“Se puede ser creyente y feminista”


Teólogos de la Asociación Juan XXIII desafían a los obispos a que asuman la igualdad de género.

Visita del ppa Francisco a Colombia
Una diaconisa en una iglesia de la provincia de Segovia. BERNARDO PÉREZ

En los documentos de la Conferencia Episcopal Española (CEE) hay hasta 14 “noes”: a las relaciones prematrimoniales, a la masturbación, al aborto, al divorcio, a las parejas de hecho, a la homosexualidad, a los matrimonios homosexuales, a la píldora del día después, a la fecundación in vitro, al matrimonio de los sacerdotes, al sacerdocio de las mujeres, a los métodos anticonceptivos, al acceso a la comunión eucarística a las personas divorciadas, a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres… Y solo dos síes: a la castidad y al derecho a la vida, pero la mayoría de las veces en referencia a la vida antes del nacimiento. “Con este programa moral, no me extraña que cada vez sea mayor el número de católicos y católicas que hagan mutis por el foro”, sostiene Juan José Tamayo, secretario general de la Asociación de Teólogas y Teólogos Juan XXIII y coordinador de los congresos de teología que vienen celebrándose ininterrumpidamente desde 1981. El de este año se cerró este domingo después de cuatro jornadas de debates sobre ‘Mujeres y Religión: De la discriminación a la igualdad de género’.

Tamayo, autor de medio centenar de libros, el último Teologías del Sur. El giro descolonizador’, editado por Trotta, ha hecho este estudio detallado de los documentos de los obispos católicos a petición de EL PAÍS.

El congreso de los teólogos concluyó este domingo con una misa en el paraninfo del sindicato Comisiones Obreras en Madrid, en la que participó un millar largo de personas. “La lección que hemos aprendido en este congreso es que entre feminismo y religión no hay contradicción y que se puede ser creyente y feminista. Ese es el desafío al que hemos de responder”, concluye en su mensaje final. El encuentro comenzó el jueves pasado guardando un minuto de silencio “como expresión de condena por los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils y de solidaridad con las familias, y otro por los asesinatos de mujeres producidos en España y en todo el mundo”.

Este es uno de los puntos del manifiesto: “Los dirigentes religiosos se prodigan en condenas y descalifican la teoría de género a la que llaman ‘ideología de género’, considerándola la más perversa de la humanidad. Condenan los movimientos feministas y el LGTBI y muestran su oposición a las leyes de igualdad efectiva entre hombres y mujeres. En sus documentos y declaraciones públicas generan con frecuencia diferentes formas de violencia de género: sexual, simbólica, religiosa, psicológica, y fomentan actitudes y comportamientos machistas y homofóbicos en las personas creyentes y en la ciudadanía. Muestran, sin embargo, insensibilidad hacia la violencia de género, el patriarcado, el sexismo y la LGTBIfobia. En la Iglesia católica se veta a personas sexualmente disidentes el acceso al ministerio sacerdotal y la participación en actividades pastorales”.

También se refieren los teólogos a la exclusión de las mujeres del ministerio ordenado. “No responde a razones bíblicas, teológicas o históricas, sino que es el resultado de la pervivencia del patriarcado instalado en la cúpula del poder y en la organización de las instituciones religiosas. Denunciamos que se castigue con la excomunión a las mujeres ordenadas sacerdotes en la Iglesia católica”, concluyen.

El congreso ha analizado muy críticamente el patriarcado como sistema de dominación contra las mujeres, las niñas, los niños y las personas más vulnerables de la sociedad. “Este sistema se encuentra en alianza con otros modelos de dominación: capitalismo, colonialismo, fundamentalismo, depredación de la naturaleza, y provoca discriminaciones de género, clase etnia, cultura, religión, procedencia geográfica, orientación sexual en todas las esferas de la vida: lenguaje, vida cotidiana, política, economía, educación, trabajo, familia, espacio doméstico, cultura, ciencia, creación artística, lugares de ocio, medios de comunicación, publicidad”.

“Nuestra crítica se extiende a las religiones, que tienen una estructura patriarcal, transmiten una ideología androcéntrica, imponen una moral machista y desarrollan prácticas sexistas. En la mayoría de los casos no se reconoce a las mujeres como sujetos religiosos y éticos, sino que las consideran inferiores, subalternas y dependientes. Las excluyen de los espacios de lo sagrado, las marginan de los puestos de responsabilidad, del ejercicio del poder y de los ámbitos de decisión. Generan en ellas actitudes de obediencia y sumisión calificadas como virtudes”, añaden, antes de analizar con severidad y condenar la violencia contra las mujeres y las identidades sexuales disidentes en sus múltiples manifestaciones: cuerpos colonizados; violencia machista como arma de guerra, violaciones, prostitución, trata de mujeres, vientres de alquiler, abusos sexuales de niñas y niños, venta de órganos, niñas y niños robados, penas de muerte, feminicidios, agresiones contra gais, lesbianas, bisexuales, transexuales, intersexuales, maltrato a la infancia, retirada de la custodia de los hijos y las hijas a las madres y entrega a los padres condenados por maltrato.

https://politica.elpais.com/politica/2017/09/10/actualidad/1505059841_274002.html
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“Denunciamos que se castigue con la excomunión a las mujeres ordenadas sacerdotes en la Iglesia católica”


Inauguración del Congreso de Teología

RD

Mensaje final del 37 congreso de la Asociación de Teólogos “Juan XXIII”

“Entre feminismo y religión no hay contradicción; se puede ser creyente y feminista”

Jesús Bastante, 10 de septiembre de 2017 a las 18:09

La exclusión de las mujeres del ministerio ordenado no responde a razones bíblicas, teológicas o históricas, sino que es el resultado de la pervivencia del patriarcado instalado en la cúpula del poder y en la organización de las instituciones religiosas

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Congreso de Teología

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Congreso de Teología de la Juan XXIII

(Jesús Bastante).- “La lección que hemos aprendido en este Congreso es que entre feminismo y religión no hay contradicción y que se puede ser creyente y feminista. Ese es el desafío al que hemos de responder”. Este domingo concluyó el 37 Congreso de la Asociación de Teólogos “Juan XXIII”, que giró en torno a “Mujeres y religión: de la discriminación a la igualdad de género”.

En su mensaje final, la asociación denuncia el patriarcado como “sistema de dominación contra las mujeres, las niñas, los niños y las personas más vulnerables de la sociedad”. Un sistema que “se encuentra en alianza con otros modelos de dominación: capitalismo, colonialismo, fundamentalismo, depredación de la naturaleza, y provoca discriminaciones de género, clase etnia, cultura, religión, procedencia geográfica y orientación sexual en todas las esferas de la vida: lenguaje, vida cotidiana, política, economía, educación, trabajo, familia, espacio doméstico, cultura, ciencia, creación artística, lugares de ocio, medios de comunicación, publicidad”.

La crítica del congreso “se extiende a las religiones” y su “estructura patriarcal”, que “trasnsmiten una ideología androcéntrica, imponen una moral machista y desarrollan prácticas sexistas”, que considera a las mujeres “como sujetos religiosos y éticos, sino que las consideran inferiores, subalternas y dependientes. Las excluyen de los espacios de lo sagrado, las marginan de los puestos de responsabilidad, del ejercicio del poder y de los ámbitos de decisión. Generan en ellas actitudes de obediencia y sumisión calificadas como virtudes”.

Tras condenar la violencia contra las mujeres, los abusos a menores, la trata de personas y las agresiones contra gais, lesbianas, bisexuales o transexuales, recordando especialmente “la retirada de la custodia de los hijos y las hijas a las madres y entrega a los padres condenados por maltrato“, sin citar el caso de Juana Rivas.

“Los dirigentes religiosos se prodigan en condenas contra el aborto, el divorcio, las relaciones prematrimoniales, los métodos anticonceptivos, el matrimonio homosexual, la fecundación in vitro, los derechos sexuales y reproductivos”, denuncia el manifiesto final, que constata la “insensibilidad hacia la violencia de género, el patriarcado, el sexismo y la LGTBIfobia“.

“En la Iglesia católica se veta a personas sexualmente disidentes el acceso al ministerio sacerdotal y la participación en actividades pastorales”, añade.

“Valoramos positivamente el encuentro fecundo entre feminismo y cristianismo, que ha provocado la rebelión de las mujeres contra el sistema patriarcal y el nacimiento de la teología feminista, que reconoce el protagonismo de las mujeres en el movimiento de Jesús entendido como discipulado igualitario“, apunta la nota, que concluye afirmando que “la exclusión de las mujeres del ministerio ordenado no responde a razones bíblicas, teológicas o históricas, sino que es el resultado de la pervivencia del patriarcado instalado en la cúpula del poder y en la organización de las instituciones religiosas”. “Denunciamos que se castigue con la excomunión a las mujeres ordenadas sacerdotes en la Iglesia católica”, culmina.

 

MENSAJE DEL 37 CONGRESO DE TEOLOGÍA. MUJERES Y RELIGIÓN: DE LA DISCRIMINACIÓN A LA IGUALDAD DE GÉNERO

1. Del 7 al 10 de septiembre de 2017 hemos celebrado el 37 Congreso de Teología sobre “Mujeres y Religión: De la discriminación a la Igualdad de Género” en un clima de debate sereno, diálogo sincero y encuentro fraterno-sororal. Comenzamos guardando un minuto de silencio como expresión de condena por los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils y de solidaridad con las familias, y otro por los asesinatos de mujeres producidos en España y en todo el mundo. Nos unimos con un nuevo minuto de silencio al dolor de los pueblos afectados por varios huracanes y terremotos que han causado decenas de muertos en Estados Unidos, México y El Caribe.
2. Hemos hecho un análisis crítico del patriarcado como sistema de dominación contra las mujeres, las niñas, los niños y las personas más vulnerables de la sociedad. Este sistema se encuentra en alianza con otros modelos de dominación: capitalismo, colonialismo, fundamentalismo, depredación de la naturaleza, y provoca discriminaciones de género, clase etnia, cultura, religión, procedencia geográfica y orientación sexual en todas las esferas de la vida: lenguaje, vida cotidiana, política, economía, educación, trabajo, familia, espacio doméstico, cultura, ciencia, creación artística, lugares de ocio, medios de comunicación, publicidad.
3. Nuestra crítica se extiende a las religiones, que tienen una estructura patriarcal, transmiten una ideología androcéntrica, imponen una moral machista y desarrollan prácticas sexistas. En la mayoría de los casos no se reconoce a las mujeres como sujetos religiosos y éticos, sino que las consideran inferiores, subalternas y dependientes. Las excluyen de los espacios de lo sagrado, las marginan de los puestos de responsabilidad, del ejercicio del poder y de los ámbitos de decisión. Generan en ellas actitudes de obediencia y sumisión calificadas como virtudes.
4. Hemos analizado críticamente y condenado la violencia contra las mujeres y las identidades sexuales disidentes en sus múltiples manifestaciones: cuerpos colonizados; violencia machista como arma de guerra, violaciones, prostitución, trata de mujeres, vientres de alquiler, abusos sexuales de niñas y niños, venta de órganos, niñas y niños robados, penas de muerte, feminicidios, agresiones contra gais, lesbianas, bisexuales, transexuales, intersexuales, maltrato a la infancia, retirada de la custodia de los hijos y las hijas a las madres y entrega a los padres condenados por maltrato.
5. Los dirigentes religiosos se prodigan en condenas contra el aborto, el divorcio, las relaciones prematrimoniales, los métodos anticonceptivos, el matrimonio homosexual, la fecundación in vitro, los derechos sexuales y reproductivos. Descalifican la teoría de género a la que llaman “ideología de género” y la consideran la más perversa de la humanidad. Condenan los movimientos feministas y el LGTBI y muestran su oposición a las leyes de igualdad efectiva entre hombres y mujeres. En sus documentos y declaraciones públicas generan con frecuencia diferentes formas de violencia de género: sexual, simbólica, religiosa, psicológica, y fomentan actitudes y comportamientos machistas y homofóbicos en las personas creyentes y en la ciudadanía. Muestran, sin embargo, insensibilidad hacia la violencia de género, el patriarcado, el sexismo y la LGTBIfobia. En la Iglesia católica se veta a personas sexualmente disidentes el acceso al ministerio sacerdotal y la participación en actividades pastorales.
6. Hemos dado la palabra a mujeres activistas que han expuesto las aportaciones de los movimientos feministas en diferentes áreas geoculturales, especialmente en América Latina, África y España, y a mujeres creyentes que han hablado de los Movimientos de Mujeres en las religiones que, en sintonía con los movimientos feministas, luchan contra todo tipo de discriminación y en defensa de la igualdad de género.
7. Valoramos positivamente el encuentro fecundo entre feminismo y cristianismo, que ha provocado la rebelión de las mujeres contra el sistema patriarcal y el nacimiento de la teología feminista, que reconoce el protagonismo de las mujeres en el movimiento de Jesús entendido como discipulado igualitario, en el nacimiento de la Iglesia cristiana por ser testigos de la resurrección y en las primeras comunidades cristianas donde ejercían los ministerios y los carismas sin discriminación, conforme a la afirmación de Pablo de Tarso: “Ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3,28).
La exclusión de las mujeres del ministerio ordenado no responde a razones bíblicas, teológicas o históricas, sino que es el resultado de la pervivencia del patriarcado instalado en la cúpula del poder y en la organización de las instituciones religiosas. Denunciamos que se castigue con la excomunión a las mujeres ordenadas sacerdotes en la Iglesia católica.
8. Fecundo está siendo el encuentro entre el feminismo decolonial y las teologías feministas, que critican el feminismo hegemónico-occidental, cuestionan la colonialidad del poder, del saber, del tener, del ser y del género, defienden la descolonización de las mentes, del discurso teológico y de las prácticas liberadoras de las religiones y recuperan los saberes, los símbolos y la espiritualidad de los pueblos originarios.
9. Hemos descubierto que espiritualidad y política son dos realidades indisociables y hemos tomado conciencia de la necesidad y urgencia de una espiritualidad política, que lleva a escuchar el grito de la Tierra y el clamor desgarrador de millones de personas hambrientas de pan y de derechos y a luchar por Otro Mundo Posible.

