Víctor Codina: “Escuchar al pueblo amazónico, dejarse estremecer por su clamor, por la historia de su pasión”


Escuchar, una actitud de Francisco muy presente en el Sínodo para la Amazonía

Víctor Codina
Víctor Codina
El amazónico “es un pueblo amenazado de muerte, un pueblo explotado”
La Iglesia “a pesar de su gran ayuda, todavía resulte distante, colonial, clerical, impositiva, ajena a sus lenguas, culturas y espiritualidad, más de visita que de presencia cercana
“Solamente escuchando el clamor del pueblo amazónico podremos denunciar proféticamente la injusticia de los poderosos y buscar una conversión ecológica integral de la sociedad y de la Iglesia”

05.07.2019 Luis Miguel Modino, corresponsal en Brasil

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Una de las novedades del pontificado del Papa Francisco es la escucha, una dimensión que está muy presente en el Instrumento de Trabajo del Sínodo para la Amazonía. Así lo hacía ver Víctor Codina en uno de los diferentes seminarios que se están llevando a cabo en preparación al Sínodo para la Amazonía y que se celebraba en Roma la semana pasada.

En su intervención, que llevaba por título “Amazonía, Ver y Escuchar”, el jesuita destacaba la importancia de añadir el escuchar al método tradicional de ver, juzgar y actuar, insistiendo en que “la Iglesia en el sínodo quiere dar un paso más, escuchar al pueblo amazónico, dejarse estremecer por su clamor, por la historia de su pasión”, una actitud en la que Francisco insiste en la Episcopalis Communio, como ya lo había hecho en Puerto Maldonado, en su encuentro con los pueblos indígenas, algo que la Iglesia de la Amazonía ha puesto en práctica en su largo proceso de escucha.

Esta escucha ha mostrado, según Codina, “que es un pueblo amenazado de muerte, un pueblo explotado por concesiones madereras, megaproyectos hidroeléctricos, petroleros, mineros y de monocultivos, por carreteras y ferrovías, con contaminación de ríos, caza y pesca predatorias, narcotráfico,  expulsión de su territorio, pérdida de sus culturas originarias, criminalización y asesinato de sus líderes y defensores del pueblo”, haciendo suyas las palabras del Papa Francisco en Puerto Maldonado, “nunca el pueblo amazónico había estado tan amenazado como ahora”.

Codina

Pero el pueblo indígena también ha lamentado actitudes de la Iglesia, de quienes dicen, en opinión del jesuita, que “a pesar de su gran ayuda, todavía resulte distante, colonial, clerical, impositiva, ajena a sus lenguas, culturas y espiritualidad, más de visita que de presencia cercana”, una actitud que debe provocar una reflexión seria entre los participantes de la asamblea sinodal.

En verdad, “solamente escuchando al pueblo amazónico podremos conocer su verdad, una verdad que no es simplemente expresión racional de su cosmovisión sino de su sentir-pensar, de su vida, de su sufrimiento”, insiste Víctor Codina, para quien “solamente escuchando el clamor del pueblo amazónico podremos denunciar proféticamente la injusticia de los poderosos y buscar una conversión ecológica integral de la sociedad y de la Iglesia, edificar una Iglesia de rostro amazónico, salvar la Amazonía y el Planeta Tierra”. Esta es una actitud que siempre estuvo presente en la Biblia y ante la que “los creyentes de la tradición judeo-cristiana no deberíamos sorprendernos”.

Por último, el jesuita reflexionaba sobre los acentos que han surgido después de la publicación del Instrumentum Laboris, insistiendo mucho en la “sugerencia de la ordenación sacerdotal de indígenas aunque tengan ya familia constituida”, y silenciando “el clamor del pueblo amenazado de muerte”, llegando a preguntarse si esto “no es un secuestro de la verdad”, pues para saber lo que es la verdad en la Amazonía es necesario que “escuchen el clamor de la tierra y de los pobres”. El resultado será “promover una conciencia ecológica integral, dar a la Iglesia un rostro amazónico, defender los derechos del pueblo y salvar el Planeta Tierra, que es nuestra casa común”, concluye Víctor Codina.

Instrumentum

AMAZONÍA, VER Y ESCUCHAR

En América Latina ya es habitual la triple metodología eclesial del ver, juzgar y actuar, metodología de la revisión de vida típica de los movimientos cristianos obreros (JOC) promovidos por Josef Cardijn.

Pero en el Documento de trabajo para el sínodo de la Amazonía de octubre 2019 (Instrumentum laboris) esta metodología se enriquece, pues no solo se habla de ver sino de escuchar: escuchar la voz de la Amazonía (Iª parte), escuchar el clamor de la tierra y de los pobres (IIª parte).¿Qué importancia tiene este añadido?

Ciertamente es necesario ver y conocer la Amazonía, su extensión geográfica, sus habitantes, la riqueza de su bioma y de sus ríos, la pluralidad de sus culturas, Podemos hacer reportajes sobre la Amazonía, sus riquezas, sus danzas y cantos. La Amazonía es un lugar turístico y folklórico. También podemos elaborar estadísticas científicas y censos. Seguramente esta es la visión, tanto de muchos dirigentes políticos reunidos en el G20, como de las multinacionales, con riesgo de convertirse en fake news y postverdad.

