COLOMBIA: Obispos de frontera colombo-ecuatoriana rechazan aspersiones con glifosato


21 Junio 2019

Agencia EFE

Aseguran que el Gobierno colombiano “debe tener en cuenta que la presencia de estos cultivos es, en muchos casos, consecuencia del abandono en que viven sumidos los habitantes de estas regiones”.

Los obispos católicos de la frontera colombo-ecuatoriana rechazaron la decisión anunciada por el Gobierno colombiano de reanudar las fumigaciones aéreas de cultivos ilícitos con el herbicida glifosato por ser nocivo para la salud y el medioambiente.

“Rechazamos frontalmente la decisión ya anunciada por parte del Gobierno de Colombia de reanudar las fumigaciones de cultivos de uso ilícito con glifosato, dadas las consecuencias negativas para la vida humana y el medioambiente”, dijeron los obispos de las Jurisdicciones Eclesiásticas de Ipiales, Pasto, Tumaco y Mocoa Sibundoy, en Colombia, y Tulcán, Ibarra, Sucumbíos y Esmeraldas, en Ecuador.

El ministro de Defensa de Colombia, Guillermo Botero, afirmó que las autoridades esperan reanudar las aspersiones aéreas con glifosato, suspendidas hace cuatro años, tras una reunión del Consejo Nacional de Estupefacientes que se realizará el próximo mes.

Los prelados, añade la información, consideran que el Gobierno “debe tener en cuenta que la presencia de estos cultivos es, en muchos casos, consecuencia del abandono en que viven sumidos los habitantes de estas regiones”.

Igualmente invitaron a la administración del presidente Iván Duque a “que se exploren mecanismos complementarios que den una respuesta más integral sobre esta problemática que afecta a nuestros pueblos”.

En el comunicado, emitido al finalizar el encuentro de Pastoral Fronteriza, los prelados reiteraron su preocupación ante “la pobreza generalizada y expresada en una crisis social, aparentemente sin solución, que limita las posibilidades de un desarrollo humano integral” de las comunidades en la zona.

La Pastoral se reunió el miércoles en el Santuario de Las Lajas, en la población colombiana de Ipiales, departamento de Nariño, fronterizo con Ecuador, para abordar diversos temas sociales.

El Gobierno colombiano suspendió en mayo de 2015, durante el Gobierno de Juan Manuel Santos (2010-2018), las fumigaciones aéreas de cultivos ilícitos con glifosato tras un fallo de la Corte Constitucional que ordenó hacer seguimiento a los posibles efectos que la aspersión aérea de ese potente herbicida pueda tener sobre la salud humana.

La Organización Mundial de la Salud ha recomendado que no se utilice el glifosato luego de la publicación de varios estudios sobre los efectos negativos en las zonas que han estado expuestas al herbicida.

En ese sentido, el presidente Duque manifestó esta semana que el Gobierno ha avanzado “en todas las líneas de precaución, en todas las líneas de análisis, en todos los exámenes técnicos, en todos los exámenes científicos (de los efectos del glifosato)” para “lograr tener todas las herramientas a disposición” en la lucha contra el narcotráfico.

Según un informe de la Casa Blanca divulgado a mediados del año pasado, en 2017 el área sembrada de coca en Colombia alcanzó un récord de 209.000 hectáreas, mientras que la producción potencial de cocaína pura subió hasta las 921 toneladas métricas.

Los críticos del anterior Gobierno colombiano atribuyen ese aumento de los cultivos ilícitos a varias razones, entre ellas la suspensión de las aspersiones aéreas con glifosato.

Duque aseguró que desde que comenzó su Gobierno, el 7 de agosto pasado, el Gobierno ha avanzado en el cumplimiento de los protocolos exigidos por la Corte Constitucional para el uso del glifosato.

https://www.elespectador.com/noticias/nacional/obispos-de-frontera-colombo-ecuatoriana-rechazan-aspersiones-con-glifosato-articulo-867115…

Monseñor Duffé: Los líderes sociales son como los profetas de la Biblia, por eso los que tienen el poder los matan


En entrevista, para el programa Ecoteología, de la emisora colombiana Encuentro Radio, Monseñor Bruno Duffé, secretario del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral del Vaticano, hizo un llamado a los países de América Latina y del mundo, a proteger y defender a los líderes sociales.

“Es muy importante que los académicos, con la gente, con los pobres, los estudiantes, los jóvenes, los indígenas, las mujeres, con todos los movimientos sociales hagan un camino conjunto, para decir que cuando el poder mata a los líderes sociales, cuando un Estado mata a los que hablan y construyen la esperanza, a los que promueven los derechos humanos, la solidaridad… Quiere decir, que no sólo estamos en un camino de muerte, sino que en realidad estamos yendo a un suicidio. Estamos yendo a un suicidio de la nación y del país”.

Yo pienso, afirmó Monseñor Duffé, que matar a un líder social es la expresión del miedo que tiene el poder. El poder más y más absoluto, más y más dictatorial expresa con esta violencia su miedo, su incapacidad de pensar el futuro y de organizar este futuro con todos. Porque necesitamos la vida y las capacidades de los jóvenes, de los indígenas, de las comunidades de campesinos. Necesitamos la participación de todos. No es posible construir un futuro sin ellos, sin todos. Y, los líderes sociales dicen eso, dicen que hay posibilidades, hay capacidades, hay talentos, hay promesas en este país”.

Hablando concretamente de Colombia, un país con un altísimo número de líderes sociales perseguidos y asesinados, Bruno Duffé indicó: “Colombia, es un país rico. No hablo de dinero, hablo de las posibilidades, hablo de los talentos de los jóvenes, de los intelectuales, de los artistas, pero también de los campesinos, de las mujeres. He visitado y conozco unos pueblos del norte de Colombia. He visto como muchos creen que es posible trabajar y dar de comer a todo el país, desarrollar una economía correcta. Una buena economía para todos, para compartir, para lograr lo que necesitamos para el futuro”.

Nuestros líderes sociales, me parece, son como los profetas. Y, en la Biblia, los que tienen el poder matan a los profetas. Porque denuncian la injusticia y anuncian el futuro.

Ahora en Colombia, con todos los colombianos, con todas las comunidades, tenemos que caminar con los líderes sociales. Tenemos que proteger a los líderes sociales como profetas de nuestro tiempo. Que plantean la necesidad de la justicia y el respeto a los derechos, y el paso de la violencia a la paz.

Para mí, como sacerdote y también como secretario de un Dicasterio, de un servicio que trabaja con el Papa Francisco, es muy importante afirmar que con el Papa Francisco y con muchos en la Iglesia estamos junto a los líderes sociales. Estamos mano a mano con ellos.

Recordando su reciente visita a las víctimas de Brumadinho, en Brasil, a donde llegó como representante del Papa, y donde tuvo la oportunidad de orar y reflexionar con las familias de las 270 personas que murieron en el desastre causado por la empresa minera Vale, reflexionó emocionado:

Monsenhor Duffé pega em suas mãos a terra contaminada que enterrou as vítimas de Brumadinho

Para mí, fue muy importante, tener este momento de cercanía y de consuelo con las familias de las víctimas y de todas las personas afectadas en Brumadinho. Porque la Iglesia que propone el Papa Francisco, es una Iglesia que sale al encuentro de los que sufren. “La cultura del encuentro” es salir a encontrar a las personas que sufren y para mí fue muy, pero muy importante, tomar este tiempo para consolar, para rogar, para estar juntos, para tomar un poco de esa tierra y bendecirla, y para dar un beso del amor de Dios a cada una de las personas, particularmente a las familias que han perdido un miembro, un hijo, un hermano, una hermana, una madre, un padre.

