Los obispos de Estados Unidos se oponen al plan de inmigración de Donald Trump PABLO SANTOS


, 21 de mayo de 2019 a las 15:22

Los obispos de Estados Unidos han expresado su oposición al plan de inmigración que recientemente propuso el presidente Donald Trump y han recordado que la familia debe ser protegida y promovida por el sistema migratorio (El plan migratorio de Donald Trump basado en el “mérito”).

“Nos oponemos a las propuestas que buscan acortar la inmigración basada en la familia y crear un sistema migratorio basado en el mérito”, han indicado.

“Las familias son la base de nuestra fe, nuestra sociedad, nuestra historia y nuestro Sistema migratorio. Como dice el papa Francisco: ‘la familia es el lugar en el que somos formados como personas'”, han precisado los prelados estadounidenses.

Trump ha explicado que su plan busca priorizar a los trabajadores y los valores estadounidenses, así como atraer “lo mejor y lo más brillante de todo el mundo”.

La propuesta no buscaría reducir el número de inmigrantes ilegales sino que reduciría significativamente la porción actual basada en la familia en el sistema de inmigración, para darles ese espacio a personas con alto nivel educativo.

El plan de Donald Trump también incluye la conclusión del muro y nueva tecnología para monitorear la frontera con México.

Quienes critican el proyecto aseguran que no logra responder a las causas que originan la crisis migratoria y que rechaza de forma inhumana a los más necesitados.

https://www.periodistadigital.com/religion/america/2019/05/21/la-iglesia-en-estados-unidos-se-opone-al-plan-de-inmigracion-de-donald-trump.shtml

Mujeres sacerdotes ofrecen diferentes enfoques para una ordenación válida, por Rosemary Radford Ruether, 10 de agosto de 2010, National Catholic Reporter


Mi respuesta: En nuestras ordenaciones, combinamos los dos enfoques que describe el Dr. Ruether en este artículo exhaustivo. En las ordenaciones de la Asociación de Mujeres Sacerdotes Católicas Romanas, el obispo pone las manos y se invita a toda la asamblea a poner las manos en la orden (s) para reflejar el llamado de la orden al ministerio inclusivo e igualitario dentro de un “discipulado de iguales”. modelo de iglesia.
Soy plenamente consciente de la historia de la sucesión apostólica. Con su teología medieval. Esta sigue siendo la teología de la Iglesia institucional actual. Como profetas del futuro, nuestros obispos de ARCWP ordenan sacerdotes en “sucesión apostólica válida” de acuerdo con la práctica actual del Vaticano para fomentar la justicia de género dentro de la Iglesia actual.Dirigimos a la Iglesia, desde adentro, en un viaje lejos de una teología que afirma poderes especiales reservados al presbítero en la celebración de los sacramentos a una teología igualitaria que enfatiza el papel de la comunidad como celebrante de los sacramentos. En nuestras ordenaciones, por ejemplo, los representantes de la comunidad local convocan y examinan a los candidatos para la ordenación, y todos están invitados a echar mano sobre los ordenados.
Si bien algunos pueden ver nuestro enfoque de ambos / y como una paradoja irónica, creo que nuestro movimiento internacional da a millones de católicos la esperanza de que la igualdad algún día será una realidad en la Iglesia. El llamado del Espíritu a menudo conduce a desafíos especiales y bendiciones sorprendentes. Bridget Mary Meehan ARCWP, sofiabmm@aol.com, 703-505-0004

https://www.ncronline.org/news/global-sisters-report/women-priests-offer-differing-approaches-validy-ordination

