María Clara Bingemer: “La teología de este Papa no se hace en las sacristías, sino que llega a las calles”


La teóloga brasileña María Clara Bingemer, en Boston

RD

Francisco no se limita a la Iglesia y a hablar de la salvación y de la eucaristía”

“Esperemos que Francisco se quede unos cinco años más. Sería lo ideal”

José Manuel Vidal, 20 de marzo de 2017 a las 22:10

(José M. Vidal).- “Si las mujeres se van de la Iglesia, la Iglesia cae a trompazos. Somos las que sostenemos la Iglesia”. La teóloga brasileña María Clara Bingemer ha demostrado de sobra la veracidad de esta afirmación suya con su propia trayectoria profesional, desde su cátedra en la Universidad Pontificia de Río de Janeiro y con otros cargos en varias universidades norteamericanas. Habló con RD durante el I Encuentro Iberoamericano de Teología de Boston sobre cómo ve el papado de Francisco como teóloga y mujer comprometida.

Estamos en el Boston College con María Clara Bingemer, que va a participar en el I Encuentro Iberoamericano de Teología. ¿Qué esperas del encuentro?

Mucho, porque hace bastante tiempo que no se hace un encuentro de este porte buscando, justamente durante el pontificado del Papa Francisco, las cuestiones que ha levantado y traído de vuelta. El Papa Francisco ha puesto nuevamente a la Iglesia de Latinoamérica bajo los reflectores.

Y es una oportunidad de dialogar con los históricos que vivieron toda la génesis de Medellín, de la Teología de la liberación, de la opción por los pobres… Todo ese proceso doloroso que fue, de dificultades con el Vaticano. Y es una oportunidad de tenerlos junto a europeos y gente del norte que tiene sintonía con esta teología. Y a los jóvenes, que son la esperanza del futuro.

¿Intentáis con esto, de alguna manera, ayudar al Papa con sus reformas?

Seguramente es una manera de hacer que todo lo que propone Francisco llegue más lejos y más ampliado. A que se extienda en la Iglesia.

Y hay un punto importante que espero logremos, por lo menos, empezar a tratar aquí. Hay todo un trabajo por delante primero, de traducción de textos inglés-español, porque la gente del mundo angloparlante, si el texto no está en inglés, no lo lee, y no saben ni que existe.

Teólogos buenísimos, latinoamericanos e incluso españoles, no son ni citados. Lo sé porque pasé mucho tiempo en universidades americanas buscando sus obras y no las encontraba porque no estaban traducidas al inglés. La gran cosa que hizo que la Teología de la Liberación entrara en Estados Unidos, fue que Orbis tradujo todo un corpus en inglés. Por lo que pienso que hay que hacer este trabajo, tanto por el norte como por el sur.

De una mujer como Dorothy Day, que está en proceso de canonización y que fue la pionera de lo que podía ser la Teología de la Liberación en Norteamérica, no hay ni sola de sus obras traducida al español o al portugués. Es desconocida totalmente.

Nosotros hicimos, en nuestra universidad, un simposio sobre ella y acaba de salir el libro. Y la gente se maravillaba y no entendía cómo no sabían nada de ella.

¿El libro, pensáis traducirlo al castellano?

Sus textos, son los que deberían ser traducidos al español, porque los brasileños lo leen perfectamente. No sé si al revés pasa igual.

Nos apañamos también.

Eso por un lado. Por otro tenemos que aprender a hacer publicaciones más ágiles. Blogs, textos cortos, entrevistas, vídeos de la gente que está pensando, porque a veces eso llega más rápido.

Pero para eso, los teólogos sois muy reticentes. Queréis matizarlo todo, huis de los titulares. Los medios os dan miedo a muchos. No estoy generalizando, claro.

Es el resultado de los treinta años que vivimos bajo censura y bajo vigilancia. Todo lo que un teólogo puede decir, puede ser usado contra él. Puedes perder la cátedra. Pero hoy es otro momento.

¿Estáis percibiendo ya este momento distinto, esa libertad?

Sí, yo la percibo. Y soy de la diócesis más conservadora de Brasil.

¿Cuál es?

Río de Janeiro, que tenía a don Eugenio Sales. Había que cuidar cada suspiro, porque si no, podía ser interpretado como una herejía. Yo hice un vídeo que me pidieron las paulinas sobre la Santísima Trinidad y tuve que ir a conversar con el obispo auxiliar. Me dijo: “¿Por qué no habla del Ingénito?” Yo le dije: “Eso no es lenguaje para vídeo”. Pensé: “La gente va a creer que se trata de un remedio”.

No sé, tendía que decir el Padre, no el Ingénito, porque hablar en esos términos…, eran unas cosas como de locos. Y claro, también había mucha autocensura.

De Sales pasasteis a Scherer

Sí, Eusebio era más abierto. Pero hoy día se siente más libre el aire. Ya no se puede comentar que el Papa está contra eso. Se le puede citar abundantemente.

¿Ha habido una inflexión?

Sí. Aunque creo que hay sectores en la Iglesia que no dan mucha importancia a lo que dice el Papa. Siguen en los pontificados anteriores. Precisamente por eso nosotros tenemos que trabajar para que este pontificado sea de alcance.

Subirse al carro de la ilusión que viene de Roma. Pero hay mucha jerarquía que no se está subiendo a ese carro.

Sí. Y no combate, simplemente ignora. Hay algunos, no muchos, para los que la noticia fue difícil de tragar. Y los cuatro cardenales que combatieron abiertamente.

Ahora estamos buscando en la Universidad, para contratar nuevos profesores en el departamento. Y admitir profesores laicos, es muy difícil. Cuando recordamos lo que dice el Papa Francisco, no nos escuchan demasiado.

O sea, que hay viejas inercias que cuestan superar.

Sí. Pero creo que en el conjunto se va dando una movilidad. Y la gente está tomando conciencia del camino que hizo América Latina y que fue cortado por el medio.

O sea, que América Latina está de moda. La Teología, del Sur, el Papa del Sur.

Sí, está al frente. Y lo bueno que me veo, es que la Teología de este Papa no se hace en las sacristías, sino que llega a las calles. Él habla sobre otros temas, sus escritos, Laudato si’, Evangelii Gaudium y Amoris Laetitia, tienen calle, como decimos nosotros. No están hechos en una oficina cerrada, con cinco hombres elevados legislando sobre las relaciones sexuales de los matrimonios, que es un absurdo. Se respira otro espíritu. Y creo que tenemos responsabilidad para con esta nueva situación. No solamente para no dejarla morir, sino para hacerla crecer.

Tú conoces bien Estados Unidos. Has dado clases aquí.

He estado muchas veces en los últimos diez años.

Lo hispano, a nivel eclesiástico, ¿cómo está en Estados Unidos?

Es casi mayoritario a nivel numérico. Pero hay reductos bastante conservadores, hispanos también. Por otro lado, hay una masa grande que llena las iglesias y está sedienta de pastoral, de espiritualidad. Y creo que todo lo que se está organizando aquí en Boston, en Chicago y algún que otro lugar, de cursos de Teología en español, está ayudando mucho para que esos hispanos se vuelvan actores más activos en el escenario eclesiástico.

¿Pero eso todavía no tiene reflejo a nivel de jerarquía, a niveles futuros?

Todavía no, pero terminará por tenerlo porque va a haber más obispos hispanos, y más obispos afrodescencientes. Estamos en tiempos difíciles en Estados Unidos también.

Sobre todo con Trump. ¿Qué representa la llegada de Trump para la Iglesia en general y para la Iglesia en Estados Unidos?

Es muy complejo, porque le han apoyado muchos obispos, al declararse pro-vida. Es fácil decir “soy pro-vida” cuando la verdad es que no creo que le importe mucho. Aquí están obsesionados por cosas como el aborto, y creían que Hilary, como es feminista, era pro aborto. Yo no creo que lo sea. Tiene esa visión de las católicas por el derecho a decidir. Esas cosas que son muy americanas. Y me parece que, por lo menos, es una persona más preparada, más cualificada.

Ese hombre, no entiendo cómo consiguió captar tantos votos. Es por cuestiones de dinero. Conversando con algunos americanos, por ejemplo el electricista, bien americano, bien clase media, me decía que iba a votar por Trump. “¿Pero por qué?”, preguntaba yo. “Pues porque estoy harto de pagar tantos impuestos, y los inmigrantes ilegales no los pagan…”, cosas así. Todo por el dinero.

El Papa se puede convertir en el otro gran líder mundial que puede hacer contrapeso a este hombre.

Ya lo es. Es una persona que tiene entrada por todos lados. Consiguió que Estados Unidos y Cuba volvieran a dialogar. En Oriente Medio, es muy escuchado. Y en Europa. Creo que es la figura positiva, el líder positivo que hay en el mundo.

¿Y le pueden frenar?

No. Es decir, él tiene que saber que va a llegar hasta determinado punto. Lo que no le dejarán, quizás, es ir más adelante. Pero muchas cosas sí que puede hacer. Y su voz puede ser oída. Y lo es, de hecho, porque él habla en varios atrios. No se limita a la Iglesia y a hablar de la salvación y de la eucaristía. Habla de eso también, pero además, habla de la sociedad, de la dictadura del dinero, de la pobreza, de los excluidos, de la ecología.

La Laudato si’, creo que ha sido un elemento de influencia, porque es tan bueno el documento que es respetado por todo el mundo. Leí una entrevista de Edgar Morin, que es un pensador francés, y decía que era la cosa más nueva que había visto, y más maravillosa.

Pero Trump no va por ahí.

Pero yo no sé si Trump va a llegar a ser un líder mundial. Es presidente de Estados Unidos, y tiene ese poder. Obama era un líder. Trump es como George Bush, un tonto que está sentado en la Casa Blanca.

¿Vamos a un escenario de Guerra de las Galaxias? ¿El hombre de la luz y el hombre de la oscuridad?

