“LA JERARQUÍA HA DE ESTAR PARA LOS POBRES”


El mayor problema de la Iglesia es la pobreza, no las vocaciones
Pobreza en UgandaAcnur

(Xabier Pikaza).- Ciertamente, en sentido profundo, los pobres no son problema, sino bienaventuranza de Dios y reto de amor para los hombres (al menos para los creyentes).

Con unas palabras como estas terminaba el Papa Francisco el mensaje del Día Mundial de los Pobres.

Así decía, entre otras cosas:

– Los pobres en sí no son el problema… Ellos son más bien los bienaventurados de Dios, de quienes debemos aprender y a quienes debemos acompañar vivir la esencia del Evangelio

– El problema como tal es que haya mujeres, hombres y niños explotados por viles intereses; el problema es la lógica perversa del poder y el dinero

– El problema es la falta de compromiso y de fraternidad al servicio de la comunión entre todos los hombres, en especial con los pobres

Quiero recoger y concluir en ese contexto, en el día de los pobres, las dos “postales” anteriores que he dedicado al tema: a) La postal sobre Unamuno, que llamaba bienaventurados a los emigrantes de la España injusta y falsamente rica del año 1913; y b), La postal de los talentos… (Mt 14, 13-24), 1ue nos invita a poner lo que somos y tenemos (economía y vida) al servicio de la buena “producción” y la justicia para bien de los pobres.

Recojo así el tema de los pobres como don y presencia de Dios y como exigencia de evangelio… en una iglesia abierta al mensaje de Jesús, porque no son los pobres para la Iglesia, sino la Iglesia para los pobres, no son pobres para la jerarquía y para las vocaciones, sino la jerarquía y las vocaciones para los pobres…

Para leer el artículo completo, pincha aquí:


http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2017/11/19/religion-iglesia-opinion-xabier-pikaza-mayor-problema-pobreza-vocaciones-jornada-mundial-pobres-papa-francisco.shtml#.WhFNqGn_P-c.facebook

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INFORME SOMBRA DE LAS OPERACIONES DE GLENCORE EN LATINOAMERICA.


http://www.askonline.ch/fileadmin/user_upload/documents/Thema_Wirtschaft_und_Menschenrechte/Bergbau_Rohstoff/Glencore_Xstrata/Informe-Sombra-de-las-Operacines-de-Glencore-en-Latinoamerica-RESUMEN-EJECUTIVO.pdf

La Buena Vida, o el lado oscuro del progreso (EL CERRAJON-COLOMBIA)


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Causando el desplazamiento forzado de una comunidad entera de su tierra en Colombia al encender la luz en Europa: es un ejemplo simplificado de efecto mariposa , donde acciones aparentemente pequeñas pueden causar grandes efectos. Desafortunadamente, las comodidades del progreso y la “buena vida” que estamos disfrutando son factores que contribuyen a que este tipo de paradojas extremas y éticamente controversiales sean aceptables.

” Soy alemán. Productores de energía alemanes como RWE, EnBw, Eon, Steag y Vattenfall compran grandes cantidades de carbón de Colombia para producir y vender electricidad ” , afirma el director Jens Schanze , mientras le hacemos algunas preguntas sobre ” La Buena Vida “. The Good Life “, un documentalista ganador del Grand Prix en el Festival Fredd 2016 , miembro de Green Film Network. ” Es la electricidad lo que hace que nuestra vida sea cómoda”. Disfrutamos de la luz, el calor y la velocidad. Quería hacer visible esa estrecha conexión entre nuestras vidas y las vidas de las personas en Tamaquito “.

póster la_buena_vida _-_ das_gute_leben_plakat

Es por eso que decidió realizar la película en Tamaquito, un pueblo en los bosques del norte de Colombia. Aquí durante siglos la naturaleza le proporcionó a la gente todo lo que necesitaban para sobrevivir. Pero el estilo de vida de la comunidad wayúu está siendo destruido por El Cerrejón : este vasto abismo se extiende por 700 kilómetros cuadrados, convirtiéndose en la mina de carbón a cielo abierto más grande del mundo . Decidido a salvar a su comunidad del desplazamiento forzado que ya arrasó otras aldeas, Jairo Fuentes se propone negociar con los operadores de la mina. Están respaldados por poderosas compañías de productos básicos como Glencore, Anglo American y BHP Billiton, que prometen a los aldeanos las bendiciones del progreso y la llamada mejor vida.

la buena vida 03El joven líder de la comunidad wayúu Jairo Fuentes

” Durante la investigación, visitamos 13 aldeas en el área minera de Colombia “, nos dice el director. ” La situación psicológica de los aldeanos afectados por la extracción de carbón fue impactante. Estaban angustiados, paralizados por un sentimiento de impotencia gracias al comportamiento a menudo despiadado, incluso criminal, de las compañías mineras. Estaban sufriendo las consecuencias de la minería: polvo , ruido, escasez de agua y pérdidas resultantes de cosechas, junto con la amenaza de perder sus hogares y tierras. Además, la gente en todas partes había perdido su sentido de unión “. En Tamaquito, el estado de ánimo era completamente diferente , aunque enfrentaba tantas amenazas como las otras aldeas. “No hubo signos de resignación. La comunidad parecía fuerte y segura de sí misma. Esta comunidad nos brinda un extraordinario ejemplo de solidaridad, de dignidad, de pacifismo, de espiritualidad y de identidad cultural . En nuestro mundo, ya hemos perdido muchas de estas cualidades y capacidades, tal vez incluso todas, en gran medida. 

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Los encargados de la narración son las acciones, las reuniones y las discusiones entre los personajes. ” Comenzamos a filmar en la comunidad Wayuu de Tamaquito en Colombia unos 8 meses antes de que todo el pueblo fuera reubicado. Las negociaciones estaban en su fase crucial. Supusimos que la historia se revelaría y decidimos no hacer ninguna entrevista.Queríamos contar la historia desde el punto de vista del aldeano y nos ofrecieron vivir con ellos durante los cuatro períodos de disparos. Nuestro objetivo era enfocarnos en la inmediatez del curso de los eventos, darle a la audiencia la oportunidad de vivir a través de las situaciones que los Wayuu experimentaron en ese difícil y dramático proceso de perder su territorio ancestral. Quería que la audiencia presenciara la increíble injusticia de la situación y la dignidad increíble que es inherente al comportamiento de los wayuu. Las entrevistas reflexivas o explicativas o incluso un narrador podrían, en mi opinión, interrumpir el flujo dramatúrgico natural de la narración de historias “.

Jens_Schanze_LaBuenaVida_ © Sebastian_EngbrocksEl director Jens Schanze

El resultado es una historia que las imágenes logran mostrar con fuerza, inmediatez y efectividad. ” Una película puede tener un gran impacto en la vida de una persona. Nos identificamos con Jairo, el líder joven, valiente y carismático de Tamaquito. Al mismo tiempo, nos damos cuenta de que los empleados de la compañía minera representan nuestra propia forma de vida y de pensar en el llamado mundo desarrollado. Ese es un dilema “.

Desde este punto de vista, la película revela un triste informe: a través de la extracción de carbón y otros recursos naturales, alrededor de 1,5 millones de personas se ven obligadas a trasladarse cada año , ya que el consumo anual de electricidad por persona en las regiones ricas del mundo equivale aproximadamente a 2 , 7 toneladas de carbón Sin embargo, este tipo de datos puede tener el poder de cambiar las cosas, por otro lado. Como el director concluye: ” Mi esperanza es que la energía de estas emociones fuertes capacite a la audiencia para tomar medidas dentro de sus propias vidas. Espero que la gente empiece a cuestionar su forma de vida en un sentido muy amplio. Tal vez algunos de ellos cambien su proveedor de energía o su banco o simplemente se esfuercen por consumir menos. Menos de todo “. De una manera más responsable.

 

 Movilice el vínculo social para fortalecer el poder de actuar. Educación para la ciudadanía y experiencias de solidaridad internacional


Entre nosotros, en nuestra familia, nuestro vecindario, nuestra ciudad, nuestro territorio y todo nuestro planeta, las interacciones son tan numerosas y estrechas que nada de lo que hacemos es completamente indiferente a todos los ecosistemas a los que pertenecemos , nos recuerda Philippe Meirieu, especialista en ciencias de la educación y pedagogía. Sobre la base de esta conciencia, los actores de la educación para la ciudadanía y la solidaridad internacional (ECSI) contribuyen a estimular y reforzar el vínculo social para convertirlo en un vector de cambio hacia un mundo justo. solidaridad y sostenibilidad.

¿Quiénes son estos actores? ¿Cómo están haciendo este trabajo de conciencia y educación? ¿Qué valor agregado aportan sus acciones, en los territorios, a la gran diversidad de públicos que tocan y a los actores sociales que se movilizan con ellos?

Treinta de ellos – empleado o voluntario, trabajador social, fotógrafo, maestro, agroeconomista, voluntario, jubilado, educador, profesional de la cooperación internacional, facilitador de la red …. – comparta aquí su experiencia y su conocimiento como resultado de un trabajo colectivo de análisis y redacción dirigido por Educasol, la plataforma francesa para la educación para la ciudadanía y la solidaridad internacional.

Contenido:

– MOVILIZAR EL ENLACE SOCIAL PARA FORTALECER EL PODER DE ACTUAR – 
Un libro propuesto por Educasol

PREFACIO 
PREFACIO 
INTRODUCCIÓN

1. APERTURA DE ESPACIOS PARA REUNIR Y RECONOCER EN NUESTRA DIVERSIDAD

  • CREAR PUENTES ENTRE CONTINENTES, EDADES, ENTORNOS SOCIALES
  • DEL PRIMER CONTACTO AL RECONOCIMIENTO MUTUO
  • JUNTOS EN LA DIVERSIDAD
    - El Árbol Palaver: una tradición africana para fomentar la interculturalidad en Rennes –
    - Pequeños talleres entre vecinos para pasar de la cohesión mixta a la social
    - Tejiendo para unir a mujeres de diferentes religiones y orígenes
    - Estudiantes Los franceses y senegaleses se reúnen por artículos interpuestos
    - El vector ECSI de cohesión familiar en el marco de estancias vacacionales
    - Proyectos de solidaridad internacional en dúo, para crear también el vínculo local
    - Los intercambios de sitios de construcción franco-marroquíes favorecen una ciudadanía mediterránea activa

2. PERMITA LA EXPRESIÓN DE TODOS PARA EMERGER UN DISCURSO COLECTIVO DEMOCRÁTICO

  • ¿QUIÉN NECESITA UN TITULAR DE VOZ? / DESBLOQUEAR LA PALABRA
  • DESARROLLAR EL SENTIDO DE PERTENECER A UN GRUPO
  • CONSTRUYENDO UNA INTELIGENCIA COLECTIVA Y EL PORTER
    - “No es porque somos pequeños no podemos dar nuestra opinión”
    - Jóvenes recién llegados cuentan la historia de los productores de comercio justo en la pintura
    - Universidades Populares ATD Cuarto Mundo : “Levanta la cabeza” y “ármate intelectualmente”
    - Un lugar de diálogo y formación entre ciudadanos de todos los ámbitos de la vida
    - Representante móvil entre París y Dakar para recabar la opinión del “público en general” sobre el altermundismo
    - Construye un inteligencia colectiva con el debate ciudadano
    - El mundo digital abre una nueva paleta de herramientas para crear

3. SENSIBILIZAR LOS ASUNTOS COMUNES Y FOMENTAR EL CAMBIO EN LA SOLIDARIDAD GLOBAL

  • PROMOVER LA APROPIACIÓN DE CUESTIONES GLOBALES
  • INTERCAMBIO DE CONOCIMIENTO PARA FOMENTAR EL COMPROMISO AUTÓNOMO
  • Aprender a tocar GRUPO / primera acción, los primeros proyectos
    - en la piel Hicham Jusine Latika o para discutir mejor el clima y la migración de
    - estudiantes CM2 vuelan a Senegal desde el centro de Lille Gaia
    - Una puerta de entrada a trabajar sobre el tema de la solidaridad internacional en el aula
    - Algunos de herramientas ecsi para despertar los sentidos
    - supuesto lúdico después de clase, donde a ganar hay que ayudarse mutuamente
    - en la escuela secundaria a ECSI
    - “en la universidad, puede ser un ECSI pivota alrededor de la cual construir el proyecto de la escuela ”
    - el proyecto” la enseñanza de la escuela de otra manera “profesional a la luz de la sala de profesores …
    - … entonces la tienda de la escuela de comercio justo
    - Animador de ECSI: ni conocedor ni ignorante

4. ACOMPAÑAR Y AMPLIFICAR PROYECTOS CON MEJORES VIDAS JUNTAS

  • ¿CÓMO HACER UNA “BUENA INTENCIÓN” UNA ACCIÓN TRANSITORIA DE CAMBIO SOCIAL?
  • CAPACITAR, CAPITALIZAR E INTERCAMBIAR EN UNA RED ECSI
  • DISMINUYENDO EL ECSI PARA TOCAR UN PÚBLICO MÁS AMPLIO
  • Si ALLIER otras habilidades
    - A “guardería” para acompañar el nuevo líder del proyecto a largo plazo –
    - Formación para poner intercultural en el centro de proyectos juveniles ciclos
    - capellanes en cárceles formar interculturalidad
    - Un Mecanismos de múltiples partes interesadas para desarrollar el ECSI en la universidad
    - En busca de herramientas de movilización en la India para los suburbios franceses
    - Foro social Ivry: el Foro Social Mundial, en versión local y permanente —–
    - Cómo evaluar los programas de ECSI?

CONCLUSIÓN

COLOMBIA: El efecto del control de la semillas originarias y su efecto en el campo.


Leyes_de_semillas.Colombia

François Houtart: Una sociología de la liberación


François Houtart estuvo vinculado a la revista Temas desde sus días iniciales. Al morir, era miembro de nuestro Consejo Editoria, y su labor facilitó la colaboración de investigadores latinoamericanos y asiáticos a lo largo de estos años. Él mismo escribió en varias ocasiones, y se mantuvo muy cerca de la actividad editorial generada por la revista. Sirva este trabajo de homenaje póstumo al sociólogo marxista y teólogo de la liberación.

 

Al fallecer en junio del 2017, François Houtart dejó una considerable obra y un legado para los actores y los investigadores que deseen contribuir a un mundo más justo y más solidario. Este artículo analiza los principales ejes de sus contribuciones a las ciencias sociales contemporáneas. Luego de haber reconstruido brevemente su recorrido y su contribución a la teología de la liberación, el artículo retoma las convicciones que guiaron su compromiso como sociólogo. Analista y activista, fue un importante protagonista de algunos de los principales proyectos de emancipación contemporáneos, junto a los movimientos sociales en los Foros Sociales Mundiales o incluso junto a gobiernos progresistas en América Latina y en Asia. Una de los mayores aportes de François Houtart a las ciencias sociales es su papel de precursor y de promotor de las “epistemologías del Sur” que invitan a analizar el mundo, los mecanismos de opresión y los proyectos de emancipación desde las perspectivas de los actores sociales y de los oprimidos del Sur del planeta siguiendo el enfoque de “la otra mundialización”, la de la justicia y la vida.

 

François Houtart: Una sociología de la liberación

Sacerdote comprometido y sociólogo de renombre, François Houtart falleció el 6 de junio del 2017, en la Fundación de Pueblos Indígenas de Ecuador, donde había fijado su residencia desde hacía siete años. Nombrado profesor de la Universidad Católica de Louvain en 1958, fundador del Centro Tricontinental y doctor Honoris Causa de la Universidad de Notre-Dame (Indiana, Estados Unidos, 1966), fue el autor de unos sesenta libros y de innumerables artículos. Desde la década de los 50, se compromete en la solidaridad internacional, particularmente junto a los pueblos cubano, tamil en Sri Lanka y vietnamita. Enseña en la universidad de Sri Lanka desde 1968 hasta 1972 y luego en Vietnam desde 1977 hasta 1980. A la edad de 92 años, seguía recorriendo el mundo para denunciar las masacres contra el pueblo tamil en Sri Lanka, la ocupación de Palestina y la guerra al Este del Congo, para conseguir la paz en Siria y en Colombia, acompañando al movimiento campesino de los Sin Tierra en Brasil o para entender la situación en Venezuela[1]. Profesor de sociología, François Houtart se caracterizaba por un humanismo anclado en la fe cristiana y por su implicación junto a los movimientos sociales.

I. Fe, compromiso y sociología de las religiones:

Para François Houtart, el compromiso religioso y el compromiso social no podían ser disociados, como tampoco podían serlo el análisis de la realidad social y las luchas sociales por transformarla. Era al mismo tiempo teólogo, sociólogo y activista.

Nacido en 1925, nieto de un ex primer ministro y el mayor de una familia de 14 hijos, François Houtart se ordena sacerdote en 1949. Después del seminario de Maline, inicia estudios de sociología de las religiones y de sociología urbana en Louvain y más tarde en la universidad de Chicago entre 1952 – 1953. En los inicios, pone la sociología urbana al servicio de la Iglesia Católica, a través de una larga encuesta y de una primera obra consagrada a las parroquias de Bruselas, publicada en 1952. Nombrado presidente de la Federación Internacional de Institutos de Investigación Sociorreligiosa, asume la dirección en 1960 de la revista Social Compass, hasta 1999 y la convierte en una de las principales referencias internacionales en esa especialidad.

François Houtart promueve una sociología de las religiones que se niega a replegarse en sí misma y se inscribe, al contrario, en un diálogo constante con el análisis crítico del capitalismo, la sociología política y del desarrollo y las epistemologías del Sur (Houtart, 2001a, 2005a). Acentuaría la dimensión ecuménica de la “teología de la liberación”, poniendo de relieve las orientaciones y las prácticas similares en el islam, el budismo, el hinduismo o el judaísmo (Houtart, 2000). Dedica su tesis de doctorado al budismo en Sri Lanka (Houtart, 1974).

Apoyándose en los contactos de la Juventud Obrera Cristiana, Houtart recorre América Latina desde los años 1950. Entre 1958 y 1962, coordina los equipos que redactaron 43 tomos sobre la Iglesia en América latina. El Cardenal brasileño Helder Camara le solicitará en aquel momento, la redacción de un resumen que sería distribuido a todos los obispos participantes en el Concilio Vaticano II y lo invitaría más tarde a participar activamente en este Concilio en calidad de experto miembro del Consejo Episcopal Latinoamericano. Desempeñará un papel muy activo en la redacción de la constitución pastoral Gaudium et Spes (Alegría y Esperanza) “sobre la Iglesia en el mundo de estos tiempos” que fue uno de los principales documentos emanados del concilio. François Houtart afirmará claramente siempre elegir “preferentemente a los pobres” que se sitúa en el centro de lo que su amigo Gustavo Gutiérrez llamó en 1970 la “teología de la liberación”: vivir la fe, y analizar la sociedad y transformarla partiendo del punto de vista de los pobres ayudándolos a transformarla. Para François Houtart, el mensaje del Evangelio es radical: debemos apoyar la emancipación de los oprimidos y luchar contra la raíz de la opresión que es el sistema capitalista.

Muy implicado en la orientación de los trabajos de los estudiantes y los jóvenes investigadores que pasaban por Louvain, fue especialmente el profesor y amigo de Camilo Torres, sacerdote católico fundador de la facultad de sociología en la Universidad de Colombia, quien desarrollaría el concepto de “amor eficaz”, al que François Houtart y Jaime Caycedo (2010) dedicarían un libro de homenaje y análisis[2].

Fiel al impulso espiritual y social de Vaticano II, François Houtart sin dudas, inscribió su lucha en el seno de la Iglesia católica, colocando la visión del Evangelio al servicio de los pobres. Con el auge de los conservadores dentro de la Iglesia romana y el cuestionamiento de algunas orientaciones del Concilio, François Houtart y los teólogos de la liberación estarían cada vez más en contradicción con la doctrina conservadora de la Iglesia, sobre todo a partir de la llegada de Juan Pablo II (Houtart, 2005b). Karol Wojtila había sido un amigo antiguo de François Houtart, quien lo recibía en su casa para pasar las vacaciones de verano en la época en que ambos estudiaban en el seminario. Pero el pontífice polaco veía en los experimentos progresistas en Vietnam y Nicaragua la amenaza de un comunismo ateo y en las comunidades de base y en la teología de la liberación la simiente de una división de la Iglesia.

 

II. El compromiso sociológico: Arraigar las luchas en el análisis de la realidad social.

La fe, la justicia social y la sociología están estrechamente relacionadas con el compromiso y las convicciones de François Houtart. Por lo que resulta natural que en la homilía pronunciada en la iglesia de Louvain-la-Neuve en el 2003 definiera claramente el sentido de su compromiso como sociólogo: “Nunca antes ha tenido la humanidad tantos medios materiales y conocimientos científicos, y nunca antes tantos seres humanos han sufrido hambre y miseria” (Houtart, 2005a:166). Las fuentes y causas de la miseria no se encuentran en los problemas materiales o de producción, sino en las relaciones sociales, aspecto que se debe analizar con rigor.

La necesidad de anclar las luchas sociales en el marco de un análisis sólido y riguroso de la situación y del sistema era el verdadero leitmotiv de François Houtart. Este era el sentido de su trabajo como sociólogo, de sus innumerables intervenciones en las universidades y se manifestaba en su relación con los actores sociales. Deseaba atacar las raíces de la opresión que identificaba en el seno del sistema capitalista, hallando a su vez en el marxismo la base intelectual de su análisis, recalcando que el capitalismo no es solamente un sistema económico, sino sobre todo una relación social que somete a los seres humanos y a la naturaleza a la lógica de la acumulación (Houtart, 2005a). El sistema capitalista se basa en una ideología, un conjunto de valores y una visión del mundo determinados, a los que atribuía toda su importancia, como sociólogo de la religión, con el objetivo de deconstruirlos y denunciarlos. La crítica del sistema debería articularse en torno al análisis de las experiencias de la transición hacia una sociedad post-capitalista, ya sea el análisis de la acción de los gobiernos progresistas (Vietnam y Nicaragua en los años 1980, y luego en diferentes países latinoamericanos a partir del año 2000) o las resistencias y las alternativas de los movimientos sociales. A comienzos de los años 2000, regresó al poblado vietnamita de Hai Van donde había analizado la transición hacia el socialismo en la década de los 80, y publica en esta ocasión su análisis de esta doble transición, primero hacia el socialismo y luego hacia el capitalismo, en una obra que utiliza datos estadísticos, experiencias locales y análisis sistémico (Houtart, 2004).

 

III. Analista y protagonista de las transformaciones sociales.

François Houtart no fue solamente un analista entendido de la evolución de los movimientos sociales y de las ciencias sociales. También fue un protagonista. Sobre todo en el ámbito de la convergencia de los movimientos sociales a nivel mundial, encarnada por el Foro Social Mundial, así como su apoyo crítico a diferentes gobiernos progresistas que consideraba como actores mayores del cambio social.

Convergencias y mundialización de las resistencias.

Desde la década de los 60, François Houtart no cejó en su empeño de luchar contra la fragmentación de las luchas, “fruto de las divisiones geográficas y sectoriales. Mientras que las bases materiales de la reproducción del capital (…) se sostienen cada vez más a nivel global, las resistencias son aún esencialmente locales” (2001b: 65). Contra la mundialización neoliberal, él contaba oponer “La mundialización de las resistencias y de las luchas” (Houtart / Amin, 2002). Este fue el objetivo de la anti-cumbre alter mundialista “El otro Davos” (Houtart / Polet, 1999) que organizó en Suiza, y luego del Foro Social Mundial (FSM) que contribuyó a fundar en el 2001 y que se fijara como objetivo el de articular la crítica del sistema en torno al surgimiento de alternativas y de hacer converger las luchas que se llevaban a cabo en todos los continentes. François Houtart fue un actor importante en los Foros sociales mundiales posteriores y en el Consejo Internacional del FSM hasta el 2010.

Escéptico frente a las perspectivas que proponían “cambiar el mundo sin tomar el poder”, François Houtart estimaba que “desconocer la importancia de la esfera política es pura ilusión” (Houtart, 2005a: 195). La llegada al poder de gobiernos progresistas es necesaria para “promover alternativas y realizar cambios sociales” (Houtart, 2005a :158). Participó en el encuentro de países no alineados en Bandung en 1956, y luego había sido consultante de los gobiernos sandinista en Nicaragua y comunista en Vietnam. Comprometido con la solidaridad con Cuba desde los años 1950, fue consejero del régimen en el marco de la preparación de la histórica visita del Papa en 1997 y desempeñaría más tarde un papel importante en la vida intelectual de la isla. Se implicó en la experiencia del gobierno sandinista en Nicaragua durante la década de los 80, enseñando ciencias sociales en la Universidad Centro-americana de 1983 a 1990 y convirtiéndose en uno de los consejeros más cercanos al gobierno. Junto a la socióloga Geneviève Lemercier, llevaba a cabo encuestas de opinión con el fin de aconsejar al gobierno y cuyo análisis les condujo a ser los únicos capaces de prever la derrota de los sandinistas en las elecciones de 1990.

François Houtart mantuvo una profunda amistad con Fidel Castro y con los presidentes progresistas llegados al poder en América Latina en los años 2000, en particular con Daniel Ortega (Nicaragua), Hugo Chávez (Venezuela) y Rafael Correa (Ecuador), este último había sido alojado en el Centro Tricontinental (CETRI) cuando estudiaba en la UCL. Si bien su visión estaba a veces sesgada por la amistad construida durante las antiguas luchas comunes[3], François Houtart llamó regularmente la atención de estos dirigentes e hizo un balance crítico de los regímenes de la izquierda latino americana, juzgando sus políticas “post-neoliberales, pero no post-capitalistas” (Houtart, 2015). Señaló las contradicciones entre los discursos inspirados por la ecología y las políticas que favorecían a las industrias de extracción en esos países. Se mostró también muy crítico frente a la represión de los movimientos indígenas y de investigadores, que él visitó en la prisión, al final del régimen de Rafael Correa en Ecuador.

 

IV. Un sociólogo precursor y global

Epistemologías del sur

Tanto en su obra como en su vida, François Houtart fue protagonista y precursor de una de las principales tendencias que transforman las ciencias sociales y que Boaventura Sousa Santos (2009) llamaría mucho más tarde la “epistemología del Sur”: ver y pensar el mundo, la opresión y la emancipación partiendo del Sur y de las perspectivas de los oprimidos.

Esta perspectiva epistemológica fue ampliamente difundida desde los inicios de los años 2000, al calor de los debates sobre las perspectivas post-coloniales y descoloniales. Medio siglo antes, François Houtart aplicaba ya esta perspectiva desde su primera investigación en América Latina, inspirado por los preceptos del padre Joseph Cardijn, fundador del Movimiento Obrero Cristiano: “ver, juzgar, actuar”. No dejó nunca de enriquecer su análisis con los puntos de vista de los actores y los investigadores del sur, ni de difundir sus puntos de vista al Norte y al Sur del planeta, primero a través del Centro Tricontinental que fundó en Louvain-la-Neuve en 1976 y luego, a partir de 1994, en la revista Alternatives Sud.

Salir del eurocentrismo, conduce a pensar la emancipación y los movimientos sociales de una forma diferente. François Houtart puso en práctica una sociología del surgimiento, en la que las experiencias locales son de hecho “islas en el océano del mercado mundial, a la vez que anuncian el desarrollo de una visión crítica del modelo contemporáneo desde una perspectiva claramente holística” (Houtart, 2011a : 49).

Ecología y bienes comunes de la humanidad

La influencia de las perspectivas de los actores del sur es particularmente dominante en la evolución del pensamiento de François Houtart durante los diez últimos años y sobre todo influyó en el lugar central que para él ocupaba la ecología y los bienes comunes de la humanidad para pensar las resistencias y las alternativas hacia una sociedad post-capitalista. Los caminos de la crítica y de la emancipación se redefinen en un mundo incierto (Houtart, 2009): “Las nuevas circunstancias exigen una renovación de las perspectivas y de los paradigmas de la vida cotidiana de la humanidad” (Houtart, 2011a: 35). Frente a la “mundialización actual que significa la utilización irracional de los recursos naturales” (Houtart, 2005a :168), François Houtart opone los “bienes comunes de la humanidad” y la ecología como núcleo del nuevo paradigma para pensar la emancipación en el siglo 21. Es en este contexto que la agricultura rural, los movimientos indígenas y la defensa de la soberanía en todos los sectores (alimentario, energético o político) toman sentido plenamente (Houtart, 2011a :49). Encontramos aquí la perspectiva holística que tiene la obligación de integrar las relaciones con los hombres, con la sociedad y con el planeta, en la que las dimensiones material y espiritual están estrechamente articuladas:

   El ser humano es uno: su espiritualidad presupone la materia, y su materialidad no tiene sentido sin el espíritu. Una visión culturalista de la espiritualidad que ignore la materialidad del ser humano, es decir, un cuerpo para el individuo y una realidad económica-política para la sociedad, es una desviación conceptual que conduce al reduccionismo (Houtart, 2011a :57).

Se percibe una fuerte influencia de los movimientos indígenas, campesinos y ecologistas del sur (Houtart, 2010), y también de la cosmovisión del Buen vivir, muy presente en Ecuador, que promueve el respeto de la naturaleza, la inserción del hombre en la comunidad y un concepto de lo que significa una vida buena, muy diferente a la percepción propuesta e impuesta por la modernidad capitalista y colonial (Houtart, 2011b).

La ecología de François Houtart no es un complemento del alma ni de la lucha de clases, ni de un capitalismo en crisis. Sino que se sitúa en el centro del nuevo paradigma para pensar la emancipación y la sociedad post-capitalista en el siglo 21. Esta ecología no puede acomodarse a un capitalismo verde, virulentamente denunciado. Houtart (2009) por cierto, fue uno de los primeros investigadores en constatar la desviaciones de los agro-combustibles, entonces anunciados como “combustibles verdes” que ofrecían una salida a los campesinos y remplazarían el petróleo; demostró que estos combustibles en el fondo favorecían a los grandes propietarios terratenientes, destruyendo la biodiversidad y amenazando a los pequeños campesinos.

Este nuevo paradigma reconoce el valor de los movimientos indígenas y campesinos así como las resistencias locales quienes, “cada una a su manera, contribuyen a la lucha general que es la de la búsqueda del Bien Común de la Humanidad” (Houtart, 2017 :3). Esta atención otorgada a los pequeños campesinos y a los desafíos de la alimentación no es nueva en lo absoluto. François Houtart le dedica un libro desde 1956. Pero el nuevo paradigma en el que pensamos la emancipación y la superación de la modernidad capitalista le da una importancia renovada y probablemente central en la transición hacia una sociedad ecologista (Pleyers, 2015).

 

V. Un intelectual global

Su nominación en 2008 como miembro de la comisión de la ONU para la reforma del sistema monetario y financiero internacional, presidida por Joseph Stiglitz, junto con el premio Singh “por la promoción de la tolerancia y de la no-violencia”, que le atribuyó la UNESCO en el 2009, son pruebas de la magnitud del reconocimiento internacional del que disfrutaba François Houtart. Los últimos años de su vida fueron sin embargo ensombrecidos, hacia finales del 2010, cuando admitió públicamente un comportamiento inmoral que había tenido 40 años antes, una acción de la que se arrepentiría amargamente. En aquel momento dimitió de sus responsabilidades en el CETRI y en el Consejo Internacional del FSM. Se mantuvo disponible para apoyar a los movimientos sociales en América Latina, en África y en Asia. Se había establecido en Quito después del 2010 y enseñaba en la Universidad Central de Ecuador y más tarde en el prestigioso Instituto Nacional de Administración de Ecuador, donde había sido nombrado profesor en el 2003, a los 88 años de edad.

Infatigable crítico de la mundialización neoliberal, François Houtart hizo un llamado en favor de una “mundialización de la justicia, del amor y de la vida[4]”. Políglota, fue un ciudadano del mundo y un intelectual global para quien era necesario aprehender la realidad a un nivel global y llevar las resistencias y las luchas a este nivel. Su análisis polifacético era también holístico, conectando las dimensiones económicas, sociales, políticas, culturales y espirituales de los seres humanos y de las sociedades. Este ecumenista pasaba por la experiencia cotidiana de la interculturalidad en el sentido en que la entiende Fornet-Betancourt (2011): un verdadero encuentro con el prójimo y una apertura a su cultura, su cosmovisión y sus diferencias. Es en este encuentro con el prójimo que François Houtart cimentaba su compromiso y su análisis. Quedará como un sociólogo y un teólogo de referencia, un protagonista de su tiempo que no se conformó con el análisis y que contribuyó al surgimiento de movimientos de emancipación a escala global, y al mismo tiempo como un hombre simple y magnánimo, siempre generoso con su tiempo, que valoraba el contacto con cada uno, cualquiera que fuera su rango.


[1] Su biografía (HOUTART F., TABLADA C., 2010), cuyo segundo tomo acababa de terminar, brinda una idea aproximada de una vida inusualmente intensa.

[2] Al respecto, ver el video de François Houtart durante su última intervención en el coloquio de la UCL https://www.youtube.com/watch?v=F7LAKTNTHcY

[3] Los progresistas nicaragüenses le reprocharon su apoyo a Daniel Ortega, antiguo líder de la revolución sandinista, quien volvió al poder como empresario neoliberal en el 2007.

[4] Título de su homilía pronunciada en Louvain-la-Neuve durante la fiesta patronal el 2 de febrero del 2003 (HOUTART F., 2005, pp.165-172).

http://www.temas.cult.cu/catalejo/fran-ois-houtart-una-sociolog-de-la-liberaci-n

Defender la tierra, el agua y los recursos, cada vez más peligroso


En 2016 fueron asesinados 200 líderes medioambientales, según informe de Global Witness.

Chico Mendes

Chico Mendes, activista ambiental brasileño asesinado en 1988, es el símbolo de la persecución a quienes tienen este liderazgo.

Foto:

AFP

Por: Tatiana Pardo Ibarra
22 de septiembre 2017 , 11:02 p.m.

Ocurrió el 18 de febrero del 2016 a las 2 de la tarde. Aníbal Coronado, líder comunal de Ciénaga de Oro, Córdoba, y excandidato al concejo de ese municipio, fue asesinado por dos hombres que desde una motocicleta le dispararon hasta matarlo. Había sido amenazado por denunciar el “robo” de humedales y la degradación de ecosistemas por terratenientes en esa zona.

En El Bagre, Antioquia, William Castillo Chima, fundador de la Asociación de Hermandades Agroecológicas y Mineras de Guamocó, fue asesinado por hombres no identificados. El hecho ocurrió luego de que el líder campesino y ambiental participara en una reunión en la cual se discutió el programa de desarrollo de la ciudad. Le arrebataron la vida el 7 de marzo del 2016.

A Maricela Tombé, directora de la Asociación Campesina Ambiental de Playa Rica (Ascap), la asesinaron el 28 de febrero del 2016 a las 9:30 p. m. Tenía 36 años y 2 hijos. Gran parte de su vida la dedicó al trabajo comunitario y a la defensa del territorio. Murió en El Tambo, Cauca.

Estas tres personas forman parte de los 200 defensores del medioambiente y el territorio que perdieron la vida en el 2016, en todo el mundo (cuatro cada semana). Se trata de la cifra más escalofriante registrada hasta el momento por la organización Global Witness, que cada año monitorea los actos de violencia contra líderes que protegen el medioambiente y el territorio. En el 2015 fueron 185 las víctimas fatales.

De los 24 países que fueron analizados, Brasil se mantiene como el de mayor mortalidad (con 49 asesinatos), seguido por Colombia (37), Filipinas (28), India (16), Honduras (14), Nicaragua (11), República Democrática del Congo (10), Bangladés (7) y Guatemala (6).

“Estos hallazgos cuentan una historia macabra. La lucha por proteger el planeta se intensifica rápidamente, y el costo puede ser cuantificado en vidas humanas. Muy a menudo, estas personas son brutalmente silenciadas por las élites políticas y empresariales, y mientras tanto los inversionistas que las financian no hacen nada”, expresó Ben Leather, encargado de campañas de Global Witness.

El 40 por ciento de las víctimas fueron indígenas y el 60 por ciento de las muertes se concentraron en América Latina, la región más peligrosa para ser un protector del territorio, de los bosques, animales y cuerpos de agua. Y la minería es la industria más sangrienta de todas: 33 asesinatos están vinculados al sector.

“Los indígenas no somos seres individuales. Le pedimos siempre permiso a la abuela, que es nuestra madre Tierra, y que desde hace mucho tiempo viene sufriendo”, dice Luis Acosta, coordinador nacional de la Guardia Indígena. “Sabemos que la guerra tiene una justificación económica, y por eso ya no tenemos la esperanza puesta en otros, sino en nosotros mismos, para seguir resistiendo y no desaparecer”, sigue el hombre.

Según el informe de Global Witness, los asesinatos representan el extremo de una serie de tácticas utilizadas para silenciar a los protectores de la naturaleza, que incluyen amenazas de muerte, arrestos, agresión sexual, secuestros, multas, ataques legales, desplazamientos forzados, estigmatización mediática, robos y lesiones personales. Los paramilitares, la policía y los terratenientes fueron los principales responsables de las muertes, según lo explica el documento.

Nuevos temores

“La primera mujer víctima fui yo. Me secuestraron, torturaron y violaron. Fue toda una estrategia para debilitar nuestro grupo de campesinas, que nos aferrábamos a la tierra”, cuenta Beatriz Salas recordando los años 1999 y 2000, cuando paramilitares del frente ‘William Rivas’ se asentaron en el municipio de Puebloviejo, Magdalena, y abusaron sexualmente de cerca de 40 mujeres, hombres, niñas y niños.

Muchos otros fueron desplazados, desaparecidos, asesinados y desmembrados. Hoy, 17 años después, le sigue temblando la voz cuando habla de aquel episodio que le cambió la vida.

Fue en 1996 cuando varias familias decidieron ocupar los predios Chimborazo, Ceibones, Nigrinis y Cantagallar, ubicados en el corregimiento de Tierra Nueva, con el fin de hacerse con territorios baldíos. Les quitaron la maleza y, junto con el maíz, el arroz y otros cultivos de pancoger, sembraron todas sus esperanzas allí. Cuando la tierra volvió a reverdecer, la tragedia les llegó con el peso de las armas.

En el 2016, en Colombia se registraron 37 asesinatos de defensores del medioambiente y el territorio; 22 fueron perpetrados por grupos paramilitares. “Y en lo que va del 2017 ya van más asesinatos que los registrados el año pasado para este mismo semestre”, le dijo a EL TIEMPO Billy Kyte, uno de los autores del informe.

La firma de la paz con las Farc ha generado una sensación de zozobra en muchas poblaciones. Los ambientalistas han advertido que la deforestación seguirá aumentando paulatinamente –el año pasado, el país perdió 178.597 hectáreas de bosque, un aumento del 44 por ciento frente al 2015– y con ella, la ampliación de la frontera agrícola, la construcción de nuevas carreteras y la entrada de nuevos grupos armados.

“Lo más seguro es que se siga registrando un aumento significativo de los asesinatos durante los próximos años, más cuando el Gobierno insiste en atraer inversión extranjera”, advierte.

Proyectos con riesgo

El documento llama la atención sobre el rol que tienen las empresas y las bancas de inversión “que financian proyectos que ponen en riesgo la vida de las personas”, más cuando los derechos de participación, consentimiento y consulta previa suelen ser violados con frecuencia.

Incluso, cuando se convocan reuniones de socialización –menciona el informe–, las empresas suelen negar información revelante, omitir aquellos temas cruciales o simplemente ya se han tomado las decisiones importantes a puerta cerrada y solo llegan a exponerlas, en ocasiones, en un idioma que ni siquiera la comunidad entiende.

“Los proyectos nunca deben comenzar o evolucionar sin el consentimiento libre, previo e informado de las comunidades afectadas. Deberían ser capaces de participar en procesos críticos como evaluaciones de impacto sobre los derechos humanos, ambientales y sociales para proyectos como minas, represas o carreteras. Cuando los gobiernos no garantizan estos derechos, las empresas y los inversionistas tienen el deber de defenderlos antes de continuar con sus proyectos”, enfatiza Global Witness.

Un caso significativo ocurrió en septiembre del 2016 cuando la Corporación Financiera Internacional, brazo del Banco Mundial, decidió retirar su inversión a la empresa Eco Oro Minerals, que tenía su sueño dorado en la explotación de 12,6 millones de onzas de oro en el páramo de Santurbán. Luego de varias quejas de lugareños y ambientalistas y de una exhaustiva revisión de las consecuencias que traería la actividad, la institución financiera consideró que el proyecto iba en contra de sus políticas internas.

Carlos Lozano Acosta, abogado ambientalista de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente, quien le recordó al Banco Mundial que sus inversiones podrían poner en riesgo a una comunidad de cerca de 2 millones personas, considera que estas formas de violencia en contra de líderes son producto de un deterioro del Estado de derecho.

“Las empresas llegan hasta donde el Estado las deja. Así de simple. La misma empresa puede comportarse distinto en cada país, y esto depende de las instancias de rendición de cuentas que se les exija. Con frecuencia, estas tensiones se incrementan cuando lo que está en juego es la defensa del agua y de las áreas protegidas”, agrega Lozano.

El documento de Global Witness también advierte sobre una “creciente criminalización de los activistas”, quienes deben enfrentar cargos penales sin fundamento. En los últimos dos años, el Business and Human Rights Resource Centre documentó 134 casos de este tipo.

Dora Lucy Arias, del colectivo de abogados José Alvear Restrepo, sostiene: “No estamos cerrados a la inversión extranjera ni al desarrollo. Lo que no queremos es que nuestra cultura desaparezca, que los proyectos sean coherentes con nuestra cosmovisión, que se respete nuestra autonomía”.

TATIANA PARDO IBARRA
Redactora de VIDA

Los defensores del medioambiente luchan por ti

Los asesinatos contra los defensores del medioambiente se han recrudecido en los últimos dos años. Estos ataques tienen una honda resonancia para cada uno de los habitantes del mundo: si no garantizamos un medioambiente sano, ninguno de nosotros podrá gozar plenamente de los derechos humanos.

El año pasado fue el más sangriento para los activistas del medioambiente: 200 defensores ambientales fueron asesinados en 24 países, y América Latina fue el escenario de 60 por ciento de estos homicidios, según los registros de la organización Global Witness, dedicada a esta materia.

No podemos permitir que quienes luchan por nuestro bienestar sigan cayendo en un campo de batalla que trágicamente se va expandiendo a más países de América Latina y el Caribe, una región reconocida internacionalmente por tener la mayor proporción de áreas naturales protegidas.

Si no apoyamos la conservación del medioambiente y la protección de los defensores, será imposible que todos disfrutemos plenamente de los derechos humanos y gocemos en 2030 del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El ecologista brasileño Chico Mendes (1944-1988), asesinado a causa de su lucha, lo expresó así hace más de 20 años: “Al principio pensé que estaba luchando por los árboles de caucho, después pensé que estaba luchando para salvar el bosque amazónico. Ahora percibo que estoy luchando por la humanidad”.

La mayoría de los conflictos que ponen en peligro la vida de los defensores tienen su origen en el extractivismo, las grandes obras de infraestructura y la ampliación de la frontera agrícola. En ese ámbito hay mucho que podemos hacer.

Los pueblos tienen derecho a ser escuchados y a que sus comunidades se desarrollen de manera sostenible, con total respeto por los derechos humanos. Los mecanismos de consulta previa y participación pública con los que cuentan muchos países de la región deben aplicarse en profundidad. Se necesitan leyes, políticas y acciones en el terreno que garanticen el ejercicio de esos derechos.

Pero, podemos ir más allá y convertirnos en pioneros en el camino hacia una mayor y mejor democracia ambiental: actualmente, los países de América Latina y el Caribe avanzan en las negociaciones para crear un instrumento regional vinculante sobre el acceso a la información, la participación pública y el acceso a la justicia en asuntos ambientales, a partir del Principio 10 de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo. Debemos apoyar este proceso.

En las ciudades, donde vive el 80 por ciento de la población de nuestra región, se derrochan los recursos naturales como si fueran infinitos. Desde la perspectiva urbana, podrían parecer lejanas las batallas de quienes son despojados de sus recursos naturales y de sus hogares ancestrales. Pero no lo son. Debemos escuchar a los defensores del medioambiente atentamente. Su lucha vital también es nuestra.

LEO HEILMAN
Director Regional de ONU Medio Ambiente

http://m.eltiempo.com/vida/medio-ambiente/defender-el-medio-ambiente-es-cada-vez-mas-peligroso-133712

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