COLOMBIA: LEONARDO BOFF EN MEDELLIN


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Si la pobreza tiene rostro de mujer, la teología no puede no tenerlo. JUDITH SCHÖNSTEINER


Duele. Y aunque muchas veces -tanto mujeres como hombres- quisiéramos pretender que esa realidad no existe, ser mujer significa, tarde o temprano, verse enfrentada a la violencia. Violencia verbal, psicológica, económica, sexual, física. Muchas veces la pobreza tensa aún más la situación: ¡cuánto más difícil es para las mujeres pobres encontrar caminos, oportunidades y apoyo para hacer frente a la violencia! En realidad, ¡la pobreza femenina es, en sí misma, una de estas violencias! El Papa puso el dedo en la llaga cuando en Colombia, ante los obispos de ese país y del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), denunció el clericalismo, diciendo: “las mujeres no pueden ser siervas de nuestro clericalismo” (Colombia, 2017). Permítanme ser aún más clara: siendo el clero masculino, el clericalismo es la forma eclesial del machismo. No concibo opción preferente por los pobres si no significa también una opción preferente por la mujer. Incluso, y particularmente, en la teología y dentro de la Iglesia.

Los datos hablan por sí solos. En Chile, según la CASEN 2015, el porcentaje de mujeres jefas de hogar casi se duplicó entre 1990 (20,2%) y 2015 (39,5%). En el primer decil, este porcentaje llega hasta el 52,8%, mientras en el décimo decil (la población más rica) representa un no despreciable 30%. Por otra parte, más del 77% de las mujeres jefas de hogar conforman hogares monoparentales, según la misma encuesta. Con respecto al índice de pobreza por ingresos, éste es de 12,9% para mujeres jefas de hogar, mientras que para los hombres llega solo a un 8,8%.

Si bien ha bajado considerablemente desde 2006, la brecha de ingresos entre hombres y mujeres era aún de 24,6 puntos en 2015. Además, se evidencia una diferencia considerable en el trabajo no remunerado de cuidado (hijas e hijos, padres, parientes con discapacidad): Según un informe mundial del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), las mujeres trabajan 2,5 veces más que los hombres en tareas no remuneradas en el hogar (cuidado)[1]. Tanto hombres como mujeres padecen un peakde pobreza cuando alcanzan la edad de jubilar, pero éste es considerablemente más alto en las mujeres que en los hombres (32,4% vs 28,3%)[2]. Finalmente, según la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, 65 mujeres fueron víctimas de femicidio en Chile durante el 2016[3], ¡en un país de solo 17 millones de habitantes! Una de cada tres mujeres (68%) ha sufrido acoso[4]. De hecho, el 88,9% de las mujeres en Chile afirma que es verdad que “la mayoría de las mujeres es acosada sexualmente alguna vez en su vida”[5].

La exhortación apostólica Amoris Laetitia del Papa Francisco, publicada en 2015, reconoce estas realidades que son semejantes en todo el mundo (AL 242). Menciona también las distintas categorías de pobreza y violencia que sufrimos las mujeres (AL 54), y la dificultad que la pobreza significa especialmente para las mujeres jefas de hogar. ¡Peor aun cuando se encuentran encarceladas! Como escuchamos, conmovid@s, a Jeannette Zurita, durante la visita del Papa al Centro Penitenciario Femenino de Santiago.

Las mujeres somos las que damos vida a las parroquias y a muchas obras sociales. En labores voluntarias, completamente gratis, o con trabajo muchas veces mal pagado. Pero, ¿recibimos la atención, como mujeres, que debiéramos recibir? ¿Cuestionamos nuestra propia mirada hacia cómo se hacen las cosas, tratando de reflejar que la “pobreza tiene rostro de mujer”?[6] Me preocupa especialmente, pensando que los discursos crean y mantienen las realidades: ¿cómo las mujeres podemos participar en el discurso y diálogo teológico si estamos muchas veces en condiciones que limitan nuestro empoderamiento, nuestra dignidad, nuestra igualdad con los varones?

Mi deseo es que el anuncio del Evangelio y la teología tomen en cuenta (¡y en serio!) los signos de los tiempos en relación a la realidad de nosotras, las mujeres. Si la pobreza tiene rostro de mujer, una teología de los signos de los tiempos no puede no tenerlo. La verdad sobre la pobreza material y eclesial, que también tienen rostro de mujer, nos hará libres, a mujeres y hombres.

¿Cómo participar en la teología en una Iglesia donde hay discriminación estructural contra las mujeres? Es una Iglesia donde las monjas, según una denuncia de L’Osservatore Romano, muchas veces trabajan en situaciones de “servidumbre”, sufren abuso de poder, y no se les permite desarrollar sus dones (especialmente, intelectuales) a causa de una comprensión misógina de “humildad” que solo se aplica a las mujeres y no a los hombres[7]. Es una Iglesia donde el Vaticano acaba de vetar a tres conferencistas mujeres, invitadas al encuentro Voces de Fe, convocado para el 8 de marzo de 2018, por sus posturas sobre la homosexualidad: la ex presidenta de Irlanda, una activista lesbiana de Uganda, y una teóloga polaca. Los organizadores no vieron otra opción que realizar la conferencia fuera del Vaticano para mantener las tres conferencistas[8].

Una teología y el anuncio del Evangelio ante la “pobreza con rostro de mujer” no es posible sin una real y verdadera participación de la mujer en la teología misma y en la toma de decisiones en la Iglesia. Así se lograría que no sea una teología sobre nosotras, sino una teología hecha por nosotras y con nosotras, y concebida especialmente, paralas que más sufren de violencia y pobreza.

Ivone Gebara, teóloga feminista brasilera, indica que incluso la Teología de la Liberación ha tenido sus sesgos y cegueras machistas. No ha visto el sesgo de la educación diferenciada para varones y niñas, no está consciente de su error al asumir que para la liberación femenina sería necesario lo mismo que para la liberación “del hombre”. La Teología de la Liberación no ve, concluye, la necesidad de la liberación femenina en la Iglesia[9]. Este sesgo se puede percibir también en Amoris Laetitia, aunque el Papa, en un paso sorprendente para muchos, reconoce explícitamente las contribuciones del feminismo “cuando no pretende la uniformidad” (AL 173). No está completamente claro lo que ha querido señalar con esta condicionalidad, pero es la primera vez que un Papa reconoce algún valor positivo al feminismo.

Es necesario promover una relectura de la Teología de la Liberación desde la perspectiva femenina, que se ha ido desarrollando desde los años 90 en América Latina, Estados Unidos y Alemania: una relectura que no se quede en los rincones de los congresos de mujeres teólogas, sino que permee las prédicas dominicales, las facultades de Teología y las listas de lectura de sus ramos principales. Una relectura, además, que no se quede en una sola versión de cómo ver a la mujer, sino que admita y busque la pluralidad de visiones que tenemos las mujeres, así como la diversidad de posturas que tienen las teólogas. Ciertamente, ha habido un debate teológico en varias de estas facultades, sin embargo, no han sido debates que hayan tenido mayor eco en la jerarquía, ni replicados entre el pueblo de Dios.

Creo que nadie podrá dudar seriamente de la capacidad femenina de participar en la reflexión teológica en distintos ámbitos, conociendo su desempeño en las otras ciencias. Además, tenemos una segunda fuente que justifica nuestra participación: nuestra igual dignidad, nuestras experiencias de fe, nuestro conocimiento. Finalmente, y como sugiere Martha Zechmeister cj: “José Batista Metz (tal como Ignacio Ellacuría) habla mucho sobre la autoridad de los que sufren, que Dios nos habla en las situaciones de sufrimiento y, a partir de ahí, debemos determinar nuestra praxis”[10]. Ciertamente, ¡ésta es una propuesta polémica para muchas mujeres! ¡Que no sea solamente desde su calidad de víctimas que hable la mujer! Sin embargo, que también hable desde allí, que pueda gritar sus sufrimientos invisibilizados, su sufrimiento en y por la Iglesia, pero que no sea tampoco lo único que se le permita decir. Las mujeres también gozamos, queremos hablar de nuestra dignidad, de nuestra fuerza en la superación de la pobreza y otras tantas dificultades… en fin, de nuestra experiencia de Dios.

Mi deseo es que el anuncio del Evangelio y la teología tomen en cuenta (¡y en serio!) los signos de los tiempos en relación a la realidad de nosotras, las mujeres. Si la pobreza tiene rostro de mujer, una teología de los signos de los tiempos no puede no tenerlo. La verdad sobre la pobreza material y eclesial, que también tienen rostro de mujer, nos hará libres, a mujeres y hombres.

[1] Ver http://www.undp.org/content/undp/es/home/blog/2015/5/20/The-hidden-aspects-of-women-s-poverty.html.

[2] Todas las cifras y los porcentajes de http://observatorio.ministeriodesarrollosocial.gob.cl/casen-multidimensional/casen/docs/CASEN_2015_Resultados_equidad_genero.pdf.

[3] Véase por la diferencia de esta cifra con las cifras oficiales de SERNAMEG, ADN Radio, http://www.adnradio.cl/noticias/nacional/organizaciones-de-mujeres-contradicen-cifras-oficiales-de-femicidios-en-chile/20180108/nota/3683162.aspx, 8 de enero de 2018.

[4] Véase Instituto Nacional de la Juventud (Injuv) y el Observatorio contra el Acoso Callejero (OCAC Chile), “Jóvenes y acoso sexual callejero: opiniones y experiencias sobre violencia de género en el espacio público”, 2015.

[5] Encuesta Corporación Humanas, 2017, disponible en http://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2017/12/ENCUESTA-HUMANAS-2017-VERSIÓN-FINALNOV.pdf.

[6] Para las muchísimas referencias a esta expresión, véase en presentación, CEPAL, XIII Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, Montevideo, 26 de octubre de 2016.

[7] Revista Donne, Chiesa, Mundo, Marzo 2018, resumido en BBC, Monjas pizza, http://www.bbc.com/mundo/noticias-43254029.

[8] Véase http://www.affaritaliani.it/cronache/vaticano-no-ex-presidente-irlanda-mcalleese-per-la-giornata-della-donna-522566.html, también https://www.aciprensa.com/noticias/vaticano-cardenal-veta-a-2-activistas-lgbt-para-evento-por-el-dia-de-la-mujer-19879.

[9] Entrevista con Ivone Gebara, por Hugo José Suárez: “Ivone Gebara, teóloga y feminista”, disponible en http://www.mujeresenred.net/spip.php?article2062.

[10] Entrevista con Martha Zechmeister, religiosa y teóloga, evaluando el papel de la mujer en la Iglesia en el pontificado de Francisco. Por Cristina Fontenele, 17 de febrero de 2016, www.evangelizadorasdelosapostoles.wordpress.com.

JUDITH SCHÖNSTEINER

HACE UN AÑO

Judith Schönsteiner

Alemana, vive en Chile y es miembro de la CVX adultos. Cientista Político por la universidad Johannes Gutenberg, de Mainz, Alemania, y Doctora en Derecho por la universidad de Essex, Reino Unido. Académica, especialista en derecho internacional y derechos humanos.

https://territorioabierto.jesuitas.cl

Del 25 de junio al 19 de julio de 2019El CEBITEPAL ofrece un Diploma en Teología Latinoamericana


Miembros del CEBITEPAL, centro de formación del CELAM
Miembros del CEBITEPAL, centro de formación del CELAM
El programa del centro de formación del CELAM busca identificar, analizar y promover el conocimiento y la investigación de los acentos, los autores y las propuestas de la teología del continente
Está destinado a obispos, presbíteros, diáconos permanentes, religiosos(as) y laicos(as), de América Latina y El Caribe que estén comprometidos con la reflexión teológica

01.06.2019

El Centro Bíblico Teológico Pastoral para América Latina, CEBITEPAL es el centro de formación del CELAM que realiza su misión desde un espíritu de comunión y participación, mediante la docencia, la investigación y diversos servicios, con los rasgos propios de la teología y la metodología latinoamericana.

El CEBITEPAL busca realizar y promover, corresponsablemente y subsidiariamente, la formación integral de los agentes de evangelización, mediante la docencia, la investigación y diversos servicios para iluminar y fortalecer, desde la Palabra de Dios, la vivencia del discipulado misionero en y desde las iglesias particulares y en plena comunión con los obispos de América Latina y El Caribe.

Los diversos y cualificados programas de formación que incluyen modalidad presencial, regional y virtual están dirigidos a los agentes de pastoral (obispos, presbíteros, diáconos, diáconos permanentes consagrados/as y laicos/as) que, en comunión con la Iglesia, se empeñan en ofrecer la vida plena para nuestros pueblos desde el Evangelio.

La característica esencial del CEBITEPAL es la reflexión desde y para la teología y pastoral latinoamericana. En este contexto se ofrece el Diplomado en Teología Latinoamericana que tiene por objetivo ofrecer un programa de estudios avanzados con el fin de identificar, analizar y promover el conocimiento y la investigación de los acentos, los autores y las propuestas de la teología latinoamericana.

Los docentes que acompañan esta experiencia de formación son doctores en teología con una gran trayectoria educativa y un profundo compromiso con la reflexión y el desarrollo del pensamiento teológico desde el contexto de América Latina y El Caribe.

CEBITEPAL, formación de calidad con un alto nivel docente al servicio de una Iglesia en salida y con una espiritualidad discipular misionera.

Destinatarios:

Obispos, presbíteros, diáconos permanentes, religiosos(as) y laicos(as), de América Latina y El Caribe que estén comprometidos con la reflexión teológica en la perspectiva latinoamericana.

Diplomado en Teología Latinoamericana

Curso 1: Seminario: Métodos teológico con énfasis latinoamericano (25-28 jun.). Dra. Olga Vélez (Colombia)

Curso 2: Seminario: Historia de la Iglesia y énfasis teológicos de América Latina (02-05 jul.). Mons. Fernando Gil (Uruguay)

Curso 3: Seminario Estudio histórico – teológico del Vaticano II y su relación con el magisterio latinoamericano (08-12 jul.). P. Luis Liberti (Argentina)

Curso 4: Seminario: Autores y núcleos teológicos latinoamericanos (15-19 jul.). Dr. Rafael Luciani (Venezuela)

Mayor información

Email: cebitepalencontacto@celam.org;secacademica@celam.org

Inscripciones: cebitepal.q10academico.com/preinscripcion

Tel: (57 1) 5879710 ext. 306, 331, 7441154 / Bogotá, Colombia

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Rafael Luciani@rafluciani

El @CelamWeb CELAM abre inscripciones para el Diplomado en Teología Latinoamericana @ReligionDigit @Reflex_Lib @silviojbaez @vaticannews_es @ausjal @conexionRCL @cpal_social @fpablovi @_ihu @IBERO_mx @uahurtado @facteologiapuj @ate_teologas @CelamWeb @centrogumilla @CEVmedios1619:16 – 29 may. 2019

http://www.religiondigital.org/educacion/CEBITEPAL-ofrece-Diplomado-Teologia-Latinoamericana_0_2126787306.html

DIPLOMADO ON-LINE EN TEOLOGÍA FEMINISTA


Teólogas feministas de MéxicoAyer a las 12:47 · 

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¡Ya pueden inscribirse a los dos nuevos cursos de nuestro Diplomado en Teología Feminista, próximos a iniciar el 27 de m…Ver más

ESPAÑA. MAYO 21/19 Conferencia Juan José Tamayo


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ACTUALIDAD DE LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN: Luis Carlos Bernal.


Comencemos por hacer una pregunta que se oye con frecuencia: ¿Qué queda hoy de la teología de la liberación? No se trató de una veleidad, ¿de una moda más que ya se desvaneció?

No lo creemos. Por el contrario, queremos afirmar que queda todo, es decir, que la teología por su naturaleza debe ser liberadora. Algo diferente es que todavía requiera un mayor desarrollo, que haya que evitar escollos en los cuales se ha caído, que el Magisterio eclesiástico debe acoger y desarrollar su intuición fundamental: la liberación personal y social de los pueblos, que la Iglesia, comunidad de hermanos, debe ser pobre y misericordiosa o que no representa la Iglesia de Jesús.

Es cierto que queda mucho trabajo por hacer pero siempre de la mano de esa gran intuición nacida del Evangelio: que los pobres son los preferidos de Dios.

Es bueno recordar que si muchos piensan que la teología de la liberación ya murió, es porque ha tenido que pasar todo tipo de pruebas. Ha debido sufrir un desconocimiento generalizado, presentaciones inadecuadas, la tergiversación de no pocos, el castigo y la descalificación de las autoridades eclesiásticas: Pablo VI… Juan Pablo II… Benedicto XVI…La Congregación para la doctrina de la fe, en fin, la involución de la Iglesia en el nombramiento de la Jerarquía, en la formación de los seminarios; la desautorización, censura y aun condena de brillantes intelectuales a la vez que abnegados pastores comprometidos en las luchas populares. Todo ello ha llevado a la institucionalidad eclesiástica a cerrar filas en una visión extremadamente conservadora que todavía hoy estamos padeciendo. Consecuencia de todo ello, esa larga hibernación que ha tenido que sufrir la teología de la liberación.

Después de estas breves pinceladas, queremos detenernos en dos puntos que explican y fundamentan el valor perene de la teología de la liberación.

En el primero queremos llamar la atención sobre algunos elementos que explican la validez de la teología de la liberación. En el segundo navegaremos mar adentro hasta encontrar el ancla inamovible que fundamenta la teología de la liberación: Jesucristo, el Mesías, el liberador.

1 – VALIDEZ DE LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN.

Algunas reflexiones generales nos permiten comprender la validez de la teología de la liberación.

  1. Conocimiento y epistemología.

Mientras los teólogos europeos y en general la teología tradicional explican y desarrollan conceptos teológicos de sentido, es decir, se preocupan por un interés eminentemente doctrinal sin que analicen su operatividad social, ni su significación transformadora de la realidad, la teología de la liberación, a partir de una actividad pastoral comprometida en el seguimiento de Jesús, dirige su interés y sus esfuerzos a la transformación de la realidad.

Para Ignacio Ellacuría, por ejemplo, la estructura formal de la inteligencia no es solamente de comprensión del ser o captación de sentido, sino la de aprehender la realidad y la de enfrentarse con ella. Este enfrentarse con la realidad, según dice Ellacuría, tiene una triple dimensión: el hacerse cargo de la realidad, el cargar con la realidad y el encargarse de la realidad. Aunque pueda parecer un simple juego de palabras, la verdad es que en la formulación de Ellacuría hay más meollo del que parece. Creo yo que el primer paso: el hacerse cargo de la realidad, puede recubrir lo que tradicionalmente ha sido el concepto de conocimiento, a saber, una operación intelectual de interpretación o captación de sentido a nivel conceptual. Los dos pasos ulteriores: el cargar con la realidad que vendría a indicar el fundamental carácter ético de la inteligencia y el encargarse de la realidad, que indicaría el carácter práxico y comprometido de la misma, son aspectos que hasta ahora, es decir, hasta la revolución epistemológica propiciada por el marxismo, no habían sido tenidos en cuenta.

He aquí, pues, un punto en donde la teología de la liberación, precisamente por partir de estos presupuestos últimos, va mucho más lejos que la teología clásica, fundamentada sobre el concepto escolástico de conocimiento, que no es otro que la “adaecuatio rei et intellectus” (adecuación de la mente al objeto).  No solamente va más lejos sino que su “concreticidad” práctica del materialismo histórico permite develar lo que La  teología tradicional hasta ahora ha pasado por alto, a saber, su compromiso con un estado de cosas que sólo ha tenido que conocer, ha tenido que leer, interpretar pero no propiamente transformar. El que esto último se hiciera sería algo de supererogación, tarea que estaría más allá del clásico conocimiento        teológico.

  1. Utilización de las ciencias sociales.

En un ambiente de cristiandad como el de la Edad Media, donde lo temporal, aún el poder político estaba orientado y aun subordinado al poder religioso, donde la teología, precisamente por ser “scientia Dei” (la ciencia sobre Dios) era considerada como la reina de las ciencias, era lógico que la teología, en asocio de la filosofía “ancilla theologiae” (servidora de la teología) creyera bastarse a sí misma. Es así como a partir de este “status” de la teología, ésta era considerada como una ciencia de realidades y proposiciones dadas, extrínsecas a la historia misma del hombre. Lo que hasta ayer, la Edad Media, podía parecer válido, hoy es inaceptable.

De ahora en adelante, según el propósito de la teología de la liberación, no se tratará principalmente de interpretar el mundo, de darle sentido y coherencia al lenguaje sobre Dios, cuanto de transformar el mundo, de posibilitar la implantación histórica del Reino de los cielos. En otras palabras, al ocuparse la teología de la liberación también de la realidad concreta y material y no de sus conceptos hay que referirse forzosamente a las ciencias sociales ya que éstas son las mediaciones imprescindibles para poder llegar a ella.

Las ciencias, pues, se constituyen en la posibilidad real de una elaboración teológica, al mismo tiempo que el test de su validez.

En último término, si además de la utilización de las ciencias sociales para analizar, comprender, proponer, ejecutar actividades a fin de cambiar la realidad, y esto se posibilita mediante las ciencias sociales, contamos con la sensibilidad propia y esperanzadora que pone a nuestra disposición el Evangelio en orden a leer en profundidad los “signos de los tiempos”, nos encontramos especialmente dispuestos para trabajar eficazmente por el Reino de los cielos.

  1. Metodología de la teología de la liberación.

La metodología es quizá la característica  más específica y que mejor diferencia la teología de la liberación de la teología tradicional. Mientras en la teología tradicional se ha seguido el método escolástico, eminentemente racional: formulación de una tesis, exposición de adversarios, pruebas bíblicas, razones teológicas y finalmente, anotaciones o consecuencias (“scholion”); la teología de la liberación estará orientada a transformar una realidad de opresión y de muerte, siempre a la luz del Evangelio, pues se trata de una praxis iluminada por la fe.

El método de trabajo de la teología de la liberación ha sido descrito de diferentes maneras pero siempre teniendo en cuenta  lo que podríamos llamar  tres momentos de ejecución: ver – juzgar – actuar. Otros como por ejemplo L. Boff, haciendo referencia a la Gaudium et Spes y en general a los documentos de Medellín 1968, prefieren formular dicha metodología como: análisis de la realidad – reflexión teológica – pistas de acción pastoral.

Por mi parte, teniendo presente la validez de estas dos formulaciones, yo describiría la metodología como un proceso teológico en el que la reflexión y la praxis están estrechamente implicadas: la reflexión nacerá a partir de la práctica y a su vez ésta estará orientada y alimentada por una acuiciosa reflexión evangélica. Así las cosas, la teología dejara de ser una ciencia específicamente conceptual y teórica para convertirse en algo mucho más amplio y totalizante: será el caminar práctico-teórico emprendido para responder a la acción del Señor y madurar en la fe.

Es así como la teología es consciente de que lo primero es comenzar a caminar, a hacer camino, a “teologar” en el sentido evangélico de “hacer la verdad” para luego reflexionar sobre el camino que se ha recorrido. En otras palabras, primero se da un “teologar” es decir, un ejercicio completo en sus dos tiempos complementarios y dialécticos, a saber, práctica-teoría y teoría-práctica para luego volver sobre dicho “teologar” y así poder sistematizar la metodología con miras a prestar alguna ayuda a otros que transiten un camino semejante. La reflexión teológica, es decir la teología de la liberación termina siendo un momento segundo complementario a la praxis

1.4 – Relación teología – política

En el ejercicio mismo de su reflexión, la teología tradicional se ha creído colocada fuera de la división de clases y extraña a toda lucha entre ellas. Siempre ha proclamado que la Iglesia y su acción pastoral están por encima de tales divisiones; más aún, no ha cesado de repetir que ella es ajena a toda ideología: que sólo el Evangelio es su norma de vida. En su práctica histórica las cosas no siempre han sido así.

También se suele aducir para defender la apoliticidad de la teología el carácter específico del Evangelio: tanto éste como la vida misma de Jesús, – se afirma – tienen un sentido estrictamente religioso.

Quienes argumentan en esta forma son simplemente ciegos o no quieren ver la dimensión política que impregna y determina la vida de Jesús. Si hay algo claro en el Evangelio es esa oposición permanente, dolosa, refinada, a muerte que está presente desde la persecución del Rey Herodes hasta la muerte en cruz decretada por el Gobernador romano Poncio Pilatos. Y a lo largo de toda su vida Jesús está del lado de los pobres y de los que no alcanzan Justicia.

El teólogo de la liberación que no puede ser otro que alguien que se encuentra comprometido en medio de la lucha social que se libra, ya ha hecho una opción clara y definitiva: poner sus capacidades intelectuales y entregar sus esfuerzos a favor del pueblo. Su opción es por el pobre y el oprimido y en esta lucha que es real  en nuestras sociedades, no puede haber claudicaciones.

Ante esta situación, el teólogo de la liberación ha comprendido que su compromiso evangélico, para que sea evangélico, tiene una nueva dimensión: tiene que ser político. Si la raíz de  la miseria del pueblo está en un sistema político, el capitalismo, al menos este tipo de capitalismo, sólo mediante una opción política diferente podrá hacer efectiva su decisión de trabajar por la liberación del pobre. El habrá comprendido que, en América Latina, la fe tiene una dimensión política.

2 – FUNDAMENTO  DE LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN.

El hecho Jesucristo, Hijo de Dios, es un misterio que sólo por la fe lo podemos conocer y aceptar.   Este misterio, sin embargo, desde el punto de vista espacio- temporal y humano cuenta con elementos y precisiones históricas  que son imposibles de negar. Ya se intentó negarlas cuando en el siglo primero de la era cristiana surgió el Docetismo, herejía que pretendía desconocer que Jesucristo hubiera sido verdadero hombre. Hoy en  día es universalmente aceptada la existencia histórica de Jesús de Nazareth. Más aún, a través de los primeros escritos del cristianismo: Evangelios, Hechos de los Apóstoles, Cartas Apostólicas, etc. Podemos conocer con detalles concretos, aun teniendo en cuenta los diferentes géneros literarios de dichos escritos, los valores expresados, las motivaciones profundas, las intenciones últimas del paso de Jesús por este mundo. Es decir, en último término, se trata de un hecho histórico,  universalmente confesado, que ha partido la historia de la humanidad en dos: antes y después de Cristo.

Si para los cristianos Jesucristo es el camino, la verdad y la vida, si El es el  maestro, si sólo El conoce al Padre (Dios) y ratifica sus enseñanzas con su propia vida y muerte, bien podemos aceptar su seguimiento como un hecho razonable y digno de atención.

Ahora bien, aunque todos los hechos y situaciones de la vida de Jesús de Nazareth son salvíficos hay una expresión que traduce y sintetiza la esencia de su mensaje-realidad: QUE EL REINO DE DIOS YA ESTA PRESENTE.

Abramos el Evangelio de Lucas y reflexiones brevemente sobre los diferentes episodios que nos describe el evangelista antes de entregarnos esta BUENA NOTICIA que es el objetivo último de su mensaje y el motor generador de la familia humana.

La primera alusión que hace Lucas sobre el Jesús adolescente, en el capítulo segundo versículo 41ss., es una escena en la cual Jesús está rodeado por los Maestros de la Ley. Ante las palabras de su madre que lo había estado buscando afanosamente “Hijo, ¿por qué te has portado así? Tu padre y yo te buscábamos muy preocupados…” su  respuesta va al corazón de su misión: afirma que está ocupado trabajando en las cosas de su Padre.

En un segundo episodio, cap. 3, el autor sagrado nos presenta a Juan Bautista preparando la llegada del Mesías, larga y ansiosamente esperado: “Juan empezó a predicar su bautismo… diciéndoles que cambiaran su manera de vivir para que se les perdonaran sus pecados”. La muchedumbre lo acosa con preguntas: “la gente le preguntaba: Qué debemos hacer… también  los cobradores de impuestos… también algunos soldados…” y, en resumen, aunque con otras palabras y más ampliamente, él les contestó: vivan honestamente y compartan lo que tienen.

Ante la pregunta que se hacía la  gente si Juan  no sería el Cristo largamente esperado? El Bautista se empequeñece para dar paso a alguien más poderoso… “del cual no soy digno de soltar los cordones de sus zapatos”. Mientras Juan bautiza con agua El, Jesús, bautizará con fuego y el Espíritu Santo!

A Pesar de la grandeza del profeta, de su acogida por la muchedumbre, es él mismo quien confiesa la inmensa superioridad de Jesús, el Mesías esperado.

Inmediatamente después, cap.  3 vers. 21 ss., Lucas nos presenta un tercer episodio, el bautismo de Jesús. En este caso el propósito de Lucas no es otro que mostrarnos a Jesús como el Hijo de Dios, como el elegido y el amado del Padre. Ahora cuando va a dar comienzo a su obra de trabajo por el Reino, Lucas lo exalta como el hijo escogido, el amado, que tiene toda la autoridad de su Padre, Dios.

Lo presenta orando, en profunda unión con su Padre, mientras el Espíritu Santo desciende sobre El :”mientras estaba orando, se abrieron los cielos; el Espíritu Santo bajo sobre él y se manifestó exteriormente con una aparición como de paloma. Y del cielo llegó una voz: Tu eres mi hijo, el amado; tu eres mi elegido”. El Padre mismo, Dios, da testimonio incondicional sobre  su propio Hijo, Jesús.

Pero llega también un cuarto episodio, que podríamos calificar como la respuesta de Jesús a esa unción recibida de parte de su Padre. Jesús se retira al desierto para mediante la oración y el ayuno, profundizar la identificación con su Padre.

Las tentaciones que aparecen en el Evangelio, Lucas 4, no expresan otra cosa que el rechazo de todo aquello que pueda separarnos de Dios. Jesús se retira al desierto, se entrega a la oración y a la penitencia como preparación inmediata a la promulgación de la misión que su Padre le ha encomendado.           

                                                        Cual es esa Misión?

“Vino (Jesús) a Nazareth donde se había criado  y, según su costumbre,

Entró en la sinagoga el día sábado, y se levantó para hacer la lectura.

Le entregaron el libro del Profeta Isaías, y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito:

El Espíritu del Señor sobre mí,

porque me ha ungido.

Me ha enviado a anunciar a los pobres

La Buena Nueva

A proclamar la liberación a los cautivos

 Y la vista a los ciegos,

 para dar la libertad a los oprimidos

y proclamar un año de gracia del Señor.

Enrollando el volumen lo devolvió al ministro y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en él. Comenzó, pues, a decirles: “Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy.” Lc.4, 16-21

Esos cuatro episodios primeros que hemos recordado son como la obertura solemne a esa gran ópera que es la proclamación inaugural que hace Jesús de su Misión sobre la tierra que no es otra que el establecimiento del Reino de los Cielos.

Este no es un texto más del Evangelio. Es la puerta de entrada a la vida pública de Jesús. Se sirve de un texto del más grande de los profetas de Israel, Isaías, para definir el objetivo de su paso por       este mundo: colaborar en el establecimiento del Reino de los cielos. Y El mismo define en qué consiste el establecimiento del Reino de los Cielos:

                                          anunciar la Buena Noticia a los pobres…

                                          proclamar la liberación a los cautivos…

                                          dar la libertad a los oprimidos…

                                          y proclamar un año de gracia del Señor

Y esto que proclamó Jesús en palabras de Isaías fue lo que El realizó a lo largo de su ministerio público. Veámoslo en una breve síntesis

La enfermedad es una situación que mantiene al ser humano en condición de incapacidad para realizar todo aquello que en condiciones normales podría y estaría llamado a realizar. Está disminuido, está preso de esa anormalidad.  Es el caso de los ciegos, de los cojos, del paralítico, de la mujer encorvada o de la que tiene flujo de sangre… personas que ansían ser liberados de esa condición que los tiene prisioneros.  

Otros muchos,  dadas sus obras y el parecer de los demás, son presos social cultural y espiritualmente. Es el caso de los pecadores, publicanos, personajes como Zaqueo,  la Magdalena, la mujer adúltera a quienes Jesús liberó de su pecado, “tampoco yo te condeno”.

Caso especial es el de los endemoniados, el de Cafarnaún, el de Gerasa, el epiléptico… casos que nos sitúan en el corazón mismo de la misión de Jesús: la lucha radical contra las fuerzas del mal hacia la plena liberación-realización del hombre que no es otro que el Reino de Dios. “ Pero si yo expulso los demonios es que ha llegado el Reino de Dios a vosotros” .

Ese múltiple y variado proceso de liberación llega al máximo en este mundo espacio temporal cuando Jesús rescata de la muerte al hijo de la viuda de Naím  Lc. 7, 11 o  a la hija de Jairo  Lc. 8,49  o a su entrañable amigo  Lázaro Jo. 11.  Es el poder de su misericordia infinita y de su capacidad humana de conmoverse  ante las necesidades de los demás que lo llevan a liberarlos del poder de la muerte y a sus parientes y amigos del dolor que están padeciendo.

En conclusión, la vida y obra de Jesucristo se puede sintetizar en la  fecundidad siempre renovada de un proceso de liberación.

Su doctrina, la que El nos entregó para nuestra plena realización, va surgiendo  desde la humildad hacia la grandeza, desde la honestidad y la verdad hacia la perseverancia y el heroísmo, desde la humanidad hacia la divinidad.

Su actuación a lo largo de toda su vida fue un ininterrumpido proceso de liberación de todo aquello que nos impide ser cada vez más humanos. Por algo nos dice Pedro “ vosotros sabéis…  cómo Dios a Jesús de Nazareth le ungió con el Espíritu Santo y con poder y cómo El pasó  haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Hech. 10, 37-38

Liberación es pues el concepto que mejor sintetiza la vida de Jesús. Cuando los enviados de Juan Bautista le preguntan “¿Eres tú el que ha de venir (el Mesías) o debemos esperar a otro? Jesús no responde con palabras sino con obras “Vayan a contarle a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son purificados, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia la Buena Nueva a los pobres; ¡Y dichoso aquel que no se escandalice de mi!” Lc. 7, 21ss.

Liberación será aquella acción o aquella realidad que desate, que destruya todo aquello que impida caminar hacia el estado perfecto de la realización humana:  hombres y mujeres plenamente humanos. Es decir, el Reino de los cielos será la realización de la humanidad: el estado de perfección en que todo ser es y se comporta como plenamente humano. La humanidad en estado actuante de imagen y semejanza de su Padre Dios.

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Rafael Luciani: “No podemos seguir pensando la eclesiología con categorías de hace 50 años”


El teólogo venezolano presenta los congresos de 2019 del Grupo Iberoamericano de Teología

Rafael Luciani
Rafael Luciani

“Tenemos que reencontrarnos con la Iglesia Pueblo de Dios en la que todos podamos participar y sentirnos representados. De otro modo, estaremos destinados a un mayor clericalismo que no logra conectar con la gente”, advierte

“Es importante seguir impulsando la transición de una Iglesia clerical centrada sólo en la catequesis y la distribución de sacramentos, a otra sinodal en la que los fieles participen juntos”

“La sinodalidad es la clave más importante para comprender el legado de Francisco y el reto que nos pone a todos como Iglesia en camino y al servicio de los pobres”

20.04.2019 José Manuel Vidal

El Grupo Iberoamericano de Teología volverá a reunirse en Puebla desde el 23 hasta el 25 de este mes de abril y en Madrid, en la Fundación Pablo VI, del 28 al 30. El organizador de los encuentros, el teólogo venezolano Rafael Luciani, nos cuenta que los dos encuentros “representan el esfuerzo más importante que se hará este año para avanzar en el tema de la sinodalidad en la Iglesia”. “Creemos que la sinodalidad es la clave más importante para comprender el legado de Francisco y el reto que nos pone a todos como Iglesia en camino y al servicio de los pobres”, afirma el profesor del Boston College.

Ésta será la tercera reunión del Grupo Iberoamericano de Teología, lo cual quiere decir que el grupo se mantiene unido en la labor

El proyecto nació hace tres años con el fin de crear puentes entre teólogos(as) y pastoralistas de América Latina, España y las comunidades latinas de Norteamérica, y contribuir con el actual proceso de reformas eclesiales que lleva adelante el Papa Francisco.

Hemos tenido una serie de encuentros de trabajo en varios países latinoamericanos. Esto nos ha permitido avanzar en la reflexión sobre la reforma de las mentalidades, entendiendo la importancia de la conversión pastoral de la institución eclesiástica si queremos que los cambios sean efectivos y duraderos en el tiempo.

Este año estamos dando un nuevo paso. Nuestros encuentros se enfocarán en la reforma de la estructura eclesial, por lo que hemos incorporado en el trabajo no sólo a teólogos/as y pastoralistas, sino también a canonistas.

Tenemos que reencontrarnos con la Iglesia Pueblo de Dios en la que todos podamos participar y sentirnos representados. De otro modo, estaremos destinados a un mayor clericalismo que no logra conectar con la gente, ni pone al centro de su misión a las víctimas. Por ello, nos reuniremos en los próximos días en la Universidad Iberoamericana de Puebla y luego en la Fundación Pablo VI de Madrid.

Rafael Luciani, coordinador del Proyecto Iberoamericano de Teología
Rafael Luciani, coordinador del Proyecto Iberoamericano de Teología

¿Qué pretende este grupo de prestigiosos teólogos?

Queremos hacer avanzar la reflexión teológica y pastoral iberoamericana en esta nueva etapa de recepción del Concilio que se ha inaugurado con el Papa Francisco. Se han dado pasos hacia una Iglesia mundial y pluricultural, con mayor autoridad en las Conferencias Episcopales locales y una imagen del papado que se presenta como garante de unidad y reconciliación de esa gran diversidad sociocultural que hace vida en la Iglesia.

Por ello, no podemos seguir pensando la eclesiología con categorías teológicas y pastorales de hace 40 o 50 años. Hoy es notoria la dificultad de la institución eclesiástica para conectar con la vida cotidiana de las personas y lograr canales reales y efectivos de participación.

Nuestro trabajo como grupo se sitúa en este espacio de búsqueda de una alternativa superadora de modelos preconciliares aún vigentes. Es importante seguir impulsando la transición de una Iglesia clerical centrada sólo en la catequesis y la distribución de sacramentos, a otra sinodal en la que los fieles, en su totalidad y a todos los niveles, participen juntos y se sientan vinculados a todo el desarrollo y la misión de la Iglesia, y no sólo a una parte de ella.

No podemos exigirle a alguien que se sienta vinculado y representado por una institución cuando nunca se le ha convocado ni tomado en cuenta como sujeto.

Documento de Puebla
Documento de Puebla

El simposio se divide en un ‘Encuentro del grupo de trabajo’ y un ‘Coloquio sobre los 40 años de Puebla’. ¿Por qué?

Cada evento que hacemos consta de dos momentos. El primero es la reunión privada de trabajo del grupo, en la que se discute y discierne el tema que ha sido fijado para cada momento, en el marco del proceso que hemos venido haciendo desde hace tres años. Luego de finalizar los encuentros publicamos un comunicado para compartir nuestra reflexión con otras instituciones y comunidades eclesiales. Todo lo que publicamos se puede encontrar en la siguiente web: https://www.bc.edu/content/bc-web/schools/stm/sites/formacion-continua/proyecto-iberoamericano-de-teologia0.html

Aparte de los comunicados también difundimos parte de nuestro trabajo en obras impresas como la que salió el año pasado, después del encuentro que tuvimos en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, y que fue publicado por la editorial San Pablo de Madrid con el título: “Nuevos signos de los tiempos. Diálogo teológico ibero-latino-americano”.

Al terminar el trabajo privado del grupo, ofrecemos a la Iglesia local la realización de un coloquio internacional de teología y pastoral a través de las instituciones que nos hospedan y patrocinan. El año pasado el Coloquio fue en la Javeriana sobre los 50 años de Medellín. Este año, con motivo de los 40 años de Puebla, la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, lo haremos en la sede de la Universidad Iberoamericana de Puebla.

El Coloquio está abierto a todo público. Trataremos varios temas que ratifican la relevancia y la actualidad de la opción por los pobres y por los jóvenes que hicieron los obispos latinoamericanos reunidos en 1979. El programa se puede descargar en el siguiente link: https://www.bc.edu/content/bc-web/schools/stm/sites/formacion-continua/proyecto-iberoamericano-de-teologia0/grupo-iberoamericano-de-teologia-reunion–puebla-2019-/coloquio-internacional-sobre-los-40-anos-de-puebla.html

Sesión privada del congreso

En el grupo de trabajo van a abordar la sinodalidad, un tema muy querido y muy promovido por el Papa Francisco.

El Papa nos ha dicho que la sinodalidad definirá a la Iglesia del tercer milenio. Algunas personas creen que esto se refiere a una mayor celebración de sínodos y concilios. Otros que creen que se está hablando de un nuevo modelo eclesial. Nosotros entendemos que estamos ante un nuevo modo de proceder en la Iglesia que pone en marcha a una eclesiogénesis, es decir, una transformación de las mentalidades y las estructuras eclesiales desde abajo hacia arriba, desde la base, en la que vivimos la totalidad de los fieles, hasta llegar a la jerarquía.

Por tanto, hablar de sinodalidad significa que el modelo eclesial de la pirámide ha sido invertido por el Concilio Vaticano II, como lo ha recordado Francisco en su discurso durante los 50 años de la inauguración del Sínodo de Obispos. Esto quiere decir que esa totalidad de los fieles que integran el Pueblo de Dios —los laicos(as), religiosos, clero, obispos y el Papa— deben encontrar modos de participar juntos en las instancias de discernimiento y elaboración de decisiones en la Iglesia.

La sinodalidad no se puede limitar a la consulta. Va mucho más allá de eso. El programa de nuestro trabajo en Puebla se puede encontrar en el siguiente link: https://www.bc.edu/content/bc-web/schools/stm/sites/formacion-continua/proyecto-iberoamericano-de-teologia0/grupo-iberoamericano-de-teologia-reunion–puebla-2019-/programa.html

Programa Puebla

En el Coloquio abordarán el tema de Puebla. ¿40 años después, por qué Puebla sigue siendo significativa para la Iglesia?

Más allá de los conflictos y enfrentamientos que vivieron los obispos en Puebla, esta Conferencia ratificó que la opción por los pobres es esencial a la misión de la Iglesia. El método de análisis histórico-cultural que se privilegió en el documento conclusivo por encima del socio-analítico, es hoy útil y relevante a raíz de los nuevos desafíos que trae la movilidad migratoria masiva que estamos a nivel mundial.

No podemos hablar de evangelización sin tomar en cuenta a la cultura como una dimensión constitutiva del ser humano. Por ello, la opción por los pobres se da hoy en el marco de una opción por los pueblos y sus culturas. Basta caminar por nuestras ciudades y encontrarnos con cientos de personas provenientes de diferentes culturas, con modos muy diversos de expresar su fe.

Por ello, no podemos homologar los procesos de evangelización, y menos aún de hacer que estos sujetos sean asimilados por las nuevas culturas en las que viven. En fin, el tema de la cultura presenta hoy nuevos desafíos para la misión de la Iglesia.

De ahí la importancia del llamado que hace Francisco a optar no sólo por los pobres, sino también por los pueblos pobres, hoy muchos de ellos viviendo dramas políticos y humanitarios terribles. El programa de este Coloquio internacional lo pueden descargar en el siguiente link: https://www.bc.edu/content/bc-web/schools/stm/sites/formacion-continua/proyecto-iberoamericano-de-teologia0/grupo-iberoamericano-de-teologia-reunion–puebla-2019-/coloquio-internacional-sobre-los-40-anos-de-puebla.html

Sinodalidad en la vida de la Iglesia

¿Qué frutos espera de estos dos eventos?

Lo que reflexionemos en Puebla será llevado y complementado en el otro encuentro de Madrid, patrocinado por la Fundación Pablo VI, donde nos reuniremos con destacados teólogos(as) y canonistas españoles, además de autoridades y miembros del C6. El programa de este segundo encuentro de trabajo en Madrid se puede encontrar en el siguiente link: https://www.bc.edu/content/bc-web/schools/stm/sites/formacion-continua/proyecto-iberoamericano-de-teologia0/seminario-fundacion-pablo-iv–madrid-2019-.html

Los dos encuentros, en Puebla y en Madrid, representan el esfuerzo más importante que se hará este año para avanzar en el tema de la sinodalidad en la Iglesia. Creemos que la sinodalidad es la clave más importante para comprender el legado de Francisco y el reto que nos pone a todos como Iglesia en camino y al servicio de los pobres.

Por ello, no sólo estudiaremos las raíces históricas y teológicas de la sinodalidad, sino su práctica ambiental en la Iglesia latinoamericana, existente ya mucho antes del Concilio y nacida en pequeñas comunidades eclesiales que fueron surgiendo en el Continente. Esta práctica fue luego madurada y tematizada a través de las Conferencias Episcopales Latinoamericanas y la reflexión teológico-pastoral.

Por ello, nuestra reflexión busca integrar y profundizar esta visión en la que se vive la sinodalidad en América Latina y sin la cual no se entiende al actual pontificado. Será un aporte único que ha sido muy poco resaltado en estudios y congresos recientes.

¿La presencia del cardenal Porras y de monseñor Biord en ambos eventos pondrá la situación venezolana sobre el tapete?

El Papa ha sido muy claro en decir que su posición está expresada a través de la voz de la Conferencia Episcopal Venezolana y siguen siendo frecuentes los diálogos entre ambas partes para actuar en coordinación. Sobre esto he publicado varios artículos en la página de la Pontificia Comisión para América Latina (http://www.americalatina.va/content/americalatina/es/articulos/rafael-luciani–el-falso-enfrentamiento-entre-el-papa-y-los-obis.html).

El Cardenal Porras y Monseñor Biord han sido sujetos de primera línea en el proceso venezolano, así como lo ha sido Monseñor Báez en Nicaragua. El Cardenal Porras, miembro de la Pontificia Comisión para América Latina, es uno de los obispos latinoamericanos más cercanos al Papa y cuenta con una larga trayectoria en la Iglesia del Continente.

Monseñor Biord Castillo, desde la vice-presidencia de la Conferencia Episcopal, ha llevado adelante la difícil tarea de acompañar a la sociedad venezolana en estos momentos tan dramáticos, tratando de construir puentes y manifestando, junto al resto de los obispos, la necesidad de una transición democrática. Su cercanía a la Santa Sede ha permitido dar a conocer el abandono del gobierno de los sectores populares y el uso político de la salud y la alimentación, como lo ha registrado y denunciado Caritas de Venezuela.

Por ello, la voz de estos obispos y su presencia en nuestros encuentros es un signo importante de solidaridad y reconocimiento de una jerarquía que se entiende desde su misión pastoral al servicio de los pueblos, y no desde la potestad y los privilegios. Es el tipo de obispos que Francisco ha venido perfilando para lograr una Iglesia pobre y para los pobres.

¿Los eventos concluirán con un comunicado? ¿Entregarán las conclusiones al Papa Francisco en el Vaticano?

Luego de culminar los encuentros de Puebla y Madrid evaluaremos el trabajo hecho en conjunto y procederemos a entregar algunas propuestas al secretario del C6, Monseñor Semeraro, como al Papa Francisco. Como en reuniones anteriores, este aporte de teólogos(as), pastoralistas y canonistas ibero-latino-americanos busca contribuir con el proceso actual de reformas eclesiales en clave sinodal.

El Papa saluda a Rafael Luciani
El Papa saluda a Rafael Luciani

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