Juan José Tamayo considera “contra pronóstico” la negativa de la iglesia anglicana a tener obispas


lainformacion.com

miércoles, 21/11/12 – 15:14

El teólogo español Juan José Tamayo considera que la decisión del sínodo de la Iglesia anglicana de no permitir mujeres obispas ha sido “contra pronóstico”, ya que existía “un clima muy generalizado y promovido por el movimiento de mujeres de la iglesia de Inglaterra muy propicio al reconocimiento», según declaró hoy a Servimedia.
Tamayo afirmó que podían haberse producido “dificultades”, al igual que ocurrió con la aprobación de la existencia de mujeres sacerdotes, pero añadió que el grado de obispas no es “un orden nuevo”, sino un grado más, por lo que esta decisión le ha sorprendido “negativamente”.
Preguntado por la negativa de la Iglesia católica a permitir que las mujeres ejerzan el sacerdocio, Tamayo respondió que no existe ningún texto del cristianismo, ni declaraciones magisteriales ni de los concilios que establezcan esta prohibición.
En este sentido, explicó que se trata de una práctica que se lleva a cabo desde hace siglos, pero que “carece de fundamento bíblico, teológico, histórico y de cualquier tipo”, por lo que solamente responde al carácter patriarcal de esta institución.
Además, Juan José Tamayo mantiene que esta práctica de la Iglesia católica es “una falta de respeto a la igualdad entre hombres y mujeres, lo cual es un principio fundamental no sólo de cualquier declaración, sino también de toda la humanidad”.
(SERVIMEDIA)

 

 

http://noticias.lainformacion.com/religion-y-credos/anglicanos/juan-jose-tamayo-considera-contra-pronostico-la-negativa-de-la-iglesia-anglicana-a-tener-obispas_m6bkyL7sH9LwM8GDQH6tx5/

Jesús de Nazaret, indignado. Por eso lo mataron


Juan José Tamayo, 05-Abril-2012

Cristo adoptó una actitud de rebeldía frente al sistema y el orden establecido.

Artículo publicado en El País, 5 ABR 2012

 

Tras acusar a Dios de ser “nuestra más larga mentira”, calificar a los evangelios de “testimonio de la ya incontenible corrupción existente dentro de la primera comunidad”, definir a Pablo de Tarso como de “disangelista” y dirigir la “maldición sobre el cristianismo en El Anticristo, Nietzsche hace el siguiente retrato idílico de Jesús de Nazaret: “Él no opone resistencia, ni con palabras ni en el corazón, a quien es malvado con él… No se encoleriza con nadie, ni menosprecia a nadie. No se deja ver en los tribunales, ni se deja citar ante ellos (‘no jurar’)… Lo que él legó a la humanidad es la práctica: su comportamiento ante los jueces, ante los sayones, ante los acusadores, ante toda especia de calumnia y burla, su comportamiento en la cruz Él ora, sufre, ama con quienes, en quienes le hacen mal. No defenderse, no encolerizarse, nohacer responsable a nadie”.

De ser cierta la versión de Nietzsche, Jesús habría huido del conflicto como de la quema y se habría instalado en una religión conformista, sin que nada ni nadie le turbara. Pero nada más lejos de la realidad. Jesús fue un Indignado que adoptó una actitud de rebeldía frente al sistema y se comportó como un insumiso frente al orden establecido. El conflicto, nacido de la indignación, define su modo de ser, caracteriza su forma de vivir y constituye el criterio ético de su práctica liberadora. La insumisión y la resistencia fueron las opciones fundamentales durante los años de su actividad pública, tanto en el terreno religioso como en el político, ambos inseparables en una teocracia y la clave hermenéutica que explica su trágico final.

Indignado con la religión oficial. Se indigna con la religión oficial y sus intérpretes, que anteponen el cumplimiento de la ley al derecho a la vida e incitan a la venganza en vez de llamar al perdón. Cuando está en juego la vida y la libertad de las personas infringe a conciencia las leyes judías del ayuno, del sábado, de la pureza, etc. y justifica que sus discípulos las incumplan. Come con pecadores y publicanos y osa afirmar que las prostitutas preceden a los escribas y fariseos en el reino de Dios. El centro de la religión está en la práctica de las bienaventuranzas, carta magna de la nueva religión.

Indignado con los poderes religiosos. Las autoridades religiosas vivían una escisión entre la realidad y la apariencia. Su actitud no podía ser más hipócrita: decían y no hacían, absolutizaban la Torá e imponían al pueblo cargas legales que ellos mismos no cumplían. Jesús les echa en cara la falsedad de su magisterio y su falta de coherencia. No les reconoce autoridad, ni sigue sus enseñanzas.

El conflicto, nacido de la indignación, define su modo de ser, caracteriza su forma de vivir.

Indignado con los poderes económicos. La acumulación de bienes es quizá la causa más importante de la indignación de Jesús, convencido como estaba de la incompatibilidad entre servir a Dios y al dinero y de que toda riqueza es injusta y se convierte en un medio de dominación y de opresión que genera pobreza en derredor. Cuestiona las raíces materiales y religiosas –generalmente unidas- de la exclusión y lucha por erradicarlas. Se pone del lado de los grupos marginados social y religiosamente: publicanos, pecadores, prostitutas, enfermos, posesos, paganos, samaritanos y gente de mal vivir.

