La ‘versión estúpida de un viejo argumento’ del Vaticano sobre el género no puede detener los cambios en el catolicismo


25 de junio de 2019, 10:59 a.m. Mary Hunt

Los dos papas anteriores insisten, contra la evidencia creciente, en que el género binario, masculino y femenino, se da en la naturaleza y es bendecido por Dios. Dios, un hombre después de todo, los creó Hombre y Mujer. La cuenta del Génesis, de manera inconveniente, deja fuera los detalles sobre las mantas y los onesies azules y rosas.

El tribunal supremo de Ecuador aprobó el miércoles el matrimonio entre personas del mismo sexo en un fallo histórico en el país tradicionalmente católico y conservador de América del Sur. 
 MARCOS PIN / AFP / Getty Images

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Justo a tiempo para el Orgullo, la Congregación para la Educación Católica del Vaticano emitió su declaración, fechada el 2 de febrero, “Hombre y mujer los creó”: Hacia un camino de diálogo sobre la cuestión de la teoría de género en la educación ”. El tiempo lo es todo. El documento, que no agrega nada nuevo a la conversación de décadas sobre el género, ha recibido mucha más tinta de lo que es habitual para los informes que emanan de tan oscuros rincones de Roma.

Mi mejor conjetura es que esta reafirmación del rechazo de la Iglesia Católica Romana de un medio siglo de desarrollo en la antropología humana es simplemente un globo de prueba. La verdad es que supuestamente vendrá de la Congregación para la Doctrina de la Fe, un lugar más importante que intentará una vez más presentar un baluarte contra la comprensión evolutiva del género, el sexo y cómo las personas viven sus vidas.

Mary Anne Case, académica jurídica de la Universidad de Chicago, presenta los contornos de la larga y cada vez más dañina campaña del Vaticano en un artículo bien investigado, complejo y convincente, ” Formaciones trans en la guerra del Vaticano sobre la ‘ideología de género'” .

Ella explora “… las décadas de guerra del Vaticano, a lo largo de todo el mundo, en lo que se conoce como” ideología de género “desde su reciente encarnación en los Estados Unidos de Donald Trump hasta sus orígenes en el siglo pasado, destacando el papel central que concierne Los derechos de las personas transgénero siempre han jugado para los dos papas que han moldeado más directamente los contornos de esta guerra, Benedicto XVI y Francisco “.

http://www.rewire.news/religion-dispatches/2019/06/25

En Kurdistán el patriarcado se cayó


Una revolución feminista, sin eufemismos

El Movimiento de Mujeres del Kurdistán ha logrado liberar zonas enteras de las imposiciones patriarcales más violentas y comunes en Medio Oriente: matrimonios forzados en la infancia, violaciones sistemáticas, femicidios que ni siquiera son considerados así sino un derecho de familia. En las ciudades liberadas, cada puesto de decisión es ocupado por una mujer o por una mujer y un hombre a la vez. Una reportera gráfica rosarina llegó al Kurdistán para documentar la revolución que hizo posible que las mujeres decidan sobre sus vidas en esa región que ocupa territorio en cuatro Estados de Medio Oriente. En este momento, miles de presas y presos políticos y otras personas llevan adelante una huelga de hambre para pedir el fin del aislamiento de Abdullah Öcalan, el líder de un movimiento que concibe la opresión hacia las mujeres como la fundante de una sociedad desigual.

Por Sonia Tessa

Virginia Benedetto llega a una montaña en la zona el Kurdistán. Una de las comandantas de la guerrilla kurda hace chistes, le aconseja que estire las piernas. Virginia viajó casi 14.000 kilómetros para conocer de cerca cómo es una revolución protagonizada por mujeres, en el corazón de Medio Oriente. Es reportera gráfica, concibe a la fotografía como una forma de lucha. Toma el té, escucha el sonido metálico del drone que es una amenaza constante de bombardeo. En un momento, saca de su mochila un pañuelo verde de la campaña nacional por el derecho al aborto. Les pide una foto y quiere explicar -a través de una traductora – de qué se trata. No hace falta. La más simpática, la mujer que ríe mientras combate en las montañas, le dice en castellano: “Ni una menos”. En la foto, tres comandantas sostienen el pañuelo verde y sonríen. “Creo que desde nuestro lugar, lo que podemos hacer es entender que no hay fronteras, que las fronteras son impuestas por los estados, que los pueblos son otra cosa. Cuando ellas me dicen Ni Una Menos, no hay frontera ahí. A veces siento que nos miramos mucho el ombligo y que hay que mirar un poco más allá. Si ellas, en ese contexto, pueden pensar en nosotras, me pregunto por qué sentimos que es algo que está lejos. Ellas luchan como nosotras luchamos, con una opresión mucho más fuerte, con una convicción mucho más fuerte, también. Mi deseo sería que nosotras podamos mirarlas un poco más”. 

Casi al mismo tiempo del regreso de Virginia, el 8 de noviembre pasado, la diputada kurda del Partido Democrático de los Pueblos (HDP) Leyla Güven comenzó una huelga de hambre a la que se sumaron al menos cinco mil personas en Turquía y en marzo, otras en Europa, para pedir el fin del aislamiento del líder del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), Abdullah Öcalan, preso desde 1999 en la isla prisión de Imrali, condenado a prisión perpetua y aislado desde 2011. Debido a la presión internacional, recién en enero Apo -como le dicen- pudo recibir durante 15 minutos a su hermano. En ese país hay 260.000 presxs políticos distribuidos en 437 cárceles. Nora de Cortiñas visitó a principios de marzo a la legisladora y ayer al mediodía manifestó frente a la embajada de Turquía, junto al premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, en apoyo a las demandas de quienes sostienen la protesta. 

“Öcalan no es solo una persona para el pueblo kurdo, sino que significa la paz y fue la persona que empezó a plantear el tema de la liberación de las mujeres en la sociedad kurda, estamos hablando de una sociedad en la que hace 25 años las mujeres no podían salir, estaban bajo el poder de la sociedad patriarcal y del estado turco”, explica Melike Yasar, del Movimiento de Mujeres del Kurdistán, quien sostiene que “la liberación de Abdullah Öcalan es la liberación de miles de presos políticos, porque la mayoría de quienes están en Turquía lo reconocen como un líder”. Melike recuerda que “en todos los lugares donde se liberaron del ISIS, lo primero que hicieron fue construir casas para las mujeres, con la lógica de la liberación de las mujeres. Las potencias coloniales, la OTAN, que están en el norte de Siria tienen intereses sobre el petróleo, y ahí hay peligro para ellos. No es que Isis ataque a los kurdos porque son kurdos, el peligro es que están liderando las mujeres, y no es algo formal, sino por el trabajo que llevan las mujeres kurdas, casa por casa, de construir otra sociedad. Por eso la liberación de Öcalan es la liberación de todo Medio Oriente”.

En la manifestación de ayer ante la embajada, se entregó un petitorio para que el gobierno de Recep Erdogan cumpla con los tratados internacionales y europeos de derechos humanos. Beverly Keene fue una de las peticionantes, forma parte del colectivo Diálogo 2000, y estuvo con la integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora en el último viaje a Kurdistán. “Lo principal es mostrar solidaridad a las más de 5000 personas que ahora están haciendo esta huelga de hambre en Turquía, la mayoría de ellos presos y presas y en segundo lugar, a través de esta diseminación, estas acciones, también plantear al gobierno de Turquía, a la comunidad internacional en su conjunto, la urgencia de una respuesta a esta demanda tan elemental, tan humanitaria”, dice la mujer. 

Libertad es la palabra que más escuchó Virginia por distintos lugares de Kurdistán.  Cada una de las historias retorna con la fuerza de lo inolvidable. “Estábamos una tarde en la montaña y nos dijeron que iba a venir una familia guerrillera. Entonces, llega una mujer con el hijo. Estaba el drone en ese momento encima de nosotras  y habíamos tomado algunas precauciones. Nos vamos a tomar el té y a charlar abajo del árbol. Lo primero que a mí se me ocurre es preguntarle cómo era esto de que madre e hijo participaban de la guerrilla, cómo habían llegado. Ella ahí me corta medio en seco, y me dice que ella me quería hablar de la situación de Irán”, el relato de Virginia se detiene en el devenir de la conversación. Ella vuelve a la montaña, al árbol, al té compartido, al rostro de esa mujer. “Ahí empieza a hablarme de las violaciones que sufren las mujeres en ese lugar, de las nenas de 7 años que se tienen que casar con tipos de 70, de que tu marido, o tu hermano, o tu padre pueden matarte y no hay ningún problema, de que este menosprecio por las mujeres se va transmitiendo en los niños también; entonces los niños varones terminan despreciando cuando crecen a sus propias madres, en esta línea de desprecio hacia la mujer que está marcada culturalmente. Entonces, cuando ella me va contando todo eso me dice: ‘Y esa es mi historia’. En ese momento me quedé helada, porque además yo venía anotando en un cuadernito lo que ella me iba diciendo, y pensé que estaba hablándome de una situación más general”, recrea el impacto. “Me dijo esa es mi historia y yo no quería para mi hijo eso, por eso huí y me uní a las milicias, a las autodefensas y hoy puedo decir con orgullo que mi hijo es comandante, que lucha por la libertad de las mujeres”. 

La organización plantea un doble poder para el Movimiento de Mujeres del Kurdistán. “Cada cargo que es ocupado por un hombres, es ocupado por una mujer, pero a su vez, vos tenés organizaciones, por ejemplo, milicias mixtas y milicias de mujeres solas. Las que son de mujeres solas tienen poder de veto sobre las mixtas. Si las mixtas deciden algo y la de las mujeres decide que no, se veta”, cuenta Virginia lo aprendido durante el mes que pasó viajando por distintas zonas. Shengal, un pueblo del Kurdistán iraquí y que fue arrasado en 2014 por ISIS, fue uno de los lugares que más la impactó, pero también el campo de refugiados de Makmur y en distintos lugares de la zona siria, especialmente en Rojava. Al poco tiempo de volver, esos dos lugares fueron bombardeados nuevamente por Turquía. 