Un ícono de San Ireneo.
“En 2002, siete mujeres católicas romanas fueron ordenadas en Austria en el río Danubio por un obispo católico independiente, de Rómulo Antonio Braschi. Más tarde, obispos católicos romanos sin nombre ordenaron a algunas de estas sacerdotes como obispos. Estas obispos, a su vez, han ordenado a otros diáconos, sacerdotes y obispos. Desde este comienzo se ha desarrollado un movimiento, el sacerdote de mujeres católicas romanas (RCWP), que actualmente cuenta con cuatro obispos y 45 sacerdotes en los Estados Unidos, así como en Europa y Canadá. formó una eclesiología reflexiva que se definía a sí misma como una sucesión válida en la tradición católica romana y también como una reforma válida que reclama el discipulado auténtico de iguales de la iglesia más antigua basada en la misión redentora de Cristo. (1)Rechazando la declaración papal del 28 de mayo de 2008, de que las mujeres y los obispos varones que originalmente los ordenaron son ” latae sententiae excomulgados” (automáticamente), RCWP declaró que “continuaremos sirviendo a nuestra amada iglesia en un ministerio sacerdotal renovado que da la bienvenida todo para celebrar los sacramentos en comunidades inclusivas, centradas en Cristo y empoderadas por el Espíritu, dondequiera que seamos llamados “.RCWP afirma estar en “sucesión apostólica” basada en la validez de la ordenación episcopal de su obispo fundador:Las ordenaciones de los sacerdotes femeninos católicos romanos son válidas debido a nuestra línea ininterrumpida de sucesión apostólica dentro de la Iglesia Católica Romana.El principal obispo católico romano que consagra a nuestras primeras obispos es un obispo con una línea de sucesión apostólica ininterrumpida dentro de la Iglesia Católica Romana en plena comunión con el Papa.Por lo tanto, nuestros obispos ordenan válidamente diáconos, sacerdotes y obispos.En consecuencia, todos los candidatos calificados, incluidos los ministros bautizados y sacerdotes de otras tradiciones cristianas, que se presentan a nuestros obispos para su ordenación, se ordenan mediante la imposición de manos en la misma línea de sucesión apostólica en la Iglesia Católica Romana. (2)Claramente el Papa no está de acuerdo con esta opinión.Para él, las mujeres obispos, sacerdotes y diáconos, así como los obispos originarios, son automáticamente excomulgadas, debido al hecho de que estas ordenaciones tuvieron lugar en contra de la enseñanza de la iglesia y sin aprobación papal.Además de esto, existe el supuesto teológico de que las mujeres, por su propia naturaleza, son incapaces de recibir una ordenación válida como sacerdotes en la Iglesia Católica Romana. (3) (La mentalidad del Vaticano hacia las mujeres se reveló el 15 de julio de 2010, con la liberación de un documentar el abuso sexual de niños por parte de sacerdotes y la ordenación de mujeres como “crímenes muy graves”. ¿Cuál es entonces el concepto de “sucesión apostólica” y “comunión plena con el Papa” que este movimiento asume que no puede verse afectado por este profundo conflicto con autoridad papal?Antes de discutir este tema, veamos un enfoque diferente de la ordenación válida que surgió en una comunidad de fe en San Diego, California, bajo el liderazgo de una de las mujeres católicas romanas, Jane Via.Deseando crear y ser parte de una vibrante comunidad católica que reflejó su visión de lo que debería ser esa comunidad, Via, una educadora religiosa y abogada, desarrollada, con la ayuda del ex sacerdote Rod Stephens, la comunidad católica del apóstol María Magdalena. (MMACC) en 2005.Apoyar el periodismo católico independiente.Conviértete en un miembro de NCR Forward por $ 5 al mes.Durante algunos años, Nancy Corran, una mujer de origen protestante que tiene una licenciatura en teología de Oxford y una maestría en Divinidad de la Graduate Theological Union en Berkeley, California, ha servido con Jane Via y Rod Stephens como asociado pastoral.En 2009, Corran decidió que quería convertirse en católica en el contexto de la comunidad de María Magdalena.El liderazgo de la iglesia de María Magdalena decidió llamarla sacerdote de su comunidad.Sin embargo, decidieron no llamar a un obispo del movimiento RCWP para que viniera a ordenarla, sino que la ordenara como una acción colectiva de su comunidad de fe.Ellos basaron su derecho a hacer esto en su lectura de la historia de la iglesia primitiva en la que aprendieron que los cristianos en los primeros siglos habían llamado sacerdotes y los habían ordenado a través de la acción colectiva de las comunidades religiosas locales.Esta ordenación de Corran al diácono y luego al sacerdocio mediante la acción colectiva de MMACC se llevó a cabo el 30 y 31 de julio de 2010. Todos en la comunidad, incluidos los niños, pusieron manos a la obra sobre Corran y firmaron el documento oficial como sus ordenados.Esta decisión de MMACC ha causado consternación entre algunos en el movimiento RCWP.Algunos incluso han sugerido que esta acción socava la “sucesión apostólica” de su movimiento.Por implicación, la ordenación de Corran estaría fuera de este linaje de “sucesión apostólica”.La aparición de esta diferencia suscita una investigación sobre la base de este concepto de “sucesión apostólica”, que se ha vuelto tan importante para el movimiento RCWP, y en la que basan la validez de sus propias ordenaciones, a pesar de su rechazo por parte del Papa.¿Por qué los líderes de MMACC sienten que pueden ignorar esto, a pesar de que Via fue ordenada en este movimiento?¿Qué significa “sucesión apostólica” como la base de la ordenación válida de sacerdotes por los obispos?Este concepto de sucesión apostólica es ampliamente cuestionado.Aunque reclamado por el catolicismo romano, la mayoría de los protestantes, basados ​​en estudios históricos del cristianismo primitivo, ven esto como una ficción histórica con poca base en el cristianismo “apostólico” o del siglo primero.En opinión de la mayoría de los historiadores de la iglesia moderna, el cristianismo del siglo primero y segundo era muy diverso.El cristianismo se manifestó en varios movimientos que reflejaban una variedad de visiones del mundo de la época.En muchas ciudades del Mediterráneo oriental, como Alejandría, algunos de los primeros grupos cristianos fueron gnósticos de varios tipos.Según los evangelios, Jesús eligió a 12 discípulos en su vida. (4) Después de su muerte, uno de ellos, Judas Iscariote, el traidor de Jesús, fue reemplazado por Matías por la acción colectiva de los 11 discípulos restantes (Hechos I: 15 -26).Pero estos 12 discípulos han dejado pocos registros de evangelizar a los gentiles y fundar iglesias en todo el mundo.De hecho, la idea original de los 12 discípulos probablemente tenía la intención de representar a las 12 tribus de Israel, no a un grupo de fundadores de iglesias en todo el mundo de donde descendió una sucesión de obispos.El concepto de una iglesia gentil proveniente de todas las naciones se originó con la misión evangelizadora de Pablo, que no es miembro de los discípulos originales de Jesús, sino que se convierte al movimiento cristiano después de la muerte de Jesús.En la historia de la difusión del cristianismo fuera de Palestina, los nombres de la mayoría de los 12 discípulos desaparecen.Los únicos que afirman estar relacionados con áreas fuera de Palestina son Pedro, asociado con Antioquía y también con Roma (en la muerte), Juan en Éfeso, aunque no como fundador de una iglesia, y Tomás en la India, el último de historicidad cuestionable. (5 )El concepto de un episcopado monárquico;es decir, las iglesias con sede en la ciudad encabezadas por un obispo con un poder jerárquico sobre los ancianos (presbíteros) y los diáconos, surgieron lentamente entre finales del primer siglo y principios del tercer siglo.Ignacio de Antioquía reclamó tal episcopado monárquico para sí mismo en la iglesia de Antioquía en cartas escritas a principios del siglo II en su camino al martirio en Roma, pero no menciona a Pedro como el apóstol fundador de su iglesia. (6) Ireneo de Lyon, que combate varios gnosticismos en sus escritos Contra las herejías a fines del siglo II, expone la idea de una sucesión de maestros que garantizan la enseñanza apostólica frente a los gnósticos.Para él, la iglesia de Roma es el principal ejemplo de tal sucesión de obispos y maestros.(7)Varias “herramientas” de la ortodoxia surgieron en este período.Uno era un Nuevo Testamento canónico compuesto de escritos que se sabe que son de una tradición más antigua y que, por lo tanto, son “apostólicos”.Estos fueron vistos como distinguibles de la pluralidad de escritos que circulaban entre las iglesias que usaban los nombres de los apóstoles, como el Evangelio de Pedro, los Hechos de Pedro y la Revelación de Pedro, los Hechos de Andrés y los Hechos de Juan, pero percibidos como un contenido herético. (8) Un linaje histórico de la enseñanza que se remonta al siglo I o principios del siglo II, garantizado por una sucesión de obispos-maestros, fue considerado como una validación de esta tradición apostólica.Estas herramientas surgieron para separar lo que se definía como ortodoxia contra la pluralidad de otras tradiciones de un tipo más gnóstico.En el proceso de definir esta “tradición apostólica” contra las “herejías”, escritores como Ireneo construyeron un argumento histórico que postulaba que lo que estaba surgiendo como “ortodoxia” a fines del siglo II era la enseñanza original de Jesús y los apóstoles, mientras que Varias otras formas de cristianismo fueron calificadas como desviaciones posteriores.Los historiadores modernos generalmente han decidido que la realidad histórica era más opuesta a este esquema.En otras palabras, muchas cristianidades variantes eran en realidad anteriores.Lo que se definía como ortodoxia era una construcción que surgió más tarde.La exitosa purga de esta diversidad anterior permitió a la ortodoxia emergente reclamar originalidad histórica. (9)

Un linaje de obispos descendientes de los apóstoles fundadores de las principales iglesias fue la idea clave en esta afirmación emergente de “enseñanza apostólica”.En esta construcción, los doce discípulos fueron enviados a todo el mundo, fundaron iglesias en ciudades clave con ellos mismos como obispos fundadores y dieron a cada iglesia una enseñanza apostólica que era idéntica.La sucesión de obispos descendientes del apóstol fundador llevó esta misma enseñanza sin cambios a través de las generaciones.Este concepto de sucesión apostólica, con sucesiones de obispos descendientes de apóstoles fundadores, tiene poca base en la realidad histórica de cómo se difundió el cristianismo, aunque fue una idea útil (y sin duda sinceramente creída) para definir una ortodoxia emergente para iglesias que buscan una Frente común contra sus rivales.Roma fue uno de los primeros reclamantes de este papel de garante de la enseñanza apostólica, aunque, curiosamente, el obispo monárquico parece haber tardado en emerger allí.La iglesia romana “ortodoxa” del siglo II fue uno de varios grupos cristianos en la ciudad.Pero esta iglesia emergente mantuvo en el siglo III una forma más colectiva de gobierno de la iglesia en la que el obispo era un anciano líder, en lugar de un obispo monárquico en relación jerárquica sobre los otros ancianos.(10)Un importante documento que atestigua la tradición de esta iglesia romana es el de Hipólito de Roma, un presbítero nacido en Grecia de esta iglesia que escribió a principios del siglo III un tratado llamado La tradición apostólica .Hipólito era un pensador rigorista que buscaba excluir de la aceptación varias herejías.Fue elegido obispo brevemente como rival de un líder más laxo de la iglesia, Callistus, quien más tarde la tradición define como “papa” desde 217-222 d. C. Hipólito, escribiendo en La tradición apostólica , refleja su propia memoria de cómo se hicieron las cosas en Esta iglesia se remonta a mediados del siglo segundo.Significativamente, él asume una autoridad colectiva en la cual la iglesia en conjunto o “todas las personas” juntas llaman al obispo.Los presbíteros y “los obispos que están presentes” dan su consentimiento y ponen manos sobre este líder.Claramente, lo que se entiende como la orden de la iglesia de mediados del segundo a principios del siglo III en Roma es uno de los llamamientos colectivos y la ordenación de la comunidad de fe local en su conjunto. (11) Esta es la tradición reivindicada hoy por la comunidad católica de María Magdalena Apóstol.La noción de “apóstoles”, es decir, los 12 discípulos elegidos por Jesús, fundando iglesias e inaugurando una sucesión de obispos monárquicos, se formuló en su forma histórica a fines del segundo y tercer siglo y aparece como una idea establecida en la Historia. de la Iglesia por Eusebio, quien escribió versiones sucesivas de este trabajo del 305 al 330 dC.Para Eusebio, la ortodoxia estaba garantizada por la sucesión apostólica a través de la fundación de las iglesias por los apóstoles y la transmisión de enseñanzas apostólicas idénticas a través de su sucesión de obispos en cada iglesia.Eusebio tiene muchas referencias a obispos de varias iglesias de Asia Menor a Italia, pero solo puede producir listas continuas desde los tiempos apostólicos hasta su propia época para cuatro iglesias principales: Jerusalén, Alejandría, Antioquía y Roma. (12) Tiene algunos parciales. listas para otras iglesias, como Corinto, pero no reclaman fundadores apostólicos para ellas.

