INDEPENDENCIA DE PUERTO RICO, TERRORISMO DE ESTADO Y OTRAS REFLEXIONES.


El evento en Facebook para el retorno y la bienvenida de la activista puertorriqueño libertad y héroe en general, Oscar López Rivera, ha cambiado lugar debido a la gran cantidad de personas que han contestado que van a asistir. He aquí un artículo sobre sus primeras palabras cuando fue liberado:https://www.facebook.com/WelcomeOscartotheBayArea/posts/285978101862281, que también contiene una versión traducida Inglés. / El evento en Facebook para el regreso y la bienvenida al activista por la libertad y héroe en general, losOscar López Rivera, ha Cambiado de Sitio Para La Cantidad de énorme Gente que van de un Asistir. Sobre adjunto de la ONU article Las Primeras Palabras que pronuncio CUANDO lo liberaron de la cárcel.

El t incluso ahora se llevará a cabo en First Presbyterian en Berkeley, el 31 a las 7:00 PM / El evento se celebrará en la iglesia First Presbyterian en Berkeley el 31 de mayo una las 19:00

Miro adelante a verle there./ Espero Verlos alli.

Uno de mis recuerdos de mi tiempo en PR es el asesinato de un policía puertorriqueño negro, de 19 años de edad, Antonia Martínez Lagares, mientras estaba de pie en el balcón viendo los acontecimientos. Ella fue la primera en su familia en asistir a la universidad … Colegio de Pedagogía. Habíamos estado en protesta por la presencia del ROTC en el campus … presidente de la UPR Jaime Benítez llama la fuerza de choque, y fue la primera vez que me enfrenté a ellos. Golpearon a cualquier persona que estaba allí, de manera indiscriminada. / Uno de mis recuerdos de mis años en Puerto Rico  fue el Asesinato Por un policía puertorriqueño negro de Antonia Martínez Lagares, MIENTRAS ESTABA Parada En Su Balcón observando los acontecimientos. Era La Primera En Su Familia Que asistia a la Universidad … Colegio de Pedagogía. Hab íamos estado protestando la Presencia del Grupo ROTC en el campus universitario … El rector de la UPR Jaime Benítez llamo a Las Fuerzas de choque, Y FUE La Primera vez que me Enfrente con Ellos. Nos golpearon a todos Los Que estabamos Ahí, un diestra y siniestra.

El resto es historia … La manifestación y la protesta ocurrieron el 4 de marzo de 1970, y más que cualquier otra cosa, terminó mi «inocencia» porque el jefe de la policía anunció por la radio que la policía no estaba armado, lo cual fue una mentira patente. Hubo un encubrimiento de su asesinato, por supuesto. Esto fue dos meses antes de los homicidios del estado de Kent, pero como ocurre con nuestra historia (la historia de América Latina y el Caribe), no había demasiadas personas en los EE.UU. sabe sobre el asesinato de Antonia Martínez Lagares. / Todo Lo demás es historia … La Manifestación y protesta SE LLEVO un Cabo el 4 de marzo de 1970, y Mas que nada, mi Terminó con «inocencia» porque el jefe de la Policía en la Radio DIJO Que la Policía no ESTABA Armada, he aquí era una mentira Que Cabal. Hubo tapujos y Una Campaña para encubrir el asesinato, como siempre. Ocurrió dos meses los antes de los asesinatos en la Universidad de Kent State, Pero como siempre Ocurre con Nuestra Historia (es Decir, La Historia Latinoamericana y del Caribe), y la poca gente muy en los EE.UU. Conoce el asesinato de Antonia Martínez Lagares.

A continuación se muestra un informe de los eventos y la muerte. Afirman artefactos incendiarios y bombas molotov como la razón por Jaime Benítez llama la fuerza de choque, pero recuerdo una marcha / vigilia muy concurrida contra los ROTC (Reserve Officers Training Corps). La guerra de Vietnam estaba en su apogeo, y el campus estaba lleno de agentes de la CIA, con muchos estudiantes que se pagan fuera de «proporcionar información». / A heno Continuación ONU report about de los acontecimientos y de su muerte. Hablan de Dispositivos incendarios y de cocteles Molotov, Pero yo recuerdo Una marcha y vigilia con Un gran Número de personas en Contra el Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales Militares Reservistas (ROTC Por Sus siglas en español). La guerra en Vietnam ESTABA en su apogeo, y el campus universitario Nuestro ESTABA inundado de Agentes de la CIA (Agencia Central de Inteligencia de), Que le pagaban un Muchos Estudiantes Para Que «proporcionaran Información».

Llamamos a los que luchan contra nosotros subversivos y últimamente, los terroristas, pero los Estados Unidos, parafraseando el Dr. King, el mayor proveedor de violencia en el mundo, es el verdadero terrorista, y cualquiera que haya leído nuestra verdadera historia sabe que. / Llamamos a Los Que Luchan contraindicaciones NOSOTROS subversivos, y en estos tiempos, Terroristas, Pero l acontecimientos, Para Hacer Una paráfrasis de las Palabras del Doctor Martin Luther KIng, Pero los Estados Unidos, el Mayor Proveedor de Violencia En El Mundo, ES EL verdadero terrorista, Y CUALQUIERA Que Haya Leído la historia verdadera de los Estados Unidos lo SABE.

Por cierto, en nuestra graduación, el 14 de junio de 1970, la mayoría de nosotros en la Facultad de Humanidades (Facultad de Humanidades) rompieron nuestros diplomas y se negó a estrechar la mano del Rector Jaime Benítez. Una estudiante le dio una bofetada a mediados de la graduación. Algunos estudiantes fueron suspendidos o despedidos; Yo en voz alta se negó a aceptar una medalla del club del intercambio de Puerto Rico para la beca de estudios de inglés, ya que estaban apoyando la guerra de Vietnam. /: Dicho mar de paso, en Nuestra ceremonia de Graduación, el 14 de junio de 1970, la Mayoría de los Estudiantes en la Facultad de Humanidades desbaratamos Nuestros diplomas Y Nos negamos a Darle la mano al Rector J aime Benítez. Una estudiante le dio Una buena bofetada en el medio de la ceremonia. Algunos adj Estudiantes were suspendidos o Expulsados; yo por mi parte me negué en Voz Alta un Aceptar Una medalla por excelencia en los estudios académicos en inglés del club del intercambio, Porque Estaban Apoyando la Guerra en Vietnam.

Y podría añadir, no he encontrado ninguna razón para convertirse en uno de los manifestantes «más amable y gentil». / Y quisiera: Añadir Que No se Encontrado ningún motivo m para protestar de forma más «amable y tranquila.»

https://www.youtube.com/watch?v=HFGWKvdCugQ
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Vista previa de vídeo de YouTube Antonia Martínez Lagares- UPI 1970

Antonia Martínez Lagares- UPI 1970

Silvia Antonia Guillermina Brandon y Pérez, Presbítera Católica ARCWP

Conoce a las mujeres sacerdotisas en México


Amparo Lerín es una de las 15 mexicanas ordenadas sacerdotisas en el país, las cuales ya son una realidad.

Redacción – Tabasco HOY

(Agencia.)

15/05/2017 13:05 / Ciudad de México

A un templo católico de Saltillo, Coahuila, entró una mujer con aire decidido y frente en alto. Llevaba el pelo recogido y lentes sobre su cabeza. Atravesó el pasillo central observando la nuca de las presentes, que esa tarde habían llenado todas las bancas, como si fuera la misa del domingo, pero ahora había en las primeras filas un grupo de monjitas.

Cuando llegó hasta adelante y estuvo a unos metros del altar, se dio media vuelta y sonrió. Los ojos de todos se entreabrieron de forma extraña. La vestimenta superior de la mujer era eclesial, con un alzacuellos blanco, como el que usan los sacerdotes, pero ella llevaba falda. Y los ojos terminaron de abrirse cuando les reveló: “yo soy sacerdotisa”.

Las mismas monjitas ahí presentes la vieron con extrañeza, pero con aceptación. Estaban viendo la versión femenina de los sacerdotes a los que están acostumbradas a servir y ayudar, sólo que con falda y un poco de labial.

Ese día, la mujer sacerdote no estaba ahí para consagrar el pan y el vino, sino para hablar de la dignidad de la mujer en la religión. Se llama Amparo Lerín Cruz, y es una de las dos primeras mexicanas ordenadas por la Comunión Mexicana de Iglesias Reformadas y Presbiterianas.

Pero no son las únicas sacerdotisas en México, también las hay de otras denominaciones religiosas, como la Iglesia anglicana, que contabiliza casi 10 mujeres mexicanas ordenadas sacerdotisas, otras tantas diaconisas y hasta podría haber una Obispo.

Desde 1994 algunas iglesias, como la Anglicana, los episcopalianos de EU o los luteranos de Suecia y Alemania, ya reconocieron su dignidad eclesial y no sólo ordenan mujeres sacerdotes, también obispos.

Según cifras del 2010, ese año fueron ordenadas más sacerdotisas que sacerdotes: 290 mujeres frente a 273 hombres. A partir del 2000, cada año se ordenan unos 500 nuevos presbíteros varones, pero también se jubilan unos 300 y otros tantos dejan el ministerio.