Virginia subraya que esta revolución desarrolla “una forma comunitaria de organizar la vida en general. El confederalismo democrático tiene algunas líneas particulares, una es el principio de autodefensa, otra es el protagonismo de las mujeres en ese proceso y la tercera es la convivencia de las diferentes religiones y culturas, porque en esa región viven un montón de pueblos. La idea no es tampoco que todos se adapten a la cultura kurda, sino que cada uno pueda vivir autónomamente en cada región de acuerdo a su idiosincrasia”.

El lugar de las mujeres en esta revolución tiene un sustento en la práctica diaria de las miles de militantes que cada día se organizan en distintas formas comunitarias y también milicias de autodefensa. Un concepto que para ellas -recuerda Virginia- va mucho más allá de la necesaria lucha armada ante la agresión, particularmente de Turquía. Este protagonismo tiene también una base teórica. Para Öcalan, “la historia de la pérdida de libertad es a la vez la historia de cómo la mujer perdió su posición y desapareció de la historia. Es la historia de cómo el macho dominante, con todos sus dioses y sirvientes, gobernantes y subordinados, su economía, ciencia y arte, consiguió el poder. La caída y la pérdida de la mujer es la caída y la pérdida de toda la sociedad y la resultante sociedad sexista”, según expresa en el prólogo de “Liberar la vida: la revolución de las mujeres”. 

Melike lo puntualiza. “No es que es el líder, él fue la persona que empezó a discutir y dio el conocimiento dentro del movimiento de liberación de kurdistan. Muchas mujeres, en los 80, en los 90, cuando se sumaron a la lucha armada, no sabían leer ni escribir, participaron del movimiento y fueron a las montañas para salir de la sociedad patriarcal y feudal. El fue quien hizo el planteo y la lucha de las mujeres se apoyó y está apoyando la lucha de las compañeras contra sus compañeros”, cuenta la integrante del Movimiento de Mujeres del Kurdistán que vive en América Latina. 

El Confederalismo democrático es una forma de organización comunitaria que incluye a otros pueblos de la región del Kurdistán. Las milicias de autodefensa liberan a pueblos que fueron invadidos por Daesh (ISIS) y combaten contra los cuatro estados de esa enorme región de unos 390 mil kilómetros. El pueblo kurdo, especialmente, fue perseguido a lo largo de la historia, pero también el armenio y el yazidí. 

La persecución turca no se limita a su propio territorio, los bombardeos del gobierno de Recep Erdogan se despliegan allí donde haya kurdos. Casi el 20 por ciento de la población turca pertenece al pueblo kurdo. “Turquía tiene una política de etnocidio, de exterminio de la cultura directamente, porque tiene 20 millones de kurdos dentro de lo que ellos denominan su territorio, que tampoco lo es, y ahí viven otros pueblos que no son ni turcos ni kurdos. Este sistema de vida comunitario se opone al sistema de vida turco ultranacionalista, capitalista. Entonces, si estos pueblos se empiezan a organizar y empiezan a tomar esa tradición kurda, pueden poner en jaque al estado. Por eso tienen una política constante de persecución. No podés hablar kurdo, no podés saludar en kurdo, no podés utilizar los colores que referencian a este pueblo”, cuenta Virginia, que se sorprendió por la extensión de la conciencia de la liberación. “Toda la gente es revolucionaria, armados o no, no hace falta que estén en las milicias, porque su concepción es lo que ha cambiado, la revolución está ahí, en la cabeza de esa gente”. 

Justamente, llegar al Kurdistán le permitió a Virginia comprender que la autodefensa va mucho más allá de las necesarias acciones militares. “Me acuerdo de una mujer yazidí, que debía tener más de 80 años, y vino a tomar el té una tarde. Me dijo que ella tenía el universo en su casa, porque tenía sus árboles, sus animales, y le quitaron todo. Para ella, vivir de la naturaleza era su forma de vida. Con el Confederalismo Democrático, está más organizado a partir de la autodefensa”, dice la reportera gráfica rosarina.

La primera vez que supo que había un drone encima de sus cabezas, le costó pensar en otra cosa. La muerte era una posibilidad palpable. Pero también eso aprendió en la montaña: “La idea es seguir viviendo, que el enemigo no se te meta en la cabeza”. Y se construye en la cotidianidad. “El modo que tienen de vivir, todo el tiempo estás charlando, son muy afectuosas. Con el paso de los días lo ubicás en otro lugar. Sabés que te tenés que cuidar, porque ahí se te va la vida, pero es más fuerte la vida, el estar con el otro”, relata su vivencia. 

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Durante el mes que viajó por Kurdistan, Virginia escuchó historias de la crueldad extrema del Isis, pudo ver cómo el gobierno turco apunta a destruir cualquier enclave donde viva un pueblo que defiende sus colores, su lengua, su música. Tomó el té debajo de los árboles y se abrazó con mujeres que la conmovieron. “Suponía que me iba a encontrar con las milicias, con un nivel de conciencia tal como para poder pensar en organizarse de esa manera, pero lo que a mí me impactó es ver esa revolución en el pueblo”, dice ahora, cuando cada día toma dimensión de lo fácil que le resulta abrir la canilla para bañarse con agua caliente. 

Uno de los lugares que la impactó fue el campo de refugiados de Makmur, construido desde los años 90 a partir de un espacio en el desierto, que Saddam Hussein “cedió” para que huyeran de bombardeos, pero en realidad era una trampa. Lo que había, cuentan todas las personas con las que habló Virginia, eran escorpiones. “Ese pueblo fue construyendo de la nada sus casas, sus escuelas, sus hospitales, consiguiendo el agua, la comida. Entre los vecinos se organizaron y mataron a los escorpiones que estaban ahí en esa región. A mí me quedó muy grabada, cuando hablé con un hombre que estuvo en la formación de Makmur, la historia de una madre y un niño que lloraba porque tenía hambre, y no tenían qué darle de comer. Entonces, la madre intentaba que el niño se durmiera para que no pasara hambre, y el niño no se dormía. Ella hirvió piedras en una olla, para hacerle creer al hijo que le estaba cocinando. Y me contaron que cuando empezaron a estudiar, porque decían que tenían que formarse, partían un lápiz entre cuatro o cinco pedazos para que cada uno pudiera tener un pedazo de lápiz para estudiar”, es el registro oral que consiguió, contrastante con lo que pudo ver. “Pensaba en lo que me contaban y veía lo que era ese pueblo hoy, donde hay cinco escuelas, donde hay hospital, donde las maestras piensan cómo educar a esos niños, y siempre todo, todo, la mujer que hace los vestidos, la mujer que hace el pan, las maestras, todo es pensado en un proyecto colectivo, en cómo aporta eso socialmente. Nadie hace pan para ponerse una panadería, o hace vestidos para ponerse una marca de ropa”, subraya.

La llegada de las fuerzas de liberación kurdas son, entonces, la posibilidad de una vida distinta para cada una de las mujeres que son sometidas a condiciones patriarcales. Y si por ese pueblo pasó Isis, como en Shengal, se trata simplemente de la diferencia entre la vida y la muerte. “Las cosas que cuentan, son cosas que una no puede ni siquiera imaginar, el nivel de crueldad. Obligar a una madre a comer a su hijo, cuando hablaban de esclavitud sexual y yo les decía que acá también había, ellas me decían que allá la esclavitud es que los de Isis atan a una mujer en una pared, y la van violando los que pasen hasta que se muere de hambre y sed”, relata con un nudo en la voz. Para los integrantes de Isis, además, que los mate una mujer significa la imposibilidad de acceder al paraíso. Y les temen a las guerrilleras kurdas. Que están en la lucha no por eso, sino por el proceso histórico de liberación que vienen desarrollando desde hace 40 años. 

Las kurdas entienden que el problema de la violencia de género –como todos los demás– es un problema social. No es punitiva su posición: cuando un hombre violenta a una mujer, es formado en cuestiones de género -y de hecho eso es obligación para cualquier militante- y si persiste, es expulsado de su casa, están las milicias para garantizarlo.  Cualquier varón, aunque lleve años de lucha consecuente, debe continuar su proceso de revisión de sus conductas y vínculos con las mujeres, en diálogo con las compañeras. Son dos de las responsabilidades que asumen, como una forma de plantear una nueva sociedad.

Para muchas mujeres, la huida a territorios kurdos es también la posibilidad, simplemente, de vivir una vida propia. En Jinwar, el pueblo construido por las mujeres en Rojava, al suroeste de la zona siria, Virginia pudo hablar con alguien que había llegado, huyendo, porque había visto en la televisión que ese lugar existía.

Como los abrazos, las canciones también fueron una forma de unión con las kurdas. Con Hevidar, “mujer luchadora y de una voluntad inquebrantable”, como la describe Virginia, cantaron juntas “El necio”, de Silvio Rodríguez. En otro lugar, con compañeras internacionalistas, fue el “Hasta siempre comandante”. Pero si tuviera que quedarse con una música en sus oídos, prefiere el canto de las kurdas, como si estuvieran en una cancha, “Dicen que somos todas unas terroristas, pero esta es la revuelta feminista, oh, Kurdistán, Oh, Kurdistán”.

http://www.pagina12.com.ar/182434-en-kurdistan-el-patriarcado-se-cayo?fbclid=IwAR3tYbHEEd6N4PKJf1yEnIHLcoC04EM0V8dH5MpkRq0xN-1hve

La fe jugó un papel complejo en la batalla por el derecho al voto de las mujeres


8 de junio de 2019por Bob Smietana , Servicio de Noticias de ReligiónJusticiaPolítica

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Las mujeres llevan una urna en un desfile de sufragio femenino en la ciudad de Nueva York, el 27 de octubre de 1917. (Biblioteca del Congreso / Colección George Grantham Bain)

Las mujeres llevan una urna en un desfile de sufragio femenino en la ciudad de Nueva York, el 27 de octubre de 1917. (Biblioteca del Congreso / Colección George Grantham Bain)

La semana pasada se cumplieron 100 años desde que el Congreso aprobó la 19ª Enmienda a la Constitución, garantizando a las mujeres el derecho a votar.

Pasado a raíz de una cataclísmica guerra mundial, no fue ratificado hasta 1920.

Muchas de las mujeres que habían cabildeado por ello (fue presentada por primera vez en el Congreso en 1878), incluidas Susan B. Anthony y Elizabeth Cady Stanton, estaban muertas.

