Juan Carlos Cruz: Monseñor Scicluna lloró conmigo cuando le contaba cosas


“Por primera vez siento que nos están oyendo”, dijo tras reunirse con el enviado especial del papa.

El periodista Juan Carlos Cruz, una de las víctimas de Fernando Karadima, destacó el encuentro que sostuvo en Estados Unidos con el arzobispo de Malta, Charles Scicluna,enviado especial del papa Francisco para investigar las acusaciones de encubrimiento de abusos en contra del obispo de Osorno, Juan Barros, uno de los religiosos más cercanos del ex párroco de El Bosque.

Tras la cita, que se extendió por cerca de tres horas y media en una parroquia de Nueva York, Cruz dijo que el enviado especial incluso lloró con él al contarle los abusos que sufrió.

“Fue una reunión larga, emocionalmente difícil, pero estoy muy contento de haber podido hablar con monseñor Scicluna, ellos se portaron increíblemente bien y por primera vez siento que nos están oyendo”, dijo el comunicador.

“También lloró conmigo cuando le contaba cosas, sentí su compasión muy grande, que espero que los que van a testificar en Chile sientan lo mismo que he sentido yo con monseñor (Scicluna)”, recalcó Cruz.

Este fue el primero de una serie de encuentros del arzobispo de Malta que llegará a Santiago para recoger los testimonios de otras víctimas de Karadima, entre ellos James Hamilton y Juan Andrés Murillo, además de reunirse con organizaciones como los Laicos de Osorno.

Tras tres horas y media de reunión, @jccruzchellew contó que el Arzobispo de Malta lloró cuando le contó de los abusos que sufrió por parte de Karadima y de los antecedentes que apuntan al Obispo Barros como encubridor de los hechos. @Cooperativa

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Juan Carlos Claret: “No tenemos confianza en la imparcialidad de Scapolo”


El nuncio en Chile, Ivo ScapoloAgencias

Estamos invitados a colaborar en la investigación del arzobispo Scicluna y no de otros. Las decisiones del prelado maltés de entrevistarse con la mayor cantidad de personas, fijando él su agenda (…) marcan una diferencia sustantiva

(Juan Carlos Claret).- Era enero de 2012. La comunidad parroquial Santa Rosa de Lima de Osorno, Chile, se preparaba para una visita ilustre: el Nuncio Apostólico, Ivo Scapolo, iba a saludarnos, compartir con nosotros y conocer in situ el proceso de construcción de nuestro nuevo templo parroquial. ¿Qué tenía de particular?

Esta comunidad, por el impulso del misionero alemán Pedro Kliegel, se había propuesto materializar un templo que representara la maduración espiritual que durante décadas venían rumiando por iniciativa de mujeres sabias. Así, un templo circular cuyo centro exacto es el altar y donde todos los hermanos en la fe pueden verse los rostros, fue el diseño escogido.

Para poder concretarlo a pesar de la carestía de recursos económicos, la comunidad misma se dispuso a construirlo con sus propias manos. Un año estuvieron así, trabajando todos los días pero más intensamente los fines de semana. Este testimonio fue lo que motivó al obispo René Rebolledo a invitar a Scapolo. Poco parecía recordar su constante y tajante negativa en ayudarnos económicamente.

Así, con el Nuncio en Osorno, la comunidad fue testigo de una promesa: “Veré cómo los puedo ayudar“, afirmó. Al tiempo después, Rebolledo era ascendido a la cuna de importantes arzobispos chilenos como es La Serena, y el entonces obispo castrense, Juan Barros Madrid, era nombrado quinto obispo de la ciudad de Osorno. Lo demás es historia conocida.

Luego de tres años de esa “ayuda”, y ante la investigación que realizará en pocos días el Arzobispo Charles Scicluna, el mismo Nuncio Scapolo solicita que quienes aportemos antecedentes a la indagatoria en contra del obispo Barros, se lo entreguemos previamente a él pues quiere “ayudar” en ese proceso, sin señalar de dónde emana esa atribución.

Como comunidad de católicos que pedimos la renuncia del obispo acusado de encubrir los abusos del mayor pedófilo en la historia de la Iglesia Chilena, estamos disponibles y dispuestos para colaborar de buena fe en ese proceso investigativo, pues la situación en Osorno debe solucionarse para comenzar a sanar las heridas que hay entre hermanos y hermanas en la fe. Más aún, cuando es la única alternativa que va quedando, ya que las leyes en materia de abusos en Chile están al debe en muchos asuntos, entre ellos, al permitir la prescripción. Ante la gravedad de este escenario, ¿por qué no aceptamos el requerimiento de Scapolo?

Porque no tenemos confianza en la imparcialidad del Nuncio. Al poco tiempo que el obispo Barros tomara posesión de la diócesis de Osorno, en el mes de abril de 2015 en la reunión que sostuvo con los superiores mayores de las congregaciones religiosas de Conferre, fue categórico en señalarles a los reunidos que

i) no insistieran con el tema del obispo Barros pues son inventos de los políticos de izquierda, y

ii) que quien lo hiciera estaría en pecado grave.

Un mes después de sus palabras, el Papa Francisco nos trató de “tontos y zurdos” en un video en la Plaza de San Pedro.

Es conocida su preferencia por el obispo Barros. Es de público conocimiento sus estadías estivales en las tierras de la familia Madrid, particularmente de doña Marta, tía del obispo Juan Barros Madrid, en el sector rural de la comuna de Curacaví. Nos preocupa el conflicto de interés, más aún, cuando un cercano suyo, el empresario Eliodoro Matte, es férreo defensor de Fernando Karadima.

El Papa lo acusa a él de haber bloqueado la salida de Barros. En la carta filtrada por la Associated Press y que fue reconocida como auténtica por los obispos chilenos y por Francisco, se afirma de él haber bloqueado y complicado la salida acordada del obispo, un año antes que llegara a Osorno. O sea, todo lo que sufrimos, Barros incluido, pudo ser evitado. Cuando Ivo fue consultado por la prensa, declinó dar respuesta.

Nos pide ahora los antecedentes cuando hemos intentado ofrecérselos durante tres años. Han sido incesantes nuestros intentos de entablar diálogo con él y le hemos informado de todos los fallidos acercamientos que de buena fe hemos procurado con el obispo Barros. De las innumerables solicitudes, solo una tuvo respuesta y dijo “estando las cosas como están, no tomaremos en cuenta su solicitud”. Ante eso, ¿cómo cambiarán las cosas sin voluntad de diálogo?

Finalmente, porque estamos invitados a colaborar en la investigación del arzobispo Scicluna y no de otros. Las decisiones del prelado maltés de entrevistarse con la mayor cantidad de personas, fijando él su agenda, informando que le enviemos la información a él y no al Nuncio, y que esté dispuesto a viajar pesquisando antecedentes, marcan una diferencia sustantiva con Scapolo.

Pero eso no significa que se confíe ciegamente, pues es importante que hayan garantías explícitas garantizadas, como transparencia, vale decir, acceso al acta y la fundamentación de las decisiones que se tomen respecto al caso Barros; la autonomía del investigador, o sea, que Scicluna tenga la libertad de poder disentir con afirmaciones públicas y categóricas del Papa Francisco, por ejemplo, que los testimonios sean calumnias; y que haya resguardo en que información delicada no llegue a manos de férreos defensores del investigado que ya han dado señales de querer tener previamente la documentación en sus manos. ¿Qué será de aquellas personas que de buena voluntad solicitaron audiencia con Scicluna y son compelidos a aceptar este requerimiento?

Con todo, ante el escenario de que la investigación se centre en la importante arista penal-canónica, donde la participación en delitos no es sancionable, y ante la otra arista del problema que es pastoral, eclesial y humana, aportaremos evidencias.

Mientras tanto, como sociedad debemos proponernos una revisión seria de la legislación nacional en materia de abusos y cuestionarnos por qué nuevamente es una investigación canónica en la que debemos confiar para que se haga justicia ante un caso que debió ser investigado desde un comienzo por la institucionalidad del Estado de Chile.

Las palabras de Cardinal sobre las bendiciones entre personas del mismo sexo muestran el dilema más amplio de la iglesia.


17 de febrero de 2018

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Dos parejas del mismo sexo intercambian alianzas matrimoniales durante la ceremonia de 2017 en la oficina de registro civil en Munich.  (CNS / EPA / Marc Mueller)

Dos parejas del mismo sexo intercambian alianzas matrimoniales durante la ceremonia de 2017 en la oficina de registro civil en Munich. (CNS / EPA / Marc Mueller)

En una reciente entrevista de radio, el cardenal Reinhard Marx de Munich-Freising dijo que la Iglesia Católica necesita brindar un mejor apoyo pastoral a las personas lesbianas u homosexuales, pero no llegó a respaldar las bendiciones para las parejas del mismo sexo como una práctica o política general.

Al mismo tiempo, pareció dejar abierta la posibilidad de tales bendiciones en casos individuales. Marx es el tercer obispo alemán, y el de mayor rango por el momento, que ha planteado la posibilidad de recibir las bendiciones del mismo sexo en los últimos meses.

Marx, el arzobispo de Munich, es uno de los líderes más influyentes en la Iglesia Católica. Es miembro del Consejo de Cardenales del Papa Francisco, dirige el Consejo de Obispos de Alemania y es presidente de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea .

Una traducción al inglés de la entrevista cita a Marx diciendo que, en respuesta a una pregunta sobre cómo debería tratar la iglesia con los homosexuales, “debemos ser pastoralmente cercanos a aquellos que necesitan pastoral y también lo desean. Y uno también debe aliente a los sacerdotes y a los agentes pastorales a animar a la gente en situaciones concretas. Realmente no veo ningún problema allí. Una pregunta completamente diferente es cómo se debe hacer pública y litúrgicamente. Estas son cosas sobre las que hay que tener cuidado y reflexionar sobre ellos en el buen sentido “.

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Cardenal Reinhard Marx (CNS / EPA / Sascha Steinbach)

Cardenal Reinhard Marx (CNS / EPA / Sascha Steinbach)

Al referirse a cómo una iglesia que prohíbe el matrimonio entre personas del mismo sexo podría ministrar a las parejas, Marx dijo: “Eso no significa que no pase nada, pero realmente tengo que dejar eso al pastor en el terreno, acompañando a una persona individual con cuidado pastoral. Ahí puedes debatir cosas, como se está debatiendo actualmente, y considerar: ¿cómo puede un trabajador pastoral lidiar con eso? Sin embargo, de hecho lo dejaría enfáticamente en el campo pastoral y en el caso particular e individual en cuestión, y no exigiría ningún conjunto de reglas otra vez – hay cosas que no se pueden regular “.

La lucha de Marx por articular una estrategia coherente para abordar las necesidades de los miembros gays y lesbianas de la iglesia (la entrevista no parece haber incluido ninguna referencia a personas transgénero, intersexuales o bisexuales) una vez más muestra el dilema para aquellos que intentan trabajar dentro del marco de la doctrina actual, la estructura de la iglesia y la polémica política del catolicismo institucional. Parece haber un reconocimiento por parte del cardenal de que el dogma y la práctica actual están fallando a muchos en la iglesia, y un deseo de encontrar formas de responder a sus necesidades. Marx ve las respuestas pastorales a las situaciones individuales como la solución.

El problema con este enfoque es que refuerza la opinión oficial de la iglesia sobre las personas lesbianas y homosexuales y las parejas del mismo sexo como miembros menos que completos del cuerpo de Cristo. Requiere que los sacerdotes y otros agentes pastorales determinen si una situación individual merece el riesgo de una bendición secreta y la validación implícita de la orientación sexual y las relaciones íntimas de la persona.

Esto coloca tanto al buscador como al dador en posiciones tenues, sujeto a críticas y ataques de aquellos que encuentran tal acción contraria a la enseñanza de la iglesia, que, de hecho, lo sería..

Tal vez la única forma de que la institución cambie es mediante un enfoque gradual, en el que el número de casos individuales aumenta gradualmente, y la experiencia de los involucrados de algún modo convence a un número suficiente de personas con autoridad de que se merece un cambio en la doctrina. Luego, podría comenzar el proceso de debate sobre la teología y la tradición que podría apoyar dicho cambio. No se puede adivinar cuánto tiempo puede tomar ese discernimiento.

Mientras tanto, la persistente incapacidad de la iglesia oficial para abrazar por completo a las personas LGBTQI y sus familias continuará alejando no solo a muchos de ellos, sino también a muchos miembros de sus familias extendidas, amigos y aliados, por no mencionar el gran número de jóvenes en general. Mientras Marx y otros líderes luchan por encontrar la manera de resolver lo que es un dilema complejo para la iglesia, las personas LGBTQI, sus aliados y sus familiares deben ser parte integral de la conversación.

Vale la pena señalar que, en los Estados Unidos y en muchas otras partes del mundo, la gente de la iglesia está muy por delante de su liderazgo en cuestiones de LGBTQI. En países donde el matrimonio entre personas del mismo sexo es legal, decenas de miles de católicos se han regocijado al presenciar los matrimonios civiles de sus hijos, nietos, padres, hermanos, primos y amigos, muchos en ceremonias que incluyen una bendición espiritual.

Innumerables otros, especialmente donde aún no se ha logrado la igualdad matrimonial, se han unido a sus seres queridos en rituales que celebran los compromisos que las parejas de lesbianas y homosexuales se han hecho mutuamente. Su presencia y promesa de honrar y apoyar a estas parejas representa el triunfo del amor sobre la ley.

Los miembros de nuestra comunidad que aman a la iglesia y buscan ser miembros plenos e iguales de ella están en la mejor posición para aconsejar a los líderes de la iglesia sobre el cuidado pastoral y la teología apropiados. Hay muchos de nosotros que estamos dispuestos a compartir nuestras historias, esperanzas y desafíos si sabemos que seremos escuchados con mente abierta y respeto.

Mientras tanto, ofrecemos la Carta sobre la Pastoral de las personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT) , escrita por miembros de DignityUSA en 2007, como punto de partida para comprender nuestra perspectiva sobre lo que se necesita.

Es una señal esperanzadora de que Marx, otros obispos alemanes y, de hecho, numerosos líderes de la Iglesia Católica en todo el mundo están lidiando abiertamente con el lugar de las personas LGBTQI en la iglesia. Un paso aún más esperanzador ocurrirá cuando los líderes de la iglesia finalmente involucren a los verdaderos expertos en esta lucha en un diálogo genuino, y comencemos a buscar soluciones juntos.

[Marianne Duddy-Burke es directora ejecutiva de DignityUSA. Jeffrey Stone es un ex miembro de la junta directiva de DignityUSA y actualmente se desempeña como director de relaciones con los medios, así como también en el comité directivo de Dignity / New York. Es coautor de Growing Up Catholic .]

https://www.ncronline.org/news/opinion/cardinals-words-same-sex-blessings-show-churchs-broader-dilemma

“MI HIJO MAYOR, MARCOS, ES GAY”: EL SIGNIFICADO DE LAS SIGLAS LGBTQ


[Ivan Briggiler, Parroquia de San Ignacio de Loyola, Manhattan, New York. Él y su mujer, Maria Gualdoni, son de origen argentino y participan en la comunidad desde hace 20 años. Este texto fue presentado originalmente  en una charla en su parroquia el 7 de diciembre de 2017 dentro del panel “LGTB Católicos y amigos” donde compartió el recorrido espiritual de su familia con su hijo gay.  

Este post fue publicado primero en Bondings 2.0, New Ways Ministry’s daily blog of Catholic LGBT news, opinion, and spirituality. Puedes ver el artículo original en inglés en:https://www.newwaysministry.org/2018/01/07/father-gay-son-explains-meaning-lgbtq/]

Ivan BriggilerDios nos ha bendecido, a mi esposa y a mí, con tres hijos. Mi hijo mayor, Marcos, es gay.

Cuando Marcos tenía cinco años, mi mujer empezó a decir que pensaba que Marcos podía ser gay. Mi reacción en ese momento fue fría y racional. Dije que era muy pronto para decirlo, quería que Marcos resolviera esto por él mismo y me lo comunicara en sus propios términos. En otras palabras, yo le estaba diciendo a mi mujer que era imposible conocer eso acerca de nuestro hijo a una edad tan temprana.

Estaba equivocado.

Mirando atrás puedo ver que yo no estaba preparado para aceptar la posibilidad de que mi hijo fuera gay. Pude haber sido más comprensivo con mi esposa. Pude haber estado más abierto al diálogo. Pude haber sido más sensible y haber estado más abierto a la posibilidad de que sí, los niños pueden empezar a revelar su verdadera identidad a temprana edad.

El instinto de mi mujer era correcto. Ella pudo percibir algo diferente en Marcos incluso antes que él lo hiciera. Todo lo que ella necesitaba era que la escuchara y escogí no hacerlo. Caminó por un camino solitario durante algunos años hasta que Marcos salió del closet[1]. Siento no haber sido más solidario y abierto de mente.

A pesar que no estábamos seguros, o no estábamos de acuerdo sobre si Marcos era gay o no, desde el principio ambos sí que estábamos de acuerdo en algo: queríamos asegurarnos de crear un entorno en el que nuestro hijo se sintiera cómodo y seguro creciendo en nuestra familia. Queríamos asegurarnos de que Marcos saliera del closet primero con su familia.

Cuando Marcos nos compartió su identidad gay fue un verdadero momento de alegría para todos nosotros. Recuerdo que fue un momento feliz, y también un alivio: finalmente sabíamos dónde estábamos parados y podíamos salir adelante.

Fue entonces cuando mi voz interior dijo: “Ahora es tu momento de correr con la pelota”. Me dije a mí mismo que si mi hijo tenía el coraje de salir del closet, yo también debería tenerlo. Decidí salir como el padre de un hombre gay. Elegí comenzar a contárselo a mi jefe, clientes, colegas y amigos.

Para mí, esto ha sido un proceso de aprendizaje, y todavía tengo mucho que aprender. La mejor manera de comenzar el proceso fue haciéndole preguntas a Marcos, porque tenía curiosidad y estaba ansioso por aprender. También quería mostrar mi amor y apoyo haciendo preguntas. Era mi manera de tratar de decirle a Marcos que estaba a su lado y de su lado.

Y lo primero que necesitaba aprender era el significado de cada una de las letras de “LGBTQ”[2]. Esto es lo que he aprendido hasta ahora:

La “L” es de Amor (Love) y también de Aprender (Learn)

A través de mi hijo, estoy aprendiendo nuevas formas de amar. Y la mejor manera de aprender es siendo curioso, hacienda preguntas, participando en conversaciones, estando dispuesto a conocer a otras personas en sus propios términos.

La “G” es de Gracia (Grace)

Por la gracia de Dios tengo a Marcos en mi vida. Marcos es creación de Dios y tengo la suerte de ser un instrumento elegido para cuidarlo.

La “B” es de Nacer (Born) y Ser (Be)

Mi hijo nació gay. Esta es una importante lección que he aprendido. Mi hijo no escogió ser gay: mi hijo nació gay. Es parte de su ser.

La “T” es de Confiar (Trust) y también de Tiempo (Time)

Confiar en tu voz interior. Y es tiempo. Algunas personas han estado esperando durante décadas para ser considerados bienvenidos a nuestra iglesia, ser acogidos y aceptados en nuestra iglesia siendo quienes son, no teniendo miedo de ser rechazados. Es tiempo para que nosotros, como miembros de la iglesia, salgamos a recibirlos. Todos ellos son parte de la creación de Dios. Yo soy un hombre de mediana edad, pero mi mentalidad no es de la Edad Media.

La “Q” puede ser de Pregunta (Question)

¿Puedo estar equivocado en mis creencias o ideas preconcebidas?

¿Quizás no esté acogiendo lo suficiente?

Tal vez Dios me está dando una ventaja en comparación con otros, bendiciéndome con alguien especial que me mostrará nuevas formas de amar y respetar a los demás.

La “Q” podría también representar lo desconocido (unknown) -lo que no puedo entender o explicar. Y eso está bien. No necesito entender todo el plan de Dios, todo lo que necesito hacer es amar la Creación de Dios.

Quiero compartir algunas de mis esperanzas. Espero que en nuestra familia estemos plantando las semillas para nuestras futuras generaciones, donde cualquier persona de cualquiera de las letras LGBTQ se sienta amada, acogida y segura.

Tenía pavor de entregar mi hija a otro hombre. Ahora sueño con el día en que Marcos nos presente a nuestro nuevo yerno, uniéndose a nuestra familia. Sueño y espero tener nietos. Espero poder acompañar a mi hijo hacia el altar el día de su boda.

Para finalizar, quiero volver a la primera letra “L” de Amor (Love). El padre Anthony de Mello, jesuita y escritor espiritual, dice que hay dos fuerzas en el mundo: el miedo y el amor. Así que realizo estas declaraciones llenas de esperanza:

Elijo pasar del miedo al amor.

Elijo no temer sobre lo que podría salir mal.

Elijo soñar con lo que puede ir bien.

Elijo amar para la mayor gloria de Dios.

***

[1] Salir del armario, declarar voluntaria y públicamente su homosexualidad.

[2] Acrónimo que define las minorías sexuales  “Lesbiana, Gay, Bisexual, Transgénero, Queer”

http://blog.cristianismeijusticia.net/2018/01/15/hijo-mayor-marcos-gay-significado-las-siglas-lgbtq

A los 30 y con siete hijos, dejó la comunidad ortodoxa y descubrió su sexualidad


Etty Ausch en septiembre de 2017 en Nueva York.
Etty Ausch en septiembre de 2017 en Nueva York. Crédito: Borough of Manhattan Community College
Una ex religiosa de Nueva York cuenta cómo cambió su vida desde que un documental reveló su historia, y la dura batalla que afronta para recuperar la custodia de sus hijos
Pablo Plotkin SEGUIR
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8 de febrero de 2018  • 00:35

Casarte joven. Atender a tu marido. Tener todos los hijos que puedas. Dedicarte a criarlos.

Así puede resumirse el mandato para una chica nacida en la comunidad jasídica de Borough Park, un núcleo de judaísmo ortodoxo en el sudoeste de Brooklyn. Y así era la vida de Etty Ausch hasta hace poco.

Cuando tenía 18 años, los padres le arreglaron su matrimonio. Etty había crecido desconectada de cualquier fuente de información secular, así que al momento de comprometerse ni siquiera había escuchado la palabra “sexo”. Como toda novia ortodoxa, asistió a un curso prenupcial en el que le enseñaron, entre otras cosas, los mecanismos básicos del coito. A partir de la noche de bodas en septiembre de 2003, con un marido igualmente inexperto, se abocó a la tarea de procrear, y durante la década siguiente tuvieron siete hijos.

Para esa época, rondando los 30, Etty no tenía dudas de que su matrimonio era un desastre.

Etty y su ex marido cuando se casaron, septiembre de 2003.
Etty y su ex marido cuando se casaron, septiembre de 2003.

La chica en la burbuja

Nacida el 10 de abril de 1984, Etty y sus nueve hermanos son hijos de dos pequeños comerciantes de ropas y accesorios para religiosos. Sus abuelos eran inmigrantes húngaros que se instalaron en Brooklyn después de sobrevivir a los nazis. En su casa de la calle 43, en el corazón de Borough Park, Etty creció como una chica típica de la comunidad jasídica, un espacio impenetrable que se consolidó a la sombra traumática del Holocausto.

Etty en 1985, durante su infancia en Borough Park, Brooklyn.
Etty en 1985, durante su infancia en Borough Park, Brooklyn.

Etty tiene muy buenos recuerdos de su infancia durante los años 80 y 90. “La comunidad es un ambiente muy seguro y estable cuando sos chico -dice ahora-. La familia es muy importante, así que hacíamos todo en familia, y había muchos momentos de diversión”. Asistía a una escuela jasídica para chicas, tenía un montón de amigas y se graduó con honores. Entre los 12 y los 17 años, pasaba los veranos en un campamento religioso en Catskills, en el norte del estado de Nueva York. Esa vida fuera de casa, según recuerda, le permitía ser ella misma, “lejos de la mirada examinadora y crítica” de sus padres, que se habían puesto duros en los años de adolescencia.

El destino de Etty, sin embargo, se suponía que estaba escrito. Se comprometió a los 18, se casó a los 19 y poco después, en 2005, tuvo a la primera de sus siete hijos. Desde la noche de bodas, el sexo para ella fue insoportable, pero no tenía un parámetro para medir lo que sufría, ni alguien con quien hablarlo. “Me mordía los labios hasta que sangraban mientras me ponían de espaldas en medio de la noche para ser penetrada -escribió hace un par de semanas en el sitio Refinery29 -. Y rezaba en silencio para que terminara tan rápido como había empezado”. Mientras padecía un cuadro depresivo detonado por el abuso, su marido le dijo algo como: “Hay gente a la que le atrae gente de su mismo sexo. Quizás vos tengas ese problema y podamos solucionarlo”.

“Durante un par de años tratamos de solucionarlo con la intervención de la comunidad, lo cual fue horroroso”, dice Etty a LA NACION. Ella misma creía que su atracción hacia las mujeres -por entonces sólo en el plano de la fantasía- comportaba algún tipo de trastorno psicológico, así que consultó con varios rabinos a los que también les contaba del abuso que sufría en casa, pero todos le señalaban lo afortunada que era de ser la esposa de un hombre respetable. “En lugar de ver a una mujer que estaba luchando, vieron un problema que debía ser silenciado”, dijo ella. Fueron meses de “‘terapeutas’ sin licencia, medicación psiquiátrica y tratamiento de shock, todo prescrito por un rabino local y administrado con la complicidad de médicos profesionales”.

Buscando respuestas a ciegas, comenzó a frecuentar ámbitos seculares fuera de Borough Park. En la librería The Strand de Manhattan descubrió la palabra “gay” en un libro de la autora feminista Audre Lorde, cuya obra comenzó a devorar en esas excursiones furtivas. Al mismo tiempo empezó a ir a las reuniones de Footsteps, una organización que se dedica a contener y orientar a los que dejan la comunidad ultra-ortodoxa de Nueva York. En uno de esos encuentros conoció a Heidi Ewing y Rachel Grady, dos realizadoras que habían dirigido Jesus Camp , un documental de 2006 que mostraba las delirantes técnicas de instrucción de un campamento cristiano para niños. Ewing y Grady querían volver a meterse en los extremos de la religión, esta vez contando la batalla personal que afrontan los poquísimos ortodoxos que se animan a dejar la comunidad de Borough Park.

Era el otoño boreal de 2015 y Etty todavía vestía como ortodoxa, con ropas largas y oscuras y peluca. Estaba en el comienzo de una transición profunda. Lorde le había hecho ver que era posible el amor sensual entre mujeres, y “ya no había vuelta atrás”. Después de un par de meses de charlas con las directoras, aceptó participar en lo que sería One of Us, el documental de Netflix que sacó a la luz su historia y la de otros dos miembros de la comunidad que atravesaban procesos similares: Ari Hershkowitz y Luzer Twersky.

Sin embargo, una parte de la historia de Etty, la parte vinculada a su sexualidad, no quedaría en el corte final de la película.

One Of Us – Trailer [Netflix]

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De la comunidad al mundo

“Una de las razones por las que quería dejar mi matrimonio era para que la gente de afuera supiera lo que estaba pasando dentro de la comunidad -dice Etty ahora, hablando por videochat desde su nuevo hogar en Connecticut-. Pero a la vez estaba aterrada. Si alguien se daba cuenta de que estaba participando de un documental, iba a ser horrible para mí”.

Su condición fue que no se viera su cara. Durante la primera mitad del largometraje, entonces, la figura de Etty aparece en sombras, casi fantasmal mientras camina por las calles de Nueva York o se refugia en la oscuridad de un departamento, con las amenazas de su ex marido filtrándose del otro lado del teléfono. Hasta que, en una escena que parte la historia al medio, Etty se saca la peluca y la cámara devela sus rasgos por primera vez.

Más allá del gesto cinematográfico, Etty estaba viviendo el proceso en tiempo real. Cuando comenzó la filmación cursaba la primera etapa de la separación, y durante el primer año post-divorcio (2015-2016) sus hijos seguían con ella. Sin embargo, a medida que su secularización se volvía evidente, la comunidad cerró filas para evitar que esos siete niños se alejaran del judaísmo ultra-ortodoxo. Algunos de los mejores abogados de Nueva York trabajaron para sacarle la custodia a Etty, que apenas podía hacer pie, sin formación, dinero ni contactos fuera de la comunidad. Basándose en el principio jurídico del status quo -que prevé que, en un divorcio, se debe preservar el estilo de vida de los hijos-, el juez Eric I. Prus -un judío ortodoxo- dictaminó en contra de la madre. “Para ese momento ya no tenía nada que perder -dice Etty-, así que les dije a las directoras que podían mostrar mi cara.”

Cuando Netflix estrenó el documental, el 20 de octubre pasado, Etty Ausch acababa de irse de Brooklyn y llevaba un par de años asumiéndose como “una nueva versión” de sí misma. En octubre de 2015 había ido a una reunión de un grupo de apoyo para gays, lesbianas y trans de la colectividad judía. Ahí conoció a Sarah, “la mujer más hermosa que había visto” en su vida. Esa noche besó a una chica por primera vez, y lo que sintió fue tan nuevo y poderoso que parecía reinventarlo todo. Desde ese día Etty y Sarah están de novias.

Etty y su novia Sarah
Etty y su novia Sarah

La decisión de no incluir en el documental su salida del closet no fue de ella. “Me filmaron en situaciones en las que hubiera sido obvio que soy gay -dice Etty-, pero Netflix decidió sacar esas partes, con el argumento de que la gente iba a simplificar la cuestión y decir: ‘Ah, ok, se fue de la comunidad porque es gay’. Me molestó un poco cuando me lo dijeron, y me molestó aun más cuando salió la película, porque sentí que había una parte importante de mi historia que había quedado afuera. Pero bueno, no tenía opción”. (Para verificar este punto, LA NACION contactó a las oficinas de Netflix en Estados Unidos a través de sus representantes locales, pero no obtuvo respuesta).

Radicada con Sarah en Connecticut, a 125 kilómetros de Brooklyn, Etty ahora estudia Derecho Criminal y trabaja en una empresa de ropa deportiva para mujeres. A los 33 años, la relación con sus hijos -que viven con familiares en Borough Park- se limita a una comunicación telefónica diaria. “No podría determinar en qué medida ellos entienden la situación -dice Etty-, pero fueron testigos de cosas muy feas que pasaban en nuestro matrimonio. Y también vieron cómo la comunidad supervisaba mis visitas semanales hasta el año pasado. Se me hacía muy difícil. Mi hija mayor, que tiene 12 años, me decía: ‘No vale la pena que nos veamos así’. Creo que entienden algo, pero trato de enfocarme en sus cosas, en cómo están, cómo les va en la escuela, temas de chicos.”

Mientras tanto su ex marido, al que se le había dictado una restricción para acercarse a Etty por las denuncias de violencia, los ve cotidianamente. “De lo que pasa dentro de la comunidad nadie se entera -dice ella-. Él tiene tarjeta verde, yo tengo la tarjeta roja”.

Por lo demás, nadie de su antiguo mundo le dirige la palabra. Ni sus padres, ni sus hermanos, ni sus ex amigas. Se contactó con un par de hermanos que viven en Israel, pensando que al estar “lejos del lío” podrían ser más comprensivos. “Me dijeron que no tenían permitido hablarme -dice Etty-. Funcionan en bloque. Si la decisión es no hablarme, no me va a hablar nadie”.

La parte de la religión

En los comentarios del público, la crítica más repetida sobre One of Us es que no muestra los aspectos positivos de la comunidad jasídica, más allá de un desfile callejero en una festividad. Sobre eso, Etty dice: “Es algo que estaba todo el tiempo en la conversación de las directoras, porque ellas querían hacer una película equilibrada. El problema es que la comunidad no permite el ingreso de cámaras. Claro que hay cosas hermosas en la comunidad, pero ellos no dejan mostrarlo”.

En una escena, la coordinadora de Footsteps Chani Getter le dice a Etty que la comunidad se organizó como un mecanismo de supervivencia después del Holocausto. Etty no acuerda del todo. “Es cierto que había una idea de conformar un grupo fuerte de sobrevivientes, pero creo que la manera en que se estructuró esta comunidad responde a muchos factores. Antes del Holocausto estaba el movimiento reformista, ahora se sienten amenazados por los que quieren dejar la comunidad. El Holocausto puede ser una de las razones, pero creo que hay muchas otras. Para formar un círculo tan cerrado en el centro mundial de la modernidad tiene que haber más de una razón”.

Etty con Luzer Twersky, que dejó la comunidad ortodoxa para ser actor. También aparece retratado en el documental One of Us.
Etty con Luzer Twersky, que dejó la comunidad ortodoxa para ser actor. También aparece retratado en el documental One of Us.

Hoy Etty se considera “más bien agnóstica”, pero no está resentida con el judaísmo. “La religión no me lastimó, me lastimó la gente que abusa de la religión. No me lastimó respetar el Shabat o el Kosher, me lastimó la gente que me dijo: ‘Es de esta manera o te vas'”.

No puede dar muchos detalles de su situación judicial, porque la causa por la custodia todavía está abierta, aunque un caso reciente le da una pequeña esperanza. Chavie Weisberger atravesó un proceso personal casi idéntico al de Etty, y el mismo juez Prus le quitó la tenencia. Sin embargo, su apelación llegó a la Corte del Estado de Nueva York, que dictaminó que la religión no puede considerarse status quo, y Chavie recuperó la custodia. “Si mi caso hubiera ocurrido después de la apelación de Weisberger, yo no estaría en este lugar -dice Etty-. Ahora estoy esperando la revisión. No creo que me devuelvan la custodia, pero el juez va a tener que ser más cuidadoso al momento de usar la religión como status quo”.

Mientras tanto, intenta enfocarse en sus cosas. “Quiero trabajar en justicia criminal, colaborar con las minorías, quiero aplicar a becas. Tengo tanto por hacer. Puede parecer muy normal, pero para mí todo esto es muy novedoso y raro, porque hasta hace poco mi vida era atender a mi marido y cuidar a mis hijos, y ahora me dedico a hacer cosas que quiero yo. Por primera vez soy un individuo. Es muy diferente y muy gratificante, y a la vez hay mucho dolor y sensación de injusticia por todo lo que pasó, por no tener a mis hijos conmigo. Quiero terminar de asentarme, tener un trabajo estable. Los chicos irán creciendo y espero que en algún momento puedan entender todo esto por lo que pasó su madre, y que volvamos a estar juntos.”

¿Fue más difícil de lo que imaginaba, salir de la comunidad? “Nunca me había imaginado nada -reconoce Etty-. No tenía expectativas”. Tampoco se siente la heroína de una novela de redención, ni exagera las virtudes de esta libertad de costo altísimo. “Hoy puedo disfrutar de experiencias judías seculares -dice-, pero tampoco es que tengo momentos en los que digo ‘uy, qué divertido es todo esto, cuánta libertad’, porque ante todo sigo siendo una madre de siete hijos. Todavía soy esa chica criada en Borough Park, y eso no se va a ir nunca”.

https://www.lanacion.com.ar/2103605-a-los-30-y-con-siete-hijos-dejo-la-comunidad-ortodoxa-y-descubrio-su-sexualidad

Papa elige a sacerdote pro-LGBT para orientar a funcionarios del Vaticano.


José Tolentino Calaça de Mendonça fue seleccionado por el papa Francisco como encargado de dirigir del 8 al 23 de febrero el Retiro Cuaresmal, un evento religioso encargado de brindar orientación espiritual al cual asistirán altos funcionarios de la Curia Romana, un conjunto de órganos de gobierno compuesto por instituciones que ejercen funciones legislativas, ejecutivas y judiciales, cuya labor es el buen funcionamiento de la Iglesia católica.

Calaça de Mendonça es conocido por sus posicionamientos progresistas en torno a la diversidad sexual y el aborto, pues se suscribe en una teología de la libertad. La decisión del papa Francisco desconcertó e incluso molestó al ala más conservadora de la Iglesia católica, la cual mostró su preocupación ante las posturas del presbítero.

En 2007, José Tolentino Calaça de Mendonça colaboró con la famosa monja feminista Teresa de Forcades, conocida por su teología radical, sus posturas feministas, su crítica a los sistemas sanitarios, y por apoyar el matrimonio entre personas del mismo sexo y el aborto.

De Forcades publicó un libro llamado Teología Feminista, en el que hace una revisión histórica de del discurso teológico y su relación con las mujeres; además expone la contraposición la teología y la experiencia religiosa de las mujeres.

Fue precisamente en esta publicación en la que Calaça de Mendonça participó al elaborar la introducción del texto, en ella el religioso afirma que Jesús no impuso ninguna regla o ley a la humanidad, afirmación que se suscribe en la teología crítica de Forcades.

“Teresa Forçades recuerda lo esencial: que Jesús de Nazaret no codificó ni estableció reglas, Jesús vivió. Es decir, construyó un ethos de relación, somatizó la poesía de su mensaje en la visibilidad de su carne, expresó su propio cuerpo como premisa”, escribe el también poeta en la introducción del libro.

Además, el religioso afirma que la teología de Forcades se expresa de una forma simbólica, abierta y sensible, algo que, de acuerdo con él, se opone a las formas tradicionales en las que se desenvuelve la Iglesia católica.

José Tolentino también se ha caracterizado por criticar a los cardenales y otros integrantes de la Iglesia católica que se oponen a las decisiones del papa. El sacerdote calificó a estos detractores como “tradicionalistas”.

Respecto a su opinión frente a las personas y las uniones entre personas del mismo sexo, el clérigo compartió la posición del papa Francisco emitida en 2016 en la que señalaba que la iglesia debería pedir perdón a los homosexuales por todo el daño que les había causado.

Nadie puede ser excluido del amor y la misericordia de cristo. Esa experiencia de misericordia debe ser llevada a todos, ya sean crsitianos que vuelven a casarse, heridos por experiencias matrimoniales desastrosas, o sea la realidad de nuevas familias o personas homosexuales, quienes en la Iglesia deben encontrar un espacio para ser escuchado”, declaró Calaça de Mendonça.

Con información de Life Site. Imagen tomada de InfoCatólica.

http://desastre.mx/internacional/papa-elige-a-sacerdote-pro-lgbt-para-orientar-a-funcionarios-del-vaticano/

“Papa Francisco está interesado en defender la imagen de la iglesia, no en sanarla”: Krzystof Charamsa


Metro habló con el sacerdote Krzystof Charamsa, el primero del Vaticano en hacer pública su homosexualidad, sobre la homofobia en la Iglesia Católica, el papa Francisco y su hipocresía a la hora de enfrentar los casos de pedofilia y abusos sexuales dentro de las instituciones católicas
Por Felipe Herrera Aguirre
 
Getty

“Papa Francisco está interesado en defender la imagen de la iglesia, no en sanarla”: Krzystof Charamsa

Era octubre de 2015. La Iglesia Católica se preparaba para celebrar el sínodo sobre la familia que el papa Francisco acababa de inaugurar. Sacerdotes de todo el mundo se reunirían en el Vaticano para debatir temas relacionados al trato de las personas divorciadas y a los homosexuales.

Entonces el sacerdote polaco Krzysztof Charamsa, en ese entonces profesor de teología en la Universidad Pontificia Gregoriana y en la Universidad Pintificia Regina Apostolorum, y miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe encargada de defender la doctrina católica -y a la que el propio Charamsa compara con la Inquisición en esta entrevista- decidió aprovechar el contexto para contar su verdad. Anunció, en una entrevista el diario italiano Il Corriere della Sera, que era homosexual.

El Vaticano le suspendió de todos sus cargos, y a través del vocero Federico Lombardi, calificó sus declaraciones de “irresponsables”. Charamsa quiso contar su historia para exponer la homofobia latente del Vaticano. Y lo ha conseguido con su libro “La Primera Piedra” (Ediciones B, 2017).

P: ¿Cómo fue tu experiencia como sacerdote antes de declararte homosexual, y cómo cambió después?

– Mi vida sacerdotal estuvo siempre al servicio de la gente. En el periodo en el que trabajé en el Vaticano viví en condiciones humildes: en una habitación muy pequeña; como pide el papa Francisco y no como viven la mayoría de mis colegas del Vaticano. He trabajado con mucha dedicación, he estudiado y he enseñado en dos universidades. He dedicado toda mi vida a los demás. Tras mi salida del armario la Iglesia me ha rechazado y privado de trabajo. No me ha permitido un justo proceso que respete los derechos humanos. Pero yo como sacerdote he ganado en trasparencia. Ahora defiendo el derecho de mi conciencia ante las mentiras y abusos de la Iglesia en relación a las minorías sexuales y las mujeres, aún discriminadas y ofendidas en su dignidad y derechos humanos.

P: Por qué decidiste hacer la declaración en ese momento, octubre de 2015?

– Salí del armario para culminar mi proceso de desarollo de conciencia. Santo Tomás decía que es mejor morir excomulgado por la Iglesia que traicionar la propia conciencia. Nuestra conciencia es más importante que la Iglesia. Escogí el momento del sínodo para protestar y denunciar la Iglesia y el Vaticano; especialmente la Inquisición, hoy llamada Congregación Para la Doctrina de la Fe, por su lucha despiadada contra las personas LGBTIQ y los derechos de las mujeres.

P: ¿Cómo crees que el anuncio de tu homosexualidad impactó en la Iglesia Católica, y en el Vaticano en particular?

– La reacción del Vaticano para con quien rompe el silencio es siempre igual. Todo sistema dictatorial se paraliza por miedo cuando uno de sus altos funcionarios lo denuncia. Y ante ese miedo actúa sin ningún respeto hacia esa persona. Tanto el Vaticano como el papa Francisco están interesados sólo en defender la imagen de la Iglesia, no en sanarla.

P: ¿Cómo reaccionó el Papa Francisco a este anuncio?

– Desgraciadamente, el papa Francisco ha mostrado solo que sus promesas de buscar “pecadores” y “perdidos”, y de escucharlos, son solo palabras y promesas vacías. La regla de la Iglesia continúaa siendo la de siempre: hacer imposible la vida de un outsider.

P: ¿Crees que tu anuncio ha provocado algún tipo de cambio en la recepción de los homosexuales por parte de la Iglesia y del Vaticano?

– Con el tiempo, toda salida del armario provoca un cambio en la sociedad homofóbica. El problema es que faltan salidas del armario de curas y laic@s católic@s (sic). Ell@s con sus miedos son también responsables de la homofobia de la Iglesia. Los peores homófobos son los sacerdotes gays: mantienen un sistema que va contra ellos mismos. Son también los responsables del retraso de la Iglesia y de su obsesión contra los gays.

P: Has dicho, en una entrevista hace un año que “el 50 por ciento de los curas del Vaticano son gays”. ¿Por qué, entonces, la Iglesia ha sido tan homofóbica?

– Si, como decía, paradójicamente la Iglesia es homofóbica en buena parte gracias a los propios gays, que no tienen coraje de iniciar una revolución en la Iglesia para defender los derechos humanos, tal como han hecho las personas LGBTIQ en la sociedad. Si todos los gays y lesbianas en la Iglesia no tuvieran miedo de salir del armario la Iglesia empezaría a cambiar su posición violenta contra las personas no heterosexuales y contra las mujeres. La misoginia de la Iglesia está relacionada con la homofobia. Cuando eres invisible no tienes derechos, y la Iglesia lo sabe. Por ello odia y persigue a quien sale del armario.

P: Durante su visita en Chile, el Papa ha pedido “perdón” por los abusos de sacerdotes a niños, como Fernando Karadima y La Congregación de los Hermanos Maristas. Para muchos, estos gestos no son suficientes. ¿Cuál crees que puede ser la solución al problema de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes de la Iglesia?

– He seguido el caso de Karadima y sus víctimas y el caso de los Maristas en España, pero no el de Chile. De todas formas, todos estos casos son muy parecidos. Se repite la impunidad de los criminales de la Iglesia o el retraso imperdonable en juzgar los crímenes. La Iglesia intenta silenciar a las víctimas y hace grandes declaraciones públicas pidiendo perdón. Estas técnicas forman parte de una estrategia hipócrita para conquistar la opinion publica. El papa Francisco continúa salvando la imagen de la Iglesia con los procesos de los casos que han salido a la luz, pero no elimina las razones de la violencia sexual en la Iglesia. Esto no es luchar contra la pedofilia. La pedofilia, en buena parte, es producto de un sistema eclesial puritano, sexista y patriarcal, que sigue siendo mantenido en el Vaticano del papa Francisco.

https://www.metro.pr/pr/noticias/2018/02/06/papa-francisco-esta-interesado-defender-la-imagen-la-iglesia-no-sanarla-krzystof-charamsa.html

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