Las aberrantes palabras que sacerdote pedófilo les decía a los niños que violaba en pleno altar de la iglesia


Según la organización Broken Rites, el religioso australiano Gerald Francis Ridsdale podría haber abusado de más de mil menores.

 Por: Christian Monzón
 15 de agosto 2017 / 10:59 hrs.
Ridsdale y un grupo de niños que estuvo bajo su cargo.

Las aberrantes palabras que sacerdote pedófilo les decía a los niños que violaba en pleno altar de la iglesia

Impacto en Australia han causado las últimas revelaciones detrás del caso más horrendo de pedofilia que ha ocurrido en el país, todo de la mano del sacerdote Gerald Francis Ridsdale.

El religioso, quien se declaró culpable por tercera vez a sus 84 años de cargos por abusos sexuales y violación a menores, ocupó sin piedad su influencia sobre un grupo de niños y sus familias, cometiendo sus delitos entre 1962 y 1988, y el cual se encuentra detenido desde 1994.

Acorde a los relatos de las víctimas, Risdale se aprovechaba de su rol como sacerdote para lograr la confianza de los padres, tal como aconteció en 1974 con una víctima de 10 años.

El cura llegó hasta la casa de una familia de fieles durante la noche, tras la cual la menor fue despertada por su progenitor. Ambos llevaron a la pequeña a la iglesia, en donde ella fue desvestida en el confesionario para luego ser dejada desnuda en pleno altar.

“Jesús murió por nuestros pecados, entonces podemos ser perdonados y si confieso este pecado, podré ser perdonado”, le susurró en el oído el religioso para luego violarla.

El crudo relato, dado a conocer por el fiscal Jeremy McWilliams ante la Corte del Victorian County, es solo uno de las tantas acusaciones que pesan sobre el hombre.  A otro menor, al cual ultrajó también bajo la mirada de Jesús en la cruz, le indicó que su acto era parte del “trabajo de Dios” para luego amenazarlo que si “alguna vez le contaba a alguien, Dios castigaría a su familia”.

“No le digas a tu mamá, o tu papá podría morir”, es otra de las tantas advertencias que le hacía a los pequeños, siendo condenado por violaciones y abusos a decenas de niños y siendo condenado en distintos juicios a 39 años de prisión.

Mientras tanto, se siguen dando a conocer nuevas acusaciones contra el hombre. En ese punto, la organización Broken Rites aseguró que Risdale pudo haber abusado a más de mil menores.

https://www.publimetro.co/co/estilo-vida/2017/08/15/las-aberrantes-palabras-sacerdote-pedofilo-les-decia-los-ninos-violaba-pleno-altar-la-iglesia.html

Obispo dice Iglesia no encubre a sacerdotes


Miguel Ponce

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Obispo llama a los aspirantes a cura a que sean personas entregadas.

Santiago. “Hoy día la Iglesia no está encubriendo, ni está tapando, si eso ocurrió en otra época tal vez pudo ocurrir y si esto ocurriera en mi diócesis yo lo sé. Usted puede estar seguro que va a la justicia”.

Con esta reflexión el obispo de la diócesis de La Vega, monseñor Héctor Rafael Rodríguez, reconoce que la institución como tal no es una entidad que está en el aire y que cuando hay un obispo, un cardenal o un cristiano que falla, la Iglesia falla. Sin embargo, explicó que esto no quiere decir que la Iglesia, en su totalidad, se ha derrumbado, porque hay un miembro que falle. “Lo que manda es continuar hacia adelante, pues tiene muchos valores que compartir. La Iglesia lo que tiene que hacer en esos casos es reconocer su fallo, como lo ha hecho y lo hizo el Arzobispado de Santo Domingo con un comunicado”, indicó.

La sorpresa

Manifestó que lo que ocurre después que un sacerdote es ordenado, no es necesariamente porque les dejaron pasar “vagabundería o sirverguenzadas”, sino porque simple y llanamente fue tan hábil que pudo ocultarlo al obispo, al formador y los mismos compañeros en el seminario. El religioso, quien es vicepresidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano, dijo que con el sacerdote católico Juan Manuel Mota de Jesús (padre Johnny), sometido ante los tribunales por supuesto agresión sexual a tres mujeres, el caso se encuentra en Roma, que es donde se debe decidir al respecto.

