EE.UU.Pastor se declara mujer trans en medio de multitudinario culto


América – Mayo 16 de 2019, 7:48 pm

El religioso espera que su congregación lo acepte para continuar como pastor, de recibir una negativa, buscará otro templo.

Un pastor luterano le comunicó a sus parroquianos que es una mujer y que hará una “transición total“, un anuncio que lo convierte en el primer pastor luterano transgénero del estado Florida, en Estados Unidos.El reverendo Kit Robison anunció a los feligreses de la iglesia Grace Lutheran, en Miami Springs, que es una mujer transgénero, ante la sorpresa de los asistentes y en compañía en el púlpito de su esposa, Christa, quien lo apoya en su decisión.Lo que ves frente a ti no coinciden con mi entendimiento de lo que soy. En mi entendimiento, soy una mujer.Dijo Robison en abril, poco después de las Pascuas de Resurrección, ante los parroquianos del templo ubicado al noroeste de Miami. 

 El anuncio de Robison, quien ejerce de pastor desde hace 13 años, tres de los cuales en la iglesia luterana de Miami Springs, motivó que algunos feligreses dejen de ir al templo pero en su mayoría las respuestas han sido “de un apoyo increíble“, dijo el propio pastor al Miami New Times, donde añadió las siguientes frases:Dios no comete errores, y él no cometió errores conmigo. Dios me hizo una mujer transgénero. Tengo el don de conocer la experiencia de los feligreses hombres y mujeres.De acuerdo con Pedro Suárez, director del distrito floridano de las iglesias luteranas y quien apoyó al pastor desde que este le confió su situación en noviembre pasado, Robison se convierte así en el primer pastor luterano transgénero en este estado. Vea también: Asesinan y entierran en un taller a mujer por 10.000 pesos, un venezolano sería el autor del crimen

 Tal como dijo al medio la esposa, quien a su vez se definió como bisexual, siempre se ha sentido atraída por la “gentileza y feminidad” del pastor, con quien se casó en 1993 y tiene tres hijas. Tras el anuncio, los parroquianos empezarán a sostener reuniones a partir de junio para decidir si Robison se mantiene o no como su reverendo, aunque él tiene claro que si recibe una negativa se buscará otro templo. “Con o sin congregación, yo soy un pastor“, señaló.

https://noticias.canalrcn.com/internacional-america/pastor-se-declara-mujer-trans-medio-multitudinario-culto

¿Dietrich Bonhoeffer o Martin Luther King Jr.?


La Teología Sale A Las Calles

Posted: 07 Feb 2019 01:00 PM PST


Su martirio visto a través de su método de lucha.
Tercera ParteResistencia Y Lucha.
La defensa propia… es la única vía honorable cuando no se está listo para la autoinmolación. Aunque la violencia no es legítima, cuando se le ejerce en defensa propia o para la defensa de los indefensos, es una acto de valentía mucho mejor que la sumisión cobarde.Mohandas GandhiAntes de la lectura de Gandhi, yo estaba convencido de que la ética de Jesús era sólo eficaz en la relación individual … Pero después de la lectura de Gandhi, entendí lo absolutamente equivocado que estaba.Martin Luther King Jr. 
Si quisiera, en tres palabras, concluir esta serie de entradas para definir las acciones de resistencia y lucha en Dietrich Bonhoeffer y Martin Luther King. Jr., bastaría escribir: Jesús, Gandhi y el Sermón de la Montaña.
Es obvio, que la deformación del poder político fue el enemigo común al que se enfrentaron Bonhoeffer y King Jr., un enemigo al que el apóstol Pablo le llamaría principado, encarnado en los hombres y mujeres que sostienen las estructuras de poder que oprimen a los marginados. Cuando digo marginado, no hago referencia solo a un grupo racial, como en el caso de King Jr., sino a todos aquellos quienes están indefensos ante el avance de poderes autoritarios, como lo fue el nacionalsocialismo al que se enfrentó Bonhoeffer, o en nuestra época, al neoliberalismo, y a su dios, El Mercado. 
No es mi intención, comparar las teologías y pensamiento tanto de King Jr., como de Bonhoeffer para resaltar alguna, así como tampoco intentó llegar a una conclusión y decir si una es mejor que la otra. Lo que intento, es encontrar el punto en que estos dos pensamientos se unen. Si bien, como ya hemos estudiado en las dos partes anteriores, teológicamente, culturalmente y sociológicamente hay diferencias en los sistemas de los dos teólogos, pero son sus propuestas de resistencia y de lucha no-violenta las que los encuentran. 
Si la comprobación de todo sistema de pensamiento, ya sea filosófico o teológico, es la praxis de su Verdad, entonces tendremos que encontrar en nuestros teólogos cual era su Verdad. Aunque King Jr., no desarrolló un sistema tan contemplativo como el de Bonhoeffer, no podemos decir que uno hubiera sido más Cristiano que el otro. La diferencia estriba en el momento en que ambos concibieron cuál fue el momento de su conversión. Para Bonhoeffer, llegó con la revelación del Sermón de la Montaña, para King Jr., con el incidente de los autobuses de Montgomery. 
Para ser honestos, tenemos que decir que el Cristianismo de Bonhoeffer hasta su llegada a E. U. a estudiar en el Seminario Teológico de la Unión, era un Cristianismo burgués. Sin embargo, el contacto con la comunidad afroamericana le permitió reflexionar en la amalgama de colores, y matices con que cuenta la comunidad mundial Cristiana. Si comparamos, el Cristianismo de Bonhoeffer tenía como trasfondo un Luteranismo rígido, marcado por la solemnidad de la liturgia europea blanca, y el Cristianismo de King Jr., contaba con el entusiasmo, la música y el desenfado de una comunidad de fe negra. Es en este contexto en donde Bonhoeffer encuentra las enseñanzas de Gandhi.
Por otra parte, King Jr. influenciado por el pensamiento de Reinhold Niebuhr en la universidad, además del ir y venir entre la iglesia y el mundo académico, va adquiriendo un sentido teológico más pragmático, antes de llegar a las enseñanzas de Gandhi. Así, en King Jr., la prueba de una idea se basa en la experiencia, esa será la tónica de todo su pensamiento. Praxis y reflexión son conceptos que en determinados momentos de su historia diferencian a ambos teólogos. Sin embargo, hay una constante en la vida de nuestros dos personajes, King Jr., la ha adquirido gracias a su bagaje religioso, Bonhoeffer la busca a través del análisis teológico: es la fe como una forma de estar en el mundo. 
El gran dilema al que se enfrentaron ambos teólogos, fue cómo usar la fe Cristiana sin reducirla a la fórmula, Dios está de mi lado, por tanto, puedo justificar incluso cualquier acto de violencia. Pero ellos creían que la esencia humana era la libertad. Tal libertad, acentúa la igualdad moral de todas las personas incluyendo a los enemigos. Para dar marcha a un programa de resistencia pacífica y de lucha no violenta, ellos requerían un fundamento teológico, ese fundamento fue “la presencia de Dios en la tierra”, que como ya habíamos mencionado, era una idea liberal. 
Hacia 1933, cuando Hitler llega al poder, el Protestantismo Alemán no tenía la formación que se requería para enfrentar al Estado. Además, por desgracia el fascismo, el nacionalismo y el racismo ario estaban envueltos en una retórica Cristiana. Bonhoeffer no podía usar las estructuras del Estado para enfrentar al nazismo, por tanto tuvo que ir al Sermón de la Montaña para crear un concepto conocido como vida en comunidad. La vida en comunidad, era la vida del discípulo, era el ashram hindú, una especie de escuela en donde se aprendía el amor y el servicio. Ese fue el paralelo que Bonhoeffer usó al volverse discípulo de Gandhi. Y Gandhi basó muchas de sus enseñanzas en Jesús y el Sermón de la Montaña. Además, el intento por conocer a Gandhi y a sus enseñanzas tiene como propósito derrotar al Nazismo, al anticristo como lo llamaría Bonhoeffer. 
Por el contrario, King Jr., usó la retórica del discurso democrático para luchar contra el racismo y la opresión sistemática de la comunidad negra. Cristo proporcionó el espíritu de amor y la motivación, mientras que Gandhi proporcionó el método. La justificación ideológica hallada por King Jr., unió tanto la desobediencia civil y la lucha no-violenta como una forma de dialéctica. De este desarrollo dialéctico, surge la filosofía de la acción no violenta como sinónimo del amor sufriente de Jesucristo. Ya el trasfondo de una comunidad marcada por la violencia y la represión, le había dado a King Jr. la forma sobre cómo dirigir su lucha, es decir, el sufrimiento de la comunidad negra sería el arma redentora para obtener justicia. 
Bonhoeffer y King Jr. entendieron que la ética comunitaria es inherente a la ética de amor. La resistencia no-violenta apunta a la bondad como arma de poder. La resistencia pacífica es un medio y no un fin. Medio por el cual ambos teólogos combatieron la violencia generada por la guerra y los crímenes de una sociedad blanca que se sentía superior. Ellos sabían, que la ética del amor proporcionaría leyes que pusieran fin a la discriminación, la desigualdad social, el racismo, la voluntad de poder y la violencia. 
En el centro de ambas teologías, se encuentra la dignidad del ser humano. El legado del discurso teológico de Bonhoeffer y King Jr. es la congruencia lograda en la socialidad y la solidaridad centradas en la paz, la justicia y la resistencia. 
Si bien, King Jr. no participó en ninguna acción violenta que le trajera la muerte como consecuencia, si escandalizó al mundo de sus días, pero sobre todo escandalizó a los violentos, a los cobardes, a aquellos quienes piensan que matando pueden terminar con una idea. Por otra parte, pareciera que Bonhoeffer traicionó su vocación pacifista y su amor por el Sermón de la Montaña, al participar en el atentado contra la vida de Adolfo Hitler. Sin embargo, dentro de la tradición y enseñanza de la lucha no-violenta, probablemente él apeló al principio de la defensa propia. Es decir, si no se puede proteger a la familia o la comunidad, entonces uno puede ser violento con el opresor mediante la defensa propia, si uno tiene la fuerza y la convicción para morir. El deseo de matar es inversamente proporcional al deseo de morir.
La defensa propia no es cobardía, no es una acción usada por los cobardes para esconderse. Y creo que Dietrich Bonhoeffer apeló a tal método, primero para defender a su comunidad, la de los débiles y segundo, para ser un instrumento dentro del proceso mimético, un chivo expiatorio. Un resumen de los aspectos básicos de la lucha no-violenta podrá clarificar mi postura:
1.- La resistencia no-violenta no es un método para cobardes. Es todo lo contrario, se necesita fuerza y valentía para no responder violentamente al opresor.
2.- La lucha no-violenta no intenta derrotar o humillar al opresor, sino busca ganar su amistad y comprensión.
3.- El ataque, está dirigido contra las fuerzas del mal, más que contra las personas que ejercen violencia. 
4.- Se necesita disposición para aceptar el sufrimiento sin tomar represalias. 
5.- No sólo evita la violencia externa, sino también la violencia interna. Es decir, se niega a odiar. 
¿Tuvieron sentido las muertes de King y Bonhoeffer? Como lo respondí desde el inicio, sí, sí tuvieron sentido. Si miramos sus muertes dentro del marco de la lucha no-violenta, ambos teólogos experimentaron el dolor y el sufrimiento que experimentó su maestro, Jesucristo. Ellos no se miraron como individuos tratando de alcanzar redención para sí mismos solamente, ellos buscaron redención para sus comunidades de fe, para sus hermanos, para los más débiles. Pero sobre todo, intentaron cambiar un mundo dominado por la violencia, intentaron crear puentes de entendimiento entre razas y religiones. No pretendieron hacer pasar al Cristianismo como la única religión ni la verdadera, sino intentaron usar todas las armas disponibles a su alcance para crear una comunidad de fe mundial. 
Si pudiéramos hacer una interpretación no-violenta de las palabras de Jesús cuando dijo: “los cielos sufren violencia y sólo los valientes lo arrebatan”, estaríamos validando el método y la acción de Dietrich Bonhoeffer y Martin Luther King Jr. que nos enseñaron a amar a través de la reflexión intelectual, la praxis teológica y la ética del amor combativo. 
Bibliografía:
Clara Serfty & Néstor Tatu, La no-violencia a través de sus guías: Silo, Martin Luther King Jr. y Gandhi, Biblioteca digital de la no-violencia, 2008, humanipedia.org
McBride Jennifer & Willis Jenkins (ed.), Bonhoeffer y King jr. Their legacies and Import for Christian Social Thought, Fortress Press, 2010.

PRONUNCIAMIENTO DE LA IGLESIA EVANGELICA LUTERANA DE COLOMBIA.


Iglesia Evangélica Luterana De Colombia Personería Jurídica Especial No. 0322 del 20 de Febrero de 1998 Nit.: 860.015.164-5 Calle 75 # 20 c – 54 Tel: 212 5735 – 743 4867 Telefax: 212 5714 http://www.ielco.org email: ofcentral@ielco.org A.A: 51538 –

Bogotá D.C. – Colombia Bogotá, 19 de enero de 2019

“La justicia traerá para siempre paz, tranquilidad y confianza”. Isaías 32:17 La Iglesia Evangélica Luterana de Colombia – IELCO, aboga por el goce de los Derechos Humanos y la paz en el país y rechaza todo acto violento que siembre miedo y atente contra la vida digna de las personas.

