SIGLOS DE DESIGUALDAD EN LA MIRA PARA REPARAR: Olga Lucia Alvarez Benjumea ARCWP*


“Primero obedecer a Dios antes que a los hombres” Hechos 5:29

Tanto en la política como en la religión, bien vale la pena, conocer la historia, para no repetirla. El desconocerla, ignorarla, taparla, esconderla, deformarla, mentir, engañar, nos hace cómplices, tanto a mujeres como hombres, de las desigualdades que vivimos, aceptamos y toleramos.

Cuando empecé a tener uso de razón, me fui dando cuenta que a las mujeres se nos iba teniendo por poca cosa. Varias compañeras de juego y vecinas, no iban a la escuela, porque su padre decía: “para qué gastar en la educación de la mujer, si ella, está solo para casarse y tener hijos”. A los hombres les daba, y todavía a algunos les da vergüenza, decir que en su hogar ha nacido una niña. Muchas sufrimos por experiencia propia estos rechazos. Aunque se hiciera el reclamo con el correr de los tiempos, ese reclamo nunca fue aceptado: “¿Yo? ¿Cuándo dije eso? Jamás se me ha ocurrido”.

Dichas situaciones vividas en los hogares, se hacían sentir no sólo en la cultura, en la que nos íbamos levantando, sino también en la sociedad y en la religión.

Cuando empezábamos a investigar, a hacer preguntas inocentes, recibíamos un baldado de agua fría, expuestas a ser regañadas y sancionadas: “eso, no se pregunta, Doctores tiene la Santa Madre Iglesia”.

Menos mal que para ese entonces, muchas madres, empezando por la mía, se preocuparon por nuestra formación y lo mejor de su experiencia nos la fueron trasmitiendo. Fue, es, y sigue siendo una riqueza el haber aprendido a leer y escribir. Seguramente esta fue la manzana de Eva, su mayor pecado, buscar y disfrutar de la verdad, sabiduría y conocimiento, lo que significó su expulsión del paraíso, con su marido, según las interpretaciones hechas…

Esta situación, no era nada clara, no entendíamos, si éramos hijos e hijas de un mismo padre y madre, por qué se manifestaba el tratamiento diferencial, y las mujeres teníamos que estar siempre al servicio tanto del padre, como de los hermanos; para ellos siempre era lo mejor, creando en el hogar, la envidia y la competencia, haciendo daño a la armonía y paz en la familia.

Necesitamos conocer los orígenes de estas absurdas normas para detectar dónde está el mal, para eliminar y sanar, tantas heridas para dar rienda suelta a la afirmación de que sí es posible una nueva sociedad, una nueva cultura y religión.

Toda sociedad, para pretender su “buen” funcionamiento ha sido constituida en función de un fin, sea capitalista, comunista, socialista, feudal, patriarcal, matriarcal. Quienes componen determinada sociedad, se ven abocados, a “cumplir” las normas y leyes establecidas, creadas para lograr el fin propuesto.

Por eso el padre y la madre, hacían que fuéramos educados según los principios establecidos, para supuestamente, no tener conflictos en la sociedad, y que no fuéramos rechazados/as, despreciados/as o marginados/as, castigados/as y desheredados/as. De ahí el papel fundamental que siempre ha jugado y juega la familia, como núcleo protector de la sociedad, la cultura y la religión.

Para nosotras las mujeres no ha sido fácil llegar a conocer las malabares estrategias de la historia, ya que estas andaban bien guardadas en el baúl de los recuerdos, y la universidad estaba vedada  a las mujeres.

Poco a poco las mujeres hemos ido escalando escaños, en la sociedad y la cultura, y tenemos mujeres en diferentes profesiones. El escaño más alto y duro que nos falta por escalar ha sido el de la religión, sobre todo a las mujeres católicas.

La lectura, la investigación, la curiosidad como buenas hijas de Eva, es lo que nos ha llevado a ser atrevidas ante el mundo entero, no para ser reconocidas en igualdad de condiciones, ni reclamar derechos, ni para que se nos acepte o tolere. Nuestra propuesta va más allá. La sociedad, la cultura y la religión necesitan consolidarse en un cambio total, empezando por sus normas y reglas, ya que, de mantenerlas, solo serían “paños de agua tibia”, ante un mal que se ha hecho crónico y grave. La idea, no es cambiar un esquema por otro. La idea no es repetir lo que ya existe con rostro de mujer. En la transformación que necesitamos hemos de estar implicados e involucrados mujeres y hombres conjuntamente.

No vamos a pedir que la literatura, la teología, inspiradas en la era del más allá, sean inscritos en el índice de los libros prohibidos, ni mucho menos. Tenemos que volver a ellos, descubrir sus valores ocultos y mal interpretados de aquella época medieval. Todo lo contrario, deben estar ahí donde están y deben ser conocidos y divulgados para que nos sirvan de confrontación y referencia permanente, para no repetir el pasado y cuidando cada vez más de dar rienda suelta a la novedad, a la creatividad, sin miedo al cambio, que nos llevará a conocernos cada vez en la dimensión divina.

No podemos ignorar, el Concilio de Nicea (325) donde se une lo espiritual con lo material. Los obispos son convocados y subsidiados, por el emperador Constantino, otorgándoles prebendas comprometiéndoles a favor de su ambición y poder. Se desconoce la presencia femenina en dicho evento y se acentuó el desconocimiento y la ausencia de la mujer en la religión.

Varios personajes, no nos pasan desapercibidos, como San Agustín de Hipona, (354-430) por su bajo elogio a las mujeres como: “Las mujeres no deben ser iluminadas ni educadas en forma alguna. De hecho, deberían ser segregadas, ya que son causa de insidiosas e involuntarias erecciones en los santos varones”. Le sigue Santo Tomás de Aquino (1225-1274): “La mujer por naturaleza es inferior al hombre en valor y dignidad…”.

Nos encontramos un personaje poco conocido, pero no menos digno de darlo a conocer, el monje camaldulense Graciano autor del Decretum Gratiani (1140) donde consigna muchos de los aportes anteriores que son la base e inspiración para el Derecho Canónico de la Iglesia, aunque no es considerado documento oficial de la Iglesia, se apoyan en él. Esta es una de las joyas que nos llaman la atención: “Aunque una mujer sea culta y santa no debe presumir de enseñar a los hombres en la asamblea (comunitaria). Un (hombre) laico no debe presumir de enseñar en presencia del clero, a menos que se lo pidan” …” Las mujeres deben cubrirse la cabeza, porque no son la imagen de Dios”.

Conclusión: Las mujeres católicas nos preguntamos, ¿qué pasó con Génesis 1:27? Al recibir el bautismo, no se hace diferencia de sexo. Incluso en el derecho canónico medieval, se reconoce en el orden sobrenatural, la igualdad del hombre y la mujer, en cuanto a miembros del Pueblo de Dios, y en orden a la santidad. La diferencia discriminatoria es en lo referente al orden sagrado: Canon 1024 “Solo el varón bautizado recibe válidamente la sagrada ordenación”.

Las mujeres y en este caso, no sólo las católicas, todas y todos, para un verdadero cambio social, cultural, y religioso, estamos llamadas/os a buscar la verdad que nos hará libres, animándonos mutuamente, orando, reflexionando y haciendo oír nuestra voz.

 

 

*Presbítera católica romana

 BIBLIOGRAFÍA:

file:///C:/Users/usuario/Documents/Libros%20de%20Teologia/142520779-5-LA-MUJER-EN-EL-ORDENAMIENTO-CANONICO-MEDIEVAL-ss-XII-XV-JUAN-IGNACIO-BANARES.pdf

http://www.mujerpalabra.net/pensamiento/critica/frasesmachistasymisoginas_relig.htm

http://www.documentacatholicaomnia.eu/03d/1983-01-25,_Absens,_Codex_Iuris_Canonici,_ES.pdf

Juliana de Norwich: Cuando la mística se hace teología. Adelaide Baracco Colombo. Pág 96. Ed. ESET. Vitoria-Gasteiz 2015

Anuncios

Varón y Mujer. Igualdad y subordinación. Contradicciones del Cristianismo : Leonardo Boff 


 

2018-04-20

El cristianismo originario fundado en las prácticas de Jesús y posteriormente de San Pablo había instaurado una ruptura en la línea de la igualdad de género. Pero no se sostuvo. Sucumbió a la cultura dominante predominantemente machista que subordinaba la mujer al varón. Cualquier motivo fútil permitía el divorcio, dejando a la mujer desamparada.

El propio apóstol Pablo, contradiciendo el principio de igualdad, bien formulado por él (Gal 3,28), podía decir de acuerdo al código patriarcal: “el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón; ni el varón fue creado para la mujer, sino la mujer para el varón; debe, pues, la mujer usar el signo de su sumisión (el uso del velo: 1Cor 11,10).

Estos textos, que algunos estudiosos consideran inserciones posteriores a Pablo, serán blandidos a lo largo de los siglos contra la liberación de las mujeres, de forma que el cristianismo histórico -principalmente la jerarquía romano-católica, no tanto los laicos-, se constituyó en un bastión de conservadurismo y de patriarcalismo. Ese cristianismo histórico no vivió proféticamente su propia verdad, ni rescató en su nombre la memoria libertaria de sus orígenes, ni cuestionó la cultura dominante. Al contrario, se dejó asimilar por esa cultura dominante, e incluso creó un discurso ideológico para su naturalización y su legitimación, hasta los días actuales, al menos a nivel de los discursos papales, en contra de lo que los teólogos y teólogas enseñan desde hace mucho tiempo. Bien decía una feminista alemana M. Winternitz: “La mujer siempre ha sido la mejor amiga de la religión; la religión, sin embargo, jamás ha sido amiga de la mujer”.

A esa ideologización de trasfondo bíblico-teológico se añadió otra de orden biológico. Se admitía antiguamente que el principio activo en el proceso de generación de una nueva vida dependía totalmente del principio masculino. Se planteaba, entonces, la cuestión: si todo depende del varón, ¿por qué entonces nacen mujeres y no sólo varones? La respuesta, tenida como científica por los medievales, era la de que la mujer es una desviación y una aberración del único sexo masculino. En razón de ello, Tomás de Aquino, repitiendo a Aristóteles, consideraba a la mujer como un mas occasionatus (un varón a medio camino), mero receptáculo pasivo de la fuerza generativa única del varón (Summa Theologica I, q. 92, a. 1 ad 4). Y todavía argumentaba: “La mujer necesita del varón no sólo para engendrar, como hacen los animales, sino también para gobernar, porque el varón es más perfecto por su razón y más fuerte por su virtud” (Summa contra Gentiles, III, 123).

Tales discriminaciones, aunque sobre otras bases, ahora psicológicas, resuenan modernamente, para perplejidad general, en los textos de Freud y de Lacan. Con razón se dice que la mujer es la última colonia que todavía no ha logrado su liberación (M. Mies, Woman, the Last Colony, Londres, Zed Books 1988).

El sueño igualitario de los orígenes sobrevivirá en grupos de cristianos marginales, o entre los considerados herejes (Shakers de Inglaterra), o será, si no, proyectado para la escatología, al término de la historia humana. Hubo que esperar a los movimientos libertarios feministas europeos y norteamericanos, a partir de 1830, para hacer valer el antiguo sueño cristiano. A la luz de los ideales de la Ilustración que afirmaban la igualdad original y natural entre hombres y mujeres, Sarah Grimké podría escribir sus Cartas sobre la igualdad de los sexos y la condición de la Mujer (1836-1837), inspiradas en los textos bíblicos libertadores, y en 1848, en Séneca Falls, Nueva York, las líderes cristianas feministas pudieron formular la Declaración de los Derechos de la Mujer, calcada de la Declaración de Independencia de Estados Unidos, y por fin comenzar a publicar en 1859 la Biblia de la Mujer en Seattle.

A partir de entonces se formó la irrefrenable ola del feminismo y del ecofeminismo modernos, movimientos seguramente de los más importantes para el cuestionamiento de la cultura patriarcal en las Iglesias y en las sociedades, y que representan un nuevo paradigma civilizacional.

Es importante resaltar que del grupo de feministas nos vino una de las críticas más severas al paradigma racionalista de la modernidad y la introducción de la categoría “cuidado” en la discusión de la ética, centrada tradicionalmente en la justicia. El eco-feminismo representa una de las grandes corrientes de la reflexión ecológica actual, que refuerza el nuevo paradigma relacional.

Página de Boff en Koinonía

Página de Leonardo Boff

Principios teológicos para un equilibrio entre los géneros

Leonardo BOFF  // 2018-04-06

 

A pesar de las contradicciones internas de las fuentes judeocristianas acerca del hombre y de la mujer, bien conocidas, queremos recoger algunos principios positivos que refuerzan la lucha histórica de los hombres y de las mujeres hacia un equilibrio de los géneros.

  1. a) Igualdad originaria entre hombre y mujer

Este principio está clarísimo en la primera página de la Biblia, en el libro del Génesis: “Dios creó al ser humano a su imagen, macho y hembra los creó” (1,27). En el segundo Testamento, centrado en la figura de Cristo se dice: “no hay hombre ni mujer, todos son uno en Cristo Jesús” (Gal 3,28).

  1. b) Diferencia y reciprocidad entre hombre y mujer

Dentro de la igualdad de origen, se instaura la diferencia, entendida como apertura del uno al otro, es decir, como reciprocidad. El relato más arcaico del Génesis (2,18-23), de tendencia general fuertemente masculinizante, acentúa esa reciprocidad. Eva, aunque sacada de la costilla (lado) de Adán, es presentada no como la mujer con quien éste va a tener hijos, ni como sierva de la casa, sino como su vis-à-vis e interlocutora. El modismo hebreo para expresar esa mutualidad viene expresado por las palabras de Adán: “he aquí alguien que es hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Gn 2,24). El mismo Pablo podía expresar así la reciprocidad: “el marido cumpla el deber conyugal para con la mujer y, igualmente, la mujer para con su marido” (1Cor 7,4).

  1. c) Hombre y mujer, caminos hacia Dios.

Si el hombre y la mujer son imagen y semejanza de Dios significa que Dios puede ser encontrado en ellos. Profundizando el conocimiento de lo humano, masculino y femenino, sorprendemos a Dios cuya naturaleza presenta las cualidades positivas de los principios masculino y femenino.

En términos rigurosos de la teología, cuando decimos Dios-Padre no decimos una cosa diferente a cuando decimos Dios-Madre. Por padre y madre pretendemos expresar teológicamente que la vida y la creación entera tienen su origen en Dios y se encuentran siempre bajo el cuidado y providencia amorosa de Dios. Esto puede ser perfectamente expresado por la categoría padre o madre. Por lo tanto, tenemos siempre un camino abierto hacia Dios, por la vía de lo masculino y por la vía de lo femenino. Disminuyendo el valor de la mujer tenemos una imagen distorsionada de Dios. Si nos limitamos exclusivamente al hombre encontramos no un padre amoroso sino un juez justiciero. Destruyendo lo humano perdemos a Dios. Perdiendo a Dios, perdemos el sentido último de todas las cosas.

  1. d) Hombre y mujer, caminos de Dios.

La imagen (ser humano) remite al modelo (Dios). Si Dios mismo tiene dimensiones masculinas y femeninas, es porque bajo esa forma Él se ha revelado y autocomunicado en la historia. Emerge como una energía creadora primordial, como el padre que acompaña y protege o como la madre que cuida y consuela, madre que no puede olvidar al hijo de sus entrañas (Is 49,15, Sal 25,6, 116), y que, al término de la historia, como la grande y generosa Magna Mater enjugará nuestras lágrimas, cansados de tanto llorar por los absurdos que no entendemos (Ap 21,4). Lo femenino y lo masculino son caminos de Dios hacianosotros.

