ARCWP-COLOMBIA.¡Santa rebeldía! Así se ordenó la primera presbítera santandereana


Bucaramanga

Martes 12 de Junio de 2018 – 11:04 AM

Su patrona es María Magdalena y están convencidas de que no existe ninguna razón divina para que las mujeres no puedan ordenarse en el sacerdocio. Por eso, el sábado pasado se ordenó a la primera mujer sacerdote santandereana.

Quienes esperan por la misa lo hacen con recogimiento. Les creen a estas mujeres. Creen en su santidad, en que lo que están haciendo es lo correcto.

(Foto: Paola Esteban/VANGUARDIA LIBERAL )

El libro del Génesis, en la Biblia, dice que todos hemos sido hechos a imagen y semejanza de Dios. Más adelante en este libro sagrado se habla de Adán y la costilla, pero en los primeros versículos, en el 1:27, reza: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”.

Esta es la base teológica con la cual la Asociación de Presbíteras de Suramérica realizó el sábado pasado la ceremonia de ordenación en el sacerdocio de la exreligiosa y docente santandereana Blanca Azucena Caicedo.

Le puede interesar: Conozca a las santandereanas creadoras de ‘Las Igualadas’

El lugar elegido fue Piedecuesta, a las 10 de la mañana, en medio del sol ardiente e intenso calor, pero en cierto modo, revestido de un halo de santidad y, a la vez, de espíritu revolucionario.

La misa fue oficiada por la Obispa Olga Lucía Álvarez Benjumea, una mujer de 76 años que  aprendió en su hogar, con sus padres, a cultivar la fe y los valores cristianos, como ella misma se describió en una carta que envió hace un año al papa Francisco.

Le puede interesar: Mujeres que trabajan, hombres en la casa: sí, si es posible

La Obispa quiere una sola cosa: que los jerarcas de la Iglesia Católica anulen la norma por la cual solo los hombres pueden ser ordenados como sacerdotes: “El 8 de diciembre de 1965, durante el Concilio Vaticano II, en el discurso de Clausura, la voz de Pablo VI se dejó oír diciendo: ha llegado la hora en que la vocación de la mujer se cumple en plenitud, la hora en que la mujer adquiera en el mundo una influencia, un peso, un poder jamás alcanzado”.

Tiene un tono de voz recio, de matrona antioqueña dispuesta a romper con tradiciones que, para las mujeres, son cadenas. Camina despacio, pero es fuerte y alegre. Cercana.

Pero han pasado 53 años desde ese anuncio del entonces Papa y la norma se mantiene vigente.

Las presbíteras esperan un cambio, pero su camino es un viacrucis.

En mayo de 2016, el Papa Francisco, en una reunión con congregaciones femeninas en el Aula Paulo VI del Vaticano, aceptó la creación de una comisión para estudiar la posibilidad del sacerdocio femenino.

Le puede interesar: ¿Ha sufrido acoso? Se identificará con estas historias

Sin embargo, en noviembre de ese mismo año, un periodista de The Guardian publicó que en el avión privado de la Santa Sede, el Papa le dijo que las mujeres jamás recibirían la aprobación para ser ordenadas como sacerdotes.

Hasta el momento solo pueden llegar a ser Diáconas, un grado anterior al sacerdocio.

Entonces, ¿qué significa la ordenación de la primera presbítera santandereana?

Un derecho sagrado

“Exigimos un derecho y vamos a demostrar que lo merecemos a través del trabajo que vamos a hacer. Con el solo hecho de que nosotras hagamos la consagración, estamos diciendo que Dios también recibe la ofrenda de la mujer”, recalca Blanca.

También tiene un tono de voz fuerte, cantado, como el de los santandereanos más cercanos a las tierras agrestes de esta región.

Está acostumbrada a trabajar con la gente, con amor, pero firme.

Sabe que le lloverán críticas de todas partes, las más fuertes, de los jerarcas de la Iglesia Católica.

Dice que la tenían en alta estima hasta este momento. Después de hoy, tiene claro que es muy posible que ese afecto se termine.

Es el único momento en que parece ponerse meditabunda, en que su tono de voz baja un nivel.

Le puede interesar: Esta es la historia de la primera mujer lesbiana a quien el Estado le pidió perdón

Tiene puesta su alba de lino, el cíngulo -cordón para ceñirse el alba a la altura de la cintura-, la estola y la casulla.

Está lista para entrar a la misa.

A su lado está la médica venezolana María Teresa Martínez Maldonado, quien viajó desde Caracas para asistir a esta ceremonia: también se ordenará como presbítera.

Las dos tienen el semblante serio, están nerviosas. En las sillas blancas del salón las esperan sus amigos, estudiantes y familiares.

Hay pan, vino, ofrendas y perritos grandes que asisten como convidados de facto porque viven en la finca donde se realiza la ceremonia.

También las acompañan dos prelados de la Iglesia Anglicana: el Obispo José María González Gómez y el padre Jenaro Rodríguez, así como una mujer presbítera de las comunidades indígenas, Blanca Cecilia Santana Cortés y Lucero Arias Manco, de la Asociación de Presbíteras.

Lo que estas mujeres quieren es renovación, no más patriarcado en la Iglesia Católica, un espacio justo para ellas en el mundo religioso.

Confían en que podrán lograrlo. Lo dicen abiertamente.

“No pretendemos competir con nuestros hermanos sacerdotes, no buscamos ni altar, ni poder, ni templo o parroquia, solo usamos los ornamentos siguiendo el rito romano, en las ordenaciones y celebraciones.

Nuestro ministerio es de servicio, es pastoral y es catequético. Esto es lo que nos define, así expresamos nuestro ser como ministras dentro de la Sucesión Apostólica, no a través del poder, sino a través del servicio, la disponibilidad y el amor”: La Obispa ha hablado.

La ordenación da comienzo.

La primera sacerdotisa

Roonie Mara es la protagonista de la película María Magdalena, que se estrenó el marzo pasado.

El argumento: María Magdalena fue reconocida por Jesús como una apóstol más, que lo seguía predicando su palabra, pero los otros apóstoles, suspicaces, la apartaron para luego constituir una Iglesia regida solo por hombres (y eso que alguna vez hubo una papisa: Juana, en el siglo VIII, quien ejerció ocultando su sexo).

La historia bíblica dice que María Magdalena recibió el llamado de su fe y lo tomó, pero fue  apartada.

Blanca tomó también este llamado, pero no permitirá ser apartada.

Nació en Charta, a dos mil metros sobre el nivel del mar.

Tan lejos que su mamá no pudo acompañarla en la ceremonia porque para bajar desde su casa hasta el pueblo es necesario montarse a caballo.

Durante 17 años, Blanca fue misionera teresita. Se retiró en 2011: “A mí siempre me llamó la atención esa vaina. Estuve 15 años en comunidades indígenas, entonces uno ve la iglesia desde otro mundo, la formación es completamente diferente a la de una hermana de la ciudad”.

La diferencia radica en que para las comunidades indígenas las mujeres que evangelizan lo son todo: guías, consejeras y quienes resuelven los problemas.

Las monjitas son la única autoridad.

De niña, Blanca envió una carta para que la aceptaran en la comunidad religiosa.

Tenía 16 años.

La formación de una monja incluye teología, cristología, misionología y oficios varios.

Les dicen que el sacerdote es su máximo jerarca, que hay que respetarlo y ser agradable con él.

Pero como Blanca se fue a evangelizar, se vio con una mayor libertad de acción: “Estaba de tú a tú con el sacerdote.

Vivía más una hermandad con ellos. Y ellos comprenden que el papel de la mujer en la Iglesia es valioso”.

Luego de casi dos décadas, una crisis familiar la obligó a Blanca a renunciar a su vida religiosa.

Estaba a punto de irse a África, ya estaba aprendiendo inglés.

El sueño de todo misionero es viajar a ese continente,  dice Blanca.

Pero, “de nada sirve hacer obras de misericordia allá y en la casa nada”.

Sus votos eran perpetuos.

Estaba asegurada como misionera para toda la eternidad.

Pero la vida la tenía destinada para otros ministerios.

En su corazón sonaba el llamado al sacerdocio.

La ordenación

El teólogo Bernard Lambert señala que aunque existe el sacerdocio femenino en la Iglesia Católica Anglicana, esto constituye un quiebre para la Iglesia Católica.

Blanca está excomulgada: “injustamente”, aclara. Llegada la hora de tomar “el cuerpo y la sangre de Jesús”, ya la ordenación se ha dado: tiene varias fases.

Lo primero es una imposición de manos por parte de todos los asistentes a la misa. Ya se han postrado en el suelo como parte del ritual.

No ante la Obispa, dice ella, sino ante Dios.

Luego dan la comunión.

En todo es similar a una misa tradicional, la diferencia es que en el momento de la paz, se ofrece un abrazo y no la mano.

Están emocionadas: llegó la hora.

La Obispa levanta las manos de las nuevas presbíteras.

Es un logro para ellas.

Luego, se abrazan todos para celebrar.

Les sigue un almuerzo y una serenata.

Las alumnas de Blanca la abrazan.

Algunas personas que buscaron ayuda en la Fundación Esperanza, donde antes trabajó Blanca y en la Arquidiócesis de Bucaramanga, donde también colaboró, le preguntan a uno de los curas anglicanos si están casados.

Ellos dicen que sí.

Que cómo van a liderar una comunidad si no lideran su propia casa.

Blanca sonríe, corre de arriba a abajo como un día normal.

Pero no lo es.

Ha hecho Historia en el departamento.

Y ella lo sabe.

Publicidad

Publicada por: PAOLA ESTEBAN C.

http://m.vanguardia.com/area-metropolitana/bucaramanga/435684-santa-rebeldia-asi-se-ordeno-la-primera-presbitera-santanderea

Anuncios

90 años de Gustavo Gutiérrez y 50 de la Teología de la Liberación (III)


Monseñor Romero y Gustavo Gutiérrez

(Saturnino Rodríguez).- 1990 (septiembre) – En el seno de la Conferencia Episcopal peruana, tras una división de opiniones, se hizo pública, finalmente, una declaración que no contenía una condena explícita de G.Gutiérrez ni de la “Teología de la Liberación”.

El entonces Arzobispado de Lima cardenal Juan Landázuri Riketts a la cabeza hizo público “quitando hierro” a la situación publicaba un comunicado en el que decía que G.Gutiérrez se había adherido al magisterio de la Iglesia católica y anunciaba la edición “revisada y corregida” de ‘Teología de la Liberación’ afirmando que los futuros escritos de Gutiérrez serían remitidos al Arzobispado antes de su publicación.

El cardenal Landazuri fue uno de los destacados intervinientes en el Concilio Vaticano II, participante en las cuatro sesiones y en las cuatro Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano desempeñando un importante papel especialmente en la segunda, la de Medellín, siendo uno de los tres Copresidentes.

Máxima distinción Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú)

1992. G.Gutierrez se había convertido en una figura pública defensora de los Derechos HumanosIncluso en los peores momentos de autoritarismo, terrorismo y graves crisis políticas del Perú. Los valiosos aportes a la humanidad de este “apóstol de la paz y la justicia” le valieron ser distinguido por su “alma mater”, la Universidad Nacional de Perú San Marcos (UNMSM), con el título de doctor Honoris Causa, el máximo galardón académico que confiere la” Universidad Decana de América” a ilustres personajes del país y del mundo.

En ese solemne acto reunidos en la antigua “Casona” del Parque Universitario, el profesor universitario, escritor y poeta peruano Jose Washington Delgado, en el discurso de orden expresó que la obra del padre Gustavo Gutiérrez está en la misma línea de los escritores y poetas peruanos César Vallejo y José María Arguedas.

Gustavo Gutiérrez recibe la Legión de Honor francesa

La Universidad Nacional Mayor San Marcos de Perú (UNMSM) fue fundada en 1548 en los claustros del convento del Rosario de la orden de Santo Domingo -actual Basílica y Convento de Santo Domingo- con decreto del emperador Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, adquiriendo en 1571 el grado de “Pontificia” otorgado por el papa Pío V.

De 2001 a 2015 recibió el doctorado “honoris causa” en las siguientes Universidades: la de Buenos Aires, Argentina 2001, la Univ. de Yale. EEUU en 2009, la Univ. Católica de Córdoba, Argentina 2013 y la Univ Marcelino Champagnat, de Lima en 2015. La Orden de Predicadores (dominicos) le nombró Maestro en Sagrada Teología el año 2009. Es profesor honorario de cinco universidades peruanas, además de profesor invitado en varias Universidades y actualmente profesor principal en la Universidad de Notre Dame (EEUU) y en la Universidad Católica de Lima.

2001-El propio teólogo limeño comentaría que la complicidad entre una forma de hacer teología, vivir la espiritualidad y compartir preocupaciones pastorales explicaba su vocación que encontraba una simpatía e identificación singular en la admirable figura del dominico español Bartolomé de Las Casas, defensor de los derechos de los indios en el proceso de la evangelización del “Nuevo Mundo” en el siglo XVI. Y así en julio del año 2001 se traslada Gustavo Gutierrez a Lyon parar ingresar como novicio en la Orden de los Dominicos en el convento de Saint Nom de Jesus en el barrio Part Dieu de Lyon. Ya antes el Superior General de la Orden Timmoty Radcliffe le había ofrecido ingresar en la orden asegurándole libertad en su trabajo intelectual. En 2010 (junio) El padre G.Gutiérrez recibió el título de Maestro en Sacra Teología en la Orden de Predicadores OP (Dominicos) a la que pertenece desde el 2001.

En el año 2002 es nombrado miembro de la American Academy of Arts and Sciencies fundada el año 1780 en Massachusetts, (EEUU). El 30 de julio de 2008 Gustavo Gutiérrez recibe la Medalla Congreso Perú la más alta condecoración. En el 2009 recibe el doctorado honoris causa de Universidad de Yale (EEUU) por su trabajo social en los barrios de Lima y su estudio avanzado de la medicina y la teología.

En 2003, Gustavo Gutierrez junto el periodista polaco Ryszard Kapuscinski, recibió en España el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. Conjuntamente el Jurado justificaballa: “Por su coincidente preocupación por los sectores más desfavorecidos y por su independencia frente a presiones de todo signo, que han tratado de tergiversar su mensaje” añadiendo que . el jurado considera que Gustavo Gutiérrez y Ryszard Kapuściński son dos modelos éticos y admirables de tolerancia y de profundidad humanística”.

El periódico perruano La Republica (edic Lima 2003)en su edición de Lima en 2003 finalizaba un perfil de Gustavo Gutiérrez cuando se otorgó el Premio Príncipe de Asturias diciendo: “Este padre no será profeta en su tierra, pero sí en la Tierra. Ha publicado varios libros, dicta cátedras en diversas universidades del mundo y cada vez que recibe títulos internacionales recuerda que siguen existiendo pobres y que debe seguir viviendo”.

2004 – Gustavo Gutiérrez con el entonces obispo alemán de Ratisbona Gerard L. Müller – que desde 1988 viajaba anualmente a Perú y era amigo y alumno de Gustavo Gutérrez y que posteriormente sería prefecto de la Congreg Doctrina de la Fé y cardenal – presentaban ese año en Augsburgo, Alemania el libro del que son coautores “An der Seite der Armen: Theologie der Befreiung” (Augsburg, Edit.Sankt-Ulrich-Verlag. 2004), que traducido después con el título “Del lado de los pobres, teología de la liberación” sería presentado en Roma en 2017 por la Librería Editrice Vaticana siendo ya Müller cardenal prefecto de la Doctrina de la Fe que facilitaría el encuentro del teólogo peruano con el papa Francisco, tema al que volveremos al llegar al año 2013 en su momento y razón por la que nos entretenemos ahora en más detalles.

El propio Müller años más tarde (10 sept 2012) ya nombrado por Benedicto XVI prefecto de la Congr. Doctrina de la Fe relataba en una entrevista para “Amerindia” su encuentro con Perú, su interés por la TdL y su amistad con G.Gutierrez del que fue alumno en algunos seminarios: “La teología de la liberación está para mí unida al rostro de Gustavo Gutiérrez. En el año 1988 participé junto con otros teólogos de Alemania y Austria y por invitación del actual director de “Misereor”, José Sayer, en un curso con esta temática, que tuvo lugar en el ya entonces famoso Instituto Bartolomé de las Casas 8 fundado por GG). En aquel momento yo llevaba ya dos años enseñando Dogmática en la Universidad Ludwig-Maximilian de Munich”. En aquel seminario lo primero que nos enseñó Gustavo fue a comprender que aquí se trata de teología y no de política”.”La teología de Gustavo Gutierrez es ortodoxa porque es ortopráctica”. Y recordaba los tres acertados pasos de la TdL “Ver, Juzgar y Actuar”.

2008 (28 novie) El periódico peruano “La República” informaba de la concesión al obispo Müller de la distinción de doctor honoris causa de la Pontifi. Univ. Católica de Perú reconociendo “ser un gran amigo del Perú y haber realizado varias veces su trabajo pastoral y académico con comunidades en Lima, Callao y Cusco, de allí que podamos afirmar que el diálogo fraterno entre Müller y la Iglesia peruana es añejo, permanente y fecundo. Luego Müller formuló su valoración de la teología latinoamericana. Su reflexión -recogida posteriormente en un libro publicado por la PUCP que se tituló Mi experiencia con la Teología de la liberación y explora los vínculos entre su concepción de la teología y el legado intelectual y espiritual de los escritos de Bartolomé de las Casas y Gustavo Gutiérrez en torno al sufrimiento del inocente y la construcción de una sociedad en la cual se viva con intensidad la caridad y la justicia.

En el mismo acto Müller hacía una valoración muy positiva de la TdL al recordar también que Gutiérrez insistía en la dimensión rigurosamente espiritual de la TdL en tanto que constituye “un programa práctico y teórico que pretende comprender el mundo, la historia y la sociedad y transformarlos a la luz de la propia revelación sobrenatural de Dios como salvador y liberador del hombre”.

De esta forma Müller hacía ver que la TdL liberación halla sus raíces en la tradición bíblica, particularmente en los textos proféticos y en el Evangelio, y que por tanto las acusaciones de “inmanentismo” resultaban infundadas. En este sentido el cristianismo es encarnación. La ortodoxia, sostenía Müller, es ortopraxis, pues se refiere a la enseñanza del “correcto actuar cristiano”.

Terminamos este punto con una brevísima reseña biográfica del cardenal Edward L. Müller. Fue durante16 años profesor de teología dogmática en la Universidad Ludwig-Maxilian de Múnich. Nombrado obispo Ratisbona en 2002 preparó la visita del pontífice Benedicto XVI a Ratisbona durante el viaje que realizó a Baviera en septiembre de 2006. Doctor honoris causa de la Pontif. Univ. Catolica De Perú PUCP en nov del 2008. Benedicto XVI le nombra en 2012 Prefecto de la Congreg. Doctrina Fe, presid. de la Pontificia Comisión “Ecclesia Dei”, de la Comis. Teológica Internac. y de la Pontificia Comisión Bíblica. Le encargó publicar toda la obra del cardenal Ratzinger en 16 volúmenes. El papa Francisco le nombró Cardenal en 2014. Fue relevado de la Congreg Doctrina Fe y ortos cargos por papa Francisco en 2017. Se destacó como crítico de algunas de las reformas emprendidas por el papa Francisco, en particular en relación a ciertos temas tratados en el Sínodo extraordinario de obispos sobre la familia octu 2014 y en la XIV Asamblea General Ordinaria del sínodo de obispos en 2015.

2008 (28 nov)– La Universidad Católica de Perú otorgaba el doctorado honoris causa al obispo de Ratisbona (Alemania) Gerhard L. Müller con la asistencia de su amigo el teólogo peruano Gustavo Gutiérrez – venido expresamente desde EEUU) y de cuya mano conoció Müller en sus viajes a Perú la TdL. Presidían también los obispos Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana Miguel Cabrejos y el Obispo Castrense Salvador Piñero.

2010 (6 abril) Gustavo Gutiérrez recibe de la Pontificia Universidad Católica del Perú la “Medalla de Honor Padre Jorge Dinthillac” fundador de la misma en 1917 y a la que Pío XII en el año 1942 otorgó el título de Pontificia. El padre G.Gutierrez- profesor emérito del Departamento de Teología de la PUCP, afirmaba el Rector en su entrega ” La Medlla padre Dintillac es una distinción para personas que destacan por sus valores cristianos, cívicos o humanos, así como para quienes hayan realizado un aporte relevante para el país”. “Es un referente clave dentro del debate sobre las relaciones entre la teología y las disciplinas humanísticas y sociales contemporáneas en el Perú”.

2012 (7-11 octubre) Gustavo Gutiérrez asiste al Congreso Continental de Teología en Sao Leopoldo, Brasil en la Universidad do Vale do Rio dos Sinos de los jesuítas organizado por la Confederación Latinoamericana de Religiosos (CLAR), y la Fundación Amerindia, así como por la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia, al cumplirse 50 años de la inauguración del Concilio Vaticano II y 40 años de la publicación del libro ‘Teología de la liberación. Perspectivas” de Gustavo Gutiérrez, que inauguró la rica trayectoria de la teología en el continente americano. Junto al propio Gustavo Gutiérrez asistían teólogos de América Latina y España a los que estimuló al decirles aquella frase de “Cerca de Dios, cerca de los pobres”, evocando lo mejor de la teología latinoamericana.

2012 (11 dici.) G. Gutierrez recibió el Premio Nacional de Cultura otorgado por el Ministerio de Cultura de Perú en su categoría de Trayectoria general cuyo Jurado estaba compuesto por dos representantes del Ministerio de Cultora, uno del Ministerio de Educación, uno de las Universidades Públicas de Perú, uno de las Universidades Privadas y uno de la Empresa Nacional PetroPerú.

El Papa, en Perú

Pontificado del Papa Francisco. La TdL que nunca murió, revive (2013-2018)

2013 (13 marzo) – Desde esa fecha de la elección del papa Francisco los observadores y “vatinanólogos” han opinado que la situación de la TdL en la Iglesia católica ha cambiado. El Papa conoció, estudió y vivió en Argentina la “Teología de la Liberación” en su vertiente de “Teología del pueblo” y visitó las “Villas miseria” como cuenta uno de sus iniciadores y profesor suyo, el jesuita argentino Juan Carlos Scannone. Poco después de ser elegido papa Francisco recibió en el mes de septiembre de 2013 al padre Gustavo Gutiérrez en un gesto considerado por los partidarios de esta teología como “un paso hacia la rehabilitación total de la Teología de la Liberación”.

2013 (21 marzo). Apenas una semana después de ser elegido el cardenal arzobispo de Buenos Aires el jesuita Jorge Bergoglio como Papa Francisco – el primer ´Papa jesuita latinoamericano – recibía al argentino Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz en 1980 quien entregó al Papa una copia del “Pacto de las Catacumbas” firmado al acabar el Concilio en 1965 por 40 obispos asistentes al mismo comprometiéndose a trabajar pastoralmente con los pobres y marginados. El documento se lo le había entregado el obispo español-brasileño Pedro Casaldáliga tan vinculado a la TdL, rogándole que se la entregase al papa Francisco para que “trate de escuchar, reflexionar y de llegar a un acuerdo, una reconciliación con los teólogos latinoamericanos”.

Presentación del libro en Mantua y el Vaticano

2013 (5 sept.) Días antes de su encuentro con el Papa en Santa Marta en el Vaticano Gustavo Gutierrez había presentado en la Basílica de Sta. Bárbara en Mantua, Italia la edición en italiano (Ed, Mesaggero) del libro “Dalla parte dei poveri. Teologia de la Liberatione , teología de la Chiesa” (De parte de los pobres. Teología de la liberación, teología de la Iglesia) (Edit Mesaggero EMI), que hace casi una década escribió con el que en ese momento era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano, entonces arzobispo de Münich, Gerhard Ludwig Müller. Era la edición italiana de llibro que conjuntamente publicaron en Alemania el año 2004 en uno de los viajes de Müller.

2013 (3 abril) en un artículo del periodista “vaticanista” Andrea Tornelli en italiano aparecido en la primera pág. del diario “La Stampa” destacaba cómo « el Vaticano “rehabilita” la Teología de la Liberación». En una entrevista mantenida también por esos días en la “La Stampa” de Milán G. Gutiérrez afirmaba que “La Teología de la Liberación no hace más que hablar del Evangelio: la preocupación de la Iglesia por los más pobres”.

2014 (24 febrero) Müller al recibir distinción Univ Católica recordaba que Gutiérrez insistía en la dimensión rigurosamente espiritual de la teología de la liberación en tanto que constituye “un programa práctico y teórico que pretende comprender el mundo, la historia y la sociedad y transformarlos a la luz de la propia revelación sobrenatural de Dios como salvador y liberador del hombre”. De esta forma Müller hacía ver que la TdL halla sus raíces en la tradición bíblica, particularmente en los textos proféticos y en el Evangelio, y que por tanto las acusaciones de “inmanentismo” que le habían achacado resultaban infundadas.

La TdL en L”Osservatore Romano”

2013 (4 sept) el diario oficial del Vaticano “L´Osservatore Romano” publicaba las reflexiones del teólogo peruano G. Gutierrez y máximo exponente de esta corriente de la TdL contenidas en el libro recién presentado. En la presentación el franciscano Ugo Sartorio director del “Messaggero di San Antonio” insistiría diciendo que “con un Papa latinoamericano, la TdL no podría permanecer por mucho tiempo en las sombras a las que ha sido relegada por algunos años, al menos en Europa”. El 15 septiembre del mismo año 2013 el diario peruano “La República” señalaría cómo el encuentro en Santa Marta del papa Francisco con el padre G.Gutierrez no era casual. Desde que el papa Francisco asumió el pontificado (marzo 2013) ha tenido un insistente discurso sobre la necesidad de acercar la Iglesia a los pobres como parte de las enseñanzas de Jesucristo. Una cobertura de esta magnitud sobre un tema que ha sido polémico no podía hacerse sin la autorización o sugerencia del mimso Pontífice, lo que mostraba la política de apertura del pontificado del papa Francisco .

El Papa saluda a Gutiérrez

El encuentro del papa Francisco con el teólogo Gustavo Gutiérrez

2013 (sept.). Las fechas a las que hemos llegado en este relato biográfico del iniciador de la TdL, Gustavo Gutierrez, coinciden con hechos que entendemos son el comienzo de una nueva etapa de la “teología latinoamericana de la liberación” en la que se produjo el encuentro del teólogo Gustavo Gutiérrez, considerado como el “padre de la Tdl”, con el papa Francisco (12 sept.2013) y también la presentación esos días en el Vaticano de un libro escrito conjuntamente por el cardenal alemán Gerhard L. Müller Prefecto precisamente de la Congreg. para la Doctrina de la Fe y el iniciador de la TdL Gustavo Gutierrez y cuyo prefacio escribe el propio papa Francisco. Esto hace que nos extendamos más en estos hechos para después volver al hilo cronológico que traíamos.

2013 (12 octubre) La Oficina de Prensa del Vaticano comunicaba – aunque no fue anunciado oficialmente y apenas se difundió – que el papa Francisco se había reunido en audiencia privada con el teólogo peruano Gustavo Gutierrez iniciador de la TdL que se encontraba en Italia presentando la edición italiana del libro escrito conjuntamente con el cardenal Edward L. Müller, viejo amigo en los 15 años que iba a Perú y a quien el Papa hizo cardenal días antes. El Papa Francisco concelebró la eucaristía con ambos él en la capilla de Santa Marta en su residencia habitual desde el comienzo de su pontificado.

2013. (15 septiembre) El breve encuentro-abrazo en la residencia de Santa Marta en Roma y la concelebración del Papa Francisco con el padre Gustavo Gutiérrez y el cardenal Müller que asistía a una Asamblea Internacional de Cáritas en Roma expresan el caminar eclesial que desde el Concilio Vaticano II y la II Conferencia Episcopal de Medellín busca regresar a lo más genuino del mensaje evangélico. Un año más tarde en enero de 2018 el Papa volvía a verse en Lima con Gustavo Gutiérrez en visita privada en la Nunciatura el último día de su visita a Perú, visita en la que el papa Francisco le recordó a Gustavo Gutiérrez la última vez que estuvieron juntos, en la residencia de santa Marta en Roma.

Nota: Volveremos a tratarlo en la 4ª y última parte en el año 2018.

2013 (13 septiembre) El encuentro del papa Francisco con el padre Gustavo Gutierrez fue posible gracias a la mediación del prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Gerhard Müller, amigo del padre de la TdL desde hace años y que escribió con él un libro el año 2004 que vería luz en la editorial Vaticana en el 2014. Aprovechando su estancia en Roma, Müller que fue nombrado cardenal unos meses antes por el papa Francisco hizo posible un deseo que lo era del mismo papa Francisco. Este encuentro se interpreta como un paso más en la rehabilitación de esta corriente teológica, cuya base -despojada de un presumible análisis marxista propio de la época en la que surgió, en el período de Guerra Fría y del conocido “diálogo cristiano-marxista” europeo – es el centro de la teología del papa Francisco: la “opción preferencial por los pobres”.

El gesto del Papa Francisco fue visto como un espaldarazo a esta corriente teológica que, despojada de toques que se veían como marxistas muy propios de la época en que surgió en la “revolución cubana” y “Guerra Fría”, contiene muchos aspectos positivos, como la “opción preferencial por los pobres”, rasgo fundamental del pontificado del papa Francisco. Lejos de considerarla superada, reivindica su vigencia y recuerda el compromiso por la justicia que todo cristiano debe asumir como imperativo sustancial. No se trataba de un cambio en la posición del Vaticano sino la constatación de que las «enfermedades de adolescencia» de esa corriente teológica se han vuelto marginales y han pasado en buena parte a la historia.

El libro del cardenal Müller, Gutiérrez y Sayer con prefacio del Papa

2014 (24 febrero) El periódico del Vaticano ” L´Osservatore Romano” daba cuenta del libro “Povera per i poveri. La missione della Chiesa” publicado en italiano por la Libreria Editrice Vaticana que fue presentado en el auditorio san Pío X del Vaticano con un prefacio del propio papa Francisco del que son autores conjuntamente Gerhard Ludwig Müller, cardenal Prefecto de la Congreg. Doctrina de la Fe, nombrado cardenal días antes por el papa Francisco, el teólogo peruano iniciador de la TdL , Gustavo Gutiérrez y el teólogo alemán Josef Sayer profesor en la Univ.. de Friburgo (Suiza), ex director de la organización alemana de ayuda Misereor obra social de la iglesia católica alemana y miembro del Consejo Pontificio “Cor Unum”.

En la presentación del libro estaban presentes sus autores el cardenal Edward Müller, Gustavo Gutiérrez y Josef Sayer y junto a ellos el cardenal Rodríguez Maradiaga presidente internacional de Cáritas y coordinador del grupo de cardenales asesores del Papa, el jesuita Federico Lombardi, entonces portavoz de la Sta. Sede y Salvador Piñeiroarzobispo peruano de Ayacucho y presidente de la Conferencia Episcopal Peruana que le regaló un “poncho” a Müller que lo mantuvo puesto durante el acto.

El cardenal Müller decía en la presentación del libro en el Vaticano: “La teología de Gustavo Gutiérrez, al margen de cómo se la considere, es ortodoxa porque es ortopráctica y nos enseña el correcto modo de actuar cristiano, ya que deriva de la fe auténtica”. Es importante señalar que las posiciones de Gustavo Gutierrez nunca fueron censuradas por la Santa Sede, aunque se le ha pedido modificar algunas de sus proposiciones. Afirma también que el corazón de la TdL «es el encuentro con Jesús, es seguir a Cristo, el Buen Samaritano».

Las ediciones de “Iglesia pobre y para los pobres” (del 2004 al 2015)

Fue en el año 2004 cuando el entonces arzobispo alemán de Munich Gerard L. Müller que pasaba meses todos los años en Perú como profesor invitado y el teólogo peruano Gustavo Gutierrez, de quien es amigo desde entonces, publicaron juntos en Alemania el libro “An der Seite der Armen: Theologie der Befreiung” (Augsburg, Edit.Sankt-Ulrich-Verlag. 2004), traducido después con el título “Del lado de los pobres, teología de la liberación” al ser presentado en Roma. En septiembre del 2013 se publicaba en Mantua, Italia editado por EMI Mesaggero que Gustavo Gutierrez presentaba en la Iglesia de Santa Bárbara el libro escrito junto con el cardenal Luidwig Müller con el título “Dalla parte dei poveri. Teología della liberazione, teología de la Chiesa” (“De parte de los pobres, teología de la liberación, teología de la Iglesia”) que el 25. novi. 2013 publicaría Ediciones San Pablo, Madrid, España como “Del lado de los pobres. Teología de la liberación” (Müller, Gutierrez, Sayer con prefacio Papa). En Lima, Perú el 7 abril del 2015 con el mismo título “Del lado de los pobres. Teología de la liberación”.

Después vendrían otras ediciones también con el cardenal Müller: “Del lado de los pobres. Teología de la liberación” (2013). El 25 de febrero de 2014 se presentaba en la Sala San Pío X del Vaticano por la Librería Editrice Editorial Vaticana con un prefacio del papa Francisco con el título de “Povera per i poveri, la missione de la Chiesa”. Y el 9 de abril del 2015 “Iglesia pobre y para los pobres” (Müller, Gutierrez y Sayer con prefacio de papa Francisco) en Edt S.Pablo Madrid. En 2015 EMI (editrice Missionra Italiana publicaba “”Perché Dio preferisce i poveri. La teologia della liberazione è sempre attuale ” (Dios prefiere a los pobres. La teología de la liberación siempre es actual) Editora EMI Editrici Misionera Italiana marzo 2015.

A los personajes intervinientes en el libro: el papa Francisco argentino autor del prefacio, el cardenal E.Müller, Prefecto e la Congre, de la Doctrina de la Fe, el teólogo peruano G.Gutierrez y al teólogo Josef Sayer, les une América Latina como patria o como trabajo pastoral directo y que en el caso del alemán Müller como él mismo dice “fue su conversión”. Müller era un joven obispo teólogo alemán, que acudía a los seminarios de G. Gutiérrez en Lima y que trabajaba pastoralmente con los pobres en Perú por lo que les une una vieja amistad y Sayer, director durante años del programa Misereor de la Conferencia Episcopal Alemana que decidió numerosas ayudas a la iglesia peruana.

Algunos periodistas especializados llamados “vaticanistas o vaticanólogos” se atreverían a decir que el siguiente paso en esta nueva etapa para la TdL, podría ser la inclusión de Gustavo Gutiérrez -que jamás fue “condenado” –en el grupo de expertos de la Comisión Teológica Internacional. Otros observadores han considerado que la postura del papa Francisco no difiere de la de sus predecesores, pues la TdL nunca fue condenada “en bloque”, sino solo en algunos aspectos considerados erróneos por la Congregación para la Doctrina de la Fe. El libro conjunto del cardenal Müller y Gustavo Gutiérrez confirma una “nueva etapa” para la TdL que había comenzó en Alemania en 2004.

Otros gestos del Papa Francisco por esas fechas

2014 -El 24 de enero informaba Radio Vaticana que el Papa Francisco se reunió en la Casa Santa Marta del Vaticano en un largo encuentro privado con Arturo Paoli, sacerdote italiano de los Hermanitos de Jesús del Padre Foucault que cumplía los 101 años y a quien conoció en Argentina por su compromiso religioso y social con los pobres en Italia y Latinoamérica.

El gesto se confirmaba como un signo más de “reconciliación” entre el Vaticano y los “teólogos de la liberación”. Paoli es uno de los exponentes de la TdL con libros como “Diálogo de la liberación” ya en 1969 Arturo Paoli fundó en 1960 la Cooperativa Fortín Olmos en el norte de la Provincia de Santa Fe. y ha sido uno de los referentes teológicos del Papa Francisco cuando fue provincial de los jesuitas en Argentina.

El 4 agosto el Papa Francisco levantaba la “suspensión a divinis” de sus funciones sacerdotales que pesaba sobre el sacerdote nicaragüense Miguel d´Escoto en respuesta a la petición formulada por el interesado que había sido impuesta por Juan Pablo II en 1984 (4 febrero) debido a su actividad política izquierdista en el gobierno Sandinista de Nicaragua como ministro de relaciones exteriores 1980-1990. Junto a él a los sacerdotes Ernesto y Fernando Cardenal (hermanos) y Edgar Parrales ministros del gobiernos sandinista en Nicaragua, muy cercanos a la TdL. (Ernesto Cardenal, como recordamos en su momento fue reprendido públicamente por Juan Pablo II en su visita oficial a la Nicaragua sandinista.

2014 (14 agosto) La Universidad Marcelino Champagnat de Lima, Perú concedió al P. Gustavo Gutiérrez Merino el título de Doctor Honoris Causaen Lima (Perú). El documento que otorga la distinción destaca que “El P. Gustavo es un filósofo y teólogo peruano que inició una de las propuestas teológicas que más ha influido en las últimas décadas en la Iglesia Católica y en la sociedad latinoamericana: la de una Teología de Liberación. Hay que recordar que entre los años 1947 y 1950 después de concluir sus estudios secundarios en el colegio marista San Luis (Perú), y después estudió Psicología en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima.

Gutiérrez, en la Universidad Champagnat

La presentación del libro en Lima (Perú)

2015 (7 abril) Se presentaba en el auditorio de la Casa Hermasie Pagetd de Lima (Perú) el libro “Iglesia pobre y para los pobres” edición que fue autorizada para Perú por la Editorial Vaticana, que encabeza el nombre del cardenal Gerard L.Müller, con prefacio del papa Francisco como aparece en la portada que añade: “con escritos de Gustavo Gutierrez y José Sayer.

Junto a Gustavo Gutiérrez presidían el acto Alberto Simons, profesor de la Univ. Antonio Ruiz de Montoya y de la Pontificia Univer. Católica PUCP; Andrés Gallego, jefe del Depart. de Teología de la PUCP y Glafira Jiménez, teóloga del Instituto Bartolomé de las Casas (IBC) creado por Gustavo Gutiérrez. El 7 de abril de 2015 el padre G.Gutiérrez presentaba en la Casa Hermasie Paget de Lima el libro “Iglesia pobre y para los pobres” Edit. CEP) escrito por el cardenal Müller con escritos suyos y de José Sayer y prefacio del papa Francisco. En la presentación G. Gutierrez explicaba cómo “esta teología nace en la convergencia de dos procesos: la situación social, política y cultural de los años 60 en América Latina y el Caribe, con la irrupción del pobre en la conciencia del pueblo latinoamericano y el Concilio Vaticano II convocado por el Papa Juan XXIII”. Y aclaraba “El término liberación traduce palabras hebreas y griegas de redención y salvación, es un término bíblico”.

El ya veterano teólogo peruano G.Gutierrez a la pregunta de si volvería a escribir hoy todo lo escrito en el pasado respondió que “la teología es como una carta de amor a Dios, a la Iglesia y a mi pueblo y quizás por eso, está más viva que nunca”. Decía también que la TdL “ha sido siempre respetada como tal por la Congregación de la Doctrina de la Fe que, en cambio, ha condenado errores, a veces muy graves, de algunos miembros de esa corriente. Las dos primeras partes del libro contienen textos del Cardenal Müller sobre la “Iglesia como liberadora y evangelizadora”. La tercera, titulada “De América Latina a la Iglesia universal” incluye los textos de Gustavo Gutiérrez y José Sayer.

2015 ( 8 mayo) en el diario del Vaticano, L’Osservatore Romano (LOR), el P. Gustavo Gutiérrez, considerado el “padre de la teología de la liberación”, escribió un artículo en el que habla sobre lo que considera los orígenes de esta corriente. El artículo de G.Gutiérrez apareció casi inmediatamente después de la publicación en la agencia ACI Prensa de un artículo en el que un general ex espía general de la Rumania comunista, Ion Mihai Pacepa, que desertó en EEUU donde pertenecería a la CIA, señalaba que la teología de la liberación fue creada por la KGB, el servicio de inteligencia de la ex Unión Soviética. ACI Prensa que desde 2014 pertenece a la familia de EWTN Global Catholic Network, siendo la cadena católica televisiva más grande del mundo con sede central en Lima, Perú donde nació en 1980.

NOTA: Ampliamos esta información al final de estas 5 presentaciones al tratar de la injusta acusación de marxismo lanzada contra la TdL.

Gutiérrez, en el Vaticano

G.Gutiérrez en la Asamblea Intern. De Caritas en el Vaticano

2015 (12 mayo). Gustavo Gutiérrez volvía a ser noticia como orador invitado en la conferencia de prensa en el Vaticano en donde se celebraba la Asamblea General de “Caritas Internationalis”. En esta rueda de prensa el teólogo peruano respondiendo a preguntas de los asistentes decía : “La noción central de la Teología de la Liberación es la opción preferencial por los pobres, eso es su 90%. Y este punto estuvo firme en las reuniones de las Conferencias del Episcopado Latinoamericano (CELAM) la II de Medellín (1968), la III Puebla (1979), la IV de Santo Domingo (1983) y la V de Aparecida (2007). Aunque la opción preferencial por los pobres es un concepto mucho más claro ahora gracias al testimonio del papa Francisco, que ya a los periodistas llegados de todo el mundo en el comienzo de sus pontificado les hablaba de una “Iglesia pobre para los pobres”.

En la conferencia de prensa a la que asistía como invitado Gustavo Gutiérrez señaló que mientras que ha habido algunos momentos de dificultad en el pasado en cuanto al diálogo con la Congregación para la Doctrina de la Fe, no estaba actualmente viviendo una rehabilitación, puesto que esta nunca habría sido “deshabilitada”… “No ha habido nunca una condena a la teología de la Liberación. Nunca. Si se ha dicho esto no es verdad. Sí hubo un diálogo con la congregación (de la Doctrina de la Fe). Un diálogo muy crítico, eso es verdad” al tiempo que reconocía por parte de la Iglesia un énfasis cada vez más claro en la “opción por los pobres”.

En la homilía de la Eucaristía con la que el papa Francisco inauguraba la Asamblea Internacional de Caritas y refiriéndose a la labor socio-caritativa de Caritas concluía diciendo: “Caritas junto a tantos otros organismos de caridad de la Iglesia, Caritas revela por lo tanto la fuerza del amor cristiano y el deseo de la Iglesia de salir al encuentro de Jesús en cada persona, sobre todo cuando es pobre y sufre”. Sus últimas palabras eran dirigidas a María “que ha hecho de la acogida de Dios y del prójimo el criterio fundamental de su vida”.

2015 (23 de mayo) Acto de beatificación de monseñor Oscar Romero Gadánez (1919-1980) en la Plaza Salvador del Mundo de San Salvador, asesinado (24 marzo 1980) mientras celebraba la Eucaristía, desbloqueando el proceso paralizado durante el pontificado de Juan Pablo II. En el acto se leyó el cálido mensaje enviado por el papa Francisco en que consideraba al siervo de Dios como “padre de los pobres”. El presidente Barak Obama envió un mensaje en el que decía “El Arzobispo Romero fue una figura inspiradora para la gente de El Salvador y de todo el continente americano”.

Célebre por su prédica en defensa de los derechos humanos y la renuncia de la violencia política en el país, muchos en América Latina le llamaban ya “san Romero de América” y fuera de la Iglesia católica es honrado por otras denominaciones religiosas de la cristiandad como la Comunión anglicana que lo incluyó en su santoral.​ Es uno de los diez mártires del siglo XX representados en las estatuas de la abadía de Westminster, en Londres​ y fue nominado al Premio Nobel de la Paz en 1979​ a propuesta del Parlamento británico. El papa Francisco anunció que en el próximo mes de octubre será proclamado santo junto al papa Pablo VI.

Sigue y concluye en la 4ª parte y última

Gutiérrez, en la Asamblea de Cáritas

http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2018/06/12/religion-iglesia-opinion-90-anos-gustavo-gutierrez-50-teologia-de-la-liberacion-papa-francisco-m

Evaristo Villar: “Es verdad que a muchos nos han hecho la vida casi imposible”


Evaristo Villar

Muchísimos cristianos y cristianas católicos quisiéramos un Francisco más decidido en el vuelco que necesita esta Iglesia, pero que nos dure muchos años

(Evaristo Villar, teólogo y portavoz de Redes cristianas).- Querido José Manuel: Acabo de leer tu escrito, titulado ‘In nomine Domini: Lo que va de la Iglesia de Chile a la de España’. Te felicito. Es necesario hacer estas denuncias fuertes, para que la institución (los “hombres”) de la institución se enteren de que el resto estamos muy enterados.

Es verdad que a muchos nos han hecho la vida casi imposible: desde la el cerrojo a ‘Misión Abierta’ hasta la expulsión de la congregación claretiana y de todos los centros de educación católicos (teologados, medios de comunicación de la Iglesia, etc.)…

Me gustaría que hubieras completado tu texto con el destrozo que han hecho en toda la llamada “Iglesia de Base”. La han combatido, la han ignorado, ninguneado… hasta dejarla casi si aire y sin vida. ¿Te acuerdas del cierre de la parroquia Universitaria? ¿Y de la lucha que obligaron a emprender al, quizás más cuerdo de ellos, monseñor Palenzuela, contra los documentos y comunidades de Iglesia de Base? ¿Te acuerdas de cómo la emprendieron contra los congresos de teologia y contra Redes Cristianas?.

Hasta que aprendimos a liberarnos de ellos por lo civil, haciéndonos Asociaciones civiles: Santo Tomás de Aquino, Iglesia de Base de Madrid, Redes Cristianas, Éxodo, Utopía… Todos han tenido que hacerse asociaciones civiles. ¡Qué pena, tener que llegar hasta aquí! ¡Cuánto podríamos hablar de esto!

Pero lo más doloroso es que no se dan cuenta (o no quieren hacerlo) de que esta sociedad española ya les ha dado la espalda. ¡Ya somos los más seculares de Europa! ¡Ya los jóvenes no creyentes religiosos, indiferentes o lo que sea, no quieren saber nada con todo lo que huela a religión. Lo peor es que, al haber confundido tanto la religión con el evangelio, tampoco les importa el evangelio.

Yo, gracias a Dios, no he perdido la fe en Él y en la admiración y seguimiento de Jesús de Nazaret. A esto he dedicado toda mi vida. Hubo un tiempo en que vibré con la posibilidad de reforma de la Iglesia, sobre todo después del Vaticano II y la II Conferencia General del Episcopado Lainoamericano en Medellín 68. Hoy ya no tengo tanta esperanza en la reforma de esta iglesia. Pero sí mantengo el apego al Evangelio y a lo que es y significa Jesús de Nazaret para la humanidad. A difundir esto he dedicado mis días… También apuesto siempre por la bondad que existe en todas y cada una de las personas.

Francisco me está entusiasmando en muchos detalles. En otros detalles importantes le quisiera más decidido. Muchísimos cristianos y cristianas católicos lo quisiéramos más decidido en el vuelco que necesita esta Iglesia. No nos gustan algunos movimientos que está haciendo dentro de la estructura eclasial, pero no negamos su “parresia” ante el sistema neoliberal y su apuesta por lxs pobres.

Queremos que, aunque nadie es perfecto (y por eso lo tienen tan difícil quienes por ellos mismos o por decisión de otros están en tanta altura), nos dure muchos años. A ver si se nos va pegando algo de su vivencia del evangelio.

Otro tema. ¿Vas a venir a Medellín para celebrar su 50 aniversario? El pasado verano lo programamos en Colombia y ya estamos casi en la última fase: el evento será a finales de agosto. Yo voy a ir. ¿Podremos encontrarnos por allí? Va a haber representantes no solo de toda América Latina, también del resto del mundo.

Creo que los obispos ya han celebrado o están a punto de hacerlo su aniversario. Éste del que te hablo es de lo que podríamos llamar “de Cristianxs de Base de América Latina y del mundo” (CEB, Movimientos críticos, Redes Cristianas, Amerindia, etc.) ¡Ojalá que podamos encontrarnos! Será hermoso este recuerdo. ¡Y podemos hablar de esto y muchas cosas más!

Un abrazo

Evaristo Villar

¿Hay miedo a la presencia femenina en la jerarquía?


Ramón Alario, cura ‘secularizado’RD

(José M. Vidal).- Hace 37 años Ramón Alariodecidió dejar el sacerdocio por motivos de conciencia, uno de los 100.000 curas en todo el mundo que lo hizo en esa época. Se entrevistó en aquel entonces con el cardenal Tarancón, y envió una carta a Roma explicando su caso. No fue hasta el año pasado, no obstante, que recibió una contestación. En contra de su voluntad, se le había reducido al estado laical. Una injusticia, denuncia Ramón, quien sigue defendiendo el “derecho” de cada comunidad católica a depositar las tareas y los ministerios en las personas que estime conveniente, “sin tener en cuenta sin son hombres, mujeres, casados, viudos, lesbianas o gays”.

Ramón Alario fue cura durante trece años. Después se casó y no pidió la dispensa. Treinta y siete años más tarde le llegó un rescripto de Roma, que ahora vamos a analizar para ver un poco qué es lo queda de los restos, como tú dices, de otra época, todavía en estas cosas de la dispensa, que no secularización.

A mí no me gusta hablar de secularización, hay algunos que dicen curas secularizados. ¿a ti te gusta ese término?

Bueno, yo creo que “felizmente secularizados” todos: vivir en una sociedad donde lo religioso no marca todos los comportamientos de la vida normal civil de las personas, me parece que es un triunfo de la modernidad y un triunfo del mundo actual. Y “felizmente” secularizados en cuanto que supone un retorno a la normalidad para nosotros, porque creemos que la vida en una situación de clérigo, prolongada durante muchos años, acaba separándote de la manera de pensar, sentir y vivir de las personas normales con las que tienes que estar conviviendo.

Ese es el lado positivo de los términos. Pero hay un cierto lado peyorativo en la reducción al estado laical, en la secularización. Es decir: “te arrojamos fuera del ámbito protegido, del ámbito clerical…”

La Iglesia ha vivido con muy mal talante la llegada a este mundo moderno. Y la secularización era algo así como un perder las esencias. Ese aspecto negativo lo tiene. Y de cara a los curas llamados “secularizados reducidos al estado laical”, creo que sí, que hay un tono despectivo; no se valora este tipo de vida donde lo importante es la persona, por encima y por delante, por supuesto, de las creencias particulares de cada uno.

De hecho, tú mismo en este escrito reconoces que hay un cambio en la terminología, ¿no?

Lo hay, sí, porque hace 70-80 años un cura que decidía dejar el ministerio, era una una persona que desaparecía, de alguna manera, de lo que era la vida eclesial. Se hablaba de él como renegado en algunas ocasiones, reducido, traidor… Una persona que no tenía cabida en la vida de la Iglesia de manera normal.

Ha habido un cambio fundamental, pero yo no sé si tanto en la manera de tratar este asunto desde la congregación romana, en lo que es la vida normal de las comunidades cristianas. De fondo parece que no.

Tú fuiste uno de los fundadores del MOCEOP.

De hecho he traído conmigo nuestra revista de los cuarenta años de MOCEOP. Tuve la suerte de estar en el momento que se coció algo muy importante: un sacerdote, que tenía el ministerio en el barrio de Moratalaz de Madrid, decide casarse y lo comunica a la pequeña comunidad. Les dice que está encantado con poder servirles y de lo que ha compartido con esa comunidad, pero que la decisión de casarse le impide continuar con ellos. Curiosamente, la comunidad responde que ellos no tienen ningún problema con que sea célibe, casado o como él quiera.

¿De qué año estamos hablando?

Del año 77. Esto desencadena que en Moratalaz, los curas que tenemos allí nuestras parroquias nos reunamos para ver cómo abordamos pastoralmente el tema. Y después de reflexionar sobre lo que es el celibato y lo que es el ministerio presbiteral llegamos a la conclusión de que se trata de algo meramente canónico, prescriptivo; que se puede cambiar y se puede luchar por cambiarlo.

Hoy día, todos los que nos encontramos en aquella situación (evidentemente postconciliar) de aplicación de las decisiones importantes de la Asamblea conjunta, la vivenciamos como un tiempo de gracia, un tiempo de una gran intensidad eclesial. Tuve esa suerte y, sí: estuve entre este colectivo que empezó a reivindicar aquí, en España, el celibato opcional.

Durante muchos años, el tema de los dispensados o secularizados, fue un tema tabú. Y un tema que suscitaba la atención de los medios. Después, esta atención cayó en picado y hoy apenas se habla. ¿No tenéis presencia pública?

La atención de los medios inicialmente fue muy interesante porque hizo público un tema que se estaba tratando eclesialmente. Era cuestionar la obligatoriedad del celibato para los curas de la Iglesia católica de occidente y los medios nos sirvieron de altavoz importantísimo. De hecho estuvimos participando en una serie de debates de radio y televisión, también en prensa, donde se abordaba el tema con seriedad.

Pero posteriormente vienen unos años donde solo se busca el aspecto morboso de los sacerdotes casados y que han abandonado el ministerio. Empiezan a invitarte a programas donde cuentes cómo te enamoraste, cómo vives, cómo es tu mujer…
En esta segunda etapa empezamos a negarnos a ir a una serie de programas porque no nos parecía muy serio. Actualmente este tema ha desaparecido porque, yo creo, también en este aspecto la Iglesia oficial mantiene una actitud de silencio y de esperar a ver si el tema se soluciona o se pudre por su cuenta, pero sin tomar decisiones.

¿Cuánta gente se calcula que se secularizó?

Es muy difícil tener datos de primera mano: alguna persona interesada que intentó realizar una tesis doctoral sobre esto hace unos veintitantos-treinta años, no tuvo la posibilidad de contrastar datos en los obispados. El cálculo, que se ha hecho a nivel internacional por la Federación Internacional de Curas Casados, ha arrojado una cifra de unos 100.000 en todo el mundo, de 1980 a 2010. Esto significa que hay países donde aproximadamente 1 de cada 3 sacerdotes desapareció de la vida eclesial durante estos años, como era el caso de EE.UU. y Brasil, por ejemplo. Y en otras ocasiones 1 de cada 4, que es más o menos la relación en la que nos movemos en España.

¿Cuál crees tú que es la razón fundamental por la cual la Iglesia se sigue aferrando a mantener el celibato obligatorio? Algunos hablan de que es más fácil; que supone tener un ejército de hombres disponibles para mandarles a cualquier sitio. Más fácil y más rentable económicamente.

Yo creo que ese dato está ahí y que es importantísimo. No vamos a hablar de la Iglesia como multinacional, pero en cuanto a estructura y funcionamiento, una organización establecida en todo el mundo con esa disponibilidad solamente en curas, hablamos de unos 300.000 personas ligadas full time a desarrollar una tarea y una misión, es una cosa realmente muy apetitosa.

Los problemas económicos están también latentes: se trata de alguien a quien con poquito se le puede mantener, que no te va reclamar económicamente muchas cosas, que no hay una familia que pueda distraerle. Evidentemente, esa razón está ahí.

Pero yo creo que hay otra razón, y es el inmovilismo en el que se ha instalado (según algunos autores; Schillebeck, entre otros) la Iglesia católica del año 1.000 en adelante donde de unas comunidades muy centradas en lo que es la comunidad pasamos a una comunidad que, cada vez, va girando más en torno al ministerio presbiteral. Como este ministerio es ejercido por personas dedicadas de por vida, 24 horas al día, que no tienen otras preocupaciones ni otras personas a las que atender, termina generando una Iglesia que pivota por completo en torno a la figura del cura, empequeñeciendo la comunidad.

El clericalismo que tanto está criticando el papa Francisco.

El clericalismo hace que muchas tareas que no tienen nada que ver con el desempeño de lo que es una presidencia de celebración eucarística etc., acaben concentradas en torno al cura. Y cuando no las ejerce él directamente, quienes las ejercen son personas que él ha ido recolectando y en quienes deposita una cierta confianza, pero sobre las cuales desempeña también una tarea de supervisión total. Por eso yo creo que son dos elementos los que explican este clericalismo.

¿Hay miedo a la presencia femenina en la jerarquía?

Por supuesto. La Iglesia muestra una alabanza teórica del puesto de la mujer en la Iglesia, incluso el tenerla apartada de muchas tareas de responsabilidad se predica como si fuera una especie de respeto y veneración especial. Pero al lado de esa veneración teórica, yo creo que hay un cierto miedo concreto a la mujer concreta.

Hay claramente una injusticia histórica y, casi, una injusticia creciente, porque en estos momentos las comunidades de cristianos y de cristianas son mayoritariamente femeninas. Me refiero a parroquias, no hablo de comunidades de religiosas. Hay, entonces, hasta una injusticia porcentual puesto que la presencia de hombres en las comunidades es bastante menor que la mujeres.

¿Vamos a llegar tarde ya, por mucho que hagamos en ese campo?

Nunca es tarde si la dicha es buena. Seguir manteniendo esta estructura patriarcal, machista, dentro de la Iglesia es un contrasentido que también va en aumento en una sociedad cada vez más sensible a la igualdad real y concreta, no solo predicada o defendida teóricamente. Esto, cada vez, es un chirrido, una disonancia mayor. Y sería bueno que se siguiera, en consecuencia, llevando a la práctica una real y progresiva entronización de la mujer en todas estas tareas de dirección y, por qué no, de presidencia.

Rescripto recibido por Ramón Alario

Cuando un sacerdote abandona el ministerio ¿se cumplen con él los derechos humanos?

Lo ha repetido José María Castillo hasta la saciedad en sus publicaciones: hay que recordar que la Iglesia, el Estado Vaticano a nivel político, no ha suscrito la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sigue pensando que al tratarse de una confesión religiosa, los derechos humanos se dan por supuesto. Pero de facto no hay un compromiso de respetarlos.

En mi escrito de respuesta a la carta que me llegó el año pasado de la Congregación del clero, apunto que hacer obligatorio el celibato para desempeñar una tarea en la Iglesia, de alguna forma atenta contra los derechos humanos, puesto que contrapone una vocación con el ejercicio de estos derechos, que deberían estar por encima de las prescripciones de cualquier Estado y de cualquier organización.

Más allá de eso, también hay un cierto olvido de derechos de todos los creyentes. Por ejemplo, en ese rescripto se dice explícitamente que el sacerdote que ha obtenido la dispensa no puede ejercer tareas que hoy desempeña cualquier creyente en cualquier comunidad de cristianos. Con el agravante de que muchísimas de estas comunidades no solamente ven correcto que el cura se haya casado, sino que el cura sigue siendo recibido, es conocido. Y en este rescripto, se cumpla luego o no, se dice que no podrá desempeñar tareas de lectura de textos o de distribuir la comunión; es un contrasentido.

Porque además tú no estás hablando de casos teóricos, sino de tu propio caso.

A la hora de disponer qué sucedía con un cura que decidía casarse en torno al año 80, había varias posibilidades y, de hecho, entre estos miles de casos a los que nos hemos referido existen decisiones para todos los gustos. La posibilidad más normal, y más dentro de los límites canónicos, era pasar por el obispado, rellenar un cuestionario, explicar tu situación y pedir la secularización.

Pero un cuestionario que estaba muy cuestionado, porque se hacían preguntas…

Este cuestionario tenía una pretensión clarísima: poder demostrar que si te marchabas era porque nunca te habías sentido realmente cura. Y dicho en términos canónicos, que tu ordenación había sido nula. Se buscaba algo paralelo al tema del divorcio. En resumen demostrar que este cura que se marchaba no había sido cura de verdad nunca.

Este cuestionario solía llevar luego, en un segundo o en un tercer tiempo, situaciones tan llenas de hipocresía como la posibilidad de buscar uno un buen psiquiatra que le diagnosticara un trastorno y así justificar que desapareciera del presbiterado. Fue la primera opción, lo digo con todo el respeto, la que mucha gente aceptó como una primera salida para normalizar su vida posterior.

La segunda oportunidad, también muy utilizada durante una etapa, era desaparecer. Te marchabas de la parroquia o de la manera que estuvieras desempeñando, sin pedir papeles ni dar explicaciones; sencillamente hacías tu vida posterior a haber estado trabajando como cura.

Había una forma intermedia que, en concreto, responde a lo que yo hice: me entrevisté con el cardenal Tarancón y le expuse mi proceso. Él aceptó lo que yo le estaba contando, me dijo: “esta situación en estos momentos no tiene salida”. Era la etapa en la que no se concedían prácticamente permisos; la etapa más más dura de Juan Pablo II. Entonces, lo que le oferté a monseñor Tarancón fue el realizar un escrito en donde yo contaba mi proceso. Él aceptó y envió este documento a Roma.

Durante 37 años nadie me contestó a este escrito. Imagínate mi sorpresa cuando, hace poco más de un año, me llaman del obispado de Sigüenza para comunicarme que me ha llegado el permiso de la secularización.

Que tú no habías pedido.

Claro, no lo había pedido. Había mediado en torno al año 95, cuando el entonces obispo de Sigüenza se ofreció para llevar de nuevo a Roma los papeles que yo le había entregado al cardenal Tarancón. Yo le dije: bueno, si tú quieres, llévalos. aunque no nos van a contestar. Pero si a ti te parece que hay que hacerlo, pues adelante. Yo, en su momento ya hice lo que creía que debía hacer.

Él tal vez los llevó, pero yo no había vuelto a tener ni una sola noticia hasta el año pasado, cuando se me comunica que han llegado los papeles y me entrevisto con el obispo de Sigüenza, que me lee el documento. Es un documento impreso en donde no aparece ni siquiera mi nombre, hablo del documento en castellano, porque hay un documento en latín donde sí aparece mi nombre, está firmado y con sello. Pero a mí ese documento, de momento, me suena un tanto raro tal como me lo lee.

Quedamos en que al poco tiempo volvería. Le llevé entonces un documento donde decía las razones por las que yo no firmaba ese documento. Es un documento que podría resumir así; no vamos a ver la literalidad, pero tres grandes campos: después de 37 años se me dan, y supongo que a toda la persona que le llegaran estos papeles habrá sido lo mismo, ciertos consejos de que siga siendo buena persona, que no deje de practicar las cosas que manda la santa madre Iglesia, y que siga rezando, etc.

Esto, después de 37 años suena un poco raro. Y si tú no te has rehecho, si no has mantenido tu vida espiritual como la concibas pues, hombre, que te vengan con consejitos después de tanto tiempo, cuando menos, suena un poquito extraño.

Y más cuando durante toda esa etapa, nadie se ocupó de ti a nivel eclesiástico.

Nadie me ha preguntado qué es de tu vida, cómo te apañas…, en fin.

Porque esa es otra de las cuestiones: económicamente eres un trabajador que ha perdido todos sus derechos. Que, por muchos años que hayas trabajado para una “empresa”, te vas con una mano por delante y otra por detrás; sin nada. Incluso, a veces, sin seguridad social.

Oficialmente la situación es esa. Lo que sucede es que hay que alabar que en ciertas diócesis el tratamiento del obispo, ante esa situación difícil de salir y de no tener trabajo, etc., fue un tratamiento muy cercano y muy cariñoso. Incluso hay gente a la que se le mantuvo la situación económica hasta que pudo encontrar algo.

Pero son escasos.

Bueno, pero también merece la pena subrayarlo. La normalidad era que tú lo dejabas y quedabas con una mano delante, otra detrás, y a buscarte la vida. Entonces, esa recomendación del documento…

Porque acompañamiento espiritual o fraterno, tampoco había. No había ninguno de los que habían sido compañeros que después intentasen acercarse.

Yo creo que ahí también ha habido de todo. Ha habido curas que decidieron casarse que han tenido un acompañamiento y una acogida fantástica de compañeros, y otros casos donde lo que han recibido es el rechazo y la ignorancia, cuando no la persecución, que también se ha dado.

Este documento incluye un segundo apartado muy interesante, por eso hablo de “restos de otra época”, donde se te impide realizar tareas para las cuales parce que estás muy preparado, y que no tienen nada que ver con el ejercicio del ministerio presbiteral. Me refiero a tareas de dirección, de coordinación de trabajo en una parroquia y de intervención en celebraciones, que lo puede hacer cualquier creyente. A ti, sin embargo, aunque ya no se utilice la palabra “reducido al estado laical” porque sería una ofensa a los laicos y a las laicas, se te prohíben ciertas cosas que a ellos y a ellas sí se les permiten.

O sea, que pasas a ser un ciudadano de segunda en la Iglesia.

Quedas un poquito por debajo.

Menos que la clase de tropa.

Bueno, en términos opusianos diríamos que eso es. Pero creo que en eclesiología seria no podríamos decirlo así. No clase de tropa: el laico y la laica. Es decir, el creyente normal y corriente de cualquier comunidad.

Un grupo de sacerdotes en la Plaza de San Pedro

¿Cómo es posible que una institución desaproveche, tirando piedras sobre su propio tejado, a alguien que ha formado, en quien ha invertido, como es tu caso, que eres doctor? ¿Llegando incluso a prohibir su actividad?

Habría que preguntar qué miedos tienen. Porque no los podemos inventar, pero está claro que hay un cierto miedo al cura que pueda ser crítico, y que incluso haya tomado unas actitudes en conciencia.

Yo he defendido durante mucho tiempo, y lo sigo pensando, que muchos de los curas que decidimos casarnos y abandonar el estamento clerical, lo hicimos por motivos de conciencia; no queríamos vidas dobles, ni estar representando una función con la que discrepábamos radicalmente. ¿Qué institución universal se permite el lujo de perder a una de cada tres o de cada cuatro personas de esa tropa especializada sin cuestionarse nada?

Decíamos que el escrito tiene otros dos elementos, pues este es el otro elemento: que se impide, de alguna manera, realizar cosas que hoy desempeña cualquier creyente.

Por ejemplo, dar clases de religión.

Por ejemplo. Hay una desconfianza, pero con más inri. Pienso que mi declaración del año 80 no es leída, ni siquiera cuando se me contesta a estos papeles el año pasado, porque resulta que yo hice la tesis doctoral en Teología en la Universidad de Comillas el año 2001. Entonces yo ya estaba casado. Y en 2017 se me sigue prohibiendo el ejercicio de una docencia para la cual he sido autorizado como doctor en una universidad eclesiástica. Hay que reconocer que es difícil de entender.

Es otro atentado contra los derechos básicos como creyente y como persona.

Con el tema de reivindicar la desaparición de esta situación por la que hemos pasado los curas casados, tampoco hay que cargar las tintas porque esto, tal como yo lo vivo y como lo analizo, no es una tragedia si lo ponemos al lado de las tragedias que hoy aquejan a un aparte importante de la humanidad: es casi una insignificancia. Pero sí que es importante subrayarlo y seguirlo dando a conocer, porque representa una manera de ser Iglesia que creíamos ya desaparecida; una Iglesia impositiva donde hay categorías, donde hay un poder que se ejerce de manera arbitraria y despótica. No hemos hecho alusión, por ejemplo, a que todo este tiempo (me refiero al tiempo más duro entre el año 80 y 2010 más o menos) hay, prácticamente, una negativa a conceder estos permisos, de manera que el cura que decide irse, se marcha y no ha recibido papeles.

¿Te refieres a la negativa por parte de Roma?

Sí. Eso lleva consigo una situación de tremenda ignorancia y de falta de respeto hacia unas personas que decidieron comunicar lo que querían y no se les hizo mucho caso. Con la contradicción de que en algunos casos, por distintas razones, -casi de tipo corporativo, diría yo- sí que llegaba el permiso: si de alguna manera interesaba que este cura, que se ha casado y no tiene papeles, tenga alguna posibilidad de no ser marcado porque hay otros intereses, como por ejemplo que se vaya a beatificar a alguien de su familia, sí que se hace la excepción y se le conceden los papeles.

Ha habido un doble rasero; ha sido una justicia no solo bastante caprichosa, sino también bastante arbitraria.

¿No te choca todavía más el que se siga haciendo este tipo de escritos en la época del papa Francisco?

Cuando el año pasado me llega este documento, lo he leído en doble perspectiva; por un lado creo que el que se esté contestando a estos escritos es un síntoma de que algo se está cociendo por Roma. Pero por otro lado, el seguir utilizando este método…

Porque la contestación es masiva. Quiero decir que tu caso no es el único.

Claro, yo entiendo que ha llegado a más personas, aunque tampoco tengo datos para afirmarlo con rotundidad. Pero está claro que es un documento que rezuma una eclesiología que no está de acuerdo con el Concilio Vaticano II, pero ni siquiera con el talante espiritual y eclesial que el papa Francisco nos está transmitiendo y que está volviendo a poner en primera línea, cosa que no sucedía durante mucho tiempo.

¿Crees que posiblemente el Papa no se esté enterando de este tipo de cosas?

Pues no lo sé. Yo entiendo que hay problemas muy gordos, pero está claro que hay muchos creyentes esperando algún gesto rotundo que pudiera demostrar al mundo actual que en este tema, en el tema de la mujer, en el de la curia, el de los concordatos, hay decisiones importantes que se están llevando a cabo, más allá de la gran aportación que está haciendo sobre un cambio en nuestra espiritualidad y nuestra fe en Jesús de Nazaret. Creo que no estaría de más que hubiera decisiones importantes e este sentido.

El Papa tuvo el gesto de visitar en sus casas, hace un año, a un grupo de sacerdotes casados que están viviendo en Roma. Pero eso se queda un simple gesto. Tú pides un poco más: pides que haya un reconocimiento explícito, canónico digamos, del celibato opcional.

Yo no soy quien para opinar en eso. A mí me gustaría que hubiera una decisión donde se diera protagonismo a la comunidad. Que se reconociera oficialmente el derecho de cada comunidad a depositar las tareas y los ministerios en las personas que la integran y que han demostrado que lo pueden hacer, sin tener en cuenta sin son hombres, mujeres, casados, viudos, lesbianas o gays. Lo que quiero decir es que es la persona, el creyente, la comunidad, la que debe distribuir las tareas. Evidentemente, el ministerio de unidad de un obispo tendrá que conocerlo, imponer mano, en fin, lo que tenga que hacer.

El Papa Francisco, con sacerdotes secularizados y sus familias

Ese es el ideal quizás a medio o a largo plazo. Pero a corto plazo, ¿qué le pides al papa Francisco en este tema concreto?

La aceptación de que hay comunidades que están viviendo sin cura porque no lo encuentran, o porque les han echado de la parroquia en la que estaban. Y el reconocimiento de comunidades donde hay curas disponibles casados, que son tan comunidades cristianas e universales como cualquier otra parroquia donde todo está legalmente a la última. Sería muy interesante reconocer esto.

E insistir mucho más en que esto del celibato es una prescripción, porque además es una situación que se está extendiendo. Hace años decíamos que la situación de las comunidades en Latinoamérica eran una excepción, porque había parroquias que solo recibían la visita del cura una vez al año, si se podía. Esto es imperdonable: o hay comunidad o no la hay. Y si la hay, la ausencia de cura no puede hacer que esa comunidad funcione a mínimos.

Se están cerrando.

Se están cerrando en Europa un montón de parroquias. Se cierra la iglesia, el lugar de culto y de reunión, y se remite a los creyentes a que vayan a otra iglesia que sigue abierta a no sé cuántos kilómetros. Y la gran pregunta es que si hay una comunidad, tiene derecho a tener ministros, servidores o ministras, porque tiene vida y no puede estar pendiente de la presencia o no de un cura legal con todo. Y es que si ponemos esa condición, esto se convierte en un callejón sin salida: estamos defendiendo una Iglesia/comunidad/pueblo de Dios donde todos los creyentes ejercen de alguna manera el sacerdocio universal de Jesus, pero donde no hay vida comunitaria de cara a una serie de cuestiones porque no hay cura. Parece un contrasentido, yo creo.

Has respondido a este rescripto, tu respuesta la has enviado a Roma.

Yo se la llevé al obispo de Sigüenza, Don Atilano, para el cual no tengo más que palabras de agradecimiento. Me recibió muy amablemente y con cariño. Le expuse como yo, en conciencia, tenía muchas razones en contra de este documento. Y que no lo podía firmar, porque firmarlo sería reconocer que estoy de acuerdo con esto que se me dice. Le di un escrito donde también explicaba por qué no lo firmaba, agradecía la deferencia de que me hubiera llegado, aunque yo no lo había pedido; que se ignorara mi escrito en una serie de aspectos y, sobre todo, que yo creo que la eclesiología, la manera de entender lo que es una comunidad de creyentes, a mí no me parecía coherente con lo que creo que son las comunidades eclesiales.

Se supone que el obispo lo envió a Roma.

Pienso que sí.

Pero no has recibido una contestación.

No la he tenido. No sé si me tocará esperar otros 37 años para ver si hay más suerte. No lo sé.

Ramón, muchas gracias por explicarnos tu caso.

He estado dándole muchas vueltas, no a contestar esto en su momento, que en conciencia me pareció que era lo que tenía que hacer, sino a hacerlo público. Ha pasado un año y creo que he respetado un tiempo prudencial para hacerlo.

Y no lo hago por ningún tipo de protagonismo, sino porque creo que esto puede reflejar una situación difícil, en ocasiones muy dolorosa para algunas personas, de tener que dejar el ministerio, de irse sintiéndose útiles pero al mismo tiempo ignorados. Si he hecho esto público es para que eso no esté olvidado, tapado y demás.

Creo que también hay que decir que muchas personas, en nuestro proceso personal nos hemos seguido sintiendo curas de una manera o de otra, distinta a como normalmente se entiende. Que hemos aceptado que eso también era un servicio a las personas, a muchos creyentes que están un tanto en diáspora y a otros que sencillamente buscan un apoyo o una ayuda.

Repito que si hago esto público es básicamente pensando en que sé que hay mucha gente que esto lo ha vivido con dramatismo, con dolor y creo que merece la pena que se conozca. Y repito, también, que sin pensar que esto es el drama del mundo, porque es evidente que tenemos dramas que nos acompañan todos los días donde dices: esto sí que es una cosa gorda. Esto también es interesante, porque la Iglesia sigue diciendo que está para servir a la humanidad y para ayudar.

Que empiece hacerlo en su propia casa.

Exacto, es por ahí, por donde habría que empezar.

Porque se predica hacia afuera y no se hace hacia adentro. A mí me parece que es un buen servicio. Y a ver si le llega la Papa y toma también alguna decisión al respecto. Muchísimas gracias.

A ti.

Guardar

Compartir4

Mi encuentro con François Houtart y monseñor Proaño. J.J. TAMAYO


08 de Junio de 2018

[Por: Juan José Tamayo- Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Ignacio Ellacuría. Universidad Carlos III de Madrid]

Blog de Juan José Tamayo en amerindiaenlared.org

Hace unos días volví de un largo e intenso viaje por Ecuador y Perú. Fui invitado por el Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN), de la Universidad de Posgrado del Estado-Ecuador, a participar en la Cátedra François Houtart en unas Jornadas sobre “El pensamiento crítico de François Houtart”, fallecido en junio de 2017 en Quito. Nidia Arrobo, creadora, con Monseñor Leónidas Proaño, de la Fundación Pueblo Indio de Ecuador, y Antonio Salamanca, profesor del IAEN, conocedores de mi amistad, sintonía intelectual y estrecha colaboración con el sociólogo belga, me pidieron dictara una conferencia sobre “Religión y Mercado: Nuevos paradigmas teológico”, que tuvo lugar el 16 de mayo con la asistencia del profesorado y alumnado investigador del Instituto, así como de numerosas personas interesadas en el tema.

 

Tras un análisis crítico del neoliberalismo, siguiendo las reflexiones de Houtart, defendí que el mercado se eleva a la categoría de absoluto, fuera del cual no hay salvación, cuando lo que hace la economía de mercado es excluir de la salvación-liberación a las mayorías populares del Sur global. Es la “trascendencia perversa” de la que hablaba Marx. Propuse la necesidad de des-religiosizar el mercado, des-divinizarlo, cuestionar su carácter trascendente y absoluto, criticar la idolatría del mercado, como hiciera Marx en su teoría de la idolatría del capital y de la mercancía. Una crítica que debe partir de la denuncia de los profetas del Israel a la idolatría y de la crítica de Jesús de Nazaret a la adoración al Dinero convertido en ídolo (Mateo, 6,24).

 

Hoy la religión está mercantilizada, vive sometida al asedio del mercado y, preocupada por cuestiones internas y por ganar el espacio confesional perdido, con frecuencia se deja asediar acríticamente. Por eso, afirmé la necesidad de des-mercantilizarla y cuestionar su complicidad con el capitalismo. Una complicidad que practican, entre otros, el teólogo norteamericano apologista del mercado Michael Novak, que compara a las Corporaciones Internacionales con el Siervo de Yahvé del profeta Isaías, y el economista francés “cristiano” Michel Camdesuss, ex director general del FMI, que pide hacer las bodas entre el Mercado y el reno de Dios. Como alternativa, creo que hay que pasar de la trascendencia perversa a la trascendencia liberadora en la historia. De lo contrario, la religión será “el opio del pueblo”.

 

Era la tercera vez que visitaba Ecuador. La primera fue para participar en la 6ª Jornada Teológica de la Comunidad de Educación Teológica Ecuménica y Caribeña (CETELA) sobre “Abya-Yala y sus rostros. Formación teológica y transversalidad”, celebrada en Cumbayá, del 2 al 6 de julio de 2000. Los diálogos y las ponencias se publicaron en un libro del mismo título (editorial Kimpres Ltda, Bogotá, 2001). El encuentro giró en torno a los diferentes rostros de la pluri-identidad cultural, religiosa y étnica latinoamericana y caribeña: negra, campesina, indígena, pentecostal, feminista y sus respectivas teologías, en un diálogo transversal.

 

Recuerdo con especial afecto a las teólogas y teólogos que participaron en el evento: Antonio Aparecido da Silva y Domingo Yanke, ambos fallecidos, Aníbal Cañaveral, Jaime Prieto, Amílcar Ulloa, Violeta Rocha, Diego Irarrázabal, José Duque, Silvia Regina da Silva, Alejandro Ortiz, Débora García, Mario Higueros, Eleazar López, Mathias Preiswerk, Anaida Pascual… Fue mi primera inmersión directa en las nuevas tendencias de la teología de la liberación.

 

La segunda vez fue en 2010 invitado al Encuentro Pachamama, Pueblos, Liberación y Sumak Kawsay (Bien Vivir) con motivo de la celebración del centenario del nacimiento de monseñor Leónidas Proaño, “el obispo de los indios” (1910-2010). Estuvo organizado por la Fundación Pueblo Indio (FPI) con el objetivo de “volver a las fuentes para redimir la vida”. Participamos más de doscientas cincuenta personas de África, Europa, América del Norte, Centro y Sur. Fue un espacio de reflexión en torno a la lógica del neoliberalismo y sus efectos perversos contra el planeta tierra y los pueblos oprimidos, y un ámbito privilegiado para el diseño de alternativas post-capitalistas frente a las crisis ambiental, climática, alimentaria, energética y económica, a las que hay que sumar la crisis ética.

 

En dicha efemérides, celebrada en la Universidad Andina Simón Bolívar, participamos Frei Betto, Elsa Tamez, François Houtart, Nidia Arrobo, Nancy Cardoso, Humberto Cholango, Juana Batzibal… No pudo asistir David Choquehuanque, pero envió una magnífica conferencia sobre la reconstrucción del Bien Vivir (Sumak Kawsay). Recordamos que “el soñador se fue pero su sueño queda” y a nosotros nos corresponde hacerlo realidad. Publicamos las conferencias y los diálogos en el libro Pueblos indígenas, derechos y desafíos. Homenaje a monseñor Leónidas Proaño (AGD-N Libros-Universidad Carlos III de Madrid-Pueblo Indio del Ecuador con la siguiente dedicatoria:

 

“A los pueblos originarios de Abya-Yala de ayer, hoy y mañana, adoradores del Sol como fuente de vida y primeros ecologistas de la historia, en recuerdo de la experiencia cósmica-fraterna-sororal del Centenario de monseñor Proaño compartida del 37 al 31 de enero en Quito, siempre en nuestra memoria y en nuestra vida, con respeto y reconocimiento”.

 

En mi reciente viaje a Ecuador contemplé los volcanes Pichincha y Cotopaxi, volví a visitar el centro histórico de Quito, Patrimonio Cultural de la Humanidad, y recorrí con una guía excelente el Museo de Arqueología del Alabado. Ya fuera de Quito, pasé unos días deliciosos en Otavalo en la casa rural de mis amigos Pilar Castañeda y Antonio Salamanca. Visité el Centro de Formación Indígena en Pucahuaico (San Antonio de Ibarra), lugar de la memoria histórica de los líderes indígenas que lucharon por la liberación de las comunidades originarias, donde está enterrado monseñor Leónidas Proaño. Allí pude leer su propuesta utópica: “Sueño con la posibilidad de una sociedad nueva”.

 

En el capítulo 7 de Teologías del Sur.  El giro descolonizador, dedicado a la teología indígena latinoamericana y a la cosmovisión eco-humana del Bien Vivir  (Sumak Kawsay)”, ofrezco un análisis de la aportación vital e intelectual de Proaño a la teología y la cosmovisión indígenas, que no solo son válidas para las comunidades originarias de Abya-Yala, sino también para la civilización occidental.

 

Mi encuentro con el pensamiento y la coherencia de François Houtart (1926-2017) y de Leónidas Proaño (1910-1988) me reafirmó en la crítica del neoliberalismo y en la búsqueda de un modelo civilizatorio post-capitalista. Solo por eso mereció la pena el viaje a Ecuador.

 

El próximo artículo estará dedicado a mi viaje a Perú, las actividades en diferentes instituciones y  mi encuentro con Gustavo Gutiérrez

amerindiaenlared.org

50 años de la Conferencia de Medellín: Consuelo Vélez


08.06.18 | 01:56. Archivado en Reflexiones

Hace 50 años, entre agosto y septiembre de 1968 se celebró la segunda Conferencia del Episcopado Latinoamericano y Caribeño en Medellín (Colombia), conferencia que representó un antes y un después para la Iglesia del Continente. Algunos le llamaron el “pasó” de Dios por estas tierras, un paso claro, contundente, una verdadera “irrupción” del Espíritu en esta realidad como concreción del Concilio Vaticano II –Celebrado de 1962 a 1965- que había invitado a “leer los signos de los tiempos”, invitación que los obispos habían acogido dando como resultado las opciones emanadas de esa Conferencia que hoy vuelven a resonar fuerte con la orientación que Francisco le está dando a su Pontificado.
El tema de esta conferencia deja ver los objetivos que perseguía: “La Iglesia en la actual transformación de América Latina a la luz del Concilio”. Como resultado se pueden señalar, entre otros, los siguientes aspectos: En primer lugar, una lectura de la realidad buscando comprometerse con su transformación. En Medellín lo consignado en la Constitución Gaudium et Spes (de Vaticano II) se hizo realidad. La iglesia latinoamericana miró la situación del continente y descubrió que Dios decía su palabra y pedía una respuesta. Percibió la injusticia estructural que mantenía en la pobreza a las mayorías del Continente, una injusticia que “subía al cielo como un clamor” (semejante al clamor de los israelitas oprimidos por los egipcios, Ex 3, 7-8) y Dios interpelaba de nuevo (como a Moisés) a dar una respuesta por parte de los que dicen reunirse en su nombre.
En segundo lugar, si las palabras de Juan XXIII al inicio del Concilio sobre una “Iglesia de los pobres” no calaron demasiado, en Medellín la Iglesia se sintió llamada a ser una Iglesia de los pobres, capaz de sentir compasión por ellos y trabajar por su liberación. Las palabras de Pablo VI en la inauguración de la Conferencia marcaron ese camino al mostrar la necesidad de que la iglesia diera testimonio de la pobreza: “La indigencia de la Iglesia, con la decorosa sencillez de sus formas, es un testimonio de fidelidad evangélica; es la condición (…) imprescindible para dar crédito a su propia misión”.
En tercer lugar, no faltó la persecución y el martirio porque esa manera de ser iglesia molestó a los poderosos, mostrando lo profundo de su compromiso evangélico. Fueron muchos los laicos/as, obispos y sacerdotes asesinados. No se niegan las posibles desviaciones pero, contando con la limitación humana de cualquier opción, la iglesia que surgió de Medellín fue mucho más cercana al evangelio de Jesús y por tanto más fiel a sus orígenes.
Pero lo más novedoso fue la vitalidad de ese modelo eclesial traducido en las CEBs (comunidades eclesiales de base) donde los laicos y laicas tomaban la palabra y se convertían en verdaderos protagonistas de una nueva manera de ser iglesia, verdadera comunidad, de la que surgían cantos, símbolos, oraciones, liturgias, arte y, sobre todo, mucha solidaridad de los pobres para con los pobres y acciones comprometidas para defender y mejorar las condiciones de vida de los más necesitados. Obispos como Hélder Cámara, Enrique Angelelli, Sergio Méndez Arceo, Leonidas Proaño, Oscar Arnulfo Romero apoyaron este nuevo momento eclesial con sus homilías proféticas que les hicieron ganar la persecución e incluso la muerte.
Como memoria de la Conferencia de Medellín quedaron “Las Conclusiones” en dieciséis capítulos, divididos en tres secciones: (1) Promoción humana (Justicia, Paz, Familia y demografía, Educación, Juventud) (2) Evangelización y crecimiento de la fe (Pastoral popular, Pastoral de élites, Catequesis, Liturgia) (3) La iglesia visible y sus estructuras (Movimientos de laicos, Sacerdotes, Religiosos, Formación del clero, Pobreza de la Iglesia, Pastoral de conjunto, Medios de comunicación social).
Ahora bien, todo documento eclesial es la suma de muchos puntos de vista y por eso en sus páginas se encuentran diferentes perspectivas que, a veces, no confluyen en la misma dirección. Pero salvando esa realidad de todo trabajo grupal, se puede afirmar que en ese documento se manifestaban algunas líneas fundamentales –continuidad con Vaticano II– y, algunas especificidades, que afirmaron el espíritu latinoamericano que se fue consolidando en el continente tanto en el quehacer teológico como en la práctica pastoral.
Para destacar uno de los temas tratados en el documento, fijémonos en cómo la categoría “signos de los tiempos” fue asumida en el documento: “A la luz de la fe que profesamos como creyentes, hemos realizado un esfuerzo por descubrir el plan de Dios en los “signos de los tiempos”. Interpretamos que las aspiraciones y clamores de América Latina son signos que revelan la orientación del plan divino operante en el amor redentor de Cristo que funda aspiraciones en la conciencia de una solidaridad fraternal” (Mensaje a los pueblos de América Latina). Se refiere también a esta categoría al tratar la realidad juvenil y como criterio de una evangelización que “no puede ser atemporal ni ahistórica. Más aún, la considera “un lugar teológico” y una interpelación de Dios (Pastoral de élites, 13) y una pedagogía para los movimientos apostólicos en su proceso de liberación y humanización de la sociedad (Movimientos de laicos,13). Igualmente para responder a los problemas del ser humano de ese momento se invita a los sacerdotes a discernir los signos de los tiempos (Sacerdotes, 28) y que en la formación del seminario se aprenda a interpretarlos para crear actitudes y mentalidades pastorales adecuadas (Formación del clero, 26).
Este año se celebrarán varios eventos para esta conmemoración en la que se irán desarrollando todos los aspectos tratados en esa Conferencia. Conviene estar atentos y, en lo posible, participar de alguno de los que se realicen. Pero sobre todo volver a recrear ese momento histórico de “irrupción del Espíritu” manteniendo el discernimiento de este tiempo presente y preguntándonos cómo vivir la fe hoy en nuestro mundo actual con todos sus desafíos y posibilidades. Dejémonos influir por los frutos de Medellín para que continuemos ese camino eclesial latinoamericano marcado por la centralidad de los pobres y una iglesia viva y comprometida con la transformación social.

http://blogs.periodistadigital.com/fe-y-vida.php/2018/06/08/50-anos-de-la-conferencia-de-medellin

90 años de Gustavo Gutiérrez y 50 de la Teología de la Liberación (II)


Gustavo Gutiérrez, hoyAgencias

Buena parte de los distintos movimientos sacerdotales en Latinoamérica provienen y nacen tras la encíclica del próximo Pablo VI “Populorum progressio”

(Saturnino Rodríguez).- 1965- Los precedentes que mejor explican los comienzos de la Teología de la Liberación hay que buscarlos en las corrientes teológicas y pastorales que venían circulando en América Latina camino de su identificación que a su vez encontrarían sus fundamentos en la renovación eclesial propuesta por el Concilio Vaticano II iniciado por Juan XXIII y clausurado por Pablo VI (1962-1965), junto a alguna de sus encíclicas y documentos que recogería la Iglesia Latinoamericana para su aplicación en la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Medellín (Colombia) (julio-agosto 1968). Los antecedentes inmediatos pueden situarse hacia el otoño de 1965 cuando el Concilio Vaticano II estaba a días de clausurarse.

1962 y 1963 – Inquietudes y pistas que ya marcan en sus encíclicas Papas del Concilio: Juan XXIII y Pablo VI. Juan XXIII un mes antes de comenzar el Concilio Vaticano II decía en un radiomensaje emitido el 11 sept 1962: “Frente a los países subdesarrollados, la Iglesia es, y quiere ser, la Iglesia de todos y particularmente la Iglesia de los pobres”. El 11 abril 1963 coincidiendo con la celebración del Jueves Santo (53 días antes de su fallecimiento) se publicaba su octava y última encíclica “Pacem in terris (Paz en la Tierra) con el subtítulo que dice: «Sobre la paz entre todos los pueblos que ha de fundarse en la verdad, la justicia, el amor y la libertad».

1967 –Buena parte de los distintos movimientos sacerdotales en Latinoamérica provienen y nacen tras la encíclica del próximo Pablo VI “Populorum progressio” (“Sobre la promoción del desarrollo de los pueblos”) en 1967 en pleno Concilio , sobre la cooperación entre los pueblos y el problema de los países en vías de desarrollo. Y como ya dijimos al calor también de la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano de Medellín (Colombia) en julio-agosto 1968 significó el espaldarazo de la doctrina católica en Latinoamérica al sector más progresista. La encíclica fue el motivo de fundación del movimiento MSPTM (Misioneros Siervos de los Pobres del Tercer Mundo).

En ese momento Pablo VI reunió a los obispos de la directiva y equipos del Celam que participaban en el Concilio, con motivo del décimo aniversario de la creación de dicho organismo episcopal. En esa reunión el Papa Pablo VI exhortó a los presentes a sensibilizarse y asumir una visión crítica frente a los problemas que agitaban a América Latina como un requerimiento indispensable para la acción pastoral de la Iglesia en esas regiones.

Sería, pues, en ese ambiente en el que el entonces presidente del Celam, Manuel Larrain (obispo de Talca, Chile) concebiría la idea de una reunión episcopal latinoamericana para ver la realidad del continente a la luz del Vaticano II y que éste “no pasara al lado de la Iglesia latinoamericana”.

Entre las principales reuniones del episcopado latinoamericano u órganos del CELAM que preparaban e influirían de manera decisiva en la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Medellín /(julio-agosto 1968) destacan las siguientes: Baños, Ecuador (5-8 junio1966), Encuentro Episcopal Latino-Americano sobre educación, laicos y acción social en Mar de Plata, Argentina (11-16 octubre 1966) -X Asamblea Ordinario del CELAM sobre el desarrollo y la integración latinoamericana. Buga, Colombia (12 -18 febrero 1967). I Encuentro Latinoam. de Univers.. Católicas, sobre misión de la Univ. católica en América Latina Melgar. Colombia, (20-27 abril 1968 – I Encuentro Latinoamer. en territorios de Misión, sobre pastoral misionera Itapoan, Salvador, Brasil, (12-19 marzo 1968) complementario de la reunión de Mar de Plata con el tema Pastoral Social de la Iglesia y Medellín, Colombia, (11-18 agosto de 1968), sobre Catequesis.

1962 (agosto), dos semanas antes del Concilio Vaticano II, el obispo chileno de Talca Manuel Larraín Errázuriz invitó a Gustavo Gutiérrez a asistir a una reunión en Buenos Aires para discutir la situación latinoamericana y el papel que debía llevar la Iglesia en ella. El obispo Larraín que formaba parte del sector más progresista junto al jesuita Alberto Hurtado canonizado por el papa Francisco, fue también una de las figuras destacadas en el Concilio y líder al finalizar el mismo junto al obispo brasileño Dom Helder Cámara de un grupo de 40 obispos firmantes del “Pacto de las catacumbas de Domitila”, por el que se comprometieron a caminar con los pobres asumiendo un estilo de vida sencillo y renunciando a todo símbolo de poder.

Manuel Larraín Errázuriz, obispo de Talca, Chile, fue el primer presidente del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano) que acoge a todos los obispos de América Latina y El Caribe creado en 1956 tras la convocatoria del papa Pío XII de la que sería la I Conferencia General del Episcopado Latinoamericano reunido en Río de Janeiro (25 julio 1955). Junto al cardenal Silva Henríquez arzobispo de Santiago de Chile el obispo Larraín contribuyó eficazmente a la implementación de la “Reforma Agraria” chilena”.

Ambos son las figuras más destacadas de la Iglesia chilena en el s.XX. Larraín gozaba de la amistad personal del cardenal Montini (Pablo VI) y de varios obispos y teólogos europeos del conocido “catolicismo social”, de los premios Nobel Pablo Neruda y Gabriela Mistral y del intelectual Jacques Maritain y el prior de la Comunidad ecuménica de Taizé Roger Schutz en Francia.

En el Encuentro de Buenos Aires al que invitó el obispo Manuel Larraín al teólogo peruano Gustavo Gutiérrez proponía “una forma cristiana del radicalismo que no simplemente siguiera la corriente marxista” como afirma Brown, Robert McAfee, ministro presbiteriano y prof. de la Univ. de Standford en su libro “Gustavo Gutiérrez. An Introduction to Liberation Theology” (Edi.Maryknoll, N.Y. Orbis Books, 1990). Aunque los teólogos no llegaron a un acuerdo, Gustavo Gutiérrez comenzaba a destacar y ser reconocido como teólogo de referencia en Latinoamérica que asistiría a las siguientes reuniones de los teólogos latinoamericanos en Petrópolis, Brasil (1964), Montevideo, Uruguay (1967) y en la de Chimbote, Perú (1968) que es donde por primera vez se refería a la “Teología de la Liberación”.

Perito del Episcopado Peruano en la II Conferencia del CELAM de Medellín, Colombia (1968)

1968 Es precisamente en Chimbote (Perú) donde Gustavo Gutiérrez Merino pronunció una conferencia con el título de “Teología de la liberación” en un Encuentro nacional de laicos, religiosos y sacerdotes organizado en julio de 1968 por la ONIS (Oficina Nacional de Investigación) de Perú, por Gustavo Gutiérrez con otros para trabajar por el cambio social. Y fue precisamente en Chimbote donde se comenzó a usar la expresión “teología de la liberación” y muchas de las ideas discutidas allí que quedarían reflejadas en los Documentos finales de la II Conferencia General del Episcopado Latinomericano de Medellín, Colombia (agosto 1968) que a su vez se convertiría en la aplicación concreta de Concilio Vaticano II para América Latina en el que Gustavo Gutiérrez sería perito del Episcopado Peruano.

1968 (26 agosto a 6 sept) Se celebra en Medellín, Colombia la II Conferencia Episcopal Latinoamericano inaugurada por Pablo VI en el que sería un viaje histórica por ser el primero de un Papa al “Nuevo Continente” bajo el tema central “La Iglesia en la actual transformación de América Latina a la Luz del Concilio Vaticano II”. En los Documentos finales de esta II Conferenciadestacaban los capítulos de la promoción humana, la evangelización y crecimiento de la fe. La Iglesia y sus estructura y el compromiso de la Iglesia con los pobres estaban muy presentes y se convertían en los temas centrales del libro “Teología de la Liberación, perspectivas” del teólogo peruano Gustavo Gutiérrez que trabajó como consejero del Episcopado Peruano en la II Conferencia. Seria también la respuesta y detonante de movimientos y grupos que se venían desarrollando como respuesta al Concilio buscando una iglesia remozada. Ese mismo año, sacerdotes de villas populares ocuparon la Catedral de Santiago de Chile y extendieron un lienzo en su frontis con la leyenda “junto con el pueblo y su lucha”.

Preámbulos de la Teología de la Liberación

1965 – Las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs)nacidas en Brasil en los años 60 de la mano de los brasileños el sacerdote José Marins y después del franciscano Leonardo Boff. De carácter muy popular con amplia presencia en las áreas más desfavorecidas económicamente y en las favelas, son consideradas como uno de los antecedentes de la Teología de la liberación (TdL)y el precedente de toda una serie de grupos, corrientes y movimientos en América Latina que se expanderían después al Norte y a Europa, en donde de alguna forma se habían ido formando en sus Universidades – en donde también prosperaba la “nueva teología” -no pocos sacerdotes y laicos latinoamericanos pero buscando una identidad propia de la Iglesia en sus países impulsada por el Concilio Vaticano II (1962-1965) y la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano realizada en Medellín (Colombia) en 1968.

Los pioneros de la Teología de la Liberación

1968 -La TdL (Teología de la Liberación) se caracteriza según escribe el teólogo jesuita argentino Juan Carlos Scannone por considerar que el Evangelio exige la “opción preferencial por los pobres “ y por recurrir a las ciencias humanas y sociales para definir las formas en que debe realizarse esa opción. ​Los primeros en definir esta corriente teológica fueron el sacerdote católico teólogo peruano Gustavo Gutiérrez Merino (que ya antes de su clásico “Teología de la Liberación. Perspectivas” había publicado otro más breve” y el educador y teólogo expastor presbiteriano brasileño Rubém Alves (“Teología de la esperanza humana”) y cuyos primeros trabajos sobre el tema datan respectivamente de 1968 y 1969.​

Después vendrán entre otros el teólogo jesuita Juan Luis Segundo filósofo y teólogo jesuita uruguayo con “Teología abierta para el laico adulto” (5 vol. entre los años 1963-1983). José Míguez Bonino, pastor metodista y teólogo argentino , irector de Postgrados del Superior Evangélico de Estudios Teológicos ISEDET, que urante el Concilio Vaticano II fue el único observador protestante latinoamericano.

Nacen también los ” Movimientos”

De esta manera fueron surgiendo en América Latina los movimientos sacerdotales en Latinoamérica. En el Perú, el Movimiento Sacerdotal ONIS; en Argentina, el “Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM)”; en Chile, los “Sacerdotes por el Socialismo (CpS)”; en Colombia, el “Grupo de Golconda” y luego, el “Movimiento Sacerdotes para América Latina (SAL)”, y, en México, “Sacerdotes por el Pueblo”; algunos más radicales que otros.

1965 – En el mes de marzo La Conferencia Episcopal Peruana había creado por iniciativa del cardenal Juan Landázuri Ricketts y el obispo Luis Bambarén Gastelumendi la Comisión Episcopal de Acción Social CEAS, “para la defensa y promoción de los derechos humanos desde el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia” en el marco del Concilio Vaticano II que en ese mismo año había promulgado la Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el mundo “Gaudium et Spes. Y en 1968 surge el Movimiento Sacerdotal ONIS con el mismo espíritu de analizar la situación socio-económica del país y orientar su labor pastoral ante los nuevos retos del mundo actual.

– Continúa en la 3ª parte

http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2018/06/05/religion-iglesia-opinion-90-anos-gustavo-gutierrez-50-teologia-liberacion-preconcilio-vaticano-ii-medellin.shtml

Anteriores Entradas antiguas

A %d blogueros les gusta esto: