ARCWP-Colombia. CRÓNICA Cuarta parte:PARTICIPACIÓN EN LAS COMUNIDADES DE BASE DICIEMBRE 7-10/17. Olga Lucia Álvarez Benjumea*


CUARTA Y ULTIMA PARTE: 

Retornamos de la visita de nuestra hermana Lucia, a descansar. Al día siguiente retomamos las actividades de nuestro Encuentro incluyendo la celebración de la Eucaristía, la cual fue presidida en común con todos los participantes por las presbiteras presentes: Blanca Cecilia Santana, Lucero Arias, Olga Lucia Alvarez y como diaconisa Blanca Azucena Caicedo. Concelebró con nosotras el P. Luis Eduardo Valencia. (Católico-vetero, miembro de las Comunidades de Base).

REPORTE GRÁFICO DE LA EUCARISTÍA REALIZADA

EN EL ENCUENTRO :

Los laicos todo lo organizaron, incluyendo a los niños, quienes propusieron colocar algunos de sus juguetes. Las estolas de los celebrantes están al rededor, las cuales nos la colocamos en el momento de la consagración.

Blanca Cecilia, explica a los asistentes cómo vamos a hacer la celebración.

Blanca Cecilia, inicia nuestra celebración. Motivándonos al perdón y a la reconciliación.

Después de compartir los hechos más significativos en nuestras Comunidades y nuestro Encuentro, al igual que lo hicieran las comunidades primitivas. Compartiendo nuestras esperanzas en la realidad de nuestro país. El joven Daniel pasa a hacernos la lectura del Evangelio. Antes de hacerlo, pedimos a los presentes, levantar su manos sobre Daniel diciendo: “Purifica Señor, nuestros labios y corazones para anunciar digna y honestamente, tu Evangelio”.

Daniel, leyendo el Santo Evangelio del día.

Vista parcial de los asistentes, siguiendo la liturgia.

Haciendo de nuestra Eucaristía un lugar de celebración con alegría y agradecimiento. Invitando a darnos el abrazo de paz.

Reparten la Eucaristía los laicos: la señora Judith ( hna.evangélica) y Juan Carlos.

Terminada la celebración, nuestra diaconisa purifica, el cáliz. Hacemos la oración final, nos bendecimos e invitamos a: “Salgamos con gozo al mundo a anunciar el Evangelio”

Un poco extraña esta foto. Se propuso que fueran las presbiteras con los jóvenes y niños, pero resultaron más niños…

*presbitera católica.

 

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ARCWP-Colombia. CRÓNICA Tercera parte:PARTICIPACIÓN EN LAS COMUNIDADES DE BASE DICIEMBRE 7-10/17. Olga Lucia Álvarez Benjumea*


TERCERA PARTE:

Por razones de salud de una de nuestras principales miembra, en solidaridad con ella y su familia, ya que se no hubiera podido desplazar hacia donde sería nuestro Encuentro anual, todos/as nos hemos trasladado hacia donde ella vive,  que nos quedará fácil, acompañarla, visitarla, en un momento del desarrollo de nuestra reunión.

Se trata de nuestra hermana y compañera Lucia, imposible, no demostrarle a ella, todo lo que ha significado en nuestras Comunidades, Barrio, y familia. Mujer líder, pionera y sustentadora de las Comunidades Eclesiales de Base. Todos/as hemos recibido de ella, no solo su cariño, aprecio y amistad, sino su testimonio, su compromiso y su consejo, cuando hemos acudido a ella. Ella, es madre, es tía, es abuela, es comadre, es hermana!

REPORTE GRÁFICO DE LA VISITA REALIZADA A NUESTRA HERMANA LUCIA

No hay palabras para expresar la felicidad de Lucia, el verse rodeada de sus hermanos/asen Comunidad. Su rostro apacible, linda sonrisa de la imagen de Dios en medio de nosotros/as.

Lucia, saca un juego de parques, y ofrece a los niños para jugar en la sala en medio de la visita.

Vista parcial de la visita en la casa de Lucia.

Todos/as querian estar al lado de Lucia. Mujer bondadosa, acogedora y tierna.

