerda en estos días de Semana Santa, es el miedo que da el Evangelio. Sí, la vida de Jesús nos da miedo. Porque, a fin de cuentas, lo que no admite duda alguna es que aquella forma de vivir – si es que los evangelios son el verdadero recuerdo de lo que allí pasó – llevó a Jesús a terminar sus días teniendo que aceptar el destino más repugnante que una sociedad puede adjudicar: el destino de un delincuente ejecutado (G. Theissen).

La muerte de Jesús no fue un “sacrificio religioso”. Es más, se puede asegurar que la muerte de Jesús, tal como la relatan los evangelios, fue lo más opuesto que, en aquella cultura, se podía entender como un sacrificio sagrado. Todo sacrificio religioso, en aquel tiempo, debía cumplir dos condiciones: se tenía que realizar en el templo (en lo sagrado) y se tenía que hacer cumpliendo las normas de un ritual religioso. Ninguna de estas dos condiciones se dio en la muerte de Jesús.

Más aún, Jesús fue crucificado, no entre dos “ladrones”, sino entre dos “lestaí”, una palabra griega de la que sabemos que se utilizaba para designar, no sólo a los “bandidos” (Mc 11, 17 par; Jn 28, 40), sino además a los “rebeldes políticos” (Mc 15, 27 par), como advierte F. Josefo (H. W. Kuhn; X. Alegre). Por eso se comprende que, en su hora final y decisiva, Jesús se vio traicionado y abandonado por todos: el pueblo, los discípulos, los apóstoles… Aquello, de religioso, tuvo los sentimientos del propio Jesús. Y sabemos que su sentimiento más fuerte fue la conciencia de verse abandonado incluso por Dios (Mt 27, 46; Mc 15, 34). La vida de Jesús aconteció de forma que acabó así: solo, desamparado, abandonado.

¿Qué nos viene a decir todo esto? La Semana Santa nos viene a decir, en los textos bíblicos que leemos estos días, que Jesús vino a poner en cuestión la realidad en que vivimos. La realidad violenta, cruel, en la que se impone “la ley del más fuerte” frente a “la ley de todos los débiles”.

Sabemos que Pablo de Tarso interpretó el relato mítico del pecado de Adán como origen y explicación de la muerte de Jesús, para redimirnos de nuestros pecados (Rom 5, 12-14; 2 Cor 12-14). Es la interpretación de la que echan mano los predicadores, que centran nuestra atención en la salvación del cielo. Eso es bueno. Pero tiene el peligro de desviar esa atención nuestra de la trágica realidad que estamos viviendo. La realidad de la violencia que sufren los “nadies”, la corrupción de los que mandan y, sobre todo, el silencio de quienes saben estas cosas y se las callan para no perder su poder, sus dignidades y sus privilegios.

La belleza, el fervor, la devoción de nuestras liturgias sagradas y de nuestras cofradías nos recuerda la pasión del Señor. Pero, ¿nos pone en cuestión la durísima realidad que están viviendo tantos millones de seres humanos? ¿Nos recuerda la vida que llevó a Jesús a su fracaso final? ¿O nos distrae con devociones, estéticas y tradiciones que utilizan la “memoria passionis”, el “recuerdo peligroso” de Jesús, para pasarlo bien con buena conciencia?

http://blogs.periodistadigital.com/teologia-sin-censura.php/2017/04/09/semana-santa-el-miedo-al-evangelio

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