Por esto la Iglesia en el sínodo quiere dar un paso más, escuchar al pueblo amazónico, dejarse estremecer por su clamor, por la historia de su pasión. Francisco pide al Espíritu para los participantes de los sínodos el don de la escucha, escuchar a Dios a través del clamor del pueblo (Episcopalis communio 6); y en su encuentro con el pueblo indígena amazónico en Puerto Maldonado, Francisco no quiso hablar, sino que pidió que ellos mismos expresasen su identidad, para lo cual es necesario escucharlos. Por esto antes del Instrumentum laboris se ha elaborado una amplia escucha y consulta al pueblo indígena.

Y ¿qué escuchamos del pueblo indígena? Que es un pueblo amenazado de muerte, un pueblo explotado por concesiones madereras, megaproyectos hidroeléctricos, petroleros, mineros y de monocultivos, por carreteras y ferrovías, con contaminación de ríos, caza y pesca predatorias, narcotráfico, expulsión de su territorio, pérdida de sus culturas originarias, criminalización y asesinato de sus líderes y defensores del pueblo. Nunca el pueblo amazónico había estado tan amenazado como ahora.Raoni, líder indígena de la Amazonía

También el pueblo lamenta que la Iglesia, a pesar de su gran ayuda, todavía resulte distante, colonial, clerical, impositiva, ajena a sus lenguas, culturas y espiritualidad, más de visita que de presencia cercana.

Solamente escuchando al pueblo amazónico podremos conocer su verdad, una verdad que no es simplemente expresión racional de su cosmovisión sino de su sentí-pensar, de su vida, de su sufrimiento. Solamente escuchando el clamor del pueblo amazónico podremos denunciar proféticamente la injusticia de los poderosos y buscar una conversión ecológica integral de la sociedad y de la Iglesia, edificar una Iglesia de rostro amazónico, salvar la Amazonía y el planeta tierra.

Los creyentes de la tradición judeo-cristiana no deberíamos sorprendernos de esta necesidad de escuchar el clamor del pueblo: la sangre de Abel clama al cielo (Gn 4,10), el clamor del pueblo de Israel explotado en Egipto sube al cielo, Yahvé lo escucha y llama a Moisés para que lo libere (Ex 3,7.10); en los salmos, el pueblo clama a Dios pidiendo ayuda desde el abismo de su dolor (Sal 130, 1-2). En los evangelios, Jesús escucha el grito de los pobres, de los enfermos, de los marginados, de las mujeres (Lc 18,35-43).

La verdad bíblica no es una verdad helénica ni racionalista, el conocimiento semítico bíblico no brota de la simple visión ocular, sino de la escucha de lo que nace de las entrañas, de los riñones, del sufrimiento del pueblo. Cuando Pilato pregunta a Jesús qué es la verdad (Jn 18,38), Jesús no le responde, ni le da una respuesta filosófica. La verdad nace del clamor del Crucificado, la verdad nace de los crucificados de la historia, de las víctimas del pecado de injusticia. La fe cristiana nace del oído, de escuchar la Palabra de Dios, una tradición eclesial de mártires y pobres.

Volvamos a la Amazonía. Es sorprendente que muchos medios de comunicación solo se hayan fijado en el nº 129 b) del Instrumentum laboris sobre la sugerencia de la ordenación sacerdotal de indígenas aunque tengan ya familia constituida, mientras han silenciado los 146 números restantes. ¿Por qué estos medios están tan interesados en la pastoral eucarística amazónica y silencian el clamor del pueblo amenazado de muerte? ¿Es algo casual? ¿No es un secuestro de la verdad?

Quizás nos pregunten, como Pilato ¿qué es la verdad? Únicamente podemos responderles que escuchen el clamor de la tierra y de los pobres. Esta es la verdad de la Amazonía. Esto es lo que nos propone el Instrumentum laboris.

Solo entonces podremos promover una conciencia ecológica integral, dar a la Iglesia un rostro amazónico, defender los derechos del pueblo y salvar el planeta tierra, que es nuestra casa común.Sínodo para la Amazonía

http://www.religiondigital.org/luis_miguel_modino-_misionero_en_brasil/Victor-Codina-escuchar-amazoni

Se vende la naturaleza: Por: Frei Betto*


 | Miércoles, 02/05/2012 06:21 AM | Versión para imprimir

En vísperas de Rio+20 es imprescindible denunciar la nueva ofensiva del capitalismo neoliberal: la mercantilización de la naturaleza. Ya existe el mercado de carbono, establecido por el Protocolo de Kyoto (1997), el cual determina que los países desarrollados, principales contaminadores, reduzcan sus emisiones de gases de efecto estufa en un 5.2 %.

Reducir el volumen de veneno vomitado por esos países a la atmósfera implica reducir las ganancias. Por eso se inventó el crédito del carbono. Una tonelada de dióxido de carbono (CO2) equivale a un crédito de carbono. El país rico o sus empresas, al sobrepasar el límite de contaminación permitida, compra el crédito del país pobre o de sus empresas que todavía no alcanzaron sus respectivos límites de emisión de CO2 y de este modo queda autorizado a emitir gases de efecto estufa. El valor de ese permiso debe ser inferior a la multa que el país rico pagaría, en el caso de que sobrepasara su límite de emisión de CO2.