Antes de terminar la visita, compartir alegrías del encuentro y lágrimas, hicimos una oración, por la salud y la vida de Lucia. Nadie se quedó sin participar, incluyendo a los niños…

La visita, la acogida de Lucia y familia, nos ha dejado huella, fue sentir que con ella celebrábamos la Eucaristía, renovábamos nuestro compromiso de fe y valores cristianos.

Primer obra de Misericordia: Visitar a los enfermos.

 

Continuará….

 

*presbitera católica

 

 

 

 

 

 

*Presbitera Católica.

CHILE: LAICOS DE OSORNO INSISTEN EN EL RETIRO DEL OBISPO


http://www.adnradio.cl/noticias/nacional/laicos-de-osorno-pidieron-la-salida-del-obispo-durante-ceremonia-de-la-inmaculada-concepcion/20171209/nota/3660877.aspx

Católicos acusan a Juan Barros de encubrir los abusos sexuales de Karadima.

Celso Carias: “El laico no es un súbdito, sino parte integrante del proceso eclesial”


 

Celso Pinto Carias

(Luis Miguel Modino, Brasil).- La llegada del Papa Francisco ha supuesto una vuelta a la teología del Vaticano II, que a partir de una Iglesia Pueblo de Dios pretendía hacer realidad una forma de organización en la que todos y todas tengan un protagonismo común dentro de la institución eclesiástica.

Partiendo de esos nuevos aires vaticanos, la Iglesia de Brasil ha instituido para 2018 el Año del Laicado, que tiene como tema: “Cristianos laicos y laicas, sujetos en la “Iglesia en salida”, al servicio del Reino”, y como lema: “Sal de la Tierra y Luz del Mundo”, cuya apertura coincide con la fiesta de Cristo Rey.

Uno de los miembros de la Comisión del Laicado de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB) es el teólogo laico Celso Carias, quien en esta entrevista nos ayuda a reflexionar sobre la necesidad de reconocer la importancia del laicado como elemento imprescindible para garantizar el futuro de la propia Iglesia Católica.

En una Iglesia donde impera el clericalismo, al que el propio Papa Francisco define como “un cáncer”, como nos recuerda Celso Carias, el Año del Laicado puede abrir nuevas perspectivas y caminos, que reconozcan la importancia de todos, también de las mujeres, verdaderas artífices de la presencia eclesial en muchas periferias de todo Brasil y para quienes es necesario un reconocimiento explícito por parte de la propia Iglesia.

Pero por encima de todo, el Año del laicado tiene que ayudar a entender que el laico no es un súbdito y sí parte integrante del proceso eclesial. Por eso, es necesario que la Iglesia se organice a partir del sacramento del bautismo y no del sacramento del orden.

La Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB) ha convocado el Año del Laicado, al que se da inicio con la Fiesta de Cristo Rey. Como miembro de la Comisión Episcopal para el Laicado, ¿cuáles son las motivaciones de este año del Laicado?

Desde el inicio del Pontificado del Papa Francisco se ha retomado mucho la dimensión de integrar el laicado en la vida eclesial, lo que ha hecho posible que la Comisión del Laicado haya podido sugerir, después del Documento 105 de la CNBB, que es el documento que habla justamente de la dimensión laical, un evento en la Iglesia de Brasil que pudiese llamar la atención sobre la necesidad de esa integración del laicado y de la vocación de los laicos dentro de ese proceso eclesial.

Reunidos todos esos factores se hizo la sugerencia, fue bien recibida y aceptada y se hizo efectivo el año 2018 como el Año Nacional del Laicado.

De hecho, esa integración del laicado en la Iglesia de Brasil, dentro de la vida y de la toma de decisiones, ¿es algo que ya está teniendo lugar o todavía es algo poco acogido?

Tenemos que ser sinceros. Después del Vaticano II, en América Latina, también en Brasil, que lo conocemos mejor, hubo una integración del laicado dentro del proceso eclesial. Sin embargo, acabamos viviendo un periodo de nueva centralización, un poco en la línea de aquello que el Papa Francisco define como auto-referencia, que durante treinta y tantos años hizo que el laicado dejase de tener un papel protagonista, sino de sumisión a una centralización del poder clerical, en el sentido de clericalismo.

