COLOMBIA.Bogotá.El video en el cual sacerdote del 20 de Julio confesaría abuso a niño


El padre García Salesman fue confrontado por menor víctima de abuso y reconoce que estuvo con él.

El video en el cual sacerdote del 20 de Julio confesaría abuso a niñoAndrés* dice que la Iglesia no ha hecho justicia en su caso. La conversación se dio a mediados del 2012 entre Andrés* y el padre Gustavo Eliécer García Salesman. El fragmento está grabado en video, pero el diálogo duró más de una hora. En el momento de la confrontación, el entonces párroco de la iglesia Divino Niño Jesús, en el barrio 20 de Julio de Bogotá, se molestó y se fue.

Andrés, especial pederastia

Por: Miguel Ángel Espinosa 14 de mayo 2019 , 02:34 p.m.

Andrés* fue víctima de un cura en el barrio 20 de Julio, en el suroriente de la capital colombiana. Dice que la Iglesia no ha hecho justicia en su caso.

– Padre Gustavo, entonces tengo que preguntarle: hace 30 años nos conocimos y recuerdo que usted me acariciaba, me tocaba y llegamos a tener relaciones.

– ¿Sí? ¿Y cuántas veces?

– Bueno, yo no recuerdo, fueron muchas. Tal vez unas 20.

– Esas sí se las imagina usted. Yo me acuerdo de una, un domingo, 4 de la tarde. Después de tres misas, usted no se imagina lo rendido que queda uno. Y usted se me presenta en pantaloneta. Fuimos a la habitación y eso duró como cinco minutos. Yo recuerdo una, las demás se las imagina usted.
‘Quisiera que el padre que me violó por lo menos dejara de dar misa’

La conversación se dio a mediados del 2012 entre Andrés* y el padre Gustavo Eliécer García Salesman. El fragmento está grabado en video, pero el diálogo duró más de una hora. En el momento de la confrontación, el entonces párroco de la iglesia Divino Niño Jesús, en el barrio 20 de Julio de Bogotá, se molestó y se fue.

La denuncia de Andrés se remonta a 1983. En ese sector del suroriente de la capital era reconocida la fama del padre García Salesman de ayudar a los necesitados. Si alguien tenía una necesidad, el párroco lo ayudaba con dinero y acompañamiento.

En ese entonces, uno de sus tres hermanos y él jugaban en un parque del barrio cuando apareció el párroco y les ofreció dinero a cambio de ayuda con algunas labores en la parroquia.

Un día me llevó a su habitación y ya ahí sí cometió el abuso. Me bajó la pantaloneta, me acarició e hizo lo que hizo

El caso de pederastia por el que el arzobispo de Cali pidió perdón

“Lo que nos ofrecía era limpieza y organización de los libros del apostolado bíblico –cuenta Andrés-; También organizábamos almanaques y velas. Todo eso”.

Sus labores no pasaron de lo cotidiano durante seis meses, hasta un día cuando, según cuenta Óscar, el padre le agradecía por sus labores mientras le acariciaba las piernas.

Fue el inicio de un periodo de 10 años. Una década en la que pasó de sus piernas a sus brazos, la espalda y, finalmente, no paraba de acariciar sus partes íntimas.Pederastia: el pecado que empieza a confesar la Iglesia en Colombia

“Yo nunca supe lo que pasaba –asegura Andrés-; estaba muy pequeño y no entendía. Un día me llevó a su habitación y ya ahí sí cometió el abuso. Me bajó la pantaloneta, me acarició e hizo lo que hizo”.

Durante ese lapso de 10 años, Óscar señala que la forma de tratarlo del padre Eliécer era como la de una relación de pareja.
 Todo terminó cuando, a los 18 años, este joven bogotano se fue a prestar el servicio militar.

Esto es asqueroso. Que yo haya sido como el novio de ese señor, me tuvo durante toda mi niñez y yo nunca hablé de esto

El proceso

Luego de los abusos cometidos por el párroco, Andrés vivió un periodo de confusión en su paso por el Ejército, pues lo que pasó en su niñez lo llevó a pensar que las relaciones sentimentales siempre debían ser entre hombres mayores y niños.

Ese choque con la realidad fue crucial, pues a partir de ahí las pesadillas empezaron a rondar sus noches y ya no paraba de pensar en ello.

“En ese momento me viene una sensación de asco y de culpa –asevera Andrés-; y de temor impresionante porque esto es asqueroso. Que yo haya sido como el novio de ese señor, me tuvo durante toda mi niñez y yo nunca hablé de esto”.

Esa sensación lo acompañó por muchos años. Su secreto lo consumía de tal forma que buscó refugio en el alcohol y las drogas.

No obstante, en su interior sabía que tenía que confrontarlo de alguna forma, pues así como él vivió tales abusos, muchos niños podrían, aún en el presente, estar viviendo esa misma situación.

Aún conservo el video porque él aceptó haber abusado de mí y lo tengo como prueba para que me puedan ayudar a denunciarlo.

Casi a diario, Andrés frecuentaba la iglesia y esperaba hablar con el padre, pero cuando estaba a punto de hacerlo, se congelaba y no podía.

Por eso, en 2010, cuando conoció a la mujer que hoy es su esposa decidió enfrentarlo. La cita se pudo concretar en el 2012.

“Fui, hablé con él y lo grabé –recuerda Andrés-. Aún conservo el video porque él aceptó haber abusado de mí y lo tengo como prueba para que me puedan ayudar a denunciarlo. Quiero que se haga justicia porque esto no puede quedar impune”.

Luego de hablar con él, intentó dirigirse a la Fiscalía, pero le dijeron que no se podía hacer mucho en su caso, así que fue a la Conferencia Episcopal y expuso lo que le había pasado y les pedía una condena ejemplar para el padre García.

Cuando lo confronté me respondió que si él fuera malo ya estaría en la cárcel, por eso me parece un descarado

Para su sorpresa, en la iglesia le ofrecieron 50 millones de pesos para enmendar los daños causados, pero Andrés no los aceptó y continuó su labor de sacar a la luz los crímenes del padre Gustavo García.

Así ha pasado desde entonces, ha hablado con las máximas autoridades de la Iglesia en el país y nada ha pasado.

“Cuando lo confronté -rememora-; me respondió que si él fuera malo ya estaría en la cárcel, por eso me parece un descarado y peor aún la Iglesia que lo defiende”.

Hace un año, cuando falleció la madre de Andrés, el padre fue hasta la clínica San Rafael para darle el pésame a su familia. Aquel episodio lo llenó de rencor y de nuevo fue a exigirle a la Iglesia respuestas, pero una vez más le ofrecieron 50 millones de pesos por su silencio.Empezar de nuevo

En la actualidad, Andrés vive junto a su esposa y sus dos hijos en Tunja, no ha sido fácil superar lo que pasó y tampoco ha sido fácil esperar por justicia; no obstante, pasa sus días enseñando y realizando mantenimiento a computadores.

Hoy solo busca justicia, pues gracias a su familia ha logrado sobreponerse a lo sucedido en su niñez.

“Necesitamos que estas cosas no se repitan -insiste-; pero si la Iglesia le cubre la espalda a este tipo de abusadores, no hay esperanza para nadie. Cuando fue a visitarnos por la muerte de mi mamá no pude dejar de pensar en lo cínico que es. Esto es muy indignante”.

EL TIEMPO intentó ubicar al padre en la parroquia Divino Niño del 20 de Julio, pero las personas que trabajan en ese lugar aseguraron que el padre, hoy de unos 89 años, no puede atender al público por “situaciones”.

*El nombre fue cambiado por petición de la fuente

MIGUEL ÁNGEL ESPINOSA BORRERO
Redactor de Nación de EL TIEMPO

https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/sacerdote-del-20-de-julio-en-bogota-reconoce-caso-de-pederastia-en-video-361494

‘Hay curas a quienes se les está pidiendo el pasado judicial’


El cardenal Rubén Salazar descarta una epidemia, pero admite que hasta ahora arrancan indagaciones.

Cardenal

El cardenal Salazar dijo que hay protocolos para identificar casos de abuso, ayudar a víctimas espiritual y psicológicamente y evitar nuevos casos.Foto:

Por: MARTHA SOTO Y JOSÉ ALBERTO MOJICA  14 de mayo 2019 , 08:07 a.m.

El máximo jerarca de la Iglesia católica, cardenal Rubén Salazar, admitió, en entrevista con EL TIEMPO, que están rezagados en las investigaciones de casos de sacerdotes pederastas y violadores. Y, aunque no tiene cifras en la mano, aseguró que no cree que el problema sea tan grave como se ha registrado en otros países.‘Nos dieron la espalda por acusar al sacerdote que violó a mi hija’‘Quisiera que el padre que me violó por lo menos dejara de dar misa’Pederastia, la vergüenza de la Iglesia que se va develando en ColombiaPederastia: el pecado que empieza a confesar la Iglesia en Colombia

En tono enérgico, también descartó que obispos hayan sido cómplices en casos de traslados al exterior de sacerdotes con antecedentes. Sin embargo, reveló que ahora les exigen pasado judicial a los curas trasladados y que ya hay protocolos para proteger a los niños en ambientes eclesiales.

Por primera vez, el también arzobispo de Bogotá, habló de colaboración con la Fiscalía, de posibles indemnizaciones a las víctimas por parte de la Iglesia y hasta de apoyo a sus victimarios.

Además, rechazó de tajo que el celibato tenga relación alguna con el abuso a menores y anunció que se opondrá a cualquier intento por obligar a los sacerdotes a denunciar casos de pederastia que conozcan durante la confesión.

¿Qué tan grave es el tema de abuso en Colombia? 
No tenemos una investigación a fondo, y nos hace falta. No porque no hayamos querido sino porque no hemos podido. Cualquier cosa que se diga es una aproximación. 

Las indagaciones van muy adelantadas en otros países. ¿Qué ha impedido que pase lo mismo acá?

Acá no estamos capacitados aún para hacer ese tipo de investigaciones. En otros países, el fenómeno ha sido casi avasallador, y eso ha hecho que la Iglesia, allí, se haya visto en la necesidad de investigar. Nosotros todavía no tenemos esa consciencia clara de que aquí, el problema puede ser grande porque no lo conocemos. También hay un factor importante y es que no tenemos investigadores lo suficientemente serios para hacer ese trabajo. Se necesita gente especializada, consciente, racional. 

¿Y eso cuándo va a suceder? 
Cuando tengamos un equipo suficientemente profesional y los recursos para hacer una investigación a fondo. Cada diócesis está haciendo esa tarea. Más adelante vamos a poder hacer un esfuerzo a nivel nacional de reunir todos los datos y tratar de presentarlos.

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El cardenal Rubén Salazar destaca que, en el caso de Bogotá, ya existe un completo protocolo con el que el riesgo de abuso por parte de un sacerdote es mínimo.Foto:

Claudia Rubio

Usted habló de 100 casos en Colombia… 
No es un dato que pueda reafirmar. Pero, al decir que hay una aproximación de 100 casos, significa que en Colombia el fenómeno no ha sido tan grave. No quiere decir que esa cifra sea despreciable. El papa Francisco lo ha dicho con toda claridad, basta un caso para que tomemos consciencia de que es un crimen que nunca se ha debido cometer. Basándome en lo que conozco, puedo decir que aquí no hemos tenido una epidemia de abusos.

Hay casos de curas acusados de violar mujeres y abusar de niños que han salido del país con el respaldo de sus superiores. ¿También van a revisar esa trashumancia? 
El abuso de menores es una cosa, y problemas de sacerdotes con mujeres e hijos es otra. 

¿Qué diferencia hay si han abusado de niñas de 11 años dejándolas embarazadas?
Ahí habría doble crimen: un abuso de un menor y un abuso de una mujer que la lleva al embarazo. Pero hay sacerdotes que pudieron haber tenido fallas con mujeres mayores de edad en donde no hay el caso de abuso a menores. En cuanto a los que se han ido al exterior hace algunos años, cuando un sacerdote pedía permiso para viajar por propia cuenta, no había una sospecha del obispo. 

En el caso del cura Jesús Suárez, suspendido en Texas, tenemos evidencia de que salió del país con el apoyo de superiores a pesar de que había denuncias…
Ese es un caso puntual que habrá que investigar y no pueden generalizar. Pero no podemos sacar conclusiones de que los obispos se desencartaban de los curas problema. En ningún momento ha habido el deseo de encubrir, eso lo puedo afirmar conociendo los obispos del país. Ahora, a cualquier sacerdote que salga de una diócesis hacia otra se le exige un testimonio de su obispo de si tuvo o no problemas. Incluso se les está pidiendo el pasado judicial.

¿El derecho canónico tiene herramientas para enfrentar estos casos? 
Hay una sección penal que prevé que un sacerdote o un clérigo pueda cometer una falta, pero es una cosa relativamente vaga. Juan Pablo II precisó un poco más a raíz de los escándalos en Estados Unidos. Pero, sobre todo, Benedicto XVI, en el 2011 publicó normas más estrictas en la Congregación de la Doctrina de la Fe. Tenemos muy claro cómo enfrentar un problema de esta clase.

En Chile y California se abre paso la excepción al secreto sacerdotal cuando se trate de abuso. ¿Está de acuerdo?
No está permitido. El sacerdote que recibe una acusación en confesión no puede ser infidente. Se le tiene que advertir al penitente la obligación de denunciar.

EL TIEMPO conoció casos ocurridos en los 90. ¿Se pueden reconstruir?
Es difícil porque en muchos casos solo tenemos el testimonio de uno contra el de otro. Uno tiene que creerle más a la víctima. Sin embargo, se han conocido casos de falsas acusaciones, de calumniadores que se han retractado. 

La Iglesia participó en el proceso de paz con las Farc. ¿Qué hacer para conseguir verdad, justicia y reparación en casos de violación y pederastia?
Eso es lo que pedimos. Hay una investigación previa en la cual se nombra a dos auditores y un notario para que se haga todo el proceso de investigación para ver hasta dónde es válida. De inmediato se sigue el proceso administrativo. Sí es el caso de un menor, va a Roma y allá se autoriza iniciar el proceso para buscar la justicia. En cuanto a la reparación está lo civil. Tenemos instituciones que ayudan a que las víctimas se recuperen psicológica y espiritualmente y se reintegren a la sociedad. 

¿La Iglesia está obligada a una reparación económica? 
Hay que analizar cada caso. El primer responsable es el sacerdote. El diocesano tiene sus bienes, por eso es el primer responsable. 

¿En qué casos debe responder económicamente la Iglesia?
Hay un peligro grande y es que se han probado falsas acusaciones por obtener dinero. Yo espero y confío que la justicia colombiana sea siempre justa, y, por lo tanto, que en cada caso sea capaz de discernir cuándo se da o no la necesidad de una remuneración económica por parte de las diócesis.

Ya hubo una indemnización en la diócesis del Líbano. ¿Se pueden afectar las finanzas de la iglesia? 
Ahí fueron 400 millones o algo así. Tuvimos que hacer casi una vaca, una colecta para ayuda. 

¿Hay contacto con la Fiscalía para los casos en curso?
No hemos entrado en diálogo oficial, en el sentido de mirar cada caso. Pero sí, en facilitar todos los procedimientos que pueda hacer.

Hay un peligro grande y es que se han probado falsas acusaciones por obtener dinero. Yo espero y confío que la justicia colombiana sea siempre justa

¿Están en ese mismo diálogo con congregaciones que también tienen casos, como jesuitas, capuchinos…?
Es permanente. He tenido reuniones con provinciales para tratar casos concretos. Estamos listos a hacer lo necesario para que se cumpla lo que ustedes dicen: verdad, justicia y reparación. En la próxima asamblea plenaria del episcopado, ese es un tema que vamos a tratar de nuevo. Y aquí falta una pregunta clave: ¿qué vamos a hacer para evitar casos futuros? Debemos crear una mentalidad nueva respecto al cuidado de niños y adolescentes. Hay protocolos de lo que tiene que ser la protección de los menores en cada ambiente eclesial, para que el riesgo sea cada vez menor. En la Arquidiócesis de Bogotá tenemos unos protocolos tan estrictos que el riesgo de un abuso es mínimo. 

¿Llegó la hora de poner en el tapete el tema del celibato?
No. Estoy convencido de que no tiene nada que ver con el abuso.

Entonces, ¿algunos curas se volvieron pederastas o algunos pederastas se volvieron curas?
Es difícil generalizar. Podría decir que el pederasta no se hace, tiene esa tendencia desde pequeño. Nosotros también buscamos la recuperación del victimario.

¿Es posible? 
Está prevista. No podemos decirle a un sacerdote: usted es un criminal, váyase. Vamos a ayudarlo a ver cómo lo recuperamos. 

¿Ya hay casos de abuso a monjas identificados?
Que sepa, no, pero seguramente los puede haber.

EL TIEMPO les pidió a obispos información sobre casos de abuso y la respuesta fue mínima y hasta evasiva…
Ahí está el problema. ¿Por qué EL TIEMPO se apropió de eso? ¿Qué autoridad tiene para decirle al obispo que confiese?

La prensa en el mundo ha sido clave en este escándalo. Y tenemos un deber con las víctimas que nos buscan…
Hay obispos que se han sentido incómodos con estas preguntas. Responderlas dependerá de su criterio. 

¿Usted cree que la Iglesia va a salir fortalecida después de estos escándalos?
Nunca la verdad puede destruir,es siempre salvadora. El Señor lo dijo en el evangelio: la verdad los hará libres. En la medida en que descubramos estas manzanas podridas, nos haremos más sanos. Eso lo dijo Juan Pablo II: “De esta crisis tendremos una Iglesia más santa, unos obispos más santos y unos sacerdotes más santos”.

MARTHA SOTO Y JOSÉ ALBERTO MOJICA

https://www.eltiempo.com/vida/religion/panorama-de-la-pederastia-en-colombia-segun-el-cardenal-salazar-361194

Pederastia, la vergüenza de la Iglesia que se va develando en Colombia


Hay apenas 57 procesos penales contra sacerdotes por pederastia, la mayoría en Antioquia.

Pederastia: el pecado que empieza a confesar la Iglesia en Colombia

¿Cuáles son las preguntas que debe responder la Iglesia Católica frente a los casos de pederastia que se han presentado en Colombia y en el resto del mundo?Foto:

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO 14 de mayo 2019 , 12:00 a.m.

En una celda de la cárcel de Villahermosa, Cali, está recluido William de Jesús Mazo Pérez, párroco en 2009 de la iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, quien paga 33 años por violar a cuatro niños. Y en la cárcel de Manizales permanece Pedro Abelardo Ospina Hernández, párroco de Filadelfia, Caldas, en el 2008, condenado a 21 años por abusar sexualmente de un joven con trastorno mental moderado.

Fausto Coronel Riveros y Evelio Ortiz Macías, sacerdote y seminarista de la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores de Villavicencio entre 2017 y 2018, pagan 16 y 12 años en la cárcel de la capital del Meta por la violación de un menor de 14 años, quien era acólito de esa parroquia. 

Ellos, y decenas de sacerdotes más, hacen parte de la historia que avergüenza a la Iglesia católica en el mundo: la pederastia, cuyo capítulo en Colombia apenas empieza a ser develado.

El pasado 2 de mayo, después de un accidentado proceso, el arzobispo de Cali, Darío de Jesús Monsalve, tuvo que pedir perdón a las víctimas que dejó el paso del sacerdote Mazo Pérez por el necesitado sector de Aguablanca, oriente de la capital del Valle.

Fue un mea culpa obligado en cumplimiento de una posición judicial que está tomando cada vez más fuerza en las cortes colombianas: que aunque la responsabilidad penal de los sacerdotes que cometen abusos sexuales es individual, la Iglesia puede ser llamada a responder solidariamente ante las víctimas. Precisamente, porque si los agresores no hubieran sido religiosos, difícilmente habrían tenido acceso a quienes fueron atacados.

Toda denuncia de abuso sexual contra un miembro de la Iglesia debe ser reportada a las autoridades penales, sin tintas medias.

Es la misma línea marcada en el 2015 por la Corte Suprema de Justicia, que ratificó la condena civil contra la Diócesis de Líbano-Honda, Tolima, por los abusos del sacerdote Luis Enrique Duque Valencia contra dos hermanos de 7 y 8 años. Ellos fueron acogidos en la parroquia de San Antonio de Padua porque sus padres atravesaban por una difícil condición económica. 

“(…) No existen clérigos que se administren solos o estén por fuera de la autoridad de una iglesia particular; es decir, de una diócesis u otra circunscripción eclesiástica que le sea asimilable —dice esa sentencia histórica— (…) Esta particular situación jurídica permite a una víctima de actos ilícitos o culposos cometidos por un ministro del culto religioso en razón o con ocasión de su función, o prevalido de la posición que ocupa en esa organización, demandar indistintamente y de manera solidaria tanto a la parroquia a la que pertenezca el clérigo como a la diócesis”.

Hace apenas cinco días, en un paso inédito, el papa Francisco envió un mensaje contundente a todos sus obispos en el mundo: toda denuncia de abuso sexual contra un miembro de la Iglesia debe ser reportada a las autoridades penales, sin tintas medias. Es un avance clave porque la indefinición en esta materia ha sido la norma. 
Al punto que, al menos en Colombia, cada diócesis podía decidir si reportaba o no ante la justicia ordinaria las denuncias contra sus religiosos, si bien existía la obligación de informarle al denunciante su derecho a llevar el caso ante instancias civiles.

Reporteros de EL TIEMPO buscaron por varias regiones y en el exterior las historias que por años estuvieron escondidas. Hablaron con víctimas e indagaron con la Iglesia sobre los pasos que ha dado para prevenir nuevos abusos y para evitar que, como ha sucedido, el traslado de sacerdotes de una diócesis a otra termine encubriendo el rastro de los depredadores y generando nuevos peligros. 

De los obispos consultados, solo cinco respondieron a los cuestionarios entregados a través de sus secretarios y jefes de prensa.Entre quienes no contestaron están los arzobispos de Cali y de Medellín, precisamente dos de las diócesis con más denuncias.‘Quisiera que el padre que me violó por lo menos dejara de dar misa’‘Aún no sabemos cuántos casos de abuso sacerdotal hay en el país’Papa Francisco ordena a la Iglesia denunciar penalmente a pederastas

Aunque, al menos desde el 2011, el espinoso tema entró en la agenda de la Conferencia Episcopal, la curia colombiana está aún lejos de promover decididamente una revisión a fondo de lo que sucedió en el pasado, situación reconocida por el mismo cardenal Rubén Salazar.

“En el país no estamos capacitados todavía para hacer este tipo de investigaciones (…) Creo que aún nosotros no somos lo suficientemente conscientes de que este es un problema que ha afectado y sigue afectando a la Iglesia”, le dijo la máxima cabeza del catolicismo en Colombia a este diario. 

Las cuentas que hace la Conferencia Episcopal son de cerca de un centenar de casos denunciados. El exfiscal Élmer Montaña —quien es abogado de cuatro víctimas en Cali— asegura que ya hay 53 procesos documentados y, al menos, otros 80 en etapas preliminares de investigación, con víctimas que hoy tienen entre 40 y 50 años.

Esas cifras son tan solo la punta del iceberg. De hecho, la investigación por uno de los mayores escándalos de la Iglesia en el país, el del padre Efraín Rozo, fue cerrada en el 2007 por el Tribunal Eclesiástico de Bogotá, a pesar de que el religioso —toda una figura pública entre los años 60 y 80 por su participación en clásicas ciclísticas— reconoció en un proceso similar en Estados Unidos haber abusado de decenas de menores.

De cara a los nuevos vientos que soplan desde el Vaticano, la Conferencia Episcopal completa ya varias reuniones con la Fiscalía para afinar los protocolos de entrega de sus archivos de denuncias contra religiosos por pederastia y otros abusos sexuales.

Mario Gómez, jefe de la Unidad de Infancia y Adolescencia de la Fiscalía, aseguró que se está haciendo un barrido nacional de procesos contra religiosos y que se revisarán los casos archivados para determinar si esas decisiones fueron ajustadas a la ley.

El Fiscal explica que ese barrido servirá para determinar si hay patrones en el accionar de los pederastas y, además, establecer si hay responsabilidad penal de superiores que no actuaron para detenerlos, a pesar de que tenían información de sus delitos.

El camino por recorrer para la Iglesia será largo, y el punto de partida será crear desde adentro conciencia sobre los alcances de ese flagelo, así como reconocer que en más de una ocasión los agresores terminaron protegidos porque los cambiaron de diócesis, no obstante que ya había denuncias. Un pecado, el encubrimiento, que ha cobrado cabezas de poderosos obispos en Chile, Estados Unidos y Europa.Ya había denuncias

Un reportaje de EL TIEMPO reveló, hace dos semanas, la lista de curas colombianos que tienen procesos de pedofilia en EE. UU. y cómo algunos de ellos regresaron sin haber ajustado sus cuentas con la justicia federal.

Entre los condenados y procesados en Colombia hay varios que también pasaron de una parroquia a otra, dejando una estela de víctimas. El sacerdote y profesor Jairo Alzate Cardona murió en la cárcel La 40 de Pereira, pagando una condena de 7 años por abusar sexualmente de un niño de 10 años en el 2011.

Pero ese no fue su primer crimen. Se había acogido a sentencia anticipada en 2002 por abusar de una niña de 9 años y, en el 2008, fue denunciado por atacar a un niño de 11 años.

Cuando lo volvieron a capturar por nuevos cargos de pederastia, el obispado le había permitido volver a otra parroquia como ayudante. Monseñor Francisco Arias Salazar, entonces vicario jurídico de la diócesis de Pereira, justificó así ese hecho: “Cuando se observó un cambio (en la vida del sacerdote) y tras la promesa firme de no volver a tener este tipo de faltas, se le permitió ayudar en la parroquia de la Santísima Trinidad. Mientras estuvo allí, no se recibió en la curia ninguna queja de mal comportamiento”. Todas las investigaciones contra Alzate precluyeron en el 2015 por su muerte. 

La lista de la trashumancia de depredadores sigue. A Hernando de Jesús Ruiz Zabala, sacerdote de Yarumal, Antioquia, lo condenaron a 70 meses de prisión en 2007 por abusar de un niño de 5 años en un hogar de Bienestar Familiar. En 2017, apareció como asistente del cura principal de la parroquia de San Andrés de Cuerquia, dependiente de la diócesis de Santa Rosa de Osos, e incluso fue fotografiado en un bautismo.Prófugo de la Interpol

Uno de los casos más graves es el del exsacerdote y profesor Danilson Mena Abadía, quien llegó a cambiar su identidad (se llamaba Antonio José Mena Abadía) para eludir sus procesos y así logró por décadas seguir vinculado a la actividad religiosa. 

Hay denuncias de niñas agredidas desde 1997 en Colombia, y su nombre está en una circular roja de Interpol por una condena por violación que le impuso un juez de Nicaragua en 2001. Apareció después en una parroquia de Bolivia, estuvo en la diócesis de Engativá, Bogotá, donde fue denunciado por agredir a una niña de 13 años; incluso fue capturado. 

Finalmente, terminó de nuevo en Quibdó, la diócesis donde se había ordenado y donde en 2013 habría violado a otra niña, quien tuvo un hijo suyo. Lo capturaron hace medio año, dictando clase en una universidad.

Y otra historia de escándalo es la del padre Roberto Antonio Cadavid. Él es uno de los que están en la lista negra de Estados Unidos y logró llegar hasta una parroquia en Brooklyn, Nueva York, con una recomendación de la Arquidiócesis de Medellín. Su vida sacerdotal de más de 30 años está salpicada de acusaciones de pederastia. 
El obispo de Medellín, Ricardo Tobón López, ha sido cuestionado por su supuesta tolerancia con casos como el de Cadavid y otros denunciados que han logrado seguir en el ministerio religioso. Hay pruebas de que Cadavid habría pagado a varias de sus víctimas para acallarlas.

En los últimos cinco años, la Iglesia en Colombia empezó a tomar medidas para tratar de cerrarles el paso a los pederastas. Así hay dos documentos de la Conferencia Episcopal que poco se conocen entre los colombianos y en los que se plantean medidas para prevenir e investigar los abusos sexuales perpetrados por religiosos. 

Pero también incluyen artículos polémicos que, de alguna manera, podrían justificar internamente por qué a probados depredadores no se les aleja de la actividad clerical. Además, en ninguno de ellos está explícita la clara decisión de buscar, activamente, la verdad de lo que ocurrió en el pasado. 

En esos decretos diocesanos, que deben ser, a su vez, adoptados por cada obispo (que se conozca, la única que lo ha hecho es la Arquidiócesis de Bogotá), se establece que “ningún menor de edad podrá residir establemente en las instalaciones eclesiásticas diocesanas o residencia de sacerdotes, a menos que exista una causa grave que lo justifique”. También, que “ninguna persona puede servir como supervisor o acompañante de una actividad eclesial con menores, si ha sido objeto de condena judicial por un delito que pudiera poner en riesgo la integridad física o moral de un menor”.

Los religiosos tienen la orden de “evitar situaciones de contacto físico inapropiado y el uso de un lenguaje o expresiones inadecuados”. Y entre las medidas está el control de la internet en despachos curales para rastrear el acceso a sitios de pornografía. 

También se ordena que cuando se traslade a un clérigo a otra circunscripción, el obispo de la diócesis de origen deberá “informar sobre la eventual existencia de acusaciones de abuso sexual en su contra”. Pero a la par de esas medidas de protección hay afirmaciones polémicas. Así, es posible que un abusador vuelva al ministerio religioso, salvo que haya amenaza inminente contra menores o “riesgo de escándalo para la comunidad”.

Igualmente, se señala que “las acciones delictivas del clérigo infractor y sus eventuales consecuencias civiles o penales, incluido el posible resarcimiento de daños, son responsabilidad exclusiva del acusado y no del obispo o de circunscripción eclesiástica”, en contravía de la línea marcada por las altas cortes.Tres pasos claves para llegar a la verdad de este flagelo

Con el acompañamiento de religiosos y voceros de las víctimas, EL TIEMPO plantea estos interrogantes de fondo a la Iglesia católica en Colombia sobre la manera como ha enfrentado el flagelo de la pederastia.1. Verdad, esencial para la reparación

La Iglesia católica ha jugado en las últimas tres décadas un papel clave en la búsqueda de la paz en el país y la defensa de las víctimas del conflicto armado. 

Sus obispos han sido también abanderados de la reconciliación a través de la verdad ofrecida por los victimarios. Sin embargo, ese papel fundamental en la búsqueda de la verdad de lo sucedido en la guerra no se ve cuando se trata de establecer los alcances de la pederastia en la Iglesia. 

Más allá de la actitud abierta a recibir las denuncias, hasta ahora no se ha establecido una ruta explícita y organizada para tratar de establecer la verdad y que haya justicia y reparación apara las víctimas de la pederastia, sin importar los años que hayan pasado.2. Convocar a los fieles a denunciar y prevenir

El domingo pasado, muchos curas del país les hablaron a sus fieles sobre el mensaje de cero tolerancia a la pederastia enviado por el papa Francisco. El tema aparece con frecuencia en las homilías, pero podrían darse pasos mucho más decididos. Uno de ellos, convocar a los fieles en las misas a denunciar casos de abusos sexuales en las iglesias, así como mantener publicaciones en los templos sobre la ruta de denuncia establecida por cada diócesis. Eso no está por ahora en los planes de la curia.3. Lupa a los delitos conexos

Otro frente es la investigación contra los que por acción u omisión permitieron que sacerdotes abusadores siguieran activos a pesar de denuncias previas. Que se conozca, no hay hasta ahora ningún proceso interno por este asunto. Y no hay datos consolidados de los casos contra miembros de órdenes religiosas, pues estos no dependen de la Conferencia Episcopal.

Participaron en este reportaje multimedia: Marta E. Soto, Carol Malaver, Carolina Becerra, María C. González, Luis A. Miño, José Mojica, Daniel Valero, Sair Buitrago, Guillermo Reinoso, Sandra Rojas, Juan Camilo Melo y María Eugenia Lombardo. Coordinación: Jhon Torres. 

Explore el cubrimiento especial sobre la pederastia cometida por la Iglesia en Colombia aquí.

https://www.eltiempo.com/vida/religion/como-enfrentar-la-pederastia-de-la-iglesia-catolica-en-colombia-361196

POLONIA: “No se lo digas a nadie”: el nuevo documental sobre abuso sexual que sacude a la Iglesia


El documental “No se lo digas a nadie” conmueve a la Iglesia católica de Polonia (captura YouTube).

Un nuevo documental sobre los casos de menores víctimas de agresión sexual por parte de religiosos católicos ha provocado una ola de reacciones en Polonia, con más de tres millones de visitas en Internet durante las primeras horas siguientes a su publicación.

El Papa obliga a sacerdotes y obispos a denunciar casos de abusos sexuales por parte de religiosos

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“No se lo digas a nadie” es el título de esta polémica película documental de los hermanos Sekielski, donde se narra la experiencia de varias víctimas de abusos sexuales protagonizados por curas.

Entre las víctimas se recoge el testimonio de un hombre que recuerda cómo sufrió abusos a los 12 años por parte del sacerdote Franciszek Cybula, quien fue confesor del ex presidente polaco y líder histórico de Solidaridad, Lech Walesa.

Reacciones dispares

Las reacciones de la iglesia Católica han oscilado entre los que han pedido disculpas “por los errores cometidos”, como el cardenal primado de Polonia, Wojciech Polak, hasta quienes han evitado pronunciarse “por no haber visto el documental”, como el arzobispo de Gdansk, Slawoj Glod.

“Estoy hondamente conmovido por lo que vi en el film de Sekielski. Pido disculpas por cada uno de los errores cometidos por los miembros de la iglesia“, declaró Polak, mientras que el presidente de la Conferencia Episcopal Polaca, arzobispo Stanisław Gądecki, le agradeció al director por el film, y afirmó que, al menos en su experiencia, “las situaciones presentadas en el documental son consistentes con lo aprendido en numerosas conversaciones con las víctimas”.

El documental "No se lo digas a nadie" sacude a la Iglesia católica de Polonia (captura YouTube).

El documental “No se lo digas a nadie” sacude a la Iglesia católica de Polonia (captura YouTube).

“Estoy convencido que este film va a contribuir reforzar el protocolo para la protección de niños y jóvenes dentro de la Iglesia católica”, completó Gądecki.

Por su parte, el arzobispo de Cracovia, Marek Jedraszewski, calificó la película como una forma de “hacer política miserable en base a mentiras”.

Mientras, Lech Walesa aseguró este lunes desconocer los hechos sobre Cybula narrados en el documental y lamentó  haber tenido “malos confesores”; a la vez, le pidió a la jerarquía católica que actúe con decisión para abordar el problema de los abusos sexuales en el seno de la Iglesia.

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El líder del partido gobernante en Polonia, la fuerza conservadora-nacionalista Ley y Justicia, Jaroslaw Kaczynski, también ha reaccionado a este documental y aseguró que su formación prepara cambios en el código penal para endurecer las penas por abuso sexual a menores.

“Previsiblemente las penas aumentarán hasta los 30 años de prisión“, adelantó Kaczynski, quien lanzaba este anuncio en plena campaña electoral (las elecciones europeas tendrán lugar el próximo 26 de mayo).

El ex presidente polaco Lech Walesa se disculpó por haber tenido "malos confesores", luego de que un documental expusiera casos de abuso en los que estaba involucrado su confesor, el sacerdote Franciszek Cybula. / REUTER

El ex presidente polaco Lech Walesa se disculpó por haber tenido “malos confesores”, luego de que un documental expusiera casos de abuso en los que estaba involucrado su confesor, el sacerdote Franciszek Cybula. / REUTER

Actualmente, el abuso sexual a menores de 15 años se castiga en Polonia con hasta 12 años de prisión.

El pasado octubre, otra controvertida película, “Kler” (“Clero”), abordó sin complejos los temas del abuso infantil, las relaciones de pareja, la corrupción, la codicia y el alcoholismo en el seno de la Iglesia católica polaca, hasta convertirse en el film con más espectadores en Polonia en lo que va de siglo.

Fuente: EFE

https://www.clarin.com/mundo/digas-nadie-nuevo-documental-abuso-sexual-sacude-iglesia_0_ugPsNaDJd.html

CHILE: Obispo castrense reveló denuncias de abusos contra cinco sacerdotes de las FFAA


Tópicos: País| Iglesia Católica

Publicado: Lunes, 13 de Mayo de 2019 a las 16:51hrs. Autor: Cooperativa.cl

El presidente de la Conferencia Episcopal, Santiago Silva, lo dio a conocer en una declaración ante Fiscalía en agosto del año pasado.

Obispo castrense reveló denuncias de abusos contra cinco sacerdotes de las FFAA

Foto: ATON (Archivo)

Silva declaró ante Fiscalía en agosto pasado.

El presidente de la Conferencia Episcopal, el obispo castrense Santiago Silva, reveló durante su declaración a Fiscalía como testigo en la investigación por presuntos abusos sexuales por parte de integrantes de la Iglesia que tuvo conocimiento de cinco denuncias contra presbíteros de las Fuerzas Armadas por estos delitos.

De acuerdo a los antecedentes revelados por La Tercera PM, Silva mencionó en su declaración al fiscal sur Guillermo Adasme efectuada en agosto de 2018 a Pedro Quiroz Fernández, denunciado por presuntos abusos ocurridos entre 1998 y 2003 contra dos menores de edad.

Según el obispo castrense, los antecedentes fueron enviados al Vaticano, que desestimó que existieran antecedentes penales para sancionar a Quiroz, aunque el denunciante pidió reabrir el caso en 2018.

También detalló una denuncia por actos impropios en contra del capellán naval Rafael Providell Molina y que esos antecedentes fueron denunciados en 2018.

Además mencionó el caso del capellán de Carabineros Gerardo Strooman Alarcón de la Diócesis de Ancud, antecedentes que fueron denunciados a Carabineros en 2018.

El cuarto caso es del sacerdote Juan Aguirre Marín, quien está suspendido desde junio de 2018 del trabajo pastoral del Obispado Castrense y es parte de la Congregación de los Redentoristas, que presta servicios al Ejército.

Finalmente, hay un caso contra el capellán del Ejército Héctor Bravo Merino de la Diócesis de Chillán por abuso sexual a una menor de edad y que debido a que esta situación salió en un programa de televisión, Bravo decidió autodenunciarse, por lo que el caso estaba siendo indagado por el Vaticano.

De acuerdo a la publicación, Silva dijo que todos los antecedentes los hizo saber directa o indirectamente a los altos mandos de las FFAA y de Orden.

https://www.cooperativa.cl/noticias/pais/iglesia-catolica/obispo-castrense-revelo-denuncias-de-abusos-contra-cinco-sacerdotes-de/2019-05-13/152734.html

Nuevo documental sobre casos de abuso sexual sacude Iglesia católica polaca


Europa – Mayo 13 de 2019, 7:23 am

Actualmente, el abuso sexual a menores de 15 años se castiga en Polonia con hasta 12 años de prisión.

Un nuevo documental sobre los casos de menores víctimas de agresión sexual por parte de religiosos católicos provoca una ola de reacciones en Polonia, con más de tres millones de visitas en internet durante las primeras horas siguientes a su publicación. “No se lo digas a nadie” es el título de esta polémica película documental de los hermanos Sekielski, donde se narra la experiencia de varias víctimas de abusos sexuales protagonizados por curas. Entre las víctimas se recoge el testimonio de un hombre que recuerda cómo sufrió abusos a los 12 años por parte del sacerdote Franciszek Cybula, quien fue confesor del expresidente polaco y líder histórico de Solidaridad, Lech Walesa. Le puede interesar: ONU alerta sobre el colapso social en Gaza tras 12 años de bloqueo Las reacciones de la iglesia Católica han oscilado entre los que han pedido disculpas “por los errores cometidos“, como el primado de Polonia, Wojciech Polak, hasta quienes han evitado pronunciarse “por no haber visto el documental“, como el arzobispo de Gdansk, Slawoj Glod. Por su parte, el arzobispo de Cracovia, Marek Jedraszewski, calificó la película como una forma de “hacer política miserable en base a mentiras“. Mientras, Lech Walesa aseguró desconocer los hechos sobre Cybula narrados en el documental y lamentó el haber tenido “malos confesores“, a la vez que pidió a la jerarquía católica que actúe con decisión para abordar el problema de los abusos sexuales en el seno de la IglesiaVea también: Avión aterriza de emergencia sin ruedas delanteras en Birmania El líder del partido gobernante en Polonia, la fuerza conservadora-nacionalista Ley y Justicia, Jaroslaw Kaczynski, también reaccionó al documental y aseguró que su formación prepara cambios en el código penal para endurecer las penas por abuso sexual a menores.

https://noticias.canalrcn.com/internacional-europa/nuevo-documental-casos-abuso-sexual-sacude-iglesia-catolica-polaca

Juan Manuel de Prada: “Pederastia y Clero”


Jesús establece que sólo pueden ser sacerdotes quienes se hacen eunucos por el reino de los cielosPeriodista Digital, 02 de marzo de 2019 a las 10:14 

El Papa Francisco.EPRELIGIÓN | OPINIÓN

Es un artículo doloroso, entre otras razones, porque está escrito por un hombre brillante, ssnsible y que aborda el espinoso asunto desde dentro, con las perspectiva del creyente.

José Manuel de Prada comienza su columna de ‘ABC’, este 2 de marzo de 2019, subrayando que para abordar con tino esta cuestión basta con leer cierto pasaje del Evangelio de san Mateo, en el que Jesús se pronuncia contra el repudio de la mujer que admitía la ley mosaica «por la dureza de vuestro corazón» y los discípulos llegan a la conclusión de que no compensa casarse.

Entonces Jesús, con tácita ironía, se refiere a tres tipos de eunucos (o sea, de hombres que no deben casarse):

«Hay eunucos -afirma- que salieron así del vientre de su madre; a otros los hicieron los hombres; y hay quienes se hacen eunucos ellos mismos por el reino de los cielos. El que pueda entender, que entienda». 

Subraya José Manuel de Prada que Cristo establece claramente que, entre estos tres tipos de «eunucos» o personas no aptas para el matrimonio, los únicos que pueden ser dignos sacerdotes son los últimos. ¿Y cuáles son los otros dos? Están, por un lado, los eunucos «que salieron así del vientre su madre».

“Por supuesto, Jesús no se refiere tan sólo a hombres privados de órganos genitales, ni siquiera tan sólo a los impotentes, sino también a los hombres asexuados o con inclinaciones sexuales torcidas. Todos ellos, no siendo aptos para el matrimonio, tampoco lo son para el sacerdocio. Y la Iglesia, que siempre mostró amor a estos hombres, sin embargo nunca los admitió a las órdenes sacras… salvo cuando la mundanidad delicuescente se infiltró en el corazón de la Iglesia. Así ocurrió, por ejemplo, en el Renacimiento; y así ha ocurrido también durante las últimas décadas”. 

La segunda categoría de «eunucos» que Cristo descarta para el sacerdocio son los que «hicieron los hombres».

Por supuesto, no se refiere sólo a hombres castrados en el sentido literal de la palabra, sino también a hombres en los que se ha reprimido exageradamente su instinto sexual. Y es que la castidad, como enseña santo Tomas, o es un paso del camino o se convierte tarde o temprano en un vicio. La castidad, cuando es mera continencia obligatoria, deforma el carácter y perturba la sensibilidad; y acaba engendrando monstruos. Castellani se refería a los curas que practican esta castidad falsa y perversa con los epítetos más feroces: «Cautelosos como gatos, fríos como culebras, reservados como crustáceos»… y a veces también depredadores y rapaces. 

Jesús establece que sólo pueden ser sacerdotes quienes se hacen eunucos por el reino de los cielos. O sea, los hombres que ordenan su castidad a la contemplación; los hombres que saben que la castidad no es un fin, sino que es el camino que los eleva y -como afirma santo Tomás en su Suma contra gentiles- los hermana con los ángeles.

Sólo esta castidad dirigida a la contemplación es virtud verdadera; y para dirigirla a esa perfección el sacerdote debe esforzarse mucho en la oración. Tengo la completa certeza de que ciertos activismos desnortados a los que algunos sacerdotes se han entregado en las últimas décadas han contribuido a extender el mal que ahora nos muestra su horror. Hace unos días, el diario El País publicaba el testimonio de una víctima de las aproximaciones torpes de un religioso. Y la víctima terminaba así su testimonio: «Hacía muchas actividades, no paraba, pero nunca le vi rezar». 

Y concluye José Manuel de Prada:

Yo he tenido la suerte de conocer a muchos buenos (y a veces excelentes) curas que se hicieron eunucos por el reino de los cielos. Me han salvado en muchas ocasiones, me han derramado consuelo y paz espirituales, han traído mucha luz a mi pobre vida pecadora.

En ellos he contemplado muchas veces a Cristo: en su alegría, en su sufrimiento y abnegación, en su ardor apostólico, en su bonhomía y mansedumbre, también en su santa ira. Y todos ellos son varones cabales, muy viriles y rezadores; que es, al fin y a la postre, lo que hace falta para ser buen cura. 


https://www.periodistadigital.com/religion/

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