HOMILIA EN EL DIA DE LA ORDENACIÓN AL DIACONADO DE MARIA DEL CARMEN LOPEZ Y MARIA BERNARDA SALAZAR. Olga Lucia Álvarez Benjumea ARCWP*


 

Manizales, Abril 18 del 2019

SE DERRIBAN LAS ESTRUCTURAS Y SUS JERARQUIA

“En ese momento el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo, y la tierra tembló y las rocas se partieron” Mateo 25:50-51

Orando, leyendo y reflexionando con ojos de mujer, vamos hacia el rescate de la historia e ir tejiendo la historia oculta, que nos coloca en la igualdad y semejanza de hijas e hijos de Dios (Génesis 1:27), en equidad y justicia.

Llama la atención, el momento de la muerte de Jesús, el velo del templo fue rasgado en dos. Muchas restricciones había para entrar al Templo de Jerusalén, muchas divisiones y total separación del, Sanctum sanctorum al que no podía entrar sino el Sumo Sacerdote una vez al año. Cristo es el Único Sumo Sacerdote, que con su sacrificio y muerte rasga el velo de la marginación de arriba abajo abriendo el paso para que entremos todos sin temor alguno, al Sanctum sanctorum, mujeres, hombres, ancianos y niños de todos los tiempos, de todas las culturas, de todas las etnias, igual judíos como gentiles, es una forma de manifestar que el Reino de los Cielos no es una cuestión de unos pocos, sino que se trata de una experiencia universal y global, todos estamos llamados a ser parte del proyecto de amor de Jesús.

Cómo no recordar aquellas palabras dichas por María, Madre de Jesús: Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes” (Lc 1,52), con esto el evangelio se convierte en la experiencia de unidad que permite dejar a un lado las cuestiones humanas ligadas con el poder, el tener y el placer y adentrarse en la experiencia de la humildad y la libertad, derribar significará dejar a un lado los prejuicios y descubrir que el seguidor de Jesús es un servidor/a que al estilo de las primeras comunidades cristianas el bien de aquellos que se le han entregado como hermanos y hermanas.

Por esta razón, cuando se piensa en el testimonio de Jesús a lo largo de su vida, se constata una lejanía de las autoridades religiosas, una experiencia que podría decirse raya con lo profano y profundamente humano, pues para él solo importa la persona, aquellos que necesitan de un mensaje de esperanza y de amor, en su mensaje no encontramos un solo detalle que nos lleve a vivir las normas y las leyes como base de la fe, pará el solo hay un mandamiento, “amaos los unos a los otros, como yo los he amado. De ahí que algunos momentos de su vida, como la parábola del Samaritano, rompan fronteras y muros, antihumanas. Si bien es cierto, algunas de sus actitudes fueron mucho más allá de las normas que corrompen el encuentro de amor que Él nos enseñó, por ejemplo: Curó en día sábado, comió con publicanos y pecadores, hablo con mujeres en la calle. Sació el hambre a más de 5.000, sin contar las mujeres y los niños. Instruyó, capacitó y educó, tanto a sus discípulos como al pueblo que le seguía (Sermón de la montaña). Dejo instrucciones de cómo relacionarnos con Dios-Padre-Madre (El Padre Nuestro). No se quedó callado ante la corrupción y abusos del clero, (“colocan cargas pesadas…” (Mateo 23:4) y su látigo derribó mesas de negocio en el Templo.

Jesús, nunca se proclamó sacerdote, ni obispo, ni diacono, fue un hombre más, un creyente que, con autoridad y sentido de equidad y justicia, trató de liberar a la humanidad de las esclavitudes que le impedían obtener la felicidad. Para él el poder radicaba en la capacidad de amar y de servir, por esta razón la tarea de quienes han sido llamados a su servicio no es la de otorgarse títulos o dones, sino la de vivir con y por la comunidad.

Algunos ejemplos de la vida de Jesús.

La Última Cena, conocida como Santa Misa, Sagrada Eucaristía, Santa Cena, fue una comida judía, que resalta la condición humana; partió y compartió el pan (comida) y dio vino, departiendo con sus familiares, amigas, amigos, diciendo en presente: “este es mi Cuerpo” =este soy Yo, esta es mi Persona, refiriéndose al pan. Presentando el vino dijo: “Esta es mi Sangre=es mi Vida, Nueva Alianza de compromiso y servicio liberador para todos ustedes”.

Dios, se hizo humano, en Jesús. En cada Eucaristía entrega su humanidad. Él había dejado lo “sagrado”, lo “divino” en el Cielo, se abajó, para enseñarnos a ser humanos, sencillos, libres, justos. Eso fue, es y sigue siendo el Verbo Encarnado. En su Testamento nos dejó esta recomendación: “Hagan esto en Memoria mía, hasta que Yo regrese”.

Es imposible pensar que Dios sea error, o se contradiga, a sabiendas que su misión era enseñarnos a humanizar. Mal hubiera hecho, si su mensaje hubiera sido la exclusión, la marginación, el desprecio, de muy mal gusto, le hubiera resultado, el abajarse al ser humano, para “divinizar” a unos y otros/as no.

No es un error interpretar el signo del rasgado de arriba a abajo del velo del Templo, como mensaje que Jesús nos deja al entregar su Espíritu a Dios Padre-Madre. Se rompen estructuras, es no al poderío religioso, se derriban las leyes, se derrumban las jerarquías quedando solo el aire fresco del Espíritu, purificando los ambientes entre el Cielo y la Tierra, sin que nadie lo ataje o se lo impida, ni institución que lo ate: “sopla donde quiere y como quiere” (Juan 3:8).