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La fe jugó un papel clave en la lucha por el sufragio femenino. Las convicciones religiosas obligaron a muchos a hacer campaña a favor del sufragio de las mujeres, y muchos a luchar duramente contra él.

“La religión surge bastante y de muchas maneras diferentes”, según la periodista Elaine Weiss, autora de La hora de la mujer: La gran lucha para ganar la votación .

La batalla por los derechos de voto, según Weiss y otros expertos, reunió a mujeres en un espectro de práctica religiosa, desde cuáqueros hasta mujeres activas en el movimiento de santidad, quienes vieron la reforma social como un medio para testificar su búsqueda de la santidad.

Muchos defensores del sufragio femenino, incluidos activistas como Lucrecia Mott, surgieron del movimiento abolicionista. Vieron el sufragio como una cuestión de justicia divina, así como los derechos humanos, dijo Weiss.

Otras mujeres vieron el derecho al voto no solo como un problema político y social sino también moral, al igual que sus oponentes.

“El movimiento para ganar votos verá a muchos clérigos de ambos lados, y usarán argumentos bíblicos para reforzar su lado”, dijo Weiss, quien observó que muchas denominaciones, incluyendo metodistas, presbiterianos y católicos, estaban divididas sobre el tema del sufragio.

El sufragio de las mujeres también fue un tema de división para el clero judío.

La reforma El rabino Stephen Wise viajó por todo el país dando conferencias en apoyo del derecho al voto de las mujeres, según Weiss. Wise, que en ese momento era rabino en la Sinagoga Libre de la Ciudad de Nueva York, fue miembro fundador de la Liga de Hombres para el Sufragio de Mujeres y logró un récord de 78 para promover el tema.

“Tenía una gran rivalidad con un rabino [Joseph Silverman] de Temple Emanu-El, una gran sinagoga en Manhattan”, dijo. “Luchan desde el púlpito por esto durante años, cada uno dando su propio giro religioso”.

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Una carroza de "Mujeres de las Tierras Bíblicas" pasa por el Capitolio de los EE. UU. Durante el Desfile del Sufragio de la Mujer que se realiza en Washington, DC, el 3 de marzo de 1913. (Biblioteca del Congreso / Colección George Grantham Bain)

Una carroza de “Mujeres de las Tierras Bíblicas” pasa por el Capitolio de los EE. UU. Durante el Desfile del Sufragio de la Mujer que se realiza en Washington, DC, el 3 de marzo de 1913. (Biblioteca del Congreso / Colección George Grantham Bain)

Uno de los iconos del movimiento del sufragio fue Anna Howard Shaw, una médica y ministra que se convirtió en presidenta de la National American Woman Suffrage Association y la dirigió desde 1904 hasta 1915 (murió en 1919, antes de que se ratificara la enmienda).

Erin Sears, una estudiante de segundo año en ascenso en la Escuela de Teología Candler y Metodista Unida, dijo que estudió a Shaw mientras estaba en la universidad. Pero ella dijo que no siempre era consciente de que la fe jugaba un papel en la lucha por el derecho al voto.

“Es realmente importante que las mujeres sepan que otras mujeres estuvieron con ellas durante años y años en su lucha por ser tratadas de manera justa. Como una mujer que busca la ordenación [yo], es realmente humillante e inspiradora estar en una línea de mujeres que ponen su La fe en acción “, dijo Sears. “Es un testimonio de que la fe va más allá de los edificios de las iglesias y que nos extendemos al mundo”.

Otros partidarios se vieron envueltos en la batalla por el sufragio de las mujeres como parte del movimiento de la temperancia, dirigido por la educadora y reformadora social evangélica Frances Willard.

En 1879, cuando el metodista Willard se convirtió en presidente de la Unión Cristiana de Templanza de Mujeres, comenzó a alinear la virtud doméstica con el cambio social, según la historiadora del Calvin College, Kristin Du Mez.

Para las mujeres afectadas por la bebida de sus maridos, impotentes para proteger a sus propios hijos, el voto se convirtió en un medio para adquirir poder político y hacer el bien al mismo tiempo.

“Willard estratégicamente atrae a más y más mujeres al activismo por los derechos de las mujeres, con cautela y de manera gradual”, dijo Du Mez. “Las esposas y las madres tenían que votar. Es un buen deber de la mujer cristiana votar. Las personas tienen que votar para proteger a sus familias”.

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Una postal de propaganda del sufragio femenino de 1915 contradice la retórica de que votar haría a una mujer masculina al asumir roles masculinos.  (RNS / Katherine Milhouse, Creative Commons)

Una postal de propaganda del sufragio femenino de 1915 contradice la retórica de que votar haría a una mujer masculina al asumir roles masculinos. (RNS / Katherine Milhouse, Creative Commons)

A finales del siglo XIX, dijo Du Mez, el sufragio se había convertido en una causa respetable en la que las mujeres cristianas podían participar.

Al mismo tiempo, aquellos que se oponían a la campaña de votación aumentaron su propia retórica infundida en la fe, dijo Weiss.

Ellos “usan la religión como un garrote para vencer el movimiento del sufragio”, dijo Weiss. “Si las mujeres votan, la salud moral de la nación estará en peligro”.

Usando argumentos basados ​​en textos bíblicos y acusando a los sufragistas de ser inmorales, los opositores dijeron que la sumisión de Eva a Adán en Génesis fue divinamente ordenada, dijo.

Las mujeres afroamericanas como Frances Ellen Watkins Harper, Mary Church Terrell y Harriet Forten Purvis también estuvieron profundamente involucradas en el sufragio femenino, pero no son tan conocidas.

“Susan B. Anthony y Elizabeth Cady Stanton creían que a las mujeres blancas se les debería dar el voto antes que a los hombres negros”, dijo el sacerdote y erudito episcopal Kelly Brown Douglas, decana de la Escuela de Divinidad Episcopal en el Seminario Teológico de la Unión. “Todo se reducía a este asunto de la raza, de las mujeres blancas que sentían que tenían una prerrogativa y un privilegio sobre las personas negras”.

Weiss estuvo de acuerdo.

“La 19ª Enmienda fue daltónica”, dijo Weiss, y agregó que los principales sufragistas creían que necesitaban acercarse a los racistas blancos para obtener sus votos. “La forma en que se implementó no fue”.

Al igual que el abolicionismo, la campaña para ganar a hombres y mujeres negros, el voto siempre estuvo arraigado en la comunidad de fe negra, dijo Douglas, y se definió por la búsqueda de la justicia racial, rechazando la narrativa cristiana de los blancos de esclavitud.

Por otro lado, agregó, el papel de las iglesias blancas estadounidenses, incluida su propia denominación, ha sido más complicado: a veces abogaba por la justicia racial y otras veces por los privilegios estructurales que conlleva ser blanco en Estados Unidos.

¿Qué se puede deducir de este momento histórico?

Este aniversario, sugirió Douglas, puede convertirse en un catalizador para reflexionar sobre el registro histórico y resolver actuar para remediar los males raciales que aún aquejan a los Estados Unidos de hoy.

“Creo que el arrepentimiento siempre se debe”, dijo. “Las iglesias tienen que decir la verdad sobre su propia historia y hacer la pregunta, quiénes hemos sido y quiénes somos en la lucha por la justicia social y racial”.

Aunque mucho ha cambiado desde la muerte de Willard a fines del siglo XIX, las feministas cristianas como ella, que atrajeron a las mujeres estadounidenses “promedio” a un movimiento social creciente y las empoderaron, pueden proporcionar inspiración para aquellas personas que quieran crear alianzas entre feministas de fe. y las seculares, sugirió.

“¿Cómo podemos tener mejores conversaciones, coaliciones de tiendas grandes e incluir mujeres de fe?”

Una agenda que excluye a las mujeres de fe es probable que tenga menos éxito, dijo.

“Creo que Frances Willard se sentiría desconsolada por la división entre la mayoría del cristianismo estadounidense y el feminismo cristiano. Eso causaría su dolor”, dijo Du Mez. “Me pregunto si nuestro marco polarizado en este momento no está ocultando una esfera más tranquila a la que vale la pena mantener”.

Pero Weiss, que es miembro del movimiento conservador judío, dijo que le preocupa la idea de llevar a Dios a la esfera pública.

“La moral sí, la religión no”, dijo. “Como persona de fe, no creo que la religión tenga ningún lugar en la esfera pública”.

http://www.ncronline.org/news/justice/faith-played-complex-role-battle-womens-right-vote

Mary Karr: “Tenemos una idea en la cabeza: las mujeres no tienen poder, usan el sexo para conseguir favores de hombres poderosos”


Anatxu Zabalbeascoa

Mary Karr.
Mary Karr. VINCENT TULLO

18 MAY 2019 – 17:00 COT

Desde que publicó en 1995 El club de los mentirosos, la primera de sus tres novelas memorialistas, Mary Karr es conocida en todo el mundo. Ahora se traduce al castellano Iluminada, el tercer libro de la serie. Todos ellos son de una crudeza sorprendente. La vida de esta mujer ha sido terrible: sus padres eran borrachos, fue violada dos veces y fue adicta a la cocaína y al alcohol. Además de novelista y poeta, Karr es desde hace 30 años profesora en la Universidad de Siracusa (Nueva York).OtrosConéctateEnviar por correoImprimir

SU NOVELA El club de los mentirosos marcó un antes y un después en el género de las memorias en EE UU. Tan cruda como desternillante y conmovedora, recrea su infancia con una madre culta y alcoholizada, mientras su padre se evadía bebiendo con sus amigos, los mentirosos. Desde hace 30 años, Mary Karr (Groves, Texas, 1955) da clase en la Universidad de Siracusa (Nueva York). Ha firmado ensayos, como El arte de la memoria, y tres poemarios autobiográficos. Ahora se traduce al castellano su tercera memoria, que da cuenta de su propio alcoholismo, su cura, su transformación en escritora y su encuentro con una fe que es más fe en el ser humano que en ningún dios. Iluminada es, para Karr, su texto más maduro, un viaje a través de la maternidad, la culpa, la caridad y el humor. En su pequeño y luminoso apartamento, en el Upper East Side de Nueva York, hay un rincón con cojines: el reclinatorio donde reza a diario. Karr es diminuta. Parece que pesa medio kilo. Su fuerza y desvergüenza mantienen la cara de la niña despierta que fue. Dice que está sola y que es más feliz que nunca. No elude ningún tema: ni sus adicciones ni su noviazgo con David Foster Wallace. Ha hecho scones, no para el té de las cinco, más bien como quien se los come a mordiscos en el parque: los unta directamente en la mantequilla.

¿Qué le dio el valor de rebuscar en una infancia tan difícil? Necesitaba el dinero. Acababa de divorciarme. Tenía un niño de cinco años y no tenía coche.

Su franqueza marcó un antes y un después en el género. ¿Solo se aporta desde la sinceridad? Muchas mentiras venden libros. Lo que conmueve no tiene por qué ser verdad. Pero al mentir, cierras la puerta de la verdad. Puedes pensar que mientes en un detalle insignificante, pero la elección afecta al todo porque tu mente buscará lo bonito.

¿Tuvo que luchar para no embellecer su infancia?Uy, no. Si uno crece en una familia de alcohólicos sabe que mienten todo el rato. En plan “Ne stoy brrascha” [imita] ¿sabes? Eso, de niña, me volvía loca. Luego, cuando salí al mundo, estaba tan deprimida, herida y atrapada que empecé terapia con 19 años.

“Hay muchas mentiras que venden libros. Lo que conmueve no tiene por qué ser verdad. Pero al mentir cierras la puerta de la verdad”

En Iluminada explica cómo un profesor la ayudó. No me dijo que necesitaba ayuda, me la buscó. Él y su mujer se inventaban trabajos tontos para poder pagarme y que yo pudiera pagar la terapia. Esa terapeuta dijo que tenía que ir a ver a mi madre y preguntarle por qué había intentado matarme con un cuchillo. Hasta entonces la creía cuando decía que si no tuviera hijos sería más feliz. Claro que no lo hubiera sido.

La maternidad puede ser una opresión. Claro. Los hijos son vampiros, chupamos la sangre. Pero tuve uno. Y entonces es cuando te das cuenta de cómo ha sido tu madre. Yo no tenía ni idea de cómo serlo, carecía de referencias.

¿Su hermana no la ayudó? Mi hermana se casó con un tipo del Ku Klux Klan y yo tenía un novio negro. La última vez que la vi me tiró un secador de pelo a la cabeza. Se parecía a mi madre, aunque nunca bebió. Fui a terapia durante años. Pero lo que me curó fue dejar de beber.

¿Por qué empezó a leer memorias tan temprano?Porque no sabía cómo ser una persona. No sabía cómo vivía la gente. Intuía que lo que hacíamos nosotros era raro y equivocado. Tampoco sabía cómo convertirme en escritora.

Pero sabía que quería serlo. Solo tenía a los libros.

Y se los debe a su madre. Sí. Era tan lista…

Tan lista que siendo alcohólica, hereda y se compra un bar… Le diré algo, mi madre era tan competente…, tenía una mente fuera de serie, habilidad para dibujar o construir una casa, pero la maternidad es escribir con una mano y hacer la comida con la otra en parte por tu propia autoexigencia, no porque nadie espere tanto de ti. Es enloquecedor. Nos educan con esa autoexigencia.

¡No a usted! La sociedad lo hace. Cuando tu casa no funciona buscas referencias fuera. Las chicas jóvenes nos van a sacar de ese círculo vicioso.

¿Teme que el movimiento MeToo se convierta en una moda? Le diré lo que pienso. Cada semana una joven entra en mi despacho de catedrática para decirme que ha sido o fue violada. Llevo 30 años dando clase y ha pasado siempre. Tenemos una idea metida en la cabeza: las mujeres no tienen poder, usan el sexo para conseguir favores de hombres poderosos y luego se arrepienten o avergüenzan y culpan a los hombres. Ese es el punto de vista masculino. Mientras eres amable, los hombres te protegen. El minuto en que dejas de serlo, empieza la batalla. Y vas a perder. Cuando me gradué en Princeton, el director del programa se puso ante la puerta de su despacho. No me tocó, pero se humilló contándome que había sido gordo y que las chicas no le hacían caso para que me acostara con él. Le dije que yo había sido flaca y rara y que eso no importa. Estuvo 45 minutos sin apartarse de la puerta. Le dije: “Va a tener que venir aquí y violarme, pedazo de cerdo”. Al final decidió que estaba loca. Lo peor llegó luego. Dijo a los profesores que me había pedido en matrimonio y me había burlado de él.

Mary Karr: “Tenemos una idea en la cabeza: las mujeres no tienen poder, usan el sexo para conseguir favores de hombres poderosos”
VINCENT TULLO

En Princeton. Sí. Las profesoras le creyeron. Mis estudiantes negros se quejaban de que les pedían el carnet. Decían que tenían miedo de que los mataran. Y yo le restaba importancia: “¿Y qué más?”. Me equivocaba. Nuestra generación de feministas se equivocó. Hemos permitido que todo esto siguiera mirando para otro lado, no perdiendo el tiempo en lo que creíamos que no podía cambiar.

¿Qué aconseja a las alumnas que le cuentan una violación? Que si quieren cambiar las cosas deben denunciar y estar preparadas para que no las crean.

Se lo cuentan porque usted contó en sus libros que sufrió dos violaciones. Sin embargo, no destapó a los violadores. En los libros cambié todos los nombres salvo los de mi familia. En mi barrio había niños catalogados como “malos” por los vecinos. Ninguno me hizo nada. El que me violó venía de una de las “buenas familias”. Lo describí con corrector dental para que la gente supiera que no era de los pobres. Cuando lo publiqué, otra chica me contó que la violó. Se lo dijo a su padre y él se pegó un tiro. Quiso matar al tipo, se emborrachó y acabó matándose. El hermano de mi violador es uno de mis mejores amigos. Se lo dije hace poco y fue maravilloso porque no dudó de mí.

¿Le preguntó por qué no lo había dicho antes? Es siempre lo mismo: no quieres causar problemas. Cuando les dije a mi hermana y a mi madre: “Me violaron dos veces, primero el vecino, luego tu segundo marido”. Ella dijo: “Qué hijos de puta”. Y mi hermana: “Vamos a pedir comida mexicana”. Eso fue todo.

¿Por qué no podemos ser amables para poder sentirnos libres? La amabilidad les ha permitido imponerse por la fuerza durante años. Pero no podemos hablar así de los hombres. Es un porcentaje pequeño el que hace eso. Los mejores están descolocados preguntándose qué han hecho mal. Pero cuando uno abusa, no le dice a alguien que tiene las piernas bonitas. Lo coge, lo fuerza y le impide que se mueva. La imaginación es otra cosa. Yo me he imaginado tirándome al repartidor de leña. Eso es la fantasía, una maravilla que nada tiene que ver con los hombres que se masturban en el metro o con el profesor de Princeton, al que por cierto despidieron: se había acostado con ocho estudiantes.

Y eso que era gordo y feo. Pero tenía el poder. ¿Cuál es la lectura? Que las chicas querían subir nota. Yo no compro esa defensa del abuso de poder. No me interesa ser amable si no me respetan. Su defensa es que no se puede ni piropear, cuando lo que no se puede está muy claro.

¿Es más fácil comunicar el dolor? Hay una frase que atribuyen a Tolstói pero que escribió Henry de Montherlant: “La felicidad escribe en blanco”. El dolor exige voluntad, huir de él o repararlo. La lucha, el grito o el insulto duran mientras que la dulzura se derrite como azúcar en agua. En el mundo hay maldad, pero también hay mucho amor, que es lo que nos salva. Está en todas partes, incluso en esta conversación. Con 20 años yo hubiera estado pensando: es más guapa que yo o más cosmopolita…

Su verdad es el horror y lo mejor. Su madre trató de matarlas, pero también las instruyó. Los contrarios conviven. Antes de cumplir 15 años leí a Sartre, a Shakespeare, Neruda, Lorca o T. S. Eliot. La verdad es un terreno complejo.

“La naturaleza del alcoholismo es progresiva. Beber funciona. Cuando empiezas es maravilloso. Luego empeora y ya no deja de empeorar”

Su adolescencia fue una búsqueda, se fue de casa con 17 años. Y una sucesión de adicciones. En los setenta, en California, era más fácil conseguir drogas que cerveza. Estuve tan enganchada a la cocaína que supe que no podía tomar más. Hoy cuando voy al dentista no tomo analgésicos. Me dan miedo.

Su mayor adicción ha sido el alcohol. ¿Qué la desencadenó? Tener un hijo cuando no había sido niña. Saber que eres responsable de un ser tan vulnerable cuando nadie se ha hecho responsable de ti es psicológicamente duro. Ahora sé lo que necesito: una vida organizada, ver a amigos y cuidarme. Eso me hace fuerte. Y libre.

Dedicó Iluminada a su hijo. ¿La ha leído? No. Leyó El club de los mentirosos, aunque quité las páginas de la violación.

¿Por qué? Es demasiado gráfico. Sabe que fui violada, pero no necesita tener esas imágenes en el cerebro.

¿Por qué está peor vista una mujer borracha que un hombre borracho? Se supone que aguantamos peor el alcohol. Yo creo que un hombre no aguanta a una alcohólica de la manera en que las mujeres aguantan a su pareja alcoholizada.

Lleva 30 años sin probar el alcohol. Fue a reuniones de Alcohólicos Anónimos en Boston. ¿Hubiera sido distinto en Texas, donde creció? Oh, también he ido en Texas. Y en España, en Vietnam… Vas cuando lo necesitas. A veces somos tres en la parte trasera de una tintorería. Estableces relaciones de extrema cercanía con gente que nada tiene que ver contigo salvo la cosa más importante de tu vida.

¿Y siempre ayuda? La naturaleza del alcoholismo es progresiva. Beber funciona. Cuando empiezas es maravilloso. Luego empeora y no deja de empeorar. Si te tomas una botella de whisky y crees que en 10 años seguirás bebiendo, lo mismo te equivocas: beberás dos. Primero perderás la casa, luego te dejará tu pareja y luego o te meten en un sanatorio o te quedarás en la calle. Pero no puedes parar porque en tu cabeza beber te ha solucionado la angustia y te va a ayudar otra vez. Cuando aceptas que ya no eres la persona que lo pasaba bien bebiendo, tienes la opción de Alcohólicos Anónimos. Lo que nos une es que queremos recuperarnos de una enfermedad mortal.

Su conversión al catolicismo es otra sorpresa en su biografía. Lo sé. En mi vida solo había oído despotricar contra la Iglesia. Hice un tour por todas. Los baptistas me gustaban porque cantaban. Pero cuando hablaron mal de la homosexualidad, supe que no podría apoyar eso. Al final fue con un cura, el padre Cane, con quien aprendí sobre caridad y amor desinteresado. Lo tenía todo: parálisis, cáncer, úlceras. Le pregunté si estaba enfadado con Dios y contestó que todavía no. Aunque no era ni demasiado listo ni elocuente y era de derechas de una manera que no me gustaba, se comportaba como un gran ser humano. Le pregunté: “¿Cómo puede votar lo que vota y dejar que los gais entren en su iglesia?”. Contestó: “Los echaron de la iglesia presbiteriana y me pidieron el sótano para reunirse. Se lo dejé y empezaron a venir a misa”. Entonces me di cuenta: no es más complicado que eso.

¿Por qué se hizo específicamente católica? A mucha gente que ha sido educada en el catolicismo no debería estarle permitido ser católico. Yo nunca me fui a confesar y mentí. Necesitaba decir la verdad. Sé que el catolicismo se puede asociar a abusos de la Iglesia, pero en mi caso fue una luz que en lugar de cegarme me iluminó. Seguro que ha conocido gente que ha sentido que eran santos.

Pocos. Son pocos. Dorothy Day decía que los pobres huelen mal y son desagradecidos. Es ese realismo. Nada que ver con las mujeres que pasan el rosario y que tienes la sensación de que se te van a comer viva. Compartir será la religión del siglo XXI. Estoy a favor del aborto. Y tienen que cortar esa mierda de los condones. Pero para mí el catolicismo es la posibilidad de volver a ser niña y que alguien me guíe. No me salvará de lo malo, pero hará que, cuando llegue, pueda afrontarlo.

Mary Karr: “Tenemos una idea en la cabeza: las mujeres no tienen poder, usan el sexo para conseguir favores de hombres poderosos”
VINCENT TULLO

Ese crecimiento espiritual ¿debe asociarlo a una religión? Estar sola en casa es muy peligroso para un adicto.

Cuando llegó a Harvard escribió: “No conseguiré trabajo. Hasta los dependientes de librería tienen doctorados”. Cuando decidí ser escritora soñaba con ver mi nombre impreso, no con tener un gran libro, no era tan lista. Pensaba en la foto de la sobrecubierta, en cómo posaría.

¿Hay un límite para el humor? Creí que sería más sarcástica… ¿Y mala? Puedo serlo. Mire, la noche en la que les dije a mi madre y a mi hermana que había sido violada de niña, mi hermana me preguntó: “¿Por qué nadie me violó a mí?”. Le contesté: “A lo mejor no eras lo suficientemente mona”.

¿Cuándo perdió el miedo? Cuando decidí que estaba dispuesta a parecer tonta para evitar ser estúpida.

Fue novia de David Foster Wallace. David estaba loco. Cuando estábamos sobrios fue un buen amigo y todavía pienso que fue tan, tan estúpido que se matara… Creo que la mayoría de las personas que se matan están matando a la persona equivocada.

¿Fue su caso? Creo que hubiera querido que muriera su madre. Era muy promiscua. Había tratado de acostarse con sus amigos del instituto. Él nunca escribió de eso.

Llevamos dos horas hablando de males madres. De los padres ni hablamos porque o no estaban o, en el caso de David, era también un monstruo. Mi padre tiene un aprobado porque no intentó matarme con un cuchillo, aunque nos dejó en manos de mi madre y bebió hasta matarse. Con todo, no sé ni cómo explicarlo, él se iluminaba cuando yo entraba en una habitación. Pensaba que era lista, divertida y mona. Era un fan. Si le hubiera dicho al director del colegio “béseme el culo” y me hubiera ido, su reacción hubiera sido: “Que le den a ese tipo”. Eso te fortalece y te enloquece a la vez.

¿Será capaz de escribir algo que no sea autobiográfico? Dediqué tres años a una novela terrible. Ahora trabajo en un ensayo sobre tener la edad que tengo. El otro día le dije a mi hijo: “Quiero morir acompañada de la señora de la limpieza”. Pagué por los últimos meses de mis padres, los cuidé y no fueron felices. No quiero hacerle eso. No quiero causar más miseria de la que he causado en la vida. Prefiero que él y mi nuera estén por ahí haciendo algo fabuloso. 

https://elpais.com/elpais/2019/05/13/eps/1557765561_553676.html

Papa Francisco se entretiene con las mujeres, y se muestra asustadizo con los policías: Mary Hunt


15 de mayo de 2019, 3:00 pm 

Al continuar oponiéndose a la ordenación de mujeres, el Papa argumenta que algo debe ser revelado para que se haga; pero que no lo hagamos por lo que no debe haber sido revelado. Un breve examen del cambio en los puntos de vista católicos sobre la pena de muerte y la usura hacen que el argumento sea rápido. La revelación proporciona dirección hacia una mayor justicia; No es una lista de verificación de datos históricos.

Papa Francisco. 
 Matt Cardy / Getty Images


¿Por qué muchos católicos están tan disgustados con el Papa Francisco que continúa resistiendo a las mujeres diáconos? ¿Por qué los sobrevivientes de abuso sexual no están tan impresionados por sus nuevas pautas que permiten que los mismos obispos traten internamente con los mismos crímenes y criminales? A pesar de toda la preocupación de la derecha católica de que Francisco se deshaga de ellos, es triste decir que estas dos decisiones recientes deberían disipar sus preocupaciones.

Tal vez no haya una palabra italiana para “cambio”, pero el cambio es lo que los católicos razonablemente esperan dado el estado sombrío de la iglesia. Ni la pérdida masiva de credibilidad ni los enormes pagos (muchos para los abogados) por los delitos sexuales cometidos por el clero, ymucho menos las vidas arruinadas de las víctimas , castigan a Francisco y a sus colegas. Trotan descaradamente los mismos viejos argumentos para apuntalar su control exclusivo sobre la institución, o lo que queda de ella.

La ordenación de mujeres, ya sea como diáconos, sacerdotes u obispos, es la pesadilla persistente de papa tras papa que parece preferir una pequeña iglesia magra sobre una robusta comunidad religiosa. La ordenación de mujeres significaría la aceptación intelectual y espiritual de la igualdad de género y el fin de siglos de discriminación. Con un poco de suerte, podría acelerar un movimiento en la dirección de nuevas formas de iglesia participativas y democráticas. Del mismo modo, pasar los casos de abuso sexual del clero a la policía sería una admisión de que la iglesia no puede controlar su propia situación, que miles de niños y adultos vulnerables han sufrido porque los líderes de la iglesia se niegan a renunciar al poder. Lamentablemente, la jerarquía rechaza el cambio, maniándolo de forma maníaca a cada paso mientras los católicos salen en tropel.

Incluso un movimiento tan tímido como ordenar a las diáconas , es decir, sacramentalizar y reconocer que la mayor parte del ministerio de la iglesia ahora lo hacen las mujeres , es demasiado para estos hombres. Cuando se le preguntó sobre el trabajo de la comisión que estableció para estudiar la cuestión de permitir que las mujeres fueran diáconos, Francisco se sumergió y vaciló en uno de los prensadores de su avión, esta vez en ruta de regreso a Roma desde el norte de Macedonia. Aparentemente, el asunto es tan trivial que puede manejarse de manera gratuita con los reporteros y no ser digno desde el principio con un informe, documento o incluso un comunicado de prensa adecuado. ¿Es de extrañar que las mujeres se sientan disidentes?

Francisco informó que los miembros de la comisión estuvieron de acuerdo en algunos asuntos y en otros no. Es de suponer que lo configuró de esa manera para obtener una difusión completa de los materiales históricos. Los desacuerdos entre los teólogos son la moneda del reino. ¿Cuántas comisiones papales fueron unánimes en algo? Incluso algunos que tenían una mayoría que favorecía el cambio, como en el caso de Humanae VitaeEn la encíclica de 1968 que prohibió el uso de la mayoría de las formas de anticoncepción eficaz, el pontífice reinante simplemente ignoró el consenso y se unió a la minoría, que era su prerrogativa como monarca. En una jerarquía, el Papa hace un juicio y establece una política. No es mi forma preferida de hacer negocios, pero es cómo funciona el sistema. En el caso de las mujeres diáconas, Francisco no puede hacer nada más que abrazar el status quo convenientemente sexista. Él elige el modo administrativo igualmente conveniente cuando se trata de casos de abuso. 

Francisco admitió lo que muchos de los mejores eruditos han argumentado durante mucho tiempo: a saber, que las mujeres diáconos en la iglesia primitiva ayudaron a las mujeres y los niños (por modestia) que fueron bautizados por inmersión. También examinaron a las mujeres víctimas de violencia doméstica en busca de hematomas como parte del proceso de búsqueda de la disolución eclesial de sus matrimonios. Se deja sin explorar si y cómo los diáconos o sacerdotes hombres trataron de alguna manera con los perpetradores. Pero lo que pesa sobre este Papa es si dichas diáconas fueron ordenadas sacramentalmente  como sus homólogos masculinos, o si solo fueron mujeres las que ayudaron en situaciones que los hombres ordenados encontrarían torpes. El cielo para que cualquiera confunda el trabajo de las mujeres con un real.ministerio. Aún más expertos alinean las liturgias de ordenación para mujeres y hombres y concluyen que no hay mucha diferencia, si es que la hay.

En una conversación posterior con la Unión Internacional de Superiores Generales, líderes de órdenes religiosas de mujeres en todo el mundo, Francisco dijo, según la transcripción del National Catholic Reporter, “No puedo hacer un decreto sacramental sin un fundamento histórico teológico”. El razonamiento es que si algo como mujeres diáconas no fueron revelados por Dios desde el principio de la tradición de fe, no puede implementarse ahora. Tres conjeturas en cuanto a quién llega a decidir lo que Dios reveló. Es un redux patriarcal que contribuye a que las mujeres lloren todo el proceso. Para su crédito, Francisco sí compartió con las monjas los puntos en los que los miembros de la comisión estuvieron de acuerdo porque fue este grupo de mujeres las que formalmente solicitaron el estudio. No está claro si este u otro grupo de académicos continuará el trabajo, o si el trabajo continuará , y si es así, hasta cuándo.

