ESTO ES EL ANUNCIO DE UNA TEOLOGÍA FEMENINA VIVIENTE!!!


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ARCWP. SOY HIJA DE LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN. Olga Lucia Álvarez Benjumea*


 

PREPARANDO LA CELEBRACIÓN DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL LATINOAMERICANA MEDELLIN 50 AÑOS.

He sido invitada, a participar en el Panel Preparatorio, de cara a la Celebración de la Conferencia Episcopal Medellin 50 años, convocada por el SICSAL (Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de América Latina)y demás instituciones que hoy nos acompañan.

Respondo a las pregunta sugeridas:

¿Cuál es su experiencia o relación con el espíritu del Documento de Medellín?

Fui una de las 4 secretarias, que pude presenciar y apoyar al desarrollo de la Conferencia. Era una simple secretaria, en un Secretariado Comercial no te dan teología. Mi teología, la recibí en mi hogar en el cuidado de la fe y de los valores cristianos. Fundamentalmente mi teología parten del Catecismo del P. Astte. Fui formada en la época, del no se hacen preguntas, porque “doctores tiene la Santa Madre Iglesia”. Mas mi consciencia me enseñaba en silencio el valor de la Justicia, la Paz y la Reconciliación.

Por mis manos pasaron y pasaron documentos, propuestas y sugerencias, hasta que el Documento de Medellin quedo en su redacción final. Lo que allí, veía y leía, me hacia soñar y vislumbrar una Iglesia con “olor a oveja” como hoy, nos dice Francisco.

Por eso, el Documento oficial, que recibimos para su aprobación, lo impulsamos, y no le dimos vía libre al contra documento,el cual lo tuve en mis manos, enviado por los opositores, en cabeza de aquel cuyo nombre no quiero recordar, nunca se acercó a nuestro sitio de trabajo, solo envió a un emisario, a Mons. Luis Eduardo Henriquez (q.e.p.d).

¿Qué le significa vivir esta conmemoración de los 50 años de Medellín?

Recordar la experiencia vivida hace 50 años de Medellín, me hace vibrar. Las dificultades, persecución, represiones, juzgamientos y condenas, nos han hecho elevar el espíritu, dándonos energía y coraje, para liberarnos y liberar a los oprimidos, rechazados, marginados, despreciados, anunciando el Evangelio digna y honestamente.

Recientemente en la Asamblea de Pax Christi en Fulda-Alemania, me encontré con un obispo émerito (Mons. Meinoulf Demmel, Diócesis Essen)  quien fungía, en ese entonces, en Adveniat, nos compartió, como el cardenal colombiano, cuyo nombre no he podido recordar, en la época de los 70 había solicitado se suprimieran los recursos para el trabajo de Teología de la Liberación en América Latina…

¿Qué proyecciones puede establecer a partir de esta conmemoración en el 2018, teniendo en cuenta la opción preferencial por los pobres presente en el Documento?

Los proyectos ya se están desarrollando, tenemos que seguir apoyándolos, la Teología de la Liberación nos ha abierto toda una gama de teologías,(Teología de la Mujer, Teología de la Tierra, Teología Negra, Teología Indígena, Teología Urbana, y otras más) que se viven en el pueblo, es desde ahí en cada una de ellas el aporte teológico que esta haciendo el pueblo de Dios, de cara a la opción preferencial por los pobres, que yo diría, no es tan opcional, aqui no es, que lo tomas o lo dejas, si quieres,  aqui es una obligación, un compromiso radical, a vivir el Bautismo, que nos impulsa a vivir el seguimiento a Cristo, en su Evangelio.

¿Cuál es su lectura de la referencia que hizo el Papa Francisco al método Ver, Juzgar y Actuar, durante su visita a Medellín?

Para un buen entendedor, pocas palabras bastan. Francisco, nos sigue haciendo el desafío a vivir el Evangelio. Sentimos que apoya lo planteado no solo en el Concilio Vaticano II, sino los Documentos de Medellín, reafirmados en la Conferencia de Aparecida-Brasil. Es sentir un aire fresco que nos llena de oxigeno, nos libera de toxinas, dinamizandonos, dándonos energía, para romper con el miedo y vivir el Evangelio dentro de las exigencias del hoy, a pesar de las dificultades que se nos presenten.

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El Encuentro tuvo como marco de referencia el recordar el asesinato de los Padres Jesuitas, Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Ignacio Martin-Baró, Amando López, Juan Ramón Moreno, Joaquin López y la señora Elba y su hija Celina Ramos, ocurrida el 16 de Noviembre de 1989

REFORTE GRÁFICO DEL PANEL PREPARATORIO AL DOCUMENTO DE MEDELLIN 50 AÑOS.

Me acompañan: (derecha)P. Federico Carrasquilla (mi profesor de antropología en el ICLA),( izquierda) P. Carlos Angarita s.j. (decado de la U.Javeriana), y P. Carlos Arboleda (decano U. Bolivariana).

Vista parcial de los asistentes.

En la celebración litúrgica en memoria de los mártires de la UCA en San Salvador.

Oración y bendición final

*Presbitera católica romana.

 

 

 

 

 

ATE: Silvia Martínez Cano: “Se trata de reflexionar sobre qué tipo de Iglesia estamos buscando o soñando”


ANTE LA CELEBRACIÓN DE LAS XV JORNADAS DE LA ASOCIACIÓN DE TEÓLOGAS ESPAÑOLAS

La teóloga Silvia Martínez Cano

(Jesús Bastante).- Los próximos 11 y 12 de noviembre, se celebran las XV Jornadas de la Asociación de Teólogas Españolas. Silvia Martínez Cano, entre otras muchas cosas, forma parte de la Asociación de Teólogas Españolas, una asociación ecuménica y por ende, con una perspectiva amplia de los problemas que afectan a las mujeres dentro de las distintas Iglesias.

De esta visión resulta una imagen-espejo bastante fiel de las sociedades en general, en las que las mujeres resultan infravaloradas, a pesar de ejercer funciones y responsabilidades similares a las de los hombres.

Y en estos reflejos resultantes, la Iglesia católica se ve algo más desfavorecida, por su anacronismo por un lado, respecto de las Iglesias protestantes en lo que se refiere a la mujer, y por su alejamiento del Evangelio por otro, ya que en el gran libro-guía del cristianismo la mujer está contemplada respecto al hombre como una igual, cosa que la institución católica parece ignorar aunque, con el actual pontífice, se van dando pasos.

Para avanzar como Iglesia es imprescindible avanzar en conjunto, y para ello la Asociación de Teólogas Españolas ha organizado estas jornadas, para animar a la reflexión sobre el papel que ocupa la mujer en las distintas Iglesias, y partiendo del análisis de la situación real, proyectar una situación ideal y ajustada a los tiempos, actualizada.

Hablaremos de Reforma, reformas, visibilidad, estructura eclesial, responsabilidad, participación, pluralidad, consciencia, concreción y actuación. Porque, como dice Silvia, “cuando se habla de la mujer, se generaliza tanto que al final no se sabe de qué se está hablando”

Tenemos un noviembre repleto de actos eclesiales, que acabaremos con el Papa en Myanmar y Bangladesh. Nosotros vamos a arrancarlo desde más cerca, con Silvia Martínez Cano, que nos va a hablar de la XV Jornadas de la Asociación de Teólogas Españolas “Reforma y reformas en la Iglesia. Jornadas críticas de las mujeres cristianas”.

Empezamos por el título: “Reforma y reformas”.

Es una expresión que estamos utilizando mucho. Sobre todo la utilizan las Iglesias Reformadas. Es para distinguir entre el concepto de Reforma por un lado, donde existen matices en las maneras de entenderla, y las reformas, que se concretan en acciones que nosotros podemos realizar sobre la Iglesia, o la Iglesias en general, en sus distintas formas de ser Iglesia.

Este año, en el que estamos conmemorando el quinto centenario de La Reforma, es buen momento para hablar de los cambios, las reformas que son necesarias en nuestra Iglesia y supongo que en todas.

Sí. Somos una asociación ecuménica, por lo que contamos con teólogas reformadas. Y para nosotras, es muy importante el ver que los problemas que tenemos las mujeres en el mundo católico, también los tienen las mujeres creyentes que participan en otras Iglesias.

Esta jornada quiere compartir estas problemáticas, y también las inquietudes: qué queremos como mujeres creyentes, qué acciones queremos que nuestras Iglesias realicen y desarrollen, y hasta qué punto estamos implicadas en esas reformas. O si se nos da visibilidad en esas reformas.

¿Qué queremos las mujeres de las Iglesias cristianas?

La verdad es que normalmente coincidimos, las teólogas protestantes y las teólogas católicas, en que hay un elemento fundamental que es la eclesiología, y que debe ser revisada. Todo el tema de la organización de las Iglesias es un tema para nosotras importantísimo, porque de eso depende también nuestra participación.

¿Te refieres a un cambio en la estructura?

Hablamos de la estructura, porque conlleva un funcionamiento diferente. Evidentemente, en eso hay diferencias, pero las sensaciones son muy parecidas. Como la exclusión de las mujeres creyentes y las responsabilidades que nos ofrecen y conceden, que a veces significan problemas y discriminación.

Desde la Iglesia católica se suele ver a algunas Iglesias Reformadas como más avanzadas que nosotros, porque vemos que hay clérigos mujeres, y hasta algún intento de mujeres obispos. Pero no solamente es por el cargo, sino por lo que comporta el cambio de estructura y de mentalidad.

La posibilidad de acceso al ministerio es una acción concreta, que está muy bien porque ayuda a otro tipo de estructura. Pero, y por eso lo de “reforma”, se trata de reflexionar también sobre qué tipo de Iglesia estamos buscando o soñando, y desde ahí, cómo nos situamos.

Hablabas de la visibilización. ¿Cómo visibilizar a la mujer en una institución tan machista como la Iglesia?

Tiene que ver también con valorar determinados trabajos. Venimos de una herencia católica donde la autoridad es un elemento muy fuerte, y donde el poder está muy centrado en el ministro ordenado.

Lo que vamos descubriendo -yo creo que el Vaticano II está en esa línea y en la situación en la que nos encontramos ahora mismo en este pontificado- es que las responsabilidades y la autoridad no tienen que estar siempre centradas en el ministerio ordenado, sino que los laicos también tienen una participación en esa responsabilidad, que pueden desarrollar con total normalidad, incluidas las mujeres. De esa forma se visibiliza un trabajo, que no es solo en cuestiones de cuidado o cuestiones de catequética (donde el porcentaje de mujeres catequistas es elevadísimo), sino en otras responsabilidades, por ejemplo en la parroquia, donde podrían participar y ser ellas.

Cuando se habla del papel de la mujer en la Iglesia, la respuesta pseudo-oficial es la de que hay más mujeres que hombres en la iglesia, que las mujeres están por encima de los hombres en las prácticas sacramentales, y el papel de la mujer como cuidadora, de la ternura… ¿Cómo lleváis esto? Esos adjetivos que son tan hermosos pero que, primero, no debían ser exclusivos de la mujer, y segundo, que os constriñen demasiado en un ser como más achuchable que con capacidad de mando. Perdona que te lo diga así.

Yo creo que no hay que confundir la capacidad de cuidado, que todos tenemos y que forma parte del proyecto proyecto del Evangelio, con la participación. Cuando se habla de la participación de las mujeres y de dar visibilidad a este hecho…, bueno, es que las mujeres ya participan. Y lo hacen, como tú decías, en un 80-90% de las cosas que se hacen en la Iglesia. La cuestión es en qué lugares participan.

Hace nada salía una encuesta de liturgia, y el 97% decían participar en la Iglesia. Y de esa cifra más de dos tercios era cantando. Es una forma de participar, pero…, no sé.

El lugar es muy importante, porque eso determina un estado dentro de la propia comunidad. Entonces, ¿por qué siempre estar en el mismo lugar, y no en función de los dones que uno tiene? Porque dependiendo de sus dones, puede desempeñar un papel u otro.

Pero ese debate, que es real, ¿es factible hacerlo hoy en la Iglesia, con resultados? Más allá del sempiterno caso de si las mujeres pueden o no ser sacerdotes, ¿ese dato se puede dar hoy en la Iglesia?

Yo creo que sí. Pero pienso que hay que hacer un esfuerzo y sentarnos a diseñar cómo queremos que sean nuestras parroquias o nuestras diócesis. Hacer un esfuerzo de decir quiénes estamos aquí, cómo queremos ser, de qué manera nos queremos presentar ante nosotros y ante la sociedad, y quiénes vamos a participar en esto y de qué manera. Pero esto es algo que en muchas ocasiones no se hace. La dinámica es que hay un grupo de gente, que normalmente coincide con la jerarquía, que organiza la diócesis, la parroquia o los distintos ámbitos, a distintos niveles.

No hay una reflexión conjunta. En la medida que las hagamos, estaremos cambiando la dinámica. Y ahí pueden entrar hombres, mujeres, laicos, clérigos, religiosos… Es una dinámica diferente, que incluye y nos permite decir: “yo tengo estas capacidades. Yo puedo liderar esto, yo no puedo esto pero sí esto otro”.

No se trata de que solo las mujeres estén en los puestos de liderazgo, sino que puedan participar, siendo reconocidas en le trabajo.

Sí, porque no es un trabajo solo de mujeres, sino de un papel. De equilibrar en función de los talentos, la presencia de los creyentes: mujeres, laicos que no sean mujeres, sacerdotes, religiosos, etc.

Y sin quitar el cuidado, como decías antes. Es un elemento fundamental, que debería estar entre las máximas prioridades que tenemos en las Iglesia. Y lo podemos hacer todos. No dudo que hay hombres que tienen una capacidad de cuidado elevadísma.

Y de hecho, Francisco, una de las primeras cosas que hizo fue hablar de la custodia. Y “Laudato si” es un gran encíclica sobre la custodia y el cuidado de la creación en el más amplio sentido de la palabra. Entendiéndonos a nosotros mismos y a nuestros entornos como comunidades también, dentro de ese cuidado.

Pienso que abre una puerta, que a lo mejor no estaba tan clara, cuando habla de la justicia intergeneracional. De cómo para nosotros es muy importante recuperar esta idea de que la transmisión de la fe debe ser de generación en generación, y que esas generaciones hay que cuidarlas. De mirar mucho a las generaciones que vienen detrás y de decir qué tipo de Iglesia queremos para esta gente que está creciendo.

Porque si esperamos a que sean adultos para darles el libro de recetas, igual ya les hemos perdido.

Miradas críticas de las mujeres cristianas”. Aquí hay muchos términos interesantes. La forma crítica de mirar de mujeres creyentes… ¿Qué factor?

Te desgloso un poco el subtítulo, porque para nosotras es bastante importante que vaya acompañando al título de las jornadas.

“Miradas” porque entendemos que tenemos diferentes miradas: a veces, cuando se habla de “la mujer”, se generaliza tanto, que al final no se sabe de qué se está hablando. Y además, en muchas Iglesias, no solo en la católica, nos vamos encontrando con que podemos trabajar juntas siendo de Iglesias diferentes, pues nuestras miradas son diferentes. Entender el plural como una riqueza, para nosotras es importante. Y, evidentemente, una mirada crítica desde una situación, desde tocar tierra y decir: “esta es la situación que tenemos. Y es una situación que queremos mejorar”.

Y lo de “mujeres cristianas”, porque a veces parece que es una reivindicación externa a la Iglesia y no es así. Quienes hacen esta reivindicación son las mujeres que son creyentes, que están implicadas en las parroquias, que tienen vida comunitaria y que participan en la liturgia. Son mujeres que desean una Iglesia diferente.

Ellas están construyendo Iglesia desde dentro. No son personas que se dediquen a criticar a una institución desde fuera.

No es algo externo, sino interno. Es un deseo interno que se materializa en un grito.

Esta sensación de pertenencia para hombres y para mujeres, para todo creyente, te hace más responsable. Es muy fácil criticar instituciones de las que no formas parte o, en el caso de la política, de cosas que nos pillan más o menos lejos o de las que no tenemos responsabilidad. Pero en este caso, mujeres cristianas con una mirada crítica implica que formas parte de esa institución a la que criticas. Eso, ¿hasta qué punto te hace más consciente y responsable del futuro y de la propia Iglesia?

Por lo menos nosotras, como asociación, entendemos que en la medida que hacemos un trabajo de reflexión sobre esto, hacemos contribución a la Iglesia. Y esto es una responsabilidad, porque aparte de la posible reflexión teológica que hagamos, cada una estamos insertadas en nuestra propia comunidad. Y ahí es donde vemos los problemas, que nos generan unas preguntas que compartimos juntas, y luego intentamos dar respuesta. Con lo cual, en el fondo es una opción por una Iglesia más santa. Y lo que estamos haciendo es seguir la tradición: buscar una Iglesia que siempre está en reforma, siempre revisándose. Que siempre se mira con ojos de pecadora, pero viendo un horizonte de santidad que, en realidad, es el proyecto del Reino: generar una santidad mayor, también en este mundo.

Una “Ecclesia semper reformanda”, que también está hablando de cómo la Iglesia se tiene no solo que adaptar a los tiempos, sino saber vivir el Reino y construirlo en cada momento, como decías hace un momento refiriéndote a las generaciones que vienen detrás.

Y en ese momento cultural será de una manera, y tendremos que dar respuesta desde las distintas Iglesias. Por eso nuestro interés en que sea ecuménico: entendemos que eso nos da fortaleza y perspectiva; hablar desde Iglesias diferentes.

A mí, oír a las compañeras protestantes me ayuda a definirme a mí misma como mujer dentro de la Iglesia católica, y a saber qué quiero para mi Iglesia. Y ese esfuerzo repercute, también, en la riqueza de mi Iglesia.

Y en el propio trabajo como unión, que no siempre debe ser el intento del convencer al otro o insertarle en tu realidad. Y el saber convivir como hermanos intentando alcanzar esa comunión, de corazón y efectiva.

Las XV Jornadas de la Asociación de Teólogas Españolas son el 11 y el 12 de noviembre, en el Chaminade.

Sí. En el Chaminade. Estación de metro: Metropolitano. Calle Juan XXIII, 9. En la página de la Asociación hay un enlace con el programa y también una inscripción a través de un formulario digital donde se puede uno apuntar

Son dos días. Promete divertido. En vuestros años de trabajo en esta asociación, en la que participan distintas confesiones cristianas, ¿cómo veis vuestro trabajo de cara a esa perspectiva de unidad en la que el Papa, por ejemplo, está muy comprometido? Estamos en pleno año Lutero, ¿se pueda trabajar de verdad para que todos seamos uno, con nuestras peculiaridades?

Yo creo que sí: nosotras lo hacemos y llevamos años haciéndolo. Entendemos que la diversidad es riqueza.

¿Es menos difícil de lo que parece?

Es complejo, porque hay que entender al otro en su diferencia y quererle en su diferencia. Pero cuando uno se acostumbra a que el otro no tiene por qué ser como yo sino que lo que me aporta me hace crecer, es más fácil y mucho más creativo; hay muchas más posibilidades de hacer las cosas.

En las anteriores jornadas estuvo presente el cardenal de Madrid, don Carlos Osoro. ¿Cómo es vuestra relación con don Carlos, y con la jerarquía en general?

Somo una asociación independiente, por lo que no pertenecemos a la estructura eclesial. Pero es verdad que la presencia de don Carlos nos hace sentir que estamos colaborando con la Iglesia a nivel local.

Y en situaciones todavía más locales, como diócesis más pequeñas o cuando vamos a eventos, nos sentimos muy integradas, por lo que te digo de que la mayoría de nosotras participamos en las diócesis.

Es un trabajo recíproco; lo que vivimos lo trasladamos a la asociación, y la asociación vuelca en las diócesis.

Vamos a trabajar en el éxito de estas jornadas, donde también colaboran Verbo Divino y la Fundación Federico Fliedner. El 11 y 12 de noviembre, las XV Jornadas de la Asociación de Teólogas Españolas.

Y no hemos dicho que este año es nuestro 25º aniversario.

Un cuarto de siglo ya, trabajando.

Sí, mucho tiempo.

La tarde del sábado tendremos una especie de encuentro festivo-oracional con Ain Karem.

Tiene muy buena pinta. Que sea un éxito. Disfrutad y contádnoslo.

Será un placer.

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Teología feminista y transformación de la Iglesia


November 8, 2017

Ya es el tercer post que publicamos en el blog en el que hacemos referencia a la teóloga brasileña Maria Clara Luchetti Bingemer, con la que estuvimos y a la que escuchamos el pasado 18 de Octubre en Madrid. El día anterior estuvo en Barcelona y queremos compartir con todas/os la entrevista que se le hizo en el centro de estudios Cristianismo y Justicia y que se ha publicado hace unos días en su canal de Youtube.

¡Quince minutos que no te van a dejar indiferente!

https://www.asociaciondeteologas.org/single-post/2017/11/08/Teolog%C3%ADa-feminista-y-transformaci%C3%B3n-de-la-Iglesia

María Clara Bingemer: “Hay sed de espiritualidad, que se busca fuera de las instituciones religiosas”


María Clara Bingemer

(José M. Vidal).- ¿Se puede sentir pasión por Dios en tiempos de increencia? A esta pregunta tan actual como decisiva trata de contestar la teóloga de la liberación brasileña, María Clara Bingemer, en un voluminoso libro de 600 páginas, titulado “El Misterio y el Mundo” (San Pablo). “Sigue habiendo experiencias de Dios” y “una fuerte sed de espiritualidad”, pero, la mayoría de las veces, fuera de las instituciones religiosas.

El libro, que inaugura la colección ‘Océano’ de la editorial San Pablo, es fruto de un “año sabático” de la autora en USA, después de haber hecho su tesis doctoral sobre la Trinidad. Su punto de partida es la constatación de que “vivimos en un cambio de época” y en un momento en que “el capitalismo neoliberal campa por sus fueros y domina el escenario totalmente”.

En este momento “en que tenemos abundancia de medios y escasez de fines” y en que “todo se consume, desde las ideas a la cultura, pasando por la religión”, María Clara Bingemer analiza la crisis de la religión. Una crisis, que no muerte, en “contra de lo que sostenía la profecía de los maestros de la sospecha”.

Una crisis, en la que la religión no ha muerto, pero su relato se torna “fluido, sin rostro” y “las religiones históricas establecidas pierden espacio”, en favor del pentecostalismo o de las corrientes religiosas afines a la new age.

Tras este análisis de la realidad, la autora proclama la tesis principal de su obra: “Sigue habiendo experiencias místicas y sed de espiritualidad“. O dicho de otra forma, “la gente no quiere religión, pero sí espiritualidad” y, en este contesto, “el cristianismo tiene algo que ofrecer”.

Es lo que la profesora de la Pontificia universidad Católica de Río de Janeiro llama “la mística de la contemporaneidad”, que hunde sus raíces en “el doctor místico del siglo XX, el teólogo jesuita Karl Rahner” y que describe así: “Hoy, hay místicos y místicas que no están en los espacios religiosos sagrados y hacen una síntesis nueva, que no separa mística de ética o vida activa de contemplativa”.

En su libro, Bingemer, plasma la nueva mística en tres nombres: la estadounidense Dorothy Day, la judía holandesa Etty Hillesum y el jesuita belga Egide van Broeckhoven. Las dos mujeres laicas y el clérigo jesuita son, para ella, “ejemplos claros de experiencias místicas que conducen a compromisos éticos”.

Es decir, que, a su juicio, “el Espíritu sigue soplando”, pero ya no sopla sólo dentro de la Iglesia católica, que “afortunadamente, ha perdido la hegemonía de la mística“, sacudida por la secularización, que, en este caso concreto, “está resultando muy positiva”.

Se trata, según Bingemer, de una mística “con densidad, con espesor, con adherencia a lo real, con una vida espiritual muy profunda, pero sin alejarse de la realidad”. Con personas “libres”, aunque formen parte de la institución. Como Thomas Merton, el místico trapense.

Y la teóloga concluyó con la famosa frase de Karl Rahner: “El cristiano del futuro o será místico o no será”. Es decir, que “la mística es ya accesible a cualquier persona, incluso en la vida cotidiana”. Y, por lo tanto, “el cristiano del futuro cuestionará mucho a la Iglesia, hará su propia síntesis, no cumplirá rituales ni todas las normas y será alguien con una experiencia profunda”. Consecuentemente, “la misión de la Iglesia es ofrecer y posibilitar la experiencia de Dios”.

Tras la presentación de su obra, María Clara Bingemer ofreció una conferencia, titulada ‘La Gracia y el poder de ser mujer’, convocada por el Instituto Superior de Pastoral, la Asociación de Teólogas españolas y la Red Miriam de espiritualidad ignaciana femenina.

La gracia y el poder de ser mujer


October 1, 2017

 

El próximo miércoles 18 de Octubre os invitamos a la conferencia que Clara Lucchetti Bingemer impartirá en la Sala Alfa y Omega de Madrid. La conferencia titulada “La Gracia y el poder de ser mujer. Reflexiones desde una teología contextualizada”, está organizada por el Instituto Superior de Pastoral, la Red Miriam de Espiritualidad Ignaciana Femenina y nuestra asociación.

Clara Lucchetti Bingemer es doctora en teología por la Universidad Gregoriana (Roma), profesora de Teología en la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro y miembro del consejo editorial de la revista Concilium. Ha investigado sobre mística y testimonio, sobre mujeres místicas -especialmente sobre Simone Weil–, y sobre la maternidad como fuente de poder y liberación.

La asistencia es gratuita y no es necesario inscribirse. Estáis todas invitadas a asistir.

Información-Invitación

https://www.asociaciondeteologas.org/single-post/2017/10/01/La-gracia-y-el-poder-de-ser-mujer

“Transgresiones y transformaciones: un reto continuo ante la idealización del pensamiento único”


Crónica del encuentro bianual en Viena-2017 de la Asociación europea de mujeres para la
investigación teológica (ESWTR)
Neus Forcano Aparicio
Miembro de Escamot Magdala y del Col·lectiu de Dones en l’Església, de Barcelona. Miembro del Consejo de Dirección de la revista Iglesia Viva.

En pleno contexto de “cambio de época” o de “era” –como venimos nombrado a las vicisitudes
y retos que nos depara el tiempo en que vivimos–, se celebró en Viena, del 23 al 27 de agosto
de este año, el XVIIº Congreso Internacional de la Asociación Europea de Mujeres para la
Investigación Teológica (ESWTR)1
. El propósito: compartir estudios y reflexiones teológicas, por
una parte y, por otra, establecer puentes de comunión entre personas y comunidades
académicas, culturales y religiosas diversas. Nos reunimos mujeres europeas y compañeras de
Chile y de México, que están desplegando un espléndido trabajo de formación y divulgación de
la teología feminista y queer en sus países. Asistieron musulmanas de Bosnia y de Holanda, judías de Iraq, de Alemania; ortodoxas, protestantes, católicas… La diversidad aseguró un buen
ejercicio de diálogo. Compartimos sueños y visiones para afrontar los retos que nos acucian
como creyentes, como ciudadanas, como feministas y como académicas.

El encuentro acontecía pocos días después del atentado terrorista en las Ramblas de Barcelona,
que además de entristecernos, ensombreció el futuro de la convivencia plural y democrática en
una Europa que no sabe cómo acoger a los refugiados de la guerra de Siria; una Europa que
asiste atónita –y hasta parece que imperturbable–, al aumento de gobiernos y movimientos
civiles de ideologías de pensamiento único y de tendencias fascistas. Como ejemplo sirve la
entrada al Parlamento alemán de la extrema derecha en estas recientes elecciones alemanas,
cuando no lo había conseguido nunca desde el final de la II Guerra mundial.

En cuanto al ámbito religioso, ya se constató abiertamente en el encuentro de Creta hace dos
años, la emergencia de discursos pro “ideología de género”, que pretenden reducir la
perspectiva de género, el feminismo y la teoría queer, a mera “ideología” sin base
epistemológica, y reintroducir, así, los discursos de la complementariedad de los sexos. Estos
discursos marcan unas funciones bien concretas a hombres y mujeres según un esquema binario de la comprensión de la sexualidad y propugnan un esquema de complementariedad en el matrimonio que sustenta el modelo de familia heterosexual y patriarcal. Parte de la jerarquía
eclesial católica de diferentes países europeos pretende cuestionar el trabajo hecho por las
feministas y los movimientos LGTBI, así como cuestionar las cátedras de teología feminista y de
teología queer que se han conseguido en instituciones de ciencias religiosas o en facultades de
teología.

De ahí la necesidad de crear, en el congreso de Viena, espacios de debate para cuestionar al
pensamiento único. El título de “Translaciones. Transgresiones. Transformaciones” quería
motivar a las participantes a pensar cómo establecer puentes entre la fe y la cultura

1 Web de la ESWTR: http://www.eswtr.org/es/. Página Facebook: https://www.facebook.com/ESWTR2017/
contemporánea; cómo traducir y divulgar el mensaje de los textos bíblicos en clave liberadora
en el contexto social actual; cómo promover el diálogo entre universidad y sociedad, entre
comunidades religiosas, entre creyentes y no creyentes; como articular la presencia y el valor
de la experiencia de las mujeres en el diálogo interreligioso y en el compromiso ético y eclesial.

Así, algunos de los temas clave y de las ponentes que hemos podido escuchar han sido:
a) El diálogo interreligioso: como hablamos de Dios y qué imágenes nos construimos; qué papel
juegan las mujeres en este diálogo. Judith Grüber (Universidad de Lovaina) planteó la necesidad de promover el diálogo interreligioso entre mujeres para visibilizar su experiencia e
interpretación de la tradición, puesto que se contrapone, a menudo, a la visión más
institucionalizada que transmiten los representantes y líderes oficiales. Las visiones de las
mujeres son una fuente para reimaginar los patrones dominantes que tenemos para hablar de
Dios. Catherine Cornille (Boston College, EE.UU) señaló algunas de las actitudes fructíferas que
las mujeres suelen adoptar en el diálogo interreligioso: la humildad epistemológica; la práctica
del compromiso con la propia tradición; la empatía y la resonancia personal con las prácticas de
otra religión; y la hospitalidad que sabe encontrar “verdad” en el relato del “otro”. Irmtraud
Fischer (Universidad de Graz, Austria) reivindicaba la necesidad de no abandonar el diálogo
entre mujeres judías y cristianas, básico para enriquecer las interpretaciones mutuas de una
tradición que es común, y que a veces se posterga ante la necesidad acuciante de establecer
puentes con el islam.

b) La vulnerabilidad y la realidad de la migración como reto para la teología ética, que abrió el
encuentro con la ponencia de Regina Polak (Universidad de Viena), señalaba el potencial
utópico de las experiencias fronterizas, los sueños y las aspiraciones de los y las migrantes.
Claves para el estudio y el análisis de la investigación de valores y de la transformación religiosa
de Europa.

c) Metodologías e interpretaciones del mensaje bíblico: Agnethe Siquans (Universidad de
Viena), Mercedes Navarro Puerto (Universidad Pontificia de Salamanca) y Carmen Bernabé
Ubieta (Universidad de Deusto) abordaron la exégesis y la hermenéutica de los textos. Carmen
Bernabé expuso didácticamente la importancia de barajar los distintos métodos interpretativos,
especialmente, el de la crítica ideológica del texto, para comprender el mensaje en su contexto
y poderlo trasladar al contexto actual evitando la cosificación de interpretaciones tradicionales
que ya no le dan sentido, o bien, evitando manipulaciones o reducciones que no nos permitan
beber de su contemporaneidad.
c) El cuidado de los otros como principio ético universal. Fue uno de los ejes más inspiradores
del congreso, puesto que se abordaron temas de teología ética y moral, como el valor y la
dignidad de la vida humana en las experiencias límite y las curas paliativas (Valeria Ferrari,
enfermera suiza y doctora de teología por la Universidad de Múnich) o la excelente charla de
Marta López Alonso (Enfermera y Doctora en Teología Moral por la Universidad Pontifica de
Comillas), que planteó “el cuidado” como principio ético radical que significa, atendiendo a su
raíz griega epimeleia, “la solicitud de algo, la dirección hacia otro, la práctica”. Este movimiento
“hacia el otro”, que en la antigüedad ya lo interpretaban como un compromiso ético hacia la
polis, tiene en el contexto cristiano un componente de salida de uno mismo que revierte, a su
vez, en la propia plenitud del ser. Desde una teología relacional y trinitaria, Marta López
reconstruye una teología bíblica del “cuidar” basándose en pasajes del Antiguo y del Nuevo
Testamento donde podemos constatar la experiencia del amor de Dios hacia el Hijo y hacia cada
una de sus criaturas, de la misma forma que cada una de nosotras, de nosotros, somos capaces
de la misma donación hacia el prójimo, como parte de la dinámica del amor del Dios trinitario.
Un Dios que nos mueve a buscar el pleno sentido de una misma en el movimiento de cuidado,
de responsabilización y de sanación del prójimo. Como decía en una comunicación original y
provocativa Mariecke van den Berg, de la Universidad de Utrecht: si la imagen que tenemos de
Dios no nos incomoda, no nos provoca una búsqueda continua, es que no es Dios. De ahí la
necesidad de hablar de translaciones, transgresiones y transformaciones, que nos permitan,
tanto en la creación de pensamiento, como en la acción social, ética y política, la reivindicación
imaginativa de una sociedad más justa, saludable, digna y equitativa para todos y todas.

Neus Forcano i Aparicio
28 de septiembre del 2017

https://www.asociaciondeteologas.org/single-post/2017/09/30/%E2%80%9CTransgresiones-y-transformaciones-un-reto-continuo-ante-la-idealizaci%C3%B3n-del-pensamiento-%C3%BAnico%E2%80%9D

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