Nos unimos en solidaridad y compromiso con las familias de las víctimas del carro bomba en la Escuela de Policía General Santander, que el pasado 17 de enero registró el asesinato de 21 personas y 68 heridos en Bogotá, entre quienes se encontraban jóvenes cadetes en formación. Igualmente rechazamos las acciones violentas que durante los últimos meses se han perpetrado contra líderes sociales y defensores de Derechos Humanos especialmente en los territorios periféricos de nuestra nación.

Clamamos por Verdad y Justicia ante el grave recrudecimiento de la violencia, el retroceso en la salida negociada al conflicto armado y los hechos comprobados de corrupción que permean al Estado. Ante la militarización del territorio, la restricción de las libertades democráticas y el escalamiento de los enfrentamientos bélicos oramos para que se retomen las negociaciones entre el Gobierno Nacional y la guerrilla del ELN, insistiendo en que la paz, como un derecho constitucional, nos corresponde tutelar a todas y todos y particularmente al Gobierno Nacional.

Su servidor en Cristo,

Rev. Atahualpa Hernández M.

Obispo Presidente.

Calle 75 # 20 c – 54 Tel: 212 5735 – 743 4867 Telefax: 212 5714 http://www.ielco.org email: ofcentral@ielco.org A.A: 51538 – Bogotá D.C. – Colombia

Remitido al e-mail

¿Dietrich Bonhoeffer o Martin L. King Jr.?


Publicado: 24 de enero de 2019 13:39 PST Su martirio visto a través de su método de lucha.
Los hombres iluminados con la luz se entienden que aquellos que podrían desear, o consultar, es <<nada>> frente a lo que todas las criaturas desean, quieren y saben. Todo eso se debe a mi voluntad particular y se abandona con todas las cosas en Bien Eterno.
 (Desconocido, siglo XVI, Alemania)
No sólo es que tanto Dietrich Bonhoeffer y Martin Luther King Jr. hubieran muerto a los 39 años de edad. Ni que ambos hubieran sido ejecutados. Ni que hubieran sido Cristianos. Ni que hubieran sido dos de los teólogos más brillantes del siglo XX. Sino es la sospecha que los mártires de los rangos, la dirección de Francesc Torralba [1]

¿No es sospechoso reflexionar sobre el hecho mismo de su muerte? Es decir, no la muerte como martirio, sino  el método  que ha tenido para alcanzar el destino que tuvieron lugar: asesinados. Si se trata del reduccionismo sobre el fin de los medios de comunicación, se encuentra una posibilidad sobre la metafísica del destino, en el plano de la existencia, la probabilidad de volvernos todos los mártires. Sin embargo,  el martirio no nos vuelve bien en sí mismo , ni siquiera creo que el Rey Jr. puede ser un lugar adecuado para alcanzar el ideal, por el contrario,  son las acciones que tomamos en la vida que nos marcan el camino de la existencia para alcanzar nuestro destino.  
“¿O has de saber qué otros dieciocho, sobre los que cayó la torre de Siloé y el mató, eran más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalén? (Lucas 13: 4) En esa ocasión, Jesús no sólo estaba acusando a todos aquellos que creemos más justos por no morir de forma trágica, también estaba hablando de la igualdad de los hombres ante la muerte. 
De este modo, no podemos considerar las muertes trágicas de estos dos grandes héroes de la fe, como corolario de la vida Cristiana, antes bien, el énfasis está en las acciones que dan sentido a su vida. ¿De qué acciones estamos hablando? El rey Jr. usó la desobediencia civil y la resistencia pacífica con el propósito de acentuar el sufrimiento del discipulado. Mientras tanto, en este caso, en la lucha contra la violencia violenta como símbolo del derecho a la resistencia al mal, en este caso, al mal simbolizado por el nazismo.
A partir de sus respectivas luchas, podríamos decir que la batalla que ambos libraron fue en contra de la superioridad racial. Si bien, en dos contextos diferentes, Bonhoeffer en una Europa invadida por el imperativo kantiano [2], que se volvió el mal de los arios; y King Jr. en una Norteamérica dominada por una teología calvinista blanca; no nos queda más que preguntarnos: ¿cuál de las dos interpretaciones teológicas sobre la resistencia Cristiana deberíamos adoptar? Y aunque, en el siglo XXI, el creyente se puede tener en cuenta otras formas diferentes de resistencia y lucha, lo importante es conocer las respectivas tecnologías con el propósito de adoptar el mar, el pacifismo y el tipo de violencia. Bonherfeciana, o en el mejor De los casos, emprender nuestro camino.
Para tal efecto, tendremos que considerar los aspectos de las palabras de Bonhoeffer y de King Jr., tales como:
La imagen del Dios bíblico en cada uno de ellos. Sus influencias teológicas. Su visión de resistencia y lucha.  La imagen de Dios en las teologías de D. Bonhoeffer y ML King Jr. 
Me gustaría empezar por el análisis de King Jr. Más adelante, veremos que King Jr. La fuente de las fuentes del liberalismo, pero sus primeras influencias, sin duda alguna, están basadas en la fe ortodoxa. De hecho, todo el lenguaje que el reverendo King utilizaría en sus discursos proveniente de las imágenes tomadas del AT Una de esas imágenes era la del hombre. Mirar al hombre como imagen de Dios, le proporcionó un Rey la base para su lucha por los derechos humanos y civiles. Esta misma relación paradójica, también le hizo preguntarse por las desigualdades raciales entre blancos y negros. 
¿Cómo es posible que el hombre sea la imagen de Dios tenga que ser esclavo?
La respuesta a la pregunta que el Rey se formulará de manera continua, se hará tener una mayor conciencia sobre la situación de la comunidad afroamericana en la UE Fue así, por el medio de la fe de sus antepasados, que el Rey se puso en contacto con los conceptos como el Amor, la esperanza y el sufrimiento. 
La imagen del ser humano como el ser dual, es decir, compuesto por el alma y el cuerpo, creada en el rey La visión del sufrimiento como factor liberador del alma. En este sentido, la imagen de Dios en el rey contiene una alta dosis de platonismo Cristiano. Ese platonismo, también lo que se utiliza para utilizar la esperanza escatológica como escape del sufrimiento temporal. 
Sufrimiento y liberación fueron conceptos básicos de la teología de King. El pueblo de Israel se convirtió en una meta para el futuro blanco. El lenguaje del rey, el lugar lleno de visiones, los sueños, las montañas altas, la música, los faraones, etc. La única diferencia entre el lenguaje del rey y el AT, era la violencia del Dios bíblico. El Dios del Rey no era violento, ni buscaba revancha, era la radicalidad del sermón de la montaña revelada en Jesucristo. 
Así, la imagen del Dios de Martin Luther King Jr. era el Dios liberador que sufrió al lado de los oprimidos, un Dios que se ve como un purificador del alma, por el medio del cual, invariablemente el hombre es libre. Era la imagen de un Dios misericordioso pero también complaciente con el dolor. Y un dolor con el que se rompieron las estructuras raciales de poder, porque el dolor al ser purificador, también tiene más fuerte al ser humano.
Por otra parte, en Dietrich Bonhoeffer es el concepto de Dios como justiciero. El capítulo dedicado a Sermón de la montaña, en su libro El precio de la Gracia, puede ayudar a hacer un resumen sobre cómo era la imagen de Dios de Bonhoeffer.  
Para empezar, Bonhoeffer hace una distinción entre seguidor y discípulo. Para él, claramente el Sermón está dirigido a los discípulos de Jesús. Un discípulo para el amor es aquel que deja para el maestro, quién acepta el desafío planteado para Jesús, sin ningún tipo de afecto, ni el amor, ni la vida. En ese sentido, todas las bienaventuranzas están dirigidas a sus discípulos. Mientras el Sermón avanza, el discípulo se vuelve más visible porque él es quien llora, y será consolado, es el hombre y la humilla de espíritu, una causa de su renuncia a todo derecho propio, es quien tiene hambre y sed de justicia pero sabe que Dios será su defensor, es el misericordioso, es el corazón limpio, es el perseguido, es el que ha renunciado a todo. 
La comunidad de los bienaventurados es la comunidad del crucificado. Son los que apuestan a todo o nada. 
Siguiendo esta lógica, la comunidad de discípulos se diferencia del futuro porque ha puesto toda su voluntad en los pies del Señor. No ponga su fe en la esperanza, sino en el sufrimiento. Un sufrimiento que haya logrado por su separación del orden político-jurídico. Es decir, la comunidad de discípulos no está ligada a lo político nacionalista. Su arma de resistencia al mal es simplemente no oponerse a éste. Pero el discípulo está obligado a expresar su comprensión del derecho a hacer el mal. Incluso Bonhoeffer llega más lejos al decir: “el sufrimiento voluntario es más fuerte que el mal, es la muerte del mal”.
Si esta es la imagen de Dios que tenía Bonhoeffer, cabría preguntarnos: ¿Qué hemos tenido que participar en una reunión contra Adolf Hitler? ¿En qué consiste? ¿Por qué usar la violencia como método?
En las partes siguientes intentaremos encontrar la respuesta a esta cuestión.
1 Francesc Torralba es escritor de: Los maestros de la sospecha. Torralba compara y sintetiza el pensamiento de Marx, Freud y Nietzsche, aportando una explicación sobre el tema de lo que estos tres pensadores son un referente para el pensamiento contemporáneo.
2 Onfray, Michel, El sueño de Eichmann, Editorial Gedisa, Barcelona 2009.
Bibliografía:
W. Wills, Richard: Martin Luther King Jr. y la imagen de Dios. Oxford University Press, 2009 Bonhoeffer, Dietrich: El precio de la gracia, Ediciones Sígueme, Salamanca 1968.

La Teología Sale A Las Calles.

Matar a Hitler


Un libro de sus años barceloneses y una nueva biografía traen al presente a Dietrich Bonhoeffer, teólogo alemán ejecutado por intentar asesinar al Führer

Otros 20Conéctate Enviar por correo Imprimir ALEJANDRO SIMÓN PARTAL T

4 ENE 2019 – 19:34 CET

Dietrich Bonhoeffer, retratado en 1935.
Dietrich Bonhoeffer, retratado en 1935. BPK / STAATSBIBLIOTHEK ZU BERLIN

Apuntaba Hegel que los grandes hombres son aquellos que en su tiempo tuvieron conciencia de lo que era necesario. Dietrich Bonhoeffer (Breslau, 1906), además de uno de los teólogos más importantes del siglo XX, fue un hombre que tuvo esa conciencia, que él llamó “teología de lo concreto”, y que llevó hasta las últimas consecuencias: morir por intentar salvar al resto. Rompió la distancia entre pensamiento y acción, y ello lo destinó a ser un profesor que en clase enseñaba que Cristo significaba libertad, a ser pastor para crear comunidad y, finalmente, a acabar ahorcado en el campo de concentración de Flossenbürg, acusado de estar detrás de la conspiración que intentó asesinar a Hitler.

A pesar de lo prematuro de su muerte, dejó una obra que ha marcado el pensamiento teológico contemporáneo, y que hoy sigue suscitando un profundo interés. Buena prueba de ello es la reciente publicación de la biografía Extraña gloria. Vida de Dietrich Bonhoeffer, escrita por el profesor Charles Marsh y publicada por Trotta, editorial que el pasado 2018 también ha editado las cartas y textos escritos durante la temporada que el pensador alemán pasó en Barcelona, en la Comunidad Evangélica de la capital catalana, y que se recogen bajo el título de Comunidad y promesa.

En 1939, Hitler anunció su objetivo de destrucción de la raza judía. Y el teólogo decidió pasar a la acción

Hijo de familia numerosa, culta, comprometida y adinerada —su madre era condesa y su padre fue uno de los psiquiatras más importantes de Alemania—, espiritual sin llegar a ser estrictamente religiosa, el joven Dietrich sintió muy pronto la llamada de la fe: ya de niño jugaba a bautizar en el jardín de su casa, y con 13 años sentenció en una comida familiar que él solito se encargaría de reformar la Iglesia. Poco después de la muerte de su hermano mayor, al que un proyectil alcanzó de lleno en la Gran Guerra, Dietrich anunció a su familia que había decidido hacerse teólogo. Sus primeros viajes, a Roma, donde vivió apasionado la Semana Santa, y luego a Trípoli y España, fueron labrando su fe. En Barcelona vivió meses alegres y tuvo tiempo para recorrer el país, desde el Rastro de Madrid, donde compró un óleo “a mi parecer muy bueno e interesante, firmado por Picasso”, hasta Sevilla, donde quedó embelesado con “la cantidad de muchachas bien ataviadas y de una distinguida belleza que se ven por la ciudad”. Ya durante esos años de juventud fue comprobando cómo su vocación espiritual se iba volviendo cada vez más humanista, más concienciada de lo que acabaría llamando un “cristianismo arreligioso”, que se centraba en el lenguaje del amor, y no en las otras perversiones a las que se acercaba lo religioso.