En México como en otras partes del mundo no la han tenido fácil. Mientras que las anglicanas llegaron con camino recorrido, otras denominaciones religiosas trabajaron contra corriente. Es el caso de Amparo Lerín, quien pertenecía a la Iglesia Nacional Presbiteriana de México.

https://www.facebook.com/plugins/video.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2FPeriodicoZocalo%2Fvideos%2F10150937793489956%2F&show_text=0&width=560

Ella misma fue ponente durante el Concilio sobre la Ordenación de Mujeres en diciembre del 2011, pero los presbiterianos se negaron a validar el sacerdocio femenino. Y ella junto con otros siete miembros lograron encontrar el camino para hacer realidad el sacerdocio femenino.

Mientras eso sucede en otras denominaciones religiosas, en la Iglesia católica el tema va lento. Hubo un intento hace 15 años, en un encuentro mundial de teólogos solicitado por Vaticano para estudiar el sacerdocio femenino, al que acudió el fraile dominico mexicano Julián Cruzalta.

Y ahora, el Papa Francisco creó una Comisión especial para estudiar la posibilidad de otorgar el diaconado a las mujeres. Julián Cruzalta dice que el camino en la Iglesia católica es lento y si pasa algo será hasta dentro de 30 años.

VOCACION FEMENINA

En el altar, dos manos morenas se extienden y toman el pan. Quien oficia la eucaristía, de solemne alzacuellos y ornamento multicolor, pronuncia las palabras que Jesucristo dijo hace 20 siglos. “Esto es mi cuerpo entregado a favor de ustedes. Tomad y comed todos y todas de él”.

El rito continúa elevando la copa de vino y ofreciéndola a los reunidos a la mesa del Señor. La comunidad eclesial está reunida y en espera del momento de compartir el pan. Y ella lo hace, sí, ella, la mujer de falda negra que acaba de bendecir el pan y el vino es quien preside.

Se llama Amparo Lerín Cruz y nació en la capital de Oaxaca. Su padre era originario de la región de La Cañada y su mamá de Etla. Su madre era de religión Pentecostal, mientras que su padre se declaraba ateo, aunque era hijo de católicos.

“A nosotros a veces nos dejaban en la escuela dominical, íbamos eventualmente. Mi abuela paterna era católica, mis tías también, entonces me llevaban a misa, me enseñaban a rezar, mi mamá me enseño a orar. Yo oraba”, platica Amparo.

Pero al final de su adolescencia decidió seguir la religión evangélica y comenzó a asistir a la Iglesia presbiteriana. Participó de misiones llevando comida, vestido y brigadas médicas a comunidades rurales. Poco a poco se enamoró del servicio, y es entonces cuando surge la vocación.

Un día, estando en un campamento de jóvenes, habló con uno de sus pastores y le confesó que sentía el llamado de Dios a servir. La respuesta fue que siguiera orando para pedirle la dirección a Dios, para que él confirmara el llamado. Y así lo hizo.

“Hubo un momento en el que yo le dije a mi pastor ‘ya estoy lista. Tengo algo ahorrado y me quiero ir al Seminario’. Y me dijo ‘yo no sé si aceptan mujeres’. Déjame hablar al Seminario Teológico Presbiteriano de México. Habló y después me dijo ‘sí aceptan mujeres”, recuerda.

DESHEREDADA

Lo que seguía era decírselo a sus papás. Cuando se los confesó, le dijeron que estaba muy joven, que primero estudiara una carrera universitaria, tuviera su casa, su carro, que ejerciera. Por eso ingresó a la carrera de Administración de Empresas, de la que se graduó a los 22 años.

“Esos cuatro años de la carrera, mis papás pensaron que se me iba a olvidar. Yo al contrario, lo afirmé. Le pedía al Señor que si no era su voluntad me dijera de alguna forma, pero no fue así. Trabajé, ejercía; aún ejerzo como administradora, pero la pasión por el servicio, por el apostolado, continúa”, manifestó Amparo.

Por eso cuando terminó la carrera se puso a trabajar e hizo algunos ahorros para irse al Seminario. Cuando tuvo lo suficiente volvió con sus padres para informarleS que se iba a México, que ya estaba inscrita en el Seminario y que dedicaría su vida a Dios.

Ahí comenzaron los problemas. Amparo se detiene un poco. Algunas lágrimas se asoman de los ojos mientras cuenta que sus padres le reclamaron haberse inscrito sin su autorización. Les dijo que ella ya era mayor de edad y podía decidir por sí misma.

Ellos pensaban diferente, el suyo era un hogar muy conservador, donde los papás decidían sobre la vida de los hijos. Amparo vuelve a interrumpir la entrevista por un nudo que se le ha hecho en la garganta. Y luego habla entrecortado.

“Entonces mi mamá sí me dijo ‘pues te desconocemos como hija. Te desheredamos’. Yo sé que no era mucho lo que me tocaba, pero sí me dolió bastante, pero dije ‘bueno, yo ya decidí’”, continúa el relato limpiándose las lágrimas.

Les dijo que no importaba que la desheredaran, que la desconocieran, que se iba. Y a pesar de la negativa, la acompañaron a entregarla al Seminario y no volvió a verlos sino hasta tres meses después, cuando su mamá volvió un día, le pidió perdón, le dijo que la quería mucho, que la extrañaba y que olvidara lo dicho antes, que ella siempre sería parte de la familia.

HASTA AHÍ LLEGASTE

En el Seminario estudió la Maestría en Divinidades y al terminar se encontró con lo que todas las mujeres que estudiaban la Teología en la iglesia Presbiteriana: que de ahí no pasan. Podían ser maestras de niños o mujeres en su comunidad, pero no podían acceder al ministerio pastoral.

A lo más que podían acceder era a ayudar al pastor de la comunidad. Y Amparo lo hizo, porque estaba casada con el pastor Rubén Montelongo, con quien procreó dos hijos. Pero no era lo mismo, ella ejercía como ayudante, pero la dignidad del ministerio era de él.

Entonces comenzaron ella y otros miembros de la Comunidad, hombres y mujeres, a trabajar para hacer ver la necesidad de otorgarles a las mujeres la ordenación sacerdotal. Sabían que desde 1985 ha habían ordenado a mujeres diaconisas y a otras como ancianas de la Iglesia.

Pero la asamblea general de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México las desconoció. Incluso en algún momento se quiso hacer un rito para retirarles la ordenación, pero no pudieron, no supieron cómo hacerlo y optaron por sólo desconocerlas.

Tiempo después, los que trabajaban por la ordenación de las mujeres o para que se diera esto dentro de la Iglesia presbiteriana organizaron un concilio en Chonacatlan en 2011 para ser escuchados por las autoridades de la Comunidad Presbiteriana.

En aquel entonces Amparo tomó el micrófono y dijo que como iglesia reformada, al ser recibidos en plena comunión por el sacramento del bautismo, hombres y mujeres gozan de los mismos derechos, privilegios, y responsabilidades, por tanto no debía haber miembros de segunda clase.

“Si la Iglesia es el cuerpo de Cristo, ¿podremos excluir a algunos de sus miembros? ¿Podemos excluir a una parte del cuerpo de Cristo que son las mujeres? No, no es posible hacer tal cosa, no es posible hacer de lado a las mujeres, porque somos parte del cuerpo de Cristo”, dijo aquel diciembre de 2011.

Luego expuso fundamentos bíblicos y teológicos para probar que la ordenación de mujeres no era contra el designio divino, sino todo lo contrario, era precisamente un designio divino instaurado en la iglesia primitiva, que los varones luego se adjudicaron.

Pero al terminar el Concilio los vetaron, les dijeron que ya no se hablaría del tema, luego la votación de la mayoría presente negó la posibilidad de la ordenación femenina. Y tiempo después, a los siete presbíteros que más lucharon por esta causa los excomulgaron.

“A las mujeres no nos hicieron nada, pues no valemos. No nos visualizan, no nos ven, entonces no nos pueden hacer nada, pero nosotros no reconocimos esa excomunión, no reconocemos su poder para quitarte de la mesa del señor”, afirmó Lerín Cruz.

Editorial de Ruta Libre: Mujeres sacerdotes


Ruta Libre

En el viejo continente una mujer ya dirigió la Unión Europea. En América Latina hay mujeres presidentas de un país

Editorial de Ruta Libre: Mujeres sacerdotes

Saltillo, Coah.- La humanidad avanza. En el viejo continente una mujer ya dirigió la Unión Europea. En América Latina hay mujeres presidentas de un país. En México hay gobernadoras y alcaldesas, y una ley que garantiza paridad en los congresos, pero la Iglesia católica se niega al sacerdocio femenino.

Mientras tanto, las iglesias anglicana, luterana y episcopaliana, ya ordenan a mujeres sacerdotes y hasta obispos. En México los anglicanos ya cuentan con más de 10 mujeres sacerdotisas. Y desde hace 5 años, la Comunión Mexicana de Iglesias Reformadas y Presbiterianas ordenó a dos mujeres.

Una de esas dos sacerdotisas, Amparo Lerín Cruz, estuvo la semana pasada en Saltillo reflexionando junto al teólogo católico Julián Cruzalta sobre la negación del Vaticano a aceptar que las mujeres sean ordenadas como sacerdotes.