El siglo II d.C en su historia lógicamente escrita por hombres, detectamos que a medida que el grupo de los cristianos fue creciendo creyeron necesario crear algunos controles e ir jerarquizando a los líderes. Pero, ninguno de los evangelios ha dejado referencia alguna al tipo de controles y jerarquización de los líderes tal como hoy conocemos. Si bien es cierto Pablo habla de obispos, presbíteros y diáconos, los concibe como personas que según sus dones y carismas deben ser puestos en cada ministerio al servicio del proyecto de Jesús de Nazaret.

Por esta razón se tiene que reconocer que los seguidores de Cristo, no tiene  como punto de unión un Templo, una Sinagoga, una Parroquia, un salón, o los ministerios jerarquizados; el Rvdo Padre, la Rvda Madre, el Señor Obispo, S.E…la unidad que siempre se ha buscado ha sido: la Palabra y el Amor, a través de la construcción de la Comunidad, y esta empieza en la casa, así nos lo cuentan los primeros cristianos en Hechos de los Apóstoles, no una sino varias veces. Por eso la experiencia de nuestro Movimiento, es Casa-iglesia. La experiencia no es fácil, es difícil, porque es más fácil, construir templos, salones, acompañar a “rezar” lo rezado, sin prepararnos, sin reflexionar la Palabra, sin visitar las familias, sin invitar a la casa, a tomar un agua de panela, para hablar de Jesús, Aquel que fue “Resucitado, Aquel a quien Felipe le dijo: “Muéstranos el Padre, y con eso bastará”. Y Jesús le responde: “¿Tanto tiempo con ustedes y aún no le has visto?” Esa respuesta es clave para saber a qué se está refiriendo.

Muchas veces nos quejamos que no tenemos vocaciones, que la Iglesia se está derrumbando, que vemos que los conventos se están acabando. Jesús se escapó de esos espacios tan “sagrados”, ahora, anda por las calles, como un inmigrante, cansado sudoroso, con ropa rasgada y sucio, con hambre, enfermo, sin donde vivir, desplazado, desarraigado de su cultura, de su familia. Vuelve y surge la pregunta: “¿tanto tiempo con ustedes, y aún no le han visto?”.

¿En que ha quedado nuestro testimonio? ¿Qué testimonio estamos dando? ¿Por qué nuestras frases, no convencen? ¿Será que solo decimos frases de cajón aprendidas de memoria, y repetimos frases de otros/as, será que el escuchar hablar en lenguas, que hasta el momento nadie ha interpretado, nos eleva y engloba con su imaginario, o nos escampamos bajo el paraguas de otros, sin ningún esfuerzo? ¿Porque creemos que podemos camuflarnos y pasar desapercibidas/os ante el enemigo? Sin preguntar, aclarar y crear confusión entre la gente?

“No tengan miedo” (Mac. 16: 1-8) dijo el joven vestido de blanco, a las mujeres que fueron a la tumba vacía.  El mensajero de Dios, conoce y sabe de nuestras angustias y sufrimiento, además el miedo nos hace sordos/as, nada se escucha. Solo sabemos que hay que quitar una enorme piedra, que no podemos con ella.

Lo que vivimos en nuestro ministerio, es precisamente el quedarnos pensando, cómo vamos a quitar semejante piedra. El solo escuchar que ha sido resucitado y que la tumba está vacía asusta, da pánico y salimos corriendo a protegernos, donde nadie nos vea ni nos pregunten nada.

¿En qué queda mi compromiso para mostrar a Dios Vivo en mi vida? Para invitar a mis hermanos/as, y decirles: “¿toman y coman, toman y beban, este es mi cuerpo, esta es mi sangre”? Y ser capaz de asumir las palabras de Jesús, en aquel: “¿tanto tiempo entre ustedes y aún no le han visto?” Es decir; “que quien me mire te vea”.

Después de estos comentarios y reflexiones, nuestro Movimiento abre sus puertas para recibir dos candidatas al Diaconado, en este significativo día. Ellas (Maria del Carmen y Bernarda López)con su testimonio, quedan con el desafío, de mostrarnos el rostro de Dios, siendo mensajeras del Reino de Dios, allí donde vayan. AMÉN.

*Obispa de ARCWP

“Las primeras madres de la iglesia proclaman a Jesús desde más allá de la tumba” por Christine Schenk, Reportera Nacional Católica


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Sarcófago del retrato femenino del siglo IV, actualmente en exhibición en el Museo Pio Cristiano. (Foto de NCR / Christine Schenk)“Acabo de regresar de una maravillosa peregrinación de 10 días a Roma y Nápoles, viendo frescos funerarios y frisos de sarcófagos de mujeres cristianas llenas de fe del siglo IV.Algunas mujeres y hombres del siglo XXI que fueron bastante sorprendentes se unieron a mí para cuidar a estas mujeres a menudo ocultas cuyos motivos de tumbas los representan en posturas eclesiales autorizadas, enseñando y predicando las buenas nuevas de Jesucristo.Dado que la mayoría de la historia (no solo la historia cristiana) fue escrita por hombres, sobre las preocupaciones de los hombres, la historia de las mujeres cristianas primitivas es apenas perceptible.Las excepciones importantes son los textos cristianos del primer siglo, donde descubrimos que las mujeres  ejercían importantes roles de liderazgo  en las primeras iglesias.Sin embargo, después del primer siglo, los escritos cristianos se callan, mencionando a las mujeres principalmente en un contexto de prescripción (o más a menudo proscribiendo) lo que pueden o no hacer. El testimonio público de las mujeres cristianas fue inquietante (por no decir desafiante) a la cultura greco-romana.En los siglos siguientes, los documentos oficiales de la iglesia justificaron recortar la autoridad femenina citando repetidamente la advertencia de 1 Timoteo que prohibía a las mujeres enseñar o tener autoridad sobre los hombres y exigirles que guardaran silencio en la asamblea (1 Timoteo 2:12).No es nada menos que asombroso ver el arte funerario cristiano desde finales del tercer siglo hasta principios del quinto siglo. D epiciando a las mujeres a enseñar y predicar las buenas nuevas a pesar de que se les dice que no deben hacer nada.El segmento de Roma de nuestra peregrinación incluyó una visita al Museo Pio Cristiano, uno de los Museos Vaticanos, que contiene muchos frisos de sarcófagos de mujeres fallecidas que se muestran en posturas autorizadas. Es decir, sostienen rollos o códices con las manos en un gesto de discurso, rodeados de historias bíblicas, predicando o enseñando historias de las Escrituras y la vida, muerte y resurrección de Jesús.La primera vez que vi estas tumbas fue en 2006 y me conmovió profundamente la idea de que las mujeres cristianas querían que su fe y su liderazgo eclesial fueran recordados en un momento en que los líderes masculinos las silenciaban.Umberto Utro y Rosanna DiPinto del Museo Pio Cristiano saludaron a nuestra banda de peregrinos. Ellos habían apoyado amablemente mi investigación sobre motivos icónicos de autoridad en tumbas de retratos cristianos. El caluroso elogio de Utro a mi reciente libro,  Crispina y sus hermanas: Mujeres y autoridad en el cristianismo primitivo , fue especialmente significativo, ya que lo hizo un experto en este campo.