10. La lección que hemos aprendido en este Congreso es que entre feminismo y religión no hay contradicción y que se puede ser creyente y feminista. Ese es el desafío al que hemos de responder.
Madrid, 10 de septiembre de 2017

 


http://www.periodistadigital.com/religion/espana/2017/09/10/teologia-religion-iglesia-congreso-juan-xxiii-mujeres-patriarcado-ordenacion.shtml

MENSAJE DEL 37 CONGRESO DE TEOLOGÍA. MUJERES Y RELIGIÓN: DE LA DISCRIMINACIÓN A LA IGUALDAD DE GÉNERO


1.Del 7 al 10 de septiembre de 2017 hemos celebrado el 37 Congreso de Teología sobre “Mujeres y Religión: De la discriminación a la Igualdad de Género” en un clima de debate sereno, diálogo sincero y encuentro fraterno-sororal. Comenzamos guardando un minuto de silencio como expresión de condena por los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils y de solidaridad con las familias, y otro por los asesinatos de mujeres producidos en España y en todo el mundo. Nos unimos con un nuevo minuto de silencio al dolor de los pueblos afectados por varios huracanes y terremotos que han causado decenas de muertos en Estados Unidos, México y El Caribe.

  1. Hemos hecho un análisis crítico del patriarcado como sistema de dominación contra las mujeres, las niñas, los niños y las personas más vulnerables de la sociedad. Este sistema se encuentra en alianza con otros modelos de dominación: capitalismo, colonialismo, fundamentalismo, depredación de la naturaleza, y provoca discriminaciones de género, clase etnia, cultura, religión, procedencia geográfica y orientación sexual en todas las esferas de la vida: lenguaje, vida cotidiana, política, economía, educación, trabajo, familia, espacio doméstico, cultura, ciencia, creación artística, lugares de ocio, medios de comunicación, publicidad.
  2. Nuestra crítica se extiende a las religiones, que tienen una estructura patriarcal, transmiten una ideología androcéntrica, imponen una moral machista y desarrollan prácticas sexistas. En la mayoría de los casos no se reconoce a las mujeres como sujetos religiosos y éticos, sino que las consideran inferiores, subalternas y dependientes. Las excluyen de los espacios de lo sagrado, las marginan de los puestos de responsabilidad, del ejercicio del poder y de los ámbitos de decisión. Generan en ellas actitudes de obediencia y sumisión calificadas como virtudes.
  3. Hemos analizado críticamente y condenado la violencia contra las mujeres y las identidades sexuales disidentes en sus múltiples manifestaciones: cuerpos colonizados; violencia machista como arma de guerra, violaciones, prostitución, trata de mujeres, vientres de alquiler, abusos sexuales de niñas y niños, venta de órganos, niñas y niños robados, penas de muerte, feminicidios, agresiones contra gais, lesbianas, bisexuales, transexuales, intersexuales, maltrato a la infancia, retirada de la custodia de los hijos y las hijas a las madres y entrega a los padres condenados por maltrato.
  4. Los dirigentes religiosos se prodigan en condenas contra el aborto, el divorcio, las relaciones prematrimoniales, los métodos anticonceptivos, el matrimonio homosexual, la fecundación in vitro, los derechos sexuales y reproductivos. Descalifican la teoría de género a la que llaman “ideología de género” y la consideran la más perversa de la humanidad. Condenan los movimientos feministas y el LGTBI y muestran su oposición a las leyes de igualdad efectiva entre hombres y mujeres. En sus documentos y declaraciones públicas generan con frecuencia diferentes formas de violencia de género: sexual, simbólica, religiosa, psicológica, y fomentan actitudes y comportamientos machistas y homofóbicos en las personas creyentes y en la ciudadanía. Muestran, sin embargo, insensibilidad hacia la violencia de género, el patriarcado, el sexismo y la LGTBIfobia. En la Iglesia católica se veta a personas sexualmente disidentes el acceso al ministerio sacerdotal y la participación en actividades pastorales.
  5. Hemos dado la palabra a mujeres activistas que han expuesto las aportaciones de los movimientos feministas en diferentes áreas geoculturales, especialmente en América Latina, África y España, y a mujeres creyentes que han hablado de los Movimientos de Mujeres en las religiones que, en sintonía con los movimientos feministas, luchan contra todo tipo de discriminación y en defensa de la igualdad de género.
  6. Valoramos positivamente el encuentro fecundo entre feminismo y cristianismo, que ha provocado la rebelión de las mujeres contra el sistema patriarcal y el nacimiento de la teología feminista, que reconoce el protagonismo de las mujeres en el movimiento de Jesús entendido como discipulado igualitario, en el nacimiento de la Iglesia cristiana por ser testigos de la resurrección y en las primeras comunidades cristianas donde ejercían los ministerios y los carismas sin discriminación, conforme a la afirmación de Pablo de Tarso: “Ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3,28).

La exclusión de las mujeres del ministerio ordenado no responde a razones bíblicas, teológicas o históricas, sino que es el resultado de la pervivencia del patriarcado instalado en la cúpula del poder y en la organización de las instituciones religiosas. Denunciamos que se castigue con la excomunión a las mujeres ordenadas sacerdotes en la Iglesia católica.