Pero surge ahora una nueva propuesta: la venta de servicios ambientales. Léase: apropiación y mercantilización de las selvas tropicales, bosques plantados (sembrados por el ser humano) y ecosistemas. Debido a la crisis financiera que afecta a los países desarrollados el capital anda buscando nuevas fuentes de lucro. Al capital industrial (producción) y al capital financiero (especulación) se le suma ahora el capital natural (apropición de la naturaleza), conocido también como economía verde.

La diferencia de los servicios ambientales es que no son prestados por una persona o empresa, sino ofrecidos, gratuitamente, por la naturaleza: agua, alimentos, plantas medicinales, carbono (su absorción y almacenamiento), minerales, madera, etc. La propuesta es poner un basta a dicha gratuidad. En la lógica capitalista el valor de cambio de un bien está por encima de su valor de uso. Por lo cual los bienes naturales deben tener precio.

Los consumidores de los bienes de la naturaleza pasarían a pagar, no sólo por la administración de la “manufactura” del producto (igual que pagamos por el agua que sale por el grifo en casa), sino por el bien mismo. Sucede que la naturaleza no tiene cuenta bancaria para recibir el dinero pagado por los servicios que presta. Los defensores de esta propuesta afirman que, por tanto, alguien o alguna institución debe recibir el pago (el don de la selva o del ecosistema).

Tal propuesta no toma en cuenta a las comunidades que habitan en las selvas. Dice una habitante de la comuidad de Katobo, selva de la República Democrática del Congo: “En la selva recogemos leña, cultivamos alimentos y comemos. La selva proporciona todo: legumbres, toda clase de animales, y eso nos permite vivir bien. Por eso nos sentimos muy felices en nuestra selva, porque nos permite conseguir todo lo que necesitamos. Cuando oímos que la selva puede estar en peligro, eso nos preocupa, porque no podríamos vivir fuera de la selva. Y si alguien nos ordenara salir de la selva, quedaríamos con mucha rabia, porque no podemos imaginar una vida que no sea dentro o cerca de la selva. Cuando plantamos alimentos, tenemos comida, tenemos agricultura, y también caza, y las mujeres recogen mariscos y peces en los ríos. Tenemos diferentes tipos de legumbres, y también plantas comestibles de la selva, y frutas y todo tipo de cosas que comemos, que nos dan fuerza y energía, proteínas, y todo lo que necesitamos”.

El comercio de servicios ambientales ignora esa visión de los pueblos de la selva. Se trata de un nuevo mecanismo de mercado, por lo cual la naturaleza es cuantificada en unidades comercializables.

Esta idea, que suena como absurda, surgió en los países industrializados del hemisferio Norte en la década de 1970, cuando se dio la crisis ambiental. Europa y los Estados Unidos comprendieron que los recursos naturales son limitados. La Tierra no tiene forma de ser ampliada. Y está enferma, contaminada y degradada.

Ante esto los ideólogos del capitalismo propusieron valorar los recursos naturales para salvarlos. Calcularon el valor de los servicios ambientales entre US$ 160 mil y 540 mil millones (el PIB mundial, o sea la suma de bienes y servicios, totaliza actualmente US$ 620 mil millones). “Es el momento de reconocer que la naturaleza es la mayor empresa del mundo, trabajando para beneficiar al 100 % de la humanidad, y lo hace de gratis”, afirmó Jean-Cristophe Vié, director del Programa de Especies de la IUCN, principal red global para la conservación de la naturaleza, financiada por gobiernos, agencias multilaterales y empresas multinacionales.

En 1969 Garret Hardin publicó el artículo “La tragedia de los comunitarios”, para justificar la necesidad de cercar la naturaleza, privatizarla, y garantizar así su preservación. Según el autor, el uso local y gratuito de la naturaleza, como lo hace una tribu indígena, acaba en destrucción (lo que no corresponde a la verdad). La única forma de preservarla para el bien común es volverla administrable por quien tenga competencia, o sea las grandes corporaciones empresariales. He ahí la tesis de la economía verde.

Pero de sobra sabemos cómo enfocan ellas la naturaleza: como mera productora de “commodities”. Por lo cual empresas extranjeras compran, en el Brasil, cada vez más tierras, lo que significa una desapropiación mercantil de nuestro territorio.

(Traducción de J.L.Burguet)

– Frei Betto es escritor, autor de “El amor fecunda el Universwo. Ecología y espiritualidad”, entre otros libros. http://www.freibetto.org/> twitter:@freibetto.

http://www.aporrea.org/internacionales/a142775.html

Violencias contra la mujer: Frei Betto


Adital

El terrible crimen que compromete al portero Bruno -a su mujer, después de asesinada, le destrozaron el cuerpo, que fue devorado por perros, según la denuncia- es la punta de un iceberg recurrente: la agresión masculina a la mujer.

Entre 1997 y 2007, según el Mapa de la violencia en Brasil/2010, 41.532 mujeres fueron asesinadas en el país. Un índice de 4.2 víctimas por cada cien mil habitantes, muy por encima de la media internacional. Espíritu Santo presenta el cuadro más grave: 10.3 asesinatos de mujeres por cien mil habitantes.

El Núcleo de Violencia de la Universidad de São Paulo identifica como asesinos a maridos, ex-maridos y novios inconformes con el fin de la relación. Al fuerte componente de misoginia (aversión a la mujer), se le añade la prepotencia machista de quien se cree dueño de su compañera y, por tanto, señor absoluto sobre el destino de ella.La Central de Atención a la Mujer (teléfono 180) recibió, en los primeros cinco meses de este año, un 95% más denuncias que en el mismo período del año pasado. Más de 50 mil mujeres denunciaron agresiones verbales y físicas. La mayoría procede de mujeres negras, casadas, de entre 20 y 45 años y un nivel medio de escolaridad. Los agresores son, en su mayoría, hombres de entre 20 y 55 años y un nivel medio de escolaridad.

