BRASIL: Conflicto por tierras se agudiza y amenaza al pueblo Gamela


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En el 2016 se asesinaron a 13 indígenas en medio de conflictos relacionados con la tierra / FOTO: FUNAIEn el 2016 se asesinaron a 13 indígenas en medio de conflictos relacionados con la tierra / FOTO: FUNAI

De acuerdo a la Comisión Pastoral de la Tierra, la violencia en el campo brasileño alcanzó su peor nivel en el 2016 en comparación de los últimos 13 años, ya que se registraron 61 muertes en mil 536 conflictos por la tierra.

Servindi, 05 de julio, 2017.- De acuerdo con la Secretaria Especial de Salud Indígena de Brasil (SESAI), desde el 2007, alrededor de 833 indígenas fueron asesinados mientras que 351 se suicidaron, cifra mucho más alta que el promedio nacional.

En el 2016 se asesinaron a 13 indígenas en medio de conflictos relacionados con la tierra y, solo a finales de abril último, un grupo de pistoleros atacaron a los indígenas del pueblo Gamela en el estado amazónico de Maranhao, al norte de Brasil.

Producto del ataque, 22 indígenas resultaron heridos, de los cuales tres fueron hospitalizados y uno de ellos terminó con las manos amputadas por uno de los pistoleros, quienes acusaron a los indígenas invadir un terreno privado y mantener secuestrada a una mujer durante dos horas.

Cabe señalar que el ataque que sufrió la comunidad Gamela, se produjo en represalia a la campaña que desarrollan los indígenas para recuperar su territorio ancestral que fue invadido y destruido por agroganaderos y madereros.

De acuerdo al secretario ejecutivo del Consejo Indigenista Misionero (CIMI), Cleber Buzzato, la crueldad de los actos, no es más que un reflejo de la gravedad del conflicto y la “inoperancia” del Gobierno brasileño frente al pedido indígena de la demarcación de sus tierras.

Además, Buzzato señala que el conflicto por las tierras se intensificó en los últimos dos años, especialmente tras la llegada del presidente Michel Temer al poder, quien asumió el cargo formalmente el 31 de agosto último, luego de la destitución de Dilma Rousseff.

El secretario ejecutivo del CIMI también sostiene que la protección e impunidad a los invasores se ha fortalecido ya que el Legislativo cuenta cada vez con mayor dominio de representantes de la agroindustria.

De acuerdo al diario Folha de Sao Paulo, uno de los impulsores de las medidas que buscan favorecer a grandes hacendados, terratenientes y empresas que operan en la Amazonía, tal como lo denunciaron las comunidades indígenas, es el actual ministro de Justicia, Osmar Serraglio, diputado de la denominada “bancada ruralista”.

Según detalla el diario brasileño, Serraglio realizó 100 audiencias con representantes del Frente Parlamentario Agropecuario y con políticos investigados por el caso Petrobrás; sin embargo, no realizó ninguna audiencia con los representantes y movimientos indígenas.

Cifras alarmantes

De acuerdo a la Comisión Pastoral de la Tierra, la violencia en el campo brasileño alcanzó su peor nivel en el 2016 en comparación de los últimos 13 años, ya que se registraron 61 muertes en mil 536 conflictos por la tierra.

Entre las 61 víctimas se encuentran 13 indígenas, cuatro descendientes de esclavos prófugos, seis mujeres y 16 jóvenes menores de 29 años.

https://www.servindi.org/actualidad-noticias/04/07/2017/brasil-el-conflicto-por-las-tierras-se-agudiza-y-amenaza-al-pueblo

“Una Vida Consagrada Pobre, para los Pobres, desde los Pobres y con los Pobres”. Hna. Mercedes Sánchez Casas


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La presidenta de la Confederación Caribeña y Latinoamericana de Religiosos, la hermana Mercedes Sánchez Casas, está convencida que los consagrados “tenemos que salir con la gente a manifestarnos pacíficamente”. Compartimos una entrevista en la que habla del tema desde su ser religiosa, realizada por Vida Nueva y con Canal Orbe 21.

Por Gabriela Laschera

A 10 años de la Conferencia del CELAM en Aparecida, ¿cómo ve la realidad de la Vida Consagrada en América Latina?

Aparecida nos dio un impulso muy grande, es un acontecimiento que ha vuelto a la Iglesia a lo esencial: el encuentro con Jesucristo. Ha sido muy hermoso rescatar expresiones e ideas que nos dan tanta vida como que Jesucristo es nuestro mayor tesoro que tenemos que contagiar. Como parte de esta Iglesia en camino, a partir de Aparecida hemos orientado nuestras fuerzas para que la Vida Consagrada sea un encuentro con Jesucristo, con los otros, con la vida y con las realidades que nos toca vivir. Somos discípulos misioneros que desde nuestros carismas nos queremos involucrar en esta invitación que se nos ha hecho a la Misión Continental: contagiar a Jesucristo.

¿Qué les ha dejado el Jubileo de la Vida Consagrada a los religiosos?

El Jubileo para mí no ha terminado. Creo que nos ha dado un impulso muy grande y nos ha cuestionado sobre el despertar. Despertar a una conciencia de nuestra consagración, de nuestra fraternidad y de la misión. El papa Francisco nos dice que lo propio de la Vida Consagrada es la profecía. Estamos invitados a vivir en situaciones cotidianas donde se nos pide dar la vida y el testimonio de saber estar con la gente. Lo que Francisco pide como gracia para la Vida Consagrada son dos cosas: la primera es la docilidad del Espíritu Santo y la segunda es aquello que nos pide en la Carta Apostólica con ocasión del Año de la Vida Consagrada: “Espero que toda forma de vida consagrada se pregunte sobre lo que Dios y la humanidad de hoy piden”.

¿Cuáles son los mayores clamores que los religiosos hoy deben atender en América Latina?

Esta profecía está aunada a otras profecías, una voz que se une a otras voces, sobre todo a las que vienen de la trata humana, de las mujeres, de los niños; el tráfico de órganos que va ligado al fenómeno de la migración; la problemática de la minería; el narcotráfico. Sin embargo, hay un clamor que nos preocupa especialmente: los jóvenes sin oportunidades. Porque es la vida de los jóvenes la que necesitan sentido. A su vez, ellos claman por una espiritualidad que les de sentido, que los mantenga en la vida y en la esperanza. Hoy los adolescentes son las víctimas, las presas fáciles para el narcotráfico y para las adicciones. Sino ¿cómo ayudarlos a recuperar la vida, la salud y la dignidad del cuerpo y del alma?

¿Cómo perciben los religiosos las realidades de corrupción, de injusticia, de violencia que se repiten en tantos países latinoamericanos?

Los religiosos nos sentimos interpelados por estas realidades. Nuestra espiritualidad y nuestros carismas tienen que involucrarse en lo que se está viviendo. Hay realidades muy duras de violencia, de muerte, de narcotráfico, de ingobernabilidad, de injusticias, de autoritarismo que se manifiestan muy recalcitrantes. Queremos estar donde están las víctimas, salir con la gente a manifestarnos pacíficamente. Porque la gente también quiere que estemos con ellos.

¿Cómo vive hoy la Iglesia el pontificado del Papa latinoamericano y religioso?

El papa Francisco es el Papa que necesitamos en este momento. Como religiosos, lo admiramos, lo queremos, lo apoyamos y queremos dejarnos mover, queremos pasar de la admiración al cambio. Él nos escogió como CLAR en 2014, en una actitud de circularidad; nos dio todo el tiempo para conversar y nos impulsó a salir. Como siempre dice, prefiere una vida religiosa accidentada a que se quede cerrada y enferma de la profecía. Creo que Francisco nos está confirmando una Vida Consagrada pobre, para los pobres, desde los pobres y con los pobres; nos está haciendo reencantarnos y nos está mostrando un camino de santidad, el del que acompaña, el del que sabe estar con el hermano, el del que incluye.

¿Piensa que su carisma como jesuita aporta algo al pontificado?

Aporta mucho. Especialmente en la línea del discernir y del escuchar al Espíritu. Cuando estuvimos con él, nos pidió vivir en un continuo discernimiento que nos saque de adentro acciones osadas, audaces, prontas.

¿Cómo ve el tema vocacional en las congregaciones?

Hoy las vocaciones no se ven con tanta facilidad; hay que tener ojos despiertos para descubrirlas. Lo que sabemos con certeza es que Dios sigue llamando, pero hay que crear más espacios para la escucha, para que los jóvenes puedan preguntarse por el sentido de su vida. Como Vida Consagrada estamos llamados a crear una cultura vocacional. Tenemos una responsabilidad vocacional de velar por la fecundidad de nuestros carismas y de nuestras congregaciones.

¿Y qué estrategias tienen pensadas?

Es muy importante el trabajo con los laicos, el compartir nuestra vida y nuestro carisma con ellos. Esto es algo que estamos potenciando cada vez más. Sin embargo, aún hay muchas cosas que tenemos que cambiar, pero lo esencial es el seguimiento de Jesús. Creemos que hay vocaciones y que tenemos que hacer un camino. Pero también creemos que no es una multitud de vocaciones las que van a venir. Igualmente, el tema vocacional no se trata de una cuestión numérica. El Papa dice que la vocación se da por contagio. En la medida en cómo estemos proyectando nuestra vocación religiosa, otros podrán pensar en una vida consagrada.

Fuente: Vida nueva digital

COLOMBIA: Buenaventura se despide de quien se negó a ser “un perro mudo”


En julio del 2015, Monseñor Héctor Epalza cumplió las bodas de oro como sacerdote de la Iglesia Católica. Con 75 años cumplidos, era el momento para dejar el cargo. El propio Papa Francisco le envió sus felicitaciones desde Roma, pero le pidió que se quedara un año más, porque aún no le había encontrado su reemplazo.

Esa decisión finalmente se tomó el viernes pasado cuando el Vaticano anunció que a partir de agosto, el nuevo obispo de Buenaventura será el padre Rubén Darío Jaramillo Montoya.

Con esa decisión, Monseñor Epalza se retira después de haber trabajado 13 años como obispo de Buenaventura. Fueron años en los que, a pesar de sus achaques de salud cada vez más pronunciados y el cansancio de sus 77 años, el Obispo no dejó de ser la voz de Buenaventura y un aliado estratégico de los movimientos sociales para que el resto del país conociera “la maldad”, como él mismo lo llamó, que concentra el principal puerto sobre el Pacífico.

“Fue una luz que no era tan intensa como para enceguecer pero tan cálida como para ayudar a ver con facilidad el camino. Fue un punto de referencia”, le dijo a La Silla Manuel González, miembro de la Pastoral Social de Buenaventura y uno de las personas que lo acompañó más de cerca en el puerto.

Aunque no es el primer obispo en el que Buenaventura confió su suerte, fue uno de los que entendió que “el contexto obliga”, como le dijo a La Silla un líder social del Proceso de Comunidades Negras que lo conoció de cerca.

Eso marcó una diferencia con los dos obispos que lo precedieron, Rigoberto Corredor Bermúdez y Heriberto Correa Yepes, que aunque trabajaron por la ciudad, no se ganaron como Epalza el corazón de los bonaverenses.

En cambio, su trabajo y sobre todo su sensibilidad con los más débiles, lo hizo parecerse al primer obispo de la ciudad, Monseñor Gerardo Valencia Cano, un personaje que en Buenaventura sigue siendo “irremplazable” y que se ganó el sobrenombre de “el Hermano Mayor” porque fue el primero que se preocupó por el pueblo de Buenaventura. De hecho, su muerte, en 1972, promovió la primera gran movilización de los bonaverenses en las calles de la ciudad.

Pero mientras a ‘Monchito’ o el ‘obispo rojo’ se le recuerda por promover la educación en un puerto olvidado desde siempre por el Estado, a Monseñor Epalza se le recordará porque es “el obispo del pueblo”, un ‘pergamino’ que le entregaron varias organizaciones sociales de Buenaventura en 2015 por haberse atrevido a denunciar que, además del abandono, la ciudad estaba sumida en una espiral de violencia sin precedentes.

Las denuncias

Monseñor Héctor Epalza nació en Convención, Norte de Santander en junio de 1940 y aunque inicialmente soñó con ser militar, rápidamente empezó el camino para convertirse en cura. Empezó sus estudios en su natal Santander, en el Seminario Menor de Ocaña, pero a sus 25 años viajó a Cali para terminarlos en el seminario menor de la Arquidiócesis de Cali donde también hizo el ciclo institucional teológico-filosófico.

Años más tarde, estudió Licenciatura en Misionología y Licenciatura en Historia de la Iglesia en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.

Llegó a Buenaventura como obispo -acatando la orden del Papa Juan Pablo II- en julio del 2004, cinco meses antes de que el Bloque Calima de las Autodefensas se desmovilizara parcialmente en Buga, Valle del Cauca. Parcialmente, porque como cuenta el Informe de Memoria Histórica del puerto, en los registros no quedó incluido el Frente Pacífico que era el que operaba en Buenaventura y cuya guerra con las Farc había dejado el saldo de 14.300 personas desplazadas, 384 homicidios y 63 desaparecidos -entre ellos 22 menores de edad- hasta junio del 2003.

Lo que vino después no fue nada parecido a la paz. Aunque cambiaron de nombre, Buenaventura quedó en medio de la tríada de guerrilla, paramilitares y desmovilizados que se disputaban el territorio.

El nuevo obispo casi que se tuvo que inaugurar en abril del 2005 con el sepelio de 12 jóvenes del Barrio Punta del Este que salieron a jugar fútbol y aparecieron días después con tiros de gracia, quemados con ácido y torturados cerca al aeropuerto.

Esa realidad lo cambió. Aunque desde que fue ordenado como sacerdote en 1965 en Cali había pasado por varias iglesias sobre todo en la capital del Valle, hasta entonces no había tenido que entregarse a sus feligreses como lo hizo en Buenaventura.

“No le había tocado algo tan fuerte. En Cali y en los otros sitios en donde estuvo la situación no era tan difícil”, cuenta el Padre John Reina, director de la Pastoral Social de Buenaventura y que ha estado al lado de Monseñor desde ese momento.  “Él decía constantemente que nosotros, los sacerdotes, no podemos ser indolentes y olvidar a los olvidados sino que tenemos que trabajar con los que los poderosos quieren olvidar”.

En octubre del 2006, el Obispo aprovechó la presencia del Presidente Álvaro Uribe en un consejo de seguridad en Buenaventura para denunciar lo que estaba ocurriendo. Ese estaba siendo uno de los años más violentos de Buenaventura que, según la Defensoría, registró 401 homicidios.

Por eso, Monseñor les pidió a tres de sus más cercanos colaboradores de la Iglesia que fueran de parroquia en parroquia por las comunas de la ciudad para que les contaran qué estaba pasando en cada una. Manuel González, miembro de la Pastoral Social, dice que incluso les pidieron a los curas que buscaran en las actas de defunción de los entierros que habían celebrado las causas de las muertes, para recopilarlos en un informe que le entregarían al Presidente.

Además, el Obispo puso a funcionar en Buenaventura la comisión de Vida, Justicia y paz dentro de la Pastoral Social para que se encargara no sólo de documentar los hechos de violencia que ocurren en el puerto sino agregarles contexto para entender sus causas.

Monseñor fue quién presentó el informe que no sólo incluyó los relatos de los crímenes sino la denuncia de la comunidad de la existencia de un “contubernio” entre narcos, paramilitares y la Fuerza Pública. Aunque el consejo de seguridad se hacía a puerta cerrada, al salir, el entonces Presidente se refirió ante los medios a lo que le acababa de contar el Obispo.

“El Presidente sale de allá y en un auditorio de la sociedad portuaria, frente a las cámaras dice que el obispo le ha denunciado infiltraciones de la Policía”, cuenta el Padre Reina.

La denuncia motivó a que Uribe ordenara el relevo de buena parte de la cúpula de la Policía del puerto. Pero, una semana después, los violentos le pasaron la factura al Obispo.

Un lunes de noviembre, dos hombres llegaron a la puerta de una de las 21 parroquias del puerto, exhibieron un maletín lleno de billetes y le dijeron al párroco que los atendió que le dijeran al Obispo que saliera del pueblo porque les habían ordenado matarlo. Luego, le mandaron un anónimo en el que le decían que si se quedaba, iba a correr la suerte del Arzobispo de Cali, Isaías Duarte Cancino asesinado en Cali en 2002.

“Nosotros al principio no queríamos que se fuera porque era darle gusto a los que lo estaban amenazando. Pero nadie manda en el miedo del otro”, dice el padre Reina.

Era tal la zozobra del Obispo que dejó de comer y dormir. Por eso, los curas terminaron por pedirle que se fuera. Salió en la madrugada de la ciudad, en un avión de la Fuerza Naval del Pacífico con rumbo a Bogotá.

Al cabo de tres meses, Monseñor Epalza decidió regresar. Tenía “la claridad de que de pronto le tocaba ser un mártir. Yo creo que podemos morir las personas, pero la verdad no”, contó años después en otra entrevista.

Ante esa situación, la Unidad Nacional de Protección le puso dos escoltas que hasta ahora lo acompañan incluso cuando ofrece misas.

A pesar de la amenaza, Monseñor no dejó de denunciar los hechos violentos. En febrero del 2013, Epalza le contó al periodista Antonio José Caballero en radio nacional,  un testimonio de “una feligresa” que se enloqueció cuando la obligaron a lavar con agua la sangre de una ‘casas de pique’ donde una persona había sido torturada y desmembrada. El testimonio daba cuenta de la existencia de esa situación que hasta ese momento ninguna autoridad había querido reconocer.

“Eso fue lo que lo hizo ganarse el corazón de Buenaventura”, dice Manuel González de la Pastoral Social. “Todo el mundo sabía que existían y por fin alguien lo decía públicamente”.

Del dicho al hecho

Justo un año después, y al ver que la denuncia no surtía efecto, Monseñor organizó y lideró una marcha multitudinaria que tenía como objetivo que Buenaventura enterrara la violencia.

Era el 19 de marzo del 2014, y Monseñor, aún con sus achaques de salud que ya le hacían difícil caminar tras haber sido operado en una rodilla y sufrir de gastritis e insomnio, lideró una procesión de 30 mil personas que recorrieron unos 5 kilómetros de la ciudad en una especie de viacrucis con nueve estaciones en las que se hacían paradas donde el Obispo leía el hecho de violencia que había ocurrido allí.

Un mes después, el Obispo también lideró un plantón de los comerciantes de la ciudad que también se organizaron para rechazar la violencia.

“Yo francamente creí que Buenaventura no iba a responder, era algo impensado. Esas dos jornadas, que la Policía y la administración no querían que se hicieran, las hicimos porque estaba en juego el hacer visible una realidad que nadie quería reconocer. Yo creo que la marcha fue el momento cumbre de dejar el miedo y de comprometerse a visibilizar y a decir ya no más”, dijo el Obispo en una entrevista.

“Con esa marcha, Monseñor resucitó a Buenaventura. Nos hizo despertar del letargo, del egoísmo para denunciar la falta de agua, de trabajo, las injusticias y la violencia, demostrándole a la ciudadanía que no estaba sola, que contaba con el respaldo de la Iglesia”, agrega otro miembro de la Pastoral Social.

Tras una movilización de 8 días, el Gobierno acordó con el Obispo y con los líderes del Comité del Agua de Buenaventura crear el Fondo Todos Somos Pazcífico con una chequera de 400 millones de dólares para construir la infraestructura mínima en acueducto, salud y educación para atender a una población 500 mil habitantes sumida en la pobreza.

Pero, a pesar de lo histórico de la movilización, esa chequera se embolató. No sólo porque crear el fondo tomó mucho más tiempo de lo esperado, como contó La Silla, sino porque la plata que inicialmente se prometió sólo para Buenaventura, terminó siendo destinada para obras claves en todo el litoral del Pacífico.

En mayo de este año, las promesas seguían siendo solo eso, promesas. Por eso, los bonaverenses volvieron a desafiar al Estado y organizaron un paro cívico, esta vez con la premisa que ya había señalado antes el Obispo Epalza de que la clave era que el presidente decretara la emergencia económica y social para Buenaventura.

Esa sería la herramienta que le permitiría al Presidente tomar decisiones y desembolsar recursos mucho más rápido para hacer las obras que le permitirían por fin al puerto tener agua las 24 horas del día y más de 60 camas en el único Hospital público que atiende a una población de 500 mil habitantes.

Esta vez, el Obispo no fue el líder de la movilización. “Uno se debe a una Institución y la Iglesia no promueve paros”, explicó el Padre John Reina.

Lo que sí hizo fue apoyar la movilización social de cerca y convertirse en la fuerza moral del paro, como contó La Silla. De hecho, el padre John Reina, en representación de la Iglesia, hizo parte del Comité que durante 22 días lideró la mesa de negociación con el Gobierno. El Obispo jugó un papel clave para desescalar la polarización entre las partes que tuvo su pico más alto después de los desmanes del viernes 19 de mayo.

Ese día, el Obispo se dirigió a su pueblo a través de un mensaje de whatsapp para pedir la calma. “Querido pueblo de Buenaventura, les habla su hermano mayor”, dijo y les pidió a los bonaverenses no dejarse “provocar por las fuerzas del orden del Estado” y “no responder con violencia”. Además, el obispo, le hizo un llamado al Gobierno para que el Esmad acabara con “la ofensiva” al pueblo de Buenaventura y respetara la vida. “Merecemos un mejor trato”, dijo.

Al día siguiente, el pueblo se levantó con mucha más fuerza para seguir protestando pacíficamente y en un hecho inédito, más de 100 mil personas se tomaron toda la ciudad para exigir la atención del Gobierno. Finalmente lo lograron, con el compromiso del Gobierno de que crearía un fondo autónomo con un billón y medio de pesos para hacer las obras urgentes que necesita la ciudad.

“Deja mucha satisfacción de la misión cumplida, porque uno no fue perro mudo y se sacó la cara por el pueblo. Se cumplió con corazón grande la misión que el señor me ha confiado y sobre todo por los más frágiles que sufren por esta sociedad que se engolosina con el poder y el dinero”, dijoMonseñor el viernes cuando se conoció la noticia de que por fin el Papa le consiguió reemplazo.

Su despedida será el próximo 14 de julio, en la misa que celebra el día de San Buenaventura y la fundación de la ciudad hoy hace 477 años. Es la misma fecha en la que Epalza llegó al puerto hace 13 años cuando, acompañado por una caravana que arrancó en Cisneros y en medio de bailes y currulaos, la ciudad lo acogió como propio aunque no lo conocieran. Ahora, seguramente, no lo olvidarán.

http://lasillavacia.com/historia/buenaventura-se-despide-de-quien-se-nego-ser-un-perro-mudo-61568

GERARDO VALENCIA CANO. UN PROFETA RESUCITADO!!!


AÑO DEL CENTENARIO NATALICIO

DE

GERARDO VALENCIA CANO mxy 

AGOSTO 26 1917  AGOSTO 26 2017

          Gerardo, nos sigue dejando oír  su voz y labor profética.

 

 

 

Agradecimientos a mis hermanos y compañeros del Servicio Colombiano, por la realización de tan magnifico trabajo plasmado en homenaje, a Gerardo Valencia Cano, en su centenario natalicio; mi hermano, mi formador, mi guía, mi pastor y obispo.

Olga Lucia Álvarez Benjumea ARCWP

http://sercoldes.org.co/

USCCB  necesita convocatoria humilde para escuchar las voces y la angustia de la gente


Carolyn Woo

01 de julio 2017

USCCB convocatoria necesita humildad para escuchar las voces y la angustia de la gente

La hermana Carol Sansone, un miembro de los Apóstoles del Sagrado Corazón de Jesús, que es director de la Escuela de San José en Imperial, Mo., habla con otro asistente 18 de de abril de 2017, los en la Convención y Exposición de la Asociación Nacional de Educación Católica en el Centro de Estados Unidos en St. Louis. (Crédito: CNS / Lisa Johnston, St. Louis Review.)

La Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos está efectuando una importante convocatoria de laicos, sacerdotes y religiosos en Orlando el 4 de julio de vacaciones. Carolyn Woo, ex director ejecutivo de Catholic Relief Services, dice que si de la reunión sea eficaz, se requiere la humildad para incluir las voces de todos, incluidos los que han sido afectados por la Iglesia.

La Convocatoria de Líderes Católicos, un gran encuentro nacional de diversos líderes de toda la Iglesia católica en los Estados Unidos, se está llevando julio Lugar de 1-4 en Orlando. Después de haber seguido la convocatoria de su inicio y la planificación, puedo dar fe de la intención de abrir una ventana para que entre un poco de aire nuevo.

La idea es colgar un cartel de bienvenida recién pintada en la Iglesia, un lugar prioritario a través de una puerta que una vez parecía que prohíbe. Es también para desplegar dispositivos de comunicación que pueden recoger el canal de las personas de hoy en día, y permitir intercambios bidireccionales.

La atención se centra en los laicos de las diócesis, yendo más allá de los “sospechosos habituales” para invitar a nuevas voces y líderes emergentes. El contenido es impresionante integral, con 66 sesiones de trabajo sobre temas que van desde la (justicia social, la inmigración, la vitalidad de la parroquia, formación en la fe) que se espera los incómodos (los “nones”, llegando a los afectados por los líderes y miembros de la Iglesia, ministerio para las personas con atracción por el mismo sexo).

Las sesiones en sí no son vitrinas para los altavoces, pero en cambio la mayor parte del tiempo está reservado para la participación del público. La adopción del marco de “ver, juzgar, actuar”, la convocatoria solicita controles de la realidad siguientes impulsos frecuentes de Francisco que la Iglesia debe cumplir las personas que sus vidas corren, proporcionar una apertura para el diálogo, y cultivar la imaginación de nuevas oportunidades y nuevas ideas, mientras que termina con un llamado a la acción y el compromiso.

Tenemos una deuda a la conferencia de Estados Unidos de personal Episcopal por su visión y la arquitectura de esta convocatoria, y por su extensa preparación logística y los esfuerzos de coordinación. Para los líderes de la Iglesia que ven la necesidad de una convocatoria tal y juegan padrinos a ella, gracias. Su deseo para el acoplamiento con los laicos ha producido esta invitación esperanza- y llena de gracia.

En preparación para esta reunión, me vienen a la mente las voces y la angustia de unas pocas personas.

Uno de ellos es un buen amigo, una mujer de unos setenta años que se convirtió al catolicismo hace cincuenta años cuando se casó con un hombre de profunda fe católica. Mi amigo se volvió profundamente invertido: era constante en el culto y la participación en los sacramentos, prolífica en la lectura para profundizar su comprensión del Evangelio; hizo más de su parte para apoyar a los ministerios parroquiales y la vida parroquial. Las crisis de abuso sexual la llevó a cuestionar la prioridad de la jerarquía clerical para proteger su propio lugar de los que están a ellos. Estos se combinaron con desdeño de líderes de la iglesia cuando ella y otras mujeres pidió soluciones y rendición de cuentas.

Su decepción no se centra en el tema de la ordenación de las mujeres, pero más con el cepillado de distancia de las voces de las mujeres, los hombros fríos al deseo de la mujer a participar en la toma de decisiones, y la utilización de mano de obra femenina, pero no sus pensamientos o voces.

La investigación de las congregaciones de religiosas en los EE.UU. la puso sobre la parte superior. Ya no podía encontrar la alineación entre el mensaje del Evangelio y su experiencia de la Iglesia institucional. Ella dejó de asistir a misa, y recurrió a la auto-estudio del Evangelio con un grupo de mujeres católicas afines.

En segundo lugar, es un joven de unos treinta años, bien educado en el estudio de la teología con una Licenciatura y Maestría en el campo. Él está pensando en volver a su vocación como docente en las escuelas secundarias católicas. Él es consciente de que algunos de sus estudiantes son homosexuales, o la lucha con su identidad sexual. Cuando cubrió el matrimonio como parte del plan de estudios, se le animó a encontrar que si él rindió las enseñanzas de la Iglesia de una manera clara y sin aislar a los estudiantes que podría ser homosexual, algunos dirían, “OK, yo no sé si de acuerdo con la Iglesia, tengo que pensar en ello, pero puedo entender que la Iglesia está viniendo.”

Sin embargo, para aquellos alumnos que necesitan más, que necesitaban saber dónde está la Iglesia se encontraría con ellos y si se les ama por lo que son, este joven sintió que había muy poco espacio en la Iglesia para él como maestro teología para ejercer dicha conversación, en esencia, hacer un seguimiento con una respuesta pastoral. Él sentía que sus estudiantes merecen algo más que una articulación de la enseñanza de la Iglesia.

Francisco y esta convocatoria tanto hablan de “acompañamiento”, pero lo que se ve eso?

La tercera persona que viene a la mente es un colega en una institución católica que apoyó una organización sin ánimo de lucro dedicada a la protección de todas las personas contra la violencia, incluyendo a las personas homosexuales. Sin embargo, se le aconsejó que cualquier esfuerzo que soportan las personas homosexuales, incluyendo esta iniciativa contra la violencia, pueden ser escandalosa a la Iglesia, equivalente a llamar algo bueno malo. Se le aconsejó, mínimamente, no enumerar su apoyo en los medios sociales, ya que podría llamar la censura que podría poner en peligro su empleo.

Tuvo que reconciliar el mensaje del Evangelio del amor de Dios por todas con esta exclusión. Él, y muchos como él, no podía.

A menudo, cuando hablamos de las personas que han abandonado la Iglesia o los jóvenes que no van, suponemos que no conocen el Evangelio, son poco profundos en su fe, o han sido víctimas de la cultura secular. Pero estos son ejemplos de personas que toman su fe muy en serio. Internalizan la buena noticia del Evangelio, que es el amor de Dios por todo, su búsqueda de los perdidos, y su misericordia por encima de todo.

Su partida se deriva de la angustia, decepción profunda, y muchas veces una desgarradora reconocimiento de que no podían encontrar a Jesús en el entorno institucional y las personas que se proponen para ayudarles a llegar a Dios.

Espero que la convocatoria evoca una humildad que permite a la Iglesia a reconocer cómo es posible que hayamos estado a la altura, para expresar nuestro sentimiento de pérdida para estos individuos, para darles la bienvenida de vuelta con su fe y experiencias, por difícil que estos son para nosotros escuchar. Tenemos que confiar en que sus críticas no se dividan o disminuyen la Iglesia. Son regalos a nosotros en nuestro viaje para convertirse en una comunidad de fe más cariñoso y auténtico.

Mantengamos firme en la sabiduría que el Espíritu Santo a veces nos envía maestros de lugares inverosímiles habla palabras incómodas. Vamos sintonizar, como para los médicos que nos dicen lo que tenemos que hacer de manera diferente para nuestro propio bien.

Como administrador principal de dos organizaciones católicas complejos, la escuela de negocios en Notre Dame y Catholic Relief Services, nunca habría postular la administración y el ministerio que se opone a los bienes, las razones es que la palabra “administración” abarca el concepto de ministerio, y en sentido práctico, eficaz ministerio está habilitado por la buena administración. Sin embargo, puede estar compitiendo demandas, tirando y tirando, frente a las necesidades y hacer frente a las tensiones que exigen diferentes respuestas y comportamientos.

He aprendido mucho acerca de esto durante el último mes de mi permanencia en Catholic Relief Services cuando abrí mi horario para cualquier persona que desea tener el almuerzo. Sucesión había tenido lugar de una manera muy suave, y el próximo CEO había sido nombrado. La conversación podría cubrir cualquier tema, siempre y cuando protegimos confianza en cuestiones de personal.

La gente se abrieron a hablarme de su vida personal. Una mujer habló de criar a dos sobrinas, y la alegría de verlos entrar en su cuenta. Un colega habló de la vida que él y su esposa habían compartido y construido juntos, y cómo ella lo preparó para su muerte por cáncer. Otro habló de cómo ella y su marido vivían separados durante la semana debido a los requisitos de trabajo, de forma similar a lo que mi marido y yo hicieron frente.

Algunos me preguntaron las decisiones más difíciles o compensaciones que tenía que hacer en el trabajo. Otros confiaron lo que era difícil para ellos, y otros en el tratamiento de diferentes cambios. Algunos se ofrecieron cómo su fe se ve afectada por su trabajo, las interacciones con personas de diferente fe, colegas de inspiración, y cómo podemos ser más de una comunidad. A menudo, las personas comparten esperanzas para CRS y cómo nuestros jóvenes colegas podrían tener la facultad y llevados al redil.

Estas conversaciones me han llevado a pensar en las fuerzas de ligadura, si dejamos que ellos nos limitan, de funciones administrativas, y cómo se puede desactivar el propósito esencial de la pastoral ministerios. Hay una tiranía a la administración en términos de su comando de nuestro tiempo y la urgencia de nuestra atención.

A menudo me pregunto cómo habría encontrado tiempo para tales interacciones anteriores. La verdad es que si me había apreciado su significado, habrían sido mi prioridad. Me pregunto cómo somos pastores de la iglesia si no conocen su rebaño; si los pastores no conocen sus feligreses; Si las alegrías que llenan las personas y las cargas que pesan sobre ellos no son asunto de nadie; o, si, cuando toman el riesgo de expresar sus necesidades y heridas, que están etiquetados como “disidentes”.

Por lo tanto, me llama mucho la inspiración de los ejemplos de varias diócesis donde los obispos han convocado feligreses en la escucha serio, las respuestas personales y seguimiento explícito.

Un peligro profesional para funciones administrativas es que se basan en el poder, que en el mejor de los límites de la expresión y, en el peor, se cierra conversaciones sin compromiso total y respetuoso. “Compromiso” puede llegar a ser cada vez más hablar con uno mismo en una caja de resonancia de los acuerdos. El poder de la jerarquía es real, y si es compartida, puede conducir a la colaboración y la propiedad de la misión por otros.

Esta convocatoria ha cursado una invitación para la participación de los laicos y el discipulado misionero. Hay dos cosas que ahora tienen que suceder: el invitado debe intensificar y liderazgo de la Iglesia debe abrir el espacio – no sólo para la acción, pero para el liderazgo compartido de manera apropiada.

La administración tiene como objetivo preservar el orden a través de procesos y reglas. Los administradores temen preguntas, y algunas veces de forma prematura equiparan la llamada para la discusión con la rebelión. A modo de ejemplo, mientras que muchas mujeres católicas en realidad no discuten la postura de la Iglesia sobre la ordenación de las mujeres, es seguro decir que la mayoría de ellos no entienden la razón de ser. A menudo dejan de preguntar, temiendo que un “por qué?” Pregunta será percibido como contradictorio, más que el deseo de conocer, comprender, para poder hablar con otros acerca de él.

No es de extrañar que la próxima generación de mujeres da el salto a pensar que hay sólo “hay espacio” para las mujeres en la Iglesia. Nos damos la oportunidad de explorar y desarrollar las alternativas para las mujeres, porque sólo queremos esquivar una conversación difícil?

En todo esto, el Espíritu Santo nos anima en el logro de la comunión inherente al verdadero discipulado. Esta convocatoria rebosa con la esperanza de que, en el discipulado misionero, somos capaces de hacer ambas cosas, y que sabemos lo que está en juego para hacer que Dios sea real en el mundo.

Carolyn Woo es CEO y Presidente (Emérito), Catholic Relief Services.

https://cruxnow.com/commentary/2017/07/01/usccb-convocation-needs-humility-hear-peoples-voices-anguish/

El cardenal que representa los nuevos tiempos de Francisco


El nombramiento de Joseph Tobin como arzobispo de Newark fue un mensaje a la jerarquía conservadora de la Iglesia en EE UU

El cardenal de Newark (Nueva Jersey), Joseph Tobin.
El cardenal de Newark (Nueva Jersey), Joseph Tobin. GETTY

El papa Francisco es conocido en la Curia Romana por ser, entre otras cosas, un gran cazador de talento. Se ve en el grupo que elevó a cardenal el pasado noviembre en la Basílica de San Pedro. Entre los elegidos se encontraba Joseph Tobin, entonces arzobispo de Indianápolis. La elección generó sorpresa entre sus más cercanos colaboradores. Pero siete meses después, la decisión cobra todo el sentido.

Tobin está ahora al frente de la archidiócesis de Newark, en Nueva Jersey. Su estilo pastoral encaja perfectamente con del humilde Papa de origen argentino. Su elección fue un mensaje rotundo a la jerarquía más conservadora de la iglesia católica en EE UU de los nuevos valores que iba a primar. También hacia Donald Trump y su oposición frontal a acoger refugiados que escapan del conflicto en Siria.

El nativo de Detroit, de 65 años, estuvo cuatro años al frente del sur de Indiana, el mismo estado del que era gobernador el vicepresidente Michael Pence, al que plantó cara por su política hacia los refugiados. Cuando el presidente firmó el decreto prohibiendo la entrada a ciudadanos de varios países musulmanes, el ya cardenal no dudó en ponerse junto a un grupo de refugiados en protesta.

El prelado es el mayor de 13 hermanos. De niño se sintió responsable de ayudar su madre en lo que podía, como a planchar las camisas de los uniformes del colegio de sus ocho hermanas. La familia del primer cardenal que lidera Newark son ahora 1,2 millones de católicos, una de las más importantes y diversas. Su misión es la de curar a una archidiócesis que estuvo envuelta en escándalo de los abuso sexuales a menores.

Las palabras de condena contra la amenaza de retirar fondos a las ciudades santuario retumbaron con fuerza en la Trump Tower. “Es lo opuesto de lo que significa ser americano”, denunció, “las detenciones masivas y las deportaciones al por mayor no benefician a nadie, es una política inhumana que destruye familias y comunidades”. Puso así en cuestión la “racionalidad” de los actos del presidente.

El candidato de su madre

Jorge Mario Bergoglio lo tuvo en el punto de mira desde que se conocieron en el Vaticano en 2005. Se sentaban juntos en las reuniones. Le ayudó para establecer la relación hablar un español fluido. Domina tres idiomas más. Durante una pausa para un café, Joseph Tobin le comentó que estaba contento con la elección de Benedicto XVI, pero le confesó que el candidato preferido de su madre era él.

Francisco fue uno de los contendientes en aquel cónclave. “¿Qué sabe tu madre de mi?”, le respondió Bergoglio. “Que cocinas tu propia comida y conduces un coche modesto. Y francamente, está harta con tener príncipes en la Iglesia”, comentó Tobin. Francisco nunca se olvidó de esa conversación ni del “buen gusto” de su madre, como le escribió después cuando Benedicto propuso un cargo en el Vaticano.

El tráfico en Hoboken le recuerda a Roma. Se levanta a las cinco de la mañana, reza una hora, hace ejercicio antes de desayunar y después se pone a trabajar. Las noches las reserva a visitar alguna de la veintena iglesias que componen la archidiócesis. Dice que es como un archipiélago. Sus asistentes no dan abasto con la cantidad de correos que recibe. Si puede, trata de descansar un día completo.

El cardenal estuvo casi tres años exiliado. En 2012 regresó a Estados Unidos con destino a Indianápolis. Fue como una especie de castigo por su esfuerzo para revolver las tensiones con la monjas de EE UU. Benedicto dimitió a los pocos meses y Francisco tomó el relevo. “A veces pienso que el Papa ve mucho más en mi que yo mismo”, comentaba recientemente el arzobispo de Newark.

El poder de la periferia

Tobin se enteró de que recibiría el capelo rojo al encender su iPad el 9 de octubre para leer las noticias. Es conocido que el Santo Padre pone mucho valor al encuentro personal, la fidelidad y la humildad. Pero la de Indianápolis era una diócesis de bajo perfil, con solo 230.000 fieles. En la lógica de Francisco, sin embargo, las iglesias en la periferia son más importantes que el centro de poder.

El cardenal no solo abre las puertas a los que escapan del horror de la guerra y da protección a los inmigrantes con órdenes de deportación. A finales del pasado mes de mayo, acogió en la basílica del Sagrado Corazón de Newark a un grupo integrado por medio centenar de representantes de la comunidad homosexual. Fue una experiencia única, un gesto sin precedentes en Estados Unidos.

“¿Quién soy yo para juzgar?”, dijo el Papa Francisco al iniciar el acercamiento de la Iglesia a la comunidad gay. Un pregunta retórica que ahora se hacen también curas, obispos y hasta cardenales. La bondad, dice Tobin jugando con el lema de campaña de Trump, “es lo que hace y continuará haciendo grandiosa América”. Vale para los refugiados, los indocumentados y los homosexuales.

http://internacional.elpais.com/internacional/2017/06/24/actualidad/1498317371_746409.html?id_externo_rsoc=FB_CC

SAN SALVADOR: EL OBISPO QUE NO FUE ARZOBISPO, PERO FUE CARDENAL.


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Monseñor Gregorio Rosa Chávez suma 35 años como obispo auxiliar de San Salvador, fue de nombre el arzobispo para muchos, pero el cargo nunca llegó. Hoy el papa Francisco lo nombró cardenal, para muchos es un reconocimiento a su trayectoria eclesial y social.

25 de Junio de 2017 a la(s) 0:0 / Mario Enrique Paz

El agente detrás del mostrador en la estación de migración en el Aeropuerto Internacional Monseñor Óscar Romero mira el pasaporte como cansado, recién comienza el día y él parece hastiado de ver siempre el mismo documento, de hacer la misma pregunta a todos. Probablemente ni lea, la prisa domina y controla sus impulsos. Abre el documento y pareciera ser que ni siquiera ve la foto y para detenerse  y verificar identidad, lo cierra y pregunta:

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—¿Hacia a dónde va?

—Para Roma

—¿Viaja de turista?

—Por trabajo, al consistorio donde nombrarán a monseñor Rosa Chávez como cardenal.

Solo entonces levanta la cara y mira fijamente como para indagar mucho más, terminan las preguntas, ahora afirma.

—Ya se lo merecía, él tenía que ser arzobispo y nunca lo nombraron, bien merecido lo tiene.

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—Eso dicen muchos.

—Creo que es lo mejor que le pudo pasar, además que es muy bueno para este país. Que tenga buen viaje.

Devuelve el pasaporte y se queda con una expresión sonriente. No da oportunidad de preguntarle si es católico o si solo lo considera un hecho religioso-social relevante para El Salvador, la señal para que pase el siguiente corta todo intento de indagar más.

Esa parece ser la impresión de muchos en el país, de que Gregorio Rosa Chávez, el obispo auxiliar de San Salvador desde 1982, después de que fue asesinado el ahora beato Óscar Romero, tenía la opción de presidir la arquidiócesis de San Salvador. Él mismo reconoce que para ese entonces era muy joven, la designación cayó sobre Arturo Rivera Damas, al que considera uno de sus mentores.

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Pero cuando murió este todos lo esperaban como el natural sucesor. No pasó. La designación fue para Fernando Sáenz Lacalle, una decisión que dejó sorprendida a gran parte de la curia y feligreses.

“No entiendo por qué nunca lo hicieron obispo titular o arzobispo, incluso lo pudieron nombrar cuando quedaron varias diócesis solas, como la de San Miguel o Santa Ana”, dice Juan Valiente, diputado de Alianza Republicana Nacionalista (ARENA).
El cuestionamiento de Valiente queda vigente otra vez. Sáenz se convirtió en obispo emérito y su retiro abría las puertas del arzobispado una vez más para Rosa Chávez, en un momento de más madurez y experiencia. Tampoco llegó, José Luis Escobar tomó el puesto.

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Rosa Chávez parecía destinado a tener la piedra, es obispo auxiliar desde hace 35 años. Sostuvo la piedra cuando Romero, cuando Rivera Damas, cuando Sáenz Lacalle, y la sostuvo con estoicismo fiel y cumplidor a los designios de la Iglesia, ha visto pasar a cuatro arzobispos con Escobar.

“Creo que esto se debió a un período de tendencias bastante conservadoras en el Vaticano”, dice Salvador Samayoa, un reconocido analista político del país y exmiembro del FMLN, al explicar por qué no llegó a tomar la arquidiócesis de San Salvador.

Apostar por una razón concreta por la que no llegó el nombramiento no parece tener una respuesta específica, y es atribuida también a jerarquías en la Iglesia católica. David Escobar Galindo, firmante de los Acuerdos de Paz, escritor y analista, dice que “en cualquier ente u organización, los movimientos del poder y de la administración tienen su propia lógica interna”, lo que sí tiene claro es que es uno de los personajes más preparados de la Iglesia católica: “Sin ninguna duda, y con la ventaja adicional de que maneja su conocimiento de manera espontánea y servicial”.

Valiente también coincide en que nunca se sabrá “a ciencia cierta” por qué nunca llegó la designación como arzobispo, pero matiza: “El papa Francisco lo eleva encima de todos los demás obispos para convertirlo en miembro del colegio cardenalicio, para ponerlo al servicio de la Iglesia universal”.

Curiosamente y en contraste con las decisiones anteriores de la Iglesia de mantenerlo como auxiliar en el arzobispado de San Salvador, todos lo consideran uno de los más preparados sacerdotes del país. Valiente incluso parece vencer la resistencia que le ha tenido un sector de la derecha salvadoreña. “Es definitivamente uno de los preparados y con más experiencia eclesial en la Iglesia latinoamericana”.

“Vocación, voluntad y perseverancia” son las tres palabras con las que Escobar Galindo lo define, Valiente se va por la parte teológica y lo define como “los últimos serán los primeros” y Samayoa suelta una serie de adjetivos que demuestran su admiración: “Metódico, perseverante, trabajador, minucioso, ordenado, paciente, respetuoso, amable, positivo, realista, reservado, talvez un poco tímido, modesto, ha vivido con mayor convicción y coherencia que otros el valor cristiano del perdón por los agravios a la Iglesia”.

Rosa Chávez es parte de un sector de la Iglesia católica salvadoreña que siempre ha estado relacionada con rasgos políticos. Así pasó con Romero, desacreditado por unos y utilizado por otros, el próximo cardenal también cayó en esa etiqueta, una que en El Salvador polariza, marca juicios y hasta condena.

“Es hombre de Iglesia y, de acuerdo con lo que podemos ver y estudiar en su historia de casi 50 años de servicio sacerdotal, ha sido fiel al Evangelio, a la pastoral social de la Iglesia, a las enseñanzas de Puebla, a la lucha contra la injusticia y la pobreza”, dice Valiente.

Escobar Galindo no repara en izquierdas o derechas, para él cuentan los logros y asegura que “por encima de las caracterizaciones usuales de una época determinada, hay que valorar los frutos de la propia existencia”.

¿Lo elegirían cardenal? El diputado de ARENA dice que nombrarlo podría implicar “perderlo” de la Iglesia salvadoreña porque el papa Francisco podría decidir llevarlo a Roma, pero no duda en decir que si en sus manos está “definitivamente” también lo haría cardenal.

“Creo que es un honor que merecen tanto él como el país”, también afirma el escritor.

Samayoa recapitula que el nombramiento (de arzobispo) que todos esperaban no se hizo concreto nunca, pero el nombramiento de cardenal llega cuando ya muchos tampoco esperaban que se presentara, y sintetiza: “Como dicen en el argot popular: Dios tarda, pero no olvida”.

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