  1. Fecundo está siendo el encuentro entre el feminismo decolonial y las teologías feministas, que critican el feminismo hegemónico-occidental, cuestionan la colonialidad del poder, del saber, del tener, del ser y del género, defienden la descolonización de las mentes, del discurso teológico y de las prácticas liberadoras de las religiones y recuperan los saberes, los símbolos y la espiritualidad de los pueblos originarios.
  2. Hemos descubierto que espiritualidad y política son dos realidades indisociables y hemos tomado conciencia de la necesidad y urgencia de una espiritualidad política, que lleva a escuchar el grito de la Tierra y el clamor desgarrador de millones de personas hambrientas de pan y de derechos y a luchar por Otro Mundo Posible.

 

  1. La lección que hemos aprendido en este Congreso es que entre feminismo y religión no hay contradicción y que se puede ser creyente y feminista. Ese es el desafío al que hemos de responder.

Madrid, 10 de septiembre de 2017

Remitido al e-mail

EGIPTO: “LAS MUJERES ESCLAVAS DE LA MATERNIDAD”: DRA. NAWAL EL SAADAWI


Nawal el Saadawi, doctora en Medicina, escritora y activista por los derechos de las mujeres
86 años. Nací en una aldea y vivo en Egipto. He tenido tres maridos, dos hijos y 60 libros traducidos a 40 idiomas. Creo en el buen gobierno que trabaja para el pueblo, pero todos los gobiernos en el mundo trabajan sólo para el 1% más rico. No separo lo espiritual de lo corporal o de lo mental, somos un todo
“Las mujeres son esclavas de la maternidad”
Colab.LV | Foto: Xavier Cervera 

24/03/2017 01:03 | Actualizado a 24/03/2017 07:19Lea la versión en catalán

Libre

Nawal es un huracán; vital, inteligente, libre y prolífica, cuenta su vida en La hija de Isis. De niña sufrió la ablación genital, a los diez años intentaron casarla, ejerció la medicina y conoció de primera mano la marginación de la mujer árabe. Fue directora de Salud Pública en Egipto, pero sus ideas la llevarona la cárcel, donde sobre papel de váter escribió Memoria de la cárcel de mujeres. En los años 90los islamistas radicales la amenazaron de muerte y se exilió a EE.UU., donde fue profesora en la Universidad de Washington. Ha impartido una conferencia en el Palau Macaya, Obra Social La Caixa, y se reeditan su libro La cara oculta de Eva: la mujer en los países árabes (Kailas) y su novela Mujer en punto cero (Capitán Swing).

¿Dios no cabe en un libro?

No, lo aprendí de mi abuela, que, siendo muy valiente, se enfrentó al alcalde del pueblo cuando este, mofándose de ella, le dijo: “Tú nunca conocerás a Dios porque no puedes leer el Corán”.

¿Una sabia analfabeta?

“¿Y quién te ha dicho a ti que Dios es el Corán? –le espetó–. Dios no cabe en un libro. Dios es justicia, libertad y amor”. Así descubrí que los textos sagrados son una cárcel para las mujeres.

A los 13 años le escribió una larga cartaa Dios.

Intentaron prometerme varias veces, la primera a los 10 años, pero yo me portaba fatal con los pretendientes. Mis padres me pegaban y amonestaban sin resultado, y finalmente me enviaron lejos, a un internado. Allí escribí esa carta.

¿Qué le decía a Dios?

Que no creería en él si no era justo. Y que no era justo que mi hermano, mucho peor que yo en los estudios, fuera el preferido. Mi profesor, un musulmán fanático, se puso furioso, así que escondí esa carta, pero mi madre la encontró y me dio la razón, eso me hizo escritora.

¿Qué ha entendido de esencial en estos86 años que lleva vividos?

Que la esencia de la vida es la vida misma, no tiene motivo ni razón. La vida es placer, amor, disfrute, libertad y creatividad.

¿Esa es su filosofía?

Sí, soy optimista y soy poderosa, porque la esperanza es poder. Incluso cuando Sadat me encarceló por ser crítica con su gobierno no perdí la esperanza.

Fue dueña de sí misma.

El cambio no emana de una única batalla, requiere toda una vida. Pero el paso fundamental es cambiarse a una misma, eso te convierte en poderosa.

¿De qué cambio me está hablando?

Tú te cuestionas y te construyes constantemente. Nos dicen que Eva trajo el pecado al mundo… ¿Alguna mujer siente eso? El día que superemos esas ideas viviremos todos mejor.

Luchar es su verbo.

Sí, escribir y luchar por la justicia y la igualdad. Sin igualdad no habrá amor verdadero entre hombres y mujeres, habrá sólo matrimonio; por eso me divorcié de tres maridos.

En su país eso es ser muy valiente.

No hay amor auténtico en un mundo construido sobre el patriarcado, el dominio del dinero y la religión. Dios entregó el poder al hombre. Dios es muy patriarcal.

…Nuestra interpretación de Dios.

Sí, el Dios macho, el que eligió al hombre para subyugar al mundo. Los dioses de todas las religiones monoteístas ordenan sacrificios y muertes. Y los políticos, con sus ejércitos, su policía, su organización económica al servicio de unos pocos, están llenando el mundo de sangre.

¿Por dónde pasa la conquista de la igualdad de la mujer?

Las mujeres terminan por oprimirse a sí mismas: muchas creen en el matrimonio para toda la vida, y aguantan; otras ejecutan la mutilación genital a sus hijas o, obedientes, cubren sus cabezas. Necesitamos ser conscientes de la opresión de la cultura, la política, la religión y la maternidad.

¿La maternidad?

Sí, las mujeres son esclavas de la maternidad. La maternidad es una cárcel. El padre es libre, pero la madre no. Las mujeres sacrifican sus vidas y su libertad por sus hijos.

Es que son tus hijos.

Debemos ser psicológicamente independientes de nuestros hijos. Las madres hacen que los hijos sean dependientes de ellas, les imponen su autoridad, reproducen lo que padecen.

Hay verdad en sus palabras, aunque sean radicales.

Se nos ha criado hasta llegar al sacrificio, sacrificio por la familia, por los hijos, por el país. Pero ni el país ni el marido ni los hijos se sacrifican por las mujeres. Aun así, nosotras lo toleramos. Tenemos que erradicar esta psicología de la ­esclavitud.

Nacemos con ella.

Yo me desprendí de todo lo que se supone que debe ser una mujer, de todo lo que me hacía ser esclava. Y con mis hijos la relación mejoró muchísimo cuando estuve desprendida, alejada de esa dependencia psicológica que me oprimía y les oprimía.

Entonces, la gran rebeldía sería que las mujeres no tuvieran hijos.

