La ‘versión estúpida de un viejo argumento’ del Vaticano sobre el género no puede detener los cambios en el catolicismo


25 de junio de 2019, 10:59 a.m. Mary Hunt

Los dos papas anteriores insisten, contra la evidencia creciente, en que el género binario, masculino y femenino, se da en la naturaleza y es bendecido por Dios. Dios, un hombre después de todo, los creó Hombre y Mujer. La cuenta del Génesis, de manera inconveniente, deja fuera los detalles sobre las mantas y los onesies azules y rosas.

El tribunal supremo de Ecuador aprobó el miércoles el matrimonio entre personas del mismo sexo en un fallo histórico en el país tradicionalmente católico y conservador de América del Sur. 
 MARCOS PIN / AFP / Getty Images

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Justo a tiempo para el Orgullo, la Congregación para la Educación Católica del Vaticano emitió su declaración, fechada el 2 de febrero, “Hombre y mujer los creó”: Hacia un camino de diálogo sobre la cuestión de la teoría de género en la educación ”. El tiempo lo es todo. El documento, que no agrega nada nuevo a la conversación de décadas sobre el género, ha recibido mucha más tinta de lo que es habitual para los informes que emanan de tan oscuros rincones de Roma.

Mi mejor conjetura es que esta reafirmación del rechazo de la Iglesia Católica Romana de un medio siglo de desarrollo en la antropología humana es simplemente un globo de prueba. La verdad es que supuestamente vendrá de la Congregación para la Doctrina de la Fe, un lugar más importante que intentará una vez más presentar un baluarte contra la comprensión evolutiva del género, el sexo y cómo las personas viven sus vidas.

Mary Anne Case, académica jurídica de la Universidad de Chicago, presenta los contornos de la larga y cada vez más dañina campaña del Vaticano en un artículo bien investigado, complejo y convincente, ” Formaciones trans en la guerra del Vaticano sobre la ‘ideología de género'” .

Ella explora “… las décadas de guerra del Vaticano, a lo largo de todo el mundo, en lo que se conoce como” ideología de género “desde su reciente encarnación en los Estados Unidos de Donald Trump hasta sus orígenes en el siglo pasado, destacando el papel central que concierne Los derechos de las personas transgénero siempre han jugado para los dos papas que han moldeado más directamente los contornos de esta guerra, Benedicto XVI y Francisco “.

http://www.rewire.news/religion-dispatches/2019/06/25

COLOMBIA.PIEDECUESTA:ARCWP MARIA TERESA MARTINEZ MALDONADO


En Kurdistán el patriarcado se cayó


Una revolución feminista, sin eufemismos

El Movimiento de Mujeres del Kurdistán ha logrado liberar zonas enteras de las imposiciones patriarcales más violentas y comunes en Medio Oriente: matrimonios forzados en la infancia, violaciones sistemáticas, femicidios que ni siquiera son considerados así sino un derecho de familia. En las ciudades liberadas, cada puesto de decisión es ocupado por una mujer o por una mujer y un hombre a la vez. Una reportera gráfica rosarina llegó al Kurdistán para documentar la revolución que hizo posible que las mujeres decidan sobre sus vidas en esa región que ocupa territorio en cuatro Estados de Medio Oriente. En este momento, miles de presas y presos políticos y otras personas llevan adelante una huelga de hambre para pedir el fin del aislamiento de Abdullah Öcalan, el líder de un movimiento que concibe la opresión hacia las mujeres como la fundante de una sociedad desigual.

Por Sonia Tessa

Virginia Benedetto llega a una montaña en la zona el Kurdistán. Una de las comandantas de la guerrilla kurda hace chistes, le aconseja que estire las piernas. Virginia viajó casi 14.000 kilómetros para conocer de cerca cómo es una revolución protagonizada por mujeres, en el corazón de Medio Oriente. Es reportera gráfica, concibe a la fotografía como una forma de lucha. Toma el té, escucha el sonido metálico del drone que es una amenaza constante de bombardeo. En un momento, saca de su mochila un pañuelo verde de la campaña nacional por el derecho al aborto. Les pide una foto y quiere explicar -a través de una traductora – de qué se trata. No hace falta. La más simpática, la mujer que ríe mientras combate en las montañas, le dice en castellano: “Ni una menos”. En la foto, tres comandantas sostienen el pañuelo verde y sonríen. “Creo que desde nuestro lugar, lo que podemos hacer es entender que no hay fronteras, que las fronteras son impuestas por los estados, que los pueblos son otra cosa. Cuando ellas me dicen Ni Una Menos, no hay frontera ahí. A veces siento que nos miramos mucho el ombligo y que hay que mirar un poco más allá. Si ellas, en ese contexto, pueden pensar en nosotras, me pregunto por qué sentimos que es algo que está lejos. Ellas luchan como nosotras luchamos, con una opresión mucho más fuerte, con una convicción mucho más fuerte, también. Mi deseo sería que nosotras podamos mirarlas un poco más”. 

Casi al mismo tiempo del regreso de Virginia, el 8 de noviembre pasado, la diputada kurda del Partido Democrático de los Pueblos (HDP) Leyla Güven comenzó una huelga de hambre a la que se sumaron al menos cinco mil personas en Turquía y en marzo, otras en Europa, para pedir el fin del aislamiento del líder del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), Abdullah Öcalan, preso desde 1999 en la isla prisión de Imrali, condenado a prisión perpetua y aislado desde 2011. Debido a la presión internacional, recién en enero Apo -como le dicen- pudo recibir durante 15 minutos a su hermano. En ese país hay 260.000 presxs políticos distribuidos en 437 cárceles. Nora de Cortiñas visitó a principios de marzo a la legisladora y ayer al mediodía manifestó frente a la embajada de Turquía, junto al premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, en apoyo a las demandas de quienes sostienen la protesta. 

“Öcalan no es solo una persona para el pueblo kurdo, sino que significa la paz y fue la persona que empezó a plantear el tema de la liberación de las mujeres en la sociedad kurda, estamos hablando de una sociedad en la que hace 25 años las mujeres no podían salir, estaban bajo el poder de la sociedad patriarcal y del estado turco”, explica Melike Yasar, del Movimiento de Mujeres del Kurdistán, quien sostiene que “la liberación de Abdullah Öcalan es la liberación de miles de presos políticos, porque la mayoría de quienes están en Turquía lo reconocen como un líder”. Melike recuerda que “en todos los lugares donde se liberaron del ISIS, lo primero que hicieron fue construir casas para las mujeres, con la lógica de la liberación de las mujeres. Las potencias coloniales, la OTAN, que están en el norte de Siria tienen intereses sobre el petróleo, y ahí hay peligro para ellos. No es que Isis ataque a los kurdos porque son kurdos, el peligro es que están liderando las mujeres, y no es algo formal, sino por el trabajo que llevan las mujeres kurdas, casa por casa, de construir otra sociedad. Por eso la liberación de Öcalan es la liberación de todo Medio Oriente”.

