El problema actual de la liturgia, el clericalismo: Mons. M Francis Mannion


18 de de abril de, 2017*

Como yo soy considerado algo así como un experto en la materia, que en ocasiones ha pedido a la pregunta: ¿Cuál es el problema fundamental hoy en día con la liturgia de la Iglesia? Mi respuesta es sencilla: el clericalismo.

Por el clericalismo no me refiero a la existencia de un orden clerical en la Iglesia (soy después de todo, un clérigo yo). Por el clericalismo, me refiero a un “ismo”, una deformación de algo bueno y necesario – en este caso, de algo esencial para la vida de la Iglesia: el ministerio litúrgico de los ordenados.

El clericalismo litúrgico se produce cuando el papel de los miembros del orden sagrado impone sobre los ritos de la Iglesia y debilita a los bautizados de la participación plena y activa en la liturgia para los que el movimiento litúrgico del siglo XX y el Vaticano II llama.

Esencialmente, existen hoy dos tipos de clericalismo litúrgico: la “antigua” (una transferencia a partir de pre-Vaticano II) y la “nueva moda” (desde el Vaticano II).

En la clase pasada de moda, el sacerdote asume innecesariamente las funciones de los lectores, intercesores, o servidores del altar; el signo de la paz se retiró; el cáliz es retenido de las personas; y los laicos (especialmente las mujeres) se mantienen fuera del santuario tanto como sea posible.

De hecho, en algunos lugares este tipo de pre-Vaticano clericalismo II parece ser en el rebote, ya que muchos clérigos más jóvenes manifiestan una clara preferencia por la “extraordinaria” (tridentina) misa en latín sobre la forma “normal” (la misa hemos tenido desde 1970). En esta actitud, poca consideración parece ser dada al hecho de que las personas no entienden América (esta tendencia va con un resurgimiento de una teología del sacerdocio exagerada.)

El segundo tipo de clericalismo litúrgico – el nuevo de moda – es en gran medida un producto de la era post-Vaticano II, y se encuentra hoy en día sobre todo entre una generación más antigua de sacerdotes. Lo que a menudo se conoce como el estilo “talk show” de la presidencia sacerdotal de la Eucaristía sirve – como el tipo más antiguo – para centrarse excesivamente en el papel sacerdotal y para privar de derechos a las personas, que tienen derecho a la liturgia de la iglesia en su integridad.

La tendencia entre los sacerdotes de esta escuela hacia la excesiva personalización, la intervención impredecible, y textual y la experimentación ritual tiene el efecto de comprometer la objetividad de la liturgia y el culto convertir en un ejercicio de expresión sacerdotal personal.

El carácter de la vida litúrgica de parroquias y comunidades depende fundamentalmente (nos guste o no) en el liderazgo sacerdotal. liderazgo sacerdotal Wise venera, fideicomisos, y fielmente promulga los ritos oficiales, reconociéndolas como medios de la gracia divina, y es consciente respeta la dignidad de bautizados de las personas que adoran en ya través de ellos.

Los clérigos anticuados necesitan reconocer los valores de la misa de 1970 – con ello el suministro de la lengua vernácula, el cáliz para el pueblo, y un rito que se caracteriza por “noble sencillez”, y para apreciar la superioridad pastoral de esta forma sobre el antiguo misa en latín.

Los clérigos nueva moda necesitan aprender la importancia de respetar la objetividad de la liturgia; atendiendo al hecho de que son servidores de la liturgia, no sus amos; y la necesidad de evitar cualquier cosa que es molesto u ofensivo para la congregación.

Éstos también harían bien en reconocer los valores de la liturgia anterior al Vaticano II, especialmente en el área de la música, el arte y la arquitectura, así como su estilo solemne y reverente, cuando se hace bien -que no siempre fue el caso.

Todo esto señala lo importante que es la formación del seminario en el liderazgo litúrgico, la educación continua después de la ordenación de sacerdotes en materia de culto, y una fuerte supervisión episcopal de la vida litúrgica de las parroquias.

Mons. Mannion es pastor emérito de San Vicente de Paul parroquia en Salt Lake City. Tiene un doctorado en teología sacramental de la Universidad Católica de América. Fue presidente fundador de la Sociedad para la liturgia católica en 1995 y el editor fundador de la revista Societys, Antífona. A invitación del cardenal Francis George de Chicago, fundó el Instituto Litúrgico Mundelein en 2000.

* Columnas agencia católica son opinión y no representan necesariamente el punto de vista de la agencia.

http://www.catholicnewsagency.com/column/the-ongoing-problem-of-liturgical-clericalism-3740/?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=email

Crece el malestar con los obispos vascos entre el clero y los fieles de Euskadi


Los tres obispos vascos: Iceta, Elizalde y Munilla

Reprochan a los prelados su escasa sintonía con la gente y con el Papa Francisco

Denuncian que monseñor Munilla se arroga el papel de ‘portavoz’ de las tres diócesis vascas

José Manuel Vidal, 13 de abril de 2017 a las 12:43

La ‘troika’ episcopal vasca funciona unida y a tope, desde la llegada de Elizalde a Vitoria, y, según curas y fieles, sin mirar demasiado a Roma

Los obispos vascos/>

Los obispos vascos

(José M. Vidal).- Les llaman los “obispos impuestos”, cuando no otros calificativos peores. José Ignacio Munilla, Mario Iceta y Juan Carlos Elizalde nunca fueron prelados queridos, pero, ahora, crece el malestar, y hasta la indignación, contra ellos entre la mayoría del clero y de los fieles de San Sebastián, Bilbao y Vitoria, las tres diócesis vascas.

Los motivos del malestar hunden sus raíces en la estrategia urdida, hace más de un quinquenio, por el entonces cardenal Rouco Varela, para imponer obispos “españolistas” en Euskadi y romper por completo con la línea pastoral de la encarnación y la cercanía al pueblo, que encarnaban monseñor Setién y monseñor Uriarte. Por eso, Iceta no fue bien acogido en Bilbao y a Munilla se le reveló públicamente el 90% de su propio clero en San Sebastián.