Coinciden en que no es sólo el Vaticano, sino el atraso cultural de la grey católica, envuelta en una religión patriarcal. Por eso, mientras la misma mujer no acepte su dignidad y el hombre no la respete, no habrá mujeres sacerdotes en la Iglesia católica. Quizá algún día, quizá dentro de unos 30 años.

Mujeres con sotana son ya una realidad


Ruta Libre

Amparo Lerín es una de las 15 mexicanas ordenadas sacerdotisas en el país

Mujeres con sotana son ya una realidad
Fotos: Zócalo | César Vargas / Cortesía
Por: Jesús Castro

Saltillo, Coah.- A un templo católico de Saltillo, Coahuila, entró una mujer con aire decidido y frente en alto. Llevaba el pelo recogido y lentes sobre su cabeza. Atravesó el pasillo central observando la nuca de las presentes, que esa tarde habían llenado todas las bancas, como si fuera la misa del domingo, pero ahora había en las primeras filas un grupo de monjitas.

Cuando llegó hasta adelante y estuvo a unos metros del altar, se dio media vuelta y sonrió. Los ojos de todos se entreabrieron de forma extraña. La vestimenta superior de la mujer era eclesial, con un alzacuellos blanco, como el que usan los sacerdotes, pero ella llevaba falda. Y los ojos terminaron de abrirse cuando les reveló: “yo soy sacerdotisa”.

Las mismas monjitas ahí presentes la vieron con extrañeza, pero con aceptación. Estaban viendo la versión femenina de los sacerdotes a los que están acostumbradas a servir y ayudar, sólo que con falda y un poco de labial.

Ese día, la mujer sacerdote no estaba ahí para consagrar el pan y el vino, sino para hablar de la dignidad de la mujer en la religión. Se llama Amparo Lerín Cruz, y es una de las dos primeras mexicanas ordenadas por la Comunión Mexicana de Iglesias Reformadas y Presbiterianas.

Pero no son las únicas sacerdotisas en México, también las hay de otras denominaciones religiosas, como la Iglesia anglicana, que contabiliza casi 10 mujeres mexicanas ordenadas sacerdotisas, otras tantas diaconisas y hasta podría haber una Obispo.

Desde 1994 algunas iglesias, como la Anglicana, los episcopalianos de EU o los luteranos de Suecia y Alemania, ya reconocieron su dignidad eclesial y no sólo ordenan mujeres sacerdotes, también obispos.

Según cifras del 2010, ese año fueron ordenadas más sacerdotisas que sacerdotes: 290 mujeres frente a 273 hombres. A partir del 2000, cada año se ordenan unos 500 nuevos presbíteros varones, pero también se jubilan unos 300 y otros tantos dejan el ministerio.

En México como en otras partes del mundo no la han tenido fácil. Mientras que las anglicanas llegaron con camino recorrido, otras denominaciones religiosas trabajaron contra corriente. Es el caso de Amparo Lerín, quien pertenecía a la Iglesia Nacional Presbiteriana de México.

Ella misma fue ponente durante el Concilio sobre la Ordenación de Mujeres en diciembre del 2011, pero los presbiterianos se negaron a validar el sacerdocio femenino. Y ella junto con otros siete miembros lograron encontrar el camino para hacer realidad el sacerdocio femenino.

Mientras eso sucede en otras denominaciones religiosas, en la Iglesia católica el tema va lento. Hubo un intento hace 15 años, en un encuentro mundial de teólogos solicitado por Vaticano para estudiar el sacerdocio femenino, al que acudió el fraile dominico mexicano Julián Cruzalta.

Y ahora, el Papa Francisco creó una Comisión especial para estudiar la posibilidad de otorgar el diaconado a las mujeres. Julián Cruzalta dice que el camino en la Iglesia católica es lento y si pasa algo será hasta dentro de 30 años.

VOCACION FEMENINA

En el altar, dos manos morenas se extienden y toman el pan. Quien oficia la eucaristía, de solemne alzacuellos y ornamento multicolor, pronuncia las palabras que Jesucristo dijo hace 20 siglos. “Esto es mi cuerpo entregado a favor de ustedes. Tomad y comed todos y todas de él”.

El rito continúa elevando la copa de vino y ofreciéndola a los reunidos a la mesa del Señor. La comunidad eclesial está reunida y en espera del momento de compartir el pan. Y ella lo hace, sí, ella, la mujer de falda negra que acaba de bendecir el pan y el vino es quien preside.

Se llama Amparo Lerín Cruz y nació en la capital de Oaxaca. Su padre era originario de la región de La Cañada y su mamá de Etla. Su madre era de religión Pentecostal, mientras que su padre se declaraba ateo, aunque era hijo de católicos.

“A nosotros a veces nos dejaban en la escuela dominical, íbamos eventualmente. Mi abuela paterna era católica, mis tías también, entonces me llevaban a misa, me enseñaban a rezar, mi mamá me enseño a orar. Yo oraba”, platica Amparo.

Pero al final de su adolescencia decidió seguir la religión evangélica y comenzó a asistir a la Iglesia presbiteriana. Participó de misiones llevando comida, vestido y brigadas médicas a comunidades rurales. Poco a poco se enamoró del servicio, y es entonces cuando surge la vocación.

Un día, estando en un campamento de jóvenes, habló con uno de sus pastores y le confesó que sentía el llamado de Dios a servir. La respuesta fue que siguiera orando para pedirle la dirección a Dios, para que él confirmara el llamado. Y así lo hizo.

“Hubo un momento en el que yo le dije a mi pastor ‘ya estoy lista. Tengo algo ahorrado y me quiero ir al Seminario’. Y me dijo ‘yo no sé si aceptan mujeres’. Déjame hablar al Seminario Teológico Presbiteriano de México. Habló y después me dijo ‘sí aceptan mujeres”, recuerda.

DESHEREDADA

Lo que seguía era decírselo a sus papás. Cuando se los confesó, le dijeron que estaba muy joven, que primero estudiara una carrera universitaria, tuviera su casa, su carro, que ejerciera. Por eso ingresó a la carrera de Administración de Empresas, de la que se graduó a los 22 años.

“Esos cuatro años de la carrera, mis papás pensaron que se me iba a olvidar. Yo al contrario, lo afirmé. Le pedía al Señor que si no era su voluntad me dijera de alguna forma, pero no fue así. Trabajé, ejercía; aún ejerzo como administradora, pero la pasión por el servicio, por el apostolado, continúa”, manifestó Amparo.

Por eso cuando terminó la carrera se puso a trabajar e hizo algunos ahorros para irse al Seminario. Cuando tuvo lo suficiente volvió con sus padres para informarleS que se iba a México, que ya estaba inscrita en el Seminario y que dedicaría su vida a Dios.

Ahí comenzaron los problemas. Amparo se detiene un poco. Algunas lágrimas se asoman de los ojos mientras cuenta que sus padres le reclamaron haberse inscrito sin su autorización. Les dijo que ella ya era mayor de edad y podía decidir por sí misma.

Ellos pensaban diferente, el suyo era un hogar muy conservador, donde los papás decidían sobre la vida de los hijos. Amparo vuelve a interrumpir la entrevista por un nudo que se le ha hecho en la garganta. Y luego habla entrecortado.

“Entonces mi mamá sí me dijo ‘pues te desconocemos como hija. Te desheredamos’. Yo sé que no era mucho lo que me tocaba, pero sí me dolió bastante, pero dije ‘bueno, yo ya decidí’”, continúa el relato limpiándose las lágrimas.

Les dijo que no importaba que la desheredaran, que la desconocieran, que se iba. Y a pesar de la negativa, la acompañaron a entregarla al Seminario y no volvió a verlos sino hasta tres meses después, cuando su mamá volvió un día, le pidió perdón, le dijo que la quería mucho, que la extrañaba y que olvidara lo dicho antes, que ella siempre sería parte de la familia.

HASTA AHÍ LLEGASTE

En el Seminario estudió la Maestría en Divinidades y al terminar se encontró con lo que todas las mujeres que estudiaban la Teología en la iglesia Presbiteriana: que de ahí no pasan. Podían ser maestras de niños o mujeres en su comunidad, pero no podían acceder al ministerio pastoral.

A lo más que podían acceder era a ayudar al pastor de la comunidad. Y Amparo lo hizo, porque estaba casada con el pastor Rubén Montelongo, con quien procreó dos hijos. Pero no era lo mismo, ella ejercía como ayudante, pero la dignidad del ministerio era de él.

Entonces comenzaron ella y otros miembros de la Comunidad, hombres y mujeres, a trabajar para hacer ver la necesidad de otorgarles a las mujeres la ordenación sacerdotal. Sabían que desde 1985 ha habían ordenado a mujeres diaconisas y a otras como ancianas de la Iglesia.

Pero la asamblea general de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México las desconoció. Incluso en algún momento se quiso hacer un rito para retirarles la ordenación, pero no pudieron, no supieron cómo hacerlo y optaron por sólo desconocerlas.

Tiempo después, los que trabajaban por la ordenación de las mujeres o para que se diera esto dentro de la Iglesia presbiteriana organizaron un concilio en Chonacatlan en 2011 para ser escuchados por las autoridades de la Comunidad Presbiteriana.

En aquel entonces Amparo tomó el micrófono y dijo que como iglesia reformada, al ser recibidos en plena comunión por el sacramento del bautismo, hombres y mujeres gozan de los mismos derechos, privilegios, y responsabilidades, por tanto no debía haber miembros de segunda clase.

“Si la Iglesia es el cuerpo de Cristo, ¿podremos excluir a algunos de sus miembros? ¿Podemos excluir a una parte del cuerpo de Cristo que son las mujeres? No, no es posible hacer tal cosa, no es posible hacer de lado a las mujeres, porque somos parte del cuerpo de Cristo”, dijo aquel diciembre de 2011.

Luego expuso fundamentos bíblicos y teológicos para probar que la ordenación de mujeres no era contra el designio divino, sino todo lo contrario, era precisamente un designio divino instaurado en la iglesia primitiva, que los varones luego se adjudicaron.

Pero al terminar el Concilio los vetaron, les dijeron que ya no se hablaría del tema, luego la votación de la mayoría presente negó la posibilidad de la ordenación femenina. Y tiempo después, a los siete presbíteros que más lucharon por esta causa los excomulgaron.

“A las mujeres no nos hicieron nada, pues no valemos. No nos visualizan, no nos ven, entonces no nos pueden hacer nada, pero nosotros no reconocimos esa excomunión, no reconocemos su poder para quitarte de la mesa del señor”, afirmó Lerín Cruz.

CISMA Y ORDENACIÓN FEMENINA

Ante ese panorama decidieron formar una nueva Asociación Religiosa. Desconocieron la excomunión de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México y formaron la Comunión Mexicana de Iglesias Reformadas y Presbiterianas. La conformaron siete presbíteros, dos mujeres con aspiración a ordenarse sacerdotisas y siete comunidades o parroquias.

Y una vez constituidos como AR decidieron ordenar sacerdotisas a Amparo Lerín y a Gloria González el 28 de octubre del 2012, en la Ciudad de México. Después a Margarita Islas, quien ya falleció.

“Me ordenaron presbítera. Soy sacerdote de la Palabra del Señor”, dice orgullosa Amparo. Ya tenía 40 años y dos hijos, uno de 16 y una de 11. En esa ordenación sacerdotal sí estuvieron sus papás, que ahora sí apoyan el ministerio de las mujeres. Y la acompañó su esposo, también presbítero.

Explica que la negación de las iglesias de ordenar mujeres es por el miedo que tienen los varones a que las mujeres incursionen en un campo que ha sido su territorio por siglos. El miedo a perder y competir. Es el machismo de las iglesias, miedo a que la mujer tenga las mismas oportunidades.

“Pero yo me pongo a pensar, eso es algo divino. No es algo que nos lo otorguen o no los hombres, es algo que Dios nos llama a ser, y no podemos decirle no a Dios, porque ellos dicen que no, que no se puede”, fundamentó la ahora sacerdotisa.

Platicó que en su caso ha demostrado como sacerdotisa dar el mismo servicio ministerial que los hombres realizan en la Comunidad de Fe Gente Nueva, Zibacantepec, municipio de Almoloya de Juárez, en el Estado de México, donde actualmente reside.

Ella ejerce sólo dos sacramentos: el Bautismo y la Eucaristía. También ministran bodas, pero no como un sacramento, sino como una bendición a las parejas. En el caso de la fracción del pan, lo hacen siguiendo la costumbre biblica, muy similar a como la realizó Jesucristo en la última cena, en la que, asegura Amparo, no sólo estuvo acompañado de 12 hombres, sino de mucha más gente.

“Nos hemos ido con la idea de la imagen de Da Vinci, donde está Jesús en una mesa con los 12. Pero la mesa del Señor era muy inclusiva. Se celebró en la fiesta de la pascua, y la fiesta de la pascua era totalmente inclusiva. Tenían que estar los niños de la casa, las niñas, las mujeres, toda la familia completa; los sirvientes, los extranjeros, los vecinos”, manifiesta.

JESÚS NO ORDENÓ SACERDOTES

En lo anterior está de acuerdo el teólogo y fraile dominico católico Julián Cruzalta, quien lleva más de 25 años como maestro de Teología. También es cofundador del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Victoria, que es el centro de los Dominicos en México.

“Esa idea que tenemos de 12 hombres con Jesús en la última cena es un símbolo de las 12 tribus de Israel. Por supuesto que eran más de 12, y ahí había mujeres incluidas”, declara Cruzalta. Sin embargo, la Iglesia se ha ocupado de borrar esa imagen por esa tradición patriarcal machista.

Declara que hoy se sabe que en el siglo 1 y 2 no había ministerios como existen ahora, no había sacerdotes, eran comunidades de fe, se partía el pan en casas, no había templos, y lo casero siempre fue un asunto de mujeres, mientras que el terreno público era de hombres.

Entonces, en la iglesia primitiva las mujeres también hacían la fracción del pan, también bautizaban, también evangelizaban en el mismo grado de igualdad que los hombres. Había mujeres apóstoles e incluso algunas con más responsabilidades que los hombres.

“Jesús no era feminista porque eso no existía entonces. Era un ser incluyente. Incluía a hombres y mujeres, sabía leer las escrituras, y en ellas hombres y mujeres fueron creados a imagen y semejanza de Dios. Es una comunidad de hermanos y hermanas, en esta comunidad las mujeres cuentan igual que los hombres”, expresa Cruzalta.

Ahí vuelven a coincidir Cruzalta y Amparo. Durante la entrevista con Amparo Lerín, ella cita la Biblia, en especial el capítulo 16 de la Carta a los Romanos, en el cual el apóstol Pablo habla de la existencia de diaconisas y de otras mujeres fundadoras de iglesias primitivas, como la de Corinto.

“Os recomiendo a Febe, nuestra hermana, diaconisa de la iglesia de Cencreas… a Prisca y Áquila, colaboradores míos en Cristo Jesús… a María, que se ha afanado mucho por vosotros, a Andrónico y Junia, ilustres entre los apóstoles… a Trifena y a Trifosa, que se han fatigado sirviendo al Señor… a Pérside, que trabajó mucho en el servicio al Señor… a Filólogo y a Julia, a Nereo y a su hermana, lo mismo que a Olimpas y a todos los santos que están con ellos”, dice el texto.

Cruzalta agrega que en las cartas de Pablo se habla de mujeres profetas, diaconisas, que tenían muchos ministerios las mujeres, porque no tenían la estructura jerárquica actual. Eso la iglesia primitiva no lo conoció, era el servicio, no daba prestigio, era servir, por eso había muchas mujeres sirviendo a sus comunidades, fraccionando el pan o bautizando, igual que los hombres.

“No había eucaristía. No había lo que ahora tenemos, no había ministerio ordenado, no había sacerdotes ni hombres ni mujeres. Eso es posterior. Jesús no ordenó a ningún hombre sacerdote, a ningún apóstol”, declara el teólogo católico.

Tanto Cruzalta como Amparo aseguran que el apostolado primitivo proviene del ejemplo dado por Jesús, pues contrario a lo que nos han intentado hacer creer. Había mujeres entre los apóstoles y discípulos de Jesús.

“Los fundamentalistas dicen que no, que Jesús sólo ordenó varones; no ordenó mujeres. Bueno, Jesús nunca ordenó a nadie: ni varones ni mujeres”, dice Amparo. Lo que es un hecho, señala, es que Jesús tuvo discípulas, como lo dice el evangelio de Lucas, que lo seguían 12, pero también Juana, Susana, María y las demás mujeres, una de ellas la esposa del administrador de Herodes.

Pero hay algo más. Jesús le da a una mujer el privilegio de ser quien anuncie el acontecimiento más importante de su misión en la Tierra: la resurrección. No es Pedro ni ninguno de los apóstoles varones a quien Cristo se presenta por primera vez una vez resucitado. Elige a María Magdalena.

“Ella es la apóstol apostolorum, la apóstol sobre los apóstoles, porque fue enviada por el mismo Jesucristo. Jesús no escoge a un varón para decirles he resucitado, elige a María. Y apóstol quiere decir el enviado, la enviada, y ser un presbítero es ser un enviado a predicar la Palabra”, dice Amparo.

Cruzalta también resalta que María Magdalena es una discípula que se vuelve una maestra espiritual de la comunidad, en el mismo rango que el resto de los apóstoles de Cristo. Y el resto de las mujeres tenían la misma dignidad de servicio ministerial que los hombres.

El problema fue cuando la Iglesia salió de las casas y el culto se hizo público. Entonces los hombres dominaron. Por eso a partir del siglo tercero, cuando ya hubo templos y predicación pública, se crearon los ministerios sacerdotales y los hombres se los otorgaron a sí mismos. Y los han conservado por siglos, excluyendo a la mujer de la dignidad de servicio que Jesús les entregó.

LENTA LA IGLESIA CATÓLICA

Pero la Iglesia católica tampoco es ajena a la posibilidad de que algún día se pueda ordenar a mujeres sacerdotisas o al menos diaconisas. En el 2005, se supo de la excomunión 10 años atrás a siete mujeres que fueron ordenadas sacerdotes por una iglesia católica disidente.

La ordenación de estas mujeres, cuatro alemanas, dos austríacas y una norteamericana fue en un barco que recorría el río Danubio. La excomunión fue firmada por el entonces prefecto de la Congregación Vaticana para la Doctrina de la Fe, el cardenal Joseph Ratzinger, quien luego se convertiría en el papa Benedicto XVI.

Ese mismo 2005, ya convertido en Papa, salió a la luz otra mujer ordenada sacerdote por el rito católico, según testificó la BBC de Londres, en una capillita habilitada en una casa, a la que asistieron una docena de hombres y mujeres

“La BBC tuvo acceso a la ceremonia con la condición de que no revelara ni el lugar exacto ni la identidad de la mujer, que desea permanecer en el anonimato porque teme perder su trabajo como profesora de religión”, se publicó en los medios de aquel entonces.

Y llegaron otros anuncios. Que para julio de ese año ocho mujeres canadienses y una norteamericana también desafiarían al Vaticano cuando sean ordenadas sacerdotes en Canadá, convirtiéndose en las primeras mujeres católicas ordenadas sacerdotes en Norteamérica.

Aquellos sucesos coinciden con la época en que Julián Cruzalta fue invitado al Primer Encuentro sobre Ordenación de Mujeres, convocado por la Iglesia Católica Romana, que se llevó a cabo en Dublín, Irlanda.

“Llegamos como 800 gentes de todo el mundo. De la india, de Australia, que trabajamos por el ministerio de las mujeres, y el acuerdo final fue que lo que importa no es si son ordenadas sacerdotes, sino es ser discípulos de Jesús hombres y mujeres”, platica Cruzalta.

Explica el dominico que la discusión versó sobre que actualmente el sacerdocio masculino no está orientado hacia el servicio, sino como un poder, no como el servicio que tenía la comunidad primitiva de la Iglesia en los primeros dos siglos.

Lo primero es el servicio, dice, pues mientras el ministerio represente poder y no servicio, será difícil. Y afirma que hay muchas mujeres que su lucha no es porque las ordenen sacerdotes, sino que les reconozcan su dignidad.

“Cuando el sacerdocio vuelva a ser discipulado ahí si quieren estar las mujeres, mientras no cambie la visión del sacerdocio, no quieren estar las mujeres en ese sacerdocio. Mientras los sacerdotes sigan como ahora están, no quieren las mujeres ese ministerio”, resaltó.

Dice que la decisión no vendrá de arriba hacia abajo. No debe provenir de una aprobación papal, sino de un cambio cultural, porque en sus viajes por todo América Latina pregunta a las mujeres si acudirían a misa si el sacerdote es mujer. Y la respuesta la mayoría de las veces es no.

“Si el Papa ordenara mañana mujeres como sacerdotes, los católicos que viven en un mundo machista, donde se relega a la mujer, y la mujer contribuye a esa ideología patriarcal, dirán que no. No lo van a aceptar. Es una cuestión cultural, no dogmática”, expresó Cruzalta.

Tampoco se trata de quitar un hombre y poner a una mujer. No se trata de darle poder a una mujer, porque eso es lucha de poderes. Las mujeres lo que quieren es un cambio, regresar al ministerio, al servicio.

Y deja claro que esa dignidad la da Dios. Ya después vendrá la discusión del ministerio ordenado, que es un tema pendiente de la Iglesia Católica, que llegará cuando la Iglesia esté dispuesta, pero creo que no llegará pronto porque no está dispuesta.

“No vendrá por un decreto del Papa, ni lo espero en cinco años, los cambios culturales llevan 20, 30 años de educación. Urge empezar en la Iglesia católica, porque en 30 años veremos a una mujer con un ministerio”, manifiesta Julián.

FRANCISCO Y EL DIACONADO FEMENINO

Y parece que ese proceso ya comenzó, al menos entre activistas y promotores de los derechos humanos en muchas diócesis de México y el mundo. De ellos los hay también en Saltillo. Por eso tanto Cruzalta como Amparo acudieron a impartir conferencias a Coahuila, para que las mujeres reconozcan la dignidad que tienen en todos los ámbitos, social, económico y religioso.

Pretenden que los laicos lean las escrituras, porque si otras denominaciones religiosas ya llegaron al reconocimiento de esa dignidad sacerdotal de las mujeres, fue porque esas comunidades tienen 500 años leyendo la Biblia, mientras que los católicos no.

“Los católicos no leen La Biblia, la tienen como un objeto de adoración no de lectura. Le ponen su altar, sus flores, sus veladoras, compramos una Biblia grandota de filos dorados, no la leemos. Los protestantes tienen 500 años leyendo las Sagradas Escrituras, y ahí están los textos. No es el plan de Dios este desequilibrio entre hombres y mujeres”, destaca el dominico.

Por eso agradece a Dios que por lo menos en otras denominaciones religiosas ya hayan avanzado tanto en reconocer la dignidad de las mujeres y accedan culturalmente al sacerdocio femenino. Pero cree que la Iglesia católica debe ir hacia allá.

De ahí que aplauda la iniciativa del papa Francisco, quien el año pasado formó y nombró una Comisión Pontificia para estudiar con detenimiento y seriedad el tema del ministerio femenino en el diaconado, que es el primer grado del sacerdocio católico.

“Cuando den sus conclusiones, el Papa tomará su decisión en torno a esto, porque es claro en las cartas de Pablo, había diaconado femenino, Pablo nombra diaconisas”, revela Cruzalta.

Sobre ese tema, Amparo Lerín opina que si bien es cierto que la Iglesia católica va lenta en ese tema de reconocer la dignidad de las mujeres para ocupar cargos ministeriales, reconoce el esfuerzo del Papa Francisco de estudiar el tema del diaconado femenino.

“Pero te lo voy a decir como protestante, del dicho al hecho, le falta. Y creo que él tiene muy buena intención, pero hay toda una estructura que a lo mejor le ata las manos”, expuso la sacerdotisa.

Ella y Cruzalta dicen que la discusión tiene que llegar al Vaticano en su momento, pero coinciden en que no es el momento. El de otras Iglesias sí lo es, porque ya reconocen a las mujeres, mientras que en la católica las mujeres son relegadas a tareas secundarias, de catequesis, limpieza, cuando mucho ministras extraordinarias de la Eucaristía. Pero hasta ahí.

“Pero yo no pierdo la esperanza. A eso sí le apuesto, a eso le doy mi vida, mi ministerio”, se comprometió Julián Cruzalta, quien está convencido de que algún día la Iglesia cambiará y habrá sacerdotisas, como ya las hay en otras religiones.

Y cuando eso suceda, ya no volverá a causar extrañeza ver a una mujer entrar a un templo católico de Saltillo, ataviada con falda y blusa negra, con alzacuello, lentes en su cabellera, labial y rímel en su rostro, diciendo “Mi nombre es Amparo y soy presbítero, sacerdotisa del Señor”.

LIBANO: El mundo árabe acaba de ordenar su primera mujer presbitera, conocer Rola Sleiman


Rola Sleiman es ahora la reverenda de la Iglesia Presbiteriana en Trípoli, Líbano, rompiendo así una tradición de larga data que daba preferencia a los hombres. (Foto cortesía: Facebook)

La palabra árabe para “clero” literalmente se traduce como “hombres de religión.” Sin embargo, esta idea parece estar cambiando a medida que el mundo árabe acaba de conseguir su primer pastor femenina.

Rola Sleiman es ahora el reverendo de la Iglesia Presbiteriana en Trípoli, Líbano, rompiendo así una tradición de larga data que se dio preferencia a los hombres en el sacerdocio y convertirse en la primera mujer en asumir dicha posición, tanto en la región árabe y Oriente Medio.

El decreto para nombrar Sleiman, quien tiene un título del Oriente Próximo Facultad de Teología sede en Beirut, fue emitida por el Sínodo Evangélico Nacional de Siria y el Líbano el 26 de febrero, 2017 a raíz de su solicitud de cita. la ordenación de Sleiman dio lugar a especulaciones sobre el establecimiento de un precedente que podría transformar la práctica cristiana en la región y tal vez se extienden más allá de ella.

Según el analista con sede en Beirut Halim Shebaya , la ordenación de Sleiman puede no parecer significativa si se compara con otras demandas relacionadas con la potenciación de la mujer ya que su trabajo es exclusivamente espiritual, sin embargo, es muy progresiva a nivel simbólico.

“Su ordenación es doblemente significativo en un contexto en el que se asumen las mujeres a ser de una condición inferior a los hombres cuando se trata de ciertas funciones: teológicamente (sacerdotal reservada sólo a los hombres), política (gran subrepresentación de las mujeres en la política local y nacional), y legalmente (discriminación en la ley) “, escribió.

Shebaya añadió que la ordenación de una mujer significa que la iglesia es finalmente no se contradice a sí misma como lo hizo antes, como una de sus figuras más veneradas es una mujer-Virgen María, entonces ninguna mujer se encarga de asuntos de la iglesia. También dijo que el ejemplo de Sleiman es religiosa, pero todavía podría enviar un mensaje poderoso en toda la región sobre el papel de la mujer: “¿Y quién no estaría de acuerdo que este mensaje de igualdad y no discriminación es exactamente lo que el Líbano y el mundo árabe necesita, sin tener en cuenta si se trata de un lenguaje religioso o no religioso «.

Padre George Massouh, director del Centro de Estudios Cristianos y musulmanes en la Universidad de Balamand, dijo que si bien Rola Sleiman es el primer pastor de la mujer en el mundo árabe, la ordenación de mujeres pastores en las iglesias protestantes en diferentes partes del mundo no es raro.

“Si bien las iglesias católica y ortodoxa no tienen pastores de sexo femenino, que son muy conscientes de que las iglesias protestantes hacen eso por lo que no veo por qué puede ser sorprendido,” escribió, en referencia a los informes de que las dos iglesias en el Líbano y en otros lugares eran sorprendido por el nombramiento de Suleiman. “Papa Tawadros de Egipto recibió el primado de la Iglesia Luterana de Suecia [Antje Jackelén], que es una mujer, y Francisco se reunió con la misma mujer durante su viaje a Suecia”, escribió. Es de destacar que cuando se le preguntó después de su visita a Suecia sobre la posibilidad de ordenar a mujeres pastores en la Iglesia Católica, Francisco dijo que la prohibición es definitiva. Massouh explica los detractores de la ordenación de las mujeres citan principalmente una de dos razones.

“La primera razón se basa en el hecho de Cristo Jesús y sus apsotles eran de sexo masculino, lo que significa que el sacerdocio debe ser reservado para los hombres. La segunda razón no es religioso, sino que está basada en las tradiciones sociales y consideraciones biológicas “, dijo. En respuesta a cómo esto se contradice con el estado de la Virgen María, Massouh dijo que muchos cristianos creen que a pesar de este estado que nunca se hizo sacerdote o similares, lo que significa sacerdocio no es para las mujeres. “El discurso del cristianismo oriental no progresará, siempre y cuando estas ideas siguen siendo tratadas como dados.”

Antes de su ordenación, Sleiman estaba llevando a cabo todas las funciones de un pastor con el bautismo excepción y la comunión: “Mis tareas se centraron en los sermones dominicales y visitas pastorales hasta el 24 miembros Sínodo decidió que era hora de votar por mí ordenar y tengo 23 útiles “, dijo en una entrevista .

“Esta decisión fue apoyada por los miembros de la iglesia.” Suleiman señaló que los miembros de su iglesia son una minoría entre los cristianos en el Líbano. “Protestantes son 10.000 del Líbano de 4 millones y se concentran principalmente en el Monte Líbano gobernación,” explicó. “La primera presencia protestante en el Líbano comenzó con los cuáqueros en 1873, entonces el número de iglesias aumentó para llegar a 24.”

Sleiman dijo que la gente en su ciudad natal parecen escépticos acerca de su capacidad para llevar a cabo las funciones de un pastor. “Puedo ver esto en la forma en que tratan y me miran porque esto es nuevo para ellos,” dijo. “Esto a pesar del hecho de que cuando estaba realizando los deberes de un pastor informalmente estaban de acuerdo con esto.” Sleiman dijo que creía que debido a Trípoli es su ciudad natal y todos los miembros de la iglesia ya conocerla, ellos poco a poco se acostumbran a eso. “Las mujeres de Occidente demostraron que pueden ser tan buenas como los hombres en el sacerdocio, pero en el mundo árabe sólo tradiciones son la principal barrera que puede ser superado por un primer precedente de esta manera y siempre hay una primera vez.”

http://english.alarabiya.net/en/features/2017/04/18/The-Arab-world-has-just-got-its-first-female-pastor-meet-Rola-Sleiman.html

Seminario de Princeton rescinde Premio de Tim Keller después de las protestas


Por los Editores Web 03-22-2017
Una foto de los estudiantes que caminan pasado Miller capilla en el campus de Princeton Seminario
La imagen a través de flickr / Kate Elliot

El presidente del Seminario Teológico de Princeton, dijo el miércoles la escuela marcha atrás en su decisión de otorgar el premio al Rev. Kupyer, Timothy Keller siguientes preocupaciones sobre las opiniones del pastor Nueva York ACC sobre las personas LGBTQ y ordenación de las mujeres. El Premio Kuyper, ofrecido por el Centro para la Teología Abraham Kuyper Pública, se otorga a la «Excelencia en la Teología Reformada y testimonio público» e incluye tanto una invitación para hablar en el seminario y un premio de $ 10.000.

«No es mi práctica de censurar las invitaciones para el campus de cualquiera de nuestros centros teológicos u organizaciones estudiantiles,» presidente del seminario Craig Barnes dijo en una carta dirigida a la comunidad del seminario. «Sin embargo, muchos consideran que la concesión del Premio Kuyper como una afirmación de la creencia del reverendo Keller que mujer y LGBTQ + personas no deben ser ordenadas … Con el fin de comunicar que la invitación a hablar en la próxima conferencia no implica una aprobación de la Iglesia Presbiteriana en vistas de Estados Unidos sobre la ordenación, hemos acordado no conceder el Premio Kuyper este año «.

Las críticas a la selección de Keller como el destinatario premio 2017 surgieron tan pronto como se hizo el anuncio. Tim Keller es un escritor cristiano conservador conocido y el pastor fundador de la Iglesia Presbiteriana Redentor en Nueva York. Él es también un líder prominente en la Iglesia Presbiteriana en América, que se formó como una reacción al progresismo dentro de la iglesia y no es compatible con la ordenación de mujeres o personas LGBTQ. Seminario Teológico de Princeton es una institución de la Iglesia Presbiteriana (EE.UU.), que ordena a las mujeres y las personas LGBTQ.

Los críticos de la selección de Keller afirmaron la importancia de escuchar ideológicamente diversas voces, pero señalaron el daño en la celebración y premiar a alguien que no sea compatible con la ordenación de una porción significativa del total de estudiantes del seminario.

Los estudiantes y ex alumnos enviaron cartas al presidente de Barnes en protesta por la decisión de adjudicación, y muchos firmaron a una carta escrita por el Centro para la Teología, la Mujer y el Consejo Asesor de Género y el Centro de la Mujer, así como BGlass , grupo LGBTQ del seminario:

Respetuosamente solicitamos: si este seminario se ha comprometido a entrenar a todo el cuerpo de Cristo para el ministerio y el servicio ordenado a la iglesia, ¿cómo puede cumplir sus compromisos con estos ideales a la vez que en honor a un pastor cuyo propio ministerio y la práctica se encuentra en oposición directa a ¿ellos? Si el alumnado es casi cuarenta por ciento de las mujeres, y también incluye a los estudiantes LGBTQ, ¿cómo puede el Seminario Teológico de Princeton otorgar un honor tan significativo sobre alguien que niega su llamado al ministerio? Lo que podría Seminario Teológico de Princeton comunicar acerca de sus valores mediante el cumplimiento Rev. Keller con más de un premio de $ 10,000?

Predicar en el diseño de la camiseta.
Imagen cortesía Cara de Dost y Zac Calvo

Los estudiantes también organizaron una «predicar-in» que se produzca el 6 de abril para la hora antes de la conferencia de Keller, que contaría con predicadores que son mujeres y / o futuros pastores LGTBQ. El evento está programado antes de la charla de Keller ofrecer a las personas la oportunidad de asistir a ambos si así lo desean.

Estudiante Cara de Dost también ha diseñado una camiseta para ser usados ​​ese día que actualmente está siendo vendido a los estudiantes y los partidarios actuales.

Mientras Keller ya no recibirá el Premio Kuyper, todavía presentará su conferencia en la fecha prevista. A partir de ahora, la predican-in está siendo programado para ocurrir también.

Lea a continuación la carta completa presidente de Barnes:

Estimados miembros de la comunidad del seminario,

El 10 de marzo envié una carta a la comunidad del seminario respondan a los cargos emergentes a la invitación del Centro Kuyper al Reverendo, Timothy Keller para hablar en su conferencia anual y recibir el Premio Kuyper. Los que se refiere al apartado de papel de liderazgo del Reverendo Keller en la Iglesia Presbiteriana en América, una denominación que impide a las mujeres y las personas LGBTQ + de la plena participación en el ministerio de la Palabra y el Sacramento ordenado.

Como indiqué en mi carta anterior, no es mi práctica de censurar las invitaciones para el campus de cualquiera de nuestros centros teológicos u organizaciones estudiantiles. Este compromiso con la libertad académica es vital para la investigación crítica y la diversidad teológica de nuestra comunidad. Al hablar con los que están profundamente preocupados por la visita del reverendo Keller al campus, me parece que la mayor cuota de este compromiso con la libertad académica. Sin embargo, muchos consideran que la concesión del Premio Kuyper como una afirmación de la creencia de que las mujeres reverendo Keller y LGBTQ + personas no deben ser ordenados. Esto entra en conflicto con la postura de la Iglesia Presbiteriana (EE.UU.). Y es un tema importante entre las comuniones Reformadas divididas.

También he tenido conversaciones votos de esto con el Presidente del Comité de Kuyper, el Presidente de la Junta de Síndicos, y el reverendo Keller. Con el fin de comunicar que la invitación a hablar en la próxima conferencia no implica una aprobación de la Iglesia Presbiteriana en vistas de Estados Unidos sobre la ordenación, hemos acordado no conceder el Premio Kuyper este año.

Sin embargo, la invitación del Centro Kuyper al reverendo Keller simplemente para dar una conferencia en su conferencia se cumplirá, y él gentilmente ha aceptado mantener el compromiso. Somos una comunidad que no silenciar las voces en la iglesia. En este espíritu que somos una escuela que puede acoger un líder de la iglesia para hacer frente a uno de sus centros sobre su tema, incluso si no estamos de acuerdo fuertemente con su teología de la ordenación al ministerio. Reverendo Keller estará dando una conferencia en Lesslie Newbigin y la misión de la iglesia – no en la ordenación.

Quiero agradecer a todos los que se hayan puesto en contacto con la administración del seminario como este importante conversación se ha desarrollado en el campus. Hemos escuchado muchas perspectivas sentidas desde ambos lados del debate. Ha sido una conversación dura, pero que una comunidad diversa teológicamente puede manejar.

En la gracia y el amor de Jesucristo, nos esforzamos por ser una comunidad que pueda participar con generosidad y respetar a aquellos con los que no estamos de acuerdo sobre temas importantes.

Sinceramente,

Craig Barnes

M. Craig Barnes

El presidente del Seminario Teológico de Princeton

EE.UU. TEXAS: La iglesia de San Andrés, el escondite de Hilda


Hilda con su hijo Iván

Vive allí desde febrero del año pasado

No tiene documentos y teme ser deportada con la llegada de Trump

Redacción, 05 de marzo de 2017 a las 17:03

Con la inesperada victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos el 8 de noviembre, poco después de conocer la buena nueva, el temor a ser devuelta a Guatemala regresó a Hilda

La iglesia Presbiteriana de San Andrés, situada al norte de Austin (Texas, EE.UU.), es el escondite de una guatemalteca indocumentada, Hilda Ramírez, que vive allí desde febrero del año pasado junto a su hijo con miedo a ser deportada a su país natal, de dónde huyó por la discriminación que sufren las mujeres indígenas como ella.

«Yo solo quiero tranquilidad para mí y para mi hijo», señala afligida en una entrevista con Efe la guatemalteca de 29 años, que recuerda que nunca se escondió de las autoridades migratorias al llegar a Estados Unidos en 2014 y que explicó su caso para obtener asilo, una declaración que acabó con su detención por parte de la Agencia de Inmigración y Control de Aduanas estadounidense (ICE).

Según relata, los agentes migratorios no creyeron su historia de violencia en Guatemala y la ingresaron en el centro de detención de Karnes County, uno de los dos centros familiares de inmigración en Texas, con una fianza de 10.000 dólares para salir, una cantidad de dinero que Hilda no disponía.

Así empezó el periplo estadounidense de Hilda y su hijo Iván, de 10 años de edad, que llegaron a Estados Unidos tras cruzar el Río Grande, frontera natural con México, en un bote inflable con otras diez personas tras pagar a un «coyote» para llegar vivos al destino final.

De este modo, después de pasar once meses en el centro de detención en Texas, fueron liberados con la condición de que Hilda llevara un grillete en el tobillo para controlar todos sus movimientos.

Un centro de refugio local para personas sin techo fue la salvación de ambos durante los siguientes siete meses, hasta que, a principios de 2016, la petición del estatus de inmigrante especial juvenil (SIJS, en sus siglas en inglés) de su hijo fue negada y tuvieron lugar numerosas redadas contra los indocumentados en la zona de Austin.

Asustada por una posible deportación, contactó con Grasroots Leadership, una organización local que asesora a personas de este colectivo, que le recomendó que se escondiera con su hijo en la iglesia de St. Andrews, un «santuario» dónde los agentes de inmigración tienen prohibido entrar.

Como política, ICE generalmente no arresta a los inmigrantes en lugares de culto y otros lugares «sensibles», como escuelas y hospitales.

Según un memorando publicado en 2011, las detenciones o búsquedas solo se permiten en lugares «sensibles» si hay «necesidad inmediata de medidas coercitivas», como un delincuente peligroso dado a la fuga.

Así, desde el 9 de febrero de 2016, esta iglesia Presbiteriana es el hogar de la pareja de guatemaltecos, que recibieron una grata noticia hace cuatro meses: su orden de deportación había sido temporalmente bloqueada.

No obstante, con la inesperada victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos el 8 de noviembre, poco después de conocer la buena nueva, el temor a ser devuelta a Guatemala regresó a Hilda, quién sigue asustada por su futuro y el de su hijo.

La tranquilidad para ellos reside dentro de esta iglesia tejana, cuya comunidad ha dado la oportunidad a Iván de centrarse en sus dos grandes pasiones: estudiar y jugar al fútbol.

El niño, que nunca asistió a escuela en su país natal, disfruta ahora aprendiendo a leer, escribir y entender el español y el inglés, además de estar tomando clases de arte, matemáticas y ciencias naturales en una escuela cercana al templo.

Además, Iván, que llegó a la entrevista con un balón de fútbol entre sus manos, entrena y juega tres días a la semana en un equipo local y sueña con llegar algún día al nivel de dominio del balón que tiene su ídolo, Cristiano Ronaldo, futbolista del Real Madrid.

Hilda está contenta de que su hijo esté feliz y aprendiendo «a pasos agigantados», según una de las colaboradoras de la parroquia, y espera poder brindar a Iván un futuro mejor en el históricamente conocido como «país de las oportunidades».

RD/Agencias

http://www.periodistadigital.com/religion/america/2017/03/05/la-iglesia-de-san-andres-refugio-de-una-guatemalteca-religion-iglesia-dios-jesus-papa-francisco-fe-indocumentados-trump-gautemala-violencia-ac

Las mujeres del lugar encontran espacios de liderazgo para la Religión


Están tomando medidas del techo de cristal manchado, lo que demuestra que la fe no tiene género.

Jennifer Clark (izquierda) y Ann Hatfield en su iglesia, Westminster Presbyterian en West Chester // Fotos por Tessa Marie Imágenes

Esto es una atracción innegable que muchos equiparan al llamado de una vida. Para Jennifer Clark, un trabajo del ministerio de verano en el Parque Nacional de Yellowstone fue un punto de inflexión. Allí, ella predicó su primer sermón un servicio de la salida del sol memorable con una pared del cañón como telón de fondo. «Empecé a considerar la idea de que tal vez Dios me estaba llamando a ser un pastora», dice Clark.

Ahora es pastora asociada temporal para el crecimiento espiritual en Westminster Presbyterian Church en West Chester, Clark se especializó en la religión en el Grove City College en el norte de Pittsburgh, con el objetivo de trabajar en la educación cristiana. Luego se reunió con un reclutador en el Seminario Teológico de Princeton, y se decidió por el ministerio. Clark fue ordenada en 1982, que opera en varias congregaciones antes de llegar a Westminster en 2015.

A través de los siglos, las mujeres han servido congregaciones en una variedad de maneras -voluntariado, la enseñanza, la cocina y el cuidado. Pero la ordenación actual para el ministerio se ha movido lentamente. Cuando Clarissa Danforth fue ordenada en 1815, fue sólo porque su iglesia, el libre albedrío Bautista, fue gobernada por una congregación que ha aprobado su ordenación. Treinta y ocho años después, Antonieta de Brown Blackwell fue ordenada, pero su denominación Iglesia Congregacional se negó a reconocerla. En respuesta, Blackwell se unió a la Asociación Unitaria Americana, que la reconoció como ministra.

Para lasdiaconisas Episcopales, el movimiento de derechos civiles de la década de 1960 despertó sentimientos de opresión. Ellas querían ser tratadas igual que los diáconos varones, con la capacidad de ser ordenadas sacerdotes. En la reunión de la Convención General de la Iglesia 1970, un grupo presentó una resolución para aprobar la ordenación de mujeres al sacerdocio y al episcopado. La resolución fue rechazada de nuevo en 1973.

No queriendo esperar otros tres años para presentar su caso, 11 diaconisas tomaron el asunto en sus propias manos. Encontraron tres obispos jubilados que accedieron a ordenarlos. El servicio para el «Philadelphia 11» se llevó a cabo el 20 de julio de 1974, en la iglesia del Abogado en Philadelphia. Ordenadas Sacerdotes un año más tarde, el 7 de septiembre de 1975, cuatro mujeres más, en Washington Cuatro, fueron ordenadas en San Esteban y la Iglesia Encarnación en Washington, DC La Iglesia Episcopal aprobó la ordenación de las mujeres en 1976.

Ann Hatfield

Ann Hatfield dirige a la congregación en Westminster Presbyterian.

«Algo me empujaba, me insta adelante», dice el Rev. Betty Powell, lo que refleja en el 40 aniversario de su ordenación dramática en 1975. «Fue un día de gran alegría y trepidación. Al principio, mi madre se negó a asistir porque pensó que no era correcto. Hubo amenazas de violencia hacia los participantes, y no estaba seguro de si mi nuevo título de «sacerdote» daría lugar a un trabajo en cualquier lugar «.

Esos primeros líderes hicieron una carrera moderna en el ministerio más acogedor para las mujeres. Algunas mujeres entran al derecho seminario después de la universidad, mientras que otros siguen un camino diferente en primer lugar. El pastor asociado de la pastoral en Westminster, Ann Hatfield es un derecho de nacimiento. Quaker que se unió a la Iglesia Presbiteriana cuando se casó con su marido, Jim. Sus fuertes habilidades matemáticas y científicas le habían llevado a estudiar ingeniería civil en la Universidad Johns Hopkins. Ella trabajó en el campo durante siete años antes de salir para cuidar de su madre. Siempre interesado en la educación, el trabajo social y el ministerio, Hatfield volvió a entrar en el mundo del trabajo como maestra en el preescolar de sus hijos. Entró en el Seminario Teológico Palmer en 2003 como estudiante a tiempo parcial y completó su Maestría en Divinidad en 2009. Hatfield fue ordenada en 2011 y se unió al personal de Westminster.

En el Estudio Nacional congregaciones, publicado por el Departamento de Sociología de la Universidad de Duke, encontró que la proporción de mujeres en el papel de solista o pastor principal no ha cambiado desde 1998. A pesar de que la mayoría de la línea principal denominaciones protestantes en los EE.UU. permiten a las mujeres ser pastoras de sus iglesias , que llevan sólo el 11 por ciento de las congregaciones. Aún así, eso es progreso. Un artículo de Religión News Service informó que, en 2014, tres mujeres se convirtieron en solitario o altos pastores en las iglesias de considerable tamaño-Rev. Shannon Johnson Kershner de Fourth Presbyterian Church de Chicago, Rev. Amy Butler, de la iglesia de la orilla de la ciudad de Nueva York, y el Rev. J. Gaines-Cirelli de la Iglesia Metodista Unida de fundición en Washington, DC

Hoy en día, aproximadamente uno de cada cinco seminaristas protestantes son mujeres. Estas mujeres se colocan sobre los hombros de los que vinieron antes que ellos. Ya no gravado por los primeros obstáculos, que ahora entran en el ministerio con la ambición desenfrenada. Algunos tienen la intención de asumir las posiciones de alta dirección en sus congregaciones.

Un desafío final para el clero femenino es uno que comparten con todas las mujeres que trabajan: la igualdad de remuneración. Este año, la Ley Church & Manual Compensación de Impuestos para personal de la iglesia informaron que los pastores principales varones reciben el 27 por ciento, o aproximadamente $ 15,000, más que sus contrapartes femeninas.

Hatfield siempre estuvo activa en la iglesia de su familia, que sirve como un diácono, un anciano y un empleado de la sesión. Era el cumplimiento, pero el clero estaba constantemente en el fondo de su mente. «Los amigos me decían que debería convertirse en un ministro,» dice ella. «Finalmente, me di cuenta de que tenían razón.»

http://www.mainlinetoday.com/Main-Line-Today/February-2017/Local-Women-Find-Places-for-Leadership-in-Religion/

Secretario Permanente se opone a la orden que prohíbe la entrada de los refugiados a los EE.UU.


FEBRERO 2, 2017

LOUISVILLE

El presidente Donald Trump firmó ayer una orden ejecutiva para presuntamente proteger a la nación de terroristas que ingresan a los Estados Unidos. Sin embargo, esta orden sirve, en práctica, para dañar aún más a aquellas personas que son las verdaderas víctimas del terrorismo, del genocidio, de la guerra civil y de la persecución religiosa y la persecución basada en el género.

Actualmente, hay familias en todo el mundo que agarran sus maletas y se aferran el uno al otro mientras huyen del hogar que aman con lágrimas en los ojos; el hogar que nunca quisieron dejar, debido a que su hogar ya no es seguro. Y muchas personas después de haber sido completamente examinadas por un proceso legal de entrada para refugiados, no se les permite entrar a los Estados Unidos y están siendo detenidas injustamente en los aeropuertos en todo el país.

Esto es una injusticia y va en contra de todo lo que representamos como país formado y educado por personas que vinieron de otras tierras.

Como máximo funcionario eclesial de una de las denominaciones reformadas más grandes del país, exhorto al presidente y a su administración que reviertan esta decisión tan perjudicial que va en contra de los refugiados. Las personas presbiterianas no tienen miedo de esta llamada amenaza terrorista. No tenemos miedo porque profesamos una fe en Jesús, que llego al mundo como refugiado.

No tenemos miedo porque, al igual que le damos la bienvenida a Jesús en cada adviento, hemos elegido darle la bienvenida a nuestros hermanos y hermanas que vienen de todas partes del mundo a este país. Las personas presbiterianas eligieron dar la bienvenida después de la Segunda Guerra Mundial cuando nosotros como denominación, exigimos que los Estados Unidos permitiera en ese entonces la entrada de refugiados. Elegimos dar la bienvenida cuando nuestras mismas congregaciones sirvieron como sitios de acogida para los refugiados en aquellos años antes que existieran las agencias de reasentamiento. Actualmente, las personas presbiterianas eligen dar la bienvenida como copatrocinadores de familias de Siria, Somalia, Sudán, Irak, Birmania, Bután y otros países que se reinstalan en los Estados Unidos.

Cada vez que elegimos dar la bienvenida, entablamos una relación con personas que se convierten en nuestros vecinos, amigos y familiares. Ninguna administración puede convencernos de tener miedo.

Nos oponemos a la decisión de esta administración de prolongar la espera de cada refugiado por un lugar al que llamará hogar, bajo la falsa pretensión de seguridad. Estamos listos para darles la bienvenida a nuestros nuevos vecinos, amigos y familiares de todas las religiones y países.

Learn more about our policies on refugees and asylees.

Read this article in English.

공 서기는 미국으로 입국하는 난민 금지명령에 반대하다

https://www.pcusa.org/news/2017/2/2/secretario-permanente-se-opone-la-orden-que-prohib/

Los cristianos de Colombia y su fe


Desde los días de la lucha por la Independencia

Por: Redacción El Mundo

Los cristianos de Colombia y su feCulto del inicio de celebración de los 500 años en la primera iglesia Presbiteriana de Colombia. / Paola Cristancho

Los orígenes de las iglesias protestantes en Colombia están asociados a las luchas por la Independencia. Según el filósofo Carlos Arboleda, soldados europeos que se vincularon a las luchas de Bolívar y Santander trajeron su fe, aunque su intención no era evangelizar sino participar en la gesta del Ejército Libertador. Posteriormente, cotn el aumento del comercio internacional o liberalismo económico y social se dio una mayor apertura y los tratados internacionales permitieron el proselitismo religioso de extranjeros con confesión distinta a la Iglesia católica mayoritaria.

A comienzos de 1825, el bautista escocés James Thomson llegó al país y, apoyado por el gobierno de Francisco de Paula Santander, con el fin de fomentar la educación básica a través del método lancasteriano, se comenzó la distribución de biblias en español a los ciudadanos. Ese mismo año se constituyó la Sociedad Bíblica Colombiana, que incluso fue presidida por el secretario de Asuntos Exteriores, Pedro Gual. Las diferencias ideológicas religiosas de la época provocaron que la iniciativa no prosperara, pero hacia 1853 llegaron las primeras misiones evangelizadoras protestantes. Primero a la isla de San Andrés y luego a la ciudad de Cartagena.

Hacia 1981, como refiere el rector de la Universidad Bautista de Cali, pastor Pablo Moreno, fue inaugurada la primera iglesia presbiteriana en Bogotá. A partir de este momento se incrementaron los trabajos misionales y casas de estudio con la respectiva distribución de biblias. Los gobiernos liberales, en general, tuvieron mayor apertura a otras confesiones y la Constitución de Rionegro, de 1863, consagró la libertad de cultos. En 1886, Colombia pasó a ser un Estado confesional católico, lo cual no impidió que, a pesar de los señalamientos, se mantuvieran los cultos protestantes, incluso con la aparición de los primeros periódicos evangélicos.

En 1950 surgió la Confederación Evangélica de Colombia, que integró 17 denominaciones, a pesar de las dificultades y descalificaciones que siguieron teniendo los cultos protestantes. En las últimas décadas se ha presentado una mayor apertura, reflejada en un crecimiento exponencial de la iglesia protestante evangélica. En 1988, la Confederación Evangélica de Colombia se amplió y conformó un Consejo Evangélico. La Constitución de 1991 fue clave, pues además de la consagración de la libertad de cultos propició la participación de dos representantes de las iglesias evangélicas, Jaime Ortiz y Artturo Mejía.

En la actualidad, las iglesias cristianas tienen una activa participación en todas las actividades del país. Varios millones de colombianos acuden a sus templos o sitios de congregación y cada día son más dinámicos en asuntos como el diálogo interreligioso, las misiones sociales y educativas o incluso la defensa de los derechos. Esta visión explica por qué las iglesias cristianas han recibido con interés y entusiasmo la conmemoración de los 500 años de la Reforma protestante, con la visión de que se trata de un hecho que consolidó una cosmovisión en la que creen y defienden.

http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/los-cristianos-de-colombia-y-su-fe-articulo-667576

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