Francico admitió cómo la revelación está en “movimiento continuo para aclararse a sí misma …. Está en continuo crecimiento”. Sin embargo, también dijo: “Si veo que esto, lo que pensamos ahora, está en relación con la revelación, bien”. Pero si es una cosa extraña que no está de acuerdo con la revelación … no funciona. En el caso del diaconado, tenemos que ver qué había al principio de la revelación. Si había algo, déjalo crecer, déjalo vivir. Si no hubiera algo … no funciona “.

¿Serían millones de mujeres alimentando a los hambrientos, vistiendo a los desnudos, celebrando la Eucaristía, presionando por la justicia, cuidando a los enfermos, enseñando a los niños, escribiendo teología, predicando el Evangelio durante milenios algo así como lo que Francisco está buscando en términos de continuidad histórica? Si no, no hay esperanza de cambio. Si es así, hablemos inteligentemente al respecto y encontremos formas de permitir que las mujeres usen sus talentos como mejor les parezca.

El pensamiento circular protege el status quo: hay que revelar algo para que se haga; No lo hacemos por lo que no debe haber sido revelado. Un breve examen del cambio en los puntos de vista católicos sobre la pena de muerte y la usura hacen que el argumento sea rápido. Las enseñanzas de la iglesia cambian y maduran a medida que se hace evidente que las necesidades contemporáneas de justicia resuenan con ideas antiguas. Hemos aprendido que matar a personas que actúan mal solo resulta en más maldad; la carga de tasas de interés altísimas ofende el bien común. Los diáconos solo para hombres (sacerdotes, obispos, cardenales y papas mientras estamos en eso) contradicen las normas posmodernas de la igualdad de género y limitan el grupo de aquellos que están capacitados y capacitados para participar en el ministerio. La revelación proporciona dirección hacia una mayor justicia; No es una lista de verificación de datos históricos.

Uno no puede dejar de notar el poco de snark papal con el que Francisco cerró sus comentarios a las monjas sobre el tema: “Somos católicos. Si alguien quiere hacer otra iglesia, es libre de hacerlo ”. Creo que lo que quiso decir fue que nosotros , los católicos ,  somos mujeres católicas y que las mujeres que quieren participar también son libres de formar su propia iglesia . Puedo asegurarle, con buena autoridad, que el proceso de formación de nuevos modelos de iglesia está en marcha cuando las mujeres católicas atienden las necesidades del mundo. También puedo informarle sobre el hecho de que algunas de las monjas con las que hablaba dirigen órdenes que incluyen a miembros que han perdido tanto respeto por la iglesia institucional que apenas reconocen su relación con ella.

La gran ironía de la discusión sobre el diaconado es que no se trata de poder sino de servicio. Espera hasta que lleguemos a la parte de poder!

Phyllis Zagano, posiblemente el miembro más progresista de la comisión de estudio sobre mujeres diáconos, es una académica muy respetada que ha investigado la pregunta exhaustivamente. Ella insiste en que históricamente las mujeres diáconos no estaban relacionadas con las mujeres sacerdotes. Hoy, para los hombres, hay un diaconado de transición que conduce al sacerdocio y un diaconado permanente que no lo hace. La Dra. Zagano argumenta que las mujeres diáconos primitivas fueron ordenadas de forma no relacionada con el presbiterio, por lo que la ordenación de mujeres como diáconos no es un preludio de la ordenación de sacerdotes u obispos. Esto podría calmar los temores de algunos hombres, aunque muchos conservadores retuercen sus manos sobre el Caballo de Troya diaconal que temen que tenga su nariz debajo de la tienda clerical.

Si la Dra. Zagano fuera el valor atípico liberal en el panel de estudio, Francisco tenía incluso menos de qué preocuparse de lo que pensaba. Si hubiera sido lo suficientemente inteligente, habría abrazado a las mujeres diáconos según la interpretación de Zagano. Es posible que no obtenga muchas más oportunidades de softbol a medida que las formas de pensar evolucionan teológicamente más allá de lo meramente histórico patriarcal. Con un enfoque teológico más sólido, uno puede ser un buen caso para simplemente dejar el género fuera de los criterios para ministros calificados y bien entrenados, como la mayoría de las otras denominaciones cristianas han hecho con buenos resultados.

Mis profundas reservas sobre el diaconado de las mujeres provienen de su propia naturaleza como una receta para el trabajo de una mujer en una cultura patriarcal. Seguramente el sistema actual apunta a que las mujeres se encarguen de todo el trabajo diario: visitar a los enfermos, cuidar a los niños, ayudar a los abusados, enseñar educación religiosa, lo que ya hacen, para que los hombres puedan continuar con la predicación y la enseñanza. , sacramentalización, y toma de decisiones que se reservan para ellos mismos y se manejan tan mal en general. Pero si Phyllis Zagano y otras mujeres quieren ser este tipo de diáconos, les digo que las ordenen.

Les advierto a las mujeres que no se sorprendan cuando se den cuenta de que están siendo utilizadas, aunque sin saberlo, para reforzar las estructuras que subordinan a las mujeres y les prohíben ser sacerdotes. Les notifico con anticipación que una vez que estén ordenadas, trabajarán oficialmente para  y no solo con  colegas varones que los consideran aptos para el servicio, pero esencialmente no son aptos para el liderazgo. El sacerdocio, y no el diaconado, viene con jurisdicción o toma de decisiones. Insisto en que incluso con todas estas advertencias, es decisión de las mujeres ser diáconos y su derecho a hacerlo. Solo las comunidades igualitarias y democráticas nos salvarán a todos de estos escollos, pero por ahora el asunto es el derecho de la mujer a elegir. 

Entiendo la ira de las mujeres por no ser permitidas ser diáconas. Pero muchas mujeres que no tienen tal inclinación también están indignadas de que a las mujeres no se les permita servir y que se les reconozca su servicio (sí, ordenadas). Lamentablemente, decirle a las mujeres que “no” esta vez con un razonamiento tan lamentable solo hace que las personas bien intencionadas quieran a las mujeres diáconos aún más. Esto casi garantiza, a pesar de mis profundas reservas, que las mujeres diáconas de alguna forma acudan a una iglesia cercana a usted en un futuro no muy lejano, lo que cimenta aún más la estructura patriarcal, esta vez con mujeres como proveedoras de servicios y no como tomadores de decisiones. Una salida de este enigma está fuera de mi alcance en este momento.

Lo que se discute aquí, tanto como el sexismo flagrante, es un fracaso de la imaginación y el método teológico. El papa Francisco opera como si las fuentes de la teología fueran solo escrituras y tradiciones, tal como las interpretan personas como él. Pero el estándar de oro para la teología ha evolucionado hacia un conjunto de fuentes mucho más diferenciadas: la experiencia humana contemporánea; datos de las ciencias sociales y biológicas; ideas de las artes; la historia leída desde la parte inferior no desde la perspectiva de los que están en el poder; El análisis de las formas de opresión entre estructuras estructurales que ahora revelan acciones humanas moralmente horribles, de las cuales el sexismo y el racismo forman parte. Estos y otros materiales son insumos para las decisiones teológicas.

Decir a los católicos posmodernos que algo tan benigno como la ordenación de las mujeres a una forma truncada de diaconado es inadmisible porque no está arraigado en la revelación es un insulto a nuestra inteligencia. Es una forma de retrasar el cambio social, y en este caso, eclesial, simplemente porque Francisco puede en virtud de un poder unilateral. Si uno no puede ver el valor simbólico y real de resaltar y reforzar a las mujeres que buscan ministrar en un mundo problemático con especies que se extinguen y personas que mueren por falta de acceso básico a agua potable y atención médica, entonces todo se pierde para los católicos.

De manera similar, en el reciente Motu Proprio de  Francisco sobre cómo manejar los casos de abuso sexual titulado “VOS ESTIS LUX MUNDI” (“Tú eres la Luz del Mundo”), la falta de imaginación teológica es evidente. Hay algunas mejoras, particularmente en aquellos que deben reportar el abuso, en la forma en que se protegerá a los denunciantes, en plazos más cortos para manejar los casos. Pero el resultado final sigue siendo el mismo: los líderes de la iglesia controlarán a los suyos. Al parecer, Francisco y sus asesores se perdieron los múltiples memorandos de sobrevivientes de abuso sexual del clero que insisten en que solo remitir los casos a las autoridades civiles  legales será suficiente para contener la marea.

El Vaticano responde que en algunos países la policía tratará a los sacerdotes acusados ​​injustamente, incluso poniéndolos en peligro. El Washington Post lo definió en un editorial : “El Vaticano sostiene que la obligación de informar a las autoridades civiles pondría en peligro a los católicos en algunos países donde ya enfrentan la opresión. De hecho, el Papa podría haber hecho excepciones para esos países al imponer protocolos difíciles en otros lugares ”. Los Estados Unidos son un caso en el que los agentes de la ley en Pennsylvania, por ejemplo, se han mostrado bastante capaces de hacer su trabajo mientras que los funcionarios de la iglesia han fracasado manifiestamente. en el de ellos. Cuando los periódicos seculares muestran más imaginación teológica que los funcionarios de la iglesia, hay mucho espacio en la parte superior.