Hay todavía una manera de nombrar a Dios en el cristianismo que es en forma de Trinidad de divinas Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Las Personas significan relaciones de reciprocidad, de comunión, de mutualidad, de inclusión, en una palabra, de amor. Dios emerge como un juego de energías originarias y eternas que sólo existen en la medida en que coexisten, son una para la otra, con la otra, por la otra y jamás sin la otra. Ninguna de ella puede ser tomada en sí sin las otras. Donde está una están simultáneamente las otras. Es lo que la teología llama pericóresis, vale decir, la inter-retro-relación e interpenetración de las Personas divinas entre sí. Ya no es el monoteísmo de los judíos y musulmanes, pre-trinitario. Es el monoteísmo trinitario cristiano. Él funda otro tipo de unidad divina, no dada previamente, sino construyéndose siempremediante el juego de las reciprocidades e inclusiones. Por eso decimos que la esencia íntima de Dios no es la soledad del Uno sino la comunión de tres Únicos (el único no se suma) que mediante su relación recíproca se unifican en un único Dios-amor-relación.

A nivel existencial cuando decimos Trinidad, en el fondo queremos decir: al Dios que está por encima de nosotros lo llamamos Padre, al Dios que está a nuestro lado lo llamamos Hijo y al Dios que está dentro de nosotros lo llamamos Espíritu Santo. No son tres dioses (porque cada Persona es única y por eso no puede ser sumada), es el único y el mismo Dios que, a nivel existencial, se revela así y así es experimentado.

Por haber en Dios diversidad y unidad, su imagen en el mundo, el hombre y la mujer, serán también diversos y unos, siendo imposible pensar lo femenino sin lo masculino y lo masculino sin lo femenino.

  1. e) Hombre y mujer en Dios

Por más que estén firmemente imbricados uno en el otro y se busquen insaciablemente, el hombre y la mujer no encuentran la respuesta a su vacío abisal en esa relación recíproca. En ellos hay un vacío infinito que sólo el Infinito de Dios puede llenar. Ambos, pues, son llamados a auto-trascenderse en dirección al Infinito que los puede realmente saciar. En Él descansan y se pierden hacia el infinito Amor y la radical Ternura. Es la patria y el hogar de la completa identidad y de la total realización. Lo femenino encontrará lo Femenino fontal y lo masculino lo Masculino abismal. Se dará lo que todos los mitos narran y todos los místicos testimonian: los esponsales definitivos, la fiesta eterna, la fusión del amado y de la amada en el Amado y la Amada transformados, según la expresión de San Juan de la Cruz.

 

CROACIA: Miles de croatas protestan contra un tratado para proteger a las mujeres


FLORES EN EL DESIERTO. Gloria Muñoz


Ellas son como cualquiera de nosotras. Y no. Han vivido el racismo en su escala más infame. Les han negado historia, lengua y vestimenta, al tiempo que les arrebatan territorios, centros sagrados, ceremonias y recursos naturales. Empresas y gobiernos quieren sus aguas, sus montañas y sus vientos. Y ellas, hijas y nietas de mujeres guerreras, se atreven a vaticinar otro mañana para su pueblo y para el país entero, pues no hay día en que no pongan alma y cuerpo para defender lo que es de todos.

No son víctimas. Ni de poderes ni de costumbres. Pero sí están agraviadas. Desafían los destinos impuestos y han roto con tradiciones locales y globales para construir su propia historia. Son lo que son y lo que de ellas ha hecho la vida, dice Lupita, a quien los paramilitares le asesinaron a nueve familiares. A Rocío, Magda, Sara y Bettina, el gobierno las detuvo y encarceló por el delito de luchar y no dejarse, mientras que Gabriela enfrenta a la delincuencia marina, Myrna y Osbelia a la maquinaria que devora sus territorios, y Lucero a quienes les arrebatan sus plantas medicinales. Marichuy, sanadora y defensora, es su vocera y,  junto a ellas y otras más, pone la vida para construir un mundo más bueno, uno donde, como dicen los zapatistas, quepan muchos mundos, y donde el que mande, mande obedeciendo.

Su corazón es comca’ac, yoreme, coca, binnizá, nahua, tsotsil, mazahua, maya y kumiai, aunque no todas guarden la lengua. Padres y abuelos aprendieron a no enseñar, como dice Myrna, para evitarles maltratos en escuelas y ciudades. A Magda, el levantamiento zapatista la hizo recuperar sus trenzas, su enagua y sus palabras. A Rocío la hizo saberse indígena, en un pueblo que el gobierno dice que no lo es.

Todas son integrantes del Concejo Indígena de Gobierno (CIG), estructura creada por el Congreso Nacional Indígena (CNI) para visibilizar sus luchas y llamar a la organización de los pueblos, indígenas y no, en una iniciativa respaldada por el EZLN que se inscribe en el proceso electoral del 2018, pero que no compite en ese esquema. La toma del poder no es lo suyo. Van por más. Van por todo. Es su tiempo.

El CIG está conformado por más de 200 indígenas de todo México, mitad hombres y mitad mujeres. Son producto de la decisión colectiva del V Congreso Nacional Indígena anunciada en diciembre de 2016. Detener la destrucción y fortalecer resistencias y rebeldías es su horizonte, la autonomía su aportación.

Este trabajo presenta sólo diez historias en distintos formatos. Son ellas, sus pueblos y sus luchas en representación de muchas más, incluidas las no indígenas.

Flores contra el mal en tierra que se piensa infértil. Si su voz es nuestra voz, también nuestro es su destino.

Gloria Muñoz Ramírez / Desinformémonos

Enero del 2018

https://floreseneldesierto.desinformemonos.org/

El machismo radical de la Iglesia


José María Álvarez

Si de verdad consideramos como valores positivos para la sociedad la igualdad, la libertad, la democracia, la participación, la creatividad, también han de serlo al interior de la Iglesia

(José María Álvarez*).- No puedo dejar de decir algo sobre la mujer en la Iglesia católica en el día después de la masiva reivindicación de los derechos de la mujer. Estuve en Gijón en la manifestación. Fue en verdad impresionante. Como en muchísimos otros lugares de España. Personas habituadas a este tipo de concentraciones no daban crédito a la cantidad de gente que se habían concentrado en la Plaza del Humedal. Durante todo el tiempo que estuve allí, pensaba también en la situación de la mujer en nuestra Iglesia.

Pudo haber alguna pancarta fuera de todo o de sitio, pero lo fundamental que se pedía para las mujeres era dignidad, un trato igualitario, teórico y práctico. En casa, en el trabajo, en las leyes. Yo creo que el mensaje ya ha calado en la mayoría. No se debe hacer nunca discriminación de género, no se debe hacer ni consentir ningún tipo de abuso, ni en manada ni individual. En esta lucha debemos implicarnos todos. También los hombres que estamos a favor de una sociedad cada vez más igualitaria. Para ello es necesario, entre otras muchas cosas, hacer leyes que impidan la discriminación o los abusos, el maltrato de la dignidad de la mujer. Lo que no vale es decir mucho y no hacer nada.

Y tampoco vale reivindicar la igualdad de la mujer en la sociedad y mantener leyes y comportamientos discriminatorios en la Iglesia. Los católicos que defienden la igualdad de las mujeres en la calle tienen que reivindicarla en sus iglesias, de lo contrario se puede sospechar una cierta falsedad o hipocresía en ellos. La igualdad no puede ser un valor distinto según un lugar u otro.

Es verdad que puede ocurrir que muchos de ellos, obnubilados por la ideología dominante en la Iglesia, no alcancen a ver con claridad la situación. Hay en ella un pensamiento machista radical, de género, que ha impedido que las mujeres sean consideradas y tratadas igualitariamente, sobre todo participando en las tomas de decisiones en todos sus niveles y sectores. No voy a poner como ejemplo el hecho de que les esté vedado el sacerdocio, pues para ser sacerdotes como se es actualmente, cuantos menos haya mejor es.

Llegamos así a un problema también básico en la Iglesia: el clericalismo, que estructuralmente existe hoy con tanta fuerza como en cualquier momento de la historia de la Iglesia. No se puede comprender la apatía generalizada ante semejante situación de desigualdad. En realidad se ve que a la gran mayoría de los católicos les importa muy poco la igualdad como valor y como situación. Sucede lo mismo que con la libertad. No se percibe el sometimiento, y si no es así, nada o poco les importa. Todo queda oscurecido, amortiguado, disimulado por la obediencia debida a la sagrada autoridad, que les han hecho creer que tiene su origen en Dios.

No, lo que hoy es bueno, lo que hoy vale y defendemos para la sociedad, también tiene que ser bueno y valer hoy para la Iglesia. Si de verdad consideramos como valores positivos para la sociedad la igualdad, la libertad, la democracia, la participación, la creatividad, también han de serlo al interior de ella misma. Esto atañe a todos los grupos sociales y en cualquier país del mundo. También a este grupo llamado Iglesia católica. No se puede admitir ningún tipo de sacralización, ni total ni parcial. Todo lo que existe aquí, entre nosotros, es secular, de este mundo. Hacer creer lo contrario es engañar.

Por otra parte, lo que sí está claro es la necesidad de un movimiento de liberación. Se necesitan lideresas y líderes que aglutinen en torno a sí a la gente que cree que es irrenunciable cambiar esta Iglesia para que pueda cumplir su misión: ser factor humanitario en este mundo. No se puede seguir creyendo todo lo que se cree o de la manera como se cree. Nunca la razón debe sentirse mal a gusto con la fe. Hay mucha gente que se ha salido de la Iglesia debido a ello y la mayor parte de la juventud ni se asoma a ella, pues ya a distancia huele a irracionalidad, a clasismo, a sometimiento, a superstición. Uno no puede entender la ceguera de la jerarquía católica ni tampoco como los demás hemos podido vivir en estas condiciones.

http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2018/03/10/religion-opinion-machismo-iglesia-igualdad-mujeres-manifestacion-gijon-huelga-feminismo-derechos-particip

Teorias, Teologías, Género e Ideologías: Genilma Boehler


ABRIR EL SIGUIENTE ENLACE:

 

VP381y_GBoehler

“MI HIJO MAYOR, MARCOS, ES GAY”: EL SIGNIFICADO DE LAS SIGLAS LGBTQ


[Ivan Briggiler, Parroquia de San Ignacio de Loyola, Manhattan, New York. Él y su mujer, Maria Gualdoni, son de origen argentino y participan en la comunidad desde hace 20 años. Este texto fue presentado originalmente  en una charla en su parroquia el 7 de diciembre de 2017 dentro del panel “LGTB Católicos y amigos” donde compartió el recorrido espiritual de su familia con su hijo gay.  

Este post fue publicado primero en Bondings 2.0, New Ways Ministry’s daily blog of Catholic LGBT news, opinion, and spirituality. Puedes ver el artículo original en inglés en:https://www.newwaysministry.org/2018/01/07/father-gay-son-explains-meaning-lgbtq/]

Ivan BriggilerDios nos ha bendecido, a mi esposa y a mí, con tres hijos. Mi hijo mayor, Marcos, es gay.

Cuando Marcos tenía cinco años, mi mujer empezó a decir que pensaba que Marcos podía ser gay. Mi reacción en ese momento fue fría y racional. Dije que era muy pronto para decirlo, quería que Marcos resolviera esto por él mismo y me lo comunicara en sus propios términos. En otras palabras, yo le estaba diciendo a mi mujer que era imposible conocer eso acerca de nuestro hijo a una edad tan temprana.

Estaba equivocado.

Mirando atrás puedo ver que yo no estaba preparado para aceptar la posibilidad de que mi hijo fuera gay. Pude haber sido más comprensivo con mi esposa. Pude haber estado más abierto al diálogo. Pude haber sido más sensible y haber estado más abierto a la posibilidad de que sí, los niños pueden empezar a revelar su verdadera identidad a temprana edad.

El instinto de mi mujer era correcto. Ella pudo percibir algo diferente en Marcos incluso antes que él lo hiciera. Todo lo que ella necesitaba era que la escuchara y escogí no hacerlo. Caminó por un camino solitario durante algunos años hasta que Marcos salió del closet[1]. Siento no haber sido más solidario y abierto de mente.

A pesar que no estábamos seguros, o no estábamos de acuerdo sobre si Marcos era gay o no, desde el principio ambos sí que estábamos de acuerdo en algo: queríamos asegurarnos de crear un entorno en el que nuestro hijo se sintiera cómodo y seguro creciendo en nuestra familia. Queríamos asegurarnos de que Marcos saliera del closet primero con su familia.

Cuando Marcos nos compartió su identidad gay fue un verdadero momento de alegría para todos nosotros. Recuerdo que fue un momento feliz, y también un alivio: finalmente sabíamos dónde estábamos parados y podíamos salir adelante.

