El Papa nombra por primera vez a cuatro mujeres como consultoras de la asamblea de obispos del Vaticano


Francisco ha tomado una decisión histórica al nombrar a cuatro mujeres para que organicen y apliquen las conclusiones de la asamblea anual de obispos

La española María Luisa Berzosa González, directora de la federación Fe y Alegrías, es una de las cuatro mujeres que se incorpora a la secretaría general

Al papa Francisco se le atraganta el papel de las mujeres en la Iglesia católicaEFE – Ciudad del Vaticano24/05/2019 – 16:15h

El papa dice que "sufre" cuando lee lo que sucede contra algunos gitanos
El papa nombra por primera vez a mujeres como consultoras del Sínodo EFE

El Papa Francisco ha tomado este viernes una decisión histórica dentro de la Iglesia católica al nombrar a cuatro mujeres como consultoras en la secretaría general del Sínodo de obispos. Las religiosas Nathalie Bacquart, Alessandra Smerilli, Cecilia Costa y María Luisa Berzosa González, serán las encargadas de preparar y de aplicar las conclusiones a las que lleguen los obispos en su asamblea anual.

Alessandro Gisotti, el portavoz interino del Vaticano, ha anunciado la decisión de Francisco y ha asegurado que será la primera vez que las mujeres ejercerán como consultoras en la secretaría general del Sínodo, la asamblea que reúne todos los años a los obispos de todo el mundo para tratar cuestiones que sean de interés para la Iglesia.

Dicha secretaría general funciona como una institución permanente y su principal función es preparar las reunión de los obispos y encargarse de aplicar sus conclusiones, y para ello cuenta con el apoyo de los consultores.

Francisco ha nombrado a las seis personas que ayudarán al actual secretario del Sínodo, el cardenal Lorenzo Baldisseri. Además de los reverendos Giacomo Costa y Rossano Sala, han sido nombradas cuatro religiosas: Nathalie Bacquart, exdirectora del Servicio Nacional para la Evangelización de los jóvenes; Alessandra Smerilli, profesora de Economía en la Pontificia Facultad de Ciencias de la Educación; Cecilia Costa, profesora de Sociología en la Universidad de Roma; y la española María Luisa Berzosa González, directora de la federación Fe y Alegrías, que se encarga de la educación de los más desfavorecidos y la inclusión social.

El próximo Sínodo tendrá lugar en octubre de 2019 y estará centrado en la evangelización y protección del Amazonas y de sus poblaciones indígenas, mientras que los últimos han tratado sobre temas como los jóvenes, las vocaciones sacerdotales o la familia.

https://www.eldiario.es/sociedad/nombra-primera-mujeres-consultoras-Sinodo_0_902560409.html

Las mujeres comienzan a ascender en la Santa Sede


  • El papa Francisco designa cuatro mujeres como consultoras de la secretaria general del Sínodo de Obispos

EFE – EL VATICANO 24 / 05 / 2019, 09:58 AM

El papa Francisco ha nombrado a cuatro mujeres como consultoras en la secretaría general del Sínodo de obispos, la primera vez que ocupan este cargo de la Iglesia católica, informó hoy la Santa Sede.

El portavoz interino del Vaticano, Alessandro Gisotti, confirmó a Efe que es la primera vez que las mujeres ejercerán como consultoras en la secretaría general del Sínodo, una asamblea que reúne cada año a los obispos de todo el mundo para tratar diversas cuestiones.

El próximo Sínodo tendrá lugar en octubre de 2019 y está centrado en la evangelización y protección del Amazonas y de sus poblaciones indígenas, mientras que los últimos han tratado sobre temas como los jóvenes, las vocaciones sacerdotales o la familia.

La secretaría general es una institución permanente vaticana que se encarga de preparar la asamblea del Sínodo y de aplicar sus conclusiones y, para ello, se vale distintos consultores.

Ahora Francisco ha nombrado a un total de seis personas que ayudarán al secretario del Sínodo, el cardenal italiano Lorenzo Baldisseri, y de ellos cuatro son mujeres y dos hombres: estos son los reverendos Giacomo Costa y Rossano Sala.

Las mujeres son Nathalie Bacquart, exdirectora del Servicio Nacional para la Evangelización de los jóvenes y las vocaciones de la Conferencia Episcopal francesa, y Alessandra Smerilli, docente de Economía en la Pontificia Facultad de Ciencias de la Educación.

