La pederastia sacerdotal, una piedra en el zapato para el papa en México


FRANCISCO PIDIÓ PERDÓN PÚBLICAMENTE POR ESOS CASOS Y AFIRMÓ QUE LA IGLESIA NO DARÍA NINGÚN “PASO ATRÁS” AL ABORDAR ESTA CUESTIÓN
  • La pederastia sacerdotal, una piedra en el zapato para el papa en México
Raúl Cortés / EFE
México

Los defensores de derechos humanos en México reclaman al papa Francisco más obras que palabras en torno a la pederastia sacerdotal, un fenómeno que es una piedra en el zapato para la Iglesia Católica y que sin duda planeará sobre la visita del pontífice al país, del 12 al 17 de febrero.

Los activistas mexicanos que luchan contra los abusos de religiosos a menores han vuelto a poner el dedo en la llaga justo antes de la llegada de Francisco, al renovar en enero una denuncia en el estado sureño de Oaxaca contra un cura, Gerardo Silvestre.

El clérigo está acusado de haber abusado desde 2006 de más de 100 niños en comunidades indígenas y está en prisión por corrupción de menores, pero la jerarquía eclesiástica no encontró pruebas en su contra.

Uno de los denunciantes es el exsacerdote Alberto Athie, para quien “a pesar de que los discursos de Francisco son muy buenos”, algunas de sus iniciativas “son ambiguas e incluso contradictorias”, como la Comisión Pontificia para la Tutela de los Menores, para promover la protección de la dignidad de los menores.

“Fue impulsada por el papa en 2013 y no conocemos en términos escritos ni el objetivo, ni los estatutos ni qué ha hecho en forma publica”, denuncia.

El excura se queja de que el pontífice “no está dispuesto a asumir la responsabilidad del Vaticano como miembro de la Convención Mundial de los Derechos del Niño”, de la ONU, desde 1990.

En 2014 la ONU criticó a la Santa Sede por no haber reconocido nunca “la amplitud de los crímenes” y le reprochó que no tomara “las medidas necesarias” para proteger a los menores.

Francisco pidió perdón públicamente por esos casos y afirmó que la Iglesia no daría ningún “paso atrás” al abordar esta cuestión. “Tenemos que ser muy fuertes. Con los chicos no se juega”, enfatizó.

Sin embargo, para la periodista Sanjuana Martínez, especialista en el tema, el papa “no ha cumplido con su promesa de justicia ni de tolerancia cero”.

La de México “es una visita trascendental pero por desgracia con muy pocos resultados previsibles”, afirmó hoy a EFE la Premio Nacional de Periodismo de México en 2006 y Premio Ortega y Gasset de España en 2008.

Martínez es famosa por haber investigado los abusos sexuales contra menores que salpicaron a los arzobispos de México, Norberto Rivera, y Los Ángeles (EEUU), Roger Mahony.

Para la periodista Francisco tiene “una posición amable con las víctimas” y su discurso es “muy simpático, muy campechano, muy mediático, al estilo de Karel Wojtyla (Juan Pablo II)”, pero no basta.

“Dentro de su pontificado hay casos muy llamativos de protección de sacerdotes pederastas”, como el del nuncio del Vaticano en la República Dominicana, Josef Wesolowski, que supuestamente pagaba por mantener relaciones sexuales con menores en el país caribeño, lamentó.

“Tenía que haber sido puesto a disposición de las autoridades judiciales ordinarias mientras que el papa lo protegió”, añadió sobre Wesolowski, que falleció en Roma en septiembre pasado cuando debía enfrentarse a un juicio en el Tribunal Vaticano.

En los últimos días el activista Joaquín Aguilar, dirigente en México de la Red de Sobrevivientes Abusados por Sacerdotes, afirmó que “es muy probable” que el papa se reúna con ellos, como ha hecho en otros países con esos grupos, aunque esa potencial cita no aparece reflejada en la agenda oficial del pontífice.

“Todos quisieran reunirse con él pero el papa tiene una agenda muy apretada” y “políticamente correcta”, opina Martínez.

Recuerda que Francisco “no puede ni siquiera recibir a los papás de los 43 estudiantes” desaparecidos en septiembre de 2014 en el estado sureño de Guerrero a manos de policías corruptos y el crimen organizado, un suceso que ha marcado el Gobierno de Enrique Peña Nieto.

Joaquín Aguilar es una de las supuestas víctimas del sacerdote Nicolás Aguilar y el primero que se querelló contra el cardenal Rivera.

En septiembre de 2007 denunció a Rivera y al arzobispo Mahony por el presunto encubrimiento del cura, que ejerció el sacerdocio en el estado mexicano de Puebla y luego en la diócesis de Los Ángeles. Se le atribuyen 150 víctimas entre 1986 y 1994.

A Athie tampoco le gustó que el Vaticano concediera en octubre pasado una indulgencia plenaria a los Legionarios de Cristo, del padre Marcial Maciel, fallecido en 2008 y del que se comprobó que cometió abusos sexuales contra seminaristas, tuvo varios hijos con diferentes mujeres y era consumidor habitual de drogas.

El indulto “fue en preparación para la visita pues si hay una congregación poderosa en México, con dinero, con relaciones políticas, medios de comunicación, esa es la Legión”, apuntó.

A esos casos se suman otros como el del padre Eduardo Córdova, que en el estado mexicano de San Luis Potosí fue acusado de abusar de menores durante 30 años, y al que se hace referencia un largometraje estadounidense estrenado recientemente con el título “Spotlight”.

En todos ellos “la constante ha sido la impunidad”, asegura Martínez, para quien la jerarquía católica mexicana “no ha cambiado un ápice” con Francisco.

“Sigue negando todos los casos, protegiéndolos, trasladando a los abusadores de parroquia en parroquia, de país en país”, relata.

Calcula en “miles de miles” las víctimas en México y se queja de que a diferencia de Estados Unidos, donde la justicia ha obligado a la Iglesia a pagar 4.000 millones de dólares en compensaciones económicas a los menores objeto de abusos, en su país eso no ha sucedido, a pesar de ser más católico.

http://www.listindiario.com/las-mundiales/2016/02/05/406675/la-pederastia-sacerdotal-una-piedra-en-el-zapato-para-el-papa-en-mexico

Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2016: Pistas para su lectura


Periodista Digital
Adital
El pasado 26 de Enero se dio a conocer a toda la Iglesia el mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma del Año Jubilar. En el documento titulado”’Misericordia quiero y no sacrifício’ (Mt 9,13): Las obras de misericordia en el camino jubilar”,Francisco estructura su propuesta de itinerario cuaresmal en consonancia a la Misericordia, experiencia personal y eclesial a la que estamos invitados durante este 2016.

El propósito de ésta columna es proponer algunas pistas de lectura de este mensaje de manera, esto a modo de pre-texto, es decir, como el inicio de un proceso de reflexión en torno a la palabra del Papa latinoamericano. El mensaje de Cuaresma se divide en tres apartados:

1) María, icono de una Iglesia que evangeliza porque es evangelizada;

2) La alianza de Dios con los hombres: una historia de misericordia;

3) Las obras de la misericordia.

Importancia de una “teología de la escucha”

En el mensaje de Cuaresma encontramos que Francisco le otorga a la actitud de la escucha un lugar de importancia. Así el Papa presenta los conceptos de: escucha, escuchar y escuchen. Son siete menciones en total: “escuchar la Palabra de Dios”, “primacía de la escucha orante de la Palabra sobre todo de la palabra profética”, “escucha perfecta de Dios”, “escuchar de distintas maneras el primer anuncio”, “la escucha como forma de evitar la alienación existencial”, la mención del texto de Lázaro y el rico y el pasaje de Lucas “tienen a Moisés y los profetas: que los escuchen” (Lc 16,29) y finalmente “la escucha activa” como actitud pascual y escatológica.

Para el pensamiento y la reflexión bíblica, la intervención de Dios en la historia, la revelación, acontece como un proceso de escucha de su Palabra y de la respuesta a ella mediante la fe como don de la gracia. Entre estas experiencias de escucha se ubica la del profeta, del hombre y la mujer que está llenos del Espíritu de Dios, que anuncian la Palabra de Dios y denuncian todo aquello que va contra esa palabra liberadora, especialmente los abusos cometidos contra los huérfanos, los extranjeros o las viudas.

El profeta y su experiencia tiene un lugar de importancia en el mensaje cuaresmal. Para comprender un poco más la teología de la escucha desde la misión profética, leeremos un texto de Isaías correspondiente al Tercer Canto del Siervo de Yahvé:

“El Señor Dios me ha dado lengua de discípulo, para que Yo sepa sostener con una palabra al fatigado. Mañana tras mañana me despierta, despierta mi oído para escuchar como los discípulos” (Is 50,4)

La figura del profeta, emisario de Dios en medio del pueblo, representa el verdadero prototipo de servicio. Servicio que se basa en dos acciones fundamentales. La primera es la capacidad profética de “sostener con la palabra al fatigado”.

Para poder confortar, el verdadero discípulo debe saber lo que es el dolor.Nuestra sociedad ha impuesto un rechazo generalizado al tema del sufrimiento. Se pasa por alto, se evita. Pero en cambio, el que quiere ser “siervo”, debe someterse, abajarse, salir de su metro cuadrado y compartir la suerte de las masas sufrientes.

La segunda actitud, y la que nos interesa, es la acción de Dios a favor de que su siervo preste oído a sus palabras. Desde el momento en que Dios nos interpela, debemos establecer una capacidad de sano discernimiento. El “oído despierto”, denota un claro signo de fidelidad. Es poner nuestra atención en la revelación, en el signo que estamos presenciando. Quizás será sutil o velado, pero aun así debemos tener la voluntad de prestar nuestra obediencia al plan de liberación y de praxis de la buena nueva fundada en la misericordia.

La sociedad actual nos va colocando en la contrapartida de la escucha. Permanecemos sordos ante la voz del Dios actuante, y no asociamos nuestra vida a su vida. Es la actitud que debemos mejorar y que Francisco la denuncia cuando habla de los totalitarismos de este siglo fundados en “las ideologías del pensamiento único y de la tecnociencia, que pretenden hacer que Dios sea irrelevante y que el hombre se reduzca a una masa para utilizar” (parágrafo 3). También se manifiestan en las esperanzas puestas en los “falsos modelos de desarrollo, en la idolatría del dinero que nos hace no mirar y reconocer a los pobres y volvernos indiferentes a su destino” (parágrafo 3).

Dimensión femenino-maternal y mariológica de la Misericordia

Un elemento interesante en el mensaje cuaresmal es la dimensión femenino-maternal que la Misericordia posee y que Francisco la recuerda. Junto a dicha dimensión podemos identificar el sentido mariológico/mariano de la experiencia de la Misericordia. El Papa llega a hablar de un amor visceral. ¿A qué está haciendo referencia?

En la literatura bíblica existe un concepto que es el rahamin, que significa misericordia, la cual “se expresa en hebreo con la raíz raHam, que evoca el seno materno, reHem, y por consiguiente el movimiento interior y las emociones que siente la mujer. Así, pues, el término es imaginario y recuerda el amor y el afecto que la mujer puede sentir por su hijo” (Prevóst, 1992).

No deja de ser interesante que el autor bíblico le aplique características femenino-maternales a Dios. Con esto viene a romperse un imaginario de la masculinidad que se le había aplicado a Dios. Dicho imaginario tendía más a características de venganza, de ira o lucha. En cambio la aplicación del rahamin le asigna a Dios la ternura, la caridad, el amor visceral del que habla Francisco inspirado por las fuentes bíblicas.

Es el amor y la misericordia que, como dice el Papa en Misericordiae Vultus, “proviene desde lo más íntimo como un sentimiento profundo, natural, hecho de ternura y compasión, de indulgencia y de perdón” (MV 6).

Desde nuestras vísceras, desde lo más profundo de nuestro ser creyentes y no creyentes hemos de provocar una corriente de misericordia. Es necesario continuar engendrando la experiencia misericordiosa, el acercamiento a los que viven sin misericordia.

Así fue la actitud de Dios, del que se presentó a Moisés como Yahvé (Cf. Ex 3,14), es decir del que estaría-con-el-pueblo. Su presencia, su rostro “hace de la historia de Dios con su pueblo una historia de salvación” (MV 7).

Con esto, la misericordia es también la entrada que el Pueblo tiene al Misterio absoluto del Dios misericordioso. Es el trato amoroso hecho Alianza, herencia y promesa, conceptos articuladores de la experiencia de fe de Israel y de la Iglesia.

Alianza como historia e historia como alianza

En dos ocasiones Francisco habla de la “alianza” y del “pacto”. La historia es creación de Dios al comienzo de todo. La tradición judeocristiana confiesa a un Dios que proyecta una historia de carácter lineal, positiva y dinámica, una historia que tiene un comienzo (la Creación), un desarrollo salvífico y un término (lo escatológico, la vida eterna).

Esta historia hemos de reconocerla como “lugar teológico”, es decir como espacio en el cual Dios actúa revelándose como misericordia y como lugar donde el creyente practica la escucha.

Pero, si indagamos en la reflexión teológica de Israel antes de realizar una reflexión sobre la historia o la creación, el pueblo comprendió primero que con él Yahvé había pactado una Alianza. Así, el pacto o la alianza constituyen el primer concepto teológico propiamente tal pensado por Israel. Pero esta Alianza puede llegar a romperse a causa de la infidelidad del hombre a causa de su pecado, de “querer ser como Dios” como lo recuerda Francisco retrotrayendo el texto del Génesis.

Pero a pesar del pecado, Dios se manifiesta como rico en misericordia e invita nuevamente a la persona a vivir en alianza de amor con Él. A esto Francisco lo llama “el drama de amor”.

Creemos que esto es leído por el Papa desde la reflexión teológica del suizo Hans Urs Von Balthasar (1905-1988), quien proyecto su teología bajo el concepto de “Teodramática”. En ella habla de “las personas del drama” y cómo la relación del Dios Trinidad con el hombre y sobre todo de Jesucristo se puede interpretar como un drama, como amor y ruptura del mismo, pero ante el cual la acción misericordiosa se Dios terminará prevaleciendo.

En Jesucristo, en quien Francisco reconoce a “la misericordia encarnada” y nos recuerda que es un verdadero hijo de Israel a la vez que Esposo de la Iglesia, podemos reconocer como la Alianza o el pacto tiene pleno y perfecto cumplimiento. Esta acción de Dios en la historia es comunicada primero por Jesucristo y luego por el kerigma (primer anuncio) apostólico. La Alianza de Jesús con la Iglesia y en ella con todo el mundo, tiene como centro y concreción cotidiana la misericordia y sus obras, tanto corporales y espirituales.

Obras de la misericordia y el pecado social

El mensaje de cuaresma del Papa tiene como motivo central las obras de misericordia, corporales y espirituales. Ellas, nos recuerda Francisco, nos permiten comprender que la fe se debe traducir en gestos concretos y cotidianos, en ayudar al prójimo.

Para ello, el Papa propone cuatro verbos en referencia al otro, especialmente al que sufre: “nutrirlo, visitarlo, consolarlo, educarlo”. Estos verbos son extraídos por Francisco desde el discurso escatológico de Mateo 25,35-40 en donde Jesús se identifica con los pobres. Ellos son los privilegiados de la misericordia divina, ya que en ellos podemos ver al Cristo que está “martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en fuga”, nos dice Francisco en el mensaje. Ello iluminado por otros tres verbos “reconocer, tocar, asistir”.

Con la presencia de estos siete verbos, podemos llegar a sostener que la misericordia, lejos de ser una mera teoría o una teología, un discurso estereotipado o bien estructurado, debe convertirse en una acción cotidiana, en una virtud de todos los cristianos y de aquellos no creyentes que actúan movidos por la buena voluntad.

Las obras de la misericordia nos permiten acercarnos corporalmente al que sufre, al que es dañado por las “formas actuales del delirio de omnipotencia” en palabras del Papa. Francisco denuncia abiertamente las formas sociales y políticas de los totalitarismos del siglo XX, la ideología del pensamiento único y de la tecnociencia que buscan hacer de Dios alguien irrelevante, lo que provocaría que el hombre quede reducido a una “masa que se usa”. Existe, por tanto, la conciencia de que las estructuras son afectadas por el llamado pecado social, en donde se nos impide reconocer al que sufre y en donde la única ley es valorar lo propio, no lo ajeno menos lo distinto.

Para concluir: Una Cuaresma que es Jubilar

El Papa Francisco en dos ocasiones sostiene que la Cuaresma es “tiempo de gracia para vencer la alienación existencial” y que es “tiempo favorable para la conversión”. Ambos conceptos del “tiempo” están en directa consonancia con la experiencia del Jubileo, del Año Santo, del tiempo de gracia, del kairós-tiempo oportuno. Esta Cuaresma que es Jubilar ha de estar fundada en la escucha de la Palabra de Dios y en la vivencia de las obras de la misericordia.

La persona humana, naturalmente sedienta de amor y felicidad, puede reconocer en el Dios revelado en la historia, en el Dios de la Alianza, la fuente inagotable de amor y de misericordia que, como dice el Papa, nos permite vencer el infierno entendido como abismo de soledad. Al reconocernos necesitados de la gracia, al confesar nuestra pequeñez y nuestro ser servidores, estaremos experimentado la alegría de la conversión y la conversión a la alegría escatológica, a esa alegría que nos prepara la Cuaresma de manera de llegar renovados a la celebración de los Misterios Pascuales.

Fuente: Periodista Digital

Periodista Digital

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Misericordiae Vultus BULA DE CONVOCACIÓN DEL JUBILEO EXTRAORDINARIO DE LA MISERICORDIA


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Las dos caras de la iglesia católica ante Hitler


 

ANJE RIBERA
3 febrero 2016
16:04
Mientras los jerarcas del Vaticano guardaron un silencio cómplice ante el Holocausto, cientos de sacerdotes y monjas arriesgaron sus vidas para salvar las de miles de judíos
En esta vida son demasiadas las ocasiones en las que las bases se ven obligadas a cubrir las carencias de las élites. Durante la Segunda Guerra Mundial esta tendencia tuvo como protagonista a la iglesia católica. Mientras su jerarquía se alineó en gran medida con el régimen nazi, sacerdotes, frailes y monjas se jugaron sus vidas para ayudar a los judíos en su huida de la represión del Tercer Reich o colaboraron abiertamente con la resistencia.

Dos ejemplos pueden ser esclarecedores de la teoría mantenida en el párrafo anterior. Por una parte nos encontramos con el papel del Papa Pío XII y, por otro, con la labor realizada por una red de asilo clandestina que desde la ciudad de Asís, cuna de San Francisco, salvó la vida a centenares de refugiados hebreos que trataban de evitar la muerte segura que constituía el traslado a los campos de concentración.

La postura del Vaticano frente al genocidio de millones de judíos, homosexuales, discapacitados, deficientes o gitanos se caracterizó por su escasa contundencia, por una medida ambigüedad y una cohabitación cómplice con la solución final diseñada por Adolf Hitler. En definitiva, por un vergonzoso silencio.

