Jesús resucitó en el amor de María Magdalena


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20.07.17 | 15:00.

Ciertamente, Jesús ha resucitado en Dios; pero, al mismo tiempo, de un modo inseparable, él ha resucitado en el amor de María Magdalena, cuyo recuerdo hace que él (Jesús) siga viviendo en la historia de los hombres y mujeres, de un modo real. En otras palabras:

Jesús resucitado se mantiene y despliega en el recuerdo de María y de todos los cristianos, a lo largo de la historia, manteniéndose en el Memoria (Zikkaron) que es Dios. Así lo exige el dogma:

— Jesús es verdadero Dios, siendo hombre verdadero (que vive y actúa en el amor de las mujeres y los hombres que le acogen, y que viven en él, con él y por él, tras su muerte).

En ese sentido, Jesús sólo ha podido resucitar como “hombre” (ser humano), allí donde otros hombres (varones y mujeres) le han acogido y viven por él (con él), de un modo más alto, en amor permanente, superando de esa forma el olvido sin fin de la muerte.

Icono 1: Magdalena con el pomo del perfume de la unción… (Mc 14, 3-9) Ese perfume de mujer que ama mantiene la memoria de Jesús (Y Jesús resucitado hace posible el amor permanente de María Magralena)
Icono 2: Magdalena testigo de Jesús resucitado. Le busca en la tumba, pero la tumba está abierta, y Jesús se muestre como jardinero de amor en el huerto.


— Pero, al mismo tiempo, decimos queestos hombres y mujeres pascuales, empezando por María, viven en amor (en mutación mesiánica)porque el mismo Jesús-Mesías está presente en ellos, como Recuerdo de Dios. ¿Por qué buscar al Vivo entre los muertos? Hay que buscarle y encontrarle en sus amigos, en aquellos que viven de su Vida y por su Vida.

— Esta resurrección total responde a la más honda realidad de la historia humana(que ha buscado a Dios en la Vida que vence a la muerte).
— Pero, según los cristianos, ella se ha expresado plenamente, de una vez y para siempre, empezando por María de Magdala, la amiga de Jesús Nazareo, en quien comienza la mutación pascual de la historia humana.

Por eso digo que él ha resucitado en el amor de María Magdalena.

Icono 3 (final): Magdalena apóstol de los apóstoles

Una historia de fe

Ésta es una resurrección real, en plano de fe. Ésta es una resurrección “real”, pero no en el nivel de la historia anterior, como un hecho que puede demostrarse de un modo “neutral”, por observación objetiva.No hay resurrección fuera de la fe…

Pero la fe no “inventa” la resurrección, sino que la descubre y acepta, con alborozo, gozoso, descubriendo a Jesús que está vivo y que descubriendo que los creyentes (aquellos que le aceptan y le aman) viven en él. Los que quieren demostrar la resurrección de Jesús fuera de la fe es que, en el fondo, no creen, en ella, sino que quieren “asegurar un tipo de religión”, asegurarse a sí mismos, sin creer (es decir, sin acoger y desplegar la vida en amor, como Jesús, con Jesús, a quien han matado porque amaba y que, por eso, precisamente por eso, esta vivo en la historia de Dios y de los hombres).

La historia cristiana es la historia del Jesús resucitado, siendo la historia del Dios que es (se ha hecho) resurrección en Jesús. Pues bien, el testigo primero de esa fe-amor que “descubre” a un muerto como vivo y que cree en él (y vive desde él) ha sido María. Por eso, volver a María es una de las tareas básicas de la iglesia actual.

Esta fe amorosa (ese amor creyente de María) no es menos realidad, sino “más realidad” y más historia. Sólo la fe tiene ojos para descubrir al resucitado. La fe tiene ojos, y los tiene el corazón de María, y el de aquellos que creemos aceptando su testimonio y aprendiendo a ver como ella (a dejar que la realidad de Jesús se nos revele, como a ella). Si la fe se probara como “dicen” que se prueban las cosas en física no sería fe, ni sería resurrección.

Si la resurrección se pudiera “probar” sin fe, sería un engaño. La única “prueba de la resurrección” es el amor creyente de aquellos que, como María Magdalena, asumen el camino de Jesús y se comprometen a caminar gozosamente con él (como él), porque creen en Dios (en la presencia de Reino). Pues bien, en la raíz y centro de ese Reino descubren los creyentes a Jesús, vencedor sobre la muerte.

1. María Magdalena y Jesús se amaban.

Algunos críticos modernos han pensado que la figura y amor de Magdalena ha desparecido de la tradición posterior de la iglesia. Pero eso no es cierto. Quien sepa leer los evangelios descubre que la figura y función de Magdalena resulta esencial, aunque los evangelios no responden sin más a nuestros problemas sobre Magdalena.

Celso, el más lúcido de los críticos anticristianos del siglo II, entiende bien los evangelios cuando dice que Magdalena (¡a quien él presenta como una mujer histérica!) fue la fundadora del cristianismo. Ciertamente, fue fundadora del cristianismo, pero no por ser histérica, sino por ser una mujer clarividente, capaz de interpretar desde el amor la historia de la vida y el misterio de la persona de Jesús. Esto es mucho más “escandaloso” y profundo que lo que algunos críticos afirman cuando dicen que ella fue amante e incluso esposa de Jesús.