El malestar latente durante años se está haciendo patente en estos momentos y está cristalizando, incluso, en indignación. Por dos razones principales: la escasa sintonía de los tres prelados con el pueblo vasco y con el Papa Francisco.

Según la mayoría del clero y de los fieles de las tres diócesis vascas, la falta de sintonía de sus tres obispos con la sociedad se manifestó a las claras en su posicionamiento ante la reciente entrega de armas de ETA en Bayona. En el acto, que contó con la presencia del arzobispo de Bolonia, Mateo Zuppi, no estuvo ninguno de los tres obispos vascos, porque no los invitaron y ellos tampoco se interesaron en hacerse presentes.

Creen curas y fieles que, de no estar presentes los obispos en el histórico acto de Bayona, deberían haber mandado a un representante, como sucedió en la cumbre de Aiete, en la que participó el vicario general de Bilbao, Juan Mari Unzueta, representando a las tres diócesis vascas.

La otra causa del creciente malestar es más interna, pero muy importante tanto para los sacerdotes como para los fieles más comprometidos con la institución eclesial. Se trata del papel de portavoz ‘oficioso’ del episcopado vasco, que se viene arrogando el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla.

Las tres diócesis vascas están sin ‘cabeza’ canónica y sin un obispo que las aglutine con autoridad moral, como pasaba en época de monseñor Setién o monseñor Uriarte. Entre otras cosas, porque las diócesis vascas pertenecen a diferentes regiones eclesiásticas y, por lo tanto, tienen diversos arzobispos metropolitanos, que son los que ocupan el máximo rango en el escalafón clerical.

Mientras San Sebastián pertenece a la provincia eclesiástica de Pamplona (junto a Jaca y Calahorra), Bilbao y Vitoria forman parte de la de Burgos (junto a Palencia y Osma-Soria). Los dos metropolitanos son, pues, los arzobispos de Burgos, Fidel Herráez, y de Pamplona, Francisco Pérez.

Ante esta situación, la jerarquía de la Iglesia vasca se rige en base al escalafón y a la antigüedad. Monseñor Iceta ocupa el primer lugar en el escalafón de la Iglesia vasca, no en vano es el obispo de Bilbao, la diócesis más importante de Euskadi. Pero, en antigüedad, le gana el prelado donostiarra, monseñor Munilla, aunque por poca diferencia. Munilla fue nombrado obispo de San Sebastián en
2009 e Iceta, titular de Bilbao, en 2010.

Munilla, líder de la troika episcopal vasca

“Pera la realidad es que monseñor Munilla viene ejerciendo públicamente como líder de la troika episcopal vasca y se arroga la representación de los tres prelados, y eso sienta especialmente mal en Bilbao“, explica un sacerdote bilbaíno.

Y añade el cura que conoce bien los entresijos de toda la Iglesia vasca: “¿Va a ser nuestro representante el obispo de San Sebastián? Nuestro obispo, Mario Iceta, ya tiene varias experiencias negativas, por haber ido de la mano de Munilla, pero sigue callando y prestándose a ese juego”.

Por otra parte, el clero de Bilbao le reprocha a Iceta que, ante el desarme de ETA, haya hecho caso omiso a lo acordado por la delegación de ‘Paz y Reconciliación’, en su reunión del pasado 4 de marzo, en la que estuvo presente el prelado. Allí, se instó a la Iglesia bilbaína a luchar por “una convivencia reconciliada”, tanto para la generación anterior, como para la actual, para que “no tenga que sufrir lo que han sufrido los anteriores”, al tiempo que se pedía “tender puentes entre las dos orillas del sufrimiento”.

Por su parte, a Juan Carlos Elizalde, obispo de Vitoria desde hace tan sólo un año y un mes, los curas y los fieles le piden una “mayor discreción” y que “no hable ni actúe, como si llevase toda la vida en Euskadi”. También le solicitan que se despegue de su ‘padrino’, el cardenal Sebastián, y de los postulados de éste, cuando era arzobispo de Pamplona.

En cualquier caso, la ‘troika’ episcopal vasca funciona unida y a tope, desde la llegada de Elizalde a Vitoria, y, según curas y fieles, sin mirar demasiado a Roma. “Los tres obispos vascos ‘franciscanean’, es decir, repiten algunos de los lemas del Papa, pero no lo siguen ni en el fondo un en la forma. Su postura ante el pontificado de Francisco es la de abrir el paraguas y a ver si escampa cuando antes”, explican varios curas de las tres diócesis en parecidos términos.

Esta postura episcopal poco encarnada y poco reformista, que conecta sólo con los curas jóvenes y con los sectores más conservadores de los fieles, indigna profundamente a la mayoría del clero y del pueblo, incluso a los que pertenecen a los sectores más moderados. Éstos piden a sus obispos que “se suban al carro de Francisco y que, como él, ilusionen a la gente y a los curas, en esta nueva etapa primaveral de la Iglesia”. Porque la Iglesia vasca no quiere quedarse fuera de este nuevo ‘aggiornamento’. Con sus obispos o sin ellos.

http://www.periodistadigital.com/religion/espana/2017/04/13/crece-el-malestar-con-los-obispos-vascos-entre-el-clero-y-los-fieles-de-euskadi-iglesia-religion-dios-jesus-papa.shtml

Tercera Parte.EL LIBRO DE LA APOCALIPSIS cap. 4:1 Olga Lucia Álvarez Benjumea ARCWP*


 

Mis caros hermanxs: He podido detectar entre mi círculo de amistades, el poco interés sobre el conocer acerca de la Apocalipsis. No es miedo, es pánico, lo que encuentro.

 

Para mí ha sido un despertar apocalíptico pleno de alegría y esperanza. Es el analgésico que debemos “tomar”, pero nadie lo quiere, nadie lo recibe, no lo quieren ni intentar.