Sí, las dos banderas. Un poco las dos banderas de san Ignacio. Es un tipo que da miedo, que podrá gritar, hacer decretos, y dificultar la vida de mucha gente. Que trae sufrimiento a los migrantes, seguramente.

¿Lo de la inmigración, está movilizando ya a la gente en contra de Trump?

Parecía que se hablaba de una manera informal de eso, pero ahora, en los aeropuertos me quedé impresionada de cómo controlaban las maletas de los de Oriente Medio, de todos los que parecían venir de países musulmanes.

A nosotros nos recibió en Boston un señor con una pancarta que decía “Muslim = terrorista”.

¿Ves? En Europa pasa un poco también, pero no tan descarado. En Francia hay mucha oposición al árabe. Creo que en el que más.

¿La Iglesia latinoamericana debería plantarse en el CELAM, en las instituciones que tiene conjuntas, para luchar contra esto?

Pienso que debería estar mucho más metida en el tema de los migrantes. Yo ahora vuelvo a Brasil, y el 20 de noviembre estaré en Roma con mi marido, que trabaja con los scalabrinianos, y están haciendo un fórum sobre migración. Un fórum grande, con muchas sesiones. Es una congregación dedicada a eso.

Pienso que el tema de la migración es uno de los temas clave de hoy en día. Creo que estamos viviendo en un mundo con una nueva geografía y hay gente, Trump incluso, que está queriendo volver a la geografía antigua. Eso puede perjudicar muchas cosas que han sido hechas, por ejemplo, todo el sueño de la Europa unida. Esto puede echarlo todo a perder. Otra vez dividir, cambiar las monedas… Supuso un avance enorme, América Latina debía hacer algo similar con Mercosur.

La “patria grande” de la que habla el Papa.

Claro. Y eso implica una nueva geografía y una nueva visión de lo que es la frontera. Acabamos de hacer un simposio en Roma, con la Universidad de Notre Dame de aquí, la Universidad de Perugia, la de Francia y la nuestra de Río sobre “El Extranjero”, el desafío del migrante. Me parece algo muy importante.

Por eso el Papa insiste una y otra vez en ese tema. Es una de sus banderas.

La cuestión de los migrantes la trata él. Es una demostración de la importancia que le da.

Nosotros no tenemos tanta conciencia de esto. En América Latina no tenemos un problema tan agudo como lo es en Estados Unidos y en Europa. Es una tragedia.

Vi en Facebook una cosa interesante. Había una foto de un embrión en un lado, y en el otro una niña con el chaleco salvavidas, como ahogándose. La pregunta era si una vida cuenta y la otra no. Se trata de vidas humanas.

A esa dinámica de que cuenten las dos vidas, se le ha dado la vuelta a nivel eclesiástico. Hasta ahora se incidía más en la del embrión.

Pero estamos en proceso de cambio. Ya está en la mentalidad de todos. El proceso se está dando.

¿Crees que el proceso abierto por Francisco va a cuajar? ¿Tiene tiempo para que cuaje?

Yo confío mucho. Primero para que Dios le dé salud por lo menos para unos años. En esta situación se necesitan unos dos consistorios más para garantizar la sucesión un poco. Todavía no tiene el número de electores.

Pero por otro lado, su elección fue algo tan sorprendente que creo que no tenemos el derecho de dudar del Espíritu Santo. Yo debo de confesar que cuando anunciaron su nombre no sabía de sus historias en Argentina, a veces no muy positivas, que contaban. Pero después, cuando saludó con su Teología impecable, y dio la bendición, conquistó a todo el mundo. Yo lo conocí en Buenos Aires y era muy serio. No sonreía. Y ahora, es la alegría caminando.

Le cambió la cara.

Cambió completamente.

¿Se cree poseído por una misión especial?

Yo creo que tuvo una consolación sin causa precedente ahí, como buen jesuita, salió adelante y eso es lo que le da fuerzas. Porque imagínate todo lo que cada día, ese hombre, debe tener de trabajo, de palos.

Con 80 años, además.

Es que no es un niño.

En España hay muchos obispos y muchos curas que cuando les dices de subirse al carro dicen: “No, ya somos mayores, estamos cansados…” Y yo siempre les digo: “Oye, el Papa es más mayor que tú y está tirando del carro de una forma ejemplar”.

Claro. Es impresionante. Cuando estuvo en Brasil en la Jornada de la Juventud, uf, fue un éxito total. Sin seguridad, con la ventanilla abierta, paseando tranquilamente, tomando cafeciño con los pentescostales y con umbandistas…

En medio de las favelas.

Tiene calle.

La Iglesia de Brasil parece que le sigue más. Ya estaba en ese camino, ¿no?

Sí. Teníamos el mejor episcopado de todo el mundo. Son 400 obispos. Eran 300 en la época de Juan Pablo II. Había una mayoría moderada, un grupo pequeño conservador, y un grupo muy activo, muy fuerte y muy profético de progresistas. Y ese daba el tono. Y la mayoría moderada lo seguía. Los obispos vivían La Milla. Todo lo que hablaba la Conferencia Episcopal era noticia. Juan Pablo II fue anulando. Tuvo 26 años para hacerlo nombrando, observando los de movimientos en secreto. Ahora empezó a cambiar.

¿Se está revirtiendo otra vez?

Sí, pero revertir una cosa de tantos años, donde los últimos de esa generación están muriendo ahora: murió don Luciano, don Pablo Evaristo… Don Angélico sigue vivo, pero ya está viejo. Fueron nombrados no sé cuántos focolares. Incluso, por ejemplo, el cardenal responsable del dicasterio de la Vida Religiosa, es un brasileño. Es focolarín, ¿qué está haciendo ahí? ¿Por qué lo pusieron ahí?

Francisco lo confirmó. Quizás sea un hombre fácil de trabajar, no lo sé, pero el nombramiento viene de antes, viene de Benedicto. Juan Pablo II dio muchas alas a los movimientos. A la vida religiosa, la puso de costado. Yo creo que eso tuvo mucha influencia en la configuración.

Ahora, en la Iglesia de Brasil, están empezando a aparecer obispos nuevos y buenos. Y abiertos. Creo que estamos en un buen momento. Pero necesita tiempo. Esperemos que Francisco se quede unos cinco años más. Sería lo ideal para que pueda nombrar más cardenales.

Y que le suceda alguien en la misma línea.

Claro. Porque todo eso es juego político. Gustavo Gutiérrez decía que si Juan Pablo se hubiera retirado estando muy enfermo, Martini hubiera sido el Papa. Y sería bien distinto. Cuando él murió, Martini ya estaba muy enfermo, no aceptó. Y fue Benedicto. Pobre hombre, pasará a la historia por su renuncia. Gran gestor, reconocer que no daba abasto, que no podía más.

¿Eso le justifica ante la historia?

Tranquilamente. Un hombre inteligente.

¿Es irreversible esta nueva tendencia que se está marcando el Papa Francisco? ¿Es imposible que se revierta al menos a corto plazo?

No. Nada es imposible. Todavía es muy viva la pegada conservadora. Muy viva y muy activa. Tiene mucho poder. El cardenal Burke, con su cola… Eso atrae a algunas personas. Atrae a los jóvenes incluso. El joven clero, a veces impresiona. Al joven clero diocesano le gustan los trapos, los ornamentos, el poder. La mayoría de nuestros alumnos son laicos y en posgrado tenemos muchos jóvenes protestantes y son excelentes. Están casados y tienen que mantener mujer e hijos. Los jóvenes curas son…

¿O sea, que una de las soluciones a eso podría ser el celibato opcional? ¿Les haría más humanos, más de la vida real? ¿O no?

Creo que para los diocesanos eso sería una cosa a considerar seriamente. Primero, que la Iglesia lo necesita. Brasil es el mayor país católico del mundo. El 70% de los brasileños no tienen eucaristía el domingo. No porque no quieran, es porque no hay clero. Depende enteramente del clero para hacer la eucaristía. Entonces, hay ministras con celebraciones de la palabra, que el pueblo considera misa. Incluso dicen que prefieren la misa de la monja a la del cura.

Creo que podían llamar de vuelta a los curas casados. Algunos estarían encantados de volver. Habría camino. Pienso que Francisco pensó en eso.

¿Cómo está ese movimiento en Brasil? En Europa, se dice que Francisco le dice al cardenal Hummes: “Abrid caminos en ese terreno. Id por delante”. ¿Se está haciendo algo en ese sentido?

Hay varios frentes. Primero reforzar el tema de los diáconos permanentes, que puedan venir presbíteros.Tienen formación y la mitad ya son casados.

Otra es permitir las relaciones de los viri probati. Quizás primero para algunas regiones que más lo necesiten. No en las urbes, que tienen mucho clero.

La Conferencia Episcopal brasileña ya llevó esa cuestión a Aparecida. Recogieron el problema pero no la solución. Todas las iglesias cristianas admiten el presbítero casado. Incluso la ortodoxa y los anglicanos.

El tema de la mujer en la Iglesia, supongo que como mujer teóloga te interesa.

Pobre mujer. Bueno, mucha gente se enojó con Francisco cuando dijo que la ordenación de la mujer era muy difícil de hacer. Yo no me enojé, primero porque es verdad, Juan Pablo II ató la cosa. Habrá algún camino canónico, pero debe ser muy difícil.

Y segundo, porque no creo que deba ser una prioridad. Sé que para muchas mujeres esto es un dolor. Saben que pueden prestar un servicio, a veces mucho mejor que los curas. Pero creo que queda un largo camino.

Él ha hecho algunas cosas; puso algunas mujeres en puestos claves, incluyó más mujeres en la Comisión Teológica Internacional. En abril voy a Roma a participar en un encuentro de un grupo de mujeres, que va a ser un seminario de Teología para poner en práctica eso que el Papa Francisco dice que falta, una Teología más de la mujer. Hubo un primer encuentro y en este segundo el tema es “Lágrimas”.

También ha creado la Comisión para las Diaconisas.

Claro.

¿Esa comisión puede llegar a algún sitio? ¿O se abrió simplemente por hacer algo?

Claro que sí. Fue un gesto concreto, vamos a esperar que salga. La americana que está ahí es una guerrera, Phyllis Zagano. Escribió un libro sobre el diaconado de las mujeres. Es muy abierta y muy peleona. No está ahí solo para figurar. Yo creo que va a luchar.

¿Pero, no hay algunos temas, como este del que estamos hablando de la mujer, que corren tanta prisa que es inevitable e ineludible hacerlo? De cara a la gente. Mis hijas de 24 años no lo entienden.

Estoy totalmente de acuerdo contigo. Pero incluso entre los laicos, según las mentalidades, es machista. El machismo es una plaga. Es algo muy arraigado. Sobre todo en la cultura latina. Hay que decir esto en favor de los gringos. Las mujeres conquistaron muchas cosas, por ejemplo, en los cuerpos docentes de las facultades de Teología, hay muchísimas mujeres. En puestos importantes, como directoras.

Una vez, el provincial de los jesuitas fue al cardenal de Río a proponer mi nombre como directora del departamento, y casi le da un infarto. ¡Cómo! ¡Una mujer! No pudo ser.

La primera vez que fui a hablar en la Conferencia Episcopal sobre un documento de Juan Pablo II, la Dominum et Vivificantem, don Luciano, que me adoraba y que era amigo mío, cuando la monja que organizaba dijo: “Quien va venir es la doctora Maria Clara Bingemer”, dijo: “¿Pero cómo hermana? ¡Para hablar de un documento pontificio a los obispos!” Después, me abrazó y me dijo: yo creo que es cuestión de entrar en los espacios, ¿no?

Pero es como un cuerpo extraño. Creen que las mujeres son seres de otra galaxia, creo.

Hay miedo. El miedo a Eva, desde siempre.

Miedo-pánico. Las mujeres que tienen un perfil, asustan locamente. Y empiezan las críticas: es machona, no es femenina…, así las marginan.

Aquí, no. Aquí hay respeto. Ellas tienen, en las facultades de Teología, el llamado tenure, que es la estabilidad. No las pueden echar porque el obispo se haya puesto de mal humor. Y hay mujeres que se han destacado muchísimo. Eso en el campo teológico, otra cosa es lo que pasa en las parroquias. Porque esta cosa de no tener acceso a los niveles de coordinación y de poder, realmente juega un papel. La mujer nunca está en el altar.

En Europa, en el centro, por ejemplo en la catedral de Amsterdam, tienen una eucaristía cada seis meses. Hay muchas mujeres mujeres que hacen homilías. En Europa se están empezando a dar esas cosas. En Alemania. Y aquí, los americanos inventan cualquier cosa. Hacen iglesias mezcladas.

Pero en las iglesias católicas y en la parroquias católicas tradicionales, creo que todavía hay mucho por caminar. Y creo que es un tema muy urgente porque la mujer se harta de estar siempre subordinada, siempre en plano secundario, siempre tratada con condescendencia.

Y la imagen que damos a nivel social.

Sí, que es horrible. Eso ocasiona algo que creo no es muy positivo. Por ejemplo, las mujeres de aquí son un poco agrias. Les vas ayudar para cargar algo y dicen: “¡No! Yo puedo hacerlo sola”. Pero es una reacción solo para reafirmar la igualdad.

Estoy más alineada con ese feminismo de la diferencia. Somos diferentes, pero por eso mismo tenemos que estar juntos, para enriquecer la humanidad. Si la mujer está fuera, la humanidad se empobrece. La Iglesia se quedó en un reducto de machos célibes que no entienden nada de ciertas cuestiones de la vida. Y hay que legislar sobre todo.

¿Y tú crees que la institución va a poder coger ese tren en marcha que va cada vez más rápido?

Martini decía que llevamos 200 años de retraso y no sé ahora. El papa Francisco está acelerando el proceso de adaptación y de puesta al día, el aggiornamento, pero aún así parece que va tan lento…

Va muy lento. Por ejemplo, este último semestre estuve de sabático aquí, en el Boston College, y mi investigación fue sobre una pensadora francesa atea, agnóstica. Julia Kristeva. La llaman mucho para hablar en la catedral de Notre Dame sobre el humanismo.

La recuerdo en Asís.

Ella tiene un pensamiento sobre la maternidad que es el más bonito que he visto. Y su símbolo es la Virgen María. Dice que el Occidente perdió el discurso sobre la maternidad. Que tiene que recuperarlo. Y el catolicismo tiene una contribución fantástica con la Virgen María.

Hace una lectura de la mariología que es muy linda, y diferente, pero muy respetuosa, de la fe. Es una representante del mundo secularizado. Del mundo sin creencias. Y yo tengo miedo de que las mujeres también perdamos lo que es propio nuestro: el poder de la mujer de ser madre. Es un poder, aunque sea también una vulnerabilidad.

Y un privilegio, claro.

Sí, el poder de alimentar el hijo con su propio cuerpo. Yo escribí mucho sobre eso. Es un gesto eucarístico. Entonces, no puede celebrar pero puede ser eucaristía.

Por ahí es por donde creo que apunta el Papa.

Él espera un poco eso. Que la Teología de la mujer no sea tan vindicativa. Que no sea una versión femenina del machismo.

Pero, al final da la sensación de que la institución siempre pone paños calientes, que ese tipo de salida, invariablemente, es justificar que no se le considere en igualdad de condiciones.

Sí, son milenios para recuperar. En la Iglesia primitiva las mujeres tenían un papel más activo.

Y, esto también es importante, hubo mujeres en la Iglesia que ahora están empezando a ser rescatadas, las místicas. Porque con la mística uno no puede meterse. ¿Qué van a hacer? ¿Negar?. No.

Antes era un poco como que sólo estaba Teresa de Ávila, pero hay muchas más y contemporáneas.

Por ejemplo, que Benedicto XVI haya citado en sus últimas homilías como Papa a Etty Hillesum, una judía agnóstica que tuvo cuatrocientos mil amantes, y un día se enamoró de un psicólogo, y él le dijo: “Creo que deberías rezar”. Y desde entonces fue una mística. Fue voluntariamente al campo de concentración, dejó dos diarios y unas cartas increíbles. Todo el mundo la estudia en el mundo entero. Es una inspiración para católicos, cristianos de todos los matices, ateos, para todos.

Es una mujer muy mujer, muy consciente de su cuerpo, de su sexualidad. Hizo un aborto en medio del camino. Imagínate en la guerra…

Esa cosa del aborto es un tema más delicado. Muy serio. Yo estoy en contra del aborto. Pero como dice Ivone Gebara, a veces se empieza hablando del aborto y no de la sociedad abortiva que empuja a las mujeres, sobre todo a las pobres, a hacer abortos, porque el hombre no se responsabiliza, las abandona. Ahí estuvo la raíz de su conversión, sufrió muchísimo. Porque el novio dijo: si tienes ese hijo, yo me voy. Ella lo amaba mucho y perdió el hijo y al hombre. Pensó que nunca iba a volver a quedar embarazada, pero después tuvo una hija, y se convirtió.

Al final sí que veo que eres optimista, o que tienes esperanza.

Hay que tener esperanza. Si las mujeres se van de la Iglesia, la Iglesia cae a trompazos. Somos las que sostenemos la Iglesia. En la película sobre la vida de Francisco se ve la importancia que tuvieron las mujeres en su vida. Una comunista que fue su jefa cuando trabajaba como químico, después otra que era una jueza y que lo ayudaba a sacar a la gente…

Su abuela.

Pienso que las mujeres son las columnas de la Iglesia. Y espero que se tome conciencia de la necesidad de una actuación y de una presencia más efectiva de la mujer, pues así iremos lejos.

Muchas gracias, un placer.

De nada.

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El Papa espera que la Teología de la mujer no sea tan vindicativa. Que no sea una versión femenina del machismo

Si las mujeres se van de la Iglesia, la Iglesia cae a trompazos. Somos las que sostenemos la Iglesia


http://www.periodistadigital.com/religion/america/2017/03/20/religion-mujeres-america-brasil-encuentro-iberoamericano-teologia-maria-clara-bingemer-la-teologia-de-este-papa-no-se-hace-en-las-sacristias-sino-que-lle

Toda una mujer frente al Cardenal Müller


Redacción de Atrio, 19-marzo-2017

COLLINS

Marie Collins, una mujer en la cúspide de la Curia romana. No como florero, sino como defensora a fondo de menores y otras personas abusadas por sacerdotes, como había sido ella. Al final ha tenido que domitir. ¿Fracaso de Francisco? Algunos así lo expresaron. Ella al final ha hablado claro. En carta a cadenal Müller, a quien acusa de seguir ocultando con falsedades la falta de cooperación real. Como el asunto es delicado y cada uno debe formar su opinión, George R. Porta ha hecho el servicio a ATRIO de traducir el texto completo del polémico documento para poder llegar al fondo del significativo incidente. ¡Gracias, George! AD

Marie Collins responde a las acusaciones del cardenal Müller sobre la Comisión Para la Protección de Menores

Nota del editor [de NCR]: La Sra. Marie Collins de Irlanda es la sobreviviente de abuso sexual por parte de clérigos que renunció el 1 de marzo a la Pontificia Comisión Para la Protección de Menores instituida por el Papa Francisco. El cardenal Gerhard Müller, jefe de la Congregación Para la Doctrina de la Fe, concedió una entrevista poco después de la dimisión de la Sra Collins. Ésta escribió una carta abierta a Müller en respuesta a esa entrevista, que ella solicitó que fuese publicada en el National Catholic Reporter.

14 de marzo de 2017

Querido cardenal Müller,

He leído con interés sus respuestas al periódico italiano Corriere della Sera el 5 de marzo [1] en respuesta a algunas partes de mi carta de dimisión [2] a la Pontificia Comisión Para la Protección de Menores. Creo que deba responder a algunas de sus declaraciones en dicha entrevista.