Un examen cuidadoso de sus listas para las cuatro iglesias principales plantea la cuestión de si alguno de estos fue fundado por uno de los 12 apóstoles.Jerusalén reclama como su líder fundador, Santiago, el hermano de Jesús, quien no fue discípulo en el tiempo de Jesús, pero se convirtió al cristianismo después de su muerte.Los nombres de los 12 líderes judíos de esta iglesia “de la circuncisión” se reclaman desde la época de Santiago hasta la destrucción romana de la ciudad en el 139 dC, cuando esta iglesia desapareció.Pero es difícil imaginar que esta extensa lista represente en realidad una sucesión de obispos monárquicos, en lugar de nombres de líderes coexistentes.Cuando esta iglesia desapareció en el 139 dC, se reclama una segunda lista de obispos para una iglesia gentil en una ciudad romana recién fundada cerca de Jerusalén, pero uno está desconcertado acerca de cómo esta lista puede verse como una continuación de James, el hermano de Jesús.El linaje de Alejandría no reclama al fundador de un apóstol, sino que cita a Marcos, autor del Evangelio de ese nombre, como su fundador.Pero la sucesión de obispos de esa ciudad es probablemente una construcción posterior, ya que la ortodoxia se impuso gradualmente contra los gnosticismos anteriores.En Antioquía, “donde los discípulos fueron llamados cristianos por primera vez” (Hechos 11: 26), aparentemente, Pedro estuvo presente en más de una ocasión.Eusebio afirma que Pedro fue el primer obispo de Antioquía, con Ignacio como su segundo sucesor, (13) pero el propio Ignatius parece no darse cuenta de esto.Roma, que se convirtió en el modelo para la idea de la sucesión apostólica, afirma a Peter y Paul como fundadores.Pero sabemos que la iglesia de Roma ya existía en el momento del ministerio de Pablo en Grecia, cuando Pedro no había estado en Roma.Pedro pudo haber sido martirizado allí, pero no encontró la iglesia de Roma y probablemente no era un líder allí, mucho menos un “obispo”.Entonces, en cada caso, la conexión de las listas de obispos posteriores con un apóstol supuestamente fundador se desvanece en el examen.No solo existe una brecha histórica entre los apóstoles y las posteriores listas de obispos, sino que también este concepto original de sucesión apostólica que se desarrolló a fines del segundo al cuarto siglo no tuvo nada que ver originalmente con la transmisión del poder sacerdotal para hacer la Eucaristía desde Jesús. a los apóstoles, a los obispos (quienes de ese modo estaban facultados para ordenar a otros obispos y sacerdotes con el carisma de la Eucaristía).La sucesión apostólica fue originalmente sobre la enseñanza apostólica, (14) no el poder sacerdotal para hacer la Eucaristía.Era una forma de reclamar una forma unitaria de enseñanza cristiana de Jesús a través de los apóstoles para un linaje de maestros obispos que podría definirse en todas las iglesias contra herejes, descartando así la diversidad anterior de formas de cristianismo.La idea de la sucesión apostólica como una transmisión del poder eucarístico de Jesús y de los apóstoles a los obispos es una idea posterior que surge lentamente para reemplazar el énfasis anterior en un linaje de la enseñanza apostólica.Se desarrolla plenamente solo en el siglo XII cuando se define un concepto de sacerdocio basado en el poder de “confeccionar” la Eucaristía (es decir, el poder de convertir el pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo), como el elemento central. idea de ordenación, excluyendo ideas anteriores de ordenación basadas en la instalación en varias oficinas.Esta visión anterior de la ordenación como instalación en cargos de tenencia permitía ver a varias personas ordenadas, incluidas mujeres como reinas, abadesas y diaconisas.A medida que la ordenación se vinculaba principalmente con el sacerdocio y su capacidad de “confeccionar” la Eucaristía, se eliminó la idea de la ordenación como instalación en un oficio y, con ello, la posibilidad de que las mujeres fueran ordenadas.Solo los hombres que comparten la masculinidad de Cristo podrían heredar este poder para realizar la Eucaristía que supuestamente se transmitió de Cristo mismo a sus doce apóstoles y de ellos a sus descendientes de obispos.De este modo, el triunfo de un concepto eucarístico sacerdotal de ordenación, transmitido a través de la sucesión apostólica, es en sí mismo una parte integral de un proceso en el que las mujeres fueron eliminadas como obligables. (15)Irónicamente, este concepto del siglo XII de sucesión apostólica como la transmisión del poder de hacer la Eucaristía es lo que reivindica el movimiento RCWP al elevar la ordenación episcopal de sus obispos fundadores como prueba de la validez de sus propias ordenaciones.Este concepto de ordenación válida, transmitido a través de la sucesión apostólica de sus obispos fundadores, funciona solo si uno asume implícitamente una visión mecanicista de la transmisión de este poder de un obispo a otro.En otras palabras, se supone que la ordenación en sucesión apostólica transmite una clase de poder espiritual como una “posesión” personal que las personas ordenadas pueden disponer como lo deseen, además de estar de acuerdo con el Papa como autorizador en la Iglesia Católica Romana de quién puede o debe ser ordenado.Se puede asumir que este poder continúa vigente, incluso permitiendo que el obispo que ordena a las mujeres sea descrito como en “plena comunión con el papa” a pesar de ser excomulgado por el papa.Por lo tanto, estar en “comunión” con el papa en este contexto no tiene nada que ver con estar de acuerdo con el papa sobre quién puede ser ordenado, sino más bien poseer este poder de ordenamiento como una dotación personal que se puede transmitir a otros al participar en el Acto sacramental de la ordenación.En contraste, los líderes de la comunidad católica apóstol María Magdalena regresan a una visión mucho más antigua de la iglesia y la ordenación más cercana a los tiempos apostólicos, manifestada en el tratado de Hipólito sobre la tradición apostólica .Aquí la ordenación tiene que ver con instalar a una persona en una oficina de maestros y líderes de alabanza para una comunidad de fe que “todas las personas” de esa comunidad llaman y ordenan colectivamente.¿Significa esto que la comunidad MMACC tiene “razón” en sus puntos de vista, y que el RCWP debería abandonar sus reclamos defectuosos de sucesión apostólica?Este no es el punto.Más bien, ambos movimientos pueden reconocer su terreno común en el que ambos pueden reclamar la validez de sus formas divergentes de ordenación.Este terreno común se encuentra en una historia y tradición de las iglesias cristianas como comunidades de fe vinculadas al pasado a través de la memoria y mediante esfuerzos imaginativos constantes para reconstruir lo que es más vital en sus tradiciones y basarse en la reproducción fiel de esa tradición que da vida. .RCWP y MMACC buscan ser “apostólicos” en su forma de pensar y vivir a través de diferentes versiones de ese proceso “.(1) “Ordenaciones”, romancatholicwomenpriests.org
(2) Ibid.
(3) Esta visión de la incapacidad de las mujeres para ser ordenadas debido a la naturaleza defectuosa de la feminidad fue desarrollada por Tomás de Aquino, basada en la antropología aristotélica.Ver Kari Borreson, Subordinación y Equivalencia: La Naturaleza y el Papel de la Mujer en Agustín y Tomás de Aquino (Washington, DC: University Press of America, 1981), pp. 236-239.
(4) Las listas de 12 apóstoles se encuentran en Mateo 10: 2-4, Marcos 3: 16-19, Lucas 6: 14-16.Hechos 1:13 contiene once nombres, dejando caer a Judas Iscariote.Las listas no son totalmente consistentes.Mateo y Marcos enumeran un Thaddeus.Luke y Hechos carecen de este nombre, pero tienen a Jude, hijo de James en su lugar.
(5) Consulte los artículos de Wikipedia sobre “Juan el Apóstol” y “Tomás el Apóstol”.
(6) Ver Las cartas de Ignacio de Antioquía , Gerald G. Walsh, trad.Los Padres Apostólicos, Los Padres de la Iglesia , vol.1 (NY: CIMA Publishing Company, 1947), pp. 83-127.
(7) Ireneo, contra las herejías , III.3,23
(8) Ver Harry Y. Gamble, El canon del Nuevo Testamento: Su creación y significado (Philadelphia: Fortress Press, 1985).
(9) El erudito cuyo trabajo ayudó a establecer este punto de vista es Walter Bauer, Ortodoxia y herejía en el cristianismo primitivo(Filadelfia: Fortaleza, 1971).
(10) Ver Kurt Aland, Una historia del cristianismo , vol.1 (Filadelfia: Fortress Press, 1985), pág.120.
(11) La tradición apostólica de Hipólito , Burton Scott Easton, trad.(Libros de Arconte, 1962).
(12) Eusebio, La historia de la Iglesia de Cristo a Constantino, GA Williamson, trad.(Minneapolis, MN: Augsburg Publishing House, 1965) apéndice, pp. 415-17.
(13) Ibid., Pág.145 (Libro III.36)
(14) Ver a Ireneo, op.cit., Quien se refiere a la sucesión de obispos en Roma como maestros que todos estuvieron de acuerdo en enseñar “la doctrina correcta”, sin ofrecer “enseñanza secreta”.
(15) Para un libro clave que muestra el desarrollo de este tipo de visión de la ordenación y la supresión de formas de ordenación anteriores que incluían a las mujeres, vea Gary Macy, La Historia Oculta de la Ordenación de Mujeres (Oxford: Oxford University Press, 2007).

Mujeres hablan de su lugar en la Iglesia en la sede del Episcopado


Martes 21 May 2019 | 12:11 pm« Volver

Buenos Aires (AICA):

 Más de 150 mujeres dialogaron sobre el lugar que les cabe en la Iglesia en la sede de la Conferencia Episcopal Argentina. Es la primera vez que los obispos ceden ese espacio para una actividad de este tipo. Fue el viernes 17 de mayo y participaron las teólogas Virginia Azcuy, hermana Josefina Llach ACI y Nancy Raimondo. Organizó el Departamento de Laicos (Deplai).  

    La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) cedió por primera vez la sala de reuniones de los obispos, en la sede del barrio porteño de Retiro, para más que de 150 mujeres dialoguen sobre el lugar que les cabe en la Iglesia. 

El “Diálogo sobre el lugar de las mujeres en la Iglesia”, a salón repleto, fue el pasado viernes 17 de mayo y estuvo a cargo de las teólogas Virginia Azcuy, hermana Josefina Llach ACI y Nancy Raimondo. 

Coordinó la también teóloga Marcela Mazzin, participante del Sínodo de la Familia, y la introducción estuvo a cargo de Daniel Martini, director del Departamento de Laicos (Deplai) de la CEA. 

La actividad fue organizada por el Deplai y se constituyó en el primer acto público de la nueva Área de las Mujeres. 

Informes: www.deplai.org.ar y en las redes sociales Facebook e Instagram @deplai_cea.+ 

http://www.aica.org/39226-mujeres-hablan-de-su-lugar-en-la-iglesia-sede-del.html


“Los medios censuran su doctrina social y geopolítica”, denuncian escritores de izquierdas“Hay muchos poderes económicos que no perdonarán al Papa sus críticas feroces a esta economía que ‘mata'”

Seis años del 'Papa de la Primavera'
Seis años del ‘Papa de la Primavera’

“El Dios de Francisco, como el de Descartes, pone en marcha el mundo, y lo sostiene desde fuera, para dejar luego que se rija por sus propias leyes humanas, donde ningún dios puede servir para justificar la humillación social, la explotación y la desigualdad”

“Contra todos sus enemigos, resiste espartano y partisano, inquieto e incompleto, sin callar y amordazado, confesando y confesado, siempre imperfecto, humano, en claroscuro”

21.05.2019 | Gorka Larrabeiti, Santiago Alba Rico y Carlos Fernández Liria, en ‘Éxodo’*

Acaban de cumplirse seis años de pontificado de Francisco y algo muy serio debe de estar sucediendo en el mundo y en el seno de la Iglesia para que personas no creyentes, y además de izquierdas, como lo somos nosotros, sientan la necesidad de pronunciarse públicamente en defensa de un Papa. Ni parece muy normal ni debiera ser necesario. No siendo expertos en la materia y en un contexto muy polarizado, corremos incluso el riesgo de ser vapuleados y, si nos atrevemos a hacerlo, pese a previsibles malentendidos y prejuicios, es porque no podemos pasar por alto esta evidencia: la Iglesia ha pasado de ser un actor protagonista de la vida política a ser, al mismo tiempo, actor, escenario y motivo de una gran batalla.

No sabemos hasta qué punto la ciudadanía es consciente de la gravedad de la situación, de lo encarnizada y trascendental que es esta lucha. Nos preguntamos por qué en España lo que sucede en el Vaticano a la gente le interesa tan poco. Creemos que, en general, la gente ve la Iglesia más como un organismo anclado en el tiempo que como una barca a merced de las olas de la historia. Los medios de comunicación poco ayudan a entender el momento, pues tienden a destacar los clásicos escándalos que revelan homofobia, machismo, antiabortismo, así como otras muchas falsas polvaredas – el besamanos del anillo del Pescador, la purga antifeminista en el Osservatore Romano… – que deben de saber a gloria a los muchos y poderosos enemigos tanto internos como externos del papa Bergoglio. Esa visión de la Iglesia varada en el tiempo se debe, pues, a que se silencian o soslayan, por no decir censuran, la doctrina social y geopolítica de este Papa agitado, y a que rara vez se informa de la sólida alianza de intereses entre sectores de la extrema derecha internacional y sectores de las alas más retrógradas y fanáticas de la Iglesia. Si algo hay que está anquilosado, es la información sobre el Vaticano. E pur si muove…

No se sospeche de nosotros: seguimos siendo igual de no creyentes, seguimos discrepando con el Papa – y radicalmente – en las cuestiones bioéticas o en el concepto de familia; seguimos pensando que todo Papa es el monarca absoluto de una rancia institución heteropatriarcal, etc… Y, sin embargo, tras haber examinado su papado, conscientes del peligro que para la sociedad entraña la visión del mundo de sus enemigos integristas, nos sentimos obligados a defenderlo por dos motivos: por lo que tiene en sí mismo de estimable (buen cristiano, pensador ilustrado y compañero de viaje), pero sobre todo porque consideramos que, si se responde con desinterés o pasotismo a esos sepulcros blanqueados que combaten su labor pastoral y política, si titubeamos en el diálogo y el debate con las fuerzas mejores de la Iglesia el resultado será contraproducente para todos, creyentes y no creyentes, como ya avisaba Pier Paolo Pasolini.

¿Quién es, para nosotros, Francisco? De él sabemos que es hijo porteño de emigrantes italianos, que creció en el peronismo, que es amante de Dostoievsky y Hölderlin, que fue profe de literatura, que tiene más de cura prágmático de barrio que de teólogo refinado. Tras el shock por la renuncia de Ratzinger, Francisco es un despeje seguro al córner del Concilio Vaticano II, una solución in extremis en el momento de prestigio más bajo y en el caos interno mayor que ha vivido la Iglesia, según dicen, desde la Reforma. En plena pujanza de nuevos movimientos religiosos con gancho emotivo, como lo son las diferentes iglesias evangélicas que se están expandiendo por Europa y América; salpicada por escándalos financieros, corrompida de globales abusos sexuales, Francisco es un cambio radical de juego, un regreso a lo esencial, al Evangelio. Su batalla sucede más en el tiempo que en el espacio: “No hay que dar preferencia a los espacios de poder frente a los tiempos, a veces largos, de los procesos. Lo nuestro es poner en marcha procesos, más que ocupar espacios”. En esto se parece mucho a Juan de Mairena, poeta del tiempo.

Francisco, Papa del tiempo, con jactancia propia de novato, está dispuesto a gobernar como Mairena escribía: “por todos y para todos, y en último término, contra todos”. Es urbanita global, no como Ratzinger o Wojtyla, más eurocéntricos y provincianos; viene del sur de la periferia global armado de franciscanismo retórico y secundado por el siempre fiel AMDG ejército jesuita. Profundamente indisciplinado, apenas lo designan Papa revoluciona signos y símbolos e, inmediatamente, olvidados los negros cuervos del final del papado de Ratzinger, se habla – ¿recuerdan? – de “primavera vaticana”. Desde entonces, Francisco es una sacudida que no cesa. El Papa eléctrico, como lo llama Antonio Spadaro S.J., director de La Civiltà cattolica, genera campos magnéticos opuestos.