Eso fue algo que provocó un alejamiento de aquello que es la lógica de la eclesiología del Vaticano II. Lo que estamos proponiendo en realidad es una retomada de la eclesiología del Vaticano II.

Ese clericalismo, que el Papa Francisco dice que es uno de los grandes pecados de la Iglesia, ¿es algo que sólo está presente en el clero, o en Brasil, el propio laicado es clerical?

El Papa Francisco a veces usa expresiones muy fuertes y él dice que el clericalismo es un cáncer, que es una enfermedad que no ataca un único sector del cuerpo, sino al cuerpo como un todo. En ese sentido, el clericalismo es una experiencia de auto-referencialismo que está presente en todos los lugares, inclusive, infelizmente, para el propio laicado.

Hay laicado clerical, diáconos permanentes clericales, todos los sectores de la Iglesia que acaban cayendo en lo que el Papa Francisco tiene acentuado en estos últimos años, que no se expresa en la dimensión del servicio, en la recuperación de la identidad y de la ciudadanía por el bautismo, sino por esa centralización.

Como asesor nacional de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) y su representante en la Comisión Episcopal para el Laicado, ¿Cuál es el papel que las CEBs pueden tener en este año del Laicado?

Creo que pueden tener un papel muy importante. A pesar de que hoy en día las CEBs no se las reconoce como medio articulador de la pastoral en muchas diócesis, el laicado de las CEBs es un laicado bastante preparado, con conciencia crítica, con fundamentación bíblica, que puede marcar la diferencia en este momento en que la Iglesia de Brasil ofrece un espacio de reflexión sobre los laicos y laicas.

Creo que las CEBs, aunque no sean mayoría, sino todo lo contrario, pueden ayudar a marcar la pauta, a reflexionar, a apuntar, como acabé de decir, en la dirección de la eclesiología Pueblo de Dios, que es lo que se está queriendo rescatar.

El papel de la mujer en la Iglesia está queriendo ser rescatado, puesto en un lugar de mayor protagonismo por el Papa Francisco. ¿El año del laicado puede ser un momento importante para que el papel de la mujer, sobretodo de la mujer laica, sea reconocido por la Iglesia de Brasil?

Yo tampoco tengo duda, aunque está claro que en una dimensión de proceso, no vamos a esperar que a lo largo de 2018 las mujeres laicas pasarán a ser protagonistas en varias dimensiones de la vida eclesial, pues sería esperar demasiado.

Pero no hay duda que también, como nos dice el título del documento 105 de la CNBB, que configura la cuestión de género, al hablar de laicos y laicas, esa conciencia de que la mujer no puede ser tratada como sumisa a la realidad del machismo, es algo muy fuerte en la comprensión de muchos laicos y laicas y es necesario llamar la atención sobre eso.

Creo que como proceso, como elemento que va a ser reflexionado y cuestionado, pues es necesario cuestionar, no tengo duda de que será ampliada esa conciencia.

También porque no podemos cerrar los ojos y decir que las mujeres no son importantes, cuando de hecho son la mayoría o la práctica totalidad de la presencia laical en la Iglesia. ¿Podemos continuar considerando a la mujer dentro de la Iglesia con un papel subsirviente?

De ninguna manera, pues en la Iglesia hay mucha gente que es tratado como ser humano de segunda categoría. Muchos dicen eso, no es algo que yo inventé, pues he visto gente común diciendo eso. Yo soy de la “Baixada Fluminense”, estado de Río de Janeiro, donde muchas comunidades son lideradas por mujeres, y si no fuese por las mujeres, la mayoría de las comunidades estarían cerradas.

Dejar de reconocer esa importancia, ese papel fundamental, es querer esconder los problemas existentes. Por eso, es fundamental que eso aparezca claramente, que todos sean tratados de igual manera, cada uno en su especificidad de género, pero con una dignidad que nace de una igualdad fundamental.

Cerrar esas comunidades supondría acabar con la presencia de la Iglesia Católica en las periferias. ¿Cuándo esas mujeres van a tener un reconocimiento expreso de la Iglesia a través de un ministerio, que puede ser un ministerio laical o las diaconisas, de las que tanto se escucha hablar, o incluso otras propuestas a las que algún día se puede llegar? ¿Eso es una necesidad, las mujeres necesitan eso?

No tengo ninguna duda de que ese reconocimiento es extremamente necesario. Evidentemente, antes de eso, y no es sin ningún fundamento que el Papa Francisco habla constantemente sobre eso, es necesario atacar al clericalismo, pero simbólicamente es importante que las mujeres ocupen esos espacios de referencia, como por ejemplo el ministerio diaconal para las mujeres, algo que ya está en fase de estudio. No hay, y en ese sentido hablo como teólogo, sabiendo que no soy un teólogo de gran profundidad, pero no encuentro nada ni en la Biblia, ni en la tradición magisterial que puede impedir que la mujer sea contemplada con un ministerio específico, como por ejemplo el ministerio de diaconisa.

¿Cuáles pueden ser los pasos, perspectivas, intuiciones, que pueden nacer de este año del laicado?

Podemos destacar algunos, que varios ya han aparecido en nuestra conversación, pero en grado de importancia, lo que uno espera que sea retomado es esa conciencia de que laico y laica es miembro efectivo de la Iglesia por el bautismo y no esa posición de súbdito a la que muchas veces se ve sometido en la realidad eclesial de las diócesis y parroquias.

El laico no es un súbdito, sino parte integrante del proceso. Si fuese hecha alguna cosa en esa dirección, y creo que puede ser dada una contribución en ese sentido, valdrá la pena.

También porque el sacramento principal y primero es el bautismo. De hecho, una vez preguntaron al Papa Benedicto cual había sido el día más importante en su vida y respondió que el día de su bautismo. ¿Cuándo la Iglesia va a organizarse a partir del bautismo y no del sacramento del orden?

Esa es la cuestión clave, el punto fundamental está ahí. En una carta que el Papa Francisco escribió al cardenal Oullet, responsable de la Comisión para América Latina, él dijo algo parecido, pero desde mi punto de vista más contundente, diciendo que nadie nace obispo, sacerdote, sino que nacemos para la Iglesia por el bautismo.

Ese es el postulado fundamental. Por eso, recuperar esa teología es algo importantísimo si queremos pensar en términos de futuro. Si estamos pensando en el mundo moderno, en los desafíos urbanos, en aquello que está circundando nuestra experiencia de fe, sin protagonismo de los laicos y laicas creo que estamos dándonos muchos tiros en el pie.

EL AÑO DE LOS LAICOS, INICIA HOY.


Año de los Laicos
En vista de dar visibilidad y voz a los laicos en la Iglesia Católica, CCRI ha declarado hoy como el comienzo de una celebración mundial del Año de los Laicos. Esto va desde la fiesta de Cristo Rey, de 26 de noviembre de 2017, a esta misma fiesta, 25 de noviembre de 2018. Durante este año, prevemos el Pueblo de Dios asumiendo una voz decisiva e influyente en el gobierno de su Iglesia. Esto nunca vendrá por un decreto de la jerarquía sino sólo por las personas que asumen esta responsabilidad. Una vez acostumbrados a este nuevo papel, es nuestra esperanza de que los laicos, en virtud de su bautismo, reconocerá su responsabilidad de prestar atención a las señales de los tiempos y seguirá al frente de la Iglesia en la dirección deseada por Jesucristo.
 
Inspirado por la Conferencia de Obispos de Brasil
Nos inspiran los Obispos de Brasil que han pedido para el Año de los Laicos en su país con este tema: “Cristianos laicos, hombres y mujeres laicos, agentes de la ‘Iglesia de salir a las calles’ en el servicio del Reino.” Apoyamos la importancia de aumentar la conciencia de la misión de los laicos y fomentar la participación de los laicos a hablar en contra de las injusticias en su sociedad. Sin embargo, nuestro objetivo incluye una dimensión igualmente importante, es decir, para cambiar las injusticias dentro de la Iglesia.
Francisco ha señalado en repetidas ocasiones los efectos nocivos del clericalismo en “infantilización” los laicos. Así que nuestro apoyo a un Año de los Laicos es un riesgo que se corre con la esperanza de que CCRI puede contribuir a potenciar y dinamizar los laicos según lo previsto por el Vaticano II. En una carta al cardenal Kevin Farrell, que dirige el dicasterio para los Laicos, Familia y Vida, que lo invitó a unirse con nosotros en la adopción de este concepto en todo el mundo. Cambio significativo en el gobierno de la Iglesia no puede suceder por un solo grupo o un solo país. Sólo puede ocurrir cuando un número suficiente de personas desde las bases de todo el mundo declaran ha llegado el momento de que el pueblo de Dios para tomar la responsabilidad de su Iglesia y de ejercer su vocación bautismal como “Sacerdote, Profeta y líder (Rey).”
Sitios web para visitar donde se puede participar
Para proporcionar un lugar universal en el ciberespacio para que el pueblo se reúnen para compartir planes, opiniones y convicciones, CCRI desea ofrecer este sitio web www.ThePeopleSpeakOut.org como un centro de intercambio de ideas de las bases sobre la situación de la participación de los laicos en la toma decisiones en el apostolado del Evangelio. Ir ahora a compartir sus actividades, el liderazgo tomada, y los comentarios.
Durante este año, también estamos dando apoyo a Francisco en medio de sus enfrenta acusaciones de herejía. Ir aquí ahora para firmar dos letras en su apoyo, www.WeSupportPopeFrancis.net. uno iniciado en España y otro en Alemania.
Lo que una iglesia involucrada-Lay podría ser:
– las personas iniciar recomendaciones para la selección de los obispos,
– la formación o continuación de pequeñas comunidades de fe (los CE, IEC, y CEB),
– las personas que inician y la mejora de los consejos pastorales y / o consejos diocesanos.
Como Francisco nos animó, vamos a “ir molesta a nuestros pastores,” y haremos quiere conocer y oír nuestra voz!
Sínodos de las personas que se producen durante este año
Durante este 2018 años, a diferencia de cualquier momento antes, una serie de cuatro encuentros iniciados por laicos están llevando a cabo. Como parte de nuestro compromiso, CCRI ofrecerá la promoción y el apoyo de estos sínodos / foros con la esperanza de que otros se sientan inspirados para pedir algo similar en su región del mundo.
  1. Base comunidades cristianas en el mundo urbano, que tendrá lugar en Londrina, Brasil, en enero (latinoamericano CEB)
  2. Un sínodo Popular Inspirado por el Espíritu, que tendrá lugar en un suburbio de Dallas, Texas, EE.UU., en octubre (ACC)
  3. Sacramento, Resistencia, santuario, que se realizará en San Antonio, Texas, EE.UU., en noviembre (CTA)
  4. 2º Foro del Pueblo de Dios, que se realizará en Aparecida, Brasil, en noviembre (GCN)
Para todas las organizaciones de reforma
Vemos nuestra tarea es reunir lo que está sucediendo a nivel mundial con todas las organizaciones de reforma y dar a conocer sus actividades y proyectos. Todo lo que está haciendo es intrínsecamente parte del Año de los Laicos. Al escuchar de usted acerca de sus eventos, vamos a promover ellas en todo el mundo. Visualizamos el Año de los Laicos sólo como un principio que conduce a una década o más de los laicos – del pueblo de Dios a la cabeza hacia el futuro de la Iglesia.
Es hora de que el pueblo de Dios para tomar su lugar que le corresponde en la Iglesia – la de la dirección activa, participación en la toma de decisiones, y permitiendo que la voz del Espíritu que habla a través de las personas a ser oído.
Agradecidos a todos por su participación,
rene Reid
Directora CCRI
CatholicChurchReform.com

Parroquias sin párrocos, ¿es posible?


09 de Noviembre de 2017

[Por: Fabio Antunes do Nascimento]

El tema de la renovación parroquial ha sido un tema muy recurrente en los últimos tiempos. Aparecida habló de manera muy objetiva de ese tema y el papa Francisco ha insistido y apuntado la urgencia de la renovación parroquial y la conversión pastoral.

 

El Plan de Emergencia de la CNBB (1962) trató de ese tema, que generó varias experiencias en el período post-concilio, pero sufrió un estancamiento en las últimas dos décadas. Medellín y Puebla desarrollaron ese impulso dado por la nueva eclesiología de la Iglesia como Pueblo de Dios que, en la experiencia de nuestro continente, apuntaba a una Iglesia comunidad de pequeñas comunidades toda ministerial.

