El Vaticano no quiere dialogar sobre género: JUAN JOSÉ TAMAYO


IDEAS ANÁLISIS 

Un reciente documento de la Iglesia católica elude las investigaciones científicas sobre sexualidad. Asociaciones cristianas y teólogos aperturistas critican la cerrazón

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Un hombre ondea la bandera del arcoíris durante la primera manifestación LGTBI en Czestochowa, Polonia, el 8 de julio del año pasado. 
Un hombre ondea la bandera del arcoíris durante la primera manifestación LGTBI en Czestochowa, Polonia, el 8 de julio del año pasado.  MACIEJ LUCZNIEWSKI / NUR PHOTO VIA GETTY IMAGES

5 JUL 2019 – 07:18 COT

El 10 de junio pasado la Congregación para la Educación Católica hizo público un documento titulado Varón y hembra los creó. Para una vía de diálogo sobre la cuestión del ‘gender’ (género) en la educación, en el que se sumaba a las condenas contra la “ideología de género” que vienen haciendo al unísono, en cómplice alianza y plena sintonía, los partidos políticos de la derecha y de la extrema derecha, la mayoría de los obispos católicos del mundo —incluidos los españoles, quizá los más radicales—, las organizaciones educativas católicas, las organizaciones provida y un amplio sector de “los evangélicos”, preferentemente en América Latina.

No deja de ser llamativa la coincidencia de opiniones compartidas entre sectores y colectivos con intereses tan aparentemente diferentes. Llama asimismo la atención la falta de creatividad en el argumentario y la repetición mimética de los eslóganes. Tratándose de una institución del más alto nivel eclesiástico como es la Congregación para la Educación Católica, máximo órgano del Vaticano en esta materia, sorprende la pobreza. Todo en el documento es previsible, porque no hay nada nuevo que no hayan dicho las instancias religiosas y políticas del arco conservador.

El tono no puede ser más alarmista y destructivo. En lo concerniente a la afectividad y a la sexualidad, el documento asevera que nos encontramos ante “una verdadera y propia emergencia educativa” y critica aquellos caminos educativos que reflejan “una antropología contraria a la fe y a la justa razón”. El juicio no puede ser más descalificador, y ello apelando a la fe cristiana y a la razón, como si la congregación romana tuviera el monopolio. Ciertamente no lo tiene en el terreno de la razón, que hace varios siglos se independizó de la religión. Pero tampoco en el de la fe cristiana, que implica plurales y divergentes interpretaciones, todas respetables.

El texto responsabiliza a la “ideología de género” de contribuir a desestabilizar la familia, vaciarla de su fundamento antropológico, cancelar la diferencia sexual y la reciprocidad natural entre el hombre y la mujer, y conducir a proyectos educativos que promueven una intimidad afectiva desvinculada de la diversidad biológica. Sitúa a la sexualidad en el centro como elemento básico configurador y constitutivo de la personalidad, al tiempo que presenta la diversidad sexual hombre-mujer aneja a la complementariedad de los dos sexos.

Por no consultar a la ciencia ni escuchar a las personas LGBTI, el documento promueve informaciones falsas y rumores

Me parece objetable desde todos los puntos de vista la distinción, e incluso la contraposición, que establece entre la “ideología de género” y las investigaciones sobre género. Resulta científicamente indefendible, pedagógicamente desorientadora y teóricamente falsa tal dicotomía en la que la “ideología de género” es presentada como la imposición de un pensamiento único que determina la educación de los niños, mientras que considera las investigaciones sobre la forma de vivir la diferencia sexual entre hombre y mujer en las diferentes culturas. En realidad, teoría de género e investigaciones son inseparables.

Tras las gruesas e infundadas descalificaciones resulta poco creíble la metodología que se propone en el diálogo sobre el gender, articulada en torno a las actitudes de “escuchar, razonar y proponer” para favorecer el encuentro. Pero el contenido constituye una negación de dicha metodología; no favorece el encuentro, sino que cierra toda posibilidad del mismo, ya que se orienta a “una educación cristiana arraigada en la fe”, que “todo lo ilumina con nueva luz y manifiesta el plan divino sobre la entera vocación del hombre”. Dentro de este planteamiento tan totalizante no hay posibilidad alguna de diálogo ni encuentro.

El tono y el contenido del texto vaticano llama más a la polémica que al diálogo, porque más que de cuestionamiento, como era de esperar, parte de presupuestos patriarcales y de prejuicios androcéntricos.

A pesar de estas críticas valoro positivamente la propuesta de “una educación de niños y jóvenes que respete a cada persona en su particular y diferente condición, de modo que nadie, debido a sus condiciones personales (discapacidad, origen, religión, tendencias afectivas, etcétera), pueda convertirse en objeto de acoso, violencia, insultos y discriminación injusta”. Pero el respeto en este terreno empieza por reconocer el carácter científico de la teoría de género y no descalificarla de entrada calificándola de “ideología de género”, como hace sistemáticamente el texto vaticano.
Tras la publicación de la declaración de la congregación, se sucedieron las reacciones críticas del movimiento cristiano LGTBI, y de algunos teólogos especialistas en el diálogo fe-diversidad sexual. La Asociación Cristiana Ecuménica de Madrid (Crismhom) cuestiona el “diálogo” que aparece en el título del documento, pero está ausente en el mismo.

No hay diálogo con la psicología, ni la ciencia, como demuestra la ausencia de citas que no sean las del magisterio eclesiástico en un ejercicio de solipsismo intelectual. Tampoco se escuchan las experiencias de sufrimiento, marginación, invisibilidad y vergüenza de las personas LGTBI, ni sus historias de dignidad y liberación. No se escucha el grito cada vez más fuerte de las personas y comunidades LGTBI católicas que reclaman, con todo derecho y legitimidad, su reconocimiento de hijas e hijos de Dios, su dignidad de personas bautizadas y miembros del pueblo de Dios.
Así, Crismhom critica la visión monolítica y carente de fundamento científico de la declaración vaticana. A su juicio es “un triste documento, inmovilista, desinformado, autorreferencial e inane que va a ahondar todavía más la brecha entre la Iglesia y la sociedad, que puede contribuir al rechazo y violencia contra las personas LGTBI, que quiere inducir a la invisibilidad y desconocimiento de la realidad LGTBI en el ámbito educativo y puede aumentar el sufrimiento de las personas LGTBI católicas y sus familias”.

Críticos han sido también los teólogos partidarios de un diálogo respetuoso, comprensivo y acogedor de los sos cristianos con el LGTBI. El jesuita estadounidense James Martin echa en falta el diálogo con científicos y psicólogos y con las personas LGBTI y subraya la total insensibilidad hacia sus experiencias. Observa que el documento va a ser utilizado por los colectivos cristianos conservadores como “ariete contra las personas transgénero y como una excusa para argumentar que ni siquiera deberían de existir”.

El director de New Ways Ministry, Francis DeBernardo, ha calificado el texto de “herramienta dañina” porque asocia las minorías sexuales con el libertinaje sexual, tergiversa y malinterpreta la vida de las personas transgénero, lesbianas, gais y bisexuales y alienta el odio, el fanatismo y la violencia. Precisamente por no consultar a la ciencia ni escuchar las experiencias de las personas LGTBI, el documento del Vaticano promueve informaciones falsas basadas en mitos, rumores, falsedades y en culturas opresoras y represivas.

El Vaticano cree equivocadamente que el género está determinado solo por los genitales visibles, mientras que la ciencia demuestra que “el género también está determinado biológicamente por la genética, las hormonas y la química del cerebro, cosas que no son visibles al nacer”. En contra de lo que aseveran en Roma, la gente no elige su género, sino que lo descubre a través de sus experiencias.

Juan José Tamayo dirige la cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones en la Universidad Carlos III. Su último libro es ‘Un proyecto de Iglesia para el futuro en España’ (Editorial San Pablo, 2019).

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“Una iglesia que es machista no es cristiana”Por Sonia Santoro


Imagen: Guadalupe Lombardo

“A los cristianos LGTB la Biblia nos la han robado”, dice Carlos Osma, profesor de matemáticas español, que se define además como cristiano, protestante y gay. También afirma que “una iglesia que es machista no es cristiana”. “Es simplemente de unas personas –explica–. Y yo creo que la Biblia tiene muchas historias, que todo el mundo, no solo creyentes, no creyentes, gays, lesbianas… es que forma parte de nuestra cultura. Entonces, tiene cosas que aportar. Yo creo que todo el mundo puede leerla”. De paso por Buenos Aires para presentar su libro Solo un Jesús marica puede salvarnos (gran título que ha escandalizado a muchos) conversó con Página12 sobre lo que significa leer la Biblia en clave gay y por qué convive con una institución cuyas posturas conservadoras condenan al dolor y al ostracismo a muchas personas que se salen de la norma.

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“Como a la mayoría de protestantes, la Biblia me acompaña desde antes de que empezara a leer, todas las historias de los patriarcas, del rey David, de la reina Ester o de la vida de Jesús, las conozco desde que tengo uso de razón, y desde siempre me han apasionado. Sé que el texto bíblico puede ser un lugar de opresión, y lo sé porque lo que vivido en carne propia, pero también que es una fuente de liberación… y esa es mi voluntad cuando escribo sobre la Biblia, transmitir todo aquello que me ha permitido liberarme, que me ha hecho más feliz… No entiendo la Biblia como una ley, sino como un lugar donde podemos encontrar al Dios de Jesús, del evangelio, explica en su blog (homoprotestantes.blogspot).

–Milita el tema de la identidad sexual en la religión protestante pero no tiene un rol institucional de la iglesia.

–No. Yo participo en colectivos cristianos, católicos, protestantes, ecuménico. Personalmente soy protestante y pertenezco a una iglesia de tradición histórica pero abierta al colectivo LGTB.

–¿De dónde es?

–Itinerante. Nací en el País Vasco pero me eduqué en la comunidad valenciana. Hace más de 20 años vivo en Barcelona.

–¿Su familia es religiosa?

–Sí.

–¿Fue antes creyente que gay? ¿Cómo es esa relación?

–Que yo descubriera mi identidad, sí. Yo descubrí mi identidad cuando tenía 12 o 13 años. Tampoco sabía ponerle el nombre. Hoy en día hay mucha más información. Yo no sabía qué me pasaba, sentía una atracción. Pero no tenía las herramientas para entender qué me estaba pasando. En España hay pocos protestantes. Cuando mi familia se fue a vivir a Valencia, no había nadie más protestante, solo mi familia. Allí se hacían las reuniones en casa, mi madre leía la Biblia, hablábamos. Pero hasta que no tuve 15 años no fui a una iglesia, porque allí no había.

–¿Se sentía bien en la iglesia?

–La iglesia a la que empezamos a ir cuando yo era adolescente era muy conservadora. Ahí era imposible, era una contradicción absoluta. Pero no solo era la identidad sexual una contradicción sino la manera como entendían la fe, la rigidez, el miedo a pensar, a hacerte preguntas. Todo eso me producía choques. Luego cuando fui a Barcelona, la iglesia de la que formo parte ahora ha sufrido la persecución franquista y es gente más sensibilizada a la diferencia. Entonces, aunque en principio no eran una comunidad inclusiva, poco a poco se fue abriendo. Son comunidades muy abiertas a escuchar a los demás. Ahora se casan a personas del mismo sexo, no hay ninguna diferencia.

–Estudió matemática.

–Sí, soy profesor de secundaria. También estudié ciencias religiosas. Son mis dos pasiones. Las matemáticas que me gustan mucho y la religión. Voy compaginando ambas cosas, una parte es mi trabajo tradicional y la otra es una vocación. Escribo para mi blog y varias revistas cristinas, mayoritariamente LGTB.

–¿Por qué surgió la idea del libro?

–Llevo varios años escribiendo en revistas. Fue un momento de hacer un repaso. Y dar herramientas que yo no tuve cuando era adolescente para poder vivir su orientación sexual y su fe sin problemas. La Biblia es el elemento principal, entonces tomé artículos que fueran una lectura desde un texto de la Biblia leído desde una experiencia gay.

–Leí un artículo sobre la parábola del hijo prodigo. ¿Cómo sería en ese caso la perspectiva?

–Normalmente es una lectura heteronormativa, homófoba. Diría que somos el hijo pródigo que se marcha y que tenemos que arrepentirnos, esta sería la lectura tradicional. Para mí la lectura principal de esa parábola es la actitud del padre, de salir antes de que el hijo venga, el padre sale a abrazarlo antes de que llegue a la casa. Para nosotros los homosexuales esa actitud de perdón es muy importante. Es difícil. Perdonar a todas esas personas que nos han tratado mal por mucho tiempo y que ahora vienen arrepentidas porque se dan cuenta que se han equivocado.

–Los gays en realidad son expulsados…

–Esa es la realidad. Con una mirada homófoba, tenemos que pedir perdón porque nos hemos ido. Y no, nosotros no nos hemos ido, nos han echado. Y nos han echado nuestros padres, me refiero a nuestro entorno familiar, que es la parte más dura. Entonces nuestra experiencia nada tiene que ver con la del hijo pródigo. Tiene más que ver con la del padre. Buscar ese perdón, ese intento de reconciliación, sobre todo para nosotros, cerrar heridas.

–Una mirada original.

–Hay otras personas con esta mirada. Pero muchas no están basadas en la Biblia. Yo leo teoría queer, feminista… que te enseñan cómo miramos los textos. Por ejemplo, cómo lo vería una mujer. Desde mi experiencia, cómo lo leo; no cómo lo debería leer sino cómo lo leo. Porque normalmente a los cristianos LGTB la Biblia nos la han robado. Es simplemente de unas personas. Y yo creo que la Biblia tiene muchas historias, que todo el mundo, no solo creyentes, no creyentes, gays, lesbianas… es que forma parte de nuestra cultura. Entonces tiene cosas que aportar. Yo creo que todo el mundo puede leerla.

–¿Y por qué solo un Jesús marica puede salvarnos?

–Hay un artículo dentro del libro con ese título, que va más bien dirigido al colectivo LGTB porque incluso de las personas LGTB, las personas afeminadas, las que no cumplen el rol de hombre tal o de mujer tal, son marginadas.

–¿Dentro del mismo colectivo?

–Sí, yo creo que sí. Y al final para buscar aceptación, si me comporto de manera masculina merezco más aceptación. Si soy afeminado, merezco menos aceptación. Ponerse en el lugar de esas personas es muy importante. Era una crítica a esto, que muchas personas, sobre todo las más afeminadas, trans, son las que nos abrieron paso. Era más bien una crítica dentro del colectivo pero se ha convertido todo un problema para los conservadores.

–¿Cómo fue leído el libro en la iglesia y afuera?

–En los entornos conservadores ha tenido una crítica furibunda. Porque leen literalmente y mi propuesta es todo menos literal. Para muchas personas el título es una ofensa. La palabra marica la llevo yo tatuada en mi piel y son muchas esas personas que se ofenden las que la utilizan, aunque digan que es cariñosamente… es tan cariñoso que si se utiliza al lado de Jesús ya no es tan cariñosa. Yo me he ganado el derecho de poder utilizar esta palabra y ponerla al lado de Jesús. Porque la he padecido, muchos la hemos padecido. Entonces, sé que se han ofendido, mi intención no era ofender ya que era dirigida al colectivo LGTB… Pero en general estoy muy contento. El otro día hablaba con una chica trans y me decía “Carlos, es que nunca me había atrevido a leer la Biblia así”. Hay un texto en el que digo que en la cruz muere mi heterosexualidad impostada y resucita quienes somos. Ella dijo: para mí eso tiene sentido pero cuando leí eso, lloré. Porque tiene que ver con lo que yo soy, con mi identidad, cuando nací me decían que era un hombre y ahora soy una mujer. Entonces lo positivo es que la gente pueda leer desde su mirada. Porque nos han robado la Biblia. Es mi invitación.

–¿Y en la escuela como lo recibieron?

–Muy bien. Siempre en una clase tienes a alguien homosexual o chicas lesbianas. Sobre todo es una edad muy complicada porque es cuando se descubre. Ahora en España se ha avanzado mucho pero para que las personas puedan aceptarse a los 18 cuando van la Universidad. Pero en los entornos educativos son muy homófobos. Entonces que estés delante de ellos. Ellos saben que yo soy gay…

–¿Se lo dice?

–Yo hablo normalmente. Cuando voy a hacer un problema de matemáticas, por ejemplo, tomo el libro y les digo para trabajar la comprensión lectora: “lean los problemas, subrayad qué hacen las mujeres en estos problemas y qué hacen los hombres…”

–Siempre son planteos machistas ¿no?

–Sí. Por ejemplo. Entonces se los hago reescribir. Y luego les digo: “ahora rehacerlo para que se inclusivo con tal”… musulmanes, por ejemplo, y ahí también incluyo la diversidad sexual.

–Buen tip para incorporar la perspectiva de género a las matemáticas.

–Y trabajas más cosas. Ayudas a muchos niños que están pasando por circunstancias… y luego a los otros para que entiendan que si alguna vez tienen algún comportamiento machista, homófobo, que sepan que no está bien, que no es correcto.

–¿También trabaja desde el lenguaje?

–A mí una de las cosas que más me ha costado es que escribo dirigiéndome como si mi lector fuera una persona gay. Eso lo aprendí porque cuando iba a la iglesia siempre hablaban en masculino, para hombres. Y las mujeres tienen esta capacidad maravillosa de saber que las están refiriendo. Esto también lo hago con mis alumnos, les hablo en femenino a veces y ellos se enfadan, entonces les digo “bueno pero esto pasa al revés”. Pero el libro es una invitación a que un heterosexual haga el ejercicio que siempre hemos hecho de traducir a nuestra experiencia la suya.

–¿Cómo sería?

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–Por ejemplo cuando hablo de mi experiencia de la adolescencia, que es de una experiencia gay. Pero si solo ves ahí una experiencia gay, no vas a empatizar nunca con la mía. Yo intento que pueda conectar con una experiencia de otra persona que tiene que ver con otra cosa. Porque en realidad muchas exclusiones están relacionadas.

–Hay un sector dentro de las iglesias evangélicas muy conservador que, por ejemplo en Brasil, está en contra de los derechos sexuales y reproductivos y de la diversidad. ¿Cuál es su lectura?

–Está relacionado con algo que ocurre en muchos lugares del mundo, no solo en la relación sino afuera. Es el miedo. Estamos en continuos cambios muy fuertes, la sociedad cambia a marcha forzada. Hay más voces. Entonces, a algunas personas les dan miedo estos cambios y se ponen a la defensiva, quieren formas rígidas, que siempre sea así, que no hay cambios, que no haya dudas. Lamentablemente dentro del movimiento cristiano es muy grande. En nuestro país ha surgido VOX, por ejemplo, y eso no tiene nada que ver con la religión. Mucha gente quiere una cosa segura, quiere un mundo que no es este y están dispuestos a defenderlo a toda costa. Lo que pasa es que desde el punto de vista religioso me sorprende mucho porque el cristianismo de Jesús no tiene que ver con unas normas detalladas. Tiene que ver con seres humanos, con escucharles, con estar cerca de las personas, con entender. Las formas rígidas para mí no son cristianismo, son otras cosas. Viene de afuera, es un movimiento que no es exclusivamente cristiano, viene de otro lado, está ocurriendo en la sociedad.

–Pero estos sectores están aliados con el poder y metidos en el Estado…

–Sí. Otra cosa que me hace pensar que no son movimientos cristianos. Es que el cristianismo propone, no impone. Tú no puedes obligar a las personas a creer, a ser cristiana. Entonces, todos estos movimientos que se alían con los gobiernos y piden… porque una cosa es que pidieron libertades para todos, pero lo que piden es restringir las libertades para que solo existan las que ellos consideran. Esto es lo más alejado del cristianismo. Yo creo que una persona para ser cristiana, católica, judía, atea, tiene que tener posibilidad de escoger, y lo es en cuanto escogen, no cuando le imponen una manera. En España hay mucha alarma con lo de VOX. Pero estos grupos ya existían, antes lo hacían a escondidas ahora a cara descubierta pero ya existían.

–¿Cuál es la relación del colectivo LGTB con las iglesias?

–En España, por ejemplo, cuando se iba a aprobar el matrimonio gay, hicieron una manifestación en Madrid, que estaba organizada por la Iglesia Católica, los evangélicos, ortodoxos… o sea la única actividad ecuménica en el sentido de instituciones religiosas se realizó en mi país en contra del matrimonio homosexual. No por la ayuda de los refugiados, por la gente que muere en el Mediterráneo… en contra del matrimonio homosexual. Alejado completamente del Evangelio.

–¿Usted nunca se alejó por estos motivos?

–No. Yo tengo fe. Otra cosa es que hay veces que me siento más alejado o menos. Aceptar mi homosexualidad fue un enfrentamiento con Dios. Al principio pensaba que me rechazaba… yo quiero tener una relación sincera, no de estructuras y de normas.

–Lo pregunto porque entrevisté varias veces a la religiosa brasileña Ivone Gebara, que fue “castigada” de la Iglesia Católica por expresarse por el aborto, y ella sigue en esa Iglesia que tiene tantas prácticas discriminatorias hacia las mujeres y al colectivo LGTB. Siempre me pareció muy fuerte que siguiera quedándose…

–Yo soy muy crítico. Yo denuncio la homofobia de la iglesia y de la mía también. Yo veo mi fe como cristiano protestante y eso me da sentido, plenitud y muchas cosas positivas. Pero no voy a justificar lo injustificable porque me parece la peor manera de colaborar con tu iglesia y con tu fe. Yo creo que hay que denunciar. Creo que una iglesia no es cristiana hasta que no acepte a todos. Una iglesia que es machista no es cristiana. Una iglesia que es homófoba no es cristiana, al menos completamente.

http://www.pagina12.com.ar/203620-una-iglesia-que-es-machista-no-es-cristiana

James Alison, el sacerdote testigo de la homosexualidad en la Iglesia Católica


CHRISTIAN MARTÍNEZ Advierten que ante los descubrimientos de abusos de menores, se chantajea a obispos amenazándolos con hacer pública su homosexualidadOPINIÓNDomingo, Junio 23, 2019 – 02:23 

Padre James Alison, sacerdote católico inglés. Fotos: Héctor García

Fotos:  HÉCTOR GARCÍA/Texto: CHRISTIAN MARTÍNEZ

Cuando el presbítero inglés James Alison fue llamado por el Vaticano, después de hacer públicas sus preferencias sexuales, fue el obispo Raúl Vera, de Saltillo quien intercedió para evitar que el británico fuera obligado a dejar el sacerdocio.

Alison es autor de una decena de libros entre los cuales destaca “Una Fe Más Allá del Resentimiento”, “Fragmentos Católicos en Clave Gay”, y “Fragmentos Católicos en Voz Gay”.

Él mismo se califica como queer, palabra inglesa para referirse a raro, puto, joto, burlándose de los calificativos utilizados por la sociedad para nombrar a los homosexuales.

Alison ahora se dedica a impartir charlas y misas a la cada vez más creciente comunidad de católicos y no católicos homosexuales en varias partes del mundo. Además, es testigo de la cantidad de homosexuales que existen dentro de las más altas jerarquías del Vaticano.

Durante la entrevista con VANGUARDIA, el padre James habló sobre la relación de los grupos “neoevangelistas” en México, con la ultraderecha de Estados Unidos, grupos que promueven la conversión sexual a través de la oración.

Se opone a la “Conversión Reparadora” que pretende trasformar en “heteros” a los gays por medio de la oración. Dicha conversión, explica, en la actualidad es tendencia entre varios de los grupos neoevangelistas y dentro del ala más conservadora del propio catolicismo.

Con perfecta pronunciación del español, de evidente acento castellano, el sacerdote inglés de 60 años titulado de Teología por la Universidad de Oxford, comenzó su charla.

“Queer, cuando yo nací, era algo más grave. Durante 1940, 1950 significaba algo que da asco, alguien que pertenece a un submundo, algo así como el ‘Baile de los 41 durante el porfiriato’. Ahora, generaciones más jóvenes lo han manejado de manera más suave. Entre nosotros nos llamamos maricas, putos, jotos, pero de manera amigable. Y en una generación más joven, queer ya no era tan grave. Comenzaron a utilizarlos para cualquier cosa que no estuviera dentro de la ortodoxia sexual. Para mí es similar a decir ‘marica’.

“A veces es necesario utilizar palabras fuertes para que la gente se dé cuenta que esta es una seria ruptura de la maldad. Es una manera de aceptar todo eso malo que dicen las personas que soy. Lo soy, pero al final era una mentira. Al final de cuentas, ¿cuántos de ustedes no dependen de un gay para administrar sus conciertos, diseñar su ropa, etcétera? Finalmente, la cantidad de jotería y su creatividad ya es muy grande en toda la sociedad”, expuso el padre James Alison.

“Lo que querían los jóvenes era que les explicara por qué funcionan o no funciona la oración para convertir a un gay en heterosexual; como prevenirse contra las presiones y los chantajes emocionales”, dijo.

“Existe un tal Mauricio [Clark], ese que ha andado por ahí ofreciendo estas cosas. En el mundo ‘anglo’ la terapia de conversión está totalmente desacreditada. Los grandes líderes que lo promovían han tenido la honestidad de pedir disculpas y decir que no funcionó.

 ¿Por qué hay todavía estas dos posturas dentro de la Iglesia Católica? Por una parte sigue habiendo “Mauricios” Clark y, por otra, personajes como tú que son sacerdotes abiertamente homosexuales. Hay que decir que las terapias de conversión principalmente son defendidas por algunas iglesias evangélicas [neoevangélicas]. Claro que hay excepciones en el catolicismo, pero la principal industria promotora nació en las iglesias evangélicas.

A estas alturas del campeonato no es veraz. Ya sabemos demasiado del estado no patológico de la orientación sexual, sea gay o sea hetero. No se convierte un hetero en gay ni un gay de hetero.

La homosexualidad se debe a una variante no patológica. Desde el propio estudio tradicional [religioso] se puede deducir que “sí esto es lo creado”, el propio desarrollo moral y espiritual, el “florecimiento”, debe de ser a partir de ahí. No a pesar de ahí. No se trata de un defecto.

 ¿Cuál es tu lectura sobre los grupos neoevangélicos que tienen una gran disciplina y son los principales opositores da la homosexualidad? Son una realidad del mundo actual. Regularmente estos grupos son utilizados por los políticos para otras finalidades de tipo “derecha”. Esto es parte de la derecha cristiana estadounidense. Son sus filiales fuera de frontera que consiguen fundar una religiosidad muy moralista, junto con un neoliberalismo totalmente cruel; todo depende de la salvación individual; ellos consideran la Biblia como si fuera un libro de moral personal, cuando no lo es.

Creo que es eso: permite que siempre haya algo en contra y si tiene algo en contra eso les da identidad. Una vez que un grupo religioso no tenga un enemigo visible es mucho más difícil que se mantenga en unidad energética. Los gays somos enemigos fáciles. Demasiado fáciles porque siempre habrá.

 ¿Cómo te fue con el Vaticano cuando hiciste pública tu preferencia? Me dieron bronca. El Vaticano no fue en primer lugar. Nunca he tenido problema por lo que he escrito. Y siempre he enseñado dentro de esta materia. Siempre explicó mi desacuerdo a partir de la fe católica y no por cosas exteriores. Tal vez digan: “Él está en desacuerdo pero al menos tiene un pensamiento orgánico”.

Muchos sacerdotes hablando en “off”, han mostrado estar de acuerdo con este tipo de decisiones. Por temor no lo harán público. A diferencia de nuestro obispo Raúl Vera que es de los pocos que se atreve a decir lo que muchos saben muy bien.

Me dieron hace tiempo una bronca nada más por el hecho de ser abiertamente gay. Eso les incomodo. Prefieren que nadie hable y diga estas cosas. Muchas veces son los más conservadores los que más patalean contra los gays, y estos resultan ser gays de doble vida.

En el nuevo libro de Frédéric Martel, “Sodoma”, es archiconocido. Toda la evidencia está ahí: entre más estridente se es contra los gays, se es más gay.

Hicieron un proceso para sacarme del sacerdocio. Gracias a la injerencia de Raúl Vera, entre otros, el Santo Padre decidió no prestar atención a esto. Por eso me siento con mucha confianza para hacer las cosas que hago.

¿Hay más casos? Son pocos. Si viven con pareja es doblemente difícil. En cada país hay algunos. Los que ya ganaron la libertad que yo tengo, son muy pocos. Tomando el riesgo de perderlo todo, terminé con la validación del Santo Padre. Ojalá muchos estuvieran en mi situación. Es mejor para nuestros fieles. Los fieles no son bobos y saben detectar quien es gay o no lo es. Y típicamente no les importa. Lo que les importa es la trasparencia.

 ¿Cuándo se dará el salto grande para qué esto ya sea normal en las iglesias?

“Sí me hubieras dicho hace 15 años que estaríamos [aquí] no te hubiera creído. No mames (risas). No manches como dicen acá. El Santo Padre dice que está dispuesto a que el celibato sea opcional. Si no ha sucedido es porque es reticencia de los obispos, no de Roma”.

 La terapia de conversión está totalmente desacreditada, sus promotores se han disculpado porque no funciona”JAMES ALISON

VIVEN JERARCAS CATÓLICOS DOBLE VIDA GAY

Los grupos neoevangélicos, con gran disciplina, son fuertes opositores de la homosexualidad y una realidad del mundo actual, asevera el padre James Alison, presbítero inglés abiertamente homosexual.

En entrevista con VANGUARDIA, dijo que regularmente tales grupos son utilizados por políticos de la derecha cristiana estadounidense, tratando de fundar una religiosidad muy moralista, junto con un neoliberalismo cruel, donde todo depende de la salvación individual, pues ellos consideran la Biblia como un libro de moral personal, cuando no lo es.

¿Siendo abiertamente homosexual das por hecho que no eres célibe? No precisamente. Hay gente que es gay y sigue siendo célibe.

 ¿Tú eres célibe? No, no, no. Lo fui hace mucho tiempo. Cuando estaba más formalmente adentro de una congregación religiosa. Pero ahora me quitaron el compromiso público. Ahora no tengo ningún motivo para serlo y para no hacerlo.

 ¿Tienes pareja? No tengo pareja. Tengo un hijo adoptivo que no es una pareja disfrazada. No diría no a la posibilidad de tener una pareja. Debo decir que en esta materia he sido muy incompetente (risas). Se debe más a eso que a cualquier compromiso religioso.

Tengo un fuerte compromiso con mi hijo y suficiente compromiso emocional es cuidar de mi hijo. Él tiene 33 años y lleva 10 años conmigo. Vive en España (muestra una fotografía de un hombre joven con un perro): Él es Felipe y él es Nicolás, el nieto.

¿Será qué estamos más en contacto con la Iglesia Católica, o será que en otras religiones también suceden abusos sexuales contra menores? Por mantener archivos es mucho más fácil hablando del catolicismo. Al contrario de tener un montón de iglesias chicas en donde es más difícil obtener la información. No hay el equivalente de la curia diocesana que tiene que mantener archivos de siglos.

En sociología es mucha más fácil encontrar información en una institución con muchos documentos. Por ejemplo, en los Boy Scouts está creciendo los casos, en la Iglesia Bautista del Sur, también.

Es más, en el caso de Pensilvania, la información abarca del año 1940 hasta el 2015, de los cuales hubo únicamente dos casos durante el 2012 y 2015. los otros 298 casos los encontraron en años en donde no se buscaban estas cosas.

Precisamente, en Pensilvania ocurrió un caso en donde hubo un gran escándalo entre entrenadores de educación física y jóvenes. Uno se pone a pensar seriamente que entre todas las instituciones deportivas de Pensilvania entre 1940 y 2015 habría tan sólo 300 casos: ni de cerca. En donde hay entrenadores y entrenadoras de muchachos lindos hay abuso sexual.

En Afganistán sigue siendo muy normal. Es algo que el talibán trató de abolir. Las tropas americanas, cuando llegaban a Afganistán a hacer campamento, llegaba un camión lleno de muchachos de 14, 15 y 16 años todos pintados como mujeres. Porque para ellos, hombre de guerra, necesitaban calientacamas. Era simplemente normal entre los guerreros afganistanes porque nadie tenía acceso a las mujeres. Y sí un hombre casado con hijos decidiera tener a un muchacho para entablar relaciones, era la cosa más normal. Y el muchacho estaba gustoso sabiendo que esto duraría hasta que le comenzara a salir la barba.

 Pero lo alarmantes es que, a diferencia de estas dos instituciones y las demás, es que la Iglesia Católica tiene una postura moral, ¿no es así? Claro. No pretendo defender a la Iglesia. Pero en términos sociológicos es así, sin entrar en la cuestión moral. Por ejemplo, más gente fue quemada como bruja en la Selva Negra de Alemania entre 1610 y 1640 (30 años) que durante toda la Inquisición de España en todos los pueblos a los que llegó entre 1442 y 1807 (tres siglos y medio). La diferencia es que en Alemania era linchamiento y en la Inquisición era una burocracia, lo que generó archivos. Quien mantiene archivos es más fácil estudiar su moral. Claro que espero que la culpabilidad de la Iglesia, que es grande, haya servido para entender esto mejor.

Lo que ha sido mucho más grave dentro de la Iglesia es el encubrimiento de los casos. Dentro de la Iglesia, los casos son terribles. En lugar de pararlos en seco los han enviado a otras parroquias.

El encubrimiento también se debe a la doble vida gay de los altos mandos del clero. Por eso son chantajeables. Por eso, cuando alguien es descubierto abusando de menores, puede chantajear a los obispos diciendo que harán pública su homosexualidad.

Marcial Maciel y sus abusos en México; López Trujillo y su relación con Pablo Escobar, y con la actual mano derecha del Papa Francisco, acusado de violación, pudieron sobornar a tantos gracias al chantaje.

¿Habrá un país que tú conozcas en donde el número de sacerdotes “enclosetados” sea mayor? Diría que es al revés. Viví en Bolivia y es en donde muchos sacerdotes son heteros. Porque la mayoría vivían en concubinato y lo han vivido así desde hace tiempo para el clero diocesano rural. En las ciudades, los chicos gays entran a las congregaciones religiosas. Algo parecido, así me lo han dicho, en las zonas rurales de México. Hay muy escasa disciplina del celibato. México se encuentra como los demás.

Siempre son en puestos altos. Entre más alto sea el puesto, más se filtran los sacerdotes que tienen mujer. La mujer es más visible. Los homosexuales saben disfrazar. Es más difícil de escándalo.

 ¿Qué les dirías a los católicos o religiosos que van a leer esto y se van a ofender?

Los que más se ofenden regularmente son los que están a favor de la familia tradicional. Yo estoy a favor de la familia tradicional. Habrá muchos hijos escondidos en familias tradicionales que son gays. Y si estos son cristianos de verdad, abrirán las puertas para descubrir lo que son sus hijos y se regocijaron a partir de lo que sus hijos son. Lo triste de la familia tradicional es que ellos piensan que no tienen hijos gays (risas) y Dios esparce hijos gays por todo el mundo.

Lo que ha sido mucho más grave dentro de la Iglesia es el encubrimiento de los casos. Dentro de la Iglesia, los casos son terribles, en lugar de pararlos en seco los han enviado a otras parroquias. El encubrimiento también se debe a la doble vida gay de los altos mandos del clero […]. Por eso, cuando alguien es descubierto abusando de menores, puede chantajear a los obispos diciendo que harán pública su homosexualidad”.

http://www.vanguardia.com.mx/articulo/sacerdote-testigo-homosexualidad-iglesia-catolica

La escuela ya no será reconocida como católica después de negarse a despedir a un maestro gay


El reverendo dice que la apelación de la escuela irá al Vaticano ‘si es necesario’ para anular la decisión
El arzobispo Charles Thompson ha dicho a Brebeuf Jesuit Preparatory School que 'ya no puede usar el nombre católico' como una institución
El arzobispo Charles Thompson le dijo a Brebeuf Jesuit Preparatory School que ‘ya no puede usar el nombre católico’ como una institución (AP)

Una escuela que se negó a despedir a un maestro gay según lo ordenó la Arquidiócesis de Indianápolis dice que los funcionarios de la iglesia le han dicho que ya no será reconocido como católico . Pero los líderes escolares se comprometieron a mantener la identificación religiosa de la institución.

La arquidiócesis anunció en una declaración que ya no reconocería a Brebeuf Jesuit Preparatory School, una escuela operada de forma independiente, porque no insistía en que todos los empleados “apoyen todas las enseñanzas de la Iglesia Católica”, informó la Agencia de Noticias Católica. La iglesia está en contra de la actividad homosexual.

Una declaración del reverendo Brian G Paulson, que encabeza la provincia de los jesuitas del medio oeste, dijo que la arquidiócesis le dijo a la Escuela Preparatoria Jesuita de Brebeuf hace dos años que no renovara el contrato de un maestro cuyo “estado civil no se ajusta a la doctrina de la iglesia”.   TOP ARTÍCULOS1/5LEE MASTrump dice ‘hagamos grande a Irán’ mientras abofeteaNuevas sanciones sobre Teherán.

También dijo que la decisión, que se formalizará en un decreto de la iglesia, se apelará a través de un proceso eclesial y que irá tan alto como el Vaticano “si es necesario”.

Los líderes de Brebeuf Jesuitas publicaron una carta abierta a su comunidad en el sitio web de la escuela de Indianápolis en el que decían que la arquidiócesis se había insertado directamente en un asunto de gobierno escolar de una manera “sin precedentes” y que no haría lo que el arzobispo Charles Thompson había exigido.

Hollywood, california

La carta decía en parte: “Específicamente, el jesuita Brebeuf ha rechazado respetuosamente la insistencia y directiva de la Arquidiócesis de despedir a un maestro altamente capaz y calificado debido a que el maestro es un cónyuge dentro de un matrimonio homosexual reconocido cívicamente “.

El Sr. Paulson dijo que el maestro no identificado era “un empleado valioso” que no enseña religión. Escribió que el jesuita Brebeuf se dio cuenta a través de las redes sociales “que uno de sus maestros contrajo matrimonio civil con una persona del mismo sexo”.

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Según la Associated Press, una escuela operada por la arquidiócesis, Indianapolis Roncalli High School, ha despedido o suspendido a dos consejeros en el último año porque están en matrimonios del mismo sexo.

Los líderes de Brebeuf Jesuitas que firmaron la carta abierta son el Reverendo William Verbryke, el presidente de la escuela; W Patrick Bruen, presidente del Consejo de Administración de la escuela; y Daniel M Lechleiter, presidente electo del consejo de administración. Prometieron en la carta que la misión de la escuela no cambiaría como resultado de este conflicto con la archidiócesis.

“Entendemos que esta noticia probablemente generará una gran cantidad de emociones, preguntas e incluso confusión en los próximos días. Tenga la seguridad de que la decisión de la Arquidiócesis no cambiará la misión ni las operaciones del jesuita Brebeuf”.

El viernes, el nombre de la escuela no estaba en la lista de escuelas católicas de la arquidiócesis en su región.

La iglesia dice que hay 68 escuelas católicas, 57 escuelas primarias y 11 escuelas secundarias, en la Arquidiócesis de Indianápolis, según su sitio web. En conjunto, inscribieron a unos 23,200 estudiantes durante el año escolar 2018-2019.

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La mayoría de esas escuelas son operadas por una división escolar dentro de la arquidiócesis, que está dirigida por la Superintendente Gina Kuntz Fleming, quien no respondió las llamadas telefónicas sobre el jesuita Brebeuf. Si bien Brebeuf Jesuit es una escuela católica dentro de la arquidiócesis, funciona de manera independiente. La escuela tiene cerca de 800 estudiantes en los grados nueve a doce.

La carta de los líderes escolares decía que, si bien la arquidiócesis “puede elegir no asistir más o participar en las Misas y funciones formales de la escuela, el Jesuita Brebeuf es, y siempre será, una escuela jesuita católica”.

También dijo que los líderes de la iglesia les aseguraron que “los sacerdotes jesuitas pueden continuar sirviendo en Brebeuf Jesuitas y conservarán su capacidad para celebrar los sacramentos de la Iglesia Católica”.

El Washington Post

http://www.independent.co.uk

El arzobispo de Indianápolis revoca la identidad católica de colegio jesuita


Juanjo Romero, el 21.06.19 a las 4:36 PM

El asunto tiene más enjundia de la que ya de por sí parece tener. Las consecuencias son importantes.

La Arquidiócesis de Indianápolis anunció el jueves que una escuela secundaria jesuita local ya no será reconocida como una escuela católica, debido a un desacuerdo sobre el empleo de una maestra que contrajo «matrimonio» entre personas del mismo sexo. El comunicado es demoledor:

«Todos los que ministran en instituciones educativas católicas llevan a cabo un ministerio importante para comunicar la plenitud de la enseñanza católica a los estudiantes, tanto por medio de la palabra como por la acción, dentro y fuera del aula.

En la Arquidiócesis de Indianápolis, todas las escuelas católicas diocesanas y escuelas católicas privadas han recibido instrucciones para establecer claramente en los contratos y descripciones de funciones ministeriales que todos los ministros deben transmitir y apoyar todas las enseñanzas de la Iglesia Católica».

Además añade que los maestros se consideran como ‘ministros’ porque

«es su deber y privilegio asegurar que los estudiantes reciban instrucción sobre la doctrina y la práctica católica. Para dar testimonio efectivo de Cristo, ya sea que enseñen religión o no, todos los ministros en sus vidas profesionales y privadas deben transmitir y apoyar la enseñanza de la Iglesia Católica».

Y después sigue relatando los hechos:

«Lamentablemente, la Escuela Preparatoria Jesuita de Brebeuf ha optado libremente por no celebrar acuerdos que protejan el importante ministerio de comunicar la plenitud de la enseñanza católica a los estudiantes. Por lo tanto, la Arquidiócesis de Indianápolis ya no reconocerá a Brebeuf Jesuit Preparatory School como una institución católica»

Directo. Punto. Finito. No es un colegio católico, por mucho que el cole siga afirmando que «nuestra identidad como institución jesuita católica permanece sin cambios»

Lógicamente, no es un pronto del obispo Thompson. El tema viene de atrás. En 2017, con publicidad en las redes, el colegio daba a conocer que una maestra se había «casado» con una persona del mismo sexo, como la misma institución reconoce. El obispado solicitó que «la escuela Brebeuf de los Jesuitas no renueve el contrato de esta maestra porque el estado civil de este maestra no se ajusta a la doctrina de la Iglesia». Conviene señalar que el arzobispado pide que no se renueve, no que se “eche”, como han sugerido los jesuitas a la CNN, que está esparciendo la mentira.

Los jesuitas han dicho que no, que no piensan hacer caso:

«Después de una consideración prolongada y orante, determinamos que seguir la directiva de la Arquidiócesis no solo violaría nuestra conciencia informada sobre este asunto en particular, sino que también sentaría un precedente relativo a la interferencia futura en las operaciones de la escuela y otros asuntos de gobierno que Brebeuf. La dirección jesuita ha tenido históricamente el único derecho y  privilegio de dirigirse y decidir»

Y, lamento alargarme, porque la explicación es importante, declaran que:

«respetan la primacía de una conciencia informada de los miembros de su comunidad al tomar decisiones morales.

Reconocemos que a veces algunas personas que están asociadas con nuestra misión toman decisiones morales personales en desacuerdo con la doctrina de la Iglesia; hacemos todo lo posible para ayudarlos a crecer en santidad, siendo todos nosotros amados pecadores que deseamos seguir a Jesús».

Y termina el portavoz diciendo que

«Reconozco esta solicitud del arzobispo Charles Thompson para que sea su juicio prudencial en la aplicación del derecho canónico, reconociendo su responsabilidad en la supervisión de la fe y la moral, así como la educación católica en su archidiócesis»

Pero que «no estoy de acuerdo con la necesidad y prudencia de esta decisión», y expone la argumentación canónica. Dicen que recurrirán al arzobispo y a Roma para defender «su» derecho y que «la intromisión directa de la Arquidiócesis de Indianápolis en un asunto laboral de una escuela gobernada por una orden religiosa no tiene precedentes».

La dirección de la escuela agregó que no renovar el contrato de la maestra lesbiana causaría «daño» a «nuestros maestros y personal altamente capacitados y calificados. Nuestra intención ha sido hacer lo correcto por las personas que empleamos, preservando nuestra autoridad como una escuela católica jesuita independiente». Los jesuitas sostienen que los asuntos administrativos internos de su escuela deben ser hechos por su propia dirección, en lugar de la Iglesia local.

Hasta aquí los hechos.

Se presenta un apasionante conflicto canónico, no hay más que recordar que el canon 803 dice:

§ 1. Se entiende por escuela católica aquella que dirige la autoridad eclesiástica competente o una persona jurídica eclesiástica pública, o que la autoridad eclesiástica reconoce como tal mediante documento escrito.

§ 2. La enseñanza y educación en una escuela católica debe fundarse en los principios de la doctrina católica; y han de destacar los profesores por su recta doctrina e integridad de vida.

§ 3. Ninguna escuela, aunque en realidad sea católica, puede adoptar el nombre de «escuela católica» sin el consentimiento de la autoridad eclesiástica competente.

Para empezar, una acción de Gracias. Y animo especialmente a que la hagan aquellos que suelen decir «todos los obispos», o «ningún obispo». No es cierto, no son muchos, de acuerdo, pero buenos obispos haberlos, haylos. Todavía hay pastores que saben que con el cuidado de la grey a ellos encomendada se juegan el alma.

Porque en esta diócesis no es la primera vez. En agosto de 2018, Shelley Fitzgerald, consejera de orientación en Roncalli High School en Indianápolis, fue puesta en licencia administrativa remunerada (qué delicado suena, ¿verdad?) como empleada de una escuela diocesana. Fitzgerald había intentado contraer un matrimonio entre personas del mismo sexo en 2014.

En ese momento, el arzobispo Thompson escribió que

«las escuelas católicas de la diócesis son ministerios de la Iglesia. Los administradores escolares, los maestros y los orientadores son ministros de la fe que son llamados a compartir la misión de la Iglesia. Nadie tiene derecho a un puesto ministerial, pero una vez que están llamados a desempeñar una función ministerial, deben liderar con su palabra y su ejemplo. Como ministros, deben transmitir y apoyar las enseñanzas de la Iglesia Católica. Estas expectativas se explican claramente en las descripciones y los contratos de los ministerios escolares, para que todos comprendan sus obligaciones […] Cuando una persona no cumple con sus obligaciones como ministro de la fe dentro de una escuela, la Iglesia y los líderes escolares abordan la situación trabajando con la persona para encontrar un camino de acompañamiento que conduzca a una resolución de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia».

De prosperar la revocación de «colegio católico» en sucesivas instancias se abre un panorama ilusionante de regeneración. No de la Compañía de Jesús, es suficiente con leer su argumentación para desistir. Se abre la posibilidad de sanear grandes parcelas gangrenadas de la educación católica.

En la actualidad hay muchos obispos que han actuado como Mons. Thompson, pero su capacidad de actuación se ha visto limitada porque los colegios «católicos» son de órdenes religiosas, no diocesanos. Si como temen los propios jesuitas, se sienta con esto un precedente, las consecuencias pueden ser maravillosas, bien porque habrá obispos que actúen de oficio, bien porque habrá padres «que les animarán».

En cualquier caso, gracias, Mons. Thompson. Estoy convencido que su ejemplo va a mover a hermanos suyos en el episcopado y que sólo necesitaban un empujoncito. Y eso aunque el caso acabe, previsible y desgraciadamente, como el de la PUCP.


Texto del decreto

http://www.infocatolica.com

“La homofobia no está en la Biblia, sino en sus intérpretes”. Entrevista con el teólogo Renato Lings.




El Dr. Renato Lings es traductor e interprete; doctor en Teología y escritor. Ha trabajado entre otras cosas como intérprete en el Parlamento Europeo, como profesor en la Universidad Bíblica Latinoamericana o investigador en la Queen’s Foundation for Ecumenical Theological Education. En 2011 publicó: “Biblia y homosexualidad; ¿se equivocaron los traductores?”. Hace unos días le propuse una entrevista para el blog Homoprotestantes a la que accedió amablemente. Le agradezco que comparta su experiencia, reflexiones y conocimientos con nosotr@s.

Empecemos por el principio. Naciste en Dinamarca dentro de una familia evangélica muy activa dentro de la Iglesia, de hecho tu padre era maestro y encargado parroquial. ¿Cómo fue para ti descubrir tu homosexualidad en ese contexto? ¿Y para tu familia?
Descubrir mi homosexualidad fue una experiencia muy extraña. A partir de los once años aproximadamente me fui dando cuenta que algunos varones me atraían poderosamente. Al mismo tiempo no me atrevía a mostrarles ningún afecto especial. Crecía en un ambiente rural cerrado y represivo en el que era peligroso “pasarse” y reinaba la conformidad en todo. La homosexualidad era un tema tabú y, como medida de autoprotección, yo guardaba instintivamente mi secreto. Durante toda mi adolescencia, nadie se enteró de mi vida sentimental.

¿Cómo era el Dios que tenías dentro del armario? ¿Cambió en algo cuando finalmente pudiste salir de allí?
Era un Dios contradictorio. Por un lado me enseñaron en la escuela dominical la importancia de Juan 3,16, versículo que dice: “Tanto amó Dios al mundo que dio a su hijo unigénito para que todo el que crea en él no perezca sino que tenga vida eterna.” Es una afirmación hermosísima que me ha permitido conservar mi fe cristiana hasta la fecha. Al mismo tiempo, sin embargo, el Dios que reinaba en mi ambiente familiar tenía bastante de dictador porque muchas cosas nos estaban prohibidas. Por ejemplo, a mí y a mis hermanas y hermanos no nos permitían aprender a bailar y no podíamos leer libros y revistas con contenido erótico. A los 18 años intenté salir del armario acudiendo al médico de cabecera pero él me remitió a un psiquiatra bastante retrógrado que me aconsejó esperar algunos años más. Fue una etapa dura y depresiva, de una gran soledad. Sólo conseguí liberarme del armario cuando cumplía 24 años. Fue una auténtica experiencia liberadora. Empecé a entender a Dios de otra manera, aceptándolo como Creador de todo el universo y, por tanto, de la sexualidad humana.
Tus primeros estudios a mediados de los años sesenta fueron “Literatura y Cristianismo” “Filosofía, griego y hebreo”… interpreto que tenías interés por conocer más profundamente la Biblia. En aquel momento, ¿Qué significaba para ti la Biblia? ¿Era una fuente de liberación o de condena?
Durante mi adolescencia llegó a aburrirme la Biblia hasta el punto de saciedad debido a la manera autoritaria en que nos la imponían. Para una persona joven como yo era prácticamente un documento fosilizado. Además, no me permitían cuestionar nada. Cuando tenía 21 años escuché una charla en que un teólogo analizaba el pecado de Sodoma y Gomorra. Terminó su reflexión afirmando que este relato bíblico condenaba “la homosexualidad”. Eso me asustó y aquel día la Biblia empezó a preocuparme de verdad. A partir de aquella experiencia me he esforzado por entender la naturaleza de la supuesta condena bíblica y desde entonces busco el lado liberador de las escrituras.

Si nos centramos ahora en los textos bíblicos que tradicionalmente son utilizados por los cristianos conservadores para condenar a las personas homosexuales, me pareció interesante la propuesta de tu artículo “Los –yaceres- de una mujer”[1]en la que afirmabas que Levítico 18,22 se puede traducir como. “No cometerás actos de incesto con varones”. Nos puedes explicar brevemente, y para que podamos entenderlo, las razones de esta traducción y sus implicaciones.
Es muy interesante el versículo 18,22 del Levítico. El lenguaje hebreo del texto original es opaco, muy difícil de entender. Por eso vienen acumulándose, desde tiempos antiguos, diferentes interpretaciones. Actualmente mis investigaciones bíblicas me permiten catalogar 14 lecturas distintas de Lev 18,22. ¿Cuál es la correcta? La respuesta es sencilla: “No sabemos”. La lectura menos probable es la que pretende presentar el versículo como una condena de “la homosexualidad”. Hace años que esta lectura está de moda porque a los traductores les facilita grandemente su trabajo. No obstante, es un anacronismo atribuir al redactor del texto hebreo actitudes “homófobas”. Este versículo no aporta ningún dato de interés para la gente LGTB de nuestros días. Si nos valemos de criterios literarios y lingüísticos a la hora de analizarlo, la clave interpretativa aparecerá por otro lado. Hasta tiempos muy recientes los estudiosos han hecho caso omiso del tema del incesto. No obstante, una amplia parte del capítulo 18 habla justamente de ese problema. Por tanto, recomiendo que tengamos en cuenta el tema del incesto a la hora de reflexionar sobre Lev 18,22.
En otro de tus artículos, “Sodoma, escenario de un choque cultural”[2] afirmas que dramas como el de Sodoma pueden convertirse en instrumentos de liberación para las personas LGTB. ¿Puedes ponernos un ejemplo? ¿Cómo podemos acercarnos a esta historia bíblica desde nuestra realidad lgtb y sentirnos liberados?
De acuerdo, es muy buena la pregunta porque a primera vista mi propuesta tal vez pueda parecer contradictoria. Si nos atenemos estrictamente a la tradición cristiana, el drama de Sodoma y Gomorra es opresor y violento. Ahí está el origen de toda nuestra vía crucis. Ahora bien, hay otra manera muy distinta de acercarnos al relato bíblico. Si deseamos respetar el testimonio que nos presenta la Biblia hebrea, ahí tenemos a los profetas Isaías, Ezequiel, Jeremías, y otros. Históricamente son los primeros intérpretes del drama de Sodoma. Según esta corriente interpretativa, el pecado de la ciudad no tiene nada que ver con supuestos delitos sexuales. Todas las voces proféticas utilizan el nombre de Sodoma como metáfora para criticar sin pelos en la lengua a los gobernantes y políticos de su época, tildándoles de idólatras, egoístas, arrogantes, opresores y violentos. Por ejemplo, léete el capítulo 1 de Isaías, fijándote en los versículos 10-17. También vale la pena estudiar Ezequiel capítulo 16, versículos 46-51. Si aprendemos a escuchar a los profetas para que nos enseñen a interpretar bíblicamente el drama de Sodoma, el proceso nos ayudará a liberarnos a nosotros mismos, a denunciar la injusticia y a ser solidarios con los desfavorecidos que malviven en nuestro entorno.
Y si vamos al Nuevo Testamento y a las cartas Paulinas, por ejemplo en textos como Rm 1:26-27 o 1 Cor 6:9-10, podríamos interpretar que el Apóstol se posiciona en contra de las relaciones sexuales entre dos hombres. ¿Crees que es así? ¿Cómo deberíamos acercarnos las cristianas y cristianos de hoy a esos textos?
Bueno, son textos muy curiosos y cada uno tiene sus complejidades. Te sugiero que vayamos por partes. Si nos acercamos primero a 1 Cor 6:9-10, te diré que muchos traductores se equivocan a la hora de interpretar dos vocablos griegos como son malakoi y arsenokoitai. Por su parte, malakoi significa “blandos”, “blandengues” o “débiles”, mientras que no se sabe prácticamente nada de arsenokoitai. Literalmente vendría a significar “varones-cama” o “varones que se acuestan”. Posiblemente la palabra tenga que ver con los burdeles y con el tráfico ilegal de prostitutas y de prostitutos jóvenes, negocio muy lucrativo en el imperio romano. Insisto, sabemos muy poco de este vocablo. Es importante darse cuenta que no aparece en la literatura erótica redactada en griego. Por esta razón no podemos interpretarlo como referencia a varones homosexuales. Debemos rechazar enérgicamente las traducciones equivocadas, de las que hay, lamentablemente, unas cuantas.
En cuanto a Rom 1:26-27 la situación es distinta. Según la tradición cristiana, Pablo critica allí a las personas homosexuales. Sin embargo, si sometemos estos versículos a un cuidadoso análisis literario, veremos que todos los verbos principales aparecen en tiempo pasado indicando que el apóstol se refiere a sucesos históricos conocidos. Algunos traductores de nuestra época se han atrevido a modificar los verbos convirtiéndolos en tiempo presente, tal vez para herir a la gente LGTB de hoy, pero se equivocan gravemente. El apóstol cita hechos ocurridos en el pasado remoto. Con respecto al versículo 26, se refiere probablemente a un grupo de mujeres que se prestó, en un momento determinado, para dedicarse a actividades sexuales “antinaturales” con varones. En tiempos antiguos, lo de “antinatural” quiere decir que sucede al margen del coito vaginal. Puede tratarse del sexo oral o anal. Los varones descritos en el versículo 27 parecen haber participado activamente en orgías, tal vez dedicadas a la Cibeles, diosa originaria de Asia Menor. En todo caso, el discurso de Pablo en este pasaje se inspira grandemente en el Libro de la Sabiduría que contiene una larga serie de denuncias de las prácticas idolátricas y de los excesos que acarrean. Ante todo, las críticas de Pablo se centran en la idolatría. En ningún momento le interesa condenar a dos personas que viven en pareja. La gente a que se refiere el apóstol en este pasaje no es cristiana sino pagana. Es absurdo aplicar esta polémica puntual, que surge en un debate ocurrido hace dos mil años, a las personas LGTB cristianas de nuestro tiempo que vivimos en una realidad muy distinta.
Para entender mejor a Pablo en la Carta a los Romanos, hay que leer la carta entera hasta llegar al capítulo 16. Demasiados lectores se limitan a estudiar algunos versículos del capítulo 1, ignorando que el texto continúa y que sirve para criticar a una persona determinada que vive en Roma. Esa persona aparece en el capítulo 2. En tiempos del apóstol no existía la división en capítulos que conocemos nosotros. Las denuncias expresadas en el capítulo 1 desembocan en el capítulo siguiente donde Pablo castiga verbalmente al “instructor” de origen judío que siembra la confusión en la comunidad cristiana recién constituida. Hacia el final de la carta (16:17) Pablo previene a sus lectores contra quienes predican doctrinas que le son ajenas: “Os ruego, hermanos, que os guardéis de los que suscitan divisiones y escándalos contra la doctrina que habéis aprendido”.
Para estudiar este contexto, recomiendo las obras de los teólogos James Alison y Douglas Campbell. Este último intuye que la diatriba expresada en el capítulo 1 de la carta pertenece realmente al instructor judío y que Pablo la cita para después rechazarla enérgicamente. O sea, las opiniones vertidas en los versículos 1,26-27 no las comparte el apóstol sino todo lo contrario. Leída así, la carta comienza a tener una coherencia profunda, permitiéndonos apreciar mejor cuál es la misión principal del Apóstol de los Gentiles. Como él mismo dice en Rom 1:1 y 1:3, su cometido es anunciar y compartir el evangelio de Cristo Jesús.
Si analizamos hoy el camino andado durante varias décadas por muchos cristianos y cristianas lgtb intentando aclarar o reinterpretar los textos bíblicos que los conservadores utilizan para condenarlos… ¿No te parece que intentar siempre justificarnos sólo muestra que no nos hemos liberado realmente de la homofobia? ¿Qué todavía les estamos intentando pedir que nos acepten en sus iglesias y en su mundo? ¿No te parece que esa dinámica siempre sitúa a las personas LGTB como las que tienen que justificarse y a las heterosexuales las que tienen que ser convencidas para dar su visto bueno?
Es muy importante esa pregunta. Reconozco de plano que yo mismo caigo a veces en la postura defensiva viéndome obligado a justificar mi compromiso cristiano y mi derecho de pertenecer a una iglesia determinada. Hace tantos años que nos tienen acostumbrados a esta rutina que nos cuesta una barbaridad salir de ella, por muy incómoda y desagradable que sea. Yo he dedicado los últimos diez años de mi vida a reinterpretar los textos bíblicos explicándolos como mensajes que no condenan a las personas LGTB. Ya estoy seguro, completamente convencido, de que la Biblia no es enemiga sino una gran amiga nuestra. Pero todos necesitamos educarnos y estudiar mucho, tanto heterosexuales como las y los que nos definimos de otro modo. Llevamos encima una larga tradición eclesiástica que nos ha amargado la vida. Seamos claros: el problema está en la tradición y no en las escrituras. Volviendo a tu pregunta inicial, me parece que ya es hora que nos acostumbremos a interrogar y cuestionar a los que quieren condenarnos para conocer el motivo de tales actitudes. Ellos piensan tener a su lado la Biblia y la realidad es muy otra. Y, desde luego, insisto y repito que nos urge aprender a analizar las traducciones de la Biblia que usamos habitualmente para poder exponer y denunciar los fallos y errores que cometen los traductores con escalofriante frecuencia. A nosotros nos toca demostrarle al mundo lo que significa amar los escritos bíblicos.
Supongo que hay muchos textos bíblicos en los que has reconocido a un Dios que te habla como cristiano y gay. Textos que te han liberado, dado fuerzas, te han consolado o dado esperanza… pero sin tener que dejar tu orientación sexual fuera. ¿Podrías compartir brevemente uno de ellos?
Un texto bíblico que me ha inspirado grandemente es el libro de Rut. Se trata de una perla literaria y teológica. El narrador demuestra cómo una joven mujer pobre, viuda y extranjera (Rut) es aceptada por toda la comunidad de Belén, y bendecida por el Dios de Israel, gracias a su amor incondicional por una mujer israelita (Noemí). Cuando Rut ha dado a luz a Obed, su primogénito, todas las vecinas llevan al bebé al regazo de Noemí diciendo: “A Noemí le ha nacido un hijo”. De esta manera celebran públicamente el vínculo afectivo que existe entre ambas mujeres.
La experiencia nos confirma que la homofobia no puede tener nada que ver con el evangelio de Jesús, ni con el amor de Dios. ¿Puedes compartir también un texto bíblico que muestre la incompatibilidad del seguimiento de Jesús y la homofobia?
La homofobia es excluyente. Las personas que Jesús critica más a menudo son aquellas que excluyen y desprecian al prójimo. Jesús no tiene nada de homófobo. En Mateo 19:12 habla de los “eunucos”, término que abarca a personas que nacen asexuales o sin ganas de casarse heterosexualmente, por el motivo que sea. Es posible que esté incluida la gente LGTB. De todas maneras el texto pone en evidencia que Jesús se refiere a estos grupos con respeto. Recordemos también al centurión romano (Lucas 7 y Mateo 8). El diálogo que este oficial mantiene con Jesús nos demuestra que cualquiera que se acerque al Maestro con sinceridad y humildad será escuchado, por muy diferente que sea de la mayoría y a pesar de ser, como en este caso, representante de nada menos que la odiada ocupación militar romana. Por otra parte, es probable que el centurión lleve una relación de afecto especial con el joven siervo moribundo y que es justamente ese amor el que lo motiva a solicitar la intervención de Jesús. El Maestro celebra la gran fe del oficial y lo bendice en términos prácticos sanando inmediatamente al criado amado. También en esta situación cabemos, de alguna manera, las personas LGTB, si nos identificamos con el centurión y su pareja. Por último, he de señalar la relación de afecto que existe entre Jesús y el discípulo amado como la plantea repetidamente Juan Evangelista a partir del capítulo 11. A Jesús no le inquietan en lo más mínimo las relaciones entrañables entre dos personas del mismo sexo sino que las acepta en la práctica. Tanto es así que él mismo se nutre de la ternura especial que lo une a un discípulo muy querido.
Actualmente los cambios sociales están haciendo que las iglesias tengan que posicionarse respecto a las personas LGTB. Vemos como algunas iglesias en Europa abren sus puertas para ellas, pero otras, como en el caso de España, todavía las tienen cerradas. Todo eso se traduce en tensiones y enfrentamientos…. ¿Qué papel puede tener la Biblia para superar todo esto? ¿Cómo deberíamos acercarnos a ella para que fuera un lugar donde buscar luz y no un ladrillo que lanzarnos a la cabeza?
La persecución homófoba que orquestan algunas iglesias poderosas se basa ante todo en el prejuicio y en unos pocos textos bíblicos interpretados erróneamente. El problema no está en la Biblia sino en sus intérpretes. Estos hechos vienen documentándose cada año más como lo demuestran, por ejemplo, algunos libros míos. La documentación más amplia de esta temática se encuentra en mi última obra en inglés titulada Love Lost in Translation. Todo mi trabajo teológico lo dedico a dos esfuerzos: (1) reinterpretar la Biblia y (2) denunciar los múltiples errores cometidos por los traductores, quienes actúan así no por maldad sino por ignorancia y debido a su formación en el seno de una larga tradición eclesiástica de índole homófoba y misógina. Y mientras yo viva no me cansaré de hablar de la gran riqueza psicológica y teológica que contiene la Biblia para toda la gente LGTB que quiera profundizar su fe y crecer espiritualmente. El mejor guía para el viaje es el que nos llama diciendo: “Sígueme”.
Muchas gracias Renato Lings por tus respuestas y por tu colaboración.

Carlos Osma

http://www.homoprotestantes.blogspot.com/2014/07/la-homofobia-no-esta-en-la-biblia-sino.html?m=1&fbclid=IwAR16SRPEBRlksYLVUejY1nMrAK6Ou8RDWpgnCWQMR

IGLESIA METODISTA: La Conferencia del Norte de Texas ordena una pastora abiertamente gay


Por Sam Hodges
4 de junio de 2019 | PLANO, Texas (UM NOTICIAS)

La reverenda Jane Graner se enjuga las lágrimas después de su ordenación del 3 de junio como anciana en la Conferencia del Norte de Texas.  Graner, de 57 años, es abiertamente gay.  La ley de la iglesia prohíbe la ordenación de los homosexuales "autodeclarados", pero los funcionarios de la conferencia notaron su estatus único y dijeron que ella calificó para la ordenación.  Foto de Sam Hodges, UM News.
La reverenda Jane Graner se enjuga las lágrimas después de su ordenación del 3 de junio como anciana en la Conferencia del Norte de Texas. Graner, de 57 años, es abiertamente gay. La ley de la iglesia prohíbe la ordenación de los homosexuales “autodeclarados”, pero los funcionarios de la conferencia notaron su estatus único y dijeron que ella calificó para la ordenación. Foto de Sam Hodges, UM News.

Hace cuarenta años, cuando era estudiante de secundaria, Jane Graner sintió un llamado al ministerio ordenado en la Iglesia Metodista Unida. Llegó poco después de que ella descubriera que era gay.

Los eventos fueron, hasta cierto punto, relacionados.

“Pensé que mi viaje podría ser útil para otros”, dijo Graner, un cura metodista de United. “Y pensé ingenuamente que para cuando terminé la escuela secundaria, la universidad y el seminario, no habría ningún problema con ser una persona ordenada abiertamente gay en la Iglesia Metodista Unida”.

Graner ahora puede responder a su llamada completamente. A los 57 años, y 23 años después de obtener un título de seminario, fue ordenada como anciana en la Conferencia del Norte de Texas durante un servicio de adoración el 3 de junio en la Iglesia Metodista Christ United.

Con la cruz de su difunta madre y el medallón rotatorio de su difunto padre en el bolsillo, Graner le echó las manos encima y aceptó su estola con otras 19 personas que se convirtieron en ancianos o diáconos completamente conectados.

“Esto ha tardado tanto en llegar, y se siente maravilloso”, dijo un lloroso Graner después.

La Iglesia Metodista Unida prohíbe oficialmente que los homosexuales “autodeclarados” se conviertan en clérigos.

Graner, aunque habló abiertamente de ser gay, ha estado soltera desde que su relación de 28 años con otra mujer terminó hace algunos años.

El obispo de la Conferencia del Norte de Texas, Michael McKee, dijo que la Junta de la Conferencia del Ministro Ordenado y la Conferencia del Clero estaban dentro del Libro de Disciplina para aprobar su ordenación, dado que ella se declara a sí misma pero no practica en su homosexualidad.

“Miro a esas 20 personas, y el futuro está en muy buenas manos, todas las personas que ordené esta noche”, dijo McKee después del servicio del 3 de junio.

McKee ha conocido a Graner durante décadas, siendo una vez su ministra de jóvenes en Fort Worth, Texas, donde creció.

“Ella siempre fue brillante, inteligente y fiel”, dijo.

Otras conferencias han ordenado a personas abiertamente homosexuales, y la Obispo Karen Oliveto , del área del cielo de la montaña , una lesbiana casada con otra mujer, fue elegida y consagrada obispo en 2016

Pero la ordenación de Graner todavía parece ser histórica, dijo Laura Young, organizadora regional de Reconciling Ministries Network, un grupo de defensa no oficial que trabaja para la inclusión total de las personas LGBTQ en la Iglesia Metodista Unida.

“Por lo que sabemos, Jane es la primera persona abiertamente LGBTQ en pasar por el proceso y ser ordenada en cualquiera de las jurisdicciones del sur (EE. UU.)”, Dijo Young.

La reverenda Jane Graner acepta felicitaciones luego de ser ordenada anciana durante un servicio el 3 de junio en la Iglesia Metodista Christ United en Plano, Texas.  Se cree que Graner, de 57 años, es la primera persona abiertamente homosexual ordenada como anciano en cualquiera de las jurisdicciones del sur de la Iglesia Metodista Unida.  La ley eclesiástica prohíbe la ordenación de homosexuales "autodeclarados", pero Graner es soltero, un hecho que los funcionarios de la Conferencia del Norte de Texas notaron cuando se les preguntó sobre su ordenación.  UM News Foto, Sam Hodges.

La reverenda Jane Graner acepta felicitaciones luego de ser ordenada anciana durante un servicio el 3 de junio en la Iglesia Metodista Christ United en Plano, Texas. Se cree que Graner, de 57 años, es la primera persona abiertamente homosexual ordenada como anciano en cualquiera de las jurisdicciones del sur de la Iglesia Metodista Unida. La ley eclesiástica prohíbe la ordenación de homosexuales “autodeclarados”, pero Graner es soltero, un hecho que los funcionarios de la Conferencia del Norte de Texas notaron cuando se les preguntó sobre su ordenación. Foto de Sam Hodges, UM News.

Graner obtuvo una maestría en la Escuela de Teología Perkins en 1996. Trabajó en el ministerio laico durante muchos años.

Como laico que sirve como ministro asistente para el discipulado en la Iglesia Metodista Unida de Northgate en Irving, Texas, su pastor, el reverendo Gregory Neal, alentó a Graner a que se uniera al clero.

Neal es un firme partidario de eliminar las restricciones que prohíben a las personas LGBTQ en el ministerio ordenado, pero dijo que las habilidades y el compromiso de Graner eran las verdaderas razones por las que la empujó.

“Me resultó obvio que realmente era una excelente candidata”, dijo Neal, ahora pastor de First United Methodist Church en Farmersville, Texas.

Con el apoyo de Neal (no le dolió que estuviera en el comité de distrito sobre el ministerio ordenado) Graner se convirtió en un pastor local con licencia en 2013.

En ese estado, ella dirigió la Iglesia Metodista Unida de Oak Haven en Irving durante los últimos seis años.

Graner fue comisionado como miembro provisional del clero de la conferencia hace tres años y estaba en camino de ser ordenado el año pasado. Pero ella fue aplazada por un año.

Ella dijo que siempre fue sincera sobre su sexualidad en las entrevistas con la junta. Si la demora se debió a eso o una respuesta inadecuada que dio a una pregunta teológica, no está segura.

Pero Graner está contenta de que su ordenación se realizó este año, ya que la Iglesia Metodista Unida ha visto una resistencia generalizada a la Conferencia General de 2019, lo que fortaleció las restricciones oficiales contra las uniones entre personas del mismo sexo y la ordenación de homosexuales que practican a sí mismos.

“Unos días después de la Conferencia General, vi la forma en que el Espíritu Santo estaba trabajando en la iglesia”, dijo Graner en un video de los ordenados que se jugó durante la reunión de la Conferencia del Norte de Texas. “Es como si el Espíritu Santo hubiera despertado a esta iglesia”.

El próximo mes, Graner comienza un nuevo nombramiento como pastor de la Iglesia Metodista Trinity United en Duncanville, Texas. Por ahora, está aceptando felicitaciones y expresiones de gratitud.

“No había salido del santuario (después de la ordenación), pero dos minutos cuando una joven que no conocía se me acercó, me abrazó y me dijo:` Gracias. Ahora sé que esto es posible ”, dijo Graner.

Entre los vítores de Graner está Patti Owen, líder laica de Oak Haven United Methodist. Ella dijo que Graner había sido un líder fuerte para la iglesia, particularmente como maestro y predicador.

“Si el Señor no la llamó, no llamó a nadie”, dijo Owen.

http://www.umnews.org/en/news/north-texas-conference-ordains-openly-gay-pastor?mkt_tok=eyJpIjoiTXpabU5UZGlPVFUyWmpWbSIsInQiOiJqNmNP

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