Matar a Hitler

Como recuerda Charles Marsh en esta quizá definitiva biografía, ya en la primera frase de su tesis doctoral advertía: “En este estudio, la filosofía social y la sociología se utilizarán al servicio de la teología”. Pero verdaderamente era él el que se ponía al servicio de los otros, a la atención de los demás. Y este sentimiento se solidificó durante su primer viaje a Estados Unidos, en septiembre de 1930, donde conoció al profesor Reinhold Niebuhr, un teólogo que defendía que “la pregunta sobre cómo analizar la situación social para responder a sus necesidades era más relevante para la teología que todo el análisis morfosintáctico al que se veían sometidas las sagradas escrituras”. El coraje y la honradez del profesor acabó contagiando al joven alemán, cuya visión de la teología cambió definitivamente cuando oró junto a los negros de Harlem en la iglesia Abisinia. A partir de ese momento su teología pasó a ser más accesible, que no evidente, y, como apunta Marsh, comenzó a buscar en las tradiciones cristiana y judía la inspiración para la paz y los valores de la ciudadanía.

Sin embargo, mientras Dietrich crecía como persona en Estados Unidos, su país se hundía en el fascismo. En una carta recibida, su hermano Klaus le avisaba del auge de la extrema derecha, y advertía que si esos sentimientos conseguían captar también a las clases cultas, pronto sería “el fin de esta nación de poetas y pensadores”. No se equivocaba. Poco tiempo después, el 30 de enero de 1933, Hitler fue nombrado nuevo canciller del Reich. El nazismo llegó al poder, a las facultades y a grupos eclesiásticos que acabaron formando los Cristianos Alemanes (CA), que afirmaban que “Dios había escogido un nuevo Israel, el volk alemán. Llegaron incluso a convencerse de que Jesús no había sido judío”. La barbarie se consolidó el 7 de abril, cuando el Reichstag aprobó el párrafo ario. Bonhoeffer, ya casi en calidad de disidente teológico, decía a sus alumnos que “la única esperanza estaba en el bebé nacido de padres judíos, no casados, en el apartado poblado de Belén”. Expulsado poco a poco de la Universidad, siguió ofreciendo su magisterio en la dirección de seminario de la Iglesia Confesante en Finkenwalde, un espacio libre de nazismo al noroeste de Berlín. Entre sus discípulos conoció a Eberhard Bethge, que acabó siendo su fiel compañero hasta el final, y quizá el gran amor —no consumado— de su vida.

Matar a Hitler

A principios de 1939, Hitler anunció su objetivo de destrucción total de la raza judía. Y el teólogo decidió que había llegado la hora de pasar a la acción. Entró a formar parte de la resistencia clandestina con un único objetivo: matar a Hitler. Mientras tanto no dejaba de escribir. En su libro Ética (Trotta, 2000) apuntaba que “la Iglesia guardó silencio cuando debió haber gritado, porque la sangre de los inocentes clamaba al cielo”. En la resistencia duró hasta el 13 de marzo de 1943. Ese día un compañero introdujo una bomba de relojería en un avión al que debía subir Hitler. Pero el detonador falló.

Cuando llamaron a la puerta de su casa, la noche del 4 de abril de 1943, Bonhoeffer estaba sentado en el escritorio de roble donde tantas horas había pasado desde su infancia. Antes de que se lo llevaran, le dio tiempo a esconder el manuscrito de esaÉtica entre una viga. Durante su duro cautiverio, a pesar de lo limitado del papel, siguió redactando cartas y escritos que Bethge reuniría más tarde en el famoso libro Resistencia y sumisión (Sígueme, 2008), convertido hoy en un clásico de la literatura teológica.

En Barcelona vivió meses alegres y pudo recorrer el país, desde el rastro de Madrid hasta Sevilla

La noche del 8 de abril fue declarado culpable y condenado a muerte. A la mañana siguiente, él y otros compañeros fueron conducidos desnudos a la horca. El médico del campamento que lo acompañó en sus últimas horas afirmó que vio al pastor “arrodillado y rezando fervorosamente a Dios”. Añadió que, de nuevo, en el lugar de la ejecución, había pronunciado una breve plegaria, antes de subir los últimos escalones “valiente y sereno”. Quizás fueron los versículos 19-20 del salmo 119, el más largo de todos los salmos, que tanto lo acompañó: “Mi alma se consume deseando tus juicios en todo tiempo”. Pero sus posibles últimas palabras que pasaron a la historia fueron: “Esto no es el fin para mí; es el comienzo de la vida”. Tenía 39 años.

Comunidad y promesa. Dietrich Bonhoeffer. Traducción de Dámaso Eslava y Olga Albasini Trotta, 2018. 264 páginas. 19 euros.

Extraña gloria. Vida de Dietrich Bonhoeffer. Charles Marsh. Traducción de Fernando García Mendívil. Trotta, 2018 568 páginas. 35 euros.

https://elpais.com/cultura/2019/01/04/babelia/1

“No ha habido interés por la historia de las ideas, y la religión forma parte de ella” El académico catalán Antoni Gelonch acaba de publicar un libro sobre Lutero.


 “Es una figura que debe interesar porque si no es imposible entender nuestra sociedad”, dice.

AUTOR Jonatán Soriano BARCELONA 17 DE DICIEMBRE DE 2018 17:00 h Gelonch, sosteniendo un ejemplar de su última obra. / Jonatán Soriano Para Antoni Gelonch (Lleida, 1956), Lutero era un buscador de la verdad. Con esa definición comienza el primer párrafo de su último libro, Lutero.