La figura de Pío XII, el Papa que dirigió la iglesia católica durante la mayor contienda bélica de la historia de la humanidad, fue siempre, cuanto menos, cuestionable. Sin embargo, el poder del cristianismo impidió durante años una revisión crítica de su mandato, sobre todo en España, donde el franquismo se desarrolló bajo palio. Pese a ello, últimamente son cada vez más los historiadores críticos con el Pontífice que portó el báculo desde 1939 hasta 1958.

El Papa número 260, cuyo nombre real era Eugenio Maria Giuseppe Giovanni Pacelli, ya se había declarado abiertamente antisemita antes de que el führer emprendiera su delirio criminal, según documentos desvelados recientemente. Este sentimiento de antipatía pudo haber nacido en 1917, según creen algunos investigadores, durante su estancia en Múnich como nuncio apostólico de Baviera. Entonces recorrió todo Alemania y fue testigo de una revuelta bolchevique que, según los escritos que remitió a Roma, atribuyó al pueblo hebreo.

Concordato con el Tercer Reich

Algunos años más tarde, ya en 1933, firmó un concordato con Adolf Hitler, recién llegado al poder. El acuerdo convirtió a los judíos en grandes damnificados, después de que el catolicismo oficial diera una bendición pública al nacionalsocialismo, incluida la posición antisemita.

Nunca hubo una queja del nuncio, ni incluso intercedió por los hebreos convertidos al culto de San Pedro. Para él, era una cuestión de política interna de los germanos. De hecho, las protestas de algunos cardenales y obispos teutones fueron acalladas y Pacelli aceptó también la prohibición a los religiosos católicos de toda actividad distinta de la pastoral.

El entonces Papa, el anciano Pío XI, tampoco hizo nada para evitar el genocidio que se avecinaba. Sólo en 1938, cuando ya agonizaba, encargó la redacción de una encíclica dedicada al antisemitismo. El texto nunca llegó a publicarse, frenado, según se sospecha, por Pacelli, que poco más tarde fue elegido nuevo soberano de la Ciudad del Vaticano.

De cualquier manera, el documento era poco crítico con los nazis y aseguraba que los hebreos eran los responsables de su destino. «Ellos desoyeron a Dios y mataron a Cristo». Además, la ceguera de su fiebre material merecía «la ruina material y espiritual», rezaba la encíclica abortada, según las teorías del historiador Martin Gilbert plasmadas en su obra ‘El Papa de Hitler’.

El anciano Pío XI no hizo nada para evitar el genocidio que se avecinaba. Solo en 1938, cuando ya agonizaba, encargó la redacción de una encíclica dedicada al antisemitismo que nunca llegó a publicarse
Al parecer, ya a finales de 1941 Pío XII era conocedor de las deportaciones de judíos a los campos de concentración. Unos meses más tarde fue informado de los planes de exterminación y a finales de ese año británicos, franceses y estadounidenses asimismo le alertaron sobre los planes de la solución final. Además, representantes de organizaciones hebreas reunidas en Suiza le hicieron llegar un memorándum informándole. Incluso el presidente norteamericano, Franklin Delano Roosevelt, pidió una declaración de condena. Pacelli siempre se negó.

Sólo cuando los nazis comenzaron a perder la guerra, tras el fracaso de la invasión de la Unión Soviética, cambió su postura y, tímidamente, el Pontífice se acordó de «aquellos cientos de miles que, sin culpa propia, a veces sólo por su nacionalidad o raza, reciben la marca de la muerte o la extinción gradual». Fue su denuncia más firme hasta que, tras la liberación de Roma y con grandes dosis de hipocresía, condenó el «fanatismo antisemita» a modo de exculpación.

Huir del Holocausto

En el lado opuesto a la desidia cínica de Pío XII nos topamos con los escalafones más bajos de la iglesia católica, que hicieron todo lo posible para preservar a los judíos que intentaban eludir el Holocausto. Fueron muchos los casos de religiosos que jugaron un papel primordial a la hora de salvar la vida de hebreos. Como ejemplo de su entrega, basta con relatar la historia de la conocida como red de Asís, que durante la ocupación nazi de Italia se valió de los edificios religiosos de la ciudad que vio nacer a San Francisco para ocultar a los judíos en su camino hacia un país seguro al que no hubieran llegado las tropas de la Wehrmacht.

Bajo la dirección del padre franciscano Rufino Niccacci, y por encargo del obispo monseñor Giuseppe Plácido Nicolini, se habilitaron más de veintiséis hogares de acogida en monasterios y conventos, se diseñaron rutas de evasión, se crearon organizaciones para falsificar documentos y dotar de falsas identidades a los perseguidos, se trasladó a los clandestinos y se rescataron a niños sólo con el amparo de su extraordinario coraje y sus valores humanos.

El comportamiento ejemplar de los franciscanos y de las monjas clarisas de Asís, que incluso acogieron a judíos en sus clausuras, permitió que varios centenares de perseguidos pudieran escapar del yugo alemán. Para ello fue también fundamental el esfuerzo heroico y valeroso de los habitantes de la ciudad italiana, que en ningún momento dudaron en posicionarse a favor de los refugiados.

El dinámico y mundano padre Rufino, guardián de San Damián, y su compañero de orden Aldo Brunacci, secretario de la diócesis, consiguieron que, ante la inminente llegada a la ciudad de las tropas nazis en su retirada tras la caída de Benito Mussolini y el empuje de los aliados, familias enteras de hebreos italianos, cuya muerte hubiera sido segura en manos germanas, pudieran ocultarse y pasar desapercibidas.

El fraternal entente logrado entre católicos y judíos en la red Asís alcanzó tal simbiosis y tolerancia que las órdenes cristianas no sólo respetaron las creencias hebreas, sino que incluso llegaron a facilitar a los judíos medios para que practicaran su culto en aquellas circunstancias extremas. Incluso, tras el ayuno, celebraban el Yom Kippur con comida preparada por las monjas. Todo un ejemplo de valores interconfesionales.

Esta historia, recogida fielmente por la novela ‘Los clandestinos de Asís’, de Alexander Ramati, y en la película homónima de 1985 dirigida por el propio escritor polaco, tuvo también como protagonista al coronel Müller que, en su condición de ferviente católico, estuvo siempre interesado en las cuestiones franciscanas y sufrió mucho por las circunstancias que rodearon aquellos hechos. Su sentimiento cristiano no sólo frenó las ansias de venganza de su lugarteniente, el cruel capitán Von Velden, sino que incluso impidió que a su marcha los teutones destruyeran los principales edificios históricos de Asís. «Coronel, ¿es usted alemán o católico?», pregunta a Müller su colaborador en un pasaje de la película. «Ambas cosas», responde el coronel. Es un ejemplo claro de la encrucijada en la que se encontraba el nazi. Tenía que elegir entre su obligación como militar y su fe.

La colaboración Müller-Niccacci posibilitó que la ayuda prestada por la iglesia y la población de Asís pudiera plasmarse en la salvación de numerosas vidas en septiembre de 1943. Aquel esfuerzo heroico y bondadoso minimizó el exterminio judío en la península itálica.
El ciclista Gino Bartali.
Tras la guerra, el padre Rufino estableció un asentamiento en el que convivían cristianos y judíos que huyeron de Montenegro por la opresión nazi, en primer término, y la soviética, a continuación. Falleció en 1977 tras ocupar durante sus últimos años la parroquia de Deruta. En 1974 había sido nombrado ‘Justo entre las Naciones’, distinción que concede el Museo Memorial del Holocausto Yad Vashern de Israel. Por su parte, el coronel Müller regresó a Asís años más tarde, en compañía de su familia. Siempre se manifestó enamorado de la ciudad.

Gino Bartali

En la actividad de la red Asis aparece tangencialmente otro personaje que cumplió un papel decisivo en la lucha de los italianos contra los nazis. Hablamos de Gino Bartali, campeón del ciclismo que ya antes de la guerra se había impuesto en el Tour -volvió a ganarlo también más tarde-. Católico fervoroso, colaboró de forma activa en el tráfico de documentación falsa que permitió que muchos judíos eludieran una muerte segura, llegando incluso a ocultar a evadidos en su apartamento de Florencia.

Durante sus largos entrenamientos, Bartali transportaba los papeles escondidos en el interior de las barras de su bicicleta. La leyenda transalpina también se encargaba de llevar mensajes de la resistencia. Aunque en alguna ocasión fue interceptado, siempre consiguió que su montura no fuera desmontada. Argumentaba que las diferentes partes habían sido cuidadosamente equilibradas para conseguir la máxima velocidad. A riesgo de su propia vida, su labor permitió que fueran muchos los hebreos que alcanzaran la zona aliada. También fue nombrado ‘Hombre Justo entre las Naciones’.

Además de en ‘Los clandestinos de Asis’, el cine ha narrado en otras producciones el papel de la iglesia católica a la hora de ayudar a los judíos que huían del holocausto. Otro buen filme que desarrolla el tema es ‘La guerra secreta de sor Catherina’, en la que se cuenta cómo una congregación de monjas ocultaba a numerosos judíos en su convento aprovechando el respeto de las fuerzas alemanas hacia sus votos.

 

http://www.elcorreo.com/bizkaia/sociedad/201602/03/caras-iglesia-catolica-ante-20160128181252.html

El papa, a los religiosos: “Quien chismorrea es un terrorista dentro de la propia comunidad”


El Papa Francisco, en su discurso a los religiosos

Critica la “inseminación artificial” en algunas congregaciones que “reciben a cualquiera, sin control”

Bergoglio reclama “profecía, proximidad y esperanza” en la clausura del Año de la Vida Consagrada

Jesús Bastante, 01 de febrero de 2016 a las 12:44

¿Y qué es la profecía? “Decirle a la gente que hay un camino de felicidad, de alegría, que es el camino de Jesús. Es el camino de estar cerca de Jesús. Es un don, un carisma la profecía”

Jesús Sanz, con el Papa/>

Jesús Sanz, con el Papa

(Jesús Bastante).- “¿Y el Papa?“, se oyó a decir a una religiosa española después de casi una hora de retraso. En el Aula Pablo VI, cinco mil religiosos de todo el mundo se congregaban para celebrar con el Papa Francisco la clausura del Año de la Vida Consagrada. Pero Bergoglio no llegaba. Las dudas y murmullos se transformaron en una salva de aplausos cuando la Guardia Suiza salió de la puerta lateral del aula y, poco después, aparecía el Santo Padre.

La presentación corrió a cargo del cardenalBraz de Aviz, quien reivindico el papel de los religiosos y religiosas en el trabajo con refugiados, ancianos, niños abandonados, pobres y excluidos, viendo en ellos “el rostro de Cristo”. Pese a las dificultades y “el descenso de vocaciones”, “vemos renacer la esperanza y la confianza en el Señor”. El responsable de los religiosos del mundo planteó los retos de futuro de la vida consagrada, “en un periodo de cambio necesario, también para nosotros”. Entre los obispos presentes (con una nutrida presencia española) destacaban el cardenal Amigo -a quien el Papa citó expresamente en su discurso-, Jesús Sanz y Vicente Jiménez,responsable de la vida consagrada en España.

“Había preparado un discurso sobre el tema, sobre tres pilares: la profecía, la otra es la proximidad y finalmente la esperanza. Profecía, proximidad y esperanza. Se lo he pasado al prefecto, porque es poco aburrido leerlo”, dijo el Papa entre risas, para comenzar un improvisado discurso que giró “de lo que me viene al corazón”.

 

 

 

“Todos, hombres y mujeres consagrados al servicio del Señor, que trabajan en la Iglesia con esa salida de una pobreza fuerte, de un amor casto que comporta una paternidad y maternidad espiritual para toda la Iglesia, y una obediencia… En esto de la obediencia, siempre se puede decir cualquier cosa, porque la perfecta obediencia es la del hijo de Dios, hombres y mujeres que viven una obediencia fuerte, no militar, no no…. Eso es disciplina. Una obediencia de donación del corazón. Esto es profecía”, arrancó Francisco, quien reclamó “la profecía de la obediencia” contra “el riesgo de la anarquía”, que “es hija del demonio”.

“El hijo de Dios no es anárquico, no estamos llamados a hacer una fuerza de resistencia contra sus enemigos. Ya se lo dijo Jesús a Pilato: si yo fuera un rey de este mundo, habría llamado a mis soldados para defenderme”, destacó el Papa, quien, casi con gestos, “mi italiano es tan pobre”, pidó a los religiosos “tragarse” lo que se piensa antes de hablar.

