Una española de los Legionarios de Cristo, en el comité de dirección del suplemento femenino de L´Osservatore Romano


Marta Rodríguez.

photo_cameraMarta Rodríguez.FECHA22/05/19access_time 1:20COMPARTIR

La cuestión del poder de la mujer en la Iglesia, de su influencia, de participar en la toma de decisiones, de que se la tome totalmente en cuenta (no en parte) de que sea escuchada de verdad por cardenales y obispos y otros clérigos, es un tema que no cesa. No obstante, cada vez hay más mujeres en posiciones destacadas en la Curia Romana y otras áreas de la Iglesia Católica. Queda un camino por recorrer, pero está más que iniciado. 

Ciertamente, cada equis tiempo prorrumpen voces que piden que a la mujer se la permita ser sacerdote o sacerdotisa de la Iglesia Católica, pero me atrevo a asegurar que esas voces provienen en su mayoría de personas que no practican la fe católica. En cualquier caso, el Papa recientemente ha dicho que, aunque no tiene miedo al estudio, la ordenación de mujeres diaconisas de momento “no va”. 

A propósito de este tema, me ha llamado la atención algunas de las integrantes del nuevo comité de diez mujeres que dirigirá el suplemento femenino “Donne Chiesa Mondo” que publica mensualmente L’Osservatore Romano. El suplemento estará coordinado por la periodista italiana Rita Pinci. 

Una de estas mujeres que forma parte de este comité es la consagrada española Marta Rodríguez. La revista Vida Nueva, que distribuye este suplemento traducido al español todos los meses, la ha entrevistado. Marta habla de los retos de la mujer en la Iglesia y cómo, desde el Instituto de Estudios Superiores sobre la Mujer del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, (de los Legionarios de Cristo en Roma, del cual es directora), están afrontando este desafío.

Pues bien, explica en la entrevista que este comité es rico y variado, y me consta que lo integran mujeres de distintas realidades eclesiales. Un acierto. Ella explica que en el Ateneo que dirige se estudian temas como la identidad de género, el tema de la mujer en la Iglesia, la violencia, etc. Pero sobre todo, pretende que, como pide el Papa, se integre el pensamiento de la mujer en la Iglesia, junto al del hombre, sin excluir a ninguno de ellos. 

Quizás vamos a encontrar nuevas luces a partir de ahora en el suplemento femenino del periódico del Vaticano, después de algunas borrascas pasadas. Merece la pena seguirlo. 

Zenón de Elea.  

https://religion.elconfidencialdigital.com/articulo/zoom/mujer-legionarios-cristo-frente-suplemento-femenino/20190522012013027962.html

La santa que murió en Auschwitz


Mujer, judía, doctora en Filosofía, monja carmelita y, finalmente, santa de la Iglesia de Roma

Stain cambió su nombre por Teresa Benedictina de la Cruz.
Stain cambió su nombre por Teresa Benedictina de la Cruz. 

ÓSCAR FÁBREGA 07:00 • 08 ABR. 2019

Nuestra Homo insolitus de hoy, Edith Stain, fue una persona extraordinaria que vivió y murió en un mundo hostil, pero que luchó hasta el último día de su vida por cambiarlo. Mujer, judía, doctora en Filosofía, monja carmelita y, finalmente, santa de la Iglesia de Roma.

Nació en 1891 en la Breslau alemana —hoy pertenece a Polonia—, en el seno de una numerosa familia judía —fue la última de once hermanos—. Siendo adolescente, decidió abandonar la religión de su familia porque no satisfacía sus aspiraciones espirituales. Se centró en sus estudios, comenzó a interesarse por la política, luchó de forma activa por el voto de las mujeres y se relacionó con diversos movimientos feministas. Finalmente, en 1911, con veintiún años, se lanzó a estudiar filosofía en la Universidad de Breslau —gracias a una suculenta herencia que había recibido de su abuela—, quizás en busca de las respuestas que la religión ya no le daba. En aquella época no dudaba en definirse como atea. 

En 1913 se trasladó a la Universidad de Gotinga y, al año siguiente, el mismísimo Edmund Husserl, padre de la fenomenología, la tomó como discípula y ayudante. 

Pero Europa estaba en guerra por aquel entonces, y Stein no dudó en presentarse voluntaria como enfermera para la Cruz Roja, además de trabajar durante un tiempo en el hospital militar de Mährish-Weisskirchen, en Austria, destacando por su bondad y su amabilidad. No en vano, logró obtener una medalla al valor por su entrega. 

En 1917, con la guerra casi terminada, aprobó con honores el doctorado en Filosofía con una tesis sobre la empatía, tema que desarrollaría en algunas de sus obras, especialmente en su Introducción a la filosofía, un amplio estudio sobre el pensamiento de Husserl, su mentor. De hecho, Edith redactó, a partir de las notas de Husserl, con el que trabajó durante años codo con codo, Lecciones de fenomenología de la conciencia interna del tiempo, una de sus principales obras.

Tras finalizar la contienda, continuó mostrándose como una activista comprometida, se afilió al Partido Demócrata Alemán y comenzó a avisar sobre el creciente movimiento antisemita en Europa.

Bautizo

Poco después se produjo su conversión al cristianismo. Y se produjo, en parte, tras leer a nuestra santa Teresa de Jesús —también influyeron los Ejercicios espirituales de Ignacio de Loyola y la obra de Kierkegaard—. Años después comentó que, tras finalizar la autobiografía de la santa española, «cerré el libro y me dije: esta es la verdad». A partir de ahí se produjo un giro trascendental en su vida, y tras unos meses de shock, decidió bautizarse (el 1 de enero de 1922). Pronto comenzó a trabajar con las dominicas de Santa Magdalena de Espira (Alemania) como maestra y traductora de libros. Además, durante un tiempo se dedicó a dar conferencias por Alemania, centrándose en el papel de la mujer en la sociedad y en la Iglesia, así como en la importancia de la formación de los jóvenes en respeto y moral. 

No dudó en posicionarse en contra del nazismo incipiente, alertando sobre el riesgo que podía suponer que los mensajes racistas terminasen calando. Y, por supuesto, no dejó en ningún momento sus estudios de filosofía, intentando, sin éxito, conseguir un puesto como profesora en la Universidad de Breslau, así que continuó con las dominicas de Espira.

Pero sus avisos se vieron cumplidos. En 1933 Hitler se hizo con el poder. 

Una de las primeras medidas que tomaron los nazis fue prohibir que los judíos —y las mujeres— diesen clases. Así que decidió hacer algo que llevaba muchos años rondándole por la cabeza: ingresar en la Orden de los Carmelitas. Tomó los hábitos el 15 de abril de 1934, a sus cuarenta y un años, y cambió su nombre por Teresa Benedictina de la Cruz. Cuatro años después, el 21 de abril de 1938, prometió los votos definitivos.

Pero la situación para los judíos alemanes se estaba haciendo cada vez más insostenible.  Edith, alertada, decidió escribirle al papa Pío XI para pedirle que la Iglesia se mostrase clara y contundente contra el nuevo régimen, pero el papa murió antes de pronunciarse (en febrero de 1939), dejando a medias una encíclica con la que condenaba el antisemitismo.

Unos meses antes, para evitar males mayores a sus compañeras religiosas, había pedido ser trasladada a una comunidad carmelita en Echt, Holanda, un país que, por entonces, parecía neutral. Llegó allí el 31 de diciembre de 1938. Unos meses después, su hermana Rosa, que también se había convertido al cristianismo y era hermana lega, se mudó con ella.

Pero la anexión de los Países Bajos por la Alemania nazi, en mayo de 1940, ya en plena Segunda Guerra Mundial, precipitó los acontecimientos. Permaneció un tiempo recluida, por miedo a su posible captura, aunque se vio obligada a identificarse como el resto de judíos del país, e intentó incluso huir a Suiza, pero no lo consiguió. 

El 26 de julio de 1942, los obispos holandeses ordenaron que se leyese en todas las iglesias una carta pastoral condenando los actos antisemitas. Como consecuencia de esto, las autoridades nazis ordenaron la detención de los todos los judíos de religión católica. Edith y su hermana ya estaban fichadas desde hacía tiempo por la Gestapo y, finalmente, el 2 de agosto de 1942, los nazis las capturaron. Se dice que, cuando iban a salir de aquel convento carmelita, Edith tomó la mano de su hermana y le dijo: «Ven, vayamos, por nuestro pueblo». 

El final

Tras permanecer unos días en los campos de concentración de Amersfoort y Westerbork, terminaron en Auschwitz Birkenau el 7 de agosto de 1942.

Solo dos días más tarde fueron asesinadas. 

En 1987, Juan Pablo II la beatificó en Colonia. Once años después, en 1998, el mismo papa le canonizó. Su festividad se fijó para el 9 de agosto, el día de su muerte en el campo de exterminio…

https://www.lavozdealmeria.com/noticia/5/vivir/169920/la-santa-que-murio-en-auschwitz

ARCWP-SURAMERICA: 2018FELIZ NAVIDAD!!! Y AÑO NUEVO 2019



Nos acercamos nuevamente a la celebración del cumpleaños, de un Dios-Humanado entre nosotros/as. Emanuel=Dios está aquí, no le busquemos afuera, ni arriba, abajo,ni a los lados.

Nuestro Dios, se escapó de su Cielo, lejos de sus comodidades celestiales, para enseñarnos acerca del valor del ser humanos, disfrutar y defender nuestra humanidad, creada a su imagen y semejanza (Génesis 1:7).

¡Qué hermoso, es el tiempo que estamos viviendo!

Con Él, no tenemos miedo a la oscuridad, y a la soledad.

Los momentos que vivimos son momentos de UNIDAD-DIVINIZADA. Como seres humanos, hijas/os de un Dios-Humanado, hoy no nos unen, los Credos, Títulos, Templos, Cánones, Dogmas, Constituciones, Normas y Reglas y menos el poder. Hoy nos une, el dolor, el sufrimiento, el hambre, la enfermedad. Jesús vino y se hace presente, para sanar, a quitar el dolor, la enfermedad y el hambre.

Cristo ha venido para que tengamos vida y vida en abundancia (Juan 10:10). Para que dejando y rechazando las obras delmaligno, sus obras de muerte: “robar, matar, destruir”, podamos vivir comohijas/os de la luz, y así demos testimonio del amor, que se hace vida, justicia y paz.

¡FELIZ NAVIDAD! Y AÑO NUEVO, LES DESEAMOS A TODOS/AS:

 ASOCIACIÓN DE PRESBITERAS CATÓLICAS ROMANAS-DE SURAMERICA.

2018-2019

Luchar contra los privilegios de la Iglesia es luchar por los derechos de las mujeres


La Iglesia usa los enormes beneficios que recibe del Estado para hacer campañas en contra de nuestros derechos.

Luchar contra los privilegios de la Iglesia es luchar por los derechos de las mujeres

María Inés Nugent

Viernes 23 de noviembre | 21:03

Esta semana, la legisladora Laura Vilches destapó el fraude que comete la Iglesia Católica en Córdoba al realizar actividades lucrativas en propiedades por las que no paga impuestos. Hay que aclarar que las más de 1.700 propiedades de la Iglesia que no pagan impuestos son una pequeña parte de sus enormes riquezas, ya que seguramente hay muchísimas más sobre las que no han pedido exenciones.

Entre los inmuebles detectados por nuestra investigación se encuentran 21 terrenos y casas en un exclusivo country de Villa Allende, decenas de locales comerciales en el centro, playas de estacionamiento, una estación de servicio y hasta un supermercado.

Esta es sólo una de las fuentes de ingresos de la Iglesia. El Estado nacional les paga 130 millones de pesos por año para sueldos, además de otras partidas millonarias para pasajes, refacción de templos, jubilaciones, etc. Mientras tanto, para el pueblo trabajador se hace cada vez más difícil llegar a fin de mes entre los tarifazos y los aumentos de precios en general.

Para las mujeres, la situación es aún más difícil. Los porcentajes de pobreza y precarización laboral son mucho más altos en la población femenina, y somos las primeras en perder el trabajo frente a una crisis. El Presupuesto nacional, aprobado con represión hace unas semanas, contempla solo un 0,13 % para financiar programas vinculados a derechos de las mujeres y la diversidad sexual. Son 5.528 millones de pesos, mientras que al pago de intereses de la deuda van 600.000 millones.

Lejos de usar sus privilegios para el “bien común”, como salió a decir el Arzobispado de Córdoba, la Iglesia usa los millones de pesos que recibe del Estado y los que recauda con sus negocios para lanzar enormes campañas contra nuestros derechos, como se vio en el caso de la oposición al derecho al aborto y luego contra la Educación Sexual Integral.

Este 26 de noviembre, las mujeres tenemos una cita de honor en el Día de Lucha contra la Violencia hacia las Mujeres. La marea verde tiene que llenar nuevamente las calles para exigir la separación definitiva de esta institución reaccionaria del Estado.

http://laizquierdadiario.com/Los-privilegios-de-la-Iglesia-son-violencia-hacia-las-mujeres

Mujeres ricas en el mundo romano del primer siglo y en la iglesia


El escenario del NT es el Imperio Romano del primer siglo, un mundo antiguo ajeno a las sociedades modernas. No hace mucho tiempo, nuestra comprensión de las mujeres en este mundo antiguo era especialmente limitada. Se presumía que las mujeres del primer siglo estaban confinadas en sus casas con pocas libertades y derechos, y que las mujeres buenas vivían tranquilas en el anonimato bajo la autoridad de sus maridos o padres. Este escenario fue el caso para muchas mujeres, pero no para todas las mujeres. Si leemos cuidadosamente el NT, podemos ver esto por nosotros mismos.

En el NT, vemos que las mujeres eran activas en espacios públicos. Algunos eran artesanos como Priscilla, o en negocios como Lydia. Algunas mujeres eran independientemente ricas como Phoebe, y algunas incluso eran de nacimiento real con los privilegios y el poder que venía con la nobleza. No había un lugar o un rol para las mujeres como si todas las mujeres fueran iguales. De hecho, solo dos roles estaban fuera de límites para las mujeres, ser un soldado romano o un funcionario imperial. 1 Las mujeres ocuparon muchos lugares y muchos roles diferentes en la sociedad y en la iglesia.

En este artículo, miro la dinámica social de la clase, una dinámica que típicamente triunfa sobre el género. 2 También miro lo que dice el NT sobre mujeres particulares que eran ricas. Mi esperanza es que esta discusión presente una visión más amplia, más auténtica, más allá de los estereotipos limitados, del lugar y la participación de ciertas mujeres en la iglesia del primer siglo.

Si bien este artículo se enfoca estrechamente en las mujeres ricas, que constituyeron una parte pequeña pero significativa de la iglesia primitiva, quiero enfatizar que la riqueza no es, y no era, un requisito previo para el ministerio. Jesús y Pablo recibieron a los pobres y marginados como miembros y ministros en el movimiento de Jesús.

Patriarcado y clase

El patriarcado 3 era una dinámica predominante de la sociedad romana, pero no era la única dinámica en funcionamiento. Además de ser patriarcal, la sociedad romana era completamente consciente de su clase. Las dos dinámicas no son lo mismo, aunque hay cierta superposición. Las distinciones de clase se observaron y reforzaron diariamente. Por ejemplo, donde alguien se sentó en el teatro fue determinado por clase. Y donde alguien se sentaba en una cena, si tenía la suerte de ser invitado, se determinaba por clase e incluso por estado relativo, o precedencia, dentro de la clase. 4

En el mundo romano altamente estratificado, las mujeres venían de todas las clases. Algunas mujeres, incluidas las cristianas, eran ciudadanas romanas nacidas libremente y eran, independientemente, familias adineradas. Algunos incluso vinieron de familias de los rangos senatoriales o ecuestres, las dos clases altas de la sociedad romana, o de familias de igual rango en las provincias. 5  La riqueza de individuos y familias en las clases altas era enorme. Y con la riqueza vino el poder. Los hombres y mujeres que eran plebeyos podían ser ricos, pero su nivel de prosperidad generalmente no estaba en el mismo nivel que el de senadores y jinetes .

La cantidad de personas de alto estatus fue pequeña en comparación con el resto de la población, posiblemente solo un uno por ciento. 6 Sin embargo, desde el principio, la iglesia atrajo mujeres de alto estatus. 7 En los siglos segundo y tercero, el número de jóvenes nobles que se convertían al cristianismo crearía un problema real : los nobles no se estaban convirtiendo en casi los mismos números. Como resultado, varias mujeres de rango noble no pudieron encontrar maridos cristianos del mismo rango 8  Era ilegal que las mujeres romanas de alto rango se casaran fuera de su rango. Si lo hicieran, podrían perder su noble condición, su poder e incluso su riqueza. Alrededor del año 200 DC, líderes de la iglesia como Tertuliano y Calixto abordaron este problema. 9 Los líderes de la iglesia querían que las mujeres cristianas nobles mantuvieran su rango porque las mujeres podían usar su riqueza e influencia para beneficiar a la iglesia, lo que solían hacer. A diferencia de los estereotipos, estas eran mujeres que controlaban sus propias finanzas .

Prominentes mujeres griegas: mujeres de Tesalónica, Berea y Atenas (Hechos 17)

¿Qué pasa con el estereotipo de que las mujeres antiguas eran en su mayoría confinadas en sus casas? Es cierto que en el mundo griego de siglos anteriores, muchas mujeres, especialmente mujeres de alto estatus, habían llevado vidas enclaustradas y ocultas. Sin embargo, los niveles relativos de restricción o libertad variaron mucho si una mujer griega vivía, por ejemplo, en Atenas, Esparta o Macedonia. En el siglo I d. C., las mujeres de alto estatus que vivían en ciudades romanas, como Corinto y Filipos (que eran colonias romanas) y, por supuesto, la misma Roma, tenían más libertades y más derechos legales que sus hermanas griegas de los siglos precedentes. También tenían más libertades que las mujeres que vivían en ciudades, como Atenas, que todavía estaban predominantemente influenciadas por las costumbres griegas.

Sin embargo, incluso algunas mujeres griegas del primer siglo estaban haciendo sentir su presencia en la sociedad. De nuevo, solo tenemos que mirar el NT para ver que este fue el caso .

En Hechos 17, bastantes mujeres de la nobleza (literalmente “mujeres de las primeras familias”) en la ciudad macedonia de Tesalónica se hicieron creyentes (Hechos 17: 4). No era poca cosa para una mujer grecorromana convertirse al cristianismo, ya que se esperaba que las esposas adoraran a los dioses de sus maridos. Además, las actividades religiosas del hogar y la comunidad se entrelazaron con los ritmos y las actividades de la vida cotidiana. A pesar de las dificultades, muchas “mujeres griegas honorables” se hicieron creyentes en la ciudad macedonia de Berea también (Hechos 17:12). La palabra griega para “honorable” ( euschēmōn ) en Hechos 17:12 no significa simplemente “respetable”, en el sentido de que las mujeres tenían buenos modales y alta moral; significa “de alto standing” o incluso “noble”. 10

Más adelante en Hechos 17, se menciona a una mujer ateniense llamada Damaris junto a un hombre llamado Dionisio. Dionisio era un miembro del consejo del Areópago (la corte judicial suprema de los atenienses, llamada así por la colina en la que se encontraba) y, por lo tanto, de las clases altas. Damaris, Dionysius y otros con ellos se hicieron creyentes. El hecho de que Damaris sea nombrada junto con Dionisio parece indicar que ambos son de las clases altas, pero los anónimos atenienses no lo son.

Luke, el autor de Hechos, escribía bajo el beneplácito de una persona de alto estatus, Teófilo, y probablemente quería destacar personas prominentes y de alto estatus que se estaban convirtiendo al cristianismo. Estas serían personas con las que Theophilus podría identificarse, y habrían prestado respetabilidad al nuevo movimiento. Sin embargo, no debemos olvidar que el número de mujeres y hombres de élite que se convirtieron en cristianos era pequeño en comparación con hombres y mujeres de clase baja que participaban activamente en la vida y el ministerio de la iglesia.

Un converso judío rico: Lidia de Filipo (Hechos 16)

Algunas de las mujeres griegas de alto estatus que se estaban convirtiendo en creyentes y uniéndose a la iglesia se habían convertido previamente al judaísmo. Durante algunas décadas, la mayoría de los conversos al cristianismo eran judíos o estaban inclinados hacia el judaísmo en algún aspecto. Este puede haber sido el caso de las mujeres griegas de Tesalónica mencionadas en Hechos 17: 1-4. Ciertamente fue el caso de Lidia en Filipos que se describe en Hechos 16:14 como un “adorador de Dios”, un término que indica “no simplemente una persona devota de ningún tipo, sino un gentil que adora al Dios bíblico”. 11

Lydia también se describe como una mujer de negocios que lidió con telas costosas teñidas con púrpura de Tyrian. Debido a que Lydia era una mujer de negocios, no podía haber sido de la clase más alta, ya que estas personas generalmente no participaban en negocios. Los hombres y las mujeres de la clase más elitista eran como duques y duquesas que vivían exclusivamente de la riqueza de sus propiedades agrícolas. 12 Pero los miembros del rango ecuestre, o el equivalente provincial, podrían dedicarse a los negocios. Debido a que Lydia se ocupó de un artículo de lujo, que solo podía ser usado por las clases altas, 13  y porque habría requerido una gran cantidad de capital para administrar su negocio, ella pudo haber pertenecido a una clase equivalente a la clase ecuestre. Sin embargo, es más probable que fuera una plebeya relativamente adinerada .14

Lydia tenía un hogar en Filipos que era lo suficientemente grande como para acomodar a Paul y sus acompañantes, y ella tenía la libertad de invitarlos a su casa sin primero preguntarle a un guardián masculino. Cuando ella y la familia que se identificó con ella se bautizaron, ella le dijo a Pablo: “Ahora que has decidido que soy un creyente en el Señor, ven y quédate en mi casa” (Hechos 16:15 CEB). Paul aceptó su hospitalidad. Lidia abrió su casa a Pablo y a sus compañeros de viaje y a las reuniones de la primera iglesia en Filipos (Hechos 16:40). 15

Philippi era una colonia romana situada en Macedonia. Macedonia era un lugar donde las mujeres tenían libertades relativas incluso cuando gobernaban los griegos. dieciséis

Si Macedonia produjo tal vez el grupo más competente de hombres que el mundo había visto hasta ahora, las mujeres eran, en todos los sentidos, las contrapartes de los hombres; desempeñaron un papel importante en los asuntos, recibieron enviados y obtuvieron concesiones para ellos de sus maridos, construyeron templos, fundaron ciudades, contrataron mercenarios, comandaron ejércitos, sostuvieron fortalezas, y actuaron en ocasiones como regentes o incluso co-gobernantes. 17

Algunas de las principales mujeres de Tesalónica, Berea y Filipo, todas ciudades macedonias, se unieron a la iglesia donde su riqueza, influencia y protección podrían ser utilizadas para beneficiar a otros miembros de sus iglesias.

Una poderosa princesa judía: Bernice (Hechos capítulos 25-26)

Además de prominentes mujeres griegas y judías que se hicieron cristianas, el NT menciona a otras mujeres poderosas que no se hicieron cristianas. Estas mujeres se contaban entre las celebridades de su época y tenían cierta influencia en la política y el tono moral de la sociedad, especialmente en lo que respecta a la política y la moralidad con respecto a las mujeres.

Dos mujeres de la clase más alta se mencionan en Hechos. Drusilla, una princesa judía, se menciona en Hechos 24:24. Drusila era hija de Herodes Agripa I, por lo tanto, bisnieta de Herodes el Grande. 18  También fue la esposa de Félix, el gobernador romano de Judea entre los años 56 y 60 DC Bernice, o Berenice  otra princesa judía, se menciona en Hechos 25:13, 23ff. y Hechos 26: 30-31. Ella también era hija de Herodes Agripa I. En Hechos, ella aparece como la consorte de su hermano Agripa II cuando ambos escuchan a Pablo defenderse en Cesarea.

Bernice se convirtió en una de las mujeres más poderosas de su época. Cuando tenía dieciséis años, se casó con su tío, Herodes V, rey de Calcis y hermano de Herodías. 19  Bernice aseguró el título de  reina  después de que su marido  muerte s cuando tenía sólo veinte años de edad 20 Roma entonces le dio a su hermano Herodes Agripa II el reino de Calcis, que gobernó junto con Berenice 21  Debido a que pasaron tanto tiempo juntos, circularon rumores de incesto. Para sofocar los rumores, Bernice se casó. Ella eligió casarse con el rey de Cilicia, pero el matrimonio no fue un éxito, por lo que regresó a vivir con su hermano 22

Bernice estuvo en Jerusalén en el año 66 DC cuando comenzó la revuelta judía. Ella vio la brutalidad de los soldados romanos hacia los judíos, y envió mensajes frecuentes (a través de hombres de rango ecuestre) al gobernador de Judea, Gessius Florus, sobre esto. Incluso se acercó a su tribunal en un intento de razonar diplomáticamente con él, pero el gobernador no lo escuchó (Josephus, JW 2.309-314). Bernice y su hermano luego trataron de silenciar el levantamiento judío, con solo un éxito temporal (Josephus, JW 2.402-406).

Cuando estalló la guerra en 67, Bernice se puso del lado de los romanos, posiblemente porque los veía como los vencedores. Además, se convirtió en una poderosa defensora del general romano Vespasiano e incluso se convirtió en su patrona. Tácito escribe: “La reina Berenice también, que estaba en la flor de la juventud y la belleza, y que había hechizado incluso al viejo Vespasiano por el esplendor de sus presentes, promovió su causa con igual celo” ( Historia  2.81.2 ). Su causa era convertirse en emperador, y tuvo éxito. Alrededor de 68 d. C., Bernice se convirtió en la amante y consorte de Vespasiano .s hijo Tito, que era once años menor que ella. Tito fue el general cuyas tropas destruyeron Jerusalén en el año 70 d. C. Probablemente debido a los sentimientos antijudíos en Roma, sin embargo, Tito envió a Bernice lejos cuando él se convirtió en emperador .

Mujeres como Bernice, Drusilla y Herodías eran poderosas mujeres ricas de la clase más alta. Estaban acostumbrados a salirse con la suya, y cada uno tenía un equipo de sirvientes y esclavos, así como clientes dependientes, que cumplían sus órdenes. Estas mujeres nobles no eran cristianas, pero su ejemplo bien pudo haber influido y envalentonado a otras mujeres, incluidos judíos y cristianos, de alguna manera. 23

Sabemos que algunas mujeres judías ricas en Asia Menor eran benefactoras de las sinagogas y eran prominentes en sus comunidades. Las inscripciones en Asia Menor revelan que a algunas de estas mujeres se las mencionaba con títulos de liderazgo como “gobernante de la sinagoga” .24 Se debate si estos títulos eran honorarios o si las mujeres dirigían al menos algunas sinagogas en la antigüedad. En cualquier caso, estas mujeres no eran invisibles ni impotentes.

Mujeres de hogares aristocráticos: ¿Junia, Julia y Claudia?

Hemos visto que algunas mujeres de las mejores familias de Macedonia se unieron a la iglesia, incluso si las princesas judías no lo hicieron. ¿Hay alguna mujer cristiana de familias senatoriales romanas mencionadas en el NT?

Tres de las familias aristocráticas más poderosas de Roma fueron las familias Junian, Julian y Claudian. 25 Las mujeres de estas familias a menudo se llamaban Junia, Julia y Claudia, respectivamente. Curiosamente, en el NT, hay una Junia, una Julia y una Claudia, y cada una de ellas vivía en Roma. ¿Eran estas mujeres de familias aristocráticas?

Había una costumbre de esclavos liberados tomando el apellido de su amo o amante, y este puede haber sido el caso de Junia quien se menciona en Rom 16: 7. El nombre de su marido, “Andrónico”, era un nombre de esclavo común, por lo que ambos pudieron haber sido esclavos liberados de la casa imperial. 26  Esta es probablemente la situación para Julia y su esposo Filólogo, que se mencionan en Rom 16:15 27  Tanto Junia como Julia y sus maridos 28 probablemente pertenecían a hogares aristocráticos, pero no pertenecían a las clases altas. Es posible que varios nombres en Romanos 16 son de cristianos que pertenecían a César  hogar s 29

En su carta a los Filipenses, Pablo transmitió los saludos de los cristianos en la casa de César (Filipenses 4:22). Algunos cristianos incluso ganarían posiciones de poder dentro de la casa imperial. Por ejemplo, el Emperador Commodus, que gobernó desde 180-192, tenía una concubina cristiana llamada Marcia. 30 A través de su influencia, muchos cristianos que habían sido esclavizados y enviados a las minas de estaño en Cerdeña fueron liberados. Uno de estos esclavos , Calixto, se convirtió en obispo de Roma.

En 2 Timoteo, los saludos son enviados por una mujer romana llamada Claudia. Identificar a Claudia es difícil, porque era un nombre común, pero debido a los nombres mencionados con los de ella en 2 Timoteo 4:21, especialmente Pudens y Linus, ha habido algunas sugerencias sobre quién era esta mujer. Una sugerencia es que ella era Claudia Rufina, cuyo esposo era un senador romano llamado Pudens. Esta teoría coloca a Claudia Rufina en la clase más alta. Otra sugerencia es que ella fue la madre de Linus que se convirtió en obispo de la iglesia en Roma en el año 67 DC. Otra sugerencia es que ella era la hija de Caratacus, un jefe británico que fue capturado y luego liberado por el emperador Claudio. Cualquiera que sea su verdadera identidad y condición social, Claudia y las otras personas mencionadas con ella en 2 Tim 4:21, fueron prominentes en la iglesia de Roma.

Algunas mujeres cristianas mencionadas en el Nuevo Testamento eran de noble cuna. Pero muchas otras mujeres NT, si bien parecen ser cabezas de familia independientes y relativamente ricas, no pertenecían a una de las clases altas. Las leyes romanas introducidas por primera vez a fines del siglo I aC permitieron a algunas mujeres retener su propia riqueza y no transferirla a las familias de sus maridos. Esto significaba que si una mujer de una familia adinerada sobrevivía a su esposo y padre, ella podría hacerse rica por derecho propio. La edad promedio de las novias romanas por primera vez era de catorce años y el promedio de los maridos por primera vez era de veinticuatro (aunque los maridos podían ser considerablemente mayores). Por lo tanto, no era inusual que una esposa sobreviviera a su marido, siempre que sobreviviera al parto. Parece de los textos bíblicos que Lidia en Filipos, Nympha en Laodicea (Col 4:15),31 y otros actuaron de forma independiente y, por lo tanto, pueden haber sido viudas relativamente ricas. Estas mujeres recibieron y atendieron congregaciones en sus propios hogares.

Un patrón de muchos: Phoebe de Cenchrea (Romanos 16: 1-2)

Otra mujer que actuó independientemente de un esposo o padre es Phoebe de Cenchrea. En Rom 16: 1-2, Pablo identifica a esta mujer con tres datos que se refieren a su estado eclesial: ella es “nuestra hermana”, ” diakonos (” diácono / ministro “) de la iglesia en Cencrea” y “un prostatis(“patrón”) de muchos “incluyendo a Pablo.

Un patrono, prostatis  (femenino) o prostatēs (masculino), era, sin excepción, una persona influyente en la sociedad romana. Hasta hace poco, sin embargo, al traducir o comentar sobre la  prostatis  en Rom 16: 2, palabras mundanas como  ayuda  se han utilizado normalmente. El famoso estudioso James Dunn llama la atención sobre el prejuicio en contra de reconocer a Phoebe como una mujer influyente:  La falta de voluntad de los comentaristas de dar  prostatis a su sentido más natural y obvio de mecenas es lo más llamativo ” 32  Él agrega que, a diferencia de muchos lectores modernos, los lectores originales de Pablo era poco probable que pensaran en Phoebe como algo más que una figura de importancia cuya riqueza e influencia habían sido puestas a disposición de la iglesia en Cenchrea ” 33.

La práctica del mecenazgo floreció en el Imperio Romano temprano y era una parte esencial de la sociedad romana. Séneca incluso lo describió como “el principal vínculo de la sociedad humana” ( De Beneficiis  1.4.2). Tener un mecenas a menudo era un medio necesario para obtener  acceso a bienes, protección u oportunidades para el empleo y el progreso” ” 34  Además de ser una parte importante de la sociedad romana en todos los niveles, el patrocinio también era importante en la iglesia. Edwin Judge ha comentado “El cristianismo era un movimiento patrocinado por patrocinadores locales para sus dependientes sociales ” 35

Aunque la práctica del mecenazgo era informal y voluntaria, ciertas restricciones sociales y obligaciones recíprocas eran parte integral de la relación cliente-cliente. Y un hombre o mujer rico que hizo una generosa donación a su ciudad, comunidad, gremio, oa un individuo, etc., pudo ejercer considerable influencia y poder. 36 Forbes y Harrower escriben:

Debido a que el mecenazgo era “en muchos aspectos ciego al género”, las mujeres podían, deliberadamente, o como un subproducto de su beneficio, aumentar su honor y presencia en la arena pública. . . . Por lo tanto, las mecenas ganaron libertad para hablar y actuar en asuntos políticos y religiosos. 37

Es posible que el poder de los mecenas se haya atenuado en las primeras comunidades cristianas. Sin embargo, las mujeres ricas que actuaron como patrocinadoras continuaron siendo influyentes en la iglesia incluso cuando otras funciones ministeriales se les negaron cada vez más. En muchas iglesias, los ministros varones “dieron la bienvenida a las mujeres como mecenas e incluso les ofrecieron papeles en los que podrían actuar como colaboradores”. Para el 200 dC, el papel de las mujeres [como patrocinadoras y colaboradoras] en las iglesias cristianas era bastante inconfundible. ” 38  Como el apóstol Pablo, algunos de los grandes hombres del cristianismo primitivo, como Clemente de Alejandría (150), Orígenes ( b. 184/5), y Jerome (B. 347) fueron apoyados por amigas ricas y colegas 39

Conclusión

Las costumbres que rodean las distinciones de clase y el mecenazgo otorgaron poder y prominencia a las mujeres de alto estatus y riqueza en la sociedad. Estas costumbres también permitieron que las mujeres adineradas y de alto estatus tuvieran influencia en la iglesia: eran sus patrocinadores, protectores, líderes de iglesias domésticas y ministros. A diferencia de los estereotipos comunes, estas mujeres no estaban confinadas en sus casas, eran tranquilas o anónimas. Sin embargo, al igual que otros cristianos, estas mujeres ricas usaron sus diversos recursos y regalos para beneficiar a sus iglesias. 40

Notas

1. Lynn H. Cohick escribe: “Dos trabajos estaban restringidos solo a mujeres: obstetricia y enfermería en mojado, y dos trabajos estaban fuera de los límites: ser soldado y tener una oficina imperial”. Cohick, Mujeres en el mundo de los primeros cristianos: Iluminando Ancient Ways of Life ( Grand Rapids: Baker Academic, 2009), 31 

2. Cohick,  Mujeres en el mundo de los primeros cristianos , 22.

3. “El patriarcado es el poder de los padres: un sistema político-social, ideológico y político en el que los hombres -por la fuerza, la presión directa o el ritual, la tradición, el derecho y el lenguaje, la costumbre, la etiqueta, la educación y la división del trabajo -Determinar qué parte deben o no deben jugar las mujeres, y en qué la mujer está en todas partes subsumida bajo el varón. “Adrienne Rich,  De Mujeres Nacidas: Maternidad como Experiencia e Institución  ( Nueva York: WW Norton, 1976), 57 .

4. James escribió en contra de asientos preferenciales en su carta NT (Santiago 2: 1-9).

5. Wayne Meeks escribe: “Las ‘órdenes’ ( ordines ) o ‘estados’ de la sociedad imperial imperial. . . eran categorías claras y legalmente establecidas. Los dos más importantes y perdurables fueron los senadores y los caballeros [o, jinetes]: el  ordo  senatorius  y el  ordo  equester . Además, las familias cuyos miembros habían servido o eran elegibles para servir en los consejos o senado de las ciudades provinciales constituían una orden local en esos lugares. “Meeks,  Los primeros cristianos urbanos: El mundo social del apóstol Pablo  ( New Haven: Yale University Press, 2003), 53 .

6. Meeks,  primeros cristianos urbanos , 53.

7. La iglesia primitiva era atractiva para las mujeres, incluidas las mujeres de alto estatus, “porque dentro de la subcultura cristiana las mujeres gozaban de un estatus mucho más elevado que las mujeres en el mundo grecorromano en general”. Rodney Stark,  The Rise of Christianity  ( Nueva York) : HarperOne, 1996), 95 .

8. Peter Lampe señala que ni siquiera podemos nombrar a cuarenta personas de la clase senatorial que eran cristianos antes del tiempo de Constantino (que murió en 337), pero de estos cuarenta individuos, dos tercios son mujeres. Lampe,  De Pablo a Valentino: Cristianos en Roma en los primeros dos siglos  ( Minneapolis: Fortress, 2003), 119. Sin duda, había otros cristianos de la clase senatorial cuyos nombres desconocemos .

9. Ver, por ejemplo, Tertuliano, The Treatises on Marriage and Remarriage , trad. y anotado por William P. Le Saint, Ancient Christian Writers , vol. 13 (Nueva York: Paulist, 1951).

10. Ver BDAG, εὐσχήμων. Como ejemplos, José de Arimatea se describe como  euschēmōn  (Marcos 15:43), como lo son algunas mujeres de Antioquía de Pisidia en Asia Menor (Hechos 13:50). No hay duda de que las mujeres y los hombres ricos desempeñaron papeles importantes y de liderazgo en la iglesia, pero las personas más pobres también hicieron contribuciones vitales y se convirtieron en líderes. Además, Pablo habla enérgicamente contra el prejuicio hacia hombres y mujeres honorables y de élite en las iglesias. En 1 Cor 12, Pablo usa el cuerpo como una metáfora de la iglesia e incluye la palabra  euschēmōn: “De hecho, algunas partes del cuerpo que parecen más débiles y menos importantes son en realidad las más necesarias. Y las partes que consideramos menos honorables son aquellas que vestimos con el mayor cuidado. Así que protegemos cuidadosamente aquellas partes que no deberían verse, mientras que las partes más ‘honorables’ [ ta eusch ē mona , de euschēmōn ] no requieren este cuidado especial. Entonces Dios ha unido el cuerpo de tal manera que se le da honor y cuidado extra a aquellas partes que tienen menos dignidad. Esto hace que haya armonía entre los miembros, de modo que todos los miembros se cuiden unos a otros “(1 Cor 12: 22-25 NTV).

11. Ben Witherington III, Los Hechos de los Apóstoles: Un Comentario Socio-Retórico (Grand Rapids: Eerdmans, 1998), 493; ver también Lucas Timoteo Johnson, Los Hechos de los Apóstoles , SP (Collegeville: Liturgical, 1992), 293: “El uso de Lucas es lo suficientemente flexible para que sea imposible saber con certeza si. . . ella era una gentil atraída por las enseñanzas de la sinagoga, o si en realidad era una judía piadosa “.

12. Las familias de la clase senatorial necesitaban tener un patrimonio neto de más de 1,000,000 de sestertii, y no participaban en negocios. (Como una guía muy aproximada, un sestertius podría comprar dos hogazas de pan.) En el primer siglo, algunas, pero no todas, de estas familias senatoriales eran de descendencia aristocrática.

13. La ropa teñida con púrpura de Tyria, también conocida como púrpura imperial o real, también fue usada por prostitutas de clase alta. Ver Bruce Winter,  Roman Wives, Roman Widows  (Grand Rapids: Eerdmans, 2003), 42 -43, 100, 105.

14. Si bien es probable que Lydia manejara su propio negocio, también es posible que fuera empleada por otra persona como vendedora de tela púrpura.

15. La hospitalidad de Lidia en Filipos se ajusta a un patrón que Ben Witherington observó: “se mencionan mujeres prominentes dondequiera que se mencionen las iglesias hogareñas en el Nuevo Testamento. Las mujeres conversas de algunos medios que ofrecían hospedaje y hospitalidad ocasionalmente a sus compañeros cristianos se convirtieron en el equivalente cristiano de una ‘madre de la sinagoga’ ya que sus hogares, originalmente albergues para cristianos viajeros, se convirtieron en lugares de encuentro regulares de los conversos en su área. . . . la casa era el centro de la Iglesia [en la cual] las mujeres estaban naturalmente a la vanguardia de proveer para la vida y el crecimiento cristiano, y la difusión del Evangelio. “Witherington,  Women and the Genesis of Christianity  ( Cambridge: Cambridge University Press, 1990), 212 -13.

16. Ver más adelante, Aída Besançon Spencer, “Liderazgo de las mujeres en Creta y Macedonia como modelo para la Iglesia”, Priscilla Papers 27, no. 4 (otoño de 2013): 5-15; Robert F. Hull Jr., “Construyendo Euodia y Syntyche: Filipenses 4: 2-3 y la Imaginación Informada”, Priscilla Papers30, no. 2 (primavera de 2016): 3-7.

17. W. Tarn y GT Griffith,  Civilización helenística , 3ª ed. (Londres: Methuen, 1952), 98-99.

18. Herodes Agripa I es mencionado en Hechos 12. Hizo matar a Jacobo, el hermano de Juan, y encarcelar a Pedro.

19. La hermana de Herodes V era Herodías, quien fue responsable de la muerte de Juan el Bautista (ver Mateo 14, Marcos 6, Lucas 3). Calcis era un pequeño reino situado en el Líbano.

20. “En una inscripción latina de Beirut se la llama ‘Reina Berenice, hija del gran rey Agripa’ ( Comptes rendus de l’Académie des Inscriptions  (1927) pp. 243 -44); en una inscripción griega, se llama  Julia Berenice, la gran reina ” IG  III.556 =  CIG  361).  FF Bruce ,  El Libro de los Hechos , NICNT (Grand Rapids: Eerdmans, 1988), 457n27.

21. En algunas partes del mundo antiguo, no era una rareza para una mujer ser una gobernante, incluso por derecho propio. Egipto a veces tenía gobernantes mujeres, la más famosa era Cleopatra VII, el último faraón egipcio. Y Kush (llamado Etiopía en la Biblia) a veces tenía gobernantes mujeres. Candace, mencionado al pasar Hechos 8:27, es uno de esos gobernantes. “Candace” ( Kandake griego  ) era un nombre o título dinástico.

22. Las mujeres que eran ciudadanas romanas podían divorciarse fácilmente de sus maridos, y los divorcios eran comunes en las clases altas a medida que se formaban nuevas alianzas políticas y se rompían las antiguas.

23. La vestimenta y el comportamiento de las mujeres adineradas en la iglesia de Efeso, tratadas en 1 Tim 2: 9-10, pueden haber sido influenciadas por la vestimenta y el comportamiento de mujeres de élite que fueron vistas como modelos de roles.

24. Por ejemplo, una inscripción AD del siglo II de Esmirna menciona a una mujer llamada Rufina que era gobernante de la sinagoga. La inscripción dice: “Rufina, una gobernante de la sinagoga judía, construyó esta tumba para sus esclavos liberados y los esclavos criados en su casa. Nadie más tiene derecho a enterrar a nadie aquí “( CII  741,  IGR IV . 1452). Ver Bernadette J. Brooten,  Mujeres Líderes en la Sinagoga Antigua: Inscriptional Evidence and Background , BJS 36 (Atlanta: Scholars ‘, 1982).

25. Los primeros cinco emperadores romanos -Augusto, Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón- pertenecían a la dinastía Julio-Claudiana. Es decir, su linaje provenía tanto de las familias julianas como de las claudianas.

26. Amy Peeler señala: ” Andronikos es un nombre griego masculino, a menudo dado a esclavos o liberados (esclavos manumitidos). Junia es. . . un nombre latino femenino común, relacionado con la familia romana estimada la gens Junia , que podría ser tomada por sus esclavos o los descendientes de sus esclavos. “Peeler,” Junia / Joanna: Heraldo de las Buenas Nuevas, “en Vindicating the Vixens: Revisitando a las Mujeres de la Biblia sexuadas, vilipendiadas y marginadas , ed. Sandra Glahn (Grand Rapids: Kregel, 2017), 273-85, 278. Richard Bauckham y Ben Witherington III sostienen en cambio que Junia es una y la misma que Joanna, una discípula de Jesús que había sido miembro de la corte de Herodes Antipas. con su esposo Chuza. Véase Richard J. Bauckham,  Gospel Women  (Grand Rapids: Eerdmans, 2002), 109 -202; y Ben Witherington III  Joanna: Apóstol del Señor – ¿ o Jailbait?”  BRev 21, no. 2 (primavera de 2005): 12-14.

27. Philologus bien puede ser el mismo hombre que se menciona en varias inscripciones supervivientes de la casa imperial. Ver JB Lightfoot, Epístola a los Filipenses (Londres y Cambridge: MacMillan, 1869), 175.

28. Los esclavos y los libertos no pueden casarse legalmente bajo la ley romana; sin embargo, muchas parejas pertenecientes a estas clases inferiores vivían como marido y mujer.

29. Lightfoot, Epístola a los Filipenses , 171-75, discute a Ampliato, Urbano, Stachys, Apeles y Aristóbulo.

30. Aunque no estaban legalmente casados, Commodus y Marcia vivían como marido y mujer. Marcia era considerada la consorte de Commodus y era conocida por sus actos de beneficencia.

31. Las becas se dividen en si “dama elegida” se refiere a una mujer o a una congregación. Para defender la opinión expresada anteriormente, vea a Margaret Mowczko, “El Anciano y la Dama: Una mirada al lenguaje de 2 Juan”, Mutualidad 23, no. 4 (invierno de 2016): 12-13; William David Spencer, “Reflexiones del editor”, Priscilla Papers 28, no. 3 (verano de 2014): 2-4.

32. James DG Dunn,  Romanos 9-16 , WBC 38B (Dallas: Word, 1988), 888.

33. Dunn,  Romanos 9-16 , 889.

34. David deSilva, “Patrocinio y Reciprocidad: El Contexto de la Gracia en el Nuevo Testamento”, ATJ 31 (1999), 32.

35. Edwin A. Judge, Los primeros cristianos como comunidad escolástica (Londres: Tyndale, 1960), 8.

36. Jesús se refirió a la práctica del mecenazgo en Lucas 22: 24-27 usando la palabra “benefactores” ( euergetai , véase Mateo 20: 25-28). Jesús rechazó este modelo de liderazgo grecorromano “y la manera en que aquellos en autoridad ejercieron poder y autoridad sobre aquellos bajo ellos”. Cynthia Long Westfall, Paul and Gender: Reclamando la visión del apóstol para hombres y mujeres en Cristo (Grand Rapids: Baker Académico, 2016), 244.

37. Greg W. Forbes y Scott D. Harrower,  criados desde la oscuridad: un estudio narrativo y teológico de la caracterización de las mujeres en Lucas-Hechos  ( Eugene: Wipf y Stock, 2015), 32 .

38. Peter Brown,  El  cuerpo y la sociedad: hombres, mujeres y la renuncia sexual en la cristiandad temprana  (Nueva York: Columbia University Press, 1988), 144-45.

39. Muchas de estas mujeres estaban bien educadas. La educación de las niñas en el primer siglo está más allá del alcance de este artículo.

40. En las primeras décadas de la iglesia, la dotación espiritual fue una de las calificaciones principales para el ministerio. Las personas dotadas, independientemente de su riqueza y estatus, participaron en el ministerio en iglesias fundadas por Pablo y otros. Existe amplia evidencia de que las mujeres, ya sean ricas o pobres, fueron profetas en la iglesia primitiva. Por ejemplo, el apócrifo 3 Corintios menciona a Theonoe, y el Fragmento 9 de las Actas apócrifas de Pablo menciona a Myrte, ambas profetisas en la Iglesia de Corinto (véase 1 Cor 12:28, 14:26, 39). Las hijas profetizadoras de Felipe (Hechos 21: 9) eran bien conocidas en la iglesia primitiva, y Eusebio las asocia con los dones apostólicos, la enseñanza y el ministerio fundacional ( Hist .Eccl.3.37.1; ver 5.17.3).

https://www.cbeinternational.org/resources/article/priscilla-papers/wealthy-women-first-century-roman-world-and-church

POR PRIMERA VEZ EN LA HISTORIA DE LAS FDI: UNA MUJER COMANDARÁ ESCUADRÓN AÉREO


Por primera vez en la historia de las FDI: una mujer comandará escuadrón aéreo

Enlace Judío –  La Mayor “G” será la nueva comandante del Escuadrón Aéreo 122 de la Fuerza Aérea de Israel.

La Mayor “G”, de 34 años de edad, será promovida a teniente coronel y será la primera mujer en comandar un escuadrón de vuelo del ejército israelí, comunicó este martes el comandante general de la Fuerza Aérea de Israel, Amiram Norkin.

“G” inició su carrera en la Fuerza Aérea de Israel desde el año 2003 cuando completó su primer curso de pilotaje, de acuerdo al portal Walla! News. Entre 2015 y 2017 fue asistente de comandante en el mismo escuadrón que a partir de ahora tendrá a su cargo.00

“Me complace la promoción”, dijo en un comunicado emitido por el portavoz de las FDI. “Es un gran honor además de una gran responsabilidad. El verdadero trabajo me espera. Estoy orgullosa de servir en la Fuerza Aérea de Israel”, agregó.

Fuente: Walla! News / Reproducción autorizada con la mención siguiente: ©EnlaceJudíoMéxico

Recuperar el cristianismo de María Magdalena


02 de Agosto de 2018

[Por: Juan José Tamayo]

Con motivo de la fiesta de María Magdalena, que se celebra el 22 de julio

 

En su obra La Ciudad de las Damas, de principios del siglo XV, la escritora francesa Christine de Pisan constataba la disparidad que existía entre la imagen negativa de los varones sobre las mujeres y el conocimiento que tenía de sí misma y de otras mujeres. Los varones afirmaban que el comportamiento femenino estaba colmado de todo vicio; juicio que en opinión de Christine demostraba bajeza de espíritu y falta de honradez. Ella, por el contrario, tras hablar con muchas mujeres de su tiempo que le relataron sus pensamientos más íntimos y estudiar la vida de prestigiosas mujeres del pasado, les reconoce el don de la palabra y una inteligencia especial para el estudio del derecho, la filosofía y el gobierno.

 

La situación de entonces se repite hoy en la mayoría de las religiones, que  se configuran patriarcalmente y nunca se han llevado bien con las mujeres. Estas no suelen ser consideradas sujetos religiosos ni morales, por eso se las pone bajo la guía de un varón que las lleve por la senda de la virtud, que deben practicar patriarcalmente como obediencia (=sumisión), recato (=invisibilidad), silencio (renuncia a la palabra, a la libertad de expresión)), humildad (=humillación), servicio (=servidumbre), abnegación (renuncia a los propios deseos, afectos o intereses en beneficio de otras personas), sacrificio (=renuncia al propio proyecto de vida).

 

Se les niega el derecho a la libertad de decidir dando por supuesto que hacen mal uso de ella. Se les veta a la hora de asumir responsabilidades directivas por entender que no tiene capacidad para ello y son irresponsables por naturaleza. Son excluidas del espacio sagrado por impuras y por no ser capaces de representar a Dios. Se las silencia por creer que son lenguaraces y dicen inconveniencias.

 

Son objeto de todo tipo de violencia: antropológica, al considerarlas inferiores; moral, al negarles capacidad para guiarse por sí mismas; religiosa, al dificultarle el acceso directo a lo sagrado; simbólica, al tenerlas por menores de edad, cultural, al no reconocerles la misma capacidad que a los hombres, física, al ejercer contra ellas la violencia de género; teológica, al negarles capacidad para pensar la experiencia religiosa e impedirlas –o al menos, limitarlas- el derecho a enseñar.

 

Sin embargo, las religiones difícilmente hubieran podido nacer y pervivir sin ellas. Sin las mujeres es posible que no hubiera surgido el cristianismo y quizá no se hubiera expandido como lo hizo. Ellas acompañaron a su fundador Jesús de Nazaret desde el comienzo en Galilea hasta el final en el Gólgota. Recorrieron con él ciudades y aldeas anunciando el Evangelio (=Buena Noticia), le ayudaron con sus bienes y formaron parte de su movimiento en igualdad e condiciones que los varones.

 

La teóloga feminista Elisabeth Schüssler Fiorenza ha demostrado en su libro En memoria de ella que las primeras seguidoras de Jesús eran mujeres galileas liberadas de toda dependencia patriarcal, con autonomía económica, que se identificaban como mujeres en solidaridad con otras mujeres y se reunían para celebrar comidas en común, vivir experiencias de curaciones y reflexionar en grupo.

 

El movimiento de Jesús era un colectivo igualitario de seguidores y seguidoras, sin discriminaciones por razones de género. No identificaba a las mujeres con la maternidad. Se oponía a las leyes judías que las discriminaban, como el libelo de repudio y la lapidación, y cuestionaba el modelo de familia patriarcal. En él se compaginaban armónicamente la opción por los pobres y la emancipación de las estructuras patriarcales. Las mujeres eran amigas de Jesús, personas de confianza y discípulas que estuvieron con él hasta el trance más dramático de la crucifixión, cuando los seguidores varones lo abandonaron.

 

En el movimiento de Jesús las mujeres recuperaron la dignidad, la ciudadanía, la autoridad moral y la libertad que les negaban tanto el Imperio Romano como la religión judía. Eran reconocidas como sujetos religiosos y morales sin necesidad de la mediación o dependencia patriarcal. Un ejemplo es María Magdalena, figura para el mito, la leyenda y la historia, e icono en la lucha por la emancipación de las mujeres.

 

A ella apelan tanto los movimientos feministas laicos como las teologías desde la perspectiva de género, que la consideran un eslabón fundamental en la construcción de una sociedad igualitaria y respetuosa de la diferencia. María Magdalena responde, creo, al perfil que Virginia Woolf traza de Ethel Smyth: “Pertenece a la raza de las pioneras, de las que van abriendo camino. Ha ido por delante, y talado árboles, y barrenado rocas, y construido puentes, y así ha ido abriendo camino para las que van llegando tras ella”.

 

Las mujeres fueron las primeras personas que vivieron la experiencia de la resurrección, mientras que los discípulos varones se mostraron incrédulos al principio. Es esta experiencia la que dio origen a la Iglesia cristiana. Razón de más para afirmar que sin ellas no existiría el cristianismo. No pocas de las dirigentes de las comunidades fundadas por Pablo de Tarso eran mujeres, conforme al principio que él mismo estableció en la Carta a los Gálatas: “ya no hay más judío ni griego, esclavo ni libre, varón o hembra” (Gál 3,28).

 

Sin embargo, pronto cambiaron las cosas. Pedro, los apóstoles y sus sucesores, el papa y los obispos, se apropiaron de las llaves del Reino, se hicieron con el bastón de mando, que nada tenía que ver con el cayado del pastor para apacentar las ovejas,  mientras que a las mujeres les impusieron el velo, el silencio y la clausura monacal o doméstica. Eso sucedió cuando las iglesias dejaron de ser comunidades domésticas y se convirtieron en instituciones políticas.

 

¿Cuándo se reparará tamaña injusticia para con las mujeres en el cristianismo? Habría que volver a los orígenes, más en sintonía con los movimientos de emancipación que con las Iglesias cristianas de hoy. Es necesario cuestionar la primacía –el primado- de Pedro, que implica la concentración del poder en una sola persona e impide el acceso de las mujeres a las responsabilidades directivas compartidas.

 

Hay que recuperar el discipulado de María Magdalena, “Apóstol de los Apóstoles”, reconocimiento que se le daba en la Antigüedad cristiana y que recuperó la teóloga feminista Elisabeth Schüssler Fiorenza en un artículo del mismo título pionero en las investigaciones feministas sobre el Testamento cristiano. Es necesario revivir, refundar el cristianismo de María Magdalena, inclusivo de hombres y de mujeres, en continuidad con los profetas y las profetisas de Israel y con el profeta Jesús de Nazaret, pero no con la sucesión apostólica, de marcado acento jerárquico-patriarcal, de la teología escolástica, que entendía la Iglesia como una monarquía.

 

Un cristianismo olvidado entre las ruinas valladas de la ciudad de Magdala, lugar de nacimiento de María Magdalena, que visité hace cinco años, a siete kilómetros de Cafarnaún, donde tuvo su residencia Jesús de Nazaret durante el tiempo que duró su actividad pública. En las excavaciones que se llevan a cabo en Magdala se descubrió en 2009 una importante sinagoga Ahí se encuentra la memoria subversiva del cristianismo originario liderado por Jesús y María Magdalena, que fue derrotado por el cristianismo oficial.

 

Pero de aquel cristianismo sepultado bajo esas ruinas emerge un cristianismo liberador vigoroso, desafiante, y empoderado a través de los movimientos igualitarios que surgen en los márgenes de las grandes iglesias cristianas, como surgió en los márgenes el primer movimiento de Jesús, de María Magdalena y de otras mujeres que le acompañaron durante los pocos meses que duró su actividad pública.

 

Es necesario heredar la autoridad moral y espiritual de María de Magdala como amiga, discípula, sucesora de Jesús y pionera de la igualdad. Hay que reconstruir la línea de continuidad de los movimientos emancipatorios a lo largo de la historia y establecer nuevas alianzas inclusivas, creadas desde abajo y no desde el poder, en lucha contra el neoliberalismo sexual, contra la exclusión social, política y religiosa de las mujeres, que desemboca en violencia de género, y contra la discriminación de las mujeres, que tiene carácter interseccional: por clase social, cultura, etnia, religión, identidad afectivo-sexual, etc.

 

Juan José Tamayo es director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones y miembro del Comité Científico del Instituto Universitario de Estudios de Género de la Universidad Carlos III de Madrid. Entre sus obras dedicadas al feminismo cabe citar: Otra teología es posible. Interculturalidad, pluralismo religioso y feminismo (Herder, Barcelona, 2012, 2ª ed.); Cincuenta intelectuales para una conciencia crítica (Fragmenta, Barcelona, 2013), que ofrece un perfil intelectual de catorce mujeres pioneras de la igualdad; Invitación a la utopía. Ensayo histórico para tiempos de crisis (Trotta, Madrid, 2012), que dedica un capítulo a la utopía feminista; Religión, género y violencia (Dykinson, Madrid, 2017, 2ª ed.). Islam: sociedad, política y feminismo (Dykinson, Madrid, 2018, 1ª reimpresión).

 

 

Imagen: https://www.bbc.com/mundo/noticias-43386277

http://www.amerindiaenlared.org/contenido/13023/recuperar-el-cristianismo-de-maria-magdalena/?utm_source=Amerindia&utm_campaign=39

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