Indignado con el poder político. La indignación de Jesús sube de tono cuando se enfrenta con los poderosos, a quienes acusa de opresores, y con la tiranía que imponía Roma a su pueblo. Precisamente la condena a muerte de Jesús, y muerte de cruz, dictada y ejecutada por la autoridad romana, fue la consecuencia lógica de la indignación contra con el poder político, a quien niega legitimidad, y contra el Imperio, a quien considera invasor. No se trató, por tanto, de un error, como creía Bultmann. ¡Se lo tenía merecido!

Indignado con la religión y la sociedad patriarcales, Jesús denuncia las múltiples marginaciones a las que eran sometidas las mujeres por mor de la religión y de la política, se opone a las leyes que las discriminaban (lapidación adulterio, libelo de repudio) y las incorpora a su movimiento en igualdad de condiciones que a los varones y con el mismo protagonismo. Es en el movimiento de Jesús donde ellas recuperan la dignidad que les negaba la religión oficial y la ciudadanía que les negaba el Imperio.

Indignado con el Dios autoritario. Es sin duda la indignación más dolorosa, la que más desgarro interior le provoca y la que pone a prueba su fe y su esperanza. El conflicto con Dios se muestra en toda su radicalidad en los momentos finales de su vida, cuando el agua le llega al cuello. Jesús pide cuentas a Dios por no estar de su lado en el proceso, la condena y la ejecución, como antes su correligionario Job, le expresa su más profunda decepción y lanza un grito de protesta: ”¿Por qué me has abandonado?”. La indignación de Jesús de Nazaret con los poderes económicos, religiosos, políticos y patriarcales constituye un desafío para los cristianos y cristianas de hoy y una llamada a incorporarse al movimiento de los Indignados. Y no para sacralizarlo, ¡en absoluto!, sino para sumar fuerzas y aportar nuevas razones a la lucha por “Otro mundo posible”.

Juan José Tamayo es teólogo y autor de Otra teología es posible (Herder, 2012. 2ª ed.).

Tema: Jesús de Nazaret
http://www.atrio.org/2012/04/jesus-de-nazaret-indignado-por-eso-lo-mataron/

¡Adiós a la teología!


Juan José Tamayo, filósofo y teólogo

El Periódico

Los obispos condenan al ostracismo a dos pensadores católicos por no coincidir con sus criterios
No corren vientos propicios para la teología. Quizá nunca los hayan corrido y esa sea su principal característica y su grandeza: la de tener que avanzar a contracorriente. La situación de destierro que vivimos hoy no pocos teólogos y teólogas, al menos en la Iglesia católica, es muy similar a la de los poetas en la República de Platón.

El filósofo griego los expulsa de la República alegando que son meros imitadores y no creadores, que no contribuyen a la mejora de las ciudades ni han demostrado ser buenos legisladores, que no han hecho ninguna invención, ni han realizado aportaciones propias de los sabios, ni han sido guías de la educación. «Afirmamos -dice- que todos los poetas, empezando por Homero, son imitadores de imágenes de virtud y de aquellas otras cosas sobre las que componen; y que, en cuanto a la verdad, no la alcanzan» (La República, libro X, 600e). El poeta no sabe hacer otra cosa que imitar (ibid., 601b).

Los obispos católicos expulsan a los teólogos y las teólogas de la comunidad eclesial, pero por motivos bien diferentes a los alegados por Platón contra los poetas. Lo hacen bajo la acusación de heterodoxia, e incluso de herejía, mediante decretos inmisericordes de condena bajo el género literario, aparentemente neutro, de «Notificación».

Nos excluyen de la docencia en seminarios y facultades de teología. Someten a censura nuestras obras y las condenan en juicios sumarísimos sin derecho a defensa ni apelación posterior. Los acusadores, los jueces y los que dictan sentencia son los mismos bajo la autoridad omnímoda del obispo, de las comisiones episcopales o de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Las retiran de las librerías dependientes de las instituciones eclesiásticas. Nos prohíben hablar en espacios eclesiales e intentan hacerlo también, felizmente sin éxito, en el espacio público.

Nos acusan de errores doctrinales: de negar lo que tenemos que afirmar y de afirmar lo que tenemos que negar. Ven herejías hasta en las erratas de imprenta, como creo dijera Max Aub. Las dos últimas condenas de los obispos españoles, en apenas quince días, han recaído sobre el teólogo gallego Andrés Torres Queiruga y sobre mí mismo.

Los obispos nos niegan la libertad de pensamiento, de investigación, de expresión, de imprenta, de cátedra. Quieren una teología amordazada, sometida al pensamiento único y a la ideología dogmática. Una teología en las antípodas del deseo expresado por Pablo de Tarso a la comunidad de Corinto, inmersa en intensos debates: «Oigo que, al reuniros en la asamblea, hay entre vosotros divisiones, y lo creo en parte. Desde luego, tiene que haber entre vosotros disensiones (Oportet haereses esse)» (1 Cor 11,19).

Exigen que la teología se someta al magisterio eclesiástico en un acto de humillación que no pocos rechazamos porque, si bien la humildad es una virtud, la humillación es un pecado. Quieren una teología en un acto de rendición total a su voluntad.

El documento publicado recientemente Teología hoy: perspectivas, principios y criterios, de la Comisión Teológica Internacional, presidida por el cardenal Levada, presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, viene a ratificar el acoso y derribo al que es sometida la teología por parte de la jerarquía local y vaticana. En el se afirma que la auténtica interpretación de la fe se encuentra en el magisterio de los obispos -un papel que no pueden arrogarse los teólogos-,

porque la teología no puede sustituir el juicio de los obispos con la comunidad cristiana- y exige a los teólogos que reconozcan la jurisdicción de los obispos para una interpretación auténtica de la palabra de Dios por la escritura y la tradición. Postulan, así, una teología que sea aplauso fácil y glosa sumisa del magisterio.