¿Y qué es la profecía? “Decirle a la gente que hay un camino de felicidad, de alegría, que es el camino de Jesús. Es el camino de estar cerca de Jesús. Es un don, un carisma la profecía. Que yo sepa decir cuál es la palabra, y en qué momento justo para decirla, o para que toda mi vida sea una profecía”. Para el Papa, “es muy importante hombres y mujeres profetas”.

La segunda palabra es proximidad. “Hombres y mujeres consagrados, pero no alejados de la gente, sino cercanos, para entender la vida de los cristianos y de los no cristianos, sus sufrimientos y problemas, hay tantas cosas que entender…”

 

 

“Me diréis -reconoció Bergoglio-, que si soy una monja de clausura, ¿qué debo hacer? Ser consagrado no significa salir a una, dos o tres calles en la sociedad”. Y es que “la vida consagrada debe estar cerca de la gente, con una cercanía física, espiritual. Conocer a la gente“. Pero sin olvidarse de la comunidad. “¿Quién es el primer próximo a un consagrado? El primer hermano o hermana de la comunidad. Éste es vuestro primer próximo. Una proximidad cariñosa, buena, con amor”.

“Un modo de alejarse de los hermanos y hermanas de la comunidad es el terrorismo de los chismorreos. Quien chismorrea es un terrorista dentro de la propia comunidad,porque lanza como una bomba una palabra en la comunidad. Quien hace esto destruye como una bomba”, criticó el Papa, quien pidió a los religiosos que, si llega ese momento, “os mordéis la lengua, ¿eh? Bien fuerte”.

Terrorismo en la comunidad, no. Si tienes algo contra una persona, se lo dices a la persona que puede resolver el problema, y a ningún otro. ¿De acuerdo?”, señaló Bergoglio, quien indicó en que otra cosa es decirlo “en el capítulo, en público”. “Tened coraje, si los religiosos no chismorrean habrá un gran cambio en la Iglesia”.

 

 

Finalmente, la esperanza. Una esperanza que “os confieso que me cuesta cuando veo la situación de las vocaciones, cuando recibo a los obispos y me dicen los seminaristas que tienen, cuando voy a vuestras comunidades y veo uno o dos vocaciones, y la comunidad envejece…”

“Señor, ¿por qué sucede esto? ¿Por qué el vientre de la vida consagrada está tan estéril?”, se preguntó el Papa, quien criticó la “inseminación artificial” en algunas congregaciones que “reciben a cualquiera, y luego pasan los problemas. No se deben recibir sin control. Se debe comprobar que ésta es una buena vocación, y ayudarla a crecer”.

Contra la tentación de la desesperanza y la esterilidad, debemos orar. Y orar sin descanso“, rogó el Papa. “Yo os pido a vosotros, que vuestro corazón sea caldo de vocaciones. El Señor que es tan generoso no incumplirá su promesa. Pero debemos llamar a la puerta de su corazón”, culminó el Papa, quien señaló el “peligro” de que una congregación busque vocaciones “con el dinero. Y el dinero no lleva a la felicidad, ¿entendido?”

 

http://www.periodistadigital.com/religion/vida-religiosa/2016/02/01/el-papa-a-los-religiosos-quien-chismorrea-es-un-terrorista-dentro-de-la-propia-comunidad-religion-iglesia-vaticano-religiosos.shtml

Hilari Raguer osb : “El problema de la Curia es creerse por encima del Papa”


El Papa mira, serio, a la Curia

“La Iglesia universal no puede funcionar como el simático grupo de Jesús”

Como decía el cardenal Felici, “su carisma es viajar, ma a governare la Chiesa, siamo noi”

Hilari Raguer, 01 de febrero de 2016 a las 17:09

Francisco no ha suprimido el Vaticano, como algunos desearían, pero se ha instalado austeramente en Santa Marta, y allí lleva una vida simple y cordial, alternando amablemente con todo el mundo

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(Hilari Raguer osb).- La curia vaticana es necesaria. La Iglesia universal no puede funcionar como el simpático grupo de Jesús con sus discípulos. El problema asoma cuando alguien que debería estar al servicio de la Iglesia se cree por encima del Papa y del episcopado universal. Los medios de comunicación no cesan de hablar de la oposición que el Papa Francisco encuentra entre sus más inmediatos colaboradores, la Curia vaticana.

Francisco no ha suprimido el Vaticano, como algunos desearían, pero se ha instalado austeramente en Santa Marta, y allí lleva una vida simple y cordial, alternando amablemente con todo el mundo. ¡Cuán lejos queda el ceremonial de Pío XII, según el cual para acercarse a besarle la mano había que hacer tres veces genuflexión mientras se avanzaba hacia su augusta persona!

Recientemente el teólogo jesuita Juan Masiárecordaba en Religión Digital que cuando el 25 de enero de 1959 anunció el Papa Juan XXIII la convocatoria del Concilio Vaticano II dijo que, con tal ocasión, rogaba por “una amistosa y renovada invitación a nuestros hermanos separados de las Iglesias cristianas a participar con nosotros del banquete de gracia y hermandad, al que aspiran tantas almas en tantos rincones del mundo”.

Pero en el texto oficial comunicado por el Secretario de Estado, cardenal Tardini, se permitieron corregir al Papa, como si simplemente hubiera formulado una “invitación a las comunidades separadas para buscar la unidad”, suprimiendo la calificación de “iglesias” y “hermanos” y la invitación a “participar del banquete de gracia y hermandad”, por miedo a que pareciera que autorizaba la intercomunión.

En los inicios del Vaticano II, cuando se discutía la reforma litúrgica, Juan XXIII, visitando una parroquia romana, habló a favor de la lengua del pueblo, y añadió (cito de memoria): “Ya veremos mañana cómo reproduce mis palabras el Osservatore romano”.

Pericle Felici fue el secretario general del Concilio, y como tal favoreció descaradamente a la minoría conservadora. Inexplicablemente Pablo VI encargó a aquel hombre anticoncilio la editio typica (edición oficial definitiva) de los documentos conciliares. Para ello tuvo que enmendar gran cantidad de errores de máquina que con la prisa se habían introducido no solo en el Osservatore romano sino hasta en Acta Apostolicae Sedis, que es como el BOE del Vaticano.

Pero además de aquellas enmiendas mecánicas, Felici se atrevió a introducir de su cosecha propia algunas modificaciones, como si él fuera superior a un concilio ecuménico presidido por el Papa. La enmienda más notable fue haber reintroducido en la constitución Gaudium et spes la expresión “doctrina social de la Iglesia”, que la comisión redactora había estimado oportuno suprimir en la última redacción, la que se sometió a la votación definitiva.

El P. Chenu, O.P., redactor principal del documento, en su libro La “doctrine sociale de l’Église” comme idéologie (Cerf, París, 1979), ha llegado a calificar de “fraudulenta” esta modificación.

La razón que da Chenu es que la expresión “doctrina social de la Iglesia” está generalmente asociada a las encíclicas de los Papas modernos, y no todo lo que se dice en estas encíclicas viene del evangelio, sino también de cierta ideología. Por ejemplo, la sacralización de la propiedad privada. ¿Es contra el derecho natural y la moral cristiana que algunos pueblos primitivos crean que la selva y el río son comunes y no pueden ser apropiados?

Por si fuera poco, Pablo VI creó cardenal a Felici y le nombró presidente de la comisión para la interpretación de los textos conciliares y presidente de la comisión redactora del nuevo Código de Derecho canónico.

Felici, en sus últimos años, pasaba el mes de agosto en una finca del distinguido pueblo veraniego de Can Toni Gros (Barcelona), propiedad de unas religiosas de las que era “cardenal protector”. Por la fiesta de la Asunción solía ir a Montserrat. No concelebraba, sino que asistía revestido de capisayo y al final de la misa conventual decía unas palabras a los fieles e impartía la bendición apostólica.

Almorzaba con la comunidad y en el café le gustaba contar cosas del Vaticano y contestar a nuestras preguntas. La última vez fue el 15 de agosto de 1981. Estaba seriamente enfermo del corazón (moriría el 22 de marzo siguiente). Hacía algo más de tres años que había sido elegido Papa Juan Pablo II y, como tras todas las elecciones, se decía que reformaría la curia.

Preguntado al respecto, dijo que podían hacerse ligeros retoques, pero que la curia era absolutamente necesaria para el buen funcionamiento de la Iglesia. Le preguntamos luego qué le parecía el nuevo Papa, y se deshizo en elogios de él, sobre todo por sus viajes. Entonces un monje dijo: “Algunos critican esos viajes”. A lo que Felici respondió: “¿Cómo pueden criticar sus viajes, cuando tiene un éxito arrollador y arrastra a las muchedumbres? ¡Es su carisma!”.

Y añadió (son palabras textuales, que me quedaron grabadas, y de las que somos aún testigos todos los monjes que formábamos entonces la comunidad de Montserrat): “Su carisma es viajar, ma a governare la Chiesa, siamo noi! (¡pero quien gobierna la Iglesia somos nosotros!)”.

Para leer otros artículos del autor, pinche aquí

http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2016/02/01/hilari-raguer-osb-curia-iglesia-papa-religion-jesus-dios-vaticano.shtml

Ettore Gotti Tedeschi: “El diablo ha dejado de trabajar”


Porque hoy hay muchos que van por sí solos a las llamas del infierno, y quizás precisamente por eso existe el calentamiento global… Reflexiones más serias que irónicas del ex presidente del IOR, sobre el estado de la Iglesia y del mundo

por Sandro Magister

ROMA, 1 de febrero de 2016 – Desde el título, el último libro-entrevista de Ettore Gotti Tedeschi tiene en común con la predicación del papa Francisco al menos una cosa: la posición central de un personaje que también en la Biblia ocupa un puesto de primer orden, el de “príncipe de la mentira”:

Paolo Gambi entrevista a Ettore Gotti Tedeschi, “Un mestiere del diavolo”, Giubilei Regnani, Cesena, 2015, pp. 260, euro 15,00.

Gotti Tedeschi es un banquero muy “sui generis”, ferviente católico y humanista. Un poco solitario, reacio para trabajar´en equipo. Cuando en el 2009 lo llamaron desde el Vaticano para presidir el Instituto para las Obras de Religión asumió el cargo con la dedicación absoluta del que “se hace eunuco por el reino de los cielos”, en su caso específico para reconducir hacia la virtud a la banca disoluta.

Y puntualmente en el 2012 lo removieron del cargo. En el libro no dice quién lo hizo, porque en el fondo se trata de una cosa secundaria. Mientras que no es en absoluto marginal el convidado de piedra que amenaza en cada página, el diablo, a quien Gotti Tedeschi llama “el gran jubilado”, porque hoy está tan asediado por admiradores que ni siquiera tiene ya necesidad de esforzarse para llenar el infierno.

Las verdaderas raíces del desorden mundial – dice Gotti Tedeschi – son morales y en definitiva teologales. Los desastres de la economía y del medio ambiente no son causa sino efectos. Pero en sus palabras no hay ni una pizca de tristeza ni de resignación, porque si el diablo está feliz con su obra, también está siempre quien sigue trabajando, iluminando y al final venciendo: es la Divina Providencia, gracias a la cual, misteriosa pero infaliblemente, todas las cosas “cooperantur in bonum” [cooperan para el bien].

El diálogo entre Gotti Tedeschi y el entrevistador está entrejido con reflexiones que van en contra de la corriente, que también son irónicas y sorprendentes. Pero la materia es de peso: economía, medioambiente, Iglesia, fe católica. Con puntos disonantes respecto a la narración – con frecuencia infiel – que envuelve universalmente al papa Francisco.

A este Papa él le tributa respeto y obediencia filiales, pero sin esconder que en la cima de la Iglesia de hoy las “figuras espirituales” que más admira son los cardenales Robert Sarah, Carlo Caffarra, Gerhard Müller, Raymond Burke, George Pell, éste último – subraya – “como teólogo”.

Aquí a continuación presentamos dos pasajes del libro, sobre dos puntos delicados: el despido del IOR y la encíclica “Laudato si'”.

__________

De “Un mestiere del diavolo”

Entrevista con Ettore Gotti Tedeschi

SOBRE LA EXPULSIÓN DEL PRESIDENTE DEL IOR

P. – ¿Qué es lo que lo haría feliz?

R: – Una entrevista con Tomás Moro, con Antonio Rosmini… Santo Tomás Moro es un santo que constituye una referencia para mi vida. Me habría gustado terminar en el patíbulo como él en forma transparente, a causa de mis convicciones, antes que terminar difamado y expuesto a la difamación por partes de hombres de la Iglesia, sin ni siquiera el proceso que al menos santo Tomás Moro tuvo el privilegio de tener (quizás divirtiéndose, como me habría divertido yo).

Otro es el beato Antonio Rosmini, reconocido como hombre de fe y lleno de amor por la Iglesia sólo 120 años después de su humillación. Sin querer parangonarme a mí mismo y a mis vivencias con todo lo que le sucedió a Rosmini por haber escrito “Las cinco llagas de la Iglesia”, evidentemente tengo que esperar todavía 117 años… Incluso el beato Giuseppe Toniolo fue desacreditado y perseguido, a pesar de haber servido a la Iglesia con fe, capacidad y pasión.

P. – Pero se siente amargura en sus palabras. ¿Es posible perdonar verdaderamente a quien nos hace un mal? Y si me permite preguntárselo, ¿usted ha perdonado siempre?

R. – Es cierto que se puede perdonar a quien nos hace un mal: se debe imitar a Cristo, o mejor dicho, se debe intentar imitarlo. Yo no sé decir si es fácil o no, sólo sé que es necesario luchar toda la vida para que lo logremos. Es cierto, para uno mismo es bastante difícil, por eso sugiero recurrir a la ayuda de un director espiritual que sepa confesar, hacer meditar y enseñar a rezar. Sugiero volver a dirigirnos ininterrumpidamente a nuestro (olvidado) ángel de la guarda, pidiéndole sugerencias. La gracia llega.

No, no siempre he perdonado. En el caso específico al que usted se refiere sin citarlo, el problema es complejo, muy complejo. Pero puedo decirle que he perdonado a algunos, a otros todavía no. ¿Pero cuál es el verdadero perdón? Es la remisión, la absolución de una culpa, de un pecado: esto corresponde a la Iglesia. El perdón que puede dar una persona ofendida a los que se han manchado con una culpa, no se han arrepentido y no se han disculpado, es algo diferente. Puede ser el buscar una disculpa por el comportamiento, no tener rencor u odio. El verdadero perdón está quizás en saber rezar por el que tiene la culpa, rezar por su bien. Esto he llegado a hacerlo, pero no sin aspirar continuamente a hacer emerger la verdad. […]

P. – Usted ha sido colaborador de una persona tan única y extraordinaria como el papa Benedicto. ¿Hay algo que tenga ganas de decir en mérito a las vivencias vinculadas a su presidencia del IOR y a su salida de éste? ¿Qué testimonio cristiano ha recibido?

R. –  Mi testimonio es doble. Primero: donde hay mucho bien hay siempre también mucho mal. Pero los santos están siempre, precisamente como las monjas de clausura que rezan por la Iglesia, y son ellas las que nos dan esperanza. Por eso he seguido el consejo de una santa monja, una abadesa benedictina, que una vez me dijo: “Es legítimo tu deseo de verdad y justicia, pero es mérito mayor mortificarlo y ofrecerlo a Dios por su Iglesia”. He elegido esta segunda alternativa.

Segundo: una reflexión que todavía hago hoy es que en el interior de la Iglesia puede ser más fácil hacer el mal que el bien. En este caso, habria deseado proponerle esta reflexión al papa Francisco, si él hubiese querido verme, lo cual jamás sucedió.

Benedicto quería una Iglesia ejemplar. Si no hubiese sido por hechos y personas que prefiero olvidar, su pontificado sería definido como el de Benedicto XVI “el Grande”. Pero esto ocurrirá igualmente: el Espíritu Santo es un gran editor, aunque se publica cuando Él quiere, sin dejarse impresionar por la lectura de la prensa laicista-progresista.

SOBRE LA ENCÍCLICA “LAUDATO SI'”

P. – ¿Qué piensa de “Laudato si’”, la encíclica del papa Francisco?

R. – Pienso que no es fácil entender de quién es la responsabilidad de la degradación ambiental allí descripta. Espero tener en los próximos tiempos la posibilidad de comentar esta encíclica en ambientes clericales-académicos. Comenzaré con esta pregunta: “¿Según ustedes, quién es el responsable?”. Será para divertirse.

P. – Comencemos a divertirnos inmediatamente: ¿quién es el responsable?

R. – Me doy cuenta que lo que digo parecerá paradójico al lector poco informado o sensible a estos problemas, pero lo intento. Responsable es la cultura gnóstica, neomalthusiana y ambientalista que hoy pretende pedir al Papa que intervenga.

Por cultura ambientalista entiendo a aquélla que, con una visión naturalista y panteísta, considera al hombre como el cáncer de la naturaleza, porque éste la daña con sus consumos inmoderados y su indiferencia respecto a la contaminación producida por él mismo, sobre todo si se casa (con una mujer) y tiene hijos. Y cuanto más hijos tenga, tanto más produce motivos para el deterioro ambiental.

Esta cultura ambientalista está íntimamente unida con la cultura neomalthusiana que en los años ’70 y ’80 produjo, en el mundo occidental rico, ese sentimiento de antinatalidad cuyas consecuencias hoy soportamos.

¿Pero por qué responsabilizo a este ambientalismo? Porque al presionar para no tener hijos, sin hacer caer el crecimiento del PBI, automáticamente impulsó los consumos individuales. Pero para satisfacerlos, Occidente trasladó las producciones a los países asiáticos, con la finalidad de reducir los precios, acrecentar el poder de adquisición de los consumidores y, en consecuencia, hacer consumir cada vez más. Estos países asiáticos eran, digámoslo así, mucho menos sensibles y estaban mucho menos preparados respecto a los problemas ambientales; por consiguiente, con la excusa de proteger el ambiente se ha empeorado el deterioro del mismo. Para no contaminar teniendo hijos, se ha contaminado mayormente aumentando los consumos para compensar la caída de la natalidad.

Pero mi mayor sorpresa es ver que han sido llamados a trabajar en la encíclica misma ambientalistas neomalthusianos. Afortunadamente, el espíritu del magisterio permaneció intacto, aun cuando la mayor parte de los observadores hizo un esfuerzo muy grande para encontrarlo, o más bien, para querer entenderlo.

__________

En las últimas líneas arriba informadas vuelve a aflorar la polémica de Ettore Gotti Tedeschi frente al ambientalista neomalthusiano Jeffrey Sachs, efectivamente llamado muchas veces al Vaticano en los meses en los que estaba en fase de escritura la encíclica “Laudato si'”.

Para los detalles de la polémica:

> Contro i presunti ispiratori della “Laudato si'”

__________

Traducción en español de José Arturo Quarracino, Temperley, Buenos Aires, Argentina.

http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1351219?sp=y

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