El disgusto de las mujeres y la desilusión continua de las sobrevivientes no son sentimientos que deben ser reconocidos y pasados ​​por alto. Más bien, presentan un fuerte mensaje de que Francisco y sus colegas han perdido de nuevo el barco en un esfuerzo por conservar lo que debería ser desechado. A menos que estos problemas se corrijan a toda prisa, hay un montón de culpa que asignar por daños colaterales a un mundo que necesita cada hombro al volante.

https://rewire.news/religion-dispatches/2019/05/15

Una entrevista a Marianna García Legar por Trini de los Ángeles


“La menopausia es un avance evolutivo privilegio del pueblo de las mujeres”

Entrevisté a Marianna en mi viaje a España del pasado verano. Sin conocerme de nada accedió enseguida a responder a mis preguntas y ayudarme en este texto que forma parte de mi trabajo de final de carrera. La seguía desde hace años, leyendo sus textos y lamentando no poder participar, por la distancia, en los talleres que organiza. Pionera en el trabajo del despertar femenino y la espiritualidad de la Diosa en España, creadora de la sororidad Arboleda de Gaia, ha publicado el libro “Fiestas de la Tierra y espiritualidad matrística en la península ibérica”. Me interesaba mucho hablar con ella sobre la menopausia, etapa vital que en pocos años habré de atravesar. Y como ella es una iniciadora de mujeres en este tránsito, le pedí centrar la entrevista en este momento tan importante para la mujer, a lo que ella accedió amablemente. 


– Tú hablas de la energía núbil ¿podrías explicarnos cómo es esta energía?
Núbil es una palabra que deberíamos incorporar a nuestro vocabulario para referirnos a la mujer que ya ha alcanzado la madurez sexual y puede tener hijos, sin tener que definirla necesariamente como “madre” ya que, sean o no madres, todas las mujeres atraviesan esa etapa. 

La energía núbil está orientada hacia la reproducción, la cual es su razón de ser. Es la energía que domina la frecuencia vital biológica de toda mujer a partir de su primera menstruación. En esta frecuencia el 80% de su actividad biológica diaria está destinada a madurar un óvulo cada luna. Si ese óvulo no es fecundado será eliminado con la menstruación, que desechará toda esa sustancia que el cuerpo tomó de lo mejor de su propia energía vital acumulada en los riñones, las glándulas, el cerebro y la médula ósea. 

El influjo energético núbil está administrado por el poder del ciclo sexual menstrual que, por su naturaleza lunar, es básicamente un influjo inconsciente que escapa al control de la voluntad. Mucho de lo que vivimos como atracción hacia el hombre tiene en realidad que ver con la energía núbil actuando en nosotras para lograr que nuestro cuerpo se reproduzca. En este sentido es interesante recordar a Simone de Beavouir, que define a la mujer núbil como persona “enajenada” de sus propios procesos biológicos reproductivos, los cuales no puede eludir. Como ella nos dice en su libro El Segundo Sexo: … el cuerpo de la mujer es presa de una vida terca y extraña que todos los meses hace y deshace en su interior una cuna; cada mes, una criatura se dispone a nacer y aborta en el derrumbamiento de los rojos encajes; la mujer, como el hombre, es su cuerpo: pero su cuerpo es también algo distinto de ella misma.”

Con o sin hijos todas las mujeres, nos guste o no, vivimos esos años bajo el influjo de la energía núbil que, guiada por el ciclo sexual menstrual y sus alternancias lunares, nos obliga durante más de treinta años a ovular y menstruar cada luna, sufriendo las subidas y bajadas de nuestro estado de ánimo y energía al ritmo que nos marca ese ciclo. 

La mujer es la única mamífera que ovula cada mes y que, debido a la pérdida del estro o celo, está permanentemente receptiva sexualmente. ¿Cuál es la razón de que la naturaleza haya realizado este cambio en nosotras? Básicamente ocurrió para multiplicar las posibilidades de embarazo de nuestra especie y garantizar su supervivencia, ya que el embarazo y el parto en las humanas son procesos complejos, debido a los cambios que nuestra pelvis experimentó con la bipedestación y al crecimiento cerebral que agrandó el cráneo de nuestros bebés. 

Por eso la naturaleza suprimió el celo o estro y puso a las mamíferas humanas en receptividad sexual permanente. Al mismo tiempo, nos vinculó muy profundamente con el ciclo lunar que, al ser más corto que el ciclo solar que domina los ciclos del resto de mamíferas, multiplica las posibilidades de fecundación. Esa es la razón de ser del ciclo sexual menstrual. El hecho de que lleve incluida en su nombre la palabra “sexual” no es casual y tiene muchísimas connotaciones que explican ciertos aspectos de la sexualidad femenina. También hay mucho que reflexionar en el hecho de nuestra permanente disponibilidad sexual, así como de las dimensiones energéticas y espirituales de la sexualidad a las que abrió las puertas este cambio. 

Durante los años menstruales todas las hembras humanas, desde las primeras homínidas que se pusieron de pie y comenzaron a menstruar, hasta las mujeres actuales, hemos sustentado la continuidad de la familia humana ofrendado el 85% de nuestra fuerza vital en el altar de la energía núbil. Siendo conscientes de esto, algunas tradiciones indígenas como el pueblo lakota de América del Norte, consideraba a la mujer una guerrera, ya que mes a mes sangra por la vida de la tribu. Y también consideraban el sangrado femenino (tanto el menstrual como el del parto) como un sacrificio ritual, que eximía a la mujer de tener que participar en otros ritos sacrificiales como la Danza del Sol. 

Antiguamente la menopausia era considerada una bendición por las mujeres. Nuestras bisabuelas y tatarabuelas tenían clarísimo que la desaparición del riesgo de embarazo y de la menstruación era un acontecimiento feliz. Ellas daban la bienvenida con alivio y alegría a esa liberación del mandato de la energía núbil, con todo el desgaste y zarandeo físico y emocional que conllevan sus ritmos lunares. 

También es importante tener presente que nuestro cuerpo está diseñado para experimentar un embarazo cada 3 o 4 años aproximadamente, pero no para ovular 13 veces al año a lo largo de toda nuestra vida fértil. Este es otro tema, que sería largo de explicar en esta entrevista, pero quiero mencionarlo para remarcar la importancia fundamental de los rituales menstruales que ayudan a la mujer a sostener esta época núbil, de profunda entrega femenina. Los trabajos simbólicos de los rituales de ofrenda de la sangre menstrual a la Tierra ayudan a resignificar este período, y ofrecen a la mujer metáforas que pueden sustentarla y que la ayudan a sostener y dar sentido a la constante pérdida de energía que el sacrificio núbil conlleva. 


– ¿Por qué te refieres a la menopausia como a un puente?
La menopausia es un tránsito crucial de nuestra vida. Un tiempo que debe ser aprovechado, y que es fácil malgastar si no lo comprendemos adecuadamente. Dura entre 13 y 15 años y, como si fuera un puente, nos lleva de la etapa núbil en la que bajo el influjo lunar ovulamos y podemos tener hijos, a la etapa del climaterio en la que nuestro cuerpo se moverá en una frecuencia que ya nada tendrá que ver con la energía materna y el influjo lunar. Climaterio es una palabra de origen griego que significa escalón o peldaño. 

Esa metamorfosis es similar a la de la oruga que se transforma en mariposa, y que, siendo el mismo ser, acaba siendo otro completamente distinto. La oruga es ciega, no tiene órganos sexuales ni reproductores, come hojas y se arrastra. La mariposa puede ver, se reproduce sexualmente, liba néctar y puede volar. Del mismo modo, la mujer núbil va a transformarse en la mujer climatérica, un ser nuevo que, siendo ella misma, será también otra completamente distinta de la que fue. Cuando lleguemos al otro lado del puente, nos estaremos adentrando en el territorio de la sabiduría de la anciana. Eso ocurrirá alrededor de los 62 años, época en la cual la Abuela Margarita, anciana sabia mexicana, dice que las mujeres nos volvemos oro molido.

La menopausia no nos inicia en el camino de la anciana sabia, sino en el territorio de la libertad y el gozo de ser una misma. Algunas mujeres temen hacer su iniciación a la menopausia porque creen que las va a envejecer, cuando en realidad las va a ayuda a tomar consciencia de cómo aprovechar el tiempo de vigor que aún les queda por delante. Por eso, cuanto antes haga una mujer su iniciación a la menopausia, mejor será para ella.


– ¿Qué puede aprovechar una mujer su menopausia?
Menopausia significa exactamente “última menstruación”, y es importante recordarlo para entender que la menopausia es al climaterio, lo que la primera menstruación es a la adolescencia. La primera y la última sangre son dos hitos puntuales similares, que nos informan de que el proceso de metamorfosis que se estaba gestando en nuestro cuerpo ya ha avanzado lo suficiente como para poder manifestarse exteriormente, indicándonos que ya no hay vuelta atrás. La metamorfosis ha comenzado, y su evolución será ineludible durante los próximos 13 años. 

A la púber se la denomina adolescente porque, durante su metamorfosis, adolece de identidad propia. Ya no es una niña, pero aún no es una mujer. Está atravesando el puente entre la infancia y la madurez sexual completa de la mujer en la que se transformará. La mujer que experimenta su última sangre vive una realidad análoga. Durante esos años, muchas veces se encontrará adoleciendo de identidad propia. Ya no será la que acostumbraba a ser, pero aún le faltará camino para encarnar la mujer en la que va a transformarse.

La mujer completa su ciclo de madurez sexual con el tránsito de la menopausia, en el que deja de sangrar. A partir de ahora ella contará durante unos años con una ingente cantidad de energía, que se dirigirá por sí sola hacia aquello donde la mujer ponga su foco con la intención de realizarlo. Madre naturaleza nos libera de la atadura de la energía núbil cuando, aunque ya maduras, somos aún jóvenes y aún conservamos un cuerpo vigoroso que puede aprovechar el enorme caudal del poder menopáusico que ahora vamos a recibir. 

La menopausia no es una carencia o una enfermedad, es ni más ni menos que un avance evolutivo privilegio del pueblo de las mujeres, y desde esta perspectiva ha de ser celebrada y honrada. En su origen, se cree que la menopausia apareció para que hubiera más mujeres disponibles para cuidar a las criaturas concebidas. Eran una ayuda imprescindible para las madres, en el duro contexto de vida de los pueblos cazadores recolectores. Mujeres que ya no concebían, pero que disponían de la fuerza y la experiencia necesaria para ayudar a las que sí lo hacían. Actualmente, esa necesidad ha perdido vigencia, por eso la mujer del tercer milenio puede utilizar ese tiempo para completarse a sí misma y contribuir con su sabiduría a su comunidad de pertenencia. 