En la manifestación de ayer ante la embajada, se entregó un petitorio para que el gobierno de Recep Erdogan cumpla con los tratados internacionales y europeos de derechos humanos. Beverly Keene fue una de las peticionantes, forma parte del colectivo Diálogo 2000, y estuvo con la integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora en el último viaje a Kurdistán. “Lo principal es mostrar solidaridad a las más de 5000 personas que ahora están haciendo esta huelga de hambre en Turquía, la mayoría de ellos presos y presas y en segundo lugar, a través de esta diseminación, estas acciones, también plantear al gobierno de Turquía, a la comunidad internacional en su conjunto, la urgencia de una respuesta a esta demanda tan elemental, tan humanitaria”, dice la mujer. 

Libertad es la palabra que más escuchó Virginia por distintos lugares de Kurdistán.  Cada una de las historias retorna con la fuerza de lo inolvidable. “Estábamos una tarde en la montaña y nos dijeron que iba a venir una familia guerrillera. Entonces, llega una mujer con el hijo. Estaba el drone en ese momento encima de nosotras  y habíamos tomado algunas precauciones. Nos vamos a tomar el té y a charlar abajo del árbol. Lo primero que a mí se me ocurre es preguntarle cómo era esto de que madre e hijo participaban de la guerrilla, cómo habían llegado. Ella ahí me corta medio en seco, y me dice que ella me quería hablar de la situación de Irán”, el relato de Virginia se detiene en el devenir de la conversación. Ella vuelve a la montaña, al árbol, al té compartido, al rostro de esa mujer. “Ahí empieza a hablarme de las violaciones que sufren las mujeres en ese lugar, de las nenas de 7 años que se tienen que casar con tipos de 70, de que tu marido, o tu hermano, o tu padre pueden matarte y no hay ningún problema, de que este menosprecio por las mujeres se va transmitiendo en los niños también; entonces los niños varones terminan despreciando cuando crecen a sus propias madres, en esta línea de desprecio hacia la mujer que está marcada culturalmente. Entonces, cuando ella me va contando todo eso me dice: ‘Y esa es mi historia’. En ese momento me quedé helada, porque además yo venía anotando en un cuadernito lo que ella me iba diciendo, y pensé que estaba hablándome de una situación más general”, recrea el impacto. “Me dijo esa es mi historia y yo no quería para mi hijo eso, por eso huí y me uní a las milicias, a las autodefensas y hoy puedo decir con orgullo que mi hijo es comandante, que lucha por la libertad de las mujeres”. 

La organización plantea un doble poder para el Movimiento de Mujeres del Kurdistán. “Cada cargo que es ocupado por un hombres, es ocupado por una mujer, pero a su vez, vos tenés organizaciones, por ejemplo, milicias mixtas y milicias de mujeres solas. Las que son de mujeres solas tienen poder de veto sobre las mixtas. Si las mixtas deciden algo y la de las mujeres decide que no, se veta”, cuenta Virginia lo aprendido durante el mes que pasó viajando por distintas zonas. Shengal, un pueblo del Kurdistán iraquí y que fue arrasado en 2014 por ISIS, fue uno de los lugares que más la impactó, pero también el campo de refugiados de Makmur y en distintos lugares de la zona siria, especialmente en Rojava. Al poco tiempo de volver, esos dos lugares fueron bombardeados nuevamente por Turquía. 

Virginia subraya que esta revolución desarrolla “una forma comunitaria de organizar la vida en general. El confederalismo democrático tiene algunas líneas particulares, una es el principio de autodefensa, otra es el protagonismo de las mujeres en ese proceso y la tercera es la convivencia de las diferentes religiones y culturas, porque en esa región viven un montón de pueblos. La idea no es tampoco que todos se adapten a la cultura kurda, sino que cada uno pueda vivir autónomamente en cada región de acuerdo a su idiosincrasia”.

El lugar de las mujeres en esta revolución tiene un sustento en la práctica diaria de las miles de militantes que cada día se organizan en distintas formas comunitarias y también milicias de autodefensa. Un concepto que para ellas -recuerda Virginia- va mucho más allá de la necesaria lucha armada ante la agresión, particularmente de Turquía. Este protagonismo tiene también una base teórica. Para Öcalan, “la historia de la pérdida de libertad es a la vez la historia de cómo la mujer perdió su posición y desapareció de la historia. Es la historia de cómo el macho dominante, con todos sus dioses y sirvientes, gobernantes y subordinados, su economía, ciencia y arte, consiguió el poder. La caída y la pérdida de la mujer es la caída y la pérdida de toda la sociedad y la resultante sociedad sexista”, según expresa en el prólogo de “Liberar la vida: la revolución de las mujeres”. 

Melike lo puntualiza. “No es que es el líder, él fue la persona que empezó a discutir y dio el conocimiento dentro del movimiento de liberación de kurdistan. Muchas mujeres, en los 80, en los 90, cuando se sumaron a la lucha armada, no sabían leer ni escribir, participaron del movimiento y fueron a las montañas para salir de la sociedad patriarcal y feudal. El fue quien hizo el planteo y la lucha de las mujeres se apoyó y está apoyando la lucha de las compañeras contra sus compañeros”, cuenta la integrante del Movimiento de Mujeres del Kurdistán que vive en América Latina. 

El Confederalismo democrático es una forma de organización comunitaria que incluye a otros pueblos de la región del Kurdistán. Las milicias de autodefensa liberan a pueblos que fueron invadidos por Daesh (ISIS) y combaten contra los cuatro estados de esa enorme región de unos 390 mil kilómetros. El pueblo kurdo, especialmente, fue perseguido a lo largo de la historia, pero también el armenio y el yazidí. 

La persecución turca no se limita a su propio territorio, los bombardeos del gobierno de Recep Erdogan se despliegan allí donde haya kurdos. Casi el 20 por ciento de la población turca pertenece al pueblo kurdo. “Turquía tiene una política de etnocidio, de exterminio de la cultura directamente, porque tiene 20 millones de kurdos dentro de lo que ellos denominan su territorio, que tampoco lo es, y ahí viven otros pueblos que no son ni turcos ni kurdos. Este sistema de vida comunitario se opone al sistema de vida turco ultranacionalista, capitalista. Entonces, si estos pueblos se empiezan a organizar y empiezan a tomar esa tradición kurda, pueden poner en jaque al estado. Por eso tienen una política constante de persecución. No podés hablar kurdo, no podés saludar en kurdo, no podés utilizar los colores que referencian a este pueblo”, cuenta Virginia, que se sorprendió por la extensión de la conciencia de la liberación. “Toda la gente es revolucionaria, armados o no, no hace falta que estén en las milicias, porque su concepción es lo que ha cambiado, la revolución está ahí, en la cabeza de esa gente”. 