Sin duda, pero eso no es natural. Para cambiar las cosas debemos conversar, crear conciencia y ser solidarias entre nosotras.

Amenazada de muerte por sus ideas, tuvo que refugiarse en EE.UU. ¿Qué vio allí?

La autoridad del marido es superior a la de la esposa, y esto es algo universal. Y los seres más oprimidos del mundo son las mujeres pobres. Necesitamos justicia, vivir en igualdad de condiciones, entonces nos podremos casar felizmente y tener hijos libres.

Pero eso no existe en el mundo.

Ese cambio vendrá, el mundo no puede seguir sangrando. Pero tendremos que pagar el precio de la libertad y el de la igualdad.

¿Y cuál es ese precio?

A veces vamos a la cárcel, o nos matan, o la rebeldía nos condena a ser pobres o arrinconadas. Personalmente no me importa perder mi vida, llevo años en una lista de condenados a muerte, pero nuestra vida es horrible, no queda otra que luchar.

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20170324/421132613173/las-mujeres-son-esclavas-de-la-maternidad.html?utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_content=contra&utm_campaign=lv

CRISTIANISMO E IDEOLOGÍA DE GÉNERO


Cristianismo e ideología de género

Por Juan Esteban Londoño

La teoría de género es uno de los temas más discutidos durante los últimos meses en el ámbito religioso latinoamericano. En países como Chile, Panamá, Perú, Guatemala, El Salvador, ha surgido el tema de la “ideología de género” en los debates sociales y políticos. Tanto así, que México se está liderando una iniciativa para conformar un “frente latinoamericano por el derecho a la vida y a la familia”[1]; y en Colombia, el tema la teoría de género se ha convertido en criterio para apoyar o no apoyar los Acuerdos de paz entre el gobierno y las FARC, e incluso para impulsar precandidatos a la próxima presidencia bajo la bandera que intenta combatir o defender esa postura.

Muchos de los promotores de este movimiento en favor de la familia tradicional son cristianos católicos o evangélicos que se mueven bajo las consignas: “Papá + Mamá = Familia Feliz”. “No a la ideología de género”.

Lo primero y más fundamental para aclarar es que no se trata de una “ideología” de género, sino de una teoría. La palabra “ideología” es un término marxista empleado para describir aquellas situaciones en las que un discurso legitima una forma de gobierno capitalista, como lo han hecho las religiones en algunos momentos. La palabra “ideología” se podría aplicar mucho más al discurso de muchas iglesias que a la propia teoría de género, pues estas han justificado algunas prácticas de poder y dominación mediante la promesa de una vida después de la muerte y el llamado a soportar pasivamente el sufrimiento, en lugar de cumplir su papel profético de criticar las estructuras de pecado desde la palabra de Dios.

Debemos hablar entonces de la teoría de género y no de “ideología de género”.

La teoría de género es una disciplina que se dedica a estudiar las identidades de las personas en relación con sus orientaciones de género y sexo (Juan Fernández). El género es un elemento bio-psico-social que le permite a las personas identificarse con la masculinidad, la feminidad o incluso con ambas cosas a la vez. El género se construye no sólo en la sociedad sino también en los cromosomas, en la formación del feto, en las hormonas que prevalecen o se entremezclan, y en la elaboración de identidad de los sujetos en sus experiencias y asimilaciones psicológicas, corporales y comunitarias a lo largo de toda la vida. Cada persona va elaborando las imágenes pertinentes de su identificación sexual y de género a lo largo de su vida, y este es un proceso abierto y diverso, variado y plural.

Tal vez muchos cristianos lo desconozcan, pero desde hace varios años se viene desarrollando una teología de género. Existen biblistas, exégetas y pensadores y pensadoras cristianos que le apuestan a una lectura de género de los textos bíblicos y de la fe, tales como Ivone Gebara, Rosemary Radford Ruether y Elsa Tamez.

Para los cristianos, el eje fundamental de la Biblia es el mensaje de Jesús y la nueva comunidad instaurada por el reino de Dios. Esa nueva comunidad tiene un mensaje decisivo en torno a la diferencia de género: todos y todas somos iguales ante Dios; sin importar la tajante distinción entre varón y hembra que a veces solemos hacer (Gálatas 3,28).

Además de la Biblia, tenemos a la teología como reflexión sistemática de la vivencia cristiana en diversas épocas. La reflexión teológica va de la mano con la hermenéutica, que consiste en establecer un diálogo entre la Biblia y el mundo en el que vivimos los intérpretes. Nuestro mundo es muy diferente al mundo de la Biblia, con nuevos descubrimientos de la ciencia, nuevas reflexiones filosóficas sobre la moral, nuevos análisis de la sociedad y nuevos conocimientos sobre la psicología humana; además de los nuevos descubrimientos arqueológicos, filológicos e históricos sobre el proceso de composición y ediciones de la Biblia.

La teología nos enseña que no podemos aplicar directamente los textos de la Biblia a nuestra realidad, como si estuviéramos viviendo en Israel en la época del rey Josías o del apóstol Pablo. Como señala Paul Tillich, “Nadie es capaz de saltar sobre dos mil años de historia de la Iglesia y hacerse contemporáneo de los escritores del Nuevo Testamento, salvo en el sentido espiritual de aceptar a Jesús como el Cristo”.

Por esto es necesario establecer un puente hermenéutico y teológico, reconociendo las distancias, cuando vamos a hablar del género. La teóloga norteamericana Rosemary Radford Ruether hace notar que Dios no es un ser masculino y patriarcal, sino que tiene diferentes rostros, incluso en la tradición bíblica. En este sentido, destaca cuatro imágenes revolucionarias acerca de Dios con respecto a las visiones androcéntricas que se han impuesto en la historia del cristianismo:

La primera imagen revolucionaria es la del Dios profético. Descansa en la acción histórica de Yahvé de liberar a los esclavos y llevarlos a una nueva tierra. En esta imagen se ve a Dios como crítico de toda sociedad injusta y un defensor de las víctimas sociales (Miq 4,4).

Una segunda imagen es la del Dios Abba. Este es un término usado por Jesús para mostrar que él no cree en el esquema patriarcal de la divinidad y que la experiencia de Dios se da en una relación basada en el amor y la confianza, no en el miedo ni el castigo. En este caso, la familia patriarcal es reemplazada por una nueva comunidad de iguales, no de amos y esclavos (Lc 14,26; Mt 19,37-38).

La tercera imagen es la de la prohibición de la idolatría, la cual no consiste solamente en la construcción y adoración de imágenes físicas sino en la predicación de conceptos acerca de una divinidad opresora y cruel. Por esto se invita a un lenguaje teológico acogedor, basado en las imágenes y experiencias de Dios tanto masculinas como femeninas, comprendiendo siempre que todo lo que se pueda decir sobre Dios son metáforas insuficientes.