  • 1. Usted dice que «no puede entender que se hable de falta de cooperación» entre la Congregación Para la Doctrina de la Fe (CDF) y la Pontificia Comisión.

Tal vez yo pueda ayudar con un ejemplo. En 2015, algunos de los grupos de trabajo de la Comisión escribieron a su Congregación solicitando que un representante de la misma asistiese a las próximas reuniones que dichos grupos tendrán en Roma para discutir temas de interés mutuo.

Las invitaciones fueron declinadas y los miembros de los grupos de trabajo fueron informados por el Secretario de la Comisión, Mons. Robert Oliver, que no era posible celebrar reuniones cara-a-cara y que cualquier comunicación con dicasterios tendría que ser hecha por escrito.

Las cosas cambiaron eventualmente, lo cual tardó más de un año. En septiembre de 2016 un representante de la CDF fue puesto a disposición de la Comisión y asistió a reuniones de los grupos de trabajo. Ojalá que aquellos debates hayan sido tan útiles para su Congregación cuanto lo fueron para la Comisión.

  • 2. Ud. dice «en los últimos años ha habido un permanente contacto» entre la Comisión y la CDF.

No sé cómo ocurrió dicho contacto permanente. Todo lo que puedo decir es que los miembros de la Comisión no recibieron ningún informe formal ni vieron ningún resultado positivo generado por tal contacto.

  • 3. Usted continua con el comentario de que «uno de los miembros de nuestro staff es parte de ella [de la Comisión].»

Ciertamente, un staff de CDF fue miembro de la Comisión. Es sorprendente, sin embargo, ―dado que usted dice haber tenido permanente contacto con la Comisión― que no sepa que este funcionario, Claudio Papale, cesó su participación activa en la Comisión en el año 2015 (aunque los miembros no fueron notificados de su dimisión [3] hasta mayo de 2016).

La última reunión a la cual asistió fue la plenaria de octubre de 2015. Como esa reunión se llevó a cabo cuatro meses después de ser anunciado que el Papa Francisco había creado un nuevo tribunal para juzgar a los obispos negligentes en responder al abuso, Papale estaba en una posición excelente para poner al día a los miembros de la Comisión sobre la respuesta a dicha iniciativa del Papa por parte de la Congregación para la Doctrina.

  • 4. Sobre el nuevo tribunal, Ud. dice que un “intenso diálogo entre los diversos dicasterios implicados en la lucha contra la pedofilia en el clero” tuvieron lugar tras la decisión del Papa y que el tribunal sólo era considerado un “proyecto”.

¿Dice Ud. que fue un proyecto, solamente un proyecto? Releyendo el anuncio público [4] del Vaticano del 10 de junio de 2015, parece que fuera mucho más. Acciones muy específicas ya habían sido autorizadas por el Santo Padre, incluyendo:

  • «El establecimiento de una nueva Sección Judicial en la Congregación Para la Doctrina de la Fe»
  • «Nombramiento de personal estable para servir en el Tribunal» y
  • «Designación de un Secretario para ayudar al Prefecto con el Tribunal.»
  • El Santo Padre también había ya «autorizado a que suficientes recursos fueran provistos a este propósito»”.

A pesar de la estrecha colaboración que Ud. dice que existía con la Comisión, ésta no fue incluida en el diálogo entre los dicasterios vaticanos. ¿No hubiera sido esta una buena idea dado que la Comisión era ambas cosas, tanto participante en la «lucha» a la cual usted se refiere, cuanto la originadora de la iniciativa?

Usted afirma que la conclusión a la cual se llegó fue que el tribunal no era necesario ya que cualquier negligencia podría ser tratada por medio de las “competencias”, “herramientas” y “medios legales” ya establecidos por la Congregación para los Obispos. Y si en un “caso especial” esto no fuese suficiente, el Santo Padre siempre podría confiarlo a la Congregación (CDF). Así es que ni fue necesario efectuar cambios ni nada fue llevado a efecto.

Me gustaría darle las gracias, Cardenal, por confirmar con sus propias palabras que mis declaraciones acerca del tribunal fueran ciertas. La Comisión Pontificia lo recomendó, el Consejo de Cardenales y el Papa lo aprobaron, y su Congregación lo rechazó.

Una pregunta me viene a la mente. Si todos los medios necesarios han estado disponibles para abordar el caso de un obispo negligente con respecto a proteger a los niños de los abusos, ¿por qué entonces ningún obispo ha sido oficialmente, claramente, sancionado o removido por dicha negligencia?

Si no se debe a la falta de leyes, entonces se debe a la falta de voluntad. Estoy segura de que muchos supervivientes, incluida yo misma, estamos interesados, Cardenal, en la respuesta a esta pregunta.

  • 5. En referencia a la negativa de su Congregación a ambas, a cooperar con el trabajo de la Comisión para instituir Directrices de Protección y a admitir que los sobrevivientes de abuso hubieran escrito al Vaticano, usted declaró: “No sé nada acerca de estos dos supuestos incidentes.”

Si usted tiene alguna duda sobre estos “incidentes”, pudiera refrescar su memoria la respuesta formal enviada por su congregación a la Comisión el 15 de diciembre de 2016. En su primer párrafo, la carta menciona las dos solicitudes, la de acusar recibo de las «directrices» y «acusar recibo de las cartas enviadas.»

En este último caso, la recomendación que la Comisión envió al Santo Padre [ver su comunicado de prensa [5] del 08 de febrero de 2016] y que él aprobó, fue que todos los dicasterios Vaticanos acusaran recibo directamente de aquellas cartas que los sobrevivientes les enviasen.

Cuando esta recomendación fue discutida con el representante oficial de la CDF en la reunión de un grupo de trabajo en septiembre de 2016, dicho representante no vio ninguna dificultad en que la misma se cumpliese. Sin embargo, dos meses más tarde, en la respuesta formal por escrito de su congregación, la misma fue rechazada.

En cualquier área es difícil trabajar con un organismo inconsistente en su proceder, porque no es posible saber en cada momento a qué deba una atenerse.

El motivo de rechazo de la solicitud de la Comisión, como usted confirma en la entrevista, fue «el respeto por la subsidiariedad”. Este énfasis sobre la subsidiariedad demuestra que, dentro de la iglesia, el respeto por el sistema jerárquico y sus miembros todavía sobrepasa el respeto a la persona humana.

Me enseñaron a creer que todos fuéramos iguales ante los ojos de Dios, pero parece que en su congregación haya percepciones diferentes según que se trata de un obispo o de una víctima de abuso. Parece que su preocupación porque el obispo no se sienta tratado sin respeto tiene muchísimo más peso que cualquier preocupación por faltar el respeto a un sobreviviente.

¿Cuántas medidas mucho más fundamentales en materia de justicia para los supervivientes y la prevención de abuso están siendo demoradas o impedidas por causa de consideraciones jerárquicas internas que son anacrónicas y burocráticas?

Puede revisar la carta mencionada para refrescar su memoria con respecto al otro profundamente inquietante «incidente»: La negativa a cooperar con respecto a las Directrices de Protección recomendadas por la Comisión, las cuales la congregación parece particularmente reacia a discutir.

Puede ser que parezca que un grupo de los considerados expertos “externos” se esté entrometiendo en lo que el dicasterio toma como un área de su responsabilidad. ¿Si este fuese el caso, no pudiera haber manera de superar esto por medio de francas discusiones del problema?

La seguridad de los menores en el futuro es demasiado importante para que se tolere la existencia de un obstáculo de cualquier clase. No hay duda de que se deba hacer todo lo posible para resolver cualquier clase de dificultades que haya.

  • 6. Usted dice que “las quejas se basan en malentendidos” sobre la tarea de la CDF.

Como un ex miembro de la Comisión, entiendo claramente la función de la CDF y sus responsabilidades (fuera extraño que los miembros de una Comisión papal fueran tan ignorantes como se ha sugerido).

La Comisión no esperaba que la Congregación acusara recibo de su carta había y que la misma recibiría la debida atención.

Esto fuera una respuesta pastoral por cuando quien originaba la carta sabría que no estaba siendo ignorado. Me entristece que se haya dado públicamente una impresión engañosa sobre esto.

  • 7. Por último, un comentario más personal con respecto a mí misma. Usted declara que “Nunca he tenido la oportunidad de conocerla.”

¿Cardenal, parece que usted haya olvidado aquella noche en la que tuvimos una pequeña cena en Dublín después de mi nombramiento en la Comisión?

Durante la comida discutimos conjuntamente la nueva Comisión, mi designación a la misma y, en general, el tema del abuso en la Iglesia. También estuvieron presentes otros funcionarios de la CDF, incluyendo a Mons. John Kennedy y al entonces «padre» Roberto Oliver, quien antes de su nombramiento en la Comisión se desempeñaba como Promotor de Justicia de la Congregación.

Finalmente, con respeto, Cardenal, no conozco la motivación para poner dificultades a la Comisión Pontificia. Todo lo que la misma desea hacer es ofrecer mejor protección a niños y a adultos vulnerables dondequiera que la Iglesia Católica esté presente en el Mundo. Si hay problemas, nada se gana pretendiendo que todo esté bien.

Quisiera pedir que cuando se levante una crítica como la mía, en lugar reincidir en su postura de negación y ocultación, la Iglesia ofrezca a su gente la explicación adecuada que merece. Tenemos derecho a transparencia, honradez y claridad.

No se puede mantener por más tiempo oculto, tras de las puertas de la institución, el mal obrar de la Iglesia. Esto sólo ocurre en tanto quienes saben la verdad estén dispuestos a permanecer en silencio.

Suya atentamente,

Marie Collins,

Ex miembro de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores

 

_____________________________________________________________________________
[1] https://www.ncronline.org/news/accountability/cardinal-muller-responds-collins-and-defends-not-responding-survivors-letters

[2] https://www.ncronline.org/news/people/exclusive-survivor-explains-decision-leave-vaticans-abuse-commission

[3] https://www.ncronline.org/news/accountability/another-appointee-vatican-abuse-commission-leaves-group-member-reveals

[4] http://press.vatican.va/content/salastampa/it/bollettino/pubblico/2015/06/10/0452/00997.html

[5] http://www.protectionofminors.va/content/tuteladeiminori/en/press-and-media_section/press-releases_page/press-statement_08022016.html

Fuente: National Catholic Reporter (https://www.ncronline.org) (14/03/2017 – 10:44):

https://www.ncronline.org/News/Accountability/Exclusive-Marie-Collins-responds-cardinal-Mullers-allegations-about-Abuse

http://www.atrio.org/2017/03/13912/

Mujer y extensión del cristianismo


Un artículo de…

Daniel Tirapu
Daniel Tirapu

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El día 8 de marzo fue el día internacional de la mujer. Por supuesto, igualdad y valorarla. Pero las cosas están confusas. Un chico estudiante de mi Universidad, en uso de su libertad, lleva una pequeña cruz de madera al cuello; una compañera le dice señalando la cruz: “Eso es signo de opresión, hemos muerto muchas”. Así están las cosas.

¿El cristianismo es feminista? Mi opinión es que claramente sí, pero en el discurso posfeminista de esto ni se habla. Jutta Bugraff, teóloga alemana, ya fallecida ha escrito de lo mejor que he leído sobre la cuestión. Y otro estudio apasionante es el de Rodney Stark sociólgo, sobre la expansión del cristianismo. Algunas ideas:

  1. Jesús, un Maestro, era acompañado por mujeres, que le atendían y le seguían. Algo insólito para la época. Las mujeres fueron muy valientes. Su Madre y otras mujeres estuvieron en el Calvario con el imberbe Juan. Pedro,  Santiago, los demás, andaban oyendo gallos por Jerusalén, escondidos y aterrados.  Las cartas de San Pablo, hablan de mujeres valerosas y cultas que se convertían y daban testimonio de Jesús. La primera comunidad  cristiana estaba en torno a María.
  2. La situación de la mujer en el Imperio romano era penosa. Eran abortadas, abandonadas o asesinadas al nacer. Se casaban sin consentimiento, en la mayor parte de las ocasiones; muchas veces muy jóvenes con hombres mayores, que solían mantener a concubinas y también relaciones homosexuales. Stark, relata una carta de un militar romano a su esposa que estaba esperando prole; es una carta amable podríamos decir, donde le expresa su deseo de que el hijo sea varón para mantenerlo, si fuese mujer habría que  abandonarla.
  3. La doctrina cristiana causó furor entre las mujeres. San Pablo habla a los maridos diciendo que las amen como si fueran sus propios cuerpos. La hija era recibida como un don de Dios  con amor y respeto. No abortaban, ni las abandonaban. La mujer cristiana virgen, podía dedicarse a Dios y servir a la Iglesia. Una libertad insólita en el imperio. La indisolubilidad del matrimonio comprometía al varón con la mujer y con los hijos.
  4. Stark es un sociólogo, no católico; calcula que en el imperio por cada 100 mujeres había 140 varones. En las primeras comunidades cristianas la proporción entre mujeres y varones, era de cuatro a uno. La familia cristiana y la mujer cristiana, fueron el más potente desarrollo del cristianismo primigenio. A través del matrimonio de cristianas con paganos, estos se convertían. El ejemplo para una sociedad muy decadente, parecida a la de ahora, resultaba fascinante. Quizás el famoso” mirad como se quieren “, se refería en primer lugar a la familia cristiana y a la libertad de la mujer. Silenciosamente en  el año 313, con el Edicto de Milán, el imperio de facto, era cristiano. Una revolución para la mujer en su dignidad.
  5. Las santas de Dios y de la Iglesia son un tesoro, poco frecuente en otras religiones. Inés, Cecilia, Lucía, Mónica madre de San Agustín; Santa Clara, Santa Teresa de Jesús, Santa Catalina de Siena que escribió claro al Papa, Santa Teresita y   el camino de espiritualidad de infancia, Madre Teresa de Calcuta. Vírgenes y casadas, que atendieron a pobres, enfermos, crearon hospicios, escuelas. Adelantadas  a su tiempo, libres y comprometidas. La educación cristiana ha estado y sigue estando en sus manos. Mi buena madre y tantas y tantas, me enseñaron las oraciones primeras (no el párroco), apoyaron vocaciones de sacerdotes y laicos. Es lo que ha llamado San Juan Pablo, el genio femenino.

En la nueva evangelización el papel de la mujer es decisivo. Mujeres que trabajan, que no renuncian  a su maternidad y a ser el perfume de una sociedad poco hogareña y demasiado implacable. La muerte de Postigo y la reacción de sus hijos y esposa están haciendo un bien incalculable. Madres que sacan a sus hijos adelante siempre. Hay ideologías muy dañinas, que tienen muy clara su estrategia, corromper a la mujer, porque eso hace una sociedad esclava.

Mujer y varón no estamos, ni debemos estar peleados. En Francia Antigones recupera un movimiento sensato y cristiano: el varón no es nuestro enemigo .Iguales, diferentes, complementarios. Una cierta experiencia docente me dice que por lo general son más inteligentes. En España, juezas, profesoras, médicos superan ya al número de varones, pobres de nosotros.

Mujeres, os toca evangelizar de nuevo, como siempre. Tomad nota de las primeras y Feliz día de la mujer.

http://www.religionconfidencial.com/tribunas/Mujer-extension-cristianismo_0_2893510643.html

INDIA: Grupo de cristianos en Kerala quieren monjas para escuchar confesiones de las mujeres


Por PTI   | Publicado: 20 de de marzo de 2017 14:42   |

Última actualización: 20 de de marzo de 2017 14:42   |   A + A-   |  

Para fines de representación (Archivo | AP)

THIRUVANANTHAPURAM: el equipo de un laico basado en Kerala ha salido con una demanda que se permita a las monjas para realizar el sacramento de la confesión para las mujeres y los menores de edad en lugar de sacerdotes.

Kerala Católica Movimiento de Reforma, que es sinónimo de reformas en la iglesia, llevó a cabo una dharna plantón frente a la Casa Obispo en Kochi ayer para presionar su demanda.

Indulekha José, un miembro del equipo, dijo que estaban criando a la demanda a raíz de los “crecientes” casos de abusos sexuales presuntamente involucran sacerdotes cristianos.

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El revuelo fue la presencia de un número de personas, incluyendo mujeres y de la tercera edad, en frente de la casa del arzobispo mayor en Marine Drive en Kochi.

Los participantes en la dharna portaban pancartas con lemas ‘Que monjas realizan el sacramento de la confesión de la mujer “,” las mujeres tienen miedo de confesionarios de sacerdotes “y así sucesivamente.

Joseph también afirmó que la Biblia “no dice en ninguna parte que el sacramento de la confesión ser efectuada únicamente por los sacerdotes.”

El obispo católico Consejo Kerala desestimó la protesta por el grupo, diciendo que no había necesidad de una discusión sobre el tema en este momento.

“La agitación es sólo para llamar la atención de los medios de comunicación y también sin la comprensión de los principios básicos de la Santa Biblia,” P. Varghese Vallikatt dijo a PTI.

Dijo que los manifestantes deberían tomar los asuntos de la iglesia con mucha más seriedad y estudiar la Biblia.

“Nosotros no estamos rechazando la cuestión planteada por ellos con desprecio. Pero, no hay seriedad en su demanda. Deben abordar los asuntos de la iglesia en serio y estudiar la Biblia”, agregó.

El revuelo se produce a raíz de la reciente incidente de la violación de una menor presuntamente por un cura católico en Kottiyoor en el distrito de Kannur.

http://www.newindianexpress.com/states/kerala/2017/mar/20/christian-group-in-kerala-wants-nuns-to-hear-confessions-of-women-1583516.html

SEMBLANZA DE LA HNA MARIA CONSUELO VALENCIA CANO. GLORIA A DIOS!!!


A SOLO DIOS EL HONOR Y LA GLORIA HERMANAS MISIONERAS DE SANTA TERESITA DEL NIÑO JESUS

Hna. María Consuelo Valencia Cano

(Hna. María de Jesús de S. T.)

“Clínica Medellín”- 17 de marzo de 2017

Recogemos en esta semblanza su herencia de fidelidad a Cristo, a la Iglesia y a la vocación de Misionera Teresita. El ejemplo de su fe y piedad; su bondad y gentileza; el testimonio de obediencia humilde y generosa, su servicio dedicado, su entrega hasta el final. Murió irradiando la misma paz y serenidad con que vivió, expresión de su profunda vida espiritual. Nos dejó pasado el mediodía de ayer 17 de marzo, tras un largo periodo de sufrimiento, llevado siempre con ejemplar fortaleza cristiana. Hoy nos acercamos a la vida de esta gran Mujer, convencidas de que será para nosotros un estímulo en la fe, un ejemplo a seguir, motivo de gozo para dar gracias al Señor que bendice a su Iglesia con vidas santas como la de ella.

Hna. María Consuelo nació en la población antioqueña de Santo Domingo – Antioquia el 15 de abril de 1924 – Martes Santo – en el cristiano hogar formado por Don Juan de Dios Valencia Osorio y su señora Doña María Cano de Valencia. Familia eminentemente misionera de la cual el Señor separó para su servicio exclusivo en la tarea evangelizadora, de sus doce hijos, dos varones para el Instituto de Misiones Extranjeras de Yarumal – Mons. Gerardo Obispo de Buenaventura, y el Padre Félix muerto en Venezuela con sólo 10 años de sacerdocio, y tres hijas para la vida religiosa, la Hna. Consuelo para la Congregación de Hermanas Misioneras de Santa Teresita, Hermana Julia del Calvario y Sor Inés de la Cruz q.D.g.

Fue bautizada y confirmada a los 4 días de nacida, el 19 de abril de 1924- Sábado Santo- en el templo parroquial de su pueblo natal Santo Domingo; la Primera Comunión a los seis años, el 21 de junio de 1930. Desde los primeros años de su niñez, aprendió en su familia a amar a Dios y a imitar a Jesucristo. Desde pequeña la caracterizó una serena sonrisa que reflejaba la paz de su alma. Transcurrió la infancia, niñez y juventud en su cristiano hogar, recibiendo de sus padres ejemplo de piedad ferviente y caridad exquisita para todos.

Se educó con las Hermanas de la Presentación, la primaria en el municipio de Santo Domingo y el bachillerato en Envigado, quienes continuaron como en su hogar, guiándola por las sendas del saber y la virtud moldeando su corazón con una sólida formación cristiana, intenso amor a Jesucristo y una tierna devoción a la Virgen María. En ese 2 ambiente cultural y religioso se desarrolló, marcada siempre por la alegría constante, reflejo de su sencillez y claridad que mostraba la belleza de su alma. Escuchó la llamada de Dios a la vida consagrada e ingresa a la Congregación el 28 de julio de 1944. En la carta de recomendación para el ingreso, las Hermanas de la Presentación testifican que “su conducta fue buena, como también su carácter, muy aplicada al estudio y muy piadosa. Se le vio siempre muy buena voluntad para dejarse formar”; el 12 de febrero de 1945, vistió hábito en Santa Rosa de Osos, donde al año siguiente emitió su profesión religiosa, el 13 de febrero de 1946. Desde aquel día practicó siempre ese “sí” pronunciado y nunca retirado, ofuscado o contradicho, y el 3 de octubre de 1949 en San José de la Montaña hizo los votos perpetuos convirtiéndose en esposa de Jesús para toda la eternidad.

En la Congregación adelantó estudios de Pedagogía en la Normal Superior “María Inmaculada” de San José de la Montaña, de Antropología, y Pastoral Social, entre otros. Fue siempre una religiosa muy ejemplar, humilde, sencilla, prudente, acogedora, comprensiva y muy caritativa con las hermanas; estaba siempre pendiente de lo que necesitaban. Se preocupaba de todos y, especialmente, de los pobres. Sus palabras, obras, su modo de vivir y de tratar a sus hermanas de la Comunidad, traducían su amor y unión con Dios y con la Virgen María. Su vida consagrada misionera, transcurrió en la discreción, en la sencillez, el silencio, con un talante comprometido: Maestra en, San José de la Montaña, Betulia, Caucasia, El Jordán, San Carlos y Toledo – Antioquia-, Magangué- Bolívar; Puente Aranda en Bogotá, Mucuchíes –Venezuela, Nuquí entre los indígenas; Vice maestra de Postulantes el año 1954, Maestra de Novicias los años 1967 y 1968 en la Casa Madre; superiora local por más de 25 años; catequista en Zaragoza; Pastoral Indígena en Panguí y Nuquí- Chocó; en Jaqué– Panamá, casa de la que fue fundadora, en la Pastoral Afro; en Barranquilla formación de Laicos Asociados; Bucaramanga, Canapote, Ovejas en Colombia; Cumaná, El Vigía, Santa Rosa de Ocopí Venezuela y Sánchez Magallanes –en Pastoral Misionera.

Formó con la palabra y el ejemplo el corazón de sus discípulos, en el amor a la Eucaristía y en los valores cristianos. La pastoral social, el trabajo de promoción, la formación, la evangelización y la enseñanza religiosa por medios diferentes a los de las aulas escolares, fueron puestos en obra por la Hna. María Consuelo.

Ella estuvo atenta a colaborar especialmente en la pastoral sacramental y misionera. A partir del año 2013 es enviada a la casa de la salud “La Serrana” en Pueblo Viejo-La Estrella a la actividad más profundamente misionera, desde la enfermedad y la limitación física. En el silencio de esta casa, continuó ejerciendo el apostolado de la sonrisa, de la amabilidad, de la entrega. El amor y fidelidad inquebrantable a la Iglesia es el rasgo más firme de su fisonomía moral. Junto a él, el amor a la Congregación de Hermanas Misioneras de Santa Teresita del Niño Jesús y a la Virgen María. En estos tres amores, que ella supo conjugar entre sí y con otras cualidades de su personalidad, radica, el origen de todas sus actividades misioneras. Para ella, la Virgen María fue una experiencia vital que condicionó muchas de sus opciones más profundas y su modo de vivir la propia espiritualidad, iluminó su camino, sostuvo sus esfuerzos. Su ser y que hacer mariano lo vivió desde el “Hágase en mí”, de María. Quiso pasar la vida siendo su eco de humildad, de silencio pleno de amor y de entrega. 3 Las virtudes que practicó se conjugan admirablemente con las características que San Juan Pablo II destaca en su Encíclica «Redemptoris Missio» y que deben identificar al auténtico misionero. Entre ellas: Deseo y empeño por alcanzar la santidad, piedad, gran estima por la vida sacramental, la pobreza, la mansedumbre, el ardor misionero, la aceptación de los sufrimientos, el interés por la auto-formación, aprender, capacitarse, estudio asiduo de la biblia y los documentos de la Iglesia. Siempre deseó aprender a tocar algún instrumento musical. Cumplía sus deberes con fervor; también todas las reglas de la Congregación, estaba siempre recogida y silenciosa, pero a la vez era natural, alegre, siempre llena de amor benévola y desinteresada hacia el prójimo. Todas las etapas de su vida tuvieron como denominador común la profunda raíz en el amor de Dios, y la firme voluntad de crear comunión en cuantos la rodeaban. Entregándose con generosidad al carisma congregacional, renunciando a tantas cosas para servir, supo granjearse el afecto, la estima y la amistad. Dios la dotó de un fino espíritu y una exquisita sensibilidad. Si toda su vida estuvo orientada a Dios, en la recta final aceleró el paso deseando ardientemente la partida.

La Hna. Consuelo, respondiendo con la gracia de Dios al don de su vocación, entró en la Congregación, a la edad de 20 años, y volvió a la “Casa del Padre” a los 93, cuando la Congregación celebraba el octavo día de la novena a San José– patrono de la buena muerte. Alrededor de las 2:30 de la tarde, queda como un cirio consumido en los brazos del Padre, en la Clínica Medellín. Con afecto y gratitud acompañemos a esta hermana nuestra en su último viaje hacia el verdadero Oriente, hacia Cristo, sol sin ocaso, con plena confianza en que Dios la acoja con los brazos abiertos, reservándole el lugar preparado para sus amigos, fieles servidores del Evangelio y de la Iglesia.

Fue testimoniante su actitud de aceptación ante el dolor y, muy gratificante para nuestra amada Congregación el contar con estos modelos de santidad. Agradecemos, la fraterna compañía de nuestros hermanos de la Familia MAB, los que siempre caminan con nosotras en penas y alegrías, a todos los miembros de la familia Valencia Cano, amigos y conocidos por el Don de nuestra Hermana Consuelo a la amada Congregación, también a la querida comunidad de la Serrana, a las enfermeras y médicos que solícitamente atendieron su salud y al personal de apoyo por sus generosos y oportunos cuidados.

Casa de la Salud “Villa María” Medellín, 18 de marzo de 2017

 

Remitido al e-mail

 

Consuelo Vélez: “Me sigue doliendo la situación de la mujer en la Iglesia, incluso con Francisco”


Olga Consuelo Vélez

“Hay que lograr el reconocimiento pleno de las mujeres en el corazón de la Iglesia”

“La Teología tiene que ser escuchar a los pobres, hablar con ellos y vivir con ellos”

José Manuel Vidal, 19 de marzo de 2017 a las 22:38

La presencia de la Iglesia en el proceso de paz, no es tan contundente como uno esperaría para este tipo de realidades. En cambio, para hacer manifestaciones contra la ideología de género, ahí si lo son

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Ponencia

(José M. Vidal).- Consuelo Vélez se define a sí misma como una teóloga colombiana interesada por aportar, desde el laicado y desde la mujer, un compromiso de la fe con la realidad en la que vivimos, para dinamizar una Iglesia cada vez más inclusiva, más comprometida y más solidaria. Abanderada de la defensa de la mujer, le duele su situación en la Iglesia, incluso con Francisco y pide su “reconocimiento pleno”.

Hablamos con ella durante el I Encuentro Iberoamericano de Teología, que se celebró en Boston hace aproximadamente un mes. En su brillante ponencia, habló de los desafíos de la Teología y de la exclusión. De las periferias geográficas y existenciales.

Consuelo ¿Desde cuándo eres teóloga profesional?

El doctorado lo hice en Brasil del 96 al 99, entonces, desde el 99. Fue la plataforma definitiva como para yo sentir que podía escribir, decir, comunicar y enseñar. Pero desde el 87 ya enseñaba en la Facultad de Teología de la Universidad Javeriana. Primero, en los cursos de Teología que se le dan a los diferentes estudiantes de las otras carreras que hay en la Universidad. Luego, en lo que se llamaba la carrera de Ciencias Religiosas, donde había más religiosas o laicos. Y alguna clase daba en la Facultad de Teología, propiamente.

Cuando volví con el doctorado, se abrieron mucho más las puertas, de hecho, me nombraron directora de la carrera de Teología, que fue toda una novedad, porque era una mujer y laica.

¿Fuiste de la primeras mujeres en ser teóloga?

Sí, fui la primera.

En Colombia.

Y hasta ahora. Hace un mes nombraron a otra mujer como directora de la carrera de Teología. La segunda, en todos estos años, en Colombia.

¿Por qué hay tan pocas mujeres teólogas?

Creo que no es fácil estudiar Teología porque, para una mujer, luego no hay un campo de trabajo claro. En las facultades, eclesiásticas o civiles, por la tradición, en principio se prefiere a un sacerdote. Y si las facultades son de comunidades religiosas, se prefiere un sacerdote de esa comunidad.

También hay muchas comunidades religiosas femeninas y sin embargo esas mujeres no tienen tanta salida hacia la Teología.

No, porque tradicionalmente, lo mismo que pasa en Roma, en Colombia las religiosas estudiaban por la tarde, y Ciencias Religiosas. Y por la mañana se estudiaba Teología, dirigido para los que iban para el sacerdocio.

Siempre ha habido alguna religiosa y algunas laicas, aunque poquitas. La Facultad de Teología, ha sido más bien para los sacerdotes. No es que se hayan cerrado las puertas, pero digamos que el primer interés de la vida de las religiosas, no es ser teólogas, sino responder a sus colegios, sus hospitales, sus obras sociales…

Estudiar Teología, que implica primero estudiar Filosofía, resulta demasiado para los planes que tienen las comunidades religiosas. Se pretende que la religiosa estudie algo de formación teológica, y de ahí que lo haga en la carrera de Ciencias Religiosas.

Pero también, por debajo de todo eso, hay algo más estructural.

Cuando fui directora de carrera, intenté motivar, pero creo que fracasé, a las comunidades religiosas femeninas a pensar cuál es la diferencia entre estudiar Ciencias Religiosas y Teología. A que no debería haber esa diferencia entre las dos disciplinas, y que ellas, que se dedicaban a evangelizar, deberían estudiar Teología.

Pero había un problema de fondo: a las religiosas no les dan tanto tiempo para estudiar como a los varones, para estudiar su Teología. Las religiosas, ya bastante hacían con estudiar Ciencias Religiosas, porque por la mañana tenían que trabajar en el colegio y por la tarde iban a estudiar. Y por la noche, quitándole horas al sueño, responder a los trabajos.

Yo les preguntaba que por qué no podían ser como los varones, que vienen a estudiar por la mañana, por la tarde hacen sus trabajos, y en el fin de semana tal vez hacen algún apostolado. Ellas me respondían que no, porque no querían vivir cómodas como los varones. Que la vida tiene que ser de entrega, de servicio, etc. Cosa que es loable, pero también es cuestionable.

Creo, que si no se entiende que el estudio también es un apostolado, y un servicio a la evangelización para hacerlo bien, se recortan horizontes. Y pienso, que detrás también está la imagen de la mujer sacrificada, que tiene que entregar hasta el último suspiro. Y que si una no dice esto parece que va en contra del Evangelio, o de la mujer, o del papel de generosidad y entrega que debería caracterizar a las mujeres.

Pero pienso, que cuidando que la vida sea de entrega, de seguimiento y de fidelidad, las mujeres tenemos derecho, como los varones, a tener tiempo para estudiar y para formarnos, para ejercer ser teólogas.

Tengo que reconocer, que sí hay algunas religiosas en Colombia que han estudiado Teología, como Carmiña Navia, Marta Inés Restrepo, algunas dominicas…

Son las mínimas.

Sí, no hay muchas.

¿Y una especie de florero? Es decir, estructuralmente los hombres están desde siempre. Y las monjas, pues bueno, son monjas y se dedican a servir.

Realmente, cuando yo estudié Teología, algunos profesores se burlaban de las religiosas que estudiaban hasta Ciencias Religiosas. Algún sacerdote, que impartía esta disciplina, las trataba mal. Era un desprecio. No de todos, pero sí algunos.

Ayer sacudiste el I Encuentro Iberoamericano un poco, con tus tesis sobre la mujer. ¿Te sigue doliendo la situación de la mujer en la Iglesia, incluso con Francisco?

Sí, creo que para el Papa, en este momento, la preocupación de la mujer no es la suya, y a veces, es peor lo que dice que lo que no dice. Porque, mejorar la situación de la mujer no es que se nos diga: “mire, que como la Virgen María es mujer, ustedes quédense tranquilas”. O, “que ya voy a nombrar más mujeres para equis comisión o para tal otra…”

Eso, puede acontecer y tiene que acontecer, pero la pregunta es más de fondo: ¿cómo hacemos para liberar a la Iglesia (y esto el Papa lo dice), del clericalismo? A lo que habría que añadirle: y alcanzar el reconocimiento pleno del papel de las mujeres en el corazón de la Iglesia.

En este mismo evento, ayer decían: “pero mire, hemos invitado a diez mujeres…” Como si nos hicieran un favor. Ya es mucho, abrieron el camino para diez mujeres… Y no sé si estamos diez, pero digamos que sí.

Esas frases son las que se tienen que ir acabando. La responsabilidad, es ver cómo hacemos para enriquecernos con voces distintas. Y esas voces distintas son de mujeres, de laicos (varones y mujeres) y son de pobres. En este congreso, pensaba ayer, hablamos mucho de los pobres pero no los invitamos para escucharlos de primera mano.

La Teología tiene que ser escuchar a los pobres, hablar con ellos y vivir con ellos. Todo eso lo decíamos ayer: de qué manera cambiamos las estructuras para que se abran un poquito esas experiencias. Cada uno, luego, en su trabajo pastoral, posiblemente sea muy cercano y amigo de los pobres. Pero son dudas que uno tiene, de cómo hacemos para cambiar esa mentalidad.

¿Mientras no se conceda el derecho de la mujer de subir al altar, estaréis siempre en un segundo lugar? ¿Ése es el gran objetivo? ¿O cuál es?

No. Yo no creo que sea el objetivo, ni que es el punto de llegada, aunque posiblemente pasa por ahí. Pero no es mi interés en este momento pelear o no pelear ese punto.

Para mí lo importante es liberar esa mentalidad clerical y esa vinculación entre el sacerdocio ministerial y la autoridad total, a todo nivel, en enseñanza teológica y en enseñanza magisterial, que está totalmente unido. La palabra de los laicos, mujeres y varones, no tiene una autoridad. Yo creo que debería ser reconocida y que no necesariamente venga unida al sacerdocio.

Que luego lleguemos hasta allí, sí. Pero ahora, no es mi lucha primera porque no quiero contribuir al clericalismo, aunque sí me gustaría que hubiera mucha más participación.

Cuando yo fui directora de carrera, escribí: “ojalá que se acabe pronto, esto de “primera directora mujer”. Pero terminé mi directorio por el 2008 y estamos en el 2017. Han pasado nueve años para que se vuelva a nombrar una mujer. Es mucho. No solo en ese cargo de directora de carrera, sino como directora de posgrados u otra cosa, porque en la Facultad tenemos diferentes cargos… Nueve años sin que otra mujer estuviera en esas esferas de decisión.

Y ¿por qué? Pues porque siempre, si hay un clérigo, y un clérigo de la comunidad, parece que es más importante. Y ya no digo mujeres, sino también varones.

Pero ahora, las mujeres estamos un pasito por detrás de los laicos varones, porque para bien o para mal, estamos en una sociedad patriarcal. Y en la sociedad patriarcal, el varón sigue teniendo la palabra de autoridad, mientras que la mujer sigue teniendo la palabra de: ¡Ay, qué bonito aportó! ¡Qué maravilla que nos da este toque femenino! Hay una cosita ahí que no acaba de cambiar en la mentalidad.

Y en la mentalidad actual, ese desfase es un tremendo anti-testimonio. La Iglesia es de las pocas instituciones donde sigue habiendo una discriminación real, práctica y teórica.

Yo creo que es un anti-testimonio, por eso ayer hablé de la ley de cuotas positivas. Y algunos siempre protestan cuando lo hago, porque piensan que es una discriminación.

Pero es discriminación positiva.

Es una discriminación positiva y creo que debería ser una ley transitoria. Mientras no se tengan en cuenta esas leyes, no vamos a lograr la equidad. Si yo fuera directora de la Facultad o de algún órgano eclesial, intentaría dar el testimonio. Buscaría activamente, al menos, para dar el testimonio de que la cosa es más compartida, de que en todos los estamentos hay varones y mujeres.

Porque, mujeres preparadas sí hay, incluso en Teología ¿O no?

Sí. En nuestra Facultad estamos un grupito, y en otras facultades de Colombia también. No somos muchas. Muchas mujeres no estudian Teología porque no hay campo de trabajo, dado que sigue siendo un campo reservado a varones. Imaginar lo costoso que es, porque en la Universidad Javeriana es muy costoso, para luego no tener salida, hace difícil que te decidas.

Se ha intentado. La Universidad tiene sus programas de ayuda y de becas, y alguna mujer ha sido favorecida. La facultad no tiene discriminación para pagarle el doctorado a mujeres o a varones cuando somos profesores. En este caso no existe ninguna discriminación, esto hay que reconocerlo. Pero, digamos que otro tipo de becas, que existen por este mundo, se reservan para clérigos. Entonces, para estudiar un posgrado en Teología, o tienes mucho dinero y tiempo, o no lo haces.

También están reservadas esas ayudas para comunidades religiosas.

Las comunidades religiosas, como dije antes, sí financian algunas veces, pero luego no les dan tiempo a las religiosas para que se dediquen a la Facultad, porque siempre tienen cosas que atender en sus apostolados.

¿Estamos pagando esta dinámica? ¿Estamos pagando el hecho de predicar hacia afuera lo que no cumplimos hacia adentro, en este caso concreto, con la mujer?

Creo que sí. Hay que reconocer que como toda la sociedad es patriarcal, el pueblo de Dios vive el mismo síndrome de no darse cuenta. Solo lo aprecia gente como tus hijas, por ejemplo. Algunos jóvenes lo comentan.

En España, ya es muy común que haya listas cremallera en los partidos, mujer-hombre-mujer-hombre. Hay discriminación positiva.

En mi país, puede que en algunos partidos políticos lo intenten. Pero digamos que se puede hablar de que en el pueblo de Dios, dentro de la Iglesia, eso no existe. Por eso sigue siendo normal, por ejemplo, en la eucaristía, que ante un ministro de comunión mujer y otro varón, la gente va más al varón. Y si está el clérigo, va al clérigo.

En cuanto a los estudiantes, creo que vamos ganando peso y empiezan a estimarnos más, y a valorarnos. En este sentido, estoy en un momento de recoger frutos. Ya hay una comunidad estudiantil que te valora. Pero no ha sido fácil.

No es que sea perfecto, y vayan las cosas súper bien. El hecho de ser mujer, hace que te exijan más, que te critiquen más y que sean más capaces de rebatirte con fuerza. Hay estudiantes que no le dirían lo mismo a un profesor sacerdote que a una profesora mujer. Eso sigue existiendo. Pero en la Facultad, creo que ya hay una tradición de respeto, aunque la mentalidad siga siendo un poquito machista.

¿Este encuentro demuestra que lo hispano está de moda, incluso en Estados Unidos, y que, de alguna manera, empieza a sacar cabeza a nivel teológico también?

Yo sé que aquí, en Boston concretamente, con esta escuela de Teología y de catequésis, le han dado mucha importancia a lo hispano y a que la Teología se divulgue entre ellos. Pero es un primer acercamiento, no diría que está de moda.

Se han hecho esfuerzos mutuos para que el trabajo que se ha hecho aquí se divulgue, y este esfuerzo de conectar ahora con otras realidades, es un primer paso. Un paso de que estamos conociéndonos.

¿A tu juicio, lo hispano, eclesiásticamente, sigue estando marginado o infravalorado en Estados Unidos?

No puedo meterme a hablar de esta realidad, porque la desconozco.

¿Te da miedo Trump?

Pues sí. Me parece que las declaraciones que ha hecho, desde un principio, sí son de temer, porque están en una postura más egoísta que de apertura. Son más de identidad personal que de preocupación por el devenir del mundo y de los más pobres.

Me da miedo, sin conocer por dentro la dinámica de Estados Unidos, pero sin lugar a dudas, los mensajes, desde mi punto de vista, desdicen desde un humanismo mayor de colaboración entre países y de una colaboración por los últimos. Todo eso, son realidades que me asustan.

¿Es previsible que nos haga llorar, y que haga llorar sobretodo a Latinoamérica, que es lo que ellos llamaban “el patio trasero”?

Sí, es posible. Pero como este mundo está tan extraño, uno no puede predecir lo que va a pasar. A veces, en lo que parece que es un invierno y que va a terminar mal, de repente surge algo nuevo, como cuando cayó el muro de Berlín, como cuando en la Iglesia hablábamos de invierno eclesial, y de repente surge la primavera…. Y en política, tengo la esperanza de que si este señor endurece ciertas medidas, los países que hemos estado dependientes de Estados Unidos, seamos capaces de mirar para otro lado.

Por ejemplo, si hay una colonia en América Latina de Estados Unidos, es Colombia. A cuenta del narcotráfico y del conflicto armado, hemos estado supeditados a Estados Unidos para que nos ayude. Una ayuda que es ambigua, porque es ayuda en armas que les compramos a ellos. Ahora estamos en otro momento en Colombia, y ojalá que esto que nos parece ahora asustador, haga brotar otra cosa que nos sorprenda.

En cambio, la dinámica política actual, en Latinoamérica en concreto, parece que es la vuelta a los regímenes o a los gobiernos más liberales.

Ese es el drama que estamos viviendo, y que uno no acaba de entender.

Los esfuerzos por gobiernos alternativos al neoliberalismo, desde mi punto de vista con mil fallas, pero también con muchas cosa positivas, no se valoran.

Hablo de las políticas, no hablo de las personas. Porque yo veo que la gente confunde la persona con programas políticos. Te dicen: “no me gusta tal persona como presidente o presidenta…” Pero no dicen: “no me gusta tal o cual política”

No critican la política, o la critican cuando afecta a las clases altas. Pero no valoran todas aquellas políticas que han favorecido a los más pobres.

Estamos en esa realidad de que se intentó, de diferentes maneras, hacer proyectos alternativos, y ahí se ve la resistencia. Esa es la mentalidad colonizada: ni siquiera somos capaces de valorar positivamente los esfuerzos que se han hecho por contrarrestar este neoliberalismo a ultranza. Creo que estos países han intentado valorizar lo nacional, poner medidas para que lo interno se reivindique.

Algo que no ha valorado ni siquiera la propia jerarquía de la Iglesia en muchos países de estos.

Sí, así es. No voy a hablar de los otros países, porque soy colombiana. Me voy a referir al proceso de paz que se está llevando en Colombia, aunque no es precisamente de lo que estábamos hablando:

Una porción de Iglesia apoyó y sigue apoyando. Pero en un momento crucial, como fue el plebiscito, la Iglesia, bajo la aparente neutralidad, no colaboró positivamente a que esto saliera adelante. Y cuando perdemos el plebiscito, entonces la Iglesia habla y dice que el plebiscito no tenía ideología de género… La ideología de género fue una de las causas por la que se perdió. Pero no la única. La Iglesia lo dice después, no antes.

La pregunta es, por qué muchas veces, la Iglesia como institución, bajo la capa de neutralidad, lo que realmente apoya es el lado que llamamos tradicionalmente de derechas, de conservar el status quo. Por qué no es capaz de arriesgarse a valorar las cosas positivas que tiene lo que llamamos de izquierda, de cambio, de transformación.

Y eso, que en ese proceso está implicado todavía el propio Vaticano y el mismo Papa.

Sí claro. Y yo creo que la Conferencia Episcopal Colombiana, especialmente el presidente, ha sido protagonista en positivo de este proceso de paz. La Iglesia ha designado a un representante, que es el padre Darío Echevarría, y muchos obispos han participado activamente en la construcción de la paz y en los diálogos.

Pero que aunque ha habido presencia, no es esa presencia contundente que uno esperaría para este tipo de realidades que se viven. En cambio, para hacer manifestaciones contra la ideología de género, ahí si lo son. Incluso, y es muy gracioso, en el periódico salió una foto de un obispo y de la multitud que inundó las calles para protestar por eso. Y uno entonces, no entiende por qué no sale también una foto así de algunos jerarcas con toda la gente para apoyar el proceso de paz, o para reivindicar los derechos de los más pobres. Eso no se ve tanto.

Pero sí hay voces también en la Iglesia colombiana de la institución jerárquica, que se han empeñado en el proceso de paz.

¿Es irreversible el proceso de paz? ¿Va a culminar? ¿Tienes esperanza en que cuaje de una vez?

Yo tengo esperanza, pero aquí, sí que tenemos que tener esa paciencia histórica, y asumir con anticipación muchos fracasos que se van a dar en el camino.

Y si hablamos de los medios de comunicación, nos venden que todo lo malo que pasa ahora en el país es a causa de los guerrilleros, de los disidentes y de los fracasos en los procesos de paz.

Pero lo bueno es, que los guerrilleros están llegando y que la gente los está recibiendo. Que se ven brotes de esperanza. Y esto no pasa por los medios de comunicación más masivos. Tenemos la dificultad de que no hay unos medios de comunicación que acompañen lo positivo, sino que magnifican lo negativo. El camino, por ello, es arduo y es difícil. Es de tener que asumir muchos fracasos…

Pero pienso que sí, que es irreversible. Y apuesto por que, aún teniendo que sortear muchas dificultades que se van a presentar, siga adelante. Ahora, tenemos la esperanza de que se van a empezar los diálogos con el otro grupo guerrillero, con el LN, que no sé si comenzaban ayer, 7 de febrero.

Ojalá. Dios te oiga. Muchas gracias.

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“Aunque ha habido presencia de la Iglesia en el proceso de paz, no es esa presencia contundente que uno esperaría para este tipo de realidades que se viven. En cambio, para hacer manifestaciones contra la ideología de género, ahí si lo son”

“En el proceso de paz, se ven brotes de esperanza. Pero tenemos la dificultad de que no hay unos medios de comunicación que acompañen lo positivo, sino que magnifican lo negativo”


http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2017/03/19/muchas-mujeres-no-estudian-teologia-porque-no-hay-campo-de-trabajo-dado-que-sigue-siendo-un-campo-reservado-a-varones-religion-iglesia

Jesús y su sombra: MERCEDES NAVARRO


March 16, 2017

Detrás de este sugerente título está la última publicación de nuestra socia Mercedes Navarro: “Jesús y su sombra. El mal, las sombras, lo desconocido y amenazante en el evangelio de Marcos” No hacen falta presentaciones. Publicado en la Editorial Verbo Divino nos hacemos eco de la presentación que del libro hace la propia editorial.

“Jesús y su sombra” es un enunciado condensado. Se refiere a la sombra del personaje narrativo del Jesús de Marcos, la suya personal interna y las proyecciones externas. Se refiere a la sombra que le llega de fuera, a la que le afecta y a la que no lo logra, pese a sus intentos por afectarle. Es la sombra del mal y la sombra protectora, a menudo procedente de la tradición israelita.

El libro trata, también, de las sombras de otros personajes del evangelio, de la dimensión sombría presente en su trasfondo y de la sombra que lo atraviesa trasversalmente: sombras personales e impersonales, sombras negativas y dañinas que proceden de actores concretos o de la familia, grupos e instituciones. La sombra como el mal y la sombra como lo desconocido y percibido, con frecuencia, como amenazante.

El libro no olvida la sombra positiva, la que precede a la luz y la que sigue haciéndola posible, la sombra de lo enigmático que, como el Reino, por ejemplo, oculta más de lo que desvela, sugiere más de lo que dice.

Todo ello convierte este estudio en una compleja tarea interpretativa en la que tiene un lugar importante el símbolo. No es un libro solo para saber, aunque también, sino sobre todo para comprender.

https://www.asociaciondeteologas.org/single-post/2017/03/16/Jes%C3%BAs-y-su-sombra

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