María Clara Bingemer: “La teología de este Papa no se hace en las sacristías, sino que llega a las calles”


La teóloga brasileña María Clara Bingemer, en Boston

RD

Francisco no se limita a la Iglesia y a hablar de la salvación y de la eucaristía”

“Esperemos que Francisco se quede unos cinco años más. Sería lo ideal”

José Manuel Vidal, 20 de marzo de 2017 a las 22:10

(José M. Vidal).- “Si las mujeres se van de la Iglesia, la Iglesia cae a trompazos. Somos las que sostenemos la Iglesia”. La teóloga brasileña María Clara Bingemer ha demostrado de sobra la veracidad de esta afirmación suya con su propia trayectoria profesional, desde su cátedra en la Universidad Pontificia de Río de Janeiro y con otros cargos en varias universidades norteamericanas. Habló con RD durante el I Encuentro Iberoamericano de Teología de Boston sobre cómo ve el papado de Francisco como teóloga y mujer comprometida.

Estamos en el Boston College con María Clara Bingemer, que va a participar en el I Encuentro Iberoamericano de Teología. ¿Qué esperas del encuentro?

Mucho, porque hace bastante tiempo que no se hace un encuentro de este porte buscando, justamente durante el pontificado del Papa Francisco, las cuestiones que ha levantado y traído de vuelta. El Papa Francisco ha puesto nuevamente a la Iglesia de Latinoamérica bajo los reflectores.

Y es una oportunidad de dialogar con los históricos que vivieron toda la génesis de Medellín, de la Teología de la liberación, de la opción por los pobres… Todo ese proceso doloroso que fue, de dificultades con el Vaticano. Y es una oportunidad de tenerlos junto a europeos y gente del norte que tiene sintonía con esta teología. Y a los jóvenes, que son la esperanza del futuro.

¿Intentáis con esto, de alguna manera, ayudar al Papa con sus reformas?

Seguramente es una manera de hacer que todo lo que propone Francisco llegue más lejos y más ampliado. A que se extienda en la Iglesia.

Y hay un punto importante que espero logremos, por lo menos, empezar a tratar aquí. Hay todo un trabajo por delante primero, de traducción de textos inglés-español, porque la gente del mundo angloparlante, si el texto no está en inglés, no lo lee, y no saben ni que existe.

Teólogos buenísimos, latinoamericanos e incluso españoles, no son ni citados. Lo sé porque pasé mucho tiempo en universidades americanas buscando sus obras y no las encontraba porque no estaban traducidas al inglés. La gran cosa que hizo que la Teología de la Liberación entrara en Estados Unidos, fue que Orbis tradujo todo un corpus en inglés. Por lo que pienso que hay que hacer este trabajo, tanto por el norte como por el sur.

De una mujer como Dorothy Day, que está en proceso de canonización y que fue la pionera de lo que podía ser la Teología de la Liberación en Norteamérica, no hay ni sola de sus obras traducida al español o al portugués. Es desconocida totalmente.

Nosotros hicimos, en nuestra universidad, un simposio sobre ella y acaba de salir el libro. Y la gente se maravillaba y no entendía cómo no sabían nada de ella.

¿El libro, pensáis traducirlo al castellano?

Sus textos, son los que deberían ser traducidos al español, porque los brasileños lo leen perfectamente. No sé si al revés pasa igual.

Nos apañamos también.

Eso por un lado. Por otro tenemos que aprender a hacer publicaciones más ágiles. Blogs, textos cortos, entrevistas, vídeos de la gente que está pensando, porque a veces eso llega más rápido.

Pero para eso, los teólogos sois muy reticentes. Queréis matizarlo todo, huis de los titulares. Los medios os dan miedo a muchos. No estoy generalizando, claro.

Es el resultado de los treinta años que vivimos bajo censura y bajo vigilancia. Todo lo que un teólogo puede decir, puede ser usado contra él. Puedes perder la cátedra. Pero hoy es otro momento.

¿Estáis percibiendo ya este momento distinto, esa libertad?

Sí, yo la percibo. Y soy de la diócesis más conservadora de Brasil.

¿Cuál es?

Río de Janeiro, que tenía a don Eugenio Sales. Había que cuidar cada suspiro, porque si no, podía ser interpretado como una herejía. Yo hice un vídeo que me pidieron las paulinas sobre la Santísima Trinidad y tuve que ir a conversar con el obispo auxiliar. Me dijo: “¿Por qué no habla del Ingénito?” Yo le dije: “Eso no es lenguaje para vídeo”. Pensé: “La gente va a creer que se trata de un remedio”.

No sé, tendía que decir el Padre, no el Ingénito, porque hablar en esos términos…, eran unas cosas como de locos. Y claro, también había mucha autocensura.

De Sales pasasteis a Scherer

Sí, Eusebio era más abierto. Pero hoy día se siente más libre el aire. Ya no se puede comentar que el Papa está contra eso. Se le puede citar abundantemente.

¿Ha habido una inflexión?

Sí. Aunque creo que hay sectores en la Iglesia que no dan mucha importancia a lo que dice el Papa. Siguen en los pontificados anteriores. Precisamente por eso nosotros tenemos que trabajar para que este pontificado sea de alcance.

Subirse al carro de la ilusión que viene de Roma. Pero hay mucha jerarquía que no se está subiendo a ese carro.

Sí. Y no combate, simplemente ignora. Hay algunos, no muchos, para los que la noticia fue difícil de tragar. Y los cuatro cardenales que combatieron abiertamente.

Ahora estamos buscando en la Universidad, para contratar nuevos profesores en el departamento. Y admitir profesores laicos, es muy difícil. Cuando recordamos lo que dice el Papa Francisco, no nos escuchan demasiado.

O sea, que hay viejas inercias que cuestan superar.

Sí. Pero creo que en el conjunto se va dando una movilidad. Y la gente está tomando conciencia del camino que hizo América Latina y que fue cortado por el medio.

O sea, que América Latina está de moda. La Teología, del Sur, el Papa del Sur.

Sí, está al frente. Y lo bueno que me veo, es que la Teología de este Papa no se hace en las sacristías, sino que llega a las calles. Él habla sobre otros temas, sus escritos, Laudato si’, Evangelii Gaudium y Amoris Laetitia, tienen calle, como decimos nosotros. No están hechos en una oficina cerrada, con cinco hombres elevados legislando sobre las relaciones sexuales de los matrimonios, que es un absurdo. Se respira otro espíritu. Y creo que tenemos responsabilidad para con esta nueva situación. No solamente para no dejarla morir, sino para hacerla crecer.

Tú conoces bien Estados Unidos. Has dado clases aquí.

He estado muchas veces en los últimos diez años.

Lo hispano, a nivel eclesiástico, ¿cómo está en Estados Unidos?

Es casi mayoritario a nivel numérico. Pero hay reductos bastante conservadores, hispanos también. Por otro lado, hay una masa grande que llena las iglesias y está sedienta de pastoral, de espiritualidad. Y creo que todo lo que se está organizando aquí en Boston, en Chicago y algún que otro lugar, de cursos de Teología en español, está ayudando mucho para que esos hispanos se vuelvan actores más activos en el escenario eclesiástico.

¿Pero eso todavía no tiene reflejo a nivel de jerarquía, a niveles futuros?

Todavía no, pero terminará por tenerlo porque va a haber más obispos hispanos, y más obispos afrodescencientes. Estamos en tiempos difíciles en Estados Unidos también.

Sobre todo con Trump. ¿Qué representa la llegada de Trump para la Iglesia en general y para la Iglesia en Estados Unidos?

Es muy complejo, porque le han apoyado muchos obispos, al declararse pro-vida. Es fácil decir “soy pro-vida” cuando la verdad es que no creo que le importe mucho. Aquí están obsesionados por cosas como el aborto, y creían que Hilary, como es feminista, era pro aborto. Yo no creo que lo sea. Tiene esa visión de las católicas por el derecho a decidir. Esas cosas que son muy americanas. Y me parece que, por lo menos, es una persona más preparada, más cualificada.

Ese hombre, no entiendo cómo consiguió captar tantos votos. Es por cuestiones de dinero. Conversando con algunos americanos, por ejemplo el electricista, bien americano, bien clase media, me decía que iba a votar por Trump. “¿Pero por qué?”, preguntaba yo. “Pues porque estoy harto de pagar tantos impuestos, y los inmigrantes ilegales no los pagan…”, cosas así. Todo por el dinero.

El Papa se puede convertir en el otro gran líder mundial que puede hacer contrapeso a este hombre.

Ya lo es. Es una persona que tiene entrada por todos lados. Consiguió que Estados Unidos y Cuba volvieran a dialogar. En Oriente Medio, es muy escuchado. Y en Europa. Creo que es la figura positiva, el líder positivo que hay en el mundo.

¿Y le pueden frenar?

No. Es decir, él tiene que saber que va a llegar hasta determinado punto. Lo que no le dejarán, quizás, es ir más adelante. Pero muchas cosas sí que puede hacer. Y su voz puede ser oída. Y lo es, de hecho, porque él habla en varios atrios. No se limita a la Iglesia y a hablar de la salvación y de la eucaristía. Habla de eso también, pero además, habla de la sociedad, de la dictadura del dinero, de la pobreza, de los excluidos, de la ecología.

La Laudato si’, creo que ha sido un elemento de influencia, porque es tan bueno el documento que es respetado por todo el mundo. Leí una entrevista de Edgar Morin, que es un pensador francés, y decía que era la cosa más nueva que había visto, y más maravillosa.

Pero Trump no va por ahí.

Pero yo no sé si Trump va a llegar a ser un líder mundial. Es presidente de Estados Unidos, y tiene ese poder. Obama era un líder. Trump es como George Bush, un tonto que está sentado en la Casa Blanca.

¿Vamos a un escenario de Guerra de las Galaxias? ¿El hombre de la luz y el hombre de la oscuridad?

Sí, las dos banderas. Un poco las dos banderas de san Ignacio. Es un tipo que da miedo, que podrá gritar, hacer decretos, y dificultar la vida de mucha gente. Que trae sufrimiento a los migrantes, seguramente.

¿Lo de la inmigración, está movilizando ya a la gente en contra de Trump?

Parecía que se hablaba de una manera informal de eso, pero ahora, en los aeropuertos me quedé impresionada de cómo controlaban las maletas de los de Oriente Medio, de todos los que parecían venir de países musulmanes.

A nosotros nos recibió en Boston un señor con una pancarta que decía “Muslim = terrorista”.

¿Ves? En Europa pasa un poco también, pero no tan descarado. En Francia hay mucha oposición al árabe. Creo que en el que más.

¿La Iglesia latinoamericana debería plantarse en el CELAM, en las instituciones que tiene conjuntas, para luchar contra esto?

Pienso que debería estar mucho más metida en el tema de los migrantes. Yo ahora vuelvo a Brasil, y el 20 de noviembre estaré en Roma con mi marido, que trabaja con los scalabrinianos, y están haciendo un fórum sobre migración. Un fórum grande, con muchas sesiones. Es una congregación dedicada a eso.

Pienso que el tema de la migración es uno de los temas clave de hoy en día. Creo que estamos viviendo en un mundo con una nueva geografía y hay gente, Trump incluso, que está queriendo volver a la geografía antigua. Eso puede perjudicar muchas cosas que han sido hechas, por ejemplo, todo el sueño de la Europa unida. Esto puede echarlo todo a perder. Otra vez dividir, cambiar las monedas… Supuso un avance enorme, América Latina debía hacer algo similar con Mercosur.

La “patria grande” de la que habla el Papa.

Claro. Y eso implica una nueva geografía y una nueva visión de lo que es la frontera. Acabamos de hacer un simposio en Roma, con la Universidad de Notre Dame de aquí, la Universidad de Perugia, la de Francia y la nuestra de Río sobre “El Extranjero”, el desafío del migrante. Me parece algo muy importante.

Por eso el Papa insiste una y otra vez en ese tema. Es una de sus banderas.

La cuestión de los migrantes la trata él. Es una demostración de la importancia que le da.

Nosotros no tenemos tanta conciencia de esto. En América Latina no tenemos un problema tan agudo como lo es en Estados Unidos y en Europa. Es una tragedia.

Vi en Facebook una cosa interesante. Había una foto de un embrión en un lado, y en el otro una niña con el chaleco salvavidas, como ahogándose. La pregunta era si una vida cuenta y la otra no. Se trata de vidas humanas.

A esa dinámica de que cuenten las dos vidas, se le ha dado la vuelta a nivel eclesiástico. Hasta ahora se incidía más en la del embrión.

Pero estamos en proceso de cambio. Ya está en la mentalidad de todos. El proceso se está dando.

¿Crees que el proceso abierto por Francisco va a cuajar? ¿Tiene tiempo para que cuaje?

Yo confío mucho. Primero para que Dios le dé salud por lo menos para unos años. En esta situación se necesitan unos dos consistorios más para garantizar la sucesión un poco. Todavía no tiene el número de electores.

Pero por otro lado, su elección fue algo tan sorprendente que creo que no tenemos el derecho de dudar del Espíritu Santo. Yo debo de confesar que cuando anunciaron su nombre no sabía de sus historias en Argentina, a veces no muy positivas, que contaban. Pero después, cuando saludó con su Teología impecable, y dio la bendición, conquistó a todo el mundo. Yo lo conocí en Buenos Aires y era muy serio. No sonreía. Y ahora, es la alegría caminando.

Le cambió la cara.

Cambió completamente.

¿Se cree poseído por una misión especial?

Yo creo que tuvo una consolación sin causa precedente ahí, como buen jesuita, salió adelante y eso es lo que le da fuerzas. Porque imagínate todo lo que cada día, ese hombre, debe tener de trabajo, de palos.

Con 80 años, además.

Es que no es un niño.

En España hay muchos obispos y muchos curas que cuando les dices de subirse al carro dicen: “No, ya somos mayores, estamos cansados…” Y yo siempre les digo: “Oye, el Papa es más mayor que tú y está tirando del carro de una forma ejemplar”.

Claro. Es impresionante. Cuando estuvo en Brasil en la Jornada de la Juventud, uf, fue un éxito total. Sin seguridad, con la ventanilla abierta, paseando tranquilamente, tomando cafeciño con los pentescostales y con umbandistas…

En medio de las favelas.

Tiene calle.

La Iglesia de Brasil parece que le sigue más. Ya estaba en ese camino, ¿no?

Sí. Teníamos el mejor episcopado de todo el mundo. Son 400 obispos. Eran 300 en la época de Juan Pablo II. Había una mayoría moderada, un grupo pequeño conservador, y un grupo muy activo, muy fuerte y muy profético de progresistas. Y ese daba el tono. Y la mayoría moderada lo seguía. Los obispos vivían La Milla. Todo lo que hablaba la Conferencia Episcopal era noticia. Juan Pablo II fue anulando. Tuvo 26 años para hacerlo nombrando, observando los de movimientos en secreto. Ahora empezó a cambiar.

¿Se está revirtiendo otra vez?

Sí, pero revertir una cosa de tantos años, donde los últimos de esa generación están muriendo ahora: murió don Luciano, don Pablo Evaristo… Don Angélico sigue vivo, pero ya está viejo. Fueron nombrados no sé cuántos focolares. Incluso, por ejemplo, el cardenal responsable del dicasterio de la Vida Religiosa, es un brasileño. Es focolarín, ¿qué está haciendo ahí? ¿Por qué lo pusieron ahí?

Francisco lo confirmó. Quizás sea un hombre fácil de trabajar, no lo sé, pero el nombramiento viene de antes, viene de Benedicto. Juan Pablo II dio muchas alas a los movimientos. A la vida religiosa, la puso de costado. Yo creo que eso tuvo mucha influencia en la configuración.

Ahora, en la Iglesia de Brasil, están empezando a aparecer obispos nuevos y buenos. Y abiertos. Creo que estamos en un buen momento. Pero necesita tiempo. Esperemos que Francisco se quede unos cinco años más. Sería lo ideal para que pueda nombrar más cardenales.

Y que le suceda alguien en la misma línea.

Claro. Porque todo eso es juego político. Gustavo Gutiérrez decía que si Juan Pablo se hubiera retirado estando muy enfermo, Martini hubiera sido el Papa. Y sería bien distinto. Cuando él murió, Martini ya estaba muy enfermo, no aceptó. Y fue Benedicto. Pobre hombre, pasará a la historia por su renuncia. Gran gestor, reconocer que no daba abasto, que no podía más.

¿Eso le justifica ante la historia?

Tranquilamente. Un hombre inteligente.

¿Es irreversible esta nueva tendencia que se está marcando el Papa Francisco? ¿Es imposible que se revierta al menos a corto plazo?

No. Nada es imposible. Todavía es muy viva la pegada conservadora. Muy viva y muy activa. Tiene mucho poder. El cardenal Burke, con su cola… Eso atrae a algunas personas. Atrae a los jóvenes incluso. El joven clero, a veces impresiona. Al joven clero diocesano le gustan los trapos, los ornamentos, el poder. La mayoría de nuestros alumnos son laicos y en posgrado tenemos muchos jóvenes protestantes y son excelentes. Están casados y tienen que mantener mujer e hijos. Los jóvenes curas son…

¿O sea, que una de las soluciones a eso podría ser el celibato opcional? ¿Les haría más humanos, más de la vida real? ¿O no?

Creo que para los diocesanos eso sería una cosa a considerar seriamente. Primero, que la Iglesia lo necesita. Brasil es el mayor país católico del mundo. El 70% de los brasileños no tienen eucaristía el domingo. No porque no quieran, es porque no hay clero. Depende enteramente del clero para hacer la eucaristía. Entonces, hay ministras con celebraciones de la palabra, que el pueblo considera misa. Incluso dicen que prefieren la misa de la monja a la del cura.

Creo que podían llamar de vuelta a los curas casados. Algunos estarían encantados de volver. Habría camino. Pienso que Francisco pensó en eso.

¿Cómo está ese movimiento en Brasil? En Europa, se dice que Francisco le dice al cardenal Hummes: “Abrid caminos en ese terreno. Id por delante”. ¿Se está haciendo algo en ese sentido?

Hay varios frentes. Primero reforzar el tema de los diáconos permanentes, que puedan venir presbíteros.Tienen formación y la mitad ya son casados.

Otra es permitir las relaciones de los viri probati. Quizás primero para algunas regiones que más lo necesiten. No en las urbes, que tienen mucho clero.

La Conferencia Episcopal brasileña ya llevó esa cuestión a Aparecida. Recogieron el problema pero no la solución. Todas las iglesias cristianas admiten el presbítero casado. Incluso la ortodoxa y los anglicanos.

El tema de la mujer en la Iglesia, supongo que como mujer teóloga te interesa.

Pobre mujer. Bueno, mucha gente se enojó con Francisco cuando dijo que la ordenación de la mujer era muy difícil de hacer. Yo no me enojé, primero porque es verdad, Juan Pablo II ató la cosa. Habrá algún camino canónico, pero debe ser muy difícil.

Y segundo, porque no creo que deba ser una prioridad. Sé que para muchas mujeres esto es un dolor. Saben que pueden prestar un servicio, a veces mucho mejor que los curas. Pero creo que queda un largo camino.

Él ha hecho algunas cosas; puso algunas mujeres en puestos claves, incluyó más mujeres en la Comisión Teológica Internacional. En abril voy a Roma a participar en un encuentro de un grupo de mujeres, que va a ser un seminario de Teología para poner en práctica eso que el Papa Francisco dice que falta, una Teología más de la mujer. Hubo un primer encuentro y en este segundo el tema es “Lágrimas”.

También ha creado la Comisión para las Diaconisas.

Claro.

¿Esa comisión puede llegar a algún sitio? ¿O se abrió simplemente por hacer algo?

Claro que sí. Fue un gesto concreto, vamos a esperar que salga. La americana que está ahí es una guerrera, Phyllis Zagano. Escribió un libro sobre el diaconado de las mujeres. Es muy abierta y muy peleona. No está ahí solo para figurar. Yo creo que va a luchar.

¿Pero, no hay algunos temas, como este del que estamos hablando de la mujer, que corren tanta prisa que es inevitable e ineludible hacerlo? De cara a la gente. Mis hijas de 24 años no lo entienden.

Estoy totalmente de acuerdo contigo. Pero incluso entre los laicos, según las mentalidades, es machista. El machismo es una plaga. Es algo muy arraigado. Sobre todo en la cultura latina. Hay que decir esto en favor de los gringos. Las mujeres conquistaron muchas cosas, por ejemplo, en los cuerpos docentes de las facultades de Teología, hay muchísimas mujeres. En puestos importantes, como directoras.

Una vez, el provincial de los jesuitas fue al cardenal de Río a proponer mi nombre como directora del departamento, y casi le da un infarto. ¡Cómo! ¡Una mujer! No pudo ser.

La primera vez que fui a hablar en la Conferencia Episcopal sobre un documento de Juan Pablo II, la Dominum et Vivificantem, don Luciano, que me adoraba y que era amigo mío, cuando la monja que organizaba dijo: “Quien va venir es la doctora Maria Clara Bingemer”, dijo: “¿Pero cómo hermana? ¡Para hablar de un documento pontificio a los obispos!” Después, me abrazó y me dijo: yo creo que es cuestión de entrar en los espacios, ¿no?

Pero es como un cuerpo extraño. Creen que las mujeres son seres de otra galaxia, creo.

Hay miedo. El miedo a Eva, desde siempre.

Miedo-pánico. Las mujeres que tienen un perfil, asustan locamente. Y empiezan las críticas: es machona, no es femenina…, así las marginan.

Aquí, no. Aquí hay respeto. Ellas tienen, en las facultades de Teología, el llamado tenure, que es la estabilidad. No las pueden echar porque el obispo se haya puesto de mal humor. Y hay mujeres que se han destacado muchísimo. Eso en el campo teológico, otra cosa es lo que pasa en las parroquias. Porque esta cosa de no tener acceso a los niveles de coordinación y de poder, realmente juega un papel. La mujer nunca está en el altar.

En Europa, en el centro, por ejemplo en la catedral de Amsterdam, tienen una eucaristía cada seis meses. Hay muchas mujeres mujeres que hacen homilías. En Europa se están empezando a dar esas cosas. En Alemania. Y aquí, los americanos inventan cualquier cosa. Hacen iglesias mezcladas.

Pero en las iglesias católicas y en la parroquias católicas tradicionales, creo que todavía hay mucho por caminar. Y creo que es un tema muy urgente porque la mujer se harta de estar siempre subordinada, siempre en plano secundario, siempre tratada con condescendencia.

Y la imagen que damos a nivel social.

Sí, que es horrible. Eso ocasiona algo que creo no es muy positivo. Por ejemplo, las mujeres de aquí son un poco agrias. Les vas ayudar para cargar algo y dicen: “¡No! Yo puedo hacerlo sola”. Pero es una reacción solo para reafirmar la igualdad.

Estoy más alineada con ese feminismo de la diferencia. Somos diferentes, pero por eso mismo tenemos que estar juntos, para enriquecer la humanidad. Si la mujer está fuera, la humanidad se empobrece. La Iglesia se quedó en un reducto de machos célibes que no entienden nada de ciertas cuestiones de la vida. Y hay que legislar sobre todo.

¿Y tú crees que la institución va a poder coger ese tren en marcha que va cada vez más rápido?

Martini decía que llevamos 200 años de retraso y no sé ahora. El papa Francisco está acelerando el proceso de adaptación y de puesta al día, el aggiornamento, pero aún así parece que va tan lento…

Va muy lento. Por ejemplo, este último semestre estuve de sabático aquí, en el Boston College, y mi investigación fue sobre una pensadora francesa atea, agnóstica. Julia Kristeva. La llaman mucho para hablar en la catedral de Notre Dame sobre el humanismo.

La recuerdo en Asís.

Ella tiene un pensamiento sobre la maternidad que es el más bonito que he visto. Y su símbolo es la Virgen María. Dice que el Occidente perdió el discurso sobre la maternidad. Que tiene que recuperarlo. Y el catolicismo tiene una contribución fantástica con la Virgen María.

Hace una lectura de la mariología que es muy linda, y diferente, pero muy respetuosa, de la fe. Es una representante del mundo secularizado. Del mundo sin creencias. Y yo tengo miedo de que las mujeres también perdamos lo que es propio nuestro: el poder de la mujer de ser madre. Es un poder, aunque sea también una vulnerabilidad.

Y un privilegio, claro.

Sí, el poder de alimentar el hijo con su propio cuerpo. Yo escribí mucho sobre eso. Es un gesto eucarístico. Entonces, no puede celebrar pero puede ser eucaristía.

Por ahí es por donde creo que apunta el Papa.

Él espera un poco eso. Que la Teología de la mujer no sea tan vindicativa. Que no sea una versión femenina del machismo.

Pero, al final da la sensación de que la institución siempre pone paños calientes, que ese tipo de salida, invariablemente, es justificar que no se le considere en igualdad de condiciones.

Sí, son milenios para recuperar. En la Iglesia primitiva las mujeres tenían un papel más activo.

Y, esto también es importante, hubo mujeres en la Iglesia que ahora están empezando a ser rescatadas, las místicas. Porque con la mística uno no puede meterse. ¿Qué van a hacer? ¿Negar?. No.

Antes era un poco como que sólo estaba Teresa de Ávila, pero hay muchas más y contemporáneas.

Por ejemplo, que Benedicto XVI haya citado en sus últimas homilías como Papa a Etty Hillesum, una judía agnóstica que tuvo cuatrocientos mil amantes, y un día se enamoró de un psicólogo, y él le dijo: “Creo que deberías rezar”. Y desde entonces fue una mística. Fue voluntariamente al campo de concentración, dejó dos diarios y unas cartas increíbles. Todo el mundo la estudia en el mundo entero. Es una inspiración para católicos, cristianos de todos los matices, ateos, para todos.

Es una mujer muy mujer, muy consciente de su cuerpo, de su sexualidad. Hizo un aborto en medio del camino. Imagínate en la guerra…

Esa cosa del aborto es un tema más delicado. Muy serio. Yo estoy en contra del aborto. Pero como dice Ivone Gebara, a veces se empieza hablando del aborto y no de la sociedad abortiva que empuja a las mujeres, sobre todo a las pobres, a hacer abortos, porque el hombre no se responsabiliza, las abandona. Ahí estuvo la raíz de su conversión, sufrió muchísimo. Porque el novio dijo: si tienes ese hijo, yo me voy. Ella lo amaba mucho y perdió el hijo y al hombre. Pensó que nunca iba a volver a quedar embarazada, pero después tuvo una hija, y se convirtió.

Al final sí que veo que eres optimista, o que tienes esperanza.

Hay que tener esperanza. Si las mujeres se van de la Iglesia, la Iglesia cae a trompazos. Somos las que sostenemos la Iglesia. En la película sobre la vida de Francisco se ve la importancia que tuvieron las mujeres en su vida. Una comunista que fue su jefa cuando trabajaba como químico, después otra que era una jueza y que lo ayudaba a sacar a la gente…

Su abuela.

Pienso que las mujeres son las columnas de la Iglesia. Y espero que se tome conciencia de la necesidad de una actuación y de una presencia más efectiva de la mujer, pues así iremos lejos.

Muchas gracias, un placer.

De nada.

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http://www.periodistadigital.com/religion/america/2017/03/20/religion-mujeres-america-brasil-encuentro-iberoamericano-teologia-maria-clara-bingemer-la-teologia-de-este-papa-no-se-hace-en-las-sacristias-sino-que-lle

Consuelo Vélez: “Me sigue doliendo la situación de la mujer en la Iglesia, incluso con Francisco”


Olga Consuelo Vélez

“Hay que lograr el reconocimiento pleno de las mujeres en el corazón de la Iglesia”

“La Teología tiene que ser escuchar a los pobres, hablar con ellos y vivir con ellos”

José Manuel Vidal, 19 de marzo de 2017 a las 22:38

La presencia de la Iglesia en el proceso de paz, no es tan contundente como uno esperaría para este tipo de realidades. En cambio, para hacer manifestaciones contra la ideología de género, ahí si lo son

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Ponencia

(José M. Vidal).- Consuelo Vélez se define a sí misma como una teóloga colombiana interesada por aportar, desde el laicado y desde la mujer, un compromiso de la fe con la realidad en la que vivimos, para dinamizar una Iglesia cada vez más inclusiva, más comprometida y más solidaria. Abanderada de la defensa de la mujer, le duele su situación en la Iglesia, incluso con Francisco y pide su “reconocimiento pleno”.

Hablamos con ella durante el I Encuentro Iberoamericano de Teología, que se celebró en Boston hace aproximadamente un mes. En su brillante ponencia, habló de los desafíos de la Teología y de la exclusión. De las periferias geográficas y existenciales.

Consuelo ¿Desde cuándo eres teóloga profesional?

El doctorado lo hice en Brasil del 96 al 99, entonces, desde el 99. Fue la plataforma definitiva como para yo sentir que podía escribir, decir, comunicar y enseñar. Pero desde el 87 ya enseñaba en la Facultad de Teología de la Universidad Javeriana. Primero, en los cursos de Teología que se le dan a los diferentes estudiantes de las otras carreras que hay en la Universidad. Luego, en lo que se llamaba la carrera de Ciencias Religiosas, donde había más religiosas o laicos. Y alguna clase daba en la Facultad de Teología, propiamente.

Cuando volví con el doctorado, se abrieron mucho más las puertas, de hecho, me nombraron directora de la carrera de Teología, que fue toda una novedad, porque era una mujer y laica.

¿Fuiste de la primeras mujeres en ser teóloga?

Sí, fui la primera.

En Colombia.

Y hasta ahora. Hace un mes nombraron a otra mujer como directora de la carrera de Teología. La segunda, en todos estos años, en Colombia.

¿Por qué hay tan pocas mujeres teólogas?

Creo que no es fácil estudiar Teología porque, para una mujer, luego no hay un campo de trabajo claro. En las facultades, eclesiásticas o civiles, por la tradición, en principio se prefiere a un sacerdote. Y si las facultades son de comunidades religiosas, se prefiere un sacerdote de esa comunidad.

También hay muchas comunidades religiosas femeninas y sin embargo esas mujeres no tienen tanta salida hacia la Teología.

No, porque tradicionalmente, lo mismo que pasa en Roma, en Colombia las religiosas estudiaban por la tarde, y Ciencias Religiosas. Y por la mañana se estudiaba Teología, dirigido para los que iban para el sacerdocio.

Siempre ha habido alguna religiosa y algunas laicas, aunque poquitas. La Facultad de Teología, ha sido más bien para los sacerdotes. No es que se hayan cerrado las puertas, pero digamos que el primer interés de la vida de las religiosas, no es ser teólogas, sino responder a sus colegios, sus hospitales, sus obras sociales…

Estudiar Teología, que implica primero estudiar Filosofía, resulta demasiado para los planes que tienen las comunidades religiosas. Se pretende que la religiosa estudie algo de formación teológica, y de ahí que lo haga en la carrera de Ciencias Religiosas.

Pero también, por debajo de todo eso, hay algo más estructural.

Cuando fui directora de carrera, intenté motivar, pero creo que fracasé, a las comunidades religiosas femeninas a pensar cuál es la diferencia entre estudiar Ciencias Religiosas y Teología. A que no debería haber esa diferencia entre las dos disciplinas, y que ellas, que se dedicaban a evangelizar, deberían estudiar Teología.

Pero había un problema de fondo: a las religiosas no les dan tanto tiempo para estudiar como a los varones, para estudiar su Teología. Las religiosas, ya bastante hacían con estudiar Ciencias Religiosas, porque por la mañana tenían que trabajar en el colegio y por la tarde iban a estudiar. Y por la noche, quitándole horas al sueño, responder a los trabajos.

Yo les preguntaba que por qué no podían ser como los varones, que vienen a estudiar por la mañana, por la tarde hacen sus trabajos, y en el fin de semana tal vez hacen algún apostolado. Ellas me respondían que no, porque no querían vivir cómodas como los varones. Que la vida tiene que ser de entrega, de servicio, etc. Cosa que es loable, pero también es cuestionable.

Creo, que si no se entiende que el estudio también es un apostolado, y un servicio a la evangelización para hacerlo bien, se recortan horizontes. Y pienso, que detrás también está la imagen de la mujer sacrificada, que tiene que entregar hasta el último suspiro. Y que si una no dice esto parece que va en contra del Evangelio, o de la mujer, o del papel de generosidad y entrega que debería caracterizar a las mujeres.

Pero pienso, que cuidando que la vida sea de entrega, de seguimiento y de fidelidad, las mujeres tenemos derecho, como los varones, a tener tiempo para estudiar y para formarnos, para ejercer ser teólogas.

Tengo que reconocer, que sí hay algunas religiosas en Colombia que han estudiado Teología, como Carmiña Navia, Marta Inés Restrepo, algunas dominicas…

Son las mínimas.

Sí, no hay muchas.

¿Y una especie de florero? Es decir, estructuralmente los hombres están desde siempre. Y las monjas, pues bueno, son monjas y se dedican a servir.

Realmente, cuando yo estudié Teología, algunos profesores se burlaban de las religiosas que estudiaban hasta Ciencias Religiosas. Algún sacerdote, que impartía esta disciplina, las trataba mal. Era un desprecio. No de todos, pero sí algunos.

Ayer sacudiste el I Encuentro Iberoamericano un poco, con tus tesis sobre la mujer. ¿Te sigue doliendo la situación de la mujer en la Iglesia, incluso con Francisco?

Sí, creo que para el Papa, en este momento, la preocupación de la mujer no es la suya, y a veces, es peor lo que dice que lo que no dice. Porque, mejorar la situación de la mujer no es que se nos diga: “mire, que como la Virgen María es mujer, ustedes quédense tranquilas”. O, “que ya voy a nombrar más mujeres para equis comisión o para tal otra…”

Eso, puede acontecer y tiene que acontecer, pero la pregunta es más de fondo: ¿cómo hacemos para liberar a la Iglesia (y esto el Papa lo dice), del clericalismo? A lo que habría que añadirle: y alcanzar el reconocimiento pleno del papel de las mujeres en el corazón de la Iglesia.

En este mismo evento, ayer decían: “pero mire, hemos invitado a diez mujeres…” Como si nos hicieran un favor. Ya es mucho, abrieron el camino para diez mujeres… Y no sé si estamos diez, pero digamos que sí.

Esas frases son las que se tienen que ir acabando. La responsabilidad, es ver cómo hacemos para enriquecernos con voces distintas. Y esas voces distintas son de mujeres, de laicos (varones y mujeres) y son de pobres. En este congreso, pensaba ayer, hablamos mucho de los pobres pero no los invitamos para escucharlos de primera mano.

La Teología tiene que ser escuchar a los pobres, hablar con ellos y vivir con ellos. Todo eso lo decíamos ayer: de qué manera cambiamos las estructuras para que se abran un poquito esas experiencias. Cada uno, luego, en su trabajo pastoral, posiblemente sea muy cercano y amigo de los pobres. Pero son dudas que uno tiene, de cómo hacemos para cambiar esa mentalidad.

¿Mientras no se conceda el derecho de la mujer de subir al altar, estaréis siempre en un segundo lugar? ¿Ése es el gran objetivo? ¿O cuál es?

No. Yo no creo que sea el objetivo, ni que es el punto de llegada, aunque posiblemente pasa por ahí. Pero no es mi interés en este momento pelear o no pelear ese punto.

Para mí lo importante es liberar esa mentalidad clerical y esa vinculación entre el sacerdocio ministerial y la autoridad total, a todo nivel, en enseñanza teológica y en enseñanza magisterial, que está totalmente unido. La palabra de los laicos, mujeres y varones, no tiene una autoridad. Yo creo que debería ser reconocida y que no necesariamente venga unida al sacerdocio.

Que luego lleguemos hasta allí, sí. Pero ahora, no es mi lucha primera porque no quiero contribuir al clericalismo, aunque sí me gustaría que hubiera mucha más participación.

Cuando yo fui directora de carrera, escribí: “ojalá que se acabe pronto, esto de “primera directora mujer”. Pero terminé mi directorio por el 2008 y estamos en el 2017. Han pasado nueve años para que se vuelva a nombrar una mujer. Es mucho. No solo en ese cargo de directora de carrera, sino como directora de posgrados u otra cosa, porque en la Facultad tenemos diferentes cargos… Nueve años sin que otra mujer estuviera en esas esferas de decisión.

Y ¿por qué? Pues porque siempre, si hay un clérigo, y un clérigo de la comunidad, parece que es más importante. Y ya no digo mujeres, sino también varones.

Pero ahora, las mujeres estamos un pasito por detrás de los laicos varones, porque para bien o para mal, estamos en una sociedad patriarcal. Y en la sociedad patriarcal, el varón sigue teniendo la palabra de autoridad, mientras que la mujer sigue teniendo la palabra de: ¡Ay, qué bonito aportó! ¡Qué maravilla que nos da este toque femenino! Hay una cosita ahí que no acaba de cambiar en la mentalidad.

Y en la mentalidad actual, ese desfase es un tremendo anti-testimonio. La Iglesia es de las pocas instituciones donde sigue habiendo una discriminación real, práctica y teórica.

Yo creo que es un anti-testimonio, por eso ayer hablé de la ley de cuotas positivas. Y algunos siempre protestan cuando lo hago, porque piensan que es una discriminación.

Pero es discriminación positiva.

Es una discriminación positiva y creo que debería ser una ley transitoria. Mientras no se tengan en cuenta esas leyes, no vamos a lograr la equidad. Si yo fuera directora de la Facultad o de algún órgano eclesial, intentaría dar el testimonio. Buscaría activamente, al menos, para dar el testimonio de que la cosa es más compartida, de que en todos los estamentos hay varones y mujeres.

Porque, mujeres preparadas sí hay, incluso en Teología ¿O no?

Sí. En nuestra Facultad estamos un grupito, y en otras facultades de Colombia también. No somos muchas. Muchas mujeres no estudian Teología porque no hay campo de trabajo, dado que sigue siendo un campo reservado a varones. Imaginar lo costoso que es, porque en la Universidad Javeriana es muy costoso, para luego no tener salida, hace difícil que te decidas.

Se ha intentado. La Universidad tiene sus programas de ayuda y de becas, y alguna mujer ha sido favorecida. La facultad no tiene discriminación para pagarle el doctorado a mujeres o a varones cuando somos profesores. En este caso no existe ninguna discriminación, esto hay que reconocerlo. Pero, digamos que otro tipo de becas, que existen por este mundo, se reservan para clérigos. Entonces, para estudiar un posgrado en Teología, o tienes mucho dinero y tiempo, o no lo haces.

También están reservadas esas ayudas para comunidades religiosas.

Las comunidades religiosas, como dije antes, sí financian algunas veces, pero luego no les dan tiempo a las religiosas para que se dediquen a la Facultad, porque siempre tienen cosas que atender en sus apostolados.

¿Estamos pagando esta dinámica? ¿Estamos pagando el hecho de predicar hacia afuera lo que no cumplimos hacia adentro, en este caso concreto, con la mujer?

Creo que sí. Hay que reconocer que como toda la sociedad es patriarcal, el pueblo de Dios vive el mismo síndrome de no darse cuenta. Solo lo aprecia gente como tus hijas, por ejemplo. Algunos jóvenes lo comentan.

En España, ya es muy común que haya listas cremallera en los partidos, mujer-hombre-mujer-hombre. Hay discriminación positiva.

En mi país, puede que en algunos partidos políticos lo intenten. Pero digamos que se puede hablar de que en el pueblo de Dios, dentro de la Iglesia, eso no existe. Por eso sigue siendo normal, por ejemplo, en la eucaristía, que ante un ministro de comunión mujer y otro varón, la gente va más al varón. Y si está el clérigo, va al clérigo.

En cuanto a los estudiantes, creo que vamos ganando peso y empiezan a estimarnos más, y a valorarnos. En este sentido, estoy en un momento de recoger frutos. Ya hay una comunidad estudiantil que te valora. Pero no ha sido fácil.

No es que sea perfecto, y vayan las cosas súper bien. El hecho de ser mujer, hace que te exijan más, que te critiquen más y que sean más capaces de rebatirte con fuerza. Hay estudiantes que no le dirían lo mismo a un profesor sacerdote que a una profesora mujer. Eso sigue existiendo. Pero en la Facultad, creo que ya hay una tradición de respeto, aunque la mentalidad siga siendo un poquito machista.

¿Este encuentro demuestra que lo hispano está de moda, incluso en Estados Unidos, y que, de alguna manera, empieza a sacar cabeza a nivel teológico también?

Yo sé que aquí, en Boston concretamente, con esta escuela de Teología y de catequésis, le han dado mucha importancia a lo hispano y a que la Teología se divulgue entre ellos. Pero es un primer acercamiento, no diría que está de moda.

Se han hecho esfuerzos mutuos para que el trabajo que se ha hecho aquí se divulgue, y este esfuerzo de conectar ahora con otras realidades, es un primer paso. Un paso de que estamos conociéndonos.

¿A tu juicio, lo hispano, eclesiásticamente, sigue estando marginado o infravalorado en Estados Unidos?

No puedo meterme a hablar de esta realidad, porque la desconozco.

¿Te da miedo Trump?

Pues sí. Me parece que las declaraciones que ha hecho, desde un principio, sí son de temer, porque están en una postura más egoísta que de apertura. Son más de identidad personal que de preocupación por el devenir del mundo y de los más pobres.

Me da miedo, sin conocer por dentro la dinámica de Estados Unidos, pero sin lugar a dudas, los mensajes, desde mi punto de vista, desdicen desde un humanismo mayor de colaboración entre países y de una colaboración por los últimos. Todo eso, son realidades que me asustan.

¿Es previsible que nos haga llorar, y que haga llorar sobretodo a Latinoamérica, que es lo que ellos llamaban “el patio trasero”?

Sí, es posible. Pero como este mundo está tan extraño, uno no puede predecir lo que va a pasar. A veces, en lo que parece que es un invierno y que va a terminar mal, de repente surge algo nuevo, como cuando cayó el muro de Berlín, como cuando en la Iglesia hablábamos de invierno eclesial, y de repente surge la primavera…. Y en política, tengo la esperanza de que si este señor endurece ciertas medidas, los países que hemos estado dependientes de Estados Unidos, seamos capaces de mirar para otro lado.

Por ejemplo, si hay una colonia en América Latina de Estados Unidos, es Colombia. A cuenta del narcotráfico y del conflicto armado, hemos estado supeditados a Estados Unidos para que nos ayude. Una ayuda que es ambigua, porque es ayuda en armas que les compramos a ellos. Ahora estamos en otro momento en Colombia, y ojalá que esto que nos parece ahora asustador, haga brotar otra cosa que nos sorprenda.

En cambio, la dinámica política actual, en Latinoamérica en concreto, parece que es la vuelta a los regímenes o a los gobiernos más liberales.

Ese es el drama que estamos viviendo, y que uno no acaba de entender.

Los esfuerzos por gobiernos alternativos al neoliberalismo, desde mi punto de vista con mil fallas, pero también con muchas cosa positivas, no se valoran.

Hablo de las políticas, no hablo de las personas. Porque yo veo que la gente confunde la persona con programas políticos. Te dicen: “no me gusta tal persona como presidente o presidenta…” Pero no dicen: “no me gusta tal o cual política”

No critican la política, o la critican cuando afecta a las clases altas. Pero no valoran todas aquellas políticas que han favorecido a los más pobres.

Estamos en esa realidad de que se intentó, de diferentes maneras, hacer proyectos alternativos, y ahí se ve la resistencia. Esa es la mentalidad colonizada: ni siquiera somos capaces de valorar positivamente los esfuerzos que se han hecho por contrarrestar este neoliberalismo a ultranza. Creo que estos países han intentado valorizar lo nacional, poner medidas para que lo interno se reivindique.

Algo que no ha valorado ni siquiera la propia jerarquía de la Iglesia en muchos países de estos.

Sí, así es. No voy a hablar de los otros países, porque soy colombiana. Me voy a referir al proceso de paz que se está llevando en Colombia, aunque no es precisamente de lo que estábamos hablando:

Una porción de Iglesia apoyó y sigue apoyando. Pero en un momento crucial, como fue el plebiscito, la Iglesia, bajo la aparente neutralidad, no colaboró positivamente a que esto saliera adelante. Y cuando perdemos el plebiscito, entonces la Iglesia habla y dice que el plebiscito no tenía ideología de género… La ideología de género fue una de las causas por la que se perdió. Pero no la única. La Iglesia lo dice después, no antes.

La pregunta es, por qué muchas veces, la Iglesia como institución, bajo la capa de neutralidad, lo que realmente apoya es el lado que llamamos tradicionalmente de derechas, de conservar el status quo. Por qué no es capaz de arriesgarse a valorar las cosas positivas que tiene lo que llamamos de izquierda, de cambio, de transformación.

Y eso, que en ese proceso está implicado todavía el propio Vaticano y el mismo Papa.

Sí claro. Y yo creo que la Conferencia Episcopal Colombiana, especialmente el presidente, ha sido protagonista en positivo de este proceso de paz. La Iglesia ha designado a un representante, que es el padre Darío Echevarría, y muchos obispos han participado activamente en la construcción de la paz y en los diálogos.

Pero que aunque ha habido presencia, no es esa presencia contundente que uno esperaría para este tipo de realidades que se viven. En cambio, para hacer manifestaciones contra la ideología de género, ahí si lo son. Incluso, y es muy gracioso, en el periódico salió una foto de un obispo y de la multitud que inundó las calles para protestar por eso. Y uno entonces, no entiende por qué no sale también una foto así de algunos jerarcas con toda la gente para apoyar el proceso de paz, o para reivindicar los derechos de los más pobres. Eso no se ve tanto.

Pero sí hay voces también en la Iglesia colombiana de la institución jerárquica, que se han empeñado en el proceso de paz.

¿Es irreversible el proceso de paz? ¿Va a culminar? ¿Tienes esperanza en que cuaje de una vez?

Yo tengo esperanza, pero aquí, sí que tenemos que tener esa paciencia histórica, y asumir con anticipación muchos fracasos que se van a dar en el camino.

Y si hablamos de los medios de comunicación, nos venden que todo lo malo que pasa ahora en el país es a causa de los guerrilleros, de los disidentes y de los fracasos en los procesos de paz.

Pero lo bueno es, que los guerrilleros están llegando y que la gente los está recibiendo. Que se ven brotes de esperanza. Y esto no pasa por los medios de comunicación más masivos. Tenemos la dificultad de que no hay unos medios de comunicación que acompañen lo positivo, sino que magnifican lo negativo. El camino, por ello, es arduo y es difícil. Es de tener que asumir muchos fracasos…

Pero pienso que sí, que es irreversible. Y apuesto por que, aún teniendo que sortear muchas dificultades que se van a presentar, siga adelante. Ahora, tenemos la esperanza de que se van a empezar los diálogos con el otro grupo guerrillero, con el LN, que no sé si comenzaban ayer, 7 de febrero.

Ojalá. Dios te oiga. Muchas gracias.

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“Creo que la Conferencia Episcopal Colombiana, especialmente el presidente, ha sido protagonista en positivo de este proceso de paz”

“Aunque ha habido presencia de la Iglesia en el proceso de paz, no es esa presencia contundente que uno esperaría para este tipo de realidades que se viven. En cambio, para hacer manifestaciones contra la ideología de género, ahí si lo son”

“En el proceso de paz, se ven brotes de esperanza. Pero tenemos la dificultad de que no hay unos medios de comunicación que acompañen lo positivo, sino que magnifican lo negativo”


http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2017/03/19/muchas-mujeres-no-estudian-teologia-porque-no-hay-campo-de-trabajo-dado-que-sigue-siendo-un-campo-reservado-a-varones-religion-iglesia

Jesús y su sombra: MERCEDES NAVARRO


March 16, 2017

Detrás de este sugerente título está la última publicación de nuestra socia Mercedes Navarro: “Jesús y su sombra. El mal, las sombras, lo desconocido y amenazante en el evangelio de Marcos” No hacen falta presentaciones. Publicado en la Editorial Verbo Divino nos hacemos eco de la presentación que del libro hace la propia editorial.

“Jesús y su sombra” es un enunciado condensado. Se refiere a la sombra del personaje narrativo del Jesús de Marcos, la suya personal interna y las proyecciones externas. Se refiere a la sombra que le llega de fuera, a la que le afecta y a la que no lo logra, pese a sus intentos por afectarle. Es la sombra del mal y la sombra protectora, a menudo procedente de la tradición israelita.

El libro trata, también, de las sombras de otros personajes del evangelio, de la dimensión sombría presente en su trasfondo y de la sombra que lo atraviesa trasversalmente: sombras personales e impersonales, sombras negativas y dañinas que proceden de actores concretos o de la familia, grupos e instituciones. La sombra como el mal y la sombra como lo desconocido y percibido, con frecuencia, como amenazante.

El libro no olvida la sombra positiva, la que precede a la luz y la que sigue haciéndola posible, la sombra de lo enigmático que, como el Reino, por ejemplo, oculta más de lo que desvela, sugiere más de lo que dice.

Todo ello convierte este estudio en una compleja tarea interpretativa en la que tiene un lugar importante el símbolo. No es un libro solo para saber, aunque también, sino sobre todo para comprender.

https://www.asociaciondeteologas.org/single-post/2017/03/16/Jes%C3%BAs-y-su-sombra

Experiencia de ser mujer y religiosa  en la Iglesia Católico Romana


Dra. Marilú Rojas Salazar
8 de marzo de 2017
No sólo quiero hablar de mi experiencia, pues yo no soy el paradigma de todas las mujeres de la iglesia católica. Las teólogas feministas partimos del principio ético que, la experiencia de cada mujer es única, y por lo tanto no es normativa para todas. Dicho lo anterior, compartiré tres  ideas: en primer lugar, la  experiencia de exclusión de las mujeres en algunas de las fases históricas de la iglesia católico romana; en segundo lugar, los movimientos de resistencia por parte de las mujeres a dicha exclusión; y en tercer lugar, mi experiencia personal como mujer teóloga y religiosa en el contexto actual.

La  experiencia de exclusión de las mujeres en algunas de las fases históricas de la iglesia católico romana

A mi juicio las mujeres hemos vivido seis etapas importantes de exclusión:

La palabra: la primera exclusión que vivimos las mujeres fue la de la palabra en los albores del cristianismo primitivo, pues las mujeres fueron silenciadas, desapareció la profecía en primer lugar junto con las mujeres apóstoles, después la diakonía, las mujeres presbíteras, y solo se dejó paso a las mujeres conocidas como vírgenes, mujeres que huyeron de matrimonios forzados y que en el cristianismo encontraron un espacio de libertad. Finalmente, éstas mujeres vírgenes fueron sacrificadas y convertidas en mártires. Solo así pudieron trascender en la historia de la iglesia escrita por hombres. Esto culminó a principios del S. II con Ignacio de Antioquía quien estipuló la jerarquización de la iglesia con el triple ministerio, diácono, presbítero y epíscopo,  los tres solo asignados a los hombres. En el año 325 con el concilio de Nicea se prohibió la ordenación sacerdotal de las mujeres.

El discipulado de iguales: con el movimiento anterior, hubo mujeres que escaparon al desierto para convertirse en ermitañas, anacoretas y vivir en soledad, en el seguimiento a Jesús al igual que los hombres, pero no tardó mucho su soledad libertaria, pues pronto fueron encontradas y se les asignaron muros, vestidos, velos, y normas de vida, así surgieron las grandes abadías, y las órdenes religiosas. Con normas de vida escritas por hombres para que las mujeres las vivieran (S. IV-VIII)

Las sabiduría: De ahí saltamos hacia el S. XI-XII hasta el S. XVI hacia la edad media, y las mujeres fueron excluidas ahora por sus saberes, sino podían andar libres como los hombres, ahora recurrirían a sus sabidurías como instrumento de resistencia, pero los saberes de las mujeres fueron demonizados y ellas fueron acusadas de hechicería, y fueron quemadas como brujas y seres que pactaban con lo demoniaco.

La mística: entonces las mujeres recurrieron a la mística, que cosa más inofensiva como orar, como expresar sus sentimientos y saberes, así como su corporalidad en la relación con la trascendencia, sin embargo, hasta de la experiencia del amor de Dios fueron excluidas. Puestas bajo la lupa de la sospecha, les asignaron confesores y guías espirituales hombres que les hacían escribir sus vidas y experiencias místicas, para luego acusarlas de herejía, ejemplos  Teresa de Ávila, Margarita de Poittiers, Juana Inés de la Cruz, entre otras muchas, acusadas de confundir el amor humano con el amor de Dios, ¡que ironía!

El liderazgo (ordenación sacerdotal): Las mujeres hemos sido excluidas de los ministerios ordenados en la iglesia, hemos sido consideradas doctrinalmente como seres de segunda categoría, y a éstas doctrinas apelan los hombres lideres de la iglesia para negar la ordenación. En la iglesia católico romana tenemos los 7 sacramentos, pero las mujeres solo podemos tener acceso a seis, y solo por razón de nuestro sexo. Pues teológicamente no hay nada que lo  impida. La tradición patriarcal se asegura que así sea.

Derecho a la toma de decisiones y ciudadanía: Las mujeres en la iglesia católico romana no gozamos del derecho de ciudadanía, pues al no ser reconocidas para los liderazgos, tampoco podemos elegir a nuestros dirigentes, ni tomar decisiones éticas con respecto al actuar de la iglesia, ni si quiera con respecto a nosotras mismas.

Los movimientos de resistencia por parte de las mujeres a dicha exclusión

Las mujeres no asumieron la exclusión pasivamente, nunca lo hemos hecho así, como lo han querido mostrar los patriarcas, el primer movimiento de resistencia lo encontramos en

María Magdalena: la recuperación de la figura de María de Magdala como la apóstol de los apóstoles, como la testigo primera de la resurrección y como la primer mujer que recibió el envío de parte de Jesús resucitado, nos coloca ahora a las mujeres en un liderazgo sin precedente en los albores del cristianismo, y en la primacía de la iglesia que Jesús quería.

Anacoretas, ermitañas y madres de la iglesia: al ser invisibilizadas y desaparecidas progresivamente las mujeres en los ministerios de diaconía, profecía y  presbiterado; las mujeres huyeron al desierto para convertirse en anacoretas, ermitañas y madres del desierto, al igual que los hombres, para mostrar su valor y huir del control del estado romano, que ahora también era cristiano. Mujeres que murieron en la soledad del desierto, pero libres.

Las beguinas o beatas: el movimiento nació en  1170. Su nacimiento tuvo lugar en la parte oriental del territorio actual belga. Las beguinas son mujeres solteras o viudas que, sin hacer votos eclesiásticos propiamente dichos, llevan una vida más o menos monástica en el mundo. Se agrupan para atender a enfermos de lepra, para predicar, estudiar artes y filosofía, escribir acerca de la mística. Son un movimiento que confronta a la vida religiosa de las abadías, una vida ya muy acomodada.

Movimiento de ordenación sacerdotal de las mujeres: en 2001 en Dublín se celebró el primer congreso ecuménico del movimiento mundial a favor de la ordenación de mujeres en el mundo, y el movimiento de sacerdotisas católicas en Canadá ahora es muy fuerte.

Teologías feministas: otra fuerza de resistencia  y propuesta ha sido el gran trabajo de producción oral y escrita de la teología feminista, de la teología feminista de la liberación contra la feminización de la pobreza en A. L, la teología feminista del norte que lucha por la igualdad de derechos laborales, la teología feminista Asiática contra la trata de niñas y jóvenes mujeres, así como la explotación sexual, la teología feminista africana contra las tradiciones culturales machistas de la ablación del clítoris de las mujeres.

Mi experiencia

Soy una mujer religiosa y teóloga en el seno de una iglesia patriarcal, y una mujer mexicana en el seno de una cultura dominante, autoritaria y patriarcal como lo es la sociedad mexicana, la cual además se caracteriza por ser una sociedad y una cultura conservadora. Vivo en el país donde cada vez es más peligroso ser mujer, en el país donde puedo ser una victima posible de feminicidio, o de desaparición forzada.

Tengo un doctorado en teología sistemática por una de las más prestigiosas universidades del mundo, mi examen doctoral lo aprobé con la máxima nota que da la universidad, y no tengo trabajo de tiempo completo en ninguna universidad católica. Mi trabajo es mal pagado, no tengo un salario fijo, no tengo seguridad social, ni posibilidades de jubilarme. Tengo que demostrar el doble de mi saber y conocimiento, y veo pasar a algunos de mis alumnos varones, muchos sin título siquiera de maestría a ocupar cargos académicos como investigadores o directores de instituciones teológicas. Soy la primer doctora en teología sistemática en México, sin embargo son compañeras que no tienen doctorado quienes tienen las directrices de institutos teológicos, claro la clave está en que no son feministas o  hacen el juego al patriarcado algunas de ellas.

El espacio que tengo de libertad  y de reconocimiento es escribir, y eso es lo que ahora hago. Las mujeres siempre encontramos recovecos de libertad, autonomía y reconocimiento; y es la creatividad ahora la que me demanda ha rehacer la resistencia, tal como las mujeres de nuestras historias.

Conferencia dictada por la religiosa y doctora en teología por la Universidad Católica de Lovaina Marilú Rojas Salazar, dentro el Panel: Mujeres y Religión, por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación y la Universidad del Claustro de Sor Juana, en el marco del Día Internacional de la Mujer.

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MAGISTRAL CONFERENCIA DE IVONE GEBARA EN EL I CONGRESO DE TEOLOGIA IBEROAMERICANA.


 

Publicado el 5 mar. 2017

Final de la Conferencia Magistral de la Dra. ivone Gebara en el I Congreso Continental de Teología Feminista, Universidad Iberoamericana,CDMX

Teólogas feministas islámicas


CORÁN ISLAM OXFORD por | en Febrero 15, 2017

Teólogas feministas islámicas
A primera vista, los términos “feminismo” e “islam” parecen contrapuestos. Pero quien lo piense así se equivoca. En las últimas décadas, teólogas musulmanas que abarcan todo el espectro geográfico islámico, de Marruecos a Indonesia, pasando por otros países -como Estados Unidos o Gran Bretaña- han irrumpido en el debate público manifestando su visión propia de la religión, contestando con sus mismas armas teológicas al islam patriarcal y a las instituciones establecidas y reivindicando la igualdad del hombre y la mujer ante Alá que proclama la letra del Corán.

Estas teólogas son muy diferentes unas de otras y no están organizadas entre sí, aunque sí interrelacionadas. Entre ellas, hay mujeres piadosas y poco practicantes, de países musulmanes y estados occidentales. Unas trabajan de forma individual, como la socióloga y profesora británica Ziba Mir-Hussein o la afroamericana conversa Amina Wadud. Otras han fundado organizaciones o creado redes como la malaya Sisters in Islam, un colectivo de académicas que cuestiona las leyes discriminatorias contra la mujer; el movimiento global para la igualdad de derechos en la familia (Musawah), el comité consultivo transnacional de intelectuales y teólogas (Global Women’s Shura Council) o las conferencias organizadas desde hace años por la Junta Islámica Española en Barcelona.

Las teólogas ponen en tela de juicio la poligamia, la interdicción del trabajo femenino fuera de casa, el velo, la prohibición de maquillarse y la inferioridad jurídica

No constituyen un movimiento global organizado, pero sí están interrelacionadas. Y tienen un gran elemento común: la lucha, nada fácil, tanto contra el machismo islámico institucionalizado como contra el feminismo occidental radical que rechaza tajantemente el “corsé” que, a su juicio, la religión supone para la mujer. Ellas, en medio, sostienen que el islam puede liberar volviendo a las fuentes de la revelación con una idea central: “el islam somos nosotras”.

Básicamente, lo que proponen es una relectura del Corán y los dichos del profeta sobre el estatus personal de la mujer, partiendo de la noción de unicidad divina (tawhid) para afirmar que la igualdad está inscrita en el libro sagrado. Las teólogas ponen en tela de juicio la poligamia, la interdicción del trabajo femenino fuera de casa, el velo o la prohibición de maquillarse, la inferioridad jurídica, etc. Ziba Mir-Hussein ha señalado la necesaria distinción entre la sharia (la vía de Dios revelada al profeta en el Corán) y el fiqh (el esfuerzo humano para traducir ese camino en disposiciones jurídicas). Este último código es el fundamento de las diversas legislaciones de los países musulmanes, con la única excepción, de momento, de Turquía.

Las mujeres musulmanas reivindican su derecho a hablar de Dios desde su ser mujer

Feminismo e islam pueden ir de la mano

Mientras, achacan la opresión femenina a las tradiciones preislámicas de las sociedades árabes o a contextos históricos que hoy han perdido su sentido,  exculpando a la religión. Según Asma Lamraet, la exclusión de las mujeres en la historia de la civilización islámica se construye con el desajuste entre el Corán y sus sucesivas interpretaciones exegéticas y jurídicas. “La sumisión de la mujer respecto al hombre en el mundo musulmán no tiene nada que ver con la religión. Es una cuestión cultural que responde a una forma machista y paternalista de entender las relaciones familiares, que ha impedido la práctica de la igualdad entre hombres y mujeres”.

En algunos países musulmanes han conseguido incluso ser tomadas en cuenta por las instituciones. En Marruecos, Asma Lamrabet ha asociado el Grupo Internacional de Estudio y Reflexión sobre la Mujer en el Islam (GIERFI), que preside, a la Rabita Mohammadia de los ulemas, uno de los organismos religiosos más influyentes. En Turquía, el trabajo de la teóloga Hidayet Tuksal ha sido incorporado a un amplio proyecto gubernamental que pretende retirar los hadiths –dichos atribuidos al profeta que no figuran en el Corán- misóginos de las publicaciones del Ministerio de Asuntos Religiosos, que supervisa las mezquitas del país. En Indonesia, un grupo de teólogas, procedentes sobre todo de familias de ulemas, lleva más de veinte años comprometido en una relectura de textos religiosos. Este movimiento está respaldado por la red de universidades islámicas del Estado donde ellas enseñan y por los centros de estudio de género que ellas han fundado.

El feminismo musulmán propugna una liberación que no pasa por la desacralización de las normas religiosas, sino solo por su reinterpretación

En países no musulmanes han llegado, lógicamente, más lejos. En 2005, la citada Amina Wadud dirigió una mediatizada y entonces subversiva oración pública en Nueva York. La iniciativa ha conducido, doce años después, al reconocimiento del imanato femenino en algunos grupos de África del Sur, América del Norte y Europa. En Inglaterra, por ejemplo, el Muslim Educational Centre of Oxford organiza oraciones mixtas, en las que una mujer imán pronuncia el sermón.

En general, el feminismo musulmán propugna una liberación que no pasa por la desacralización de las normas religiosas, sino solo por su reinterpretación. Sin embargo, algunas teólogas se han atrevido recientemente a plantear interpretaciones gay friendly del Corán e incluso a cuestionar los preceptos que obstaculizan la “liberación sexual de la mujer”. Estos nuevos planteamientos se circunscriben, claro, a los países occidentales, pero son un claro indicio de que, una vez en marcha, la corriente feminista islámica no va a parar. Habrá que prestar atención.

@fathermarch

http://www.alandar.org/wp-alandar/es/teologas-feministas-musulmanas-poligamia-trabajo-femenino/

Hambre, primera violencia en el mundo: Ivone Gebara, teóloga feminista


 

http://www.ibero.mx/prensa/h

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ambre-primera-violencia-en-el-mundo-ivone-gebara-teologa-feminista

 

Lun, 6 Mar 2017

Impartió la conferencia magistral ‘El cuerpo como espacio político-religioso’, durante el I Congreso Continental de Teología Feminista

 

Dra. Ivone Gebara y Mtra. María del Carmen Servitje, presidenta de la Cátedra de Teología Feminista.

El hambre que siguen teniendo millones de personas en el mundo es la primera gran violencia a la que son sometidos los cuerpos de las mujeres y de los hombres en nuestras sociedades, destacó la Dra. Ivone Gebara, teóloga feminista de la liberación.

La segunda es la falta de salud, seguida de la carencia de habitación (casa); que son problemas básicos de sobrevivencia en “multitudes de gentes”, a quienes las religiones brindan “ensayos de respuesta o de consuelo”.

En entrevista previa a su conferencia magistral ‘El cuerpo como espacio político-religioso’, que impartió en el I Congreso Continental de Teología Feminista, Gebara reconoció: “no creo que vamos a llegar a un mundo donde justicia e igualdad se realicen desde nuestras relaciones en este mundo”.

 

Para esta teóloga feminista de la liberación, perteneciente a la congregación de Las Hermanas de Nuestra Señora, a cada nueva generación le corresponde buscar relaciones justas, de equidad, de justicia, de compartir los bienes, “de compartir, como dice el Evangelio, el pan de cada día”.

 

La religiosa brasileña, que dedica su trabajo pastoral a las mujeres pobres, abundó que no cree que habrá en el mundo un momento en que se vaya a alcanzar una ‘justicia total’; sino que habrá búsquedas propias de cada generación. Algunas, como la de ella, “una mujer anciana”, harán su propia búsqueda; que las actuales generaciones aprovecharán, a la vez de hacer su búsqueda propia también. “Pero esto no significa que hay una certidumbre que la próxima generación va a vivir relaciones de justicia, de amor y que no van a tener problemas”.

 

Teología feminista

Sobre el I Congreso Continental de Teología Feminista destacó su importancia debido a que por muchos siglos se habló de teología como si la teología, que en realidad siempre fue obra escrita y pensada por los varones, fuera un producto que se ofrecía a las mujeres. Hace ya algunos años, más o menos 50 años, que hemos empezado a discutir la capacidad de las mujeres de decir la trascendencia de otra manera, de ubicarse también desde la teología hecha por los hombres de otra manera, decir, no sentimos lo mismo (las mujeres), o no pensamos lo mismo, no queremos lo mismo”.

Decir lo que quieren es un reto para ellas mismas, las teólogas; y también para los teólogos varones, quienes deben darse cuenta que deben formularse otras preguntas respecto a su relación con ellos mismos, su relación con las mujeres y su búsqueda de sentido por la vida. “O sea que la teología hecha por las mujeres es también una teología provocativa de la teología que los hombres hacen”.

Y respecto a las actividades del congreso, donde ella fue una de las participantes más destacadas, Ivone Gebara dijo: “Me siento privilegiada y enriquecida con todas las cuestiones que hemos discutido: y sobre todo, los aportes. Esta iniciativa ha sido absolutamente inédita en América Latina, sobre todo en estos tiempos tan difíciles, entonces pienso que este congreso va a tener sus repercusiones no solamente en México, sino en otras partes del mundo”.

Texto y fotos: PEDRO RENDÓN/ICM

http://amerindiaenlared.org/biblioteca/10467/hambre-primera-violencia-en-el-mundo-ivone-gebara-teologa-feminista

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