¿Por qué la Iglesia odia el feminismo? Raquel Miralles


Estoy intentando reconciliarme con mi yo católico. Pensé que sería sencillo volver a la senda que Dios manda, puesto que estudié en un colegio religioso en el que rezaba a diario el padrenuestro, bendecía la mesa antes de comer y distinguía perfectamente cuáles eran los pecados mortales para mi alma. Pero tengo que confesar que me equivoqué. La Iglesia no nos lo pone nada fácil y empiezo a sospechar que las mujeres no le interesamos. Lo demostró el arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, cuando escribió con motivo del día de la Constitución que el matrimonio homosexual y “la ideología de género” son “problemas” actuales que “es preciso superar”. No se refirió a la corrupción, a la pobreza o a la violencia. Los pecados capitales modernos son, a su juicio, la diversidad sexual y el feminismo, o lo que es lo mismo, la igualdad.

¿Por qué este empeño de los máximos dirigentes eclesiásticos de condenar constantemente el feminismo? Lo explicó Cañizares en un artículo en La Razón, en el que aseguró que “la ideología de género lleva consigo el cuestionamiento radical de la familia y, por tanto, de toda la sociedad”. De la sociedad heteropatriarcal, añadiría yo, con la que se sienten tan cómodos. No cabe duda de que la Iglesia es machista en su estructura y en su doctrina.

Las religiones, según defiende el director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones en la Universidad Carlos III, Juan José Tamayo, tienen una estructura patriarcal, transmiten una ideología androcéntrica, imponen una moral machista y desarrollan prácticas sexistas. El judaísmo y el cristianismo son la base del patriarcado occidental y han sido uno de los mayores obstáculos para la emancipación de la mujer. Poco le importa a la cúpula eclesiástica que las primeras seguidoras de Jesucristo fueran mujeres y que en el movimiento de Jesús no hubiera discriminaciones de género.  Ahora, ellas están marginadas del poder real y del sagrado. Además, se les exige obediencia y sumisión. Para ir al cielo, tienen que ser perfectos ángeles del hogar. Cabe destacar la labor de muchas teólogas feministas y numerosas organizaciones de mujeres religiosas que reivindican, sin éxito, la justicia social y un cambio en los patrones culturales y religiosos vigentes.

En cualquier caso, no es extraño que la reacción de la Iglesia frente al feminismo –y frente al colectivo LGTBI- sea tan agresiva, ya que ve peligrar sus cimientos. Pero en esta ecuación, lo perverso no son estos movimientos que únicamente defienden la igualdad. Lo peligroso es que la Iglesia, que todavía tiene demasiada influencia y poder, abandere el discurso del odio. Ya se ha visto obligada a pedir perdón muchas veces a lo largo de la historia: por la Inquisición, por la condena injusta de Galileo Galilei o por los abusos a menores. Puede que todavía esté a tiempo de pedir perdón por discriminar a las mujeres y de ponerse a la altura de lo que el siglo XXI requiere. Aunque solo sea por supervivencia.

http://www.eldiario.es/cv/opinion/Raquel_Miralles-opinion_6_718888107.html

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Celibato voluntario y fin del secreto de confesión, pide comisión australiana que investigó abuso a miles de niños por curas católicos


Agencias
Viernes, 15 de diciembre, 2017 – 10h56
Sidney –

Australia debería promulgar una ley para forzar a líderes religiosos a reportar el abuso a niños, incluyendo a sacerdotes católicos a los que les cuenten sobre abusos en el confesionario, según un reporte divulgado el viernes que detalló abusos institucionales, particularmente en la Iglesia Católica.

El arzobispo de Melbourne, Denis Hart, una de las máximas autoridades católicas del país, afirmó que dicha ley minaría un dogma central del Catolicismo, la santidad del confesionario, y advirtió que cualquier sacerdote que infrinja el secreto de confesión sería excomulgado.

El documento de la Real Comisión sobre Respuestas Institucionales al Abuso Infantil, compuesto por 17 volúmenes, marca el fin de una de las mayores investigaciones mundiales sobre el abuso infantil y le deja al Gobierno decidir si aplica o no sus recomendaciones.