Justamente, llegar al Kurdistán le permitió a Virginia comprender que la autodefensa va mucho más allá de las necesarias acciones militares. “Me acuerdo de una mujer yazidí, que debía tener más de 80 años, y vino a tomar el té una tarde. Me dijo que ella tenía el universo en su casa, porque tenía sus árboles, sus animales, y le quitaron todo. Para ella, vivir de la naturaleza era su forma de vida. Con el Confederalismo Democrático, está más organizado a partir de la autodefensa”, dice la reportera gráfica rosarina.

La primera vez que supo que había un drone encima de sus cabezas, le costó pensar en otra cosa. La muerte era una posibilidad palpable. Pero también eso aprendió en la montaña: “La idea es seguir viviendo, que el enemigo no se te meta en la cabeza”. Y se construye en la cotidianidad. “El modo que tienen de vivir, todo el tiempo estás charlando, son muy afectuosas. Con el paso de los días lo ubicás en otro lugar. Sabés que te tenés que cuidar, porque ahí se te va la vida, pero es más fuerte la vida, el estar con el otro”, relata su vivencia. 

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Durante el mes que viajó por Kurdistan, Virginia escuchó historias de la crueldad extrema del Isis, pudo ver cómo el gobierno turco apunta a destruir cualquier enclave donde viva un pueblo que defiende sus colores, su lengua, su música. Tomó el té debajo de los árboles y se abrazó con mujeres que la conmovieron. “Suponía que me iba a encontrar con las milicias, con un nivel de conciencia tal como para poder pensar en organizarse de esa manera, pero lo que a mí me impactó es ver esa revolución en el pueblo”, dice ahora, cuando cada día toma dimensión de lo fácil que le resulta abrir la canilla para bañarse con agua caliente. 

Uno de los lugares que la impactó fue el campo de refugiados de Makmur, construido desde los años 90 a partir de un espacio en el desierto, que Saddam Hussein “cedió” para que huyeran de bombardeos, pero en realidad era una trampa. Lo que había, cuentan todas las personas con las que habló Virginia, eran escorpiones. “Ese pueblo fue construyendo de la nada sus casas, sus escuelas, sus hospitales, consiguiendo el agua, la comida. Entre los vecinos se organizaron y mataron a los escorpiones que estaban ahí en esa región. A mí me quedó muy grabada, cuando hablé con un hombre que estuvo en la formación de Makmur, la historia de una madre y un niño que lloraba porque tenía hambre, y no tenían qué darle de comer. Entonces, la madre intentaba que el niño se durmiera para que no pasara hambre, y el niño no se dormía. Ella hirvió piedras en una olla, para hacerle creer al hijo que le estaba cocinando. Y me contaron que cuando empezaron a estudiar, porque decían que tenían que formarse, partían un lápiz entre cuatro o cinco pedazos para que cada uno pudiera tener un pedazo de lápiz para estudiar”, es el registro oral que consiguió, contrastante con lo que pudo ver. “Pensaba en lo que me contaban y veía lo que era ese pueblo hoy, donde hay cinco escuelas, donde hay hospital, donde las maestras piensan cómo educar a esos niños, y siempre todo, todo, la mujer que hace los vestidos, la mujer que hace el pan, las maestras, todo es pensado en un proyecto colectivo, en cómo aporta eso socialmente. Nadie hace pan para ponerse una panadería, o hace vestidos para ponerse una marca de ropa”, subraya.

La llegada de las fuerzas de liberación kurdas son, entonces, la posibilidad de una vida distinta para cada una de las mujeres que son sometidas a condiciones patriarcales. Y si por ese pueblo pasó Isis, como en Shengal, se trata simplemente de la diferencia entre la vida y la muerte. “Las cosas que cuentan, son cosas que una no puede ni siquiera imaginar, el nivel de crueldad. Obligar a una madre a comer a su hijo, cuando hablaban de esclavitud sexual y yo les decía que acá también había, ellas me decían que allá la esclavitud es que los de Isis atan a una mujer en una pared, y la van violando los que pasen hasta que se muere de hambre y sed”, relata con un nudo en la voz. Para los integrantes de Isis, además, que los mate una mujer significa la imposibilidad de acceder al paraíso. Y les temen a las guerrilleras kurdas. Que están en la lucha no por eso, sino por el proceso histórico de liberación que vienen desarrollando desde hace 40 años. 

Las kurdas entienden que el problema de la violencia de género –como todos los demás– es un problema social. No es punitiva su posición: cuando un hombre violenta a una mujer, es formado en cuestiones de género -y de hecho eso es obligación para cualquier militante- y si persiste, es expulsado de su casa, están las milicias para garantizarlo.  Cualquier varón, aunque lleve años de lucha consecuente, debe continuar su proceso de revisión de sus conductas y vínculos con las mujeres, en diálogo con las compañeras. Son dos de las responsabilidades que asumen, como una forma de plantear una nueva sociedad.

Para muchas mujeres, la huida a territorios kurdos es también la posibilidad, simplemente, de vivir una vida propia. En Jinwar, el pueblo construido por las mujeres en Rojava, al suroeste de la zona siria, Virginia pudo hablar con alguien que había llegado, huyendo, porque había visto en la televisión que ese lugar existía.

Como los abrazos, las canciones también fueron una forma de unión con las kurdas. Con Hevidar, “mujer luchadora y de una voluntad inquebrantable”, como la describe Virginia, cantaron juntas “El necio”, de Silvio Rodríguez. En otro lugar, con compañeras internacionalistas, fue el “Hasta siempre comandante”. Pero si tuviera que quedarse con una música en sus oídos, prefiere el canto de las kurdas, como si estuvieran en una cancha, “Dicen que somos todas unas terroristas, pero esta es la revuelta feminista, oh, Kurdistán, Oh, Kurdistán”.

http://www.pagina12.com.ar/182434-en-kurdistan-el-patriarcado-se-cayo?fbclid=IwAR3tYbHEEd6N4PKJf1yEnIHLcoC04EM0V8dH5MpkRq0xN-1hve

Así son las increíbles 50 nuevas figuras de Nasca descubiertas en Perú


RedacciónBBC Mundo

  • 13 abril 2018
Geoglifo de mono y una figura humano.
Image captionLas nuevas figuras tienen representaciones humanas y no solo geométricas o lineales como las de Nasca.

Al enigma que ya rodeaba a los geoglifos de Nasca, en Perú, se suman ahora algo más de medio centenar de figuras que indican que estos misteriosos diseños son más antiguos de lo que se pensaba.