Es claro que María amó a Jesús, pero también le amaron otros, como afirma con gran lucidez el primero de los historiadores judíos que cuentan su vida: «Aquellos que le amaron le siguieron amando tras la muerte” (F. JOSEFO Ant XVI, 3, 63). María amó sin duda a Jesús y le siguió amando tras la muerte, viéndole así vivo, desde su mismo amor, como supone Mc 16, 9 y Jn 20, 1-18. Pero hacerla novia o esposa de Jesús es fantasía.

Ciertamente, un evangelio apócrifo afirma que «el Señor amaba a María más que a todos los discípulos y que la besaba en la bocarepetidas veces» (Ev. Felipe 55). Pero ese m mismo texto interpreta a María como Sofía, es decir, como expresión del aspecto femenino de Dios.

Ni el Señor que besa a María en la boca es el Jesús histórico; ni María es la persona real de la que hablan los evangelios canónicos. Ambos son figuras del amor eterno, expresión y signo de la → hierogamia original. Por eso, los que apelan a ese pasaje para poner de relieve los “amores carnales” de Jesús no saben entender los textos.

Las relaciones entre Jesús y María Magdalena fueron, sin duda, mucho más “carnales” que lo que supone este pasaje, pero nada nos lleva a suponer que han de entenderse en sentido matrimonial. El compromiso de amor de Jesús nos sitúa en otra línea.

Sea como fuere, la figura de María Magdalena fue muy importante en la iglesia, de manera que podemos vela como iniciadora “real” del movimiento cristiano, como mujer capaz de amar y de entender las implicaciones del amor de Jesús, y no como una simple figura de lo “femenino” que debe perder su feminidad y convertirse en varón para ser discípula de Jesús, como supone el otro pasaje básico de los evangelios de línea gnóstica que tratan de ella: «Simón Cefas les dice: Que Maria salga de entre nosotros, pues las hembras no son dignas de la vida. Jesús dice: He aquí, le inspiraré a ella para que se convierta en varón, para que ella misma se haga un espíritu viviente semejante a vosotros varones. Pues cada hembra que se convierte en varón, entrará en reino de los cielos» (Ev. Tomás 114; cf. Gen 3, 16).

Por otra parte, todo nos permite suponer que la presencia e influjo de Magdalena fue muy grande en la tradición que ha desembocado en el Cuarto Evangelio (Ev. de Juan). En su forma actual, el evangelio de Juan valora muchísimo a María y por eso ha trasmitido la más bella historia de amor del Nuevo Testamento: el encuentro de Jesús resucitado y Magdalena en el huerto de la vida (cf. Jn 20, 11-18). Pero, en el fondo, Juan ha querido reducir el influjo de la Magdalena, a favor de Pedro, del Discípulo Amado y de la misma Madre de Jesús.

2. Jn 20, 11-18. Un texto de amor pascual pascual.

Sabemos, por la tradición sinóptica, que María Magdalena no ha escapado como el resto de los discípulos varones, sino que permanece ante la cruz, con otras mujeres (cf. Mc 14, 27; 15, 40. 47). Su amor a Jesús es mayor que la muerte y por eso queda, llorando y deseando ante un sepulcro vacío. Interpretada así, la pascua será una respuesta de Dios a la búsqueda de amor de María que así aparece como signo de una humanidad que busca a su amado.

Ésta es la paradoja. Conforme a tradiciones espirituales que elaboran más tarde los gnósticos, María (la mujer caída) debería encontrarse anhelando solo una fuente espiritual de sabiduría, para recibir así la gran revelación de Dios. Sólo entonces podrían celebrarse las bodas finales del varón celeste (Palabra superior) y la mujer caída (humanidad que sufre condenada sobre el mundo). Pues bien, en contra de eso, ella busca sabiduría de amor, pero un amor concreto, inseparable del cadáver (de la historia) de su amigo muerto.

«María estaba fuera del sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se inclinó para mirar el monumento y vio a dos ángeles, vestidos de blanco, uno junto a la cabeza y otro junto a los pies, en el lugar donde había yacido el cuerpo de Jesús. Ellos le dijeron: Mujer ¿por qué lloras? Ella les dijo: han llevado a mi señor y no sé dónde le han puesto. Mientras decía esto se volvió hacia atrás y vio a Jesús de pie, y no supo que era Jesús. Le dijo Jesús: Mujer ¿por qué lloras? ¿a quién buscas?. Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo tomaré» (Jn 20, 10-15).

Esta mujer no necesita una teoría de iluminación interior: quiere un cadáver, busca el cuerpo de su amigo asesinado. De esa forma rompe los esquemas de la gnosis espiritualizante. No quiere un mundo edificado sobre cadáveres que se ocultan No se responde con teorías al misterio del amigo muerto. Sobre el jardín de este mundo, que en el principio pudo haberse presentado como paraíso (cf Gen 2), parece que sólo puede florecer el árbol de la muerte. El nuevo Adán hortelano sería en el fondo un custodio de cadáveres un sepulturero. Ella, María, parece aceptar ese destino, pero quiere el cadáver de su amigo muerto. No quiere que lo manipulen, no quiere que lo escondan.

Estamos en un mundo que quiere ocultar sus cadáveres…Enterrarlos, apartarlos, negarlos: que nadie se acuerde de ellos, que nadie sepa que nosotros (los ricos, los favorecidos) vivimos sobre los cadáveres de miles y millones de “crucificados”,muertos y enterrados (sin que nadie recuerde su cadáver). Necesitamos tapar los cadáveres, echar sobre ellos más tierra, una piedra más grande, para así “lavar” nuestras manos y quedar tranquilos. Pues bien, en contra de eso, Magdalena necesita llorar por el amigo muerto, mantener el recuerdo de su cadáver. Éste es un amor que dura, un amor que mantiene el recuerdo, que no quiere olvidar a los amigos muertos.

Humanamente hablando, el gesto de Magdalena parece una locura: no está permitido tomar un cadáver del sepulcro y llevarlo a la casa o ponerlo en la plaza, para que todos vean al que han matado; no es posible mantener de esa manera el recuerdo de un muerto… La historia de los vencedores avanza sobre el olvido de los asesinados (a los que se puede elevar un hermoso sepulcro para olvidarlos mejor). María, en cambio, necesita la presencia del amigo muerto, a quien reconoce cuando le llama por su nombre (María). «Ella se volvió y dijo en hebreo ¡Rabboni! (¡mi maestro!) – Jesús le dijo: No me toques más (¡noli me tangere!), que todavía no he subido al Padre. Jesús dijo: ¡Vete a mis hermanos y diles: subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios. María Magdalena vino y anunció a los discípulos: ¡He visto al Señor y me ha dicho estas cosas!» (Jn 20, 16-20).

3. Noli me tangere. No me toques así, yo estoy contigo.

Esto es la pascua: encuentro con Jesús, encuentro para la vida. Eso significa que no estamos condenados a seguir amando a un muerto, buscando en el jardín nuestro cadáver (como buscaba antes María). El verdadero amor suscita vida, transformando el jardín del cadáver en huerto de gracia que dura por siempre. No se trata de negar el cadáver, sino todo lo contrario: de convertir el cadáver en principio de vida. No se trata de ocultar al muerto, para que sigan triunfando los que matan, sino de vivir desde aquel que ha muerto de amor, para vencer en amor a los asesinos de la historia.

En la línea de algunas formulaciones posteriores de la gnosis, pudiéramos afirmar que, María ha empezado a vincularse con Jesús resucitado en desposorio místico, intimista. Ellos representan al ser humano entero: son la díada (o pareja) inicial que simboliza ya la salvación de los humanos, en el nuevo paraíso de este mundo, sobre el huerto de la muerte convertido en manantial de vida. Esa perspectiva es buena, pero debe completarse, como indica la palabra de Jesús: ¡No me toques! (Noli me tangere).

Esta palabra significa: no me toques más, no me sigas agarrando. De esa manera señala que hay una unión de amor que no puede cerrarse en sí misma. La experiencia pascual es un principio, una promesa que no puede separarse del camino de vida y de misión, es decir, de la tarea al servicio de los demás. La palabra anterior (¡no me toques!) recuerda la fragilidad del tiempo, nos sitúa dentro del misterio de una pascua que nos lleva a expandir el amor de forma universal. No existe en este mundo amor perfecto, para siempre; todo lo que aquí vamos viviendo sigue abierto.

Por eso, el encuentro con Jesús ha sido un signo de esperanza en el camino, no es aún la realidad cumplida. María ha descubierto por un breve momento el gran misterio: ha encontrado a Jesús, se ha llenado de su vida pascual y de su gloria. De ahora en adelante no estará ya aislada, no será una mujer caída, estéril, fracasada. La experiencia pascual le ha convertido en portadora del misterio de Dios (Jesús) para los hombres. Al decirle no me toques, Jesús le está diciendo que ella debe ocuparse de tareas importantes, de misiones nuevas sobre el mundo.

María es, según eso, la primera teóloga de pascua: ha descubierto en su vida el camino de Jesús; sabe que ha triunfado y sube al Padre y así debe decirlo. Desde esta perspectiva se comprende ya mejor el ¡no me toques! Ella es un signo viviente de la ausencia presente de Jesús; por eso puede decir que vive (ha resucitado) y que ha subido al misterio de Dios Padre. Entre el Jesús que en un sentido le ha dejado (¡no me toques!) y los discípulos a los que debe buscar y evangelizar, en clave de pascua, se encuentra ahora María. Buscaba un cadáver en el huerto; Jesús le ha ofrecido una misión y camino apasionante de vida.

María nos enseña a comprender que la pascua es el ascenso final de Jesús que ha recorrido su camino sobre el mundo y viene a culminarlo en el seno de Dios Padre. Pero, al mismo tiempo, culminando su camino de subida y plenitud recreadora, Jesús abre un camino de amor y seguimiento para sus discípulos, partiendo del mensaje de María.

María ha sido la primera cristiana: ha tocado a Jesús por un momento sobre el mundo como, en algún sentido, pueden tocarle o descubrirle todos los creyentes. Pero luego, María y los discípulos deben saber que Jesús ha subido ya al Padre. No se encuentra a la mano, de manera externa, sobre el mundo. Por eso no pueden agarrarle para siempre, no pueden detenerle en nuestra historia. También aquí encontramos una perspectiva pascual que es contraria a la gnosis espiritualista. El gnóstico es un hombre que piensa que ha encontrado plenamente a Jesús sobre la tierra; por eso puede afirmar que ha culminado su camino y ya no tiene que andar más. Por el contrario, María Magdalena ha descubierto que la pascua es experiencia de ascenso a lo más alto y de misión liberadora: es como una luz, un toque de presencia que nos hace capaces de entender buscar y caminar luego en amor sobre el mundo.

Embajador de Estados Unidos en Roma para participar en esfuerzos de pacificación católica


Embajador Alexander Laskaris en Guinea - RV

Embajador Alexander Laskaris en Guinea – RV

20/07/2017 18:44
(Radio Vaticana) El liderazgo moral y el trabajo de organizaciones basadas en la fe para llevar a las partes en conflicto a la mesa de negociación son cada vez más valiosos en un mundo en el que el conflicto sigue sembrando miseria e injusticia.

Más concretamente, la dirección moral del Papa Francisco y el compromiso de organizaciones como la Comunidad de Santo Egidio, que actualmente supervisa los acuerdos de paz entre los gobiernos y las facciones en conflicto en la República Centroafricana y en la República Democrática del Congo, actúan como catalizadores y dan impulso A la muy necesaria diplomacia de pacificación.

Esta es la opinión del Embajador Alexander Laskaris , Adjunto del Comandante para el Compromiso Civil-Militar del Comando de África de los Estados Unidos. Un hombre con una experiencia de por vida trabajando en África, que estuvo recientemente en Roma para atar con la Embajada de los Estados Unidos a la Santa Sede y con Santo Egidio.

El Embajador Laskaris habló con Linda Bordon i de cómo su experiencia personal en África afecta su trabajo hoy y acerca de cómo él ve la acción de la Iglesia Católica en fomentar el diálogo y la reconciliación.

Escucha :  

“Como Comando de África servimos a la estrategia de compromiso diplomático más amplia del Gobierno de los Estados Unidos, y como el Gobierno de los Estados Unidos, ciertamente en África estamos en constante necesidad de estar en asociación con el liderazgo moral de los países socios africanos; En una serie de naciones sometidas a trágicas crisis, una de las principales fuentes de liderazgo moral es la Iglesia Católica, la Santa Sede, el Ministerio de Relaciones Exteriores del Vaticano y las órdenes religiosas que operan en todos estos países “, dijo el Embajador Laskaris.

Señala que en este momento, los misioneros y otros religiosos son a menudo – trágicamente – los últimos testigos que tenemos en algunas de estas áreas de crisis, pero también posiblemente representan la mejor autoridad para convocar a las facciones competidoras y romper el monopolio de Hombres armados en los procesos de paz.

“Para hacer la paz obviamente tienes que hablar con la gente con las armas, pero para hacer una paz duradera no pueden tener un monopolio”, dice.

La Iglesia – prosigue Laskaris – es nuestra mejor apuesta para convocar a las partes y bloquearlas en un marco de paz que el resto de nosotros -el gobierno de Estados Unidos a través de su amplio apoyo y el Comando de África a través del lado militar- apoyen para dar paz Habla un marco y una estructura que incluye tanto a las partes armadas como a las desarmadas.

Laskaris revela que está en Roma también para reunirse con representantes de la Comunidad de Santo Egidio, que, dice, encabeza el camino en el establecimiento de la paz.

También habla del impacto que la voz y las acciones del Papa Francisco han tenido no sólo en crear las condiciones para llevar a las diferentes partes a la mesa de negociaciones, sino también para sensibilizar y actuar como catalizador de acciones concretas.

“En concreto, en la República Centroafricana, el Papa se dirigió a la catedral católica de Bangui a la mezquita en el PK5 – el barrio musulmán – lo que estaba cruzando una línea de batalla literal, sino también cruzar una línea de batalla metafórica. Fue un acto de valor personal, de coraje físico pero, más importante, de valor moral “, dice.

El embajador también reflexiona sobre su experiencia en Sudáfrica durante los mismos años antes y durante la transición a la democracia y de la frecuencia con el poder del liderazgo moral es un “factor poco apreciado en el destino de las naciones.”

Y específicamente, dice que piensa que la visita del Papa Francisco al CAR ha catalizado un proceso electoral exitoso.

Obviamente, Laskaris dice, el Papa representa la autoridad moral, pero en el suelo, todos los días, son los líderes de las diferentes religiones y de las organizaciones religiosas que están en primer plano y que pueden tener un impacto positivo muy necesario en situaciones De conflicto.

Hablando de negociaciones de paz, dice que es importante ampliar la participación de personas sentadas a la mesa: “¡Necesitas a los actores de la sociedad civil, necesitas comunidades basadas en la fe, y necesitas a las mujeres en particular!”

“La durabilidad de un proceso de paz es directamente proporcional a la inclusión de los actores, lo cual es otra manera de decir que si sólo tienen a los actores armados alrededor de la mesa es un trato de recursos entre élites criminales”, dice.

Y señala el trágico ejemplo de Sudán del Sur, donde, según él, las únicas personas con poder para hacer la paz son las que están facultadas para hacer la guerra.

La presencia de las mujeres es también una garantía de una “vida útil más larga” para el proceso de paz por varias razones, incluyendo el hecho de que la manera de llegar a las personas y comunidades vulnerables con ayuda humanitaria es a través de las mujeres.

El Embajador Laskaris, que recientemente ha pasado tres años y medio como funcionario en la nación de Guinea Occidental, habla de la creencia de que la cosmología semejante a Manlike dice que la fuente de todo conflicto es la inevitable competencia de hermanos del mismo padre:

“Mientras que el igual y opuesto contracubrimiento del principio del universo, llamado Madenia, es la reconciliación inevitable de los hijos de la misma madre”.

Por lo tanto, relacionando esta historia con la cultura, Laksris dice que los guineanos sabiamente creen que la fuente de toda reconciliación y paz es la maternidad.

“La razón por la que estoy aquí es reconocer la importancia del liderazgo moral de las comunidades religiosas -en este caso la Iglesia Católica y su presencia en todos estos países- y enviar el mensaje de que estamos buscando tu liderazgo y buscando caer detrás Ese liderazgo “, dice.

Laskaris también dice que nadie en posiciones de liderazgo en el ejército de EE.UU. está bajo ninguna ilusión de que estas crisis se pueden resolver mediante la aplicación de la fuerza.

También va a prever cómo la nueva administración política en Estados Unidos probablemente permanecerá fiel a una tradición de una década que ve “más constancia en la política de Estados Unidos / África que cambios”.

El Embajador concluye reflexionando sobre cómo su experiencia personal como un joven maestro de escuela en Sudáfrica antes de cuando el cambio democrático hizo de la nación un país libre impregna su trabajo en todo momento, fundamentándolo en la memoria de lo que es la verdadera África: No quiero hacer lo que hago ahora sin haber tenido esa experiencia, recordando siempre donde empecé y donde mi padre empezó como refugiado desplazado de guerra “siempre teniendo en cuenta que algunas cosas que los gobernadores ven como” polémicas “cuestiones políticas como la crisis migratoria , Es en realidad una cuestión humana profundamente importante “por lo que es muy importante para mí ser capaz de mantener la conexión de ser un maestro de escuela pobre en un municipio sudafricano en 1989.”

(Linda Bordoni)

CARTAGENA: Santa Rita tiene la JAC más joven de Cartagena


Esta integrada por jóvenes de entre los 16 y 23 años interesados en trabajar por su comunidad.

El pasado domingo fue elegida la Junta de Acción Comunal del barrio Santa Rita, después de 8 años de no tener dirigentes. Esta es integrada por jóvenes de entre los 16 y 23 años interesados en trabajar por su comunidad y asumir protagonismo en los ejercicios de gestión y democracia comunal.

El proceso contó con la presencia permanente de la Secretaría de Participación y Desarrollo Social, que cumpliendo con sus funciones de control y vigilancia brindó el soporte técnico para la actividad. Finalizada la jornada electoral, la conformación de la Junta de Acción Comunal de Santa Rita quedó de la siguiente manera:

Presidente: David Puello Cabeza

Vicepresidenta: Daneris Matorel

Tesorera: Maribel Ramírez

Secretaria: Liceth Cabarcas

“Agradecemos a cada una de las personas que creyeron en esta propuesta y estamos convencidos que solo es posible una verdadera idea de ciudad cuando se construye desde la diferencia.” afirmó David Puello, que a sus 22 años es el presidente de Junta de Acción comunal más joven de Cartagena.

http://caracol.com.co/emisora/2017/07/17/cartagena/1500328576_743437.html

Estado indemnizará a víctimas de masacre en San José de Apartadó


La masacre en San José de Apartadó, cometida en 2005, es uno de los hechos de violencia contra esta comunidad, que perdió a decenas de sus miembros por la violencia en Urabá. FOTO juan antonio sánchez
José Fernando Loaiza Bran

Pasó una década desde que uniformados del Ejército y paramilitares torturaran, asesinaran y descuartizaran a siete personas en el corregimiento San José de Apartadó, hasta que el Ministerio de Defensa reconociera la responsabilidad por los hechos. La entidad y la Brigada XVII deberán ofrecer disculpas públicas a los familiares de las víctimas y a la sociedad por la masacre, y pagar indemnizaciones que llegan a los 3.800 millones de pesos.

Para la época de la masacre, ocurrida el 21 de febrero de 2005, el entonces presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, rechazó la responsabilidad del Ejército y señaló a la Comunidad de Paz —figura que adoptó la población para manifestarse neutral en el conflicto— de ser auxiliadora de la guerrilla de las Farc.

Colprensa conoció en exclusiva el acuerdo de conciliación, aprobado por el Consejo de Estado, entre el Ministerio de Defensa y la defensa de las víctimas, adelantada por la firma Javier Villegas Abogados S.A. En el documento se reconoce responsabilidad por la muerte de siete personas y el pacto de indemnizaciones para sus grupos familiares por perjuicio a la vida, perjuicios morales, perjuicios materiales, daño moral y lucro cesante.

La Sección Tercera, con ponencia del magistrado Carlos Alberto Zambrano, indicó que no hay duda de que el Ministerio debe responder por la masacre “a título de falla en el servicio, por cuanto miembros del Ejército Nacional, en un claro desconocimiento de sus deberes legales y constitucionales, omitieron tomar las medidas necesarias para proteger la vida de los habitantes de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó”.Uniformados de la Brigada XVII y paramilitares que estuvieron bajo el mando de Diego Fernando Murillo Bejarano, alias “Berna”, irrumpieron en la vereda Mulatos y asesinaron al líder la comunidad Luis Eduardo Guerra, su hijo Deyner Andrés Guerra de 11 años y su compañera Beyaniera Areiza. Luego mataron en la vereda La Resbalosa, del municipio de Tierralta, Córdoba; a Alfonso Bolívar Tuberquia, a sus hijos Natalia y Santiago (de cinco y dos años), a su esposa Sandra Milena Muñoz, y a Alejandro Pérez, un trabajador de la finca. Algunos de los cuerpos fueron enterrados en fosas comunes y otros dejados a la intemperie.

La Corte Constitucional ordenó en 2012 al Ministerio del Interior que se hiciera una retractación oficial, aunque el acto no fue bien recibido por la comunidad. También en ese momento el expresidente Uribe insistió en que las Farc habían utilizado a integrantes de la Comunidad de Paz.

El Tribunal Administrativo de Antioquia condenó a la Nación en octubre de 2012, en sentencia que fue apelada por el Ministerio de Defensa. No obstante, la defensa de las víctimas y el Ministerio terminaron por conciliar.

3.800millones de pesos pagará el Estado en indemnizaciones a las familias de las víctimas.

Aunque hace 10 años el entonces presidente Álvaro Uribe negó la participación del Ejército en la masacre, el Ministerio de Defensa llegó a un acuerdo para indemnizar a las familias de las víctimas.

“Lo central, en la vida de Jesús, no fue la religión, sino humanizar este mundo”


José María Castillo

José María Castillo

“Más que la religión, nos debería preocupar la salud, la comida y las relaciones humanas”

José M. Castillo, 06 de julio de 2017 a las 12:10

Y estas preocupaciones fueron tan fuertes, que Jesús las antepuso a las normas que imponían los maestros de la ley, a las observancias de los fariseos, a la autoridad de los sumos sacerdotes… Hasta tal punto, que esto le costó la vida

Volver a Jesucristo para construir la Iglesia/>

Volver a Jesucristo para construir la Iglesia

(José M. Castillo).- La teología, que rige el pensamiento de la Iglesia y nos dice por dónde tienen que ir las decisiones de la Iglesia, es más importante que el Papa, los cardenales, los obispos, los clérigos, los teólogos, los fieles, las leyes, los ritos, las costumbres, todo lo demás que hay en la Iglesia.

La teología, a fin de cuentas, nos dice a todos lo que Dios quiere y lo que Dios manda. De forma que el Papa (sea el que sea) dice y manda lo que la teología le indica. Por eso es tan importante la teología.

El problema está, según creo, en que a una cantidad importante de cristianos no les interesa la teología. Ni, por tanto, saben mucho de teología. Lo cual es comprensible. Porque la teología, que se suele enseñar (donde eso se enseña), utiliza una serie de palabras, conceptos y criterios, que inventaron los griegos de la Antigüedad, pero que, en estos tiempos, la mayor parte de la gente no sabe ni lo que quiere decir ese vocabulario, ni para qué sirve.

El centro, el eje, la clave de la teología cristiana tendría que ser, no el pensamiento de los sabios griegos de la Antigüedad. Y menos aún, los mitos religiosos anteriores al judaísmo, que en la Biblia los leemos como “Palabra de Dios”. La teología cristiana debería tener como centro, eje y clave lo que es el origen y el principio determinante del cristianismo: aquel humilde artesano galileo, que fue Jesús de Nazaret: su forma de vivir, lo que hizo, lo que dijo, lo que le interesó y le preocupó, lo que vio en él la gente que le conoció y el “recuerdo peligroso”, que aquel hombre tan singular nos dejó.

Este “recuerdo peligroso” de Jesús quedó escrito en el Evangelio, que se resume y se recopila en cuatro colecciones de relatos, los cuatro evangelios, es decir, la “teología narrativa”, resumen determinante de toda posible teología que pretenda denominarse “cristiana”. El centro de la teología cristiana no puede estar fuera del Evangelio. Ni puede ser teología cristiana si no entraña un “recuerdo peligroso”.

Ahora bien, leyendo y releyendo la teología narrativa, que nos presenta el Evangelio, lo que, en ese conjunto de relatos se advierte en seguida, es que las tres grandes preocupaciones, que ocuparon y acapararon la vida de Jesús, fueron: 1) la salud de los seres humanos (relatos de curaciones, expresadas en el “género literario” de milagros); 2) la alimentación compartida (las comidas de las que tanto se habla en los evangelios); 3) las relaciones humanas (sermones y parábolas). La fe, la relación con el Padre, los sentimientos personales más hondos…, todo, en la vida de Jesús gira en torno a estas tres preocupaciones.

Y estas preocupaciones fueron tan fuertes, que Jesús las antepuso a las normas que imponían los maestros de la ley, a las observancias de los fariseos, a la autoridad de los sumos sacerdotes… Hasta tal punto, que esto le costó la vida. Jesús hizo todo esto porque aseguraba que quien le veía a él, a quien veía era a Dios (Jn 14, 7-9). O sea, se identificó con Dios.

Lo central, en la vida de Jesús, no fue la religión. Fue humanizar este mundo tan deshumanizado. No nos debería preocupar tanto el diálogo de las religiones. Nos debería preocupar lo que preocupa a todos los humanos: la salud, la comida compartida, las mejores relaciones humanas. Los tres pilares de toda posible religión. Es lo que centró la vida de Jesús: humanizar esta vida. En eso está el camino de la esperanza que nos lleva a Dios.

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http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2017/07/06/religion-iglesia-teologia-opinion-jose-maria-castillo-lo-central-en-la-vida-de-jesus-no-fue-la-religion-fue-humanizar-este-mundo.shtml

“El cura que va a beatificar el Papa Francisco es el patrono de los sicarios”


La hija de Jorge Eliécer Gaitán se despacha contra la decisión del Vaticano de poner en camino de santidad a un sacerdote que incitaba a matar liberales

Por:  Julio 10, 2017

“El cura que va a beatificar el Papa Francisco es el patrono de los sicarios”

Colombia es el país —¿habrá otro?— donde el crimen se prolonga con el memoricidio. Ahora resulta que algunos representantes (malos representantes) de la Iglesia Católica colombiana han sugestionado al Vaticano para convertir en beato a Pedro María Ramírez, cura incendiario que desde la casa cural le repartía armas a los “godos” para matar liberales.

En un país de mafias, de paramilitares y de “godos”, era casi lógico que ya no contáramos solamente con “la Virgen de los Sicarios” sino que, en pleno proceso de retorno a las vías civiles, nos regalen con “el Patrono de los Sicarios”.

Nos han dicho que de beato pasará a santo si hace milagros y los que lo elogian y veneran lo dan por santo porque ya fue capaz de realizar grandes milagros, como el haberle lanzado al municipio de Armero una maldición, porque allí lo habían linchado. Por eso, dicen sus áulicos, Armero desapareció bajo el lodo. De modo que no solo desde el púlpito invitaba a que asesinaran gaitanistas y liberales en general, además de dotar de armas a los potenciales criminales, incitando desde el púlpito a la violencia, sino que supuestamente, con su maldición, le sumó a esos crímenes políticos la victimización de 22.000 personas, entre niños, mujeres y ancianos, sin distingo de partidos. ¡Qué milagro asombroso!

Qué diría hoy Jesús al ver beatificado a un traidor suyo.  Jesús, el mensajero del amor, de la paz y de la justicia, el benefactor de los pobres que nos enseñó a poner la otra mejilla y que, cuando agonizaba en la cruz, dirigiéndose a su padre, le dijo: “Perdónales, Señor, porque no saben lo que hacen”.

Pedro María Ramírez no murió en defensa de la fe sino como resultado del odio y la rabia que infundió entre sus feligreses. Murió al inocular resentimiento político en el pueblo. Murió como fruto de lo que él mismo había generado: la acrimonia y la inquina.  “Siembra vientos y cosecharás tempestades”. Por ello no es posible que ahora el Papa Francisco lo beatifique para ponérnoslo de ejemplo en un país donde la impunidad ha sido abono para la guerra.

Quienes lincharon a Pedro María Ramírez no lo hicieron en contra de la fe católica y mucho menos del cristianismo, ya que eran seguidores de Jorge Eliécer Gaitán que clamaba por la justicia y la equidad y cuyas últimas palabras en público, pronunciadas en la defensa del Teniente Cortez, demuestran que Jesús era guía y ejemplo para su lucha al decir: “Cristo fue un hombre honrado y sin embargo murió sacrificado por el odio de sus perseguidores, sin que menguara el brillo de su vida consagrada a la redención de los oprimidos”.

https://www.las2orillas.co/cura-va-beatificar-papa-francisco-patrono-los-sicarios/

Resistencia afro en el desierto verde de caña de azúcar


El valle del río Cauca es uniforme y empobrecido. Los cañeros han convertido estas tierras afro e indígenas en un desierto verde en el que son pocos los que se atreven a resistir. La Fundación Nuevo Progreso Nortecaucano agrupa a los jóvenes que se resisten a perder la poca tierra que aún no está en manos de los terratenientes.

El chisporroteo, el humo y el olor a madera chamuscada anuncian el comienzo de la quema. La ceniza comienza a caer sobre la pequeña finca de Elías Possú, en la vereda de Sabanetas del municipio de Guachené, en norte del Cauca. Possú, de 74 años vive junto a su anciano padre cultivando árboles frutales, como las comunidades afrodescendientes han hecho en esta zona del valle del río Cauca desde la abolición de la esclavitud. Pero los frutales de Possú están en su mayoría secos, acabados por el glifosato que una avioneta vierte sobre los vecinos cultivos de caña de azúcar.

Su padre está enfermo, con los pulmones afectados por las habituales quemas de cañaverales realizadas ilegalmente para facilitar el corte de la caña. Possú niega con la cabeza mientras agarra con la punta de los dedos una hoja seca de banano: “Anteriormente a que se diera esa quema, uno vivía aquí sabrosamente, pero los ricos siempre hacen lo que les da la gana y siempre uno queda es por debajo de ellos”.

Elías Possu

Fincas como las de los Possú, son un raro caso de resistencia en medio del desierto verde de caña de azúcar en el que se ha convertido el valle geográfico del Cauca, desde el norte del Cauca hasta Risaralda. La intervención de la Caja Agraria desde los años 50, que incentivó con préstamos la sustitución de pequeñas plantaciones de pan coger por monocultivos que acabaron por arruinar a buena parte del campesinado local, tuvo como consecuencia final un despojo masivo de tierras.

Desde los años 80, la caña de azúcar se hizo hegemónica en la región. La mecanización de la cosecha que está teniendo lugar en los últimos años ha sido el último golpe para una población que sobrevive mayoritariamente del empleo informal o trabajando como asalariada en las propias tierras que tuvieron que vender.

Sentido de pertenencia

En la vereda de Sabanetas el vecino ingenio de La Cabaña ha ido imponiendo la caña casi como única forma de cultivo. La fumigación con glifosato, que ayuda a madurar la caña, pero mata al resto de los cultivos, el uso extensivo de agua y la compra estratégica de predios ha llevado a la mayoría de los campesinos locales a vender o arrendar sus tierras. Para la población joven de la vereda, la amplia mayoría de sus 1000 habitantes, la agricultura ha dejado de ser una salida atractiva.

“Lo primero que tenemos que demostrarles a nuestros jóvenes es que ahí (en la agricultura) hay también una fuente de empleo, porque ellos ya no lo ven como algo con lo que van a tener unos recursos y tienden mejor a vender y a trabajar en un parque industrial o irse a la ciudad”, declara Marlon Lucumí, un campesino de Sabanetas y miembro de la Fundación Nuevo Progreso Nortecaucano.

Lucumí y otros 25 jóvenes locales han optado por lo aparentemente imposible: resistir a la caña de azúcar. En unos terrenos cedidos por el consejo comunitario local han venido desarrollado un proyecto productivo con maíz y zapallo. “Nosotros venimos incentivando a la juventud de la comunidad para que tengan un sentido de pertenencia con la agricultura tradicional”, afirma Jon Edison Meneses, otro joven campesino miembro de la fundación. “Nos estamos quedando sin el cultivo de pancoger, que es nuestra alimentación”, declara, sentado a su lado, José Iván Lasso. “Si nosotros no plantamos comida, la van plantar los ricos y va a ser más cara, entonces, no sé qué vamos a comer nosotros”.

Medio siglo de monocultivo

La finca tradicional, en la que se cultivaban productos como el maíz, la yuca, el cacao, el plátano, los frutales y hasta el café, sirvió como sustento a las familias locales durante generaciones. Desde los 50, impulsada por la intervención de la Caja Agraria y la llamada Revolución Verde, las fincas fueron cediendo ante la competencia del monocultivo. La presión de la industria azucarera y la apertura económica de los 90 terminaron por hacer casi insostenible el modelo agrario tradicional.

La finca tradicional fue sustituida por un modelo con una baja necesidad de mano de obra, mucha de la cual es traída desde el Valle del Cauca, dejando poco beneficio en la comunidad. “El maíz importado inunda el mercado y cuando el campesino sale a vender su maíz está muy barato, demasiado, y prácticamente pierde”, explica Danilo Orlando Ortiz, representante de la Unidad de Organizaciones Afrocaucanas (UOAFROC). “Es una costumbre que nosotros tenemos de cultivar para no estarnos sin hacer nada, esa es la historia nuestra, porque casi siempre perdemos”, añade Ortiz.

Tras medio siglo de monocultivo en Guachené y el resto de la zona baja del norte del Cauca, el balance no es muy positivo para la población local. Ante la pérdida de tierras y de empleos de los años 80, buena parte de la población emigró a ciudades como Cali. Muchos acabaron viviendo en cinturones de miseria de los que ahora están regresando con jóvenes criados en entornos de violencia y con dinámicas económicas radicalmente distintas a las del medio rural.

“Los muchachos que llegan de las ciudades vienen ya con otra mentalidad. No es la de trabajar como los que se criaron aquí, sino con la mentalidad de conseguir dinero a cualquier precio. Se está incrementando el robo y muchas veces hasta el asesinato – describe Ortiz -. Estos pueblos, siendo pueblos sanos, donde todas las casas tenían las puertas abiertas, en este momento ya no se puede y esto también va en contra de nuestra cultura. Todo eso se lo atribuimos a la caña”.

Entre tanto las quemas, las fumigaciones con glifosato y la expansión de los cultivos de caña continúan, arrinconando proyectos como el de los jóvenes de Sabanetas y fincas tradicionales como las de Possú y dejando a cientos de jóvenes locales sin alternativa. “Tenemos que empezar a culturizar nuevamente a la nueva generación”, declara Ortiz. “La alternativa nuestra es muy incierta. Pero tenemos que seguir luchando para pervivir en nuestro territorio porque no vamos a dejar que el 100 por cien lo cojan ellos. Creo que en un tiempo no muy lejano la comunidad tendrá que alzarse en contra de los empresarios y productores de caña”.

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