La investigación de cinco años halló “fallas múltiples y persistentes de instituciones para mantener a los niños a salvo, las culturas del secreto y el encubrimiento y los efectos devastadores que puede tener el abuso sexual a niños en la vida de un individuo”, afirmó la comisión en un comunicado.

La comisión fue contactada por más de 15.000 personas que afirman haber sido víctimas de tales actos implicando a la Iglesia católica, a orfelinatos, clubes deportivos, escuelas y organizaciones juveniles.

En audiencias públicas o a puerta cerrada, estos testimonios, a menudo de una gran dureza, señalaron a más de 4.000 instituciones, muchas de ellas entidades católicas.

El reporte detalla el caso de decenas de miles de víctimas infantiles y afirma que sus abusadores “no fueron un caso de unas pocas manzanas podridas”. “Nunca sabremos el número verdadero”, indicó.

Testimonios de encubrimientos

La pesquisa abarcó organizaciones religiosas, gubernamentales, educacionales y profesionales y también oyó muchos testimonios sobre encubrimientos de abusos en la Iglesia Católica australiana, incluyendo acusaciones de relocalización de sacerdotes sospechosos de abusos a otras parroquias para evitar ser descubiertos.

De los sobrevivientes que reportaron abusos en instituciones religiosas, más de un 60 por ciento citó a la Iglesia Católica, que demostró “fracasos catastróficos de liderazgo”, particularmente antes de la década de 1990, según el reporte.

De acuerdo al documento, los sacerdotes a los que revelen abusos a niños en el confesionario deberían estar obligados por ley a reportarlo. El texto llama a que la Iglesia Católica haga que el celibato sea voluntario para los religiosos y agregó que esa práctica contribuye al abuso infantil.

“Sentiría mucho conflicto e intentaría aún más hablar con esa persona fuera del confesionario, pero no puedo romper el secreto”, comentó Hart a periodistas.

El primer ministro de Australia, Malcolm Turnbull, afirmó que la investigación “expuso una tragedia nacional” y que el Gobierno considerará las recomendaciones y responderá a forma total el próximo año.

https://www.eluniverso.com/noticias/2017/12/15/nota/6527461/celibato-voluntario-fin-secreto-confesion-pide-comision-australiana

MEXICO: El cardenal Carlos Aguiar, nuevo arzobispo primado de México


VIDA NUEVA | MÉXICO

 

  • En un nuevo golpe de timón, Francisco sitúa al frente de la Iglesia mexicana a uno de los impulsores de Aparecida, promotor de una Iglesia en salida en América Latina y diplomático audaz con la clase política
  • El Papa jubila a Norberto Rivera días antes de la fiesta de Guadalupe y cuando se cumplen solo seis meses de rebasar los 75 años

 

07/12/2017

[Por: JOSÉ BELTRÁN | vida nueva]

 

México despierta hoy con un nuevo primado. Así lo certifica el Boletín de la Santa Sede al anunciar como nuevo arzobispo de Ciudad de México al cardenal Carlos Aguiar Retes, de 67 años. Aunque desde hace meses se hablaba del purpurado como el firme candidato a una de las Iglesias locales más populosas e influyentes del planeta no ha sido hasta hoy cuando se ha ratificado.

 

De esta manera el Papa decide no prorrogar el mandato del cardenal Norberto Rivera, apenas seis meses después de que cumpliera 75 años y presentara la correspondiente renuncia al cargo después de más de dos décadas como arzobispo primado. Así, el relevo en la gran arquidiócesis se produce antes de que los mexicanos se vuelquen el próximo 12 de diciembre en las celebraciones de la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América.

 

Impulsor del CELAM

 

Francisco apuesta por un hombre al que conoce en profundidad y del que valora su moderación en lo pastoral y sus dotes diplomáticas para la negociación con los poderes públicos. Entre otros méritos, Aguiar asumió en el año 2000 la Secretaría General del CELAM, organismo que aglutina a los Episcopados de América Latina. Pero sería más adelante, cuando asumió la Vicepresidencia de la entidad, fue uno de los impulsores junto con Bergoglio de los  los desafíos planteados en Aparecida, haciendo palpable esa apuesta por poner en valor el “discipulado misionero” que tanto está marcando el actual Pontificado. No en vano, con él trabajo mano a mano en la redacción del documento final y luego lo aplicó como presidente del CELAM a partir de 2011.