Buscando la verdad, cambió la historia. Se trata de una obra de aproximación al personaje impulsor de la Reforma, y no una biografía.  Un retrato exhaustivo, con tintes propios de quien ama la historia, y que constituye uno de los primeros escritos en catalán sobre el reformador alemán. “El afán es entender nuestra civilización, y para ello, a mi entender, si no se conoce a Lutero no se puede conocer esta civilización”, explica Gelonch. Desde el salón de su casa, con vistas a la Avenida Diagonal de Barcelona, y esquivando el murmullo del tráfico cotidiano y de quienes no se detienen en él, Gelonch sostiene un ejemplar de su libro, sobre el que habla en primer lugar para después dar paso a una amplia reflexión sobre la idea del pluralismo, la realidad de la intolerancia y el peligro de no conocer la historia.    Según explica el académico, el libro es consecuencia de una exposición de grabados sobre la Reforma y la Contrarreforma. / Jonatán Soriano Pregunta: ¿Por qué este libro? Respuesta: Este libro tiene una cocción muy lenta y se llega de una manera casual. Lo he hecho partiendo de los grabados. Como hicimos la exposición “Imágenes para creer” el año pasado, que era sobre cómo católicos y protestantes utilizaban las imágenes entre los siglos XVI y XVIII, forzosamente tenía que entender y conocer bien la Reforma. A través del grabado comencé a ver las divergencias teológicas entre Lutero y la Iglesia Católica Romana, y el personaje me interesó. Pero desde el principio tuve claro que no quería hacer una biografía, porque creo que las biografías no dan la imagen real del personaje. Yo quería presentar a Lutero bajo diversos aspectos. Por tanto, en el libro hay capítulos sobre Lutero y la economía, Lutero y el poder, su evolución teológica, su relación con el arte y con la educación. Me interesaba destacar estos aspectos.  Después hay otros capítulos destinados a la figura, la personalidad de Lutero. Son tres en total. Uno es “En la intimidad de Lutero”, donde explico cuál era el ambiente donde él vivía y se desarrollaba; otro llamado “Amigos, enemigos y odiados”, porque como buen personaje disruptivo de la historia, Lutero tuvo amigos, enemigos y odiados; y todavía hay dos capítulos más relacionado con la figura de Lutero: “Erasmo y Lutero”, donde intento explicar las divergencias entre humanistas y reformados, y “El antisemitismo de Lutero”, porque he querido hacer una aproximación a la figura de Lutero sin priorismos. Lo que quiere decir que no he pretendido hacer una hagiografía ni mi objetivo era la descalificación. Como todos los personajes históricos, Martín Lutero tiene luces y sombras, y no he querido destacar unas más que otras. Por ejemplo, el título del libro es “Buscando la verdad, cambió la historia”, y yo creo sinceramente que Lutero buscaba la verdad. Lo que pasa es que cuando se tiene una visión tan clara de lo que se quiere hacer en la vida, todo lo que no coincide con esa visión no es útil, y por tanto se rechaza. Y en ese rechazo Lutero era muy radical, porque su carácter era fuerte, pero lo entiendo. Solamente con un carácter fuerte se puede hacer una reforma de la iglesia porque se tiene que luchar.  En su caso se trataba de una nueva doctrina que tenía que abrirse paso en un mundo mayoritariamente católico con una iglesia muy aceptada. Lo que también he querido destacar es que Lutero no es una seta que aparece, sino que lo hace cuando lo tenía que hacer. Se daban unas circunstancias que provocaban que mucha gente anhelase la reforma de la Iglesia Católica Romana. Además, ya habían habido otros intentos antes. Hay un capítulo sobre ello en el libro. Lo que digo es que Lutero es un eslabón de un proceso que comienza en el siglo XII, cuando mucha gente empieza a considerar que la Iglesia Católica se ha desviado de la pureza evangélica. Entonces aparecen los valdeses o los husitas, entre otros. Pero el peso de la Iglesia Católica todavía es muy importante y aplasta estos movimientos, que tampoco tienen mecanismos de difusión.    Una imagen de Katharina Von Bora en el interior del libro. / Jonatán Soriano La ventaja de Lutero es que contará con dos elementos que los otros no habían contado. Uno es la imprenta que, como él dice, es una bendición de Dios, porque le permite llegar a mucha gente. El otro elemento es su coalición, ganadora para las dos partes, con algunos príncipes y nobles alemanes. Él considera que si no tiene la espada, difícilmente ganará el verbo, y a los nobles les interesa porque es una manera de desligarse, aparte de sus convicciones teológicas, del poder del emperador y de Roma. Esto le traerá a Lutero algunos dolores de cabeza, como su posicionamiento en la Guerra de los Campesinos, pero eso le permitirá hacer avanzar y consolidar la Reforma, que si no hubiese sido liquidada por el poder conjunto del emperador y la Iglesia Católica. 

  P: Con todos los respetos, ¿qué hace una persona católica escribiendo sobre Lutero?

R: Lutero es una figura principal de la historia y todavía hoy en Europa. Tengas la confesión que tengas, es una figura que debe interesar porque si no es imposible entender nuestra sociedad, la construcción de Europa o las maneras diferentes de entender la civilización que hay entre católicos y protestantes. Me parece que es interesante que lo haga un católico porque si lo hiciese un protestante, quizás habría cosas que no las podría decir con tanta contundencia. Porque los protestantes, aquí, tienen conciencia de minoría y de Lutero lo ven todo bueno.  Mi aproximación ha sido para conocer el personaje. He leído mucho sobre Lutero porque me interesaba cómo podía aproximarme al personaje. También tenía otro hándicap, que es que en catalán no había prácticamente nada publicado y me he tenido que basar en textos, básicamente, en francés e inglés. El afán es entender nuestra civilización, y para ello, a mi entender, si no se conoce a Lutero no se puede conocer esta civilización. No se puede entender porqué Angela Merkel tiene unos determinados posicionamientos y Matteo Salvini tiene otros. Esto se tiene que explicar yendo a las fuentes de este personaje.  O sea, su ideal de austeridad, de lucha contra la usura, de no intermediación, de la importancia de la palabra dada, de no estirar más el brazo que la manga y de buscar la salvación a través del trabajo de cada día, diciendo que el escándalo no es la riqueza sino que es la pobreza, todo esto configura una Europa que todavía hoy es visible. Por eso me interesó el personaje, porque me interesan los fenómenos que son disruptivos, que marcan un antes y un después. La Reforma protestante es uno. Y para entender el movimiento hay que entender al personaje que lo impulsó de la manera más decisiva. Y es un personaje con muchos contornos. 

  P: ¿Hacia dónde va ese interés por las “divergencias teológicas” del protestantismo?

R: Mi relación con el protestantismo ya tiene tiempo porque viví siete años en Francia y la mayoría de mis amigos allí, curiosamente, eran protestantes. Fui a cultos y tuve conversaciones con pastores. Esa relación no ha sido nunca de rechazo por mi parte. Es cierto que, a veces, tengo la sensación que aquí los protestantes se quejan más de lo que sería necesario. Yo siempre les pregunto si hacen suficientes esfuerzos para ser conocidos, porque quejarse de que los demás no los quieren lo suficiente puede indicar que tampoco se han hecho querer. Es una relación muy compleja y que viene de muy lejos. En Francia no se da porque la situación allí está mucho más normalizada en este sentido. Desde la Revolución francesa, los protestantes tienen todos los derechos cívicos y el culto está asegurado.  La sociedad española ha sido muy cerrada. Siempre pongo el ejemplo de que España es uno de los pocos países en los que, a finales del siglo XIX, un pensador católico, Menéndez y Pelayo, es capaz de escribir un texto titulado Historia de los heterodoxos españoles. Cuando uno habla de “heterodoxos españoles” quiere decir que hay una manera ortodoxa de ser español y que el mismo Menéndez y Pelayo resume en una frase: “España es luz de Trento y martillo de herejes”. Si a finales del siglo XIX todavía estamos así, se puede suponer que ocurrió en los siglos XVI, XVII Y XVIII, en cuanto a persecución.  Lo que a mí me parece es que esta sociedad que es poco tolerante, que acepta muy poco al otro, tiene como una de las bases de su intolerancia el hecho de que la Reforma no llegase. No digo que sea tan importante que la Reforma triunfase, como el hecho de que no llegase. Se instaló un pensamiento único que hizo que no hubiese debate con quiénes piensan de otra manera. Y esto ha conformado una sociedad muy intolerante. Pondré el mismo ejemplo con la Revolución francesa. Como en el Estado español nunca ha triunfado una revolución liberal, esto hace que haya un pensamiento único, que haya una sola manera de ser español. Por tanto, como ciudadano me pregunto por qué esta sociedad se ha conformado así, y lo ha hecho porque no hemos llegado nunca a los grandes hechos históricos. Lo que crea esta sociedad donde el debate no se acaba de entender ni se acaba de tolerar. Esto es muy peligroso y quiero preguntarme por qué somos así. Y, en parte, somos así porque la Reforma protestante no llegó.    P: ¿El debate sobre el laicismo se plantea desde esta base? R: Una sociedad intolerante produce movimientos pendulares. Este es un país que puede pasar del nacionalcatolicismo al laicismo poco reflexivo. Nunca hay término medio. O todo se conforma al hecho religioso o nada se conforma al hecho religioso. Y esto tiene una relación con la intolerancia. O tú eres español de manera ortodoxa, y por tanto católico, o el hecho religioso es expulsado del espacio público. Pueden haber algunas razones comprensibles. Cuando se tiene un empacho de nacionalcatolicismo, se puede tender hacia lo contrario. El exceso de clericalismo del siglo XIX comporta la aparición del anticlericalismo, que es tan radical como el clericalismo en esta idea de pensar que se tiene la razón.    Entre otros estudios, Gelonch ha cursado Derecho y Farmacia. /Jonatán Soriano Ahora estamos en el anticlericalismo más primario, es decir, el hecho religioso no existe, es antigüedad, hay que ser modernos. Pero esta sociedad no es sólida. No puede encontrar términos medios que puedan acomodar a todo el mundo. Cada uno tiene que imponer su verdad. Esto ocurre porque hay excesos por parte de ambos lados, es decir, un exceso del hecho religioso o una anulación de la presencia del hecho religioso.  Deberíamos encontrar un equilibrio. El hecho religioso existe, y expulsarlo me parece incorrecto, pero también me parece incorrecto que se quiera imponer una determinada doctrina en el espacio público. La Iglesia Católica tiene que reflexionar mucho sobre la utilidad del enseñamiento católico. Me parece que no es difícil constatar que hay un problema cuando en Cataluña el 25% de la educación está en manos de la Iglesia Católica y la frecuentación religiosa es del 5%. Por tanto, la Iglesia Católica debe preguntarse si estos grandes centros educativos sirven para la transmisión de la fe o son escuelas privadas sin más. Por otro lado, los anticlericales y laicistas siempre ven las escuelas católicas, aquí hay pocas protestantes, como de élite y perpetuadoras del sistema elitista. Esto es falso porque también hay escuelas católicas en zonas con problemas sociales graves, pero es más fácil atacar a los escolapios de Sarrià que a la escuela de los jesuitas del Clot.    P: Entonces, los protestantes en España hemos crecido a partir de una relación de queja.  R: El protestantismo no arraigó aquí porque se dieron una serie de circunstancias que no lo hicieron posible. En el libro destaco cuatro de ellas. No puedo hacer una suposición de lo que hubiese ocurrido si hubiera arraigado, porque sería una invención y procuro ser riguroso. Como decía, no es tan importante que no arraigase sino que no hubo la oportunidad de contraste.  Aquí se impuso un pensamiento único y los protestantes han recibido mucho. Han sido perseguidos por todas las dictaduras. Se les ha considerado el partido del extranjero, como decía Giscard D’Estaign. Por tanto, entiendo que tengan conciencia de minoría, y minoría perseguida. Tienen motivos sociológicos para considerarse como tal. Pero creo que no pueden quejarse de ser una minoría perseguida porque no saldrán nunca del bucle. Ahora, con las presentaciones del libro, muchas veces pido que me acompañen protestantes, y estoy descubriendo que van saliendo poco a poco y sin miedo de reivindicarse como protestantes, pero es curioso que un católico tenga que incitarlos a manifestarse como tales. Creo que los protestantes deberían hacer un esfuerzo para que personajes reconocidos de su confesión los reivindiquen públicamente, porque nadie hará ese esfuerzo por ellos.    Para Gelonch es imprescindible conocer la figura de Lutero para comprender la Europa actual. / Jonatán Soriano La comunidad protestante, que además es una comunidad históricamente dividida en diferentes denominaciones y esto es otra debilidad, se tiene que manifestar. Hablo de un protestantismo de tipo luterano o calvinista, pero cuando te encuentras con la realidad de los evangélicos, los pentecostales, todo aquello es otro mundo. Y resulta muy complicado establecer un puente porque no existen los protestantes, sino muchas parcelas diferentes y pequeñas. En este sentido creo que se tendrían que fomentar más acciones conjuntas. Deberían mirar de tener más presencia pública pero también recomiendo una cosa, en este sentido. Y es que cuando se haga presencia pública, no se intente adoctrinar.  Caen rápidamente en el combate de ideas y hay quién quiere conocer pero no ser convencido. En Francia me pasó en una iglesia. En el tiempo del aperitivo, después del culto, un hombre me preguntó si era católico y entonces me dijo que ya había conocido la verdadera fe y que tenía que convertirme. Yo le dije que no sabía si tenía ganas de convertirme porque es una decisión personal. Esto lo encuentro muy violento, porque si te aproximas para conocer una realidad no se puede ir más allá de lo que se está solicitando, porque si no se puede generar un rechazo. Habría que calmar esa mentalidad proselitista. Los protestantes harían muy bien en darse a conocer sin proselitismo, con el deseo de compartir las bases de su fe.    P: En otras entrevistas sobre el libro ha hablado de “pedagogía del miedo”. ¿Cómo  se relaciona con el protestantismo en la actualidad? R: Yo cuando hablo de pedagogía del miedo hablo del siglo XVI, no de ahora. Básicamente se trata de poner en marcha el tribunal de la inquisición, y entre 1560 y 1580, después del Concilio de Trento, se va a por todas. La época en la que hay más ejecuciones y condenas. Por tanto, durante veinte años, si alguien es protestante, deja de sentir ganar de serlo. Porque sabe que irá a galeras, o será azotado, o lo quemarán o tendrá que huir. Después de esos veinte años de intensidad, la inquisición se calma. Porque la gente tiene interiorizado que no puede pensar en ser aquello, porque si lo hace le puede pasar lo que le ha pasado a los otros. La pedagogía del miedo está siempre detrás de la gran punición de un sistema totalitario, y la inquisición no deja de ser un sistema totalitario. Consiste en juzgar la conciencia y hay una gran represión. Luego se instala el miedo. El franquismo es igual. Hay una gran represión durante los primeros años y luego miedo a hablar incluso de los recuerdos de la guerra. No creo que sea la situación actual de los protestantes.    P: No me refería tanto a las galeras, sino a esa idea de intolerancia con lo ajeno, lo desconocido.  R: No vienen buenos tiempos para las minorías. Se está instaurando un discurso, otra vez, que me parece peligroso y que es el de los buenos y los malos. Hay una manera de ser que es la que debe ser, una ausencia de debate y unas redes sociales que juegan un papel en todo esto. Y todo ello nos conduce hacia un futuro autoritario.  Europa es un continente que tiene miedo a perder lo que tiene, las pensiones y el estado de bienestar, pero también miedo al extranjero, que por otro lado es un miedo muy fomentado porque es miedo al extranjero pobre. Al extranjero rico no parece que se le tenga miedo. Todo este conjunto de miedos hace sociedades cerradas y rígidas, donde toda disensión es mal vista.  En este sentido, me da miedo el rebrote del autoritarismo en Europa, que no es exclusivo de los católicos porque en los países protestantes hay el mismo autoritarismo. Sólo hace falta mirar el lugar que ocupa la extrema derecha en Suecia, Dinamarca o Alemania, entre otros. Es un fenómeno de sociedades envejecidas, que no es muy dependiente de la adscripción religiosa, sino que se da con el envejecimiento y el miedo al futuro. Cuando se le tiene miedo al futuro se está dispuesto a hacer lo que sea para asegurar la situación presente.    P: Y usted, ¿cómo ha adquirido la sensibilidad para observar a otro colectivo que no es el suyo? R: He aprendido la tolerancia de mis padres, que eran católicos. Pero no me acerco tanto a un colectivo sino a una personalidad. Lutero me parecía muy digno de estudio y me acerco a él como una persona que tiene interés por la historia de su civilización, pero no tiene que ver con una adscripción religiosa. No me he dejado llevar por ningún priorismo. Realmente creo que Lutero buscaba la verdad.    La obra de Gelonch es uno de los pocos textos escritos en catalán acerca de Martín Lutero. / Jonatán Soriano P: ¿Y la encontró? R: Él encontró su verdad. Creo que lo hizo con el corazón abierto, el espíritu libre y con sinceridad. Desde el punto de vista teológico, quiso regresar a las fuentes. Hizo una evolución teológica muy rápida y eso conlleva el peligro de derrapar. Su verdad lo confrontó a él y a mucha gente que vivía con trauma la evolución de la Iglesia Católica Romana.    P: ¿Se le recordaría diferente de no haber sido un personaje religioso? R: Como he dicho, no me gusta la invención. Pero todos los personajes disruptivos son mal vistos porque van a por el poder establecido. No creo que su recepción sea muy diferente de la de otros. El problema aquí es que no ha habido interés por la figura de Lutero, ni por la historia de las ideas, y la religión forma parte de la historia de las ideas. Esto es algo que me preocupa. 
Leer más: http://protestantedigital.com/espana/46099/No_ha_habido_interes_por_la_historia_de_las_ideas_y_la_religion_forma_parte_de_ella

Jürgen Moltmann: Teólogo de la esperanza propone teología de la resurrección (Entrevista)


OCT 29

Publicado por Abad Husita

ROMA, Octubre 10, 2003 (alc). Las iglesias cristianas están ahora dispuestas a “una unión con Pedro, pero no bajo Pedro”, opinó el teólogo luterano Jürgen Moltmann, de 77 años de edad, considerado como promotor de la Teología de la Esperanza. En una entrevista con la revista italiana “Jesús”.

ROMA, Octubre 10, 2003 (alc). Las iglesias cristianas están ahora dispuestas a “una unión con Pedro, pero no bajo Pedro”, opinó el teólogo luterano Jürgen Moltmann, de 77 años de edad, considerado como promotor de la Teología de la Esperanza.

En una entrevista con la revista italiana “Jesús”, Moltmann señaló que los principales temas de reflexión teológica en la actualidad son “un nuevo modo de estar en la Iglesia y en las iglesias, pues en caso contrario se llegará al ateísmo”, así como retornar a la teologia de la resurrección.

“Los luteranos profundizaron mucho sobre la teología de la cruz, y los católicos sobre la de la encarnación. Ahora es necesario dar otro paso: retornar a la teología de la resurrección, que es el inicio de la nueva vida en Cristo, y reelaborarla”, declaró al mensuario, que publica la entrevista en su edición de septiembre.

Moltmann se convirtió al cristianismo en plena II Guerra Mundial. A los 17 años, cuando servía en el ejército nazi, sobrevivió a la Operación Gomorra de la Real Fuerza Aérea británica, que hizo llover fuego sobre Hamburgo, en julio de 1943.

Alli vio a uno de sus colegas, a su lado, ser despedazado por una bomba inglesa. Aquella noche, por primera vez, Moltmann invocó el nombre de Dios. Desde entonces se pregunta: “¿Por qué sigo vivo y no morí como los otros?”

Ese episodio inició su fe. “Mi primer contacto con Dios se produjo en su lado oscuro”, relató a “Jesús”. Preso, con sentimiento de culpa porque su pueblo inició la guerra, empezó a leer la Bíblia “casi por casualidad”, dijo.

En la prisión, hizo amistad con cristianos escoceses e ingleses. “Cuando, en 1948, recobré la libertad, no sabía a qué iglesia debería pertenecer, pero sabía que tenía que estudiar teología”, dijo.

Más tarde, entre 1953 y 1958, como pastor luterano en una pequeña comunidad de Bremen-Waserhorst, “me di cuenta de que la interpretación del texto bíblico debe estar ligada a la experiencia comunitaria que los hombres y mujeres aprenden en sus familias, en el trabajo, en la vida cotidiana”.

La teología puramente académica y aislada, me parece un desierto”, afirmó. La fe necesita de “sencillez”, sostuvo.

Lo mismo, agregó, acontece con el ecumenismo, que no se puede practicar solamente a nivel académico. “En Alemania, por ejemplo, fueron los matrimonios mixtos los que dieron gran impulso al diálogo”, indicó.

Moltmann recurrió a un antiguo dicho sapiencial – “conocer a Dios significa sufrir con Dios”- para explicar parte de su teología de la esperanza.

“Sufrimos con Dios cuando parece que El esconde su rostro de nosotros, cuando experimentamos su ausencia. Pero este no es el único rostro de Dios. Existe un rostro que ‘brilla’ y que hace plena la vida. Mi teología de la esperanza da cuenta de ambos rostros”, dijo a la revista, acentuando que “la muerte no es, realmente, la última palabra”.

Para el teólogo de la esperanza, la realidad es una isla con muchas posibilidades. “La esperanza es la clave que ayuda a ver todas esas oportunidades”, afirmó.

https://jesed.wordpress.com/2008/10/29/jurgen-moltmann-teologo-de-la-esperanza-propone-teologia-de-la-resurreccion-entrevista/

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