Se cree que el aumento de las denuncias se debe a la Ley María da Penha, aprobada en el 2006 por el presidente Lula, y que aumenta el rigor del castigo a los agresores. A pesar de este avance, todo indica que muchos hogares brasileños son verdaderas casas de los horrores. La mujer es humillada, maltratada, pegada, a veces mantenida en régimen de encerramiento virtual y de semiesclavitud en trabajo doméstico. Sin contar los casos de pedofilia y de agresión sexual a niñas y adolescentes por parte de su propio padre.

La violencia contra la mujer procede de varias causas, comenzando por el silencio de las propias víctimas, que, dependiendo emocional y económicamente del agresor, o en nombre de la preservación de la unidad familiar, se quedan calladas o dominadas por el terror ante las consecuencias de una denuncia. A esto se le suma la impunidad. Eliza Zamudia, ex novia del portero Bruno, parece que había recurrido a la Delegación de Defensa de la Mujer, sin que se hubiese tomado en serio su queja. Raramente el poder público asegura la protección a la víctima ni resulta ágil en castigar al agresor.

La violencia contra la mujer no sucede sólo en las relaciones interpersonales. Se ha generalizado por la cultura mercantilizada en que vivimos. Basta con observar la multitud de anuncios televisivos que hacen de la mujer cebo pornográfico de consumo.

Párese ante un kiosko de revistas y mire la diversidad de ‘carnicería’ fotográfica. Ponga atención a los papeles femeninos en los programas de humor. Entonces, si la mujer es reducida a sus nalgas y atributos físicos, tratada como ‘gata’ o ‘zorra’, expuesta como mero objeto de uso masculino, ¿cómo esperar que sea respetada?

Nuestras escuelas, desde hace algunos años, han introducido en los estudios clases que abordan el tema de la sexualidad. En general se reducen a nociones de higiene corporal para evitar enfermedades de transmisión sexual. Pero no tratan del afecto, del amor, de la alteridad entre compañeros, de la familia como proyecto de vida, de la irreductible dignidad del otro, incluidos los/las homosexuales.

En las familias todavía hay padres que conservan el tabú de no hablar de sexo con los hijos, o caen en el extremo opuesto, la ‘liberación total’, la ausencia de límites, lo que favorece la erotización precoz de los niños y la promiscuidad de los adolescentes, agravada por los casos de preñez indeseada e inesperada.

¿Dónde están los movimientos de mujeres? ¿Dónde la indignación ante las diferentes formas de violencia contra ellas?

Los clubes deportivos debieran imponer a sus atletas, como hacen las empresas y denominaciones religiosas, un código de ética. Quizás así la fama repentina y el dinero excesivo no doblasen la cabeza a ídolos con pies de barro…

Frei Betto, escritor y asesor de movimentos sociales. Autor de “Diario de Fernando. En las cárceles de la dictadura militar brasileña”, entre otros libros. www.freibetto.org – twitter:@freibetto

Traducción de J.L.Burguet.Fuente: http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=49532

“TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR” Olga Lucia Alvarez Benjumea ARCWP*


Esta era una frase que siempre escuchábamos en nuestros hogares, a las personas mayores.

¿A qué se querían referir? El tiempo no ha cambiado, lo que ha cambiado han sido los calendarios, pero el tiempo es el mismo. Si conoces la Historia del mundo, en todas esas épocas del ayer, las guerras y las desavenencias, existieron entre los pueblos. Si quieres leer sobre el Antiguo Testamento (Biblia), cuantos desastres y horrores no se cometieron. Cada época tuvo además de sus violencias bien fueran internas o de fuera, las dolorosas experiencias y huellas imborrables en los pueblos inmigrando, que bien iban buscando mejores condiciones de vida o huyendo de las guerras.

Lo interesante de este ayer, bien lo podemos descubrir en las obras costumbristas de Don Juan José Botero, Don Tomás Carrasquillas celebres personajes, que al no existir la radio, ni la TV. Ni las redes sociales, recreaban a sus amigos, contando las historias que recogían por el recorrido de nuestras montañas, ríos y valles, escuchando a los cacharreros (comerciantes) ambulantes que iban a lomo de mulas, o caminando, llevando sus mercancías de casa en casa, en los pueblos o en el campo.

No faltaron algunas mujeres, que nos dejaron sus legados y testimonios de luchas, contando sus experiencias de aquel entonces como una Santa Laura Montoya, María Cano, historias donde nos dejaron reflejado el tratamiento de la cultura, sociedad y religión patriarcal de la época. 

Y en la violencia, no escrita desde un escritorio, sino vivida y conocida de cerca, contamos con la novela histórica de Fidelito Blandón, (exsacerdote) como le llamaban en casa de mis abuelos y padres, “Lo que el Cielo no perdona”, y la obra de Mons. Guzmán “La violencia en Colombia”.

Una historia que “falta” por contar, la historia de las intrigas, competencias y protagonismos en defensa de intereses individuales, abusos sexuales, misoginia, divisiones, guerras de proselitismos, entre las iglesias, que se han olvidado del plan de Jesús de Nazareth. Eso sería una novela histórica de conocer “leyendas”, individuales y colectivas, que nos han afectado y hecho daño, a mujeres y hombres en general, en nombre de lo sagrado, representado en un clericalismo-laicismo, no solo de vestimentas, mitras y báculos, sino actitudes vergonzosas de artimañas y trampas dignas de conocer para empezar a derribar la corrupción de la que tanto nos quejamos, insertadas y disfrazadas en lo más profundo de una sociedad y cultura patriarcal como la nuestra, olvidando que: “es preciso que El crezca y yo disminuya” Juan 3:30.

No es que el tiempo pasado haya sido mejor, no, el tiempo es el mismo no ha cambiado, la diferencia es que hoy podemos conocer por las redes sociales y demás Medios de Comunicación, acerca de las estrategias sucias que se siguen ejecutando en nombre de nobles causas y cruzadas: la Paz, el Perdón, la Reconciliación, el Ecumenismo, la Solidaridad, etc. Estrategias que realizan algunos de los políticos muy conocidos, líderes religiosos, de diferentes denominaciones y personas inescrupulosas, ante el dolor y fragilidad humana, como la falta de empleo, la salud, la vivienda, la educación, destruyendo familias, grupos comunitarios, sembrando odio, rencores y más violencia.

*Presbitera.

Situación económica ha empeorado el último año en Colombia: Iglesia católica


Colombia03 Jul 2019 – 09:59 Am

En la Costa Pacífica y en el Caribe aumentó dramáticamente la pobreza, según la Conferencia Episcopal.Por:Jairo Tarazona@jairoreport

Monseñor Héctor Fabio Henao y Obispo de Quibdó, Juan Carlos Barreto.

Monseñor Héctor Fabio Henao y Obispo de Quibdó, Juan Carlos Barreto.RCN Radio

La situación económica del país y la pobreza son algunos de los principales temas que los obispos colombianos estudian en el marco de la 108 Asamblea Plenaria del Episcopado que se desarrolla en Bogotá, con cuestionamientos a las políticas públicas, al sistema financiero y a los terratenientes por la falta de compromiso social.

Monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social, dijo que la Asamblea partió de constatar que durante muchos años en Colombia hubo un proceso de superación y de reducción de los índices de pobreza  multidimensional.

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Sin embargo, advirtió que “en el último año ha habido un cambio en esa dinámica que hace que la pobreza empiece nuevamente a crecer que los índices comiencen a aumentar”.

El obispo insistió en que hay una inequidad muy grande en los territorios, al considerar que en el caso de Bogotá y una gran parte de los centros urbanos “se siente un ánimo de crecimiento y desarrollo muy fuerte”.

“Pero al lado de eso hay sectores completamente relegados en las zonas rurales, particularmente en la región Caribe donde tenemos un aumento dramática de la pobreza y en la región de la Costa Pacífica, donde históricamente ha habido un rezago muy fuerte”, recalcó el prelado.

Por su parte el obispo de Quibdó, monseñor Juan Carlos Barreto, hizo un llamado a terminar “con esta terribles desigualdades que tenemos”. Acotó que para ello es importante que haya políticas públicas y que el sector empresarial se comprometa más con su responsabilidad social.

Subrayó que “el sector financiero está absolutamente enriquecido pero el pueblo colombiano está empobrecido”.

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“En Colombia hay mucha riqueza pero el dinero y los bienes están en los bolsillos de unos pocos,  hay algunos que no tienen techo  pero hay empresas que ganan mucho dinero y pagan muy pocos impuestos”, enfatizó Barreto.

El Obispo de Quibdó, señaló que también en Colombia es muy grave el problema de la tenencia de la tierra, “hay personas que concentran la tenencia y pagan muy pocos impuestos”.

http://www.rcnradio.com/colombia

“Excombatientes y comunidad de Santa Lucía deben vivir juntos”: Nuncio Apostólico


EN VIVO | Primer acto de reconocimiento a las víctimas de violencia sexual en la guerra

Territorio24 Jun 2019 – 3:11 PMConstanza Bruno Solera*

En los últimos días, el nuncio apostólico, monseñor Luis Mariano Montemayor, el representante diplomático del Vaticano, visitó los espacios de reincorporación de excombatientes de las Farc en Ituango, Catatumbo, Chocó y Popayán. Crónica de su visita en el espacio de Ituango, que el Gobierno quiere desmantelar, y él cree que debe mantenerse.

El nuncio apostólico, monseñor Luis Mariano Montemayor, en su vista en el espacio de reincoporación de los excombatientes de la vereda Santa Lucía, en Ituango, Antioquia. /Archivo Particular.

Cinco razones encuentra el Gobierno Nacional para desmontar el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) de la vereda Santa Lucía, en Ituango, pero solo una muy valiosa halló el nuncio apostólico, monseñor Luis Mariano Montemayor, para que se mantenga en la zona: y es que la convivencia entre comunidad y excombatientes de las Farc, que antes era demasiado compleja, está funcionando gracias a que vienen trabajando juntos en el desarrollo de iniciativas productivas y comunitarias propias.

(Le puede interesar: El fin de los espacios de reincorporación, ¿cuál será el futuro de los excombatientes?)

Así lo evidenció tras su llegada a la vereda el miércoles pasado. Es la primera vez que la comunidad de Santa Lucía en el departamento de Antioquia recibe a un representante del Vaticano en esta zona montañosa ubicada al nordeste antioqueño, al pie del parque Nudo Paramillo, hoy disputado por los grupos armados, entre ellos las disidencias de la extinta guerrilla de las Farc-EP.

Para atender la inusual visita, el padre Jairo Aníbal Restrepo Mesa, párroco de la Iglesia de la vereda Santa Lucía (Ituango) preparó los detalles acompañados de la comunidad que sostenía en sus manos banderines blancos y amarillos, colores alusivos a la bandera del Vaticano. Mientras tanto, a 400 metros del pueblo, en el ETCR, los excombatientes lo esperaban en la ludoteca, adornada con globos blancos, tarea que realizaron con el apoyo de la fundación Cáritas Colombiana y la Policía Nacional.

El representante de su Santidad llegó en un helicóptero de la Policía Nacional que aterrizó en un helipuerto improvisado entre las montañas. De allí descendió acompañado del obispo de Santa Rosa de Osos, Monseñor Jorge Alberto Ossa; del secretario de la Nunciatura, Matías Rotter y del padre Darío Echeverry González, miembro de la Comisión Nacional de Reconciliación, quienes fueron recibidos por representantes de la ONU; el párroco de Santa Lucía, Jairo Aníbal Restrepo; el secretario de Gobierno, Esteban Espinal Chavarría; el teniente de la Policía Nacional, Óscar Moros Sepúlveda; el capitán del Ejército Nacional, Edisson Gómez Marín; y Manuel Antonio González, Gustavo López y Juan De Dios Quintero, en representación de las Farc.

En su visita, el Nuncio Apostólico resaltó la relación que han logrado establecer los excombatientes y la comunidad. 

La llegada del representante del Papa Francisco es una respuesta a la reunión que sostuvieron delegados del partido Farc hace dos meses en la Nunciatura Apostólica, donde le hicieron dos pedidos especiales: el primero, que hubiese mayor visibilidad del empeño de la iglesia por el proceso de reincorporación y capacitación, y el segundo, hecho directamente por Pastor Álape al Nuncio Apostólico, fue visitar los espacios territoriales con el fin de apoyar el esfuerzo de los excombatientes. “Queremos mostrarles la solidaridad de la iglesia y ayudarles a vencer las tentaciones que son muchas. Hace poco más de un mes me encontré con los obispos que participan en la que llaman comisión permanente del Episcopado, donde están representados los obispos jefes de región y cuando expuse este pedido de las Farc, por lo menos cuatro de ellos, me ofrecieron acompañarme a visitar algún espacio territorial de sus zonas”, explicó el embajador de su Santidad.

(También lea: Así avanza la reincorporación de las Farc)

Pero quien le ayudó a definir el primer ETCR fue el Obispo de Santa Rosa de Osos, quien tiene otros espacios por visitar. “Yo diría que es providencial esta decisión porque sé que entre los excombatientes y la población hay intranquilidad y angustia. Sé que no hay un acuerdo perfecto entre las Farc y el Gobierno sobre algunos de los centros que se quieren trasladar, por eso es mi presencia aquí porque me permite tomar conciencia directa y saber en qué estado están las relaciones entre los miembros del espacio territorial y la comunidad de la vereda. Me causa una gran alegría verlos aquí hoy. Están destinados a vivir juntos. El hecho de que funcione es ya un gran argumento de la integración del ETCR en la vereda”, expresó convencido.

El padre Darío Echeverry González, miembro de la Comisión Nacional de Reconciliación, rompió la agenda programada y abrió una amena conversación entre comunidad y excombatientes. El primero en hablar fue Gustavo López, representante de las Farc, quien a través de una carta que leyó, le envió un mensaje a su Santidad para que le pida al presidente Iván Duque parar el baño de sangre tras el asesinato de líderes y exguerrilleros. “En la vereda Santa Lucía habitamos 430 personas, de las cuales 150 vivimos en el ETCR entre excombatientes, familiares y allegados porque somos oriundos de este municipio. No han sido fáciles estos dos años, nuestros esfuerzos han estado orientados a mantenernos cohesionados como colectivos, adaptarnos a las nuevas condiciones y ayudando a las comunidades aledañas a pesar de los incumplimientos del Gobierno a lo pactado en los acuerdos”.

Actualmente los excombatientes en Santa Lucía están desarrollando dos proyectos productivos de reincorporación económica: uno de ganadería doble propósito y otro de internet fibra óptica, con los cuales se benefician 130 familias. Además, avanzan en otras iniciativas desarrolladas con esfuerzo propio como la producción del Café Paramillo, del cual ya han enviado muestras a países europeos para empezar a exportarlo. “Hemos creado la cooperativa multiactiva Emprendedores del Campo, con la que buscamos el fomento de economías de alternativas solidarias para la paz en beneficio de la población campesina”, explicó López.

Las amenazas de grupos armados ilegales, la no formalización de tierras, estar en una zona distante de difícil acceso, la inestabilidad geológica de los terrenos y encontrarse en el área de amortiguamiento del parque Nudo Paramillo, son las razones del Gobierno Nacional para desmontar el ETCR de la vereda Santa Lucía, en Ituango y trasladarlo, posiblemente a una de las fincas que están en extinción de dominio en el Bajo Cauca.

