Sacerdotes católicas romanas trazan un nuevo camino en respuesta a la crisis de abuso sexual y ordenación – Comunicado de prensa en respuesta a la reunión del Papa Francisco en Roma, del 21 al 24 de febrero de 2019


Sacerdotes católicas romanos trazan un nuevo camino en respuesta a la crisis de abuso sexual y la ordenación 

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EL PAPA FRANCISCO HA PROGRAMADO UNA REUNIÓN PARA ABORDAR LA HORRIBLE CRISIS MUNDIAL DE ABUSO SEXUAL EN LA IGLESIA CATÓLICA DEL 21 AL 24 DE FEBRERO. (VER ENLACE A RCWP / ARCWP CARTA A LA COMISIÓN). 

HTTPS://BRIDGETMARYS.BLOGSPOT.COM/2019/01/WORLDWIDE-ROMAN-CATHOLIC-WOMEN-PRIESTS.HTML

 

Además, el Papa Francisco está considerando reincorporar a las mujeres diáconos, pero no a las mujeres sacerdotes.Si bien las mujeres diáconos pueden ser un posible primer paso para las mujeres sacerdotes, ambas son necesarias en un ministerio sacerdotal renovado.   En una carta abierta publicada el de febrero 3rd , nueve alemanes prominentes   sacerdotes y teólogos llaman a la ordenación de mujeres sacerdoteshttps://www.catholicnewsagency.com/news/open-letter-to-cardinal-marx-urges-changes-to-church-teaching-on-sexual-morality-92352
La historia y la tradición apoyan a las mujeres en los ministerios ordenados. Los teólogos católicos romanos como Dorothy Irvin afirman que las mujeres sacerdotes y obispos sirvieron en la Iglesia primitiva. En el año 820 d. C., había una obispa Theodora cuyo ícono con su título todavía se puede ver en la Iglesia de St. Praxedis en Roma.
El abuso de menores, monjas y mujeres y el hecho de no incluir a las mujeres en todos los ministerios de la iglesia es un ejemplo de abuso del poder patriarcal. Es una violación de la justicia y los derechos humanos. Seamos claros, los negocios como de costumbre en el encubrimiento del abuso clerical y sexual por parte del clero católico romano ya no serán tolerados por nadie.  

La Iglesia no puede avanzar sin el liderazgo de las mujeres. Mujeres diáconos, sacerdotes y obispos están ministrando a sobrevivientes del abuso del clero ahora. Si bien el Vaticano aún no ha iniciado un diálogo con nosotras, la justicia como un río fluye en comunidades católicas inclusivas en 35 estados. Desde 2002, nuestro movimiento internacional RCWP ha crecido desde el Danubio 7 hasta aproximadamente 265.

En resumen, las mujeres sacerdotes en un ministerio sacerdotal renovado son una solución a simple vista que muchos católicos que ya apoyan.

http://bridgetmarys.blogspot.com/2019/02/roman-catholic-women-priests-chart-new.html

“La igualdad de la mujer en las iglesias va más allá de reclamar acceso a ministerios”


CONVERSACIONES EN EL FORO GOGOA CONVERSACIONES EN EL FORO GOGOA LIDIA RODRÍGUEZ PRESBÍTERA BAUTISTA Y DOCTORA EN TEOLOGÍA BÍBLICA

Lidia Rodríguez, doctora en Teología Bíblica por la Universidad de Deusto y profesora en la misma Universidad, está casada y es presbítera ordenada de la Unión Bautista en Santutxu (Bilbao). Habló en Pamplona en el Foro Gogoa sobre ‘El ministerio eclesial de las mujeres, el patriarcado y el poder en las iglesias’

UNA ENTREVISTA DE JAVIER PAGOLA FOTOGRAFÍA IBAN AGUINAGA – Domingo, 17 de Febrero de 2019 – Actualizado a las 06:02h

Lidia Rodríguez, doctora en Teología Bíblica, intervino en el Foro Gogoa en Pamplona.

Lidia Rodríguez, doctora en Teología Bíblica, intervino en el Foro Gogoa en Pamplona. (Foto: Iban Aguinaga)

PAMPLONA– La igualdad de derechos en las mujeres es un tema pendiente en algunas iglesias cristianas. ¿Cómo ve la situación actual?

-En lo que respecta a la igualdad de hombres y mujeres, todavía queda mucho camino por recorrer. Esto no nos impide reconocer que en los últimos años, y gracias al análisis feminista de la realidad eclesial, hemos realizado avances significativos en la toma de conciencia y la reflexión teológica.

¿Por qué razones las confesiones evangélicas y anglicana van por delante de las ortodoxas y católica en el acceso de la mujer a ministerios ordenados y en participación en órganos de decisión?

-Mucha gente cree que las mayores diferencias entre católicos y protestantes están en cuestiones dogmáticas, pero yo siento que la gran diferencia está en la eclesiología, en la manera de entender la iglesia, y en el diferente modo de considerar el papel de las personas vocacionadas y llamadas por la comunidad a ejercer los ministerios, que son servicios, en las iglesias. En el mundo protestante y anglicano hay una idea, muy importante y destacada, que es el sacerdocio universal de todas y todos los fieles, quienes debemos servirnos unos a otros. Ese es, de partida, un elemento muy importante de igualdad, aunque la sociedad patriarcal no ha permitido que eso fuera así en todo tiempo. Hubo mujeres, desde el principio en todas las iglesias, y en las iglesias reformadas desde el siglo XVI y XVII, que fueron reconocidas como maestras, ministras y lideresas, porque la comprensión de la autoridad y de los ministerios es “carismática” y no jerárquica.

¿Qué quiere decir eso de “carismática”?

-Quiere decir que la autoridad no viene dada como un legado histórico por la sucesión apostólica, por una imposición de manos con un sacramento, sino que la comunidad creyente reconoce en algunas personas ese don del Espíritu dado a la Iglesia. Es decir, frente al magisterio que preside a las iglesias católica y orientales ortodoxas, el mundo protestante ha puesto en primer plano el ministerio, el servicio. Hasta el punto de que el alzacuellos, que procede de los protestantes, es un símbolo de esclavitud, de servicio a la comunidad. El modelo de autoridad y de poder es distinto.