Un equipo de arqueólogos peruanos, apoyados por la revista National Geopgraphic e investigadores internacionales, hizo el descubrimiento en las laderas de los valles de Palpa .Éstas se encuentran a unos 50 kilómetros de donde están las primeras figuras y dentro de lo que se conoce como la Pampa de Nasca, en la zona costera de Ica, en el sur del Perú.

Según el equipo investigador del Proyecto Paracas, estos nuevos geoglifos son más antiguos que los que ya se conocen. Fueron diseñados por la cultura Paraca, que vivió antes que la Nasca, hace más de 2.700 años.

Las imágenes fueron descubiertas gracias al estudio detallado de imágenes de satélite, escaneos 3-D y las fotografías tomadas por drones que no se habían utilizado antes en la zona.

Imagen zoomorfa recientemente restaurada en Palpa.
Image captionImagen zoomorfa recientemente restaurada en Palpa. (Foto: Luis JaimeCastillo/ Diego Ochoa/ Proyecto Paracas).

“Los drones permiten tomar una visión muy precisa sin dañar el lugar”, cuenta a BBC Mundo Luis Jaime Castillo, co-líder del proyecto junto al arqueólogo Johny Isla y profesor de Arqueología de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Guerreros más que animales

Uno de los misterios que rodean a las figuras del valle de Palpa es que representan imágenes de figuras humanas.

Al contrario de lo que ocurre con las de Nasca, donde son líneas geométricas y animales, en Palpa son representaciones de seres humanos y animales asociados a ellos.

“Esto representa un cambio fundamental”, insiste Castillo, “es una representación antropocéntrica, mucho más centrada en el propio ser humano y sociedad que lo rodea”.

Las nuevas figuras son en muchos casos conjuntos formados por figuras humanas o un guerrero junto a un animal.

Imágenes humanas con tocados.
Image captionFiguras humanas con tocados descubiertos en las laderas de los valles del Palpa, en el sur del Perú.

Otro de los misterios, asegura Castillo, reside en el tamaño. En los tiempos de la cultura Paraca, “los geoglifos podían verse perfectamente desde abajo” porque las figuras están situadas en las laderas de las montañas, lo que hacía posible su visión desde los cerros.

Las de Nasca, por el contrario, solo podían observarse desde arriba porque están en una planicie.

Un hallazgo casi casual

La exploración de la zona comenzó hace años casi por casualidad, después de una protesta que llevaron a cabo activistas de Greenpeace en 2014 muy cerca de las líneas de Nasca y que dañó el terreno.

Los trabajos de reparación y protección descubrieron “una línea junto a la figura del colibrí que nunca se había visto antes”, recuerda Castillo.

Líneas de Nasca
Image captionLas figuras de Nasca son geométricas o de animales. Algunas teorías apuntan a están vinculadas a la presencia de agua.

Fue a partir de ahí cuando se intensificaron más los trabajos hasta llegar a las más de 50 figuras recién descubiertas. Pero Castillo advierte que podría haber muchas más.

“Con todo lo que hemos hecho solo hemos cubierto el 5%, nos falta aún el 95% restante así que se espera descubrir cientos de geoglifos más que después habrá que restaurar y proteger”.

http://www.bbc.com/mundo/noticias-43752696?fbclid=IwAR0vgceEXYHeZaOmuxRjgF61tcLpR-ndtg-iuqIU-t0n4Op4QDzVz7nUFcw


Obispos de Iglesia católica de Ecuador rechazaron matrimonio igualitario


Eugenio Arellano 13 jun 19 Rivadeneira

QUITO.- Eugenio Arellano (centro), presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, expresó el rechazo de la Iglesia católica a la autorización del matrimonio entre personas del mismo sexo. Gladys Rivadeneira

Conferencia Episcopal Ecuatoriana 13 jun 19 API

QUITO.- Rueda de prensa de los obispos católicos sobre matrimonio igualitario, encabezados por Eugenio Arellano, presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana. API

Eugenio Arellano 13 jun 19 Rivadeneira

QUITO.- Eugenio Arellano (centro), presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, expresó el rechazo de la Iglesia católica a la autorización del matrimonio entre personas del mismo sexo. Gladys Rivadeneira

QUITO.- Rueda de prensa de los obispos católicos sobre matrimonio igualitario, encabezados por Eugenio Arellano, presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana. API

Eugenio Arellano 13 jun 19 Rivadeneira

QUITO.- Eugenio Arellano (centro), presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, expresó el rechazo de la Iglesia católica a la autorización del matrimonio entre personas del mismo sexo. Gladys Rivadeneira

 13 de junio, 2019 – 11h26

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Los obispos de la iglesia católica ecuatoriana se reunieron este jueves para expresar su postura tras conocer que con cinco votos a favor y cuatro en contra, la Corte Constitucional aprobó el miércoles el matrimonio civil entre personas del mismo sexo.

El histórico fallo del máximo tribunal modifica la Constitución y desafía a la Iglesia católica en un país históricamente conservador.

Eugenio Arellano, presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE), aseguró que dos de los nueve jueces que votaron (cinco a favor de la reforma constitucional) estaban impedidos de pronunciarse sobre el tema porque han sido abogados en estas causas.

A su criterio, la resolución de la Corte Constitucional (CC) “vulnera gravemente la seguridad jurídica del país y la supremacía constitucional”. El principal de la Iglesia católica ecuatoriana consideró que la CC no está facultada para reformar la Constitución.

Al expresar su opinión disidente en el mismo fallo, los jueces que se opusieron sostuvieron que la “vía adecuada para reconocer el matrimonio igualitario es el procedimiento de reforma constitucional que le compete a la Asamblea Nacional”.

La resolución de la CC desató el júbilo de grupos LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales) y activistas de derechos humanos en el sector de la plaza Foch, en el centro moderno de Quito, así como en Guayaquil.

En la Foch, varias decenas de personas ondeaban una gigante bandera arcoiris del movimiento LGBTI, mientras Pamela Troya y Gabriela Correa, quienes mantienen una relación de pareja desde hace una década, se unían simbólicamente en matrimonio.

Pero también generó la reacción en contra del sector conservador. La política de derecha Poly Ugarte estimó que el máximo tribunal “NO puede cambiar la Constitución, debe haber una reforma”.

Poly Ugarte@PolyUgarteG

La @CorteConstEcu NO puede cambiar la Constitución, debe haber una reforma. Si quieren ideología de género, matrimonio igualitario o aborto, VAMOS a una consulta popular. Decisiones que afecten a nuestra vida y familia deben ser consultadas al pueblo.El Universo@eluniversocom#URGENTE La @CorteConstEcudio dio paso al matrimonio civil igualitario en #Ecuador ► http://ow.ly/78Nc30oVLRq 2.93114:55 – 12 jun. 2019Información y privacidad de Twitter Ads2.545 personas están hablando de esto

“Si quieren ideología de género, matrimonio igualitario o aborto, VAMOS a una consulta popular. Decisiones que afecten a nuestra vida y familia deben ser consultadas al pueblo”, señaló la exdiputada y activista de la lucha contra el cáncer de mama a través de su cuenta en Twitter.

Decisión vinculante y obligatoria

“El pronunciamiento es obligatorio en el país porque las decisiones de la Corte Constitucional obligan a las autoridades ecuatorianas” a acatarlas, dijo a la AFP el constitucionalista Gustavo Medina.

La resolución “es vinculante y obligatoria”, por lo que “tendrá que aplicarse en el país”, enfatizó Medina, expresidente de la Suprema Corte de Justicia y exprocurador (abogado) del Estado. (I)

http://www.eluniverso.com/noticias/2019/06/13/nota/7375548/obispos-matrimonio-igualitario

La fe jugó un papel complejo en la batalla por el derecho al voto de las mujeres


8 de junio de 2019por Bob Smietana , Servicio de Noticias de ReligiónJusticiaPolítica

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Las mujeres llevan una urna en un desfile de sufragio femenino en la ciudad de Nueva York, el 27 de octubre de 1917. (Biblioteca del Congreso / Colección George Grantham Bain)

Las mujeres llevan una urna en un desfile de sufragio femenino en la ciudad de Nueva York, el 27 de octubre de 1917. (Biblioteca del Congreso / Colección George Grantham Bain)

La semana pasada se cumplieron 100 años desde que el Congreso aprobó la 19ª Enmienda a la Constitución, garantizando a las mujeres el derecho a votar.

Pasado a raíz de una cataclísmica guerra mundial, no fue ratificado hasta 1920.

Muchas de las mujeres que habían cabildeado por ello (fue presentada por primera vez en el Congreso en 1878), incluidas Susan B. Anthony y Elizabeth Cady Stanton, estaban muertas.

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La fe jugó un papel clave en la lucha por el sufragio femenino. Las convicciones religiosas obligaron a muchos a hacer campaña a favor del sufragio de las mujeres, y muchos a luchar duramente contra él.

“La religión surge bastante y de muchas maneras diferentes”, según la periodista Elaine Weiss, autora de La hora de la mujer: La gran lucha para ganar la votación .

La batalla por los derechos de voto, según Weiss y otros expertos, reunió a mujeres en un espectro de práctica religiosa, desde cuáqueros hasta mujeres activas en el movimiento de santidad, quienes vieron la reforma social como un medio para testificar su búsqueda de la santidad.

Muchos defensores del sufragio femenino, incluidos activistas como Lucrecia Mott, surgieron del movimiento abolicionista. Vieron el sufragio como una cuestión de justicia divina, así como los derechos humanos, dijo Weiss.

Otras mujeres vieron el derecho al voto no solo como un problema político y social sino también moral, al igual que sus oponentes.

“El movimiento para ganar votos verá a muchos clérigos de ambos lados, y usarán argumentos bíblicos para reforzar su lado”, dijo Weiss, quien observó que muchas denominaciones, incluyendo metodistas, presbiterianos y católicos, estaban divididas sobre el tema del sufragio.

El sufragio de las mujeres también fue un tema de división para el clero judío.

La reforma El rabino Stephen Wise viajó por todo el país dando conferencias en apoyo del derecho al voto de las mujeres, según Weiss. Wise, que en ese momento era rabino en la Sinagoga Libre de la Ciudad de Nueva York, fue miembro fundador de la Liga de Hombres para el Sufragio de Mujeres y logró un récord de 78 para promover el tema.

“Tenía una gran rivalidad con un rabino [Joseph Silverman] de Temple Emanu-El, una gran sinagoga en Manhattan”, dijo. “Luchan desde el púlpito por esto durante años, cada uno dando su propio giro religioso”.

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Una carroza de "Mujeres de las Tierras Bíblicas" pasa por el Capitolio de los EE. UU. Durante el Desfile del Sufragio de la Mujer que se realiza en Washington, DC, el 3 de marzo de 1913. (Biblioteca del Congreso / Colección George Grantham Bain)

Una carroza de “Mujeres de las Tierras Bíblicas” pasa por el Capitolio de los EE. UU. Durante el Desfile del Sufragio de la Mujer que se realiza en Washington, DC, el 3 de marzo de 1913. (Biblioteca del Congreso / Colección George Grantham Bain)

Uno de los iconos del movimiento del sufragio fue Anna Howard Shaw, una médica y ministra que se convirtió en presidenta de la National American Woman Suffrage Association y la dirigió desde 1904 hasta 1915 (murió en 1919, antes de que se ratificara la enmienda).

Erin Sears, una estudiante de segundo año en ascenso en la Escuela de Teología Candler y Metodista Unida, dijo que estudió a Shaw mientras estaba en la universidad. Pero ella dijo que no siempre era consciente de que la fe jugaba un papel en la lucha por el derecho al voto.

“Es realmente importante que las mujeres sepan que otras mujeres estuvieron con ellas durante años y años en su lucha por ser tratadas de manera justa. Como una mujer que busca la ordenación [yo], es realmente humillante e inspiradora estar en una línea de mujeres que ponen su La fe en acción “, dijo Sears. “Es un testimonio de que la fe va más allá de los edificios de las iglesias y que nos extendemos al mundo”.

Otros partidarios se vieron envueltos en la batalla por el sufragio de las mujeres como parte del movimiento de la temperancia, dirigido por la educadora y reformadora social evangélica Frances Willard.

En 1879, cuando el metodista Willard se convirtió en presidente de la Unión Cristiana de Templanza de Mujeres, comenzó a alinear la virtud doméstica con el cambio social, según la historiadora del Calvin College, Kristin Du Mez.

Para las mujeres afectadas por la bebida de sus maridos, impotentes para proteger a sus propios hijos, el voto se convirtió en un medio para adquirir poder político y hacer el bien al mismo tiempo.

“Willard estratégicamente atrae a más y más mujeres al activismo por los derechos de las mujeres, con cautela y de manera gradual”, dijo Du Mez. “Las esposas y las madres tenían que votar. Es un buen deber de la mujer cristiana votar. Las personas tienen que votar para proteger a sus familias”.

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Una postal de propaganda del sufragio femenino de 1915 contradice la retórica de que votar haría a una mujer masculina al asumir roles masculinos.  (RNS / Katherine Milhouse, Creative Commons)

Una postal de propaganda del sufragio femenino de 1915 contradice la retórica de que votar haría a una mujer masculina al asumir roles masculinos. (RNS / Katherine Milhouse, Creative Commons)

A finales del siglo XIX, dijo Du Mez, el sufragio se había convertido en una causa respetable en la que las mujeres cristianas podían participar.

Al mismo tiempo, aquellos que se oponían a la campaña de votación aumentaron su propia retórica infundida en la fe, dijo Weiss.

