RESUMEN FOTOGRÁFICO DE LA VIDA DE MONSEÑOR GERARDO VALENCIA CANO. Olga Lucia Álvarez Benjumea ARCWP*


AÑO DEL CENTENARIO NATALICIO

DE

MONSEÑOR GERARDO VALENCIA CANO, mxy

AGOSTO 26 DE 1917 AGOSTO 26 DE 2017

Los padres de Monseñor Gerardo Valencia:
Doña María Cano y Don Juan de Dios Valencia.(foto cedida por su sobrina Jenny)

En este hermoso Municipio Santo Domingo-Antioquia, nace Gerardo Valencia Cano, Agosto 26 de 1917 (Foto Google)

Monseñor Gerardo Valencia Cano de 2 años, descalzo, al lado de su hermano German de 10 meses. (foto cedida por su sobrina Jenny).

Monseñor con sus hermanas religiosas: M. Julia del Calvario, M. Maria Mercedes, M. Consuelo y sus hermanos: Abelardo, Germán y Ernesto. (Foto cedida por su sobrina Jenny Valencia.).

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Monseñor el día de su consagración como Obispo. (foto cedida por su sobrina Jenny)

Monseñor rodeado de algunxs de sus sobrinas y sobrinos. (foto cedida por su sobrina Jenny)

Monseñor y varios miembros de la familia, acompañando a la Doña María a celebrar la Pascua de su vida. (foto cedida por Jenny su sobrina)

Monseñor Valencia en el funeral del P. José Ramón Bejarano, primer sacerdote afrocolombiano y primer párroco de Buenaventura.

Monseñor Gerardo Valencia Cano en las sesiones del Concilio Vaticano II (foto cedida por Jenny su sobrina)

Monseñor en la misa de ordenación de Wenceslao (Chelao). (foto cedida por Jenny su sobrina)

Monseñor en una reunión con los miembros del Club de Leones, en Buenaventura, buscando solidaridad para la gente del Puerto.

Redactando acuerdos y compromiso con algunos lideres de la comunidad. Le acompaña el P. Antonio Ruiz.

Diciendo y haciendo vamos a empezar ya! Parece que les hubiera dicho,    a los lideres.

Monseñor embarcándose en el rio Calima, en la lancha Nataly con Magnolia Maldonado de las Misioneras Seglares de USEMI.

Monseñor va hacia un bohio, a visitar una familia indígena. (Cholos de Cabeceras del rio San Juan)

“Yo me siento tímido con estas pobres gentes, porque no sé qué decirles. Pero cuando estoy frente a los grandes, no siento ningún temor de decirles la verdad”.
(Monseñor Gerardo Valencia Cano)

 

“se impone un cambio de estructuras, pero no se debe acudir a la violencia armada y sangrienta que multiplica los problemas humanos, ni a la violencia pasiva inherente a las estructuras actuales que deben ser modificadas”
Monseñor Gerardo Valencia Cano. mxy. Reunión CELAM-Agosto 1968

“¡Jesús! Divino y único Maestro, llévame a dar el paso que me falta para complacerte totalmente.” escrito en su diario. Septiembre 5/68

“Hermanos, os habla un hermano, un hermano vuestro latinoamericano, nacido en las montañas de los Andes, quemado por el sol de nuestros valles, herido en las espinas de la selva, conocedor del Amazonas y del Plata. Os habla mi experiencia de la tierra, la angustia de la libertad, la sed insoportable de que todos tengamos una sola Patria”. Monseñor Gerardo Valencia Cano

Arribo de los restos de Monseñor Gerardo Valencia Cano, en el aeropuerto de Buenaventura, en hombros del clero. (Foto del diario el Occidente de Cali (Febrero 1972)

Recibimiento del Pueblo Iglesia de Dios, a los restos de Monseñor, en la Catedral de Buenaventura. (foto cedida por Jenny su sobrina).

 

*Presbitera católica romana.

De mujeres, monjas y libertades. Homenaje a Mercedes Navarro


Por Pepa Torres

Hay libros que te cambian  la vida, te la reorientan, te  amplían la perspectiva. Sin duda uno de ellos en la mía, allá por los años 90  fue Las siete palabras de Mercedes Navarro” (Madrid 1996). A través de este relato experiencial y profundizando en  siete gerundios:Sintiendo, narrando, alentando, bordeando, queriendo, liberando, disfrutando, se me desveló una nueva conciencia, un nuevo modo de ser y vivirme como religiosa en el mundo al hilo de su autora.

En él encontré la mejor definición de esta forma paradójica de vida cristiana que seguimos llamamos vida religiosa, aun cuando esta forma de designarla ya no nos sirva por imprecisa:

“Me encuentro en medio de muchas contradicciones. No soy del clero, pero tampoco se me considera laica. Mi consagración no es otra que la del bautismo y sin embargo, mi estilo de vida la reafirma de modo explícito y público, como si se tratara de algo esencialmente diferente.

Aparezco como elemento de institución  e incluso de la jerarquía eclesial, y sin embargo, me coloco en el borde de la misma, allí donde debo saberme más crítica y más dispuesta a cuestionar la institucionalización.

Mi forma de vida es esencialmente carismática y el soporte de la institución no puede nunca sustituir o encasillar el carisma, so peligro de ahogarlo y destruirlo. Debo estar en este mundo con los cinco sentidos especialmente abiertos, como abierta debe ser mi experiencia humana radical, de forma que nada de lo humano me sea extraño, indiferente, ni deje de convertirse en interrogante.

Debo por tanto vivir  la pasión profunda por lo humano. Y sin embargo, mi estilo de vida debe anunciar el absoluto que es Dios, y en consonancia con ello, pero en paradoja con la pasión por lo humano, debe subrayar lo relativo que es lo humano, enfatizar su condición limitada y fronteriza.

No es extraño, que cuando hago consciente todo esto en lo concreto de mi cotidianidad, me siento algo así como una mujer imposible (…), contenta de serlo. Por vivir en los limites, por bordear típicamente la frontera mi estilo de vida es el más libre que conozco dentro de la iglesia, por eso es a la vez el más vulnerable y menos comprendido” (pág. 85).

Así fue mi primer acercamiento a la teóloga, biblista y psicoterapeuta Mercedes Navarro. Sus libros me crearon una adicción de la que me costó tiempo desengancharme, sobre todo por la novedad de sus contenidos y los interrogantes y horizontes vitales, teológicos, epistemológicos a los que me abrieron. Entre ellos destaco Barro y aliento, Exégesis y antropología teológica de Gn 2-31993); Ungido para la vida, Exégesis narrativa de Marcos 14, 3-9 y Juan 12,1-8, ( 1999); Morir de vida, Mc 16,1-18: Exégesis y aproximación psicológica a un texto (2011); Jesús y su sombra. El mal, las sombras, lo desconocido y amenazante en el Evangelio de Marcos (2016).

Ha pasado mucho tiempo desde que leí  aquel primer libro de Mercedes Navarro. Tras la generación deteólogas  feministas españolas a las que Mercedes representa han irrumpido otras nuevas que han seguido abriendo perspectivas liberadoras en el pensamiento y la palabra de las mujeres. Pero desde entonces a hoy todas continuamos pagando un precio”.

La palabra teológica de las mujeres, si bebe de la fuente de las epistemologías feministas sigue siendo contemplada “bajo sospecha” como un  “discurso intruso” en el marco eclesial dominante, máxime si tiene vocación de plaza pública y si su lugar de enunciación es una “vida religiosa indócil”, por fidelidad a la libertad del Evangelio y se sale de las “casillas establecidas en los organigramas eclesiásticos”. Lucía Caram, Teresa Forcades, Ivone Gevara o Megan Rice son un buen ejemplo de ello.

El “techo de cristal” continúa estando demasiado bajo en la sociedad  y mucho más bajo en la iglesia  para las mujeres, pero siempre hay más libertad disponible de la que nos tomamos y hay muchas mujeres, y entre ellas  muchas “monjas” que se atreven a tomársela  y a asumir  con otras los conflictos que conlleva. Pero se paga un precio y hay que estar preparada y “acompañadas por otras mujeres” para encarar consecuencias y poder ejercer el derecho a la felicidad sin quedar instaladas en la rabia o el resentimiento.

Mercedes Navarro, por ejemplo, fue expulsada hace años  en un proceso poco transparente de un cátedra de psicología religiosa de una universidad católica, así como de la docencia académica y eclesiástica, pero ello no le restó libertad a su pensamiento sino que se lo amplió  y redimensionó. Desde entonces trabaja  como freelance como teóloga y psicoterapéutica investigando en temas de mujeres y biblia, violencia y  sexismo y asesorando proyectos editoriales o dinamizando espacios de formación feminista y teológica.

El pasado 19 de Marzo  La Fundación  Herbert Haag para la libertad de la Iglesia le otorgó el premio al pensamiento crítico, fundamentalmente por su trabajo a favor de la igualdad de mujeres y hombres  en la sociedad y en la iglesia. En este premio, como ella misma reconoció en el discurso de acogida del  mismo, lo que ha visibilizado es la historia de libertad de las mujeres, la historia de las monjas libres, que en nombre de Jesús se resisten a pactar con lo políticamente o eclesialmente correcto cuando lo que está en juego es en juego es la libertad y la felicidad del Evangelio

Termino mi post con las propias palabra de Mercedes Navarro, con ellas me congratulo y sumo al deseo  de  libertad por y para el que nacimos la vida religiosa en la iglesia  por obra de la Ruah Santa :

Distinguidos miembros de la Fundación, estimado Presidente, señoras y señores:

Me siento profundamente agradecida a la Fundación Herbert-Haag por este inesperado premio, que es para mí reconocimiento y estímulo en la difícil tarea de construir la igualdad real de mujeres y varones en la Iglesia y en el mundo.

Este premio es una celebración de la libertad. Así lo entiendo, así lo vivo y lo comparto: como una fiesta, porque, aunque se me premia a mí, en mí se premia y se celebra una manera de ver el mundo y la iglesia, una manera de ser teóloga y hacer teología, un modo de entender la vida religiosa, de ser religiosa y estar en este estilo de vida encarnando un carisma.

Toda esta cosmovisión se premia y se celebra porque está atravesada por la libertad, una libertad siempre en construcción. A través de mí, el premio celebra la libertad de muchas mujeres, de muchas teólogas, de muchas religiosas. Somos muchas, conectadas mediante objetivos y procesos que son a la par comunes y diversos. Eso me llena de una gran satisfacción.

Formo parte de una hermosa historia de libertad de mujeres, de una historia de religiosas libres, de cuyas vidas y logros me siento heredera, y formo parte de un presente palpitante de vida libre, dentro y fuera de la Iglesia. Este premio me vuelve más agradecida y consciente y, dado que la consciencia aumenta la libertad, el premio me hace, también, más libre.

Soy lo que soy por ser religiosa. La vida religiosa ha sido y sigue siendo mi camino de libertad. Soy feminista y me comprometo por la igualdad humana y la transformación de este mundo y de la Iglesia como religiosa y gracias a que lo soy. Entré en la vida religiosa porque quería ser más libre. Mi vocación está fuertemente cimentada en la libertad.

La decisión de unirme a una congregación cuyo espíritu es la liberación de los cautivos nació muy temprano y creció en un entorno social en el que se abrían puertas y ventanas a un futuro prometedor y entusiasta para la sociedad y la Iglesia. Era el año 1968. Un año que marcó simbólicamente un cambio cualitativo en mi proceso de libertad.En dicho proceso destacan mi vocación de teóloga y biblista, es decir, de pensadora y exegeta impregnada de conciencia feminista. Ser “teóloga feminista” incluye la libertad.

Cuando estudiaba Psicología en Salamanca, leí el “Examen de ingenios para las ciencias”, de Huarte de San Juan, médico y pensador español del siglo XVI, quien decía que al teólogo le corresponde el ingenio “caprichoso” (del latín capra), pues la finalidad de su pensamiento es abrir caminos inéditos y arriesgados, como hacen las cabras en el monte. Y yo supe que tenía ese “ingenio caprichoso”.

Como teóloga y biblista feminista, busco “caminos de cabras” en el monte del pensamiento y esta búsqueda es, sin duda, un continuo desafío a la libertad. No estoy sola. Hoy, compartiendo este premio, me acompaña otra religiosa, teóloga y feminista, pero hay otras muchas religiosas pensadoras feministas compañeras de camino, que abren sendas inexploradas y arriesgadas, externas e internas, de libertad. A todas dedico este premio y doy sinceramente las gracias. Este reconocimiento es también reconocimiento de todas ellas.

Felicidades, Mercedes y felicidades a todas las mujeres seducidas por la intemperie de la libertad incómoda de Jesús de Nazaret.

http://entreparentesis.org/mujeres-monjas-libertades-homenaje-mercedes-navarro/

Mira cómo se libera del hombre que la estrangula contra la pared — ¡Salvó su vida!


El hombre la estrangula para mostrarle una técnica de defensa muy importante.

La idea de que nos ataquen es definitivamente aterradora, y es peor cuando la persona que te ataca es más grande y más fuerte que tú. Por desgracia, vivimos entre personas que recurren a la violencia para resolver sus problemas y siempre es importante estar preparados. Este video demuestra una técnica que podría salvarte la vida algún día.

El ataque

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La situación es clara, un hombre, más fuerte que tú, te ha tomado del cuello y te presiona contra la pared. Esa es una maniobra mortal, muchas personas han muerto de esta forma.

1. Primera reacción

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Es común tomar los brazos del atacante a la altura de los codos y presionar hacia abajo para tratar de liberarse, pero, si el atacante es más fuerte, será algo muy difícil de lograr, y sólo tienes unos segundos antes de perder el conocimiento.

2. En posición de rezo

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Junta las palmas de tus manos, como si estuvieras rezando.

3. Entre sus brazos

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Mete tus brazos entre los brazos del atacante.

4. Toma su cabeza

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Toma su cabeza con ambas manos y utiliza tus pulgares para hundir sus ojos, con todas tus fuerzas.

5. Empuja

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Empuja su cabeza hacia atrás y arriba al tiempo que, con tus codos, empujas para separar sus brazos y dificultarle la posibilidad de seguir ahorcándote.

6. Utiliza la cabeza

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Cuando empujes y tengas tus brazos estirados, y tus pulgares dentro de sus cavidades oculares, jala su cabeza hacia la tuya con fuerza, de manera que golpees su nariz y boca con tu frente. Repite esta acción tantas veces como sea necesario para que te suelte y puedas huir.

Puedes ver la maniobra al detalle en el siguiente video:

Es importante conocer estas técnicas de defensa personal, porque, llegado el momento, podría ser la diferencia entre sobrevivir y no hacerlo.

https://perfecto.guru/tecnica-de-defensa/?utm_source=perfecto&utm_medium=rpost

“La samaritana, la primera apóstola”


Apóstolas, pioneras del feminismo

“Solo el machismo imperante en la Iglesia desde los primeros siglos explica por qué no se la considera una apóstola”

FRei Betto, 02 de mayo de 2017 a las 09:52
Jesús y la samaritana

Jesús y la samaritana

¡Y pensar que hoy en día hay cardenales, obispos y padres que, contradiciendo al papa Francisco, insisten en negarles los sacramentos a hombres y mujeres que se han vuelto a casar!

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Jesús y la samaritana

(Frei Betto op).- En el Evangelio de Juan (20, 11-18) se describe cómo, muerto Jesús, María Magdalena permaneció llorando junto a su sepulcro, cuya piedra, que hacía las veces de puerta, había sido retirada. Al mirar al interior, no vio el cuerpo de Jesús. Vio dos ángeles. Le preguntaron por qué lloraba. Ella respondió: “Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto”.

Al volverse, se topó con un hombre que también le preguntó por qué lloraba y qué buscaba. Supuso que se trataba del jardinero del cementerio: “Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo”. El extraño la llamó por su nombre: “María”. Magdalena reconoció a Jesús por el tono de su voz y exclamó: “¡Rabuni!” (que en hebreo significa Maestro).

La mujer no se contuvo y lo abrazó: “No me toques”, le dijo Jesús, “porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos y diles: ‘Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios’.” María Magdalena fue entonces al encuentro de los discípulos y les anunció: “¡He visto al Señor!”

Magdalena fue la primera que testimonió la Resurrección. Y la primera en anunciar a Jesús resucitado. Solo el machismo imperante en la Iglesia desde los primeros siglos explica por qué no se la considera una apóstola. Desde que Jesús la libró de “siete demonios” no dejó de seguirlo, en compañía de Juana, Susana “y otras muchas” (Lucas 8, 3).

Pero Magdalena no fue la primera que reconoció en Jesús al esperado Mesías. Ese mérito le corresponde a otra mujer, de quien también nos contó Juan (4, 1-30). No sabemos su nombre. Sabemos que vivía en Samaria y que tenía el extraño hábito de ir al pozo a buscar aguar por vuelta del mediodía.

En las regiones donde no hay agua corriente, es al amanecer que se acostumbra ir a buscar el agua. La actitud de la samaritana tiene una explicación obvia: no quería encontrarse con otras mujeres. Sabía que tenía mala fama, y prefería ir al pozo cuando no había nadie.

Cierto día, se encontró allí con un joven. Al verla bajar el cántaro al pozo, le pidió: “Dame de beber”. Por el acento, la mujer se dio cuenta de que era un judío. Y reinaba una fuerte animosidad histórica entre judíos y samaritanos. “¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana?” Jesús, que se había detenido allí a descansar mientras los discípulos iban a comprar provisiones, le replicó: “Si conocieras quién es el que te dice ‘dame de beber’, tú le pedirías, y él te daría agua viva.”

Esa afirmación la intrigó: “Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva?” Jesús insistió: “Cualquiera que beba de esta agua volverá a tener sed; mas el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá.” Animada por la idea de librarse del trabajo de ir al pozo, la mujer lo instó: “Dame de esa agua para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.”

Jesús cambió el rumbo de la conversación: “Ve, llama a tu marido, y ven acá.” “No tengo marido”, dijo ella. Su fama ya había llegado a Galilea. “Bien has dicho: ‘No tengo marido’.” Y añadió: “Cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido. Esto has dicho con verdad.”

Resulta curioso que Jesús no pronunciara un sermón moralista: “¡Promiscua! ¿Cómo te atreves a querer mi agua viva si no eres capaz de ponerle freno a esa sucesividad conyugal?” ¡Y pensar que hoy en día hay cardenales, obispos y padres que, contradiciendo al papa Francisco, insisten en negarles los sacramentos a hombres y mujeres que se han vuelto a casar!

Además de no emitir ninguna censura, Jesús elogió a la samaritana por decir la verdad. Y al elucidar su duda sobre el lugar donde debía adorarse a Dios, si en Jerusalén o en Samaria, enfatizó que “los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad”. Y, por primera vez, rompió el anonimato sobre su naturaleza divina y se le reveló como el esperado Mesías.

¡Pobres de los puritanos escrupulosos! ¡No soportan el hecho de que Jesús no se le haya revelado por primera vez a Pedro o a otro apóstol, sino a una mujer de vida irregular! ¿Por qué? Porque se dio cuenta de cuánta sed de amor (el agua viva) había en ella. Era una mujer voraz y veraz. Y solo Dios sería suficiente para colmar semejante sima en el corazón.

La samaritana tiró el cántaro y corrió a la ciudad para anunciar que había encontrado al Mesías. Fue ella, en realidad, la primera apóstola.

Resulta extraño que hasta el día de hoy a las mujeres se les considere fieles de segunda clase en la Iglesia Católica, impedidas de acceder al sacerdocio. Si Dios quiere, eso cambiará un día, como tantas otras piedras del tradicionalismo que ya han sido removidas.

Frei Betto es autor, entre otros libros, de Fome de Dios (Fontanar).

www.freibetto.org

Traducción de Esther Perez

http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2017/05/02/apostolas-pioneras-del-feminismo-iglesia-religion-dios-jesus-papa-samaritana-magdalena.shtml

COLOMBIA. HOMENAJE A “LA FLOR DEL TRABAJO” MARIA CANO


María Cano, la líder obrera que sembró la rebeldía. Hoy se cumplen 50 años de su muerte

María Cano, 50 años de su muerte. Homenaje.

El 26 de abril de 1967, o sea hoy hace 50 años, murió María de los Ángeles Cano Márquez, conocida simplemente como María Cano, la primera mujer que lideró la lucha por los derechos civiles de la población colombiana y por las reivindicaciones de los trabajadores asalariados.

Con tal motivo, y en honor a la memoria de esta valiosa mujer, en el auditorio Germán Arciniegas de la Universidad Nacional de Bogotá se realiza durante todo el día un foro en el que participan investigadores e historiadores conocedores de su vida y obra.

Ellos son José Eddy Torres, economista, investigador y asesor internacional, nieto de Ignacio Torres Giraldo e hijo de Eddy Torres, a quien María Cano crio desde niño; Magdala Velásquez Toro, historiadora y abogada, con investigaciones sobre derechos civiles y políticos de la mujer; María Tila Uribe, catedrática con larga trayectoria en la defensa de los derechos humanos, e hija de Tomás Uribe Márquez y Enriqueta Jiménez Gaitán, quienes con María Cano impulsaron los primeros congresos obreros del país; y Beatriz Helena Robledo, escritora e investigadora, quien en junio próximo publicará un libro sobre María Cano.

Nacida el 12 de agosto de 1887 en un hogar de 7 hermanos (dos de ellos murieron niños y otro al nacer), María Cano fue una mujer polivalente: benefactora, dirigente social, líder sindical, quien inició su actividad en el movimiento revolucionario de los trabajadores, después de la Revolución Rusa de 1917. Hizo parte de una generación de intelectuales y pensadores revolucionarios que le dieron vida al pensamiento socialista, herederos de las luchas por la democracia de los artesanos del siglo XIX.

La actividad cultural de la familia Cano Márquez hizo de su casa el sitio predilecto para el movimiento literario de los años veinte en Medellín, donde escribió sobre política y literatura en revistas y periódicos, e integró círculos intelectuales.  Su padre, Rodolfo Cano, fue un librepensador, un intelectual que dedicó su vida al magisterio.

A su entorno familiar se acercaron personajes de la talla de Fidel Cano, tío de María, fundador de El Espectador y editor de otros periódicos locales: su sobrino, el escritor y cronista Luis Tejada; el poeta Abel Farina y el escritor Efe Gómez; su primo Tomás Uribe Márquez, líder social y político de la época y secretario general del Partido Socialista Revolucionario (PSR), grupo político que en 1926 ayudó a fundar María Cano.

Ignacio Torres Giraldo, dirigente obrero y revolucionario, con quien María sostuvo una relación sentimental, dijo que ella tenía “estampa de andaluza, menudita y vibrante, […] voz de contralto y actitud arrogante en la tribuna”.

Una febril luchadora social

La tarea social de María Cano incluyó en sus comienzos visitas a las casas de los obreros, donde ver a los niños desnutridos y a sus madres luchando en la miseria impactó profundamente su sensibilidad. Esa vinculación a labores benéficas, le brindarían la conciencia social y política para vincularse a las organizaciones obreras.

Junto con Margarita Cano y Alicia Adarve integró una junta asesora y unas comisiones de trabajo que se desplazaban por fábricas, talleres y cárceles, con el fin de recolectar información y apoyar su labor y la de los comités y comandos populares. Entonces dio un paso más: se transformó en luchadora.

Junto con Ignacio Torres Giraldo, Raúl Mahecha, Manuel Quintín Lame y Tomás Uribe Márquez, redactaron el programa político del PSR, cuyos ejes fueron la lucha de los obreros del mundo, el antiimperialismo y el rechazo a la venta de Panamá y a los enclaves norteamericanos en la explotación de oro, platino, banano y petróleo.

Sus ideales de justicia social la llevaron a participar en el Comité Central Pro-Presos Sociales y Políticos, y en los Comités de Lucha por las Libertades Públicas y los Derechos Humanos, y contra la Pena de Muerte.

Por su dedicación obtuvo el reconocimiento de obreros, artesanos y maestros de obra, quienes, el primero de mayo de 1925, en Medellín, la proclamaron la “Flor del trabajo”.

Entre sus hazañas más destacadas se cuentan sus giras por los enclaves obreros y sindicales del país. En Bogotá intercedió por los presos políticos y asistió a la creación del PSR. A Boyacá fue con Sofía López, Tomás Uribe, Ignacio Torres y Raúl Mahecha. Por el río Magdalena viajó a Girardot y a Barrancabermeja, para asistir al Congreso Obrero de los petroleros. En Caldas impulsó la expresión “los tres ochos” (8 horas de trabajo, 8 de estudio y 8 de descanso), la cual siguió usando como consigna por todo el movimiento obrero.

El papel de María Cano y sus compañeros fue decisivo para el país, pues con su oratoria en las plazas le hizo saber a los trabajadores lo que ocurría en el resto del país y el mundo. De esta forma apoyó el nacimiento de la clase trabajadora colombiana.

Quizá el nombre de María Cano no les diga mucho a las jóvenes de hoy, pero su legado como la mujer que “sembró” la rebeldía ha quedado indeleble.

Opinan dos conocedores de su vida y obra

 Sobre María Cano, esto opinó la historiadora Magdala Velásquez Toro:

Para evaluar la labor de María Cano, es necesario analizar el contexto histórico en el que se movió, muy polarizado. El liberalismo había sido derrotado por la extrema derecha y el ultraconservatismo de la iglesia. Ella creció en ese régimen. Las condiciones económicas y sociales eran precarias, el proceso de industrialización y modernización que se inició en esta época no se aprovechó para transformar a fondo el país. Surgieron nuevas clases sociales, que fueron reprimidas. El ambiente social y político se caldeó y la protesta social se penalizó. 

Una faceta importante de María Cano fue su carácter de intelectual, con acceso a los libros, en una época en que las mujeres librepensadoras eran rechazadas, amenazaban la feminidad y la institución del matrimonio, era una transgresión.  

Hoy su memoria sigue vive. Hay que hacer un proceso didáctico para que los jóvenes entiendan la trascendencia de los cambios históricos que ella propició. Lo que ella hizo por los trabajadores fue enorme. Cuando llegaba a las huelgas y a las concentraciones de trabajadores era recibida como si bajara un hada, una mujer de otra clase social, una intelectual que estaba de su lado.

************

Y el economista e investigador José Eddy Torres, allegado a su familia, la recuerda de esta manera:

María Cano crió a mí papá, Eddy Torres, hijo de mi abuelo Ignacio Torres Giraldo, su compañero de vida y de luchas. La conocí en la década de los 60 cuando llegué a vivir a Medellín, tenía yo unos 12 años. Ya era una señora muy mayor, pues murió de casi 80 años, le faltaron algunos meses. Era baja de estatura, algo encorvada, tenía una forma de vestir muy peculiar: cuello tapado, mangas largas, una batola grande y el pelo recogido. Y era muy cariñosa con mi papá.

Con nosotros no hablaba de política ni de la situación del país. Hablaba mucho de mi papá, de los libros que leía, porque hasta vieja fue buena lectora. Ella y sus dos hermanas decidieron vivir juntas y solas cuando murieron sus padres. Carmen, una de ellas, trabajaba en el taller del fotógrafo Meliton Rodríguez, les hacía retoques a las fotos.

Para esa época me parecía que ya estaba muy olvidada, tanto por los medios de comunicación como por los políticos. Pero fue ella misma la que se excluyó. El último año que asistió y lideró manifestaciones fue 1934. Ese año estuvo en una huelga y los soldados del ejército les echaron balas. Después la persecución siguió en Medellín y eso la hizo desistir de seguir en la lucha. Decidió retirarse a acabar de criar a mi papá, que en ese momento tenía unos 10 años. A veces sí recibía en su casa la vista de obreros y gente del sindicalismo.

Al final de su vida tuvo un reconocimiento. El Consejo de Medellín aprobó darle una medalla de homenaje, en el marco de la celebración del Día de la Mujer, el 27 de abril de 1967, como una de las mujeres destacadas de Antioquia. Pero no alcanzó a recibirla. Murió el día anterior. Le dieron la medalla póstuma.      

Recuerdo que al entierro fue mucha gente, con el ataúd cubierto por una bandera de Colombia. Siempre causó alboroto su muerte. Aunque creo que hoy en día tiene más reconocimiento que en esa época.

http://ail.ens.org.co/cronicas/maria-cano-la-lider-obrera-sembro-la-rebeldia-hoy-se-cumplen-50-anos-muerte/#.WQERV6KDFCI.twitter

La historia del sacerdote suizo que se enamoró de Felidia


CULTURA
Sacerdote

El sacerdote suizo, Amadeo Eberle, máster en Teología de la Universidad de Insbruck, en Austria, vive hace 21 años en un bosque de niebla, en Felidia.

Especial para El País

Abril 27, 2017 – 12:13 A.M.Por:

Por: Aura Lucía Mera y Beatriz López, especial para El País

Nacido en la Suiza alemana y graduado en teología y filosofía en los gélidos Alpes austríacos, Innsbruck, hijo de campesinos, con mente abierta y crítica, cuestionador de muchas actitudes de la Iglesia católica, se inclina por la reconciliación y la equidad, considera “patriarcalista” el nombre de Dios y prefiere llamarlo Divinidad.

Este personaje que viene de una región bucólica, donde las fiestas se celebran con pantalones de gamuza y tirantes y sombreros de fieltro con plumas, decidió lanzarse al trópico feroz, aterrizando hace más de 30 años en Montería. Poco después cayó en la Cali de ese oriente abandonado, cuando Charco Azul, Marroquín y El Pondaje de Aguablanca eran receptores de miles de desplazados por la violencia y tenían que conformarse con sobrevivir hacinados en cambuches húmedos.

Al nacer lo bautizaron Ama Deus, “ama a Dios”, en latín. En el trópico se convirtió en Amadeo, así, a secas. Su vocación y conocimiento sobre las profundidades de la teología no le sirvieron para oficiar misa en este país, y tuvo que hacer los cursos reglamentarios para ejercer como sacerdote.

Trabajó incansablemente en la Parroquia de San Luis Beltrán, en Marroquín III, pero su meta era diferente y el sueño se cumplió. Actualmente dirige una Fundación en medio de la naturaleza, a casi dos mil metros, donde el bosque de niebla, los eucaliptos, las flores, los helechos y las aguas corrientosas del rio Dagua, le han permitido ofrecer un espacio a los que no tienen espacio, para que puedan tener contacto con la naturaleza, alejados del bullicio de sus entornos y logren mirar hacia ellos mismos.

Amadeo Eberle ofrece allí talleres, retiros espirituales, trabajos de convivencia, caminatas ecológicas. Se llaman Eco-Tierra Eco-Vida, la oportunidad de tener un espacio meditativo, reflexivo, de silencio, para todo el que tenga fe, reencontrarse con la Divinidad y cambiar la visión y la manera de percibir, actuar y sentir, acompañados de la naturaleza, el silencio y la introspección.

‘El Bosquecillo’, así se llama, Felidia arriba, se sube y se sube hasta que La Leonera queda abajo y la carretera se encamina hacia El Diamante para bifurcarse hasta llegar a las cabañas rodeadas de árboles y flores, en la meseta que se abre hacia el Carmen, Tocotá, San Bernardo. Atrás quedan las luces de la ciudad, atrás quedaron los problemas, el ruido, los pitos, las motos, la agresividad, las drogas, el licor, las rivalidades de pandillas, los rencores.

Teología jesuítica

Amadeo Eberle, bajo perfil, mirada transparente, cada palabra suya conlleva un contenido profundo. Austero, casi arisco, como el zorro del Principito, que solo la rosa pudo descubrir su enorme ternura. Amadeo, firme, disciplinado, ejecutor, una mirada que atraviesa máscaras y posturas, que sabe mirar los corazones y llegar a ellos.

Nació en Suiza en un hogar campesino de 8 hermanos. Al confesarle a su padre que quería ser sacerdote, le contestó: “usted puede estudiar, pero plata no hay”. Para financiarse se puso a trabajar en vacaciones en fábricas y a repartir correos. A cierta edad le permitieron enseñar en primaria.

“Opté por estudiar en Insbruck y no en Austria, por dos razones: 1) porque la teología de los Jesuitas en Insbruck tenía mucha fama en toda Europa, la otra, el hecho de no prestar servicio militar, ya que nunca he sido partidario de las armas, porque en Suiza era obligatorio y quien no iba al Ejército, lo enviaban a la cárcel”, recuerda.

Termino filosofía y una maestría en teología. Regresó a Suiza donde permaneció por espacio de 7 años ejerciendo el sacerdocio. Afirma no estar de acuerdo con muchas imposiciones de la Iglesia, como el celibato sacerdotal, “porque tiene que ver con cierto desprecio por la mujer”. Es partidario de que los sacerdotes puedan escoger su propio estilo de vida.

Precisamente un colega suyo, Erick Freeman, se salió del sacerdocio y contrajo matrimonio, y viajó a Popayán desde Suiza. Amadeus decidió visitar a su amigo para entender de cerca, por qué había tomado esa decisión. Llegó a Colombia en 1977, en pleno paro nacional. “Me gustó el paisaje verde y rojo y las etnias indígenas”. La búsqueda siguió en San Agustin (Huila), después Perú, donde no se adaptó porque “donde no hay verde, no se puede vivir”.

Emigró a Montería, donde tampoco encontró lo que buscaba, hasta que localizó a Diana Ochoa, su profesora de español y se vino para Cali. Monseñor Pedro Rubiano le ofreció varias opciones en el Distrito de Aguablanca, donde también estaba el padre Alfredo Welker, el alemán.
La Casa Cultural ‘El Chontaduro’.

Inició su labor pastoral en Marroquín III, Los Lagos, La Paz, “los terrenos del M-19, en su época más difícil de confrontación bélica”. Las gentes de esas comunidades tenían que vivir frente al caño de aguas negras, que se desbordaba en invierno.

La construcción de la Iglesia de San Luis Beltrán, en terrenos que pertenecían a la familia de María Cristina Rivera, los cuales fueron donados después, gracias a la intermediación del Obispo Rubiano, “fue una verdadera odisea”. Con la participación de todos se levantaron los cimientos, con la colaboración de la arquitecta Lida Praty de Ramelli, de origen suizo, quien hizo el diseño, y el maestro de obra, Marco Romero. La construcción de la iglesia se inició en 1988 y terminó en 1993.
El espacio de la parroquia se organizó con base en la teoría de la liberación, en auge en sectores sacerdotales de América Latina, como los de Medellín y Puebla, “un sitio de creyentes y no creyentes”. Se diseñó un salón múltiple para reuniones, celebraciones, puesto de salud, farmacia, sector jurídico y cocina para los niños con hambre.

Asimismo, se organizó la Casa Cultural el Chontaduro, al frente de la cual estuvo Amadeo por espacio de 25 años, en Marroquín III etapa, donde había una biblioteca, salón de artesanías. Además programas de música y danzas.

Fundación Tierra Nueva

Tanto la Casa Cultural de El Chontaduro como el Bosquecillo, situado en Felidia, son financiados por Fundación de Suiza y Austria que se denomina ‘Tierra Nueva-Vida Nueva’, la cual cumple en Colombia 21 años de funcionamiento bajo la dirección de Amadeo. “La idea de llamarla ‘Tierra Nueva’ tiene que ver con el conflicto de la tenencia de la tierra en Colombia, que según estadísticas solo el 2% de la población tiene acceso a ella”, sostiene el sacerdote.

En un principio, todo quedó a nombre de Amadeo Eberle, cuando llegaron los primeros aportes de Suiza y Austria para la construcción de la Casa de El Chontaduro y adquisición de los terrenos del Bosquecillo, propiedad de Mario Rojas, quien la vendió ante las amenazas de secuestro, por ser zona roja no solo de las guerrillas de las Farc y el ELN sino de grupo paramilitares.

Más adelante quedó protocolizada como Fundación y fue necesario inscribirla en la Cámara de Comercio, cumplir con los engorrosos papeleos que exige la entidad y, por supuesto, pagar impuestos, así sea una institución sin ánimo de lucro. Sostiene el sacerdote que la Curia Arzobispal no apoya al sostenimiento de los costos sociales en Aguablanca como en el Bosquecillo. Tampoco se reciben donaciones de la empresa privada.

Las Farc merodean

El mayor reto que tuvo que afrontar el padre Amadeo en el terreno que adecuó para llevar un grupo de huérfanos de Aguablanca, para que se educaran y vivieran allá, fue la presencia de las Farc. A tal punto, que después de 5 años fue necesario suspender el programa, porque la guerrilla merodeaba la escuela, con el propósito de convencerlos de alistarse en sus filas.

“Lo triste”, recuerda el sacerdote, “es que dos de esas niñas que estuvieron aquí, las mataron. Se llamaban Claudia y Janeth”. Otro suceso en que el Bosquecillo Amadeo se vio envuelto con la guerrilla fue un día, a las 5 de la tarde, en que llegaron dos hombres armados hasta allá, exigiéndole a Amadeo que les prestara la camioneta, pues tenían un herido. “Para eso está la Cruz Roja Internacional”, les dijo. El guerrillero levantó el arma en gesto amenazante. “¿Ese es el lenguaje?”, respondió el cura.

“Nosotros somos hombres de palabra y le devolveremos el carro”, dijeron. Amadeo se montó en el carro y subió la montaña con ellos. Como era Semana Santa, él tenía que oficiar ceremonias en San Bernardo, Felidia y La Leonera. “Mañana a las 6 de la mañana, espero el carro en tal sitio”, les advirtió. Al día siguiente se fue con su ayudante Fabio. Y no había nada. Regresaron a las 7 y ahí estaba el carro, pero lleno de armas. Ordenó que sacaran las armas, y cuando la gente de las Farc pretendió pagarle, dijo: “ustedes me obligaron, entréguenme el carro y ya”. No les recibió dinero.

‘El Bosquecillo’

A partir de los problemas con la guerrilla, el programa de los huérfanos se suspendió y se iniciaron los encuentros de fines de semana o en vacaciones. Al mismo tiempo, adaptar el viejo establo, la cabaña y la casa vieja, donde viven Miguel y Milena, y donde me quedo cuando vengo. Marco, el maestro de obra, que construyó la iglesia de Aguablanca, “aquí también diseñó y construyó todo lo que hay.”

En el Bosquecillo hacen encuentros, vacaciones recreativas para los muchachos de ‘El Chontaduro’. Hay una mezcla de elementos culturales y el contacto con la tierra y la naturaleza. Ahora viene un grupo de la iglesia católica que va a hacer retiros. Hay un pastor de la comunidad cristina de los Cámbulos que es alemán y hace campamentos de niños de sectores populares de Aguablanca.

Un grupo francés de Montpellier llega en julio dos semanas con un grupo que se llama ‘Inocencia en Peligro’, con el trauma de la violencia, “que es un proyecto hermosísimo”, afirma Amadeo. También van profesionales, artistas, sicólogos, trabajadores sociales, un terapeuta como Julio Gómez, un “excelente personaje”.

Otro grupo de la Universidad del Valle, dirigido por Carmen Rosa Forero lleva a los estudiantes que terminan el semestre para que presenten sus trabajos de grado. El predio produce café, banano, plátano, hortalizas y heliconias. Son minifundios, y es muy poco lo que se puede ganar. El Comité de Cafeteros pide cantidad y ellos sólo pueden producir unas cuantas arrobas.

Mientras la niebla cubre los gigantescos eucaliptos, emprendemos el regreso y Amadeo de Felidia, del Bosquecillo, de parroquias vulnerables, suelta palabras, contagia de esperanza y abre caminos a aquellos que sienten que no tienen futuro. Amadeo de Suiza, del Tirol austríaco. Amadeo de Cali portando encendida la llamada la fe, basada en el amor, la aceptación y la convicción serena de que venimos de la Divinidad para retornar a ella después de este breve paso que llamamos vida.

http://m.elpais.com.co/entretenimiento/cultura/la-historia-del-sacerdote-suizo-que-se-enamoro-de-felidia.html

MUJERES DE RESURRECCION GREGORIANO (PPS)


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