También la religiosa española María Luisa Berzosa González, directora de la federación “Fe y Alegría”, que se encarga de la educación de los más desfavorecidos y la inclusión social, y Cecilia Costa, profesora de Sociología en la Universidad Roma Tre.

https://www.diariolibre.com

Un proyecto de Iglesia para el futuro en España. Todavía las comunidades de base (2)


23 de Mayo de 2019

[Por: Juan José Tamayo]

En este segundo artículo de mi libro Un proyecto de Iglesia para el futuro en España. Cuarenta años después voy a exponer las grandes líneas por las que discurre subrayando la originalidad de la propuesta de las comunidades de base, como eje del nuevo paradigma eclesial y como experiencia liberadora en el nuevo contexto histórico, no solo a nivel religioso, sino también social, cultural y político. El libro se define como “ensayos de la Iglesia del futuro… experimentados por numerosas comunidades y grupos cristianos en tiempos de clandestinidad…; experimentos arriesgados y cruces entre la Iglesia y el pueblo que pueden ser fecundos al margen de los emparejamientos oficiales”. 

La obra comienza con una crítica de las estructuras trasnochadas de la Iglesia, entre ellas: la parroquia y sus frustrados intentos de renovación; la Acción Católica como institución supuestamente laical, pero dependiente de la jerarquía como su brazo largo; la Curia romana y su centralismo antidemocrático; el ministerio eclesial y episcopal bajo el signo del clericalismo; el derecho eclesiástico, que suplanta al Evangelio, etc.

Tras la crítica de estas instituciones que impiden la realización de un proyecto de Iglesia al servicio de la realización del Reino de Dios en la historia, propongo las mediaciones para hacer operativo el nuevo paradigma eclesial: análisis de la realidad desde una teoría crítica de la sociedad, entorno secular, nuevo universo simbólico, lenguaje de la libertad y de la liberación, ubicación en la base eclesial y popular, pedagogía que fomente la creatividad y la creación de comunidades de base como caminos de fraternidad-sororidad y liberación y como alternativa de Iglesia al servicio del pueblo. Es esta última mediación la más importante, la que ocupa la parte más extensa del libro y la que mejor refleja la originalidad de la nueva eclesiología. 

Para llevar adelante este proyecto de Iglesia contamos hoy con un aliado especial: el Papa Francisco, que desde el minuto uno de su elección se comprometió a una reforma estructural de la Iglesia en la dirección marcada por el Concilio Vaticano II y por el cristianismo liberador del Sur global, cuyas líneas fundamentales son las siguientes: 

– “Iglesia pobre y de los pobres”, “con las puertas abiertas”, “en salida para llegar a las periferias humanas”, “una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades” (La alegría del evangelio, n. 49). 

– Iglesia laical, descentralizada y crítica del clericalismo, considerado por Francisco uno de los graves males de la Iglesia, que mantiene al laicado al margen de las decisiones (id., n. 102).

– Iglesia no monocultural y monocorde, sino con muchos rostros, que no puede encerrarse en los confines de una cultura, sino que reconoce la diversidad cultural (id., nn. 115-117),   

– Que “primerea”, es decir, que “sabe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos, y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos” (id., n. 24) 

– Que incluya socialmente a los pobres y fomenta la paz y el diálogo social.

– Que amplíe “los espacios para una presencia más incisiva de las mujeres en la Iglesia” y “en los diversos lugares donde se toman las decisiones tanto en la Iglesia como en las estructuras sociales” (n. La alegría del evangelio, n. 194).   

Francisco no tiene una concepción autorreferencial de la Iglesia, ni es presa de una introversión eclesial. Cuestiona, más bien, la reclusión en “las tareas intra-eclesiales sin un compromiso real por la aplicación del Evangelio a la transformación de la sociedad” (n. 102).  El centro de sus preocupaciones son los problemas más acuciantes de la humanidad en una doble dirección: crítica y propuesta de alternativas.  

Hay, por tanto, una convergencia, si bien parcial, entre el proyecto de Iglesia de Francisco y el de las comunidades de base. Y digo parcial por existe un aspecto en el que se distancian: el del papel de la mujer. El papa apenas ha dado un solo paso en el reconocimiento de las mujeres como sujetos religiosos, eclesiales, teológicos, ministeriales y morales, tampoco en el acceso directo al ámbito de lo sagrado, ni en su incorporación a puestos de responsabilidad donde se toman las decisiones importantes sobre la marcha de la Iglesia. Mantiene intacto el patriarcado religioso. Tal discriminación constituye una gravísima injusticia de género.