 

Este buen hacer le hizo convertirse en uno de los referentes para los obispos en América Latina, además de ser uno de los promotores en la mejora de las relaciones con los obispos de Estados Unidos. En México también ha contado con el reconocimiento de sus hermanos en el Episcopado, en tanto que ha sido tanto secretario general (2004-2006) como presidente durante dos períodos diferentes (2007-2009 y 2009-2012). El propio Bergoglio respaldaba su entrega creándole cardenal el 19 de noviembre de 2016.

 

Acercarse a la sociedad

 

Con estos precedentes, Aguiar se pone al timón de la Iglesia mexicana con la encomienda del Papa Francisco de aterrizar la Iglesia en salida y de los pobres en un momento siempre difícil en lo político y especialmente delicado en lo social tras los terremotos del mes de septiembre. Presentar una Iglesia cerca del pueblo y no separada de la sociedad por un cordón sanitario que le aleje de las inquietudes de los ciudadanos de a pie se presenta como el reto del que contagiar, especialmente, al clero diocesano.

 

Así se lo hizo saber durante su viaje al país en 2016, cuando en su encuentro con los obispos, les instó a abandonar “vanos proyectos de carrera, en vacíos planes de hegemonía, en infecundos clubs intereses o de consorterías”. Ahora el cardenal Aguiar tiene la misión de hacer realidad ese deseo del Papa de que, a través de la Iglesia, el pueblo mexicano tenga “derecho a encontrar las huellas de quienes han visto al Señor”.

 

Publicado en: http://www.vidanuevadigital.com/2017/12/07/cardenal-carlos-aguiar-nuevo-arzobispo-primado-mexico/

ADVIENTO: VICTOR CODINA S.J.


Adviento

11 de Diciembre de 2017

Hace unos años, al pasar la migración para salir del Brasil, el policía federal me pidió que le explicara qué era la Parusía. Le dije muy brevemente que era la segunda venida del Señor al final de los tiempos. El policía me lo agradeció y sonriendo me selló el pasaporte con toda naturalidad.

 

Yo quedé sorprendido de este interés por la Parusía en un policía federal que no me conocía. Y sentí que no hubiera habido más tiempo para completar la explicación. Le hubiera querido decir que hubo ya una primera venida del Señor en la pobreza del portal de Belén, como celebramos en Navidad.

 

Y hubiera tenido que decirle que además de la venida histórica del pasado y la venida gloriosa del futuro, está la venida cotidiana de cada día, que nos prepara para la venida definitiva del último día. Y si hubiera tenido a mano las poesías de Tagore le hubiera citado aquellos versos:

 

Él viene, viene, viene siempre,

en cada instante y en cada edad,

todos los días y todas las noches. 

Él viene, viene, viene siempre, 

en los días fragantes del soleado abril,

en la oscura angustia lluviosa de las noches de julio

Él viene, viene, viene siempre.

 

Esto es lo que los cristianos celebramos en el tiempo litúrgico de Adviento, aunque muchas veces el síndrome del consumismo navideño desvíe nuestra atención y nos olvidemos de que la primera venida del Señor fue en un establo y que la venida de cada día es inseparable de los descartados de hoy: migrantes, refugiados, mujeres abandonadas, indígenas, gente sin trabajo, niños de la calle, enfermos y ancianos, prisioneros… En la segunda venida nos examinará del amor.

 

Pero lo importante es que vivamos este tiempo de Adviento con esperanza, una esperanza muchas veces contra toda esperanza. Por esto la liturgia de Adviento nos presenta lo que los profetas de Israel anunciaban a un pueblo exilado y sin esperanza: el desierto florecerá, del páramo brotarán manantiales, las armas se convertirán en arados, el lobo pacerá con el cordero y los niños jugarán con la serpiente.

 

Y que se podría actualizar poéticamente con una breve sentencia de Pere Casaldáliga, que parece que tomó prestada de Ernesto Cardenal: “Combatientes derrotados, de una causa invencible”.

 

Todo esto es lo que me hubiera gustado decirle al policía brasileño. Pero si le llego a decir todo esto, seguramente hubiera perdido el avión…

Imagen: https://longreadsblog.files.wordpress.com/2017/06/30.jpg?w=1200

http://amerindiaenlared.org/contenido/11840/adviento/?utm_source=Amerindia&utm_campaign=1732cbb868-EMAIL_CAMPAIGN_2017_12_15&utm_medium=email&utm_term=0_157c957042

ARCWP-Colombia: FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO 2018 EN PAZ Y RECONCILIACIÓN


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Queridas/os hermanas/os:
La Asociación de Presbiteras Católica Romanas, les deseamos una FELIZ NAVIDAD  y nuestros mejores deseos para el 2018.

La Navidad nos enseña

que a Dios se lo encuentra

en la periferia y no en el centro,

en el pesebre y no en el palacio,

pequeñito y frágil, como la esperanza,

y en pañales, es decir,

aguardando hacer crecer

su presencia y su mensaje

en nuestro mundo.

El nuevo arzobispo de México, contra la Teología de la Liberación


13 de Diciembre de 2017

[Por: Juan José Tamayo]

El Papa ha nombrado al cardenal Carlos Aguiar Retes arzobispo de México en sustitución del cardenal Norberto Rivera Carrera, que ha regido la archidiócesis primada durante 22 años.

 

Hasta llegar a la cúpula episcopal mexicana, monseñor Aguiar Retes ha hecho una larga y exitosa carrera eclesiástica. En 1997 fue nombrado obispo de la diócesis de Texcoco por Juan Pablo II. Ejerció la secretaría de la Conferencia Episcopal Mexicana (CEM). Unos años después asumió la vicepresidencia del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM). Dirigió la CEM durante dos periodos. En 2009 fue nombrado arzobispo de Tlalnepantla, del Estado de México, por Benedicto XVI. Presidió el CELAM de 2011 a 2015. El Papa Francisco lo elevó al cardenalato en 2016. Cada uno de los tres últimos papas lo ha ido “ascendiendo” hasta colocarlo en la sede metropolitana de México.

 

Se le considera estrechamente vinculado a los sectores más influyentes del PRI, con quienes está políticamente en connivencia. Es amigo del presidente Peña Nieto desde que este fuera gobernador el Estado de México. Su ministerio episcopal no se ha caracterizado precisamente por prácticas colegiales. Su ejercicio del poder parece haber tenido tintes autoritarios.

 

“Efectivamente, las figuras relevantes de la Teología de la Liberación (TL) son personas ancianas y, como tal, como la expresión de lo que fue, está muy está anciana, si no es que ya está muerta… Hoy en día no está más el tema de la teología de la liberación, que había sido planteada con una base sociológica que no cuadraba con la base teológica”.

 

¿Quién fue el autor de declaraciones tan despectivas e irrespetuosas contra la TL? No los sectores lefebvristas, neoconservadores o integristas de la iglesia católica. Tampoco la Congregación para la Doctrina de la Fe, tan propensa, durante los pontificados anteriores, a desacreditar las tendencias teológicas que no coincidían con la teología romana. Fueron pronunciadas por monseñor Carlos Aguiar Retes en Roma en 2015 al salir de una audiencia con el papa Francisco con motivo de la despedida de la presidencia del CELAM, y difundidas por la Agencia Católica de Información ZENIT.

 

Más aún, las pronunció justamente cuando el papa Francisco daba muestras de acercamiento a dicha teología casi a diario: recibió a Gustavo Gutiérrez en audiencia en el Vaticano; levantó la suspensión a divinis de Miguel D’ Escoto; había publicado la Exhortación Apostólica La Alegría del Evangelio y la Encíclica Laudato Si’. Sobre el cuidado de la casa común, para cuya redacción solicitó el asesoramiento y la colaboración del teólogo de la liberación brasileño Leonardo Boff, sancionado en dos ocasiones durante el pontificado de Juan Pablo II por el cardenal Ratzinger siendo presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

 

Ante las numerosas y muy severas críticas que recibió Aguiar Retes por el tamaño desprecio hacia la TL, el propio arzobispo quiso matizarlas en unas declaraciones a NotiCelam –plataforma digital del CELAM– que, a mi juicio, pusieron más en evidencia su rechazo hacia dicha teología.

 

En las nuevas declaraciones recordaba la existencia de una corriente basada “en el análisis marxista que llevó a una ideologización del mensaje evangélico” y creía necesario re-direccionarla a través del desarrollo de “una teología de la liberación con una base bíblico-espiritual”. Unas y otras declaraciones estaban en plena sintonía con la Instrucción sobre algunos aspectos de la teología de la liberación, de la Congregación para la Doctrina de la Fe en 1984.

 

¿Qué revelan las afirmaciones tan poco respetuosas con la TL y sus principales cultivadores en boca de un eclesiástico tan cualificado: desconocimiento o, más sencillo todavía, confundir el deseo con la realidad? Fuere una cosa u otra, o las dos a la vez, me gustaría informar, siquiera someramente, al ex presidente del CELAM y actual arzobispo de México del estado actual de la TL, que está muy lejos de la ancianidad y mucho más todavía de la muerte que hace dos años por Aguiar Retes. Quizá le lleve a cambiar de actitud o, al menos, a hablar con más respeto de ella.

 

La TL, nacida en América Latina a finales de la década de los sesenta del siglo pasado –apenas ha cumplido 45 años– es una de las corrientes más creativas del pensamiento cristiano nacidas en el Sur, lejos de los centros de poder político, económico y religioso, con señas de identidad y estatuto teológico propios. No es, por tanto, una sucursal de la teología elaborada en el Norte. Todo lo contrario: ha quebrado el norte-centrismo teológico, sea el moderno o el postmoderno, el europeo o el norteamericano.

 

Viene siendo objeto de sospecha desde sus orígenes, y muy especialmente durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI. Ha recibido acusaciones infundadas e indemostrables como defender la violencia, ser una sucursal del marxismo, introducir la lucha de clases en la Iglesia, politizar partidistamente el cristianismo… Muchos de sus cultivadores han sido condenados, destituidos de sus cátedras y sus libros sometidos a una férrea censura. La más grave de las condenas –comparable quizá a la del Syllabus del papa Pío IX contra el modernismo–, fue la llevada a cabo por la citada Instrucción sobre algunos aspectos de la Teología de la Liberación, de la Congregación para la Doctrina de la Fe bajo la presidencia del cardenal Ratzinger.

 

Mas, a pesar de la persecución de que ha sido objeto, la TL no se ha rendido a la ortodoxia vaticana, ni ha renunciado a sus primeras intuiciones ni al principio-liberación, pero tampoco se ha quedado en la foto fija de sus orígenes, ya que no es una teología perenne, inmune a los cambios, ni de la razón pura, sino una teología de la razón práctica, histórica, in fieri, que se reformula y reconstruye en los nuevos procesos de liberación.

 

Lo mismo que la TL en sus orígenes intentó responder a los desafíos sociales, económicos, religiosos, espirituales, culturales del continente latinoamericano, hoy sigue haciéndolo y se elabora a partir de los nuevos sujetos que están emergiendo y  protagonizan los cambios estructurales en la sociedad y en las religiones: las mujeres doble o triplemente oprimidas por las dictaduras del patriarcado, del capitalismo y del colonialismo en alianza; la Tierra, sometida a la depredación del sistema de desarrollo científico-técnico y económico voraz; el campesinado sin tierra; los pueblos indígenas y  las comunidades afroamericanas, humilladas durante siglo de dominación imperial; las colectividades, cada vez más numerosas, excluidas por la globalización neoliberal; las religiones otrora destruidas por el cristianismo imperial; las culturas  estigmatizadas  y destruidas; las espiritualidades vinculadas a la Pachamama, sustituidas por la ascética de mortificación del cuerpo.

 

Son todas ellas alteridades negadas que conforman los diferentes rostros de la pobreza y la marginación, a quienes la TL reconoce como sujetos activos, consciente de que se están empoderando y, desde su empoderamiento, contribuyen a la superación del racismo, el sexismo, el clasismo, la homofobia. Así colaboran en la lucha contra los etno-cidios, geno-cidios, bio-cidios y epistemi-cidios causados por el paradigma de desarrollo de la modernidad occidental.

 

De aquí han surgido nuevas tendencias teológicas de la liberación, todas ellas contra-hegemónicas: teología feminista, indígena, afrodescendiente, campesina, ecológica, queer, teología del pluralismo religioso, de la diversidad sexual. Todo un mosaico de teologías y sabidurías que conforman el plural panorama de la TL, que no es una anciana moribunda, sino que sigue viva y activa intentando responder a los nuevos desafíos del continente latinoamericano.

 

Hoy está presente en el Sur Global y se ha hecho visible en el Foro Social Mundial, donde ha creado su propio espacio religioso alter-globalizador, el Foro Mundial de Teología y Liberación, que cuestiona las creencias crédulas, revoluciona las conciencias de los creyentes y no creyentes y pretende transformar sus prácticas alienantes en emancipatorias desde la convicción de que “Otra teología es posible” ¡y necesaria! en plena sintonía con la consigna de los Foros Sociales “Otro Mundo es Posible” y con las Epistemologías del Sur que se están desarrollando en las diferentes disciplinas y saberes.

 

Si el ex presidente del CELAM quiso enterrar hace dos años a la TL, debía saber que lo estaba haciendo con un ser vivo, y eso es un delito mayor y más grave que el de considerarla anciana o muerta. ¡Qué lejos estaba entonces monseñor Aguiar Retes –¿lo sigue estando ahora?– de los obispos latinoamericanos que dijeron adiós al paradigma de la Iglesia conquistadora, colonial y desarrollista e iniciaron el paradigma de la Iglesia de la liberación en la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Medellín en 1968! Aquellos pusieron las bases de la Iglesia de los pobres, que el papa Francisco está haciendo realidad. Con sus declaraciones lo que parecía estar haciendo monseñor Aguiar Retes era dinamitar dichas bases.

 

Con estos antecedentes, me pregunto: ¿puede esperarse del cardenal Aguiar Retes un cambio de rumbo en la Iglesia mexicana en dirección a la Iglesia de los pobres del Papa Francisco? ¿De entonces para acá habrá cambiado de opinión el nuevo arzobispo de México sobre la Teología de la Liberación?

 

Juan José Tamayo es director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones “Ignacio Ellacuría” y autor de Para comprender la teología de la liberación (EVD, Estella (Navarra), 2017, 5ª ed., 7ª reimpresión); La teología de la liberación en el nuevo escenario político y religioso (Tirant Lo Blanch, València, 2011, 2ª ed.). Su último libro es Teologías del Sur- El giro descolonizador (Trotta, Madrid, 2017).

 

Imagen: http://www.periodistadigital.com/imagenes/2017/12/07/aguiar-retes_560x280.jpg 

http://amerindiaenlared.org/contenido/11850/el-nuevo-arzobispo-de-mexico-contra-la-teologia-de-la-liberacion/

“Hay que convertir la paz en un autogobierno para el pueblo”


Monseñor Darío Monsalve no quiere esconderse en un momento en que el proceso de paz está en riesgo. Habla -y habla claro- de la necesidad de incluir a las autodefensas en la construcción de paz, de sacar al narco de la ecuación, y de “rescatar” la paz de “una democracia secuestrada”. Habla de la “paz autogestionada”.

La voz del arzobispo de Cali siempre es pausada pero fuerte. O, mejor dicho, su voz es pausada y sus mensajes fuertes, claros y directos. En tiempo de campaña preelectoral, de tacticismo político y de claro riesgo para el proceso de pazDarío de Jesús Monsalve cree que sólo el pueblo puede darse a sí mismo la paz. “La democracia en Colombia está secuestrada, ha sido absorbida por el clientelismo y por todas esas fuerzas que se expresan en el narcotráfico y en las diferentes violencias que sufrimos (…) entonces… poner el acuerdo de paz firmado entre el Estado y un grupo guerrillero como las FARC en manos de una democracia secuestrada ha sido un error y ahora se ven las consecuencias que podían anticiparse”.

Por eso, por la falta de confianza en la institucionalidad y porque el proceso de paz está “en una zona gris”, Monsalve pedía hace unos días a los grupos armados organizados, a los paramilitares y narcoparamilitares, “hechos, gestos y decisiones” que muestren su “deslinde del narcotráfico y [su voluntad de] aportación de la verdad que garantice el perdón y un futuro distinto”. Y, por eso, hoy, desde Cali, valora como muy positiva la respuesta del más grande de estos grupos, las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) o Clan del Golfo que, este 6 de diciembre, hacían público un comunicado en el que aceptaban el reto del arzobispo y aseguraban: “Estamos analizando las medidas que adoptaremos como organización para sumarnos a tan noble empeño, con hechos que así lo atestigüen”. Las AGC felicitaban la iniciativa de Monsalve porque “apunta a romper la espiral de violencia en la que nuevamente estamos sumidos, después de un corto respiro. Es un llamado valiente, porque va dirigido a todos los alzados en armas, con el mejor ánimo inclusivo, que es lo que se requiere para empezar a salir de tanto problema”.

“Ellos [las autodefensas] llevan explorando desde hace meses con el Gobierno una vía para concertar un acogimiento a la justicia, pero eso requiere por parte de las autoridades unos cambios en la normatividad para permitir el sometimiento colectivo, además de atender asuntos jurídicos, humanitarios, territoriales e incluso respecto a la población involucrada con ellos”, explica monseñor Monsalve que ve en los mandos de las AGC “disponibilidad a dejar que el narco no sea el que conecte todas las violencias de Colombia”.

La ‘autogestión’ de la paz

El arzobispo reconoce, en entrevista con Colombia Plural, que flaquea su confianza en que el Estado tenga la capacidad de cristalizar la paz y, frente “a las maquinarias electoreras y las fuerzas corruptas que no quieren el fin del conflicto”, él apuesta por la ciudadanía, incluidos todos los grupos armados -los subversivos y los narcoparamilitares-, los agentes de la fuerza pública y las víctimas civiles. “Hay que ponerle pueblo a la paz, aunque el gobierno no alcance a definir ese marco jurídico que permita una salida a estos grupos”. La idea de Darío Monsalve es que hay que apoyar a las FARC en su esfuerzo por buscar salidas “aunque sea en esta democracia difícil que tenemos”, hay que lograr que el ELN avance en la mesa de negociación de Quito, hay que empujar a los grupos del EPL que siguen en los territorios a dejar las armas, hay que buscar una salida “para lo que llaman bandas criminales o autodefensas” y hay que “convencer a las disidencias [de las FARC] para que disientan sobre la construcción de paz y no sobre cómo continuar la guerra”. Para que eso ocurra, Monsalve sólo confía en un proceso que “horizontalice la paz”. “La voluntad expresa de todos los grupos armados debería servir para que el país reciba un impulso, para que la sociedad se mueva al rescate de los acuerdos de paz de la utilización política y electoral de los mismos”.

Justo este miércoles 13 de diciembre, las AGC han anunciado, en respuesta a Monsalve, un cese al fuego ofensivo.

El líder religioso cree que el problema tiene raíces profundas porque “la paz se perdió como ideal, como idea suprema del bien común en Colombia. Ahora la tarea es doble: “No despreciar lo logrado y fortalecer la legalidad vigente para que salven los acuerdos”, pero, al tiempo, hacer que el pueblo, “que es el que necesita la paz” haga suyo el proceso. “Es algo así como la autogestión de la paz”, explica Monsalve, “o convertir la paz en un autogobierno para el pueblo colombiano”. Un pueblo que, según el arzobispo, también debe aprovechar el escenario electoral para hacerse oír y apoyar a los sectores que tanto en las ciudades como en los territorios más periféricos están dispuestos a consensuar caminos para terminar con las violencias. Votando, según explica, también se horizontaliza la paz. Y en todo este camino, difícil y con muchos enemigos, cree el arzobispo de Cali que las iglesias, “en especial la católica, debería tener mucha más incidencia“.

https://colombiaplural.com/convertir-la-paz-autogobierno-pueblo/

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