Pero, en la actualidad, ¿por qué las mujeres son ministras y acceden a cargos de responsabilidad y decisión en las iglesias protestantes?

-Porque tenemos una larga tradición de siglos con esa experiencia. Lo que ahora se llama el “empoderamiento” de la mujer es muy antiguo. En algunas pequeñas iglesias evangélicas viene del siglo XVI, del tiempo de la Reforma: ininterrumpidamente ha habido mujeres predicando, bautizando, ministrando. Paradójicamente en las grandes iglesias luteranas y evangélicas ese reconocimiento a las mujeres llegó mucho después.

En las iglesias protestantes, ¿es oro todo lo que reluce, o las mujeres ministras siguen todavía discriminadas?

-Hay estudios que indican que la brecha de género que sufren las mujeres que desarrollan ministerios en las Iglesias protestantes es equiparable al del resto de mujeres trabajadoras asalariadas. La Doctora Liz Graveling, perteneciente a la Iglesia de Inglaterra, realizó en 2015 un estudio sobre Género y Ministerio, y extrajo la siguiente conclusión sobre las diferencias salariales en su Iglesia: mientras que menos del 10% de los clérigos varones no recibe una retribución por su ministerio, el 25% de las mujeres se encuentra en esa situación. Las razones que producen esta brecha salarial son variadas, pero sobresale el dato de que, aunque las mujeres hayan desarrollado diferentes ministerios durante años, son ordenadas a mayor edad que sus colegas varones, en ocasiones incluso cerca de la jubilación. En otros casos, las mujeres son contratadas formalmente en las iglesias locales protestantes y evangélicas con una dedicación horaria menor que los hombres, aunque desempeñen el mismo trabajo. Hay otro estudio sobre discriminación a la hora de obtener reconocimiento social por su ministerio: En la Iglesia de Inglaterra, las mujeres conforman el 28% del clero asalariado, pero solo dirigen el 3% de las iglesias de mayor tamaño. A finales de 2015, de las 117 parroquias con una asistencia superior a 350 fieles cada domingo, solo cuatro eran pastoreadas por vicarias.

En la jerarquía contemporánea de la Iglesia católica ha habido, como usted dice una “apropiación integrista de la tradición”, sobre todo con documentos de Pablo VI y de Juan Pablo II para negar el acceso de las mujeres al sacerdocio. ¿Cómo ha sido eso?

-Con argumentos extraídos de la historia del cristianismo antiguo y de la tradición de la primera Iglesia, los cuales se combinan con razonamientos de orden teológico, en menor medida. Los argumentos de la Congregación para la Doctrina de la Fe en 1976, con Pablo VI, se remiten a la tradición indicando que “la Iglesia nunca admitió la ordenación sacerdotal válida de mujeres”, que la actitud de Jesucristo “excluyó a las mujeres del grupo de los apóstoles”, que la fidelidad la práctica de Jesús y de los apóstoles no autoriza a la iglesia a innovar, que en el sacramento del orden el sacerdote no actúa en nombre propio sino en representación de Cristo y solo un varón puede ofrecer la “semejanza natural” entre Jesucristo y su ministro;el argumento final es que la Iglesia constituye una sociedad diferente a otras, que se gobierna conforme a criterios de autoridad distintos, y que el sacerdocio no forma parte de los derechos de la persona ni puede convertirse en una forma de promoción social, ya que es una vocación específica de los varones. Una carta apostólica de Juan Pablo II en 1994 reitera esos argumentos, y concluye que “la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia”.

Sin embargo el teólogo católico Hans Küng afirma que “no hay razón teológica seria que se oponga al presbiterado de la mujer”. Y el obispo de Magdeburgo (Alemania), Gerhard Feige, acaba de decir que “sigue siendo cuestión abierta, argumentar con la tradición contra mujeres sacerdotes ya no convence, y eso vendrá porque el Espíritu conduce a la iglesia a nuevas percepciones y decisiones”, aunque matiza que éste no es aún el tiempo de hablar de eso. De momento, el Papa Francisco está abierto a ordenaciones de mujeres para el diaconado.

-A partir de 2002, algunas mujeres católicas alemanas y estadounidenses optaron por la desobediencia canónica y fueron ordenadas. La respuesta de Benedicto XVI fue contundente publicando, en 2010, las normas sobre delitos más graves en la Iglesia Católica, donde se lee: “…cualquiera que pretenda conferir el orden sagrado a una mujer, así como la mujer que intente recibir el orden sagrado, incurre en la excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica”. Pero, hay otras formas diferentes de apropiarse de la tradición: el informe sobre el diaconado femenino está en manos del Papa Francisco desde diciembre de 2017.

Hay que reconocer que sigue pesando mucho en nuestra sociedad patriarcal el pensamiento de algunos escritores de la antigüedad clásica y del ámbito eclesiástico en siglos posteriores.

-El imaginario patriarcal de esos escritores ha pesado de manera determinante para la exclusión de las mujeres de puestos de decisión o ministerios ordenados. Se pueden citar verdaderas “perlas” que hablan de su debilidad, de su inferioridad “natural” o que se refieren a su “complementariedad” respecto a los varones. Jenofonte, discípulo de Sócrates, aseguró en el siglo IV a.C., que “Las mujeres son más débiles que los hombres y sienten un temor natural que las impulsa a custodiar con gran esmero las provisiones. Los hombres, en cambio, son valientes para poder realizar su tarea fuera de casa” Juan Crisóstomo, en el siglo IV, aseguraba que la mujer es incapaz de enseñar “porque enseñó a Adán una vez para siempre y le enseñó mal … ejerció su autoridad una vez y la ejerció mal … así pues, que se baje de la cátedra del profesor. Quienes no saben enseñar, que aprendan”. Y el canonista Guido de Baysio afirmó, a comienzos del siglo XIV, que “Las mujeres no están capacitadas para recibir las Órdenes… no son miembros perfectos de la Iglesia, sólo los hombres lo son… las mujeres no están hechas a imagen de Dios, sólo los hombres lo están”.

Es controvertida la figura del apóstol Pablo en la primera generación de comunidades cristianas, en el siglo I. ¿Fue Pablo un misógino, o no son suyas esas frases que aparecen en cartas que se le atribuyen: “mujeres estad sometidas a vuestros maridos”, “las mujeres, que estén calladas en las asambleas”?

-El Pablo histórico fue una adelantado de su tiempo en relación a las mujeres. Pero sucede que todo movimiento humano que nace, también el religioso, en un momento dado necesita organizarse. No puede estar permanentemente en efervescencia y, en ese proceso de organizarse y asentarse, lo que sucedió con el legado de Pablo, es que las mujeres llegaron a ser “peligrosamente” poderosas. Precisamente las primeras críticas que se hicieron, desde el exterior, a las comunidades cristianas lo fueron atacando a sus mujeres, porque se habían salido de madre y estaban fuera de control. Y en la segunda y tercera generación de cristianos, ¿qué paso? Pues que pensaron que si querían seguir extendiendo el evangelio iban a tener que bajar algo el tono. Y en esas tomas de decisión salieron perdiendo las mujeres, porque ellas fueron las que tuvieron que demostrar que las comunidades cristianas no eran un peligro para el imperio romano, que eran “mujeres de su casa”, que cumplían con sus obligaciones y no eran un disolvente social. Pero… decir ahora que Pablo era un misógino sería parecido a decir que Jesús era feminista. No podemos usar esos términos de hoy para aplicarlos al siglo primero. Sí podemos decir que Jesús y Pablo fueron hombres que se salían de las convenciones de su época y que dieron a las mujeres un protagonismo que ellas no tuvieron en la sociedad de su tiempo. Esas frases que aparecen en la Carta a los Efesios o en la Primera Carta a los Corintios no son de Pablo, sino de discípulos suyos de la segunda generación cristiana.

Hubo mujeres presbíteras en el naciente cristianismo?

-La existencia de mujeres presbíteras ordenadas -sea cual fuere el modo de hacerlo- está atestiguada en testimonios arqueológicos, al menos, hasta el siglo VI d. C. En Brutium y Salona de Dalmacia se han encontrado las tumbas de dos presbíteras, Leta y Flacia Vitela, que fueron erigidas por sus maridos. Otro caso es el de Bitalia, una mujer que aparece representada en un nicho de la catacumba de San Genaro de Nápoles. La inscripción funeraria reza: “Bitilia descansa en paz.”. Vestida de rojo, sostiene una Biblia y está ante lo que parece una mesa en actitud celebrante.

Se sabe que en las primeras generaciones cristianas, en los siglos primero y segundo, hubo parejas, formadas por varón y mujer, que compartían tareas misioneras. ¿Eso sucedía en una relación de igualdad?

-Hay pocos datos escritos, el más claro es el de Priscila, que es la esposa, y Áquila, que es su esposo, colaboradores de Pablo en Éfeso. Da la impresión, por el orden de reconocimiento que hay en las cartas del Nuevo Testamento, de que, en esa pareja, quien tenía gran capacidad de enseñanza era Priscila y ambos estaban igualmente comprometidos en la misión. Los datos hay que tomarlos con cuidado, pero es claro que hubo parejas misionando y se les reconocían los dones particulares a partir de lo que la comunidad discernía.

En tiempos de la reforma, en el siglo XVI, hay una mujer belga, que dirige una significativa carta a la reina Margarita de Navarra.

-Es Marie Dentière antigua monja agustina que escribió en 1539 la Muy útil epístola (L’Epistre très utile), una carta abierta dirigida a la reina Margarita de Navarra en la que rechaza con ironía el modelo de ama de casa, de buena esposa sumisa y abnegada, critica además el escaso papel que las mujeres estaban desempeñando en la Reforma y pregunta, de forma retórica, recogiendo el texto de la carta a los Gálatas: “¿Es que tenemos dos evangelios, uno para hombres y otro para mujeres?… Todos somos uno en Cristo. No hay hombre ni mujer, ni esclavo ni persona libre. Seria demasiado estúpido por parte nuestra esconder el talento que Dios nos ha dado”

¿Hay una constante sociológica en todos los movimientos y grupos reformadores o revolucionarios que, cuando se institucionalizan, se hacen más conservadores?

-Max Weber, filósofo alemán del siglo XIX en su Sociología de la religiónanalizó los niveles de discriminación y exclusión que sufren las mujeres en diferentes comunidades religiosas, no solo las cristianas. Afirmó que las mujeres han formado parte activa al inicio de los movimientos religiosos carismáticos, pero que han perdido paulatinamente el protagonismo al ritmo que se institucionalizaba dicho movimiento, y dijo que, solo en muy contadas ocasiones han pervivido los movimientos emancipatorios más allá de la primera fase de formación de una comunidad religiosa.

El culto a María, “la que dio a luz a Dios” según el concilio de Éfeso el año 431, fue temprano en las iglesias de Oriente. En el siglo XII, Bernardo de Claraval extendió el culto a la Virgen en Occidente y la propuso como modelo maternal. ¿Qué efectos tuvo eso para la consideración y el rol de las mujeres en las iglesias?

-Cuando Bernardo hace esa propuesta, viene a dar respuesta a una teología que antes, en el siglo XI había elaborado el benedictino Anselmo de Canterbury: la teología de un dios airado, un dios terrible que infunde miedo. Bernardo buscó a María como alguien que aplacara la ira de ese dios castigador, “Pantocrator” que rige el mundo, preguntándose: ¿A quién me acojo cuando necesito consuelo y protección? Pero Bernardo propone la devoción a una madre virgen, es decir, que no hay una mujer humana que pueda replicar ese modelo. Así prima el modelo tradicional de una mujer en su rol de madre, pero en realidad el modelo es inalcanzable, no es el de una madre biológica, sino el de una mujer célibe. Una monja virgen casada con Cristo, ese resulta el modelo de mujer ideal y, por eso, la sexualidad se percibe de una forma oscura;es la maternidad la que dignifica y da sentido a la sexualidad de la mujer.

