Las definiciones de Ivone Gebara, la monja y teóloga feminista que fue castigada por el Vaticano por hablar del aborto


Las definiciones de Ivone Gebara, la monja y teóloga feminista que fue castigada por el Vaticano por hablar del aborto

La religiosa brasileña habla con El Desconcierto sobre los cuestionamientos del feminismo a la religión, los casos de abusos de curas a menores y monjas, y de la llegada de la ultraderecha a su país.

Por Meritxell Freixas / 19.03.2019 @MeritxellFrCompartir en FacebookCompartir en TwitterEnviar por WhatsAppCompartirEnviar por EmailCompartir en LinkedIn

Tenía 22 años cuando entró a la vida religiosa y desde entonces se ha dedicado en cuerpo y alma a ella. Ivone Gebara es una monja brasileña, doctora en Filosofía y Ciencias de la Religión por la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica. A su regreso a Brasil, en 1973, topó de frente con la Teología de la Liberación, que estaba en plena efervescencia en aquel entonces. Le llamó tanto la atención que la convirtió en su nueva opción religiosa. Desde ahí, reconoce que no sabe muy bien cómo se convirtió en una teóloga feminista. El cambio se dio de forma progresiva, sobretodo cuando tomó consciencia de que muchos temas que afectan a las mujeres han sido históricamente invisibilizados por la Iglesia.

Hija de una familia de inmigrantes siriolibaneses, en 1994 se enfrentó al Vaticano de la época de Juan Pablo II por defender el aborto en una entrevista. Un momento que, reconoce, fue “muy duro”, pero que consiguió superar sin tener que abandonar su comunidad, las Hermanas de Nuestro Señor-Canónigas, tal y como le pedía la institución religiosa. Entre sus principales referentes menciona a las feministas estadounidenses, francesas, brasileñas y nombra a mujeres tan diversas como Rosemary Radford, Mary Hunter o incluso textos de la teoría queer de Judith Butler.

– ¿Cómo pasó de identificarse con la teología de la liberación a unirse a la teología feminista?

– La primera vez que escuché hablar de la Teología de la Liberación fue en Lovaina (Bélgica) y me sentí totalmente revolucionada porque de repente me di cuenta que era una teología que tenía que ver con mis opciones: hablaba del pueblo y para el pueblo. Yo salía de una teología más bien tradicional y entré en la Teología de la Liberación, siempre con una clave de cuestionamiento a los conceptos teológicos. Con la teología de la liberación nunca me había abierto al feminismo, hasta que un día me llamaron por teléfono algunas feministas de Sao Paulo y Río de Janeiro y me invitaron a un almuerzo. Me preguntaron qué significaba hacer teología y les expliqué lo que yo hacía. Me preguntaron qué tienen que ver esos temas con los problemas de las mujeres y fue una pregunta crucial. Me preguntaron si yo estudiaba la sexualidad de las mujeres, qué dice la teología a las mujeres que abortan, o a las que usan anticonceptivos. Yo no sabía nada de eso. Muy respetuosamente me dijeron que no servía para nada. Hice un click teórico.

– ¿A partir de ese momento todo cambió?

– Después tuve otro click, desde la práctica. Esta historia la he contado miles de veces, pero es sugestiva. Era un momento en el que daba clases de teología una vez al mes a un grupo de obreros e iba a la casa de uno de ellos. Las mujer del obrero donde hacíamos los estudios siempre nos preparaba un tecito y se quedaba con sus hijas. Yo la llamaba muchas veces, pero siempre me decía que tenía que cuidar de las niñas. Un domingo fui a visitarla y me dijo: “¿Quieres saber de verdad por qué no vengo a las clases? Porque no me interesa. Tu hablas a los hombres, tienes un lenguaje de varón y explicas cosas que sólo interesan a varones”. Me preguntó: “¿Sabes qué significa ser mujer de un obrero? ¿Sabes cuál es el peor día para la mujer de los obreros?” Me contó que es el viernes, porque reciben su pago semanal el sábado. Me quedé muerta. No me creía así y fue una catástrofe. Mi autoestima bajó porque me despeñó completamente. Ahí me dije: “Es verdad, soy una ignorante”. Otro cambió llegó cuando empecé a leer a las feministas norteamericanas y alemanas. Ahí fue el momento en el que empecé a hacer teología feminista y a sufrir haciéndola.

– ¿Por qué sufrió?

– La teología hecha y recibida desde la Iglesia está anclada en figuras masculinas, Dios padre, hijo y espíritu. Todo me pareció un sufrimiento. En este punto hay diferencias entre teólogas, no todas han sentido lo mismo. Para mí, era casi una necesidad de encontrar otros sentires y empecé a escuchar a la gente, sus dudas e intentar ver si se puede explicar la tradición cristiana desde otras claves.

– ¿Cómo fue el episodio que vivió en el 1994, en el que la censuraron? Todo empezó por una declaración que dio en off a un periodista.

