HABLA UN MIEMBRO DE LA COMUNIDAD DE ROMA. Dolores Aleixandre rscj


Estábamos pasando por momentos duros en la comunidad de Roma que lideraba Marcos. Ya desde los comienzos habíamos sido un grupo mirado con sospecha y críticas. Resultábamos odiosos tanto para los judíos que vivían en la ciudad, como para los romanos y ser fieles a la doctrina de Jesús acarreaba el riesgo de ser despreciados, maltratados e incluso perseguidos.

Marcos estaba ausente y entre nosotros habían surgido ciertos problemas de liderazgo, pero era sobre todo la sombra de la calumnia y la persecución la que se cernía como una sombra sobre nosotros. En la fracción del Pan de aquel primer día de la semana faltaron muchos, seguramente por miedo a ser identificados como partidarios de Jesús, y los pocos que habíamos acudido nos sentíamos una insignificante presencia de excluidos en medio de una ciudad que no nos aceptaba como suyos.

Natanías propuso que leyéramos el relato de la transfiguración de Jesús, tal como Marcos nos lo había dejado en su evangelio y asentimos sin demasiado entusiasmo. Ya conocíamos la tradición según la cual Jesús había subido a una montaña alta, el Tabor seguramente, llevándose con él a Pedro, Santiago y Juan (Mc 9,2-13). Eran los mismos que le habían acompañado cuando entró en casa de Jairo y devolvió la vida a su hija, y los que más tarde eligió para estar con él en aquella noche terrible de su oración en Getsemaní.

En la comunidad muchos provenían de la gentilidad y éramos los judíos quienes conocíamos bien las Escrituras y podíamos reconocer todas las alusiones a la historia de nuestro pueblo que aparecían en el relato:

– Si Moisés y Elías estuvieron con el Maestro, quiere decir que Jesús es Aquel de quien hablaron la Ley y los Profetas. ¡Ahora el centro lo ocupa él!

– Dicen nuestros sabios que Elías no murió, sino que fue arrebatado en un carro de fuego (2Re 2,11; Ml 3,23) y que volverá al final de los tiempos. Pienso que Mateo ha querido decirnos que será Jesús quien vuelva envuelto en majestad para juzgar el mundo.

– ¿No recordáis cómo también irradiaba luz el rostro de Moisés cuando hablaba con Yahvé en el Sinaí? (Ex 34,29). El Señor hacía sentir la intensidad de su presencia en medio de una nube (Ex 24, 12-18)…

– Seguramente están también detrás el éxodo y al desierto, por eso Pedro dice lo de “hacer tres tiendas”, lo mismo que la Tienda de la Reunión albergaba el arca de la alianza…

– La “montaña alta” y la voz de Dios hablando de su Hijo primogénito ¿no será para tener presente a nuestro padre Abraham que en el monte Moria estuvo dispuesto a ofrecer a Dios a Isaac, su primogénito? (Gen 22)

– Yo pienso que detrás de Jesús está más bien la figura misteriosa del Siervo de Yahvé del que hablaba Isaías: «Mirad a mi Siervo a quien sostengo, mi elegido a quien prefiero» (Is 42,1).

 Pero también el hijo del hombre que aparece en las profecías de Daniel resplandecía como el sol… (Dan 10,5-6)

De pronto intervino Lisias que no era judío, sino un griego afincado en Roma que había abrazado el Camino y se había bautizado. En su voz notamos una mezcla de apasionamiento e indignación:

 ¡Vuestros comentarios me hacen pensar que estoy entre un grupo de fariseos que comentan un pasaje de la Torah! ¿Por qué no dejáis de dar vueltas al pasado y os enfrentáis con lo que el relato de la transfiguración nos dice sobre el misterio de Jesús? ¿Cómo es que ninguno de vosotros ha recordado que al bajar de la montaña él ordenó a sus discípulos: “No contéis a nadie lo que habéis visto hasta que este Hombre resucite de la muerte…?” Y luego les habló de lo que él mismo tendría que sufrir. ¿No os hace pensar eso que es el Calvario el monte en el que está pensando también Marcos? Por un lado responde a la pregunta que se hacían todos los que le conocieron a Jesús acerca de quién era él y contesta: «Es el Hijo único del Padre». Pero está sobre todo enfrentándose al escándalo que a todos nos ronda al recordar que seguimos a Alguien que fue crucificado en medio del peor de los fracasos y en un suplicio que sólo merecen los esclavos.

En la cruz Jesús estaba desfigurado, lo mismo que el Siervo de Yahvé de quien leemos que todos apartaban la mirada (Is 53,3). Pero encontramos fuerza para contemplarle ahí gracias a que la gloria futura del Hijo se manifestó por un momento en el Tabor, inundado de luz y participando de la gloria de su Padre. Allí se manifestó algo del esplendor de su divinidad y esa visión es como una luz que nos ayuda a “transfigurar la cruz” que tanto nos escandaliza y nos cuesta aceptar. ¿No creéis que también le dio fuerza a él? Porque no plantó su tienda en la montaña como quería Pedro, sino que bajó de nuevo al camino que iba a conducirle a Jerusalén…

Las palabras de Lisias fueron para mí un fogonazo de luz que me hizo sentirme como Moisés ante la zarza ardiente, pero ahora no era un hombre solo quien escuchaba la Voz, sino que sus destinatarios éramos todos. Ya no era sólo la zarza la que ardía, sino que todo el monte estaba en llamas. Y las palabras que oíamos venían de Aquél a quien Jesús nos había enseñado a llamar “Padre” y que decía: «Este es mi Hijo amado. ¡Escuchadle!».

Me di cuenta de que esa escucha nos daba la llave para descifrar el sentido de lo que estábamos viviendo y conseguía que nuestras tinieblas quedaran invadidas de luz. Los momentos de persecución que atravesábamos se transfiguraban y aparecían como una realidad que tenía en su raíz el leño de la cruz, cargado de un fruto de Vida.

Tomé la palabra para decir: – Hermanos, vamos a orar según la costumbre del propio Jesús cuando pronunciaba la bendición: ¡Bendito seas Señor, Dios del universo, porque en el rostro transfigurado de tu Hijo nos has permitido descubrir el resplandor de tu rostro tres veces santo!

¡Bendito seas porque nos llamas a acompañar a tu Hijo por el camino de las contradicciones y de la persecución! Y bendito seas por revelarnos la luz que se esconde detrás de la muerte cuando ésta es abrazada con amor.

 

Dolores Aleixandre

http://feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/9498-habla-un-miembro-de-la-comunidad-de-roma.html

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En el 90 aniversario de Pedro Casáldaliga por Javier Melloni sj


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Conmemoramos este año (el 16 de febrero) el noventa aniversario de una vida tenazmente entregada, el largo recorrido de una existencia empeñada en humanizar esta tierra todavía por humanizar. No es frecuente encontrar en la misma persona al místico y al profeta, al guerrillero y al poeta, al obispo y al rebelde. Cuando esto sucede, es exigente el don que recibe una generación. Y cuando esto se prolonga en el tiempo, persistentemente y sin claudicar hasta la edad de noventa años, a pesar no solo del envejecimiento sino de la enfermedad del parkinson, no podemos sino sentir una mezcla de estremecimiento y agradecimiento que brotan de la interpelación que tal icono viviente arroja al resto de la comunidad.
Pedro Casaldáliga no se ha movido en cinco décadas de la tierra a la que fue enviado como misionero claretiano después de haberse entregado en sus primeros años de ministerio en los barrios marginales de Sabadell. Llegó al estado de Mato Grosso del Brasil en 1968 y desde entonces no ha regresado a su tierra natal “porque los pobres no pueden viajar”. Por un gesto lúcido de la Iglesia brasileña, tres años después de su llegada fue ordenado obispo de Sao Félix de Araguaia, una de las diócesis más extensas del país. Su defensa valiente e insobornable de “los sin tierra”, tanto campesinos como indígenas, provocó desde el comienzo un duro enfrentamiento con los terratenientes, conflicto que no ha cesado desde entonces y que ha conllevado un riesgo continuo de su vida, incluidos estos últimos años.
Pastor de su pueblo, ha ejercido impecable y valientemente su misión como obispo, dando pleno sentido a su significado: epi-​scopos, el que vela por encima (epi) para que se alcance la meta (scopos), que no es otra que la utopía del Reino. Así ha sido durante más de treinta y cinco años hasta que tuvo que dimitir a causa del límite de edad. Pero allí ha permanecido y sigue permaneciendo, a costa del riesgo de su vida y de las incomodidades e inclemencias del lugar. Pedro Casaldáliga ha confirmado el nombre heredado de su familia: con vuelo y mirada de águila ha velado por el territorio y por la prole que le fueron confiados hace cincuenta años y los círculos concéntricos de su vuelo se han extendido hasta nosotros.
A través de sus escritos (poemas, cartas y sermones) podemos reconocer y recorrer el vigor y el compromiso de toda una vida y las causas a las que se ha entregado. “Las causas de mi vida valen más que mi vida” ha dicho muchas veces sobre sí mismo. Sus poemas contienen la brisa y el fuego del Espíritu y son capaces de rescatar la belleza de ese infierno donde fue enviado a servir. Hace diez años, a propósito de su ochenta aniversario, elegí algunos de ellos para El Rincón de la mística. Una década después siguen teniendo el mismo valor, incluso mayor, porque se han ido tatuando en la piel apergaminada de su cuerpo enjuto y tembloroso. Los retomo para dejar que resuenen de nuevo.
Y el llanto y la risa en la mirada /​Y la mano extendida y apretada /​No tener nada. /​No llevar nada. /​No poder nada. /​No pedir nada. /​Y, de pasada, /​no matar nada; /​no callar nada. /​Solamente el Evangelio, como una faca afilada. /​Y el llanto y la risa en la mirada. /​Y la mano extendida y apretada. /​Y la vida, a caballo, dada. /​Y este sol y estos ríos y esta tierra comprada, /​Por testigos de la Revolución ya estallada. /​¡Y “mais nada”!
Veo el color apenas, /​sin las formas. /​Veo el fulgor del rumbo, /​no el camino. /​A los cincuenta años semiandados /​siento la misma Voz /​mal respondida. /​Mañana será tarde. /​Hoy es el día oscuro. /​Ser fiel /​sería /​serlo /​a cada gris instante, /​sin mayores certezas, detrás de la Llamada, /​a tientas por la vida /​en muchedumbre; /​a solas con el hombre /​–humus, semilla, valla y horizonte– /​que me posibilita; /​en paz semipactada /​–gratuita victoria– /​con ese Dios /​sin rostro /​que me espera /​–Padre y Mendigo mío, /​mi Tormenta y mi Puerto-.
La vida sobre ruedas o a caballo, /​yendo y viniendo de misión cumplida, /​árbol entre los árboles me callo /​y oigo cómo se acerca tu venida. /​Cuanto menos Te encuentro, más te hallo, /​libres los dos de nombre y de medida. /​Dueño del miedo que Te doy vasallo, /​vivo de la esperanza de Tu vida. /​Al acecho del Reino diferente, /​voy amando las cosas y la gente, /​ciudadano de todo y extranjero. /​Y me llama tu paz como un abismo /​mientras cruzo las sombras, guerrillero /​del Mundo, de la Iglesia y de mí mismo.
Como un río que me invade mansamente. /​Que penetro, deslumbrado. Como un río /​que me arrastra, poderoso, en su corriente /​mientras abro, libremente, el curso mío. /​Como un río que respeta mis orillas. /​Con el cielo todo entero en su regazo. /​Que yo sigo, por las noches, de rodillas, /​y circundo, bajo el sol, como un abrazo. /​Como un río que me acuna, que me sacia. /​Que yo invento con las aguas de Su gracia. /​Como un río ya llegado y por llegar. /​Donde muere el día y nace el día nuevo. /​Como un río que me lleva y que yo llevo. /​Como un río que se sabe río y mar.
Todo ello emana de su más hondo vínculo con el Señor Jesús:
Mi fuerza y mi fracaso /​eres Tú. /​Mi herencia y mi pobreza. /​Tú mi justicia, /​Jesús. /​Mi guerra /​y mi paz. /​¡Mi libre libertad! /​Mi muerte y vida /​Tú. /​Palabra de mis gritos, /​silencio de mi espera, /​testigo de mis sueños, /​¡cruz de mi cruz! /​Causa de mi amargura, /​perdón de mi egoísmo, /​crimen de mi proceso, /​juez de mi pobre llanto, /​razón de mi esperanza, /​¡Tú! /​Mi tierra prometida /​eres Tú… /​La Pascua de mi Pascua, /​¡nuestra gloria /​por siempre, /​Señor Jesús!
Una vida y una doctrina semejantes manifiestan que existe una patrística contemporánea. Pedro Casaldáliga forma parte de esta saga y tenemos la fortuna de serle contemporáneos. Como testigo de Cristo crucificado, resucitado y resucitante, su palabra tiene un valor confesante y sus actos contienen la capacidad de engendrar vida. Por ello no solo es hermano sino también padre.
Javier Melloni es escritor, teólogo, antropólogo y jesuita
El Ciervo

Murillo: Scicluna y Bertomeu muestran una cara totalmente diferente de la Iglesia


El denunciante de Karadima declaró por más de tres horas en el marco de la investigación por las acusaciones contra Barros.

“Sentirse escuchado en un ambiente acogedor y confianza, nos hace sentir que estamos ante un proceso serio”, dijo.

ATON (Archivo)

"Nosotros queremos seguir colaborando en todas las instancias que nos requieran", afirmó Murillo.

“Nosotros queremos seguir colaborando en todas las instancias que nos requieran”, afirmó Murillo.

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Juan Andrés Murillo, denunciante de los abusos de Fernando Karadima, declaró este miércoles por más de tres horas ante Jordi Bertomeu en el marco de la investigación por las acusaciones contra el obispo de Osorno Juan Barros de encubrir los delitos del ex párroco de El Bosque.

El oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe lidera desde este miércoles el proceso de entrevistas por orden del papa, luego que el enviado especial de Francisco, Charles Scicluna, tuviera que ser hospitalizado y sometido a una cirugía por inflamación aguda de la vesícula.

Tras entregar su testimonio por tres horas en la Nunciatura Apostólica, en Providencia, Murillo manifestó “sentirse escuchado en un ambiente así de acogedor y, parece, de confianza, nos hace sentir que estamos ante un proceso serio y que esperamos que pueda seguir escalando hacia arriba y que va a tener las consecuencias necesarias”.

“Se ha mostrado aquí una cara totalmente diferente de la Iglesia, lo que nos llena esperanza”, recalcó.

“El monseñor Scicluna y el padre Bertomeu son un equipo bastante cercano y trabajan con la misma mano, así que pareciera que no hay ningún cambio (…) nos parece bastante confiable“, dijo el director ejecutivo de la Fundación para la Confianza sobre el liderazgo que el director ejecutivo de la Fundación para la Confianza asumió del proceso.

Agregó que “nos muestran una cara totalmente distinta de la Iglesia y me parece que eso es lo más importante, y nosotros queremos seguir colaborando en todas las instancias que nos requieran. Tenemos muchos antecedentes que hemos entregado y queremos seguir entregando todo lo que a nosotros nos pidan”.

subirHamilton: “Scicluna ayer se veía cansado”

Por su parte, el médico James Hamiltonque entregó su testimonio durante la pasada jornada a Scicluna, comentó que el obispo de Malta “se mantuvo muy entero durante toda la conversación“.

“Se veía cansado, no quería él entorpecer en ningún momento el relato y debe haber estado sufriendo bastante dolor”, comentó, pues Scicluna presentaba problemas de salud antes de venir a Chile.

Scicluna había iniciado su trabajo en Chile durante la jornada del martes, luego de haberse reunido la semana pasada en Estados Unidos con Juan Carlos Cruz, el tercero de los principales denunciantes de caso Karadima.

Durante la tarde llegarán los Laicos de Osorno a entregar su testimonio ante el sacerdote Bertomeu.

http://www.cooperativa.cl/noticias/pais/iglesia-catolica/murillo-scicluna-y-bertomeu-muestran-una-cara-totalmente-diferente-de/2018-02-21/135650.html

Los carteles de la droga usan al obispo como intermediario en la violenta diócesis mexicana


Obispo franciscano dice que las pandillas aún escuchan a los líderes religiosos
Personal de La Croix International
México
21 de febrero de 2018

El Obispo Rangel Mendoza fue ordenado obispo de Huejutla en 2009, pero en 2015 fue transferido a la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, ubicada en el estado de Guerrero, una de las zonas más castigadas por el crimen en México. (Foto por  Daniel Case )

El obispo Salvador Rangel Mendoza de Chilpancingo-Chilapa tiene algunos socios inusuales de diálogo para un clérigo: jefes de cartel de drogas y secuaz en Guerrero, un centro productor de heroína y uno de los estados más peligrosos de México.

El obispo franciscano de 69 años negocia con al menos ocho grupos del crimen organizado para negociar el intercambio de prisioneros y devolver a los miembros de la familia secuestrados, informó The Guardian .

“Puedo hablar con ellos”, dijo. “Me han dicho: ‘somos narcotraficantes, no asesinos a sueldo’. Un día les dije ‘tal vez intenten matar menos’ y me dijeron ‘cuando no sea necesario’ “.

El Obispo Rangel Mendoza fue ordenado obispo de Huejutla en 2009, pero en 2015 fue transferido a la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, ubicada en el estado de Guerrero, una de las zonas más castigadas por el crimen en México.

Eso fue poco después de que un grupo de 43 estudiantes universitarios desaparecieron como consecuencia de un ataque de la policía en colusión con pandillas locales.

Seis sacerdotes han sido asesinados en Guerrero desde 2009, así como los padres de una monja.

Además, 2017 fue considerado el año más sangriento de México en el registro.

Ahora las morgues locales tienen que rechazar a los cuerpos porque están sobrecargados, informó el diario.

Mientras que algunos activistas han criticado al Obispo Rangel Mendoza por hacer tratos con delincuentes, dijo que las reglas normales no se aplican en México.

“Realmente le temo mucho más al gobierno que a los grupos [criminales]”, dijo.

“He pedido ayuda a algunos políticos y me dijeron: ‘No podemos involucrarnos'”, agregó. “Es porque están patrocinados por uno de estos grupos”.

Pasar tiempo con los agricultores locales, que no tienen otra opción que cultivar opio, lo hizo simpatizar con su difícil situación y quiere involucrarse, dijo.

https://international.la-croix.com/news/drug-cartels-use-bishop-as-deal-broker-in-violent-mexican-diocese/6988?utm_source=Newsletter&utm_medium=e-mail&utm_content=21-02-2018&utm_campaign

¿Qué hay detrás de la dimisión del obispo nigeriano rechazado por curas y fieles por ser de otra etnia?

21 Feb 2018 Deja un comentario


El obispo Okpaleke, con el Papa Francisco

Nos damos cuenta, día tras día, que la sangre de la cultura, de la etnia, de la tribu sigue siendo más fuerte e importante que el agua del bautismo

(C. Doody/Agencias).- Una auténtica rebelión contra su obispo, simplemente porque no es de su etnia. Curas y fieles llevan seis años sin aceptar el nombramiento de monseñor Peter Ebere Okpaleke, que ni siquiera pudo tomar posesión de su diócesis. El Papa intervino y obligó a los curas a pedirle perdón a su obispo. Unos 200 lo hicieron, pero a regañadientes.

Para facilitar las cosas a Roma y servir mejor a la Iglesia, el prelado designado acaba de presentar al Papa la renuncia a su sede. Aún así, quedan muchas preguntas abiertas. Intentamos responder a algunas de ellas.

¿Qué pasó inmediatamente después de que Okpaleke fuera nombrado obispo de Ahiara por Benedicto XVI el 7 de diciembre de 2012?

“Desde el anuncio de mi nombramiento, ha habido reacciones violentas y resistencia por parte de un grupo de sacerdotes diocesanos de Ahiara, de laicos y de otros”, explicó el propio monseñor Okpaleke. Reacciones que incluyeron el bloqueo de la catedral por fieles del grupo étnico mayoritario de la diócesis -los Mbaise, distinto al que pertenece Okpaleke, los Igbo- el día en el que se preveía la instalación del prelado.

Esta situación de tensiones étnicas “no mejoró, pero al final fui consagrado el 21 de mayo de 2013, fuera de la diócesis, en el seminario mayor de Ulakwo, Owerri, debido a la situación en la diócesis”, continuó Okpaleke. Si bien incluso “hasta ahora no he podido tomar posesión de la diócesis de Ahiara… cinco años, dos meses y una semana desde mi nombramiento pontificio”.

¿Cuál es el conflicto étnico en Ahiara?

De entre los más de doscientos grupos étnicos que conviven en Nigeria, hay tres principales: los Igbo en el sureste, los Yoruba en el suroeste y los Hausa en el norte. La diócesis de Ahiara está en una región Mbaise dentro de un estado -el de Imo- de mayoría Igbo. Una de los dos principales razones que explican el rechazo de los fieles de Ahiara a monseñor Okpaleke, miembro de la etnia Igbo: estos fieles sentían que el nombramiento de una persona Igbo que, además, vino desde fuera de la diócesis -concretamente, desde la región de Anambra- fue un ejemplo de discriminación contra los católicos Mbaise, especialmente cuando su anterior obispo, Víctor Adibe Chikwe, pertenecía a esta última etnia.

¿Qué ha hecho el Vaticano para solucionar la situación?

Tras resultar imposible que Okpaleke tomara posesión de su diócesis, el Papa Francisco nombró como administrador apostólico de la diócesis al cardenal John Onaiyekan de Abuya, capital de Nigeria.

La diócesis siguió a la deriva hasta el 8 de junio de 2017, cuando el Papa Francisco recibió en el Vaticano a una delegación de Ahiara, donde amenazó con medidas como la suspensión a divinis a todos los sacerdotes de la diócesis que no aceptaban el mandato de Okpaleke.

“Estoy muy entristecido por lo que sucede en la Iglesia de Ahiara”, declaró el Papa en aquel momento, señalando a su vez que “los que se han opuesto a la toma de posesión del obispo Okpaleke quieren destruir la Iglesia; esto no está permitido; tal vez no se dan cuenta, pero la Iglesia está sufriendo y el pueblo de Dios con ella”.

El obispo de Roma pidió que cada sacerdote o eclesiástico incardinado en la diócesis escribiera “una carta dirigida a mí pidiendo perdón”, manifestando además su “total obediencia al Papa” y su disposición “a aceptar al obispo que el Papa envíe y al obispo nombrado”.

Según comunicó ayer la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, el Papa Francisco acabó recibiendo “200 cartas individuales de sacerdotes de la diócesis de Ahiara, en las que le han mostrado obediencia y fidelidad”, si bien algunos sacerdotes han vuelto a señalar “su dificultad psicológica para colaborar con el obispo después de estos años de conflicto”.

¿Cómo explica el obispo la renuncia a su sede?

“Teniendo en cuenta lo mencionado, he asumido conscientemente la convicción de que continuar como pbispo de Ahiara ya no repercute en beneficio de la Iglesia”, afirmó Okpaleke. “No creo que mi apostolado pueda ser eficaz en una diócesis donde algunos sacerdotes y fieles no me aceptan. Por ello, por el bien de la Iglesia y de la diócesis de Ahiara en particular, he pedido humildemente al Santo Padre que acepte mi renuncia al cargo de obispo de Ahiara. También tomo esta decisión por el bien de todos los fieles de Ahiara, especialmente aquellos que han permanecido fieles en una Iglesia local controlada por algunos sacerdotes”, subrayó.

“Considero mi renuncia como la única opción correcta para facilitar la reevangelización de los fieles, y mucho más importante y urgente, de los sacerdotes de Ahiara, especialmente ahora que el Santo Padre y sus colaboradores de la Curia romana pueden distinguir a los sacerdotes que afirman su lealtad al Santo Padre de aquellos que han decidido retirarse desobedeciendo a la Iglesia católica”.

Después de agradecer a aquellos que le han ofrecido apoyo durante todos estos años difíciles, Okpaleke ha reiterado su amor y su oración hacia los fieles de Ahiara y ha invitado a todos al arrepentimiento. “Invito a todos los sacerdotes disidentes a volver a examinar su motivación inicial para convertirse en sacerdotes de la Iglesia católica. Urge el arrepentimiento y la reconciliación“.

¿Qué pasa ahora y por qué cedió el Papa Francisco?

“Teniendo en consideración el arrepentimiento” mostrado por los sacerdotes de Ahiara, Propaganda Fide también comunicó que “el Santo Padre no ha querido proceder con sanciones canónicas” contra ellos. Sí ha pedido a los curas díscolos, no obstante, que reflexionen “sobre el grave daño infligido a la Iglesia de Cristo” con la “esperanza de que nunca se repitan en el futuro tales acciones tan irrazonables de oposición hacia un obispo legítimamente designado por el Santo Padre”, así como la realización por su parte de “gestos de perdón y reconciliación” hacia el obispo Okpaleke.

Según la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, el Papa Francisco también espera que, con su nombramiento de un administrador apostólico para la diócesis -monseñor Lucius Iwejuru Ugorji, obispo de Umuahia- “se reanude la vida de la Iglesia [de Ahiara] y nunca más se vuelvan a producir acciones que hieran el Cuerpo de Cristo”.

“El Santo Padre no tiene la intención de nombrar un nuevo obispo en Ahiara por el momento, pero se reserva el derecho de seguir teniendo una preocupación especial hacia esa diócesis él mismo“, añadieron desde la antigua Propaganda Fide.

¿Es un caso aislado en África?

La conocida crisis étnica y tribal que ha afectado a la diócesis de Ahiara, en Nigeria “es sólo la punta del iceberg”, ha declarado a la Agencia Fides el teólogo marfileño Donald Zagore, misionero de la Sociedad de Misiones Africanas (SMA). “Cuando en la Iglesia Católica -cuya esencia significa comunión, fraternidad y unidad- los miembros están divididos por cuestiones étnicas y tribales, hay que plantearnos seriamente esta pregunta profética: ¿realmente hemos entendido el significado de nuestro tiempo y nuestra fe?”.

“Desgraciadamente”, ha continuado Zagore, “nos damos cuenta, día tras día, que la sangre de la cultura, de la etnia, de la tribu sigue siendo más fuerte e importante que el agua del bautismo. El paradigma de la ‘Iglesia familia de Dios’ en África, a menudo parece un discurso sin sentido, que a veces toma la apariencia de una farsa. Nos estamos convirtiendo cada vez más de una ‘Iglesia familia de Dios’ en una Iglesia tribal. Hay que decir firmemente que esta actitud es cualquier cosa menos cristiana. El tribalismo no es de ninguna manera una característica de la Iglesia de Jesucristo“.

¿Cuáles son las implicaciones del caso Okpaleke para la Iglesia universal?

No solo ha estado en juego en la diócesis de Ahiara la autoridad exclusiva del Papa de nombrar los obispos de la Iglesia universal. En el contexto, concretamente, de África, Francisco -al insistir que los oponentes de Okpaleke estaban haciendo daño al Cuerpo de Cristo- seguía en la tradición de sucesivos pontífices de no dejar que las afiliaciones tribales determinen las elecciones episcopales del sucesor de San Pedro.

Hay también al menos otros dos contextos en el mundo actual donde el precedente establecido ahora por la dimisión de Okpaleke puede tener importantes repercusiones.

Uno, en la diócesis de Osorno, en Chile, donde el actual obispo, Juan Barros, ha sido objeto durante tres años del rechazo de muchos de sus fieles y curas, por su supuesto encubrimiento y negligencia de los abusos perpetrados por el sacerdote pederasta Fernando Karadima.

Muchos vaticanistas citaron el conflicto en Nigeria cuando explicaron la negativa de Francisco para destituir a Barros, quien fue nombrado obispo por Juan Pablo II y ratificado por Benedicto XVI, lo que dificultó la posibilidad de que Francisco le destituyera sin una razón convincente.

Sin embargo, la decisión de Francisco de aceptar la renuncia de Okpaleke, debido a la oposición de la gente, insinúa que podría hacer lo mismo en el caso de Barros.

Otro caso parecido -si no exactamente el mismo- es en China, donde recientemente han crecido las especulaciones de que, de llegar el Gobierno y la Santa Sede a un acuerdo que permita la reanudación de lazos diplomáticos, los fieles católicos pueden verse obligados a aceptar a obispos de la Iglesia “patriótica”, y como tal no nombrados por el Papa.

‘Me quemaron el brazo para impresionar a un aspirante’

20 Feb 2018 Deja un comentario


El Vaticano intervino al Sodalicio, sociedad católica sobre la que pesan escandalosas acusaciones.
Salud Hernández-Mora

Una iglesia del Sodalicio en Lima (Perú), país donde esa institución religiosa viene siendo escrutada por daños sexuales y psicológicos.

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Salud Hernández-Mora

20 de febrero 2018 , 09:30 p.m.

“No sé si el Sodalicio se pervirtió con el tiempo o si nació ya dañado”, se cuestiona Andrés Cardona, paisa de Medellín. “Los maltratos que sufrimos superan los de escuelas militares que a veces se han denunciado. A mí no me violaron como a otros hermanos, pero los abusos psicológicos son más soterrados y sutiles, terminan quedando ahí, te dejan graves secuelas”.

Si una institución religiosa lleva impreso el ADN de su fundador, el “Sodalicio de Vida Cristiana” sería siniestro. No solo porque el abogado y teólogo peruano que lo creó, Luis Fernando Figari, abusó sexualmente de unos discípulos, sino por su extravagante y despótica manera de formar laicos consagrados y sacerdotes.

“Es un coctel de religión, secta y política fascista. Uno cumplía las órdenes porque la voz del superior es la voz de Dios y nunca se equivoca. Te vuelves un talibán, estás radicalizado, fanatizado”, asegura el periodista peruano Pedro Salinas, que también perteneció al Sodalicio. Su libro, Mitad monje, mitad soldados, destapó un escándalo con tentáculos en Colombia. “Hay una historia escalofriante (en el centro de formación). Sacan una pistola y le dicen a un joven ‘apúntale al pie y jala del gatillo’. Y lo jaló. No había bala, pero lo jaló. Si Figari decía matas, matas. Era Isis”.

Si bien el Sodalicio (similar a los Legionarios de Cristo) continúa su camino eclesial y ahora está regido por una nueva cabeza, cada día le resulta más difícil ignorar al número creciente de antiguos miembros que rompen el silencio para denunciar abusos que padecieron. No solo dirigen su dedo acusador hacia Figari, también señalan a otros dirigentes y a su sistema de adoctrinamiento.

Son denuncias de secuestro, abuso sexual y de autoridad, maltrato psicológico, físico, tráfico de tierras, encubrimiento.

Todos los entrevistados, tanto en Lima como en Medellín, dan su testimonio con la esperanza en que la justicia ordinaria y el Vaticano tomen medidas drásticas contra una institución que surgió en Lima (Perú), recibió la bendición de Juan Pablo II y se expandió a Colombia –impulsada por el entonces arzobispo Alfonso López Trujillo–, Chile, Brasil, entre otros países. En la actualidad suma unos veinte mil seguidores y posee colegios de estrato alto, centros pastorales, parroquias, universidades y diversas iniciativas sociales.

Las víctimas consideran que sigue imperando una actitud de encubrimiento y permisividad de la Iglesia católica y del propio Sodalicio. Prueba de ello es que la comisión creada para investigar los casos solo obligó a Figari a mantener en Roma, donde reside, “un estilo de vida decoroso” por sus “actos pecaminosos” y le prohibió regresar al Perú.

Idéntica impunidad que disfruta otro jerarca del Sodalicio, Jeffrey Daniels, que violó al peruano Álvaro Urbina cuando tenía 14 años. Vive libre en Estados Unidos. “Aunque sé que será difícil que lo extraditen, decidí contar lo que me ocurrió para salvar a los niños. Al menos ahora, a Jeffrey nadie le va a dejar a sus hijos”, comenta Urbina. Cree que su ejemplo, y el de otros, animará a nuevas víctimas a salir a la luz. “El único interés de la Iglesia católica es que pase la tormenta, no ven que cada vez aparecerán más nubes negras”.

Salud Hernández-Mora

Pedro Salinas, Álvaro Urbina, Óscar Osterling y Andrés Cardona.

Foto:

Salud Hernández-Mora

Monos y ricos

El colombiano Andrés Cardona padeció discriminación y maltratos físicos y psicológicos durante la década en que perteneció al Sodalicio. Natural de Medellín, hijo de madre soltera, trabajadora, desde niño quiso ser cura, con 5 años se sabía la misa de memoria. Al cumplir los 13 conoció al Sodalicio y de inmediato le atrajo una sociedad cristiana de hombres recios, duros, comprometidos con cambiar el mundo de la mano de Dios. Aunque la mayoría eran blancos y muchos de familia pudiente, no imaginaba que su piel oscura y su modesta cuna serían obstáculos insalvables para lograr ser sacerdote sodálite.

“Me repetían: ‘Aquí hay un estilo y si no lo sigues, no puedes estar acá’. Yo sabía que debía caminar, vestirme, peinarme como los sodálites, me generaba angustia pensar que no podría ser uno de ellos”, rememora. “Organizaban el reinado del más feo, y yo me lo ganaba, o me decían: ‘no creemos que hayas nacido para ser sodálite, no te dio la estatura’ ”.

Pero Andrés no tiraba la toalla. “Yo estaba hecho para la vida religiosa, era obediente”. Por eso, con tal de lograrlo, soportó “un calvario de golpes. Una semana me tocó dormir en tablas porque un cura me pidió la hora y no le gustó cómo miré el reloj. ‘Así no mira la hora un hombre. Bájate el colchón de la cama y duermes en tablas para que aprendas a ser hombre’. En otra ocasión me pusieron a andar un mes descalzo por todas partes, tenía heridas; o, a veces, debía aguantar once golpes en el estómago de un compañero, sin doblarme. Pero lo más importante era sostenernos ahí porque si no, seríamos infelices toda la vida, nos íbamos a condenar”.

Aunque Andrés recibía más torturas que otros –“los monos que podían dar plata tenían más privilegios, era muy doloroso reconocer la discriminación”–, casi ninguno quedaba indemne.

“A mí me quemaron el brazo con una vela con el único propósito de impresionar a una persona que quería ingresar a una comunidad”, recuerda Pedro Salinas, piel blanca, de buena familia. Entonces no cuestionaba las órdenes, convencido de que eran pasos necesarios en la ruta hacia la santidad.

Óscar Osterling, peruano que pasó veinte años como sodálite, también conserva su propio listado de abusos. “Una noche que el mar estaba bravísimo, mandaron al agua a un chico brasileño que no sabía nadar. Al rato salió por la playa; si se ahoga, hubiese sido un santo”. Otros dos chicos no corrieron la misma suerte. “Uno en Chile y un brasileño en Perú, tratando de emular que todo se puede, se ahogaron. Y unos colombianos casi se ahogan en grupo”.

No solo imponían pruebas físicas extremas, también humillantes. “Otra vez, mi tutor me obligó a no volver a mirarlo a los ojos porque, dijo, ‘tienes una mirada muy coqueta’. Y un día me ordenó que dejara de reír, decía que la risa es del demonio”,cuenta Andrés Cardona.

Junto a la obediencia, cultivaban el culto a la personalidad del fundador. “Era una persona oscura, racista, con ansia de poder. De madrugada, se le antojaba un chocolate que solo vendían a unos 25 kilómetros, despertaba a un sodálite para que se lo fuera a comprar. Mientras más rápido y obediente fuese uno, más fiel a Dios”, describe Osterling, que ha demandado al Sodalicio por daños psicológicos.

La colombiana Sara Cobaleda fue otra víctima. Natural de Medellín y de honda vocación religiosa, anhelaba ser monja. Conoció al Sodalicio en Bello y dejó la carrera de ingeniería química para viajar a Lima, a la casa de formación de la Fraternidad Mariana de la Reconciliación, la rama femenina. Corría el año 2004.

“Al año fui a visitarla a Lima. Estaba muy contenta, todo lo vi normal, excepto que las chicas de dinero no tenían restricción de llamadas ni de visitas, como sí tenía Sara”, afirma Carolina, su única hermana, bacterióloga que trabaja en una clínica de Medellín.

A los tres meses de la visita, la familia recibió una llamada del Sodalicio. “Nos anunciaron que estaba hospitalizada. Mi mamá viajó a Lima y la encontró en una casa de reposo. La superiora aseguraba que había intentado suicidarse”. A finales de 2005 la mandaron de vuelta a Medellín, con sus padres.

“Llegó desubicada, lloraba mucho. Buscamos un psiquiatra, y la encontró muy medicada. Seguía sin contar nada, y, cuando el psiquiatra hacía preguntas, respondía que tenía que preguntar a su superiora para saber qué le decía. El médico sospechaba que le habían hecho algo en Lima y quiso hacerle una regresión, Sara pidió permiso, y no se lo dieron. Lo último que me mencionó fue que ya no podía volver a la fraternidad. Estaba muy deprimida”, rememora.

A los pocos días, su familia la halló muerta. Se había tomado un frasco de pastillas.“Algo le pasó, algo vio. No es normal que de la noche a la mañana termine en una casa de reposo y luego se suicide. La Fraternidad pidió que mantuviéramos todo en privado, y contaron que falleció de un infarto. Temo que nunca sabremos qué pasó”, indica Carolina, tragándose las lágrimas.

A Pedro Salinas no le sorprende un final trágico, puesto que rehacer la vida, una vez abandonas el Sodalicio, “es infernal. Tardas años en desengancharte, es muy fuerte”. Les convencen de que fuera de la entidad están condenados al fracaso, a ser eternos pecadores.

“Uno queda muy dañado psicológicamente, y pierdes la fe”, señala Andrés Cardona. “Siempre creí que para ser un buen religioso debía tener vocación, ser célibe y obediente, y lo fui al extremo. Nada de eso sirvió porque lo que contaba es que yo no era mono, ni bonito ni mi familia tenía dinero. Cuando salí porque vi que nunca sería sacerdote, me desenfrené en mi vida moral debido a todo lo que viví”.

Mantuvo relaciones sexuales con desconocidos que contactaba en redes sociales y luego admitían ser curas. Uno de ellos, asevera Cardona, es un poderoso jerarca de la Iglesia en Medellín (EL TIEMPO se reserva el nombre).

Una comisión anterior, independiente, concluyó que al menos 19 menores de edad fueron abusados sexualmente y otras recibieron malos tratos.

Dictaminó indemnizar a medio centenar de víctimas, Andrés entre ellas, pero marginó a otras. Y, de todas formas, muchos no quedaron satisfechos porque no ven una voluntad real de contar la verdad ni de cambio, y más de uno considera que el único fin razonable sería el cierre. “La cúpula del Sodalicio nunca dejará de pensar como piensan, no quieren cambiar; para ellos, todo lo que ha pasado es una injusticia”, asevera Osterling.

El reputado abogado limeño José Ugaz representa a cinco denunciantes. “Vamos a pedir la extradición de Figari y veremos qué hará el Vaticano”, dice en su despacho de Lima.

Allí solicité al Sodalicio una entrevista para responder a las acusaciones. Me remitieron a su página web. El superior general, Alessandro Moroni, defiende su institución asegurando que ya declararon persona non grata a su fundador y que son acontecimientos del pasado ya superados. Sin embargo, el Vaticano intervino este año el Sodalicio dadas las graves acusaciones, y José Ugaz no piensa que hayan pasado la página.

“Creo que es una organización diseñada para hacer básicamente dos cosas: (reclutar) cientos de jóvenes, algunos depredados sexualmente, pero la gran mayoría con un problema de control mental que les ha generado muchos desajustes. Y, por otro lado, traficar con tierras, emprender negocios, tener un emporio económico con la cobertura de una organización eclesial que no paga impuestos”.

SALUD HERNÁNDEZ-MORA
ESPECIAL PARA EL TIEMPO – LIMA (PERÚ) / MEDELLÍN).

http://www.eltiempo.com/colombia/medellin/sodalicio-la-comunidad-catolica-que-tortura-a-sus-miembros-185176

CHILE: James Hamilton declaró ante enviado papal y llamó “delincuentes” a Errázuriz y Ezzati

20 Feb 2018 Deja un comentario


El médico ratificó su posición de que el arzobispo emérito de Santiago “es un criminal”.

Señaló que su encuentro con Charles Sciclina fue “cordial; un espacio de escucha, de mucho respeto”.

Hamilton cree que "el papa se siente traicionado" y que en su visita a Chile constató estar "desinformado" de lo que ocurría.

Hamilton cree que “el papa se siente traicionado” y que en su visita a Chile constató estar “desinformado” de lo que ocurría.

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El médico James Hamilton declaró este martes ante el arzobispo de Malta, Charles Sciclunaenviado especial del papa Francisco a Chile para recoger testimonios sobre las denuncias de encubrimiento de abusos sexuales que pesan sobre el obispo de Osorno, Juan Barros.

Scicluna inició hoy su trabajo en Chile, luego de haberse reunido la semana pasada en Estados Unidos con Juan Carlos Cruz, otro de los denunciantes de caso Karadima.

Su labor la está desarrollando en dependencias de la Nunciatura Apostólica, en Providencia, en condición de reserva. De hecho, varias de las personas que llegaron al lugar a prestar testimonio lo hicieron en vehículos con vidrios polarizados.

Distinto fue el caso de Hamilton, quien arribó acompañado de su abogado, Juan Pablo Hermosilla, y de José Andrés Murillo, director ejecutivo de la Fundación para la Confianza y tercero de los principales denunciantes de los abusos del cura Fernando Karadima, quien fuera formador de los obispos Juan Barros, Horacio Valenzuela, Tomislav Koljatic y Andrés Arteaga.

El diálogo de Hamilton con Scicluna se extendió por alrededor de tres horas e incluyó “preguntas bastante específicas”. Fue calificado por el declarante como “muy cordial; (…) un espacio de escucha, de mucho respeto”.

subir“Medida más política que religiosa”

Al cabo de éste el médico señaló estar confiado en que los informes del enviado papal serán “veraces y sinceros”, y especuló incluso con que su designación “es una medida más bien política que religiosa”, que demuestra que Francisco “se siente traicionado” y que, durante su reciente visita a Chile, constató estar desinformado respecto de la realidad local y de la crisis desatada por el propio caso Karadima.

“(Ricardo) Ezzati y (Francisco Javier) Errázuriz dicen lo que quieren; son dos viles delincuentes que son capaces de engañar incluso al papa”, aseguró Hamilton, y afirmó que espera que con esta investigación “quede en evidencia el encubrimiento de la Iglesia de Santiago”y de los cardenales para con Karadima.

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La Iglesia mantiene en reserva la cantidad de entrevistas que realizará Scicluna y las identidades de los participantes. Hamilton tiene confianza en su trabajo. (Foto: ATON)

“Si con el tiempo uno va juntando todos los antecedentes se da cuenta no sólo del crimen de omisión de Errázuriz y Ezzati, sino que también de acción, porque se ve claramente que ellos, más de alguna vez, fueron a decirle a Karadima que se quedara tranquilo; que había acusaciones en su contra, pero que no iban a prosperar“, acusó, recordando que con las primeras denuncias -efectuadas por Murillo y por él mismo en 2004 y 2005, respectivamente- “nunca se inició nada, al Vaticano le llegó cero”.

Vuelvo a decirlo a todos los chilenos: señor Errázuriz, usted es un criminal, y usted, Ezzati, es un cómplice de otro criminal“, declamó Hamilton ante la prensa, aludiendo a su recordada entrevista televisiva del año 2011, cuando recién se hacían públicas las denuncias contra el ex párroco de El Bosque.

José Andrés Murillo prestará declaración este miércoles por la mañana, mientras que durante la tarde lo hará la agrupación de los Laicos de Osorno que lidera Juan Carlos Claret.

http://www.cooperativa.cl/noticias/pais/iglesia-catolica/james-hamilton-declaro-ante-enviado-papal-y-llamo-delincuentes-a/2018-02-20/204314.html

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