Francisco, con los refugiados de Lesbos
Francisco, con los refugiados de Lesbos

“Este es el periodo más luminoso en la historia de la Iglesia desde la época apostólica”, reivindican sus partidarios. “Desobedecer al Papa es un deber si ejercita su poder de modo pecaminoso”, incita cizañero el cardenal estadounidense Burke, amigo de Steve Bannon y de Matteo Salvini, adalides todos ellos de las “raíces judeocristianas”, concebidas como engañifas de incienso, arietes de guerra cultural y souvenirs de folklore identitario. Francisco es la piedra en el camino contra la que chocan esos campeones restauracionistas, fanáticos legalistas del primado de Occidente que tan temerosos dicen estar de “perder la Iglesia”; una piedra sobre la que se levanta una esperanza inquieta y creativa frente a quienes quisieran recuperar la Cristiandad perdida haciendo que la Iglesia vuelva a ser el corazón doctrinalmente seguro de todo el Occidente blanco; un pedrusco frente a los teocons y frente a esa nueva facción estadounidense que el historiador del Cristianismo y vaticanista Massimo Faggiolidefine como “catolicismo teológicamente neoortodoxo, moralmente neointegralista, políticamente antiliberal, antiinternacionalista y estéticamente neomedieval”.

Contra todos ellos, Francisco resiste espartano y partisano, inquieto e incompleto, sin callar y amordazado, confesando y confesado, siempre imperfecto, humano, en claroscuro: “Yo soy un pecador. Esta es la definición más exacta. Y no se trata de un modo de hablar o de un género literario. Soy un pecador”. En una lúgubre Europa que, según esos apocalípticos y tenebrosos reconquistadores de valores, estaría aquejada de descristianización masiva, relativismo e islamización sin freno, Francisco reivindica tres cosas: las luces del discernimiento y del Derecho frente a las sombras y los miedos; la vida en comunidad frente a la negra soledad; la audacia en la frontera frente a la segura inseguridad de la fortaleza.

¿Qué demonios ha hecho durante estos años para granjearse tantos enemigos, para que se hable de cisma incluso? Pues básicamente dar dos buenos calambrazos: uno a la geopolítica global, hablando demasiado claro, liso y llano sobre la pobreza y la iniquidad como máximos problemas reales de este mundo, y el otro a la geopolítica vaticana, concentrando mucha atención en el Islam y en China, menos en Occidente, y acaso – solo acaso – dando un primer paso para abrir un proceso hacia una desvaticanización de la Iglesia.

Comencemos por lo primero. Hay muchos poderes económicos que no le perdonarán sus críticas feroces, certeras, ya eternas, a esta economía que “mata”, a ese “primer terrorismo”Trump, Salvini, Orban o Le Pen jamás le perdonarán su palabra clara y solidaria a 80 metros del muro en Tijuana, en Lesbos o en Lampedusa, su primera visita. Francisco insiste e insiste en que la cuestión migratoria es “el verdadero nudo político global”.

Ningún fundamentalista cristiano, ni menos aún los destropopulistas olvidarán aquellas declaraciones en las que desmontaba las famosas raíces cristianas de Europa que tanto aireara Ratzinger: “Hay que hablar de raíces, en plural, pues hay muchas más de una. En ese sentido, cuando oigo hablar de las raíces cristianas de Europa, a veces temo el tono que se emplea, que puede ser vengativo o triunfalista. Entonces se convierte en colonialismo”.

Francisco y el imán Ahmad Al Tayeb firman el documento de Abu Dabi
Francisco y el imán Ahmad Al Tayeb firman el documento de Abu Dabi

Menos aún le perdonarán los integristas católicos ese Documento sobre la Fraternidad humana por la paz mundial y la convivencia común, firmado junto con el Gran Imam de Al-Azhar, que derrumba teóricamente no solo la tesis del conflicto de civilizaciones de Samuel P. Huntington, piedra angular sobre la que se erigió la política del gobierno Bush de la exportación de la democracia y que justificó las guerras de Afganistán e Irak, sino también el fundamento religioso de todo acto terrorista. Tampoco se le perdonará en Hong Kong ni en Estados Unidos que el principio de acuerdo con China pueda desactivar el argumento de la falta de libertad religiosa en China como arma política contra Pekín. Así de elocuentemente valoraba este acuerdo Steve Bannon, el exconsejero de Trump y líder de The Movement, esa suerte de internacional destropopulista: “Es atroz. Han firmado un acuerdo con el Estado más totalitario del mundo y completamente ateo. Hay 20 millones de fieles santos a los que han dejado tirados. ¿Un acuerdo secreto? Lo único que te dicen es que elegirán ellos a los obispos. Todo esto terminará con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas. Eso es de lo que va todo esto. Y venderán a Taiwán y a todos sus cristianos.” En realidad, ya se trate de Venezuela, Palestina, Siria o Yemen, lo que a Francisco no se le perdona es que haga lo posible por apagar incendios, algunos de los focos de esa “Tercera Guerra Mundial a pedazos” que otros quisieran seguir atizando.

Tampoco se le perdona su condición de labrador viejo, sabio y lento, que, día tras día, siembra propuestas constructivas con eslóganes sencillos y eficaces. No es que diga que el dios dinero y su profeta el beneficio no pueden ser el centro de la vida, sino que sostiene que ese lugar ha de ocuparlo el ser humano, al que le bastan tres tes para vivir con dignidad: Tierra, Techo y Trabajo. No es que reproche al mundo entero y en concreto a los líderes políticos mundiales la “globalización de la indiferencia” y “la cultura del descarte”, sino que propone detalladamente acoger, proteger, promover e integrar a los emigrantes y refugiados. De su bellísima encíclica Laudato si’ sobre el cuidado de la casa común solo diremos que en ella se encuentra la única respuesta posible al “diluvio” en el que ya vivimos: una ecología integral – ambiental, económica, social, cultural, cotidiana, intergeneracional, biencomunista, radical – o sea, una conversión comunitaria hacia aquello que llamó Pablo VI “una civilización del amor”. Si la disyuntiva existencial ante la que nos hallamos es la de elegir entre esa esperanza o más diluvio, entonces alabada sea esa bendita civilización del amor.

¿Habla de amor el Vaticano? Aquí muchos traerán a colación, no sin razón, el tema de los abusos sexuales de los sacerdotes. ¿Qué amor ni qué diablos cabe esperar de una institución criminal que ha tolerado y encubierto los abusos de pederastia y que acaba de descubrir – aleluya – los abusos sexuales a las religiosas? ¿Cómo no denunciar que el Encuentro sobre “La Protección de los menores en la Iglesia” recientemente celebrado en el Vaticano concluyera, de hecho, sin medidas concretas? ¿Acaso no estamos ante una operación más de fachada? Esas dudas, junto a la debida indignación y de la imperativa solidaridad con las víctimas, deben ser lo obvio, lo primero, lo sustancial. Sin vacilaciones. Los partidarios de Francisco justificarán su actuación diciendo que finalmente se ha afrontado abiertamente el problema, que han participado por primera vez mujeres en un encuentro de este tipo y que acaba de promulgar nuevas normas penales anti-abusos sexuales para el Estado de la Ciudad del Vaticano y la Curia romana, incluidos los nuncios apostólicos. No es suficiente. Está claro. Con todo, quedarse en esa crítica no afronta el grave problema ante el que se halla la Iglesia y que puede acabar salpicando a la sociedad entera. De esta batalla crucial para la Iglesia y para el mundo, los grandes medios, incomprensiblemente, callan.

Digamos que el escándalo de los abusos ha abierto una doble grieta en la Iglesia. La primera salta a la vista. Divide a la Iglesia en dos. Por un lado, un sector retrógrado de la Iglesia, cuyas cabezas visibles son los cardenales Burke y Brandmüller, sostiene que “la plaga de la agenda homosexual se ha extendido dentro de la Iglesia, fomentada por redes organizadas y protegida por un clima de complicidad y silencio”. El mal, según esta corriente de la Iglesia, sería la homosexualidad en sí. Una enfermedad. Un tumor que habría que extirpar, dijéramos. La prensa no monta escándalos por semejantes sandeces. Aún más: se diría que esas opiniones gozan de gran predicamento en la maleza de Internet donde proliferan sitios fundamentalistas – poco leídos, dicen– que se hacen eco de dichas declaraciones.

(P.S.: El largo texto que publicó el 10 de abril Benedicto XVI sobre la crisis de abusos sexuales en la Iglesia también se inscribe en esa corriente que alimenta la confusión entre abusos sexuales y homosexualidad y, al fin, la oposición a Francisco).

Francisco y Benedicto
Francisco y Benedicto

Frente a esos homófobos, hay un sector progresista cuya cara más visible es la Conferencia Episcopal Alemana, que ha comenzado a abordar cuestiones anatematizadas hasta ahora: celibato, papel de la mujer, homosexualidad, masturbación, transgénero. La prensa que se las da de laica, al no informar sobre este debate y limitarse a denunciar la inacción del papado, acaba haciendo el juego a los oscurantistas, pues se desplaza el foco de la agenda política vaticana de lo social y geopolítico a la familia y lo bioético, a los “principios no negociables” de Ratzinger, el terreno – la cortina de incienso – que más respiro da a los fundamentalistas y menos apasiona a Francisco: “No podemos seguir insistiendo solo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio homosexual o al uso de anticonceptivos. Es imposible. Yo no he hablado mucho de estas cuestiones y he recibido reproches por ello. Pero si se habla de estas cosas, hay que hacerlo en contexto. Por lo demás, ya conocemos la opinión de la Iglesia y yo soy hijo de la Iglesia, pero no es necesario estar hablando de estas cosas sin cesar”. Francisco tiene otras prioridades: “Las enseñanzas de la Iglesia, sean dogmáticas o morales, no son todas equivalentes. Una pastoral misionera no se obsesiona por transmitir de modo desestructurado un conjunto de doctrinas para imponerlas insistentemente. El anuncio misionero se concentra en lo esencial, en lo necesario, que, por otra parte es lo que más apasiona y atrae, es lo que hace arder el corazón, como a los discípulos de Emaús”.

Hablábamos de dos grietas. Pues bien: la segunda afecta a la estructura profunda del Vaticano. Es un problema mayúsculo. Probablemente sea ahora el mayor problema, lo que más preocupa a los enemigos de Francisco. El historiador Massimo Faggioli, tras señalar paralelismos entre la falta de reformas descentralizadoras a raíz de la Reforma o del Concilio Vaticano II, afirma: “La crisis de los abusos sexuales de hoy deriva en buena parte de que en el Vaticano llevan 50 años rechazando toda propuesta para descentralizar o modernizar la Curia Romana, cuya estructura poco ha cambiado desde su fundación en 1588, justo después del Concilio de Trento”. Veamos si conseguimos explicar lo que extramuros hemos entendido: los abusos sexuales son un problema global que exige una respuesta global. Para responder globalmente, caben dos caminos: Francisco podría optar por descentralizar la Iglesia y renunciar al primado espacial de Roma sin que ello significase renunciar al primado espiritual. Ubi Petrus, ibi Ecclesia. Allá donde esté el Papa, estará la autoridad espiritual. Frente a él, sus enemigos en la Curia Romana jamás renunciarán a ese poder romano; frente a él, sus enemigos de fuera del Vaticano jamás renunciarán a la potencia simbólica y política del Vaticano, a ese primado espacial de Occidente.

Víctor Manuel “Tucho” Fernández, estrecho colaborador de Francisco, contestaba así a la pregunta de si sería posible un Papa sin Vaticano, un Papa fuera del Vaticano: “La Curia vaticana no es una estructura esencial. El Papa podría irse y vivir fuera de Roma, tener un dicasterio en Roma y otro en Bogotá, y a lo mejor conectarse por teleconferencia con expertos de liturgia residentes en Alemania. Lo que ha de rodear al Papa, en sentido teológico, es el Colegio de los Obispos para servir al pueblo”.

¿Sucederá algún día que Roma deje de ser espacialmente el centro del catolicismo? Quién sabe. Lo que sí está visto es que el mero interrogante compacta aún más una cruzada contra el Papa que con tal de no “perder Roma”, hace de todo por reconquistarla: desde fomentar, como decíamos, la agenda bioética y de los “valores” familiares y las “raíces” identitarias a través de la organización de eventos “provida”, como el Congreso Mundial de las Familias o el Rome Life Forum, a montar “un motor evangelizador”, el llamado The Movement, esa internacional destropopulista ideada por Bannon en la que están involucrados Salvini, Orban, Bolsonaro o Vox, o bien el Dignitatis Humanae Institute, una academia político-religiosa cuyo fin declarado es “promover la civilización occidental y sus raíces judeocristianas según el pensamiento nacionalista populista que ha desarrollado Bannon”.

Insistimos: sorprende que quienes se rasgan las vestiduras por lo poco que ha hecho Francisco sobre el problema de los abusos guarden un silencio sepulcral sobre esa convergencia de intereses entre miembros de la Curia que perdieron poder en este papado, sectores fanáticos de la Iglesia estadounidense, agitadores como Bannon, tradicionalistas ortodoxos rusos, neocatecumenales europeos y políticos de extrema derecha europeos. ¿Cómo es que apenas se ha comentado la noticia, destapada por Open Democracy, según la cual cristianos fundamentalistas ligados a Trump y Steve Bannon figuran entre una docena de grupos que vertieron 50 millones $ en distintas asociaciones y partidos de extrema derecha europeos durante la última década? La gravedad del momento y la peligrosa estrategia ante la que se encuentra la Iglesia la explica y resume muy clara Antonio Spadaro: “De una teología que pretende condicionar la ideología política hemos pasado a que sea la ideología la que quiere adueñarse de la teología”Francisco resiste. Por supuesto que no reniega de lo que Ratzinger consideraba como principios no negociables: “La familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer es esencial”, “[Abortar] es como contratar un sicario para resolver un problema”. Pero tampoco se pone a esgrimir esos principios – eso quisieran y eso hacen sus enemigos – como arma política para reconquistar poder e influencia. Afirma Spadaro: “La cultura de la familia no puede ser la parte instrumental de una guerra cultural. Es un error de método y así acaba siéndolo también de sustancia”.  Allí donde vemos que hay católicos que se niegan a que se instrumentalice políticamente una cuestión moral, nosotros queremos advertir cierta mentalidad ilustrada, cierta actitud “republicana”.

Francisco y un niño en la audiencia
Francisco y un niño en la audiencia

Entramos en un terreno – la República – en el que nos sentimos más cómodos. Creemos que la máxima aspiración realista a la que podemos aspirar en cuanto no creyentes no es a que la Iglesia desaparezca de los mapas y del tiempo. Ya que existe, expongamos cuál sería la mejor de las iglesias posibles para nosotros. Y, sin duda,la respuesta sería una Iglesia ilustrada. La cuestión es: ¿puede ser un Papa, de algún modo, ilustrado?

Si ese Papa fuera Ratzinger, la respuesta sería indudablemente no. En una conferencia titulada Europa. Sus fundamentos espirituales ayer, hoy y mañana, Benedicto XVI, al explicar el efecto de la Revolución Francesa en la sociedad, concluía con amargura: “Dios y su voluntad cesan de ser relevantes en la vida pública”. No, Ratzinger no solo no era un ilustrado sino que se diría que consideraba ese periodo una derrota de la que derivaban muchos de los males de Europa, o sea, de Occidente. No cabe duda de que la naturaleza de la Iglesia, desde Constantino, es en sí contradictoria, por ser agua y aceite, religión y Estado. Una iglesia constantiniana en la que los católicos estén representados por una autoridad política concreta parece el modo más sencillo de resolver ese oxímoron histórico de imposible química política.

La Iglesia constantiniana siempre ha defendido – en el presente y el espacio – el primado de Occidente. Así lo ha hecho hasta Francisco, el cual, ante una Iglesia en sus más bajas horas de consenso y prestigio, abandona el constantinismo y vira audazmente, sin ahorrarse peligros, hacia una Iglesia universal y evangélica, hacia “un hospital de campo”. Ello se traduce en la renuncia a una única forma de partido político católico concreto y en la apuesta por una alternativa coral que englobe a todos los que, creyentes y no creyentes, comulguen con la doctrina social de la Iglesia. Al sostener Francisco que, “para avanzar en la construcción de un pueblo, el tiempo es superior al espacio”, repite de algún modo aquello que decía Cristo: que su reino no es de este mundo, que lo que es del César es del César. O mejor: sabe, acepta y cree que, para gobernar los Estados, ya está el Derecho. En el discurso ante el cuerpo diplomático de este año, Francisco defendió, citando a Pablo VI, “el primado de la justicia y del derecho”: “Vosotros —decía el Papa Montini— habéis consagrado el gran principio de que las relaciones entre los pueblos deben regularse por el derecho, la justicia, la razón, los tratados, y no por la fuerza, la arrogancia, la violencia, la guerra y ni siquiera, por el miedo o el engaño”.  

Esa “fraternidad”, palabra clave del documento firmado conjuntamente con el Gran Imam de Al Azhar, ¿no nos suena acaso a “Liberté, egalité, fraternité”? ¿No evoca lenguajes constitucionales? Adentrándonos en ese  texto, la palabra “derechos” se repite catorce veces en referencia a los derechos de las mujeres, los niños, los ancianos, los explotados, los exiliados…. Se emplean asimismo las siguientes expresiones jurídicas: “justicia”, “convenciones internacionales”, “textos legislativos”, “leyes”, “derecho internacional”, “la fuerza de la ley”, “legislaciones rigurosas”. Tomen nota también de este pasaje elocuente: “El concepto de ciudadanía se basa en la igualdad de derechos y deberes bajo cuya protección todos disfrutan de la justicia. Por esta razón, es necesario comprometernos para establecer en nuestra sociedad el concepto de plena ciudadanía y renunciar al uso discriminatorio de la palabra minorías, que trae consigo las semillas de sentirse aislado e inferior; prepara el terreno para la hostilidad y la discordia y quita los logros y los derechos religiosos y civiles de algunos ciudadanos al discriminarlos”. ¿No revela ese texto que el Derecho – el concepto de ciudadanía –  es el único camino pacífico para dirimir cuestiones interreligiosas?

Otro ejemplo más. En la Conferencia Internacional sobre el tema “Los derechos humanos en el mundo contemporáneo: conquistas, omisiones, negaciones”, organizada por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y por la Pontificia Universidad Gregoriana, con motivo del 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y del 25 aniversario de la Declaración y del Programa de Acción de Viena, Francisco, probablemente el único líder global que se sigue batiendo por los derechos humanos, soltó otro de sus luminosos calambrazos: “Deseo, en esta ocasión, dirigir un llamamiento sincero a aquellos con responsabilidades institucionales, pidiéndoles que coloquen los derechos humanos en el centro de todas las políticas, incluidas las de cooperación para el desarrollo, incluso cuando esto signifique ir contra la corriente.”. El derecho en el centro de lo terrenal: a esto nos referimos – eso aplaudimos – cuando decimos que vemos en Francisco un hombre de luces, un ciudadano ilustrado. El Dios de Francisco, como el de Descartes, pone en marcha el mundo, y lo sostiene desde fuera, para dejar luego que se rija por sus propias leyes humanas, donde ningún dios puede servir para justificar la humillación social, la explotación y la desigualdad. Francisco apuesta, como Kant, por “la mayoría de edad de la Humanidad”, que implica la responsabilidad de los dirigentes (políticos, empresarios y periodistas) y el sometimiento de todos por igual a leyes – y no a intereses privados – protectoras y liberadoras.

Jordi Évole entrevista a Francisco en la Sexta
Jordi Évole entrevista a Francisco en la Sexta

Podríamos seguir ilustrando este rasgo suyo con más ejemplos significativos, como su batalla por la abolición de la pena de muerte. Baste para concluir, por su proximidad y alcance, lo que contestó al periodista Jordi Évole a propósito del pago de impuestos de la Iglesia al Estado español: “la Iglesia es un ente, una sociedad, y los hombres de Iglesia son ciudadanos y tienen que cumplir con todos sus derechos de ciudadanos”.

Lo que no parece que se pueda poner en duda es que el Papa ha iniciado un diálogo entre creyentes y no creyentes, entre creyentes católicos y los de otras religiones. Un diálogo es un diálogo, no una imposición imperialista o un programa proselitista, como protagonizó en otros tiempos la Iglesia.  Que aceptara la entrevista con Jordi Évole es un botón de muestra de su voluntad de descender a la arena pública, advirtiendo de que los problemas estructurales a los que nos enfrentamos interpelan por igual a la conciencia de los católicos, de los ateos y, en general, de todo ser humano. Porque lo que está en juego no es sólo la conciencia personal o la intimidad religiosa de las personas, sino este sistema político y económico mundial, que ha condenado a la miseria y la emigración a millones de seres humanos y amenaza ya con la viabilidad ecológica más elemental de planeta.

El Papa ha dado un primer paso para hacer comprender que aquí estamos todos comprometidos, seamos o  no creyentes. Sería una gran irresponsabilidad que, en cambio, los ateos, nos empecinemos en prescindir de los creyentes para afrontar la gravedad del problema. La Iglesia, al menos en este momento, no está alineada con esa revolución de los ricos contra los pobres que inició el neoliberalismo desde los años ochenta y que nos ha conducido al desastre global de nuestros días. No se puede decir lo mismo, por ejemplo, de las iglesias evangelistas y pentecostales, a las que, en su afán de combatir a cualquier precio la teología de la liberación, el Papa Wojtyla regaló Latinoamérica, y en general, a todos los pobres del planeta.

La actitud de Francisco es enteramente distinta y sería estúpido no comprenderlo así. Pese a su indudable declive, la Iglesia sigue siendo, como dijo Gramsci, una de las mayores organizaciones de masas de la humanidad, una organización que cuenta con una parroquia en cada barrio y cada pueblo, un verdadero medio de comunicación y de organización de masas. Sería paradójico que la izquierda política, blindada en su ateísmo, no fuera capaz de ver, lo que el Papa sí ha visto, a saber, que, en estos momentos, los creyentes y los no creyentes tenemos un enemigo común:  el terrorismo estructural que rige los destinos del planeta, eso, en definitiva, que algunos (también el Papa) seguimos llamando capitalismo.

Así pues, por todo lo que hemos contado: por sus feroces y certeras críticas al capitalismo financiero, por esa propuesta de ecología integral tan coherente y tan completa, por ese respeto que demuestra hacia los creyentes y no creyentes que compartimos la casa común: por eso y no obstante sigamos radicalmente en desacuerdo, sobre todo, en las cuestiones bioéticas, hemos roto esta lanza en su nombre, rompiendo al mismo tiempo el silencio de una izquierda farisea pero laicamente correcta que, en medio del escándalo de los abusos, jamás apoyará a un Papa – vade retro – ni aunque lo ataquen nuestros mayores enemigos, ni aunque nos convenga porque en muchas cosas estemos eléctricamente de acuerdo, ni siquiera aunque esté en juego el presente, el futuro, la Tierra.

*Artículo publicado en Éxodo 148, www.exodo.org

https://www.religiondigital.org/opinion/Apologia-Papa-electrico_0_2123787612.html

Patriarcado, religión universal



REDACCIÓN21/05/2019 14:07

Magdalena Tsanis

Madrid, 21 may (EFE).- Las diferencias religiosas han sido y siguen siendo fuente de conflictos pero hay un aspecto en el que todas se ponen de acuerdo: la demonización de la sexualidad femenina. La directora suiza Bárbara Miller partió de esa constatación para rodar el documental “Placer femenino”, que se estrena este viernes.

Una judía ortodoxa, una terapeuta sexual de Somalia, una artista japonesa condenada por obscenidad, una monja que sufrió abusos y una activista por los derechos sexuales en India cuentan sus experiencias en el filme, que explora textos sagrados desde el islam al judaísmo, pasando por el budismo, el cristianismo y el sintoísmo.

Miller empezó con el proyecto hace cinco años, antes de la explosión del #Metoo y la nueva oleada feminista. “Fue difícil de financiar, tratándose de un filme que hablaba de mujeres, religión y sexualidad, tres tabúes, olvídate, pero por suerte hoy las cosas están cambiando”, ha dicho a Efe.

Desde que se estrenó en Locarno el año pasado, no ha parado de viajar por todo el mundo presentándolo. “Son mujeres que han tenido el coraje de romper tabúes y que han dado el paso al espacio público, y aunque algunas historias puedan parecer extremas, no lo son, son casos que están sucediendo hoy en las principales ciudades del mundo moderno”, subraya.

La película arranca con la historia de Deborah Feldman, una mujer judía que creció en la comunidad jasídica de Brooklyn, educada en la vergüenza hacia el propio cuerpo y la sumisión.

Feldman explica cómo durante la menstruación no pueden tocar a su marido porque se les considera impuras. Cuando finalizan el periodo deben someterse a un baño de purificación y, en ocasiones, explica Miller, tienen que mostrar sus bragas al rabino para que éste decida si ya están listas para ese baño.

Vithika Yadav cuenta lo que significa ser mujer en la India. “Es nacer condenada a ser acosada y manoseada, lo que hace que se cree un sentimiento de odio hacia el propio cuerpo”, dice Yadav, que ha creado una plataforma para hablar de sexo en su país.

El caso de Doris Wagner es conocido, ya que fue seguido en los medios de comunicación, una exmonja alemana que denunció por abusos al sacerdote austríaco Hermann Geissler. La sentencia del tribunal Supremo de la Signatura Apostólica se conoció hace sólo unos días: fue absuelto.

Leyla Hussein, una activista somalí contra la mutilación genital que imparte talleres en Londres y en África, explica que en su país de origen, el arraigo de esta práctica llega a tal punto que las propias niñas discriminan en el patio del colegio a quien no haya pasado por ella.

Y por último el caso de la artista japonesa de manga Rokudenashiko, procesada por hacer moldes con su vulva y exhibirlos. Su imagen remando en una canoa con uno de esos moldes dio la vuelta al mundo. En este caso el proceso aún está abierto, piden para ella dos años de prisión o una multa que no puede afrontar.

La historia resulta especialmente sorprendente en un país que celebra un festival de la fertilidad en el que se veneran en desfiles callejeros figuras de penes de dos metros y los niños lamen helados con formas de pene, tal y como muestra el documental.

“Si lo piensas, el cuerpo de la mujer y su sexualidad ha sido mirado como algo negativo en los últimos dos mil años, es mucho tiempo luchando contra viejas estructuras que siguen influyendo en nuestra vida”, dice Miller, autora también de un documental sobre el clítoris y otro sobre el impacto del porno en la educación sexual de los jóvenes.

EFE

mt/aam

https://www.lavanguardia.com/politica/20190521/462391447392/patriarcado-religion-universal.html

El Vaticano pide ‘soluciones eficaces para proteger’ la vida de francés en estado vegetativo


Vincent Lambert, en estado vegetativo desde 2008, con su madre Viviane en un hospital de Reims (Francia), el 25 de julio de 2013.

Vincent Lambert, en estado vegetativo desde 2008, con su madre Viviane en un hospital de Reims (Francia), el 25 de julio de 2013. Foto: EFE

Foto: EFE

Agencia AFP

TAMBIÉN El Vaticano pidió este martes 21 de mayo del 2019 “soluciones eficaces para proteger la vida” del francés Vincent Lambert, en estado vegetativo desde hace diez años, después de que por orden judicial se le reanudaran la alimentación e hidratación que lo mantiene en vida. “Esperamos que se encuentren soluciones eficaces lo más rápido posible para proteger la vida de Lambert”, solicita el Vaticano en un comunicado. La nota fue firmada por el cardenal Kevin Farrell, responsable del ministerio para los Laicos, la Familia y la Vida y el presidente de la Academia Pontificia para la Vida, monseñor Vincenzo Paglia. “Alimentar un enfermo nunca es una forma de ensañamiento terapéutico irrazonable, hasta que la persona pueda absorber la nutrición y la hidratación y que no le cause un sufrimiento intolerable o resulte perjudicial para el paciente”, explicaron los eclesiásticos. El caso de Vincent Lambert, que sufrió en 2008 un accidente automovilístico que lo dejó con daños cerebrales irreversibles, ha dividido a su propia familia y generado un férreo debate en Francia. Los padres de Lambert, católicos fervientes, se han opuesto vehementemente a poner fin a la vida de su hijo y han recurrido sistemáticamente las decisiones judiciales de cesar los cuidados médicos. En el pasado Francisco ha reconocido en varias ocasiones que el ensañamiento terapeútico trasgrede “el bien integral de la persona”. Para el Papa argentino “es moralmente lícito suspender los tratamientos si son desproporcionados”. Se trata de la misma posición de sus predecesores, Juan Pablo II y Benedicto XVI, quienes también admitían los problemas morales que han causado los grandes avances de la medicina, por lo que es posible extender la vida mucho más que en el pasado. El delicado tema fue tratado por Francisco a finales del 2017 en un mensaje dirigido al Encuentro Regional Europeo de la “World Medical Association ” dedicado a las cuestiones del “ fin de la vida”, que se desarrolló en el Vaticano.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección:https://www.elcomercio.com/actualidad/vaticano-vida-vincent-lambert-muerte.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com

El Banco del Vaticano cerró 2018 más abierto al mundo y con menos actividades sospechosas


René Brülhart, presidente de la Autoridad Financiera Vaticana
René Brülhart, presidente de la Autoridad Financiera Vaticana
Las operaciones sospechosas descendieron desde las 150 de 2017 a 56 el año pasado, según el informe de la Autoridad Financiera de la Santa Sede
“La colaboración internacional condujo a resultados concretos”, subraya el presidente del AIF

21.05.2019 Hernán Reyes Alcaide, corresponsal en el Vaticano

En medio de un proceso de “señales positivas” en el camino de transparencia emprendido por el papa Francisco para sanear las finanzas de la Santa Sede, el denominado Banco del Vaticano recibió en 2018 un total de 242 pedidos de información sobre sus cuentas desde otros países, un récord desde que se iniciaron los registros en 2011.

La Autoridad de Información Financiera de la Santa Sede (AIF, por sus siglas en italiano), informó hoy que el año pasado tuvo 242 pedidos de información sobre las cuentas en el Vaticano, frente a los 180 que había recibido en 2017.

El denominado Banco del Vaticano, o Instituto para las Obras de Religión (IOR), es “el único ente autorizado a desarrollar profesionalmente actividades de naturaleza financiera” dentro de la Santa Sede, según la AIF.

Primera condena por lavado de dinero

Además, el informe de 2018 presentado hoy en la Sala Stampa recuerda que el año pasado se dio la primera condena por el delito de lavado de dinero dentro del Vaticano, en base a un informe de la AIF.

Sede del 'banco vaticano'
Sede del ‘banco vaticano’

En ese marco, el Vaticano hizo al exterior 231 pedidos a autoridades financieras del exterior, el segundo número más alto desde 2011.

“La colaboración internacional condujo a resultados concretos”, destacó la AIF en el informe.

La AIF entra en el sistema SEPA


Asimismo, a través del informe de actividades divulgado este martes, la autoridad financiera vaticana dio a conocer una importante reducción en las operaciones sospechosas detectadas en 2018, que descendieron desde las 150 de 2017 a 56 el año pasado.

Según aseguró hoy a la prensa el presidente de la AIF René Brülhart, también fue relevante la incorporación del Vaticano al sistema SEPA europeo, que habilitó un código IBAN al IOR, lo que “demuestra los esfuerzos de la Santa Sede en reforzar la transparencia financiera”. 

Según el estatuto del IOR aprobado en 1990, el IOR “no está abierto a un público general”, sino que está reservado a personal del Vaticano, nunciaturas y diplomáticos acreditados ante la Santa Sede.

René Brülhart

https://www.religiondigital.org/corresponsal_en_el_vaticano-_hernan_reyes_alcaide/Banco-Vaticano-abierto-actividads-sospechosas-brulhart_7_2123857600.html

Anteriores Entradas antiguas Siguiente Entradas recientes

A %d blogueros les gusta esto: