AL FINAL: William Ospina


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“Después de una Guerra de 50 años, es tarde para los tribunales
Si hubo una guerra, todos delinquieron, todos cometieron crímenes, todos profanaron la condición humana, todos se envilecieron. Y la sombra de esa profanación y de esa vileza cae sobre la sociedad entera, por acción, por omisión, por haber visto, por haber callado, por haber cerrado los oídos, por haber cerrado los ojos.
Si para poder perdonar tienen que hacer la lista de los crímenes, hagan la lista de los crímenes. Pero esas listas sólo sirven si son completas, y quién sabe qué ángel podrá lograr el listado exhaustivo.
Ya comete un error el que trata de convertir en héroes a unos y en villanos a los otros. Lo que hace que una guerra sea una guerra es que ha pasado del nivel del crimen al de una inmensa tragedia colectiva, y en ella puede haber héroes en todos los bandos, canallas en todos los bandos, en todos los bandos cosas que no merecen perdón.
Y ahí sí estoy con Cristo: hasta las cosas más imperdonables tienen que ser perdonadas, a cambio de que la guerra de verdad se termine, y no sólo en los campos, los barrios y las cárceles, sino en las noticias, en los hogares y en los corazones.
Pero qué difícil es pasar la página de una guerra: la ciudadanía mira en una dirección, y ve crímenes, mira en sentido contrario, y ve crímenes.
Es verdad. La guerra ha durado 50 años: de asaltos, de emboscadas, de bombardeos, de extorsiones, de secuestros, de destierros, de tomas de pueblos, de tomas de cuarteles, de operaciones de tierra arrasada, de tomas de rehenes, de masacres, de estrategias de terror, de cárceles, de ejecuciones, de torturas, de asesinatos voluntarios, de asesinatos involuntarios, de minas, de orfandades, de infancias malogradas, de bajas colaterales, de balas perdidas. Medio siglo de crímenes a los que nos toca llamar la guerra.
Pero cuando las guerras no terminan con el triunfo de un bando y la derrota de otro, cuando las guerras terminan por un acuerdo de buena voluntad de las partes, no se puede pretender montar un tribunal que administre justicia sobre la interminable lista de horrores y de crímenes que, hilo tras hilo, tejieron la historia.
Lo que hay que hacer con las guerras es pasar la página, y eso no significa olvidar, sino todo lo contrario: elaborar el recuerdo, reconciliarse con la memoria. Como en el hermoso poema “Después de la guerra”, de Robert Graves, cuando uno sabe que la guerra ha terminado, ya puede mostrar con honor las cicatrices. Y hasta abrazar al adversario.
Y todos debemos pedir reparación.
Hay una teoría de las víctimas, pero en una guerra de 50 años ¿habrá quién no haya sido víctima? Basta profundizar un poco en sus vidas, y lo más probable es que hasta los victimarios lo hayan sido, como en esas historias de la violencia de los años 50, donde bastaba retroceder hasta la infancia de los monstruos para encontrar unos niños espantados.
También eso son las guerras largas: cadenas y cadenas de ofendidos. Por eso es preciso hablar del principal victimario: no los guerrilleros, ni los paramilitares, ni los soldados, colombianos todos, muchachos de la misma edad y los mismos orígenes, hijos de la misma desdicha y víctimas del mismo enemigo.
Un orden inicuo, de injusticia, de menosprecio, de arrogancia, que aquí no sólo acaba con las gentes: ha matado los bosques, los ríos, la fauna silvestre, la inocencia, los manantiales.
Un orden absurdo, excluyente, mezquino, que hemos tolerado entre todos, y del que todos somos responsables. Aunque hay que añadir lo que se sabe: que todos somos iguales, pero hay unos más iguales que otros.
Enumeren los crímenes, pero eso no pondrá fin al conflicto. La guerra, más que un crimen, es una gran tragedia. Y más importante y urgente que castigar sus atrocidades es corregir sus causas, unas causas tan hondas que ya las señaló Gaitán hace 80 años.
Por eso se equivoca el procurador pidiendo castigo sólo para unos, y se equivocan los elocuentes vengadores, señalando sólo un culpable, y se equivoca el expresidente que sólo señala las malas acciones de los otros, y se equivoca el presidente, que habla como si, precisamente él, fuera el único inocente.
Señores: aquí hubo una guerra. Y aún no ha terminado.
Y no la resolverán las denuncias, ni los tribunales, ni las cárceles, sino la corrección de este orden inicuo, donde ya se sabe quién nació para ser mendigo y quién para ser presidente.
Si, como tantos creemos, es la falta de democracia lo que ha producido esta guerra, sólo la democracia puede ponerle fin.
Al final de las guerras, cuando estas se resuelven por el diálogo, hay un momento en que se alza el coro de los vengadores que rechaza el perdón, que reclama justicia.
Pero los dioses de la justicia tenían que estar al comienzo para impedir la guerra. Cuando aparecen al final, solo llegan para impedir la paz.

Difunde: Circulo de Humanidades Unaula

Nuevo ataque anticatólico en Burkina Faso: Cuatro fieles pierden la vida tras procesión con la Virgen de Fátima


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 16 de Mayo de 2019 / 

Uagadugú (Jueves, 16-05-2019, Gaudium Press) Los católicos de Burkina Faso lamentan un nuevo hecho de violencia que deja un saldo de cuatro creyentes asesinados y una imagen de la Santísima Virgen destruida a manos de un grupo de terroristas armados el pasado 13 de mayo, fiesta de Nuestra Señora de Fátima. Los fieles de la aldea de Singa, municipio de Zimtenga, traían de regreso la venerada imagen después de una procesión cuando fueron atacados por los criminales.

Funeral de las víctimas de Dablo, Burkina Faso. Foto: Religión en Libertad.

El ataque ocurrió el mismo día en el que se llevaba a cabo el funeral de las víctimas del ataque a los creyentes de la población de Dablo (ver noticia anterior), quienes fueron asesinados mientras asistían a la Eucaristía dominical el 12 de mayo. Según reportó Fides, los atacantes en este nuevo hecho de violencia dejaron ir a los menores de edad y a las mujeres que acompañaban a los fieles que portaban la imagen religiosa, pero luego ejecutaron a los cuatro adultos y destruyeron la imagen, dejando en claro su motivación de odio a la fe católica.

El P. Laurent Gansonré, quien sirve en la parroquia de Bam con jurisdicción sobre Zimtenga comentó a la prensa que los sobrevivientes “están conmocionados y aquí tenemos miedo. Hay temor para reunirse a alabar a Dios y expresar nuestra fe”. Los prelados católicos han renovado su llamado a la promoción de la paz y la convivencia pacífica en un país en el que se registra un notable crecimiento de la fe católica. En la capital, Uagadugú, se contabilizaban 240 mil católicos en 1996; 20 años después, en 2016, los registros contabilizaron 900 mil creyentes.

El Presidente de la nación, Roch Marc Christian Kaboré, lamentó el ataque al templo de Dablo, el primer ataque anticatólico de la historia reciente de Burkina Faso, en su visita a la Asamblea Internacional de Obispos Católicos de África Occidental, que se reunió en Uagadugú. “Estos terroristas han reorganizado su forma de operar. Primero buscaban crear conflictos intercomunitarios. Ahora, conflictos interreligiosos”, expuso el mandatario. “Esto nos desafía a todos, independientemente de nuestra religión, independientemente de nuestra etnia. Burkina Faso siempre ha sido conocido como un país de tolerancia”.

Con información de Fides y Religión en Libertad.

https://es.gaudiumpress.org/content/103055

Colombia. El régimen no perdona a quien lo combatió


Por Alexander Escobar, Resumen Latinoamericano, 15 mayo 2019

En Colombia jamás hubo Acuerdo de Paz como lo dimensionamos de manera romántica, en tanto que firmar acuerdos para dejar las armas con el Gobierno de Juan Manuel Santos no representó pactar la paz con la clase política mafiosa y paramilitar en su totalidad.

La paz que tratamos sostener es un proyecto que, así hubiese ganado el plebiscito para su refrendación, debía enfrentar a quienes nunca firmaron la paz ni abandonaron el terrorismo de Estado. Firmar la paz fue una apuesta necesaria, pero no un acuerdo que involucró a quienes no están dispuestos a ceder la más mínima pizca de poder y permitir pequeñas reformas a favor del pueblo.

Si bien las FARC no estaban derrotadas, de igual manera el terrorismo de Estado jamás lo estuvo, ni lo está. Solo hay una diferencia, la exguerrilla está desarmada, al igual que las comunidades donde hacían presencia.

No se requiere ser estratega militar, ni historiador ni politólogo para entender que el régimen no perdona y trataría de desaparecer a quienes no pudo derrotar durante más de cincuenta años de alzamiento armado. Las garantías no existían de antemano, pero se ocultaba o desconocía ingenuamente la crudeza de lo que podía pasar para no generar conmoción en la exguerrillerada.

Al parecer esa misma política se mantiene, a pesar de su fracaso. La ausencia de un pronunciamiento fuerte de la FARC hoy convertida en partido, advirtiendo la ausencia de garantías y el incumplimiento de los acuerdos firmados genera, no desconfianza, sino desilusión en ciertos sectores que perplejos esperan un actuar más acorde a la cruenta arremetida que deja 131 exguerrilleras y exguerrilleros asesinados, y más de 1.500 lideresas y líderes sociales y comunales reportados por el CINEP desde el 2016.

Es bajo esta arremetida imparable que el día de hoy, 14 de mayo, la muerte también llegó al Valle del Cauca. Jorge Enrique Corredor (Wilson Saavedra) fue asesinado en el municipio de Tuluá. Su muerte se convierte en el ajuste de cuentas del régimen contra uno de los objetivos de más alto valor hasta el momento. Excomandante de la Compañía Víctor Saavedra y el Comando Conjunto de Occidente, e integrante del Consejo Nacional del partido FARC, explica el porqué de su asesinato, un crimen contra quien no gozaba de escoltas ni esquemas de seguridad después de apostarle a la paz.

No estamos en la época de Uribe

Sabemos que los acuerdos firmados entre la FARC y el Gobierno buscaban, ante todo, que la verdad sobre el conflicto saliera a la luz pública creando la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Hoy vemos la ferocidad con la cual la ultraderecha se abalanza, a pesar de que en parte esta ya fue mutilada en su efectividad, contra este sistema de justicia.

Por eso nos equivocamos cuando afirmamos que volvimos a la época de Uribe, puesto que asistimos a una tecnificación del crimen y control social que no se limita a los asesinatos y ejércitos paramilitares. Este es un avance propio de sociedades fascistas que escalan su grado de acaparamiento del poder en todos los niveles institucionales y espacios de la vida.

Ya sea por la vía de la represión policiva y la fuerza paramilitar, o a través de la imposición de la ley, cambiada y formulada a su antojo, junto a una sociedad que, en su mayoría, aplaude la criminalidad de sus verdugos y desprecia a quienes se alzan contra el régimen, hacen de nuestro contexto una realidad más cruenta y difícil para la lucha, mostrando una ultraderecha más peligrosa y efectiva que la vivida en tiempos de Uribe.

El discurso de que hay dificultades, pero que también hay avances en el Acuerdo de Paz debe acabarse. Actualmente resulta imposible defender los acuerdos sin enfrentar al régimen en su totalidad. Los avances son solo el distractor para no asumir el incumplimiento político bajo la fachada que desfragmenta el acuerdo en su integralidad para quitarle el grado de efectividad.

Los cientos de prisioneras y prisioneros políticos que aún mantiene la FARC en las cárceles del país, dan cuenta del grado de incumplimiento, y el error de dejar las armas sin que su salida fuera efectiva. Este punto del acuerdo no se podía cumplir de manera unilateral creyendo que la sociedad lo iba aplaudir.

Por tanto, fue un cálculo fallido pensar que una sociedad que avanza hacia el fascismo acogería en su seno a una exguerrilla por el simple hecho de cumplir los acuerdos. E imposible entonces para la FARC sostener hoy su discurso moderado frente el incumplimiento de los acuerdos y la ausencia de garantías que cobra la vida de más de 1.600 personas desde el 2016.

La arremetida es cruenta, pero también ha sido digna la resistencia en Colombia a pesar de la adversidad. Saldremos golpeados, tal vez muy golpeados, pero no vencidos ni exterminados. Por ello, que la FARC asuma los errores de cálculo ante los sectores que integran la lucha popular y, sobre todo, ante su exguerrillerada, constituye una necesidad apremiante en tiempos donde el fascismo avanza para instalarse mientras se actúa de manera moderada, protocolaria, tratando de sostener los acuerdos incumplidos.

Es cierto que debe actuarse con inteligencia en una guerra donde nos situamos en desventaja, sin embargo, la moderación no siempre es lo más inteligente. La cautela para el caso de los acuerdos incumplidos, simplemente significa no asumir un discurso frontal que recupere la confianza en sectores que están confundidos al no encontrar en la FARC pronunciamientos y posturas más contundentes, acordes a la gravedad que reviste la situación política del país.

http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/05/15

COLOMBIA:RECHAZAMOS ASESINADO DEL ANTROPOLOGO LUIS MANUEL SALAMANCA GALINDEZ.


Remitido al e-mail

María Jimena Duzán en entrevista con Francia Márquez, líder social


Antioquia encabeza número de muertes de líderes sociales


Según el Cinep, el país vive una cuarta fase del paramilitarismo. Las víctimas, dirigentes de base.

Homicidios en Medellín

En los últimos dos años, de acuerdo con el informe del Cinep/PPP, las muertes de líderes comunales y cívicos han aumentado un 71 por ciento.Foto:

Johan Lopez / Archivo EL TIEMPORELACIONADOS:

LÍDERES SOCIALES

Por: Redacción Domingo 12 de mayo 2019 , 04:11 p.m.

No hay un fenómeno de violencia del que se hable más y que cause más indignación desde que se firmaron los acuerdos de paz con las Farc –el 24 de noviembre del 2016– que el aumento de las muertes y amenazas contra líderes sociales. 

El caso más reciente fue el atentado con arma de fuego y granada contra Francia Márquez Mina, ganadora el año pasado del Premio Goldman (considerado el ‘Nobel’ de medioambiente), y varios líderes sociales en Santander de Qulichao, Cauca. Caso en el cual un menor fue capturado el viernes en Caloto.

El último informe del Centro de Investigación y Educación Popular/Programa por la Paz (Cinep/PPP), publicado esta semana, le ha dado a los investigadores elementos para analizar este fenómeno de violencia a la luz del perfil de los líderes que están siendo asesinados y de la modalidad de exterminio que están usando ahora los autores, intelectuales y materiales.

En los últimos dos años (2017-2018), de acuerdo con el informe del Cinep/PPP, las muertes de líderes comunales y cívicos han aumentado un 71 por ciento. El documento señala que mientras en el 2017 las autoridades dieron cuenta de 20 casos de asesinatos, esa cifra se disparó a 70 en el 2018. Antioquia, con 20, es de lejos el departamento con mayor número de casos el año pasado. Le siguen Meta y Putumayo, ambos con 6, y Arauca, con 5.Defensoría del Pueblo pide claridad sobre la protección colectivaBuscan ocultar muertes de líderes vinculándolos a atracos: CinepCrearán grupo especializado de jueces para casos de líderes socialesSolo 3 de 27 líderes amenazados en el Atlántico cuentan con protección‘Los escoltas y las medidas individuales no son suficientes’

Entre tanto, los ataques a defensores de derechos de las comunidades pasaron de 38, en el 2017, a 98 el año pasado, es decir, aumentaron en un 61 por ciento. 

Estas cifras –dice el informe– se enmarcan dentro de una situación preocupante de violencia política que para 2018 dejó 648 muertos, 1.151 personas amenazadas y 22 desaparecidos.Perfil de las víctimas

Una de las estadísticas que más ha llamado la atención de los investigadores tiene que ver con el perfil de las víctimas. El informe registra que entre los 90 líderes asesinados en el periodo de dos años analizado, 39 de ellos tienen relación directa con temas como reclamación de tierras, sustitución de cultivos ilícitos, oposición a megaproyectos de minería y minería ilegal, y medioambiente, principalmente en la defensa de las fuentes de agua.

Todo parece indicar, asegura Alejandro Burgos, uno de los investigadores del Cinep que participó en la elaboración del documento, que existe una intención de golpear la base de diferentes procesos sociales. 

“La nueva manera de acabar con esos procesos es victimizar las pequeñas organizaciones de base que trabajan en las periferias del país; muchas de las víctimas mortales y de amenazas son miembros de juntas de acción comunal y veredal, de resguardos indígenas, de organizaciones campesinas, comités de víctimas, reclamantes de tierras y ambientalistas de medio perfil, entre otros”, asegura.

La otra cifra que analizan los investigadores se relaciona con la identidad de los presuntos responsables: de los 70 casos ocurridos en el 2018, en 61 de ellos no hay información clara sobre los autores, se los identifica como “hombres armados o encapuchados” o solamente como “desconocidos”.

Los investigadores del Cinep sostienen, con base en el documento, que este común denominador no es más que una nueva modalidad de operación de los grupos al margen de la ley, a la que ellos llaman “paramiltarismo de cuarta fase”.

En los últimos dos años (2017-2018), de acuerdo con el informe del Cinep/PPP, las muertes de líderes comunales y cívicos han aumentado un 71 por ciento


Para el padre Giraldo, miembro del equipo de derechos humanos del Cinep, este tipo de hechos –la falta de claridad sobre los autores– está frenando las investigaciones. “Hace algún tiempo, los delincuentes, para ejercer control e intimidar, se presentaban como paramilitares del ‘clan del Golfo’, ‘Caparrapos’, ‘Águilas Negras’, etc., pero hoy se afianzan en el anonimato, lo que cambia la dinámica, aunque el fin sea el mismo, eliminar las bases comunales”, sostiene.

Para el padre Giraldo y los demás investigadores, este fenómeno, que el Cinep denomina en su informe como “ocultamiento de los autores”, está logrando camuflar los asesinatos de líderes en delitos como robos, atracos, préstamos gota a gota, líos pasionales o problemas de vecindario. “Así las cosas –reza el documento–, las víctimas nunca van a conocer ni siquiera un alias de los autores. Jamás van a conocer la verdad”.Jueces especiales para agilizar procesos

Esta semana, la Fiscalía, el Consejo Superior de la Judicatura y el Gobierno activarán jueces especiales para agilizar los procesos por ataques a líderes sociales y defensores de derechos humanos. 
El fiscal general, Néstor Humberto Martínez, sostuvo que hay sentencias condenatorias en casi el 60 % de los casos en juicio. “Lo que queremos es que si ya hemos hecho las imputaciones y las acusaciones y tenemos más de 250 capturados por ataques a líderes sociales, que haya sentencias rápidas”, dijo. 

Los juzgados estarán en zonas con más ataques como Nariño, Cauca, Antioquia y Norte de Santander. Según cifras de la Fiscalía, organizaciones criminales (como se identifica a grupos ilegales dedicados al narcotráfico, la extorsión y la minería ilegal) son responsables del 57 % de asesinatos de líderes sociales desde enero del 2016, que son 274, con base en la cifra de los crímenes certificados por la oficina de DD. HH. de la ONU. 

Se han tomado decisiones judiciales para aclarar plenamente 157 de los asesinatos. En total, según la Fiscalía, hay 244 detenidos, 68 con órdenes de captura por su vinculación con esos ataques.

REDACCIÓN DOMINGO
EL TIEMPO
redacciondomingo@eltiempo.com

https://www.eltiempo.com/justicia/conflicto-y-narcotrafico/antioquia-encabeza-numero-de-muertes-de-lideres-sociales-360428

Roban camioneta a religiosas que descargaban alimentos para hogar de ancianos en Viña del Mar


Publicado: Jueves, 9 de Mayo de 2019 a las 10:52hrs. Autor: Cooperativa.cl

El sacerdote Marcelo Catril, conocido por su labor social en la parte alta de la comuna, denunció altos niveles de delincuencia en el sector.

El vehículo fue recuperado y en su interior encontraron especies provenientes de presuntos robos anteriores.

Roban camioneta a religiosas que descargaban alimentos para hogar de ancianos en Viña del Mar

Foto: Twitter: @CuraCatril

El vehículo fue encontrado en el sector de Glorias Navales, sin sus llaves.Llévatelo:Las + leídas79819Nico Yunge destapó supuesto trío sexual con ex tenista45926″Tengo CuentaRUT”: Frase sacó risas en “Verdades Ocultas”43204Hallan cadáver maniatado en maleta envuelta en llamasVideos + Vistos33618Denise Rosenthal provocó admiración con sensual registro en cámara lenta30139Hombre fue ahorcado por una enorme serpiente en un pavoroso registro9872Participante de “Resistiré” confesará su bisexualidadEn portadaAbbott le quitó a Fiscalía de O’Higgins la causa contra la IglesiaCristina Fernández lanzó su libro en tono de campaña

Dos monjas de Viña del Mar fueron víctimas del robo de una camioneta, la cual fue sustraída por desconocidos mientras descargaban especies desde el vehículoafuera del hogar de ancianos Madre Clarac“, de Reñaca Alto, donde las mujeres se encontraban ingresando alimentos para los residentes del recinto.

El automóvil pertenecía a la parroquia Asunción de María, de Achupallas, cuyo encargado, el sacerdote Marcelo Catril, conocido por su labor social en la parte alta de Viña del Mar, contó que se les había prestado el móvil a las religiosas para efectuar actos pastorales.

“Estando ellas descargando la camioneta, aparecen dos personas y se suben a ellaLas religiosas intentaron detenerlos, hubo un poco de forcejeo, pero arrancaron igual. Con susto llamaron a otro sacerdote y nos contactamos con Carabineros”, contó Catril.

Marcelo Catril Mora@CuraCatril

Este #portonazo fue a las afueras del hogar de ancianos de las religiosas, en Santa Julia, estando presentes. Gracias a Dios no pasó a mayores y las religiosas están bien. La camioneta es gris marca Saanyong patente FRXL-76. @sitiodelsuceso619:57 – 8 may. 2019Información y privacidad de Twitter Ads26 personas están hablando de esto

El religioso precisó que cerca de una hora y media despuésla camioneta fue encontradapor la policía uniformada en el sector de Glorias Navales.

Gracias a Dios no le pasó nada a las religiosas y la camioneta está en buen estadoaparente, pues se llevaron las llaves y no hemos podido moverla. La tuvimos que trasladar con grúa”, precisó el religioso

Marcelo Catril Mora@CuraCatril · 8 may. 2019En respuesta a @CuraCatril

Carabineros encontró la camioneta en el sector de Glorias Navales. #sitiodelsuceso

Denuncian narco cultura en el sector

Asimismo, Catril aseguró que “al interior encontramos un computador tipo Mac y a través de las redes sociales dimos con el dueño, que nos contó que hace dos días le habían entrado a robar a su casa”.

En ese sentido, el sacerdote afirmó que “la violencia se ha instalado en nuestros cerros: somos testigos de narcofunerales, balaceras, hablamos de una narco cultura. No sabemos de dónde sale, pero la droga llega y la gente no denuncia porque está amedrentada”.

El religioso también señaló que “nos reuniremos con nuestra gobernadora para ver qué hacer en este sector, porque nos preocupa”.

En tanto, desde Carabineros confirmaron la recepción de la denuncia y la ejecución del procedimiento, el cual se trató de un robo con recuperación de vehículo, descartando el uso de violencia por parte de los delincuentes, según el relato de las víctimas.

https://www.cooperativa.cl/noticias/pais/region-de-valparaiso/roban-camioneta-a-religiosas-que-descargaban-alimentos-para-hogar-de/2019-05-09/094719.html

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