Un arzobispo polaco amenaza con suspender ‘a divinis’ a los sacerdotes anti-inmigrantes


Wojciech Polak, arzobispo de Gniezno y primado de PoloniaAgencias

(Cameron Doody).- Contundente advertencia del arzobispo de Gniezno (Polonia) a menos de dos semanas de que tuviera lugar el controvertido evento “Rosario en las fronteras”, en el que más de un millón de polacos rezaron la oración mariana a lo largo de los límites del país, para pedir a la Virgen “que salve a Europa de la islamización”. “Si escucho una protesta contra los refugiados en la que mis sacerdotes participen, tendré una respuesta rápida: cada sacerdote que se junte a estos eventos será suspendido“, ha replicado el arzobispo Wojciech Polak, el también primado de Polonia.

“No hay otro camino que tomar, ya que soy responsable de mi diócesis”, ha explicado Polak al seminario Tygodnik Powszechny, a propósito de la decisión que ha adoptado. “En situaciones donde hay sacerdotes que apoyen explícitamente un lado de un conflicto político, tengo que actuar de inmediato”.

Y esta obligación de cortar de raíz cualquier actitud xenófoba de sus curas, ha explicado el arzobispo, se hace más imperativa dado que “Cristo sufre en los refugiados”, con lo cual la Iglesia tiene un mandato evangélico de “abrirnos a estos refugiados”.

El arzobispo de Gniezno ha precisado que aunque no está a favor de “una apertura cualquiera de las fronteras, sin ningún tipo de control”, sí defiende “la ayuda sabia y sistemática que podemos y debemos dar, y que no representará ninguna amenaza para nosotros”.

Y esto frente al mensaje explícito del evento ‘Rosario en las fronteras’ -apoyado por 22 de las 42 diócesis polacas, junto con el gobierno del país- de que el islam representa un peligro palpable e inminente para la cultura, la salud, el bienestar y hasta la propia vida de los ciudadanos polacos.

Citado por la agencia Ap, un experto polaco en xenofobia y extremismo, Rafal Pankowski, consideró que la manifestación ‘Rosario a las fronteras’ fue una expresión problemática de islamofobia, en un momento en que en Polonia se respiran sentimientos anti-musulmanes cada vez de mayor calado.

“El mismo concepto de hacerlo [rezar el rosario] en las fronteras refuerza el modelo étnico-religioso y xenofóbico de la identidad nacional”, dijo Pankowski, director de la asociación “Nunca más” en Varsovia, coincidiendo así con la perspectiva de otros expertos de que aquella parte de la Iglesia tomó parte en el evento había dado su apoyo implícito al rechazo del Gobierno nacional de acoger a inmigrantes musulmanes.

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OBISPOS DE EEUU DEPLORAN DECISIÓN DE TRUMP CONTRA DACA, PROGRAMA QUE PROTEGE A INMIGRANTES


OBISPOS DE EEUU DEPLORAN DECISIÓN DE TRUMP CONTRA DACA, PROGRAMA QUE PROTEGE A INMIGRANTES

Donald Trump / Crédito: The White House

WASHINGTON D.C., 05 Sep. (ACI).- Los Obispos de Estados Unidos emitieron una declaración en la que consideraron “inaceptable” la decisión del Presidente Donald Trump de poner fin, en seis meses, al programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), con el que ahora unos 800 mil jóvenes inmigrantes indocumentados corren el riesgo de ser deportados del país.

El DACA es una orden ejecutiva firmada por el Expresidente Barack Obama que entró en vigor el 15 de junio de 2012. Su objetivo era proteger a inmigrantes indocumentados que llegaron al país antes de cumplir 16 años y que han permanecido por más de cinco años en Estados Unidos.

Si bien no es una ley ni proporciona un estatus legal, el DACA protege contra la deportación y da acceso al Permiso de Trabajo con el que estos jóvenes pueden laborar.

Los prelados lamentaron que, “luego de meses de ansiedad y temor por su futuro, estos valientes jóvenes enfrentan la deportación. Esta decisión es inaceptable y no refleja quienes somos como estadounidenses”.

“La cancelación del programa DACA es reprensible. Genera un miedo innecesario para los jóvenes DACA y sus familias. Estos muchachos entraron como menores a Estados Unidos y han conocido a este país como su hogar”, prosigue el texto.

La declaración está firmada por el Presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés), Cardenal Daniel DiNardo; el Vicepresidente y Arzobispo de Los Ángeles, Mons. José Gómez; y Mons. José Tyson, Jefe del Subcomité de Pastoral de Migrantes y Refugiados del Episcopado.

