MEXICO: Vestidos tradicionales como resistencia


Las mujeres Rarámuri en Chihuahua, México, han convertido el estilo de vestir indígena en un medio de lucha contra la asimilación.

Fotografías de Malin Fezehai. 

Texto de Victoria Blanco 

Producido por Eve Lyons Cela Ramírez, 10 años, vistiendo a su hermana, Rosa Candelaria, 3. Viven en una comunidad Rarámuri en un complejo llamado Oasis en Chihuahua, México, donde vestidos coloridos de algodón estampados anuncian con audacia su identidad indígena.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Cela Ramírez, 10 años, vistiendo a su hermana, Rosa Candelaria, 3. Viven en una comunidad Rarámuri en un complejo llamado Oasis en Chihuahua, México, donde vestidos coloridos de algodón estampados anuncian con audacia su identidad indígena. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

A media mañana del miércoles anterior a la Pascua, el sol del desierto estaba ganando fuerza en Chihuahua, México. Así fue el profundo sonido de los tambores de cuero de vaca en Oasis. Este asentamiento, ubicado en el barrio de clase trabajadora de Colonia Martín López, alberga a aproximadamente 500 Rarámuris , comúnmente conocidos como Tarahumaras, un pueblo indígena que huye de la sequía, la deforestación y los narcotraficantes en la Sierra Madre.

En la ciudad, su desplazamiento está marcado por otras formas de dificultades , que se magnifican por la forma en que se destacan los Rarámuri.

Las mujeres se visten con vestidos brillantes hasta los tobillos, ya menudo pasan las tardes cosiendo vestidos tradicionales Rarámuri, a pesar de las presiones de las personas de raza mixta que conforman la mayoría de la población de México para asimilarse con el estilo occidental. Para los Rarámuri, la asimilación es lo mismo que el borrado. Pero hay una idea generalizada entre muchos en México de que el progreso depende de la ruptura de los vínculos con la historia indígena del país.

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Yulissa Ramírez, de 18 años, quiere desafiar esa noción. Ella planea asistir a la escuela de enfermería después de graduarse de la escuela secundaria, donde el uniforme de costumbre es uniforme blanco, pero espera que el programa le permita usar un vestido blanco tradicional de Rarámuri. “Nuestra sangre corre Rarámuri, y no hay razón para que nos sintamos avergonzados” , dijo Ramírez , hablando en español, mientras sostenía a su pequeño hijo.La Semana Santa en Oasis involucra una serie de tradiciones, que incluyen música y baile, hasta el domingo de Pascua.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

La Semana Santa en Oasis involucra una serie de tradiciones, que incluyen música y baile, hasta el domingo de Pascua. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Su madre, María Refugio Ramírez, de 43 años, cose cada uno de sus vestidos a mano , siguiendo una tradición de confección que se remonta a los años 1500, cuando España invadió las montañas de la Sierra Madre. A lo largo de la década de 1600, los sacerdotes jesuitas obligaron a las mujeres Rarámuri a usar vestidos que cubrían completamente sus cuerpos. Con el tiempo, las mujeres Rarámuri adoptaron las telas de algodón que trajeron los españoles e hicieron suyos los vestidos añadiendo diseños de triángulos y bordes coloridos. Hoy continúan cosiendo a mano las brillantes prendas florales, que se destacan cuando las mujeres se aventuran más allá del asentamiento financiado por el estado de Chihuahua y se adentran en el paisaje urbano de edificios de hormigón gris y multitudes de personas en bluejeans.

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Su falta de voluntad para ajustarse al estilo contemporáneo, a veces, ha tenido como consecuencia el progreso económico. Pero algunas mujeres buscan desafiar esa noción. La Sra. Ramírez, por ejemplo, cree que completar su programa de enfermería con vestimenta tradicional será una declaración importante de que las personas Rarámuri son una parte vital del futuro de México, y están presentes.

Otros Rarámuris están monetizando su oficio. Por ejemplo, Esperanza Moreno, de 44 años, borda calentadores de tortillas, delantales y paños de cocina con representaciones de mujeres Rarámuri en atuendos tradicionales, y los vende a organizaciones no lucrativas mexicanas que luego revenden los artículos en tiendas y tiendas locales en todo el país. Las mujeres Rarámuri también han comenzado a coser vestidos tradicionales para vender.

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Mujeres realizando matachínes, un baile que mezcla tradiciones cristianas y rarámuri. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Yobana Moreno, de 15 años, en el centro, y Esperanza Moreno, de 44, con su nieta de 1 año, Yasmín.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Yobana Moreno, de 15 años, en el centro, y Esperanza Moreno, de 44, con su nieta de 1 año, Yasmín. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

El jueves santo, la Sra. Moreno se había tomado el día libre del taller fuera del asentamiento donde cosía prendas modernas que incorporan diseños Rarámuri. El trabajo proporciona un ingreso estable para la Sra. Moreno, cuyo esposo es un contratista cuyos trabajos a menudo lo llevan fuera de Chihuahua. Es una línea de trabajo que ha llevado a los secuestros de algunos hombres Rarámuri; en vehículos que parecen lanzaderas de lugares de trabajo, han sido llevados a laborar en campos de marihuana y amapola, a veces durante temporadas enteras, dejando a sus familias preocupadas por su seguridad y, a menudo, sin una fuente de ingresos.

La Sra. Moreno se sentó en su asiento delantero jugando con su nieta de 1 año, Yasmín, quien dio algunos pasos inestables antes de volverse para sonreírle a su abuela. Comenzó a coser vestidos para Yasmín poco después de nacer. Es importante, dijo , transmitir la tradición de la confección a las nuevas generaciones de mujeres. “Queremos ser vistos como Rarámuri”, dijo Moreno.

La artesanía y su trabajo actual en el taller son un medio para que la Sra. Moreno le brinde a su familia los ingresos necesarios no solo para comprar alimentos y pagar los servicios públicos, sino también para defender las tradiciones Rarámuri. Telas y suministros de costura para un vestido Rarámuri pueden costar más de 400 pesos, más de lo que algunas familias ganan en un mes.Los miembros de la comunidad se reúnen en el arroyo detrás de Oasis durante la parte más calurosa del día.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Los miembros de la comunidad se reúnen en el arroyo detrás de Oasis durante la parte más calurosa del día. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Hay esfuerzos dentro de la comunidad para ayudar a las mujeres Rarámuri a lograr un ingreso sostenible mientras mantienen viva su tradición de confección. En 2015, Paula Holguin, de 46 años, con el apoyo del gobierno estatal, comenzó a capacitar a 30 mujeres Rarámuri para trabajar en máquinas de coser en un taller grande y espacioso dentro de Oasis. El gobierno estatal había completado recientemente la construcción del espacio, un proyecto que apunta a dar a las mujeres Rarámuri la oportunidad de ganarse la vida creando prendas comisionadas.

Mientras que los hombres Rarámuri descartan su camisa, ropa y sandalias tradicionales al llegar a la ciudad para obtener trabajos en la construcción, las mujeres Rarámuri rara vez cambian sus vestidos por los uniformes requeridos por los empleadores. “Solo uso vestidos Rarámuri”, dijo Holguin, haciéndose eco de las miles de mujeres Rarámuri que se esfuerzan por mantener no solo su vestido, sino también las formas en que las personas cuidan el mundo natural y entre ellas. Para complementar el ingreso de los hombres, las mujeres Rarámuri venden artesanías y piden a las personas en la calle que les den “korima”, su palabra de reciprocidad, en intersecciones concurridas de todo Chihuahua. Pero ganan poco dinero de esta manera, y se exponen a ellos mismos ya sus hijos a tráfico intenso, insultos y amenazas.