La cuarta imagen es la que presentan las parábolas de Jesús cuando hablan de lo masculino y lo femenino. Ellas son inclusivas con la mujer. En las parábolas, las imágenes de los hombres y las mujeres son igual de valiosas. En las narraciones dadas por Jesús, las mujeres no dependen de los hombres, y muestran imágenes de Dios no sólo son paternales sino también maternales (cf. Lc 13,18-21; Lc 15,1-10).

Muchas personas que critican la teoría de género consideran que esta teoría destruye las familias. En su libro Estudios de sociología del cristianismo primitivo, el teólogo alemán Gerd Theißen se refiere al cristianismo de los primeros años, el Movimiento de Jesús antes de ser una iglesia, como un grupo de itinerantes que se consideraban a sí mismos una familia y que renunciaban al concepto romano de familia (“Papá + Mamá + hijos + esclavos = Familia Feliz”).

Los primeros cristianos o seguidores de Jesús eran carismáticos viajeros, que vivían a profundidad un estilo de vida que no estaba anclado a un lugar específico. Las personas que se adherían al movimiento de Jesús dejaban sus hogares, sus esposas, sus hijos y sus padres (Mc 1,16; Mt 8,19). Y el mismo Jesús desconoce a su familia de madre y hermanos como el único modelo de familia, para establecer un modelo diferente, el de una comunidad en torno al reino de Dios (Mt 12,49-50).

(El modelo que algunos grupos religiosos defienden no es un único modelo de familia. Tampoco se garantiza que todas las familias compuestas por papá, mamá e hijos sean familias felices).

Ahora bien, cuando se habla de la teoría de género, el tema que más incomoda a ciertos grupos de cristianos es el de las reflexiones en torno a la homosexualidad. Es cierto que el debate está abierto. Hay teólogos que están a favor de la inclusión de homosexuales dentro de las comunidades cristianas: la Iglesia Evangélica Alemana acepta miembros y pastores homosexuales y lesbianas; la Iglesia Anglicana tiene obispos homosexuales y lesbianas; la Iglesia Metodista en los Estados Unidos y en otros lugares de Latinoamérica también ha aceptado en plena comunión a creyentes LGBTI. Teólogos de diversas iglesias se han declarado en favor de las diversidades sexuales o se identifican como parte de ellas; tal es el caso del teólogo luterano André Sindey Muskopf de Brasil, la teóloga argentina Marcella Althaus-Reid o el teólogo y filólogo danés Renato Lings; personas que, además, destacan por su alta calidad en la producción teológica y por un sólido compromiso cristiano.

Aceptar o rechazar dentro de la comunión cristiana a una persona LGBTI es decisión de cada iglesia y de cada creyente. Pero debemos reconocer que estas personas también son ciudadanas de sus respectivos países, y que a ellas también las cobijan derechos; no podemos irnos contra estos derechos. Jesús mismo reconoció que todas las personas, independientemente de sus opciones morales, gozan de los beneficios de la creación divina (Mt 5,45).

El teólogo Juan Stam, quien se ha pronunciado exegéticamente en contra de la homosexualidad, reconoce que estas personas deben ser amadas por los cristianos y gozan de todos los derechos civiles:

“La homosexualidad es un fenómeno humano, y el evangelio nos enseña a amar al prójimo, y eso incluye a los homosexuales. Nos exige amar al pecador, a la vez que repudiamos el pecado. Los homosexuales también son imagen de Dios y ciudadanos de la patria, y deben gozar de los derechos civiles que les corresponden legítimamente”[2].

En síntesis, la teoría de género no es una “ideología” demoníaca o anticristiana. No pretende poner a las mujeres por encima de los hombres, para vengarse de ellos, ni tampoco homosexualizar a toda la población. Se trata más bien de proponer una reflexión consciente que reconoce que las mujeres y la población LGBTI han sido maltratados injustamente a lo largo de la historia, y que los hombres también han sido esclavos del patriarcalismo al exigírseles ser “más machos”.

La teoría de género invita a que todas las personas podemos relacionarnos con equidad y respeto, independientemente de las creencias religiosas o espirituales que tengamos. No debemos olvidar que en la Edad Media se marginó a los judíos, diciendo que eran criaturas del demonio, asesinos de Dios; y que solamente hasta bien entrado el Siglo XX se pensaba que los negros habían nacido para ser esclavos; todo esto con argumentos “bíblicos” (muchos de los movimientos más racistas y antijudíos fueron movimientos evangélicos).

Cuando hacemos una lectura hermenéutica y concienzuda de la Biblia, nos damos cuenta de que lo que condena y excluye a los demás son nuestros prejuicios irracionales, y que debemos aplicar la hermenéutica de la sospecha para saber que mucha gente ha sido excluida de los espacios de fe por temores e incomprensiones tanto del ser humano como de la Biblia.

Independientemente de si estemos de acuerdo o no con la teoría de género y las diversidades sexuales, debemos aceptar que los LGBTI no van a desaparecer por el mero hecho de que cerremos los ojos. Ellos, como ciudadanos, tienen también derechos y deberes, y tenemos que aprender a convivir con ellos y a respetar su participación activa dentro de la democracia ciudadana.

Por esto, toda opción que los reconozca a las mujeres y las diversidades sexuales como existentes, y que los defienda como ciudadanos, no debe ser satanizada, sino comprendida como parte de un gobierno que los incluye (el gobierno secular también es ordenado por Dios para regir las relaciones humanas).

Tanto los católicos como los evangélicos han sido o son minorías en muchos lugares del mundo. Son un grupo más en medio de otros grupos. No están llamados a imponer su visión moral en las constituciones nacionales sino a mostrar su ejemplo de amor al prójimo, sea quien sea ese prójimo.

[1] http://www.semana.com/nacion/articulo/frente-latinoamericano-a-favor-de-la-familia-y-contra-la-ideologia-de-genero/493623

[2] http://juanstam.com/dnn/Blogs/tabid/110/EntryID/161/Default.aspx. También hay una fuerte crítica por parte de diferentes teólogos con respecto a la postura de Stam, que vale la pena sacar a colación: http://www.lupaprotestante.com/blog/juan-stam-y-su-mirada-sobre-la-homosexualidad/

http://gemrip.org/cristianismo-e-ideologia-de-genero/

LA PROMINENCIA DE LAS MUJERES EN LOS CULTOS DE ÉFESO


Publicado por  | Sep 20, 2014 |  , 

No todas las mujeres estaban tranquilas y encerradas en el hogar en el mundo greco-romano del primer siglo, el escenario del Nuevo Testamento. El escritor de los Hechos nos dice que en Antioquía de Pisidia en Asia Menor ( Hechos 13:50 ) y en las ciudades macedonias de Tesalónica ( Hechos 17: 4 ) y Berea ( Hechos 17:12 ) Otros versículos del Nuevo Testamento también indican que había mujeres que tenían influencia e influencia en sus ciudades, comunidades e iglesias. [2]

La prominencia de las mujeres en la antigua ciudad de Éfeso surge a menudo en discusiones sobre el contexto de 1 Timoteo 2: 9-15 . Algunos creen que la cultura de las mujeres prominentes en los cultos paganos de Artemisa Ephesia y de Hestia Boulaia influenciada mujeres cristianas y les dio una audacia problemático en la iglesia durante el tiempo Timoteo estaba en Éfeso como enviado de Pablo, y así las instrucciones de Pablo relativas a la mujer en primer lugar Timoteo debe entenderse contra el fondo cultural de las mujeres prominentes y poderosas. No está claro, sin embargo, cuán poderoso Ephesian las mujeres podrían ser en el primer siglo.

Rick Strelan, en su libro Pablo, Artemis, y los judíos en Éfeso , escribe sobre los papeles de las mujeres en los cultos paganos, y cita de los principales estudiosos.

En términos de la vida de culto en Éfeso, está claro que las mujeres desempeñaron un papel significativo y ocuparon cargos importantes en muchos cultos. La mitología de Éfeso [incluyendo el mito de que Éfeso fue fundada por mujeres guerreras conocidas como amazonas ] reforzó su estatus en el culto de Artemis. Según Pausanias, desde los primeros días, si no originalmente, las mujeres amazónicas residían en el lugar sagrado y realizaban rituales a Artemis allí (7.2.4). La actividad culta para las mujeres fue más prominente en Asia Menor que en otros lugares (Ramsay 1900: 67). Kearsley señala que las quince mujeres que eran  archiereiai  (“los principales sacerdotes” o “sumos sacerdotes”) en Éfeso es el grupo más grande conocido de cualquier ciudad (1986: 186). Al menos algunos tenían el título por derecho propio y no dependían del título de sus maridos. Las mujeres eran prominentes en los cultos de Artemis como sacerdotisas;  Y en el culto de Hestia Boulaia en el centro cívico de Éfeso, se sabe que la posición influyente de prytanus fue sostenida por mujeres (por ejemplo, Claudia Trophime  I. Ef. IV.1012). Favonia Flacilla era a la vez prytanis y gymnasiarchos ( I.Ef. IV.1060). [3]

Un prytanis  era un sacerdote o sacerdotisa que ministraba en el Prytaneion. El Prytaneion era un edificio administrativo grande situado en “una posición central en el ágora superior y era el hogar de Hestia Boulaia con el fuego sagrado de la ciudad.” [4] Paul Trebilco dice que “en Asia Menor veintiocho mujeres eran conocidas Haber ocupado la posición de  prytanus (una posición de muy alto rango que involucra las finanzas y la vida cúltica de la ciudad) en ocho ciudades de los tres primeros siglos de la Era Común. “[5] Aunque tenemos evidencia para veintiocho, Puede haber habido aún más mujeres que ocuparon esta oficina. En su comentario sobre Efesios, Clinton Arnold explica que el prytanis  “era similar al alcalde de una ciudad, y este titular de la oficina presidió el consejo de la ciudad.” [6] Por lo tanto,

La prominencia de las mujeres en la vida de Éfeso

Los restos del Prytaneion del antiguo Éfeso © M. Steskal 2006 (Fuente: Wikimedia Commons)

SM Baugh presenta una visión diferente de las mujeres de Ephesian. Los presenta como poseedores de las virtudes de la respetable matrona romana: tranquilidad y modestia, y no como poderosa ni prominente. Dudo, sin embargo, que un alto grado de respetabilidad silenciosa era uniformemente típico entre las mujeres de Ephesian. Hay muchas indicaciones (de las antiguas estatuas encontradas en Éfeso, etc.) que la “nueva mujer romana”, con nuevas libertades y poderes sociales, estaba haciendo sentir su influencia entre las mujeres efesianas más ricas. El pasaje de 1 Timoteo 2: 9-10 , donde las mujeres ricas de la iglesia de Efeso reciben instrucciones correctivas, es otra indicación de que no todas las mujeres de Éfeso eran el epítome de s ò phrosun E- modesto decoro.

Baugh comenta sobre la evidencia de las inscripciones y algo menosprecia la importancia de las mujeres titulares de cargos, y los títulos y cargos que ocupan, pero reconoce:

Sin embargo, las mujeres y las niñas de Efeso aparecen en algunas capacidades oficiales, no sólo como las esposas honorablemente mencionadas de patriarcas y patrones. La evidencia a este efecto se remonta en el primer siglo dC, por lo que no podemos rastrearlo a un énfasis de larga data en un “principio femenino” conectado a las amazonas, la cultura de Ephesian, o Artemis Ephesia. Al examinar, encontramos algunas mujeres del primer siglo llenando una o más de cuatro oficinas: la sacerdotisa de Artemis, kosmeteira , prytanis , y la suma sacerdotisa de Asia. [8]

Existen considerables dificultades para determinar la relevancia de las mujeres que ocupan cargos en los cultos de Efeso para las mujeres en la iglesia de Efeso. Los poseedores de la oficina pagana eran todos, sin excepción, de las familias de élite, [9] mientras que las mujeres cristianas en las iglesias fundadas por Pablo eran de una variedad de clases. Según Wayne Meeks, los miembros de las iglesias paulinas eran de una amplia representación de la sociedad, desde hombres y mujeres ricos hasta esclavos pobres, y muchas personas eran artesanos, como también lo era el propio Pablo [10]. Las mujeres ricas de las mujeres de Efeso se sintieron envalentonadas por el ejemplo de las sacerdotisas paganas, pero era poco probable que esto fuera el caso de la mayoría de las mujeres cristianas que eran de clases más pobres.

Otra dificultad es saber si, o cómo, los mitos fundacionales de Éfeso influyeron en las actitudes de la vida cotidiana, especialmente cuando varios mitos se contradicen entre sí [11]. Sugiero que la influencia del mito amazónico en la sociedad efesiana del primer siglo ha sido exagerada por algunos. [12] ¿Ephesians realmente identificar a sus mujeres con las mujeres amazónicas de la guerra? O, a la inversa, ¿trataron el mito amazónico cuando tratamos a Santa Claus, por ejemplo, como un poco de diversión que fomenta la cohesión social? ¿Los mitos realmente reforzaron el estatus de las mujeres en Éfeso? ¿O la mayoría de las mujeres se ajustaban a las expectativas más limitadas de una sociedad greco-romana más amplia? No tenemos suficiente información para dar respuestas definitivas a estas preguntas.

Mi amiga Lyn Kidson, que está estudiando First Timothy para su doctorado, sugiere con razón que deberíamos investigar el valor social puesto en ser una sacerdotisa, y el tipo de virtudes que se celebraron en la selección de las mujeres que desempeñaron este papel. Esta investigación puede darnos una mejor indicación del lugar de las mujeres en la sociedad efesia.

El estatus y las funciones de las mujeres en Éfeso es un área de estudio que sigue siendo investigada por los eruditos, y espero aprender más sobre ella. Mientras tanto, mientras exploro la configuración grecorromana del Nuevo Testamento para mí, y uso esta información para ayudarme a entender el texto bíblico (incluyendo 1 Timoteo 2:12 ), quiero ser cauteloso y evitar hacer exageraciones Sobre la vida en la iglesia del primer siglo que puede ser engañosa.


NOTAS FINALES

[1] Otras inscripciones de interés IvE 892 (McCabe Ephesos  1266 ) e IvE 980 (McCabe Ephesos  1267 ).

[2] Artículos sobre mujeres líderes en la iglesia del Nuevo Testamento aquí . Un artículo sobre los saludos de Pablo a las mujeres ministras  aquí .

[3] Rick Streland, Paul, Artemis y los judíos en Éfeso (Berlín / Nueva York: Walter de Gruyter & Co., 1996), 120. Puede leer las páginas relevantes de este libro aquí .

Ros Kearsley escribe,

El cambio hacia más prytaneis femenino comienza a ocurrir durante el período Augustan, y la función primaria del prytaneis en Ephesus la ciudad. . . Era mantener el fuego encendido en el hogar sagrado de la ciudad. En este sentido, el prytanis desempeñó una función similar a la de Vestal Virgins en Roma.
RA Kearsley, “Las mujeres y la vida pública en Asia imperial menor: tradición helenística y la ideología Augustan”,  antiguo oeste y este , 4,1 (2005), 98-121, 110.

[4] Guy MacLean Rogers, La identidad sagrada de Ephesos: Los mitos de una ciudad romana(Londres: Routledge, 1991), 67.

[5] Paul Trebilco,  Comunidades Judías en Asia Menor  (Cambridge: Cambridge University Press, 1991), 120.

[6] Clinton E. Arnold,   Ephesians , Zondervan Comentario Exegético sobre el Nuevo Testamento, Volumen 10 (Grand Rapids: Zondervan, 2010), 375. Puede leer las páginas relevantes de este libro aquí .

[7] L. Bruit Zaidman y P. Schmitt Pantel, Religión en la antigua ciudad griega  (Cambridge: Cambridge University Press, 1995), 49. Citado por Andrew D. Clarke en  Servir a la comunidad de la Iglesia: los cristianos como líderes y ministros (Cambridge: Eerdmans, 2000), 29.

[8] SM Baugh, “Un Mundo Extranjero: Éfeso en el Primer Siglo”, en AJ Köstenberger y TR Schreiner (Eds.),  Segunda Edición, (Grand Rapids: Baker Academic, 2005), 28.Mujeres en la Iglesia: Análisis y Aplicación de 1 Timoteo 2: 9-15 ,

[9] Guy Maclean Rogers (comentando sobre la generosa dotación de Salutaris para una celebración en 104 CE) dice:

La sacerdotisa de Artemis aparece como el principal funcionario del culto de AD 104. Ella estaba a cargo de la liturgia del culto, y varias sacerdotisas diferentes afirmaron haber celebrado los misterios durante los siglos I y II. . . Estas sacerdotisas provenían de familias locales de riqueza y estaban representadas en inscripciones diseminadas por toda la ciudad como hijas y esposas de ciudadanos asiares, neopoioi y romanos, a menudo por generaciones. A menudo, pero no exclusivamente, la riqueza de la familia se usaba para cumplir las funciones del sacerdocio, que incluía la construcción de edificios, y sobre proyectos cívicos, con un gran gasto.
Rogers,  Identidad Sagrada de Efesos,  54-55.

[10] Véase la discusión de Wayne Meeks en el capítulo dos de Los primeros cristianos urbanos: El mundo social del mundo de los apóstoles (New Haven: Yale University Press, 1983)

[11] Tenemos pruebas de que el mito de la fundación de Androcles fue celebrado por los efesios en los siglos I y II. Androcles, que se cree que era el hijo del rey de Atenas, dirigió una inmigración jónica a la región alrededor de 1100 aC. Supuestamente fundó Éfeso en el sitio donde atrapó y mató a un jabalí. La evidencia de cualquier celebración del mito de las amazonas en el primer siglo EC es leve. Ver Rogers,  Identidad Sagrada de Efesos.
La historiadora Mary Beard hace este comentario general sobre el mito amazónico:
“Una enorme cantidad de energía feminista moderna se ha desperdiciado al tratar de probar que estas Amazonas existieron alguna vez, con todas las posibilidades seductoras de una sociedad histórica que realmente fue gobernada por y para mujer. Soñar en. La dura verdad es que las amazonas eran un mito griego masculino. El mensaje básico era que el único buen Amazonas era un muerto. . .
O uno que había sido dominado en el dormitorio. ” Mary Beard,” Las mujeres en el poder: De Medusa a Merkel “en Londres Revisión de los libros 39.6 (16 de marzo de 2017 ), 9-14.

[12] Andrew D. Clarke escribe sobre la importancia de los mitos en las ciudades orientales del Imperio Romano.

Después del declive de la gran época helenística y el subsiguiente ascenso de la dominación romana en el Este, no sorprende que muchas de las ciudades establecidas desde hace mucho tiempo se esforzaron por mantener vínculos con su preciado pasado fomentando mitos que celebraban los antiguos cimientos de su comunidad. Fueron, después de todo, los del Este (en oposición al Oeste Romano) que tenían una antigua herencia imperial a la que podían dirigirse, y que podían remodelar a su favor en su nuevo clima político. Incluso algunas de las ciudades más recientemente fundadas siguieron su ejemplo y adoptaron mitos propios.
Servir a la Comunidad de la Iglesia: los cristianos como líderes y ministros (Cambridge: Eerdmans, 2000), 24.


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