Fue entonces cuando mi voz interior dijo: “Ahora es tu momento de correr con la pelota”. Me dije a mí mismo que si mi hijo tenía el coraje de salir del closet, yo también debería tenerlo. Decidí salir como el padre de un hombre gay. Elegí comenzar a contárselo a mi jefe, clientes, colegas y amigos.

Para mí, esto ha sido un proceso de aprendizaje, y todavía tengo mucho que aprender. La mejor manera de comenzar el proceso fue haciéndole preguntas a Marcos, porque tenía curiosidad y estaba ansioso por aprender. También quería mostrar mi amor y apoyo haciendo preguntas. Era mi manera de tratar de decirle a Marcos que estaba a su lado y de su lado.

Y lo primero que necesitaba aprender era el significado de cada una de las letras de “LGBTQ”[2]. Esto es lo que he aprendido hasta ahora:

La “L” es de Amor (Love) y también de Aprender (Learn)

A través de mi hijo, estoy aprendiendo nuevas formas de amar. Y la mejor manera de aprender es siendo curioso, hacienda preguntas, participando en conversaciones, estando dispuesto a conocer a otras personas en sus propios términos.

La “G” es de Gracia (Grace)

Por la gracia de Dios tengo a Marcos en mi vida. Marcos es creación de Dios y tengo la suerte de ser un instrumento elegido para cuidarlo.

La “B” es de Nacer (Born) y Ser (Be)

Mi hijo nació gay. Esta es una importante lección que he aprendido. Mi hijo no escogió ser gay: mi hijo nació gay. Es parte de su ser.

La “T” es de Confiar (Trust) y también de Tiempo (Time)

Confiar en tu voz interior. Y es tiempo. Algunas personas han estado esperando durante décadas para ser considerados bienvenidos a nuestra iglesia, ser acogidos y aceptados en nuestra iglesia siendo quienes son, no teniendo miedo de ser rechazados. Es tiempo para que nosotros, como miembros de la iglesia, salgamos a recibirlos. Todos ellos son parte de la creación de Dios. Yo soy un hombre de mediana edad, pero mi mentalidad no es de la Edad Media.

La “Q” puede ser de Pregunta (Question)

¿Puedo estar equivocado en mis creencias o ideas preconcebidas?

¿Quizás no esté acogiendo lo suficiente?

Tal vez Dios me está dando una ventaja en comparación con otros, bendiciéndome con alguien especial que me mostrará nuevas formas de amar y respetar a los demás.

La “Q” podría también representar lo desconocido (unknown) -lo que no puedo entender o explicar. Y eso está bien. No necesito entender todo el plan de Dios, todo lo que necesito hacer es amar la Creación de Dios.

Quiero compartir algunas de mis esperanzas. Espero que en nuestra familia estemos plantando las semillas para nuestras futuras generaciones, donde cualquier persona de cualquiera de las letras LGBTQ se sienta amada, acogida y segura.

Tenía pavor de entregar mi hija a otro hombre. Ahora sueño con el día en que Marcos nos presente a nuestro nuevo yerno, uniéndose a nuestra familia. Sueño y espero tener nietos. Espero poder acompañar a mi hijo hacia el altar el día de su boda.

Para finalizar, quiero volver a la primera letra “L” de Amor (Love). El padre Anthony de Mello, jesuita y escritor espiritual, dice que hay dos fuerzas en el mundo: el miedo y el amor. Así que realizo estas declaraciones llenas de esperanza:

Elijo pasar del miedo al amor.

Elijo no temer sobre lo que podría salir mal.

Elijo soñar con lo que puede ir bien.

Elijo amar para la mayor gloria de Dios.

***

[1] Salir del armario, declarar voluntaria y públicamente su homosexualidad.

[2] Acrónimo que define las minorías sexuales  “Lesbiana, Gay, Bisexual, Transgénero, Queer”

http://blog.cristianismeijusticia.net/2018/01/15/hijo-mayor-marcos-gay-significado-las-siglas-lgbtq

Anteriores Entradas antiguas

A %d blogueros les gusta esto: