Las silletas: testimonio de un humilde oficio que honra a una tierra


Por Daniel Rivera Marín

La Feria de las Flores, que se celebra cada año en Medellín, tiene como eje principal el desfile de silleteros, una explosión de colores que los campesinos componen con las mismas flores que cultivan. Esta es la historia de la silleta.

Veinte años después de la creación de la Biblioteca Pública Piloto, el 16 de noviembre de 1980, se inauguró un mural del maestro Pedro Nel Gómez que celebrara la inteligencia de los antioqueños para desarrollar trabajos, técnicas. En el mural hay oficios que exaltan la inteligencia en su forma más material: lo que en Medellín se conoce como la pujanza. Hay mineros, agricultores, escritores, pintores, ganaderos. Entre todos esos es personajes que representan los oficios hay uno particular: un hombre de sombrero lleva sobre sus lomos un pequeño cajón que sostiene con la fuerza de sus manos. Es un silletero, el silletero más famoso de Antioquia.

Pocos silleteros son famosos. En una labor humilde es difícil la perpetuidad. No quedan los nombres, queda la obra. En este caso, una obra hecha de flores que, se sabe, pronto se marchitan, se mueren. Sin embargo, Juan Luis Mejía, hoy rector de la Universidad Eafit y que por esos años era director de la Biblioteca, recogió la historia en un texto. El silletero pintado por Gómez existió en la década de los años sesenta, se llamaba Miguel Hincapié y se hizo famoso porque bajaba de Santa Elena con su silleta llena de flores y volvía a su finca cargado de libros que prestaba en la biblioteca. Hincapié era un silletero y también era un prestador de libros, un maestro ladino.

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En el siglo XVIII las silletas eran la única manera que tenían los campesinos de Santa Elena de llevar a la Villa de Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín el carbón que extraían de las montañas. Por esos años eran sólo canastos repletos del mineral y con el pasar de los años los transformaron en sillas donde transportaban enfermos y mujeres en embarazo. El camino, una pendiente húmeda y boscosa, les demoraba hasta cuatro horas, pero ellos decían que eran cuatro tabacos de caminata. Las montañas de Antioquia se han recorrido con esfuerzo, cuando se podía a lomo de mula, cuando no, a lomo de hombre. Es la misma imagen de tantos libros escolares: un indígena que lleva sobre su espalda un amo sentado en una silla fumando tabaco, leyendo algún. Es extraño que esa tradición se evoque esta vez con arreglos florales que pesan lo que un muchacho: cincuenta, sesenta kilos.

En 1905 nació una primera feria de las flores, se celebraba en mayo y premiaba el mejor fruto de la tierra. El libro Desfile de silleteros 60 años, presentado este año por la Corporación de Silleteros Santa Elena, recoge la propuesta que presentó en 1905 el arquitecto Enrique Olarte: “Ábrase una serie de exposiciones anuales agrícolas, la primea de las cuales se dará en mayo de 1906, con el objeto de premiar todo producto de la tierra que a juicio del jurado respectivo sea merecedor de recompensa. En estas exposiciones iniciadas por la SMP (Sociedad de Mejoras Públicas) se incorporará mediante arreglo que se celebrará a efecto la que el centro artístico se propone a efectuar relativo al cultivo de las plantas de adorno y su arreglo artístico. Destínese la suma de $10.000 para los premios”.

Siete años después, en 1912 se creó la Fiesta de Juegos Florales en la que participaban poetas de todo el país en un tipo de competencia de versos, se coronaba un campeón y se seleccionaba a una reina. En 1917 se llamó la Fiesta de las Flores y una mujer de la ciudad era elegida como la Flor del Trabajo. En 1925 esa flor fue María Cano, “quien dio vuelco a la tradición y se convirtió en adalid de las causas del proletariado. Al año siguiente, el Partido Socialista Revolucionario designó a María Flor revolucionaria del trabajo”. La fiesta se volvió nacional y en 1939 se hizo una exposición con floricultores de todo el país. En 1950, por la avenida La Playa, por la que bajaba caudalosa la quebrada Santa Elena, se realizó el primer desfile de silleteros. Ese fue el embrión de una tradición, un origen taimado, porque la celebración se institucionalizó en mayo1957, semanas antes de que cayera el régimen militar de Gustavo Rojas Pinilla. Hubo tablados en los barrios, bailes para las señoritas y lo señoritos ricos, fiestas en clubes y tremendos ramos de flores en las principales iglesias de la ciudad. Las fiestas terminaron con el desfile de cuarenta silleteros de Santa Elena que recorrieron la carrera Junín.

Los años pasaron y los conciertos, los bailes, las fiestas estuvieron a veces sí, a veces no, pero el desfile siempre estuvo y fue una manera de recordar algo: ¿la belleza, las montañas, el peso del amo en la silla, de la mujer en embarazo, del enfermo, del herido, el fruto de la tierra, la necesidad de transporte a lomo de bestia o a lomo de hombre, el sacrificio de otros por abrir las montañas? Cuando habla, Óscar Atehortúa piensa en una sola respuesta a esta pregunta, que se carga la silleta —que él la carga— por llevar la tradición. Viste pantalón de dril, camisa impecable y sobre el pecho lleva el carné de la Universidad donde trabaja como profesor. Mide más de un metro con ochenta centímetros y seguro carga en sus espaldas, y jala con la fuerza de su cabeza, las silletas más pesadas. “Mi familia es de tradición silletera, mi abuela fue silletera, mi madre fue silletera”. Sabe que sus abuelos corrieron por las montañas con sus verduras, con sus frutas, con sus flores, con sus enfermos, todo eso dispuesto en la misma silleta.

El desfile continúa porque esos campesinos no quieren olvidar y también porque la Feria de las Flores es un éxito cada vez mejor de la Medellín de los últimos tiempos, la visitada, la que sorprende a los extranjeros. Sólo en 2016, la Feria dejó 42 millones de dólares en ganancias. A la ciudad llegaron casi 24.000 turistas, 11.139 extranjeros y 12.743 colombianos. La ocupación hotelera fue del 75 por ciento y al desfile de silleteros asistieron 20.655 personas. Sin embargo, tradicionalmente esa ganancia no era tan alta para los silleteros y esa era una de las preocupaciones de Atehortúa, razón por la que decidió dirigir la Corporación de Silleteros Santa Elena: “Tenemos varios eventos en el año, aunque la gran ganancia es en Feria de Flores. Hay 17 fincas silleteras que cada año tratan de atraer público. Muchos campesinos se dedican al cultivo de flores, al comercio masivo en la Placita de Flores de Medellín. Muchas veces las personas que en Medellín venden flores en el cementerio o en la calle, son de Santa Elena”.

En el desfile las silletas son varias, la comercial, la emblemática, la monumental, la tradicional, y cada categoría tiene premiación, teniendo el primer puesto un premio de siete millones de pesos y los que desfilan —este año serán más de 500— reciben cerca de 1.300.000 pesos por su trabajo, pero después de que pasaba la feria se acababa el dinero, se acaba la fiesta. “La Feria es una tradición que nos recuerda el trabajo de los campesinos y los estábamos dejando botados, este año acordamos un aumento del 30 por ciento en pago a los silleteros y un punto por encima del IPC en aumento cada año. Estos son campesinos que se dedican al cultivo que están vendiendo sus tierras a gente de aquí de Medellín porque no les da para vivir”, dijo el concejal Carlos Alberto Zuluaga, también silletero y uno de los creadores del proyecto, que terminó en ley, y declaró a los silleteros como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación.

La noche del domingo, antes del desfile de silleteros, cualquiera puede ir a Santa Elena y verlo: los campesinos se pasan la noche armando las silletas, disponen las flores con la delicadeza de un cirujano, con el gusto de un buen diseñador, los guía la observación de la naturaleza, la practicidad que se hereda por darle golpes a la tierra. Entonces los turistas van —y los turistas también son los propios ciudadanos, los paisas— y celebran con ellos, se toman unos aguardientes, pasan el frío con algún ron. Las tradiciones son, sobre todo, lo que cada generación hace con ellas.

http://www.semana.com/cultura/articulo/la-historia-del-desfile-de-silleteros/534716

La humanidad agotará este miércoles todos los recursos planetarios del año


FOTO Donaldo Zuluaga
AFP

La humanidad habrá consumido este miércoles 2 de agosto la totalidad de los recursos que el planeta puede renovar en un año, por lo que vivirá “a crédito” hasta el 31 de diciembre, calculó la ONG Global Footprint Network, destacando que ese momento llega cada vez más temprano todos los años.

El miércoles es el “Día de la sobrecapacidad de la Tierra” (”overshoot day” en inglés): “a partir de esa fecha, la humanidad habrá consumido el conjunto de los recursos que el planeta puede renovar en un año”, escriben Global Footprint y el WWF (World Wildlife Fund) en un comunicado conjunto.

Para sus cálculos, Global Footprint toma en particular en cuenta la huella carbono, los recursos consumidos por la pesca, la ganadería, los cultivos, la construcción y la utilización del agua.

En 2016, el “Día de la sobrecapacidad” se produjo el 3 de agosto. Aunque el ritmo de progresión se redujo un poco en los últimos seis años, esta fecha simbólica “continúa avanzando de manera inexorable: este día pasó de fines de septiembre en 1997 al 2 de agosto en este año”, destacan las oenegés.“Para satisfacer nuestras necesidades, hoy deberíamos contar con el equivalente a 1,7 planeta”, precisan.

“El costo de este sobreconsumo ya es visible: escasez de agua, desertificación, erosión de los suelos, caída de la productividad agrícola y de las reservas de peces, deforestación, desaparición de especies. Vivir a crédito sólo puede ser algo provisional porque la naturaleza no cuenta con un yacimiento del que podamos proveernos indefinidamente”, subrayan el WWF y Global Footprint.

Las emisiones de gases de efecto invernadero “representan solamente el 60% de nuestra huella ecológica mundial”, recuerdan.Según las dos organizaciones, “señales alentadoras” indican, no obstante, que “es posible invertir esta tendencia”.

A pesar del crecimiento de la economía mundial, “las emisiones de CO2 vinculadas a la energía no aumentaron en 2016 por tercer año consecutivo”, subrayan. Según éstas, “esto se puede explicar por el importante desarrollo de las energías renovables para producir electricidad”.

La comunidad internacional se comprometió en la Conferencia de París sobre el clima (COP21), en diciembre de 2015, a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero con el objetivo de limitar el calentamiento climático.Tomando en cuenta los últimos datos científicos, Global Footprint recalcula cada año la fecha del “día de la sobrecapacidad” para los años pasados desde que este “déficit ecológico” comenzó a profundizarse, a comienzos de los años 1970.

http://m.elcolombiano.com/medio-ambiente/la-humanidad-agotara-este-miercoles-todos-los-recursos-planetarios-del-ano-LJ7029490

AGOSTO 1o. DIA DE LA PACHAMAMA


Día de la PachamamaDía de la Pachamama

http://www.telesurtv.net/news/Dia-de-la-Pachamama-20150731-0067.html?utm_source=planisys&utm_medium=NewsletterEspañol&utm_campaign=NewsletterEspañol&u

 

10 especies de aves que sólo pueden verse en Colombia y fascinan a expertos y avistadores


Colibríes, loritos, cucaracheros y otras especies que son tesoros preciados de los amantes de las aves, los pajareros, que tienen en este país lo que un experto llama “el Santo Grial” del avistamiento.

BBC

Colombia es un paraíso para avistadores de aves y para los ornitólogos. Tiene una inmensa diversidad de especies, en un territorio relativamente pequeño. Hay cientos y cientos de pájaros diferentes en el país.

Tanto es así, que “Aves de Colombia”, una guía clásica editada por la universidad estadounidense de Princeton, pesa 1,3kg. Así de grande es una lista exhaustiva de los pájaros colombianos.

Pero para entender su atractivo y la maravilla que representan, alcanza con hacer referencia a algunas de las más interesantes y exóticas de sus especies.

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Para eso BBC Mundo consultó con tres expertos en aves colombianas: Mauricio Álvarez, ornitólogo, profesor de biología y exmiembro del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt; Diego Calderón, biólogo y dueño de una empresa de turismo de aves, además de uno de los promotores del Global Big Day en el país, una competencia de contar especies, en la que pajareros de todo el mundo intentan ver quién encuentra más y que este año por primera vez ganó Colombia; y el biólogo Andrés Cuervo, investigador del instituto Humboldt.

Tal es la diversidad de especies colombianas, que ninguno nombró las mismas. Esta es una selección de diez de las que mencionaron (todos aclararon que podrían haber hecho una lista muchísimo más larga), en estricto orden alfabético (y al final, un extra).

En algunos casos se incluyen audios con los cantos de las especies (gentileza de Mauricio Álvarez).

Bolborhynchus ferrugineifrons

Bolborhynchus ferrugineifrons. Foto de Rodrigo Gaviria.

“Un lorito, una diminuta especie que habita en los páramos más fríos y altos sobre el nivel del mar en Colombia”, dice Calderón, quien seleccionó a esta especie endémica de Colombia, sólo vista en la Cordillera Central del país.

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“Lo que hace a Colombia el Santo Grial de las aves en el mundo y de la observación de aves es que somos una amalgama”, explica Calderón. Y enumera: una posición privilegiada, por estar pegado a Centroamérica, tener Andes, tener Amazonas, Costa Pacífica, Costa Atlántica.

Chlorochrysa nitidissima

Chlorochrysa nitidissima cantando. Foto de Juan Jose Arango.

Es una tangara, que habita bosques premontanos en las cordilleras Central y Occidental de Colombia. “Es uno de los pájaros ‘multicolores‘ más lindos y variopintos del mundo”, dice Calderón. “Muy apetecida por pajareros locales y extranjeros”, agrega.

Respecto a la diversidad de especies que hay en el país, apunta: “En Colombia sales a una finca un fin de semana y puedes ver 150 especies”.

Chlorostilbon olivaresi

Chlorostilbon olivaresi. Hembra a la izquierda, abajo, y macho a la derecha, arriba. Gary Styles/ Loreta Roselli/ Diego Calderon

Se lo conoce como esmeralda de Chiribiquete. Es un colibrí. “Ese lo han visto diez personas”, dice Álvarez -quien propuso incluirlo en la lista- respecto a lo difícil de avistar esta especie, que es una de las pocas aves endémicas (que sólo se encuentran en Colombia) de la Amazonia.

El hombre que encontró y describió esta especie es Gary Stiles, curador de la colección de ornitología del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia, hace más de diez años.

Cistothorus apolinari

Cistothorus apolinari. Foto de Cesar Chillon.

Conocido como cucarachero de pantano. Quedan unos pocos individuos de esta especie, dice Andrés Cuervo, quien lo puso en su lista. “Están confinados a algunos de los pocos humedales que quedan en la Sabana de Bogotá”, dice.

Antes era común, ahora una rareza, se lamenta: “Este pajarito se ha visto afectado por el crecimiento de la urbe”. Cuenta que los turistas que vienen a ver aves a Bogotá hacen una parada en el Humedal de la Florida a ver los pocos individuos que allí subsisten.

Coeligena orina

Foto: Rodrigo Gaviria

Lo llaman inca de Frontino, con plumaje verde brillante. Es, dice Álvarez: “Un colibrí rarísimo, todo el mundo quisiera verlo”. Es muy raro, de acuerdo con la guía de Princeton, sólo se encuentra en el lado este del Parque Nacional Natural Las Orquídeas (de 32.000 hectáreas), en el departamento de Antioquia.

Doliornis remseni

Doliornis remseni. Foto: Alejandro Cartagena.

“Los ornitólogos trataron infructuosamente de encontrar esta hermosa cotinga luego de su descubrimiento en el Quindío”, relata Cuervo, “pero desapareció”. Sigue: “Nadie volvió a saber de ella hasta hace poco, cuando se redescubrió en los páramos que separan al Putumayo de Nariño”.

Su rareza y muy peculiar color vinotinto la hacen muy enigmática, cuenta. Y por lo rara, ha vuelto al departamento del Putumayo uno de los mejores destinos para ver aves en Colombia.

Grallaria urraoensis

Grallaria urraoensis. Foto: Jose Castano

“Su distribución es diminuta, solo se encuentra en un cerro cerca del Páramo de Frontino, en la Cordillera Occidental”, explica Cuervo de esta especie conocida como tororoi de Urrao, “y hasta allá, a lomo de mula, por la larga falda de la montaña, llegan observadores de todo el mundo a ver esta joya de la avifauna nacional y otras especialidades de la zona, como el colibrí Coeligena orina, que es también de la región, pero que tiene los más espectaculares colores”.

Lipaugus weberi

“Esta rara ave fue descubierta hace casi 20 años por estudiantes de la Universidad de Antioquia en montañas inexploradas de su departamento, que habían escapado de la deforestación”, relata Cuervo acerca de este pájaro llamado en español “arriero antioqueño”.

“Su nombre se debe a que su canto asemeja la serie de silbidos que emiten los arrieros que llevan las recuas por los caminos reales que atraviesan el monte, cada vez más reducido, de (los municipios de) Anorí y Amalfi”. Es una de las aves con el área de distribución más reducida del mundo y está en peligro crítico, dice el experto.

Odontophorus strophium

Odontophorus strohpium. Imagen de dominio publico.

“Si uno está en el lugar adecuado no es tan difícil de ver”, dice Álvarez. Además, agrega sobre esta especie conocida como perdiz de Santander, en Colombia: “Puedes ver una gran cantidad de especies con desplazamientos relativamente cortos”.

El país tiene alrededor del 15% de las especies del todo el mundo. Esto es, explica el ornitólogo, por la diversidad climática del país. La ilustración de Odontophorus strophium que acompaña esta nota es del siglo XIX.

“Es una ilustración antigua, clásica, con los ‘errores‘ típicos de la época en cuanto a forma y proporciones de las aves”, dice Diego Calderón. Además, señala, el hábitat en que está presentada la especie es incorrecto.

“Por ejemplo, esta especie vive en el interior de bosque nublado y aquí lo ilustran en una zona abierta descansando sobre una piedra”, agrega. Lo que ocurre, explica, es que los especímenes eran enviados muertos a Europa, con poca o nada de información y el ilustrador se inventaba el contexto.

Rallus semiplumbeus

Rallus semiplumbeus. Foto de Cesar Chillon.

Conocida como timba de Bogotá. Es endémica de la sabana de Bogotá, y está en riesgo por el hecho de que los humedales que habita se están acabando. Todavía a media hora de Bogotá se puede encontrar, cuenta Álvarez, que la puso en su lista.

Aves sin nombre: las nuevas especies por descubrir

A modo de colofón, y mirando hacia adelante Andrés Cuervo sugiere: “Las aves de mayor interés para la ciencia y para los pajareros más apasionados son aquellas que no tiene nombre, las que permanecen ocultas a los científicos y los aficionados que aún no están en libros y no se tiene conocimiento de su existencia”.

“Se viven descubriendo especies nuevas”, afirma por su parte Álvarez.

“Las aves sin nombre aún quedan por nombrar ya sea porque no se ha explorado suficientemente vastos territorios en el país”, dice Cuervo, “o porque simplemente han pasado desapercibidas por los caprichos de la evolución que las ha hecho muy parecidas a otras especias ya conocidas”.

“Desde el 2000, en Colombia comenzamos a descubrir, aproximadamente, dos especies nuevas por año”, indica Calderón. Ahora calcula que esa cifra está entre entre una y dos por año.

“Uno de los sueños que tiene la gente es que el proceso de paz (con la guerrilla de las FARC) genere un turismo de avistamiento de aves mucho más grande”, apunta Álvarez. El problema, dice, es que al salirse las FARC de los territorios deja de haber un claro “dueño” de la zona y se vuelve, paradójicamente, más inseguro en algunas partes, al menos en un principio.

Si quiere escuchar las aves de Colombia

Además, dice Calderón del proceso de paz: “Tiene un aporte, porque nos permite llegar a áreas a las que no podíamos llegar, pero también gran parte del aporte ha sido el fortalecimiento de instituciones como universidades, del Instituto Humboldt, de extranjeros”.

Intimidación y amenazas de muerte a Aura Lolita Chávez


ActúaEntra en acción enviando esta carta al gobierno de Guatemala para que proteja a Aura Lolita Chávez, líder del Consejo de Pueblos K’iche por la Defensa de la Vida, Madre Naturaleza, Tierra y Territorio – CPK de Guatemala.


Sobre la situación

El 7 de junio de 2017, la defensora de derechos indígenas, Aura Lolita Chávez, y otras integrantes de su organización fueron amenazadas, perseguidas e intimidadas por diez hombres armados no identificados mientras ella y sus colegas escoltaban un camión cargado de madera ilegal para su entrega a las autoridades locales en Santa Cruz del Quiché, departamento de K’iche, Guatemala.

Por favor, manda esta carta en apoyo a Aura Lolita Chavez

Sobre Aura Lolita Chávez

Aura Lolita Chávez

Aura Lolita Chávez es la lideresa del Consejo de Pueblos K’iche por la Defensa de la Vida, Madre Naturaleza, Tierra y Territorio – CPK de Guatemala. El CPK coordina diálogos, consultas a la comunidad y acciones colectivas contra violaciones a los derechos humanos derivadas de la expansión de la minería, de la actividad maderera, de centrales hidroeléctrica y de la industria agroalimentaria en su territorio sin el consentimiento previo, informado y libre de las comunidades.

Los proyectos se desarrollan en sus tierras sin requerimientos mínimos de sostenibilidad, representando amenazas al medio ambiente y medios de vida, como resultado de la contaminación por metales tóxicos, del desvío de cursos de agua y la deforestación.

https://www.awid.org/es/Invol%C3%BAcrate/intimidacion-y-amenazas-de-muerte-aura-lolita-chavez

Inti Raymi o Fiesta del Sol, una realidad la madrugada de 21 de Junio


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Compartimos un reporte de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) acerca del inicio del Año Nuevo para los pueblos originarios que se celebra la madrugada del 21 de junio como Inti Raymi o Fiesta del Sol.

Inti Raymi o Fiesta del Sol es una realidad esta madrugada del 21 de Junio en muchas partes del mundo

  • En Colombia, Bogotá, Cauca – Huila, Nariño, Sierra Nevada… se sigue revitalizando la fiesta del SOL

En el auditorio Kimy Pernía Domicó de la ONIC, la tarde del 20 de junio de 2017 tuvo lugar el dialogo de saberes alrededor de la fecha especial del Inti Raymi, como preámbulo a la fiesta del sol o solsticio de verano. Fecha especial, pues constituye uno de los referentes fundamentales, tanto para el pensamiento de los Pueblos Originarios como para la ciencia de la astronomía.

En la convocatoria, pensada a la manera de un diálogo de saberes, el astrónomo German Puerta compartió con el auditorio la manera cómo se entiende desde la ciencia occidental el fenómeno astronómico conocido como solsticio, recordando que los sabios o científicos de todas las culturas desde la antigüedad han levantado al sol su mirada y le han dado sentido al universo a través del estudio de los ciclos de los astros, es decir, han hecho calendarios, que rigen la vida de las distintas sociedades.

El Gobernador del Cabildo Indígena Muisca de Suba, Iván Niviayo refirió como el pueblo Muisca a través de la recuperación del saber de mayores y mayoras, significa este momento como la fecha de recoger la cosecha, haciendo énfasis en el hecho de que el agua, el territorio y los ciclos del cielo se entrelazan para dar cuenta de una sola realidad.

Por su  parte el Consejero de Salud Propia e Intercultural de la ONIC, Rosendo Ahue Coello, del pueblo Tikuna – Amazonas, recalcó como el conocimiento del sol es un referente fundamental de la vida y el conocimiento de los pueblos, no sólo andinos sino también amazónicos y propuso que alrededor del Inti Raymi se puedan realizar futuros encuentros en los que distintas voces se encuentren sobre temas tan importantes como este, pues según él asuntos como el conocimiento del sol hacen parte de la educación propia.

El conversatorio convocado por la ONIC es el abrebocas de las actividades que se realizaran el amanecer del 21 de junio, la fiesta del Sol, del Taita Inti, en Colombia y muchos otros países andinos y amazónicos.

Recibimiento del sol y su primera cosecha //  Aby nga Subacy ieta            

Fiesta del Sol. Inty Raymi en Bogotá

La comunidad Muisca de Suba se encontrará este 21 de Junio a las 4:30 am haciendo recibimiento del sol y la primera cosecha del año. Este mes estaremos celebrando el canto al maíz y la quinua como símbolo de resistencia y pervivencia como pueblo milenario de la sabana de Bogotá en medio de la urbanización.

Por esto subiremos juntos hacia la montaña norte de Suba, y haremos que el canto, espíritu y alegría retornen nuevamente a este territorio indígena que sigue siendo perturbado y desordenado, por la urbanización desmedida de la administración distrital.

Los invitamos a acompañarnos en este agradecimiento al sol. Punto de encuentro para subir a la Montaña – Lugar: Cabildo indígena Muisca de Suba, Cll 146 c bis # 90-23 int2 (plaza central de Suba), a partir de las 4:30 am

Fiesta del Sol. Inty Raymi en la Plaza de “Bolivar” en el centro de Bogotá

En la Plaza de Bolívar de Bogotá, antigua Bakatá se llevará a cabo la celebración del Inti Raymi o Fiesta del Sol. Distintos Pueblos Indígenas de los que hacen presencia en el territorio ancestral muisca de Bakatá se concentrarán en la madrugada del 21 de junio, para realizar el saludo al astro mayor en el día del solsticio de mitad de año.

La fecha, que se constituye como ´Año nuevo´ para algunas culturas originarias, es un importante referente simbólico de la identidad y la pervivencia de las culturas originarias del Abya Yala ancestral. De este modo se fortalecen los procesos de vida de las comunidades indígenas y se rinde tributo al astro dador de vida.

La cita igual que en la localidad de Suba, a partir de las 4:00 a.m. en la Plaza de Bolívar.

Inti Raymi en las regiones

El pueblo Nasa del Resguardo Indígena de Juan Tama, en el territorio ancestral del Puracé (Cauca y Huila), enciende el fogón invocando al Padre Fuego para dar inicio al recibimiento del Padre Sol, Sek Jxpakanxi. Mujeres y niños, mayores y mayoras danzan al ritmo del tambor y la quena.

Importante fecha el 21 de junio en la que se reaviva el fuego de la resistencia y la pervivencia de un pueblo ancestral que teje el pensamiento emanado del fuego y mambea la palabra, que asegura la continuidad de la lucha por el territorio y la identidad.

Inti Raymi en Nariño, el pueblo de Los Pastos con el mismo sentir de los Ingas de Putumayo, en la ciudad de Ipiales trasnocharan para recibir los rayos del Mayor Sol. Lo propio harán los kankuamos, con el cierre del ritual entre el danzar del Diablo, Kukambas, negras y negritas, ´danzar que también se vislumbra en las nubes la madrugada del jueves 22.

Cada año los escuelantes de las danzas se preparan por siempre para la fiesta solemne, el ciclo en Atánquez capital del pueblo Kankuamo dura tres semanas, son tres jueves, donde el sincretismo cultural se aviva en el danzar por la vida.

En Silvania, en el Centro de Pensamiento Java Liviana de la ONIC, mujeres indígenas de varios pueblos indígenas en el marco de la Escuela de Paz, que se teje desde la Escuela de Formación Indígena (EFIN), también tejerán y atizaran el fuego a partir de las 4:30 a.m.

Cuentan que en Ibagué, como en otros municipios del Tolima y de otros parajes de Colombia, con nombres de santos y santas, el ritual de las fiestas es con base a la cosecha, frutos de la Madre que alimenta la necesidad de revivir las fechas y fiestas propias de los pueblos indígenas, hacia el reconocimiento del aporte sustancial de los pueblos originarios, fiestas que se han mimetizado en fiestas parroquiales, desconfigurando el verdadero sentido del danzar por la vida de manera permanente y de acuerdo al relacionamiento con la creación.

Esperamos reporte de otras regiones… les esperamos

ComunicaONIC

comunicaciones@onic.org.co / www.onic.org.co

LA MADRE TIERRA!!!


Elementos

http://cronicasinmal.blogspot.com.co/2016/04/22-de-abril-dia-de-la-tierra.html?spref=fb

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