Ellos “usan la religión como un garrote para vencer el movimiento del sufragio”, dijo Weiss. “Si las mujeres votan, la salud moral de la nación estará en peligro”.

Usando argumentos basados ​​en textos bíblicos y acusando a los sufragistas de ser inmorales, los opositores dijeron que la sumisión de Eva a Adán en Génesis fue divinamente ordenada, dijo.

Las mujeres afroamericanas como Frances Ellen Watkins Harper, Mary Church Terrell y Harriet Forten Purvis también estuvieron profundamente involucradas en el sufragio femenino, pero no son tan conocidas.

“Susan B. Anthony y Elizabeth Cady Stanton creían que a las mujeres blancas se les debería dar el voto antes que a los hombres negros”, dijo el sacerdote y erudito episcopal Kelly Brown Douglas, decana de la Escuela de Divinidad Episcopal en el Seminario Teológico de la Unión. “Todo se reducía a este asunto de la raza, de las mujeres blancas que sentían que tenían una prerrogativa y un privilegio sobre las personas negras”.

Weiss estuvo de acuerdo.

“La 19ª Enmienda fue daltónica”, dijo Weiss, y agregó que los principales sufragistas creían que necesitaban acercarse a los racistas blancos para obtener sus votos. “La forma en que se implementó no fue”.

Al igual que el abolicionismo, la campaña para ganar a hombres y mujeres negros, el voto siempre estuvo arraigado en la comunidad de fe negra, dijo Douglas, y se definió por la búsqueda de la justicia racial, rechazando la narrativa cristiana de los blancos de esclavitud.

Por otro lado, agregó, el papel de las iglesias blancas estadounidenses, incluida su propia denominación, ha sido más complicado: a veces abogaba por la justicia racial y otras veces por los privilegios estructurales que conlleva ser blanco en Estados Unidos.

¿Qué se puede deducir de este momento histórico?

Este aniversario, sugirió Douglas, puede convertirse en un catalizador para reflexionar sobre el registro histórico y resolver actuar para remediar los males raciales que aún aquejan a los Estados Unidos de hoy.

“Creo que el arrepentimiento siempre se debe”, dijo. “Las iglesias tienen que decir la verdad sobre su propia historia y hacer la pregunta, quiénes hemos sido y quiénes somos en la lucha por la justicia social y racial”.

Aunque mucho ha cambiado desde la muerte de Willard a fines del siglo XIX, las feministas cristianas como ella, que atrajeron a las mujeres estadounidenses “promedio” a un movimiento social creciente y las empoderaron, pueden proporcionar inspiración para aquellas personas que quieran crear alianzas entre feministas de fe. y las seculares, sugirió.

“¿Cómo podemos tener mejores conversaciones, coaliciones de tiendas grandes e incluir mujeres de fe?”

Una agenda que excluye a las mujeres de fe es probable que tenga menos éxito, dijo.

“Creo que Frances Willard se sentiría desconsolada por la división entre la mayoría del cristianismo estadounidense y el feminismo cristiano. Eso causaría su dolor”, dijo Du Mez. “Me pregunto si nuestro marco polarizado en este momento no está ocultando una esfera más tranquila a la que vale la pena mantener”.

Pero Weiss, que es miembro del movimiento conservador judío, dijo que le preocupa la idea de llevar a Dios a la esfera pública.

“La moral sí, la religión no”, dijo. “Como persona de fe, no creo que la religión tenga ningún lugar en la esfera pública”.

http://www.ncronline.org/news/justice/faith-played-complex-role-battle-womens-right-vote

Mary Karr: “Tenemos una idea en la cabeza: las mujeres no tienen poder, usan el sexo para conseguir favores de hombres poderosos”


Anatxu Zabalbeascoa

Mary Karr.
Mary Karr. VINCENT TULLO

18 MAY 2019 – 17:00 COT

Desde que publicó en 1995 El club de los mentirosos, la primera de sus tres novelas memorialistas, Mary Karr es conocida en todo el mundo. Ahora se traduce al castellano Iluminada, el tercer libro de la serie. Todos ellos son de una crudeza sorprendente. La vida de esta mujer ha sido terrible: sus padres eran borrachos, fue violada dos veces y fue adicta a la cocaína y al alcohol. Además de novelista y poeta, Karr es desde hace 30 años profesora en la Universidad de Siracusa (Nueva York).OtrosConéctateEnviar por correoImprimir

SU NOVELA El club de los mentirosos marcó un antes y un después en el género de las memorias en EE UU. Tan cruda como desternillante y conmovedora, recrea su infancia con una madre culta y alcoholizada, mientras su padre se evadía bebiendo con sus amigos, los mentirosos. Desde hace 30 años, Mary Karr (Groves, Texas, 1955) da clase en la Universidad de Siracusa (Nueva York). Ha firmado ensayos, como El arte de la memoria, y tres poemarios autobiográficos. Ahora se traduce al castellano su tercera memoria, que da cuenta de su propio alcoholismo, su cura, su transformación en escritora y su encuentro con una fe que es más fe en el ser humano que en ningún dios. Iluminada es, para Karr, su texto más maduro, un viaje a través de la maternidad, la culpa, la caridad y el humor. En su pequeño y luminoso apartamento, en el Upper East Side de Nueva York, hay un rincón con cojines: el reclinatorio donde reza a diario. Karr es diminuta. Parece que pesa medio kilo. Su fuerza y desvergüenza mantienen la cara de la niña despierta que fue. Dice que está sola y que es más feliz que nunca. No elude ningún tema: ni sus adicciones ni su noviazgo con David Foster Wallace. Ha hecho scones, no para el té de las cinco, más bien como quien se los come a mordiscos en el parque: los unta directamente en la mantequilla.

¿Qué le dio el valor de rebuscar en una infancia tan difícil? Necesitaba el dinero. Acababa de divorciarme. Tenía un niño de cinco años y no tenía coche.

Su franqueza marcó un antes y un después en el género. ¿Solo se aporta desde la sinceridad? Muchas mentiras venden libros. Lo que conmueve no tiene por qué ser verdad. Pero al mentir, cierras la puerta de la verdad. Puedes pensar que mientes en un detalle insignificante, pero la elección afecta al todo porque tu mente buscará lo bonito.

¿Tuvo que luchar para no embellecer su infancia?Uy, no. Si uno crece en una familia de alcohólicos sabe que mienten todo el rato. En plan “Ne stoy brrascha” [imita] ¿sabes? Eso, de niña, me volvía loca. Luego, cuando salí al mundo, estaba tan deprimida, herida y atrapada que empecé terapia con 19 años.

“Hay muchas mentiras que venden libros. Lo que conmueve no tiene por qué ser verdad. Pero al mentir cierras la puerta de la verdad”

En Iluminada explica cómo un profesor la ayudó. No me dijo que necesitaba ayuda, me la buscó. Él y su mujer se inventaban trabajos tontos para poder pagarme y que yo pudiera pagar la terapia. Esa terapeuta dijo que tenía que ir a ver a mi madre y preguntarle por qué había intentado matarme con un cuchillo. Hasta entonces la creía cuando decía que si no tuviera hijos sería más feliz. Claro que no lo hubiera sido.

La maternidad puede ser una opresión. Claro. Los hijos son vampiros, chupamos la sangre. Pero tuve uno. Y entonces es cuando te das cuenta de cómo ha sido tu madre. Yo no tenía ni idea de cómo serlo, carecía de referencias.

¿Su hermana no la ayudó? Mi hermana se casó con un tipo del Ku Klux Klan y yo tenía un novio negro. La última vez que la vi me tiró un secador de pelo a la cabeza. Se parecía a mi madre, aunque nunca bebió. Fui a terapia durante años. Pero lo que me curó fue dejar de beber.

¿Por qué empezó a leer memorias tan temprano?Porque no sabía cómo ser una persona. No sabía cómo vivía la gente. Intuía que lo que hacíamos nosotros era raro y equivocado. Tampoco sabía cómo convertirme en escritora.

Pero sabía que quería serlo. Solo tenía a los libros.

Y se los debe a su madre. Sí. Era tan lista…

Tan lista que siendo alcohólica, hereda y se compra un bar… Le diré algo, mi madre era tan competente…, tenía una mente fuera de serie, habilidad para dibujar o construir una casa, pero la maternidad es escribir con una mano y hacer la comida con la otra en parte por tu propia autoexigencia, no porque nadie espere tanto de ti. Es enloquecedor. Nos educan con esa autoexigencia.

¡No a usted! La sociedad lo hace. Cuando tu casa no funciona buscas referencias fuera. Las chicas jóvenes nos van a sacar de ese círculo vicioso.

¿Teme que el movimiento MeToo se convierta en una moda? Le diré lo que pienso. Cada semana una joven entra en mi despacho de catedrática para decirme que ha sido o fue violada. Llevo 30 años dando clase y ha pasado siempre. Tenemos una idea metida en la cabeza: las mujeres no tienen poder, usan el sexo para conseguir favores de hombres poderosos y luego se arrepienten o avergüenzan y culpan a los hombres. Ese es el punto de vista masculino. Mientras eres amable, los hombres te protegen. El minuto en que dejas de serlo, empieza la batalla. Y vas a perder. Cuando me gradué en Princeton, el director del programa se puso ante la puerta de su despacho. No me tocó, pero se humilló contándome que había sido gordo y que las chicas no le hacían caso para que me acostara con él. Le dije que yo había sido flaca y rara y que eso no importa. Estuvo 45 minutos sin apartarse de la puerta. Le dije: “Va a tener que venir aquí y violarme, pedazo de cerdo”. Al final decidió que estaba loca. Lo peor llegó luego. Dijo a los profesores que me había pedido en matrimonio y me había burlado de él.

Mary Karr: “Tenemos una idea en la cabeza: las mujeres no tienen poder, usan el sexo para conseguir favores de hombres poderosos”
VINCENT TULLO

En Princeton. Sí. Las profesoras le creyeron. Mis estudiantes negros se quejaban de que les pedían el carnet. Decían que tenían miedo de que los mataran. Y yo le restaba importancia: “¿Y qué más?”. Me equivocaba. Nuestra generación de feministas se equivocó. Hemos permitido que todo esto siguiera mirando para otro lado, no perdiendo el tiempo en lo que creíamos que no podía cambiar.

¿Qué aconseja a las alumnas que le cuentan una violación? Que si quieren cambiar las cosas deben denunciar y estar preparadas para que no las crean.

Se lo cuentan porque usted contó en sus libros que sufrió dos violaciones. Sin embargo, no destapó a los violadores. En los libros cambié todos los nombres salvo los de mi familia. En mi barrio había niños catalogados como “malos” por los vecinos. Ninguno me hizo nada. El que me violó venía de una de las “buenas familias”. Lo describí con corrector dental para que la gente supiera que no era de los pobres. Cuando lo publiqué, otra chica me contó que la violó. Se lo dijo a su padre y él se pegó un tiro. Quiso matar al tipo, se emborrachó y acabó matándose. El hermano de mi violador es uno de mis mejores amigos. Se lo dije hace poco y fue maravilloso porque no dudó de mí.

¿Le preguntó por qué no lo había dicho antes? Es siempre lo mismo: no quieres causar problemas. Cuando les dije a mi hermana y a mi madre: “Me violaron dos veces, primero el vecino, luego tu segundo marido”. Ella dijo: “Qué hijos de puta”. Y mi hermana: “Vamos a pedir comida mexicana”. Eso fue todo.

¿Por qué no podemos ser amables para poder sentirnos libres? La amabilidad les ha permitido imponerse por la fuerza durante años. Pero no podemos hablar así de los hombres. Es un porcentaje pequeño el que hace eso. Los mejores están descolocados preguntándose qué han hecho mal. Pero cuando uno abusa, no le dice a alguien que tiene las piernas bonitas. Lo coge, lo fuerza y le impide que se mueva. La imaginación es otra cosa. Yo me he imaginado tirándome al repartidor de leña. Eso es la fantasía, una maravilla que nada tiene que ver con los hombres que se masturban en el metro o con el profesor de Princeton, al que por cierto despidieron: se había acostado con ocho estudiantes.

Y eso que era gordo y feo. Pero tenía el poder. ¿Cuál es la lectura? Que las chicas querían subir nota. Yo no compro esa defensa del abuso de poder. No me interesa ser amable si no me respetan. Su defensa es que no se puede ni piropear, cuando lo que no se puede está muy claro.

¿Es más fácil comunicar el dolor? Hay una frase que atribuyen a Tolstói pero que escribió Henry de Montherlant: “La felicidad escribe en blanco”. El dolor exige voluntad, huir de él o repararlo. La lucha, el grito o el insulto duran mientras que la dulzura se derrite como azúcar en agua. En el mundo hay maldad, pero también hay mucho amor, que es lo que nos salva. Está en todas partes, incluso en esta conversación. Con 20 años yo hubiera estado pensando: es más guapa que yo o más cosmopolita…

Su verdad es el horror y lo mejor. Su madre trató de matarlas, pero también las instruyó. Los contrarios conviven. Antes de cumplir 15 años leí a Sartre, a Shakespeare, Neruda, Lorca o T. S. Eliot. La verdad es un terreno complejo.

“La naturaleza del alcoholismo es progresiva. Beber funciona. Cuando empiezas es maravilloso. Luego empeora y ya no deja de empeorar”

Su adolescencia fue una búsqueda, se fue de casa con 17 años. Y una sucesión de adicciones. En los setenta, en California, era más fácil conseguir drogas que cerveza. Estuve tan enganchada a la cocaína que supe que no podía tomar más. Hoy cuando voy al dentista no tomo analgésicos. Me dan miedo.

Su mayor adicción ha sido el alcohol. ¿Qué la desencadenó? Tener un hijo cuando no había sido niña. Saber que eres responsable de un ser tan vulnerable cuando nadie se ha hecho responsable de ti es psicológicamente duro. Ahora sé lo que necesito: una vida organizada, ver a amigos y cuidarme. Eso me hace fuerte. Y libre.

Dedicó Iluminada a su hijo. ¿La ha leído? No. Leyó El club de los mentirosos, aunque quité las páginas de la violación.

¿Por qué? Es demasiado gráfico. Sabe que fui violada, pero no necesita tener esas imágenes en el cerebro.

¿Por qué está peor vista una mujer borracha que un hombre borracho? Se supone que aguantamos peor el alcohol. Yo creo que un hombre no aguanta a una alcohólica de la manera en que las mujeres aguantan a su pareja alcoholizada.

Lleva 30 años sin probar el alcohol. Fue a reuniones de Alcohólicos Anónimos en Boston. ¿Hubiera sido distinto en Texas, donde creció? Oh, también he ido en Texas. Y en España, en Vietnam… Vas cuando lo necesitas. A veces somos tres en la parte trasera de una tintorería. Estableces relaciones de extrema cercanía con gente que nada tiene que ver contigo salvo la cosa más importante de tu vida.

¿Y siempre ayuda? La naturaleza del alcoholismo es progresiva. Beber funciona. Cuando empiezas es maravilloso. Luego empeora y no deja de empeorar. Si te tomas una botella de whisky y crees que en 10 años seguirás bebiendo, lo mismo te equivocas: beberás dos. Primero perderás la casa, luego te dejará tu pareja y luego o te meten en un sanatorio o te quedarás en la calle. Pero no puedes parar porque en tu cabeza beber te ha solucionado la angustia y te va a ayudar otra vez. Cuando aceptas que ya no eres la persona que lo pasaba bien bebiendo, tienes la opción de Alcohólicos Anónimos. Lo que nos une es que queremos recuperarnos de una enfermedad mortal.

Su conversión al catolicismo es otra sorpresa en su biografía. Lo sé. En mi vida solo había oído despotricar contra la Iglesia. Hice un tour por todas. Los baptistas me gustaban porque cantaban. Pero cuando hablaron mal de la homosexualidad, supe que no podría apoyar eso. Al final fue con un cura, el padre Cane, con quien aprendí sobre caridad y amor desinteresado. Lo tenía todo: parálisis, cáncer, úlceras. Le pregunté si estaba enfadado con Dios y contestó que todavía no. Aunque no era ni demasiado listo ni elocuente y era de derechas de una manera que no me gustaba, se comportaba como un gran ser humano. Le pregunté: “¿Cómo puede votar lo que vota y dejar que los gais entren en su iglesia?”. Contestó: “Los echaron de la iglesia presbiteriana y me pidieron el sótano para reunirse. Se lo dejé y empezaron a venir a misa”. Entonces me di cuenta: no es más complicado que eso.

¿Por qué se hizo específicamente católica? A mucha gente que ha sido educada en el catolicismo no debería estarle permitido ser católico. Yo nunca me fui a confesar y mentí. Necesitaba decir la verdad. Sé que el catolicismo se puede asociar a abusos de la Iglesia, pero en mi caso fue una luz que en lugar de cegarme me iluminó. Seguro que ha conocido gente que ha sentido que eran santos.

Pocos. Son pocos. Dorothy Day decía que los pobres huelen mal y son desagradecidos. Es ese realismo. Nada que ver con las mujeres que pasan el rosario y que tienes la sensación de que se te van a comer viva. Compartir será la religión del siglo XXI. Estoy a favor del aborto. Y tienen que cortar esa mierda de los condones. Pero para mí el catolicismo es la posibilidad de volver a ser niña y que alguien me guíe. No me salvará de lo malo, pero hará que, cuando llegue, pueda afrontarlo.

Mary Karr: “Tenemos una idea en la cabeza: las mujeres no tienen poder, usan el sexo para conseguir favores de hombres poderosos”
VINCENT TULLO

Ese crecimiento espiritual ¿debe asociarlo a una religión? Estar sola en casa es muy peligroso para un adicto.

Cuando llegó a Harvard escribió: “No conseguiré trabajo. Hasta los dependientes de librería tienen doctorados”. Cuando decidí ser escritora soñaba con ver mi nombre impreso, no con tener un gran libro, no era tan lista. Pensaba en la foto de la sobrecubierta, en cómo posaría.

¿Hay un límite para el humor? Creí que sería más sarcástica… ¿Y mala? Puedo serlo. Mire, la noche en la que les dije a mi madre y a mi hermana que había sido violada de niña, mi hermana me preguntó: “¿Por qué nadie me violó a mí?”. Le contesté: “A lo mejor no eras lo suficientemente mona”.

¿Cuándo perdió el miedo? Cuando decidí que estaba dispuesta a parecer tonta para evitar ser estúpida.

Fue novia de David Foster Wallace. David estaba loco. Cuando estábamos sobrios fue un buen amigo y todavía pienso que fue tan, tan estúpido que se matara… Creo que la mayoría de las personas que se matan están matando a la persona equivocada.

¿Fue su caso? Creo que hubiera querido que muriera su madre. Era muy promiscua. Había tratado de acostarse con sus amigos del instituto. Él nunca escribió de eso.

Llevamos dos horas hablando de males madres. De los padres ni hablamos porque o no estaban o, en el caso de David, era también un monstruo. Mi padre tiene un aprobado porque no intentó matarme con un cuchillo, aunque nos dejó en manos de mi madre y bebió hasta matarse. Con todo, no sé ni cómo explicarlo, él se iluminaba cuando yo entraba en una habitación. Pensaba que era lista, divertida y mona. Era un fan. Si le hubiera dicho al director del colegio “béseme el culo” y me hubiera ido, su reacción hubiera sido: “Que le den a ese tipo”. Eso te fortalece y te enloquece a la vez.

¿Será capaz de escribir algo que no sea autobiográfico? Dediqué tres años a una novela terrible. Ahora trabajo en un ensayo sobre tener la edad que tengo. El otro día le dije a mi hijo: “Quiero morir acompañada de la señora de la limpieza”. Pagué por los últimos meses de mis padres, los cuidé y no fueron felices. No quiero hacerle eso. No quiero causar más miseria de la que he causado en la vida. Prefiero que él y mi nuera estén por ahí haciendo algo fabuloso. 

https://elpais.com/elpais/2019/05/13/eps/1557765561_553676.html

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