Monseñor Héctor Rafael Rodríguez planteó como oportuno cuidar y acompañar, desde el mismo momento que el seminarista entra, ayudando a los jóvenes a distinguir y clarificar si ser sacerdote es lo que el Señor desea en sus vidas. Sin embargo, entiende que si en el camino observan que el seminarista no tiene tal vez esas actitudes, hay que hablarle claramente y pedirle que no continúe por ese camino.

Sobre las actitudes de los seres humanos

“El ser humano es un misterio que solo Dios conoce lo que hay en su corazón y surgen estas sorpresas y todo el mundo se pregunta, y qué era lo que había ahí”, puntualizó el obispo de La Vega. Entiende que nadie puede tener la certeza de que alguien terminará bien en su vida y que las advertencias y amenazas no garantizan que los seres humanos caminen correctamente.

http://elcaribe.com.do/2017/08/16/obispo-dice-iglesia-no-encubre-sacerdotes/

Experiencia de ser mujer y religiosa en la Iglesia Católico Romana


Dra. Marilú Rojas Salazar

8 de marzo de 2017

No sólo quiero hablar de mi experiencia, pues yo no soy el paradigma de todas las mujeres de la iglesia católica. Las teólogas feministas partimos del principio ético que, la experiencia de cada mujer es única, y por lo tanto no es normativa para todas. Dicho lo anterior, compartiré tres ideas: en primer lugar, la experiencia de exclusión de las mujeres en algunas de las fases históricas de la iglesia católico romana; en segundo lugar, los movimientos de resistencia por parte de las mujeres a dicha exclusión; y en tercer lugar, mi experiencia personal como mujer teóloga y religiosa en el contexto actual.

La experiencia de exclusión de las mujeres en algunas de las fases históricas de la iglesia católico romana

A mi juicio las mujeres hemos vivido seis etapas importantes de exclusión:

La palabra: la primera exclusión que vivimos las mujeres fue la de la palabra en los albores del cristianismo primitivo, pues las mujeres fueron silenciadas, desapareció la profecía en primer lugar junto con las mujeres apóstoles, después la diakonía, las mujeres presbíteras, y solo se dejó paso a las mujeres conocidas como vírgenes, mujeres que huyeron de matrimonios forzados y que en el cristianismo encontraron un espacio de libertad. Finalmente, éstas mujeres vírgenes fueron sacrificadas y convertidas en mártires. Solo así pudieron trascender en la historia de la iglesia escrita por hombres. Esto culminó a principios del S. II con Ignacio de Antioquía quien estipuló la jerarquización de la iglesia con el triple ministerio, diácono, presbítero y epíscopo, los tres solo asignados a los hombres. En el año 325 con el concilio de Nicea se prohibió la ordenación sacerdotal de las mujeres.

El discipulado de iguales: con el movimiento anterior, hubo mujeres que escaparon al desierto para convertirse en ermitañas, anacoretas y vivir en soledad, en el seguimiento a Jesús al igual que los hombres, pero no tardó mucho su soledad libertaria, pues pronto fueron encontradas y se les asignaron muros, vestidos, velos, y normas de vida, así surgieron las grandes abadías, y las órdenes religiosas. Con normas de vida escritas por hombres para que las mujeres las vivieran (S. IV-VIII)

Las sabiduría: De ahí saltamos hacia el S. XI-XII hasta el S. XVI hacia la edad media, y las mujeres fueron excluidas ahora por sus saberes, sino podían andar libres como los hombres, ahora recurrirían a sus sabidurías como instrumento de resistencia, pero los saberes de las mujeres fueron demonizados y ellas fueron acusadas de hechicería, y fueron quemadas como brujas y seres que pactaban con lo demoniaco.

La mística: entonces las mujeres recurrieron a la mística, que cosa más inofensiva como orar, como expresar sus sentimientos y saberes, así como su corporalidad en la relación con la trascendencia, sin embargo, hasta de la experiencia del amor de Dios fueron excluidas. Puestas bajo la lupa de la sospecha, les asignaron confesores y guías espirituales hombres que les hacían escribir sus vidas y experiencias místicas, para luego acusarlas de herejía, ejemplos Teresa de Ávila, Margarita de Poittiers, Juana Inés de la Cruz, entre otras muchas, acusadas de confundir el amor humano con el amor de Dios, ¡que ironía!

El liderazgo (ordenación sacerdotal): Las mujeres hemos sido excluidas de los ministerios ordenados en la iglesia, hemos sido consideradas doctrinalmente como seres de segunda categoría, y a éstas doctrinas apelan los hombres lideres de la iglesia para negar la ordenación. En la iglesia católico romana tenemos los 7 sacramentos, pero las mujeres solo podemos tener acceso a seis, y solo por razón de nuestro sexo. Pues teológicamente no hay nada que lo impida. La tradición patriarcal se asegura que así sea.

Derecho a la toma de decisiones y ciudadanía: Las mujeres en la iglesia católico romana no gozamos del derecho de ciudadanía, pues al no ser reconocidas para los liderazgos, tampoco podemos elegir a nuestros dirigentes, ni tomar decisiones éticas con respecto al actuar de la iglesia, ni si quiera con respecto a nosotras mismas.

Los movimientos de resistencia por parte de las mujeres a dicha exclusión

Las mujeres no asumieron la exclusión pasivamente, nunca lo hemos hecho así, como lo han querido mostrar los patriarcas, el primer movimiento de resistencia lo encontramos en

María Magdalena: la recuperación de la figura de María de Magdala como la apóstol de los apóstoles, como la testigo primera de la resurrección y como la primer mujer que recibió el envío de parte de Jesús resucitado, nos coloca ahora a las mujeres en un liderazgo sin precedente en los albores del cristianismo, y en la primacía de la iglesia que Jesús quería.

Anacoretas, ermitañas y madres de la iglesia: al ser invisibilizadas y desaparecidas progresivamente las mujeres en los ministerios de diaconía, profecía y presbiterado; las mujeres huyeron al desierto para convertirse en anacoretas, ermitañas y madres del desierto, al igual que los hombres, para mostrar su valor y huir del control del estado romano, que ahora también era cristiano. Mujeres que murieron en la soledad del desierto, pero libres.

Las beguinas o beatas: el movimiento nació en 1170. Su nacimiento tuvo lugar en la parte oriental del territorio actual belga. Las beguinas son mujeres solteras o viudas que, sin hacer votos eclesiásticos propiamente dichos, llevan una vida más o menos monástica en el mundo. Se agrupan para atender a enfermos de lepra, para predicar, estudiar artes y filosofía, escribir acerca de la mística. Son un movimiento que confronta a la vida religiosa de las abadías, una vida ya muy acomodada.

Movimiento de ordenación sacerdotal de las mujeres: en 2001 en Dublín se celebró el primer congreso ecuménico del movimiento mundial a favor de la ordenación de mujeres en el mundo, y el movimiento de sacerdotisas católicas en Canadá ahora es muy fuerte.

Teologías feministas: otra fuerza de resistencia y propuesta ha sido el gran trabajo de producción oral y escrita de la teología feminista, de la teología feminista de la liberación contra la feminización de la pobreza en A. L, la teología feminista del norte que lucha por la igualdad de derechos laborales, la teología feminista Asiática contra la trata de niñas y jóvenes mujeres, así como la explotación sexual, la teología feminista africana contra las tradiciones culturales machistas de la ablación del clítoris de las mujeres.

Mi experiencia

Soy una mujer religiosa y teóloga en el seno de una iglesia patriarcal, y una mujer mexicana en el seno de una cultura dominante, autoritaria y patriarcal como lo es la sociedad mexicana, la cual además se caracteriza por ser una sociedad y una cultura conservadora. Vivo en el país donde cada vez es más peligroso ser mujer, en el país donde puedo ser una victima posible de feminicidio, o de desaparición forzada.

Tengo un doctorado en teología sistemática por una de las más prestigiosas universidades del mundo, mi examen doctoral lo aprobé con la máxima nota que da la universidad, y no tengo trabajo de tiempo completo en ninguna universidad católica. Mi trabajo es mal pagado, no tengo un salario fijo, no tengo seguridad social, ni posibilidades de jubilarme. Tengo que demostrar el doble de mi saber y conocimiento, y veo pasar a algunos de mis alumnos varones, muchos sin título siquiera de maestría a ocupar cargos académicos como investigadores o directores de instituciones teológicas. Soy la primer doctora en teología sistemática en México, sin embargo son compañeras que no tienen doctorado quienes tienen las directrices de institutos teológicos, claro la clave está en que no son feministas o hacen el juego al patriarcado algunas de ellas.

El espacio que tengo de libertad y de reconocimiento es escribir, y eso es lo que ahora hago. Las mujeres siempre encontramos recovecos de libertad, autonomía y reconocimiento; y es la creatividad ahora la que me demanda a rehacer la resistencia, tal como las mujeres de nuestras historias.

* Conferencia dictada por la religiosa y doctora en teología por la Universidad Católica de Lovaina Marilú Rojas Salazar, dentro el Panel: Mujeres y Religión, por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación y la Universidad del Claustro de Sor Juana, en el marco del Día Internacional de la Mujer.

https://observatorioeclesial.org.mx/2017/03/16/sermujeryreligiosa/#more-2046

EL SALVADOR: Gaspar Romero: “Mi hermano Óscar…”


Gaspar Romero

“Su pecado fue defender a los pobres, pedir justicia”

“Fue el Papa quien sacó el proceso de beatificación del pantano en el que se encontraba”

Alver Metalli. Tierras de América, 16 de agosto de 2017 a las 22:44

Gaspar Romero: Si hoy estuviera aquí, lo hubieran matado de nuevo. Porque él hubiera seguido defendiendo a los pobres de tantas injusticias, tanta miseria y tanta corrupción

Luchó por la justicia y por eso lo mataron/>

Luchó por la justicia y por eso lo mataron

(Alver Metalli. Tierras de América).- A las diez de la mañana la temperatura ya llega a 30 grados. Navidad con 40º no es algo raro en estas latitudes, donde los árboles navideños no conocen los copos de nieve. No lo es para Gaspar Romero, que se defiende del calor sentado junto a la puerta de una sala que da al patio, lleno de plantas verde intenso.

Es el menor de los siete hermanos nacidos del matrimonio de Santos Romero y Guadalupe Galdámez, y lo separan doce años del segundo, el famoso Óscar Arnulfo. Es jovial y lúcido, con sus 87 años. Le informo sobre el encuentro que acabo de tener con el sacerdote Rafael Urrutia, quien estuvo a cargo de la causa de beatificación de su hermano Óscar, y la noticia de que la documentación sobre un cuarto milagro, por el que tal vez sea reconocido como santo, acaba de ser enviada a Roma para que la examinen los miembros de la congregación vaticana encargada del tema.

Los otros dos casos de presuntas curaciones inexplicables, la de un ecuatoriano y la de un mexicano, están siendo estudiados pero todavía en El Salvador. Gaspar Romero escucha con atención, visiblemente interesado. Después de asimilar las noticias que le estoy transmitiendo, me pregunta si estuve en la cripta de monseñor Romero, en el subsuelo de la catedral metropolitana. Me recomienda que vaya y observe con atención una pintura “muy bonita” de un doctor Usulutan, quien agradece al beato Romero por un milagro recibido.

“A mí personalmente me han contado muchas curaciones y gracias recibidas por muchos fieles, pero que no tienen base científica, y que hay muchas personas que por intercesión de monseñor han recobrado la salud o encontrado trabajo…”.

Le muestro una foto tomada del sitio salvadoreño Supermartyrio. En la imagen, desteñida por el tiempo, se ve a la madre, Guadalupe Galdámez de Romero, con largos cabellos oscuros, y sus hijos. Óscar Arnulfo acurrucado en el borde de una silla junto con Zaida, Rómulo en los brazos de su madre y el mayor, Gustavo, de pie a su lado. La fotografía – explica el sitio que la publicó por primera vez – fue tomada el 21 de noviembre de 1922, cuando Óscar Arnulfo tenía cinco años y es, a todos los efectos, la imagen más antigua de Romero niño que se conoce.

-Pero usted no está en la foto.

Gaspar Romero la toma con la punta de los dedos, como si fuera una hostia.

“Vine después”, dice sonriendo. “Los de esta foto murieron todos”.

Los únicos que todavía viven son él y Tiberio Arnoldo Romero, radicado en San Miguel, el pueblo donde Óscar fue primero seminarista y luego obispo. “Yo vengo después que él. Mi hermana ya falleció”.

-¿Qué se siente o cómo se vive con un hermano casi santo?

Gaspar Romero admite que nunca pensó que aquel hermano con el que creció pudiera llegar a ser santo. “Vivíamos juntos y veía su carácter…”. Se ve que busca la palabra apropiada para definirlo. “Diferente”, dice después en tono muy contenido. “Pero recuerdo una predicción de mi madre”, revela. Era el año 1942, Romero todavía se encontraba en Roma para completar su formación académica en la Pontificia Universidad Gregoriana. “Hablando con ella del cumpleaños de Óscar Arnulfo el 15 de agosto, día de la Asunción de María, recuerdo perfectamente que me dijo que llegaría muy arriba”.

No dice si pensaba en el cielo de los beatos o de los santos, y con pudor desvía la conversación sobre el Papa actual, al que no conoce personalmente sino “solo por correspondencia”, como aclara. Pero le gusta mucho. “Él fue quien sacó el proceso de beatificación del pantano en el que se encontraba. Sé que no progresaba por la oposición que había aquí entre nosotros”, en El Salvador. Da algunos nombres, unos bastante conocidos y otros menos. Le recuerdo que el Papa, después de la beatificación, dijo una expresión muy fuerte, de martirio sufrido incluso después de su muerte, un martirio “que continuó después de su asesinato” por las calumnias de “sus hermanos en el sacerdocio y en el episcopado”.

“Sí, efectivamente así fue, se lo escuché decir a él también los últimos días”, exclama Gaspar. “Su pecado fue defender a los pobres, pedir justicia para que no se cometieran prepotencias contra la gente pobre. Por eso la oligarquía lo hizo matar. Los diarios lo ultrajaban, los de este país, que son diarios de los ricos y dicen lo que los ricos piensan. Decían que era comunista, que era guerrillero, y la oligarquía salvadoreña mandó a Roma tres obispos, el de San Miguel, el de San Vicente y el de Santa Ana, para que lo denunciaran y para pedir que lo transfirieran. Monseñor lo supo y le disgustó mucho que tres hermanos en el episcopado hubieran ido a denunciarlo. Fue muy doloroso para él, porque eran algunos de los que él había ayudado”. Y agrega que “hoy también hay difamadores” en la Iglesia de El Salvador.

-¿Y conoce personas que hayan cambiado de opinión sobre monseñor Romero, que hayan sido críticas y hostiles y ahora piensen distinto?

“Si, y vinieron a verme. Me dijeron que lo lamentaban mucho y que estaban arrepentidas porque habían repetido cosas falsas sobre monseñor Romero. Piden perdón a Dios y a él por las ofensas que le hicieron”.

-Como ocurrió con Rutilio Grande antes que él..

“Cuando nombraron obispo a Romero, el padre Rutilio era director del seminario San José de la Montaña. Rutilio le pidió que lo trasladara a El Paisnal, donde había nacido. Allí adoctrinaba a la gente, les enseñaba que no se dejaran ultrajar por los patrones, que pidieran un trato justo y salarios decentes. Y eso provocó también su muerte: la extrema derecha lo mandó asesinar”.

-¿Qué significó aquello para su hermano?

“Cuando monseñor Romero supo que habían matado a Rutilio, fue allí. Llegó al lugar donde lo estaban velando, en el parque. Preguntó por qué no lo velaban en la iglesia y lo hizo llevar dentro. Permaneció toda lo noche junto al cuerpo de Rutilio. Allí comenzó también su amistad con los jesuitas (Rutilio Grande era jesuita, nda), que se habían distanciado de él y lo criticaban”.

-¿Es cierto que en aquel momento, delante del cadáver de Rutilio Grande, comienza – como dicen sus biógrafos – el cambio de Romero?

“Sì, allí comenzó en él una transformación. Le pidió al Presidente de la República, el doctor Carlos Humberto Romero, que se investigara el asesinato del padre Rutilio hasta identificar a los culpables. El Presidente le dijo que no sabía quiénes eran los responsables pero que haría investigar a fondo y en un mes tendría respuestas. Pero no fue así. Pasó el mes y como no había responsables seguros, monseñor Romero rompió con el gobierno”.

Lo que también tuvo consecuencias para su hermano menor. Gaspar Romero habló sobre eso en una entrevista al diario on line El Faro en agosto de 2011: «Yo tenía un cargo muy bueno en ANTEL (la empresa de telecomunicaciones nacional, nda), de jefe. Y de repente llegó la orden, recuerdo que fue un viernes: me pasaron a la portería, a trabajar de las 7 de la noche 7 de la mañana. Yo iba a preguntar el porqué, que qué había hecho, hasta pedí audiencia, pero nunca me la dieron. Entonces, yo cumplí y me fui a la portería. Cuando logré hablar con mi jefe, me lo confirmó: “Es por su hermano”».

En la misma entrevista Gaspar Romero habla de los días previos al asesinato de su hermano y de las consecuencias que él sufrió.

«Yo recibía también muchas amenazas anónimas en mi casa, desde malcriadezas y groserías hasta algunas muy finas, en las que me decían que querían mucho a mi hermano y que yo intercediera. El viernes antes de que lo mataran (a Monseñor Romero lo asesinaron un lunes) me llegó un anónimo que decía algo así: si mi hermano no desiste de sus homilías, las horas las tiene contadas, que lo iban a secuestrar y que yo se lo dijera. Era bien pulida, bien nítida. Entonces fui a verlo y me dijo: “No le hagás caso, botálo”».

Fue la última vez que habló con su hermano.

«No te preocupés, me dijo, y si me llega a pasar algo, vos vas a ser el primero de la familia en saberlo. Y fueron palabras proféticas, porque el 24 de marzo yo estaba trabajando cuando a las 6 y pico de la tarde me habló mi jefe y me dijo que fuera a la Policlínica, que habían herido a mi hermano. Yo ya sabía, verdad, y salí corriendo. Al llegar no me querían dejar entrar, pero me identifiqué. Como a las 10 entraron todos mis parientes, y ahí estuve toda la noche».

Las palabras más candentes llegan antes de la despedida. La temperatura también ha subido y está cerca de los 35 grados. Le refiero un diálogo con el canciller de la arquidiócesis de San Salvador, Rafael Urrutia, quien acompañó a monseñor Romero a los altares y ahora está haciendo lo mismo con Rutilio Grande.

-Me dijo que si hoy Romero estuviera vivo, diría las mismas cosas que decía en los años ’80…

“Yo le digo más: si hoy estuviera aquí, lo hubieran matado de nuevo. Porque él hubiera seguido defendiendo a los pobres de tantas injusticias, tanta miseria y tanta corrupción”.

Artículo publicado en Tierras de América y Vatican Insider el 24 de diciembre de 2016 con el título: NAVIDAD CON LOS ROMERO. Entrevista a Gaspar el menor de los siete hermanos del beato salvadoreño: “Si mi hermano estuviera aquí, lo hubiera matado de nuevo”

http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2017/08/16/mi-hermano-oscar-religion-iglesia-dios-jesus-papa-francisco-fe-romero-asesinato-extrema-derecha-rutilio-jesuitas-gaspar-romero-pobres-justicia-prepote

CALI: RINDE HOMENAJE A MONSEÑOR GERARDO VALENCIA CANO EN SU CENTENARIO.


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MUJERES SACERDOTES DE ARCWP, VISITANDO IRLANDA. DIA 16 ENNIS


 
http://bridgetmarys.blogspot.com.co/2017/08/arcwp-priests-visit-ireland-day-16-ennis.html?spref=fb

¿Qué ha hecho la iglesia católica de Medellin con el cura asesino del clan de los doce apóstoles?: absolutamente nada


¿Y que ha hecho la gente para reprobar estos hechos? ¡Nada!, todos y todas siguen asistiendo a la misa en la parroquia de San Joaquín en Medellín, hasta donde se sabe – pues este asesino ya está muy mayor-, el cura sigue dando la comunión.
Tan culpable es el que mata como el que no hace nada para evitarlo. ¿Acaso no piensan en el sufrimiento de los pobres habitantes de Yarumal, Antioquia, nuestros paisanos antioqueños, cuando veían al cura Palacios entrar a la fuente de soda Los Alpes, que estaba frente a la iglesia de Yarumal, y luego de tomarse unos tragos, se reunía con sus apóstoles asesinos – el nombre de los doce apóstoles se los dio este cura maldito – y señalaba la persona o personas que debían matar ese día, porque eran comunistas, guerrilleros, putas, maricas, habitantes de la calle, de La Unión Patriótica, locos, drogadictos y pobres miserables que no tenían dónde caerse muertos. Y mientras este señalamiento – llamado con la elegancia cruel de los antioqueños como de LIMPIEZA SOCIAL – ocurría dentro de la fuente de soda, los yarumaleños y yarumaleñas los veían desde la calle y pensaban en medio del miedo y la desolación: ¿a quién matarán hoy?, y corrían a guarecerse en sus casas que se convertían en lugares endebles ante la ofensiva paramilitar.
Todos los antioqueños y antioqueñas estamos en deuda con Yarumal porque no hicimos nada para evitar esta masacre y el sufrimiento de sus pobladores, pero más en deuda está la poderosa iglesia católica de Medellín, que fuera de no expulsar a este cura asesino, lo fue trasladando de parroquia en parroquia, (como hacen con los curas pedófilos) mientras el Moseñor Dario Monsalve de la arquidiócesis de Medellín lo exoneró de toda culpa.
¡No hay derecho a tanto sufrimiento!
 
https://colombiaporunapazestableyduradera.blogspot.com.co/2016/03/que-ha-hecho-la-iglesia-catolica-de.html

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