Este documento constituye el adiós a la teología como hermenéutica de la fe, interpretación contextual de la revelación, disciplina autónoma y teoría crítica de la religión. Lo que se impone es la teología fundamentalista, la teología fundada en dogmas, la teología del magisterio, una teología enrocada en la conciencia mítica, asentada en una imagen estática del mundo, ubicada en la neoescolástica, que es el vinagre del vino espumoso de la escolástica medieval, transida de neoconservadurismo, que es la tendencia dominante en el catolicismo oficial.

El discurso teológico que los obispos quieren que practiquemos es el que no presta atención a los desafíos de nuestro tiempo, el que se muestra ajeno a los nuevos climas culturales, el que es insensible al mundo de la pobreza y de la marginación y se presenta como mudo ante la destrucción del planeta. Un discurso, en fin, que da respuestas del pasado a preguntas del presente y que se ha hecho el harakiri. Pero eso ya no es teología. El Vaticano y los obispos españoles han dictado por decreto el ¡adiós a la teología!

Información publicada en la página 7 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 03 de abril de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)

Director de la cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Ignacio Ellacuría (Universidad Carlos III). Autor de Otra teología es posible. Pluralismo religioso, interculturalidad y feminismo.

 

Solidaridad con Tamayo


La Asociación Universitaria contra la Violencia Machista AUVIM, quiere mostrar su solidaridad con el profesor Juanjo Tamayo ante los ataques que está sufriendo por parte del obispado de Palencia.

Nos adherimos a su carta de contestación ante el comportamiento autoritario mostrado por la Iglesia ante su discurso teórico.

Siempre agradecemos y compartimos sus fundamentaciones certeras acerca de que las mujeres han sido las grandes olvidadas de las religiones y del ataque constante que realizan las distintas religiones hacia las mujeres. El profesor Tamayo además ha hecho visible la denuncia de la violencia que se ha ejercido de forma continua desde distintas estructuras eclesiásticas contra las mujeres. Y su discurso lo ha construido desde la integración, la tolerancia, el respeto y la convivencia en la pluralidad.

Le agradecemos su entereza, tesón y sensibilidad, y le hacemos llegar desde aquí nuestro apoyo, aprecio y solidaridad.— Rosa San Segundo. Presidenta de AUVIM, Asociación Universitaria contra la Violencia Machista.

Fuente: http://www.elpais.com

Carta de Juan José Tamayo a Católicas por el Derecho a Decidir


Posted: 24 Mar 2012 02:48 PM PDT
Compartimos con agrado la carta del teólogo español Juan José Tamayo, que tiene el honor de ser el último blanco de la Inquisición jerárquica.

Queridas amigas de Católicas por el Derecho a Decidir:

acaba de enviarme Edgardo desde la cátedra vuestra solidaridad ante el comportamiento represivo y autoritario de señor feudal, del obispo de Palencia. Muchas gracias, os siento muy de cerca y me siento solidario de vuestras reivindicaciones, que sin duda ha influido en las sucesivas condenas irracionales de que estoy siendo objeto desde hace tiempo por parte de la impotente jerarquía católica, que quiere cortar, sin conseguir, mi libertad de expresión, de cátedra y de publicaciones y lo único que demuestra con sus actitudes represivas es miedo, debilidad e inseguridad. Y consiguen el efecto contrario, como se ha demostrado en Palencia, donde tuve una conferencia, cuestinada por el obispo, el viernes pasado 16 de marzo y me acompañaron y se solidarizaron conmigo más de 500 personas – todo un record en mi ciudad – que asistieron y participaron muy activamente. El caluroso y prolongado aplauso con que me acogieron y con el que me despidieron ha sido uno de los más sinceros, sentidos y emotivos de mi vida como conferenciante y profesor. Habían pasado 42 años desde que salí de mi ciudad y, salvo las visitas frecuentes a mi familia –padres, hermanos y hermanas- y algunas conferencias en la universdad rural de Amayuelas y la Universidad de Palencia-Valladolid, no había tenido un encuentro abierto con mis paisanos. El 16 de marzo de 2012 quedará marcado en mi memoria y grabado en mi mente porque me reconcilié con mi ciudad y mi ciudad se reconcilió conmigo: familiares, amigos, palentinos, palentinas se comportaron muy generosamente conmigo y como bien nacido y mejor criado por mis padres tuve oportunidad de darles las gracias.

Muchas gracias, amigas, porque he aprendido mucho de vosotras, sobre todo, en el despertar de mi conciencia feminista, en la solidaridad con vuestras luchas y reivindicaciones y en la defensa de vuestros derechos. Gracias por ello. Seguiré acompañándoos en vuestro caminar y aprendiendo. Gracias a vosotras soy feminista, con vosotras aplico los estudios de género al análisis de las estructuras patriarcales y al discurso androcéntrico de la Igelsia católica.

Buenas noches. Juanjo.

El Papa en México y Cuba – Más allá de una visita pastoral
Posted: 24 Mar 2012 04:21 AM PDT
La agenda de los próximos años de Benedicto XVI tiene un marcado interés en América Latina: En marzo de 2012 visitará México y Cuba, en el 2013 Río de Janeiro, sede de la próxima Jornada Mundial de la Juventud y en camino a Brasil es muy probable una visita a Colombia.
La visita a México ha sido definida “para toda la América hispana”, con ello la cúpula vaticana busca estrechar los lazos e influencia política y simbólica, justamente cuando se celebran los bicentenarios de independencia de varios países latinoamericanos; pretende confirmar sus temas bandera, como “la protección de la vida humana” y la promoción de la familia, los cuales son una abierta oposición a los Derechos Sexuales y Reproductivos de las mujeres y llamará al fin de la violencia, tema incorporado por la realidad que viven muchos países de la región; Benedicto XVI busca también alentar la militancia de jóvenes latinoamericanos en la iglesia católica, justamente cuando las cifras que presentaban América Latina como el lugar donde se concentra más de la mitad de los católicos del mundo, están en reversa: La distribución de los católicos por territorios han perdido cuota, América del Sur pasó en 2010 del 28,54 al 28,34 % del total, y Europa, que en 2009 ostentaba el 24,05 % y un año después suponía el 23,83 %, frente a los aumentos registrados en Asia sur oriental y África.[1]
La centralidad de la jerarquía vaticana hacia América Latina, también responde a la profunda crisis del modelo eclesial conservador en Europa, donde los reclamos por una iglesia que incluya mujeres en el sacerdocio, laicos con una participación plena, divorciados, gays, sacerdotes casados y la libre opción al celibato, toma cada vez más fuerza y encuentra alianzas en sectores progresistas del catolicismo en todo el mundo. La preocupación del papado no solo está en la pérdida de fieles, obedece, además, a los importantes pasos que han dado algunos países latinoamericanos frente a políticas públicas de salud sexual y reproductiva, así como a la despenalización del aborto.
Indudablemente el catolicismo no puede seguir siendo considerado como un seguimiento ciego a los parámetros dictados por la cúpula vaticana, con las visitas del Papa a Latinoamérica, asistimos a los intentos de imponer una mirada uniforme y excluyente, donde su mayor objetivo es la juventud, desconociendo así la riqueza y la necesidad de la pluralidad y el disenso en una institución eclesial que urge de renovación, apertura y voces proféticas. Tampoco se puede desconocer, ni poner en riesgo la laicidad que han logrado muchos estados latinoamericanos, como una herramienta democrática para garantizar los derechos de sus respectivas poblaciones. No cabe duda que las visitas de Benedicto XVI América Latina, van más allá de una labor pastoral.
Católicas por el Derecho a Decidir – Colombia
Recomendamos visitar directamente la pagina web de Católicas por el Derecho a Decidir – Colombia en

Indignado con el poder político: Juan José Tamayo, teólogo


El mes pasado presenté a Job, protagonista del libro bíblico que lleva su nombre, y a Jesús de Nazaret como Indignados.
En este y en sucesivos artículos analizaré las causas de la Indignación de Jesús así como las instituciones y autoridades con las que se indigna.
Hoy voy a centrarme en el poder político.

En un sistema teocrático, religión y política son inseparables. En el modelo judío de dominación romana de los tiempos de Jesús de Nazaret, se dan conexiones estrechas entre las instituciones
religiosas y las políticas, y una mutua colaboración entre unas autoridades y otras.

No son muchos los datos en los evangelios canónicos sobre la actitud de Jesús ante el poder político. Y los que tenemos están condicionados por la intención teológica de cada evangelista.
Pero hay dos que resultan fiables: Jesús es condenado a muerte de cruz y la crucifixión era el castigo aplicado a los acusados por motivos políticos.

En el caso de Jesús la condena responde a su resistencia a las autoridades religiosas y al poder político invasor (Imperio romano). El horizonte ético en el que se movía, la libertad con la que actuaba, el enfrentamiento con el poder y su praxis de liberación de los oprimidos constituían una amenaza contra el orden del Imperio.

Por eso fue acusado de alterarlo y de soliviantar a las masas.
Tal acusación no fue un error, como creía Bultmann, para quien la crucifixión no respondía a su actuación pública, sino a un malentendido del poder romano. A mi juicio, respondía al ser y actuar subversivos del profeta.

Los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas ponen en boca de Jesús una severa crítica del poder de la que no se libra ningún gobernante,
y menos los del Imperio, que oprimían a los ciudadanos de Palestina con todo tipo de extorsiones –económicas, sociales, religiosas, culturales–: “Sabéis que los que fi guran como jefes de las naciones
las dominan, y que sus grandes les imponen su autoridad”. La alternativa es el servicio: “No ha de ser así entre vosotros; al contrario, entre vosotros, el que quiera hacerse grande ha de
ser servidor vuestro, y el que quiera ser primero, ha de ser siervo de todos” (Mc 10,42-45).

El texto no recoge las mismísimas palabras de Jesús. Es una elaboración posterior, que tiene en cuenta el ejercicio despótico del poder por parte de Nerón, bien conocido y sufrido por los destinatarios del evangelio de Marcos, pero recoge la actitud del
Jesús histórico ante el poder político.

Los dirigentes de los pueblos son propensos a sobrepasarse en el ejercicio del poder, siguiendo el viejo adagio de que “el poder corrompe y el máximo poder corrompe máximamente”. Al abusar de su poder imponen la dialéctica opresores- oprimidos. El movimiento de seguidores y seguidoras de Jesús, sin embargo, no se rige por
esa dialéctica, sino por la actitud de servicio.

Jesús mantiene choques, directos o indirectos, con las autoridades. Conflictiva es su relación con Herodes Antipas, quien le asocia con
Juan Bautista. Herodes temía que el pueblo, movilizado por Juan Bautista, se levantara contra él. Por eso manda ejecutarlo. El mismo temor sentía hacia Jesús, a quien le llega un recado de que abandone el territorio de Tiberíades, porque Herodes quería matarlo (Lc 13,31). Pero Jesús no se pliega ante la amenaza, sino que le llama
“don nadie” (Lc 13,32, versión de Juan Mateos) y prosigue su camino y su actividad liberadora.

A Jesús se le tienden trampas para enfrentarle con el poder político. La de más difícil salida es la de la legitimidad o no de pagar el tributo al César (Mc 12,13-17). Si se declaraba partidario de la legitimidad, estaría justifi cando la invasión y se
colocaba en contra del pueblo judío. Si se mostraba contrario al pago, corría el peligro de ser detenido por desacato a la autoridad.

Su estrategia desconcierta a sus adversarios. En primer lugar, él no lleva moneda alguna (dinero) como prueba de desprendimiento y de no dependencia del emperador, mientras que sus adversarios sí la llevan, lo que significa que utilizaban la moneda imperial y reconocían la soberanía del emperador sobre Israel. En segundo lugar, Jesús no responde a la pregunta de si hay que pagar o no el tributo. Lo que dice es que devuelvan la moneda al César. Con ello quiere significar la renuncia a reconocer al emperador como señor y,
en consecuencia, a su dependencia económica.
¿Qué hacer, entonces? Ser fi eles a Dios, que está por encima del César y no explotar al pueblo.
Pero quizá el momento de mayor tensión es el de la actividad de Jesús en torno al Templo, y más en concreto la escena de la –mal llamada– purificación del Templo, que fue uno de los actos de mayor indignación de Jesús.

El Templo ejercía importantes funciones religiosas, políticas
y económicas: era casa de oración y lugar donde se pagaban los impuestos y se ofrecían sacrificios por el emperador y el pueblo romano.
Era lugar de cambio de moneda y de comercio legitimado religiosamente. Operaba como vehículo de explotación económica. El gobernador de Judea supervisaba las finanzas y jugaba un papel importante en el nombramiento del Sumo Sacerdote. Los delitos contra el Templo eran perseguidos por las autoridades religiosas y políticas.

Ello explica el carácter desestabilizador y desafiante, incluso para el poder político, de las invectivas de Jesús contra el templo. La indignación de Jesús contra el Templo y contra quienes lo habían convertido en un mercado constituye uno de los motivos decisivos para su detención y ulterior condena a muerte

Fuente: http://www.redescristianas.net

Solidaridad con Tamayo


Iglesia de Base de Madrid

Querido Juanjo,
La Iglesia de Base de Madrid ante el conocimiento del escrito de la diócesis de Palencia, con motivo de tu conferencia titulada “Otra
teología es posible: pluralismo religioso, interculturalidad y
feminismo”, queremos expresar como Miembro y Teólogo de la Iglesia de
Base de Madrid, nuestra solidaridad contigo y que para las personas de la base sigues siendo nuestro Teólogo católico, que nos ayuda a
construir Otra Iglesia que realmente es posible y católica porque es
universal, que no romana.

Nuestra indignación nos llega a decirte que “tu si nos representas” y a mucha más gente, que nos ayudas a reflexionar y a pensar por nosotras y nosotros mismos, a crecer como cristianos y cristianas a pesar de una Jerarquía que no hemos elegido, que no dialoga con sus fieles, que no esta con el pueblo en momentos difíciles como los que estamos viviendo, sin preocuparse de los marginados ni denunciando las nuevas leyes injustas socialmente, pero preocupándose solamente de si un cristiano da una charla que seguro hará reflexionar a muchas personas creyentes o no de la situación de la Teología.

Un fraternal abrazo
Iglesia de Base de Madrid
Área de Secretaría
Visita la WEB: http://www.iglesiadebasedemadrid.org/
Miembros-ibase@iglesiadebasedemadrid.org

http://iglesiadebasedemadrid.org/cgi-bin/mailman/listinfo/miembros-ibase

Fuente: http://www.redescristianas.net

La inquisición sigue atacando


Juan Cejudo, miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares

El Blog de Juan Cejudo

Parece increíble, pero lo es. Juan José Tamayo va a pronunciar una conferencia el viernes 16 de marzo en su ciudad natal, Palencia. No en ningún local de la iglesia, ni religioso, sino en la sede de la biblioteca pública. La conferencia va a versar sobre el contenido de su último libro: “Otra teología es posible”.

No parece que este hecho tuviera que ser motivo de alarma para el obispo diocesano. Pero no. El Sr. Obispo saca un comunicado diciendo que esa conferencia no ha sido promovida ni por el obispado, ni por ninguna asociación católica. Y dice que la trayectoria del teólogo le aparta de la comunión eclesial. Que ya la Conferencia Episcopal en el año 2003 dijo que “sus publicaciones teológicas y manifestaciones públicas son incompatibles con la condición de teólogo católico”.

No sabemos si el obispo de Palencia habrá actuado por sí mismo, o a instancias de algún arzobispo.
Lo cierto es que este tipo de actitudes son verdaderamente lamentables y denunciables en quienes debieran dar ejemplo de respeto y tolerancia.

¿Cómo sacan ahora las palabras de la Conferencia episcopal de hace 9 años?
¿Cómo pretende él excluir de la comunión eclesial a un prestigioso teólogo, de reconocida fama mundial?
¿Cuál es el criterio para excluir a alguien de la Iglesia? ¿ A los que mantenemos una actitud crítica con muchas de la actuaciones y pensamientos de una jerarquía trasnochada y decimonónica?

¿Excluir a los teólogos de pensamiento renovador y conciliar y no excluir a los de pensamiento tridentino y preconciliar?

¿Pero es que un obispo está legitimado para decir quién está dentro y quién fuera de la Iglesia?

Estoy superconvencido que existen muchísimos obispos y cardenales que sí que están fuera de la Iglesia por su comportamiento interesado, por su apego al poder, al dinero, por sus intrigas palaciegas para subir y medrar a costa de lo que sea…A esos sí que habría que decirles ( y nadie les dice) que no están en comunión con la Iglesia. Que la iglesia de Jesús es amor, pobreza, compromiso con los que no son nada…

Parecía que la Inquisición había pasado ya a la historia. Pero no, vuelve una y otra vez. Ahora de otro modo, más disimulado, pero actúa igual. Ya lo ha hecho, durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, con más de 600 teólogos expedientados y censurados. Todos de línea aperturista. Mientras se tiende la mano a los heréticos lefevrianos y se le abren las puertas a los anglicanos más conservadores.

Lo triste es que estos inquisidores se ceban sólo y siempre en los mismos: en aquellos que se atreven a expresarse con libertad y con sentido crítico ante los desfases de una Iglesia que se empeña en olvidar los valores del Concilio Vaticano II. Quieren seguir manteniendo una teología de corte tridentino.

Los cristianos debemos hablar claro. Desde este pequeño espacio de opinión pública que es mi blog, quiero dejar constancia de mi rechazo absoluto y mi crítica abierta a la actitud intolerante e inquisitorial del obispo de Palencia.

¿Cuándo será la próxima?

Fuente: http://www.redescristianas.net

El teólogo Juan José Tamayo “apartado” de la Iglesia católica


Máximo García Ruiz

Actualidad evangélica

La noticia, conocida este fin de semana, a raíz de un comunicado en el que la diócesis católica de Palencia descalifica al conocido teólogo Juan José Tamayo tachándole de “no católico”, es contestada en este artículo por el bautista Máximo García, amigo personal y compañero de Tamayo en la Asociación de Teólogos Juan XXIII.

Después de un cuarto de siglo de amistad con Juan José Tamayo, nacida de una serie de complicidades académicas e ideológicas, me siento legitimado para intervenir en la polémica suscitada por el comunicado del obispado de Palencia que le descalifica como teólogo católico y, mediante una terminología eufemística, “le aparta de la comunión eclesial”. Curiosamente efectúa dicha descalificación el titular de la diócesis de la ciudad natal de Tamayo, un obispo foráneo, que es muy probable que ni conozca al encausado ni se haya tomado la molestia de convocarle, como integrante de su ámbito parroquial, a un diálogo pastoral.

No me corresponde a mí, dada mi vinculación a una confesión religiosa diferente, determinar los requisitos y exigencias necesarios para mantener la “comunión eclesial” dentro del seno de la Iglesia católico-romana, aunque no me resulte ajena su teología y, precisamente por ello, me parezca no solamente anacrónica sino carente de fundamento canónico, pero no deja de extrañarme que una persona del perfil de Juan José Tamayo sea objeto de una descalificación aparentemente tan extemporánea y rocambolesca, contraria no solamente a los derechos humanos que son vulnerados abiertamente, sino a los más fundamentales principios cristianos de prudencia y caridad.

No tengo a la vista el último libro de Tamayo: Otra teología es posible. Pluralismo religioso, interculturalidad y feminismo en el momento de redactar este comentario solicitado con cárter de urgencia en torno a la noticia recibida, pero no creo que se aparte sustancialmente del contenido de otros libros que si tengo ante mí, en los que desarrolla una teología profética, comprometida socialmente, condimentada con una espiritualidad evangélica, una ética subsidiaria del Sermón del Monte y un compromiso político identificado con los más necesitados, siguiendo con ello las pautas marcadas por Jesús de Nazaret.

No creo que este último libro, que tanto rechazo produce en el episcopado, esté muy distante de otros anteriores, por ejemplo, Fundamentalismos y diálogo entre religiones, En la frontera o Islam, cultura, religión y política, por menciona tan solo tres títulos recientes, en los que intenta dar respuesta, siempre con una diáfana hermenéutica bíblica, a algunos de los desafíos de nuestro tiempo: la multiculturalidad, el pluralismo religioso, el feminismo, la nueva conciencia ecológica y la lucha contra la pobreza y la injusticia social.

Tamayo enriqueció su discurso universalista desde que se adentró en el estudio del Islam mediante una mirada desprovista de prejuicios, de recelos, de desconfianza y de resentimiento. Anteriormente había hecho esto mismo con respecto al Protestantismo, en este caso partiendo de una exegesis bíblica liberada de los patrones sectarios de la teología tridentina y de un análisis de la realidad derivada del contacto personal. Su teología ha superado los filtros rigoristas del Derecho Canónico para ir directamente a las fuentes neotestamentarias y extraer de ellas el néctar del mensaje evangélico.

Al superar esos estrechos márgenes que marca la jerarquía católica y colocarse en línea con grandes teólogos católicos contemporáneos como Hans Küng, Karl Rahner, Gustavo Gutiérrez, Jon Sobrino o los protestantes Richard Niebuhr o Jürgen Moltmann, tal vez no vaya desencaminado el prelado palentino al excluirle de los estrechos márgenes eclesiales en los que previsiblemente él mismo se encuentra encarcelado, ya que la teología liberadora de Tamayo no puede quedar reducida a un ámbito tan exiguo.

Juan José Tamayo no se queda en la cáscara de la religión; rompe el envoltorio para adentrase en el núcleo del cristianismo. Al igual que los profetas del Antiguo Testamento, otea el horizonte y no transige con el statu quo. No se conforma con una teología sistemática, una teología de sacristía; su empeño está puesto en desarrollar una teología social, liberadora, y lo hace en un lenguaje inteligible para el común de los mortales, aunque tal vez ininteligible para la jerarquía eclesial.

El obispo le aparta de la comunión eclesial. ¡Lástima! Una evidencia más del clamoroso fracaso del Concilio Vaticano II que intentó alumbrar una Iglesia reformada dentro del catolicismo romano, y que posteriormente ha ido colocando diques de contención para que no se esfumen las esencias de Trento.

Tamayo elabora un nuevo paradigma: el de la teología intercultural e interreligiosa de la liberación en perspectiva de género. La pregunta que se formula Tamayo en torno a la posibilidad de otra teología fuera de la línea oficial de Roma, sí es posible, sin duda, pero la gran incógnita es si es posible dentro de dicha Iglesia.

No seré yo quien de respuesta a esta incógnita, porque uno siempre abriga la esperanza de que no se cierren las puertas del diálogo y la apertura a nuevas formas de ser iglesia, recuperando la doctrina del malogrado concilio que tanto gustaba recordar el teólogo pastoralista Casiano Floristán, nuestro maestro, de Tamayo y mío, de percibirla no tanto como una institución cerrada a cal y canto, de espaldas al pueblo, sino como pueblo de Dios y comunidad de creyentes. Una teología que haga posible configurar este mundo refractario a la equidad y a la justicia, en un lugar en el que tengan cabida todos, sin distinción de raza, cultura, religión o sexo.

Autor: © Máximo García Ruiz*, 12 de marzo de 2012
Máximo G. Ruiz, nacido en Madrid, es licenciado en Teología por la Universidad Bíblica Latinoamericana, licenciado en Sociología por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctor en Teología por esa misma universidad. Profesor de Sociología y Religiones Comparadas en la Facultad de Teología de la Unión Evangélica Bautista de España (UEBE), en Alcobendas, Madrid y profesor invitado en otras instituciones. Pertenece a la Asociación de Teólogos Juan XXIII. Ha publicado numerosos artículos y estudios de investigación en diferentes revistas, diccionarios y anales universitarios y es autor de 21 libros, algunos de ellos en colaboración.

Fuente: http://www.redescristianas.net

La aventura de una conciencia libre. Lecciones que aprendí de José Mª Díez-Alegría


Juan José Tamayo, teólogo

En la Parroquia de San Crlos Borromeo tuvimos ayer un homenaje a Llanos, Diez-Alegría y Lois, en el que me pidieron hablara de Díez Alegría, y lo hice en los términos del texto que adjunto. Juan José Tamayo
Agradezco la invitación a participar en este tan merecido homenaje a José María Llanos, José María Díez-Alegría y Julio Lois, tres hombres que supieron compaginar ejemplarmente la fe en Jesús de Nazaret, la lucha por la libertad y el compromiso por la liberación de los empobrecidos.

Fue precisamente la fe en Jesús de Nazaret la que los llevó a encarnarse en el mundo de la marginación, identificarse con los marginados y trabajar por el reconocimiento de su dignidad y sus derechos. Me han pedido que hable en este acto de Díez-Alegría y lo hago encantado, evocando el impacto que su persona dejó en mí y las lecciones que de él aprendí durante tras casi cuarenta años de amistad. Colaboración y sintonía.

1. La primera lección que aprendí de él fue la esperanza o, por decirlo en el lenguaje de Pablo de Tarso, la “esperanza contra toda esperanza”. Dar razón de la esperanza es quizás la mejor síntesis de su magisterio teológico y de su itinerario humano. Hombre esperanzado por talante y por convicción, Díez-Alegría supo contagiar la esperanza en su derredor.

Esperanza inseparable de la fe, y ambas vividas en un clima adverso. No fue, empero, la suya una esperanza ingenua o infantil, fácil y bobalicona, que desembocara en una confianza ciega, sino enraizada en la historia, con la mirada puesta en el futuro, en el horizonte de la libertad, sabedora de los riesgos del camino y consciente de los fracasos, tropiezos y desviaciones de la meta. Si a sus 60 años pudo titular su obra más emblemática y difundida Yo creo en la esperanza, a sus noventa no dudó en titular un nuevo libro Yo todavía creo en la esperanza.

2. La segunda lección fue el profetismo. Desde la esperanza supo descubrir dos tipos de religión, que describe admirablemente y con gran originalidad en Yo creo en la esperanza: la ontológico-cultual y la ético-profética. La religión ontológico-cultual gira en torno al culto separado de la vida, es ajena a los quehaceres humanos y está desvinculada de la historia. En esta religión, el ser humano está al servicio del sábado y es esclavo de la ley. La religión ético-profética coloca la vida en el centro de la religión, y la ley al servicio del ser humano. La vida de Díez-Alegría, su pensamiento itinerante, su modo de estar en el mundo y su manera de entender el cristianismo constituyen un ejemplo luminoso de religión ético-profética y de crítica de la religión cultual.

3. La tercera lección fue su serena aproximación al marxismo por el camino del diálogo. El marxismo jugó un papel fundamental en la conformación del pensamiento de Díez-Alegría, al tiempo que él mismo hizo aportaciones relevantes al marxismo. En diálogo y colaboración con intelectuales y militantes marxistas, contribuyó a desdogmatizar y humanizar ambos sistemas de creencias, y ayudó a tender puentes y a buscar lugares de encuentro entre cristianismo y marxismo desde la ética humanista de ambos y la opción por los excluidos traducida en una praxis liberadora.

4. Diez-Alegría fue un creyente crítico, no crédulo. Su crítica se dirigió por igual al capitalismo, que consideraba un sistema económico opresor por naturaleza, y a la Iglesia católica “realmente existente”, que consideraba el fracaso del cristianismo jesuánico. Cuando cumplió 97 hizo estas declaraciones verdaderamente estremecedoras: “Pienso que la Iglesia católica en su conjunto ha traicionado a Jesús. Esta Iglesia no es la que Jesús quiso, sino la que han querido a lo largo de la historia los poderosos. Estas son las ideas que ahora tengo, sordo y medio ciego esperando la muerte con mucha esperanza y con mucho humor”. Pero no hacía la crítica desde fuera y de manera malhumorada e iconoclasta, sino desde dentro y constructivamente.

5. Libertad de conciencia, ¡qué gran lección no sólo maravillosamente formulada y ejemplarmente razonada, sino también, y sobre todo, vivida, como ha demostrado en múltiples ocasiones y de manera especial con motivo de la publicación de su libro Yo creo en la esperanza y a la hora de abandonar la Compañía de Jesús, aunque solo de iure, porque de facto vivió siempre en residencias de jesuitas. Su humanismo radical le llevó a seguir siempre la voz de la conciencia.

De él aprendí que la conciencia personal está por encima de la ley eclesiástica, la fidelidad al evangelio por encima del Derecho Canónico y el seguimiento de Jesús por encima de la obediencia a los superiores. La apelación a la conciencia fue lo más revolucionario de la vida y del pensamiento de Diez-Alegría, su modo de ser, su estilo de vida, su actitud ante las instituciones, las jerarquías, los superiores, su criterio de actuación. Sin levantar la voz y con buenos modales, con elegancia y hasta cortesía.

6. Vivir en la frontera fue otra de las grandes lecciones que enseñó predicando con el ejemplo. La frontera fue el lugar donde vivió la fe cristiana Díez-Alegría, su entorno natural, su espacio eclesial, su ubicación teológica: la frontera entre fe e increencia, ortodoxia y heterodoxia, cristianismo y marxismo, amor cristiano y luchas de clases. En ella se encontró con la marginación, lugar social donde descubrió las dimensiones liberadoras del cristianismo ocultas al mundo del poder. Marginación que tiene un nombre concreto, el Pozo del Tío Raimundo, y un compañero y hermano inseparable, el padre Llanos. Ésa fue la cátedra que durante muchos años supo compaginar con la Gregoriana de Roma y, cuando fue cesado como profesor de ésta, su cátedra permanente más preciada.

7. De Díez-Alegría aprendí la lección del sentido del humor, que no es muy frecuente en el mundo de la teología. El humor como talante, como virtud, incluso como principio. Un humor que se refleja en sus textos y en los títulos de sus libros: “Rebajas teológicas de otoño”, “Teología en broma y en serio”. A los 94 años volvió a dar otra lección de teología en clave de humor e ironía en su libro Tomarse en serio a Dios, reírse de uno mismo por iniciativa de Luis Aranguren quien lo publicó en PPC. En la Residencia de Alcalá de Henares siguió haciendo teología en broma y en serio. “Como Dios sabe que soy de izquierdas –me comentó una de las últimas veces que le visité- todavía escucho un poco por el oído izquierdo y veo otro poco por el ojo izquierdo”.

8. Fue un transgresor de fronteras. Desde su excelente formación interdisciplinar -doctor en filosofía y en derecho, y licenciado en filosofía por la Facultad de Teología de Granada y especialista en ciencias sociales, cultivó las cuatro disciplinas armónicamente. No se instaló en ninguna de ellas cómodamente, sino que transitó por las cuatro en actitud de diálogo y transgredió los límites que los especialistas suelen establecer entre las diferentes disciplinas.

9. No fue una persona de pensamiento estático, sino que, desde la fidelidad a la conciencia y a la fe inquebrantable en Jesús de Nazaret, fue capaz de evolucionar: de la filosofía escolástica a la existencial, del derecho natural a los derechos humanos, de la Doctrina Social de la Iglesia al mensaje social del Evangelio, del anticomunismo al diálogo cristiano-marxista y al nacimiento del Cristianos por el Socialismo, de la obediencia a la ley eclesiástica al seguimiento de la conciencia, de la metafísica a la metáfora.

10. Diez-Alegría elevó a la categoría de virtudes, no sé si cardinales o teologales (en esto no quiero ser heterodoxo), la esperanza, el profetismo, el sentido crítico, el diálogo multilateral, la vida en la frontera, la libertad de conciencia, el sentido del humor, la transgresión de fronteras y la evolución en el pensar y en el vivir. Virtudes que me gustaría poner en práctica. ¡Ojalá lo consiga cuando sea mayor!

Parroquia de San Carlos Borromeo, Madrid, 9 de marzo de 2012

Fuente: http://www.redescristianas.net

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