Y ¿cómo y a dónde cree que se debe ir ahora para avanzar?

-La promoción de las mujeres en las iglesias cristianas va mucho más allá de la demanda de acceder a ministerios ordenados, por muy legítima que sea. Debe incluir el ejercicio y el reconocimiento de tantas formas de construir comunidad, a menudo informales, que siguen pasando desapercibidas;debe pone sobre la mesa la urgente necesidad de tejer redes de solidaridad/sororidad, capaces de atravesar las barreras confesionales para crear complicidades;debe incluir la creatividad necesaria para generar otra forma de ser iglesia, nuevos o recuperados modelos de autoridad que abandonen conscientemente el modelo de poder que durante siglos ha impuesto la masculinidad patriarcal en las iglesias, porque como dijo Jesús: “Quien quiera hacerse grande entre vosotros deberá ser vuestro servidor, y quien quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás” (Mateo, 25). Cuando las mujeres libramos las batallas por la libertad y los derechos de las mujeres en las iglesias cristianas, no solo avanzamos las mujeres: avanza el reinado de Dios y su justicia, y con ello, la humanidad toda.

las claves

“Gracias al análisis feminista de la realidad eclesial ha habido avances significativos en conciencia y reflexión teológica”

“En la jerarquía de la Iglesia Católica hay una apropiación integrista de la tradición”

“Jesús y Pablo salieron de las convenciones de su tiempo y dieron a las mujeres un protagonismo que ellas no tenían”

https://www.noticiasdenavarra.com/2019/02/17/sociedad/navarra/la-igualdad-de-la-mujer-en-las-iglesias-va-mas-alla-de-reclamar-acceso

“No invoquemos la tradición para excluir a las mujeres”


Jornadas “Mujeres y diaconado. Sobre los ministerios en la Iglesia”

ATE

Mª José Arana: “El diaconado es un ministerio que debe cambiar. ¡Reinventémoslo juntxs!”

Carlos Osoro apadrinó el simposio “Mujeres y diaconado” de la Asociacion de Teólogas Españolas

Asociación de Teólogas Españolas, 09 de junio de 2017 a las 12:33

“Estamos siempre entre el espacio de la concesión y el de la exclusión”, lo que hace urgente que “imaginemos otros espacios posibles”

Asociación de Teólogas Españolas

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Asociación de Teólogas Españolas

Osoro, en las jornadas de la ATE

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Osoro, en las jornadas de la ATE

(Asociación de Teólogas Españolas).- A la escucha, a la fidelidad creativa, y a compartir y a invocar al Espíritu. Con esta invitación del cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, dimos comienzo a las Jornadas Académicas “Mujeres y diaconado. Sobre los ministerios en la Iglesia”, que nosotras, la Asociación de Teólogas Españolas, celebramos el pasado fin de semana.

El objetivo de este encuentro entre teólogas italianas y españolas fue el de reflexionar sobre las mujeres, el diaconado y los ministerios en la Iglesia, con todo ello cobrando importancia especial en el contexto de la apertura hacia las periferias de la comunidad eclesial que continúa impulsando el Papa Francisco.

Marinella Perroni, profesora extraordinaria de Nuevo Testamento en el Pontificio Instituto Ateneo San Anselmo de Roma y profesora invitada en la Facultad Teológica Marianum, fue la encargada de presentar la primera intervención del día del sábado 3, la cual dedicó a lanzar una propuesta para una comprensión crítica entre los ministerios ordenados y la organización comunitaria.

“No invoquemos la tradición para excluir a las mujeres” fue la idea que enseguida quiso trasmitirnos Fernando Rivas, profesor del Departamento de Sagrada Escritura e Historia de la Iglesia en la Universidad Pontificia Comillas. “La cuestión del diaconado de las mujeres no es un problema en la antigüedad”, sostuvo Rivas en su intervención, ya que tal ministerio está documentado en textos canónicos y eclesiales que abarcan el período al menos desde el Concilio de Nicea en 325 hasta bien entrado el siglo XII.

Todo esto llevó al catedrático a plantear repensar la relación entre el ascetismo y el poder y el cuerpo y la política, dado que los modelos de poder terrenal que se desarrollaron en la Edad Media hicieron uso de categorías masculinas, con la correspondiente marginalización de las mujeres en el plano espiritual.

Moira Scimmi, religiosa de la diócesis de Milán y profesora de teología en el Liceo ITT Molinari, luego respaldó la tesis de Rivas de que hubo un protagonismo femenino importante en la Iglesia ya desde el inicio de la Iglesia antigua, pero a diferencia del catedrático español, quiso destacar la pluriformidad en la que apareció y luego fue desarrollándose.

Scimmi asimismo hizo hincapié en sus palabras en la importante idea de que, aunque normalmente pensamos que la exclusión de las mujeres en la Iglesia es consecuencia de una jerarquía eclesiástica rígida y estricta, hay de hecho “jerarquías anteriores al diaconado, sacerdocio o episcopado” que han de ser desmanteladas antes de las mujeres fieles puedan sentirse emancipadas. Como la del hombre y la mujer, por ejemplo: jerarquía que sigue haciendo tanto daño incluso en todos los ámbitos de la sociedad actual.

Después de la intervención de Scimmi, tuvimos ocasión en las jornadas de “soñar Iglesia”con María José Arana y Serena Noceti. Arana, religiosa del Sagrado Corazón, doctor en teología y miembro del Foro de Estudios de la Mujer, destacó que “el diaconado es un ministerio que debe cambiar, pero no queremos que se nos de ya cambiado”“¡Reinventémoslo juntxs!”, fue su llamamiento apasionado en este sentido. Noceti, por su parte -profesora de teología sistemática en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas “I. Galantini” en Florenci-, nos animó a repensar la diakonía en el contexto de una transformación global de la institucionalidad de la ministerialidad eclesial.

El segundo día de las jornadas empezó con una mesa redonda con Adelaide Baracco, Carmen Peña, Roser Solé y Cristina Simonelli sobre las condiciones de posibilidad de cambios en la eclesialidad y los ministerios.  Peña, de la Facultad de Derecho Canónico de Comillas, nos habló del valor de los ministerios laicales.

Solé, miembro del Colectivo de Mujeres en la Iglesia y de la Asociación Europea de Mujeres Investigadoras en Teología (ESWTR), insistió en la necesidad de pensar una “sinodalidad no-jerárquica” desde una perspectiva feminista que consiga salir de las contradicciones diarias en las que las mujeres se encuentran, tanto dentro como fuera de la Iglesia.

Por último, Simonelli -profesor de teología patrística en Verona y en la Facultad de Teología del Norte de Italia, en Milán- lamentó que, en la Iglesia, las mujeres “estamos siempre entre el espacio de la concesión y el de la exclusión”, lo que hace urgente que “imaginemos otros espacios posibles”. Una conclusión más que apropiada a dos días de intenso trabajo en los que, efectivamente, hemos imaginado los nuevos lugares que las mujeres sí podemos empezar desde ya a situarnos, si es la voluntad del Espíritu y de la Iglesia.

Mensajes de apoyo a nivel internacional

Terminamos esta crónica compartiendo los mensajes de apoyo a nivel internacional que nos fueron llegando a medida que íbamos terminado las preparativas de estas jornadas.

La miembro de la Comisión Vaticana encargada de la Reflexión sobre el Diaconado de la mujer en la Iglesia, Phyllis Zagano, nos envió un mensaje en inglés cuyo contenido traducimos a continuación:

Amigos y amigas,

Dejadme ofrecer mis mejores deseos y esperanza de que vuestra conferencia sobre las mujeres y el diaconado sea un éxito. Os doy las gracias por lo que hacéis.

Kristin de Troyer, presidenta de la ESWRT, European Society of Women in Theological Research, nos envió un vídeo desde Salzsburgo, del que trascribimos algunas ideas a continuación:

He visto que el tema de las Jornadas es Mujeres y Diaconado. Muchas de nosotras ya somos diáconas. Nosotras ya trabajamos en la Iglesia. Algunas de nosotras ya anunciamos, predicamos en la Iglesia, atendemos a los enfermos, a los niños/as… pero lo más importante es que nosotras somos ejemplo de la fe católica… Espero que tengan unas buenas jornadas y por favor, comuniquen los resultados…

Desde Colombia, el grupo de presbíteras católicas, APCR América Sur, nos trasmitió estas palabras:

Desde Colombia-Sur América, reciban nuestro saludo fraterno y solidario, con los mejores deseos en las Jornadas de Trabajo que van a realizar: “Mujeres y Diaconado. Sobre los Ministerios de la Iglesia”. ¡Qué buena fecha, han sabido escoger! ¡Pentecostés! Es la fecha, en que por el Bautismo hemos sido invitadas mujeres y hombres a levantar el Acta de Fundación de la Iglesia, no ha sido fácil asentar el registro público y oficial, de nuestro testimonio, sobre todo sin nuestra presencia en Ella. Con paciencia, ese registro algún día se hará.Acciones y actitudes como las labores que se realizan en ATE, nos llenan de orgullo y esperanza, que la Luz y Coraje de Pentecostés, les acompañe e ilumine siempre. ¡Bendiciones! 

Fraternalmente, Marta Aida Soto Bernal, Olga Lucia Álvarez Benjumea, Maria Sofia Caro, Blanca Cecilia Santana Cortés y Lucero Arias Manco


Con estos apoyos llegados de diferentes partes del mundo, y con las palabras del apoyo del cardenal Osoro, podemos afirmar sin reservas que nos sentimos respaldas en nuestro trabajo y, sobre todo, en nuestro sueño de construir espacios más inclusivos para todos y todas en la Iglesia.

https://www.periodistadigital.com/religion/espana/2017/06/09/religion-iglesia-espana-mujeres-teologas-el-diaconado-es-un-ministe

La editora de la revista de mujeres del Vaticano apunta a romper el silencio sobre las monjas maltratadas


La editora de la revista de mujeres del Vaticano apunta a romper el silencio sobre las monjas maltratadas

Lucetta Scaraffia, editora en jefe de “Donne, Chiesa, Mondo” (Mujeres, Iglesia, Mundo), posa para retratos en su casa en Roma, el miércoles 28 de febrero de 2018. La edición de marzo de “Mujeres, Iglesia, Mundo”. _ la revista mensual del periódico vaticano L’Osservatore Romano _ está denunciando que las cardas y los obispos tratan a las monjas como esclavos virtuales, obligadas a cocinar, limpiar y atender sus necesidades casi sin pago. (Crédito: AP Photo / Domenico Stinellis.)

ROMA: profesionalmente descrita como historiadora, profesora, católica y feminista, algunos dirían que la italiana Lucetta Scaraffia también es un poco problemática en el Vaticano en estos días. Ella es la directora de una revista mensual en el periódico del Vaticano dedicada a las mujeres que, en sus palabras, la estructura de poder “permitió que ocurriera” en su mayoría al no detenerla.

Fue un artículo escrito por ella, escrito en “Mujer, Iglesia, Mundo”, un suplemento mensual de L’Osservatore Romano , que llevó al papa a “romper el muro de silencio” que ha rodeado la cuestión de las monjas que son abusadas sexualmente por los sacerdotes. y los obispos.

Scaraffia publicó un artículo en la edición de febrero del suplemento denunciando los casos en que las monjas son violadas o maltratadas por clérigos y despedidas de su orden religiosa o forzadas a abortar si un embarazo resulta de una relación no deseada, o, en algunos casos, ambas .

En el camino de regreso a Roma desde los Emiratos Árabes Unidos, el Papa Francisco reconoció esa dinámica como una realidad. Esto, dijo Scaraffia a los reporteros el jueves, fue la primera vez que se abordó abiertamente el asunto en el Vaticano.

Ella dijo que nada ha salido de esto más allá del reconocimiento de Francis, pero espera que se produzca más porque el abuso de las hermanas religiosas “es una situación muy grave”.

“Francis está tomando algunos pasos muy fuertes, incluido el reconocimiento de estos crímenes como una realidad, [y] esto fue valiente”, dijo Scaraffia. “Hasta ahora, la institución siempre negó que sucedieran”.

Dirigirse a la situación, dijo, es “compleja”, por varias razones, incluido el hecho de que la mayoría de estos abusos se cometieron en el pasado y son prácticamente imposibles de demostrar.

Aunque tiene una opinión positiva de Francis, cuando se le preguntó si era un “feminista”, su respuesta fue un “no … No reaccionemos de manera exagerada”.

“Creo que el Papa es un hombre muy político que entiende que las mujeres de hoy son una fuerza que no puede ser ignorada. Lo ha dicho antes: el servicio no es servidumbre. Ha sido claro con sus palabras porque sabe que no podemos continuar como lo estamos haciendo ahora “, dijo.

En los últimos meses, se han publicado varios artículos sobre el abuso de hermanas religiosas por parte de miembros masculinos del clero católico, particularmente en Francia, pero el tema fue mencionado por primera vez en 1993, cuando dos monjas francesas hablaron sobre los abusos de las hermanas misioneras. estaban siendo sometidos a en África.

En el idioma inglés, el informe más antiguo fue realizado por el National Catholic Reporter a fines de la década de 1990, citando informes internos preparados por órdenes religiosas de mujeres.

La mayoría de las denuncias actualmente en el Vaticano, dijo Scaraffia, son antiguas y han sido guardadas en cajones en varios departamentos durante años.

“La Iglesia nunca aceptó asumir la responsabilidad, porque pensaron que si no hablaban, podría permanecer oculta”, dijo.

Scaraffia destacó que no está a favor de la ordenación femenina.

Lo que se necesita cambiar, dijo, es la mentalidad que equipara el sacerdocio con el poder. Si las mujeres fueran ordenadas, argüía Scaraffia, ellas también “se corromperían por el poder del clericalismo”.

“Para mí es mucho más importante que las mujeres sigan siendo las que se oponen al poder”, dijo.

Scaraffia también dijo que abordar el tema del abuso es lo primero.

“En los últimos siete años, he estado en contacto con muchas, muchas mujeres religiosas, que nos escribieron, a quién visitamos, con quién hablamos y nos dimos cuenta de que esto es un gran problema”, dijo. “Nos dimos cuenta de que es inútil pedir más lugares para las mujeres en la Iglesia si, en la vida cotidiana, muchas mujeres son víctimas de abuso sexual”.

Cuando se trata de las denuncias que se están investigando, o de los hombres culpables de cometer delitos por sus delitos, Scaraffia dijo que no tiene conocimiento de ningún caso. A menudo, dijo, son las monjas las que pagan el precio, acusadas de “tentar” a los sacerdotes y obispos a que cometan pecado.

La ley de la iglesia, dice, tiene una disposición para el abuso, especialmente si se lleva a cabo durante el sacramento de la confesión, pero al final del día, el abuso de las mujeres es más difícil de probar que el abuso de los niños.

Acusar a los obispos y sacerdotes de crímenes pasados, dijo, puede ser “vergonzoso”, porque ninguna ley es retroactiva y probar que el abuso es difícil. Sin embargo, Scaraffia dijo que “este es un problema dramático, y esto no es ninguna institución: es la Iglesia Católica”.

“Es una institución fundada en una víctima, Jesucristo”, dijo. “Hay una gran contradicción en el vientre de la Iglesia”.

Ella desafió a las mujeres a que se consideraran protagonistas dentro de la Iglesia.

“Nosotros, mujeres, periodistas, expertos del Vaticano, no creemos que haya una novedad para pedirle su opinión a una mujer”, dijo. “Intentemos no aceptar que la Iglesia es sólo masculina. ¿Por qué aceptamos que el consejo que aconseja al Papa es sólo masculino? Somos más de la mitad de la Iglesia, la defendemos, ¿y no hay una sola mujer en el ‘senado’?

“¿Cómo pueden argumentar que el futuro de la Iglesia está excluyendo a las mujeres de la discusión?”, Preguntó.

https://cruxnow.com/vatican/2019/02/15/editor-of-vatican-womens-magazine-aims-to-shatter-silence-on-abused-nuns/

La eufemización de poder de la Iglesia católica.


15 de febrero de 2019por Michele DillonResponsabilidadOpinión

El Papa Francisco habla a los miembros de la Congregación para el Culto Divino y los Sacramentos durante su reunión plenaria en el Vaticano, 14 de febrero. (CNS / Vatican Media)

Los líderes de las conferencias nacionales de obispos católicos pronto se reunirán del 21 al 24 de febrero en Roma para enfrentar colectivamente el flagelo del abuso sexual clerical que las fallas en el liderazgo han permitido superar durante varias décadas. Los resultados concretos de la acción son urgentemente necesarios y se esperan con impaciencia.

Sin embargo, cualquier política emergente, si no se basa en el reconocimiento de los líderes de la iglesia de cómo el poder sacramental (ordenación) puede contribuir a la fermentación del abuso, es poco probable que sea eficaz para eliminar la actividad sexual clerical y su encubrimiento. Esta tarea requiere que el Papa Francisco y sus colegas obispos elijan activamente llegar a la verdad y esbozarla. 

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El gran sociólogo francés Pierre Bourdieu escribió en su libro  Razón práctica: Sobre la teoría de la acción  sobre cómo los juegos de palabras, incluidos los eufemismos, son una estrategia crucial en la reproducción de la desigualdad entre la jerarquía y los laicos de la Iglesia católica. El lenguaje eufemístico no es simplemente la jerga o la taquigrafía pragmática de los conocedores. Se utiliza más bien para mistificar y distraer y, sobre todo, para negar una realidad dada. Bourdieu argumentó que los funcionarios eclesiásticos utilizan el lenguaje eufemístico para inocularse del reconocimiento de la verdad real de las prácticas eclesiásticas y para convencer a los laicos (y otros) de que no hay nada arbitrario sobre el poder jerárquico y el privilegio clerical que incorpora.

Pensé en Bourdieu en agosto de 2018 mientras leía los resultados del informe del gran jurado de Pensilvania sobre el abuso sexual en las diócesis católicas de Pensilvania. El informe documentó múltiples instancias de eufemización en acción. Y, de hecho, llamó a la eufemización por lo que es.

Al resumir el análisis de los archivos de abuso sexual diocesanos realizado por el FBI, el gran jurado escribió: “Es como un libro de jugadas para ocultar la verdad: primero, asegúrese de usar eufemismos en lugar de palabras reales para describir las agresiones sexuales en los documentos de la diócesis. Nunca diga ‘violación’; diga ‘contacto inapropiado’ o ‘problemas de límites’. … Cuando un sacerdote tiene que ser removido, no diga por qué. Dígale a sus feligreses que está en “baja por enfermedad” o que está sufriendo de “agotamiento nervioso”. O no digas nada en absoluto “.

Los eufemismos, como señaló el gran jurado, ocultan la verdad. Pero, ¿cuál es la verdad que se oculta? Lo más obvio, una verdad que se oculta es que algunos sacerdotes católicos (y algunos obispos y cardenales) están teniendo relaciones sexuales con niños (y con adultos). Esta verdad no debe ser pasada por alto. Revela una violación flagrante de la personalidad y dignidad de un niño; una violación que, a pesar de su criminalidad e independientemente de cualquier evaluación psicológicamente benigna comunicada a los funcionarios de la iglesia, sería y debería ser vista como una violación de la Ley Natural, la tesis que fundamenta el razonamiento moral católico.

Esta verdad también revela un comportamiento que es, por supuesto, una violación del voto de celibato obligado por la ordenación al sacerdocio. La eufemización por lo tanto sirve para ocultar la doble verdad o la “coexistencia de los opuestos” que, sostiene Bourdieu, es necesaria para sostener el poder de la iglesia.

Esta es la verdad que aunque, como afirmó el Concilio Vaticano II, la iglesia comprende a todo el Pueblo de Dios, los laicos y los ordenados, en la práctica, la iglesia está estructurada por la desigualdad que está sancionada y consagrada por ordenación sacerdotal. El hecho de que los clérigos se involucren en el sexo y el hecho de que estos clérigos estén protegidos tanto material como simbólicamente (a través del lenguaje eufemístico) ilumina la doble verdad del celibato y la actividad sexual. También transmite la verdad de que el sacerdocio, como argumenta el Vaticano, es diferente: “es de otro orden”, vinculado con “el misterio de Cristo” (Congregación para la Doctrina de la Fe, “Mujeres en el sacerdocio ministerial, “en Orígenes) – pero, no obstante, se concreta de manera particular por la iglesia. En efecto,

Francisco denuncia repetidamente el clericalismo y expresa preocupación por “el poder sacramental [se] alinea demasiado estrechamente con el poder en general” ( Alegría del Evangelio ). Y enfatiza que la iglesia “no es una élite de sacerdotes, de personas consagradas, de obispos, sino de que  todos formamos el Pueblo de Dios “. En realidad, sin embargo, el poder en la iglesia está indisolublemente ligado a la ordenación, y que, por definición, consagra una cultura clerical, así como prácticas excluyentes hacia los no ordenados. El lenguaje, no importa cuán hábilmente empleado, no puede ocultar esta realidad.

A menos que los funcionarios de la iglesia puedan llegar a reconocer el punto de vista del privilegio y el poder que ocupan, y cómo podría estar distorsionando su comprensión del sacerdocio, de la igualdad, del sexo y del abuso sexual, en el momento actual es difícil encontrar una salida al mundo. crisis que han creado. La eufemización ha permitido a la jerarquía enmascarar las verdades dobles (celibato / actividad sexual y servicio / poder sacerdotal) que han mantenido su estatus consagrado durante muchas generaciones de católicos.

Pero la efectividad de esa estrategia puede estar disminuyendo, como lo sugiere la confianza decreciente de los laicos en el liderazgo de la iglesia que se  encuentra en un estudio de Pew Research . La cumbre de febrero brinda la oportunidad de forjar una estrategia diferente.

[Michele Dillon es profesora de sociología en la Universidad de New Hampshire. Su último libro es  El catolicismo postsecular: relevancia y renovación  (Oxford University Press). Las opiniones expresadas aquí son propias del autor y no reflejan las opiniones de la Universidad de New Hampshire. Síguela en Twitter en  @ MicheleDillon15 .]

https://www.ncronline.org/news/accountability/catholic-churchs-euphemization-power

Obispo Feige: La ordenación de mujeres vendrá


Imagen: © KNA / Harald OppitzLa tradición como contraargumento no convence.

Para rechazar la ordenación de mujeres con rigor y para discutir solo con la tradición, no convenza: el obispo de Magdeburgo, Gerhard Feige, explica por qué sigue considerando posible la ordenación de mujeres, y por qué los sacerdotes casados ​​son concebibles.

Magdeburgo – 12.02.2019Leer en voz altaEscuchar con ReadSpeakerfoco

El obispo de Magdeburgo, Gerhard Feige, mantiene abierta la cuestión de una ordenación sacerdotal de mujeres. “Rechazar esto rigurosamente y discutir solo con la tradición ya no es convincente”, dijo Feige el martes en una entrevista con la Agencia Católica de Noticias (KNA).

Al mismo tiempo, enfatizó que en este momento considera improbable la posibilidad de consagrar a las mujeres sacerdotes, ya que muchos católicos no lo apoyarían y romperían la unidad de la Iglesia. “Por otro lado, esto vendrá”, agregó Feige . “Hace algún tiempo no hubiera pensado de esa manera”.

Citando al Papa Francisco, el obispo declaró que la enseñanza de la Iglesia no podía conservarse sin permitir su desarrollo. En el transcurso de los dos milenios, mucho ha cambiado, no solo en pequeñas cosas. “¿No podría el Espíritu de Dios no llevarnos hoy a nuevos conocimientos y decisiones?”, Preguntó Feige .

El Papa Juan Pablo II tuvo en su carta “ordenación sacerdotal” de 1994 excluida explícitamente una ordenación sacerdotal de mujeres. En ese momento, declaró que “la Iglesia no tiene autoridad para dar la ordenación a las mujeres, y que todos los fieles de la Iglesia deben finalmente adherirse a esta decisión”. En mayo de 2018 , la Congregación de la Fe reafirmó el no de la iglesia a la ordenación de las mujeres .

El celibato no es “derecho divino”

El obispo de Magdeburgo también comentó sobre el celibato. Para algunos sacerdotes, el compromiso voluntario con el celibato puede llegar a ser “incriminatorio en el curso de la vida”, reconoció. Sin embargo, el celibato “no es un derecho divino”, enfatizó Feige . Es por eso que los sacerdotes casados ​​son “perfectamente concebibles, y de hecho son, no menos dignos y sacramentales, en las Iglesias orientales católicas”. La única pregunta es cómo se puede tomar una decisión en la iglesia mundial católica romana.

Feige también abogó por un cambio de perfil sacerdotal. Tendría que ser más “a la vista, qué tipo de sacerdotes necesitamos en absoluto y cómo se puede promover adecuadamente su vocación”. En cualquier caso, deberían ser “menos arcaicos-burgueses que dinámicos-alternativos”.

Especialmente en Sajonia-Anhalt, donde más del 80 por ciento de la población no pertenece a ninguna denominación, es importante buscar nuevas formas de seguir siendo “viables y vivos”, dijo Feige . “Aquí nos encontramos con personas que, no cristianizadas, aún no han tenido experiencias decepcionantes con la Iglesia y tienen una mentalidad más abierta, y en una sociedad tan secular nos esforzamos por no enseñar o disciplinar a nadie desde arriba, sino por servir verdaderamente. ” (TMG / KNA)

https://www.katholisch.de/aktuelles/aktuelle-artikel/bischof-feige-priesterweihe-fur-frauen-wird-kommen

Obispo de Magdeburgo: “Argumentar contra las mujeres sacerdotes solo con la tradición ya no convence”


MONSEÑOR GERHARD FEIGE SOSTIENE QUE EL CELIBATO OBLIGATORIO “NO ES DERECHO DIVINO”

“El Espíritu de Dios, ¿no podría estar conduciéndonos a nuevas percepciones y decisiones?”Cameron Doody, 14 de febrero de 2019 a las 08:23 

Mujeres sacerdotesAgencaisRELIGIÓN | MUNDO

Intentamos no enseñar ni disciplinar a nadie desde arriba, sino servir de verdad

(Cameron Doody).- Pese a las repetidas ‘noes’ de la jerarquía, la cuestión de la ordenación de mujeres sigue siendo abierta para el obispo de Magdeburgo (Alemania), Gerhard Feige, quien ha sostenido que “rechazarlo rigurosamente y argumentar [contra ello] solo con la tradición ya no convence”.

“Eso vendrá”, ha afirmado Feige en una entrevista con la agencia alemana de noticias católicas KNA en cuanto a las mujeres sacerdotes. Si bien el prelado ha matizado que ahora no es, a su juicio, el momento para avanzar con ello, ya que sigue habiendo mucho fieles en contra y se corre el riesgo de romper a la Iglesia, sí habrá un futuro en el que las mujeres asumirán las funciones presbiterales. “Hace tiempo no lo hubiera pensado”, añadió el obispo.

¿El punto de inflexión para el prelado alemán? El pontificado de Francisco, quien ha hecho hincapié en el hecho de que la doctrina de la Iglesia no se puede preservar sin permitir su desarrollo. Dos mil años de historia dan para muchas novedades para el obispo de Magdeburgo, quien se ha preguntado: “El Espíritu de Dios, ¿no podría estar conduciéndonos a nuevas percepciones y decisiones?”

El celibato “no es derecho divino”

En conversación con KNA, el obispo Feige también ha abogado por una revisión del celibato obligatorio de los clérigos, el cual, ha afirmado, “no es derecho divino” y también que “puede volverse comprometedor en el curso de la vida”.

Es por razones así que los curas casados, ha continuado el prelado, son “perfectamente concebibles, y de hecho ya lo son -y no por ello menos dignos ni sacramentales- en las Iglesias Católicas Orientales“. Ya que no hay problema en la teoría, la única cuestión que queda es cómo ponerlos en la práctica en la Iglesia romana global, ha explicado.

Un sacerdocio menos “arcaico-burgués” y más “dinámico-alternativo”

Para el obispo Feige, las posibles introducciones del sacerdocio femenino o de los curas casados son importantes en cuanto respuestas al panorama social cambiante en su estado de Sajonia-Anhalt, donde un 80% de la población ya no es creyente, y frente a lo cual se ha hecho necesario que todos los sacerdotes sean menos del modelo “arcaico-burgués” y más del modelo “dinámico-alternativo”.

“Aquí conocemos a gente que, sin cristianizar, puede aún no haber tenido experiencias decepcionantes con la Iglesia y está más abierta de miras, y en semejante sociedad secular intentamos no enseñar ni disciplinar a nadie desde arriba, sino servir de verdad”, ha explicado Feige.

katholisch.de@katholisch_de

Magdeburgs Bischof Gerhard Feige sagt, warum er die Frauenordination für möglich hält. Und auch verheiratete Priester. https://www.katholisch.de/aktuelles/aktuelle-artikel/bischof-feige-priesterweihe-fur-frauen-wird-kommen …378:04 – 12 feb. 2019Información y privacidad de Twitter AdsBischof Feige: Priesterweihe für Frauen wird kommenTradition als Gegenargument überzeuge nichtkatholisch.de26 personas están hablando de esto

https://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2019/02/14/religion-iglesia-mundo-alemania-obispo-magdeburgo-argumentar-contra-mujere

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