Antonio Aradillas: El Cónclave que viene


Mujeres, al colegio cardenalicio

Redacción, 26 de mayo de 2016 a las 16:51
Antonio Aradillas, columnista

Antonio Aradillas, columnista

Son ya muchos los cristianos a los que les extraña y escandaliza que las mujeres no formen parte cuanto antes del Colegio Cardenalicio que elija al próximo Papa

La reforma de la Iglesia en la que está santamente empeñado el Papa Francisco incluye inicialmente la de la Curia y sus organismos y, por tanto, de sus responsables cercanos y directos, entre los que el Colegio Cardenalicio ocupa preocupación principal e ineludible.

Tal y como canónicamente, en la teoría y en la práctica, se llevó, y se lleva a cabo, el nombramiento – designación de los Cardenales, con la adscripción a los correspondientes dicasterios y tareas, será inviable todo intento de reforma, con consistencia evangélica.

Los criterios que siguen imperando en su pertenencia y actividad para tan sagrado ministerio carecen, o distan mucho, de ser eclesiales. La política-política, civil o eclesiástica, con inclusión de los compromisos autonómicos en España, el favoritismo, el ritmo inherente a todo “carrerismo”, la representatividad, los “servicios prestados” en todo orden de cosas, sin excluir los económicos…, determinan la concesión fastuosa del Cardenalato, con sus titulaciones de “Sus Eminencias Reverendísimas y “ornamentos sagrados”, palacios y privilegios que, si aún en tiempos feudales fueron denostados por los verdaderos cristiano, en la actualidad se juzgan impropios, indecorosos y hasta indignos de aspirar a ser mínimamente “religiosos”.

En la consideración limpia y desinteresada del pueblo de Dios, los Cardenales y aspirantes a serlo, al menos “in péctore”, tienen mala prensa. Y,¡por favor¡, que no piense nadie que los culpables de ello son los profesionales de los medios de comunicación social, quienes ni se inventan palacios arzobispales, frases como las de “vive y come como un purpurado”, atributos como “Príncipes de la Iglesia” expresados por el mismo Papa Francisco, asistencia y participación en actos sociales, “religiosizados” en bautizos, Primeras Comuniones, bodas y misas solemnes y hasta con devotos recuerdos históricos para los Reyes Católicos -Isabel y Fernando, ó Fernando e Isabel-, para “los hijos naturales de Tercer Rey de España, como “otros tantos bellos pecados capitales de nuestro Cardenal Mendoza”.

De todas maneras, a no pocos miembros del pueblo de Dios les llega a resultar un tanto sospechoso que, ya a punto de saturación el catálogo de beatos y santos Papas en los últimos tiempos, apenas si exista constancia de la iniciación de tales procesos canónicos a favor de los Cardenales…y menos, de la Curia.

Por ley de vida, y por otras circunstancias impensables, en el organigrama de su programa de renovación eclesiástica, al Papa Francisco le urge prestarle suma atención al Colegio Cardenalicio que, en su día, nombrará- elegirá, a su sucesor, con la esperanza de que las generadas tan generosamente por él respecto a la reforma de la Iglesia no terminen con su defunción, jubilación o retiro.

Son ya muchos los cristianos a los que les extraña y escandaliza que las mujeres no formen parte cuanto antes del Colegio Cardenalicio que elija al próximo Papa. De idéntico modo, que en el mismo no participen también los seglares. Les resulta incomprensible que la teología, el Código de Derecho Canónico, la diplomacia, el poder o cualquier otra clase o expresión de “eminencia”, primen sobre la sencillez, la pobreza, la cercanía, la bondad, la amabilidad, la pertenencia y encarnación en el “Tercer Mundo”, la comprensión,, la gracia y facilidad para interpretar el “sensus fidelium” y el evangelio, y colaborar con el Espíritu Santo a la hora decisiva de la confirmación de la elección -“¡Hebemus Papam¡”, pronunciado ritualmente en la Plaza de San Pedro, con la consiguiente bendición “urbi et orbe”, previa la penitencial purificación de tantas, tan ociosas e imperiales ceremonias que estragan, desmoralizan y resabian a los “fieles cristianos”.

. Especial, terca y audaz impresión demuestran estos poseer hoy en relación con la presencia y actividad tan menguada de la mujer en los ámbitos eclesiásticos, con mención explícita para la elección pontificia. La Iglesia es mujer, Es madre por antonomasia y por “Credo”. Es la educadora de la fe. Esquema de vida, de entrega y de convivencia y, por tanto, de comunicación- comunión que es lo que hace Iglesia a la Iglesia, y “Santísima” a la “Trinidad”.

 

http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2016/05/26/el-conclave-que-viene.shtml

Los teólogos ‘malditos’ y el Papa Francisco


Boff, Gutiérrez y otros teólogos en un congreso organizado por Amerindia

“Ha inaugurado un estilo nuevo de ejercer el Primado, no es teólogo y no impone su propia teología”

Küng, Gutiérrez, Boff, Sobrino, Castillo, Masiá, Pagola, Forcano, Queiruga, Guebara…

Víctor Codina , 26 de mayo de 2016 a las 21:48

Ha abierto las puertas de la Iglesia, desea una Iglesia que salga a la calle y huela a oveja, que no excluya sino que acoja y sea sacramento de misericordia, una Iglesia que sea dialogante

Francisco, en San Pedro/>

Francisco, en San Pedro

(Víctor Codina sj).- No deja de ser sorprendente y muy significativo que una serie de teólogos considerados “malditos” durante el largo invierno eclesial del postconcilio, sean ahora no solo admiradores entusiastas del Papa Francisco, sino que se hayan convertido en sus defensores frente a los que le atacan y acusan.

Estos teólogos y teólogas fueron considerados sospechosos en sus doctrinas, algunos fueron excluidos de sus cátedras, otros fueron censurados por sus escritos y tuvieron que defenderse de los “monita” o advertencias que recibían de los responsables de sus Iglesias locales y muchas veces de Roma. Su sufrimiento fue grande, su silencio muy doloroso, pero actuaron con “resistencia y sumisión” y permanecieron fieles a la Iglesia.

Sin pretender ser exhaustivo cito alguno de los nombres que me son más conocidos y familiares: Hans Küng, Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff, Jon Sobrino, Eleazar López, José Mª Castillo, Juan Masiá, José Antonio Pagola, Marciano Vidal, Benjamín Forcano, Andrés Torres Queiruga, Juan José Tamayo y un largo etcétera en el que habría que nombrar a teólogas como Ivone Gebara, Elisabeth Johnson y teólogos anglosajones.

¿Qué ha pasado? Ninguno de ellos o ellas se han retractado de sus opiniones, tal vez hayan matizado y clarificado algunos malentendidos, pero no han cambiado de rumbo.
Lo que ha sucedido es que Francisco ha inaugurado un estilo nuevo de ejercer el Primado romano, no es teólogo profesional y no impone su propia teología, sino que es ante todo pastor, ha abierto las puertas de la Iglesia, desea una Iglesia que salga a la calle y huela a oveja, que no excluya sino que acoja y sea sacramento de misericordia, una Iglesia que sea dialogante, no autorreferencial, pobre y de los pobres, que viva la alegría del evangelio y crea en la novedad siempre sorpresiva del Espíritu. El clima eclesial ha cambiado en estos años, hay mayor libertad, se puede respirar mejor.

Y espontáneamente uno recuerda la notable semejanza que existe entre esta situación y la de los años del preconcilio cuando una serie de teólogos fueron censurados y acusados de defender la llamada Nouvelle Théologie, pero que luego en tiempos de Juan XXIII fueron los grandes teólogos del Vaticano II: Rahner, Congar, De Lubac, Chenu, Daniélou e incluso Teilhard de Chardin ya fallecido pero que inspiró en gran parte la Constitución sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo, Gaudium et spes.

Estos cambios, más allá de las anécdotas personales o históricas, desde una mirada de fe, nos llevan a reconocer que la Iglesia, Pueblo de Dios peregrino en la historia hacia el Reino, a pesar de sus errores, limitaciones y pecados, está siempre animada y guiada por el Espíritu del Señor y que aunque, como la luna, atraviese diferentes fases de oscuridad y de luz, nunca es abandonada por el Señor Jesús, que es la luz de los pueblos, Lumen Gentium y la conduce ” desde las sombras y las apariencias a la verdad”, como se lee en el epitafio del beato cardenal Newman.

Y todo ello nos produce gran alegría y esperanza de una nueva primavera pascual. Y es un estímulo para que la teología siga siendo una instancia profética y de frontera en la Iglesia de hoy.

 

http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2016/05/26/los-teologos-malditos-y-el-papa-francisco-religion-iglesia-libertad-teologia-boff-kung-castillo-forcano-g

 

ARGENTINA: El debate sobre el diaconado femenino


Hoy parece indiscutible que las mujeres deben tener cada vez mayor protagonismo en las decisiones de la Iglesia Católica
JUEVES 26 DE MAYO DE 2016
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Ante 900 superioras religiosas, en la Sala Nervi del Vaticano, el papa Francisco se animó a abrir uno de los debates más complejos y polémicos en la historia eclesial. Conversando sobre el papel de las mujeres en la Iglesia primitiva, cuando muchas de ellas tenían una activa participación, y ante la pregunta de por qué se las excluye del diaconado, observó que la cuestión no estaría clara en la tradición y el magisterio, y que ameritaría la creación de una comisión que la estudie. Bergoglio ya había tenido ocasión de señalar la necesidad de que las mujeres ocupen mayor protagonismo en las decisiones de la Iglesia Católica y recientemente modificó la liturgia del Jueves Santo en el rito del lavatorio de pies.

En su obra sobre los diáconos permanentes en la Iglesia Católica argentina, la socióloga Beatriz Balián, actual presidenta de la Academia Nacional de Educación, se interesó tanto por la historia del diaconado en los primeros siglos de nuestra era como por su recuperación gracias al Concilio Vaticano II, para concluir su estudio refiriéndose a la situación en nuestro país. Ya al comienzo del texto menciona la definición conciliar: “En el grado inferior de la jerarquía están los diáconos que reciben la imposición de manos no en orden al sacerdocio, sino en orden al ministerio”.

Siempre se habla de varones. Pero ya en su carta a los romanos, en el capítulo 16, Pablo recomienda “a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia de Cencreas” (uno de los antiguos puertos de la ciudad de Corinto). Y pide que la reciban y la ayuden en todo lo que necesite ya que ella (acaso portadora de esa carta) “ha protegido a muchos hermanos y también a mí”. Aparece además una alusión al servicio de las mujeres en la primera carta a Timoteo, en el capítulo 3. Algunos exégetas explican que las diaconisas tenían la misión de asistir a los pobres, a los enfermos, y quizás a las mujeres en el momento del bautismo.

En su Historia de la Iglesia, el estudioso Joseph Lortz anota que eran importantes los oficios de los diáconos y las diaconisas. Por su parte, el teólogo Gisbert Greschake afirma que en la Iglesia existió a lo largo del tiempo, con diferencias regionales, un ministerio diaconal femenino, pero que no se correspondía con el masculino. Su ministerio estaría en una especie de lugar intermedio entre el diaconado y el subdiaconado. Sus funciones eran muy limitadas y en servicios auxiliares referidos a mujeres y a niños. Los ritos de ordenación también eran diferentes a los de los varones y no tenía relación con el servicio del altar.

Por su parte, el dominico Michel Lemonnier, recuerda que en la Iglesia primitiva había una gran variedad de gracias y de manifestaciones del Espíritu que constituían servicios para bien de la comunidad: dones espirituales o carismas. Y el teólogo Hans Küng, que después de posiciones de claro enfrentamiento con Juan Pablo II parece haber encontrado sintonía con Francisco, sostiene que en la primera Iglesia había profetas y profetisas que anunciaban mensajes inspirados, y colaboradores de muy variada índole, hombres y mujeres.

Si la exigencia de instaurar el diaconado femenino llevara a pensar en que la mujer accederá al sacerdocio en la Iglesia Católica (algo que sí acontece en las Iglesias de la Reforma y en el anglicanismo), el Papa explicó que la institución ha hablado y dijo que no con una formulación definitiva de Juan Pablo II. “Esa puerta está cerrada”, sentenció. Por su parte, el proceso en la Iglesia Anglicana para concretar la ordenación de las mujeres al diaconado no fue tan controvertido como la ordenación al sacerdocio explica el sacerdote anglicano David George-, “pero queda la duda acerca de si la ordenación de las diaconisas formaba parte de la orden sagrada”. Las dificultades en la Iglesia Anglicana llegaron con la vocación femenina al sacerdocio, y la práctica de la Iglesia primitiva no resuelve la cuestión de la paridad entre diáconos y diaconisas. En aquella época por razones culturales las mujeres servían a las mujeres. “De todos modos señala George, el movimiento para ordenar a las mujeres al diaconado siempre fue considerado por quienes lo proponían como el primer paso para alcanzar el ministerio sacerdotal”. El sínodo nacional de la Iglesia Anglicana resolvió que no existían obstáculos teológicos en ese sentido, pero durante un tiempo, por temor o dudas, no se implementó.

Muchos historiadores y sociólogos observarían, sin embargo, que parece no haber palabras inalterables en el correr de los siglos, porque se entiende que las circunstancias y las sensibilidades van cambiando en el tiempo. Hasta no hace muchos años, las profesiones se consideraban no apropiadas para las mujeres, ya que su lugar era el hogar o, en el mejor de los casos, la escuela, la vida religiosa o la enfermería.En efecto, la situación y condición de la mujer, especialmente a partir del siglo XX, conoció cambios más profundos que muchos de los experimentados en siglos. De manera tal que también la teología y la vida pastoral sobre todo en algunos países europeos y en ciertos ámbitos de los Estados Unidos han sufrido cambios significativos al respecto. Además, el decrecimiento de las vocaciones religiosas en general y el escaso atractivo que suscita la vida de los institutos femeninos tradicionales plantean hoy la necesidad de debatir con apertura el lugar de la mujer en la Iglesia.

El viejo argumento antropológico no se sostiene: la convicción de que la mujer es inferior al varón es hoy claramente inaceptable en el mundo occidental. Además, en Latinoamérica muchos referentes de comunidades eclesiales son mujeres. La dificultad que implica que las mujeres deban confesarse con sacerdotes hombres (porque la consagración eucarística y el sacramento del perdón son exclusivos del sacerdocio ministerial) encontraría una cierta solución con la ordenación de mujeres. Y no pocas teólogas sostienen que, tarde o temprano, se llegará al sacerdocio católico femenino.

http://www.lanacion.com.ar/1902412-el-debate-sobre-el-diaconado-femenino

‘Algunas mujeres desobedecen’: campaña de carteles Roma desafía la prohibición católica de sacerdotes femeninos


Fotos de mujeres que sirven como sacerdotes de forma ilícita serán estampada en la ciudad como parte de la campaña contra el decreto del Vaticano

Dos de los carteles con Michelle Birtch-Conery y Alta en la campaña
Dos de los carteles que ofrecen Michele Abedul-Conery y Alta en la fotografía de la campaña: Giulia Bianchi

MET ha pasado 22 años desde que el Papa Juan Pablo II declaró que la exclusión de las mujeres del sacerdocio era un asunto resuelto y ya no a discusión. El decreto fue tan absoluta que al menos un obispo fue despedido después de que él sugirió, años más tarde, que la elevación de las mujeres al sacerdocio podría ser una manera de resolver la escasez crónica de la iglesia católica de sacerdotes.

Pero el viernes, miles de sacerdotes y otros católicos que viven y trabajan en elVaticano se encontrará cara a cara con un movimiento feminista que pretende romper uno de los tabúes más sobresalientes de la iglesia. Docenas de carteles de mujeres que sirven como sacerdotes ilícitamente – esencialmente bajo la excomunión – se deben a ser estampada en el barrio romano de Trastevere y alrededor de la plaza de San Pedro, como parte de una campaña de provocación en contra de la prohibición.

En uno, el ex monja Michele Abedul-Conery, que ahora sirve como un obispo contra ley de la iglesia, lleva una camisa de color púrpura y un crucifijo alrededor de su cuello y bebidas fuera de un cáliz. Por encima de su imagen son las palabras italianas Alcune Donne disobbediscono (algunas mujeres desobedecen).

Kate McElwee, co-director ejecutivo de la Conferencia para la Ordenación de la Mujer (WOC), que está organizando el evento como parte de una “mayor jubileo para las mujeres sacerdotes ” – una conferencia que no es reconocida por el Vaticano, pero coincide con un jubileo oficial de sacerdotes – dijo que los carteles estaban destinados para celebrar sacerdotes en todo el planeta.

Ellos pueden ayudar a impulsar un diálogo con la iglesia sobre la igualdad de las mujeres, dijo, un problema que ella ve como un “verdadero punto ciego de Francisco”.

Michelle Abedul-Conery en un cartel para pedir el fin de la prohibición católica de mujeres sacerdotes.
Pinterest
El cartel que ofrece Michele Abedul-Conery.Fotografía: Giulia Bianchi

Los carteles serán de un metro de altura y en lugares bien visibles en toda la ciudad de Roma, que ha accedido a ponerlos. Los organizadores dijeron que habían encontrado un entusiasta dentro del gobierno de la ciudad que había prometido salvar “buen espacio” para ellos a pesar de que están compitiendo con los carteles políticos antes de la próxima elección de la alcaldía.

Según McElwee, hay cerca de 150 mujeres sacerdotes renegados en todo el mundo. Muchos de ellos fueron ordenados después de la elevación al sacerdocio de un grupo de siete mujeres , conocido como el Danubio Siete, que fueron ordenados de manera ilegal en 2002 por un obispo argentino.

Los carteles fueron creados por un fotógrafo italiano llamado Giulia Bianchi , cuyo interés en el tema fue impulsado en 2012 después de haber sido contactado por una sacerdotisa llamada Diane Dougherty, que conocía Bianchi estaba en la búsqueda de temas feministas y estaba interesado en el tema de la espiritualidad.

“Me llamó y su entusiasmo era tan increíble. Ella dijo que era católico que trabaja con las personas trans y pensé: ‘Dios mío, esto es imposible’ “, dijo Bianchi. “Me crié católica y sé que no hay tal cosa como el sacerdocio de las mujeres, y que los homosexuales no son aceptados. ¿Se imaginan transgénero? ¿Qué demonios está haciendo? ”

Bianchi dijo que su encuentro con Dougherty había ayudado a sanar el “niño católico dentro de sí misma” y “una gran cantidad de dolor y cicatrices que tengo de la iglesia oficial”.

“Fue una experiencia muy fuerte y yo quería saber más”, dijo Bianchi. Se puso en camino para conocer y fotografiar a otras 70 mujeres sacerdotes, cuyas fotografías e historias que ella está recogiendo para un libro.

http://www.theguardian.com/world/2016/may/26/rome-poster-campaign-catholic-ban-female-priests

POR FAVOR ENTERATE, LEE Y COMPARTE, DE QUE FUE LO PASO EN MAYO 12/16 CON LAS RELIGIOSAS.


DISCURSO DEL PAPA Francisco
a la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG)

Sala Pablo VI
Jueves, 12 de mayo 2016

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Primera pregunta

Para una mejor integración de la mujer en la vida de la Iglesia

Francisco, que dijo que “se necesita el genio de la mujer en todas las expresiones de la vida de la sociedad … y en la Iglesia”, y sin embargo, las mujeres están excluidas de los procesos de decisión en la Iglesia, especialmente en los niveles más altos, y de la predicación en la Eucaristía. Un obstáculo importante a la plena abrazo de “genio femenino” de la Iglesia es el vínculo que los procesos de toma de decisiones y la predicación ambos tienen con la ordenación sacerdotal. ¿Usted ve una forma de separar los roles de liderazgo y la predicación en la Eucaristía de la ordenación, por lo que nuestra Iglesia puede ser más abierto a recibir el espíritu femenino en un futuro muy cercano?

Papa Francisco

Hay que distinguir entre varias cosas aquí. La cuestión está vinculada a la funcionalidad, que está estrechamente vinculada a la funcionalidad, mientras que el papel de la mujer va más allá de esto. Pero voy a responder a la pregunta ahora, entonces hablemos … He visto que hay otras cuestiones que van más allá de esto.

Es cierto que las mujeres son excluidas de los procesos de toma de decisiones en la Iglesia: no se excluyen, sino la presencia de las mujeres es muy débil allí, en los procesos de toma de decisiones. Hay que seguir adelante. Por ejemplo – en verdad no veo ninguna dificultad – Creo que en el Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, la secretaría está gestionado por una mujer religiosa.Otra fue propuesta y le nombró pero ella prefiere no aceptar ya que tenía que ir a otro lugar para hacer otros trabajos en su congregación. Hay que seguir adelante, ya que para muchos aspectos de los procesos de toma de decisiones ordenación no es necesario. No es necesario. En la reforma de la Constitución Apostólica Pastor Bonus , hablando de Dicasterios, cuando no hay competencia resultante de la ordenación – es decir, la jurisdicción pastoral – que no está escrito que puede ser una mujer, no sé acerca de una cabeza de una dicasterio, pero … por ejemplo, para los migrantes: una mujer podría ir al dicasterio para los migrantes. Y cuando es necesario – ya que los migrantes caen bajo la jurisdicción de un Dicasterio, será por el prefecto para dar este permiso. Pero normalmente, en la ejecución de un proceso de toma de decisiones, esto se puede hacer. Para mí, el proceso que conduce a decisiones es muy importante: no sólo la ejecución, sino también el desarrollo, y por lo tanto que las mujeres, ya sea consagrado o laico, se convierten en parte del proceso de reflexión y parte de la discusión. Dado que las mujeres ven la vida a través de sus propios ojos y que los hombres no somos capaces de ver la vida de esta manera. La forma de ver un problema, de ver nada, es diferente para una mujer en comparación con un hombre. Ellos deben ser complementarias, y en las consultas es importante que hay mujeres.

Experimenté un problema en Buenos Aires: mirarlo con el consejo de los sacerdotes – por lo tanto todos los hombres – que fue muy bien llevado, pero luego mirar el asunto con un grupo de religiosos y laicos mujeres trajeron gran beneficio, y esto ayudó a la decisión de que ofrece una visión complementaria. Esto es realmente necesario! Y creo que hay que avanzar en este; entonces el proceso de toma de decisiones puede ser examinado.

También existe el problema de la predicación en la celebración eucarística. No hay ningún problema para una mujer – religiosos o laicos – a predicar en la Liturgia de la Palabra. No hay ningún problema. Sin embargo, en la celebración eucarística hay un problema litúrgico-dogmática, ya que es una celebración – la Liturgia de la Palabra y la Liturgia Eucarística, hay unidad entre ellos – y el que preside es Jesucristo. El sacerdote o el obispo que preside lo hace en la persona de Jesucristo. Es una realidad teológico-litúrgico.En esa situación, no habiendo ninguna ordenación de las mujeres, no pueden presidir. Sin embargo, es posible estudiar y explicar con más detalle lo que acabo de decir muy rápidamente y bastante sencilla.

Con el liderazgo, por el contrario, no hay ningún problema: hay que avanzar en esa zona, con prudencia, pero la búsqueda de soluciones …

Ahora hay dos tentaciones aquí, contra la que hay que protegerse.

El primero es el feminismo: el papel de la mujer en la Iglesia no es una de feminismo; es un derecho! Es un derecho que una persona bautizada, con los carismas y los dones que el Espíritu ha dado. No hay que caer en el feminismo, porque esto reduciría la importancia de una mujer. No veo, en este momento, un gran peligro de esta entre las mujeres religiosas. No veo eso. Tal vez en el pasado, pero en general no está presente.

El otro peligro, una tentación muy fuerte He hablado de varias veces, es el clericalismo. Y esto es muy fuerte. Consideremos que en la actualidad más del sesenta por ciento de las parroquias – de las diócesis que no conozco, pero sólo un poco menos – no tienen las finanzas o un consejo pastoral. ¿Qué significa esto? Esto significa que la parroquia o diócesis es conducido con un espíritu de oficina, por el cura solo, y que no implementa sinodalidad en la parroquia, en la diócesis, que no es una novedad en virtud de este Papa. ¡No! Es una cuestión de Derecho Canónico: el párroco está obligado a tener un consejo de laicos, para y con los hombres, las mujeres laicas y religiosas para el ministerio pastoral y asuntos financieros. Y ellos no hacen esto. Este es el peligro del clericalismo en la Iglesia de hoy. Hay que seguir adelante y eliminar este peligro, porque el sacerdote es un servidor de la comunidad, el obispo es un servidor de la comunidad, pero él no es el jefe de una empresa. ¡No! Esto es importante. En América Latina, por ejemplo, el clericalismo es muy fuerte y pronunciado. Los laicos no saben qué hacer, si es que no piden el cura. Es muy fuerte. Y por esta razón, el conocimiento del papel de los laicos ha sido muy retrasado. Esto se guarda sólo un poco a través de la piedad popular, ya que el protagonista aquí es el pueblo, y la gente ha hecho cosas como mejor les parecía. Los sacerdotes no han tenido mucho interés en este sentido; algunos no han visto este fenómeno de piedad popular favorablemente.Pero el clericalismo es una actitud negativa. Y se requiere la complicidad: es algo que se hace por dos partes, al igual que se necesitan dos para bailar el tango … Es decir: el cura quiere clericalizar el profano, la laica, el hombre o la mujer religiosa, y el laico pide ser clerical , porque es más fácil de esa manera. Y esto es extraño. En Buenos Aires he experimentado esto en tres o cuatro ocasiones: un buen sacerdote vino a mí y dijo: “Tengo una excelente laico en mi parroquia: él hace esto y que, él sabe cómo organizar las cosas, que hace las cosas; él es un hombre de integridad de verdad … ¿Nos lo diácono hacer? “O, más bien, vamos” clericalizar “él? “¡No! Le permitió permanecer un laico. No hacer de él un diácono “. Esto es importante. Usted tiene esta experiencia que el clericalismo menudo dificulta las cosas se desarrollen correctamente.

Voy a pedir – y tal vez voy a llevar esto al Presidente – la Congregación para el Culto Divino para explicar adecuadamente y en profundidad lo que dije en vez brevemente en la predicación en la celebración eucarística, como no tengo suficiente la teología o la claridad de explicarlo ahora . Pero hay que distinguir claramente: la predicación en una Liturgia de la Palabra es una cosa, y esto se puede hacer; Pero la celebración eucarística es otra cosa: aquí hay un misterio diferente. Es el misterio de la presencia de Cristo, y el sacerdote o el obispo celebra in persona Christi .

Para el liderazgo es claro … Sí, creo que esto podría ser mi respuesta general a la primera pregunta. Vamos a echar un vistazo a la segunda pregunta.

Segunda pregunta

El papel de la mujer consagrados en la Iglesia

las consagradas ya hacen mucho trabajo con los pobres y los marginados, que enseñan el catecismo, que acompañan a los enfermos y los moribundos, que distribuyen la comunión; en muchos países a los que conducen las oraciones comunales en ausencia de un sacerdote y en esas circunstancias que dan una homilía. En la Iglesia no es la oficina del diaconado permanente, pero está abierto sólo a los hombres, casados o no. ¿Qué impide que la Iglesia de la inclusión de las mujeres entre los diáconos permanentes, como fue el caso en la Iglesia primitiva? ¿Por qué no constituirá una comisión oficial para estudiar el asunto? ¿Puede darnos un ejemplo de donde se ve la posibilidad de una mejor integración de las mujeres y las mujeres consagradas en la vida de la Iglesia?

Papa Francisco

Esta pregunta va en el sentido de “hacer”: las consagradas ya hacen mucho trabajo con los pobres, que hacen muchas cosas … “haciendo”. Y toca el problema del diaconado permanente. Algunos podrían decir que las diaconisas “permanentes” en la vida de la Iglesia son madres-en-ley [risas] . De hecho esto existía en los primeros tiempos: hubo un comienzo … Recuerdo que era un tema que me interesa mucho cuando llegué a Roma para reuniones, y se alojó en el Domus Paolo VI ; había un buen teólogo sirio allí, que había producido una edición crítica y traducción de los himnos de San Efrén el Sirio. Un día le pregunté sobre esto, y me explicó que en los primeros tiempos de la Iglesia hubo algunas diaconisas. Pero lo que estos diaconisas? Se ordenaron o no? El Concilio de Calcedonia (año 451) habla de esto, pero es un tanto confusa. ¿Cuál fue el papel de las diaconisas en aquellos tiempos? Parece – Me dijeron que por este hombre, que ahora está muerto, sino que era un buen profesor, sabio y erudito – parece que el papel de las diaconisas era ayudar en el bautismo de las mujeres, con su inmersión; en aras del decoro que los bautizaron; y también ungido el cuerpo de la mujer, en el bautismo. Y otro dato curioso: cuando hubo un juicio sobre un matrimonio debido a un marido golpeó a su esposa y se fue al obispo para poner una queja, diaconisas eran responsables de la inspección de los moretones dejados en el cuerpo de la mujer de los golpes de su marido, y para informar el obispo. Esto lo recuerdo. Existen varias publicaciones sobre el diaconado en la Iglesia, pero no está claro cómo era en el pasado. Creo que voy a pedir a la Congregación para la Doctrina de la Fe me referencia a algunos estudios sobre este tema, porque les he contestado solamente sobre la base de lo que escuché de este sacerdote, que era un aprendidas y buen investigador, en el diaconado permanente. Además, me gustaría constituir una comisión oficial para estudiar la cuestión: Creo que va a ser bueno para la Iglesia para aclarar este punto; Estoy de acuerdo, y hablaré [a la congregación] con el fin de hacer algo de esta naturaleza.

Entonces usted dice: “Estamos de acuerdo con usted, Santo Padre, que tiene en varias ocasiones plantearon la cuestión de la necesidad de un papel más incisivo de las mujeres en puestos de toma de decisiones en la Iglesia”. Esto está claro. “¿Me puede dar un ejemplo de donde se ve la posibilidad de una mejor integración de las mujeres y de las mujeres consagradas en la vida de la Iglesia?” Voy a decir algo después, porque he visto que hay una cuestión general. En las consultas de la Congregación para los religiosos, en las asambleas, las religiosas deben estar presentes: esto es cierto. En las consultas sobre tantos problemas que presentan conseguir, mujeres consagradas deben estar presentes. Otra cosa: la integración mejorada. Por el momento ejemplos específicos no vienen a la mente, pero todavía hay lo que dije antes: la búsqueda de la resolución de las mujeres consagradas, porque las mujeres ven las cosas con una originalidad diferente a la de los hombres; y esto es enriquecedor, en consulta y toma de decisiones, y en la práctica.

Este trabajo que se llevan a cabo con los pobres, los marginados, la enseñanza del catecismo, que acompaña a los enfermos y los moribundos, esto es precisamente la obra “materna”, donde la maternidad de la Iglesia se expresa al máximo. Pero hay hombres que hacen lo mismo, y eso está bien: los hombres consagrados, órdenes hospitalarias … y eso es importante.

Así pues, con respecto al diaconado, sí, creo que es útil tener una comisión que aclara esta zona adecuadamente, especialmente con respecto a los primeros tiempos de la Iglesia.

En cuanto a la mejora de la integración, repito lo que dije antes.

Si hay algo que necesita ser explicado con más detalle, por favor me pregunta ahora: ¿hay alguna duda sobre lo que he dicho, que pueden ayudar a que piense? Continúemos.

tercera pregunta

El papel de la Unión Internacional de Superioras Generales

¿Qué papel podría hacer la Unión Internacional de Superiores Generales jugar, con el fin de tener voz en el pensamiento de la Iglesia, una palabra que se escucha, ya que transmite las voces de 2.000 institutos de las religiosas? ¿Cómo es posible que estamos muy a menudo olvidado y no incluidos como participantes, por ejemplo, en la Asamblea General de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica [CIVCSVA], donde la vida consagrada se discute? ¿Puede la Iglesia permitirse el lujo de seguir hablando de nosotros, en lugar de hablar con nosotros?