(También lea: Exguerrilleros, guías de rafting por el río Pato)

“No estamos de acuerdo con esta decisión del Gobierno porque desconoce las relaciones con las comunidades, los esfuerzos de desarrollar los proyectos productivos como los que se vienen llevando a cabo en términos de reincorporación y en beneficio de las comunidades a partir del acuerdo de paz y de la presencia del ETCR en Ituango. Ratificamos nuestra voluntad de continuar en la vereda Santa Lucía en la tarea de construir la paz en el territorio contando con el apoyo de la comunidad, la iglesia y demás instituciones. Para construir la paz se necesita valor, mucho más que para hacer la guerra, palabras del Papa Francisco”, precisó  el representante Farc.

El delegado de la Comisión Nacional de Reconciliación invitó a Jhon Taborda, líder conocedor del trabajo comunitario que se viene desarrollando en el ETCR y en la población de Santa Lucía a que también hablara. “Oíste hombre, aprovechad la presencia de este señor que es muy importante, qué le quieres pedir, ¿cómo puede este obispo ayudarles de una manera muy concreta?”, le preguntó el prelado.

“Queremos quedarnos aquí, tenemos lazos de amistad importantes, proyectos que realizamos juntos con la iglesia y la comunidad como la construcción de un colegio, de un centro de desarrollo infantil. Le pedimos que nos ayude a tramitar ante los entes nacionales nuestra continuidad en este espacio y también solicitamos ayuda para frenar el baño de sangre en la zona”, explicó el joven representante del ETCR.

Luego le dio la palabra a Nelson Betancourt, habitante de Santa Lucía. “Gracias porque de tantas zonas que hay, el Nuncio escogió esta. Esto nos lo trae el Dios de los cielos, será porque nos lo merecemos. Esperamos que día a día se vayan recortando los asesinatos porque detener la mano del asesino es muy difícil, voltear cerebros es demasiado complicado, pero espero que los que estamos aquí sigamos más unidos y más allegados a la paz”.

¿Qué es lo más bonito de Santa Lucía?, preguntó el padre Darío Echeverry, “Su gente, su clima y su cultura”, respondió  Dora Echavarría, docente de la Escuela Rural El Limón. ¿Y algo por mejorar?, le interrogó de inmediato. “Seguir mejorando la convivencia entre todos”, asentó la maestra.

“Y usted, ¿Cuénteme algo malo de Santa Lucía? Preguntó el prelado. “Nos han tocado muchos desplazamientos”, respondió Luis Villa, otro habitante. ¿Y una cosa buena? Contrapreguntó el padre. “El proceso de paz y el cese al fuego”, contestó el campesino. “Qué chévere”, dijo el encargado de ambientar el encuentro, quien siguió dando la palabra a los presentes, entre quienes estaban Rosa Amelia Álvarez Correa, en representación de las comunidades de Santa Lucía y Santa Bárbara. “Mi corazón está alegre con esta visita que nos ayuda mantenernos unidos, quiero agradecer por elegir visitar esta comunidad tan lejana y darnos este momento de felicidad”.

A su turno el párroco de Santa Lucía, Jairo Aníbal Restrepo, pidió para que se les permitiera continuar juntos en el desarrollo de proyectos que vienen trabajando  y por haber escogido a Santa Lucía en esta visita. Siguió el Secretario de Gobierno expresando su preocupación por el traslado anunciado. “La petición al señor Nuncio es que ayude a la comunidad del ETCR y de Santa Lucía en general a entablar comunicación con el Gobierno Nacional y que se tenga una solución en el menor tiempo posible”.

Luego pasó el micrófono al capitán del Ejército, Edinson Gómez Marín. “Mis hombres trabajan hombro a hombro con los excombatientes de las Farc en el proceso de reincorporación. Su visita nos motiva y  fortalece esos lazos de amistad y camaradería entre comunidad y exguerrilleros”.

Posteriormente el teniente de la Policía, Óscar Moros, indicó que su visita también es importante tanto para la Policía como para el Ejército por los programas importantes que se adelantan en materia de reconciliación. “Se viene realizando una buena labor con el personal de las Farc y la comunidad, que han permitido fortalecer lazos de amistad. Y haciendo uso a nuestro lema “Dios y Patria” le pedimos la bendición para continuar con nuestra tarea”.

Luego de haberlos escuchados a todos, el Nuncio Episcopal les habló del conflicto en su país Argentina, el cual fue más breve, pero no menos duro que el de Colombia. “Sé muy bien que los que han combatido no pueden sonreír fácilmente mirándose a la cara, sería una hipocresía y una falta de respeto a las razones por las cuales han combatido, pedirles que salgan sonriendo, pero aquellos que han combatido por un sueño en la piel, un ideal o una convicción, tienen la capacidad de pensar a futuro. Y entonces con aquel combatiente con el cual es difícil sonreír se puede construir juntos un futuro por los hijos, sobrinos, primos o parientes, porque cada uno tiene raíces en la tierra que los hace personas y no robot. Por eso es que el Santo Padre, yo mismo, la presencia del obispo y la iglesia local, queremos luchar por la reconciliación entre los colombianos que es mucho más que cesar la violencia”.

La presencia del Nuncio en Santa Lucía fue bastante elocuente como lo fue también en los ETCR del Catatumbo, Chocó, Popayán, que visitó en estos días, pues el Santo Padre sigue empeñado por la paz en Colombia. “Hemos apoyado la preparación de los acuerdos de paz, que en sí nos aprehendieron a todos y no creo que nadie se sorprenda en saber que ha habido disidencias entre nosotros, pero eso no significa que no apoyemos la continuación e implementación de los acuerdos de paz. Estamos eliminando malezas que impidan crecer el árbol de la paz. Estamos con ustedes, queremos movilizar a nuestras comunidades para que a través de la oración, del gesto de solidaridad y presencia de pastores locales y obispos, de la Conferencia Episcopal y la Santa Sede que represento, se pueda hacer efectivo este sueño e instrumentos concretos que se han negociado a fin de que podamos avanzar con pasos seguros hacia esa otra gran meta que es la reconciliación, que será efectiva el día que aprendamos a construir juntos una nación justa, que no excluya  a nadie y sea más fraterna”.

El Nuncio Apostólico finalizó el diálogo invitando a creyentes y no creyentes a repetir la oración de San Francisco de Asís  y a rezar el Padre Nuestro. La visita concluyó con el obsequio de Café Paramillo por parte de los excombatientes y la bendición a los niños que han nacido en el ETCR y en Santa Lucía en el marco del Acuerdo de Paz.

*Enviada Especial Santa Lucía, Ituango

https://www.elespectador.com/colombia2020/territorio/excombatientes-y-comunidad-de-santa-lucia-deben-vivir-juntos-nuncio-apostolico-articulo-867594

COLOMBIA: Obispos de frontera colombo-ecuatoriana rechazan aspersiones con glifosato


21 Junio 2019

Agencia EFE

Aseguran que el Gobierno colombiano “debe tener en cuenta que la presencia de estos cultivos es, en muchos casos, consecuencia del abandono en que viven sumidos los habitantes de estas regiones”.

Los obispos católicos de la frontera colombo-ecuatoriana rechazaron la decisión anunciada por el Gobierno colombiano de reanudar las fumigaciones aéreas de cultivos ilícitos con el herbicida glifosato por ser nocivo para la salud y el medioambiente.

“Rechazamos frontalmente la decisión ya anunciada por parte del Gobierno de Colombia de reanudar las fumigaciones de cultivos de uso ilícito con glifosato, dadas las consecuencias negativas para la vida humana y el medioambiente”, dijeron los obispos de las Jurisdicciones Eclesiásticas de Ipiales, Pasto, Tumaco y Mocoa Sibundoy, en Colombia, y Tulcán, Ibarra, Sucumbíos y Esmeraldas, en Ecuador.

El ministro de Defensa de Colombia, Guillermo Botero, afirmó que las autoridades esperan reanudar las aspersiones aéreas con glifosato, suspendidas hace cuatro años, tras una reunión del Consejo Nacional de Estupefacientes que se realizará el próximo mes.

Los prelados, añade la información, consideran que el Gobierno “debe tener en cuenta que la presencia de estos cultivos es, en muchos casos, consecuencia del abandono en que viven sumidos los habitantes de estas regiones”.

Igualmente invitaron a la administración del presidente Iván Duque a “que se exploren mecanismos complementarios que den una respuesta más integral sobre esta problemática que afecta a nuestros pueblos”.

En el comunicado, emitido al finalizar el encuentro de Pastoral Fronteriza, los prelados reiteraron su preocupación ante “la pobreza generalizada y expresada en una crisis social, aparentemente sin solución, que limita las posibilidades de un desarrollo humano integral” de las comunidades en la zona.

La Pastoral se reunió el miércoles en el Santuario de Las Lajas, en la población colombiana de Ipiales, departamento de Nariño, fronterizo con Ecuador, para abordar diversos temas sociales.

El Gobierno colombiano suspendió en mayo de 2015, durante el Gobierno de Juan Manuel Santos (2010-2018), las fumigaciones aéreas de cultivos ilícitos con glifosato tras un fallo de la Corte Constitucional que ordenó hacer seguimiento a los posibles efectos que la aspersión aérea de ese potente herbicida pueda tener sobre la salud humana.

La Organización Mundial de la Salud ha recomendado que no se utilice el glifosato luego de la publicación de varios estudios sobre los efectos negativos en las zonas que han estado expuestas al herbicida.

En ese sentido, el presidente Duque manifestó esta semana que el Gobierno ha avanzado “en todas las líneas de precaución, en todas las líneas de análisis, en todos los exámenes técnicos, en todos los exámenes científicos (de los efectos del glifosato)” para “lograr tener todas las herramientas a disposición” en la lucha contra el narcotráfico.

Según un informe de la Casa Blanca divulgado a mediados del año pasado, en 2017 el área sembrada de coca en Colombia alcanzó un récord de 209.000 hectáreas, mientras que la producción potencial de cocaína pura subió hasta las 921 toneladas métricas.

Los críticos del anterior Gobierno colombiano atribuyen ese aumento de los cultivos ilícitos a varias razones, entre ellas la suspensión de las aspersiones aéreas con glifosato.

Duque aseguró que desde que comenzó su Gobierno, el 7 de agosto pasado, el Gobierno ha avanzado en el cumplimiento de los protocolos exigidos por la Corte Constitucional para el uso del glifosato.

https://www.elespectador.com/noticias/nacional/obispos-de-frontera-colombo-ecuatoriana-rechazan-aspersiones-con-glifosato-articulo-867115…

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