Las preguntas incomodas en una sociedad racista: el caso educativo en Colombia


La sociedad marca a la blanquitud como una seña de progreso e ideal. Y los niños, claro, asumen esos estereotipos desde tempranos momentos.

Maria Isabel Mena
Maria Isabel Mena

Profesora En La UNAB

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01 de Septiembre de 2017

El racismo se niega constantemente entre los colombianos[1]. A pesar de que saltan a la vista los desfases de toda índole entre la población blanca y la comunidad negra, el sentido común aduce que el problema no radica en el color de la piel y que dadas las desigualdades que padecen de todas las personas pobres, la piel oscura no es un síntoma real de pobreza.

El mito de una nación que se edificó sin fronteras raciales, ni asimetrías por el color de la piel, ha llenado de silencios y vacíos los cuestionamientos sobre los índices de calidad de vida de las personas negras.

Como si fuera poco, la institucionalidad colombiana no parece interesada en resolver los asuntos pendientes con el pueblo negro y sus demandas históricas de reparación por el crimen de la esclavitud.

Se olvida con gran facilidad que durante casi cuatro siglos los poderosos apellidos de este país llenaron sus fortunas con el trabajo de los africanos y sus descendientes. Ese pedazo de la historia de este país es lo que la oligarquía se niega a reconocer.

Incluso, ha inventado unas argucias morales para cerrarle el paso a una población que no tiene el mismo punto de partida histórico que otros grupos sociales y por lo tanto ha logrado que no se admita la urgencia de medidas compensatorias para equilibrar esos desajustes históricos. Esa es la prueba fehaciente del racismo que invade a la nación.

Piénsese, por ejemplo, que los informes sobre calidad de la educación mencionan que el contexto de apoyo a los estudiantes es un elemento vital para los resultados educativos.

Se ha señalado hasta la saciedad que tener padres profesionales constituye un vector importante en los logros académicos y la pregunta es ¿cuántos de los estudiantes negros tienen un soporte familiar cualificado que pueda apoyar el proceso estudiantil de los chicos y las chicas?

Si en su gran mayoría esta población está subempleada o en empleos de baja estima social, valdría la pena reunir material empírico que logre dar cuenta del impacto de este elemento al interior del sistema educativo.

En este punto, vale la pena identificar otros elementos que suman al debate sobre la educación y la comunidad negra.

Tanto la implementación  de la etnoeducación (Decreto 804 ) como la implantación de la Cátedra de Estudios Afrocolombianos (Decreto 1122 de 1998) ha sido una experiencia fallida del Estado colombiano.

Se pueden recorrer departamentos enteros donde a la fecha, las secretarias de educación no han aplicado esta normativa. Por otro lado, las facultades de educación han sido reacias a revisar el currículo para la formación de los docentes. El material educativo (textos escolares, cartillas, libros didácticos) aun circula lleno de estereotipos y prejuicios sobre la comunidad negra.

Hay otro plano de esta discusión, todavía más descuidado y por lo tanto más letal para la comunidad negra: se trata de los efectos psicosociales del racismo en los niños y niñas. A pesar de la  intensidad de la batalla contra el racismo la infancia es agredida por su color de piel, por su cabello, por su fenotipo principalmente.

El Estado no ha construido rutas de protección contra el racismo escolar. Y Ante la falta de cumplimiento de la normativa nacional e internacional una nueva mentira llega a la política educativa; le llaman enfoque diferencial que no es más que una muletilla de los funcionarios de turno para distraer a las comunidades del goce de los derechos que han logrado conquistar.

El punto es ¿dónde está el enfoque diferencial para cubrir a los chicos contra el racismo?  ¿Dónde está ese enfoque para garantizar los recursos para las iniciativas de esta comunidad?  ¿Cómo se implementa el enigmático enfoque cuando se trata de las minutas regionales para la alimentación de los más pequeños? Podríamos seguir hasta el infinito.

Seguramente quienes leen este medio se han percatado que en las guarderías y hogares infantiles no existen muñecas negras, la decoración de estas instituciones es alusiva a la “blanquitud”, los cuentos infantiles son eurocéntricos y cartillas de lectura y escritura no promueven a la negritud como una representación digna de valorar por parte de la comunidad negra en su primer ciclo vital.

Si bien la familia cumple un rol decisivo en la construcción de identidad de los niños, la sociedad marca a la blanquitud como una seña de progreso e ideal. Y los niños, claro, asumen esos estereotipos desde tempranos momentos.

Todos los debates están abiertos y se debe apuntar en la dirección correcta para señalar a quien le corresponde responder por las cuestiones que hemos tocado tangencialmente en esta columna.

Este es un debate necesario para evidenciar todos los desafíos que le esperan a este país y para cumplir con la utopía de una sociedad garante de los derechos de los niños y las niñas.


[1] El informe AECID-SED, preguntó por esta problemática en la escuela y constató que todas las personas encuestadas negaron rotundamente la existencia de este flagelo.

RESPUESTAS AL DEBATE (1)

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BIENVENIDO FRANCISCO. LA IGLESIA COLOMBIANA Y EL PUEBLO LO ESPERAN Y NECESITAN. Olga Lucia Álvarez Benjumea. ARCWP*


Mucha tinta ha corrido en las redes sociales, prensa, T.V. etc comentando el “si” y el “no” sobre la visita de Francisco.

Pues, si, ya esta a las puertas, el Santo Padre, ¿cuántas verdades, y cuántas mentiras le habrán dicho? Vaya uno a saberlo.

Él, es un hombre de buena voluntad. Es el libro, del Evangelio abierto! Humano sencillo, sobre todo un buen pastor, admirado y querido por muchos/as.