Papa Francisco

Hermana Teresina, tenga un poco de paciencia, ya que sólo vino a la mente lo que me había escapado con respecto a la otra pregunta, sobre “lo que la vida consagrada de la mujer puede hacer”. Es un punto que hay que tomar de nuevo, que la Iglesia también debe mirar de nuevo. Su trabajo, mi trabajo y el trabajo de todos nosotros, es uno de servicio. Muy a menudo me encuentro las mujeres consagradas que realizan una labor de servidumbre y no de servicio. Es algo difícil de explicar, porque no me gustaría tener en cuenta los casos concretos, lo que no sería bueno, ya que nadie sabe realmente las circunstancias.Consideremos un cura, un cura que podríamos casi seguro imaginar diciendo: – “¿Son ellos los que lo llevan” – “No, no, mi presbiterio está en manos de dos hermanas” “Sí, sí!” – “¿Qué hacer apostolado tienen: la catequesis?” – “no, no, sólo eso [llevar la casa]!” ¡no! Esta es la servidumbre! Dime, querido párroco, ¿no hay mujeres buenas en la ciudad, que necesitan trabajar?Adquieren una o dos y dejar que ellos hagan ese servicio. Deja que estas dos hermanas van a las escuelas, en los barrios, con los enfermos, con los pobres. Este es el criterio: una obra que consiste en servicio y no la servidumbre! Cuando se Superiores se les pide algo que es más servidumbre de servicio, tener el valor de decir “no”. Este es un punto bastante útil, ya que cuando se le pregunta a una mujer consagrada a cabo un trabajo de servidumbre, la vida y la dignidad de la mujer que se degradaron. Su vocación es de servicio: servicio a la Iglesia. Pero no la servidumbre!

Ahora voy a responder a Teresina: “¿Cuál es, en su opinión, es el lugar de la vida religiosa apostólica de las mujeres dentro de la Iglesia? ¿Cómo sería la Iglesia faltar si había mujeres ya no religiosa? “María se perdería en el día de Pentecostés! No hay Iglesia sin María! No hay Pentecostés sin María! Pero María estaba allí, a pesar de que puede no haber hablado … He dicho esto, pero me gusta repetirlo. La mujer consagrada es un icono de la Iglesia, un icono de María. El sacerdote no es un icono de la Iglesia; que no es un icono de María; él es un icono de los Apóstoles, de los discípulos que fueron enviados a predicar. Pero no de la Iglesia o de María. Cuando digo esto, quiero hacerte reflexionar sobre el hecho de que “ella” la Iglesia es femenino; la Iglesia es la mujer: no es “él” la Iglesia, que es “ella” la Iglesia. Pero ella es una mujer casada con Jesucristo; ella tiene su Esposo, que es Jesucristo. Y cuando se elige un obispo de una diócesis, el Obispo – en el nombre de Cristo – se casa con esa Iglesia local. La Iglesia es mujer!Y la consagración de una mujer de su el icono de la Iglesia y el icono de la Virgen hace. Y esto, los hombres no pueden hacer.Esto ayudará a profundizar, a partir de este fundamento teológico, un gran papel en la Iglesia. Espero que esto no te escapan.

Me encuentro totalmente de acuerdo con la conclusión de la tercera cuestión. La Iglesia: la Iglesia que es, es de todos nosotros.La jerarquía – digamos – de la Iglesia debe hablar de ti, pero en primer lugar y en la actualidad se debe hablar con usted. Esto es cierto. Debe estar presente en la CIVCSVA. ¡Sí Sí! Voy a comunicar esto a la Prefectura: usted debe estar presente en la Asamblea! Está claro, porque hablar de alguien que está ausente ni siquiera es evangélica: uno debe ser capaz de escuchar, a escuchar lo que se está pensando, y luego actuar en conjunto. Estoy de acuerdo. No me imaginaba tal separación, la verdad.Gracias por haber dicho que con tanto valor y con esa sonrisa.

Un pensamiento alegre viene a la mente: usted ha dicho esto con esa sonrisa, que en el Piamonte se llama el Mugna quacia [con la sonrisa de la fachada del molinero: una expresión inocente]. ¡Bien hecho! Sí, tienes razón en esto; Creo que es fácil de cambiar.Hablaré de ello con el prefecto. “Pero esta Asamblea General no estará hablando acerca hermanas; se hablará de otra cosa … “-” Tenemos que escuchar a las hermanas porque no tienen otra manera de ver las cosas “. Eso es lo que decía antes: es importante que siempre se recogen … Gracias por la pregunta.

¿Es necesario aclarar esto? Se necesita más algo? ¿Está limpio?

Recuerde esto con cuidado: ¿cuál sería la falta Iglesia si no existieran las religiosas? María se perdería en el día de Pentecostés.Las religiosas son el icono de la Iglesia y de María. La Iglesia es femenina, la novia de Jesucristo.

cuarta pregunta

Los obstáculos que encuentran dentro de la Iglesia como las consagradas

Amado Santo Padre, muchos institutos se enfrentan al reto de innovar su forma de vida y sus estructuras mediante la revisión de sus Constituciones. Esto está demostrando ser difícil, ya que nos encontramos obstruidos por el derecho canónico. ¿Usted prevé ningún cambio en la Ley de Canon con el fin de facilitar este proceso?

Por otra parte, los jóvenes de hoy tienen dificultad para pensar en un compromiso permanente, ya sea en el matrimonio o la vida religiosa. ¿Podemos estar abierta alguna manera a los compromisos temporales?

Y otro aspecto: en la realización de nuestro ministerio en solidaridad con los pobres y los marginados, que son a menudo confundido por ser luchadores sociales o como si estábamos tomando posiciones políticas. Algunas autoridades eclesiales prefiere que preferiría ser místicos y menos apostólica. ¿Qué valor era necesario que ciertos sectores de la jerarquía de la Iglesia dan a la vida consagrada apostólica y para las mujeres en particular?

Papa Francisco

En primer lugar, los cambios que deben ocurrir para asumir nuevos retos: Usted ha hablado de la innovación, la innovación en el sentido positivo si he entendido bien, nuevas cosas por venir. En esto, la Iglesia es un experto, ya que ella ha tenido que cambiar de manera muy, muy largo de la historia. Sin embargo, en cada cambio es necesario el discernimiento y el discernimiento no puede lograrse sin la oración. ¿Cómo se produce el discernimiento? La oración, el diálogo, y luego compartió discernimiento. Hay que pedir el don de discernimiento, para saber discernir. Por ejemplo, un hombre de negocios tiene que hacer cambios en su negocio: él hace las evaluaciones concretas y lo que su conciencia le dice que haga, lo hace. En nuestra vida otra persona juega un papel: el Espíritu Santo. Con el fin de hacer un cambio debemos evaluar todas las circunstancias concretas; Esto es verdad. Sin embargo, con el fin de participar en el discernimiento del Espíritu Santo, lo que se necesita es la oración, el diálogo y el discernimiento compartido. En esta zona creo que nosotros – y con esto quiero decir sacerdotes, así – no están bien formados en el discernimiento de las situaciones, por lo que debemos tratar de experimentar esas cosas y las personas que pueden explicar también para discernir: una buen padre espiritual, que conoce bien estas cosas y puede explicar a nosotros, que no es un simple “a favor o en contra”, o hacer un resumen, y luego progresando. No, es algo más que esto. Cada cambio que tiene que ser hecho requiere la firma de este proceso de discernimiento. Y esto le dará mayor libertad, libertad! En cuanto a la Ley de Canon, no hay ningún problema. Derecho canónico en el siglo pasado se cambió – si no me equivoco – dos veces: en 1917 y luego bajo San Juan Pablo II. Los pequeños cambios se pueden hacer, y están hechos. Pero estos dos cambios eran de todo el Código. El Código establece una ayuda de disciplina, una ayuda para la salvación de las almas en todo esto: es la ayuda jurídica de la Iglesia en todos los procesos, en tantas cosas, pero siglo pasado se cambió totalmente, re-hecho, dos veces.

Y así, parte de ella se pueden cambiar. Hace dos meses llegó una solicitud pidiendo un canon a ser cambiado; No recuerdo los detalles. Lo estudié y el Secretario de Estado llevado a cabo las consultas adecuadas y todo el mundo estaba de acuerdo en que sí, esto se debe cambiar por el bien mayor, y por lo que se ha cambiado. El Código es un instrumento; esto es muy importante.Pero debo insistir: no hacer un cambio sin un proceso de discernimiento – personal y comunitaria. Y esto le dará la libertad, para colocar el Espíritu Santo allí, en medio del cambio. Esto es lo que San Pablo lo hizo, San Pedro también, cuando sintió que el Señor le insta a bautizar a los paganos. Cuando leemos el libro de los Hechos de los Apóstoles nos preguntamos por lo tanto cambio, tanto cambio … es el Espíritu! Esto es sorprendente: en el libro de los Hechos de los Apóstoles los protagonistas no son sólo los Apóstoles, sino también el espíritu. “El Espíritu lo llevó a hacer eso”; “El Espíritu dijo a Felipe: ir aquí y allá, encontrará el ministro a cargo de la tesorería y bautizarlo”; “El Espíritu actúa”, “el Espíritu dice: no, no vienen aquí” – que es el Espíritu. El espíritu es el que dio a los Apóstoles el valor de hacer este cambio revolucionario para bautizar a los paganos sin seguir la catequesis judía o la práctica judía.

Interesante es también el hecho de que en los primeros capítulos nos encontramos con la carta que envió a los Apóstoles a los paganos convertidos después del Concilio de Jerusalén. Habla de todo lo que hicieron: “El Espíritu Santo y nosotros, hemos decidido esto”. Este es un ejemplo de su discernimiento. Cada cambio, hacerlo de esta manera, con el Espíritu Santo. Es decir: el discernimiento, la oración y también la evaluación concreta de situaciones.

Y para el Código no hay ningún problema; porque es un instrumento.

En cuanto al compromiso permanente de los jóvenes: vivimos en una “cultura de lo efímero”. Un obispo me dijo que hace algún tiempo un joven universitario llegó a él – que tenía terminó la universidad, 23 o 24 años de edad – y le dijo: “Me gustaría ser sacerdote, pero sólo durante diez años”. Esa es la cultura de lo efímero. Con los casos de matrimonio es la misma cosa. “Me casaré contigo todo el tiempo que dura el amor, y entonces es ‘adiós'”. Pero eso es amor tomada en el sentido hedonista, en el sentido de la cultura actual. Obviamente, estos matrimonios son nulos; que no son válidos. No tienen conciencia de la permanencia de un compromiso. El matrimonio no es así. Lee sobre el problema en los primeros capítulos de la exhortación apostólica Amoris Laetitia , y leer acerca de cómo prepararse para el matrimonio. Alguien me dijo: “No entiendo esto: ser sacerdote tiene que estudiar, de prepararse para ocho años más o menos. Y entonces, si no va bien, o si se cae en el amor con una muchacha bonita, la Iglesia le da un pase: vaya, casarse, comenzar una nueva vida. Para casarse – que es para toda la vida, que es “para” la vida – la preparación en muchas diócesis se compone de tres o cuatro reuniones … Pero esto no es suficiente! ¿Cómo puede dar fe de un párroco que estos dos se preparan para el matrimonio, en esta cultura de la provisional, con sólo cuatro conversaciones? Este es un problema muy serio. En la vida consagrada, lo que siempre me ha parecido – de una manera positiva – es la intuición de San Vicente de Paul: vio que las hermanas de la Caridad tenían este tipo de trabajo pesado, por lo “peligroso”, en la primera línea, que cada año tenido que renovar sus votos. Sólo por un año. Pero él hizo esto no como una expresión de la cultura de lo efímero, pero de un carisma: con el fin de dar libertad. Creo que los votos temporales facilitan esta en la vida consagrada. Y, no sé, puede ser que los jueces, pero me gustaría estar a favor de la prolongación de los votos temporales un poco, porque de esta cultura de la provisional de que los jóvenes experimentan en estos días: es una especie de prolongación del compromiso antes ¡matrimonio!Esto es importante.

[Ahora el Papa responde a una parte de la pregunta que se ha escrito, pero no leer]

Las solicitudes de dinero en nuestras Iglesias locales. El problema del dinero es un problema muy serio, tanto en la vida consagrada y en la Iglesia diocesana. Nunca debemos olvidar que el diablo entra “a través de nuestros bolsillos”: los bolsillos del obispo y los bolsillos de la congregación. Esto toca el problema de la pobreza, lo que voy a hablar más adelante. Pero avidez por el dinero es el primer paso hacia la corrupción en una parroquia, en una diócesis, en una congregación de vida consagrada: es el primer paso. Creo que en este pago lo que se refiere a los sacramentos ha tenido lugar. Mira, si alguien le pide esta [de pago], luego informar el incidente. La salvación es gratuita. Dios nos envió esta libremente; la salvación es como un “desbordamiento de la gratuidad”. La salvación no cuesta nada; sacramentos no cuestan nada. ¿Está claro? Lo sé, lo he visto este tipo de corrupción en mi vida. Recuerdo un caso, cuando yo acababa de ser nombrado obispo. Tuve la zona más pobre de Buenos Aires, dividido en cuatro vicariatos. Había muchos migrantes de los países de América allí, y con frecuencia cuando llegaron a casar los curas decían: “Estas personas no tienen certificado de bautismo”. Y cuando se les pide para ellos desde sus países a los que se les dijo – y recuerdo un caso – “Sí, pero primero enviar cien dólares y luego voy a enviar a usted”.

Hablé con el cardenal, y el cardenal de hablar con el Obispo del lugar … Pero mientras tanto la gente fuera capaz de casarse sin su certificado de bautismo, con juramento de sus padres o padrinos. Esto está pagando, no sólo para el sacramento, sino también para los certificados. Recuerdo una vez en Buenos Aires un joven vino a pedir un nihil obstat para casarse en otra parroquia, una cosa simple. La secretaria le dijo: “Sí, si viene mañana estará aquí, y costará un precio determinado”, una suma considerable. Pero eso debería ser un servicio: es una cuestión de la certificación y la compilación de datos. Y este hombre – que era abogado, joven, bueno, muy devota, una muy buena católica – que vino a mí y dijo: “Ahora, ¿qué debo hacer?”. “Ir mañana y decir que ha enviado el cheque al Arzobispo, y que el arzobispo le dará el cheque”. El comercio de dinero.

Pero aquí tocamos un problema grave, que es el problema de la pobreza. Permítanme decir algo: cuando un instituto religioso – y esto se aplica en otras situaciones también – cuando un instituto religioso se siente que se está muriendo, se siente que ya no tiene la capacidad de atraer nuevos miembros, se siente que tal vez el tiempo durante el cual el Señor había elegido esa congregación ha pasado, existe la tentación de la codicia. ¿Por qué? Porque piensan: “Al menos tenemos dinero para nuestra vejez”. Esto es serio. Y ¿cuál es la solución que da la Iglesia? Para unir varios institutos con carismas similares, y para continuar.Pero el dinero no es nunca, nunca una solución a los problemas espirituales. Es una ayuda necesaria, pero sólo eso. San Ignacio dice que la pobreza es la “madre” y “pared” de la vida religiosa. Nos permite crecer en la vida religiosa como una madre, y lo protege. La decadencia comienza cuando la pobreza es insuficiente. Recuerdo, en la otra diócesis, cuando una universidad muy importante de las hermanas tuvo que renovar su casa porque era viejo; que había que hacer, y que hicieron un buen trabajo. Pero en ese momento – Estoy hablando de los años 93, 94, más o menos – ellos dijeron: “Vamos a tener todas las comodidades, una habitación con baño privado, y todo, e incluso una televisión …”. En ese colegio, que era tan importante, de 2 a 4 de la tarde que nunca podría encontrar una hermana en la universidad: todos estaban en sus habitaciones viendo una telenovela! Debido a que hubo una falta de la pobreza, y esto lleva a la vida cómoda, a los sueños … Es un ejemplo, tal vez el único en el mundo, pero nos ayuda a comprender el peligro de un exceso de comodidad, de la falta de la pobreza o una cierta austeridad.

[Otra parte de la pregunta, no leen pero escrito]

“Las religiosas no reciben una remuneración por sus servicios, como hacen los sacerdotes. ¿Cómo podemos mostrar un rostro atractivo a nuestro modo de vida? ¿Cómo podemos encontrar los recursos financieros necesarios para cumplir con nuestra misión? “

Papa Francisco

Voy a decir dos cosas. En primer lugar: ver lo que su carisma es, el contenido de su carisma – cada uno tiene su propia – y cuál es el papel de la pobreza es, porque hay congregaciones que exigen una vida muy, muy estricto de la pobreza; otras no tanto, y ambos tipos son aprobados por la Iglesia. Vivir la pobreza de acuerdo a su carisma. Y entonces: con el balón! Es prudente tener ahorros; es prudente tener una buena administración, tal vez con algún tipo de inversión, es prudente, porque las casas de formación, para continuar con las obras para los pobres, para gestionar las escuelas para los pobres, para continuar las obras de apostolado …. Una fundación de la propia congregación: esto es lo que debe hacerse. Y al igual que la riqueza puede dañar y una vocación corrupta, por lo que puede destitución. Si la pobreza se convierte en la miseria, esto también causa daño. No se ve la prudencia espiritual de la comunidad en el discernimiento común: el ecónomo informa, todo el mundo habla acerca de si es demasiado o no. Esa es la prudencia maternal. Pero por favor, no se dejen engañar por los amigos de la congregación, que entonces vellón y toman todo de ti. He visto tantos casos, o de otros me han dicho acerca de los casos en los que las monjas han perdido todo porque confiaban en una u otra persona, un “gran amigo de la congregación”! Hay muchas personas astutas, por lo que muchos. La prudencia significa nunca consultar a una sola persona: cuando se necesita algo, consulte a varias personas, otros diferentes. La administración de los bienes es una responsabilidad muy grave, muy grave, en la vida consagrada. Si usted no tiene los medios para vivir, decirle al Obispo. Decirle a Dios: “Danos hoy nuestro pan de cada día”, el verdadero pan. Pero hablar con el Obispo, con el Superior General, con la Congregación para los Religiosos de lo que se necesita, ya que la vida religiosa es un camino de la pobreza, pero no es un suicidio! Y esta es la prudencia saludable. ¿Está claro?

Y luego, cuando hay conflictos sobre lo que las Iglesias locales piden de usted, usted necesita para orar, para discernir y tener el valor, cuando sea necesario, a decir “no”; y tener la generosidad, cuando sea necesario, para decir “sí”. Pero se ve cómo es necesario el discernimiento en todos los casos!

Pregunta (continuación)

“Mientras llevamos a cabo nuestro ministerio, estamos en solidaridad con los pobres y los marginados, ya menudo se consideran erróneamente como activistas sociales, o como si estábamos asumiendo posturas políticas. Algunas autoridades de la Iglesia ven en nuestro ministerio negativamente, haciendo hincapié en que debemos concentrarnos más en una especie de vida mística. En estas circunstancias, ¿cómo podemos vivir nuestra vocación profética …? “

Respuesta (continuación)

Sí. Todas las mujeres religiosas, todas las mujeres consagradas deben vivir místicamente, porque el suyo es un matrimonio: su vocación es una vocación de la maternidad; es una vocación de actuar en nombre de la Madre Iglesia y de la Madre María. Pero los que decirle esto, piensan que ser un místico está siendo una mamá, siempre orar así … No, no. Tienes que orar y trabajar de acuerdo a su propio carisma, y cuando el carisma le lleva a trabajar con los refugiados, para trabajar con los pobres, debe hacerlo, y que se le llame “comunista”; eso es lo menos de lo que van a decir acerca de usted. Pero debe hacerlo. Debido a que el carisma que conduce a esta. En Argentina, recuerdo una hermana, ella fue provincial de su congregación. Una buena mujer, y ella sigue trabajando … ella es casi mi edad, sí. Y ella va en contra de los que jóvenes de tráfico, quién tráfico de personas. Recuerdo que, bajo el gobierno militar en Argentina, que quería meterla en la cárcel, ejerciendo presión sobre el Arzobispo, ejerciendo presión sobre el Superior Provincial, antes de que ella se convirtió en la provincia, “porque esta mujer es un comunista.” Y esta mujer guarda para muchas niñas, por lo que muchas chicas! Y sí, esa es la cruz. ¿Qué es lo que dicen acerca de Jesús? Que él era Belcebú, que tenía el poder de Belcebú. Calumnia: estar preparado para ello. Si haces el bien, con la oración, delante de Dios, asumiendo todas las consecuencias de su carisma y de ir hacia adelante, prepararse para la difamación y la calumnia, porque el Señor eligió este camino para sí mismo!

Y nosotros, los obispos deben proteger a estas mujeres que son un icono de la Iglesia, cuando se hacen las cosas difíciles, y son calumniados y perseguidos. Para ser perseguido es la última de las Bienaventuranzas. El Señor dijo: “Dichosos vosotros cuando os persigan, insultados”, y todas estas cosas. Pero aquí el peligro puede ser: “Me llevo con mi cosa”; no, no, escuchar ahora: Cuando os persigan – hablar. Con su comunidad, con su superior, hablar con todo el mundo, pedir consejo, discernir: una vez más esta palabra. Y esta hermana de quien le estaba hablando ahora, un día me encontró llorando, y ella dijo, “Mira la carta que he recibido de Roma – No voy a decir de dónde? – ¿Qué debo hacer” – “¿Es hija de la Iglesia “” Sí! “-” ¿quieres obedecer a la Iglesia? “-” Sí “-” respuesta que va a ser obediente a la Iglesia, y luego ir a su superior, vaya a su comunidad, ir con su obispo – que era yo – y la Iglesia le dirá qué hacer. Pero no es una carta que viene de 12.000 kilómetros de distancia “. Debido a que alguien cercano a los enemigos de la hermana había escrito, y que había sido calumniado. Sé valiente, pero con la humildad, el discernimiento, la oración, el diálogo.

Conclusión

“Una palabra de aliento para nosotros, los líderes que llevan el peso del día”.

Papa Francisco

Hacer tomar un descanso! Rest, debido a que muchas enfermedades provienen de una falta de descanso saludable, el descanso en la familia … Esto es importante con el fin de llevar el peso de la días.

También menciona aquí hermanas ancianas y enfermas. Pero estos son la memoria del instituto, estas hermanas son aquellos que han sembrado, que han trabajado, y ahora están paralizados, o muy enfermo, o de izquierda a un lado. Estas hermanas rezan por el instituto. Esto es muy importante, que se sientan implicados en la oración por el Instituto. Estas hermanas también tienen muy amplia experiencia: unos tienen más, algunos tienen menos. ¡Escúchalos! Ir a ellos: “Dime, hermana, ¿qué piensa acerca de esto, acerca de eso?” Hacerles sentir consultado, y de su sabiduría vendrá un buen consejo. Asegúrese de ella.

Esto es lo que tengo que decirte. Yo sé que siempre me repito y digo las mismas cosas, pero la vida es así … me gusta escuchar las preguntas, porque me hacen pensar y me siento como un portero que está allí, esperando la pelota venga de donde venga … Esto es bueno, y también se hace esto en el diálogo.

Las cosas que he prometido hacer, lo haré. Y oren por mí; Rezaré por tí. Vayamos hacia adelante. Nuestra vida es para el Señor, para la Iglesia y para el pueblo, que sufren mucho y necesitan la caricia del Padre, a través de ti! Gracias.

Me gustaría sugerir algo: Acabemos con la Madre. Cada uno de ustedes, en su propio idioma, rezar el Ave María . Voy a rezar en español.

Ave María …

Bendición

Y ora por mí, para que pueda servir bien a la Iglesia.

http://w2.vatican.va/content/francesco/en/speeches/2016/may/documents/papa-francesco_20160512_uisg.html

 

SACERDOCIO FEMENINO: RESPONDE EL CARDENAL MULLER


Carta de un cura (20): Contesta Müller

            El cardenal Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha estado en España y, en sus distintas intervenciones, ha tratado temas de interés referidos al sacerdocio. Aunque son de actualidad se puede considerar que han estado siempre sobre el tapete en los planes de formación de los aspirantes al sacerdocio, y en los mismos sacerdotes.
Espigando en la colección de Cartas de un cura que tengo entre manos  me encuentro que nuestro protagonista se hace eco de la preocupación de los seminaristas sobre estas mismas cuestiones, y mas adelante, cuando ya es sacerdote, mantiene vivo su interés por profundizar en temas tan arraigados, y muchas veces controvertidos, en los ambientes clericales. Temas como el celibato, el sacerdocio a prueba, al escasez de vocaciones, el posible sacerdocio femenino, etc. A todos ellos da respuesta el Cardenal Müller. Por eso he considerado muy oportuno traer al blog un artículo de Jesús Ortiz publicado en “Religión confidencial” el 25 de mayo de 2016., titulado “El Cardenal Müller y los sacerdotes”

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Estos días el Cardenal Müller se encuentra entre nosotros invitando a vivir con más esperanza, después de haber sido presentado su “Informe sobre la esperanza”, que recoge sus diálogos con el director de la BAC, Carlos Granados. Como Prefecto de la Congregación de la Fe, conoce las cuestiones más importantes sobre la fe en Jesucristo, la comunión en la Iglesia, la crisis de la institución familiar, y la necesidad de los valores humanos en la sociedad. De todo ello tratan esas memorias.
En el ámbito eclesiástico dialoga con Granados también sobre el sacerdocio y las tensiones que afectan a los sacerdotes. Y lo hace con claridad de ideas, con valentía, y con esperanza. Me referiré aquí solamente a ciertos puntos sobre los presbíteros.
Sobre el celibato. Cuestionado desde instancias externas a la Iglesia llegan a desconcertar a algunos presbíteros. Afirma que este celibato sacerdotal es un tesoro, un don recibido por la Iglesia, que experimenta con ello una singular presencia real de Jesucristo, unida desde luego a la Eucaristía y al servicio a todos:
Desde su observatorio global, el Cardenal Müller tiene una mirada de largo alcance sin sentirse atosigado por las urgencias artificiales de ciertas instancias creadoras de opinión pública. Y recuerda que otras experiencias vividas desde hace siglos por los cristianos ortodoxos y por las Iglesias reformadas no ofrecen ventajas ante la disminución de las vocaciones sacerdotales ni para un mejor servicio a los fieles, sino a veces todo lo contrario.
Sacerdocio a prueba. Pocos son los que piensan que el sacerdocio católico es un simple ministerio profesional, que podría abandonarse cuando surgen dificultades o nuevos intereses personales. En los Evangelios no encontramos nada sobre un hipotético sacerdocio a prueba, como tampoco hay un matrimonio a prueba. Ciertamente y de hecho hay divorcios y otras formas de eludir el compromiso de uno con una para toda la vida, como también hay algunos sacerdotes que no han sido capaces de perseverar en su vocación. Sin embargo y en buena lógica, no se debe confundir los hechos y la comprensión que merecen esas personas, con la práctica multisecular des vivir un sacramento específico instituido por Jesucristo para actuar en su Persona como Cabeza para bien de todos. La perseverancia es lo normal como ejercicio de una libertad entregada que se vive con la gracia de Dios, estando siempre disponibles: los famosos “pastores con olor a oveja” desde san Pablo, como pide el Papa Francisco. Por lo mismo el sacerdote no se jubila del ministerio ni de hecho ni de derecho; otra cosa es que la edad, la organización eclesiástica,  y las leyes señalen la jubilación de los encargos pastorales específicos. Y es bien conocido que todo sacerdote sigue celebrando la Misa, aunque sea en privado, sigue confesando y escuchando a los fieles, hasta que las fuerzas le aguanten, porque nunca se deja de ser padre según el espíritu o según la carne.
Así lo expresa el Cardenal: “Una vez padre, siempre padre. Dicho sacramento establece una nueva relación personal, en la misma línea de la paternidad y, por tanto, no es que una mera función” (p. 99).
Sacerdocio femenino. Otra insistencia de quienes conciben el sacerdocio sólo como una profesión o como un derecho sometido al igualitarismo artificial de nuestro tiempo. Müller afirma que este asunto ya está resuelto definitivamente por Juan Pablo II en el n.4 de la exhortación apostólica Ordinatio sacerdotalis de 1994 “reforzó con el plural mayestático (declaramus), el único documento en el que este Papa esa esta forma verbal, que es doctrina definitiva enseñada infaliblemente por el magisterio ordinario universal (can 750,&2 CIC) que la Iglesia no tiene la autoridad para admitir las mujeres al sacerdocio.” (p. 999-100). Es posible que algunos esto les encienda contra el dogmatismo, dada la liberalidad de nuestro tiempo, pero cualquiera puede advertir que la Iglesia es una institución seria que no juega con el patrimonio recibido a lo largo de los siglos.
Pocas personas conciben que el sacerdocio reservado a los varones sea una discriminación injusta sobre las mujeres, que tanto aportan a la vida eclesial en todos los ámbitos. Y es que se distorsiona la teología cuando el sacerdocio femenino es visto como una conquista, con una gran carga ideológica o sectorial, que prescinde de las razones teológicas de identificación sacramental con Cristo varón, Esposo de su Iglesia.
Sobre la escasez de vocaciones el Prefecto habla nuevamente de esperanza porque –si se puede expresar de este modo-la Iglesia no necesita hoy más misas sino más fieles comprometidos y convencidos que hagan presente a Jesucristo en todas las actividades y estructuras temporales en la sociedad. Porque la llamada a la santidad en medio del mundo es el gran don impulsado por el Vaticano II. Porque, en definitiva, la Nueva Evangelización  no está sustancialmente en las manos de los sacerdotes ni en las tácticas pastorales –aunque ayuden tanto- sino en el quehacer ordinario o extraordinario de los laicos que viven una fe sin licuar, como ha dicho el Papa Francisco.
¿Qué decir finalmente de los abusos de algunos sacerdotes en algunos países? Son conductas incompatibles con la vocación y la limpieza de vida –“corrruptio óptimi pésima”-,  además de ser un delito execrable perseguido por las leyes. Dicho lo cual también hay que preguntarse por qué el radar mediático está tan focalizado hacia estos pecados de sacerdotes concretos mientras se silencian los abusos con menores y adolescentes protagonizados en otros estamentos deportivos, escolares, artísticos y televisivos. Quizá hacen falta más películas premiadas con Oscar para acompañar a la galardonada “Spotlight”.
http://www.religionconfidencial.com/tribunas/Cardenal-Muller-sacerdotes_0_2715928399.html
25.5.2016
Considero que queda suficientemente aclarada cualquier duda al respecto, entonces y ahora en el mundo clerical y en el Pueblo de Dios. La carta que tengo en mis manos ha sido muy oportuna para dar la doctrina católica  de siempre sobre la figura del sacerdote.
Juan García Inza

Los cuatro clavos de los cuales Bergoglio cuelga su pensamiento


Fueron los criterios rectores desde su juventud. Ahora inspiran su modo de gobernar la Iglesia. Aquí son analizados por primera vez por un filósofo y misionero de frontera

por Sandro Magister


ROMA, 19 de mayo de 2016 – ¿Cuál es el criterio rector del papa Francisco, de su magisterio líquido, jamás definitorio, deliberadamente abierto a las interpretaciones más contradictorias?

Es él mismo quien recuerda cuál es, al comienzo de la “Amoris laetitia”:

“Recordando que ‘el tiempo es superior al espacio’, quiero reafirmar que no todas las discusiones doctrinales, morales o pastorales deben ser resueltas con intervenciones magisteriales”.

Más adelante, en la misma exhortación, Francisco traduce así ese criterio: “Se trata de generar procesos más que dominar espacios”.

“El tiempo es superior al espacio” es efectivamente el primero de los cuatro criterios rectores que Francisco enumera y describe en el documento programático de su pontificado, la exhortación “Evangelii gaudium”. Los otros tres son: la unidad prevalece sobre el conflicto, la realidad es más importante que la idea, el todo es superior a la parte.

Es a lo largo de su vida que Jorge Mario Bergoglio se inspira en estos cuatro criterios, principalmente en el primero. El jesuita argentino Diego Fares, al comentar la “Amoris laetitia” en el último número de “La Civiltà Cattolica”, cita ampliamente los apuntes de conversación con el entonces provincial de la Compañía de Jesús en Argentina, fechados en 1978, todos ellos “sobre el ámbito del espacio de acción y sobre el sentido del tiempo”.

No solo eso. El bloque entero de la “Evangelii gaudium” que explica los cuatro criterios es la transcripción de un capítulo de la inconclusa tesis de doctorado escrita por Bergoglio en los pocos meses que vivió en Alemania, en Frankfurt, en 1986. La tesis se centraba en el teólogo ítalo-alemán Romano Guardini, quien es efectivamente citado en la exhortación.

Quien reveló este trasfondo de la “Evangelii gaudium” fue el mismo papa Francisco, en un libro publicado en el 2014 en Argentina, sobre sus años “difíciles” como jesuita:

“Aunque no llegué a completar mi tesis, el estudio que hice en ese entonces me ayudó mucho para todo lo que vino después, incluida la exhortación apostólica ‘Evangelii gaudium’, visto que en ella toda la parte sobre los criterios sociales está extraída de mi tesis sobre Guardini”.

Es entonces indispensable analizar estos criterios, si se quiere comprender el pensamiento del papa Francisco.

Esto es lo que hace en el texto que sigue a continuación el padre Giovanni Scalese, de 61 años de edad, barnabita, desde el 2014 jefe de la misión “sui iuris” de Afganistán, único puesto de avanzada de la Iglesia Católica en ese país, donde también desarrolla roles diplomáticos como secretario de la embajada de Italia.

Además de misionero en India y en Filipinas, y asistente general de la orden de los Barnabitas, el padre Scalese fue profesor de filosofía y rector en el Colegio alla Querce, de Florencia.

De este colegio él tomó para sí el nombre “Querculanus”, con el cual firma las reflexiones que confía a un blog en el cual se puede leer íntegramente su texto, aquí un poco abreviado:

> I postulati di papa Francesco

Entre otras cosas, Scalese observa que es en virtud de estos postulados suyos de sabor historicista y hegeliano que el papa Franciso polemiza continuamente contra la naturaleza abstracta de la “doctrina”, oponiéndole una “realidad” a la que aquélla se debería adecuar.

Como olvidando que la realidad, si no es iluminada, guiada y ordenada por una doctrina “corre el riesgo de desembocar en un caos”.


Los cuatro postulados del papa Francisco

por Giovanni Scalese

Pueden ser considerados como los postulados del pensamiento del papa Francisco, desde el momento que, además de resultar recurrentes en su enseñanza, son presentados por él como criterios generales de interpretación y evaluación.

Ellos son:

  • el tiempo es superior al espacio;
  • la unidad prevalece sobre el conflicto;
  • la realidad es más importante que la idea;
  • el todo es superior a la parte.

En “Evangelii gaudium”, n. 221, Francisco los llama “principios”. Personalmente, considero por el contrario que ellos pueden ser considerados “postulados”, término que en el vocabulario Zingarelli de la lengua italiana designa una “proposición carente de evidencia y no demostrada, pero admitida igualmente como verdadera en cuanto necesaria para fundamentar un procedimiento o una demostración”.

Siempre en “Evangelii gaudium”, n. 221, el Papa afirma que los cuatro principios “brotan de los grandes postulados de la Doctrina Social de la Iglesia”.

Pero los que en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia son señalados como “principios permanentes” y “verdaderos y propios puntos de apoyo de la enseñanza social católica” son más bien la “dignidad de la persona humana”, el “bien común”, la “subsidiaridad” y la “solidaridad”, a los cuales están vinculados el destino universal de los bienes y la participación, además de los “valores fundamentales de la vida social” como la verdad, la libertad, la justicia y el amor.

Ahora bien, es difícil captar la derivación de los cuatro postulados de “Evangelii gaudium” de los llamados “principios permanentes” de la doctrina social de la Iglesia. O por lo menos tal derivación no es tan evidente: es necesario sacarla a la luz y no darla por descontada.

El hecho es que ellos han sido siempre los principios primeros del pensamiento del papa Francisco. El jesuita argentino Juan Carlos Scannone nos informa que “cuando Jorge Mario Bergoglio era provincial, en 1974, ya los usaba. Yo formaba parte con él de la congregación provincial y lo he escuchado mencionarlos para iluminar distintas situaciones que se trataban en ese foro”.

Hay que tener presente que en 1974 Bergoglio tenía 38 años, era jesuita desde hacía dieciséis años (1958), se había graduado en Filosofía una década atrás (1963), era sacerdote desde cinco años antes (1969), era provincial desde hacía un año (1973-1979) y todavía no había estado en Alemania (1986) para completar sus estudios. Parecería entonces que esos cuatro postulados son el resultado de las reflexiones personales del entonces joven Bergoglio.

En la exhortación apostólica “Evangelii gaudium” Francisco los vuelve a proponer, “con la convicción de que su aplicación puede ser un genuino camino hacia la paz dentro de cada nación y en el mundo entero” (n. 221).

Primer postulado: “el tiempo es superior al espacio”

Entre los cuatro postulados, éste parecería ser el más apreciado por el papa Francisco. Lo encontramos enunciado por primera vez en la encíclica “Lumen fidei” (n. 57). Lo volvemos a encontrar, junto con los otros tres principios, en “Evangelii gaudium” (nn. 222-225). Posteriormente es retomado en la encíclica “Laudato si’” (n. 178). Por último, es citado, dos veces, en la exhortación apostólica “Amoris laetitia” (nn. 3 y 261).

Pero es el menos inmediatamente comprensible en su formulación. Se torna claro sólo cuando se lo explica. “Evangelii gaudium” lo aclara de la siguiente manera:

“Este principio permite trabajar a largo plazo, sin obsesionarse por resultados inmediatos. Ayuda a soportar con paciencia situaciones difíciles y adversas, o los cambios de planes que impone el dinamismo de la realidad. Es una invitación a asumir la tensión entre plenitud y límite, otorgando prioridad al tiempo. Uno de los pecados que a veces se advierten en la actividad sociopolítica consiste en privilegiar los espacios de poder en lugar de los tiempos de los procesos. Darle prioridad al espacio lleva a enloquecerse para tener todo resuelto en el presente, para intentar tomar posesión de todos los espacios de poder y autoafirmación. Es cristalizar los procesos y pretender detenerlos. Darle prioridad al tiempo es ocuparse de iniciar procesos más que de poseer espacios. El tiempo rige los espacios, los ilumina y los transforma en eslabones de una cadena en constante crecimiento, sin caminos de retorno. Se trata de privilegiar las acciones que generan dinamismos nuevos en la sociedad e involucran a otras personas y grupos que las desarrollarán, hasta que fructifiquen en importantes acontecimientos históricos. Nada de ansiedad, pero sí convicciones claras y tenacidad” (n. 223).

Es más concisa la exposición de “Amoris laetitia”: “Se trata de generar procesos más que de dominar espacios” (n. 261). Pero en esta última exhortación apostólica se hace una sorprendente aplicación del principio en cuestión:

“Recordando que el tiempo es superior al espacio, quiero reafirmar que no todas las discusiones doctrinales, morales o pastorales deben ser resueltas con intervenciones magisteriales. Naturalmente, en la Iglesia es necesaria una unidad de doctrina y de praxis, pero ello no impide que subsistan diferentes maneras de interpretar algunos aspectos de la doctrina o algunas consecuencias que se derivan de ella. Esto sucederá hasta que el Espíritu nos lleve a la verdad completa (cf. Jn 16,13), es decir, cuando nos introduzca perfectamente en el misterio de Cristo y podamos ver todo con su mirada. Además, en cada país o región se pueden buscar soluciones más inculturadas, atentas a las tradiciones y a los desafíos locales” (n. 3).

Debemos reconocer sinceramente que la derivación de esa conclusión a partir del principio examinado no es tan inmediata y evidente como el texto parecería suponer. Parece dar a entender que la esencia del primer postulado está en el hecho que no se debe pretender uniformar todo y a todos, sino dejar que cada uno recorra su propio camino hacia un “horizonte” (nn. 222 y 225) que permanece más bien indefinido.

En la entrevista publicada por el padre Antonio Spadaro en “La Civiltà Cattolica”, el 19 de setiembre de 2013, Francisco expone el principio en una perspectiva más teológica:

“Dios se manifiesta en una revelación histórica, en el tiempo. El tiempo inicia los procesos, el espacio los cristaliza. Dios se encuentra en el tiempo, en los procesos en curso. No necesita privilegiar los espacios de poder respecto a los tiempos, también largos, de los procesos. Debemos comenzar procesos más que ocupar espacios. Dios se manifiesta en el tiempo y está presente en los procesos de la historia. Esto hace privilegiar las acciones que generan dinámicas nuevas. Requiere paciencia y espera” (p. 468).

En la revista “PATH”, de la Pontificia Academia Teológica (n. 2/2014, pp. 403-412), don Giulio Maspero identifica las fuentes del principio en san Ignacio [de Loyola] y en Juan XXIII – citados por Francisco en la entrevista concedida al padre Spadaro -, y en el beato Pedro Fabro, citado en “Evangelii gaudium”, n. 171, mientras que excluye como fuente a Romano Guardini, también citado en EG, n. 224. En el principio se reconoce “una profunda raíz trinitaria”, mientras que su clave hermenéutica, de naturaleza puramente teológica, se encuentra en la afirmación de la presencia y de la manifestación de Dios en la historia. Francamente, cansa un poco seguir el razonamiento de don Maspero en este comentario apasionado suyo del principio de la superioridad del tiempo respecto al espacio.

Personalmente, en lugar de las raíces teológicas – que todavía hay que probarlas  – no puedo no advertir en la base del primer postulado algunos filones de la filosofía idealista, como el historicismo, el primado del devenir sobre el ser, el surgimiento del ser a partir de la acción (“esse sequitur operari”), etc. Pero es un discurso que debería ser profundizado por los expertos en el ámbito científico.

Segundo postulado: “La unidad prevalece sobre el conflicto”

También este principio fue enunciado por primera vez en la encíclica “Lumen fidei” (n. 55). Su tratamiento más extenso se encuentra en “Evangelii gaudium” (nn. 226-230). Lo encontramos por último en la encíclica “Laudato si’” (n. 198). EG parte de una constatación:

“El conflicto no puede ser ignorado o disimulado. Ha de ser asumido. Pero si quedamos atrapados en él, perdemos perspectivas, los horizontes se limitan y la realidad misma queda fragmentada. Cuando nos detenemos en la coyuntura conflictiva, perdemos el sentido de la unidad profunda de la realidad” (n. 226).

Y describe tres actitudes:

“Ante el conflicto, algunos simplemente lo miran y siguen adelante como si nada pasara, se lavan las manos para poder continuar con su vida. Otros entran de tal manera en el conflicto que quedan prisioneros, pierden horizontes, proyectan en las instituciones las propias confusiones e insatisfacciones y así la unidad se vuelve imposible. Pero hay una tercera manera, la más adecuada, de situarse ante el conflicto. Es aceptar sufrir el conflicto, resolverlo y transformarlo en el eslabón de un nuevo proceso” (n. 227).

La tercera actitud se basa en el principio: “la unidad es superior al conflicto”, que es calificado precisamente como “indispensable para construir la amistad social” (n. 228). Este principio inspira el concepto de “diversidad reconciliada” (n. 230), recurrente en la enseñanza del papa Francisco, sobre todo en el campo ecuménico.

El gran problema de este postulado es que supone una visión dialéctica de la realidad, muy similar a la de Hegel:

“La solidaridad, entendida en su sentido más hondo y desafiante, se convierte así en un modo de hacer la historia, en un ámbito viviente donde los conflictos, las tensiones y los opuestos pueden alcanzar una unidad pluriforme que engendra nueva vida. No es apostar por un sincretismo ni por la absorción de uno en el otro, sino por la resolución en un plano superior que conserva en sí las virtualidades valiosas de las polaridades en pugna” (n. 228).

Esta “resolución en un plano superior” recuerda mucho a la “Aufhebung” hegeliana. No parece casual entonces que después, en el n. 230, se hable de una “síntesis”, que evidentemente supone una “tesis” y una “antítesis”, los polos en conflicto entre ellos. También en este caso habría que profundizar el discurso.

Tercer postulado: “La realidad es más importante que la idea”

Éste está expuesto en “Evangelii gaudium” (nn. 231-233) y es retomado posteriormente en “Laudato si’” (n. 201):

“Existe también una tensión bipolar entre la idea y la realidad. La realidad simplemente es, la idea se elabora. Entre las dos se debe instaurar un diálogo constante, evitando que la idea termine separándose de la realidad. Es peligroso vivir en el reino de la sola palabra, de la imagen, del sofisma. De ahí que haya que postular un tercer principio: la realidad es superior a la idea. Esto supone evitar diversas formas de ocultar la realidad: los purismos angélicos, los totalitarismos de lo relativo, los nominalismos declaracionistas, los proyectos más formales que reales, los fundamentalismos ahistóricos, los eticismos sin bondad, los intelectualismos sin sabiduría” (EG 231).

Podría parecer que este postulado es el más fácilmente comprensible y aceptable, el más cercano a la filosofía tradicional. La profundización que hace “Evangelii gaudium” es muy atractiva y, a primer vista, absolutamente compartible:

“La idea – las elaboraciones conceptuales – está en función de la captación, la comprensión y la conducción de la realidad. La idea desconectada de la realidad origina idealismos y nominalismos ineficaces, que a lo sumo clasifican o definen, pero no convocan. Lo que convoca es la realidad iluminada por el razonamiento. Hay que pasar del nominalismo formal a la objetividad armoniosa. De otro modo, se manipula la verdad, así como se suplanta la gimnasia por la cosmética” [Platón, “Gorgias”, 465] (n. 232).

En la citada revista de la Pontificia Academia Teológica, el padre Giovanni Cavalcoli se deja llevar a un entusiasta comentario de este principio, asimilándolo, sin posteriores puntualizaciones, al tradicional realismo gnoseológico aristotélico-tomista.

Pero en mi opinión no tiene en cuenta dos aspectos importantes:

  • el contexto en el que se expone el principio, que es un contexto sociológico con repercusiones de carácter pastoral. “Evangelii gaudium” no es un ensayo de filosofía del conocimiento: aunque se trata de un principio filosófico, el tercer postulado es utilizado en función del desarrollo de la convivencia social y de la construcción de un pueblo (n. 221);

  • y el lenguaje utilizado, que no es un lenguaje técnico. Cuando en el documento se habla de “idealismos y nominalismos ineficaces” no se está refiriendo a las corrientes históricas del idealismo y del nominalismo, ya que es muy cierto que se usa el plural. Sobre todo los términos “idea” y “realidad” son entendidos en un sentido diferente de aquél en que podría entenderlos la gnoseología tradicional. La “realidad” de la que se habla en “Evangelii gaudium” no es la realidad metafísica, sinónimo de “ser”, sino una realidad puramente fenoménica. La “idea” no es la simple representación mental del objeto, sino que – como señala el texto mismo – es sinónimo de “elaboraciones conceptuales” (n. 232) y, en consecuencia, de “ideología”. Por otra parte, el uso de expresiones existenciales como, por ejemplo, el verbo “convocar” habría debido dar a entender inmediatamente que no se trata del lenguaje escolástico tradicional.

Estas observaciones tienen consecuencias importantes. El postulado “la realidad es más importante que la idea” no tiene nada que ver con la “adaequatio intellectus ad rem” [adecuación del intelecto a la cosa]. Esto significa más bien que debemos aceptar la realidad tal como es, sin pretender cambiarla en base a principios absolutos, por ejemplo, los principios morales, que son solamente “ideas” abstractas, que la mayoría de las veces corren el riesgo de transformarse en ideologías. Este postulado está a la base de las continuas polémicas de Francisco contra la doctrina. En este sentido, es significado cuanto afirmó el papa Bergoglio en la entrevista en “La Civiltà Cattolica”:

“Si el cristiano es restauracionista, legalista, si quiere todo claro y seguro, entonces no encuentra nada. La tradición y la memoria del pasado deben ayudarnos a tener el valor de abrir nuevos espacios en Dios. El que hoy busca siempre soluciones disciplinarias, el que tiende en forma exagerada a la ‘seguridad’ doctrinal, el que busca obstinadamente recuperar el pasado perdido, tiene una visión estática e involutiva. De este modo la fe se convierte en una ideología entre muchas” (pp. 469-470).


Cuarto postulado: “El todo es superior a la parte”

Encontramos este principio expuesto ampliamente en “Evangelii gaudium” (nn. 234-237) y retomado después sintéticamente en “Laudato si’” (n. 141):

“El todo es más que la parte, y también es más que la mera suma de ellas. Entonces, no hay que obsesionarse demasiado por cuestiones limitadas y particulares. Siempre hay que ampliar la mirada para reconocer un bien mayor que nos beneficiará a todos. Pero hay que hacerlo sin evadirse, sin desarraigos. Es necesario hundir las raíces en la tierra fértil y en la historia del propio lugar, que es un don de Dios. Se trabaja en lo pequeño, en lo cercano, pero con una perspectiva más amplia. Del mismo modo, una persona que conserva su peculiaridad personal y no esconde su identidad, cuando integra cordialmente una comunidad, no se anula sino que recibe siempre nuevos estímulos para su propio desarrollo. No es ni la esfera global que anula ni la parcialidad aislada que esteriliza” (EG 235).

Aquí se aprecia el intento de tener juntos los dos polos que están mutuamente en tensión – el todo y la parte – y que en EG se los identifica con la “globalización” y la “localización” (n. 234). La valorización de la parte, que no debe desaparecer en el todo, es representada por la figura geométrica, querida por el papa Francisco, del poliedro, en contraposición a la esfera (n. 236).

El problema es que el principio, tal como está formulado, no expresa ese equilibrio entre el todo y las partes. Habla abiertamente de la superioridad del todo respecto a las partes. Esto está en contraste con la doctrina social de la Iglesia, la cual declara efectivamente que la persona es un ser constitutivamente social, pero reafirmando al mismo tiempo su primado y su irreductibilidad en el organismo social (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, nn. 125 y 149; Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1878-1885). Existe el riesgo que, al limitarse a repetir el cuarto postulado sin precisiones ulteriores, éste pueda ser entendido en sentido marxista y justificar así la anulación del individuo en la sociedad.

Hay que tener presente que también desde un punto de vista hermenéutico la relación entre el todo y las partes no es descrito en términos de superioridad sino de circularidad, el llamado “círculo hermenéutico”: el todo es interpretado a la luz de las partes; las partes a la luz del todo.

Conclusiones

Que en la realidad en la cual estamos viviendo existen polaridades es un hecho difícilmente discutible. Lo que cuenta es la actitud que asumimos frente a las tensiones que experimentamos cotidianamente en nuestra vida. De la consideración de los cuatro postulados en su conjunto parecería que se debe concluir que la actitud más acorde es la de poner juntos los polos que se oponen, pero suponiendo que uno de los dos es superior al otro: el tiempo es superior al espacio; la unidad prevalece sobre el conflicto; la realidad es más importante que la idea; el todo es superior a la parte.

Personalmente, he considerado siempre que las tensiones son más bien “gestionadas”; que es utópico pensar que ellas puedan ser, mientras estamos en esta tierra, definitivamente superadas; que por otra parte es un error tomar partido por uno de los dos polos contra el otro, como si el bien estuviera solamente en un lado y en el otro sólo hubiera mal (una visión maniquea de la realidad siempre rechazada por la Iglesia). El cristiano no es el hombre del “aut aut” [o…o], sino del “et et [y…y]”. En este mundo hay – ¡debe haber! – espacio para todo: para el tiempo y para el espacio, para la unidad y para la diversidad, para la realidad y para las ideas, para el todo y para las partes. No se excluye nada, en caso contrario sufre el desequilibrio de la realidad, que puede llevar a conflictos devastadores.

Otra observación que se podría hacer al término de esta reflexión es que la exposición de estos cuatro postulados demuestra que, en el obrar humano, es inevitable dejarse conducir por algunos principios, que por su naturaleza son abstractos. No sirve para nada entonces polemizar sobre la naturaleza abstracta de la “doctrina”, oponiéndole una “realidad” a la que debería simplemente adecuarse. Si no es iluminada, guiada, ordenada por algunos principios, la realidad corre el riesgo de desembocar en un caos.

El problema es: ¿cuáles principios? Sinceramente no se ve, porque los cuatro postulados de los que nos estamos ocupando pueden orientar legítimamente el desarrollo de la convivencia social y la construcción de un pueblo, mientras la mismísima legitimidad no puede ser reconocida en otros principios, a los que se reprocha continuamente su naturaleza abstracta y su carácter al menos potencialmente ideológico.

No se puede negar que la doctrina cristiana corre el riesgo de transformarse en ideología. Pero el mismo riesgo se sigue de cualquier otro principio, incluidos los cuatro postulados de “Evangelii gaudium”; con la diferencia que éstos son el resultado de una reflexión humana, mientras la doctrina católica se basa en una revelación divina.

Que no nos suceda hoy lo que le ocurrió a Marx, quien, mientras acusaba de ideología a los pensadores que lo precedieron, no se dio cuenta que estaba elaborando una de las ideologías más ruinosas de la historia.


Sobre los años “difíciles” en los que Bergoglio, en Argentina, maduró la reflexión sobre sus cuatro criterios inspiradores:

> Padre Jorge e i suoi confratelli. Perché vollero liberarsi di lui


Traducción en español de José Arturo Quarracino, Temperley, Buenos Aires, Argentina.http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1351301?sp=y

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