Por el contrario, las comunidades de base intentan reparar dicha injusticia con el reconocimiento de la igualdad entre hombres y mujeres y el protagonismo y empoderamiento de estas, en continuidad con el movimiento igualitario de Jesús de Nazaret y conforme a la afirmación de Pablo de Tarso: “Ya no hay más judío ni griego, ni esclavo ni libre, sino varón ni hembra, pues vosotros sois todos uno mediante el mesías” (Gálatas 3,28). 

El libro ofrece una serie de claves para la Iglesia del futuro: iniciar un proceso comunitario constituyente, que se corresponde con la propuesta de Leonardo Boff de una verdadera eclesiogénesis: las comunidades de base reinventan la Iglesia; activar la creatividad para imaginar “otra Iglesia posible”; llevar a cabo un proceso permanente de educación en la fe para formar comunidades cristianas adultas; eliminar las oposiciones clérigos-laicos, Iglesia docente-Iglesia discente, jerarquía-pueblo, carisma-institución, Iglesia-mundo, sagrado-profano, y sustituirlas por el binomio comunidad-ministerios y por la creación de una comunidad de iguales; optar por las y los pobres de la tierra. 

La significación y la relevancia de la Iglesia hoy no se logran a través de la alianza con el poder, ni con la creación de guetos, ni con la afirmación del dogma, ni con el rigorismo moral, ni con la mirada añorante al pasado, sino con la presencia crítico-liberadora en la sociedad y respondiendo a los nuevos desafíos en actitud des-colonizadora, des-patriarcalizadora, des-mercantilizadora, des-idolatrizadora, etc. 

Las comunidades de base siguen siendo realidades vivas y activas que enriquecen y dinamizan el tejido social y eclesial. No podemos permitirnos la insensatez de minusvalorarlas ni la irresponsabilidad de destruirlas. Constituyen un rico patrimonio religioso y cultural, ético y cívico a proteger, fomentar y expandir. Por eso mi conclusión es: ¡Todavía las comunidades de base! 

Solo por eso creo que merece la pena este libro. 

Juan José Tamayo es Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones. universidad carlos III de Madrid

http://www.amerindiaenlared.org

Mons. Felipe Arizmendi: ‘Diaconisas en México’


miércoles, 22 de mayo de 2019 7:36 a. m.

Mons. Felipe Arizmendi Esquivel

Mons. Felipe Arizmendi Esquivel

VER

En julio del año 2000, muy poco tiempo después de haber llegado como obispo a San Cristóbal de Las Casas, recibí una carta de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en que se me sugería esperar algún tiempo, indeterminado, para ordenar nuevos diáconos permanentes, porque había la duda de que mi antecesor, Mons. Samuel Ruiz García, en la numerosa ordenación que hizo de diáconos permanentes en enero de ese año, hubiera ordenado diaconisas. Esto en base a una nota informativa del periódico “La Jornada”, cuya reportera así lo informaba. Aclaramos que nada de eso era verdad. La reportera, desconocedora de los ritos, pensó que una bendición que dio el obispo a las esposas de los diáconos era una ordenación. No hubo, pues, tal ordenación. Había otras razones más profundas para suspender dichas ordenaciones, pero lo de las diaconisas hizo mucho ruido.

El 12 de mayo de 2016, la Asamblea Plenaria de la Unión Internacional de Superioras Generales, reunidas en Roma, preguntó al Papa Francisco qué impedía “incluir mujeres entre los diáconos permanentes, al igual que ocurría en la Iglesia primitiva” y le sugirió “crear una comisión oficial que pueda estudiar el tema”.

El Papa tomó en cuenta su propuesta y, el 2 de agosto de ese año, creó dicha Comisión, presidida por el entonces secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Mons. Luis Francisco Ladaria Ferrer, hoy Prefecto, y conformada por varias mujeres como sor Nuria Calduch-Benages, Miembro de la Pontificia Comisión Bíblica; Francesca Cocchini, docente en la Universidad La Sapienza y el Instituto Patrístico Augustinianum de Roma; sor Mary Melone, rectora magnífica de la Pontificia Universidad Antonianum de Roma; Marianne Schlosser, docente de Teología espiritual en la Universidad de Viena y miembro de la Comisión Teológica Internacional; Michelina Tenace, docente de Teología fundamental en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma; y Phyllis Zagano, docente en la Hofstra University en Hempstead, Nueva York (Estados Unidos).

PENSAR

Ciertamente San Pablo cita a Febe, “diaconisa de la Iglesia de Cencreas” (Rom 16,1), y esto ha dado pie a que se piense en la posibilidad de que nuevamente se puedan tener en la Iglesia. Al respecto, en la rueda de prensa que dio, a su regreso de Macedonia del Norte a Roma, esto respondió el Papa a la pregunta de una reportera sobre el asunto:

“La comisión se hizo y ha trabajado por casi dos años. Eran todos distintos. Todos pensaban diferente, pero han trabajado juntos y se han puesto de acuerdo hasta un cierto punto. Pero, cada uno de ellos tiene su propia visión, que no concuerda con la de los otros. Y allí se detuvieron como comisión y cada uno está estudiando seguir adelante.

Sobre el diaconado femenino, hay un modo de concebirlo no con la misma visión del diaconado masculino. Por ejemplo, las fórmulas de ordenación diaconal encontradas hasta ahora, según la comisión, no son las mismas para la ordenación del diácono masculino y se parecen más a la que hoy sería la bendición abacial de una abadesa. Este es el resultado de algunos de ellos. Yo estoy hablando un poco de oídas, lo que recuerdo. Otros dicen: ‘No, esto es una fórmula diaconal’; pero debaten. No es claro. Había diaconisas al inicio, ¿pero, era ordenación sacramental, o no? Y eso se discute y no se ve claro.

Sí ayudaban, por ejemplo, en la liturgia. Lo vemos en los bautismos, que eran de inmersión. Cuando se bautizaba una mujer, la diaconisa ayudaba. También en la unción en el cuerpo de la mujer. Luego salió un documento en el que se veía que las diaconisas eran llamadas por el obispo cuando había una disputa matrimonial para la nulidad, o el divorcio, o la separación. Cuando la mujer acusaba al marido de golpearla, llamaban a la diaconisa para que ésta viera el cuerpo y así testimoniaba en el juicio.

Son las cosas que recuerdo, pero lo fundamental es que no hay certeza de que fuese una ordenación con la misma forma y la misma finalidad de la ordenación masculina. Algunos dicen que hay duda. Sigamos adelante a estudiar. No tengo miedo al estudio; pero hasta este momento, no va.

Es curioso que donde hubo diaconisas era casi siempre en una zona geográfica, sobre todo en Siria; luego, en otra parte no mucho, o nada. Todas estas cosas las he recibido de la comisión. Cada uno sigue estudiando y se ha hecho un buen trabajo, porque se ha llegado hasta un cierto punto común que puede servir como aliciente para seguir adelante, estudiar y dar una respuesta definitiva sobre si sí o no, según las características de la época. Una cosa interesante –ahora nadie lo dice, pero…–   algunos teólogos, hace pocos años, 30 años antes por ejemplo, decían que no había diaconisas porque las mujeres estaban en segundo plano en la Iglesia. No solo en la Iglesia… Siempre las mujeres…

Pero es curioso: en esa época había muchas sacerdotisas paganas. El sacerdocio femenino en el culto pagano estaba a la orden del día. Entonces, ¿cómo se entiende que, existiendo este sacerdocio femenino pagano, con las mujeres no se diese en el cristianismo?

Esto es lo que se está estudiando; pero hemos llegado a un punto y ahora cada uno de los miembros está estudiando según su tesis. Esto es bueno. Varietas delectat” (6-V-2019).

Lo acaba de confirmar en la asamblea plenaria de dicha Unión de Superioras Generales: “La forma de ordenación no es una fórmula sacramental. Era como lo que hoy es la bendición de una abadesa. Yo no puedo hacer un decreto sacramental sin un fundamento teológico, histórico” (10-V-2019).

ACTUAR

Es un tema todavía no definido y abierto al estudio, pero no es tan necesario ordenar diaconisas. Y no por discriminación a la mujer, pues, de acuerdo al Código de Derecho Canónico, yo faculté a mujeres indígenas para bautizar y, previo permiso de Roma, también para presidir matrimonios, en comunidades alejadas donde no había diáconos y era rara la presencia del párroco. Cuando la comunidad está preparada, dan un magnífico servicio. Nadie pedía que fueran diaconisas. Son mujeres idóneas, con buena aceptación en su comunidad, catequistas por varios años, dignas de toda confianza para confiarles la celebración de estos sacramentos y la educación en la fe en sus comunidades.Mons. Felipe Arizmendi Esquivel es obispo emérito de San Cristóbal de Las Casas.

https://elcentinelacatolico.org/Content/Opini-n/Opini-n/Article/Mons-Felipe-Arizmendi-Diaconisas-en-M-xico-/9/34/5849

Nuestra piedad mariana: Olga C. Vélez


La cultura latinoamericana se caracteriza por una piedad mariana que alimenta nuestra espiritualidad y fortalece nuestra vida. Este amor a María se cultiva de muchas formas y se expresa en las festividades dedicadas a recordar su memoria y en los santuarios donde miles de peregrinos se convocan continuamente. Por eso hablar de María es la posibilidad de entrar en uno de los misterios de la fe más cercanos y más queridos por la mayoría de creyentes. Ella es esa persona dispuesta a acoger el plan de Dios y a secundarlo sin reparos, sin limitaciones. Desde su condición sencilla, pobre, joven, muestra la capacidad humana de abrirse a la iniciativa divina y llevarla a su realización plena.

Ella es ícono de las personas creyentes porque no temió dar su “sí” desde el primer momento. Un “sí” maduro y confiado. Por una parte, es capaz de preguntar ¿cómo será todo esto? al ángel que le anuncia el nacimiento del Salvador. Por otra, da su sí total y generoso al plan de Dios sobre su vida y se dispone a respaldar con su sí, el que intentamos dar los que deseamos y nos disponemos al seguimiento del Señor.

María es también la mujer fuerte que vivió la huida a Egipto, las dificultades durante la vida pública de Jesús y, sobre todo, el momento más duro en la vida de su hijo: la crucifixión y muerte. Pero ella, como tantas madres ante el sufrimiento de sus hijos, permaneció de pie acompañándolo y mostrando con sus hechos, la fidelidad a ese sí dado desde el día de la anunciación.

Por eso, especialmente el pueblo sencillo, reconoce en María a la mujer fuerte y comprometida con la vida de todos sus hijos e hijas. Y acude a los santuarios y la invoca constantemente. La siente como madre y sabe que ella nunca abandonará a ninguno de sus hijos. Con ella se aprende a superar los sufrimientos de la vida. De su mano el camino se hace más ágil y suave. Pero sobre todo, se aprende a tener una fe sincera y dispuesta, abierta al querer de Dios sobre nuestras vidas.

Pero, al mismo tiempo, necesitamos purificar la devoción mariana porque algunas veces la docilidad se confunde con la sumisión, la obediencia se confunde con el sometimiento, el servicio se confunde con la esclavitud. A esta imagen distorsionada contribuyen los estereotipos femeninos que se han alimentado en la sociedad patriarcal identificando a las mujeres con el sufrimiento, la renuncia, la resignación, la sumisión y, otras actitudes que han robado la dignidad de las mujeres y les han impedido una realización plena. Pero en estos tiempos donde las mujeres van creciendo en autoestima y van recuperando sus derechos, la imagen auténtica de la Virgen María va emergiendo con fuerza y comienza a transformar la devoción mariana. María es dócil pero audaz, obediente pero protagonista, se dispone al servicio pero en el horizonte de la comunidad cristiana donde hemos de ser servidores unos de otros, sin que ninguno se erija como señor o superior a los demás. Acercarnos a María, la de los evangelios, es condición indispensable para que la piedad mariana vivida en nuestro Continente, continúe alimentando nuestra espiritualidad en el horizonte de la libertad, responsabilidad y compromiso cristiano.

Remitido al e-mail

En qué quedó el debate sobre mujeres sacerdotes


Aunque el tema está definido desde Juan Pablo II, resurgió por casualidad hace sólo tres años en una reunión del papa Francisco con la Unión Internacional de Superiores Generales (UISG), celebrada el 12 de mayo de 2016.Por Luis Eduardo Forero Medina -22 Mayo, 2019

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La doctrina sobre la ordenación sacerdotal, circunspecta sólo a los hombres, ha sido conservada por la Tradición constante y universal de la Iglesia, y enseñada  por el Magisterio en varios documentos.

Aunque el tema está definido desde Juan Pablo II, resurgió por casualidad hace sólo tres años en una reunión del papa Francisco con la Unión Internacional de Superiores Generales (UISG), celebrada el 12 de mayo de 2016.

En la segunda pregunta formulada al papa referida al papel de las mujeres consagradas en la Iglesia, se  propuso: “¿Por qué no constituir una comisión oficial que estudie la cuestión?”.

Inmediatamente el Obispo de Roma dio su consentimiento y aprobación. “Por lo tanto, sobre el diaconado, sí, acepto y me parece útil una comisión que aclare bien esto, sobre todo respecto a los primeros tiempos de la Iglesia”.

En contexto

A finales de ese año el cardenal Jorge Mario Bergoglio, el jesuita argentino,  conformó una comisión de 12 personas, paritaria en género y procedentes de ocho países que ya terminó su labor.

“Todos eran diferentes, todos “sapos de diferentes pozos”, todos pensaban de manera diferente, pero trabajaron juntos y estuvieron de acuerdo en cierta medida. No tengo miedo de estudiar. Sin embargo, hasta este momento no se va”. (Conferencia de prensa en vuelo papal del 7 de mayo de 2019).

El Vicario de Cristo lo que recuerda, transmitido por un eminente teólogo, es que no queda claro si al principio hubo diaconas.

“ Sí, ayudaron, por ejemplo, en la liturgia, a los bautismos: como los bautismos fueron por inmersión, cuando una mujer fue bautizada, las diaconisas ayudaron; también para la unción del cuerpo de una mujer”. Posteriormente eran empleadas en casos de violencia intrafamiliar, “ las diaconisas eran llamadas por el obispo cuando había una disputa matrimonial, en busca de moretones”. Estas son las cosas que recuerdo, señaló el papa Francisco.

El diaconado de la mujer como una puerta al sacerdocio o éste en sí mismo, es estimado por la iglesia como un “gravísimo delito”; castigado con la excomunión mayor a quien confiere el orden sagrado y a quien lo recibe; si de otra parte es cristiano sujeto al Código de Cánones de las Iglesias Orientales, pues en la Iglesia Anglicana sí esta previsto el sacerdocio femenino.

Las  razones que se han expuesto para no admitir dicho sacerdocio femenino, están contenidas en los siguientes documentos pontificios:

En la Carta apostólica ordinatio sacerdotalis de Juan Pablo II se enseña que  “La ordenación sacerdotal, desde el principio ha sido reservada siempre en la Iglesia Católica exclusivamente a los hombres”. Con esta posición la iglesia en 1994  “trató de cerrar esa puerta definitivamente”.

En la Carta Apostólica Mulieris dignitatem de 15 de agosto de 1998: “Cristo, llamando como apóstoles suyos sólo a hombres, lo hizo de un modo totalmente libre y soberano”.

“Sobre la ordenación de mujeres en la Iglesia Católica, la última palabra clara fue pronunciada por san Juan Pablo II, y esta permanece. Permanece”, dijo Francisco en su viaje de regreso de Suecia el 1º de noviembre de 2016, y que reiteró en mayo de 2019.

https://www.uniminutoradio.com

Mujeres diáconos 101: examen final


21 de mayo de 2019por Phyllis ZaganoOpiniónTeologíaVaticano

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(Dreamstime / Andrea Obzerova)

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Las siguientes preguntas están relacionadas con su lectura y estudio sobre la cuestión de las mujeres diáconos. Puede consultar sus notas sobre su examen personal de liturgias antiguas, documentos históricos, evidencia epigráfica (lápidas), frescos, mosaicos y descripciones literarias tempranas del ministerio de mujeres. No utilice fuentes de Internet, incluidas revistas y blogs generales en línea.

Encierra en un círculo la respuesta correcta para las preguntas 1-20 y para la pregunta de crédito adicional. Escribe tu ensayo en tu libro azul. Preguntas T / F = 4 puntos cada una; Pregunta de crédito extra = 4 puntos; ensayo = 20 puntos. Su respuesta a la pregunta de ensayo debe ser de al menos 300 palabras. Por favor conteste todas las preguntas con bolígrafo negro o azul.

Tienes 45 minutos para completar este examen. Recuerde poner su nombre en todos los materiales de prueba.


Verdadero Falso

1. La revelación cristiana define la humanidad esencial de todos los hombres y mujeres (todos están creados a imagen y semejanza de Dios). (T / F)

2. La iglesia primitiva incluía órdenes de vírgenes y viudas, así como el orden de diáconos (hombres y mujeres). (T / F)

3. Algunas mujeres de la antigua iglesia que prestaban servicios diaconales fueron denominadas diáconos (o diáconos mujeres). (T / F)

4. Algunas mujeres de la antigua iglesia que prestaban servicio diaconal fueron denominadas diaconisas. (T / F)

5. Las esposas de los diáconos masculinos fueron referidas como diaconisas. (T / F)

6. Las mujeres de la antigua iglesia llamadas diáconos o diaconisas y que prestaban servicio diaconal fueron ordenadas por sus obispos dentro del santuario, durante las liturgias. (T / F)

7. Los obispos ordenadores impusieron las manos a las mujeres que ordenaron como diáconos. (T / F)

8. Los rituales que utilizaban los obispos incluían una  epiclesis o invocación del Espíritu Santo. (T / F)

9. Los rituales utilizados por los obispos para las mujeres diáconos eran iguales a los utilizados para los hombres diáconos. (T / F)

10. Algunos rituales utilizados por los obispos ordenaron al obispo colocar una estola alrededor del cuello de la mujer ordenada. (T / F)

11. Mientras que las tareas y los deberes diferían de un lugar a otro, las diáconos asistían al bautismo de otras mujeres. (T / F)

12. Mientras que las tareas y los deberes diferían de un lugar a otro, las diáconas a menudo visitaban a mujeres enfermas, les traían la Eucaristía y las ungían. (T / F)

13. Si bien las tareas y los deberes diferían de un lugar a otro, las diáconos proporcionaban el ministerio de caridad a los miembros de la comunidad cristiana. (T / F)

14. En diversas épocas y lugares, las diáconas tempranas asistieron en el altar durante la liturgia. (T / F)

15. Los papas y los obispos finalmente prohibieron el servicio de altar de las mujeres porque las mujeres eran “impuras”. (T / F)

16. Las abadesas, jefas de abadías y monasterios de mujeres, a menudo eran ordenadas diáconos. (T / F)

17. El  cursus honorum  (curso de honor) comprendía los pasos en el camino hacia el sacerdocio (tonsura, portero, lector, exorcista, acólito, subdiácono, diácono). (T / F)

18. El desarrollo del  cursus honorum  (curso de honor) eliminó gradualmente el diaconado como un ministerio independiente. (T / F)

19. En Occidente, debido a que las mujeres nunca estuvieron en el  cursus honorum , la práctica de ordenar a las mujeres al diaconado se extinguió en el siglo XII; Las abadesas ya no eran ordenadas, sino que eran bendecidas o consagradas. (T / F)

20. Varias iglesias ortodoxas nunca abandonaron completamente las ordenaciones de mujeres como diáconos. (T / F)

Crédito adicional:  el documento de 1967 del Concilio Vaticano II,  Musicam Sacram , establece que los coros que incluyen mujeres no pueden cantar dentro del santuario. (T / F)

Ensayo:  Dado que la historia por sí sola no es decisiva, ¿cree que la Iglesia católica de hoy puede incluir a las mujeres en el orden de diáconos, ya que se renovó después del Concilio Vaticano II? ¿Crees que la iglesia católica debería hacerlo? ¿Por qué? Por qué no?

Recuerde que debe incluir una referencia a los hechos de la revelación y la historia para respaldar su argumento con respecto a la ordenación sacramental de las mujeres en el orden de los diáconos.

Por favor devuelva sus respuestas a su obispo o patriarca.


[Phyllis Zagano es investigadora principal asociada en residencia en la Universidad de Hofstra en Hempstead, Nueva York. Ella hablará el viernes, 13 de septiembre de 2019, en el  Instituto Bishop Keane de la Iglesia de la Inmaculada Concepción en Hampton, Virginia. Sus libros incluyen  Mujeres diáconos: pasado, presente, futuro , recientemente publicado en Francia y Canadá como  Des femmes diacres  y en Portugal como  Mulheres diáconos: Passado, presente, futuro . Las guías de estudio están disponibles para descarga gratuita en  people.hofstra.edu/Phyllis_Zagano .]

https://www.ncronline.org/news/opinion/just-catholic/women-deacons-101-final-exam

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