“Una iglesia que es machista no es cristiana”Por Sonia Santoro


Imagen: Guadalupe Lombardo

“A los cristianos LGTB la Biblia nos la han robado”, dice Carlos Osma, profesor de matemáticas español, que se define además como cristiano, protestante y gay. También afirma que “una iglesia que es machista no es cristiana”. “Es simplemente de unas personas –explica–. Y yo creo que la Biblia tiene muchas historias, que todo el mundo, no solo creyentes, no creyentes, gays, lesbianas… es que forma parte de nuestra cultura. Entonces, tiene cosas que aportar. Yo creo que todo el mundo puede leerla”. De paso por Buenos Aires para presentar su libro Solo un Jesús marica puede salvarnos (gran título que ha escandalizado a muchos) conversó con Página12 sobre lo que significa leer la Biblia en clave gay y por qué convive con una institución cuyas posturas conservadoras condenan al dolor y al ostracismo a muchas personas que se salen de la norma.

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“Como a la mayoría de protestantes, la Biblia me acompaña desde antes de que empezara a leer, todas las historias de los patriarcas, del rey David, de la reina Ester o de la vida de Jesús, las conozco desde que tengo uso de razón, y desde siempre me han apasionado. Sé que el texto bíblico puede ser un lugar de opresión, y lo sé porque lo que vivido en carne propia, pero también que es una fuente de liberación… y esa es mi voluntad cuando escribo sobre la Biblia, transmitir todo aquello que me ha permitido liberarme, que me ha hecho más feliz… No entiendo la Biblia como una ley, sino como un lugar donde podemos encontrar al Dios de Jesús, del evangelio, explica en su blog (homoprotestantes.blogspot).

–Milita el tema de la identidad sexual en la religión protestante pero no tiene un rol institucional de la iglesia.

–No. Yo participo en colectivos cristianos, católicos, protestantes, ecuménico. Personalmente soy protestante y pertenezco a una iglesia de tradición histórica pero abierta al colectivo LGTB.

–¿De dónde es?

–Itinerante. Nací en el País Vasco pero me eduqué en la comunidad valenciana. Hace más de 20 años vivo en Barcelona.

–¿Su familia es religiosa?

–Sí.

–¿Fue antes creyente que gay? ¿Cómo es esa relación?

–Que yo descubriera mi identidad, sí. Yo descubrí mi identidad cuando tenía 12 o 13 años. Tampoco sabía ponerle el nombre. Hoy en día hay mucha más información. Yo no sabía qué me pasaba, sentía una atracción. Pero no tenía las herramientas para entender qué me estaba pasando. En España hay pocos protestantes. Cuando mi familia se fue a vivir a Valencia, no había nadie más protestante, solo mi familia. Allí se hacían las reuniones en casa, mi madre leía la Biblia, hablábamos. Pero hasta que no tuve 15 años no fui a una iglesia, porque allí no había.

–¿Se sentía bien en la iglesia?

–La iglesia a la que empezamos a ir cuando yo era adolescente era muy conservadora. Ahí era imposible, era una contradicción absoluta. Pero no solo era la identidad sexual una contradicción sino la manera como entendían la fe, la rigidez, el miedo a pensar, a hacerte preguntas. Todo eso me producía choques. Luego cuando fui a Barcelona, la iglesia de la que formo parte ahora ha sufrido la persecución franquista y es gente más sensibilizada a la diferencia. Entonces, aunque en principio no eran una comunidad inclusiva, poco a poco se fue abriendo. Son comunidades muy abiertas a escuchar a los demás. Ahora se casan a personas del mismo sexo, no hay ninguna diferencia.

–Estudió matemática.

–Sí, soy profesor de secundaria. También estudié ciencias religiosas. Son mis dos pasiones. Las matemáticas que me gustan mucho y la religión. Voy compaginando ambas cosas, una parte es mi trabajo tradicional y la otra es una vocación. Escribo para mi blog y varias revistas cristinas, mayoritariamente LGTB.

–¿Por qué surgió la idea del libro?

–Llevo varios años escribiendo en revistas. Fue un momento de hacer un repaso. Y dar herramientas que yo no tuve cuando era adolescente para poder vivir su orientación sexual y su fe sin problemas. La Biblia es el elemento principal, entonces tomé artículos que fueran una lectura desde un texto de la Biblia leído desde una experiencia gay.

–Leí un artículo sobre la parábola del hijo prodigo. ¿Cómo sería en ese caso la perspectiva?

–Normalmente es una lectura heteronormativa, homófoba. Diría que somos el hijo pródigo que se marcha y que tenemos que arrepentirnos, esta sería la lectura tradicional. Para mí la lectura principal de esa parábola es la actitud del padre, de salir antes de que el hijo venga, el padre sale a abrazarlo antes de que llegue a la casa. Para nosotros los homosexuales esa actitud de perdón es muy importante. Es difícil. Perdonar a todas esas personas que nos han tratado mal por mucho tiempo y que ahora vienen arrepentidas porque se dan cuenta que se han equivocado.

–Los gays en realidad son expulsados…

–Esa es la realidad. Con una mirada homófoba, tenemos que pedir perdón porque nos hemos ido. Y no, nosotros no nos hemos ido, nos han echado. Y nos han echado nuestros padres, me refiero a nuestro entorno familiar, que es la parte más dura. Entonces nuestra experiencia nada tiene que ver con la del hijo pródigo. Tiene más que ver con la del padre. Buscar ese perdón, ese intento de reconciliación, sobre todo para nosotros, cerrar heridas.

–Una mirada original.

–Hay otras personas con esta mirada. Pero muchas no están basadas en la Biblia. Yo leo teoría queer, feminista… que te enseñan cómo miramos los textos. Por ejemplo, cómo lo vería una mujer. Desde mi experiencia, cómo lo leo; no cómo lo debería leer sino cómo lo leo. Porque normalmente a los cristianos LGTB la Biblia nos la han robado. Es simplemente de unas personas. Y yo creo que la Biblia tiene muchas historias, que todo el mundo, no solo creyentes, no creyentes, gays, lesbianas… es que forma parte de nuestra cultura. Entonces tiene cosas que aportar. Yo creo que todo el mundo puede leerla.

–¿Y por qué solo un Jesús marica puede salvarnos?

–Hay un artículo dentro del libro con ese título, que va más bien dirigido al colectivo LGTB porque incluso de las personas LGTB, las personas afeminadas, las que no cumplen el rol de hombre tal o de mujer tal, son marginadas.

–¿Dentro del mismo colectivo?

–Sí, yo creo que sí. Y al final para buscar aceptación, si me comporto de manera masculina merezco más aceptación. Si soy afeminado, merezco menos aceptación. Ponerse en el lugar de esas personas es muy importante. Era una crítica a esto, que muchas personas, sobre todo las más afeminadas, trans, son las que nos abrieron paso. Era más bien una crítica dentro del colectivo pero se ha convertido todo un problema para los conservadores.

–¿Cómo fue leído el libro en la iglesia y afuera?

–En los entornos conservadores ha tenido una crítica furibunda. Porque leen literalmente y mi propuesta es todo menos literal. Para muchas personas el título es una ofensa. La palabra marica la llevo yo tatuada en mi piel y son muchas esas personas que se ofenden las que la utilizan, aunque digan que es cariñosamente… es tan cariñoso que si se utiliza al lado de Jesús ya no es tan cariñosa. Yo me he ganado el derecho de poder utilizar esta palabra y ponerla al lado de Jesús. Porque la he padecido, muchos la hemos padecido. Entonces, sé que se han ofendido, mi intención no era ofender ya que era dirigida al colectivo LGTB… Pero en general estoy muy contento. El otro día hablaba con una chica trans y me decía “Carlos, es que nunca me había atrevido a leer la Biblia así”. Hay un texto en el que digo que en la cruz muere mi heterosexualidad impostada y resucita quienes somos. Ella dijo: para mí eso tiene sentido pero cuando leí eso, lloré. Porque tiene que ver con lo que yo soy, con mi identidad, cuando nací me decían que era un hombre y ahora soy una mujer. Entonces lo positivo es que la gente pueda leer desde su mirada. Porque nos han robado la Biblia. Es mi invitación.

–¿Y en la escuela como lo recibieron?

–Muy bien. Siempre en una clase tienes a alguien homosexual o chicas lesbianas. Sobre todo es una edad muy complicada porque es cuando se descubre. Ahora en España se ha avanzado mucho pero para que las personas puedan aceptarse a los 18 cuando van la Universidad. Pero en los entornos educativos son muy homófobos. Entonces que estés delante de ellos. Ellos saben que yo soy gay…

–¿Se lo dice?

–Yo hablo normalmente. Cuando voy a hacer un problema de matemáticas, por ejemplo, tomo el libro y les digo para trabajar la comprensión lectora: “lean los problemas, subrayad qué hacen las mujeres en estos problemas y qué hacen los hombres…”

–Siempre son planteos machistas ¿no?

–Sí. Por ejemplo. Entonces se los hago reescribir. Y luego les digo: “ahora rehacerlo para que se inclusivo con tal”… musulmanes, por ejemplo, y ahí también incluyo la diversidad sexual.

–Buen tip para incorporar la perspectiva de género a las matemáticas.

–Y trabajas más cosas. Ayudas a muchos niños que están pasando por circunstancias… y luego a los otros para que entiendan que si alguna vez tienen algún comportamiento machista, homófobo, que sepan que no está bien, que no es correcto.

–¿También trabaja desde el lenguaje?

–A mí una de las cosas que más me ha costado es que escribo dirigiéndome como si mi lector fuera una persona gay. Eso lo aprendí porque cuando iba a la iglesia siempre hablaban en masculino, para hombres. Y las mujeres tienen esta capacidad maravillosa de saber que las están refiriendo. Esto también lo hago con mis alumnos, les hablo en femenino a veces y ellos se enfadan, entonces les digo “bueno pero esto pasa al revés”. Pero el libro es una invitación a que un heterosexual haga el ejercicio que siempre hemos hecho de traducir a nuestra experiencia la suya.

–¿Cómo sería?

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–Por ejemplo cuando hablo de mi experiencia de la adolescencia, que es de una experiencia gay. Pero si solo ves ahí una experiencia gay, no vas a empatizar nunca con la mía. Yo intento que pueda conectar con una experiencia de otra persona que tiene que ver con otra cosa. Porque en realidad muchas exclusiones están relacionadas.

–Hay un sector dentro de las iglesias evangélicas muy conservador que, por ejemplo en Brasil, está en contra de los derechos sexuales y reproductivos y de la diversidad. ¿Cuál es su lectura?

–Está relacionado con algo que ocurre en muchos lugares del mundo, no solo en la relación sino afuera. Es el miedo. Estamos en continuos cambios muy fuertes, la sociedad cambia a marcha forzada. Hay más voces. Entonces, a algunas personas les dan miedo estos cambios y se ponen a la defensiva, quieren formas rígidas, que siempre sea así, que no hay cambios, que no haya dudas. Lamentablemente dentro del movimiento cristiano es muy grande. En nuestro país ha surgido VOX, por ejemplo, y eso no tiene nada que ver con la religión. Mucha gente quiere una cosa segura, quiere un mundo que no es este y están dispuestos a defenderlo a toda costa. Lo que pasa es que desde el punto de vista religioso me sorprende mucho porque el cristianismo de Jesús no tiene que ver con unas normas detalladas. Tiene que ver con seres humanos, con escucharles, con estar cerca de las personas, con entender. Las formas rígidas para mí no son cristianismo, son otras cosas. Viene de afuera, es un movimiento que no es exclusivamente cristiano, viene de otro lado, está ocurriendo en la sociedad.

–Pero estos sectores están aliados con el poder y metidos en el Estado…

–Sí. Otra cosa que me hace pensar que no son movimientos cristianos. Es que el cristianismo propone, no impone. Tú no puedes obligar a las personas a creer, a ser cristiana. Entonces, todos estos movimientos que se alían con los gobiernos y piden… porque una cosa es que pidieron libertades para todos, pero lo que piden es restringir las libertades para que solo existan las que ellos consideran. Esto es lo más alejado del cristianismo. Yo creo que una persona para ser cristiana, católica, judía, atea, tiene que tener posibilidad de escoger, y lo es en cuanto escogen, no cuando le imponen una manera. En España hay mucha alarma con lo de VOX. Pero estos grupos ya existían, antes lo hacían a escondidas ahora a cara descubierta pero ya existían.

–¿Cuál es la relación del colectivo LGTB con las iglesias?

–En España, por ejemplo, cuando se iba a aprobar el matrimonio gay, hicieron una manifestación en Madrid, que estaba organizada por la Iglesia Católica, los evangélicos, ortodoxos… o sea la única actividad ecuménica en el sentido de instituciones religiosas se realizó en mi país en contra del matrimonio homosexual. No por la ayuda de los refugiados, por la gente que muere en el Mediterráneo… en contra del matrimonio homosexual. Alejado completamente del Evangelio.

–¿Usted nunca se alejó por estos motivos?

–No. Yo tengo fe. Otra cosa es que hay veces que me siento más alejado o menos. Aceptar mi homosexualidad fue un enfrentamiento con Dios. Al principio pensaba que me rechazaba… yo quiero tener una relación sincera, no de estructuras y de normas.

–Lo pregunto porque entrevisté varias veces a la religiosa brasileña Ivone Gebara, que fue “castigada” de la Iglesia Católica por expresarse por el aborto, y ella sigue en esa Iglesia que tiene tantas prácticas discriminatorias hacia las mujeres y al colectivo LGTB. Siempre me pareció muy fuerte que siguiera quedándose…

–Yo soy muy crítico. Yo denuncio la homofobia de la iglesia y de la mía también. Yo veo mi fe como cristiano protestante y eso me da sentido, plenitud y muchas cosas positivas. Pero no voy a justificar lo injustificable porque me parece la peor manera de colaborar con tu iglesia y con tu fe. Yo creo que hay que denunciar. Creo que una iglesia no es cristiana hasta que no acepte a todos. Una iglesia que es machista no es cristiana. Una iglesia que es homófoba no es cristiana, al menos completamente.

http://www.pagina12.com.ar/203620-una-iglesia-que-es-machista-no-es-cristiana

Un estudio relaciona los casos de abusos sexuales a menores en la iglesia con la homofobia


Un nuevo estudio realizado a lo largo de cinco años por dos exsacerdotes, sostiene que los casos de abuso sexual a menores de edad relacionados con la iglesia católica se producen como consecuencia de la combinación del celibato y la homobia.

Por Luis M. Álvarez

Un estudio de la Universidad de Melbourne sostienen que el celibato obligatorio al que obliga la iglesia a los sacerdotes «ha sido y sigue siendo el mayor factor de riesgo causante del abuso sexual infantil», una situación empeorada por el «ambiente profundamente homofóbico». Publicado por el Center for Global Research con el nombre de Child Sexual Abuse in the Catholic Church: An Interpretive Review of the Literature and Public Inquiry, se trata de la primera investigación realizada por personas con formación teológica y conocimientos de las prácticas religiosas, el Dr Peter Wilkinson y el profesor Des Cahill, dos exsacerdotes, actualmente casados, que renunciaron a la iglesia en los años 70.

«No hay duda de que el celibato obligatorio ha sido un factor crítico para alcanzar con éxito el objetivo de la Iglesia de evangelizar y fundar iglesias locales en todo el mundo. Pero no se puede afirmar que la política del celibato haya sido un éxito sin precedentes. La cuestión no es el celibato, sino el celibato obligatorio», sostiene el informe en el que desarrollan su teoría explicando que cuando se prohíbe tener una salida tradicional para los deseos sexuales, y ni siquiera les está permitido proporcionar satisfacción a sí mismos, la liberación eventual va a ser algo poco convencional.

La evaluación de 26 casos de abusos sexuales a menores de edad en todo el mundo, determina que uno de cada quince sacerdotes comete delitos sexuales contra menores edad. Los porcentajes varían entre diócesis y entre las congregaciones religiosas, pero el riesgo de cometer delitos sexuales es mucho mayor entre los hermanos religiosos que tienen poco contacto con las mujeres, que fueron educados en escuelas exclusivamente para varones, destinados en escuelas masculinas y que viven en comunidades en las que todos sus miembros son hombres.

Cahill y Wilkinson sostienen que la normativa que obliga al celibato ha «conducido a identidades psicosexualmente inmaduras y privación sexual por parte de los sacerdotes y religiosos que han abusado de niños». Sin embargo, las reglas de la iglesia contra las relaciones sexuales por parte del clero no son las que causan todos los problemas con el abuso sexual infantil. «No se puede argumentar que el celibato, por sí solo, ha sido la causa del abuso sexual infantil en entornos católicos. Hay demasiados buenos sacerdotes y religiosos, varones y mujeres, que han desarrollado con éxito una vida fiel al celibato, aunque haya sido acompañada por una gran lucha interna. Pero el celibato es el mayor factor de riesgo que precipita hacia el abuso sexual infantil cuando se combina con otros factores de riesgo».

De acuerdo con el estudio, no es la homosexualidad lo que lleva a los sacerdotes a abusar de menores de edad, sino que sería exactamente lo contrario: la homofobia institucional de la iglesia católica: «Aunque la homosexualidad no es una causa directa de abuso, el ambiente profundamente homofóbico dentro de la Iglesia y sus seminarios, basado en la enseñanza de que la homosexualidad es un estado intrínsecamente desordenado y que todos los gays deben llevar una vida célibe contribuyendo a la inmadurez psicosocial».

Los adolescentes y especialmente los niños vulnerables corren riesgo de ser víctimas de abusos sexuales en presencia de sacerdotes varones «psicosocialmente inmaduros, psicosocialmente mal desarrollados y sexualmente privados y profundamente frustrados, que no hayan resuelto satisfactoriamente su propia identidad sexual», concluye el estudio, advirtiendo que estas circunstancias se dan especialmente cuando «estos sacerdotes y religiosos están confundidos o niegan su orientación homosexual mientras se formaban y desarrollaban en un ambiente profundamente homofóbico», en el que hay «poca evidencia psicológica de que el sacerdote y los agresores religiosos estaban sufriendo de alguna enfermedad psicótica».

“La homofobia no está en la Biblia, sino en sus intérpretes”. Entrevista con el teólogo Renato Lings.


El Dr. Renato Lings es traductor e interprete; doctor en Teología y escritor. Ha trabajado entre otras cosas como intérprete en el Parlamento Europeo, como profesor en la Universidad Bíblica Latinoamericana o investigador en la Queen’s Foundation for Ecumenical Theological Education. En 2011 publicó: “Biblia y homosexualidad; ¿se equivocaron los traductores?”. Hace unos días le propuse una entrevista para el blog Homoprotestantes a la que accedió amablemente. Le agradezco que comparta su experiencia, reflexiones y conocimientos con nosotr@s.

Empecemos por el principio. Naciste en Dinamarca dentro de una familia evangélica muy activa dentro de la Iglesia, de hecho tu padre era maestro y encargado parroquial. ¿Cómo fue para ti descubrir tu homosexualidad en ese contexto? ¿Y para tu familia?


Descubrir mi homosexualidad fue una experiencia muy extraña. A partir de los once años aproximadamente me fui dando cuenta que algunos varones me atraían poderosamente. Al mismo tiempo no me atrevía a mostrarles ningún afecto especial. Crecía en un ambiente rural cerrado y represivo en el que era peligroso “pasarse” y reinaba la conformidad en todo. La homosexualidad era un tema tabú y, como medida de autoprotección, yo guardaba instintivamente mi secreto. Durante toda mi adolescencia, nadie se enteró de mi vida sentimental.

 

¿Cómo era el Dios que tenías dentro del armario? ¿Cambió en algo cuando finalmente pudiste salir de allí?

Era un Dios contradictorio. Por un lado me enseñaron en la escuela dominical la importancia de Juan 3,16, versículo que dice: “Tanto amó Dios al mundo que dio a su hijo unigénito para que todo el que crea en él no perezca sino que tenga vida eterna.” Es una afirmación hermosísima que me ha permitido conservar mi fe cristiana hasta la fecha. Al mismo tiempo, sin embargo, el Dios que reinaba en mi ambiente familiar tenía bastante de dictador porque muchas cosas nos estaban prohibidas. Por ejemplo, a mí y a mis hermanas y hermanos no nos permitían aprender a bailar y no podíamos leer libros y revistas con contenido erótico. A los 18 años intenté salir del armario acudiendo al médico de cabecera pero él me remitió a un psiquiatra bastante retrógrado que me aconsejó esperar algunos años más. Fue una etapa dura y depresiva, de una gran soledad. Sólo conseguí liberarme del armario cuando cumplía 24 años. Fue una auténtica experiencia liberadora. Empecé a entender a Dios de otra manera, aceptándolo como Creador de todo el universo y, por tanto, de la sexualidad humana.

Tus primeros estudios a mediados de los años sesenta fueron “Literatura y Cristianismo” “Filosofía, griego y hebreo”… interpreto que tenías interés por conocer más profundamente la Biblia. En aquel momento, ¿Qué significaba para ti la Biblia? ¿Era una fuente de liberación o de condena?

Durante mi adolescencia llegó a aburrirme la Biblia hasta el punto de saciedad debido a la manera autoritaria en que nos la imponían. Para una persona joven como yo era prácticamente un documento fosilizado. Además, no me permitían cuestionar nada. Cuando tenía 21 años escuché una charla en que un teólogo analizaba el pecado de Sodoma y Gomorra. Terminó su reflexión afirmando que este relato bíblico condenaba “la homosexualidad”. Eso me asustó y aquel día la Biblia empezó a preocuparme de verdad. A partir de aquella experiencia me he esforzado por entender la naturaleza de la supuesta condena bíblica y desde entonces busco el lado liberador de las escrituras.

Si nos centramos ahora en los textos bíblicos que tradicionalmente son utilizados por los cristianos conservadores para condenar a las personas homosexuales, me pareció interesante la propuesta de tu artículo “Los –yaceres- de una mujer”[1] en la que afirmabas que Levítico 18,22 se puede traducir como.“No cometerás actos de incesto con varones”. Nos puedes explicar brevemente, y para que podamos entenderlo, las razones de esta traducción y sus implicaciones.

Es muy interesante el versículo 18,22 del Levítico. El lenguaje hebreo del texto original es opaco, muy difícil de entender. Por eso vienen acumulándose, desde tiempos antiguos, diferentes interpretaciones. Actualmente mis investigaciones bíblicas me permiten catalogar 14 lecturas distintas de Lev 18,22. ¿Cuál es la correcta? La respuesta es sencilla: “No sabemos”. La lectura menos probable es la que pretende presentar el versículo como una condena de “la homosexualidad”. Hace años que esta lectura está de moda porque a los traductores les facilita grandemente su trabajo. No obstante, es un anacronismo atribuir al redactor del texto hebreo actitudes “homófobas”. Este versículo no aporta ningún dato de interés para la gente LGTB de nuestros días. Si nos valemos de criterios literarios y lingüísticos a la hora de analizarlo, la clave interpretativa aparecerá por otro lado. Hasta tiempos muy recientes los estudiosos han hecho caso omiso del tema del incesto. No obstante, una amplia parte del capítulo 18 habla justamente de ese problema. Por tanto, recomiendo que tengamos en cuenta el tema del incesto a la hora de reflexionar sobre Lev 18,22.

En otro de tus artículos, “Sodoma, escenario de un choque cultural”[2] afirmas que dramas como el de Sodoma pueden convertirse en instrumentos de liberación para las personas LGTB. ¿Puedes ponernos un ejemplo? ¿Cómo podemos acercarnos a esta historia bíblica desde nuestra realidad lgtb y sentirnos liberados?

De acuerdo, es muy buena la pregunta porque a primera vista mi propuesta tal vez pueda parecer contradictoria. Si nos atenemos estrictamente a la tradición cristiana, el drama de Sodoma y Gomorra es opresor y violento. Ahí está el origen de toda nuestra vía crucis. Ahora bien, hay otra manera muy distinta de acercarnos al relato bíblico. Si deseamos respetar el testimonio que nos presenta la Biblia hebrea, ahí tenemos a los profetas Isaías, Ezequiel, Jeremías, y otros. Históricamente son los primeros intérpretes del drama de Sodoma. Según esta corriente interpretativa, el pecado de la ciudad no tiene nada que ver con supuestos delitos sexuales. Todas las voces proféticas utilizan el nombre de Sodoma como metáfora para criticar sin pelos en la lengua a los gobernantes y políticos de su época, tildándoles de idólatras, egoístas, arrogantes, opresores y violentos. Por ejemplo, léete el capítulo 1 de Isaías, fijándote en los versículos 10-17. También vale la pena estudiar Ezequiel capítulo 16, versículos 46-51. Si aprendemos a escuchar a los profetas para que nos enseñen a interpretar bíblicamente el drama de Sodoma, el proceso nos ayudará a liberarnos a nosotros mismos, a denunciar la injusticia y a ser solidarios con los desfavorecidos que malviven en nuestro entorno.

Y si vamos al Nuevo Testamento y a las cartas Paulinas, por ejemplo en textos como Rm 1:26-27 o 1 Cor 6:9-10, podríamos interpretar que el Apóstol se posiciona en contra de las relaciones sexuales entre dos hombres. ¿Crees que es así? ¿Cómo deberíamos acercarnos las cristianas y cristianos de hoy a esos textos?

Bueno, son textos muy curiosos y cada uno tiene sus complejidades. Te sugiero que vayamos por partes. Si nos acercamos primero a 1 Cor 6:9-10, te diré que muchos traductores se equivocan a la hora de interpretar dos vocablos griegos como son malakoi y arsenokoitai. Por su parte, malakoi significa “blandos”, “blandengues” o “débiles”, mientras que no se sabe prácticamente nada de arsenokoitai. Literalmente vendría a significar “varones-cama” o “varones que se acuestan”. Posiblemente la palabra tenga que ver con los burdeles y con el tráfico ilegal de prostitutas y de prostitutos jóvenes, negocio muy lucrativo en el imperio romano. Insisto, sabemos muy poco de este vocablo. Es importante darse cuenta que no aparece en la literatura erótica redactada en griego. Por esta razón no podemos interpretarlo como referencia a varones homosexuales. Debemos rechazar enérgicamente las traducciones equivocadas, de las que hay, lamentablemente, unas cuantas.


En cuanto a Rom 1:26-27 la situación es distinta. Según la tradición cristiana, Pablo critica allí a las personas homosexuales. Sin embargo, si sometemos estos versículos a un cuidadoso análisis literario, veremos que todos los verbos principales aparecen en tiempo pasado indicando que el apóstol se refiere a sucesos históricos conocidos. Algunos traductores de nuestra época se han atrevido a modificar los verbos convirtiéndolos en tiempo presente, tal vez para herir a la gente LGTB de hoy, pero se equivocan gravemente. El apóstol cita hechos ocurridos en el pasado remoto. Con respecto al versículo 26, se refiere probablemente a un grupo de mujeres que se prestó, en un momento determinado, para dedicarse a actividades sexuales “antinaturales” con varones. En tiempos antiguos, lo de “antinatural” quiere decir que sucede al margen del coito vaginal. Puede tratarse del sexo oral o anal. Los varones descritos en el versículo 27 parecen haber participado activamente en orgías, tal vez dedicadas a la Cibeles, diosa originaria de Asia Menor. En todo caso, el discurso de Pablo en este pasaje se inspira grandemente en el Libro de la Sabiduría que contiene una larga serie de denuncias de las prácticas idolátricas y de los excesos que acarrean. Ante todo, las críticas de Pablo se centran en la idolatría. Enningún momento le interesa condenar a dos personas que viven en pareja. La gente a que se refiere el apóstol en este pasaje no es cristiana sino pagana. Es absurdo aplicar esta polémica puntual, que surge en un debate ocurrido hace dos mil años, a las personas LGTB cristianas de nuestro tiempo que vivimos en una realidad muy distinta.


Para entender mejor a Pablo en la Carta a los Romanos, hay que leer la carta entera hasta llegar al capítulo 16. Demasiados lectores se limitan a estudiar algunos versículos del capítulo 1, ignorando que el texto continúa y que sirve para criticar a una persona determinada que vive en Roma. Esa persona aparece en el capítulo 2. En tiempos del apóstol no existía la división en capítulos que conocemos nosotros. Las denuncias expresadas en el capítulo 1 desembocan en el capítulo siguiente donde Pablo castiga verbalmente al “instructor” de origen judío que siembra la confusión en la comunidad cristiana recién constituida. Hacia el final de la carta (16:17) Pablo previene a sus lectores contra quienes predican doctrinas que le son ajenas: “Os ruego, hermanos, que os guardéis de los que suscitan divisiones y escándalos contra la doctrina que habéis aprendido”.

Para estudiar este contexto, recomiendo las obras de los teólogos James Alison y Douglas Campbell. Este último intuye que la diatriba expresada en el capítulo 1 de la carta pertenece realmente al instructor judío y que Pablo la cita para después rechazarla enérgicamente. O sea, las opiniones vertidas en los versículos 1,26-27 no las comparte el apóstol sino todo lo contrario. Leída así, la carta comienza a tener una coherencia profunda, permitiéndonos apreciar mejor cuál es la misión principal del Apóstol de los Gentiles. Como él mismo dice en Rom 1:1 y 1:3, su cometido es anunciar y compartir el evangelio de Cristo Jesús.

Si analizamos hoy el camino andado durante varias décadas por muchos cristianos y cristianas lgtb intentando aclarar o reinterpretar los textos bíblicos que los conservadores utilizan para condenarlos… ¿No te parece que intentar siempre justificarnos sólo muestra que no nos hemos liberado realmente de la homofobia? ¿Qué todavía les estamos intentando pedir que nos acepten en sus iglesias y en su mundo? ¿No te parece que esa dinámica siempre sitúa a las personas LGTB como las que tienen que justificarse y a las heterosexuales las que tienen que ser convencidas para dar su visto bueno?


Es muy importante esa pregunta. Reconozco de plano que yo mismo caigo a veces en la postura defensiva viéndome obligado a justificar mi compromiso cristiano y mi derecho de pertenecer a una iglesia determinada. Hace tantos años que nos tienen acostumbrados a esta rutina que nos cuesta una barbaridad salir de ella, por muy incómoda y desagradable que sea. Yo he dedicado los últimos diez años de mi vida a reinterpretar los textos bíblicos explicándolos como mensajes que no condenan a las personas LGTB. Ya estoy seguro, completamente convencido, de que la Biblia no es enemiga sino una gran amiga nuestra. Pero todos necesitamos educarnos y estudiar mucho, tanto heterosexuales como las y los que nos definimos de otro modo. Llevamos encima una larga tradición eclesiástica que nos ha amargado la vida. Seamos claros: el problema está en la tradición y no en las escrituras. Volviendo a tu pregunta inicial, me parece que ya es hora que nos acostumbremos a interrogar y cuestionar a los que quieren condenarnos para conocer el motivo de tales actitudes. Ellos piensan tener a su lado la Biblia y la realidad es muy otra. Y, desde luego, insisto y repito que nos urge aprender a analizar las traducciones de la Biblia que usamos habitualmente para poder exponer y denunciar los fallos y errores que cometen los traductores con escalofriante frecuencia. A nosotros nos toca demostrarle al mundo lo que significa amar los escritos bíblicos.

Supongo que hay muchos textos bíblicos en los que has reconocido a un Dios que te habla como cristiano y gay. Textos que te han liberado, dado fuerzas, te han consolado o dado esperanza… pero sin tener que dejar tu orientación sexual fuera. ¿Podrías compartir brevemente uno de ellos?

Un texto bíblico que me ha inspirado grandemente es el libro de Rut. Se trata de una perla literaria y teológica. El narrador demuestra cómo una joven mujer pobre, viuda y extranjera (Rut) es aceptada por toda la comunidad de Belén, y bendecida por el Dios de Israel, gracias a su amor incondicional por una mujer israelita (Noemí). Cuando Rut ha dado a luz a Obed, su primogénito, todas las vecinas llevan al bebé al regazo de Noemí diciendo: “A Noemí le ha nacido un hijo”. De esta manera celebran públicamente el vínculo afectivo que existe entre ambas mujeres.

La experiencia nos confirma que la homofobia no puede tener nada que ver con el evangelio de Jesús, ni con el amor de Dios. ¿Puedes compartir también un texto bíblico que muestre la incompatibilidad del seguimiento de Jesús y la homofobia?

La homofobia es excluyente. Las personas que Jesús critica más a menudo son aquellas que excluyen y desprecian al prójimo. Jesús no tiene nada de homófobo. En Mateo 19:12 habla de los “eunucos”, término que abarca a personas que nacen asexuales o sin ganas de casarse heterosexualmente, por el motivo que sea. Es posible que esté incluida la gente LGTB. De todas maneras el texto pone en evidencia que Jesús se refiere a estos grupos con respeto. Recordemos también al centurión romano (Lucas 7 y Mateo 8). El diálogo que este oficial mantiene con Jesús nos demuestra que cualquiera que se acerque al Maestro con sinceridad y humildad será escuchado, por muy diferente que sea de la mayoría y a pesar de ser, como en este caso, representante de nada menos que la odiada ocupación militar romana. Por otra parte, es probable que el centurión lleve una relación de afecto especial con el joven siervo moribundo y que es justamente ese amor el que lo motiva a solicitar la intervención de Jesús. El Maestro celebra la gran fe del oficial y lo bendice en términos prácticos sanando inmediatamente al criado amado. También en esta situación cabemos, de alguna manera, las personas LGTB, si nos identificamos con el centurión y su pareja. Por último, he de señalar la relación de afecto que existe entre Jesús y el discípulo amado como la plantea repetidamente Juan Evangelista a partir del capítulo 11. AJesús no le inquietan en lo más mínimo las relaciones entrañables entre dos personas del mismo sexo sino que las acepta en la práctica. Tanto es así que él mismo se nutre de la ternura especial que lo une a un discípulo muy querido.

Actualmente los cambios sociales están haciendo que las iglesias tengan que posicionarse respecto a las personas LGTB. Vemos como algunas iglesias en Europa abren sus puertas para ellas, pero otras, como en el caso de España, todavía las tienen cerradas. Todo eso se traduce en tensiones y enfrentamientos…. ¿Qué papel puede tener la Biblia para superar todo esto? ¿Cómo deberíamos acercarnos a ella para que fuera un lugar donde buscar luz y no un ladrillo que lanzarnos a la cabeza?

La persecución homófoba que orquestan algunas iglesias poderosas se basa ante todo en el prejuicio y en unos pocos textos bíblicos interpretados erróneamente. El problema no está en la Biblia sino en sus intérpretes. Estos hechos vienen documentándose cada año más como lo demuestran, por ejemplo, algunos libros míos. La documentación más amplia de esta temática se encuentra en mi última obra en inglés titulada Love Lost in Translation. Todo mi trabajo teológico lo dedico a dos esfuerzos: (1) reinterpretar la Biblia y (2) denunciar los múltiples errores cometidos por los traductores, quienes actúan así no por maldad sino por ignorancia y debido a su formación en el seno de una larga tradición eclesiástica de índole homófoba y misógina. Y mientras yo viva no me cansaré de hablar de la gran riqueza psicológica y teológica que contiene la Biblia para toda la gente LGTBque quiera profundizar su fe y crecer espiritualmente. El mejor guía para el viaje es el que nos llama diciendo: “Sígueme”.

Muchas gracias Renato Lings por tus respuestas y por tu colaboración.

Carlos Osma

Visitar página de Renato Lings

 

[1] Theology and Sexuality. Volume 15.2, 2009, pp. 231-250.

[2] Lisa Isherwood (ed.). Patriarchs, Prophets, and Other Villiains. Londres, 2007.

http://homoprotestantes.blogspot.com.co/2014/07/la-homofobia-no-esta-en-la-biblia-sino.html?spref=fb#.WXAK_YiGODI

¡Alto a la homófobia clerical! ¡por un estado laico! Antonio Gómez Movellán


Ha sido una sorpresa mundial: tres millones de homosexuales y lesbianas salieron a la calle el día 18 de junio, en Sao Paulo, bajo el lema “Independientemente de nuestras creencias, ninguna religión es ley. Todas y todos por un Estado Laico”. Brasil, aunque es un Estado en el que jurídicamente existe separación iglesia -Estado y existe un matrimonio civil entre personas del mismo sexo y también la adopción libre, es un país muy homófobo siendo los principales valedores de la homofobia las religiones. Es desde los templos y las televisiones que se difunde la homofobia en Brasil. El catolicismo y las nuevas iglesias evangélicas realizan campañas incesantes contra los homosexuales. Además, la reaccionarias iglesias evangélicas, que están presentes en los diversos partidos políticos- la bancada evangélica- , pulsan por hacer retroceder las conquistas de derechos civiles del periodo de Lula. Todo esto se hace en defensa, se dice, de la familia cristiana.Todas las religiones del mundo, desde el punto de vista dogmático y doctrinario son homófobas y niegan la sexualidad libre. La negación del placer y el relevo de la mujer a condiciones de semiesclavitud en relación al varón son patrimonio de todas las religiones del mundo. En el mundo occidental-por no hablar de los otros- la homosexualidad ha sido condenada por la sociedad y las leyes durante siglos, ya que en el derecho positivo la homosexualidad ha sido de una u otra forma tipificada como delito, entre otras razones, por influencia de las iglesias. Así en el muy liberal Reino Unido la homosexualidad se despenalizó parcialmente en el año 1967 en Inglaterra pero hasta el año 1982 ésta despenalización parcial no se extendió por todo el Reino Unido. En la mayoría de los países europeos sucedía algo similar; la excepción fue Francia que pese a ser un país que también mantuvo leyes homófobas nunca tipificó como delito la homosexualidad. Por supuesto que las iglesias, y particularmente el catolicismo, ha sido los arietes para el mantenimiento de la homosexualidad como delito.

En la actualidad, unos 80 países mantienen tipificaciones contra la homosexualidad y en la mayoría de los casos amparados en argumentos religiosos. En algunos países europeos, como Polonia, donde el catolicismo tiene un peso esencial en el gobierno, la homofobia institucional es desvergonzada y se mantiene un cuadro legislativo represivo y todo ello azuzado por el Vaticano. Las asociaciones LGTB cuando organizan manifestaciones y no son prohibidas, reciben sanciones administrativas y los manifestantes suelen ser tratados a palos. En otros países occidentales, como Argentina, la lucha por el matrimonio homosexual se convirtió en una lucha terrible contra las instituciones civiles por parte de la Iglesia Católica. El entonces cardenal Bergoglio, hoy Papa de Roma, fue la punta de lanza contra los derechos civiles de los homosexuales erigiéndose en el portavoz no solo de la derecha política sino de todo el conservadurismo reaccionario en Argentina. En efecto, cuando se presentó el proyecto de unión de hecho de homosexuales lo calificó de ley antinatural y diabólica. Estas fueron las declaraciones del hoy Papa Francisco en el año 2010: “Aquí también está la envidia del Demonio, por la que entró el pecado en el mundo, que arteramente pretende destruir la imagen de Dios: hombre y mujer que reciben el mandato de crecer, multiplicarse y dominar la tierra. No seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios. No se trata de un mero proyecto legislativo (éste es solo el instrumento) sino de una ‘movida’ del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios”

En nuestro país la iglesia católica ha sido, una de las instituciones que más rémoras ha puesto al avance de los derechos civiles no solo de la homosexuales sino también de las mujeres. Es curioso que cuando se han promulgado en muchos países europeos -con la feroz oposición de las iglesias-, las leyes civiles de matrimonio homosexual es cuando la iglesia católica ha comenzado a realizar una intensa campaña contra los vientres de alquiler. Anteriormente si bien se oponía formalmente, la iglesia no lanzó ninguna campaña como la que viene realizando en la actualidad y la razón es que la maternidad subrogada por homosexuales es lo que verdaderamente le molesta ya que supone un trastorno de la familia cristiana. Es cierto que los vientres de alquiler constituyen un negocio que bien pudiera considerase la herma menor de la prostitución pero debemos también comprender que la iglesia está utilizando este asunto para ir en contra de las nuevas formas familiares y particularmente las homoparentales. Por eso el feminismo no puede, en ningún momento, unirse a las campañas reaccionarias que enarbola esa derecha católica junto a la iglesia. Piénsese que la iglesia, al final, no defiende a la mujer sino defiende la reproducción natural en contra de los homosexuales. Por el contrario, el feminismo, al denunciar el negocio de los vientres de alquiler o la prostitución, enarbola la bandera de la liberación y no la de la defensa del patriarcado y el machismo pero nunca lo debe utilizar como un arma homófoba, que es lo que pretende la iglesia católica.

En nuestro país, las Iglesias y en particular la católica siguen fomentando la homofobia y el Estado sigue financiando la enseñanza de esa moral contra las leyes comunes en los colegios públicos y privados.

Si en Brasil, donde las iglesias están separadas del Estado, los gays han salido a la calle exigiendo más laicismo, que no será en España donde el Estado todavía financia a los curas y a los obispos y donde el 30% de los escolares estudian en colegios católicos sufragados con fondos públicos.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

https://www.rebelion.org/noticia.php?id=228280

Semáforos contra la homofobia


El Ayuntamiento ha presentado las nuevas señales inclusivas de la capital en la que aparecen mujeres o parejas homosexuales

Desde este lunes Madrid tiene un nuevo símbolo. Hoy se han presentado una serie de nuevos semáforos que defienden con su parpadeo la igualdad y la diversidad. Se tratan de una serie de imágenes, de mujeres y de parejas homosexuales, diferentes a las que la ciudadanía está acostumbrada a ver en los cruces de la capital. “Madrid tenía que tener este reconocimiento en sus calles”, ha dicho la alcaldesa Manuela Carmena, “esas luces, que están pensadas para cuidar a los ciudadanos, tenían que reflejar la diversidad de la ciudad”. Por ello se van a instalar un total de 288 nuevas luces y se va a intervenir en 72 cruces. Las nuevas imágenes, cuyo presupuesto roza los 22.000 euros (21.747), van a quedarse de manera permanente en la capital.

La alcaldesa Carmena ha enfatizado la importancia de que la capital tenga “este reconocimiento” en sus calles. “Niños, hombres, mujeres, parejas, en lugar que individuos”, ha subrayado la regidora para expresar la apuesta del Consistorio por “la diversidad”, informa Luca Costantini. Junto a Carmena, un nutrido grupo de ediles de Ahora Madrid ha realizado un recorrido por el centro de la ciudad para ver las nuevas señales: los semáforos igualitarios, en los que aparece una pareja de un hombre y una mujer; los inclusivos, con parejas homosexuales, y los paritarios, con figuras de mujeres.

Las nuevas luces se empezaron a instalar el domingo y no estarán colocadas todas hasta el 26 de junio. “Vamos a actuar progresivamente para llegar a todos los distritos”, ha anunciado Inés Sabanés. “Con esta acción, de la mano de los colectivos sociales y de los partidos, creamos un elemento simbólico que traslada un mensaje de diversidad, una seña de la capital”, ha añadido la concejal de Medio Ambiente. Además de las luces, se iban a instalar paso de cebra con los colores de la bandera Arco Iris, enseña del colectivo LGTBIQ: “El proyecto de los pasos de cebra está anunciado y presentado por lo que se va a hacer”, ha dicho Jesús Generelo, presidente de la FELGTB (Federación Española de colectivos LGTB).

“Esto es un acto de inclusión. Algo que los activistas llevamos tiempo reivindicando. Y por fin, el Ayuntamiento ha recogido el testigo”, ha dicho Toni Poveda, coordinador de la FELGTB para el WorldPride. “En Madrid, la ciudadanía ha ido por delante del Consistorio”, ha añadido. Hasta el año pasado, las instituciones madrileñas –gobernadas durante 24 años por el PP hasta la llegada de Ahora Madrid al poder en 2015- nunca habían ondeado la bandera del colectivo LGTBIQ durante el Orgullo capitalino, uno de los más importantes del mundo. “Se cumplen 40 años de las primeras manifestaciones en España por los derechos del colectivo”, ha añadido la activista Boti Rodrigo. “Si antes íbamos asustadas por las calles, ahora podemos vernos representadas en ellas [en referencia a los nuevos semáforos]. Se han conseguido muchas cosas gracias a la lucha activista y también gracias al cambio político que ha hecho posible este Gobierno municipal”, ha comentado Rodrigo.

“Al ver las nuevas luces, he pensado en Berlín”, ha dicho Toni Poveda. En la capital alemana, el muñeco luminoso que anunciaba de los semáforos de la República Democrática de Alemania –llamado Ampelmann- se ha convertido en todo un icono del que hay todo tipo de merchandising. De hecho, algunos de los asistentes al recorrido de presentación de las nuevas luces ya han preguntado por camisetas, bolsas o imanes con las nuevas imágenes. “Queremos que esto sea un nuevo icono de Madrid”, ha añadido Poveda.

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Una predicadora católica de Italia alega que “los hombres gays odian a las mujeres y a los niños”


Constanza Miriano, una predicadora católica italiana, ha llevado a cabo varias declaraciones en contra de la aceptación de las relaciones homosexuales y del cumplimiento de los derechos humanos de la comunidad LGTB en el país europeo. Miriano ha defendido que “los hombres homosexuales odian a las mujeres y a los niños”.

Por Alexander Rguez

 Una predicadora católica de Italia alega que "los hombres gays odian a las mujeres y a los niños"

Colectivos religiosos vinculados a la Iglesia Católica continúan fomentando el odio hacia la diversidad sexual en el país europeo, realizando distintas declaraciones difamatorias para perpetuar los prejuicios sociales existentes en torno a dicho colectivo por culpa de la propia Iglesia Católica.

Constanza Miriano, una predicadora católica italiana, ha llevado a cabo varias declaraciones en contra de la aceptación de las relaciones homosexuales y del cumplimiento de los derechos humanos de la comunidad LGTB en el país europeo. Miriano ha defendido que “los hombres homosexuales odian a las mujeres y a los niños”.

Tienen un odio indecible hacia las mujeres y los niños. Incluso podemos calificarlo de odio traicionero, porque lo disfrazan con proclamas de amor hacia los demás“, ha defendido Miriano.

La predicadora católica, vinculada a colectivos de extremistas religiosos que trabajan para evitar que Italia deje atrás los prejuicios y las tradiciones dañinas y se sume a los avances sociales vividos por gran parte del continente europeo, también ha vinculado a los hombres homosexuales con los pedófilos, sumándose así a tantos otros predicadores católicos que insisten en vincular la homosexualidad con la pedofilia pese a que en dicho sentido no existe prueba alguna, al contrario de lo que ocurre en la Iglesia Católica, donde si es conocida la abundancia de pruebas de pedofilia entre sus miembros más importantes.

La Iglesia Católica también está en contra de las personas transexuales

La curia (representación local) de la Iglesia Católica en la localidad italiana de Bolonia, en un artículo publicado por el semanario diocesano ‘Bolonia Sette’, ha defendido que los jóvenes trans italianos tienen un “problema psicológico”, negando que exista realmente un conflicto entre su identidad de género y sus genitales de nacimiento.

Los datos científicos muestran que la identidad de género (una perturbación psicológica) y la diferenciación sexual provocan un sufrimiento humano generalizado entre los niños y adolescentes “, ha expresado la curia de Bolina en el semanario diocesano ‘Bolonia Sette’.

La Iglesia Católica, usando nuevamente supuestos “datos científicos” inventados por la organización religiosa para promover su ideología de rechazo hacia las personas transexuales, y hacia las minorías sexuales en general, ha defendido que tiene “consecuencias peligrosas” apoyar la “teoría” de la identidad de género.

https://noticias.universogay.com/una-predicadora-catolica-de-italia-alega-que-los-hombres-gays-odian-a-las-mujeres-y-a-los-ninos__19022017.html

Francisco suaviza su tono hacia homosexuales y transexuales… mientras acusa a las escuelas de hacer “adoctrinamiento de la teoría de género”


por Flick  4/10/2016 | 1:16 1Publicado en Discriminación, Educación, Europa, LGTBIfobia, Noticias, Religión

El papa Francisco es un hombre inteligente, como también lo era su predecesor. Pero a diferencia de aquel, el argentino es además un buen conocedor de los medios y un excelente administrador de sus recursos comunicativos. No resulta por tanto de extrañar que,después de sus recientes y muy duras palabras en Georgia sobre la “guerra mundial” contra el matrimonio y las maldades de la “teoría de género”, ya de regreso al occidente que lo ha mitificado como un hombre piadoso y compasivo haya querido dulcificar sus palabras. Ha contado, para ello, con la complicidad de los periodistas que le acompañaban en su viaje de regreso. En declaraciones concedidas durante el vuelo, Francisco recupera el tono melifluo para referirse al “acompañamiento” por parte de la Iglesia de personas homosexuales y transexuales, pero manteniendo la condena de la “teoría de género” y lanzando dardos envenenados contra la educación en la diversidad.

Nada mejor que leer la transcripción de las palabras del papa para ver hasta donde llega la misericordia y hasta donde la intolerancia. “Usted habló sobre la teoría de género que destruye el matrimonio. Como pastor, ¿qué le diría a una persona que sufre desde años con su sexualidad y que siente que su identidad sexual no corresponde a su identidad biológica?”, le preguntan, en referencia a las personas transexuales. Su respuesta:

Yo he acompañado en mi vida de sacerdote, de obispo e incluso como papa, a personas con tendencia y con prácticas homosexuales. Las he acompañado y las he acercado al Señor, algunos no pueden… Pero hay que acompañar a las personas como las acompaña Jesús. Cuando una persona que tiene esta condición llega ante Jesús, Él seguramente no le dirá: “¡Vete, porque eres homosexual!”. Aquello sobre lo que hablé es esa maldad que hoy se hace con el adoctrinamiento de la teoría de género. Me contaba un papá francés que en la mesa estaba hablando con sus hijos, y le preguntó al hijo de 10 años: “¿Tú qué vas a ser de grande?” “¡Una chica!”. Y el papá se dio cuenta de que en los libros de escuela se enseñaba la teoría de género, y esto va contra las cosas naturales. Una cosa es que una persona tenga esta tendencia o esta opción, o incluso quien cambie de sexo. Otra cosa es enseñar en las escuelas esta línea, para cambiar la mentalidad. A esto yo le llamo “colonización ideológica”.

Tras estas palabras condenatorias de la “teoría de género” o de la “ideología de género”, el término que el ámbito más conservador utiliza para denigrar a buena parte de las reivindicaciones del colectivo LGTB (muy especialmente la lucha en favor de los derechos trans) y feministas, Francisco vuelve a tirar una vez más de la anécdota personal, en concreto de su encuentro con Diego Neria, un hombre transexual español, para dar testimonio de su lado más humano. Luego acaba utilizando en un tono bastante menos amable al referirse, en términos generales, a la realidad transexual, que equipara, en el mejor de los casos, a un “desequilibrio hormonal”:

El año pasado recibí una carta de un español que me contaba su historia de niño y de joven. Era una niña, una niña que había sufrido mucho. Se sentía chico, pero era físicamente una chica. Se lo contó a su mamá y le dijo que quería hacer una operación quirúrgica. La mamá le pidió que no lo hiciera, mientras ella estuviera viva. Era anciana, y murió poco después. Se hizo la operación, ahora es empleado en un ministerio en España. Fue a ver al obispo y el obispo lo ha acompañado mucho. Un buen obispo, este, “perdía” tiempo para acompañar a este hombre. Y luego se casó, cambió su identidad civil y él (que era ella pero era él) me escribió que para él habría sido de consuelo venir a verme. Los recibí. Me contó que en el barrio en el que vivía estaban el viejo sacerdote, el viejo párroco, y uno nuevo. Cuando el nuevo párroco lo veía, le gritaba desde la acera: “¡Te vas a ir al infierno!”. Cuando se encontraba con el viejo, le decía: “¿Desde hace cuánto que no te confiesas? Ven, ven…”. La vida es la vida, y hay que tomar las cosas como vienen. El pecado es el pecado. Las tendencias o los desequilibrios hormonales dan muchos problemas y debemos estar muy atentos al decir que es todo es lo mismo: cada caso, hay que acogerlo, acompañarlo, estudiarlo, discernir e integrarlo. Esto es lo que haría Jesús hoy. Por favor, no vayan a decir: “¡El Papa santificará a los trans!”. Ya estoy viendo las primeras planas de los diarios… Es un problema humano, de moral. Y hay que resolverlo como se puede, siempre con la misericordia de Dios, con la verdad, pero siempre con el corazón abierto.

Como era previsible, la inmensa mayoría de los medios generalistas ponen el acento en las palabras amables del papa hacía homosexuales y transexuales, cuando en realidad dichas palabras se encuadran dentro de la ortodoxia católica más rigurosa. Jerarcas católicos abiertamente homófobos, como por ejemplo Antonio Cañizares, no tiene el menor problema en asegurar, en referencia a gais y lesbianas, que “los estimo, los valoro en su dignidad que les corresponde como personas y me merecen el máximo respeto”.“Quien haya seguido mi trayectoria como sacerdote, como obispo o como cardenal, sabe que no excluyo a nadie sea del color que sea, de la religión que profese, de su manera de pensar que respeto, y de la condición que sea”, aseguraba el arzobispo de Valencia hace solo unas semanas“Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición”, dice por ejemplo el Catecismo de la Iglesia católica.

No, las palabras de Francisco no suponen novedad alguna sobre la doctrina oficial, condenatoria y excluyente, de la Iglesia católica hacia las personas LGTB. Sus palabras sobre las educación en la diversidad son, de hecho, un buen reflejo de lo poco que se ha movido la institución con Francisco. Mucho tendrán que cambiar las cosas para que las legítimas esperanzas que los católicos aperturistas, en general, y los creyentes LGTB, en particular, alumbraron en la primera etapa de su pontificado se vean satisfechas. Ver, por otra parte, como otras iglesias cristianas sí avanzan en un sentido inclusivo hace que la situación resulte aún más descorazonadora.

Francisco suaviza su tono hacia homosexuales y transexuales… mientras acusa a las escuelas de hacer “adoctrinamiento de la teoría de género”

Un niño se planta en México para frenar una multitudinaria marcha antihomosexuales


“Tengo un tío que es gay y no me gusta que lo odien”, proclamó al fotógrafo que tomó la imagen de la protesta, que se ha hecho viral en las redes sociales.
Un niño se planta en México para frenar una multitudinaria marcha antihomosexuales

MANUEL RODRÍGUEZ

Un niño se para ante una manifestación contra los matrimonios homosexuales en Celaya, México, el pasado sábado.

EL PERIÓDICO / BARCELONA

MARTES, 13 DE SEPTIEMBRE DEL 2016 – 20:41 CEST

Un niño ante la multitud. Miles de manifestantes protestan en la localidad de Celaya (Guanajuato, México) contra losmatrimonios homosexuales. En mitad de la marcha, convocada por la organización católica Frente Nacional por la Familia, un niño aparece en mitad de la calle y se planta, durante unos pocos segundos, delante de los coches de policía que preceden la manifestación.

En ese mismo instante, el fotógrafo Manuel Rodríguez, que se encuentra en un puente peatonal para ver mejor la cantidad de gente asistente al acto, capta la imagen y posteriormente la cuelga en su cuenta de Facebook. La fotografía, tomada el pasado sábado, es yaun reclamoen internet.

Me dio náuseas ver tanta homofobia reunida, pero me quedo con la imagen de un niño intentando ‘detener’ a los ‘manifestantes’.”, escribe Rodríguez en un comentario a la red social. El periodista, que luego bajó a encontrarse con el protagonista de la fotografía, explica que, al principio, se pensó que era un niño jugando. Al preguntarle por qué lo hizo, sin embargo, el niño le contestó: “Tengo un tío que es gay y no me gusta que lo odien“.

CONTRA EL MATRIMONIO HOMOSEXUAL

Según Rodríguez, los manifestantes eran “poco más de11.000 personas“. Además de Celaya, diversos sectores de la Iglesia católica y organizaciones ciudadanas marcharon el mismo sábado 10 de septiembre por las calles de otras ciudades del país, entre ellas Ciudad de México, la capital.

Protestaban por la propuesta del Gobierno de Enrique Peña Nietoel pasado mes de mayo de reformar la Constitución y el Código Civil Federal para que se reconozcan los matrimonios homosexuales y la adopción por parte de parejas del mismo sexo.

Según el Frente Nacional por la Familia, cerca de un millón de personas participaron en las manifestaciones para “festejar a la familia” tradicional, aunque medios de comunicación locales han asegurado que no fueron tan masivas.

VULNERACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

Por su parte, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) declaró en un comunicado previo a las protestas que “fomentar la discriminación hacia las personas por su condición u orientación sexual y de género, así como pretender excluir a las familias que no reproducen el modelo nuclear tradicional, a través de expresiones y discursos que pueden incitar al odio y a la violencia, vulnera los derechos humanos de todas las personas“.

Según el Censo Nacional de Población y Vivienda 2010 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, de un total de 28.700.000 hogares, sólo 11.700.000 (40,7%) están habitados por parejas heterosexuales casadas y con hijos de ambos cónyuges. La mayoría restante la forman parejas en unión libre, familias monoparentales y personas que viven solas. En este sentido, afirma la Conapred, “los datos ilustran la diversidad social” mexicana.

“TODOS SOMOS FAMILIA”

Un día después de que Manuel Rodríguez tomara la fotografía del niño ante la marcha de Celaya, las calles de Ciudad de México se llenaron de nuevo, esta vez con una contramanifestación, a favor del matrimonio igualitario y en contra de la homofobia y la discriminación.

“Todos somos familia”, “Estado Laico Ya” y “Por un México Igualitario” son algunos de los lemas que los asistentes defendieron durante la marcha, que empezó en la plaza Tlazcoaque y terminó delante de la Catedral Metropolitana, aproximadamente a un kilómetro y medio de distancia.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/internacional/nino-planta-mexico-frente-una-multitudinaria-manifestacion-antigay-5376554

“Los obsesivos, los moralizantes religiosos, y la homofobia”: José María Castillo


José María Castillo

“Agresión a la dignidad, los derechos humanos, la integridad física e incluso la vida”

Redacción, 18 de junio de 2016 a las 09:33

Es un dolor y una vergüenza que haya tantos clérigos que dan la impresión de que les interesa y les preocupa más el sexo que el hecho básico y fundamental de que las personas, todas las personas, se respeten y se quieran

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mani gays

(José María Castillo).- Con demasiada frecuencia, de una manera o de otra, nos llegan noticias desagradables y preocupantes de personas o grupos que tienen comportamientos que expresan una evidente obsesión de homofobia. Lo que – como es sabido – consiste en la aversión o rechazo hacia la homosexualidad o a las personas homosexuales (Diccionario de la RAE). Estos comportamientos siempre se manifiestan en formas de violencia, desde el desprecio o el insulto, pasando por la marginación o la exclusión, y llegando (tantas veces) a la agresión contra la dignidad, los derechos humanos, la integridad física o incluso la vida misma.

Estamos, pues, ante un fenómeno de consecuencias espantosamente crueles y de cuya gravedad mucha gente ni se da cuenta. Y como, por otra parte, el número de personas, que son víctimas de esta forma de violencia, es mucho mayor de lo que normalmente imaginamos, se puede asegurar que seguir callando el sufrimiento y la humillación, que este fenómeno desencadena, es una conducta cobarde e indigna, que colabora – desde la pasividad – de forma muy activa y eficaz, en el mantenimiento de este “crimen colectivo” en el que todos participamos (por acción o por omisión) de forma bastante más eficaz de cuanto podemos imaginar. También aquí se puede repetir la severa sentencia evangélica según la cual “el que tenga las manos limpias, que tire la primera piedra”.

Pero no es esto lo peor. Lo más grave, en este desagradable asunto, viene de dos frentes que suelen ser bastante activos en cuanto concierne a este problema. Me refiero al frente de “los obsesivos”, por una parte, y al frente de “los moralizantes religiosos”, por otra. Estos dos frentes se suelen aunar, los unos con los otros, en un potente colectivo, al que gustosamente se suman los “hipócritas”, excelentes colaboradores de esta renovada “Fiesta de Locos”, que ha degenerado, desde los gozosos festejos de la Edad Media (Harvey Cox), hasta las vergonzosas y crueles violencias que hoy tienen que soportar los que han nacido como son y no les queda otra salida en este mundo que aguantar la burla y la amenaza de los que se ven a sí mismos como los selectos, los sanos, los ejemplares, los que se sienten con el derecho y el deber de obligar a los demás a cambiar o desaparecer.

¿Qué demonios hay detrás de este brutal y vergonzoso embrollo, que produce y reproduce tanta crueldad desde la apariencia y la conciencia del que se piensa que está defendiendo la honestidad más pura y la sociedad más sana que imaginarse puede?

No es posible, en el limitado espacio de esta reflexión, ponerse a explicar los resultados de la enorme y certera investigación que sobre este problema se ha llevado a cabo. Sobre los resultados de lo mucho – y a fondo – que se ha estudiado este problema, me limito a pedir que los habladores y sermoneadores, que, cuando menos te lo esperas, sueltan sus sentencias irrefutables y tantas veces insultantes, nacidas de la homofobia, lo primero – me parece a mí – que deberían hacer es ponerse a leer y enterarse de que en este orden de cosas no van a poner una pica en Flandes, ni por supuesto van a resolver el asunto, soltando (con más desparpajo que sapiencia) sus despiadadas condenas contra las víctimas de la homofobia. No, ¡por favor! Si tuvieran alguna idea de lo que sueltan, no se atreverían a decir lo que dicen. El tema es demasiado serio como para despacharlo con cuatro bravuconadas que suenan a burda palabrería de gente que no da para más.

Esto supuesto, me quiero fijar aquí en la obsesiva homofobia que con frecuencia se advierte, se nota, se palpa en no pocos “hombres de Iglesia”. Un hecho que llama la atención tanto más cuando sabemos que, por lo que relatan los evangelios, Jesús jamás se preocupó de este asunto. Ni hizo la más mínima alusión a él. El Evangelio no vio peligro alguno en la condición sexual de los humanos. Como es bien sabido, fue el apóstol Pablo quien rechazó con toda energía la homosexualidad (Rom 1, 26-27), que la considera, no solamente como algo “malo”, sino además “antinatural”. Pero aquí es importante saber que, en la mentalidad de Pablo, es igualmente “antinatural” que los hombres se dejaran el cabello largo y las mujeres se lo cortaran (1 Cor 11, 14-15). Lo mismo en Rom 1, 26 que en 1 Cor 11, 14, Pablo utiliza el sustantivo physis, que Pablo utilizaba para expresar lo que es “natural” en el sentido más genérico y amplio de esa palabra. Llegar a otras conclusiones, más o menos precisas y concretas, depende de la mentalidad de cada uno. Los textos no dan para más.

El problema, que a muchas personas les plantea el tema de la homosexualidad, no proviene de los textos de san Pablo. Este problema se plantea desde el momento en que la sexualidad humana se reduce a la mera genitalidad. Si reducimos la sexualidad humana a la mera capacidad para engendrar, la reducimos, por eso mismo, a la mera condición animal, la capacidad de tener hijos y así perpetuar la especie. Pero sabemos que lo específico de los seres humanos no se reduce a lo meramente biológico, sino que se define específicamente por la capacidad de dar amor y recibir amor. Una capacidad que puede nacer, crecer y vivir lo mismo entre seres humanos de distinto sexo que entre seres del mismo sexo.

Así las cosas, los responsables de la religión, por respeto a las personas a las que se dirigen en sus enseñanzas, lo mismo que por respeto a la misma religión y su propia credibilidad, deberían ser sumamente cautos, cuidadosos y humanos. No para ganar adeptos, sino para cuidar con el máximo respeto la dignidad e igualdad de todos los seres humanos. Por esto, cuando un cardenal, un obispo, un sacerdote, por más que aduzca motivos religiosos, sagrados y divinos, si no respeta a las personas – a todos y todas por igual -, ¿cómo va a tener la credibilidad indispensable para hablar de Dios o de Jesús y explicar su Evangelio, de bondad y misericordia con todos los humanos por igual? Es un dolor y una vergüenza que haya tantos clérigos que dan la impresión de que les interesa y les preocupa más el sexo que el hecho básico y fundamental de que las personas, todas las personas, se respeten y se quieran.

Para leer todos los artículos del autor, pincha aquí:

 

http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2016/06/18/jose-maria-castillo-los-obsesivos-los-moralizantes-religiosos-y-la-homofobia-religion-iglesia-cardenales-obispos.

ESPAÑA: El colectivo LGTB señala a 14 jerarcas homófobos de la Iglesia Católica


nueva tribuna

Cañizares2EL ARZOBISPO DE SEVILLA CANCELA UN ACTO LGTB
La lista no deja de incrementarse, advierte el Observatorio Español contra la LGBTfobia.
nuevatribuna.es 14 de Junio de 2016 (15:07 h.)
El Observatorio Español contra la LGBTfobia ha recopilado en una lista los jerarcas eclesiásticos que fomentan la exclusión de homosexuales en la Iglesia, una lista que lamentablemente no deja de incrementarse, denuncia el colectivo. Los nombres citados son los siguientes:
1. Cardenal Antonio Cañizares, arzobispo de Valencia
2. Juan Antonio Reig Plá, obispo de Alcalá de Henares
3. Joaquín Mª López de Andújar y Cánovas del Castillo, Obispo de Getafe
4. José Rico Pavés, Obispo Titular de Mentesa y Auxiliar de Getafe
5. Demetrio Fernández González, obispo de Córdoba
6. Juan José Asenjo, arzobispo de Sevilla
7. Cardenal Fernando Sebastián
8. José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián
9. Cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid
10. Rafael Palmero, obispo eméritode Alicante-Orihuela
11. Casimiro López Llorente, obispo de Segorbe-Castellón
12. Jaume Pujol, arzobispo de Tarragona
13. Bernardo Álvarez, obispo de Tenerife
14. José Manuel Lorca Planes, obispo de Cartagena.

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