Pero, también, fue una oportunidad para pensar. Rogar, pero también para poder pensar sobre este modelo económico, que es modelo que ha instrumentalizado a la tierra, que hace de la tierra un objeto. Un modelo que ha hecho de la vida de las personas que trabajan en las minas, también un objeto. Eso es triste, es muy triste porque no es posible continuar con este sistema que no protege las vidas.

Por ejemplo, existen más de cien “barragens” (represas de residuos tóxicos de las empresas mineras) en esta región de Belo Horizonte – Minas Gerais. ¿Y qué hacemos para proteger la vida de las personas, la vida de los pueblos que están cerca de estas instalaciones?  No podemos decir que el progreso es hacer dinero con las minas… Claro que necesitamos el dinero, que el pueblo de Brasil necesita dinero para desarrollar. Y, no estoy en contra del desarrollo económico, pero no es posible desarrollar, o continuar un desarrollo que mata. Porque podemos decir que este tipo de instalaciones, este tipo de trabajo ha matado a más de 200 personas. Y esto no puede ser posible.

Por eso, es valiosa la afirmación de la Encíclica “Laudato Si”, cuando dice que el grito de la Tierra y el grito de los pobres son un solo Grito que llega hasta Dios. Fui a Brumadinho para escuchar el grito de los pobres, de las familias, de las víctimas y también el grito de la tierra. Ese fue el significado de la bendición de la Tierra. Porque esta tierra tiene todavía más de 25 cuerpos desaparecidos. Es una tierra que nos llama al respeto, que llama a la meditación, a la oración.

Pero también fue una manera de decir que la Iglesia continúa el camino con los pobres, con los que están en la tristeza, porque Jesús vino para dar alegría a quienes están tristes y para dar amor a todos los que están sufriendo.

Es decir que estamos en un doble desafío. Dar el cuidado a la tierra y a las personas, a las personas y la tierra; y, anunciar un mundo nuevo. Porque yo pienso, que estamos al final de una época. No es posible continuar todavía más y más, así como estamos hoy. Pero, también estamos en el inicio de un tiempo nuevo, que va a construirse con la solidaridad, la fraternidad y el respeto a la dignidad de cada persona.

Finalmente, con relación al 4to. Aniversario de la firma de la Encíclica Laudato Sí, Monseñor Bruno Duffé, manifestó: “Laudato Si” es completamente central, en la misión de nuestro Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Porque, dice el Papa que necesitamos un nuevo modelo de desarrollo. Necesitamos un nuevo paradigma. Y, este modelo, esta manera de pensar, es para nosotros una llamada para revisar la memoria de las comunidades. Pero también, revisar más la memoria de la fe cristiana.

Es decir, tenemos que pensar juntos en un nuevo camino. Para denunciar lo que es el camino de muerte, el camino que no respeta la dignidad de la persona humana, y que es una lógica de Todavía más, todavía más y rápidamente. La “rapidación” dice el Papa Francisco.

El aniversario de Laudato Si, es una oportunidad, un tiempo para decir que el desafío más importante es el futuro de la vida sobre este planeta. El planeta, el cuidado del planeta, es también el cuidado de la vida. Y el cuidado de la vida necesita un nuevo modelo económico, ecológico, político, para realizar el cuidado la Casa Común.

El cuidado de la Casa Común, no es sólo la manera de organizar la vida común, sino también construir una relación de reciprocidad y de complementariedad.  Y cada uno tiene un mensaje, una promesa para contribuir a este proyecto común, es decir que somos, como dice San Pablo, somos todos miembros de un solo cuerpo y nadie puede decir a otra persona no necesitamos tu talento. Al contrario, cada uno puede decir, yo puedo participar, yo puedo dar un poco de mí, un poco de mi experiencia y también de mi esperanza para construir este mundo nuevo.

Entrevista realizada en Roma por el Diácono colombiano Alirio Cáceres.

http://www.iglesiasymineria.org/2019/05/24/monsenor-duffe-los-lideres-sociales-son-como-los-profetas-de-la-biblia-por-eso-los-que-tienen-el-poder-los-matan

En el 4º aniversario de la ‘Laudato si’: “Los pobres pagan el precio más alto del cambio climático”


Manifestación a favor del metioambiente
Manifestación a favor del metioambiente
“La tierra no es una realidad neutral, mera materia que se puede utilizar indiferentemente según el instinto humano, sino la creación de Dios”
“Los gobiernos tienen el deber de respetar los compromisos que asumieron”
El cardenal Turkson pide la implementación del Acuerdo de París, especialmente por parte de los “países más poderosos y más contaminantes”

24.05.2019 | Vatican News

Este 24 de mayo se cumple el 4° aniversario de la promulgación de la encíclica del Papa Francisco Laudato Si’  sobre el cuidado de la casa común. Con este motivo, el Cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, Prefecto del Dicasterio para el Servicio de Desarrollo Humano Integral, envió un mensaje a la comunidad científica  en el que comienza recordando la audiencia del Santo Padre a algunos de sus colegas, comenzando por el climatólogo francés Jean Jouzel, miembro del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático.

Al respecto el Purpurado destaca que compartieron las profundas preocupaciones de muchos científicos expertos en el campo en relación con la actual crisis climática, causada por la interferencia humana en la naturaleza. Y escribe que precisamente en el año 2015, el Pontífice publicó la encíclica Laudato Si’, partiendo de las preocupaciones sobre las “grietas del planeta que habitamos” y con la esperanza de “dialogar con todos sobre nuestra casa común”.

Evitar convertir la casa común en un invernadero

Refiriéndose al Informe Especial del año 2018 sobre la lógica y la viabilidad del límite de 1.5 °C, para lograr detener el calentamiento global y evitar que  nuestra casa común se convierta en un “invernadero”, el Prefecto del Dicasterio para el Servicio de Desarrollo Humano Integral glosando la encíclica papal afirma que “los pobres pagan el precio más alto del cambio climático. Sí, porque “tanto la experiencia común de la vida ordinaria como la investigación científica demuestran que los más graves efectos de todas las agresiones ambientales los sufre la gente más pobre”. De ahí que debamos “responder con valentía a los gritos cada vez más angustioso de la tierra y de sus pobres”.

Laudato si

Umbral religioso

Habla además de “un umbral religioso”, puesto que “el mundo que estamos destruyendo – escribe el Cardenal Turkson – es el don de Dios a la humanidad, precisamente esa casa santificada por el Espíritu divino al principio de la creación, el lugar donde Él colocó su tienda entre nosotros. Y citando al Papa Benedicto XVI, añade: la tierra “no es una realidad neutral, mera materia que se puede utilizar indiferentemente según el instinto humano”, sino la creación de Dios.

Los jóvenes nos reclaman un cambio

De manera que “el alarmante llamado de los científicos a actuar para cuidar nuestra casa común que se está desmoronando también está respaldado por un llamamiento muy poderoso proveniente de las generaciones jóvenes, cuyo futuro está amenazado”. A la vez que recuerda que “en la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá, este año, los jóvenes lanzaron la Generación Laudato Si’ y publicaron un poderoso manifiesto, que desafía a las comunidades religiosas y la sociedad civil a una conversión ecológica radical en acción”.

Laudato si

Tomar medidas drásticas para cambiar el rumbo

Después de diversas consideraciones el Purpurado no duda en afirmar la bondad de “unirse a los científicos y a los jóvenes para solicitar a nuestra familia humana, especialmente a aquellos que están en posiciones de poder político y económico, que tomen medidas drásticas para cambiar el rumbo”. Puesto que, como escribe el Papa, “debemos pensar en un solo mundo, en un proyecto común” y “los gobiernos tienen el deber de respetar los compromisos que asumieron” en 2015.

Poner a punto planes nacionales en base al Acuerdo de París

Por esta razón agrega que “los líderes mundiales que participan en la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Clima el próximo septiembre de 2019 deben poner a punto planes nacionales sólidos para la implementación del Acuerdo de París, especialmente los “países más poderosos y más contaminantes”. A la vez que “para enfrentar esta alarmante crisis climática, necesitamos movilizar la voluntad y la decisión, así como los recursos económicos a gran escala”.

Cambio climático

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“Hay muchos poderes económicos que no perdonarán al Papa sus críticas feroces a esta economía que ‘mata'”


“Los medios censuran su doctrina social y geopolítica”, denuncian escritores de izquierdas

“El Dios de Francisco, como el de Descartes, pone en marcha el mundo, y lo sostiene desde fuera, para dejar luego que se rija por sus propias leyes humanas, donde ningún dios puede servir para justificar la humillación social, la explotación y la desigualdad”
“Contra todos sus enemigos, resiste espartano y partisano, inquieto e incompleto, sin callar y amordazado, confesando y confesado, siempre imperfecto, humano, en claroscuro”

21.05.2019 | Gorka Larrabeiti, Santiago Alba Rico y Carlos Fernández Liria, en ‘Éxodo’*

Acaban de cumplirse seis años de pontificado de Francisco y algo muy serio debe de estar sucediendo en el mundo y en el seno de la Iglesia para que personas no creyentes, y además de izquierdas, como lo somos nosotros, sientan la necesidad de pronunciarse públicamente en defensa de un Papa. Ni parece muy normal ni debiera ser necesario. No siendo expertos en la materia y en un contexto muy polarizado, corremos incluso el riesgo de ser vapuleados y, si nos atrevemos a hacerlo, pese a previsibles malentendidos y prejuicios, es porque no podemos pasar por alto esta evidencia: la Iglesia ha pasado de ser un actor protagonista de la vida política a ser, al mismo tiempo, actor, escenario y motivo de una gran batalla.

No sabemos hasta qué punto la ciudadanía es consciente de la gravedad de la situación, de lo encarnizada y trascendental que es esta lucha. Nos preguntamos por qué en España lo que sucede en el Vaticano a la gente le interesa tan poco. Creemos que, en general, la gente ve la Iglesia más como un organismo anclado en el tiempo que como una barca a merced de las olas de la historia. Los medios de comunicación poco ayudan a entender el momento, pues tienden a destacar los clásicos escándalos que revelan homofobia, machismo, antiabortismo, así como otras muchas falsas polvaredas – el besamanos del anillo del Pescador, la purga antifeminista en el Osservatore Romano… – que deben de saber a gloria a los muchos y poderosos enemigos tanto internos como externos del papa Bergoglio. Esa visión de la Iglesia varada en el tiempo se debe, pues, a que se silencian o soslayan, por no decir censuran, la doctrina social y geopolítica de este Papa agitado, y a que rara vez se informa de la sólida alianza de intereses entre sectores de la extrema derecha internacional y sectores de las alas más retrógradas y fanáticas de la Iglesia. Si algo hay que está anquilosado, es la información sobre el Vaticano. E pur si muove…

No se sospeche de nosotros: seguimos siendo igual de no creyentes, seguimos discrepando con el Papa – y radicalmente – en las cuestiones bioéticas o en el concepto de familia; seguimos pensando que todo Papa es el monarca absoluto de una rancia institución heteropatriarcal, etc… Y, sin embargo, tras haber examinado su papado, conscientes del peligro que para la sociedad entraña la visión del mundo de sus enemigos integristas, nos sentimos obligados a defenderlo por dos motivos: por lo que tiene en sí mismo de estimable (buen cristiano, pensador ilustrado y compañero de viaje), pero sobre todo porque consideramos que, si se responde con desinterés o pasotismo a esos sepulcros blanqueados que combaten su labor pastoral y política, si titubeamos en el diálogo y el debate con las fuerzas mejores de la Iglesia el resultado será contraproducente para todos, creyentes y no creyentes, como ya avisaba Pier Paolo Pasolini.

¿Quién es, para nosotros, Francisco? De él sabemos que es hijo porteño de emigrantes italianos, que creció en el peronismo, que es amante de Dostoievsky y Hölderlin, que fue profe de literatura, que tiene más de cura prágmático de barrio que de teólogo refinado. Tras el shock por la renuncia de Ratzinger, Francisco es un despeje seguro al córner del Concilio Vaticano II, una solución in extremis en el momento de prestigio más bajo y en el caos interno mayor que ha vivido la Iglesia, según dicen, desde la Reforma. En plena pujanza de nuevos movimientos religiosos con gancho emotivo, como lo son las diferentes iglesias evangélicas que se están expandiendo por Europa y América; salpicada por escándalos financieros, corrompida de globales abusos sexuales, Francisco es un cambio radical de juego, un regreso a lo esencial, al Evangelio. Su batalla sucede más en el tiempo que en el espacio: “No hay que dar preferencia a los espacios de poder frente a los tiempos, a veces largos, de los procesos. Lo nuestro es poner en marcha procesos, más que ocupar espacios”. En esto se parece mucho a Juan de Mairena, poeta del tiempo.

Francisco, Papa del tiempo, con jactancia propia de novato, está dispuesto a gobernar como Mairena escribía: “por todos y para todos, y en último término, contra todos”. Es urbanita global, no como Ratzinger o Wojtyla, más eurocéntricos y provincianos; viene del sur de la periferia global armado de franciscanismo retórico y secundado por el siempre fiel AMDG ejército jesuita. Profundamente indisciplinado, apenas lo designan Papa revoluciona signos y símbolos e, inmediatamente, olvidados los negros cuervos del final del papado de Ratzinger, se habla – ¿recuerdan? – de “primavera vaticana”. Desde entonces, Francisco es una sacudida que no cesa. El Papa eléctrico, como lo llama Antonio Spadaro S.J., director de La Civiltà cattolica, genera campos magnéticos opuestos.

“Este es el periodo más luminoso en la historia de la Iglesia desde la época apostólica”, reivindican sus partidarios. “Desobedecer al Papa es un deber si ejercita su poder de modo pecaminoso”, incita cizañero el cardenal estadounidense Burke, amigo de Steve Bannon y de Matteo Salvini, adalides todos ellos de las “raíces judeocristianas”, concebidas como engañifas de incienso, arietes de guerra cultural y souvenirs de folklore identitario. Francisco es la piedra en el camino contra la que chocan esos campeones restauracionistas, fanáticos legalistas del primado de Occidente que tan temerosos dicen estar de “perder la Iglesia”; una piedra sobre la que se levanta una esperanza inquieta y creativa frente a quienes quisieran recuperar la Cristiandad perdida haciendo que la Iglesia vuelva a ser el corazón doctrinalmente seguro de todo el Occidente blanco; un pedrusco frente a los teocons y frente a esa nueva facción estadounidense que el historiador del Cristianismo y vaticanista Massimo Faggiolidefine como “catolicismo teológicamente neoortodoxo, moralmente neointegralista, políticamente antiliberal, antiinternacionalista y estéticamente neomedieval”.

Contra todos ellos, Francisco resiste espartano y partisano, inquieto e incompleto, sin callar y amordazado, confesando y confesado, siempre imperfecto, humano, en claroscuro: “Yo soy un pecador. Esta es la definición más exacta. Y no se trata de un modo de hablar o de un género literario. Soy un pecador”. En una lúgubre Europa que, según esos apocalípticos y tenebrosos reconquistadores de valores, estaría aquejada de descristianización masiva, relativismo e islamización sin freno, Francisco reivindica tres cosas: las luces del discernimiento y del Derecho frente a las sombras y los miedos; la vida en comunidad frente a la negra soledad; la audacia en la frontera frente a la segura inseguridad de la fortaleza.

¿Qué demonios ha hecho durante estos años para granjearse tantos enemigos, para que se hable de cisma incluso? Pues básicamente dar dos buenos calambrazos: uno a la geopolítica global, hablando demasiado claro, liso y llano sobre la pobreza y la iniquidad como máximos problemas reales de este mundo, y el otro a la geopolítica vaticana, concentrando mucha atención en el Islam y en China, menos en Occidente, y acaso – solo acaso – dando un primer paso para abrir un proceso hacia una desvaticanización de la Iglesia.

Comencemos por lo primero. Hay muchos poderes económicos que no le perdonarán sus críticas feroces, certeras, ya eternas, a esta economía que “mata”, a ese “primer terrorismo”Trump, Salvini, Orban o Le Pen jamás le perdonarán su palabra clara y solidaria a 80 metros del muro en Tijuana, en Lesbos o en Lampedusa, su primera visita. Francisco insiste e insiste en que la cuestión migratoria es “el verdadero nudo político global”.

Ningún fundamentalista cristiano, ni menos aún los destropopulistas olvidarán aquellas declaraciones en las que desmontaba las famosas raíces cristianas de Europa que tanto aireara Ratzinger: “Hay que hablar de raíces, en plural, pues hay muchas más de una. En ese sentido, cuando oigo hablar de las raíces cristianas de Europa, a veces temo el tono que se emplea, que puede ser vengativo o triunfalista. Entonces se convierte en colonialismo”.

Menos aún le perdonarán los integristas católicos ese Documento sobre la Fraternidad humana por la paz mundial y la convivencia común, firmado junto con el Gran Imam de Al-Azhar, que derrumba teóricamente no solo la tesis del conflicto de civilizaciones de Samuel P. Huntington, piedra angular sobre la que se erigió la política del gobierno Bush de la exportación de la democracia y que justificó las guerras de Afganistán e Irak, sino también el fundamento religioso de todo acto terrorista. Tampoco se le perdonará en Hong Kong ni en Estados Unidos que el principio de acuerdo con China pueda desactivar el argumento de la falta de libertad religiosa en China como arma política contra Pekín. Así de elocuentemente valoraba este acuerdo Steve Bannon, el exconsejero de Trump y líder de The Movement, esa suerte de internacional destropopulista: “Es atroz. Han firmado un acuerdo con el Estado más totalitario del mundo y completamente ateo. Hay 20 millones de fieles santos a los que han dejado tirados. ¿Un acuerdo secreto? Lo único que te dicen es que elegirán ellos a los obispos. Todo esto terminará con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas. Eso es de lo que va todo esto. Y venderán a Taiwán y a todos sus cristianos.” En realidad, ya se trate de Venezuela, Palestina, Siria o Yemen, lo que a Francisco no se le perdona es que haga lo posible por apagar incendios, algunos de los focos de esa “Tercera Guerra Mundial a pedazos” que otros quisieran seguir atizando.

Tampoco se le perdona su condición de labrador viejo, sabio y lento, que, día tras día, siembra propuestas constructivas con eslóganes sencillos y eficaces. No es que diga que el dios dinero y su profeta el beneficio no pueden ser el centro de la vida, sino que sostiene que ese lugar ha de ocuparlo el ser humano, al que le bastan tres tes para vivir con dignidad: Tierra, Techo y Trabajo. No es que reproche al mundo entero y en concreto a los líderes políticos mundiales la “globalización de la indiferencia” y “la cultura del descarte”, sino que propone detalladamente acoger, proteger, promover e integrar a los emigrantes y refugiados. De su bellísima encíclica Laudato si’ sobre el cuidado de la casa común solo diremos que en ella se encuentra la única respuesta posible al “diluvio” en el que ya vivimos: una ecología integral – ambiental, económica, social, cultural, cotidiana, intergeneracional, biencomunista, radical – o sea, una conversión comunitaria hacia aquello que llamó Pablo VI “una civilización del amor”. Si la disyuntiva existencial ante la que nos hallamos es la de elegir entre esa esperanza o más diluvio, entonces alabada sea esa bendita civilización del amor.

¿Habla de amor el Vaticano? Aquí muchos traerán a colación, no sin razón, el tema de los abusos sexuales de los sacerdotes. ¿Qué amor ni qué diablos cabe esperar de una institución criminal que ha tolerado y encubierto los abusos de pederastia y que acaba de descubrir – aleluya – los abusos sexuales a las religiosas? ¿Cómo no denunciar que el Encuentro sobre “La Protección de los menores en la Iglesia” recientemente celebrado en el Vaticano concluyera, de hecho, sin medidas concretas? ¿Acaso no estamos ante una operación más de fachada? Esas dudas, junto a la debida indignación y de la imperativa solidaridad con las víctimas, deben ser lo obvio, lo primero, lo sustancial. Sin vacilaciones. Los partidarios de Francisco justificarán su actuación diciendo que finalmente se ha afrontado abiertamente el problema, que han participado por primera vez mujeres en un encuentro de este tipo y que acaba de promulgar nuevas normas penales anti-abusos sexuales para el Estado de la Ciudad del Vaticano y la Curia romana, incluidos los nuncios apostólicos. No es suficiente. Está claro. Con todo, quedarse en esa crítica no afronta el grave problema ante el que se halla la Iglesia y que puede acabar salpicando a la sociedad entera. De esta batalla crucial para la Iglesia y para el mundo, los grandes medios, incomprensiblemente, callan.

Digamos que el escándalo de los abusos ha abierto una doble grieta en la Iglesia. La primera salta a la vista. Divide a la Iglesia en dos. Por un lado, un sector retrógrado de la Iglesia, cuyas cabezas visibles son los cardenales Burke y Brandmüller, sostiene que “la plaga de la agenda homosexual se ha extendido dentro de la Iglesia, fomentada por redes organizadas y protegida por un clima de complicidad y silencio”. El mal, según esta corriente de la Iglesia, sería la homosexualidad en sí. Una enfermedad. Un tumor que habría que extirpar, dijéramos. La prensa no monta escándalos por semejantes sandeces. Aún más: se diría que esas opiniones gozan de gran predicamento en la maleza de Internet donde proliferan sitios fundamentalistas – poco leídos, dicen– que se hacen eco de dichas declaraciones.

(P.S.: El largo texto que publicó el 10 de abril Benedicto XVI sobre la crisis de abusos sexuales en la Iglesia también se inscribe en esa corriente que alimenta la confusión entre abusos sexuales y homosexualidad y, al fin, la oposición a Francisco).

Frente a esos homófobos, hay un sector progresista cuya cara más visible es la Conferencia Episcopal Alemana, que ha comenzado a abordar cuestiones anatematizadas hasta ahora: celibato, papel de la mujer, homosexualidad, masturbación, transgénero. La prensa que se las da de laica, al no informar sobre este debate y limitarse a denunciar la inacción del papado, acaba haciendo el juego a los oscurantistas, pues se desplaza el foco de la agenda política vaticana de lo social y geopolítico a la familia y lo bioético, a los “principios no negociables” de Ratzinger, el terreno – la cortina de incienso – que más respiro da a los fundamentalistas y menos apasiona a Francisco: “No podemos seguir insistiendo solo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio homosexual o al uso de anticonceptivos. Es imposible. Yo no he hablado mucho de estas cuestiones y he recibido reproches por ello. Pero si se habla de estas cosas, hay que hacerlo en contexto. Por lo demás, ya conocemos la opinión de la Iglesia y yo soy hijo de la Iglesia, pero no es necesario estar hablando de estas cosas sin cesar”. Francisco tiene otras prioridades: “Las enseñanzas de la Iglesia, sean dogmáticas o morales, no son todas equivalentes. Una pastoral misionera no se obsesiona por transmitir de modo desestructurado un conjunto de doctrinas para imponerlas insistentemente. El anuncio misionero se concentra en lo esencial, en lo necesario, que, por otra parte es lo que más apasiona y atrae, es lo que hace arder el corazón, como a los discípulos de Emaús”.

Hablábamos de dos grietas. Pues bien: la segunda afecta a la estructura profunda del Vaticano. Es un problema mayúsculo. Probablemente sea ahora el mayor problema, lo que más preocupa a los enemigos de Francisco. El historiador Massimo Faggioli, tras señalar paralelismos entre la falta de reformas descentralizadoras a raíz de la Reforma o del Concilio Vaticano II, afirma: “La crisis de los abusos sexuales de hoy deriva en buena parte de que en el Vaticano llevan 50 años rechazando toda propuesta para descentralizar o modernizar la Curia Romana, cuya estructura poco ha cambiado desde su fundación en 1588, justo después del Concilio de Trento”. Veamos si conseguimos explicar lo que extramuros hemos entendido: los abusos sexuales son un problema global que exige una respuesta global. Para responder globalmente, caben dos caminos: Francisco podría optar por descentralizar la Iglesia y renunciar al primado espacial de Roma sin que ello significase renunciar al primado espiritual. Ubi Petrus, ibi Ecclesia. Allá donde esté el Papa, estará la autoridad espiritual. Frente a él, sus enemigos en la Curia Romana jamás renunciarán a ese poder romano; frente a él, sus enemigos de fuera del Vaticano jamás renunciarán a la potencia simbólica y política del Vaticano, a ese primado espacial de Occidente.

Víctor Manuel “Tucho” Fernández, estrecho colaborador de Francisco, contestaba así a la pregunta de si sería posible un Papa sin Vaticano, un Papa fuera del Vaticano: “La Curia vaticana no es una estructura esencial. El Papa podría irse y vivir fuera de Roma, tener un dicasterio en Roma y otro en Bogotá, y a lo mejor conectarse por teleconferencia con expertos de liturgia residentes en Alemania. Lo que ha de rodear al Papa, en sentido teológico, es el Colegio de los Obispos para servir al pueblo”.

¿Sucederá algún día que Roma deje de ser espacialmente el centro del catolicismo? Quién sabe. Lo que sí está visto es que el mero interrogante compacta aún más una cruzada contra el Papa que con tal de no “perder Roma”, hace de todo por reconquistarla: desde fomentar, como decíamos, la agenda bioética y de los “valores” familiares y las “raíces” identitarias a través de la organización de eventos “provida”, como el Congreso Mundial de las Familias o el Rome Life Forum, a montar “un motor evangelizador”, el llamado The Movement, esa internacional destropopulista ideada por Bannon en la que están involucrados Salvini, Orban, Bolsonaro o Vox, o bien el Dignitatis Humanae Institute, una academia político-religiosa cuyo fin declarado es “promover la civilización occidental y sus raíces judeocristianas según el pensamiento nacionalista populista que ha desarrollado Bannon”.

Insistimos: sorprende que quienes se rasgan las vestiduras por lo poco que ha hecho Francisco sobre el problema de los abusos guarden un silencio sepulcral sobre esa convergencia de intereses entre miembros de la Curia que perdieron poder en este papado, sectores fanáticos de la Iglesia estadounidense, agitadores como Bannon, tradicionalistas ortodoxos rusos, neocatecumenales europeos y políticos de extrema derecha europeos. ¿Cómo es que apenas se ha comentado la noticia, destapada por Open Democracy, según la cual cristianos fundamentalistas ligados a Trump y Steve Bannon figuran entre una docena de grupos que vertieron 50 millones $ en distintas asociaciones y partidos de extrema derecha europeos durante la última década? La gravedad del momento y la peligrosa estrategia ante la que se encuentra la Iglesia la explica y resume muy clara Antonio Spadaro: “De una teología que pretende condicionar la ideología política hemos pasado a que sea la ideología la que quiere adueñarse de la teología”Francisco resiste. Por supuesto que no reniega de lo que Ratzinger consideraba como principios no negociables: “La familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer es esencial”, “[Abortar] es como contratar un sicario para resolver un problema”. Pero tampoco se pone a esgrimir esos principios – eso quisieran y eso hacen sus enemigos – como arma política para reconquistar poder e influencia. Afirma Spadaro: “La cultura de la familia no puede ser la parte instrumental de una guerra cultural. Es un error de método y así acaba siéndolo también de sustancia”.  Allí donde vemos que hay católicos que se niegan a que se instrumentalice políticamente una cuestión moral, nosotros queremos advertir cierta mentalidad ilustrada, cierta actitud “republicana”.

Entramos en un terreno – la República – en el que nos sentimos más cómodos. Creemos que la máxima aspiración realista a la que podemos aspirar en cuanto no creyentes no es a que la Iglesia desaparezca de los mapas y del tiempo. Ya que existe, expongamos cuál sería la mejor de las iglesias posibles para nosotros. Y, sin duda,la respuesta sería una Iglesia ilustrada. La cuestión es: ¿puede ser un Papa, de algún modo, ilustrado?

Si ese Papa fuera Ratzinger, la respuesta sería indudablemente no. En una conferencia titulada Europa. Sus fundamentos espirituales ayer, hoy y mañana, Benedicto XVI, al explicar el efecto de la Revolución Francesa en la sociedad, concluía con amargura: “Dios y su voluntad cesan de ser relevantes en la vida pública”. No, Ratzinger no solo no era un ilustrado sino que se diría que consideraba ese periodo una derrota de la que derivaban muchos de los males de Europa, o sea, de Occidente. No cabe duda de que la naturaleza de la Iglesia, desde Constantino, es en sí contradictoria, por ser agua y aceite, religión y Estado. Una iglesia constantiniana en la que los católicos estén representados por una autoridad política concreta parece el modo más sencillo de resolver ese oxímoron histórico de imposible química política.

La Iglesia constantiniana siempre ha defendido – en el presente y el espacio – el primado de Occidente. Así lo ha hecho hasta Francisco, el cual, ante una Iglesia en sus más bajas horas de consenso y prestigio, abandona el constantinismo y vira audazmente, sin ahorrarse peligros, hacia una Iglesia universal y evangélica, hacia “un hospital de campo”. Ello se traduce en la renuncia a una única forma de partido político católico concreto y en la apuesta por una alternativa coral que englobe a todos los que, creyentes y no creyentes, comulguen con la doctrina social de la Iglesia. Al sostener Francisco que, “para avanzar en la construcción de un pueblo, el tiempo es superior al espacio”, repite de algún modo aquello que decía Cristo: que su reino no es de este mundo, que lo que es del César es del César. O mejor: sabe, acepta y cree que, para gobernar los Estados, ya está el Derecho. En el discurso ante el cuerpo diplomático de este año, Francisco defendió, citando a Pablo VI, “el primado de la justicia y del derecho”: “Vosotros —decía el Papa Montini— habéis consagrado el gran principio de que las relaciones entre los pueblos deben regularse por el derecho, la justicia, la razón, los tratados, y no por la fuerza, la arrogancia, la violencia, la guerra y ni siquiera, por el miedo o el engaño”.  

Esa “fraternidad”, palabra clave del documento firmado conjuntamente con el Gran Imam de Al Azhar, ¿no nos suena acaso a “Liberté, egalité, fraternité”? ¿No evoca lenguajes constitucionales? Adentrándonos en ese  texto, la palabra “derechos” se repite catorce veces en referencia a los derechos de las mujeres, los niños, los ancianos, los explotados, los exiliados…. Se emplean asimismo las siguientes expresiones jurídicas: “justicia”, “convenciones internacionales”, “textos legislativos”, “leyes”, “derecho internacional”, “la fuerza de la ley”, “legislaciones rigurosas”. Tomen nota también de este pasaje elocuente: “El concepto de ciudadanía se basa en la igualdad de derechos y deberes bajo cuya protección todos disfrutan de la justicia. Por esta razón, es necesario comprometernos para establecer en nuestra sociedad el concepto de plena ciudadanía y renunciar al uso discriminatorio de la palabra minorías, que trae consigo las semillas de sentirse aislado e inferior; prepara el terreno para la hostilidad y la discordia y quita los logros y los derechos religiosos y civiles de algunos ciudadanos al discriminarlos”. ¿No revela ese texto que el Derecho – el concepto de ciudadanía –  es el único camino pacífico para dirimir cuestiones interreligiosas?

Otro ejemplo más. En la Conferencia Internacional sobre el tema “Los derechos humanos en el mundo contemporáneo: conquistas, omisiones, negaciones”, organizada por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y por la Pontificia Universidad Gregoriana, con motivo del 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y del 25 aniversario de la Declaración y del Programa de Acción de Viena, Francisco, probablemente el único líder global que se sigue batiendo por los derechos humanos, soltó otro de sus luminosos calambrazos: “Deseo, en esta ocasión, dirigir un llamamiento sincero a aquellos con responsabilidades institucionales, pidiéndoles que coloquen los derechos humanos en el centro de todas las políticas, incluidas las de cooperación para el desarrollo, incluso cuando esto signifique ir contra la corriente.”. El derecho en el centro de lo terrenal: a esto nos referimos – eso aplaudimos – cuando decimos que vemos en Francisco un hombre de luces, un ciudadano ilustrado. El Dios de Francisco, como el de Descartes, pone en marcha el mundo, y lo sostiene desde fuera, para dejar luego que se rija por sus propias leyes humanas, donde ningún dios puede servir para justificar la humillación social, la explotación y la desigualdad. Francisco apuesta, como Kant, por “la mayoría de edad de la Humanidad”, que implica la responsabilidad de los dirigentes (políticos, empresarios y periodistas) y el sometimiento de todos por igual a leyes – y no a intereses privados – protectoras y liberadoras.

Podríamos seguir ilustrando este rasgo suyo con más ejemplos significativos, como su batalla por la abolición de la pena de muerte. Baste para concluir, por su proximidad y alcance, lo que contestó al periodista Jordi Évole a propósito del pago de impuestos de la Iglesia al Estado español: “la Iglesia es un ente, una sociedad, y los hombres de Iglesia son ciudadanos y tienen que cumplir con todos sus derechos de ciudadanos”.

Lo que no parece que se pueda poner en duda es que el Papa ha iniciado un diálogo entre creyentes y no creyentes, entre creyentes católicos y los de otras religiones. Un diálogo es un diálogo, no una imposición imperialista o un programa proselitista, como protagonizó en otros tiempos la Iglesia.  Que aceptara la entrevista con Jordi Évole es un botón de muestra de su voluntad de descender a la arena pública, advirtiendo de que los problemas estructurales a los que nos enfrentamos interpelan por igual a la conciencia de los católicos, de los ateos y, en general, de todo ser humano. Porque lo que está en juego no es sólo la conciencia personal o la intimidad religiosa de las personas, sino este sistema político y económico mundial, que ha condenado a la miseria y la emigración a millones de seres humanos y amenaza ya con la viabilidad ecológica más elemental de planeta.

El Papa ha dado un primer paso para hacer comprender que aquí estamos todos comprometidos, seamos o  no creyentes. Sería una gran irresponsabilidad que, en cambio, los ateos, nos empecinemos en prescindir de los creyentes para afrontar la gravedad del problema. La Iglesia, al menos en este momento, no está alineada con esa revolución de los ricos contra los pobres que inició el neoliberalismo desde los años ochenta y que nos ha conducido al desastre global de nuestros días. No se puede decir lo mismo, por ejemplo, de las iglesias evangelistas y pentecostales, a las que, en su afán de combatir a cualquier precio la teología de la liberación, el Papa Wojtyla regaló Latinoamérica, y en general, a todos los pobres del planeta.

La actitud de Francisco es enteramente distinta y sería estúpido no comprenderlo así. Pese a su indudable declive, la Iglesia sigue siendo, como dijo Gramsci, una de las mayores organizaciones de masas de la humanidad, una organización que cuenta con una parroquia en cada barrio y cada pueblo, un verdadero medio de comunicación y de organización de masas. Sería paradójico que la izquierda política, blindada en su ateísmo, no fuera capaz de ver, lo que el Papa sí ha visto, a saber, que, en estos momentos, los creyentes y los no creyentes tenemos un enemigo común:  el terrorismo estructural que rige los destinos del planeta, eso, en definitiva, que algunos (también el Papa) seguimos llamando capitalismo.

Así pues, por todo lo que hemos contado: por sus feroces y certeras críticas al capitalismo financiero, por esa propuesta de ecología integral tan coherente y tan completa, por ese respeto que demuestra hacia los creyentes y no creyentes que compartimos la casa común: por eso y no obstante sigamos radicalmente en desacuerdo, sobre todo, en las cuestiones bioéticas, hemos roto esta lanza en su nombre, rompiendo al mismo tiempo el silencio de una izquierda farisea pero laicamente correcta que, en medio del escándalo de los abusos, jamás apoyará a un Papa – vade retro – ni aunque lo ataquen nuestros mayores enemigos, ni aunque nos convenga porque en muchas cosas estemos eléctricamente de acuerdo, ni siquiera aunque esté en juego el presente, el futuro, la Tierra.

*Artículo publicado en Éxodo 148, www.exodo.org

https://www.religiondigital.org/opinion/Apologia-Papa-electrico_0_2123787612.html

Cardenal Hummes, rotundo: “El actual sistema económico mundial es insostenible”


Aprobado el Instrumentum laboris para el Sínodo para la Amazonía
El cardenal Claudio Hummes, Relator del Sínodo sobre la Amazonía y presidente de la REPAM
El cardenal Claudio Hummes, Relator del Sínodo sobre la Amazonía y presidente de la REPAM
“Es mentira que los recursos del planeta sean infinitos”, denuncia el Relator del Sínodo y Presidente de la REPAM
“¿Qué tipo de mundo queremos dejarle a los que vienen después de nosotros? La Amazonía es un punto de equilibrio para el planeta. Nunca ha estado tan amenazada como ahora”
Cardenal Barreto: “La Iglesia debe ser pobre para los pobres y debemos comenzar por los más pobres que son los indígenas”

17.05.2019 | RD/Vatican News

El martes y miércoles de esta semana se reunieron en el Vaticano los miembros del Consejo Presinodal para darle los últimos ajustes al Instrumentum Laboris. Este documento debe ser aprobado y luego reflexionado por los obispos y sus diócesis.

En la Universidad Gregoriana ha tenido lugar un seminario que busca dar a conocer los grandes desafíos que enfrentan los habitantes y la Iglesia de la región amazónica, así como ha permitido reflexionar sobre dichos desafíos buscando caminos para enfrentarlos desde el trabajo pastoral, formativo y la educación formal.

Las ponencias fueron presentadas por expertos, misioneros y representantes del Secretariado General del Sínodo y miembros de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), creada para coordinar la acción de cada una de las Conferencias Episcopales en el vasto territorio amazónico, que abarca nueve países. Esta iniciativa sur surge en un momento en que se juega el futuro de la humanidad.

La Amazonía espera la respuesta de todos

La jornada de estudio comenzó con un video mensaje de parte del Cardenal K. A. Turkson, Prefecto del Dicasterio de Desarrollo Humano Integral. Desarrolló el tema de la protección del tesoro amazónico. Cuidar de los 7.5 millones que la componen es un desafío para la humanidad, no solo para las comunidades locales, así como supone una acción a largo plazo. Se trata de una responsabilidad intergeneracional.

El purpurado insistió en que “Nosotros hemos recibido esta herencia de nuestros ancestros, así como su sabiduría. Por eso, nuestra responsabilidad es administrar los recursos para que estos, en el largo plazo, lleguen a las futuras generaciones”.

El Card. Turkson afirmó: “El objeto del desarrollo humano es el desarrollo de la dignidad de la persona, sin dejar a nadie fuera”.Ver imagen en Twitter

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AICA@AgenciaAica

Card. Turkson: El Sínodo para la Amazonía es un bien para el mundo entero http://ow.ly/ghTW30oL07V 27:01 – 17 may. 2019Ver los otros Tweets de AICAInformación y privacidad de Twitter Ads

El tiempo apremia

El Relator del Sínodo y Presidente de la REPAM, Card. Claudio Hummes, presentó el contexto de la crisis ambiental y humana que se vive en la Amazonía: degradación ecológica, clima con cambios repentinos y extremos, contaminación del aire y de las fuentes de agua. Agroindustrias que son insostenibles, un mercado depredador de la naturaleza.

Para el Cardenal Humes, las causas están en “el sistema económico tecnocrático, que tiene como objetivo primordial el lucro y no el bienestar humano o ambiental”. A esto se unen principios que atentan contra la vida humana: “el subjetivismo, el individualismo que caracteriza la cultura occidental. Según esto, el ser humano es el centro. Es creador de un progreso económico ilimitado”. Insistió: “para la ecología integral, el ser humano no es el propietario, el dueño, sino que es parte de todo lo que lo rodea, es una unidad”.  Añadió: “es mentira que los recursos del planeta sean infinitos”.

Finalizó su presentación afirmando que “el actual sistema económico mundial es insostenible”. El Cardenal cuestionó a los presentes: “¿Qué tipo de mundo queremos dejarle a los que vienen después de nosotros? La Amazonía es un punto de equilibrio para el planeta. Nunca ha estado tan amenazada como ahora. La Iglesia misionera en nombre de la encarnación de Jesucristo debe asumir el cuido de la casa común”.

Presentación en la conferencia sobre la Amazonía en la Gregoriana
Presentación en la conferencia sobre la Amazonía en la Gregoriana

Expectativas de los pueblos indígenas

El Cardenal Pedro Barreto, del Perú insistió en que en el momento actual es importante “tomar conciencia de lo que la ciencia nos dice: estamos urgidos a la acción: la Iglesia debe ser pobre para los pobres y debemos comenzar por los más pobres que son los indígenas”.

Sobre el tema ecológico afirmó: “tenemos que escuchar el clamor de la tierra y de los pobres. Escuchar sin protagonismos. Ninguna institución por sí sola va a solucionar lo que está ocurriendo. Necesitamos una red que busque la justicia en el cuidado de la casa común. Todos tenemos que sentirnos parte de esta acción. Esta red tiene que ser organizada y los indígenas son parte de ella”.

Sobre este tema, el Card. Humes insistió: “Es necesario un constante acompañamiento para que los acuerdos se realicen. Las sociedades deben hacer presión para animar al diálogo con los gobiernos y así tengan voluntad política para actuar por el bien común”.

Principales desafíos de la humanidad
Principales desafíos de la humanidad

Educación para los pueblos indígenas

La educación constituye uno de los grandes desafíos en la Amazonía. Las grandes distancias y la ausencia de recursos humanos formados en las propias lenguas locales son algunos de los problemas que cualquier solución debe enfrentar.

Pablo Mora, jesuita peruano analizó este desafío: “en la mayoría de los casos, la educación bilingüe termina en la escuela primaria”. “Debido a las grandes distancias, los alumnos que van a las escuelas, se alojan en internados y regresan a sus comunidades una o dos veces al año. Esto crea la ausencia de los padres de familia en los procesos formativos de sus hijos”.

El Padre Mora expresó que la Iglesia es una de las instituciones en la que las comunidades y las autoridades civiles confían. Esta confianza, en el área educativa, debe ser asumida con responsabilidad y creatividad, para ofrecer una educación de calidad que permita fortalecer las comunidades y sus culturas.

El seminario contó con la presencia de casi docientos participantes. Las imágenes, los cantos, los distintos rostros de las personas de origen amazónico, el verde de los bosques y las aguas cristalinas están allí, esperando que actuemos para cuidar la Casa Común.

Conferencia en la Gregoriana sobre la Amazonía
Conferencia en la Gregoriana sobre la Amazonía

Aprobado el Instrumentum laboris para el Sínodo para la Amazonía

Por otro lado, la Secretaria General del Sínodo de los Obispos dio a conocer este viernes, 17 de mayo, las conclusiones de la segunda reunión del Consejo Pre-Sinodal de la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica, que tuvo lugar en el Vaticano, los días 14 y 15 de mayo de 2019. En esta segunda reunión pre-sinodal, participaron todos los miembros del Consejo, incluyendo Cardenales, Obispos, Religiosos y un laico, en representación de las Iglesias de la Amazonía. También estuvieron presentes expertos, consultores de la Secretaría General e invitados especiales.

Gratitud al Papa por los nombramientos

Al inicio de los trabajos, se lee en el Comunicado, el Secretario General, Card. Lorenzo Baldisseri, dirigió un saludo especial a los participantes en este segundo Encuentro y agradeció al Santo Padre por el nombramiento del Relator General del Sínodo, Card. Cláudio Hummes, Arzobispo Emérito de São Paulo y Presidente de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), y de los dos Secretarios Especiales: Mons. David Martínez de Aguirre Guinea, O.P., Obispo titular de Izirzada, Vicario Apostólico de Puerto Maldonado, (Perú); y P. Michael Czerny, S.J., Subsecretario de la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

El cardenal Claudio Hummes y el cardenal Pedro Barreto
El cardenal Claudio Hummes y el cardenal Pedro Barreto

Tres pasos significativos hacia el Sínodo

En la exposición del Card. Baldisseri se presentaron las diversas actividades llevadas a cabo por la Secretaría General desde la primera reunión del Consejo Pre-Sinodal, en abril de 2018, con vistas a la Asamblea Sinodal Panamazónica del mes de octubre. Entre ellas destacan la segunda reunión de la REPAM con la Secretaria del Sínodo, en Manaos los días 14 y 15 de noviembre de 2018; el Seminario de Estudio organizado por la Secretaría General sobre el tema “Hacia el Sínodo Especial para la Amazonía: Dimensión Regional y Universal”, realizado del 25 al 27 de febrero de 2019; la tercera actividad de la Secretaria General fue su participación en la Conferencia Internacional de Washington, del 19 al 21 de marzo de 2019, organizada conjuntamente por la REPAM, el Departamento para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el Observador de la Santa Sede ante la ONU y la Conferencia de Provinciales Jesuitas de Estados Unidos y Canadá. El tema del evento fue “Ecología Integral: una respuesta sinodal de la región amazónica y otros biomas – territorios esenciales para el cuidado de la casa común”.

Estudio del Instrumentum laboris

La actividad más importante de esta segunda reunión Pre-Sinodal en la que participó la Secretaría General fue la preparación del Documento de Trabajo. “En las diferentes sesiones de esta segunda reunión – precisa la Secretaria del Sínodo – se examinó el proyecto del Instrumentum laboris para la Asamblea Especial, que reúne en un solo texto el material de la consulta iniciada con el Documento Preparatorio, los resultados del mencionado Seminario, así como la abundante documentación de los eventos organizados por la REPAM en el contexto de la Amazonía”.

Estructura del Instrumentum laboris

La Secretaria General del Sínodo de los Obispos señala que, “el Documento de Trabajo se divide en tres partes que afrontan los siguientes temas: la voz de la Amazonía entendida como escucha de ese territorio, la ecología integral y la Iglesia con rostro amazónico”. El objetivo del texto – se lee en la nota – es presentar la situación pastoral de esas tierras e iniciar nuevos caminos para una evangelización más incisiva en la Amazonía. Asimismo, el Instrumentum laboris es una reflexión sobre el problema ecológico que afecta a la Región, según la Encíclica Laudato si’. Los Miembros del Consejo Pre-Sinodal expresaron su agradecimiento por la labor realizada y formularon sugerencias útiles para mejorar este documento.

Aprobación del Instrumentum laboris

“Al final de las discusiones – informa la Secretaria del Sínodo – el Consejo Pre-Sinodal aprobó el Instrumentum laboris, que será ampliamente difundido a todos los niveles para involucrar al Pueblo de Dios en el proceso sinodal y que será transmitido a las Conferencias Episcopales interesadas y a los demás Organismos con derechos, cuyos representantes participarán en la Asamblea Sinodal”. Antes de concluir los trabajos, el Secretario General agradeció a los miembros del Consejo y a los demás participantes por sus aportaciones y por el espíritu de comunión manifestado durante el Encuentro.

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El Consejo Consultivo Anglicano aprueba una resolución sobre el medio ambiente


El Consejo Consultivo Anglicano aprueba una resolución sobre el medio ambiente

Fotografía: Marcelo Schneider/WCC

06 de mayo de 2019

Versión en español publicada el: 07 de mayo de 2019

El 17º Consejo Consultivo Anglicano, que se reunió la semana pasada en Hong Kong, aprobó una resolución sobre el medio ambiente que reconoce que existe una emergencia climática mundial e insta a las iglesias a desarrollar planes de acción y recursos para un modo de vida sostenible.

La resolución también invita a todas las iglesias miembros a celebrar una conferencia de planificación estratégica en relación con los Objetivos de desarrollo sostenible y el cambio climático, garantizando la participación de voces indígenas, de mujeres y de la juventud.

La resolución exhorta a las iglesias a “identificar las amenazas relacionadas con el cambio climático y el medio ambiente en sus contextos y a desarrollar o adaptar herramientas de preparación y mitigación en caso de desastres”.

El secretario general del Consejo Mundial de Iglesias, Rev. Dr. Olav Fykse Tveit, quien participó en la reunión, expresó su apoyo y su agradecimiento por la resolución.

“Contrarrestar los efectos del cambio climático es una misión política y moral que todos debemos asumir juntos”, afirmó, “y esta resolución sobre el medio ambiente pone de relieve el tipo de medidas urgentes de adaptación y mitigación que debemos adoptar para transformar nuestros sistemas económicos ahora mismo”.

Leer el texto completo de la resolución (en inglés)

Más información sobre la labor del CMI en el ámbito del cuidado de la creación y la justicia climática

https://www.oikoumene.org/es/press-centre/news/anglican-consultative-council-passes-environmental-resolution

Francia Márquez recordó los angustiosos momentos que vivió en atentado donde escapó de la muerte


La valiente líder social que salió ilesa de ataque en Cauca habló con Noticias Caracol. Uno de sus escoltas, quien resultó herido, también relató lo ocurrido.

Francia Márquez Mina reveló detalles de lo que vivió durante el atentado perpetrado contra ella y otros defensores, en la vereda Lomitas de Santander de Quilichao, el pasado fin de semana.

“Siempre nos están declarando objetivo militar, porque nos estamos oponiendo que al desarrollo, que a la entrada de las empresas multinacionales, que estamos estancando al Cauca”, expresó la lideresa, reconocida en el país y en el mundo por su lucha contra la minería ilegal y la defensa del medio ambiente.

Francia, a quien le reforzaron este lunes su esquema de seguridad, recordó angustiosos momentos que vivió en el ataque.

“Escuchamos un tiro y nos dicen tírense al piso, nos tiramos al piso y empezó el tiroteo. Unas compañeras salieron a correr, había una niña de 3 años, yo me asusté muchísimo pensando en la niña. Eran dispare y dispare y los escoltas se enfrentaron con ellos”, dijo.

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Foto: archivo Colprensa

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Seis escoltas estaban en el lugar y en medio de la balacera lograron salvar a su protegida. Uno de ellos contó el hecho. “Nos dijeron que no nos fuéramos a hacer matar, que nos quedáramos tranquilos. Cuando ellos de una vez desactivaron dos granadas, llegó un tercer hombre disparándonos a quemarropa”, manifestó.

Márquez Mina aseguró que el Ministro de Defensa le dijo que están protegiendo a 5000 personas en Colombia. “Eso demuestra la magnitud de la vulnerabilidad y de la crisis humanitaria que está afrontando este país y eso nos tiene que invitar a construir otras estrategias de cómo salvaguardar la vida de la gente”, afirmó.

Dos escoltas que resultaron heridos en el ataque se recuperan satisfactoriamente. Entre tanto, apenas unas horas después del atentado a la lideresa, uno de los miembros del Consejo de Comunidades Afro del Cauca recibió un mensaje de texto con nuevas amenazas.

“Es sólo el comienzo de lo que será el exterminio de todos ustedes, la próxima morirán todos los miembros de su comunidad. Todos los que cerraron la vía humanitaria en la llamada minga”, decían las intimidaciones.

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