 

Lo cierto del caso, es que no nos hemos dado cuenta, que en cada Eucaristía que hemos celebrado, estamos anunciando, estamos celebrando la Apocalipsis. No una, sino muchas veces, hemos entonado el “Santo, Santo, Santo”.

 

Cada paso de la Liturgia Eucarística, está impregnada, de las delicias apocalípticas, en un halo de esperanza uniendo la tierra con el cielo, o el cielo con la tierra, cual arco iris, con los 7 colores madres, de la pluralidad en la unidad y la Paz.

 

Dónde se ve la Apocalipsis en la Eucaristía? Si eso fuera cierto, nadie volvería a la Misa.

 

Precisamente, por eso desconocemos lo que Apocalipsis quiere decir: Revelación y no dejar conocer que es lo que en ella se nos revela.

En primera parte de la Eucaristía, tenemos una serie de oraciones y las lecturas.

Esas lecturas, están contando el pasado, de las primeras comunidades A.T. y N.T. Cuándo tendremos un espacio en nuestras celebraciones eucarísticas, para poder participar más activamente en nuestras Liturgias, para contar y leer, las de nuestras comunidades. Compartir experiencias, apoyarnos, estimularnos,  solidarizarnos unos con otros?

El anuncio del Evangelio igual.

Viene la segunda parte. Parte fina, hermosa, que hasta sus mas elocuentes emociones han perdido su sentido y significado: Ofrenda, Plegaria Eucarística, Consagración…compartir=comunión…

Se cierran lo ojos, se inclina la cabeza y nos perdemos…”Dónde estabas o Dios cuando aquel desastre? Dónde estabas o Dios, no escuchas, no respondes, dónde te escondes?Oh Dios! por que has permitido la usurpación de tierras, y tantos asesinatos…, a caso has perdido, tu poder y tu gloria?”

Ese “Santo, Santo, Santo” suena a un reclamo, a un requirimiento, más que a una invocación, alabanza y gratitud a la Divinidad!

 

Continuará…

 

*Presbitera católica

 

 

 

El cardenal Marx pondrá a laicos al frente de parroquias en riesgo de cierre


El cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich y Frisinga

SZ

Miles de fieles alemanes se ofrecen para encabezar el proyecto, que empezará en otoño

“La iglesia local es sumamente importante. Se trata de permanecer visible a nivel local”, defiende el purpurado

Cameron Doody, 28 de marzo de 2017 a las 13:37

Miles ya me han hecho saber que están convencidos que les merecerá la pena involucrarse y hacer el trabajo pastoral de sus parroquias

Laicos en la Iglesia

(Cameron Doody).- “La iglesia local es sumamente importante. Perderíamos muchas oportunidades si nos retiráramos de nuestras raíces territoriales. Se trata de permanecer visible a nivel local”. El cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich y Frisinga, ha justificado así un nuevo proyecto para su archidiócesis en el que laicos asumirán a tiempo completo la dirección de parroquias en riesgo de cierre.

Tal y como recoge La Croix, el purpurado presentó este nuevo proyecto ante los 180 miembros de la asamblea plenaria del consejo diocesano el pasado 18 de marzo. La iniciativa de tener a laicos al mando de parroquias, explicó en aquel momento, viene a ser una respuesta alternativa a la opción tomada en muchos otros sitios de cerrar o aglomerar templos en “comunidades” pastorales: situación que, según el cardenal Marx, no es la más óptima.

Aunque mengüen cada vez más el número de sacerdotes en activo y el número de seminaristas, afirmó Marx, hay otro factor que influye en la falta de vida en algunas parroquias: que la Iglesia no aprovecha tanto como puede las vocaciones de los fieles laicos.

“Estamos viviendo actualmente un gran momento de cambio en la Iglesia”, señaló, una oportunidad que puede servir para recuperar la visión de Concilio Vaticano II de la plena realización del “sacerdocio de los fieles”. Si es que este sueño no se ha visto cumplido no es por defectos en la teología ni incluso por falta de espacio en la ley canónica, recordó el prelado, añadiendo que en lo que concierne a este ministerio de los laicos aún queda mucho por pensar.

El proyecto de poner laicos al cargo de parroquias que no cuentan actualmente con ningún vicario asignado empezará tan pronto como este otoño, explicó el cardenal Marx, un miembro del consejo asesor del Papa -el conocido como C-9- y alguien que, con sus meros 63 años, aún tiene bastante carrera eclesiástica por delante. “Miles ya me han hecho saber que están convencidos que les merecerá la pena involucrarse y hacer el trabajo pastoral de sus parroquias”, comentó al consejo diocesano respecto a la acogida que su proyecto ya ha tenido.

En aras de aprovechar al máximo los dones y talentos ya presentes en las parroquias locales, así pues –y no de guardar luto por un pasado “etapa gloriosa” en la que abundaban las vocaciones al sacerdocio– el proyecto empezará, comentó por último el arzobispo de Múnich y Frisinga, con consultas entre representantes de la diócesis y feligreses de las regiones afectadas en las que se escogerán los centros de culto y los miembros del equipo de liderazgo. Se asesorará la vocación que tiene cada uno que se presente para participar en esta coordinación de la parroquia, y eso incluso con visitas de ordenar sacerdotes a los viri probati, hombres casados de la comunidad “de probada virtud”.

Luego se realizará un proceso de acompañamiento y evaluación de cada parroquia para asegurarse de que la misión de la parroquia “laica” lleve a cabo de forma efectiva las metas generales del plan pastoral de la archidiócesis, que pasa, entre otras cosas, por que la Iglesia se centre “en hacer que la gente se sienta en casa” o que ajuste y modernice su lenguaje “para hacerlo más comprensible”.

http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2017/03/28/marx.shtml

Marilza Lopes Schuina: “La mujer en la Iglesia no puede continuar siendo tratada como objeto de quinta categoría”


Marilza Lopes Schuina, presidenta del Laicado Brasileño, con el Papa

CNLB

Presidenta del Laicado Brasileño: “Francisco es el viento del Espíritu que sopla a nuestro favor hoy”

“Ella tiene el carisma de estar más próxima de la vida de la gente; nosotras tenemos que hacerlo realidad”

Luis Miguel Modino, 24 de marzo de 2017 a las 22:43

Nosotros debemos aprovechar esa brecha que Francisco está abriendo y que es una gran oportunidad para asumir los procesos de organización y articulación

Clericalismo y dignidad del laicado/>

Clericalismo y dignidad del laicado

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Laicado

(Luis Miguel Modino, corresponsal en Brasil).- Marilza Lopes Schuina es presidenta del Consejo Nacional del Laicado de Brasil (CNLB). Ella misma reconoce estar al frente de un organismo que tiene como finalidad organizar y articular el laicado brasileño, del que forman parte diferentes movimientos, organismos, con sus distintas realidades y visiones eclesiales.

Desde hace más de 40 años el CNLB ha querido ayudar a reflexionar sobre la vocación laical, su misión y espiritualidad, en una estructura que se hace presente a lo largo y ancho del país, insistiendo en la necesidad de una articulación en la base.

En esta entrevista destaca la importancia del Papa Francisco, para la vida de la Iglesia y para el laicado, de quien dice ser el viento del Espíritu que sopla a su favor. Al mismo tiempo, hace ver que una parte del laicado todavía depende mucho del clero y denuncia su falta de iniciativa.

¿Qué es lo que representa ese organismo en la vida de la Iglesia de Brasil?

El CNLB, Consejo Nacional del Laicado Brasileño, es uno de los seis organismos de la Iglesia de Brasil, del mismo modo que la CNBB, Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, está para los obispos, la CRB, Conferencia de los Religiosos de Brasil, para los religiosos, habiendo también para los diáconos, presbíteros e institutos seculares. Su misión es representar el laicado brasileño.

Estamos con los desafíos de un organismo todavía nuevo, apenas cuarenta y un años, pero con esta tarea de trabajar el universo laical y profundizar en la vocación, misión y espiritualidad del laico y la laica.

¿Cómo ha evolucionado a lo largo de estos cuarenta y un años el Consejo de Laicos?

A lo largo de estos cuarenta años, el Consejo Nacional del Laicado de Brasil ha procurado hacer esa articulación a través de los regionales en que está dividida la Iglesia de Brasil. A excepción de un Regional, todos los regionales de la CNBB tienen sus articulaciones regionales con sus coordinaciones y articulaciones, e inclusive con presidencias constituidas.

Otro desafío es organizar el Consejo de Laicos y Laicas en cada diócesis. Este es nuestro mayor trabajo, vislumbrar que los laicos y laicas, en las diócesis, archidiócesis y prelaturas, puedan organizar los consejos de laicos, para que de hecho hagamos esa articulación en la base.

Tal vez, una cosa importante a decir es que no se trata de un nuevo movimiento, grupo o pastoral. El Consejo de Laicos tiene el papel de hacer esa articulación de los laicos y laicas que son de las comunidades, de los movimientos, de las pastorales, de los movimientos sociales, y organizar esa articulación para que de hecho el laico se introduzca cada vez más en la sociedad, además de su trabajo en la Iglesia.

El Papa Francisco no duda en afirmar que uno de los mayores pecados de la Iglesia actualmente es el clericalismo. ¿Cómo afecta eso a los laicos en la Iglesia brasileña?

Afecta, pues el clericalismo es una visión de Iglesia, de aquellos que piensan la Iglesia en una estructura jerárquica, de poder, donde unos piensan y mandan y la mayoría tiene que obedecer. Entre el laicado eso también está todavía arraigado.

El Concilio Vaticano II ha cumplido cincuenta años, pero todavía estamos viviendo, como diría Juan XXIII, esa primavera en la que Espíritu Santo sopló y continúa soplando en la historia para que nosotros, como Pueblo de Dios, actuemos como sujetos. Ser sujeto es participar, estar implicado en todos los espacios y en todas las instancias.

Pero infelizmente todavía tenemos una buena parte del laicado que sólo actúa si el obispo o el padre manda o deja. Si no recibe una orden para hacer, no se siente sujeto para actuar. Tenemos que romper esa relación de laicos y laicas que actúan como objetos, que se sienten de segunda o tercera categoría. Universalizar la vocación laical es que el laico y la laica se perciba como Pueblo de Dios.

¿Cuáles son los pasos que deberían ser dados para romper esa estructura piramidal y crear una Iglesia circular?

Es necesario pensar en procesos de actuación y de participación en el ámbito de la Iglesia, en su acción colegiada, en sus estructuras, para que de hecho no existan consejos pastorales en los que sólo una parte de la Iglesia puede decidir. Hay algunos espacios de Iglesia en que es necesario que el laico se incorpore y actúe, dentro de su organización estructural.

Un segundo desafío, todavía mayor, es organizar las bases en los pequeños grupos, en las comunidades principalmente, para que de hecho no nos distanciemos de la gente, estar cada vez más implicados donde la gente está, en todos los lugares, y eso se va a dar en pequeños espacios, en las comunidades eclesiales de base, en los grupos de reflexión, implicados en las pastorales, en los movimientos más próximos de la vida de la gente.

Además de estar pensando en estar presente en los espacios de articulación de la estructura, como puede ser una asamblea diocesana o parroquial o los consejos de pastoral, donde uno tiene la posibilidad de hacerse ver y dar a conocer lo que piensa, pero sin olvidar que siendo esto importante, es necesario estar en la base.

Habla de los consejos pastorales, pero el propio Código de Derecho Canónico, en la medida en que dice que los consejos son consultivos y que quien decide son los ministros ordenados, se aleja de ese modelo eclesial con un protagonismo laical. ¿Cómo enfrentar esa realidad que muchas veces causa desánimo entre el laicado?

Existe una cuestión que el propio Código de Derecho Canónico coloca en el canon 215, donde habla de la libertad de los laicos para organizarse en asociaciones. Por eso, es necesario apostar cada vez más en la organización del laico y la laica, para que de hecho pueda tener una autonomía de reflexión y actuación efectiva en la Iglesia y en la sociedad principalmente.

No es fácil comprender las estructuras jerárquicas, piramidales, que son milenarias en la vida de la Iglesia. Romper esa estructura no es fácil, pues el propio laico necesita romper con sí mismo, ya que es una estructura que está encarnada en nosotros.

Se incorporó eso de una forma tan profunda que hoy, con apenas cuarenta años de articulación del laicado y cincuenta del Concilio Vaticano II, es difícil romper esas estructuras. De hecho es necesario comenzar, tener los consejos de laicos para que podamos dialogar con la Iglesia local y la propia Iglesia universal.

La Iglesia católica es una Iglesia de mujeres, pero éstas tienen un papel secundario. ¿Qué podría hacerse para que las mujeres, que son la gran mayoría dentro de la Iglesia, no se vean sometidas constantemente a las decisiones de los hombres?

Este, tal vez, sea nuestro mayor desafío como laicos y laicas, pensar en la función y el papel de la mujer en la Iglesia, que no puede continuar siendo tratada como objeto de tercera, cuarta o quinta categoría.

Entre los hombres hay distinción, entre la jerarquía que debe mandar y los demás que obedecen. Entre los que obedecen, la mujer es todavía más marginada. Aunque se diga que la mujer tiene actuación efectiva en las comunidades, ella hace que las pastorales tengan lugar, es ella quien anima la vida de la comunidad, pero a la hora de ir para los espacios de decisión, como una asamblea diocesana o un consejo de pastoral, esta mujer no está presente, pues ahí quien va a decidir es el hombre.

Cada vez es más necesario organizar grupos y asociaciones de mujeres, aquellas que están implicadas en la vida de la comunidad, para que podamos mostrar el modo de ser Iglesia como mujeres, como lo fue María, quien al oír el saludo del ángel no se quedó quieta donde estaba y se puso en camino para visitar a Isabel y en esa visita simbólica está presente la necesidad de visitar a todo mundo, allí donde se encuentran. La mujer tiene el carisma de estar más próxima de la vida de la gente y nosotras, como mujeres, tenemos que hacer realidad eso en la vida de la Iglesia.

¿Qué significa Francisco para el mundo laical?

Francisco es el viento del Espíritu que sopla a nuestro favor hoy. Si pudiésemos decir que tenemos un símbolo palpable, visible, es Francisco. Creemos mucho que el Espíritu Santo no está durmiendo, está cada vez más despierto. Cuando tuvo lugar la renuncia de Benedicto XVI, la mayor preocupación era si el que vendría después tendría un cambio, una renovación en la forma como la Iglesia estaba siendo conducida o si tendríamos una continuidad.

Francisco viene poco a poco, bien despacio, haciéndose presente, pero no de una forma tímida y silenciosa que apenas escucha. Es mucho más que eso, él escucha, propone y hace. Francisco está mostrándonos efectivamente que la Iglesia Pueblo de Dios puede hacerse realidad.

Como laicado tenemos esa esperanza, en la persona del Papa Francisco, aunque sin dejar de hacer nuestra parte, pues no podemos centramos en la figura del Papa y acomodarnos, dejando de cumplir nuestra parte.

Monseñor Severino Claessens, Presidente de la Comisión del Laicado de la CNBB (Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, por sus siglas en portugués), dijo en el último Intereclesial de las Comunidades Eclesiales de Base que los laicos y Francisco construyeron un puente que pasó por encima de la jerarquía. Parece que hoy en día, para el laicado, la referencia no es tanto la jerarquía como Francisco. ¿Cómo se percibe eso en la vida de la organización laical, los laicos tienen más valentía para enfrentar al clero cuando estos tienen actitudes contrarias a aquello que deberían hacer?

Si tenemos un gran compañero de caminada hoy es Francisco, quien consiguió establecer esa conexión directa, no sólo con los laicos y las laicas de la Iglesia católica, sino con todo mundo. Eso significa romper con esa estructura jerárquica de la Iglesia, que nosotros amamos y queremos, pero que debe modificarse y estar cada vez más próxima de la vida de la gente.

Francisco ha dejado la marca de la presencia efectiva junto a la gente, consiguiendo establecer un hilo de diálogo efectivo y directo con el Pueblo de Dios. Nosotros, los cristianos laicos y laicas, cada vez más organizados y articulados, nos aprovechamos de esta relación que hemos conseguido, de cierta forma, muy próxima a Francisco.

A través de sus pronunciamientos y publicaciones él ha criticado a los laicos y laicas que asumen esa posición de una Iglesia clerical y jerárquica, resaltando cada vez más a los laicos y laicas que actúan como sujetos en la Iglesia y en la sociedad, dejando claro y mostrando que las posibilidades existen y que el camino de actuación efectiva puede ser ejercido por los laicos y laicas. Nosotros debemos aprovechar esa brecha que Francisco está abriendo y que es una gran oportunidad para asumir los procesos de organización y articulación.

Es necesario resaltar que si nosotros, cristianos laicos y laicas, no asumimos nuestra propia causa, la causa de Jesús y del Evangelio, si no nos incorporamos como parte integrante, efectiva, de la gran familia del Pueblo de Dios y no somos sujetos efectivos en la Iglesia y en la sociedad, nadie lo va a hacer por nosotros. Es nuestra misión, estar donde la gente está, en todos los rincones de este país y de todo el mundo, donde nadie más coloca los pies, donde el obispo no va, los padres mucho menos, donde ni siquiera Francisco va a llegar, pero es allí donde el laico y la laica está, en la vida sufrida del pueblo, junto a quienes estamos, cumpliendo nuestra parte.

 

Otros titulares:

Tenemos que romper esa relación de laicos y laicas que actúan como objetos, que se sienten de segunda o tercera categoría

Es necesario apostar cada vez más en la organización del laico y la laica, para que de hecho pueda tener una autonomía de reflexión y actuación efectiva

Si pudiésemos decir que tenemos un símbolo palpable, visible, es Francisco

Francisco está mostrándonos efectivamente que la Iglesia Pueblo de Dios puede hacerse realidad

Como laicado tenemos esa esperanza, en la persona del Papa Francisco, aunque sin dejar de hacer nuestra parte

Si tenemos un gran compañero de caminada hoy es Francisco, quien consiguió establecer esa conexión directa, no sólo con los laicos y las laicas de la Iglesia católica, sino con todo mundo

Francisco ha dejado la marca de la presencia efectiva junto a la gente, consiguiendo establecer un hilo de diálogo efectivo y directo con el Pueblo de Dios

Nosotros debemos aprovechar esa brecha que Francisco está abriendo y que es una gran oportunidad para asumir los procesos de organización y articulación

Es necesario resaltar que si nosotros, cristianos laicos y laicas, no asumimos nuestra propia causa nadie lo va a hacer por nosotros

Es nuestra misión, estar donde la gente está, en la vida sufrida del pueblo, junto a quienes estamos, cumpliendo nuestra parte

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Toda una mujer frente al Cardenal Müller


Redacción de Atrio, 19-marzo-2017

COLLINS

Marie Collins, una mujer en la cúspide de la Curia romana. No como florero, sino como defensora a fondo de menores y otras personas abusadas por sacerdotes, como había sido ella. Al final ha tenido que domitir. ¿Fracaso de Francisco? Algunos así lo expresaron. Ella al final ha hablado claro. En carta a cadenal Müller, a quien acusa de seguir ocultando con falsedades la falta de cooperación real. Como el asunto es delicado y cada uno debe formar su opinión, George R. Porta ha hecho el servicio a ATRIO de traducir el texto completo del polémico documento para poder llegar al fondo del significativo incidente. ¡Gracias, George! AD

Marie Collins responde a las acusaciones del cardenal Müller sobre la Comisión Para la Protección de Menores

Nota del editor [de NCR]: La Sra. Marie Collins de Irlanda es la sobreviviente de abuso sexual por parte de clérigos que renunció el 1 de marzo a la Pontificia Comisión Para la Protección de Menores instituida por el Papa Francisco. El cardenal Gerhard Müller, jefe de la Congregación Para la Doctrina de la Fe, concedió una entrevista poco después de la dimisión de la Sra Collins. Ésta escribió una carta abierta a Müller en respuesta a esa entrevista, que ella solicitó que fuese publicada en el National Catholic Reporter.

14 de marzo de 2017

Querido cardenal Müller,

He leído con interés sus respuestas al periódico italiano Corriere della Sera el 5 de marzo [1] en respuesta a algunas partes de mi carta de dimisión [2] a la Pontificia Comisión Para la Protección de Menores. Creo que deba responder a algunas de sus declaraciones en dicha entrevista.

  • 1. Usted dice que «no puede entender que se hable de falta de cooperación» entre la Congregación Para la Doctrina de la Fe (CDF) y la Pontificia Comisión.

Tal vez yo pueda ayudar con un ejemplo. En 2015, algunos de los grupos de trabajo de la Comisión escribieron a su Congregación solicitando que un representante de la misma asistiese a las próximas reuniones que dichos grupos tendrán en Roma para discutir temas de interés mutuo.

Las invitaciones fueron declinadas y los miembros de los grupos de trabajo fueron informados por el Secretario de la Comisión, Mons. Robert Oliver, que no era posible celebrar reuniones cara-a-cara y que cualquier comunicación con dicasterios tendría que ser hecha por escrito.

Las cosas cambiaron eventualmente, lo cual tardó más de un año. En septiembre de 2016 un representante de la CDF fue puesto a disposición de la Comisión y asistió a reuniones de los grupos de trabajo. Ojalá que aquellos debates hayan sido tan útiles para su Congregación cuanto lo fueron para la Comisión.

  • 2. Ud. dice «en los últimos años ha habido un permanente contacto» entre la Comisión y la CDF.

No sé cómo ocurrió dicho contacto permanente. Todo lo que puedo decir es que los miembros de la Comisión no recibieron ningún informe formal ni vieron ningún resultado positivo generado por tal contacto.

  • 3. Usted continua con el comentario de que «uno de los miembros de nuestro staff es parte de ella [de la Comisión].»

Ciertamente, un staff de CDF fue miembro de la Comisión. Es sorprendente, sin embargo, ―dado que usted dice haber tenido permanente contacto con la Comisión― que no sepa que este funcionario, Claudio Papale, cesó su participación activa en la Comisión en el año 2015 (aunque los miembros no fueron notificados de su dimisión [3] hasta mayo de 2016).

La última reunión a la cual asistió fue la plenaria de octubre de 2015. Como esa reunión se llevó a cabo cuatro meses después de ser anunciado que el Papa Francisco había creado un nuevo tribunal para juzgar a los obispos negligentes en responder al abuso, Papale estaba en una posición excelente para poner al día a los miembros de la Comisión sobre la respuesta a dicha iniciativa del Papa por parte de la Congregación para la Doctrina.

  • 4. Sobre el nuevo tribunal, Ud. dice que un “intenso diálogo entre los diversos dicasterios implicados en la lucha contra la pedofilia en el clero” tuvieron lugar tras la decisión del Papa y que el tribunal sólo era considerado un “proyecto”.

¿Dice Ud. que fue un proyecto, solamente un proyecto? Releyendo el anuncio público [4] del Vaticano del 10 de junio de 2015, parece que fuera mucho más. Acciones muy específicas ya habían sido autorizadas por el Santo Padre, incluyendo:

  • «El establecimiento de una nueva Sección Judicial en la Congregación Para la Doctrina de la Fe»
  • «Nombramiento de personal estable para servir en el Tribunal» y
  • «Designación de un Secretario para ayudar al Prefecto con el Tribunal.»
  • El Santo Padre también había ya «autorizado a que suficientes recursos fueran provistos a este propósito»”.

A pesar de la estrecha colaboración que Ud. dice que existía con la Comisión, ésta no fue incluida en el diálogo entre los dicasterios vaticanos. ¿No hubiera sido esta una buena idea dado que la Comisión era ambas cosas, tanto participante en la «lucha» a la cual usted se refiere, cuanto la originadora de la iniciativa?

Usted afirma que la conclusión a la cual se llegó fue que el tribunal no era necesario ya que cualquier negligencia podría ser tratada por medio de las “competencias”, “herramientas” y “medios legales” ya establecidos por la Congregación para los Obispos. Y si en un “caso especial” esto no fuese suficiente, el Santo Padre siempre podría confiarlo a la Congregación (CDF). Así es que ni fue necesario efectuar cambios ni nada fue llevado a efecto.

Me gustaría darle las gracias, Cardenal, por confirmar con sus propias palabras que mis declaraciones acerca del tribunal fueran ciertas. La Comisión Pontificia lo recomendó, el Consejo de Cardenales y el Papa lo aprobaron, y su Congregación lo rechazó.

Una pregunta me viene a la mente. Si todos los medios necesarios han estado disponibles para abordar el caso de un obispo negligente con respecto a proteger a los niños de los abusos, ¿por qué entonces ningún obispo ha sido oficialmente, claramente, sancionado o removido por dicha negligencia?

Si no se debe a la falta de leyes, entonces se debe a la falta de voluntad. Estoy segura de que muchos supervivientes, incluida yo misma, estamos interesados, Cardenal, en la respuesta a esta pregunta.

  • 5. En referencia a la negativa de su Congregación a ambas, a cooperar con el trabajo de la Comisión para instituir Directrices de Protección y a admitir que los sobrevivientes de abuso hubieran escrito al Vaticano, usted declaró: “No sé nada acerca de estos dos supuestos incidentes.”

Si usted tiene alguna duda sobre estos “incidentes”, pudiera refrescar su memoria la respuesta formal enviada por su congregación a la Comisión el 15 de diciembre de 2016. En su primer párrafo, la carta menciona las dos solicitudes, la de acusar recibo de las «directrices» y «acusar recibo de las cartas enviadas.»

En este último caso, la recomendación que la Comisión envió al Santo Padre [ver su comunicado de prensa [5] del 08 de febrero de 2016] y que él aprobó, fue que todos los dicasterios Vaticanos acusaran recibo directamente de aquellas cartas que los sobrevivientes les enviasen.

Cuando esta recomendación fue discutida con el representante oficial de la CDF en la reunión de un grupo de trabajo en septiembre de 2016, dicho representante no vio ninguna dificultad en que la misma se cumpliese. Sin embargo, dos meses más tarde, en la respuesta formal por escrito de su congregación, la misma fue rechazada.

En cualquier área es difícil trabajar con un organismo inconsistente en su proceder, porque no es posible saber en cada momento a qué deba una atenerse.

El motivo de rechazo de la solicitud de la Comisión, como usted confirma en la entrevista, fue «el respeto por la subsidiariedad”. Este énfasis sobre la subsidiariedad demuestra que, dentro de la iglesia, el respeto por el sistema jerárquico y sus miembros todavía sobrepasa el respeto a la persona humana.

Me enseñaron a creer que todos fuéramos iguales ante los ojos de Dios, pero parece que en su congregación haya percepciones diferentes según que se trata de un obispo o de una víctima de abuso. Parece que su preocupación porque el obispo no se sienta tratado sin respeto tiene muchísimo más peso que cualquier preocupación por faltar el respeto a un sobreviviente.

¿Cuántas medidas mucho más fundamentales en materia de justicia para los supervivientes y la prevención de abuso están siendo demoradas o impedidas por causa de consideraciones jerárquicas internas que son anacrónicas y burocráticas?

Puede revisar la carta mencionada para refrescar su memoria con respecto al otro profundamente inquietante «incidente»: La negativa a cooperar con respecto a las Directrices de Protección recomendadas por la Comisión, las cuales la congregación parece particularmente reacia a discutir.

Puede ser que parezca que un grupo de los considerados expertos “externos” se esté entrometiendo en lo que el dicasterio toma como un área de su responsabilidad. ¿Si este fuese el caso, no pudiera haber manera de superar esto por medio de francas discusiones del problema?

La seguridad de los menores en el futuro es demasiado importante para que se tolere la existencia de un obstáculo de cualquier clase. No hay duda de que se deba hacer todo lo posible para resolver cualquier clase de dificultades que haya.

  • 6. Usted dice que “las quejas se basan en malentendidos” sobre la tarea de la CDF.

Como un ex miembro de la Comisión, entiendo claramente la función de la CDF y sus responsabilidades (fuera extraño que los miembros de una Comisión papal fueran tan ignorantes como se ha sugerido).

La Comisión no esperaba que la Congregación acusara recibo de su carta había y que la misma recibiría la debida atención.

Esto fuera una respuesta pastoral por cuando quien originaba la carta sabría que no estaba siendo ignorado. Me entristece que se haya dado públicamente una impresión engañosa sobre esto.

  • 7. Por último, un comentario más personal con respecto a mí misma. Usted declara que “Nunca he tenido la oportunidad de conocerla.”

¿Cardenal, parece que usted haya olvidado aquella noche en la que tuvimos una pequeña cena en Dublín después de mi nombramiento en la Comisión?

Durante la comida discutimos conjuntamente la nueva Comisión, mi designación a la misma y, en general, el tema del abuso en la Iglesia. También estuvieron presentes otros funcionarios de la CDF, incluyendo a Mons. John Kennedy y al entonces «padre» Roberto Oliver, quien antes de su nombramiento en la Comisión se desempeñaba como Promotor de Justicia de la Congregación.

Finalmente, con respeto, Cardenal, no conozco la motivación para poner dificultades a la Comisión Pontificia. Todo lo que la misma desea hacer es ofrecer mejor protección a niños y a adultos vulnerables dondequiera que la Iglesia Católica esté presente en el Mundo. Si hay problemas, nada se gana pretendiendo que todo esté bien.

Quisiera pedir que cuando se levante una crítica como la mía, en lugar reincidir en su postura de negación y ocultación, la Iglesia ofrezca a su gente la explicación adecuada que merece. Tenemos derecho a transparencia, honradez y claridad.

No se puede mantener por más tiempo oculto, tras de las puertas de la institución, el mal obrar de la Iglesia. Esto sólo ocurre en tanto quienes saben la verdad estén dispuestos a permanecer en silencio.

Suya atentamente,

Marie Collins,

Ex miembro de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores

 

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[1] https://www.ncronline.org/news/accountability/cardinal-muller-responds-collins-and-defends-not-responding-survivors-letters

[2] https://www.ncronline.org/news/people/exclusive-survivor-explains-decision-leave-vaticans-abuse-commission

[3] https://www.ncronline.org/news/accountability/another-appointee-vatican-abuse-commission-leaves-group-member-reveals

[4] http://press.vatican.va/content/salastampa/it/bollettino/pubblico/2015/06/10/0452/00997.html

[5] http://www.protectionofminors.va/content/tuteladeiminori/en/press-and-media_section/press-releases_page/press-statement_08022016.html

Fuente: National Catholic Reporter (https://www.ncronline.org) (14/03/2017 – 10:44):

https://www.ncronline.org/News/Accountability/Exclusive-Marie-Collins-responds-cardinal-Mullers-allegations-about-Abuse

http://www.atrio.org/2017/03/13912/

CHILE: Papa Francisco vuelve a blindar al obispo Barros: “No se puede aceptar que por razones políticas se intervenga la Iglesia”


Mañana se cumplen dos años desde que el cuestionado Obispo, acusado de ser encubridor de Fernando Karadima, asumió la diócesis de Osorno.

Por @eldesconcierto

/ Agencia Uno

Siete horas en total estuvieron reunidos 29 obispos chilenos con el Papa Francisco en Roma, en el marco del “ad limina”, el encuentro que sostiene la Iglesia chilena con el máximo pontífice cada 5 años.

El presidente de la Conferencia Episcopal Santiago Silva, junto al secretario general Fernando Ramos detallaron para El Mercurio los pormenores del encuentro con el Papa, donde una vez más volvió a defender al cuestionado obispo de Osorno Juan Barros, acusado de encubrir los crímenes de Fernando Karadima en la parroquia de El Bosque. Esto, en la misma semana en que la justicia chilena desligó de toda responsabilidad a la Iglesia en encubrir el caso.

No se puede aceptar que por razones políticas se quiera intervenir en decisiones de la Iglesia. Esto se pensó y se estudió“, les habría dicho Jorge Bergoglio a los cardenales chilenos, entre los que estaba el propio Barros, con quien se mostró “especialmente cariñoso”.

Antes, el Papa había dicho directamente que Osorno sufría por “tonta” y que todas las críticas hacia Juan Barros eran inventos de los “zurdos”.

Su conexión con Karadima

Según cuenta el libro “Karadima: El señor de los infiernos” de la periodista María Olivia Monckeberg, parte de la influencia que construyó el ex parróco comenzó con una jugada clave: poner a un joven Juan Barros Madrid como secretario personal del entonces arzobispo de Santiago, Francisco Javier Fresno.

En 1983 se produjo la primera denuncia contra Karadima, a través de una carta enviada a Fresno y que, terminaría en la basura.

Después de poner a Barros cercano a Fresno, la influencia de los seminaristas de El Bosque se extendió: Horacio Valenzuela -hoy obispo de Talca- llegó a la vicaria de la zona oeste y Andrés Arteaga pasó a ser obispo auxiliar en Santiago. Después, pasaría a ser nombrado vice gran canciller de la PUC.

Barros por su parte, fue obispo de Iquique antes de ser nombrado en 2004 obispo castrense. Desde que estalló el caso Karadima, se ha justificado en múltiples ocasiones con que no sabía nada de las acusaciones. Sin embargo, su figura comenzó a generar recelo dentro de los altos mandos de las Fuerzas Armadas, quienes habrían ido hasta el entonces ministro de Defensa Jorge Burgos para que presione por cambiar al obispo, según publica un reportaje de la revista Qué Pasa.

El paso de obispo castrense a una diócesis menor como la de Osorno es un paso hacia atrás para dentro de la Iglesia, donde las redes de poder y la “muñeca política” suelen ser más importantes que lo que se cree.

Entrevistado por El Desconcierto, el párroco Ámerico Vidal (sacerdote en Osorno) aseguró que Barros es “hijo de Karadima, tiene todos los rasgos de su mentor”.

A dos años de su llegada a Osorno

Mañana martes 21 de marzo se cumplen dos años desde que Juan Barros Madrid llegó a la diócesis de Osorno, tiempo en que la comunidad de la zona se ha dividido como nunca. Dos movimientos de laicos se han formado en la ciudad, unos que critican y otros que defienden al obispo.

Una encuesta realizada en el diario Austral de Osorno es clara en sus resultados: El 99% cree que la llegada de Barros ha agudizado la división al interior de la Iglesia.

Según publicó hace dos meses El Desconcierto, Juan Barros declaró en una homilía ser un enviado de dios y que por lo mismo, “debe seguir lo que dios manifiesta”.

http://www.eldesconcierto.cl/2017/03/20/papa-francisco-vuelve-a-blindar-al-obispo-barros-no-se-puede-aceptar-que-por-razones-politicas-se-intervenga-la-iglesia/

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