Él, quisiera escaparse y llegar a cada persona, mostrando el rostro humano y misericordioso de la Divinidad! De ese Dios, que se supo hacer humano entre nosotros! ¡El Emanuel!.

Pero, no puede llegar al Chocó, no puede llegar a la Costa Pacifica (Buenaventura). Y, no se hagan preguntas, porque responder no puedo.

La Iglesia se precia de inclusiva, según el mensaje dejado por Jesús en su Evangelio, quien a nadie rechazo, ni excluyo y así nos lo dejo consignado en sus magistrales gestos de liberación.

Bienvenido Francisco, a pesar de la distancia que nos separa, el tropel de gente, la velocidad de su papamóvil,  los mil guardaespaldas que le rodean, el fanatismo religioso que le protege, el miedo, el pánico, que lo inmuniza, impide que los negros, y algunas mujeres, como yo, nos acerquemos.

Aunque sea desde, la distancia, quiero que mi eco y dolor de Iglesia, llegue hasta S.S. para hacerle dos preguntas y que todo el mundo lo sepa:

  1. Colombia, tiene casi 300 sacerdotes afros, prestando servicio en la Iglesia. Cuál es el impedimento bíblico-teológico para que uno de ellos, al menos, puede ser obispo afro?

2. En Colombia, hay presencia de mujeres sacerdotes, dentro de la Iglesia. No hemos                          renunciado a nuestro Bautismo, prestamos nuestro servicio ministerial, allí donde la                      Iglesia institucional, no alcanza. ¿Cuál es el impedimento bíblico-teológico? Porque el          Canon 1024 que dice: “solo los varones bautizados, pueden ser ordenados”, no es de inspiración Divina.

Santo Padre, mi conciencia tambien me impide acompañarle en su visita. No puedo concebir que lo vayan a utilizar para “bendecir” el odio y la violencia, que fue patrocinada por la Iglesia, beatificando al “cura de Armero”, que azuzo el asesinato hacia mis hermanos de pensar diferente.

 

¡La Sabiduría, y el Espíritu, de la Divinidad, le acompañen siempre!

RECIBA NUESTRO ABRAZO VIRTUAL FRATERNO.

BIENVENIDO HERMANO FRANCISCO.

 

  • Presbitera católica.

 

 

 

 

 

 

 

Indígenas de la Sierra Nevada denuncian presencia exparamilitar en sus territorios


redacción Nacional

Según los arhuacos, cerca de cien hombres llegaron el pasado 19 de febrero a amedrentar a la comunidad Umuriwun y a invadir sus territorios. Dijeron que “no tenían ningún problema con quemar el pueblo”, señaló uno de los líderes.

Archivo

Las autoridades indígenas de los pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta denunciaron un ataque que habría sido perpetrado por alrededor de cien hombres en la comunidad Umuriwun, en el sector conocido como La Mesa, el pasado 19 de febrero.

En un comunicado, los indígenas señalaron que los hombres agredieron a los arhuacos presentes en el sitio y quemaron espacios sagrados utilizados por los indígenas. “Desde entonces, el pueblo permanece sitiado por estas personas entre las que se han identificado desmovilizados de las Autodefensas Unidas de Colombia”, señala la comunicación.

Los hechos fueron denunciados ante la Fiscalía General de la Nación y considerados por los indígenas como una “estrategia de reposicionamiento de los paramilitares que tienen intereses en este lugar” que, anteriormente, ya había sido escenario de violencia en contra de la población indígena.

Saúl Mindiola, en un video publicado en YouTube, amplió la información y señaló que el espacio que hoy pretenden personas desconocidas, y que estarían vinculadas al paramilitarismo, fue comprado con recursos de la comunidad dentro de un proceso de recuperación territorial.

“Hubo un acercamiento por parte de las autoridades indígenas para exigir el respeto del lugar porque son espacios sagrados, pero la actitud de diálogo contrastó con la de confrontación que tienen estos hombres con la actitud de invadir”, señaló Mindiola.

Denunció, además, que estos hombres señalaron que los indígenas “se dedicaban era a hacer brujería” y que si aumentaba la presión para que desalojaran en espacio invadido “no tenían ningún problema con quemar el pueblo”.

La situación en la Sierra Nevada es más compleja y la comunidad también denunció que se han presentado amenazas en otros lugares del territorio. Señalaron que en el mes de enero el pueblo kogui denunció que el mamo Francisco Gil recibió amenazas por parte de paramilitares que había llegado a sus territorios; por su parte, la comunidad Wiwa denunció persecución debido a la defensa de sus territorios.

http://www.elespectador.com/noticias/nacional/magdalena/indigenas-de-la-sierra-nevada-denuncian-presencia-exparamilitar-en-sus-territorios-articulo-682087

Atentado al corazón de nuestra cultura, incendio aKankuruas o centro ceremoniales de Minakalwa


 por ONIC 
 15 Febrero 2016

‘La quema de las Kankuruas de la comunidad de La Mina, del Resguardo Kankuamo, como ONIC estos actos los calificamos como una clara afrenta contra el proceso de reconstrucción  cultural del Pueblo Kankuamo, su organización y autoridades. El enemigo sabe que las Kankuruas son el centro del pensamiento y la fortaleza del cultivar Kankuamo, de la mano espiritual con los hermanos Kogi, Wiwas y Arhuacos. Esto es no es vandalismo, es un crimen contra todo un pueblo’. 

Consejero Mayor  ONIC, Luis Fernando Arias. 

Atentado Cultural 2

COMUNICADO DEL PUEBLO INDÍGENA KANKUAMO A LA OPINIÓN PÚBLICA

‘ATENTADO AL CORAZON DE NUESTRA CULTURA, INCENDIO A KANKURUAS O

CENTRO CEREMONIALES DE MINAKALWA’

Las Autoridades del Pueblo Indígena Kankuamo con gran tristeza denuncian públicamente ante las Autoridades Nacionales Gubernamentales y Judiciales e informan a la sociedad colombiana y a la comunidad internacional el atentado al “corazón de nuestra cultura, el incendio a nuestras Kankuruas o centros ceremonial de Minikalwa” en la Comunidad de La Mina – Territorio Indígena Kankuamo – Sierra Nevada de Santa Marta;  el fatal hecho ocurrió a las 12 de la madrugada del 15 de febrero de 2016, en extrañas circunstancias se conflagraron con todos los elementos tradicionales y espirituales que la integran.

Manifestamos nuestra tristeza y sentamos nuestro rechazo por los hechos criminales malintencionado contra nuestro Pueblo, contra la tierra y el universo;  cabe recordar que es desde las Kankuruas y desde los sitios sitios sagrados desde donde sanamos la tierra, enfriamos la violencia y armonizamos el universo para que la vida siga en este planeta. Esto sin olvidar que nos encontramos en medio de un proceso de recuperación cultural de la identidad y el restablecimiento del tejido sociocultural y organizativo,  y son las Kankuruas en la Sierra Nevada los Centros Espirituales para realizar los ejercicios tradicionales, la reflexión y trasmisión cultural del pasado, presente y futuras generaciones, para conservar el orden Natural, el cuidado de la Madre Naturaleza, la Paz y la tranquilidad en el Territorio y la Comunidad.

atentado cultural 3

También manifestamos que nos causa extrañeza, que estos hechos ocurrieran dos días después del pronunciamiento de los Pueblos Indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta de suspender todos los procesos de consulta previa que se vienen realizando en el corazón del mundo.

Por ello, exigimos el respeto y garantía de nuestros derechos a la Vida e integridad, para seguir perviviendo física y cultural.  Ante esto, demandamos de las Autoridades del Estado Colombiano, el esclarecimientos de los hechos, y de forma coordinada con las Autoridades Indígenas se tomen la medidas correspondiente, y se garantice la debida protección y cuidado para todos y cada uno de las autoridades, líderes y miembros del pueblo Kankuamo, con mayor énfasis  a las  Autoridades del Cabildo Menor de la Comunidad de La Mina.

Cabildo Mayor  del Resguardo Kankuamo, SNSM, Valledupar – Cesar, Febrero 15 de 2016.

http://cms.onic.org.co/noticias/948-atentado-al-corazon-de-nuestra-cultura-incendio-a-kankuruas-o-centro-ceremoniales-de-minakalwa

Conoce al clero que miraba abajo a los supremacistas blancos en Charlottesville


“Realmente sentí que cada paso que tomas podría ser tu último”.

De izquierda a derecha: Rev. Osagyefo Sekou, Lisa Sharon Harper, Rev. Carlton Smith, Cornel West y otros (incluyendo a Seth Wispelwey con una bata blanca y una estola roja) protestando contra la supremacía blanca en Charlottesville.  CRÉDITO: Heather Wilson, @aNomadPhotog / Dust & Light Fotografía
DE IZQUIERDA A DERECHA: REV. OSAGYEFO SEKOU, LISA SHARON HARPER, REV. CARLTON SMITH, CORNEL WEST Y OTROS (INCLUYENDO A SETH WISPELWEY CON UNA BATA BLANCA Y UNA ESTOLA ROJA) PROTESTANDO CONTRA LA SUPREMACÍA BLANCA EN CHARLOTTESVILLE. CRÉDITO: HEATHER WILSON, @ANOMADPHOTOG / DUST & LIGHT FOTOGRAFÍA

Al preguntársele cómo era marchar por las calles de Charlottesville, Virginia durante el fin de semana, la autora evangélica y fundadora de FreedomRoad.us, Lisa Sharon Harper, fue contundente.

“Realmente sentí que cada paso que tomas podría ser tu último”, dijo, añadiendo más tarde: “Con cada paso, seguí aguantando la llamada al amor”.

La charla de amor no fue la narrativa dominante en Charlottesville el sábado, cuando los supremacistas blancos y los simpatizantes nazis organizaron un mitin “Unite the Right” para oponerse a la remoción de una estatua de Robert E. Lee en el corazón de la ciudad.

“Realmente sentí que cada paso que tomas podría ser tu último”, dijo, añadiendo más tarde: “Con cada paso, seguí aguantando la llamada al amor”.

En cambio, la cobertura de los medios de comunicación se ha centrado en gran medida en el odioso vitriolo lanzado por los supremacistas blancos, así como en sus enfrentamientos violentos con manifestantes antifascistas (a menudo llamados “Antifa”). Las peleas callejeras -que los testigos dicen que ocurrieron sin una adecuada intervención policial- dejaron a varios hospitalizados, y todo el evento culminó en tragedia: un hombre de Ohio que las autoridades dicen que vino a apoyar a los supremacistas blancos ha sido acusado de cortar un grupo de contra- Un automóvil , hirió a 19 y mató a una mujer.

Pero entre las muchas historias no contadas del día angustioso está la cuenta de centenares de líderes religiosos como Harper que descendió en Charlottesville para resistir la supremacía blanca. Si bien las imágenes de resistencia a la oración a menudo son menos llamativas que los puños sangrientos, los manifestantes espirituales siguen siendo una parte crucial de las contra-protestas y los esfuerzos de socorro. Muchos se quedaron de brazos cruzados mientras contemplaban a los supremacistas blancos, y planeaban volver a hacerlo.

Atrapado en una iglesia

El trabajo de los grupos de fe en Charlottesville comenzó semanas atrás. El reverendo Seth Wispelwey, un ministro de la Iglesia Unida de Cristo (UCC) basado en la ciudad, dijo que el clero local comenzó a movilizarse a principios de este año después de que la ciudad universitaria sufrió otras dos manifestaciones de los supremacistas blancos. El resultado fue el Congregado CVille -un grupo formado hace sólo cinco semanas- que pidió que 1.000 clérigos vinieran y resistieran el racismo en el mitin Unite the Right.

Cuando los racistas descendieron a la ciudad la semana pasada, Wispelwey y su grupo ya habían entrenado docenas de clérigos en el arte de la protesta no violenta.

“Se sentía como Selma después del domingo sangriento”.

“Invitamos a líderes religiosos nacionales que fueron capaces de equipar a otros sobre cómo ser disciplinados y presentes en situaciones de volatilidad y violencia y potencial de daño”, dijo Wispelwey.

El plan, dijeron los organizadores, era contrarrestar a los nacionalistas blancos con acontecimientos y acciones que simbolizaban la resistencia religiosa a su odiosa ideología. Las tácticas reflejaban las utilizadas por los líderes de los derechos civiles afroamericanos en los años 60, un paralelo que no se perdió entre los asistentes.

“Cuando llegué, fue la primera vez que dije: ‘Ahora entiendo cómo se sentía el clero cuando llegaron para el Dr. Martin Luther King'”, dijo Harper, quien actualmente está persiguiendo la ordenación con la Iglesia Evangélica del Pacto, a ThinkProgress . “Se sentía como Selma después del domingo sangriento”.

El primero de estos eventos fue un servicio de oración el viernes por la noche, la noche antes del mitin, cuando los asistentes dicen que hasta 1.000 personas llenaron los bancos de la Iglesia Memorial de San Pablo. Dirigentes como el profesor de la Escuela de Divinidad de Harvard, Cornel West, y el ministro de la UCC, Rev. Traci Blackmon, se pusieron de pie ante la multitud reunida para condenar el racismo en términos espirituales.

Harper entregó la carga final del servicio, anotando cómo los antiguos hebreos encontraron consuelo en las primeras páginas de Génesis cuando fueron exiliados.

“Proclamaron a los poderes que son -si somos alguien, sí somos hechos a la imagen de Dios”, dijo, referenciando las Escrituras. “Tenemos que recordar a nuestros antepasados, y cómo lucharon con el reconocimiento de sus derechos”.

Los manifestantes están detrás de los miembros de la milicia camuflada en Charlottesville.  CRÉDITO: Heather Wilson, @aNomadPhotog / Dust & Light Fotografía
LOS MANIFESTANTES ESTÁN DETRÁS DE LOS MIEMBROS DE LA MILICIA CAMUFLADA EN CHARLOTTESVILLE. CRÉDITO: HEATHER WILSON, @ANOMADPHOTOG / DUST & LIGHT FOTOGRAFÍA

Harper dijo que los fieles -un grupo que incluía a personas de fe que viajaban desde muy lejos para asistir- fueron “encendidos” al final del evento. Pero cuando salieron de la iglesia, la noche tomó un giro oscuro.

Un grupo de supremacistas blancos que llevaban antorchas inesperadamente irrumpieron en el campus de la Universidad de Virginia directamente al otro lado de la calle, gritando consignas tales como “las vidas blancas son importantes” y “¡no nos reemplazarán!” Mientras las hordas de camisa blanca rodeaban y acosaban a un pequeño Banda de contra-manifestantes de pie frente a un estatuto de Thomas Jefferson, los líderes religiosos rápidamente cerrar las puertas de la iglesia, instruyendo a la gente a permanecer dentro.

Los líderes religiosos no estaban seguros de qué fue lo que estimuló la demostración sorpresa fuera de la iglesia, pero el mensaje era claro: el odio había llegado.

“Tenemos noticias de que la iglesia está rodeada de nacionalistas blancos”, dijo Harper. “Terminamos siendo detenidos mucho más tiempo porque no era seguro salir”.

Otro pastor, el reverendo Osagyefo Sekou, guió al grupo en himnos mientras esperaban a los racistas. Harper dijo que una mujer que trató de salir de la iglesia fue rápidamente asesinada por los supremacistas blancos, y varios observadores -incluyendo los periodistas de ThinkProgress- anotaron una inquietante falta de presencia policial.

“Estos eran cientos de personas – ancianos, niños – y muchos de los adultos de la comunidad no estaban preparados y no estaban preparados”, dijo Wispelwey. “Así que nos mantuvimos firmes con ellos y los sacamos por las entradas laterales. Ayudamos a conseguir un poco de agua para los activistas que fueron rociados con pimienta. ”

A pesar de las tácticas de intimidación, el grupo permaneció resuelto. En el momento en que se consideró seguro salir, los asistentes dicen que su resolución sólo había crecido más fuerte, al igual que su fe.

“No creo que hubiese un miedo mortal en ese momento”, dijo. “Sabíamos que estábamos en las manos de Dios, y que Dios es más fuerte que cualquier cosa que pudiera venir contra nosotros”.

Resistir el odio y la violencia con amor

El día siguiente comenzó con un servicio de amanecer a las 6:00 am en la Primera Iglesia Bautista de la ciudad, una congregación históricamente afroamericana. Aunque McLaren y Harper son ambos evangélicos progresistas, los testigos dicen que la mayoría de los reunidos en First Baptist eran cristianos generales liberales -los que pertenecen a denominaciones como la UCC y la Iglesia Episcopal, entre otros- o el clero de otras tradiciones religiosas como el judaísmo O el Universalismo Unitario.

“Había unitaristas universalistas que eran mártires en las marchas de Selma “, dijo a ThinkProgress el Rev. Carlton Elliott Smith, un manifestante en Charlottesville y Consultor de Vida Congregacional para la región sur de la UUA. “Así que tenemos un compromiso de larga data para defender la justicia y contra la supremacía blanca”.

McLaren señaló que muchos manifestantes durante el fin de semana también eran ancianos, “un montón de clero en sus 70 y más allá”.

Después del servicio, los manifestantes basados ​​en la fe se dividieron en dos grupos. Un subgrupo – hasta 80 clérigos que habían sido entrenados en la resistencia no violenta, según varias estimaciones de los participantes – marcharían directamente en el corazón de la demostración. El segundo grupo -que incluía a McLaren, que había perdido este entrenamiento debido a un vuelo retrasado- asistiría a una manifestación en un parque a una cuadra de la acción, cuyos límites servirían como un espacio seguro y un centro de atención médica de emergencia.

“Nos quedó claro que si caminamos por la calle, podríamos morir”.

“Nos quedó claro que si caminamos por la calle, podríamos morir”, dijo Harper, quien se unió al segundo grupo junto con Wispelwey y Smith. “Y definitivamente podríamos ser arrestados … porque hay demasiados factores desconocidos aquí”.

Harper y otros presionaron a pesar de los riesgos, llegando eventualmente a su ubicación predeterminada directamente fuera del Parque de Emancipación, donde el mitin estaba programado para convocarse más tarde ese día. Cuando el clero se alineó para enfrentar el campo, una hilera de miembros de la milicia vestida de campamento, cubiertos con armas largas, los miró fijamente.

Al cabo de un rato, el clero se arrodilló y oró, uno por uno. Luego cantaron juntos.

Love Showed Up Today in . We came to bear peaceful witness but met with hate and racist violence. http://ow.ly/8dK830emOQK pic.twitter.com/S5SjzXYTJs

Los supremacistas blancos llegaron lentamente, y Harper dice que muchos parecían inseguros de cómo responder a la presencia del clero. Algunos comenzaron a marchar entre los líderes de la fe y la milicia, llamándolos “débiles” y gritando “¿realmente crees eso?” En sus rostros mientras cantaban.

“Tenemos muchos insultos vitriólicos”, dijo Wispelwey. La mayoría de ellos homofóbicos.

Mientras los manifestantes de Black Lives Matter se amasaban cerca, una bandada de nacionalistas blancos se congregó detrás de la línea de hombres armados para cantar sus propias canciones blancas nacionalistas. En respuesta, el clero comenzó a cantar “el amor ya ha ganado”. Los manifestantes de Black Lives Matter se unieron rápidamente.

“Cantamos, ‘El amor tiene, el amor tiene, el amor ya ha ganado’ … incluso en la cara de esas [armas]”, dijo Wispelway.

“Un grupo de supremacistas blancos rompió nuestra línea con escudos … Algunos de ellos estaban gritando y escupiendo insultos [como ellos] físicamente empujó el clero a un lado con sus escudos”.

Al otro lado de la calle, McLaren y otros trabajaron para ayudar a los manifestantes golpeados por maza o gases lacrimógenos que estaban en “un dolor increíble” (el pastor dijo que incluso se pilló a sí mismo). Grupos como  el grupo de promoción cristiana progresista Sojourners  transmitieron en directo el alboroto, al igual que el Rev. Traci Blackmon, quien en un momento tuvo que huir de un área peligrosamientras hablaba en la televisión nacional. Mientras tanto, la situación siguió aumentando.

“Mi impresión dominante fue el increíble valor de la gente de Black Lives Matter que se estableció cerca de donde el clero se estableció, así que en el centro de la multitud”, dijo McLaren. “Vi botellas y palos volando, y luego contenedores de humo. Y no sé qué era spray de pimienta, qué era mace, qué era bombas de humo … Vi señales de Black Lives Matter tomadas de los manifestantes. Ellos escogerían esos signos y se mantendrían firmes “.

Los manifestantes nacionalistas blancos asaltan a líderes de fe que intentaron bloquear su camino.  CRÉDITO: Heather Wilson, @aNomadPhotog / Dust & Light Fotografía
LOS MANIFESTANTES NACIONALISTAS BLANCOS ASALTAN A LÍDERES DE FE QUE INTENTARON BLOQUEAR SU CAMINO. CRÉDITO: HEATHER WILSON, @ANOMADPHOTOG / DUST & LIGHT FOTOGRAFÍA

Los manifestantes religiosos que hablaron con ThinkProgress estaban en su mayoría espiritualmente dedicados a la no-violencia, y algunos expresaron ambivalencia acerca de las tácticas de otros manifestantes, como el antifa vestido de negro, cuyos miembros a menudo desafían el racismo con sus puños. Parecía haber poca coordinación entre los dos grupos durante el fin de semana: En un momento dado, Whispelwey dijo, los manifestantes de Antifa creyeron erróneamente que el clero estaba tratando de proteger a los supremacistas blancos (que no tenían presencia de fe conocida). Tomó una conversación de fuego rápido para arreglar las cosas.

Pero los grupos encontraron una manera de trabajar juntos eventualmente. A medida que las tensiones aumentaban el sábado por la mañana, algunos clérigos se separaron para organizar una protesta aún más dramática -y mucho más peligrosa-. Una facción que incluyó al profesor West, Smith y Wispelwey formó una línea a través de la entrada del parque y unió los brazos, bloqueando a los supremacistas blancos de entrar.

Tomaron sus posiciones sabiendo que había poca garantía de que habría ayuda si lo necesitaban.

“Creo que la esperanza era que hubiera alguna intervención policial que nos haría retirar [en caso de violencia]”, dijo Smith. “Pero en términos de ser una presencia en el parque, en el rally, no estaban allí. No había posibilidad de que la policía viniera a nuestra defensa si los supremacistas blancos se volvían al clero.

de que los nacionalistas blancos hicieran su movimiento.

“Un grupo de supremacistas blancos rompió nuestra línea con escudos”, dijo Wispelwey. “Algunos de ellos estaban gritando y escupiendo insultos [como ellos] físicamente empujó el clero a un lado con sus escudos.”

El clero reorganizó sus posiciones para intentar detener otra oleada de nacionalistas blancos. Pero cuando el “alt-derecho instigó su violencia” en la calle contra los contra-manifestantes, un grupo de Antifa intervino. El clero tomó el momento como una oportunidad para dispersarse.

“Fue entonces cuando Antifa nos salvó la vida”, dijo.

Primeros auxilios espirituales

La policía finalmente comenzó a cerrar la protesta poco después de que el clero se disolviera, pero la violencia del día estaba lejos de terminar. Los combates y las escaramuzas entre bandas itinerantes de nacionalistas blancos y contra-manifestantes seguían furiosos en las calles, dejando a muchos manifestantes golpeados y ensangrentados.

No queriendo irse, algunos líderes de fe comenzaron a actuar como pacificadores para ayudar a desalentar los conflictos, haciendo todo lo posible para detener las peleas.

CRÉDITO: Joshua Eaton / ThinkProgress
CRÉDITO: JOSHUA EATON / THINKPROGRESS

“A veces nuestra presencia, sólo por un grupo de clérigos apareciendo … la gente que estaba enojada o en busca de una pelea se calmaría”, dijo McLaren, señalando que a menudo llegaron antes de la policía. “Aquí es donde las vestiduras del clero eran una gran cosa. [A veces] el clero era la única gente que decía ‘vamos a calmarnos’ “.

“Un grupo de personas corrió hacia nosotros y dijo: ‘Ustedes son necesarios. Alguien mató a algunas personas ‘”.

Entonces la tragedia golpeó. Mientras McLaren, Wispelwey y otros se reunían en la cima de una colina, un coche en la calle -que dicen las autoridades fue impulsado por el supremacista blanco James Alex Fields Jr.- atravesó un grupo de contramanifestantes, hiriendo a 19 y matando a Heather D Heyer.

En cuestión de minutos, los líderes religiosos fueron llamados a responder.

“Un grupo de personas corrió hacia nosotros y dijo: ‘Ustedes son necesarios. Alguien mató a algunas personas “, dijo McLaren.

El clero corrió al caos, entrando en la masa antes de que llegaran policías o ambulancias. Algunos ayudaron a una mujer a encontrar a su sobrina que había sido golpeada. Otros ayudaron a los mismos heridos.

“Hubo mucha gente herida que probablemente no será contada entre los heridos”, dijo McLaren. “Ayudé a una mujer joven que había sido golpeada, voló en el aire, se dislocó el hombro, tenía un enorme hematoma. Sólo quería alejarse. Así que la ayudé a conseguir agua y hielo. Su mano estaba sangrando.

Cuando la policía apareció minutos más tarde, algunos clérigos ayudaron a dirigir el tráfico.

“Clero sabe algo acerca de entrar en una emergencia y bering una presencia calmante”, dijo.

Esto no va a desaparecer.

A pesar del fin de semana de horror, ninguno de los activistas religiosos entrevistados por ThinkProgress parecía dispuesto a tirar la toalla. Con más protestas de supremacía blanca planeadas en todo el país en los próximos meses, muchos manifestantes religiosos creen que su trabajo está apenas comenzando.

“Esto no va a desaparecer”, dijo McLaren, un veterano manifestante.

Smith dijo que su experiencia podría informar a otros intentos de resistir a los nacionalistas blancos.

“Ahora podemos decir que hay un grupo de hombres blancos que están comprometidos con la violencia y la brutalidad, y eso aumenta las apuestas y hace que los posibles resultados de cualquier acción o desobediencia civil sean mucho más impredecibles”, dijo Smith. “Pero espero que podamos tomar lecciones de Charlottesville y usarlas para estar mejor equipadas para enfrentar la supremacía blanca cuando eleva su cabeza por todo el país”.

Wispelwey y Congregate CVille planean continuar entrenando al clero para este tipo de protestas. Él ya está preparando un “kit de preparación” para los manifestantes basados ​​en la fe que pueden servir como plantilla para futuras demostraciones.

“Se trata de hacer el trabajo largo y profundo de la justicia, de estar en la relación correcta con aquellos que Dios oye y mantiene más estrechamente”.

Pero el verdadero trabajo, dijo, va a transformar los corazones de los racistas.

“No estamos preparando líderes de fe en situaciones de emergencia”, dijo. “Se trata de hacer el trabajo largo y profundo de la justicia, de estar en la relación correcta con aquellos que Dios oye y mantiene más estrechamente”.

Harper dice que hizo un poco de ese trabajo el sábado. Mientras permanecía de pie durante horas frente a una línea de miembros de la milicia -que según se informa se les había instruido para no hablar con la prensa o con los manifestantes-, dice que empezó a llevarlo abajo. Cuando se volvió para irse para evitar el aumento de la violencia, se dirigió al hombre una última vez.

“Sólo quiero que sepas, te queremos”, dijo.

Harper dijo que el rostro del hombre, gris y cansado del día, de repente se suavizó. Después de un momento, respondió: -Te quiero también.

Varias fotos en esta historia se usaron con el permiso de  Heather Wilson. Puedes encontrar más de su trabajo en Dust & Light Photo .

https://thinkprogress.org/clergy-in-charlottesville-e95752415c3e/

El sacerdote católico de sangre azul que clamaba herejía: “¡El racismo es una cosa maldita!”


AP foto

Fr. La vida de John Markoe lee como la ficción, y su pasión era todo sobre la búsqueda de justicia para los negros americanos.

En su conjunto, la Iglesia Católica tardó en participar plenamente en el movimiento de derechos civiles de mediados del siglo XX. Si los católicos respaldaron públicamente la segregación, ciertamente la aceptaron en sus iglesias y escuelas, Norte y Sur.

Muchas instituciones católicas no estaban plenamente integradas hasta la década de 1960, pero antes de esa época había algunas excepciones a esa realidad general, generalmente forjada a través de una red informal de laicos, sacerdotes y monjas que habían estado comprometidos desde hace tiempo con la promoción de la justicia racial.

Uno de estos sacerdotes era un jesuita del Medio Oeste que dirigía sit-ins, marchas y boicots mucho antes de que hicieran titulares nacionales. Alto y guapo, John Markoe parecía una estrella de cine, y de hecho su historia realmente sería una buena película; Es la historia de un leñador, estrella de fútbol, ​​soldado, alcohólico, sacerdote, maestro, activista. El líder de la NAACP, Roy Wilkins, dijo que Markoe “luchó en la batalla por los Derechos Civiles mucho antes de que fuera respetable, o incluso popular”.

Uso justo

Nacido en 1890 a una familia de sangre azul cuyos antepasados ​​incluyeron a Benjamin Franklin, John Prince Markoe era hijo de un prominente médico de Minnesota. A los 18 años fue aceptado en West Point, pero aplazó el nombramiento para ir al oeste, para trabajar en los ferrocarriles. En 1910, entró en la academia militar, donde sus amigos incluyeron a Dwight Eisenhower. Jugó al fútbol contra Knute Rockne y Jim Thorpe, y fue nombrado un All-American honorablemente mencionado.

Cuando se graduó en 1914, el anuario dijo: “Posee habilidades ilimitadas, hay muy poco de lo que es incapaz de desempeñarse”. Pero se ganó el desprecio de sus compañeros de clase cuando se puso de pie por Marcus Alexander, el único cadete afroamericano. Su clasificación final de clase podría haber sido mayor, si Markoe no hubiera sido un alcohólico de pleno derecho en su último año.

El Teniente Markoe fue asignado a la Décima Caballería, un regimiento Negro. Él dio la bienvenida a la oportunidad, fraternizando con sus tropas más de lo que se consideró apropiado para un oficial blanco. Pero nueve meses después de la graduación, el consumo excesivo le costó su comisión. Nunca se perdonó completamente. De vuelta en Minnesota, entró en el negocio de la madera y se alistó en la Guardia Nacional.

En 1916, durante la guerra no oficial contra Pancho Villa en México, recuperó su comisión. En México, Markoe recibió cartas de su hermano Bill, un jesuita que trabajaba con afroamericanos. Esto despertó su interés y comenzó a pensar en otro tipo de vida que el ejército. Después de su descarga en 1917, el capitán John Markoe se unió a los jesuitas en Missouri. Él y Bill tomaron un voto privado de trabajar por la “salvación de los negros en los Estados Unidos”. Bill trabajó más tarde con su primo John LaFarge, también jesuita, por la justicia racial.

Como parte de su entrenamiento, John fue asignado a St. Louis, una ciudad altamente segregada. Los católicos afroamericanos fueron relegados a parroquias separadas, negados a la educación católica, y prohibidos en hospitales católicos. (El arzobispo local era notoriamente racista.) John trabajó en las parroquias Negras y asistió a las reuniones de NAACP. En artículos de revistas, argumentó que el racismo era una cuestión moral, incluso una herejía. Su trabajo no fue bien recibido por los blancos locales, incluidos los católicos.

Ordenado en 1928, Markoe fue asignado a la Iglesia de Santa Isabel, una parroquia negra en St. Louis. El trabajo fue duro, produjo pocos resultados, y algunos de sus compañeros sacerdotes lo condenaron al ostracismo. Tomó un peaje, y después de 20 años de sobriedad, regresó a la botella. En una ocasión, se tomó media docena de policías para arrancar al sacerdote de un bar, ya que había tomado a toda su clientela. Durante siete años después de eso, se quedó en St. Joseph’s Infirmary, Missouri, luchando contra el alcoholismo.

En 1943, volvió a entrar en la lucha. Asignado a St. Malachy’s, otra parroquia negra en St. Louis, Markoe y su hermano Bill hicieron campaña para eliminar la segregación de la Universidad St. Louis de los jesuitas. El padre Claude Heithaus, profesor de sociología, preguntó públicamente por qué la escuela admitió a personas de todas las religiones, pero rechazó a los católicos por su color. Ganaron la pelea, pero John fue enviado pronto (“exiliado”, algunos dijeron) a la Universidad de Creighton, Omaha, donde pasó el resto de sus días.

Al principio parecía que sus días de Derechos Civiles estaban terminados, pero en realidad estaban empezando. Omaha, donde la segregación seguía siendo la regla, tenía un capítulo de la NAACP ya en 1912, y en 1919 fue testigo de un motín racial. Malcolm X nació allí, pero la actividad de Klan obligó a su familia a partir. Whitney Young, director de la Liga Urbana Nacional, trabajó allí en los años de la posguerra.

La asignación oficial de Markoe era la enseñanza de matemáticas, pero trabajó principalmente con el Club DePorres (llamado San Martín DePorres, un santo de ascendencia africana), que organizó para educar al público sobre la raza. Una década antes de que estos temas atrajeran la atención nacional, el club lideró las sentadas en los restaurantes de Omaha, boicoteó a las empresas con prácticas de discriminación y organizó marchas públicas. Markoe estaba a cada paso. Un miembro dijo que “nos mantuvo en marcha”.

“Cap” (un apodo del ejército) a menudo decía: “El racismo es una maldita cosa. Cuando un veterano negro se encontró con la oposición que ocupaba su nueva casa, Markoe y Whitney Young se sentaron en la escalinata para ver a los vecinos, mientras que los miembros del Club DePorres movían a la familia. John Howard Griffin, autor del libro Controversial libro de 1961 Black Like Me , dijo Markoe estaba “en el caldero cuando la mayoría de nosotros está en pañales.”

En los años sesenta, el movimiento por los derechos civiles estaba en pleno apogeo, y Markoe era una figura venerada entre los jesuitas. Estaba disminuyendo la velocidad, pero incluso en la vejez, tenía muchos visitantes. Un sacerdote señaló: “Vienen del ghetto la mayoría de las mañanas: los pobres, los alcohólicos, los deprimidos mentalmente. Cap les ofrece el estímulo que puede “. A medida que los disturbios raciales azotaron a Estados Unidos en 1967, el sacerdote moribundo les dijo a sus compañeros jesuitas que nunca” dieran ni un centímetro “.

En la misa fúnebre de Markoe, el padre Henri Renard, el homilista (y amigo íntimo), lo llamó un personaje sin miedo que luchó por los “pobres y oprimidos.” John Markoe es uno de los héroes no reconocidos del movimiento de Derechos Civiles, Lo quería. Modesto y modesto, durante sus 50 años de trabajo con la comunidad afroamericana, nunca buscó atención por sí mismo. Al igual que San Ignacio de Loyola, otro ex soldado convertido en sacerdote, encarnó el ideal jesuita de “hombres para otros”.

Publicado por primera vez en línea en 2012. Reimpreso con el permiso amable del autor.

The blueblood Catholic priest who cried heresy: “Racism is a God-damned thing!”

Comité Católica de los Apalaches  declaración denunciando  LA SUPREMACÍA BLANCA


Declaración sobre la supremacía blanca

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Comité Católica de los Apalaches 
declaración denunciando
LA SUPREMACÍA BLANCA

15 de agosto de, 2017

El Comité Católica de los Apalaches (CCA) aprecia las declaraciones hechas por el Consejo de Iglesias de Virginia Occidental y la Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos en la condena de la asamblea de la supremacía blanca violenta reciente en Charlottesville, y para pedir oraciones y acciones pacíficas. Sin embargo, las declaraciones que llaman “ambas partes” a la paz ignoran la vulnerabilidad que sufren las personas de color y como resultado amplifican colonizador blanco[1] hetero [2] cis [3] Privilegio cristiano.

Por lo tanto, CCA también los nombres del terrorismo en Virginia por lo que es: una demostración evidente de la supremacía blanca, una actitud y una ideología que se extiende a lo largo de los Apalaches desenfrenada en ambos sentidos abiertos y encubiertos. Nuestra región está destinada a la ayuda de esta ideología malicioso debido a una tolerancia histórica para ello, por lo que estamos agradecidos a los líderes de la iglesia que audazmente romper esta tradición desde el púlpito. Hay que reconocer que nuestra nación continúa para ser agarrado por el racismo, en parte, debido a que, durante demasiado tiempo, los líderes cristianos blancos han sido débiles, vagas o completo silencio en censurar públicamente tanto la creencia absoluta en la superioridad blanca y las formas más sutiles que las vidas de la gente de color se tienen en cuenta como inferiores. Cuando los líderes religiosos no predican enseñanzas innegables de Jesús de la inclusión, la igualdad y la solidaridad, y luego apoyar o sostener sociedad con otras élites que podría decirse que tienen puntos de vista de supremacía blanca, el resultado es un mensaje contradictorio para los fieles. El pueblo de Dios se dejan cuestionar la posición y la profundidad de la sinceridad del clero en estos temas, o peor aún, se dan amplias razones para distorsionar el Evangelio y racionalizar el comportamiento discriminatorio y violento.

Cuando la iglesia descuida o se niega a reprender a la supremacía blanca explícitamente, representamos y lo ejemplifican. Por lo tanto, CCA sigue pidiendo a todos los cristianos blancos, católicos particularmente blancos, especialmente a nuestros sacerdotes blancos y obispos, para condenar proféticamente e inequívocamente todas las formas y grados de la supremacía blanca, tanto las acciones dramáticas de las organizaciones racistas recién envalentonado y la indiferencia diaria para el el sufrimiento y la opresión de nuestros hermanos y hermanas que son personas de color. Nosotros mismos volver a comprometerse a hacer lo mismo y aumentando nuestros esfuerzos para discernir y abordar cómo la supremacía blanca toma forma particular en los Apalaches.

[1] colonizador – Enviado por una civilización a otra tierra para la propositivo de “civilizar” a la gente que ya están allí, bajo el supuesto de que las personas existentes no son civilizados.
[2] hetero – Corto para heterosexuales.
[3] cis – Abreviatura de “cisgénero,” se usa para describir una persona cuya identidad de género coincide con su sexo anatómico al nacer. Contrario de “transgénero”.

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