Cardenal Hummes: “Los pueblos indígenas deben participar del Sínodo de la mayor forma posible”


Cardenal Claudio Hummes

(Luis Miguel Modino, corresponsal en Brasil).- El Sínodo de la Panamazonia se ha convertido en poco tiempo en uno de los elementos más comentados tanto dentro como fuera de la Iglesia católica. La Encíclica Laudato Si, en la que el Papa Francisco hace una llamada a vivir desde una ecología integral, ya fue un buen punto de partida en la reflexión, lo que ha provocado nuevos enfoques tanto eclesiales como sociales.

Una de las voces que pueden sonar con más fuerza en ese Sínodo es la del cardenal brasileño Claudio Hummes, el mismo que una vez elegido Papa le dijo al cardenal Bergoglio que no se olvidase de los pobres, lo que según algunas voces fue motivo para elegir el nombre del santo de Asís.

El purpurado es Presidente de la Red Eclesial Panamazonia (REPAM), una de las niñas de los ojos del Papa Francisco, que “quiere articular al Pueblo de Dios en la Panamazonia”, todo ello a partir de “la historia e identidad de los pueblos de la Panamazonia y de su realidad ambiental”.

En esta entrevista el Cardenal Hummes hace una presentación de lo que es la REPAM, de su génesis, objetivos y modo de realizar el trabajo evangelizador, que tiene como punto de partida “la gran preocupación que la Iglesia tiene hoy de ser una Iglesia con rostro amazónico”, que busca nuevos caminos para “ser Iglesia misionera en esa región”.

Una misión que no se ocupa sólo “de las cuestiones religiosas, sino también de todo aquello que forma parte de la dimensión socio-ambiental, política, económica, como aparece en la Laudato Si”, y que tiene “opción preferencial por los pobres” y especial preocupación por “los pueblos indígenas originarios de esa región”.

En este contexto, reconoce que el Sínodo “es de una importancia fundamental, histórica, pues la Amazonia está pasando por un mundo en el que se está definiendo su futuro”, situación ante la que es necesario mostrar como “se posiciona la Iglesia”. Desde ahí, el Presidente de la REPAM, cree que “el Sínodo nos dará un nuevo impulso, mayor valentía, nuevas líneas, caminos, métodos para trabajar dentro de aquella área”.

Al mismo tiempo, el Sínodo va a ayudar a “buscar nuevos caminos, nuevos métodos de evangelización, cómo es que la Iglesia de hoy puede de hecho definir nuevos métodos de trabajo”. Para eso espera que sea discutida la “estructura pastoral, de presencia de ministros ordenados junto con la población, pues hay una gran falta de ministros ordenados junto a la población”. Por ello afirma que “esos ministros tienen que ser provenientes de la propia población. Sin eso, la Iglesia no habrá terminado su trabajo de misión propiamente dicha, en cuanto no tenga clero de allí de la región, clero indígena, ribereño, que vive con su pueblo, que en su cultura vive el Evangelio”.

¿Qué es la REPAM, la Red Eclesial Panamazónica?

Es una red eclesial, y con ello queremos decir que es un servicio que quiere articular al Pueblo de Dios en la Panamazonia, en esos nueve países que tienen región amazónica, profundamente identificado con la historia e identidad de los pueblos de la Panamazonia y de su realidad ambiental. Que identifica todo aquello que son las actividades, las organizaciones que trabajan con ese gran objetivo de la evangelización de la Panamazonia dentro de la realidad y perspectiva amazónica socio-ambiental, cultural, de aquellos pueblos.

¿Qué es lo que busca la REPAM?

Articular para que nadie se sienta aislado, para que ninguna diócesis, ninguna institución, ninguna iniciativa, ninguna comisión, ningún proyecto de trabajo se sienta aislado. Todo ello según aquello que el Papa dice en la Laudato Si, que todo está conectado.

Queremos ayudar a construir esa red, que todos se sientan conectados, en un servicio que quiere estar muy próximo de la base, de la gente, de aquello que realmente sucede, para apoyar, articular con otros, a veces hasta para consolar, para caminar juntos, para dar valentía.

Además de articular, quiere ayudar a que ella funcione como red, estimular ese espíritu de red, para que todos, de hecho, comiencen a trabajar cada vez más juntos, oírse y apoyarse unos a los otros. Y juntos discernir el camino que se debe seguir.

¿Cómo fue surgiendo la REPAM?

Poco a poco se fue dando un contacto mayor dentro de la Amazonia, entre obispos de ambos lados de la frontera, comenzando un trabajo y una toma de conciencia de que es necesario crear alguna forma, algún servicio más organizado de trabajo conjunto.

En esa relación nacida de los encuentros de frontera surgió esa idea de un servicio específico, que fue creado en 2014, en Brasilia. Fue llevada inmediatamente a Roma esa creación, se la presentamos al Papa, estaba conmigo Monseñor Pedro Barreto, Arzobispo en Perú, Vicepresidente de la REPAM.

Fue algo que él ya conocía, pero al presentárselo oficialmente quedó muy feliz y lleno de esperanza, dándonos valentía para continuar trabajando. Hasta hoy constantemente pregunta y se interesa por la Amazonia, por la REPAM, por las actividades.

¿Cómo ha ido caminando la REPAM en este tiempo?

La REPAM incluye casi cien diócesis y prelaturas. Por eso, en el comienzo nos preguntábamos si eso iba a funcionar, una red tan grande, con tantas cosas implicadas, queriendo abrazar al mundo. Teníamos miedo, recelo de que eso no fuese a conseguir criar raíces. Pero nosotros fuimos con confianza, meditando que debía ser un kairós de Dios, mucho más ahora con el Sínodo, y que Dios estaba presente en este nacimiento de esta red.

Todo ello a partir de la gran preocupación que la Iglesia tiene hoy de ser una Iglesia con rostro amazónico, que debe renovarse a partir de un nuevo discernimiento sobre cómo ser Iglesia misionera en esa región. Y no apenas una Iglesia misionera que se ocupa apenas de las cuestiones religiosas, sino también de todo aquello que forma parte de la dimensión socio-ambiental, política, económica, como aparece en la Laudato Si, que es una especie de Carta Magna, como también la opción preferencial por los pobres es el gran principio, pues nuestra gran preocupación, sin ninguna duda, son los pueblos indígenas originarios de esa región, junto con los ribereños, descendientes de esclavos, también en las periferias de las grandes ciudades, donde ya existe el fenómeno del indio urbano, con todas sus problemáticas.

¿Cuál es el modo de organización de la REPAM?

Para poder funcionar surgió la idea de crear ejes temáticos: el primero pueblos indígenas, para ocuparse de sus derechos, órganos, injusticias cometidas, su evangelización, derechos, demarcación de tierras.

En segundo lugar la formación y pastoral, formar agentes locales, sea en términos misioneros y religiosos, pero también en otras áreas, como derechos humanos, con un curso impartido por la Universidad Católica del Ecuador, para en las comunidades indígenas formar agentes que puedan asumir los trabajos, hacer el levantamiento cuando, por ejemplo, hay una violación de los derechos humanos, que sean ellos mismos quienes llevan eso para los tribunales, que asuman su historia, que tengan el derecho y el espacio suficiente para que sean sujetos, protagonistas de su propia historia.

Formación en pastoral, qué tipo de pastoral hacer en esas áreas, porque la Iglesia se dió cuenta que allí es necesaria una pastoral diferenciada, una Iglesia con rostro amazónico significa que no es igual a la de otros lugares.

El tercer eje es el de los derechos humanos, que es una de las grandes llaves, de las grandes tristezas de estos pueblos, la violación de sus derechos humanos, de pueblo, de autodeterminación, a tierra, educación, seguridad.

Otro eje es el alternativas de desarrollo, necesitamos otros modelos de desarrollo, que no sea el modelo capitalista opresor y explotador, sino buscar alternativas, otros modelos de desarrollo que respeten la realidad socio-ambiental de esa región amazónica. Como decía el Papa a los obispos de Brasil en 2013, en la Jornada Mundial de la Juventud, al hablar de la Iglesia en la Amazonia, ésta no debe ser como aquellos que van y llenan su bolso de dinero explotando y extrayendo y después se van dejando la degradación, la miseria y la gente de allí no recibe absolutamente nada. La Iglesia va a defender a la gente, estar junto a él, caminar lado a lado.

El quinto eje son las Iglesias de frontera, cómo hacer algunos encuentros especiales de discusión y discernimiento, porque la Amazonia es muy diferenciada tanto en su historia como en sus pueblos. Pero al mismo tiempo existe una gran parte de cosas comunes.

El sexto eje es la comunicación, aspecto fundamental para crear red y espíritu de red y hacer funcionar esa red.

El séptimo eje son las redes internacionales, pues existen muchas agencias internacionales católicas que tienen gran interés en que la Amazonia no sea perdida, ión y pastoral, derechos humanos, alternativas de desarrollo, Iglesias de frontera, comunicación, redes internacionales, mapeamiento e investigación:depredada, sino preservada dentro de nuevos modelos de desarrollo. Son redes que nos apoyan y que de alguna forma hacen parte de la REPAM, aunque sean agencias. Nos ayudan económicamente, a pesar de que queremos trabajar con los menores costes, siguiendo el ejemplo de una Iglesia pobre, para los pobres y con los pobres, y también con asesoría técnica.

Finalmente el mapeamiento y la investigación, un comité que hace el mapeamiento de la realidad panamazónica. La Iglesia y la sociedad necesitan un gran mapa, que no servirá apenas para la REPAM, sino también para las universidades. Algo que ya se está haciendo en unión con algunas universidades católicas.

¿Cómo discernir el camino que se debe seguir?

El Papa ha convocado un Sínodo para la Panamazonia, a los obispos que viven en esa región. Algunos episcopados decían siempre que estaban de espaldas para la Amazonia, elaborando muy pocas cosas a partir del hecho de que la Amazonia es una región que tiene necesidades propias, que exige una evangelización diferenciada.

En el caso de Brasil durante mucho tiempo estuvimos ignorando la Amazonia, pero poco a poco, hace 42 años que soy obispo, y conozco un poco sobre la relación de la Conferencia con la Amazonia en este tiempo, se fue despertando la conciencia del episcopado brasileño en relación a nuestra Amazonia.

Después de la Campaña de la Fraternidad en 2002 se creó una comisión de obispos para la Amazonia para hacer establecer un contacto y mantener viva la preocupación y solidaridad de la Iglesia de Brasil con relación a la Amazonia.

¿Cuál es la importancia del Sínodo para la Iglesia y la sociedad de la Panamazonia?

Es de una importancia fundamental, histórica, pues la Amazonia está pasando por un mundo en el que se está definiendo su futuro. El Papa Francisco vino con la Laudato Si, que ayudó al mundo, pero sobretodo a nosotros los cristianos a pensar más concretamente sobre el sentido de la Amazonia, su misión, su vocación, no sólo como Iglesia, sino también como región, como área socio-ambiental.

El sínodo convoca a la Iglesia de esa gran región, que son nueve países para que piense, reflexione, haga un nuevo discernimiento sobre la cuestión de la Amazonia como realidad ambiental, ecológica, socio-ambiental, climática, toda esa gran problemática en relación a aquello que la Iglesia cree y es, en relación al Evangelio, a Jesucristo. Cómo es que se posiciona la Iglesia ante este gran momento histórico de la Amazonia.

Al mismo tiempo, el Sínodo nos dará un nuevo impulso, mayor valentía, nuevas líneas, caminos, métodos para trabajar dentro de aquella área. Con aquello que Juan Pablo II nos decía, con nuevo ardor misionero. Una Iglesia que reflexiona sobre la dimensión misionera con nuevo ardor, métodos y expresiones.

El Papa Francisco ha puesto como objetivo principal del Sínodo, nuevos caminos para la evangelización de la Amazonia. ¿Desde dónde pueden ser enfocados esos nuevos caminos?

Sobretodo a partir de aquello que él mismo nos dice en la Evangelii Gaudium, cómo ser una Iglesia misionera hoy, cómo ser una Iglesia misericordiosa, cómo ser una Iglesia pobre y para los pobres. Y después en la Laudato Si, cómo ser una Iglesia que de hecho se toma en serio y vive con seriedad y actúa dentro de la gran problemática socio-ambiental del mundo actual y de modo especial de la Amazonia.

Significa por tanto, buscar nuevos caminos, nuevos métodos de evangelización, cómo es que la Iglesia de hoy puede de hecho definir nuevos métodos de trabajo, la presencia de la Iglesia entre los pueblos indígenas, entre los ribereños, entre los pueblos originarios. ¿La Iglesia está suficientemente entre esos pueblos? ¿A partir de la estructura de la Iglesia, ella consigue hacer eso o sería necesario cambiar algunas estructuras, algunos métodos de trabajo para que pueda caminar y vivir junto con la gente, defender aquella gente?

La Iglesia católica estuvo estructurada tradicionalmente a partir del ministerio ordenado. En la Amazonia, ante el poco clero y el gran número de comunidades, ¿cómo resolver ese problema actualmente, cómo conseguir hacer realidad un nuevo modo de ser sacerdote o presencia eclesial en las comunidades de la Amazonia?

Eso es lo que el sínodo probablemente, uno cree, que irá a discutir. Desde mi punto de vista deberá discutir toda esa estructura pastoral, de presencia de ministros ordenados junto con la población, pues hay una gran falta de ministros ordenados junto a la población.

Todavía más, esos ministros tienen que ser provenientes de la propia población. Sin eso, la Iglesia no habrá terminado su trabajo de misión propiamente dicha, en cuanto no tenga clero de allí de la región, clero indígena, ribereño, que vive con su pueblo, que en su cultura vive el Evangelio.

¿Un clero que puede tener unas características diferentes de las actuales en la Iglesia católica? ¿Podemos hablar de “viri probati” o de otras situaciones que pueden formar parte de la Iglesia de la Amazonia?

Digo exactamente que esas son temas que están siendo traídos para que eventualmente sean discutidos. Es el sínodo el que va a decidir si va a discutir y de que forma va a discernir esas interpelaciones.

En ese sentido, ¿podemos decir que el Papa Francisco ha mostrado a la Iglesia que no podemos tener miedo de discutir las diferentes problemáticas?

El Papa dijo a los obispos en Brasil que presenten propuestas valientes.

¿Cuál debe ser el papel de los pueblos indígenas en el Sínodo?

Deben participar de la mayor forma posible. Está claro que es un Sínodo de obispos y serán ellos quienes tendrán voto, pero es un trabajo que será realizado con otros que no sean obispos, bien sea sacerdotes, laicos, especialistas.

En ese caso, como va a suceder con el Sínodo de los jóvenes, donde se supone que va a haber un buen número de jóvenes participando de alguna forma, del mismo modo también se espera que muchos indígenas puedan estar participando directamente.

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COLOMBIA: En Medellín se escucha el grito de los pobres


POLÍTICA

24 nov. CI.- En la Universidad San Buenaventura se reunieron algunas personas con la expectativa de presenciar el lanzamiento de Medellín 50 años: El grito de los pobres, luces y sombras. Este evento se realizará en agosto del próximo año en conmemoración al Documento de Medellín, el cual está basado en las conclusiones del Conferencia Episcopal Latinoamericano -CELAM- y la relectura del Concilio Vaticano II que provocó una nueva etapa en la vida de la Iglesia Latinoamericana. A partir de ahí se estableció como centro de acción “la opción por los pobres” y el surgimiento de las Comunidades Eclesiales de Base.

Este lanzamiento fue ocasión para construir memoria y reflexionar, pero también para sensibilizarse, humanizarse e ir más allá de lo racional y rescatar lo relacional de la vocación de optar por Jesús. El Documento se entiende como uno de los referentes de la teología de la liberación y de la “opción por los pobres”.

Una de las propuestas de la relectura es visibilizar es crear un proceso de memoria histórica que permita la comprensión desde el antes, durante y después del Documento de Medellín para entender también el momento actual de la Iglesia Latinoamericana.

Dicho texto sobrevivió por acciones liberadoras de mujeres como Olga Lucía Álvarez, ex-secretaria de la Asamblea, quien recibió personalmente la contrapropuesta al Documento de Medellín, realizada por el Obispo Luis Enríquez.  Álvarez destruyó el escrito del Obispo argumentado que se había averiado el mimeógrafo.

Ella y otras secretarias, todas religiosas, daban razón de que la fe no fundamentalmente es obediencia, que también es esa necesidad de rebelión contra la injusticia. La ahora Obispa Olga Lucía Álvarez declara que “cuando la injusticia se hace ley, la rebelión es una obligación” y, además, afirma que “para el pueblo de Dios, la opción por los pobres no es tan opcional, el seguimiento a Cristo implica contemplar esto”.

Teología de la Liberación

En palabras del teólogo Gustavo Gutiérrez, la Teología de la Liberación y la opción por los pobres es la afirmación en Latinoamérica (o más bien autoafirmación) y decisión histórica. Todo surge a partir del Concilio Vaticano II, donde se plantea una apertura de la Iglesia a la modernidad; pero una modernidad europea, pensada para y con problemas europeos. Se consideraba, además, que en los años 60 se quería transformar el mundo porque era un momento de utopía, movimiento y dinamismo.

Esa fue una época de convocatoria a construir una nueva historia, una nueva sociedad, una nueva Iglesia, y una nueva fe en un contexto de inconformidad, que se fue tornando contestatario y rebelde. En ese sentido, se entendía que la historia y nuestra realidad no eran lineales.

Para lograr esto, se pensó una metodología propia de la Teología de la Liberación: “ver, juzgar, actuar, celebrar y evaluar”.

Actualidad

En el marco de los Procesos de Diálogo y de Implementación de los Acuerdos de Paz que se están viviendo entre el Gobierno de Colombia, el Ejército de Liberación Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, que están llegando a concreciones e invitan a un proceso de reconciliación; para poder compartir plenamente y celebrar las experiencias pastorales, ecuménicas, educativas, populares y liberadoras, la Teología de la Liberación es uno de los espacios espirituales que nos anima mutuamente a mirar al futuro con esperanza y optimismo.

Y, en medio de todo esto: ¿Que ha quedado de la Teología de la liberación y Comunidades Eclesiales de Base, de la iglesia comprometida con la historia y la liberación, y el pobre como sujeto de su propia historia?

Queda la opción de retomar un proceso con etapas progresivas, no meras actividades y programas. Conviene interactuar y articularse con todas las organizaciones participantes y en temáticas específicas que contengan el espíritu del Documento de Medellín pero con apertura a otras personas y a otros procesos incluso eclesiales y de otras espiritualidades, es decir, tener una mirada ecuménica y no perder de vista las interacciones entre lo pastoral y lo académico, la teoría y la praxis, y el intercambio intergeneracional.

Como dijo el Papa Francisco: “las realidades indispensables de la vida humana y de la Iglesia no son nunca un monumento sino un patrimonio vivo. Resulta mucho más cómodo transformarlas en recuerdos de los cuales se celebran los aniversarios: ¡50 años de Medellín! En cambio, es otra cosa: custodiar y hacer fluir la riqueza de tal patrimonio… hacia la Iglesia de nuestro continente”.

CI OQ/PC/24/11/17/12:00

http://www.colombiainforma.info/en-medellin-se-escucha-el-grito-de-los-pobres/

Construir teología de la liberación desde las nuevas resistencias y esperanzas: “La fuerza de los pequeños”


03 de Noviembre de 2017

[Por: Lic. Isabel Iñiguez]

El contexto de “los pequeños”

Me parece significativo introducir estas reflexiones trayendo a colación las palabras de Ortega y Gasset: “yo soy yo y mi circunstancias”,  para comenzar leyendo este encuentro en el contexto de tres grietas:

 

1. La grieta estructural de la tierra como epicentro en México, la cual nos invita a continuar integrando el marco de análisis del grito de la tierra y la urgencia de pensarnos antropológicamente de manera personal y colectiva, desde el compromiso con la vida caracterizada por su aspecto cósmico.

 

2. La grieta estructural de la apropiación y confiscación multinacional de la tierra y de los recursos naturales (agua, litio, petróleo, etc.), que nos urge tratar la relación de la función cósmica de la vida y es estructural releyendo los planteos de Medellin.

 

3. La grieta en la centralización de los bienes: los recursos económicos, culturales y simbólicos de la tierra, produciendo  la inequidad en la distribución de las riquezas y el exacerbado uso de los bienes por parte de unos pocos…

 

Dado que a la pobreza hay que verla en el contexto, en el horizonte de la Creación observamos que las grietas enunciadas someten a la desigualdad extrema a grandes contingentes de personas en distintos pueblos de América Latina, pobreza que es estructural, histórica, en la etapa actual de crisis del sistema capitalista en su corte neoliberal (2008 en adelante), en su restauración neoconservadora y hoy con cierto apoyo popular.

 

Si bien son algunos de los grandes temas del contexto, desde dónde partimos para realizar una aproximación al llamado a seguir construyendo desde los pequeños como Iglesia en salida, en este camino de liberación, primero lo trataré desde el dato bíblico, desde las resistencias y los nuevos desafíos y esperanzas vamos construyendo teología de la liberación 

 

Desde “la fuerza de los pequeños”

 

Decir la fuerza de los pequeños, me remite primero al dato bíblico, resaltando los textos del evangelio de Mateo y Lucas revelado a los sencillos, es decir, los Misterios del Reino (13.11), revelado a los pequeños (10.42):

 

“Y todo aquel que dé de beber tan solo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, les aseguro que no perderá su recompensa. Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a  sabios e inteligentes (fariseos y sus doctores) y se las has revelado a gente sencilla”, (Cf. Mt 11,25-27)1

 

En el marco de la acción de gracias al Padre (Mt 11,25-27), pasaje que procede de la fuente Q, la correspondencia de las palabras es casi perfecta entre Lucas (10,21-22) y Mateo, excepto en que Mateo omite una frase en el v.27. Lucas coloca la sentencia después del regreso de los setenta y dos discípulos; es una plegaria de acción de gracias por el éxito de su misión y por la inteligencia que ha sido concedida a estos pequeños. La situación de las palabras en Mateo,  a continuación del reproche a las ciudades de Galilea, pone en contraste a los pequeños, los discípulos, con los sabios y prudentes(escribas y fariseos)2.

 

Seguir a Jesús es caminar, movido por el Espíritu, tras los pasos de Jesús. Ese seguimiento, la séquela christi, como se decía tradicionalmente, es la raíz y el sentido último de la opción preferencial por el pobre y es un componente esencial del discipulado.

 

Aquí se conjuga los pequeños y los pobres como lo ha leído la reflexión teológica en América latina, como irrupción de Dios en nuestras vidas y en su carne histórica de sufrimiento, su consistencia humano- social- cultural y su reclamo de justicia, desde la irrupción del pobre en el escenario de la contemporaneidad (Cf. G. Gutierrez).

 

Se ha recorrido un largo camino en la opción por los pobres, luego del Concilio Vaticano II  y su correlato en innumerables acciones pastorales de la Iglesia latinoamericana y en muchos textos sobre el tema en autores/as y teólogos/as en América latina, pero se evidencia que todavía no es suficiente la adhesión a la fuerza histórica de los mismos pobres, porque se mantiene la dominación estructural manifiesta en la injusticia social y el avance de la pobreza como desbastador flagelo.

 

Algunas sociedades de América latina hemos experimentado algunos avances en relación a derechos desde los pobres y desde los pueblos en la etapa de los gobiernos populares, pero, la recuperación de los gobiernos por parte de exponentes de derecha, agudiza la lucha y las resistencias a volver a “Egipto”.

 

La fuerza transformadora de la realidad

 

En cuanto fuerza, nos afirmamos en la fuerza de los pequeños, desde la espiritualidad tan arraigada en sus ancestros, en las experiencias con Jesús y su proyecto en distintas formas de comunidades inculturadas por el Evangelio, la fuerza de los movimientos con modelos de referentes personales, colectivos con características ético-revolucionaria, alimentan la fuerza transformadora de la realidad, desde la mística, los sueños, y las experiencias de anticipos del Reino, que se van convirtiendo en profecía y en praxis liberadora.

 

En cada lugar, tenemos profetas contemporáneos, en este caso hago memoria del obispo Jorge Novak:

 

“No es voluntad de Dios que un pequeño núcleo nade en la abundancia, condenando a los más a un estilo de vida indigno de la persona humana y por lo tanto ofensivo a Dios” (Cfr.Obispo J.Novak).

 

Desde las resistencias

 

En este marco, desde los pobres, trabajadores, desocupados y movimientos sociales, resalto algunas resistencias desde los pequeños:

 

  • • Del colectivo de los derechos Humanos, ante la desaparición forzada de personas  perpetradas por el poder en democracias (Julio López y Santiago Maldonado y otros).

 

  • • El pedido para que cese la violencia institucional y la represión ante los reclamos por los derechos humanos y ante las reivindicaciones por el bien común y que se retomen los juicios a los que cometieron delitos de lesa humanidad.

 

  • • La resistencia de los pueblos originarios ante la expulsión de sus propias tierras ancestrales y pre-existentes y el resguardo del territorio y la prórroga de la ley 26.160

 

  • • Por la libertad de dirigentes indígenas: Milagro Salas, Facundo Jones Huala, Agustín Santillán y todos los presos por la causa indígena.

 

  • • La injusta distribución de los recursos naturales y del mundo y esas estructuras con la que ricos se hacen cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres

 

  • • La resistencia ante la pérdida de derechos en las reformas laborales neoliberales.

 

  • • La trata y el clientelismo. El Obispado de Quilmes creó el Primer Departamento sobre la Trata de personas. Hoy hay varios que van incorporando esta modalidad.

 

  • • La resistencia del colectivo de mujeres por el “NI UNA MENOS” ante el feminicidio.

 

  • • El problema de una justicia para unos pocos y el peligro de la paz.

 

  • • Por jóvenes para que no haya “NINGUN JOVEN MENOS” por la droga que destruye y el negocio del narcotráfico.

 

  • • La reforma neoliberal educativa de los niveles secundarios y la respuesta en la Toma de 18 colegios secundarios en la ciudad de Buenos Aires.

 

Como nuevos desafíos y esperanzas

 

En el nuevo escenario de cambio de época, urge asumir la construcción que se traduce en nuevas prácticas, en nuevas formas estructurales creativas, en nuevos lenguajes y concepciones de otra sociedad donde quepan todos/as, que se manifiesta en distintos niveles o estadios: planteos de salida, caminando en procesos, marchas y contra-marchas. Las respuestas requiere de cambios  estructurales en el horizonte del camino de liberación que realmente vayan transformando en mejores condiciones de vida.

 

Una porción de la Iglesia latinoamericana viene haciendo pasos en esos desafíos y a nivel estructural el papa Francisco ha expresado enfáticamente con palabras que han sido núcleos generadores de una nueva concepción, como una voz disidente con el neoliberalismo y el neoconservadurismo. Planteó una iglesia en salida, “hacer un éxodo” de situaciones que no favorecen el crecimiento a situaciones que acercan, que se allana para no estar distante, que producen novedad en el encuentro con otros (EG 20), como lo dijo en su discurso en Ecuador (8/7/2015).

 

Las lecturas que venimos haciendo según el aporte de teólogos latinoamericanos, como L. Boff, que interpreta el modo de comprender “una iglesia en salida”,  encierra lo que no se quiere, la “sin salida” de diverso orden moral, financiero… puesto que la salida es una ruptura con el estado de cosas. En este sentido  Boff, desarrolla muchos aspectos de ruptura que algunos fundamentos. Lo encontramos en la reforma3 planteada en el Documento de Aparecida (2007).

 

“La salida” nos anima a continuar analizando colectivamente de dónde y hacia dónde seguir viviendo y acompañando los procesos de liberación en nuestros pueblos desde dentro, no como espectadores o señaladores sino a la par. En este camino llevamos “el avío del alma”, el de dónde venimos, nuestra identidad, las luchas, los sueños y las  esperanzas:

 

  • • Lo hemos interpretado, también, como salida del pensamiento único, unilateral, egocéntrico, patriarcal, androcéntrico, llevando los planteos del colectivo de mujeres y teólogas del continente ante la cuestión de género.

 

  • • De una Iglesia centrada en sí misma hacia una Iglesia comunidad, de prácticas nuevas, sorprendentes, del encuentro fraterno y afectuoso con las personas más allá de su pertenencia religiosa, moral e ideológica.

 

  • • Que las periferias existenciales o los barrios ganen centralidad, desde una Iglesia pobre, despojada de símbolos de honor, a una comunidad servidora y portavoz profética contra el sistema de acumulación de dinero, el ídolo que produce sufrimiento y miseria, para tomar partido a favor de las víctimas, desde la opción preferencial y evangélica por los últimos.

 

  • • Hacia una iglesia de la revolución de la solidaridad desde la ternura, la misericordia,  comprometidos con la justicia social y con la liberación de los oprimidos.

 

  • • No habituarnos al ambiente de inequidad, no confundir el bien común con el bien estar. Ante la lógica del descarte, la lógica de la comunión, salir del cuerpo blindado, escuchar a Dios y escuchar al hermano, salir de la conciencia aislada.

 

  • • La “misión otra” (P.Bonavía), desde otra lógica, no la del sistema imperante, (Amerindia Argentina 2010). La misión como la responsabilidad de recuperar el cuidado de la creación, de reconocer al mundo como espacio de hogar de la humanidad, como el hogar espiritual, el cuidar la casa común y tan desarrollado en Laudato Si’.

 

  • • Caminar con los movimientos sociales, resaltando la actitud de buscar y querer cambios reales, un cambio de estructuras, decía el Papa Francisco:

 

“Ustedes los humildes pueden hacer mucho, los explotados, los pobres y excluidos pueden hacer mucho, me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad, está en gran medida en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas en la búsqueda cotidiana de las tres T: trabajo, techo y tierra, Uds., son sembradores de cambio. La opción es por generar procesos y no ocupar espacios, cada uno de nosotros es parte de un todo complejo y diverso, de una gran red, generan una mística popular, trabajan en lo cercano, cuidando los brotes, pero a la vez con una perspectiva más amplia protegiendo la arboleda, buscan resolver de raíz los problemas generales de pobreza, desigualdad y exclusión”. 

 

  • • Buscando tareas para este momento histórico:

 

“Queremos un programa social que refleje este proyecto de fraternidad y justicia que esperamos. No existe una receta. La historia la construyen las generaciones que se suceden en el marco de pueblos que marchan buscando su propio camino y respetando los valores que Dios puso en su corazón”. Para los movimientos populares: “poner la economía al servicio de los pueblos para que no sea un mecanismo de acumulación, sino de adecuada administración de la casa común, esto implica cuidar celosamente la casa y distribuir adecuadamente los bienes entre todos. Una economía verdaderamente comunitaria, de inspiración cristiana, debe garantizar dignidad, prosperidad, sin exceptuar bien alguno”.

 

Construimos teología de liberación 

 

En el camino de construcción teológica desde las necesidades de respuesta a la práctica pastoral, como acto segundo (cf. G. Gutierrez) y desde los sujetos pequeños, porque “todos los pobres pertenecen a la Iglesia por «derecho evangélico» y obligan a la opción fundamental por ellos”, vamos desarrollando  la  reflexión sobre la presencia de Dios en el momento histórico que vivimos, permitiendo situar una teología viva con compromiso liberador con los últimos.

 

Desde la experiencia espiritual de Cristo en los pobres, en este sentido he presentado mi tesis de licenciatura en relación a la teología de los derechos humanos, en la figura de “Jorge Novak y la pastoral de los derechos humanos” (2014).

 

Desde la lógica situada de Jesús en la historia y desde la realidad que vivimos, el método de la teología de la liberación en el ver aquellos grandes hechos, acontecimientos y actitudes o relaciones que caracterizan a esta época,  vivido desde los pequeños porque proyectan su significado, revela las corrientes subterráneas –las causas y los efectos–, los conflictos de la historia, las grietas estructurales, como también las esperanzas y desafíos.

 

Tratando de comprender, poder intuir y palpar en el Espíritu la corriente dinámica de este tiempo, vale decir la historia que se vive, para poder influir en ella.  En un proceso hermenéutico: ir interpretando el camino del proceso histórico, para pensar colectivamente, para seguir “bebiendo del propio pozo” (G. Gutierrez), repensando América desde la Sabiduría popular, con la fuerza del Espíritu y las herramientas de los pequeños, sin olvidar el celebrar y vivir la alegría de la fiesta  para revertir desde la ubicación otra, desde el “abajamiento”, desde una construcción comunitaria, aún, con algunas resistencias al cambio desde dentro.

 

En este proceso de salida y de éxodo latinoamericano en el camino de liberación somos conscientes que participamos de la “gracia actuante” que nos humaniza en todas las dimensiones y la estructura social, política y económica no es ajena ni exterior, sino que nos afecta radicalmente, con más razón debemos concebir la reconstrucción y potenciación de lo humano, también en términos estructurales, y enfocar la gracia como liberación de todo sistema opresivo para pensar nuevas formas de democracia: participativa, popular, pluricultural, con justicia social y liberadora.

 

Y en ese camino ir desechando el espiritualismo individualista que favorece a los responsables de la opresión. La esperanza es que la gracia del Espíritu actuará en la historia de salvación, para suscitar proyectos de liberación allí donde falten, para estimularlos allí donde duermen, para rectificarlos, actuará para excluir toda discriminación, manipulación, toda esclavitud toda forma de egoísmo personal, social y estructural.

 

Y esa misma gracia impulsará a desenmascarar la situaciones de des-gracia y crear situaciones en que la gracia de Dios pueda encarnarse en una sociedad para establecer la justicia en la historia. Con razón creemos que Dios acompaña el proceso de liberación de los pequeños.

 

Citas

 

1 Sobre Mt 11,25 y su par Lc 10,21-22: Hom. Clem. 86. “Te bendigo, Padre del cielo y de la tierra, porque has ocultado esto a sabios y ancianos y lo has revelado a pequeñuelos que maman”. Tertuliano: “Te bendigo, Señor del cielo, porque lo que estaba oculto a sabios e inteligentes, lo has revelado a pequeñuelos”. Según P.BOISMARD – J.L. MALILLOS,  Sinopsis de los 4 Evangelios de la Biblia de Jerusalén, 5° Edición, Desclée De Brouwer, Bilbao 1987.

 

2 El texto de Lucas podría ser un himno de la Iglesia primitiva, tan conocido como para que fuera citado al pie de la letra tanto por Mateo como por Lucas. Lucas inicia el texto de manera carismática: es el único en mencionar que Jesús se alegró en el Espíritu (Cf. A. Feuillet) en: RAYMOND E. BOWN,SS – JOSEPH A. FITZMAYER,SJ – ROLAND E. MURPHY, O. CARM, Comentario Bíbilico “San Jerónimo”, Tomo III, Nuevo Testamento I, Ediciones Cristiandad, Madrid,1972.

 

 

3 Cf. TREJO, M. – HERMANO,R (Org.) La Reforma dela Iglesia en tiempos de dicernimiento, Riesgos, posibilidades y esperanza, Ecclesia semper-reformanda, Ediciones Amerindia, Uruguay, 2015.

http://amerindiaenlared.org/contenido/11645/construir-teologia-de-la-liberacion-desde-las-nuevas-resistencias-y-esperanzas-la-fuerza-de-los-pequenos/

“Las teologías del Sur me han despertado del sueño dogmático”


Juan José Tamayo defiende una teología alternativa a las ortodoxias

“Vengo de una teología dependiente, sometida, sin libertad ni creatividad. Una teología formalmente impecable, donde todo casa conceptualmente, pero vitalmente marchita. Una teología sin sentido crítico, que no cuestiona el sistema, tanto el eclesial como el político, sino que lo reproduce; teología sin sujeto, donde el teólogo renuncia a pensar. También androcéntrica, de estructura mental patriarcal, de rasgos masculinos que aplica a Dios hasta el punto de considerar el carácter patriarcal, androcéntrico y sexista consustancial a la teología “. Así de franco se muestra Juan José Tamayo (Palencia, 1946), doctor en teología por la Universidad Pontificia de Salamanca y profesor en la Universidad de Valencia y en la Universidad Carlos III de Madrid y profesor invitado en numerosas universidades internacionales.

No es fácil empezar a caminar cuando se está confortablemente acomodado, un camino que implica desnuda, desaprender y volver a aprender, constante, humilde. “Los itinerarios por el diálogo -explica- me han despertado del sueño dogmático donde estaba instalado al inicio de mi camino teológico, me han liberado de la inocencia cultural, histórica y de género, me han sacado de la cómoda ubicación en la Modernidad europea, me han abierto nuevos horizontes epistemológicos y han dado lugar al giro descolonizador que se ha producido en mi forma de ser en el mundo, de vivir, de pensar la religión y de hacer teología “.

Este recorrido tiene como resultado su nuevo libro, teologías del Sur. El giro descolonizador(Trotta), un “nuevo relato alternativo a la teología eurocéntrica”, como lo describe él mismo, donde hace un repaso exhaustivo por las teologías africana, asiática, latinoamericana, indígena y negra de los Estados Unidos desde el feminismo, la ecología y, en general, la perspectiva contrahegemónica.

Desacralizar lo que no es sagrado

Hereu moral del obispo de Chiapas Bartolomé de las Casas (s. XVI), a quien Tamayo considera un precedente del diálogo interreligioso, de la interculturalidad y de la teología de la liberación, y que fue un personaje clave “que criticó con severidad la Modernidad naciente vinculada al colonialismo y defendió el derecho de los indios invirtiendo el uso de conceptos como bárbaro y infielaplicados a los indígenas “, amplía esta mirada receptora e incluyendo al conjunto del planeta y de todas aquellas teologías emergentes y emancipadoras que hacen tambalear los prejuicios y las nociones sobre lo que se supone normal y natural. En este sentido, Tamayo es una gran esponja de los discursos religiosos que se desarrollan con nuevos sujetos teológicos y que, como él dice, “rompen con el estereotipo de un sujeto supuestamente universal, pero en realidad local, patriarcal y excluyente: blanco, occidental, heterosexual, creyendo (cristiano, católico), masculino, ilustrado, etcétera. Estereotipo que funciona como normal y como lo natural y se eleva a la categoría de sagrado, se identifica con la voluntad divina y se considera inmutable y válido para todos los tiempos y lugares “. Las teologías emergentes desnormalizar, desnaturalizan,

De esta inmersión en las teologías del Sur global, Tamayo admite que uno de los diálogos más innovadores en los que participa es con creyentes, teólogos y teólogas musulmanes, antropólogos, sociólogos e historiadores del mundo árabe-musulmán, los cuales le han ayudado a emanciparse de los estereotipos sobre el islam. “De esta manera creo que he superado mi instalación de tantos años en el cristianocentrisme, una instalación cómoda y discriminatoria respecto a otras tradiciones culturales y religiosas que tienen dimensiones emancipatorias. La lección más importante que he aprendido en este diálogo crítico y autocrítico es que el futuro de la humanidad y de las religiones no se puede construir en contra, por encima o al margen del islam, sino en diálogo crítico y autocrítico con él, y que el futuro de las religiones no pasa por el anatema, sino por el diálogo de experiencias y saberes sin prejuicios ni jerarquizaciones apriorísticas “. Autor prolífico, con unas setenta obras, ya expuso el fruto de este diálogo e interés sincero en el libroIslam. Cultura, religión y política(Trotta, 2009), donde quiso presentar una teología islamocristiana de la liberación, poniendo en práctica, una vez más, su pensamiento incansable y en movimiento continuo.

Salir del confort intelectual

Para él, la teología de hoy debe caracterizarse por la investigación y la interrogación, la imaginación y el riesgo, la autocrítica y la sospecha permanente y, sobre todo, por la provisionalidad y el tanteo. Estas dos nociones son claves, porque, como explica, “lo que perseguimos es el conocimiento de Dios vive en comunicación con el ser humano, en diálogo con los que se dirigen a él, ya estén abatidos y cansados ​​o bien esperanzados; un conocimiento de Dios siempre fragmentario y limitado, en el que perseguimos el conocimiento de la realidad como proceso, en un permanente fluir, sin ser estática ni acabada. Además, debemos pensar la religión y hacer teología desde la teoría de la complejidad y no en el horizonte de las seguridades y certezas del pasado “.

“Una tarea que no puede convertirse en un trabajo rutinario que se hace desde unas cuestiones resueltas”, recuerda Tamayo, que cita las palabras de Karl Barth: “El trabajo teológica se diferencia de las otras porque no puedes llegar descansado desde unas cuestiones ya solucionadas y unos resultados seguros. No puedes continuar el edificio sobre unos cimientos que ya han sido colocados, sino que te ves obligado a empezar por el principio cada día y cada hora “.

Y en este recomenzar diario, un centro claro: los demás, todas las personas despojadas de su dignidad, consideradas subalternas, que, como señala Tamayo, “no se sitúan al margen de la revelación ni de la teología; al contrario, son el sujeto privilegiado de la revelación y la teología “.

http://www.redescristianas.net/presentacion-teologias-del-sur-de-juan-jose-tamayo/

“La opción por los pobres no es sólo amar a los pobres, sino también defenderlos”. Jon Sobrino y el Pacto de las Catacumbas


“La Iglesia tiene que seguir el camino señalado por Cristo para llegar a ser una Iglesia pobre”. Jon Sobrino y el Pacto de las Catacumbas. – RV

14/11/2015 15:49
(RV).- Con ocasión del 50 Aniversario de la firma del “Pacto de las Catacumbas”, la Pontificia Universidad Urbaniana organizó el Seminario de estudio sobre éste evento eclesial. Radio Vaticano dialogó con el teólogo y jesuita español Jon Sobrino.

El 16 de noviembre de 1965, 42 Obispos de 15 países diferentes, firmaron en las Catacumbas de Santa Domitila, el llamado “Pacto de las Catacumbas”, con el cual se comprometían a llevar una vida de pobreza y a ser una Iglesia sierva y pobre, como los había inspirado el Papa Juan XXIII. Este Pacto fue una expresión pública del camino y del compromiso de la llamada “Iglesia de los Pobres” que se había formado desde la primera sesión del evento conciliar.

“La Iglesia tiene que seguir el camino señalado por Cristo para llegar a ser una Iglesia pobre, afirmó el jesuita español. Seguir los hitos que inician con Juan XXIII, el Pacto de las Catacumbas, Medellín y Puebla”. Ya que, “la opción por los pobres no es sólo amar a los pobres, dijo el P. Sobrino, sino también defenderlos, sobre todo de aquellos que los empobrecen. Defender siempre al que está abajo, esto implica correr riesgos y para ello debemos estar abiertos y preparados a correr riesgos”.

(Renato Martinez – Radio Vaticano)

http://es.radiovaticana.va/news/2015/11/14/%E2%80%9Cla_opci%C3%B3n_por_los_pobres_no_es_s%C3%B3lo_amar_a_los_pobres/1186897

Teólogos de la liberación construyen una nueva agenda en ‘sinergia intergeneracional’


16 de Octubre de 2017

[Por: Óscar Elizalde Prada | Vida Nueva]

Convocados por Amerindia, 46 teólogos y teólogas de la liberación latinoamericanos y caribeños se reunieron en la Universidad Iberoamericana de Puebla (México) durante tres días (del 12 al 14 de octubre), con el propósito de analizar, en clave creyente, el momento histórico del continente, para “redescubrir los resortes místico-proféticos y metodológicos de la teología de la liberación, que pueden impulsar un cambio sistémico y una renovación eclesial desde una sinergia intergeneracional”.

 

A la cita acudieron varios de los más reconocidos exponentes de la teología de la liberación, como Leonardo Boff (Brasil), Pablo Richard (Chile/Costa Rica), Víctor Codina (Bolivia), Pedro Trigo (Venezuela), Marcelo Barros (Brasil), Margot Bremer (Paraguay), Juan Hernández Pico (El Salvador), Juan José Tamayo (España), y Diego Irarrázaval (Chile), entre otros, a la par con algunos teólogos que han abierto la reflexión teológica liberadora a nuevos escenarios y sujetos emergentes, entre quienes se encontraban Silvia Regina da Silva (Brasil/Costa Rica), Sofía Chipana Quispe (Bolivia), Agenor Brighenti (Brasil), Pablo Bonavía (Uruguay), Socorro Martínez (México), Marta Zechmeister (El Salvador), Juan Manuel Hurtado (México), Carmen Margarita Fagot (Puerto Rico) Manoel Godoy (Brasil), María José Caram (Argentina), Cesar Kuzma (Brasil), Elizabeth Judd (México), Alirio Cáceres (Colombia), Afonso Murad (Brasil), Socorro Vivas (Colombia), João Decio (Brasil), Isabel Iñiguez (Argentina), Élio Gasda (Brasil), Francisco Reyes (Costa Rica)…

 

Encuentro intergeneracional

 

La mayor novedad del encuentro –concebido como un “semillero” que busca desencadenar procesos de reflexión teológica liberadora desde las nuevas resistencias y esperanzas que se registran en América Latina– fue su carácter intergeneracional y su metodología horizontal, que posibilitó la interacción y la construcción colectiva entre los teólogos de la liberación de la primera y de la segunda generación, y un significativo grupo de teólogos jóvenes que han abrazado su legado.

 

De las nuevas generaciones de teólogos de la liberación estuvieron presentes Geraldina Céspedes Ulloa (Guatemala/República Dominicana), Alejandro Ortiz (México), Aquino Junior (Brasil), Francisco Bosch (Argentina), Paola Polo (Perú), Tirsa Ventura (República Dominicana), Carlos Eduardo Cardoso (Brasil), Larry Madrigal (El Salvador), Benjamín Schaw (El Salvador), Daniel Sousa (Brasil), Herbert Álvarez (Guatemala), Rodolfo Ascanio (El Salvador/Colombia)…

 

La fuerza de los pequeños

 

En lugar de grandes conferencias magistrales –propias de congresos y cursos en los suelen intervenir los iniciadores de la teología de la liberación–, este primer Encuentro Intergeneracional, bajo el sugestivo título ‘La fuerza de los pequeños’, ha propiciado el diálogo y la construcción conjunta, a través de paneles, conversatorios y ‘mingas’ o ‘tequios’ teológicos (pequeños grupos de trabajo para discernir los desafíos contemporáneos del quehacer teológico liberador).

 

“Sentíamos la necesidad de un espacio donde pudiéramos dialogar, conversar, hasta discutir, en un ambiente fraterno/sororal sobre aquellos temas, realidades, conflictos, dudas, esperanzas y utopías que vamos teniendo los que hemos optado, desde diferentes lugares y edades, por los pobres”, ha dicho Pablo Bonavía, coordinador del observatorio eclesial de Amerindia.

 

En torno a la geopolítica de la esperanza y a la tradición liberadora en América Latina, los participantes se cuestionaron cómo tendría que hacerse la teología de hoy y del futuro para discernir la dimensión teologal de los procesos sociales.

 

Hacia una agenda

 

Como resultado de este ejercicio colectivo, los teólogos de la liberación se han dado la tarea de construir una agenda de trabajo para los próximos años, a nivel de producción teológica, articulaciones y medios de difusión, que será concretada en las próximas semanas, con la cual se busca dar continuidad al proceso iniciado en este encuentro y apoyar decididamente la reforma eclesial del papa Francisco.

 

Como red, Amerindia se siente parte de una entrañable tradición del cristianismo latinoamericano-caribeño que encontró su expresión eclesial más reconocida en la opción por los pobres, tradición que dio un paso decisivo: redescubrir la fuerza transformadora de lo pequeño y de los pequeños.

 

Publicado en: http://www.vidanuevadigital.com/2017/10/16/teologos-la-liberacion-construyen-una-nueva-agenda-sinergia-intergeneracional/

 

Foto: Universidad Iberoamericana de Puebla.

Teología de la liberación o liberación de la teología


Frei Bento Domingues

(Frei Bento Domingues, O.P.).- El s. XX, cuando se observan las persistentes luchas de la teología católica que lo recorrieron, mostró que no logró convivir con la herencia autoritaria del s. XIX, trazada por Pío IX, por el Vaticano I y por la enigmática infalibilidad pontificia. No vengó la idea de los que creían que, a partir de ese momento, las expresiones de la fe quedaban adecuadamente formuladas para enfrentar los tiempos modernos. Los concilios eclesiásticos dejaban de tener razón de ser y los teólogos podían ir para las vacaciones.

No fue lo que pasó. Esta ilusión olvidaba que la verdadera energía de la fe cristiana no paraliza las actividades cognitivas y afectivas del ser humano. No es un calmante y mucho menos una anestesia. Es un impulso vital y una nueva lucidez en el corazón de la vida cotidiana. Es del encuentro de su llama con los acontecimientos inéditos que nace la co-agitación teológica y la luz para sus prácticas de liberación espiritual, cultural, económica, social y política. Al respetar y alimentar la originalidad de cada una de esas dimensiones de la realidad, siempre multifacética, el cristianismo manifiesta su fidelidad al cielo ya la tierra.

No hay que olvidar que la primera mitad del s. XX fue constituida por uno de los tiempos más innovadores desde el punto de vista teológico. Esta innovación fue el fruto de las nuevas formas de exégesis bíblica, de redescubiertas de los Padres de la Iglesia, del análisis de la historia de los concilios ecuménicos, de las formas desconocidas de la liturgia, en suma, del encuentro con los testimonios de las fuentes más genuinas y muy ignoradas de los diversos itinerarios de la fe cristiana. No eran visitas guiadas a un museo de antigüedades muertas. El descubrimiento de la pluralidad viva y turbulenta del pasado abría el camino a nuevas experiencias y movimientos

Las experiencias ecuménicas, misioneras, pastorales y las del encuentro con un mundo en el que las iglesias ya no mandaban, obligaron a la inteligencia de la fe a volverse más interrogativa, más inquieta, más agitada por las convulsiones de dos grandes guerras mundiales. La teología tenía que abandonar el mundo de las abstracciones y bajar al concreto, a las realidades terrestres, humanas. Las tierras de misión ya no se quedaban lejos. Pero la ceguera ideológica de los grandes señores de las instituciones de la Iglesia, salvo fantásticas excepciones, prefería condenar a dialogar.

2. Después de tantas condenas romanas que alcanzaron los movimientos, las experiencias innovadoras y los teólogos más creativos y, cuando muchos católicos pensaban que ya no había esperanza en la renovación de la Iglesia, fue elegido Papa, el 28 de octubre de 1959, un hombre nacido, en 1881. Se llamaba Angello Roncalli. Después de la sorpresa general, se juzgó que era una salida de emergencia hasta encontrar una guía segura para tiempos difíciles y complejos.

De hecho, Juan XXIII conocía muchos mundos, las peripecias internas de la Iglesia de los siglos XIX y XX y sus dificultades de relación con el mundo contemporáneo. No se presentó con ningún programa salvador. Al hacer la barba, se acordó de convocar un concilio ecuménico, como le gustaba decir para ocultar su divina clarividencia.

No escribió ninguna línea de la teología de la liberación, pero comenzó en ese momento la liberación de la Iglesia y la liberación de la teología en el mundo actual. Lo recuerdo porque estamos confrontados con varios movimientos organizados para que la orientación de la Iglesia católica regrese a los tiempos anteriores al prodigioso Vaticano II. También son activos en Portugal y, en particular, en Fátima. No toleran que el Papa Francisco, después de un largo invierno, retome la primavera de Juan

3. Se están celebrando los 50 años de la Universidad Católica y de su Facultad de Teología. ¡Mis felicitaciones!

Una calificada representación se desplazó a la Sede de Pedro. El Papa respondió al saludo del Gran Canciller, cardenal Manuel Clemente, con una incisiva interpelación y un llamamiento que nacen de una interrogación que debe obligar, profesores y alumnos, a un examen serio acerca de la orientación que están a continuación. ¿Qué buscan? Una carrera o una mayor capacidad de servir a los más pobres? [1]

“Es justo que nos interroguemos: ¿Cómo ayudamos a nuestros alumnos a no mirar un grado universitario como sinónimo de mayor posición, sinónimo de más dinero o mayor prestigio social? No son sinónimos. Ayudamos a ver esta preparación como signo de mayor responsabilidad ante los problemas de hoy, ante el cuidado del más pobre, ante el cuidado del medio ambiente, no basta con realizar análisis, descripciones de la realidad, es necesario generar espacios de verdadera investigación, debates que generen alternativas a los problemas de hoy, como es necesario descender concreto.

El Papa, en su intervención, parece que tiene la obsesión de volver siempre a lo concreto: “Quisiera recordar el principio de la encarnación en la piel de nuestroo pueblo. Sus preguntas nos ayudan a cuestionarnos, sus batallas, sueños y preocupaciones y en el sentido de que el hombre no es el hombre, sino el hombre, el hombre, el hombre, el hombre, y el hombre. tenemos otro lugar donde el buscar a no ser en nuestro mundo concreto, en vuestro Portugal concreto, en vuestras ciudades y aldeas, en vuestro pueblo “. Es ahí donde Él está salvando.

Bergoglio no se olvidó de una interrogación aún más global: para que exista la Universidad Católica? ¿Qué intereses sirve?

“Por naturaleza y misión, sois universidad, es decir, abrazáis el universo del saber en su significado humano y divino, para garantizar aquella mirada de universalidad sin el cual la razón, resignada con modelos parciales, renuncia a su aspiración más alta: la de a la vista de la grandeza de su saber y de su poder, la razón cede ante la presión de los intereses y la atracción de la utilidad, acabando por reconocerla como su último criterio. Pero cuando el ser humano se entrega a las fuerzas ciegas del inconsciente, de las necesidades inmediatas, del egoísmo, entonces su libertad se enferma. “En este sentido, está desnudo y expuesto frente a su propio poder que continúa creciendo, sin tener los instrumentos para controlarlo. Tal vez disponga de mecanismos superficiales, pero podemos afirmar que carece de una ética sólida, una cultura y una espiritualidad que le pongan realmente un límite y lo contengan dentro de un lúcido dominio de sí [2].

La teología académica, en Portugal, no tuvo los problemas que enuncié al comienzo de esta crónica. Estuvo en ayunas desde 1911 hasta 1968. Pero no es todo. Volveré a esta cuestión
———————————–
[1] Discurso del Papa Francisco a la comunidad de la Universidad Católica Portuguesa con motivo del 50 aniversario de su institución.
[2] Francisco, Laudato sí, 105

2ª parte

Recibí recientemente tres obras de tres consagrados autores portugueses. Una es de António Lobo Antunes, otra de Federico Lourenço y la tercera de António Damasio. Una pertenece a la creación literaria, otra a la ampliación de nuestro mundo bíblico y la tercera a la investigación científica. La antropología científica, filosófica y sapiencial de António Damasio es el guión y el mapa que nos faltaban para el fascinante viaje a las raíces de la vida, de los sentimientos y de las culturas humanas, nadie puede atreverse lo que Federico Lourenço logra, la antropología científica, filosófica y sapiencial de Antonio Damasio. Nos muestra cómo y por qué “los seres humanos acaban siempre por depender de la maquinaria de los afectos y de sus vínculos con la razón. No hay manera de huir a tal condición.

Conocer esa maquinaria ayuda a no ser ciegos a conducir a otros ciegos para el desastre personal y colectivo. Las investigaciones destinadas a saber quiénes somos, cómo somos, quién podemos y debemos ser, requieren la cooperación de todas las ciencias y sabidurías. La cultura de la cooperación es un camino luminoso para irnos liberando del egoísmo, el enemigo público y privado del presente y del futuro de la humanidad.

Se repite que la ciencia y la tecnología se pueden utilizar para mejorar nuestro futuro, su potencial sigue siendo extraordinario, o pueden representar nuestra perdición. Se puede continuar, por otro lado, a desarrollar la idea de que el ser humano es una pasión inútil que importa sustituir por otra cosa más limpia, más inteligente y más rentable.

Esta cosa post-humana ya está configurada, pero sigo sin saber para quién.

“He destacado el nuevo libro de este investigador portugués, radicado en Estados Unidos, porque, en primer lugar, necesito de él -tal vez no sea el único- para percibir” el extraño orden de las cosas “en el evidente desorden del mundo. Al llegar al fin, expresa una actitud que es esencial para la liberación de la teología. Me permito transcribir:

“En primer lugar, y teniendo en cuenta los inmensos nuevos y poderosos descubrimientos científicos, es fácil ceder a la tentación de creer en certezas e interpretaciones prematuras que el tiempo se encargará de rechazar despiadadamente. Estoy preparado para defender mi actual visión sobre la biología de los sentimientos, la conciencia y las raíces de la mente cultural, pero no tengo ilusiones sobre la durabilidad de esa visión. En segundo lugar, aunque es posible hablar con cierta confianza de las características y de las operaciones de los organismos vivos y de su evolución, y aunque es posible situar el inicio del universo desde hace unos 13.000 millones de años, no tenemos ningún relato científico satisfactorio, al origen y al significado del Universo, es decir, no tenemos una teoría de todo lo que nos concierne. Se trata de recordar que nuestros esfuerzos son modestos y vacilantes, y que debemos estar abiertos y atentos cuando decidimos abordar lo desconocido “.


2. Si los líderes de la Iglesia, los teólogos, los sacerdotes y los catequistas tuvieran estos cuidados de puro sentido común habrían evitado a las comunidades cristianas muchos falsos problemas en el campo de la creación cultural, de las ciencias, de la acción pastoral y de la ética. No tomarían actitudes y decisiones que pudieran impedir una virtuosa apertura al futuro, al imprevisto e imprevisible.

Se nota esto en muchos ámbitos, pero se ha convertido en una tragedia que se profundiza y ensancha día a día en relación a los “ministerios ordenados” de solteros y casados, sobre todo a la declaración de que las mujeres nunca podrán recibir el sacramento de la Orden. ¿Podría preguntarse cómo se sabe tanto acerca del futuro y tan poco acerca del presente?

Se configuraron las instituciones funcionales de la Iglesia para determinados contextos sociales y culturales que no pueden tener garantías de eternidad. No teniendo esto en cuenta, acaban por dejar la vida pastoral en callejones sin salida, paralizada. Se abandonaron los avisos de Cristo: “para vino nuevo, odres nuevos”; “El sábado es para el ser humano y no el ser humano para el sábado”. San Pablo no se olvidó: fue para la libertad que Cristo os liberó.

Es muy importante la cuestión y la historia de la teología de la liberación, pero vuelvo a decir que es aún más decisivo liberar la teología de la ideología, de la visión distorsionada de la fidelidad confundida con la repetición del pre-definido, del pre-sabido y del siempre rezado , así como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.

Uno de los modelos medievales de la práctica teológica, que siempre me gustaron, estaba ligado a la interrogación sistemática, es decir, a las cuestiones disputadas (quaestiones disputatae). Tomás de Aquino, además, estaba profundamente marcado por la teología negativa, que nada tenía de nihilista. Cualquier afirmación tenía que ir acompañada de negación. Después de describir su teoría del conocimiento teológico y de mostrar la razonabilidad de la afirmación de la existencia de Dios, dice que sería normal que se buscaba saber cómo es Dios, pero no podía ir por ahí, pues sólo podemos saber cómo no lo es. Esta es una teología de la liberación de la idolatría de nuestros conceptos de la divinidad.

Era el tiempo de la combinación del atrevimiento, en la teología, con la virtud de la modestia en su práctica. Tomás de Aquino sabía unir lo que otros separaban: procurar entender

3. Cuando me preguntan cuál fue el papel de la teología de la liberación en Portugal, tengo que tener en cuenta varios aspectos para poder responder. La teología académica, entre 1911 y 1968, estuvo en perfecto ayuno, como ya he dicho. No es una interpretación. Es un hecho. En la mayoría de los casos, la teología de los seminarios era de importación, de justificación de lo que estaba mandado creer y pensar, preparaba párrocos. El padre   era un teólogo por su cuenta. Testificaba la Largueza del Reino de Dios, que le salió caro, dada la estrechez de la ideología dominante.

Hay una producción histórica abundante sobre la relación de la Iglesia con el Estado Nuevo y el mundo de los católicos que la cuestionaban. En esta producción no se habla de teología de la liberación ni de la liberación de la teología, pero existieron ambas con los límites que las circunstancias eclesiales y políticas imponían, pero el conocimiento de sus recorridos tiene que quedarse para otra crónica.

Hoy, no puedo olvidar que el Papa Francisco, el practicante y resistente de la teología de la liberación y de la liberación de la teología, instituyó el Día Mundial del Pobre. Sucede este domingo. Si los pobres no están en la misa, es porque se la robaron.
19. 11. 2017
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António Damasio, La extraña orden de las cosas, Círculo de lectores, 2017, pp. 331-332.
Quien desee conocer lo que era la prisión de la teología en los años 50 del s. en el pasado, lee el impresionante Journal d’un théologien (1946-1956), de Yves Congar, Cerf, 2000
Summa Theologiae, q. III, Prólogo

http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2017/11/19/religion-opinion-teologia-de-la-liberacion-o-liberacion-de-la-teologia-iglesia-religion-dios-jesus-papa-portugal-jornada-mundial-pobres.shtml

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