La Sra. Holguin dirige su propio taller de costura, o taller de costura, donde espera atraer a suficientes clientes para que cada costurera Rarámuri pueda ganar dinero en un lugar de trabajo seguro, sin sacrificar su vestimenta y tiempo tradicionales con sus hijos.Yulissa Ramírez planea asistir a la escuela de enfermería, donde el uniforme de costumbre es uniforme blanco, pero espera que el programa le permita usar un vestido blanco tradicional de Rarámuri. “Nuestra sangre corre Rarámuri, y no hay razón para que nos sintamos avergonzados”, dijo.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Yulissa Ramírez planea asistir a la escuela de enfermería, donde el uniforme de costumbre es uniforme blanco, pero espera que el programa le permita usar un vestido blanco tradicional de Rarámuri. “Nuestra sangre corre Rarámuri, y no hay razón para que nos sintamos avergonzados”, dijo. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

La Sra. Holguin solía llevar a sus hijas a vender artesanías, dulces o pedir “korima” en las calles de Chihuahua. “A veces me trataron mal”, dijo Holguin. “No todos son buenas personas”. Una ávida corredora, como tantos Rarámuri, muestra en su cocina una docena de medallas ganadas en maratones que se llevan a cabo en la Sierra. (Ella también usa vestimenta tradicional). Su convicción de que las mujeres Rarámuri deben estar orgullosas de su herencia la impulsa a pedirle al gobierno apoyo y reunir a las mujeres en torno a esta nueva empresa comercial.

Pero la captación de clientes ha demostrado ser un desafío. Un gran proyecto, como la solicitud de 2,000 sábanas de un hospital cercano, mantuvo a las mujeres ocupadas durante meses a la vez. Suelen ser los hechizos largos con poco o ningún trabajo. La baja remuneración también mantiene a las mujeres trabajando en las concurridas calles de la ciudad. “Si hay trabajo en el taller, las mujeres no van a la calle. Se venden en la calle si no tienen trabajo “, dijo la Sra. Holguin.

Aun así, la Sra. Holguin tenía la esperanza de que el taller brindaría a las mujeres Rarámuri la oportunidad de lograr visibilidad como costureras con habilidades variadas. Ella viaja con frecuencia a la Ciudad de México para hablar en foros gubernamentales sobre el taller y la importancia de la cultura Rarámuri.Catalina Gutiérrez Aguierre, de 16 años, y su hijo de 1 año.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Catalina Gutiérrez Aguierre, de 16 años, y su hijo de 1 año. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Maribel Moreno Bustillos, 17.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Maribel Moreno Bustillos, 17. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

En 2018, cuando el presidente electo Andrés Manuel López Obrador visitaba Chihuahua para reunirse con funcionarios del estado, la Sra. Holguin y un pequeño grupo de mujeres y funcionarios gubernamentales Rarámuri lo saludaron en las calles con llamadas de “AMLO, apoyan a las costureras Rarámuri”. Sr. López Obrador, quien prometía defender los derechos de los indígenas como parte de su presidencia, ignoró a la multitud de reporteros que hablaron con la Sra. Holguin y algunas otras mujeres Rarámuri sobre el empleo de las mujeres Rarámuri como costureras. Sin embargo, al final, los funcionarios del gobierno en altos cargos no ofrecieron el apoyo que la Sra. Holguin esperaba. “Nadie nos ayudó, ni el presidente ni el gobernador. Sólo los clientes nos han ayudado “, dijo Holguin. También da crédito a las mujeres Rarámuri y a los funcionarios locales que han apoyado el taller. “Juntos hemos levantado este taller”, dijo.

Ante la violencia histórica, la asimilación puede parecer un camino hacia el progreso económico, la protección y la seguridad. Pero para las mujeres Rarámuri, hacer y vestir vestidos tradicionales no es negociable. Incluso las mujeres Rarámuri criadas bajo la influencia de la cultura urbana de Chihuahua, y que mezclan elementos de vestimenta occidental como aros de metal y collares de plástico, continúan usando vestimentas tradicionales para la vida diaria y ocasiones especiales. Los vestidos no son solo un marcador de identidad Rarámuri, sino de protesta.

“Así es como nacimos, y así es como nos vestían nuestros padres y nuestras madres”, dijo Holguin. “No hemos perdido nuestras tradiciones”.A lo largo de la Semana Santa, los residentes de Oasis tocan tambores y flautas de piel de ciervo mientras los hombres y las mujeres bailan matachínes.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

A lo largo de la Semana Santa, los residentes de Oasis tocan tambores y flautas de piel de ciervo mientras los hombres y las mujeres bailan matachínes. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Taller de Costura “El Oasis”, donde las mujeres Rarámuri confeccionan prendas por encargo para clientes en Oasis, México.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Taller de Costura “El Oasis”, donde las mujeres Rarámuri confeccionan prendas por encargo para clientes en Oasis, México. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Paula Holguin, de 43 años, trabaja para emplear a mujeres Rarámuri en Oasis con trabajos como costureras.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Paula Holguin, de 43 años, trabaja para emplear a mujeres Rarámuri en Oasis con trabajos como costureras. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

La Sra. Ramírez ordenó comida china dentro de un centro comercial a pocas cuadras de Oasis. Las mujeres rarámuri visten trajes tradicionales en excursiones por la ciudad, un importante marcador de su identidad.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

La Sra. Ramírez ordenó comida china dentro de un centro comercial a pocas cuadras de Oasis. Las mujeres rarámuri visten trajes tradicionales en excursiones por la ciudad, un importante marcador de su identidad.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Maribel Moreno Bustillos, 17 y Anayeli Cervantes Morelos, 17, en Oasis.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Maribel Moreno Bustillos, 17 y Anayeli Cervantes Morelos, 17, en Oasis. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Serafina Fuentes Cruz, de 18 años, se viste con el estilo tradicional Rarámuri. “Veo chicas que usan aros de aro y también me gustan”, dijo. “Me gusta ir de compras al centro”.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Serafina Fuentes Cruz, de 18 años, se viste con el estilo tradicional Rarámuri. “Veo chicas que usan aros de aro y también me gustan”, dijo. “Me gusta ir de compras al centro”. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

CréditoMalin Fezehai para The New York Times

CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Niñas Rarámuri vestidas para el Viernes Santo.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Niñas Rarámuri vestidas para el Viernes Santo. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

CréditoMalin Fezehai para The New York Times

CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Malin Fezehai, un reportero visual de la columna Surfacing , ha trabajado en más de 30 países. Su obra fotográfica tiene el denominador común de desplazamiento. @malinfezehaiFacebook 

http://www.nytimes.com/2019/05/25/style/raramuri-tarahumara-dresses-mexico.html

La humanidad: entre el Oscurantismo y la Ilustración.


Giovanny Cardona Montoya. Mayo 19 de 2019.

La Ilustración es una etapa de la humanidad que se origina en el siglo XVII en Europa y continúa en América del Norte en el siglo XVIII. Muchos habitantes del planeta, especialmente los de Europa y América, nos consideramos hijos de la Ilustración, el movimiento filosófico, científico, cultural y político que creó a “Occidente“, que es una categoría que representa muchos de los valores que predicamos: el imperio de la razón y del escepticismo científico en lugar del dogma; el Estado secular y la tolerancia religiosa; la libertad individual; y el progreso.

El último valor señalado, el progreso, significa que la humanidad va hacia adelante; en otras palabras, los avances científicos y tecnológicos, la instauración de la democracia y el liberalismo económico, por ejemplo, hacen avanzar a la humanidad hacia un estadio superior de su desarrollo.

Pero, ¿realmente vamos hacia adelante?

El desarrollo científico-tecnológico, especialmente en los últimos cien años, ha traido avances increibles que pueden mejorar las condiciones materiales de vida de la humanidad: alimentación, vivienda, salud, movilidad. Adicionalmente, conocemos el planeta a lo largo y ancho y estamos observando y visitando el cosmos a distancias jamás imaginadas.

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Sin embargo, a pesar de tantas claridades fundadas en la razón y en los derechos del hombre; y de los avances científicos, técnicos y tecnológicos:

1. Gran parte de la población mundial vive en condiciones equiparables con la era de la esclavitud o del feudalismo.

– Más de 1.100 millones de habitantes del planeta (15% de la población mundial) viven en condiciones de pobreza multidimensional: ingresos insuficientes, sub-alimentación, con pocas posibilidades de educación y con condiciones infrahumanas de vivienda -sin agua potable, sin electricidad y en condiciones de hacinamiento). Para evidenciar la gravedad de la situación, señalemos que cerca de 2.600 millones de personas no cuentan con un sistema de servicio sanitario (alcantarillados).

– Los datos del Banco Mundial muestran que más de 50 países del planeta tienen tasas de homicidios -anuales-, superiores a 10 por cada 1oo.000 habitantes. Entre estos, se destaca El Salvador con casi 100 muertes.

– Según Naciones Unidas, al día mueren 17.000 niños en el mundo a causa de enfermedades prevenibles. En 2014 murieron más de seis millones de niños en el mundo.

2. Existe una marcada intolerancia y discriminación en el planeta, por distintas razones (género, religión, nacionalidad, raza, ideología, etc.)

– Según datos de la ACNUR, casi 1% de la población mundial sufre desplazamiento forzoso de sus tierras de origen. Entre estos desplazados hay 25 millones de refugiados, quienes huyeron de conflictos o por razones de discriminación -kurdos, palestinos, congoleses, gitanos, líderes LGBT, afro-descendientes, indígenas, musulmanes, etc.-

– Según la Unión Europea, el 79% de la población mundial vive en lugares donde se ejerce algún tipo de discriminación religiosa.

– Según Kinnval, investigadora de la universidad de Lund de Suecia, en 2007 ya el 20% de la población de 19 países de la Unión Europea se reconocía como xenófoba. Este dato se ha venido corroborando con el auge y expansión de partidos nacionalistas, ultraderechistas e, incluso, xenófobos en Francia, Austria, España, Hungría e Italia, principalmente. Con la política anti-inmigratoria del gobierno de Trump en Estados Unidos y el conservadurismo de Bolsonaro en Brasil, se ratifica que no estamos hablando de un hecho aislado.

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3. Estamos destruyendo el planeta.

– Para el año 2008, el 15% de la amazonía (pulmón del planeta) había sido destruido. Según datos existentes, 80% de la deforestación del Amazonas es ilegal.

– Greenpeace asegura que 20% de las especies marinas se hallan en vía de extinción. Desde una perspectiva complementaria, 16.000 especies de flora y fauna están en peligro de desaparecer a causa de la acción humana.

– La ONU señala que se debe asegurar un control al incremento de la temperatura del planeta (riesgo calentamiento global), de modo tal que no supere 1.5 grados centígrados adicionales antes de 2030. La humanidad está en peligro de extinción, no en sus futuras generaciones, sino en el presente.

20 sintomas del calentamiento global

¿Se detuvo la humanidad en un mundo anterior a la Ilustración?

La pregunta con la que concluyo este corto escrito tiene que ver con la relación entre las ideas y las acciones. Si desde el siglo XVII prima la razón sobre los dogmas; si la ciencia se ha consolidado, trayendo avances en todo lo relacionado con la sociedad y la naturaleza; y si la democracia es el modelo de gestión del Estado por excelente en el planeta, entonces, ¿por qué hay millones de habitantes que viven -económica, social o culturalmente- en condiciones tan precarias como las señaladas? y, lo más grave aún, ¿por qué el planeta se halla al borde de su destrucción? ¿Por qué la especie dominante lo está destruyendo?

El tema es que lo que hoy se hace muy visible (por la globalización, por el desarrollo de las TIC) no es algo nuevo, sino que ahora es más evidente. El espíritu de la Ilustración y de los Derechos del Hombre y del Ciudadano no ha permeado a las sociedades y a las autoridades de manera masiva y constante. El colonialismo que apenas termina en la segunda mitad del siglo XX, las dos guerras mundiales, las legislaciones anti-migratorias o las sociedades que se manifiestan homofóbicas, racistas o que discriminan a las mujeres, son realidades históricas que han convivido con un discurso que, aunque humanista y ambientalista, no se concreta.

Si bien las constituciones políticas y la Academia parecen ser hijas de la Ilustración, las sociedades y sus sistemas políticos y económicos aún vivimos en el Oscurantismo del Medioevo; aunque nos parezca increible.

https://www.elcolombiano.com/blogs/lacajaregistradora/la-humanidad-entre-el-oscurantismo-y-la-ilustracion/2714

UNA SENTENCIA HISTÓRICA. POR: YOHIR AKERMAN.


SOBRE SAN JOSÉ DE APARTADÓ

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19 Mayo 2019

En la comunidad de San José de Apartadó hay gente buena, pero algunos de sus líderes, patrocinadores y defensores están seriamente señalados por personas que han residido allí de auxiliar a las Farc y de querer utilizar a la comunidad para proteger a esta organización terrorista.

Esas fueron las palabras que dio el 20 de marzo de 2005 el entonces presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, para responsabilizar a la guerrilla de las Farc por el ataque perpetrado el 21 de febrero de ese año en las veredas Mulatos y La Resbalosa en el Urabá antioqueño.

En ese sangriento ataque fueron asesinados Luis Eduardo Guerra, reconocido líder de la Comunidad de Paz; su hijo Deyner Andrés Guerra, de 11 años, y su compañera, Beyaniera Areiza, de 17 años. Después de matarlos con machetes, dejaron sus cuerpos tirados en la montaña.

También fueron acuchillados los integrantes de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó Alonso Bolívar y Sandra Milena. Y degollados y descuartizados dos niños, Natalia de cinco años de edad y Santiago de 18 meses de nacido.

Los dos primeros murieron también a machete. Los niños, según reza la necropsia, “por degüello con arma blanca”.

Tres días después del ataque, la comunidad señaló públicamente que dichos actos eran responsabilidad de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) y la reacción del Estado de Colombia fue estigmatizar a la gente de la zona y señalar que ese crimen era atribuible únicamente a la guerrilla de las Farc.

En esta historia es importante resaltar el papel de uno de los primeros periodistas en llegar al lugar de los hechos y quien descubrió, con base en los testimonios de los sobrevivientes, que esa masacre fue perpetrada por las Autodefensas, en complicidad con los militares del Ejército Nacional.

Ese periodista fue Hollman Morris, que en el programa Contravía desvirtuó la estrategia del Gobierno de culpar a la guerrilla de las Farc de esas atrocidades. Como era de esperarse, esa investigación lo llevó a volverse víctima de intimidaciones y seguimientos por parte del DAS.

Con el paso de los años se ha podido establecer que, para el desarrollo del plan criminal, se dictó la orden de la Operación Fénix por parte de la Brigada XVII del Ejército, complementada con la misión táctica Feroz, en cuya planeación e idea participó el comandante del Comando Conjunto Caribe, general Mario Montoya Uribe, hoy en la JEP por “falsos positivos”.

Varios batallones fueron dispuestos para el desarrollo de la Operación Fénix, centrándose la responsabilidad en el Batallón Vélez y el Batallón de Contraguerrillas Nº 33 Cacique Lutaima, quienes dispusieron la presencia de aproximadamente 270 hombres para la operación, acompañados de más de 80 hombres del Fsan jorente Héroes de Tolová, perteneciente a los paramilitares.

Es más, tal y como lo establece el periodista Julián Martínez en su libro Chuzadas, documentos encontrados por la Fiscalía del grupo ilegal de inteligencia G-3 comprueban que meses antes de que el líder de la comunidad, Luis Eduardo Guerra, fuera asesinado, estaba incluido como uno de los 16 miembros de San José de Apartadó que fueron declarados como “blancos” por el DAS. (Ver Página 109 ChuzaDAS).

Pues bien, el 16 de marzo de 2010 el Juzgado Primero Especializado de Antioquia condenó a 20 años de cárcel al capitán de la Brigada 17 del Ejército, Guillermo Armando Gordillo Sánchez, por su participación en el homicidio de esas ocho personas en la llamada masacre de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó.

Por esta razón, el 10 de diciembre de 2013 el entonces presidente, Juan Manuel Santos, pidió perdón a la Comunidad de Paz de San José de Apartadó por ser acusada erróneamente por las autoridades en el pasado de apoyar a las Farc. Como respuesta, el expresidente Uribe atacó a Santos y se ratificó en establecer que personas de la Comunidad de Paz eran parte de las Farc, para defender la Operación Fénix y la misión táctica Feroz. (Ver Trinos).

Hace pocos días se conoció que la Sala Penal de la Corte Suprema condenó a 34 años a dos oficiales y cuatro suboficiales del Ejército, por su coparticipación y responsabilidad en esa masacre de Apartadó.

Encontraron culpables al teniente coronel Orlando Espinosa Beltrán, entonces comandante del Batallón Francisco de Paula Vélez, y al oficial de operaciones, mayor José Fernando Castaño. El fallo también cobija a los sargentos Henry Agudelo Cuasmayán y Ángel Padilla Petro, al cabo segundo Sabarín Cruz Reina y al cabo tercero Ricardo Bastidas Candia.

Por esta masacre en 2013 fueron llamados a indagatoria los generales retirados Luis Alfonso Zapata y Héctor Fandiño Rincón, pero el caso no se ha movido en la Fiscalía. Y si bien esta condena puede ser impugnada, la evidencia es tan demoledora que algunos dan por descontado que será ratificada.

El proceso en su acerbo probatorio incluye una declaración ante la Procuraduría del paramilitar Héver Veloza García, alias HH, quien indicó que, a través de uno de sus subalternos, se enteró de que mandos superiores del Ejército Nacional habían solicitado que se eliminara a alias Melaza porque este había puesto al descubierto la connivencia de las Auc con las tropas legales para la ejecución del operativo realizado en febrero de 2005. (Ver Sentencia).

Adriano José Cano Arteaga, o alias Melaza, era un patrullero del grupo Héroes de Tolová, que pertenecía a Don Berna y operaba entre Córdoba y Urabá, y que al momento de la masacre no se había desmovilizado.

Melaza aseguró que un paramilitar conocido como 44 fue quien dirigió la masacre y que otro conocido como Pirulo fue quien degolló a los niños. Los paramilitares estaban, según el relato, junto a unos 50 soldados al mando del capitán Gordillo, quien se habría quedado “asegurando un monte” mientras los paramilitares se adelantaron para cometer el crimen.

La declaración de alias HH también establece que los mandos “de la institución castrense”, poco después de esos hechos, solicitaron dinero para sobornar testigos con el fin de inculpar a la guerrilla de las muertes ocurridas con ocasión de la maniobra militar.

Un modus operandi que se repite para desviar las investigaciones. ¿Qué ira a decir el expresidente Uribe sobre la masacre de Apartadó ahora que se tiene esta histórica sentencia?

Fuente: http://www.elespectador2020

Denuncian política de asesinatos selectivos en ejército de Colombia


El Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo condeno la medida.

Publicado 18 mayo 2019 (Hace 2 horas 28 minutos)

por Ángel Guerra

El mayor general Nicacio Martínez Espinel, comandante del ejército de Colombia, reconoció haber emitido las nuevas órdenes.

El ejército de Colombia les ha ordenado a sus tropas que dupliquen la cantidadde criminales y rebeldes que matan, capturan u obligan a rendirse en batalla, lo que pone en riesgo la vida de los civiles, reveló el diario estadounidense The New York Times.

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El Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo denunció que “efectivamente es el mismo tipo de órdenes que estimularon el asesinato de miles de jóvenes durante 2002-2010”.

“Presidente Iván Duque está usted informado y obligado a actuar con medidas eficaces, sopena de cargar con responsabilidad de lo que ocurra”, señaló el organismo en un tuit publicado en su cuenta oficial.

Efectivamente es el mismo tipo de órdenes que estimularon el asesinato de Miles de jóvenes durante 2002-2010. Presidente @IvanDuque está ud informado y obligado a actuar con medidas eficaces, sopena de cargar con responsabilidad de lo que ocurra. https://www.nytimes.com/es/2019/05/18/colombia-ejercito-falsos-positivos/amp/?__twitter_impression=true …138:03 – 18 may. 2019Información y privacidad de Twitter Ads16 personas están hablando de esto

“¿Duque va a destituir a los implicados? ¿Renunciarán los mencionados? ¿Alguna duda que las políticas del gobierno reedita los crímenes del periodo 2002-2010?” se pregunta el colectivo en otro mensaje en su cuenta de Twitter.

Según el reporte del diario, algunos militares dicen que esa orden implica que reduzcan sus normas para proteger a civiles inocentes de ser asesinados, y que ya ha ocasionado muertes sospechosas o innecesarias.

Los militares implementaron una estrategia similar para derrotar a los grupos rebeldes y paramilitares de Colombia a mediados de la década de los 2000, antes de que se firmara un acuerdo de paz histórico que finalizó con décadas de conflicto, reseñó el periódico.

Pero esas tácticas causaron la indignación nacional cuando se supo que los soldados, con el objetivo de cumplir sus cuotas, cometieron asesinatos generalizados y desapariciones de civiles.

Ahora, otra encarnación de esa política está siendo impulsada por el nuevo gobierno contra los grupos criminales, guerrilleros y paramilitares del país, según las órdenes revisadas por The New York Times y tres oficiales de alto rango que hablaron sobre esas medidas.

Las nuevas órdenes han generado incomodidad entre los militares. El ejército de Colombia sigue siendo investigado por la serie de asesinatos ilegales ocurridos a mediados de la década de 2000, conocidos como “falsos positivos”.

Los soldados mataban a campesinos y afirmaban que eran guerrilleros, a veces incluso vistiéndolos con uniforme y plantando armas cerca de sus cuerpos. Las tácticas surgieron de los superiores que exigían un mayor número de cuerpos, de acuerdo con los fiscales, indica el diario.

El mayor general Nicacio Martínez Espinel, comandante del ejército de Colombia, reconoció haber emitido las nuevas órdenes y exigir que los oficiales establezcan objetivos concretos para matar, capturar o forzar la rendición de los grupos criminales y rebeldes.

Las nuevas órdenes indican un aumento en las campañas militares contra la guerrilla y los grupos paramilitares en Colombia, un país que hace apenas dos años logró firmar un acuerdo de paz con el mayor grupo guerrillero de la nación, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

Teresa de Ávila, ¿una mística patológica? La verdad sobre la santa


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Era una fuguista convicta y confesa que rayaba con lo temerario y había abandonado el domicilio familiar en varias ocasiones con la idea de conocer mundo. Esta es su historia
Foto: 'Santa Teresa de Jesús', de José de Ribera (1640-1645)
‘Santa Teresa de Jesús’, de José de Ribera (1640-1645)

ÁLVARO VAN DEN BRULE

TIEMPO DE LECTURA13 min18/05/2019 05:00 – ACTUALIZADO: 18/05/2019 12:06

El marqués y su mujer / están contentos los dos /

Ella se fue a ver a Dios / y a él le vino Dios a ver.

Álvaro Cubillo de Aragón

El 28 de marzo de 1515 (un miércoles para más señas, de madrugada, hacia las cinco de la mañana), Teresa Sánchez de Cepeda y Ahumada, más conocida como Santa Teresa de Jesús, vino a este extraño lugar del cosmos a presentar sus credenciales como una de las mujeres más adelantadas que ha dado la historia de la humanidad. Su padre, hijo de un judío converso toledano, casado en segundas nupcias con doña Beatriz de Ahumada, una noble castellana muy hermosa y de bella factura, había aportado al matrimonio tres hijos de su enlace anterior a los que se sumaron ocho más al banquillo, entre ellos Teresa.

Teresa de Jesús era una fuguista convicta y confesa que rayaba con lo temerario y se había ido del domicilio familiar en varias ocasiones con la idea de conocer mundo, pero a lo grande. Con ocho años se podría decir que la criatura era un caso perdido y su padre, que la adoraba, estaba permanentemente al borde de un ataque de pánico por el mero hecho de perderla de vista porque se había ido a la panadería o a por agua a la fuente; era imprevisible, vamos, un caso.Madre Teresa de Calcuta: nueve cosas que tal vez no sabías sobre la santa que dudó de su feACYVEste miércoles se cumplen 21 años desde que la madre Teresa de Calcuta fallació y se celebra en su honor el Día Internacional de la Beneficencia

Con 20 años consumó su poderosa capacidad decisoria y se la jugó, de tal manera que de la noche a la mañana vistió hábitos en las carmelitas. A la edad en que la nubilidad aparece sin avisar, allá por los 13 años, según los criterios de la época o de la naturaleza, Teresa, que se había quedado huérfana de madre, una con quien compartía confidencias, sueños y la típica realidad adulterada propia de esa edad en cuya inocente naturaleza, un día levitas y otro te estrellas en medio de un berrinche monumental, los libros de caballerías la tomaron por asalto y quedó prendada de los acontecimientos que en ellos se relataban convirtiéndose en una damisela figurada que ora era raptada ora seducía a un galán, de tal manera que aprendió a galantear con todos los chavales de su periferia vital hasta el punto en que su padre, algo mosqueado, decidió meterla en vereda y llevarla al convento más próximo para enmendarla de sus fatuas correrías de seductora nata, coqueta impenitente, y de un presumible descarrilamiento imprevisto e internarla en el convento de las Agustinas de Ávila, hervidero donde se educaban las doncellas nobles por aquel entonces.

Museo Teresiano del Convento de San José. Foto: EFE/Raúl Sanchidrián.
Museo Teresiano del Convento de San José. Foto: EFE/Raúl Sanchidrián.

Durante 27 años, fue el centro de la atención y el afecto de su unida familia, monjas y seglares. Cautivaba a los allegados por ser una mujer extraordinariamente hermosa aunque frágil de salud, lo que generaba una actitud de paternomaternalismo ante la naturaleza espontánea de su proverbial inocencia. Su colección de obras de mística era probablemente única en aquel contexto de ignorancia inconsciente y analfabetismo por doquier. El famoso ‘Scivias’, el ‘Liber vite meritorum’ y ‘Liber divinorum operum’ de Hildegarda de Bingen, otra potente mística y visionaria alemana anterior en el tiempo, así como traducciones sufíes de derviches de Konia en la Anatolia profunda, llegaron a crear suspicacias entre los cerriles e hipócritas guardianes de la fe, Torquemada y compinches de torturas, que llegaron a echarle el guante en un momento dado.

Sustancias alucinógenas

Acosada por la Inquisición por enseñar cosas de visionarios y alumbrados, Santa Teresa tuvo que defender su honor ante aquella horda de malignos ante el Tribunal del Santo Oficio en 1575. Se la llegó a acusar de consumir beleño, una especie de anestésico y a la vez alucinógeno, así definido en el libro ‘Drogas y espiritualidad’ por el etnofarmacólogo Jonathan Otto, que quizás pudiera tener relación con los estados de éxtasis que tan famosa la hicieron y por los que ha pasado a la historia.

Con las reservas necesarias, este aspecto no debe dejarse de considerar como plausible, pues es obvio que el arco de supuestos en los que sicotrópicos y alucinógenos aparecen en la conducta humana van desde la búsqueda del placer, potenciación del valor en la lucha, como evasión de uno mismo ante la brutalidad de la realidad impuesta, o para buscar un conocimiento más profundo de la realidad, supuesto este último que podría estar ligado a la búsqueda mística de la santa.

A lo antedicho, hay que añadir que esta avanzada mujer tenía en su contra un cuadro clínico de compleja interpretación para los galenos de la época y que las sustancias antes referidas podrían actuar ante las algesias que sin entrar en mayores pudieran ayudarla al sobrellevar el dolor inherente a una patología aún hoy sin definir con concreción. La amanita muscaria era el soma de los dioses en los vedas hindúes y un enteógeno tradicional muy arraigado en el alto Aragón pirenaico, cuya ingesta entre los pastores locales ha tenido patrones culturales muy firmes.

Por aquel entonces, había papas en Roma viviendo en régimen de concubinato y explotando garitos de prostitución infantil y femenina sin ningún reparo

Los “enteógenos”, neologismo cuyo significado viene a significar a falta de la precisión de un buen filólogo, un concepto tal como “dentro de mí” (“en”), Dios (“Teo”) surge (“geno”), son un grupo de substancias que diluyen el yo, y expanden los estados de consciencia, conectando al sujeto o experimentador con el Todo, esto es, con otra dimensión de la realidad alejada de los lugares comunes.

El antropólogo Gordon-Wasson fue el precursor que se atrevió a afirmar que el consumo de enteógenos podría estar en el origen de las religiónes apoyando rituales de paso en muy antiguas tribus de todas las latitudes del planeta. Podríamos así decir que tal vez Dios surja de una alucinación colectiva, o que la propia realidad incluso lo sea. Además, no hay que descartar la posibilidad de que Santa Teresa fuera una consumidora crónica pues el valor anestésico, más allá de la adicción, podría operar en procesos analgésicos o sedantes ante una enfermedad de complejo diagnostico que arrastraba desde su más tierna infancia y que siempre ha sido una incógnita para los estudiosos de este fascinante personaje.

La historiadora especializada en la vida de la santa, Montserrat Izquierdo, recuerda cómo el Inquisidor General de la orden la condenó a encerrarse en una especie de régimen de arresto domiciliario en un convento de su elección, y los cerca de 20 que arduamente había construido a los largo de los casi 30 años de obra social en defensa de los pobres (orfanatos, comedores públicos, asilos, etc.), sufrirían tal persecución que a punto estuvo la orden de desaparecer, hasta que allá por 1580 el recio y autoritario Papa Gregorio XIII concedería a los descalzos una benévola bula a modo de indulto, la “Pia consideratione”.

¿Romance a la vista?

Cada traslado de un convento a otro le suponía que una reata de mulos la siguiera con tan magna librería por aquellos áridos y tortuosos caminos de Castilla. Se sabe por crónicas y una mención de San Juan de la Cruz, un amigo con el que se han generado especulaciones infundadas -por no probadas- que pudo haber algo más que una pasión consumada híbrida entre lo platónico y lo tántrico. Elementos indiciarios hay en las crónicas de la época y lecturas minuciosas de sus Moradas podrían dar lugar a interpretaciones que no encajaban en el imaginario colectivo de aquel entonces –pues somos muy dados a juzgar sin comprender– ni en la idiosincrasia o conducta ejemplar imputable a una “santa” y ni siquiera hoy en la aceptación de formas de conductas atípicas por naturales e incluso razonablemente aceptables desde la lógica de la animal naturaleza humana.

Según el doctor García-Albea, Santa Teresa tenía estos éxtasis como resultado de unos peculiares ataques epilépticos extáticos

Habrá creyentes o devotos que se puedan sentir ofendidos ante una expresión de sinceridad sugestiva, pero alejada de la penosa concepción de la perversión cuasi patológica de la lascivia, a la vez que inherente a la naturaleza humana como expresión primaria de actuaciones solo concernientes a la libertad de las partes y su común acuerdo en prácticas no sujetas a juicios morales, ni a rancios clichés poco oxigenados; pero estos supuestos escarceos, probables en el marco de una mira amplia derivada de la lectura entre líneas de su prolija correspondencia, nos permitirían conjeturar que sin “llegar a las manos”, algo hubo.

Sodoma y Gomorra

En las antípodas de esta conducta que pudiera haber llevado a ambos santos a una hipotética relación sexual limitada con todo el peso de la hipócrita censura del alto clero vaticano por aquel entonces, había papas en Roma viviendo en régimen de concubinato y explotando garitos de prostitución infantil y femenina sin ningún reparo ni vergüenza hacia la institución que representaban, hechos y sucesos ampliamente documentados.

Los tremendos casos como el de Sixto IV (1471-84), mecenas de importantes artistas durante el Renacimiento, convirtieron Roma en la ciudad-burdel más grande de occidente y a él, en el primer papa proxeneta. Julio II (1503-13), heredero de la saga Borgia, apodado ‘El Terrible’, sodomita contumaz, se acostaba igual con niños que con decenas de prostitutas y amantes ora amedrentadas ora chantajeadas; al final la sífilis daría prueba de su depravada conducta y como el dicho legado deja, “en el pecado está la penitencia”.

Giovanni di Médici o León X (1513-21) inauguró el trono con un revelador: “Dios nos ha dado el Papado, disfrutémoslo”. Hizo doctrina del placer carnal. Este prolífico padre biológico, personaje extravagante donde los haya, dejó decenas de hijos bastardos y cultivó apasionadamente su homosexualidad con su escogido servicio de cámara. Promulgó polémicas bulas, relativas a la ‘fiscalidad carnal’, para así potenciar la recaudación con la concesión de indulgencias. En su papado, Roma se convirtió en Sodoma y Gomorra. Por horrible que fuera, no había pecado –¿delito?– que no tuviera un precio y fuera conjurado con generosos pagos en la llamada Taxa Camarae.

Sin correr, se puede hablar del insulto a los creyentes en el cristianismo por parte de purpurados de ideología claramente nazi o antisemita, psicópatas, asesinos y sádicos de manual. Pues estos sujetos por calificarlos de manera educada, eran los encargados de defender el legado de Cristo y de juzgar la conducta de santa Teresa de Jesús, que no era santa porque la concesión de la Iglesia la convirtiera en ello, sino por sus actos de compasión revolucionarios y reconocidos.

¿Qué padecía?

'Aparición de Cristo crucificado a santa Teresa de Jesús', de Alonso Cano (1629)
‘Aparición de Cristo crucificado a santa Teresa de Jesús’, de Alonso Cano (1629)

Hacia 1538 nuevamente cae enferma. El fracaso de la medicina convencional hace que su padre le lleve a visitar una curandera como opción ultima concluyendo desgraciadamente, según relata Izquierdo en su obra ‘Teresa de Jesús. Con los pies descalzos’, que fue peor el remedio que la enfermedad. Es en el convento de la Encarnación, donde cuatro días después vuelve en sí y pide que la lleven de vuelta a su predio particular. Cuatro años pasarán hasta que se recupere, según ella, por la oportuna intervención de San José. Ahí queda la cosa.

En 1542, salió del convento para cuidar a su moribundo y adorado padre que moriría en sus brazos aquella Navidad. A su regreso, pasaría otros diez años más de una fecundidad mística y literaria desbordada. Era el 24 de agosto de 1562 cuando el Papa Pío IV le concedería su traslado y el de cuatro monjas al pequeño convento de San José de Ávila, donde surgiría la génesis y reforma del Carmelo. Ávila, Toledo, Pastrana, Salamanca, Medina del Campo, Valladolid, Alba de Tormes, Segovia, Sevilla, Palencia, Soria, Granada y Burgos serían algunos de los reductos espirituales que crecerían como setas ante la oleada de seguidoras que atraería el mensaje de esta excepcional mística. Nunca tuvo “plaza” en Madrid por más que se lo propuso.

Los diagnósticos en los que se ha especulado pudiera estar la clave de su particular comportamiento han ido desde la valoración de la histeriahasta una posible enfermedad de Parkinson o “temblor recio” como ella lo definía. El Doctor García-Albea defiende en un ponderado estudio, publicado en la Fundación Wellcome, que Santa Teresa de Jesús tenía estos éxtasis como resultado o desencadenante de uno peculiares ataques epilépticos. Concretamente, unos calificado por el predominio de síntomas positivos y afectivos de bienestar y gozo, conocida como la “epilepsia extática” donde el torrente sanguíneo se ve invadido súbitamente por endorfinas y dopamina en cantidades industriales.

Santa Teresa tuvo que defender su honor ante el Tribunal del Santo Oficio en 1575. Se la llegó a acusar de consumir beleño

Estos episodios solían llegar de improviso, lo que nos lleva a pensar que estas reacciones no eran inducidas a voluntad vía meditación o hipotéticamente, con apoyatura de sicotrópicos o como resultado de una excesiva comunión con lo trascendental, sino más bien como una patología dimanante cuyos síntomas parecen conducir al diagnóstico de un trance epiléptico benigno. En cualquier caso, las llamadas y descritas por ella misma como sensaciones de placer y bienestar(podríamos denominarlas sin ambages alucinaciones multisensoriales a juzgar por las maneras en que las explica: “Hallose el espíritu dentro de sí, en una floresta y huerta muy deleitosa…, había música de pajaritos y ángeles”, o “quiere el alma estar siempre sufriendo de este mal” permiten atisbar cuadros médicos o chamanicos con elementos muy comunes a los experimentados en los trances propios en los que se manifiestan las experiencias paranormales o trascendentales.

Sexo y religión

Un caso similar se dio en el escritor Dostoievski, especialista en describir el dolor y la miseria humana con un realismo a veces espeluznante, dado el verismo con que describe la realidad. El insigne escritor ruso también padeció y llegó a reflejar en algunos de sus personajes (el caso de Mishkin, en ‘El idiota’) esta extraña –estadísticamente– patología. Pero el otoño de la muerte venía galopando con sus heraldos afinando el mensaje. Era un día 4 de octubre cuando la Gran Sombra actuó.

Curiosamente entraba en vigor el calendario gregoriano 1.500 años después de que Julio Cesar activara una interpretación del tiempo en un formato menos perfecto. Las 24 horas en las que preceptivamente debería de ser enterrada –y así fue–, se convirtieron por capricho del azar en once días adicionales. El 15 de octubre seria al día siguiente el que sucedería al cuarto día del mes libriano en el extinto calendario Juliano.

Imágen del manuscrito original de Santa Teresa de Jesús 'El Libro de la Vida. Foto: EFE.
Imágen del manuscrito original de Santa Teresa de Jesús ‘El Libro de la Vida. Foto: EFE.

La religión es, probablemente, después del sexo, el segundo recurso más viejo que ha usado la humanidad para perder la cabeza. No sabemos, ni creemos que pudiera definir el caso de Santa Teresa, una religiosa que vivía lo espiritual de forma trascendental; pero sí podría ser el caso de miles de clérigos en aquella época que aún hoy late llena de contradicciones.

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2019-05-18/teresa-de-avila-una-mistica-patologica_2003578/

AL FINAL: William Ospina


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“Después de una Guerra de 50 años, es tarde para los tribunales
Si hubo una guerra, todos delinquieron, todos cometieron crímenes, todos profanaron la condición humana, todos se envilecieron. Y la sombra de esa profanación y de esa vileza cae sobre la sociedad entera, por acción, por omisión, por haber visto, por haber callado, por haber cerrado los oídos, por haber cerrado los ojos.
Si para poder perdonar tienen que hacer la lista de los crímenes, hagan la lista de los crímenes. Pero esas listas sólo sirven si son completas, y quién sabe qué ángel podrá lograr el listado exhaustivo.
Ya comete un error el que trata de convertir en héroes a unos y en villanos a los otros. Lo que hace que una guerra sea una guerra es que ha pasado del nivel del crimen al de una inmensa tragedia colectiva, y en ella puede haber héroes en todos los bandos, canallas en todos los bandos, en todos los bandos cosas que no merecen perdón.
Y ahí sí estoy con Cristo: hasta las cosas más imperdonables tienen que ser perdonadas, a cambio de que la guerra de verdad se termine, y no sólo en los campos, los barrios y las cárceles, sino en las noticias, en los hogares y en los corazones.
Pero qué difícil es pasar la página de una guerra: la ciudadanía mira en una dirección, y ve crímenes, mira en sentido contrario, y ve crímenes.
Es verdad. La guerra ha durado 50 años: de asaltos, de emboscadas, de bombardeos, de extorsiones, de secuestros, de destierros, de tomas de pueblos, de tomas de cuarteles, de operaciones de tierra arrasada, de tomas de rehenes, de masacres, de estrategias de terror, de cárceles, de ejecuciones, de torturas, de asesinatos voluntarios, de asesinatos involuntarios, de minas, de orfandades, de infancias malogradas, de bajas colaterales, de balas perdidas. Medio siglo de crímenes a los que nos toca llamar la guerra.
Pero cuando las guerras no terminan con el triunfo de un bando y la derrota de otro, cuando las guerras terminan por un acuerdo de buena voluntad de las partes, no se puede pretender montar un tribunal que administre justicia sobre la interminable lista de horrores y de crímenes que, hilo tras hilo, tejieron la historia.
Lo que hay que hacer con las guerras es pasar la página, y eso no significa olvidar, sino todo lo contrario: elaborar el recuerdo, reconciliarse con la memoria. Como en el hermoso poema “Después de la guerra”, de Robert Graves, cuando uno sabe que la guerra ha terminado, ya puede mostrar con honor las cicatrices. Y hasta abrazar al adversario.
Y todos debemos pedir reparación.
Hay una teoría de las víctimas, pero en una guerra de 50 años ¿habrá quién no haya sido víctima? Basta profundizar un poco en sus vidas, y lo más probable es que hasta los victimarios lo hayan sido, como en esas historias de la violencia de los años 50, donde bastaba retroceder hasta la infancia de los monstruos para encontrar unos niños espantados.
También eso son las guerras largas: cadenas y cadenas de ofendidos. Por eso es preciso hablar del principal victimario: no los guerrilleros, ni los paramilitares, ni los soldados, colombianos todos, muchachos de la misma edad y los mismos orígenes, hijos de la misma desdicha y víctimas del mismo enemigo.
Un orden inicuo, de injusticia, de menosprecio, de arrogancia, que aquí no sólo acaba con las gentes: ha matado los bosques, los ríos, la fauna silvestre, la inocencia, los manantiales.
Un orden absurdo, excluyente, mezquino, que hemos tolerado entre todos, y del que todos somos responsables. Aunque hay que añadir lo que se sabe: que todos somos iguales, pero hay unos más iguales que otros.
Enumeren los crímenes, pero eso no pondrá fin al conflicto. La guerra, más que un crimen, es una gran tragedia. Y más importante y urgente que castigar sus atrocidades es corregir sus causas, unas causas tan hondas que ya las señaló Gaitán hace 80 años.
Por eso se equivoca el procurador pidiendo castigo sólo para unos, y se equivocan los elocuentes vengadores, señalando sólo un culpable, y se equivoca el expresidente que sólo señala las malas acciones de los otros, y se equivoca el presidente, que habla como si, precisamente él, fuera el único inocente.
Señores: aquí hubo una guerra. Y aún no ha terminado.
Y no la resolverán las denuncias, ni los tribunales, ni las cárceles, sino la corrección de este orden inicuo, donde ya se sabe quién nació para ser mendigo y quién para ser presidente.
Si, como tantos creemos, es la falta de democracia lo que ha producido esta guerra, sólo la democracia puede ponerle fin.
Al final de las guerras, cuando estas se resuelven por el diálogo, hay un momento en que se alza el coro de los vengadores que rechaza el perdón, que reclama justicia.
Pero los dioses de la justicia tenían que estar al comienzo para impedir la guerra. Cuando aparecen al final, solo llegan para impedir la paz.

Difunde: Circulo de Humanidades Unaula

Las ciudades que queremos: Pepa Úbeda


13 mayo, 2019  

 PDF ImprimirEl neoliberalismo ha conseguido que los mismos problemas sean padecidos por todas nuestras ciudades. A pesar de ello, podemos aprovechar dicha situación aplicando soluciones similares. Intentaré demostrarlo en el caso de Valencia, una ciudad mediterránea europea.

La mayor parte de nuestro planeta está urbanizado y una de las características más preocupantes es su insostenibilidad, que se puede medir aplicando parámetros como la contaminación acústica y atmosférica, el índice de desarrollo de los transportes públicos y la situación de la salud y la escolarización públicas. También es alarmante que muchas ciudades hayan superado su huella ecológica, como es el caso de Londres o Valencia, en cuyo puerto acaba de desembarcar la EXXON con un tráfico de cien barcos petroleros anuales. Es decir, nuestro gobierno local, falsamente progresista, ha convertido la ciudad en una gasolinera flotante.

Ante estas y otras muchas cuestiones graves, deberíamos empezar a plantearnos qué hacer al respecto y cómo compartir nuestra experiencia.

Podríamos empezar erradicando tendencias obsoletas, como es la difusión urbana característica de las ciudades norteamericanas, y fomentando la compacidad propia de las ciudades europeas, ya que esta atiende a la realidad física del territorio y se basa en la densidad edificatoria, la distribución de usos espaciales y el porcentaje de espacio verde y viario. Se trata de un parámetro que determina la proximidad, tan necesaria, entre usos y funciones urbanas.

Por otro lado, no podemos obviar que todo ciudadano tiene el derecho a —pero también la obligación de— elegir el modelo urbanístico que quiere. Así pues, deberíamos orientar la movilidad hacia la recuperación del espacio público en primer lugar, lo cual requeriría una ciudad limpia y eficiente. En segundo lugar, tendríamos que potenciar arquitecturas realmente sostenibles, puesto que son las únicas que satisfacen nuestras auténticas necesidades y no nos endeudan con el futuro. Se trata, en definitiva, de un proceso socio-ecológico con un ideal común que no debe repetir modelos obsoletos, como el regreso a la naturaleza, sino todo lo contrario: su integración en el hábitat urbano; aspiración en absoluto opuesta a la revitalización de los tejidos históricos de las ciudades.

La historia de Valencia, mi ciudad, se parece a la de otras urbes del planeta. Hemos «gozado» de una etapa desarrollista que ha coincidido con una dictadura militar de 40 años y de alguna intervención en la naturaleza, como desviar el río que partía la ciudad en dos a causa de las brutales inundaciones que periódicamente la ahogaban. La «luna de miel» que fue el retorno de la democracia tras el prolongado totalitarismo franquista frenó la destrucción de los barrios históricos y los entornos naturales y multiplicó los espacios públicos verdes. Pero, como toda luna de miel, duró poco. Las luchas intestinas por el poder y el «advenimiento» de la corrupción le devolvieron el gobierno a la derecha, que suele durar más que la izquierda y que se acompaña de grandes proyectos urbanísticos que arrasan los entornos naturales.

De todos es sabido que el neoliberalismo se nutre de importantes procesos de liberalización del suelo. El resultado es el establecimiento de consensos bien acomodados entre la empresa privada y los gobiernos municipales; sobre todo en cuanto a megaproyectos. Vemos germinar entonces las ciudades-espectáculo, habitualmente vinculadas a proyectos deportivos —Juegos Olímpicos, Mundiales de Fútbol, carreras automovilísticas como la Fórmula 1, Copas Américas…— y Centenarios y Cincuentenarios de conquistas territoriales, donde se multiplican como setas los faraónicos parques urbanísticos de lujo.

Sin entrar en el debate político que acompaña todo desarrollo urbanístico para centrarme exclusivamente en aquellos proyectos fruto de las presiones privadas, en el caso Valencia, su actual gobierno pretende «horadar» nuestras tripas mediante la construcción de un túnel pasante que se convertirá en uno de los mayores despilfarros de nuestra historia; eso sin tener en cuenta los múltiples desastres ecológicos y constructivos que lo acompañarán. Pero los dueños del hormigón mandan y los políticos obedecen —me gustaría saber a qué precio—, a pesar de que el gobierno actual dice ser de izquierdas y progresista.

Ante la ciudad con la que nos amenazan gobernantes y constructores, no podemos olvidar que el espacio público es clave y que de las decisiones que se tomen saldrá un modelo de ciudad u otro que podrá afrontar mejor o peor la transición ecológica a la que estamos obligados moralmente como ciudadanos. Debemos ser dueños de ese espacio reflexionando acerca de él y exigiendo a nuestros políticos lo que queremos.

Entre dichas exigencias, se encuentra el modelo de movilidad que el cambio climático nos impone y que consiste en una reducción drástica del transporte privado y una apuesta rotunda por el público. Además, no debemos olvidar que la ciudad es sobre todo propiedad de peatones y ciclistas, no de coches. Con esa única decisión ya cambiaría el aspecto físico de nuestras ciudades.

Por otro lado, si optamos por ciudades compactas, tendremos que conseguir que sus habitantes tengan viviendas amables, lo cual significa que deberían poder comprarse o alquilarse a precios asequibles e impedir la aparición periódica de burbujas inmobiliarias, a las que es tan proclive el neoliberalismo. Ejemplo modélico está siendo Berlín, que se ha enfrentado al alza de los precios de alquileres y que se prepara para expropiar los consorcios inmobiliarios alemanes.

Los cambios físicos y económicos deberían acompañarse de cambios legislativos y burocráticos, ya que nuevos retos exigen leyes valientes y administraciones públicas activas y racionales. No nos faltan modelos a imitar que han resuelto de forma magistral sus problemas.

Para que los cambios se lleven a cabo de forma eficaz, el movimiento vecinal también es clave. Durante décadas fue potente en mi ciudad, pero primero el PSOE y después el Partido Popular, lo fragmentaron hasta hacerlo irreconocible. Es hora de que se recomponga y actúe como una de las patas ciudadanas necesaria para solucionar las trabas que atañen a toda la ciudadanía: barrios periféricos construidos de forma deficiente, el grave peligro del tráfico rodado para peatones y ciclistas, la contaminación, la gentrificación, el tratamiento poco democrático del espacio público, etc. El movimiento vecinal debe recuperar su protagonismo para conseguir sus objetivos desde la unidad, la solidaridad y el consenso y volver a ser la fuerza precursora que una vez fue.

En conclusión: la ciudad debe responder a los sueños y deseos de sus habitantes y potenciar un urbanismo humanista. Para ello, hay que erradicar el modelo urbanístico liberal nacido como consecuencia de la Revolución Industrial y extendido por todo el planeta.

Es un hecho que no tardaron mucho en descubrir los constructores de suburbios proletarios que el sector del ladrillo y el hormigón ofrecía pingües beneficios, de ahí el urbanismo neoliberal que viene imponiéndose hasta hoy. Por su parte, mientras la iniciativa privada engullía solares y beneficios, los gobiernos locales miraban hacia otro lado y/o participaban activamente de la voracidad privada. En todo caso, exigían de los depredadores media docena de árboles y alguna plazoleta esmirriada cada muchos kilómetros cuadrados para «contentar al personal».

El resultado ha sido la consolidación del «pelotazo urbanístico», que implica el crecimiento desmesurado del parque de viviendas, muchas de ellas vacías y en manos de fondos buitres. Aunque la situación se hace insostenible en períodos de crisis económica —cada vez más frecuentes y largos— que dejan sin trabajo a masas ingentes de mano de obra, no hay que olvidar que las burbujas inmobiliarias constituyen una riqueza ficticia bien «envasada» en paraísos fiscales ni que son consecuencia de la sustitución del proletario por el consumista, que cada vez tiene que producir más para comprar los bodrios que se le ofrecen y que acepta sin reflexión.

Hoy la solución no pasa por «deshinchar» las burbujas inmobiliarias, sino por cambiar radicalmente de modelo. Como ciudadanos, continuamos teniendo derecho a una educación, una sanidad, una justicia y una vivienda dignas y ya no nos valen los Planes Urbanísticos Generales de corte neoliberal. La ciudad que queremos a partir de ahora para nosotros y para nuestros herederos no deberá basarse en la construcción nueva sino en la rehabilitación —la industria del ladrillo tendrá que reorientar su actividad en ese sentido— y la eficiencia energética. Y si los políticos no vuelven a ejercer su papel de representantes de la masa y continúan mirando su propio interés para mantenerse en el poder al servicio del capital, habrá que sustituirlos por otros que se comprometan con este sistema nuevo.

Junto a lo anterior, habrá que redistribuir el tiempo del trabajo y el ocio de los ciudadanos, dignificar los servicios públicos, reducir la movilidad privada de forma drástica y asistir como se merecen a los más débiles. Y, sobre todo, sacar la gestión de la ciudad de las fauces del capital.

Todo un reto al que estamos obligados.

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