“La Iglesia Católica –prosigue el texto de los obispos– ha visto con orgullo y admiración cómo los jóvenes DACA viven cotidianamente con esperanza y determinación para florecer y contribuir a la sociedad: trabajando para sostener a sus familias, sirviendo en el ejército y educándose”.

Por ello, la decisión del gobierno “es un paso atrás en el progreso que necesitamos hacer como país. Las acciones de hoy representan un momento angustioso en nuestra historia que muestra la ausencia de compasión y buena voluntad, así como una visión estrecha del futuro”.

Los obispos alentaron al “Congreso para que actúe inmediatamente y trabaje en vistas a una solución legislativa. Expresamos nuestro apoyo para encontrar medios de protección a los jóvenes DACA”.

“Como gente de fe, le decimos a la juventud DACA: sin importar su estatus migratorio, que son hijos de Dios y los acogemos en la Iglesia Católica. La Iglesia Católica los apoya y los defenderá”. VN

http://vida-nueva.com/obispos-eeuu-deploran-decision-trump-contra-daca-programa-protege-a-inmigrantes/

El obispo asiste a la reunión del ICE para representar a la madre que teme la separación del niño


9 de agosto de 2017

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El obispo Mark Seitz, de El Paso, Texas, ora con María De Loera y su hija de 8 años, Alia, el 7 de agosto. Seitz fue a la jefatura de El Paso de ICE para presentarse a María y con su abogado pedir su orden de deportación Para ser reconsiderado. (CNS / cortesía de Dylan Corbett, Hope Border Institute)

WASHINGTON – Después de enterarse de la situación de un niño herido por el cáncer cuya madre estaba enfrentando una deportación inminente, un obispo fronterizo de Estados Unidos, el obispo de Texas, Texas, Mark Seitz, decidió pagar una visita en el hospital.

El 7 de agosto, rezó en un hospital de Texas con Alia Escobedo, una niña de 8 años, enferma de cáncer de hueso, y su madre María De Loera, la única cuidadora del niño, antes de dirigirse a una reunión con funcionarios de inmigración, Una audiencia en la que la madre debía presentarse para ser deportada, pero en la que el obispo asistía en su lugar.

“Me informaron de la situación durante el fin de semana, oí rumores”, dijo Seitz en una entrevista telefónica realizada el 7 de agosto con Catholic News Service. “Como párroco, uno de los ministerios más gratificantes fue a través de los enfermos, siempre me sentí cerca de los niños que estaban enfermos”.

En el hospital, dijo, leyó las Escrituras con la madre y la hija, que son católicas, y oraron. Dijo que trató de tranquilizar a la madre de que había mucha gente tratando de ayudar.

“Fue un placer poder conocerlos y espero traer un poco de consuelo a este niño pequeño”, dijo. “Son increíblemente resistentes, esta mamá mató a su esposo en Ciudad Juárez, se escapó a El Paso corriendo por su vida y cuando llegó aquí a su hija menor se le diagnosticó cáncer de hueso”.

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Los últimos dos años y medio se han llenado, no sólo con tratamientos en el hospital, sino también con la amenaza de deportación. Una petición de asilo De Loera presentada en 2014 fue denegada al año siguiente, y desde entonces, ha estado en proceso de ser retirada del país por funcionarios de inmigración.

Seitz, junto con otros clérigos, acompañó al abogado de De Loera para ver a funcionarios de la Agencia de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos, también conocidos como ICE, “para reconsiderar … dadas las circunstancias”, dijo.

Dijo que se reunió con un trabajador de casos y un supervisor, así como otros funcionarios.

“Creo que fueron relativamente receptivos”, dijo.

El 8 de agosto, funcionarios de ICE concedieron a De Loera una estancia de seis meses para continuar vigilando a su hija durante el tratamiento, dijo Dylan Corbett, director ejecutivo del Instituto Hope Border, que también ha estado involucrado llamando la atención sobre el caso. En la cama de su hija, De Loera lleva un monitor de tobillo emitido por el ICE para rastrear su ubicación aunque no haya cometido un crimen y haya llegado buscando asilo, dijo Corbett.

“María y Alia son el rostro humano de un sistema de inmigración roto y la aplicación militar fronteriza”, dijo el Instituto Hope Border en una declaración por correo electrónico. “Son la razón por la que estamos luchando por la reforma y por una frontera más humana”.

“Estoy preocupado por el hecho de que tuvimos que interceder en nombre de esta madre en estas circunstancias”, dijo Seitz a CNS, porque muestra que “incluso las razones humanitarias más obvias para permitir que una persona se quede ya no son suficientes . ”

Seitz hizo los titulares en julio debido a una carta pastoral en la que denunció la “demonización de los inmigrantes” y rogó a otros por la compasión y la solidaridad. Dijo que es consciente de que incluso entre los católicos, la cuestión de la inmigración puede provocar desacuerdo.

“Les pido que traigan estas cuestiones a su oración”, dijo. “Y también, para conocer a un inmigrante reciente y, sobre todo, para conocer a alguien que huyó aquí sin la oportunidad de arreglar documentos porque huían de sus vidas, antes de decidir cuál sería la resolución adecuada de estos casos”.

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El obispo Mark Seitz, de El Paso, Texas, habla a los reporteros antes de asistir a una reunión del 7 de agosto con funcionarios de inmigración para tratar de detener la deportación inminente de María De Loera, cuya hija de 8 años está en un hospital de Texas por cáncer de hueso . (CNS / cortesía de Dylan Corbett, Hope Border Institute)

Jesús, dijo, habló a las preguntas de la ley y reconoció que hay la ley de Dios y las leyes humanas, y las leyes humanas pueden ser buenas o pueden ser malas.

“Las malas leyes necesitan ser cambiadas ya veces las leyes malas no pueden ser seguidas,” él dijo. “Un ejemplo es la ley que permite el aborto, sólo porque la ley dice que está bien, no lo hace bien”.

También pidió a otros que pensaran en las circunstancias que llevan a otros a huir de sus países de origen.

“Si alguno de nosotros viviera en una situación, en un país donde hay violencia extrema, haríamos lo que fuera necesario para encontrar una situación de seguridad, aunque significara cruzar una frontera”, dijo. “Lo haríamos si nuestros hijos estuvieran hambrientos y no diríamos ‘Supongo que nos quedaremos aquí y veremos a nuestros hijos morir’. Nadie haría eso, haríamos lo que fuera necesario “.

https://www.ncronline.org/news/justice/bishop-attends-ice-meeting-mother-fearing-separation-child

El cura italiano que ayuda en la frontera caliente


El Padre Francesco Bortignon ha recibido en el Centro de migraciones, que el mismo fundó en Cúcuta, a los 200 mil colombianos sacados a las malas de Venezuela

Por:  Agosto 08, 2017
El cura italiano que ayuda en la frontera caliente

Los paramilitares del Bloque Catatumbo mandaban en Cúcuta cuando en el 2003 el padre Francesco Bortignon desempacó su equipaje en el 2003. Nunca lo amedrantaron las amenazas y siguió trabajando en la ciudadela de Juan Atalaya, un territorio en disputa entre las AUC y el ELN. Llegó de Venezuela cuando frontera estaba caliente: 6.000 asesinatos ese año en Cúcuta; 2.000 desaparecidos. Crímenes tan terribles como el del joven cuentero Gersón Gallardo quien apareció fue encontrado, abaleado y torturado, en la vía La Gabarra- Tibú. Señalado de ser miembro de las Farc, las AUC reconocieron el crimen.

Recién llegado el padre Francesco le toco abrigar a 5000 personas que  llegaron desplazados del Catatumbo a Cúcuta, una catástrofe humanitaria que lo llevó a abrir el Centro de Migraciones en una casa amplia del  barrio Pescadero apoyada luego por Acnur, la Cruz Roja Internacional, el Consejo Noruego y la Alcaldía de Cúcuta., les da los recursos para subsistir.

El padre Francesco, es largo y la barba le rosa el pecho. Buena parte de su tiempo se la pasa entre la casa en Pescadero, y la urbanización que él mismo creó en el barrio Camilo Daza en donde viven más de 300 familias, la mayoría de ellos desplazados. El agobio ahora es con quienes cruzan afanosamente la frontera con una mano adelante y otra atrás. Están de regreso al país deportados por el régimen de Maduro.

Francesco tendió personalmente a Luis Bernardo Martínez, un comerciante araucano y su hijo Luis Alberto estudiante de sexto semestre de medicina en una Universidad en Mérida; estaban a punto de llegar a Barinas, cuando en el sector de Dolores de Ramales un retén de la guardia venezolana detuvo el bus en el que venían. “Nos pidieron papeles y a los que éramos colombianos nos invitaron a bajar del vehículo”- Dice Luis Bernardo a quien se le nota en el rostro el cansancio padecido en las últimas 48 horas.

El sol calcinante del llano estallaba sobre la cabeza de los nueve colombianos “Teníamos los papeles en regla, pero la guardia no quiso escuchar razones, nos empujó a un camión y nos movieron como ganado”. Los engañaron y terminaron en el batallón Tavacare, en el estado de Barinas. Abrieron las compuertas y sin mediar palabra “Nos quitaron nuestras pertenencias, los celulares, las carteras, los documentos, la plata que llevábamos y nos metieron a la fuerza en un cuarto como de ochenta metros cuadrados en donde habían otros cincuenta colombianos”. Sin argumento válido les cerraron la puerta en las narices.

La humedad era tan espesa que el aire, como si fuera una cortina delgada, se podía cortar con un cuchillo. “No se podía caminar en el salón. Si uno necesitaba hacerlo tenía que pedirle a la gente que le abriera un campito entre las piernas para poder avanzar”, cuenta Luis Alberto.

Pasaron la noche allí y todo el día del sábado. “Teníamos sed y hambre y nadie nos dio nada. A mí me daba mucho afán porque había gente de edad. Había un hombre que tenía 75 años y lloraba porque decía que lo iban a deportar y que él cuidaba de su esposa inválida de ochenta años en un ranchito en pleno campo.; se moriría de hambre”.

Con los escasos bolívares que Luis Alberto había logrado esconder en sus calzoncillos, compró los jugos que alcanzó. Desde su celular, que también había logrado esconder se comunicó con el Cónsul en Barinas quien pidió la presencia del comandante del batallón y un funcionario del  Saime ¿?. Nadie apareció.

En la noche un bus llegó un bus con orden de trasladarlos a San Cristóbal, vía Cúcuta, desconociendo que la mayoría de ellos, como Luis Bernardo, eran naturales de Arauca. Cuando se aproximaban a su destino se encontraron con otro retén de la Guardia Nacional. La orden del funcionario del Saime fue retornar al batallón de Tavacare. Obedecieron en medio de las protestas.

A las cuatro de la mañana del domingo los dejaron libres.

Luis Alfonso está en el Centro de Migraciones de Cúcuta, en donde espera que la Cancillería y la Defensoría del Pueblo le permitan viajar a Arauca. Luis Bernardo y su hijo no podrán entrar a Venezuela en los próximos tres años. La carrera universitaria del muchacho, al menos por el momento, se ha visto truncada. ¿Y de las demás gente?, “siguen allá, varados, sin plata ni nada, incomunicados; así que nadie sabe nada de ellos”.

En los seis meses de este año han llegado al Centro de Migraciones, 760 colombianos deportados, muchos incluso con su documentación en regla, cuando en el 2013 solo hubo que atender 52 personas. Entre 2012 y 2017 se pasó de 133 a 2.635 deportados, una variación de 1.881%.

Tener hijos y esposa venezolana y no le garantiza tranquilidad a ningún colombiano, como le sucedió a Carlos Rodríguez, un barranquillero de 38 años con nueve años de residencia en Caracas. “A finales de enero me paró un guardia y yo le mostré la medida cautelar en donde se demostraba que mi nacionalidad estaba en trámite. Su recomendación fue buscar cambiar la medida cautelar por un pasaporte. No sirvió, a las pocas horas estaba rumbo a Colombia sin posibilidad ni de despedirme de mi mujer, de mis hijos o de sacar ropa”. Se gana unos pocos centavos con trabajos de latonería y pintura a la espera que la Cancillería le ayude a traer a Colombia a su familia porque para él las puertas de Venezuela quedaron cerradas.

Los casos desesperados se multiplican con la crisis interna del país vecino. Solo hay una persona lista a acogerlos: el padre Francesco Bortignon.

https://www.las2orillas.co/cura-italiano-ayuda-la-frontera-caliente/?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=hoy_en_las2orillas_el_empresario_que_transp

Denuncia Obispo de Aguascalientes insensibilidad ante drama de migración


El Jefe de la Diócesis reprendió a los que ven con indiferencia el problema migratorio, sus causas y efectos. (Agencias)
30/07/2017 12:33:45 El Obispo de Aguascalientes, José María de la Torre Martín, lamentó el trágico episodio que vivieron hidrocálidos en el “trailer de la muerte”, así como las condiciones de precariedad y falta de oportunidades que propician el fenómeno migratorio.

El jerarca católico condenó además la insensibilidad social y gubernamental frente a hechos de tal naturaleza en los que se reduce a números y estadísticas lo que debería de concebirse como el sufrimiento de miles de personas a las que las fronteras han hecho un daño irreparable.

“Es uno más y otro más, nos dicen las estadísticas que fueron más que el año pasado, pero detrás de cada número hay una persona, una familia y una tragedia. Ciertamente creo que hay que unirnos todos en la plegaria, en la acción para lograr la paz que todos deseamos y prosperidad en sus propios lugares de origen”, señaló.

De igual forma, se pronunció por una colaboración estrecha de todos los responsables del ámbito económico para fomentar programas temporales que les permitan a los migrantes el acceso a trabajos seguros y confiables para quienes viajan a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades económicas.

Es necesario dijo, la creación de programas especiales para otorgar visas temporales a quienes no encuentran más que en Estados Unidos una alternativa de empleo mejor retribuido, pues con ello se logrará brindar mayor seguridad para quienes, como los hidrocálidos que fueron abandonados en el “trailer de la muerte”, no encontraron una salida más adecuada a sus problemas económicos.

De la Torre Martín recordó que durante la pasada visita del Papa Francisco, el máximo jerarca de la Iglesia Católica en el mundo decidió terminar su recorrido con una celebración eucarística celebrada en Ciudad Juárez en un mensaje de apoyo a la población migrante.

Con ello se hizo una reflexión sobre las muertes de mexicanos en su sueño de cruzar y refrendando la postura de la Iglesia Católica a favor de que desaparezcan los muros y límites territoriales que tanto daño han hecho a la humanidad.

Sandra Macías
http://www.hidrocalidodigital.com/local/articulo.php?idnota=127644

Un día con la policía de inmigración en territorio enemigo: California


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RIVERSIDE, California — Apenas después del amanecer, una fila de agentes se dirigía hacia la entrada de la casa de Fidel Delgado con las pistolas desenfundadas. Uno de ellos llevaba un rifle. Delgado salió de su casa con el torso desnudo y la mirada confusa.

“¿Qué necesitan?”, preguntó.

Unos 20 minutos después, a unos 16 kilómetros de distancia, Anselmo Morán Lucero supo exactamente por qué habían llegado los policías a buscarlo. Los divisó cuando volvía a su casa después de una larga velada e intentó dar la vuelta con su camioneta. Pero una todoterreno sin insignias se detuvo frente a él y otra encendió sus luces desde atrás, bloqueándole la fuga.

Le preguntaron su nombre y si sabía por qué lo estaban deteniendo. Morán asintió con la cabeza.

Todos los días, desde antes del amanecer hasta ya entrada la noche, en todo Estados Unidos, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su sigla en inglés) –los soldados en la línea de fuego de la guerra que ha declarado el presidente Donald Trump contra la inmigración ilegal–, están capturando a gente como Delgado y Morán.

Desde que Trump asumió el cargo, ICE ha apresado a más de 65.000 personas, un incremento de casi el 40 por ciento respecto del mismo periodo del año pasado y una señal clara de que Estados Unidos es hoy un sitio más difícil para ser un inmigrante indocumentado.

Sin embargo, en cierto modo, en California el ICE está operando en territorio enemigo: es un lugar hostil a la idea de las deportaciones masivas y donde viven más de dos millones de inmigrantes. Como es habitual que los agentes de las fuerzas del orden local no entreguen a los inmigrantes indocumentados bajo su custodia, el ICE debe hacer la mayoría de sus detenciones en las casas, en los lugares de trabajo y en las calles, lo que es más complicado que simplemente recoger gente en las cárceles y, potencialmente, más peligroso.

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Un oficial armado de ICE hace guardia fuera de una incursión a la casa de Fidel Delgado, bien temprano en la mañana, en Riverside, California, el 22 de junio de 2017. CreditMelissa Lyttle para The New York Times

Por eso es que, cuando un equipo de agentes migratorios se reunió a las 4:30 una mañana de junio, su jefe David Marin les advirtió que se mantuvieran lejos de cualquier señal de peligro.

Tras repasar las notas sobre cada uno de los hombres a los que andaban buscando, los integrantes del equipo salieron en sus camionetas todoterreno sin insignias. Ocho horas después, tenían a cinco hombres bajo custodia esperando comenzar el trámite de deportación.

The New York Times siguió al equipo durante un día mientras circulaba por las calles del sur de California y habló con algunos de los hombres detenidos y con las familias que es posible que pronto dejen atrás.

Una detención imprevista

Mientras el sol ascendía en el horizonte, los agentes se reunieron en una colina justo a unos metros de la casa de Fidel Delgado. Sin embargo, no habían llegado allí para buscarlo a él, sino a su hijo, Mariano.

Mariano Delgado, de 24 años, había regresado a México en 2011 después de que lo condenaran por manejar en estado de ebriedad. Lo han detenido cuatro veces por asalto con arma desde que volvió a entrar ilegalmente a Estados Unidos.

A los inmigrantes como él los llaman “extranjeros criminales” y son tantos en el sur de California que Marin dice que es imposible perseguir a nadie más. Sin embargo, con Trump, se alienta a los agentes a detener a los inmigrantes indocumentados sin antecedentes penales graves; una ruptura con la política del gobierno de Obama de, en la mayoría de los casos, dejar en paz a esos inmigrantes.

Por eso es que aquí y en todo el país los agentes hacen ahora más detenciones “colaterales” de personas sin papeles con las que se topan cuando buscan a otras. Eso es lo que estaba a punto de suceder esa mañana.

Cuando los agentes, con las armas desenfundadas, se acercaron a la cerca enrejada que rodeaba la casa, los perros empezaron a ladrar fuerte y se les unieron los pollos con sus graznidos. Fidel Delgado salió de su casa.

Delgado, de 46 años, y su esposa, María Rocha, les dijeron a los agentes que su hijo se había mudado a Texas hacía meses. De inmediato admitieron estar ilegalmente en el país, pero agregaron que eran trabajadores. Su hijo más pequeño, de 16 años, es ciudadano porque nació en Estados Unidos. Empezó a sollozar cuando los agentes lo sacaron a jalones de la cama.

Después de tomar las huellas digitales de Fidel, las buscaron en la base de datos. En cuestión de minutos averiguaron que alguna vez había cruzado la frontera ilegalmente, dos veces el mismo día, y que lo habían mandado de regreso a México.

Un par de agentes debatieron qué hacer: ¿deberían llevarse a ambos padres y llamar a los Servicios de Protección Infantil para el chico? ¿Debían creer que Mariano Delgado ya no vivía allí, aun cuando pensaban que hasta hace muy poco, apenas la semana anterior, había estado en la casa?

“Si no delata al hijo, nos lo vamos a llevar”, dijo un agente.

Dejaron a su esposa y condujeron a Delgado a la camioneta, donde le pusieron esposas. Sus muñecas quedaron marcadas.

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Las marcas en las muñecas de Fidel Delgado después de su detención CreditMelissa Lyttle para The New York Times

Un poco más tarde, esa misma mañana, Rocha, de 50 años, se recostaría contra la valla, aún adormecida y anonadada.

“Mi esposo… no tenían ninguna razón para llevárselo”, dijo. “No lo buscaban a él”.

La familia ha vivido tres años en la misma casa blanca de tres recámaras, en una zona semirrural de clase trabajadora en Riverside, por la que pagan 1300 dólares mensuales de renta. Rocha, quien limpia oficinas en Corona, una comunidad más exclusiva cerca de allí, dijo que ella aporta más o menos 1200 dólares mensuales a la casa. Su esposo, que ordeña vacas en una granja, gana alrededor de 12 dólares la hora.

La pareja se casó en México hace 24 años, justo antes de irse hacia el norte. “Vinimos aquí para tener una vida mejor”, dijo Rocha. En todos los años que llevaban en Estados Unidos, contó, nunca había tenido problemas con “la migra”.

Por la tarde, los agentes de inmigración habían liberado a Delgado porque decidieron que no era una amenaza para la seguridad pública. Se le extendió la notificación de que debía obedecer cualquier orden que le dieran los agentes migratorios y regresó a trabajar al día siguiente.

Una dependencia bajo el microscopio

Antes de salir en busca de sus objetivos del día, el equipo del ICE se reunió en un estacionamiento de una pequeña tlapalería, en medio de la oscuridad.

Marin, el supervisor de las fuerzas de seguridad, preguntó a sus agentes: “¿A qué hora sale este hombre de su casa? ¿Hacia dónde dará la vuelta aquel cuando salga de la cochera? ¿Llegará este otro después del turno nocturno?”.

Los agentes habían estado observando durante días a los hombres a los que perseguían, estudiando sus hábitos para poder capturarlos con mayor facilidad.

Marin, de 48 años, ha trabajado en las fuerzas de seguridad migratorias por más de dos décadas; empezó cuando la dependencia se llamaba Servicios de Inmigración y Naturalización.

En los años noventa, contó, los agentes pasaban gran parte de su tiempo agarrando a los inmigrantes enfrente de talleres de reparaciones domésticas, deteniendo a las personas tantas veces que ya las conocían de vista. Algunas horas después de haberlos devuelto a México en un autobús, recordó Marin, ya estaban de regreso camino a Estados Unidos.

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En una incursión antes del amanecer, los agentes de ICE no encontraron al objetivo que iban a buscar, pero terminaron haciendo una detención “colateral”. CreditMelissa Lyttle for The New York Times

Como casi la mitad de otros agentes, Marin empezó su carrera en el ejército, como un marine. Acumuló tatuajes igual que otros coleccionan copas pequeñas: en el antebrazo izquierdo tiene la primera letra en árabe de la palabra cristiano, para conmemorar el trabajo de inteligencia sobre los talibanes que hizo en Pakistán.

Aun cuando Marin tuvo que aprobar un curso básico de español al inicio de su carrera, hoy apenas lo puede hablar. Sin embargo, muchos agentes sí lo hablan. Casi el 40 por ciento de los que están bajo su mando son latinos, explicó, y muchos de ellos oyen una y otra vez frases como esta: “¿Cómo puedes hacerle esto a tu gente?”. Ellos no se disculpan.

Sin embargo, la dependencia se encuentra bajo el microscopio en este estado. Las detenciones en la región de Los Ángeles solo aumentaron un 17 por ciento desde que Trump asumió el cargo, muchísimo menos que en el resto de Estados Unidos, según las estadísticas del ICE.

“Sabemos que una detención es una situación traumática para la familia. Conocemos el impacto que tiene y lo tomamos con mucha seriedad”.

DAVID MARIN, AGENTE DEL ICE

Es común que los legisladores californianos en el congreso y los funcionarios locales llamen a Marin a su celular cuando oyen que hubo detenciones en la zona.

“La gente quiere saber si nos hemos metido a las escuelas, si nos paramos en el mercado, pero eso no es lo que hacemos”, señaló Marin mientras conducía antes del amanecer. “Sabemos que una detención es una situación traumática para la familia. Conocemos el impacto que tiene y lo tomamos con mucha seriedad”.

Se acaba la buena suerte

Mientras interrogaban a Delgado, otros agentes del equipo estaban esperando a Morán, quien ya había sido deportado una vez.

Morán, de 51 años, y su esposa, Jamie, de 47, habían emigrado desde un pequeño pueblo en el estado mexicano de Puebla hace más de tres décadas. Él había construido un próspero negocio de paisajismo cuidando los jardines de casas de lujo en el condado de Orange.

En 2006, a Morán lo condenaron por un caso de violencia doméstica, pasó varios meses en la cárcel y después lo deportaron. Sin embargo, se había reconciliado con su esposa y estaba ansioso por volver con ella y sus seis hijos, dos de los cuales nacieron en Estados Unidos. Entonces volvió a cruzar la frontera ilegalmente.

Los funcionarios de inmigración habían intentado que la Oficina del Alguacil del condado de Orange retuviera a Morán cuando estuvo en la cárcel durante un día por un cargo nuevo de violencia doméstica en 2014. Sin embargo, el alguacil no quiso hacerlo, según ICE. Muchas de las oficinas de los alguaciles y departamentos de policía en California no cooperan con los agentes de inmigración porque dicen que erosiona la confianza en las fuerzas del orden en las poblaciones de inmigrantes. Trump ha amenazado con castigar a estos condados y ciudades, denominados santuario, porque dice que se trata de infractores de la ley.

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Después de un tiempo estudiando el área y los movimientos de sus objetivos, ICE detuvo a un inmigrante indocumentado durante una parada en el tráfico, para hacer más fácil su arresto. CreditMelissa Lyttle para The New York Times

Durante varias noches antes de que apareciera el equipo del ICE, dijo Morán, él soñó que los agentes de inmigración llegaban a buscarlo. La noche anterior, su esposa y él habían probado suerte en un casino cercano y jugaron en las máquinas tragamonedas hasta el amanecer. Habían ganado un par de cientos de dólares y salieron de allí justo antes de las seis de la mañana.

Cuando volvían a su casa, el hermano de Morán, quien vive con la familia, les advirtió que los agentes de inmigración estaban cerca. Sin embargo, Morán no pudo evadirlos.

Horas después de la detención de su marido, Jamie Morán, con los ojos enrojecidos por el llanto, sacó una carpeta azul con documentos muy bien ordenados, entre ellos los que certificaban que su esposo había cumplido con el programa de manejo de la ira al que fue enviado y había sido responsable con las normas de la libertad provisional por su causa de violencia doméstica. Ella planeaba llevar consigo la carpeta cuando fuera a visitarlo al centro de detención, aunque lo más probable es que los documentos no afectaran en nada el caso de deportación.

Su hijo de 19 años, Urie, dijo que la semana anterior habían tocado la puerta cuatro agentes que traían una fotografía de un hombre calvo al que andaban buscando, según le dijeron. Nunca mencionaron el nombre y Urie Morán dijo que no lo reconoció.

Sin embargo, los agentes entraron a la casa y estuvieron mirando alrededor. La familia está convencida de que la foto del calvo era una treta para averiguar el paradero de Anselmo Morán. “Así es como están atrapando a la gente”, dijo Urie.

Jamie dijo que los agentes le habían dicho que ni se molestara en pagarle a un abogado porque su marido enfrenta la deportación.

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Un hombre arrestado por ICE en la mañana temprano espera para ser procesado y para que le tomen las huellas digitales en una oficina local, el 22 de junio de 2017. CreditMelissa Lyttle para The New York Times

Para la hora de la comida, los agentes tenían a cinco inmigrantes bajo custodia: tres de sus seis objetivos del día, así como a Delgado y a otro hombre al que encontraron en la casa de un objetivo. Es habitual que los agentes detengan a cerca de la mitad de las personas a las que están buscando, explicó Marin, así que consideraba que había sido un buen día.

“Sacar de las calles a los criminales, ese es nuestro objetivo”, dijo, parado dentro del centro de procesamiento en San Bernardino, adonde llevan cada día a los inmigrantes de la región.

Los hombres a los que habían detenido estaban dentro de una pequeña celda y tenían su bolsa de almuerzo de papel estraza con un sándwich de pavo y una manzana adentro. Marin y uno de sus subalternos fueron a comer a una pequeña taquería mexicana.

https://www.nytimes.com/es/2017/07/26/policia-migratoria-california-ice/?em_pos=large&emc=edit_bn_20170727&nl=boletin&nlid=73973974&ref=headline&te=1

Hallan 13 migrantes muertos en una barca en el Mediterráneo


Archivo

Foto para ilustrar nota. Archivo

En la embarcación neumatica había unas 167 personas a bordo, once estaban muertas, entre ellos varias mujeres embarazadas y madres.

Al menos 13 personas fueron halladas muertas dentro de una embarcación neumática a la deriva con 167 personas frente a la costas de Libia, informó este martes con un tuit la ONG española Proactiva Open Arms.

“Nos cruzamos con un bote que estaba a la deriva, había unas 167 personas a bordo” informó la organización, que en un primer momento informó sobre 11 cadáveres y poco después precisó que había “trece muertos”.

La guardia costera italiana, interrogada por la AFP, confirmó las primeras informaciones.

En la misma zona del Mediterráneo, un barco de la organización internacional Save the Children rescató este martes a unos 70 migrantes cuando trataban de llegar a Europa, precisó la guardia costera italiana.

Esta nueva tragedia se registra mientras el ministro del Interior italiano, Marco Minniti, celebra una serie de reuniones con las ONG’s para discutir un nuevo código de conducta durante las operaciones de rescate de los inmigrantes en el Mediterráneo.

El código incluye una docena de medidas, entre ellas prohíbe a las organizaciones humanitarias de entrar en aguas territoriales libias para efectuar rescates, así como emplear luces para señalar su posición a embarcaciones en riesgo de hundirse.

Las organizaciones están divididas sobre si aceptar o no el código de conducta pese a que el ministro italiano reiteró que Italia no va a permitir el acceso a sus puertos a organizaciones que no firmen el código.

Italia se queja de que se la dejó sola frente a la crisis migratoria y pide más ayuda a sus socios europeos. El país registró desde inicios de año más de 93.000 llegadas de migrantes. Cerca de 2.360 han muerto en la travesía. La mayoría provienen de Libia.

https://www.elheraldo.co/mundo/hallan-13-migrantes-muertos-en-una-barca-en-el-mediterraneo-385837

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