 

¿Por qué no avanzamos hacia ese ideal de Iglesia?

 

El post Concilio es, porque todavía estamos asimilando sus contenidos, uno de tiempo de asimilación y en ese proceso siempre hay posiciones opuestas, interpretaciones diferentes y tensiones.

 

En una lectura lineal de la historia podemos decir que los primeros veinte años después del Concilio fueron de un gran florecimiento de nuevas experiencias, nuevas comunidades de base, nuevos ministerios y nuevas relaciones de poder en la Iglesia. Las décadas siguientes marcaron un período de estancamiento y normalización de esas nuevas experiencias.

 

Son muchos los aspectos que podemos analizar para entender por qué, de manera objetiva y normativa, no conseguimos concretar la nueva eclesiología apuntada por el magisterio conciliar y la experiencia de las conferencias del episcopado latinoamericano y del caribe.

 

Aquí sólo trataremos de analizar el obstáculo que la figura del párroco representa en ese desafío de la conversión pastoral. Por eso, vamos a indicar una intuición del concilio y de las conferencias del episcopado que encuentra en la institución jurídica del párroco.

 

Sinodalidad

 

Fue una de las aspiraciones del Concilio que la Iglesia superara el modelo de gobierno centralizado para dar lugar a un modelo sinodal. Y en la Iglesia universal se destacan los sínodos de los obispos que se han convertido en una bella herramienta de comunión y gobierno.

 

Muchas diócesis promueven y viven esa experiencia en su caminata local. Con todo en su estructura más elemental y próxima a la mayoría de los fieles que es la parroquia ese modelo no llegó. Especialmente por el ordenamiento jurídico del Código de Derecho canónico, la parroquia tiene un modelo centrado en la figura del párroco. Él tiene plenos poderes sobre la parroquia, tanto que algunas situaciones el párroco más parece un obispo.

 

Muchos diagnósticos sobre la parroquia apuntan al clericalismo como uno de los peores problemas, pero pocos tenemos la percepción de que el ordenamiento jurídico de la Iglesia favorece ese clericalismo.

 

El mismo código que otorga los derechos y deberes del párroco prevé que es obligatorio que tenga un consejo económico consultivo y también en carácter consultivo y facultativo el consejo pastoral. Es decir, es a partir del ordenamiento jurídico de la Iglesia que la figura del párroco se imponen como autoridad constituida sobre los demás fieles.

 

Propuestas que podrían ayudar a concretar la parroquia como comunidad de comunidades toda ministerial y sinodal

 

Consejo Pastoral Parroquial: Establecer como obligatorio y con poder de decisión, no como consultivo, como institución de gobierno de la parroquia. Es decir, en vez de una parroquia gobernada por una persona (el párroco), pasaría a ser gobernada por un consejo de muchas personas, los representantes de las diversas realidades eclesiales existentes en la parroquia.

 

Sería importante en ese modelo entender que el sacerdote es un coordinador, miembro del consejo en la misma condición que los demás miembros y que el Consejo económico está subordinado al consejo pastoral y no al revés. Por lo tanto, lo administrativo y económico está en función de la pastoral, de la evangelización y misión como apuntó Puebla.

 

Consejo económico: Debe existir no sólo como consultivo, sino también deliberativo. Debe entender su misión en función de la pastoral, que las estructuras materiales no son fines, sino medios. Dar ejemplo de transparencia y gestión. Que también los medios para recaudar, gestar y aplicar los recursos de la parroquia también deben tener criterios evangélicos.

 

Que ninguna parroquia puede pensar sólo en sí misma y debe estar abierta a socorrer a los pobres, a ayudar a otras parroquias y realidades que las necesidades exijan.

 

Extinguir a los párrocos: Es importante entender que estamos hablando de una institución jurídica, párroco, no del ministro. Es decir, extinguir a los párrocos no es extinguir a los sacerdotes.

 

Entiendo que para el sacerdote ser el pastor, misionero, animador coordinador que tantos documentos que tratan de la identidad y misión del presbítero piden, la extinción de la institución del párroco puede favorecer ese proceso de conversión. Los sacerdotes estarían más libres para lo específico del ministerio presbiteral y no acumulando tantas funciones que otros ministros de la comunidad podrían realizar.

 

Sueño que la Iglesia pueda concretar en sus estructuras los principios eclesiológicos del Concilio. Creo que necesitamos promover comunidades en un modelo de comunión y participación, donde todos los bautizados son responsables de la misión. ¡Una iglesia en salida, más pobre sempre la misma Iglesia de Cristo! 

 

Foto tomada de: http://www.diocese-sjc.org.br/wp-content/uploads/2017/06/tl-james-8-1024×442.jpg

Jesús, profeta laico


jesúsJESÚS, PROFETA LAICO
TOMÁS MAZA RUIZ, tomasmaza@telefonica.net
MADRID.

ECLESALIA, 16/10/17.- Jesús fue un laico, no dependió de la jerarquía religiosa de su pueblo, sino que tuvo serias discrepancias con ella. Era, como nosotros, una persona sin ningún tipo de poder religioso dentro de las instituciones religiosas judías.

Pero Jesús era creyente, era un ferviente creyente, que vivía intensamente la unión con su Padre Dios. Y que también vivía intensamente el amor hacia sus hermanos los hombres.

Jesús debió meditar profundamente sobre estos dos grandes amores: Dios y los hombres. Desde su infancia su espíritu fue creciendo en amor, sabiduría y gracia delante de Dios y de los hombres. Fue educado en la fe religiosa judía y en las tradiciones del pueblo de Israel, pero se dio cuenta de que esa fe y esas tradiciones no eran suficientes para luchar contra el sufrimiento humano, y que incluso la religión ritualizada y jerarquizada era una de las cargas más pesadas que tenía que soportar el pueblo.

Cuando Jesús alcanzó su madurez humana y espiritual se dio cuenta de que la religión, tal como estaba estructurada, no era un camino para la “salvación“, es decir para la realización plena del ser humano, para su felicidad, y soñó con un mundo nuevo, con el Reinado de Dios. En este mundo ya no tendría la religión ritualizada la exclusiva para llegar a Dios, sino que, al contrario, era un obstáculo para cumplir su voluntad, porque la voluntad de Dios es que el hombre viva y sea feliz. Jesús descubrió que el camino para llegar a Dios consistía en el amor a los hermanos, especialmente los más pobres y los excluidos por los poderes de este mundo, sean políticos, económicos o religiosos.

Jesús no fundó una nueva religión. Su mensaje no es un mensaje religioso, sino ético, de amor. Jesús no instituyó una nueva jerarquía eclesial: sacerdotes, obispos, sumos sacerdotes. Todo ello fue una construcción humana copiada de la religión judía y de las religiones paganas del mundo antiguo. Si Jesús hubiera nacido en otra religión su mensaje habría sido esencialmente el mismo, puesto que no afectaba a creencias, ritos o dogmas sino al comportamiento de justicia y amor hacia los más pobres y marginados, que es común a cualquier ser humano sensible y de buena voluntad.

El ejemplo máximo de comportamiento “cristiano” en el Evangelio es atribuido por Jesús a un ”hereje”, un samaritano, que es el único que auxilia al herido tendido a la orilla del camino. Esto nos puede enseñar que lo que nos convierte en seguidores de Jesús no son los ritos, ni los dogmas, ni la obediencia a la “jerarquía”, sino el amor y la justicia hacia los pobres, marginados y víctimas de las injusticias de los poderosos. Y que son seguidores de Jesús los que obran así aunque sea de otra religión o incluso cuando no profesan ninguna.

Tres textos de los evangelios que resaltan la laicidad: Mateo 25, El Juicio de las Naciones, Mateo 5, Las Bienaventuranzas y Mateo 19, El joven rico.

La Iglesia oficial no se puede identificar con el Reino de Dios. Tampoco podría identificarse con este reino una Iglesia que siguiera las enseñanzas y el ejemplo de Jesús. Esta sería sacramento del Reino, parábola del Reino, porque el Reino está siempre en construcción, es un camino, no una llegada. El Reino de Dios es justicia, paz y amor y conseguirlo es un camino sin fin (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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