– Un grupo de feministas de Río de Janeiro me propuso dar una entrevista sobre la formación de los sacerdotes a la revista Bello, muy conocida en las peluquerías. Contesté lo que me preguntaron y cuando terminó y bajé en el ascensor con el periodista. Ahí me preguntó en off si conocía gente de mi barrio que hubiera abortado. Yo le digo que sí y me preguntó cómo había vivido eso. Le expliqué que mi vecina tenía cuatro niños y se embarazó una noche con un tipo que la dejó embarazada y se fue. Me preguntó si la condenaba y yo le dije que no podría condenarla porque la situación en la que estaba. “Entonces, en este caso, el aborto no es pecado”, me dijo. Yo le respondí: “Sí, no es pecado”. Luego él escribió que yo había hablado en contra de la hipocresía de la Iglesia y que decía que el aborto no es pecado, pero yo no había dicho eso. A los pocos días había una visita del Papa a Brasil e imagínate una monja católica diciendo eso. El tema llegó a mi obispo, que me pidió que hiciera una retractación pública. Le dije que no podía hacer eso porque lo que dije yo lo creo, no la forma como se escribió. Aún tengo las cartas que me mandaron.

– ¿Cómo la penalizaron?

– Querían echarme de mi congregación. Entonces, intervinieron algunos amigos, sobretodo el presidente de la Conferencia Episcopal de Brasil de la época, don Luciano. Después, cambiaron el castigo de expulsión, pero querían que hiciera de nuevo mis estudios de Teología. Me obligaron a hablar con un teólogo muy importante, pasé un día con él y me hizo muchas preguntas teológicas. Tuve la sensación que no aceptaba mis posiciones, pero era buena gente. Él escribió una carta a Ratzinger, entonces responsable de la Doctrina de la Fe, diciendo que era una buena persona, una religiosa muy comprometida con los pobres y que mi error fue por ingenuidad. Por eso recomendaba que en vez de echarme, me mandaran a estudiar Teología de nuevo. Cuando leí esa carta me sentí tan tan ofendida. Más que con la publicación de la revista porque yo no hacía eso por ingenuidad, sino por convicción. Le llamé por teléfono y le dije que para mí era muy triste lo que había hecho conmigo y me contestó que fue la única manera que encontró para que no me echaran de mi comunidad. Me fui a hacer un doctorado en Lovaina.

– ¿Quién financió esos estudios?

– Desgraciadamente, mi congregación. Yo pedí a mi superiora general que el Vaticano pagara mis estudios de un año, pero ella no aceptó y los acabó pagando el Consejo General.

“La teología tiene género”

– ¿Cómo definiría sus principales postulados de la teología feminista?

– Hablar de teología es hablar de género porque la teología tiene género: la dominación del género masculino, del poder masculino. Es suficiente ver que la imagen de Dios y que la relación que la gente tiene con Dios es la de un hombre invisible habitando tu terreno personal, tu interior. Dios se visibiliza a través de figuras masculinas: el clero, el obispo, los sacristanes. La mente y el cuerpo están controlados por un Dios que tiene representantes masculinos. Además, hay una idea extremadamente molesta de que es un Dios que siempre da órdenes que terminan siendo explicitadas por varones que dicen que es la voluntad de Dios, que toman la Biblia y la leen a su manera. Una teología feminista recusa estos límites que se pone al misterio de la vida, al nacimiento del plantea. Hay que admitir que poco sabemos de todo. Una teología feminista no quiere decir que Dios es una diosa. Hay muchas teólogas que lo defienden, pero, para mí, no se trata de feminizar los conceptos, sino de hablar desde otra perspectiva. Cuando ayudamos a las mujeres a pensar desde otra perspectiva, cada una desde su vida y experiencia, se produce una liberación en ellas.

– ¿Por ejemplo?

– Una mujer de un barrio popular de Sao Paulo perdió su hijo, que había sido un adicto al alcohol y luego se rehabilitó y consiguió entrar en la universidad. Justo la semana que termina su carrera se muere por problema cardíaco. La madre decía que tenía que descubrir cuál había sido su pecado para que Dios la castigara de esa manera. La lógica patriarcal, para las mujeres, vincula la muerte y la enfermedad a un castigo. Estoy harta de esta teología que dice que Dios sabe [por qué pasó esta muerte o enfermedad]. No, Dios no sabe, no sabemos. Pero sí podemos darnos las manos, estar juntos y recordar a esa persona. Ahora esta mujer recibe una indemnización por la muerte de su hijo y ese dinero le permite vivir. Hubo un cambio y desde entonces siempre da las gracias por eso. Las mujeres pueden empoderarse desde su vida cotidiana. Es otro discurso, menos sacrificial y culpabilizador.

– ¿Se trataría, entonces, de sacar el peso que la religión ha puesto históricamente en las espaldas de la mujer para que pueda resurgir al mismo nivel que vive un hombre?

– No quiero decir “resurgir al mismo nivel que un hombre” porque la religión patriarcal también los aplasta. Creo que hay que cambiar esa teología patriarcal, sacrificial y castigadora,que da determinadas órdenes que no existen. Lo que podemos hacer está en el Evangelio. Por ejemplo, una persona tiene sed y le comparto el agua. Tengo mucha tierra, hagamos una reforma agraria. Lo divino es el soplo de vida compartido. No puedo tomar todo el agua o todo el aire para mí porque sólo existimos como colectividad. Sí somos individuos, pero individuos colectivos. No queremos hablar de las mismas cosas que fueron consagradas en el Siglo III por Constantino, no queremos una teología desde el poder imperial. No queremos más obispos príncipes de la Iglesia. Yo sé que esto va a significar una pérdida de lugar de la Iglesia en la historia, pero el precio de esta pérdida de lugar va a ser una transformación ética del cristianismo, para estar más cerca del pueblo.

– En esta mirada que propone, ¿cómo hay que entender a las personas que son trans o homosexuales y que han sido víctimas por muchos años de la propia Iglesia? Me habló de Judith Butler, quien ahondó mucho en la construcción social del sexo y el género.

– La ética cristiana no tiene que imponer modelos de sexualidad, sino aceptar que la sexualidad humana es plural, diversa, multiforme. La dimensión ética no es la dimensión del control de las formas de vida sexual. Un trans, un gay o una lesbiana tienen tanta obligación como las personas hetero de compartir el agua, el pan, la solidaridad.

– Hay algunas corrientes del feminismo que defienden que no puede haber feminismo vinculado a la religión. ¿Qué opina de este argumento?

– Es una postura muy teórica y elitista considerando que el feminismo quiere ayudar a la gente, a las mujeres de los barrios populares. Por ejemplo, en Recife, el mundo de las mujeres pobres es muy religioso. Las mujeres católicas o protestantes son terriblemente esclavas de los preceptos religiosos. ¿Cómo voy a abandonar estas mayorías? No puedo dejar de escucharlas aunque no sean mis convicciones. No puedo no acercarme al sufrimiento de estas mujeres que encuentran en la religión un consuelo. Respeto que digan que feminismo y religión no se pueden juntar, pero puedo decir que más que juntarse hay una solidaridad entre mujeres que es más grande que la institucionalidad del feminismo o la institucionalidad de las religiones. Hay que juntarse a escuchar porque hay mujeres que dicen ‘yo no aborto porque la Virgen no me lo permite’. No podemos ser una élite o un baloncito feminista en el mundo y vivir en él como si el resto no me interesara.

– ¿Cómo observa el manejo del Vaticano y de Charles Scicluna del tema de los abusos sexuales (y sus encubrimientos) a menores y monjas?

– Este es un tiempo estupendo porque estas cosas están saliendo a la luz. Todo este sufrimiento no es reciente. El abuso de curas con niños y monjas es viejo, pero lo que me preocupa es el tratamiento de estos casos, que es siempre punitivo. Más que criminalizar, habría que tomar otras providencias y para mí una de ellas, además de un proceso educativo para los jóvenes que buscan sacerdocio, pasa por un necesario cambio de la concepción de la sexualidad en las iglesias cristianas y especialmente en la Iglesia Católica. El esquema sacrifical del que hemos hablado se reproduce en la sexualidad y se criminalizan en las relaciones prematrimoniales, el embarazo antes del matrimonio, las personas divorciadas, los que se casan por segunda vez, la sexualidad en sí misma. Lo criminalizan, pero ellos mismos lo hacen: criminalizan el aborto pero cuántos curas lo han pedido para las mujeres a las que han embarazado. El tratamiento antropológico de la sexualidad es muy limitado en la Iglesia y esta idea de que Dios controla la sexualidad a partir de un modelo establecido con el padre, la madre y la familia, tiene que revisarse.

– ¿Cree que esto puede abrir una puerta a un cambio real para que las mujeres puedan ejercer como curas?

– No. A pesar de que el Papa hizo una comisión para estudiar el diaconato, creo que es pura diplomacia. Lo hizo porque vio que el feminismo y los movimientos de mujeres crecen en el mundo. Es una concesión que no llevará a nada. La comisión empezó hace dos años y no se habló nunca más de eso. No ha invitado a ninguna mujer de las organizaciones que luchan por el sacerdocio de las mujeres. Ni una.

– ¿Cómo observa la llegada de la ultraderecha en Brasil y en el mundo y los valores que defiende en lo que se refiere a temas que afectan directamente a las mujeres?

– Vamos a vivir un periodo de triste oscuridad y por eso tenemos que organizarnos como resistencia, pero no podemos ser una resistencia que polarice sus posiciones. Las feministas y teólogas tienen que estudiar el fenómeno religioso con más seriedad y reflexión. Hacer grupos de estudio y de vida, de experiencias diferentes en arte, música. Tenemos que fortalecernos y ser un contrapunto a esta ola de ignorancia global.

https://www.eldesconcierto.cl/2019/03/19/las-definiciones-de-ivone-gebara-la-monja-y-teologa-feminista-que-fue-castigada-por-el-vaticano-por-hablar-del-abor

Religiosas víctimas de abuso, el otro escándalo de la Iglesia católica


Un documental rompe un silencio añejo y cómplice sobre abusos sexuales contra religiosas.

Religiosas víctimas de abuso, el otro escándalo de la Iglesia católica

Las primeras denuncias sobre abusos sexuales de religiosas cometidos por clérigos se conocieron en los noventa y se reiteraron en los primeros años de este siglo, pero el Vaticano jamás se pronunció.F

Por: Gloria Helena Rey 12 de marzo 2019 , 09:38 p.m.

Transmitido en la antesala del Día Internacional de la Mujer el pasado 5 de febrero por el canal francoalemán Arte, el documental rasgó el pesado y oscuro velo de una impunidad de siglos y denunció, con testimonios, los abusos sexuales padecidos por religiosas a manos de obispos y sacerdotes católicos.

Los documentalistas franceses Marie-Pierre Raimbault, Éric Quintin y Élizabeth Drévillon realizaron una investigación de tres años con encuestas en cuatro continentes y entrevistaron a novicias y monjas víctimas de abuso sexual para producir Religiosas abusadas, el otro escándalo de la Iglesia, en el que denuncian atropellos de autoridad, violaciones, abortos y los métodos empleados por la Iglesiapara evitar los escándalos que habrían producido las denuncias públicas sobre esas agresiones.El escándalo de abusos que involucra a iglesia protestante de EE. UU.Escándalo de abusos sexuales sacude a iglesia protestante de EE. UU.700 curas católicos de Illinois acusados de abuso sexual a menoresKaradima, el obispo al que el Papa expulsó del sacerdocio por abusosCardenal australiano, condenado a seis años de prisión por pederastiaEl Papa anuncia apertura de archivos sobre el Papa Pío XII

No es una denuncia nueva, pero lo que hace que el documental sea muy significativo es que se transmitió el mismo día que el papa Francisco reconoció, oficialmente y por primera vez en la historia, que esos abusos sí existen, durante una rueda de prensa en el avión que lo llevaba de regreso a Roma desde los Emiratos Árabes el martes pasado.

Los primeros testimonios respecto de esos atropellos los publicó el periódico National Catholic Reporter hace 18 años, y el Parlamento Europeo aprobó, antes de la proyección del documental, una resolución sobre violencia sexual contra las mujeres que incluyó a las religiosas católicas. Otras denuncias circularon también en la década de los 90 y los primeros años de este siglo, pero el Vaticano jamás se pronunció al respecto.

El pontífice también reveló en la rueda de prensa que se han suspendido y expulsado algunos clérigos por esa causa, y recordó la disolución de una congregación religiosa femenina en la que había “esclavitud sexual”, y en cuya clausura jugó un importante papel el papa emérito Benedicto XVI.

Anuncio además: “Quiero seguir adelante. Hay casos… sobre todo en algunas congregaciones, especialmente nuevas… y en algunas regiones más que en otras…”.

El reconocimiento dio esperanzas a muchas religiosas y al sector progresista de la Iglesia, que estima que la única forma de fortalecerla y revitalizarla es aceptando, enfrentando, actuando, frenando y acabando con flagelos como estos, que la desfiguran y debilitan. Para los críticos, el documental plantea un serio cuestionamiento sobre el lugar de las mujeres en las congregaciones religiosas y el poder absoluto otorgado a obispos y sacerdotes con respecto a ellas.

Roma nunca respondió a estas monjas, que exigieron la intervención de las autoridades del clero y justicia, pero que nunca fueron escuchadas

El objetivo

EL TIEMPO buscó a los documentalistas, pero no obtuvo una respuesta directa, aunque consiguió sus declaraciones a la emisora radial francesa France Info, en las que dicen que el principal objetivo del documental fue demostrar que, pese a que el maltrato de las religiosas es secular, los abusos en su contra están “vigentes y son contemporáneos”, según la periodista Raimbault, una de las autoras.

Como mujer, cuando me di cuenta de la magnitud del fenómeno y el sufrimiento de las víctimas que conocí, quería que tuvieran espacio para reconocer su dolor y su estado de víctima

“Las monjas maltratadas fueron consideradas culpables por la institución. Como mujer, cuando me di cuenta de la magnitud del fenómeno y el sufrimiento de las víctimas que conocí, quería que tuvieran espacio para reconocer su dolor y su estado de víctima. Esto es lo que intentamos hacer con esta película”, explicó.

Al contrario de los menores abusados, las religiosas adultas “tienen siempre que demostrar que no ha habido consentimiento. Es como si todos los curas fueran homosexuales”, afirmó indignada frente a esa exigencia la periodista e historiadora italiana Lucetta Scaraffia, directora del suplemento femenino del L’Osservatore Romano, el diario oficial de la Santa Sede, en una entrevista con Ismael Monzón publicada en El Comercio de Perú.

Scaraffia, quien se declara feminista, es la primera voz de condena a estos abusos dentro del mismo Vaticano. Antes había denunciado la discriminación de las mujeres en la organización del clero y las condiciones degradantes de las monjas, que siempre trabajan al servicio de los hombres.

En su opinión, con las denuncias de las religiosas se está desatando una especie de #MeToo dentro de la Iglesia, una institución respetada pero “machista en los estándares de Occidente, aunque el Evangelio sea el libro más feminista que existe”.No se planeó

El documental no fue el resultado de una programación e intención específica, sino producto del azar. Raimbault dijo que prácticamente se tropezó con el tema cuando investigaba sobre la vida que llevan las madres prostituidas y al descubrir en internet el artículo ‘Los burdeles del Vaticano’, que hablaba sobre la sexualidad en la Iglesia desde lo histórico. 

También, al encontrar los informes sobre los abusos sexuales de religiosas cometidos por clérigos, informes que fueron enviados al Vaticano por las monjas y ginecólogas Maura O’Donohue y Marie MacDonald en los 90, en los cuales mencionaban el número de monjas violadas en 23 países.

Explicó que O’Donohue reunió información cuando recorrió esas naciones como representante de Caritas y MacDonald, cuando, como misionera en África, fue la primera en denunciar ante el Vaticano los embarazos y abortos forzados de monjas violadas por sacerdotes.

“Por lo tanto, era un modo de funcionamiento sistémico en la Iglesia católica, y el Vaticano lo sabía. Además, Roma nunca respondió a estas monjas, que exigieron la intervención de las autoridades del clero y justicia, pero nunca fueron escuchadas”, aseguró.

Aunque admitió que durante la filmación no se presentaron dificultades con el Vaticano ni con las congregaciones religiosas que menciona el documental, sí hubo problemas con las víctimas “porque son mujeres heridas, disociadas, fragmentadas… Han sido violadas doblemente, como mujeres y como monjas. Su violación fue psicológica, física y espiritual”.

Por eso tuvo que convencerlas de hablar, pues dudaban del apoyo que recibirían en un momento en el cual, prácticamente, no se habían hecho públicas las denuncias sobre pedofilia y no existía aún la campaña mundial del #MeToo.

Explicó que, por sus condiciones de dependencia y precariedad económica, la mayoría de las religiosas presentan problemas de inseguridad que son aprovechados por el sacerdote depredador, que los convierte herramienta de poder y presión.
También reveló que detectó una gran dualidad en las entrevistadas, que, por un lado, querían denunciar el atropello y, por otro, tenían miedo de dañar la imagen de la iglesia a la que pertenecían.

Esa dualidad se aprecia, por ejemplo, en las declaraciones que dio a BBC Mundo la religiosa Doris Wagner-Resinger, quien fue violada y abandonó la comunidad religiosa a la cual pertenecía en Alemania. Contó que sufrió una fuerte crisis de fe porque no sabía si lo que pasaba era porque Dios lo quería y porque si denunciaba, temía dañar la imagen de la Iglesia. “Antes de que abusaran de mí sexualmente, lo hicieron espiritualmente”, afirmó.

Creemos que él (el Papa) quería mostrar al mundo que estaba 
al tanto de estos abusos y preocupado por el destino de las monjas maltratadas

Buscaron al Papa

Los documentalistas se han declarado esperanzados con las declaraciones del pontífice sobre los abusos, pues no solo las consideran muy significativas, sino que no fueron hechas al azar. “El Papa conocía el contenido de nuestra película. 

Habíamos pedido una entrevista con dos religiosas violadas. Aceptó recibirnos, pero sin cámaras… Creemos que él quería mostrar al mundo que estaba al tanto de estos abusos y preocupado por el destino de las monjas maltratadas”, reveló Raimbault.

Al responder si el reconocimiento papal de estas agresiones podrá abrir el camino a soluciones duraderas, dijo: “Diríamos que el Papa es solo la punta del iceberg, pues el poder real está en manos de la curia, dentro de la cual conviven progresistas y conservadores. Los últimos, que son mayoría en la actualidad, buscarán sofocar cualquier intento reformista, pues algunos de ellos están involucrados en los abusos, pedofilia y escándalos de homosexualidad, como se demuestra en Sodoma: poder y escándalo en el Vaticano, de Frédéric Martel.

Pero pensamos que poco a poco, las cosas irán en dirección a la verdad… si la curia intenta minimizar este negocio, sería inepta. Eso podría ir en su contra y hacer mucho más difícil la restauración de la imagen de la Iglesia”.

Lo que los documentalistas esperan es que se reconozca en todo el mundo el dolor sufrido por las religiosas víctimas, que se haga justicia, que los depredadores sean castigados como merecen y no con una transferencia a otro cargo, país, congregación o convento.

“El reconocimiento del estatus de víctima, el levantamiento de la prescripción civil de no juzgar las faltas de los religiosos y la obligación de la justicia eclesial de informar a la de los hombres nos parecen soluciones adecuadas y perennes. La justicia eclesial no debe estar por encima de la justicia y las leyes de los hombres”, afirmó Raimbault.Momento propicio

Aunque el documental denuncia un secreto a voces, su difusión es importante porque pone sobre el tapete mundial un problema enterrado y evadido durante siglos. No solo se divulgó en la antesala del Día Internacional de la Mujer, sino en la de una importante reunión de la Iglesia y en un momento muy propicio. El papa Francisco parece ser el mayor interesado en limpiar la casa y expulsar a los depredadores.

Las declaraciones del pontífice se produjeron menos de un mes después de que Scaraffia, la directora del suplemento femenino del L’Osservatore Romano, escribió en Mujer, Iglesia, Mundo una advertencia demoledora: si se siguen cerrando los ojos frente a estos abusos, “la condición de opresión de las mujeres en la Iglesia nunca cambiará”.

Para ella, el escándalo es grave, pues el abuso contra las religiosas puede llevar, en algunos casos, a la procreación, a los abortos impuestos y los hijos no reconocidos de sacerdotes. Pero el reconocimiento del papa Francisco de que las denuncias son verdaderas es un gran paso y rompe el silencio secular que protegía estos atropellos.

Se espera que después de la transmisión del documental, el tsunami de denuncias prosiga, ya que la Unión Internacional de Superiores Generales, que representa a más de 500.000 monjas católicas, instó a sus miembros a reportar esos abusos.

Hay optimismo sobre los vientos de cambio que llegarán a la Iglesia después de todas estas tempestades. Scaraffia recuerda que “Jesús revolucionó la cultura de su tiempo dando importancia a las mujeres, y esto ha permanecido en la tradición cristiana”.

GLORIA HELENA REY 
PARA EL TIEMPO

https://www.eltiempo.com/vida/religion/religiosas-victimas-de-abuso-el-otro-escandalo-de-la-iglesia-catolica-336982

Estados Unidos premia a monja por educar a niñas sin recursos en Sudán del Sur


Redacción ACI Prensa

El secretario de Estado Mike Pompeo y la primera dama Melania Trump otorgan a la hermana Orla Treacy el premio de Mujeres de Coraje el 7 de marzo de 2019 / Crédito: Flickr de U.S. Department of State

El secretario de Estado Mike Pompeo y la primera dama Melania Trump otorgan a la hermana Orla Treacy el premio de Mujeres de Coraje el 7 de marzo de 2019 / Crédito: Flickr de U.S. Department of State

Una monja irlandesa que educa a niñas en Sudán del Sur desde hace 11 años se encuentra entre las ganadoras del Premio Internacional a las Mujeres de Coraje de este año organizado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos.

Orla Treacy, de la congregación de las Hermanas de Loreto en Bray, Irlanda, fue invitada en 2006 por el entonces Obispo de Rumbek (Sudán del Sur), Mons. Cesare Mazzolari, para abrir un internado de niñas. Ingresó a las Hermanas de Loreto en 2005, después de trabajar durante un verano en Calcuta y de presenciar la pobreza extrema.

El Secretario de Estado, Mike Pompeo, junto con la primera dama Melania Trump, otorgó los premios anuales Premio Internacional a las Mujeres de Coraje a diez mujeres de todo el mundo en el Departamento de Estado el 7 de marzo.

La hermana Treacy dijo a Irish Times en 2018 que, después de que ella llegó a la región que entonces formaba parte de Sudán en 2006, se necesitaron dos años para que se construyera  el edificio del internado. La diócesis a la que llegó, según un artículo de 2017 de Catholic Ireland, era “del tamaño de Italia, pero con solo dos (escuelas secundarias)”.

La religiosa dijo que también enfrentó desafíos para convencer a la comunidad local de inscribir a sus hijas en su escuela, en un país donde menos del 1% de las niñas se gradúan de la secundaria.

Más de la mitad de las niñas en Sudán del Sur están casadas antes de los 18 años, y el 17% antes de cumplir los 15, según el sitio web de las Hermanas de Loreto. El 90% de las mujeres en Sudán del Sur son “analfabetas funcionales”.

“Si vives en una cultura donde el matrimonio es más popular que la escuela, es muy difícil cambiar esa mentalidad”, dijo le hermana Treacy al Irish Times.

“Nos han amenazado a punta de pistola, nos han insultado, muchos problemas porque la mujer debe ser sacrificada por el bien de todos. Técnicamente, es un internado, pero lo llamo un refugio para mujeres porque estás constantemente tratando de proteger a estas chicas del matrimonio forzado”, añadió.

Sudán del Sur votó para obtener la independencia de Sudán en 2011, pero una guerra civil posterior que comenzó en 2013 dejó a millones de desplazados y cientos de miles de personas hambrientas. Aunque las dos partes firmaron un acuerdo de paz en septiembre de 2018, los obispos católicos del país expresaron recientemente su preocupación por la integridad del acuerdo, debido a que la raíz del conflicto no es un tema que se haya abordado.

Hoy en día, la escuela que la hermana Treacy fundó y es directora, atiende aproximadamente a 200 niñas anualmente.

“Trabajo con personas que viven mucho al margen: vida y muerte, hambre y desesperación. Todos los días viven al borde. Y, sin embargo, en eso todavía puedes ver el amor y la esperanza todos los días2, dijo la religiosa al Irish Times en enero de 2018.

En sus comentarios en la ceremonia de premiación, Pompeo elogió a la escuela de la hermana Treacy por ser un “faro de esperanza para las niñas a las que de otro modo se les negaría la educación, y que se verían obligadas a contraer matrimonios precoces”.

“Las mujeres de coraje existen en todo el mundo; la mayoría nunca será honrada”, dijo Pompeo. 

Entre los otros galardonados de este año está “Mama Maggie” Gobron, una mujer ortodoxa copta que dejó una vida de éxito financiero para fundar un ministerio para niños que crecen en los barrios pobres de Egipto. Su organización, Stephen’s Children, ha ayudado a 30.000 familias con alimentos y ropa durante más de 25 años, según el sitio web de la organización.

https://www.aciprensa.com/noticias/estados-unidos-premia-a-monja-por-educar-a-ninas-sin-recursos-en-sudan-del-sur-86480?utm_source=bo

“Monja compara a la Iglesia con los criminales en su trato con el abuso de los sacerdotes” La Hermana Véronique Margron acusa a la Iglesia de encubrir informes de abuso de monjas, por Patsy McGarry, Irish Times


https://www.irishtimes.com/news/social-affairs/religion-and-beliefs/nun-compares-church-to-criminals-in-its-dealing-with-priests-abuse-1.3821143 Mi respuesta: Ahora es el momento para un plan de acción con estructuras concretas de rendición de cuentas que involucre a las mujeres en puestos de liderazgo y toma de decisiones en la Iglesia. La jerarquía ya no puede controlarse a sí misma como lo indica esta terrible historia de fallas y abusos. ¡Se acabó el tiempo! Bridget Mary


“Una importante monja francesa ha acusado a los obispos católicos y vaticanos de haber sancionado los abusos espirituales y sexuales (incluidas las violaciones, la prostitución y los abortos forzosos) de religiosas en muchos países y en todos los continentes durante más de 20 años y probablemente mucho más 


” . La organización criminal no habría hecho peor ”, dijo la monja dominicana, Véronique Margron, presidenta de la Conferencia de Hombres y Mujeres Religiosas de Francia (CORREF). 


Ella acusó a los líderes de la Iglesia de responder a los informes si tal abuso de las monjas con silencio, encubrimiento y en-acción. fue impactante, dijo. 


en un estado que se acompaña el católico liberal Somos Iglesia (WAC) grupo internacional observó cómo en 1994 en Clare-nacido médica Misionera de María 
Informe


La Hermana Maura O’Donoghue presentó un informe detallado sobre el abuso de monjas por parte de sacerdotes al Vaticano basado en seis años de experiencia en 23 países y 5 continentes. 


En 1998, la monja escocesa, la Hermana Marie McDonald de los Misioneros de Nuestra Señora de África, presentó otro informe sobre el abuso de mujeres religiosas por parte de sacerdotes en África al Vaticano. 


Recordó cómo en 2001 el Parlamento Europeo escribió al Vaticano pidiendo que se tomaran medidas sobre el abuso sexual de las hermanas religiosas por parte de los sacerdotes. 


“Pero todo fue en vano. Solo más silencio, más encubrimientos y más en acción. Pero en los últimos años, mujeres valientes que se han manifestado a pesar de la presión para permanecer en silencio han resaltado este comportamiento vergonzoso “, dijo.


En una declaración, continuó: “es una horrorosa letanía de abusos espirituales y sexuales contra mujeres religiosas por parte de hombres que afirmaban ser sirvientes de Cristo pero en realidad eran sirvientes de la lujuria y el poder. No debe haber más silencio, no más encubrimientos y no más en acción. La gente de la iglesia exige arrepentimiento y justicia ”. 


Luego de la reciente reunión del Vaticano sobre la protección de los niños, asistieron obispos católicos y líderes religiosos de todo el mundo. WAC lamentó haber resultado en“ la ausencia de acciones concretas para proteger a los niños ”.


“El mensaje claro sigue siendo que cualquier inquietud sobre el abuso de niños de oficina debe informarse a las autoridades civiles y no a las autoridades de la iglesia”, dijo.

“Son un grupo de jerarcas machistas”, dice una exmonja de los curas y obispos


Además opina que el papa Francisco solo dice bellas palabras, pero no intenta ningún cambio. “Quieren que seamos como María, calladas y sumisas”, denuncia.

Publicada: 09/03/2019, 05:02hs.Compartir en FacebookCompartir en Twitter

Monjas del Instituto al que perteneció Valeria, en una celebración
Monjas del Instituto al que perteneció Valeria, en una celebración

Valeria Zarza tiene una mirada franca y clara. Mientras era monja, vivió en muchos lugares y conoció otros escapando de las amenazas que sufrió cuando decidió acusar de abuso sexual al padre Agustín Rosa, fundador de la congregación a la que pertenecía. El era un hombre carismático, poderoso, respetado, casi un santo en una provincia conservadora como Salta. Ella lo había idolatrado, pero la opresión que -como mujer- sufrió dentro de la Iglesia la empujó casi a la locura y al suicidio.Leé tambiénLa congregación de los malos hábitos: discriminación, autoritarismo y maltrato

Todavía hoy muchos no creen en la palabra de esta mujer, pero ella repite la historia con la tranquilidad de quien defiende la verdad. Para acallarla, han llegado a acusarla en la justicia del mismo delito que denuncia, pero ni siquiera eso la detiene. Ella, que fue casi reducida a la esclavitud, acosada y degradada dentro de la institución a la que había decidido dedicarle su existencia, habla con claridad del rol de la mujer en la Iglesia Católica.

” Cuando estaba dentro del convento todos los 8 de marzo siempre aparecían una o dos personas a saludarnos para el Día de la Mujer. Pero dudaban, nos preguntaban ¿cómo sería en el caso de ustedes?”

La mujer tenía que tener como ejemplo a María Santísima, sumisa, callada, orante. Siempre esperando la voluntad de Dios. Pero sobre todo, invisible.

Valeria, que vivía con otras hermanas, no sabía si considerar que era mujer y menos aún si tenía derechos. “Lo descubrimos después de irnos, porque dentro del convento, estudiando las Sagradas Escrituras, no te lo enseñaban. Tampoco de enterabas de que los tenías buscando la guía de un sacerdote. Con una cierta tendencia encubierta a ser ángeles, no podíamos sentir como mujeres “, trata de explicar.

La exmonja recuerda bien las burlas machistas de los sacerdotes y las observaciones con que descalificaban a las religiosas. “Bueno, ¡qué vas a esperar si son mujeres, y encima, monjas!”, les decían. “Nos señalaban que Jesús había elegido a María Magdalena después de resucitar para presentarse porque como era mujer, seguro era chismosa y lo iba a difundir. También aseguraban que Jesús había elegido apóstoles varones y no mujeres”, recuerda. A Valeria, esas palabras le quedaron más grabadas que cualquier versículo de la Biblia.

Sumisa y callada

Había también comentarios que excedían la supuesta picardía y alcanzaban lo grosero y explícitamente sexual. “Tenían aroma a la misoginia del Vaticano. Se nos decía que si alguna de nosotras quería vivir la plenitud de ser mujer tenía que tener como ejemplo a María Santísima, sumisa, callada, orante. Siempre esperando la voluntad de Dios. Pero sobre todo, invisible”, agrega.

Los modelos a seguir eran los de la devoción con sufrimiento y silencio. “Las santas religiosas en la Iglesia católica sufrieron toda la vida. Las humillaban, las escupían, las quemaban, las decapitaban y hasta las violaban; pero ellas, siempre callaban y perdonaban”, señala Valeria.

Para la exmonja, víctima y testigo de cargo contra el fundador del Instituto Discípulos de Jesús de San Juan Bautista, hay una razón clara por la que la mujer está condenada a ese rol en la Iglesia. ” A una mujer no se la forma intelectualmente en libertad ni se le da mucho lugar para que se desarrolle, porque se teme avance demasiado. No se le enseñan sus derechos porque eso despertaría a las miles y miles de religiosas y mujeres fieles que abrirían los ojos y provocarían‘rebeldías satánicas’ dentro de la casa de Dios”, analiza .

Las santas sufrieron toda la vida. Las humillaban, las escupían las quemaban, las decapitaban y hasta las violaban pero ellas, siempre callaban y perdonaban.

“Lo que no se esperaban los curas y los obispos de la Iglesia católica es que las mujeres de su amada Iglesia despertaran sin autorización. Que una sacristana o una secretaria parroquial levantaran la voz y denunciaran malos tratos o abusos”, alega ella que fue prácticamente reducida a servidumbre, obligada a trabajar sin descanso y a comer las sobras de los alimentos de los sacerdotes.

Explica que para la mujer la situación es clara: “Las religiosas tienen que quedarse bien calladitas para ser santas y no ‘primas del diablo’. No se imaginaron los jerarcas que ellas quebrarían en todo el mundo las leyes impuestas por un grupo de jerarcas machistas y romperían los muros de muchos conventos visibilizando lo que sucede adentro”.

Para Valeria, el proceso es irrefrenable: “En todo el mundo se está oyendo el clamor de las mujeres diciendo basta, especialmente en el ‘maravilloso mundo del Vaticano’. Solo se trata de esperar que el eco de sus voces golpee los corazones adormecidos de muchas otras mujeres que viven en el letargo de los no derechos, creyendo que agradan más a Dios con su silencio. Dejando que los gritos, las burlas, las denigraciones, sean el pan nuestro de cada día”.

Sobre su manera de salir de esa opresión, Valeria explica: “Yo estaba igual que ellas, pero un día alguien me dijo que tenía derechos y empecé a entender que ser mujer no era una vergüenza sino algo maravilloso“.

Francisco y las palabras

Desde su asunción como Papa en marzo del 2013, Francisco se refirió varias veces al rol de la mujer dentro de la Iglesia. La última, en febrero pasado, fue cuando admitió que hubo monjas abusadas sexualmente. Valeria, sin embargo, no confía en que pase de los dichos a una solución.

“El admitir que hay abusos dentro de la Iglesia es como decir ‘me voy a ocupar’. Pero no lo va a hacer porque si no, el 80% de los sacerdotes quedaría fuera de su ministerio. El Papa se justifica para poder seguir actuando desde su reino patriarcal . No cambió nada desde que él está, solo hubo palabras bonitas, los sacerdotes están entrenados para eso”, se queja.

Valeria es constantemente hostigada, como algunos de los denunciantes de Rosa, por integrantes de la congregación que niegan que lo denunciado sea real. ¿Qué sintió cuando vio a Thelma Fardin apoyada por sus pares de Actrices Argentinas en su denuncia contra Juan Darthés? “Me conmovió, lloré frente al televisor. El #Yo te creo, hermana, es darle la fortaleza a la persona para que pueda enfrentar la denuncia, las pericias. El día en que mi abogada en Salta me dijo ‘te creo’ empezó todo para mí. Ese ‘te creo’ no me lo olvido más”, se emociona.

https://tn.com.ar/sociedad/son-un-grupo-de-jerarcas-machistas-dice-una-exmonja-de-los-curas-y-obispos_945214

8M, desafío y compromiso: MONJAS EN LA HUELGA.


March 9, 2019

|Carmen Soto Varela

No dejes de ver este vídeo de las religiosas en apoyo de la huelga feminista del 8 de marzo



https://www.asociaciondeteologas.org/single-post/2019/03/09/8M-desafío-y-compromiso?utm_campaign=75a86dd8-03d7-48e6-9498-ac012

CHILE: “No me dejan ser sacerdote”: monja sorprende con su cartel en marcha 8M.


Viernes 08 marzo de 2019 | Publicado a las 20:17 Emilio Lara

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De acuerdo a cifras oficiales entregadas la tarde de este viernes, más de 100 mil personas marcharon por La Alameda en Santiago, en el marco del Día Internacional de la Mujer.

Una de las tantas manifestantes fue una monja, religiosa que llamó la atención por el cartel que llevó hasta la manifestación.

“No me dejan ser sacerdote”, rezaba el letrero.

“Marcho por una Iglesia que enseñe Igualdad y Justicia con el ejemplo”, añadió.

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https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/region-metropolitana/2019/03/08/no-me-dejan-ser-sacerdote-monja-sorprende-con-su-ca

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