Sarcófago del retrato femenino del siglo IV, actualmente en exhibición en el Museo Pio Cristiano. (Foto de NCR / Christine SchenkUn hallazgo altamente significativo de mi investigación fue que había tres veces más retratos individuales de mujeres cristianas en comparación con retratos individuales de hombres cristianos. Otra fue que más del doble de los retratos femeninos individuales tenían una iconografía “apóstol” (a menudo Pedro y Pablo) comparada con los retratos masculinos, lo que sugiere que las mujeres usaron este motivo para validar su autoridad. ¿Quién mejor para afirmar su ministerio dentro de sus comunidades cristianas que los líderes heroicos de la iglesia romana?Ambos hallazgos coinciden con las teorías de los estudiosos literarios, como la Hna. Carolyn Osiek y Peter Lampe, del Sagrado Corazón, de que las mujeres fueron mucho más influyentes en la difusión del cristianismo primitivo de lo que comúnmente se reconoce.Pero la parte más significativa de la visita de Pío Cristiano fue que tuve otra oportunidad de reflexionar sobre lo que estas mujeres eclesiales fallecidas tendrían que decirme, de hecho a cada uno de nosotros, sobre la vida, la muerte y la resurrección.Fue una gran preparación para la Semana Santa.Por favor, únase a mí y tómese un momento para meditar sobre el sarcófago de una mujer fallecida (la llamaremos Junia) y consideremos lo que ella pudo haber compartido con nosotros desde más allá de la tumba.

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Detalle de la mujer fallecida con códice y gesto de habla, mientras que Cristo se inclina como para hablarle. La difunta y / o su familia la conmemoraron como una persona que ministraba con la autoridad de Cristo. (Foto de NCR / Christine Schenk)Junia se muestra con un códice, un gesto de discurso, y rodeado de figuras bíblicas. A la izquierda del espectador, Dios Padre habla con Caín y Abel, seguidos por Cristo que se muestra con Adán y Eva. A la derecha encontramos la curación del paralítico, la curación del hombre ciego de nacimiento, el milagro en Caná y la crianza de Lázaro.En la última viñeta, a María, la hermana de Lázaro, se la ve erguida a los pies de Jesús, con el rostro mirando hacia afuera en lugar de inclinarse, como suele aparecer en los relieves de Lázaro. Este puede ser un retrato incrustado de la propia Junia.El arte funerario antiguo es de carácter performativo y está destinado a atraer al espectador como participante. Mientras la lloraban, Junia deseaba que sus seres queridos entraran en un espacio liminal y experimentaran el poder de Cristo sobre la muerte. Se lo representa como revertir los efectos de la caída del paraíso al curar a los ciegos y cojos, proporcionando una gran cantidad de vino en el nuevo reino de Dios, y resucitando a Lázaro (y Junia) de entre los muertos.Los afligidos de Junia comulgan no solo con la difunta Junia, sino también con Cristo, que sana y levanta a través del significado evocado y “realizado” por el arte en su sarcófago.S exhorta a los vivos para abrazar al Cristo que autorizó su ministerio y a las que es testigo de ultratumba.Y que de nosotrosEsta semana de muerte y resurrección es un buen momento para reflexionar sobre de qué se trata nuestra propia vida.¿Dónde nos encontramos en nombre de los valores de Jesús al desafiar nuestra propia cultura del siglo XXI?¿Qué querríamos que dijera nuestro fresco funerario o el alivio del sarcófago sobre nosotros?¿Qué haremos con nuestra única vida salvaje y preciosa?[S t. Joseph Sr. Christine Schenk sirvió a familias urbanas durante 18 años como enfermera partera antes de ser cofundadora de FutureChurch, donde prestó servicio durante 23 años. Tiene una maestría en enfermería y teología.

COLOMBIA: Iglesia católica alerta por desplazamientos y crisis humanitaria en el Chocó


Iglesia católica alerta por desplazamientos y crisis humanitaria en el Chocó

Pacífico16 Abr 2019 – 02:55 Pm

Más de siete mil habitantes están confinados y en medio del fuego cruzado de grupos armados.Por:Jairo Tarazona@jairoreportCompartir

Ya son cinco niños muertos en medio del confinamiento por combates en Chocó

Ya son cinco niños muertos en medio del confinamiento por combates en Chocó. Foto: Armada Nacional

La diócesis de Quibdó  y organizaciones étnicas del Chocó,  hicieron un llamado a los gobiernos nacional y departamental ante la difícil situación de orden público y crisis humanitaria que atraviesan las comunidades afro descendientes e indígenas de los ríos Opogadó, Napipí, Bojayá y todo el Medio Atrato por la creciente presencia de grupos guerrilleros y paramilitares que ocuparon los espacios dejados por las Farc.

En un comunicado,  monseñor Juan Carlos Barreto Barreto,  obispo de Quibdó, el Consejo Comunitario Mayor de la Asociación Campesina Integral del Atrato ,la mesa de diálogo y concertación de los Pueblos Indígenas del Chocó, el Foro Interétnico Solidaridad Chocó,  Pacipaz, y la Coordinación Regional del Pacifico Colombiano, manifiestan su preocupación  por los combates y lucha por el territorio de la guerrilla del ELN y de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (Clan del Golfo) que están afectando a la población civil.

Lea además: Combates han agravado crisis humanitaria a comunidades confinadas en ChocóPUBLICIDAD

“A raíz de estos atropellos, más de 7.000 personas de comunidades afros e indígenas del municipio de Bojayá se encuentran confinadas y existe un riesgo inminente de que se presenten combates, dejando a la población en medio del fuego cruzado”, señala el comunicado.

Agrega que los habitantes del Medio Atrato  no pueden movilizarse libremente ni desarrollar sus actividades cotidianas “por el temor generalizado de la presencia y accionar de actores armados”.,

Monseñor Juan Carlos Barreto, dijo a RCN Radio que estos hechos están generando  desplazamientos masivos, además de confinamientos de comunidades enteras, que, por los combates o la instalación de minas antipersonal, no pueden movilizarse libremente.

“Las organizaciones civiles piden al Estado prestar mayor atención a las alertas tempranas hechas por la Defensoría del Pueblo; a las autoridades locales y departamentales tener más presencia administrativa en las comunidades; y a los actores armados no utilizar a la sociedad civil como escudo y cumplir con el Derecho Internacional Humanitario”, precisa el comunicado conjunto.

https://www.rcnradio.com/colombia/pacifico/iglesia-catolica-alerta-por-desplazamientos-y-crisis-humanitaria-en-el-choco

¡Una Iglesia sin clérigos!Pablo de Caricuao (Caracas-Venezuela)


iglesia catolicaabr072019 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Comunidad de base1

Desde Venezuela
La comunidad de seguidores que inauguró Jesús de Nazaret no tenía “clérigos”; es decir, hermanos separados ni divididos: TODOS ERAN HERMANOS(AS). Ninguno de los Apóstoles eran “sacerdotes, ni escribas, ni de la casta clerical”; eran pescadores, publicanos, prostitutas y gente común del Pueblo.
El PAPA FRANCISCO en reiteradas ocasiones ha denunciado el “clericalismo” que todavía existe en nuestra iglesia; es decir, una “casta sacerdotal y clerical” que se cree representar a toda la IGLESIA DE CRISTO y se consideran ellos la IGLESIA y los demás son “feligreses laicos”.

El concilio Vat. II ha insistido que la Iglesia es EL PUEBLO DE DIOS, basado en la Palabra de Dios (I Pd. 2, 9-10). “Ustedes son la familia de Dios, un sacerdocio a su servicio, una nación Santa, pueblo consagrado a Dios… para que anuncien sus obras maravillosas; ustedes antes ni siquiera eran pueblo pero ahora son EL PUEBLO DE DIOS”.

La Iglesia PUEBLO DE DIOS NECESITA MINISTROS, no “clérigos”; hermanos(as) escogidos por ese Pueblo para ser sus “SERVIDORES” y no sus “mandatarios” y mucho menos “superiores” sino todo lo contrario, servidores del Pueblo según los dones (carismas) que el Espíritu Santo les ha concedido para ese fin: “Quien quiera ser el primero que se haga el último y servidor de todos(as)”.

Los “ministros” son necesarios para que ejerzan su servicio por el bien de la comunidad pues su ministerio no tendría sentido sino es en relación a la comunidad Cristiana en la cual sirven. Ellos no deben formar una “casta de clérigos” para servirse de los demás o creerse superiores a nadie; son solamente “siervos” de aquel que no vino a ser servido sino a servir y a dar la vida en rescate por todos.

Somos hermanos(as), debemos estar integrados a una comunidad y no vivir “aislados” (clase aparte). Deben ser hombres y mujeres humildes que desde la comunidad ejercen funciones de servicio a la misma, obedientes a las inspiraciones del Espíritu. Hay un SOLO SACERDOCIO, el de CRISTO, del cual todos(as) participamos pues “ministros” debemos ser todos los miembros de la Única iglesia para la honra y gloria de nuestro Salvador y único Señor. Por lo tanto, basta ya de llamarnos: “eminencia, excelencia, santidad, monseñores y otros epítetos que pertenecen a una “iglesia imperial” inventada por los hombres al servicio de los imperios de turno, que no tiene que ver nada con la COMUNIDAD DE SEGUIDORES que inició JESUS DE NAZARETH.

Rechacemos de una vez todo “clericalismo”, toda “casta”, todo lo que nos divida y nos haga creer que somos “superiores o inferiores” sino que todos somos SERVIDORES  e IGUALES; distintos en los tipos de servicio que debemos ejercer para el bien de todos en la comunidad. (I Cor. 12).
LA CASTA DE LOS CLERIGOS

Al principio de la Iglesia no era así. No existían los “clérigos y los laicos”, eran todos hermanos y hermanas; con diferentes funciones según los “carismas” que el ESPÍRITU les había concedido al servicio de los demás.

Nadie era superior ni inferior; los “dirigentes” servían al Pueblo como “siervos a sus amos”. Pero esto duró poco. Ya en el siglo segundo de la era cristiana, los dirigentes pusieron la mirada en las autoridades “judías” (sumos sacerdotes, escribas, letrados) y empezaron a imitarlos y a separarse del resto del Pueblo de Dios. Los Obispos (epíscopos=vigilantes); presbíteros (ancianos) y diáconos vivían junto al Pueblo; eran del Pueblo y comían y se vestían como el Pueblo.

Esto empezó a desaparecer y empezaron a crear la “organización jerárquica” la cual se empezó a llamar “clérigos”. De ese cambio empezó a surgir entre ellos la “casta de los clérigos”. Empezaron a vestirse distinto, a comer distinto, a ocupar los primeros puestos en los banquetes y asambleas; a que los trataran con cierta “distinción”.

Se hacían llamar “excelencias”, “eminencias”, monseñores, príncipes, magistrados, etc. Solo se reunían con el Pueblo para presidir sus Eucaristías y demás celebraciones, pero ya no convivían con ellos; se hicieron una “casta”; es decir, una “clase aparte”, que no se mezclaban con el resto de la Iglesia, se relacionaban entre ellos, no formaban “familias”, como el resto del Pueblo y renunciaban a “tener hijos y casarse” para estar así “más cerca de Dios y también más lejos de la masa-pueblo que empezaron a llamarle los “laicos”.

Esta “casta” se empezó a creer que ellos eran la IGLESIA y los “laicos” empezaron a ser simples “feligreses”; es decir, fieles al servicio de la IGLESIA que la “casta” se había adueñado. Ya no participaban en la Eucaristía sino que solo iban a “oír misa” que solo podía celebrarse si participaba algún miembro de la “casta”.

Sin los “clérigos” no había Eucaristías ni tampoco IGLESIA pues la IGLESIA eran ellos, los laicos solo se beneficiaban si eran “fieles” a sus mandatos; por eso los clérigos se convirtieron en “mandamás” y los “laicos en sus servidores”; tergiversando por completo el mandato de Jesús de Nazaret: “los primeros deben ser últimos y los últimos primeros”.

¡Basta ya de “casta” en la IGLESIA DE CRISTO! EN ELLA TODOS SOMOS IGUALES, con distintas funciones como es lógico, según el “carisma” que cada uno haya recibido según el ESPIRITU LES HAYA CONCEDIDO. Basta de separaciones ni distinciones de clase ni de categoría. Todos somos HERMANOS(AS), AL SERVICIO DE LOS DEMÁS.

Es hora ya de RE-FUNDAR nuestra IGLESIA; buscar nuestra IDENTIDAD yendo a nuestra “RAÍCES” (eso significa ser “radical” y lanzarnos juntos a una “acción profética” para hacer que el Reino de Dios se haga en la tierra como en el cielo pues es esa la voluntad de nuestro PADRE; solo así santificaremos su NOMBRE SANTO. Solo a EL la gloria por los siglos de los siglos. AMÉN

 Pablo de Caricuao. Un servidor:urquiaga1@yahoo.es
Caracas, Venezuela.

http://www.redescristianas.net/una-iglesia-sin-clerigospablo-de-caricuao/#more-97423

Josep Prat, el cura que mató a un monaguillo de 47 puñaladas en Valencia


Periodista Digital, 07 de abril de 2019 a las 07:53 

El monaguillo Francisco Calero Navalón y el sacerdote Josep Prat.EPRELIGIÓN | ESPAÑA

La historia estremece y nunca se contó en toda su crudeza, porque los tiempos eran otros (Una pareja de lesbianas mata a sus seis hijos adoptivos y se suicida tras ser acusadas de abuso).

“El diablo está en todas partes”, se lamentaban los vecinos de Puerto de Sagunto (Valencia) en 1971 (Iglesia Católica: 11 obispos españoles han encubierto casos de abusos en los últimos 40 años).

Ninguno de ellos comprendía qué pudo pasar por la cabeza del sacerdote José Prat para que cosiera con 47 puñaladas el cuerpo de su monaguillo, Francisco Calero Navalón, conocido como Paquito. Tenía nueve años (La Iglesia católica no es solo la iglesia de los abusos… hay mucho más y maravilloso).

Su asesinato convulsionó a una España aún en blanco y negro. El religioso fue condenado a 17 años de reclusión que no cumplió, según un libro publicado en 2004 por la orden a la que pertenecía, la de los misioneros paúles (La novena víctima sexual de Montserrat: “Abusó de mí tras un cáncer y un intento de suicidio”).

La familia de la víctima se sintió engañada. Le dijeron que el cura había sido excomulgado, pero lo cierto es que solo pasó ocho años retirado (Los gestos inéditos del Papa Francisco contra la pederastia).

Después, según escribe Fran Serrato en ‘El País’ este 7 de abril de 2019, ejerció de vicario en Lérida (EEUU: Publican una lista de cerca de 400 curas acusados de pederastia).

El caso, con todo lujo de detalles, lo relataba así hace muchos años la gran Margarita Landi:

Fue el 2 de marzo de 1971 cuando un niño de nueve años, Francisco Calero Navalón, que era acólito en la parroquia de Nuestra Señora de Begoña del Puerto de Sagunto (Valencia), fue violado y asesinado por el párroco en funciones, José Prat Balaguer, perteneciente a la orden de los Padres Paúles. 

Naturalmente, entonces no era fácil reseñar un suceso de tal naturaleza, y si se publicó fue porque se trató con mucha delicadeza.

Al llegar por la mañana a Sagunto encontré la primera negativa en el cuartel de la Guardia Civil; me dijeron que si quería una autorización para realizar mi trabajo tendría que pedírsela al capitán, que «aún debía estar en su casa». Fui a verle y, aunque me recibió en bata y zapatillas, muy amablemente, se negó en rotundo a darme la menor información:

-Usted comprenderá -me dijo-, que de este asunto no se puede hablar; se trata de un sacerdote… 

Nos invitó a tomar café y se disculpó cuanto pudo, pero nada más, de modo que, acompañada del fotógrafo Enrique Guerrero, me dispuse a conseguir el reportaje por mis propios medios, investigándolo a mi manera.

Como el Puerto se encuentra a unos cuatro kilómetros de la histórica y heroica ciudad de Sagunto, tomé el volante de mi coche y nos trasladamos allí, donde buscamos primero el cuartelillo de la Guardia Civil, cuyo comandante de puesto era un brigada que estaba sentado a la mesa de su despacho. Tras saludarle e identificarnos, le dije:

-Ya sé que no querrá usted decirme nada sobre la muerte del monaguillo, pero venimos a pedirle que nos indique el domicilio de la familia. 

-¿Por qué cree que no voy a querer decirle nada? -fue su sorprendente pregunta, seguida de una invitación a que nos sentáramos. Junto a él estaban dos de los números que tenía a sus órdenes. 

El brigada nos los presentó diciendo: -Miren, éstos acaban de dejar en la cárcel de Valencia al criminal, después de haber pasado tres días en las dependencias del Palacio Arzobispal, como está estipulado en el vigente Concordato con la Santa Sede, en calidad de detenido. Ha sido el arzobispo quien ha autorizado su ingreso en prisión, donde ojalá esté por muchos años…

Y aquel guardia civil, que era padre y estaba indignado por el vil asesinato de un chaval de nueve años, nos dijo todo cuanto sabía. El hecho tuvo lugar en el despacho del párroco, junto a la sacristía, entre las seis y las seis y media de la tarde, durante la hora que mediaba entre la salida del colegio y la misa de siete que cada día se oficiaba en la parroquia.

Unos minutos antes de las seis, varias personas que transitaban por la amplia plaza de la Alameda donde se encuentra la iglesia y el grupo escolar, pudieron ver al padre José paseando, tras haber entrado un momento en dicha escuela preguntando por Paquito Calero Navalón, alegando que «le necesitaba».

A las seis salía el pequeño; el cura le llamó y los dos juntos se encaminaron hacia el templo. Menos de una hora después Paquito estaba muerto y el criminal se entregaba al comandante de puesto de la Guardia Civil, mostrándose muy sereno.

En tan corto espacio de tiempo, don José había acribillado a puñaladas a Paquito, tras golpearle fuertemente en la cabeza con un pesado cenicero y haber tratado de estrangularle, mientras le violaba. De esto último no se hablaba entonces; tan sólo se dijo que se debió a un ataque de enajenación mental que le hizo perder el control de sus nervios y olvidarse de todos sus principios.

El arma homicida fue un pequeño abrecartas en forma de espada que se hallaba sobre la mesa-escritorio del párroco. Cuarenta y siete veces penetró en el pequeño cuerpo del monaguillo (seguramente ya sin sentido por los golpea recibidos en la cabeza), y una de ellas le seccionó una de las arterias carótidas, herida ésta que por sí sola pudo producirle la muerte, pues por ella se desangró con rapidez.

Cuando el sacerdote logró reaccionar, tras su frenético arrebato, y se dio cuenta de su monstruosa acción, se cambió de ropa, se lavó, se peinó, se puso un abrigo de seglar sobre su clergyman y se dispuso a entregarse a la justicia, momento en el que penetró en el antedespacho otro de los sacerdotes de la parroquia y vio lo ocurrido. Don José le dijo que iba al cuartel de la Guardia Civil porque «se había vuelto loco y matado al monaguillo».

Dejó aterrorizado a su hermano en religión y se encaminó a la casa cuartel, que estaba algo alejada de su parroquia, en vez de limitarse a caminar los cincuenta metros que le separaban de la comisaría de Policía.

Pensó que la Guardia Civil «le encerraría bajo siete llaves», «que se sentiría más a salvo de las iras del pueblo», que… Bueno, quienes comentaban el suceso pensaban que eligió a la Benemérita para entregarse por vergüenza, ya que tanto el comisario como todos los funcionarios de aquella plantilla eran muy conocidos suyos y le hubiera sido más difícil confesarles su delito.

Mientras, al malogrado Paquito le llevaron en una ambulancia (avisada por otro sacerdote) al sanatorio de Altos Hornos, pues habían notado que le quedaba algo de vida. Pero era tan poca que a los pocos minutos de ingresar los doctores no pudieron hacer más que certificar su defunción.

Después de ver y fotografiar la plaza de la Alameda, la iglesia y la puerta de la sacristía, nos dirigimos a la casa de Isabel Navalón, madre de Paquito, pero estaba cerrada y sólo nos fue posible hablar con vecinos y vecinas, adultos y menores, que conocían bien al niño y mejor a la familia.

Todos estaban sorprendidos y muy indignados por el crimen. Así supimos que el entierro había supuesto una gran manifestación de duelo, que todos los habitantes del Puerto de Sagunto habían asistido y que se había llevado el pequeño féretro blanco a hombros hasta el cementerio.

Varias niñas de la calle y otros tantos niños nos hablaron de Paquito: un niño muy simpático, muy bueno, que nunca hacía travesuras y se portaba bien con todo el mundo. Le gustaba mucho ser monaguillo y quería mucho al padre José, porque le daba propinas cuando había algún bautizo o una boda y chocolate y caramelos. Algunas de las niñas que acudían a la iglesia para cantar en el coro después de salir del colegio me dijeron que el padre José era muy serio y nunca hablaba con ellas.

En opinión de una señora, el párroco en funciones tenía muchas manías, una de ellas la de tener todo siempre cerrado con llave, que no quería dárselas ni a la mujer de la limpieza. Otra muy devota, que por ir mucho a la iglesia le conocía bien, dio su opinión:

-El diablo está en todas partes y se divierte haciendo pecar a los mejores; yo sé que el padre José es bueno, pero al fin y al cabo es hombre y está expuesto a muchos peligros. 

Hablamos también con el padre Jaime Pons, de otra iglesia, quien pensaba que el autor del crimen estaba loco, «al menos en el momento en que lo hizo». Además, dijo:

«El pasado mes de enero se le murió en los brazos el párroco titular, de un ataque cardíaco, y don José no podía olvidar aquel momento. Creo que eso le desquició y por ello empezó con la manía de las llaves. Además, estaba preocupado porque tenía que irse de la parroquia, porque él es de una orden religiosa y querían que el párroco fuera un cura secular. Se pensaba marchar el día 7 y, ya ven, el día 2 ha hecho esto tan terrible.» 

Por fin encontramos a la madre de Paquito en la casa de sus padres. Era una mujer de veintiocho años, Isabel Navalón Collado, y llevaba seis años viuda. Su marido, minero, murió de silicosis y la dejó con tres criaturas de muy corta edad, de las cuales Paquito era el único varón y segundo de sus hijos. Pasó algunos años vendiendo plásticos en la playa; luego hizo trabajos de limpieza en las casas y más tarde pudo colocarse como limpiadora en la empresa Sierra Menera. Era pequeña, pálida, usaba gafas y estaba deshecha por la tragedia. Me dijo:

-Como yo tengo que salir de casa para ir a trabajar, cuando el niño me dijo que le gustaría ser monaguillo me pareció muy bien y le dejé. A mí me parecía que si al salir de la escuela se metía en la iglesia estaría mejor que en la calle, aprendiendo cosas malas con los demás chicos… ¿Quién iba a pensar lo que podía pasarle?

-Ya ve -intervino el abuelo del niño-, ella decía siempre: «Mientras esté en la iglesia no le ocurrirá nada malo», ¡y mire!… Es que como don José y sus compañeros son padres Paúles, se iba a ir para dejar la parroquia a otros curas seculares, que son los que deben llevar las parroquias. El día señalado era el domingo día 7 de este mes, y don José había prometido a los cuatro monaguillos y otros niños llevarles de excursión el sábado para despedirse, pero el martes mató a mi pobre nieto… 

Lloró el anciano y por unos minutos estuvimos en silencio; después, secándose las lágrimas y con voz entrecortada, exclamó:

-¡Y bien que lo mató!… A golpes, mordiscos, estrujones, porque le quiso estrangular, ¿sabe usted? y clavándole un puñal cuarenta y siete veces… ¡Bien que lo mató!, mientras le violaba, que nadie quiere decirlo, ¡y lo hizo!… Que nosotros tenemos toda su ropa y en los calzoncillos se ve bien que lo hizo… 

Su hija, llorando, asentía mientras se levantaba de la butaca e iba en busca de las ropas ensangrentadas y desgarradas, entre las que estaba la pequeña prenda íntima. Fue una patética escena que me impresionó muchísimo.

-A mí que no me vengan diciendo lo que no es -me advirtió el abuelo-. Yo la he recibido a usted, porque ha venido de buenos modos y porque quiero que se sepa como ha muerto mi nieto. Yo lo que temo es que ese cura, que es muy listo, haga creer al juez que se «volvió loco», que «no sabía lo que hacía». Lo sabía muy bien; a él le gustaba el niño y, como tenía que marcharse, le violó y le mató para que no pudiera contárselo a nadie. Se sabe que era el preferido suyo, que le daba dinero y caramelos para que se encariñara. Ahora, ¡sabe Dios lo que dirá! Que fue una tentación, un arrebato… Pero bien pudo lavarse, cambiarse de ropa y perfumarse para salir a entregarse. ¡Pronto se le pasó!… 

Luego nos enterarnos de lo que el padre Prat había dicho: que al despertar se vio asaltado por una idea fija que le «decía» que tenía que matar a un niño o una niña. Fue a Valencia para distraerse, pero siguió preocupado y, a la vuelta, pasó por el Puerto de Sagunto, como buscando una víctima, mas sin decidirse a matar a nadie.

Tenía que decir misa a las siete y salió en busca de Paquito a la escuela una hora antes; el niño le siguió hasta el despacho, confiado, le dio unas chocolatinas y cuando se volvió a meterlas en su cartera trató de estrangularle, pero como él quiso defenderse cogió el abrecartas y se lo clavó «varias veces».

Ocho meses después, el 10 de noviembre, se celebró el juicio en Valencia ante un Tribunal constituido por cinco magistrados, debido a que la acusación particular solicitaba la pena de muerte. La causa se vio a puerta cerrada.

El fiscal, en sus conclusiones definitivas, calificó los hechos de asesinato, con la eximente incompleta de enajenación mental, la atenuante de arrepentimiento y la agravante de haberse cometido en lugar sagrado. Pedía que se le impusieran la pena de diecisiete años de reclusión menor. El acusado terminó pidiendo una pena de veintiséis años, ocho meses y un día de reclusión mayor.

El Tribunal declaró al procesado responsable de un delito cualificado por la alevosía, con la eximente incompleta de enajenación mental no plena, atenuante de arrepentimiento espontáneo y abuso de confianza.

El fallo fue una condena de diecisiete años de reclusión menor, con prohibición de volver al término municipal de Sagunto durante tres años, inhabilitación absoluta durante el tiempo de la pena y el pago de las costas procesales, ya que con anterioridad había indemnizado cumplidamente a la madre de su víctima, porque le habían declarado solvente.

https://www.periodistadigital.com/religion/espana/2019/04/07/josep-prat-el-cura-que-mato-a-un-monaguillo-de-47-punaladas-

Este fue el acuerdo entre Gobierno e indígenas del Cauca


Este fue el acuerdo entre Gobierno e indígenas del Cauca

6 de abril del 2019

Este sábado se logró un acuerdo entre el Gobierno Nacional y la Minga indígena en el Cauca. De acuerdo con la ministra del Interior, Nancy Gutiérrez y el Alto Comisionado para la Paz, Miguel Ceballos, las exigencias no eran nuevas y el bloqueo en la Vía Panamericana se debió al incumplimiento del Gobierno anterior.

La minga exigía al Gobierno una suma de 4.6 billones de pesos, de los cuales se concertó dar el 17.5% de ese monto. Así, se logró acabar con el cierre víal, que ya se había prolongado por 27 días y afectó a miles de personas en la región.

“Dejamos una constancia de solidaridad con las personas que terminaron afectadas por lo bloqueos en las vías, el Gobierno Nacional hizo presencia con un plan de contingencia (…) Ya se ha reconocido por parte de los dirigentes de la Minga, que el monto, no fue mucho, pero es la posibilidad de empezar un diálogo”, dijo la ministra.

Gutiérrez informó que el montó aprobado, 17.5% del total solicitado por la minga, será destinado a: educación, salud, vivienda rural, vivienda nueva y proyectos productivos. “Se busca, como lo propone el PND, que haya equidad y mejoramiento en la calidad de vida de los indígenas del país y se cierre la brecha que hay en Colombia frente a las comunidades más pobre”.

“No solicitaban nada nuevo”: Ceballos

El Alto Comisionado para la Paz, Miguel Ceballos, explicó que los indígenas del Cauca no estaban pidiendo nada nuevo que no le hubieran solicitado al Gobierno anterior y que, tras días de conversaciones lograron pactar soluciones.

“Los requerimientos de la Minga, hay que dejarlo claro al país, no fueron nuevos. Ellos dejaron claro que no solicitaban nada distinto que no solicitaban nada distinto a lo que venían pidiendo al Gobierno anterior. En ese sentido, el presidente de la República y el equipo negociador ha hecho un esfuerzo muy grande para corregir los errores del pasado”, dijo.

Además añadió que en agosto de 2018, el presidente Iván Duque, la ministra del Interior y los indígenas se habían reunido para tratar varios temas que se incluyeron en el PND. “Hoy la noticia que se da al país y ya es un hecho, las vías están siendo despejadas. Lo que queda claro es que había unas soluciones que estaban pendientes, que el Gobierno está dando en el marco de sus posibilidades presupuestales y fiscales. Se están corrigiendo los errores del pasado”.

Compromisos imposibles de cumplir

Gutiérrez notificó que el presidente Duque les enfatizó que “no se pueden comprometer a lo que el Estado no pueda cumplir”, por eso dijo que “de ese marco no nos salimos en ningún momento”.

Aclaró que “no es firmar acuerdos como se hizo en el pasado, en hojas de papel que se las lleva el viento, sino realmente que correspondan a un proceso de inversión pública que dirige el Departamento de Planeación Nacional, esa fue la tarea durante estos largos días de debates y de discusiones con las autoridades indígenas”.

Indígenas pedían más tierras

Finalmente explicó que a la solicitud de 47 mil tierras que le habían hecho los indígenas “fue imposible, el Gobierno hizo toda la explicación necesaria. Fueron largas jornadas por parte de Planeación Nacional y de los equipos técnicos de los ministerios explicando el porqué no podía mantenerse ese compromiso. No hay plata, no hay tierras en el Cauca y por eso la orientación hacia los proyectos productivos que pueden realmente mejorar las oportunidades indígenas”.

https://www.kienyke.com/politica/este-fue-el-acuerdo-entre-gobierno-e-indigenas-del-cauca

¿Qué hacen y cómo viven el día a día los indígenas? Una mirada desde el corazón de la minga


Un equipo periodístico se trasladó hasta la zona en donde se concentran los nativos, en el norte del Cauca, y registró cómo son los comuneros.

Se trata de un ritual de sanación de la madre tierra, para los indígenas la armonía entre hombre y medio ambientedebe ser total.

Romper esa armonía provoca un desequilibrio y el desconocimiento de sus derechos, por eso realizan la minga.

Son conscientes de los problemas que genera el bloqueo de vías, pero dicen que de otra forma no los escuchan.

La protesta es un encuentro de comunidades indígenas y campesinas, vista desde adentro es un encuentro cultural de resistencia.

En la vía Panamericana, la guardia indígena realiza actividades en las que mezclan el control territorial, que siempre han ejercido, con encuentros culturales.

“Es un espacio integral donde hay niños, niñas, mayores adultos y jóvenes. Es un proceso muy importante porque desde muy joven se aprende el proceso de la formación política y administrativa en defensa de nuestro territorio”, señala Robert Molina, coordinador de la guardia indígena en el Cauca.

Pero la minga desde adentro, más que confrontación, tiene otros matices.

“Nosotros los pueblos indígenas también podemos ser periodistas, sin tener herramientas, pero podemos salir a preguntar lo que está pasando”, afirma Kevin Yandé, comunero.

Con buen sentido del humor y respeto, una cámara de cartón y un micrófono de madera se hacen llamar ‘Nadie TV’.

En medio de estos momentos de tranquilidad, el sobrevuelo constante de helicópteros militares les recuerda a los comuneros que la negociación no es fácil.

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