Cuando llega la última sangre, la mujer ya casi no madura ovocitos, pero su cuerpo aún podría gestar un bebé. La mujer debe aprovechar esta capacidad de gestación que aún alberga orientándola hacia sí misma, para iniciar su propia gestación y evolucionar hacia un estado de libertad interior y sabiduría que la llevará a experimentar una nueva dimensión de sí misma. Con ese fin el cuerpo ha detenido la capacidad reproductiva y la ha librado del desgaste de la ovulación y la menstruación mensuales, y para eso su fuerza vital ahora es retenida en su interior.  

Liberar y recuperar toda esa energía para una misma, en un momento vital en que la mujer es madura, pero aún conserva su vigor, es una experiencia formidable para la mujer iniciada que ha despertado su consciencia, conoce los trabajos que debe realizar en ese momento y asume la responsabilidad de llevarlos a cabo. Por eso, cuando oigo hablar de “maspausa”, como nombre simbólico para resignificar la menopausia, no puedo estar de acuerdo. Mi menopausia fue una época maravillosa en la que pude realizar trabajos ingentes (como traer a España al Consejo de las 13 abuelas indígenas, por ejemplo), ya que dispuse de una enorme energía. En esa época me liberé de la cadena del influjo núbil que nos ata energéticamente al hombre y a las crías, y pude dar lo mejor de mí enfocándome completamente en mi activismo espiritual, gracias a la fuerza que dejar de sangrar me otorgó. A la vez, he sido testigo de este florecimiento femenino menopáusico en todas mis hermanas de camino, así como también lo vi en la menopausia de mi propia madre que, sabiamente, definía la década de la cincuentena como el mejor período de la vida de la mujer. 

Por eso creo que no es “maspausa” lo que toca durante la menopausia. Por el contrario, ahora es el momento de bailar un buen mambo, porque aún no eres vieja hermana, y toda esa sangre que ya no sangras, te siembra por dentro creando nueva vida en ti y para ti. Si aprovechas adecuadamente estos años, completas tu iniciación y no te pierdes por el camino; si trabajas en profundidad las enseñanzas que la menopausia trae consigo, tu climaterio promete ser fantástico. 

Son enormes las implicaciones de darte cuenta de que ya no necesitas sangrar más… La herida se cerró y ya no sangra más, compañera… Al fin cicatrizó y selló la época de tu servicio a esa energía núbil que, afortunadamente, se marcha definitivamente de tu vida porque AHORA TE TOCA A TI. 

En este momento se debe recapitular lo vivido y hacer el duelo por lo que ya no volverá. Soltar lo que ya no corresponde. Completar lo que quedó incompleto o pendiente. Llenar las alforjas con aquello que sí te será útil y partir, para luego quemar las naves con gozo y habitar definitivamente en la Tierra de las que ya no necesitan sangrar.


– ¿Qué es una iniciación de menopausia?
Nuestra tradición originaria europea pre patriarcal no practicaba ninguna religión, pero se reunía en celebración cíclica al ritmo de las fiestas de la Tierra, cuyo ciclo consideraba sagrado. Siguiendo los ritmos de la naturaleza, nuestros ancestros pudieron observar su analogía con nuestro ciclo vital y sus variaciones a través de las edades de nuestra vida. 

Nosotros hemos perdido nuestra tradición originaria y, con esa pérdida, olvidamos la importancia de los ritos de paso iniciáticos de la familia humana, que pueden ayudarnos en el camino de la vida, y que no es casual que sean comunes a todos los pueblos del planeta que han vivido en comunión con la naturaleza. Sin embargo, desde hace ya varias décadas, algunas personas estamos trabajando en su recuperación en la sociedad occidental. En el caso de las mujeres, las iniciaciones más importantes se encuentran en los ritos de paso de la sangre femenina, como bien enseña Myriam Wigutov, maestra de los misterios de la sangre, que señala en su libro La Rueda Púrpura el rito de paso de la menopausia como la culminación de esas iniciaciones.

Comencé a realizar iniciaciones de menopausia en 1999. Pasados todos estos años, el trabajo se ha ido puliendo y mejorando y hemos tenido bellas experiencias, que han sido de gran utilidad para las mujeres participantes. 

La iniciación es un proceso de retiro de cuatro días, en los cuales trabajamos en fusión con la naturaleza utilizando la creación de belleza y el arte ceremonial. Con estas herramientas construimos un portal físico y energético que, al atravesarlo, nos ayuda a soltar los lastres que nos atan al pasado y nos enseña a aprovechar las oportunidades de la nueva etapa vital que se abre ante nosotras. Es un espacio para celebrar entre iguales este momento crucial de nuestras vidas. Lo hacemos en un lugar hermoso y de un modo inolvidable que podamos atesorar en nuestra memoria y que nos ayude a enorgullecernos de ser quien somos en este momento vital. 

Todo este trabajo, por un lado, resignifica la menopausia, nos recuerda su sentido y la sitúa en un lugar comunal de honor, que derrumba las ideas negativas que la sociedad actual ha creado en torno a ella. Por otro lado, esto se acompaña de un trabajo circular en el cual cada mujer puede hacer su propia recapitulación vital, lo que le permite regresar a su vida cotidiana con un mapa personal de lo que cada una tiene que trabajar para transitar libre de lastres el puente de la menopausia. 

Los efectos de una iniciación de menopausia no pueden ser relatados, porque son experiencia y vivencia pura, y las palabras no pueden expresar su belleza y el cambio que produce en nosotras. Es como si nuestro cuerpo y nuestra energía recordaran algo que fue olvidado hace ya cientos, quizá miles de años… y como tenemos gran sed de símbolos y de ritos que puedan sustentar nuestros ciclos vitales, enseguida sentimos que ese espacio y ese tiempo ceremonial que entre todas creamos, es como un hogar al que anhelábamos intensamente retornar y al cual, finalmente, hemos llegado.


Acabamos la entrevista y le comento que, escuchándola, a mis cuarenta y dos años ya me han entrado ganas de que me llegue la menopausia para poder participar de ese rito de paso que me atrae poderosamente. Me responde que no hay que apresurar nada, que ahora debo atender mi momento, que cada etapa vital tiene su propio encanto y que todo llegará a su tiempo. También me dice que está en proceso de concluir su libro “Mujer que ya no sangra: una visión matrística de la menopausia”

Nos despedimos con un cálido abrazo. Gracias Doña Loba por tu camino y por tu enseñanza, pero fundamentalmente gracias por haber sembrado en mí una ilusión que ahuyenta los fantasmas que rodeaban y ensombrecían la idea de ver acercarse mi tiempo de menopausia. Espero que todas podáis disfrutar de la misma sensación con esta entrevista que dedico con amor a todas las mujeres.

Para más información sobre el trabajo de Doña Loba:

www.mujergaiatica.blogspot.com

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¿Cuál es el olvidado origen del Día de la Madre?


Aunque muchos crean que el Día de la Madre es una jornada simplemente comercial, cuyo origen es simplemente atribuible al afán de estimular las ventas, lo cierto es que fue una proclama antibelicista y una convocatoria a un congreso mundial de madres, lo que dio inicio a la fecha en cuestión.
El olvidado origen del Día de la Madre: La proclama pacifista contra las guerras quedó muy lejos de la celebración comercial.
El olvidado origen del Día de la Madre: La proclama pacifista contra las guerras quedó muy lejos de la celebración comercial.

Corría 1870, cuando la escritora estadounidense Julia Ward Howe, una pionera del activismo, el abolicionismo de la esclavitud y los derechos de las mujeres, convocó a todas las madres del mundo a rebelarse contra la guerra, en una desgarradora proclama pacifista que mantiene plena vigencia.

En la proclama se convocaba a un Congreso Internacional de Madres buscando promover alianzas entre diferentes naciones y el arreglo sin belicismos de cuestiones internacionales. Las buenas intenciones de la primera mujer electa para la Academia Estadounidense de Artes y Letras, en 1908, apenas lograrían que el Congreso de su país, votara en 1914, a instancias del presidente Woodrow Wilson, la celebración anual del Día de la Madre.

La idea se concretó pero jamás tuvo efectos reales

Su idea de un congreso de madres, no logró verla concretada en tanto escribía por aquellos días que las mujeres “están más interesadas en la promoción del sufragio femenino que en idear una protesta mundial de mujeres contra las crueldades de la guerra”.

Sus ideas no obstante fueron tomadas por Anna Jarvis, un ama de casa que organizó a las mujeres durante la Guerra Civil para trabajar en mejorar las condiciones sanitarias de los hijos heridos en combate y en 1868 comenzó a trabajar para conciliar los vecinos de la Unión y la Confederación. Su hija también Anna Jarvis, cuando su madre murió, promovió la idea del día de las madres. En 1873, mujeres en 18 ciudades estadunidenses realizaron una reunión del Día de las Madres, y en Virginia Occidental en 1907 se celebró el primer congreso, que no tuvo mayores efectos reales.

La proclama original de Julia Ward, es aún material de estudio en EE.UU.

“¡Levántense, mujeres de hoy! ¡Levántense todas las que tienen corazones, sin importar que su bautismo haya sido de agua o lágrimas! Digan con firmeza: ‘No permitiremos que los asuntos sean decididos por agencias irrelevantes. Nuestros maridos no regresarán a nosotras en busca de caricias y aplausos, apestando a matanzas. No se llevarán a nuestros hijos para que desaprendan todo lo que hemos podido enseñarles acerca de la caridad, la compasión y la paciencia’. Nosotras, mujeres de un país, tendremos demasiada compasión hacia aquellas de otro país, como para permitir que nuestros hijos sean entrenados para herir a los suyos. Desde el seno de una tierra devastada, una voz se alza con la nuestra y dice ‘¡Desarma! ¡Desarma!’ La espada del asesinato no es la balanza de la justicia. La sangre no limpia el deshonor, ni la violencia es señal de posesión. En nombre de la maternidad y la humanidad, les pido solemnemente que sea designado un congreso general de mujeres, sin importar nacionalidad, y que se lleve a cabo en algún lugar que resulte conveniente, a la brevedad posible, para promover la alianza de diferentes nacionalidades, el arreglo amistoso de cuestiones internacionales”.

http://www.lr21.com.uy/mundo/1288407-el-olvidado-origen-del-dia-de-la-madre-la-proclama-pacifista-contra-las-guerras-quedo-muy-lejos-de-la-celebracion-comercial

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