Las aberrantes palabras que sacerdote pedófilo les decía a los niños que violaba en pleno altar de la iglesia


Según la organización Broken Rites, el religioso australiano Gerald Francis Ridsdale podría haber abusado de más de mil menores.

 Por: Christian Monzón
 15 de agosto 2017 / 10:59 hrs.
Ridsdale y un grupo de niños que estuvo bajo su cargo.

Las aberrantes palabras que sacerdote pedófilo les decía a los niños que violaba en pleno altar de la iglesia

Impacto en Australia han causado las últimas revelaciones detrás del caso más horrendo de pedofilia que ha ocurrido en el país, todo de la mano del sacerdote Gerald Francis Ridsdale.

El religioso, quien se declaró culpable por tercera vez a sus 84 años de cargos por abusos sexuales y violación a menores, ocupó sin piedad su influencia sobre un grupo de niños y sus familias, cometiendo sus delitos entre 1962 y 1988, y el cual se encuentra detenido desde 1994.

Acorde a los relatos de las víctimas, Risdale se aprovechaba de su rol como sacerdote para lograr la confianza de los padres, tal como aconteció en 1974 con una víctima de 10 años.

El cura llegó hasta la casa de una familia de fieles durante la noche, tras la cual la menor fue despertada por su progenitor. Ambos llevaron a la pequeña a la iglesia, en donde ella fue desvestida en el confesionario para luego ser dejada desnuda en pleno altar.

“Jesús murió por nuestros pecados, entonces podemos ser perdonados y si confieso este pecado, podré ser perdonado”, le susurró en el oído el religioso para luego violarla.

El crudo relato, dado a conocer por el fiscal Jeremy McWilliams ante la Corte del Victorian County, es solo uno de las tantas acusaciones que pesan sobre el hombre.  A otro menor, al cual ultrajó también bajo la mirada de Jesús en la cruz, le indicó que su acto era parte del “trabajo de Dios” para luego amenazarlo que si “alguna vez le contaba a alguien, Dios castigaría a su familia”.

“No le digas a tu mamá, o tu papá podría morir”, es otra de las tantas advertencias que le hacía a los pequeños, siendo condenado por violaciones y abusos a decenas de niños y siendo condenado en distintos juicios a 39 años de prisión.

Mientras tanto, se siguen dando a conocer nuevas acusaciones contra el hombre. En ese punto, la organización Broken Rites aseguró que Risdale pudo haber abusado a más de mil menores.

https://www.publimetro.co/co/estilo-vida/2017/08/15/las-aberrantes-palabras-sacerdote-pedofilo-les-decia-los-ninos-violaba-pleno-altar-la-iglesia.html

Obispo dice Iglesia no encubre a sacerdotes


Miguel Ponce

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Obispo llama a los aspirantes a cura a que sean personas entregadas.

Santiago. “Hoy día la Iglesia no está encubriendo, ni está tapando, si eso ocurrió en otra época tal vez pudo ocurrir y si esto ocurriera en mi diócesis yo lo sé. Usted puede estar seguro que va a la justicia”.

Con esta reflexión el obispo de la diócesis de La Vega, monseñor Héctor Rafael Rodríguez, reconoce que la institución como tal no es una entidad que está en el aire y que cuando hay un obispo, un cardenal o un cristiano que falla, la Iglesia falla. Sin embargo, explicó que esto no quiere decir que la Iglesia, en su totalidad, se ha derrumbado, porque hay un miembro que falle. “Lo que manda es continuar hacia adelante, pues tiene muchos valores que compartir. La Iglesia lo que tiene que hacer en esos casos es reconocer su fallo, como lo ha hecho y lo hizo el Arzobispado de Santo Domingo con un comunicado”, indicó.

La sorpresa

Manifestó que lo que ocurre después que un sacerdote es ordenado, no es necesariamente porque les dejaron pasar “vagabundería o sirverguenzadas”, sino porque simple y llanamente fue tan hábil que pudo ocultarlo al obispo, al formador y los mismos compañeros en el seminario. El religioso, quien es vicepresidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano, dijo que con el sacerdote católico Juan Manuel Mota de Jesús (padre Johnny), sometido ante los tribunales por supuesto agresión sexual a tres mujeres, el caso se encuentra en Roma, que es donde se debe decidir al respecto.

Monseñor Héctor Rafael Rodríguez planteó como oportuno cuidar y acompañar, desde el mismo momento que el seminarista entra, ayudando a los jóvenes a distinguir y clarificar si ser sacerdote es lo que el Señor desea en sus vidas. Sin embargo, entiende que si en el camino observan que el seminarista no tiene tal vez esas actitudes, hay que hablarle claramente y pedirle que no continúe por ese camino.

Sobre las actitudes de los seres humanos

“El ser humano es un misterio que solo Dios conoce lo que hay en su corazón y surgen estas sorpresas y todo el mundo se pregunta, y qué era lo que había ahí”, puntualizó el obispo de La Vega. Entiende que nadie puede tener la certeza de que alguien terminará bien en su vida y que las advertencias y amenazas no garantizan que los seres humanos caminen correctamente.

http://elcaribe.com.do/2017/08/16/obispo-dice-iglesia-no-encubre-sacerdotes/

Experiencia de ser mujer y religiosa en la Iglesia Católico Romana


Dra. Marilú Rojas Salazar

8 de marzo de 2017

No sólo quiero hablar de mi experiencia, pues yo no soy el paradigma de todas las mujeres de la iglesia católica. Las teólogas feministas partimos del principio ético que, la experiencia de cada mujer es única, y por lo tanto no es normativa para todas. Dicho lo anterior, compartiré tres ideas: en primer lugar, la experiencia de exclusión de las mujeres en algunas de las fases históricas de la iglesia católico romana; en segundo lugar, los movimientos de resistencia por parte de las mujeres a dicha exclusión; y en tercer lugar, mi experiencia personal como mujer teóloga y religiosa en el contexto actual.

La experiencia de exclusión de las mujeres en algunas de las fases históricas de la iglesia católico romana

A mi juicio las mujeres hemos vivido seis etapas importantes de exclusión:

La palabra: la primera exclusión que vivimos las mujeres fue la de la palabra en los albores del cristianismo primitivo, pues las mujeres fueron silenciadas, desapareció la profecía en primer lugar junto con las mujeres apóstoles, después la diakonía, las mujeres presbíteras, y solo se dejó paso a las mujeres conocidas como vírgenes, mujeres que huyeron de matrimonios forzados y que en el cristianismo encontraron un espacio de libertad. Finalmente, éstas mujeres vírgenes fueron sacrificadas y convertidas en mártires. Solo así pudieron trascender en la historia de la iglesia escrita por hombres. Esto culminó a principios del S. II con Ignacio de Antioquía quien estipuló la jerarquización de la iglesia con el triple ministerio, diácono, presbítero y epíscopo, los tres solo asignados a los hombres. En el año 325 con el concilio de Nicea se prohibió la ordenación sacerdotal de las mujeres.

El discipulado de iguales: con el movimiento anterior, hubo mujeres que escaparon al desierto para convertirse en ermitañas, anacoretas y vivir en soledad, en el seguimiento a Jesús al igual que los hombres, pero no tardó mucho su soledad libertaria, pues pronto fueron encontradas y se les asignaron muros, vestidos, velos, y normas de vida, así surgieron las grandes abadías, y las órdenes religiosas. Con normas de vida escritas por hombres para que las mujeres las vivieran (S. IV-VIII)

Las sabiduría: De ahí saltamos hacia el S. XI-XII hasta el S. XVI hacia la edad media, y las mujeres fueron excluidas ahora por sus saberes, sino podían andar libres como los hombres, ahora recurrirían a sus sabidurías como instrumento de resistencia, pero los saberes de las mujeres fueron demonizados y ellas fueron acusadas de hechicería, y fueron quemadas como brujas y seres que pactaban con lo demoniaco.

La mística: entonces las mujeres recurrieron a la mística, que cosa más inofensiva como orar, como expresar sus sentimientos y saberes, así como su corporalidad en la relación con la trascendencia, sin embargo, hasta de la experiencia del amor de Dios fueron excluidas. Puestas bajo la lupa de la sospecha, les asignaron confesores y guías espirituales hombres que les hacían escribir sus vidas y experiencias místicas, para luego acusarlas de herejía, ejemplos Teresa de Ávila, Margarita de Poittiers, Juana Inés de la Cruz, entre otras muchas, acusadas de confundir el amor humano con el amor de Dios, ¡que ironía!

El liderazgo (ordenación sacerdotal): Las mujeres hemos sido excluidas de los ministerios ordenados en la iglesia, hemos sido consideradas doctrinalmente como seres de segunda categoría, y a éstas doctrinas apelan los hombres lideres de la iglesia para negar la ordenación. En la iglesia católico romana tenemos los 7 sacramentos, pero las mujeres solo podemos tener acceso a seis, y solo por razón de nuestro sexo. Pues teológicamente no hay nada que lo impida. La tradición patriarcal se asegura que así sea.

Derecho a la toma de decisiones y ciudadanía: Las mujeres en la iglesia católico romana no gozamos del derecho de ciudadanía, pues al no ser reconocidas para los liderazgos, tampoco podemos elegir a nuestros dirigentes, ni tomar decisiones éticas con respecto al actuar de la iglesia, ni si quiera con respecto a nosotras mismas.

Los movimientos de resistencia por parte de las mujeres a dicha exclusión

Las mujeres no asumieron la exclusión pasivamente, nunca lo hemos hecho así, como lo han querido mostrar los patriarcas, el primer movimiento de resistencia lo encontramos en

María Magdalena: la recuperación de la figura de María de Magdala como la apóstol de los apóstoles, como la testigo primera de la resurrección y como la primer mujer que recibió el envío de parte de Jesús resucitado, nos coloca ahora a las mujeres en un liderazgo sin precedente en los albores del cristianismo, y en la primacía de la iglesia que Jesús quería.

Anacoretas, ermitañas y madres de la iglesia: al ser invisibilizadas y desaparecidas progresivamente las mujeres en los ministerios de diaconía, profecía y presbiterado; las mujeres huyeron al desierto para convertirse en anacoretas, ermitañas y madres del desierto, al igual que los hombres, para mostrar su valor y huir del control del estado romano, que ahora también era cristiano. Mujeres que murieron en la soledad del desierto, pero libres.

Las beguinas o beatas: el movimiento nació en 1170. Su nacimiento tuvo lugar en la parte oriental del territorio actual belga. Las beguinas son mujeres solteras o viudas que, sin hacer votos eclesiásticos propiamente dichos, llevan una vida más o menos monástica en el mundo. Se agrupan para atender a enfermos de lepra, para predicar, estudiar artes y filosofía, escribir acerca de la mística. Son un movimiento que confronta a la vida religiosa de las abadías, una vida ya muy acomodada.

Movimiento de ordenación sacerdotal de las mujeres: en 2001 en Dublín se celebró el primer congreso ecuménico del movimiento mundial a favor de la ordenación de mujeres en el mundo, y el movimiento de sacerdotisas católicas en Canadá ahora es muy fuerte.

Teologías feministas: otra fuerza de resistencia y propuesta ha sido el gran trabajo de producción oral y escrita de la teología feminista, de la teología feminista de la liberación contra la feminización de la pobreza en A. L, la teología feminista del norte que lucha por la igualdad de derechos laborales, la teología feminista Asiática contra la trata de niñas y jóvenes mujeres, así como la explotación sexual, la teología feminista africana contra las tradiciones culturales machistas de la ablación del clítoris de las mujeres.

Mi experiencia

Soy una mujer religiosa y teóloga en el seno de una iglesia patriarcal, y una mujer mexicana en el seno de una cultura dominante, autoritaria y patriarcal como lo es la sociedad mexicana, la cual además se caracteriza por ser una sociedad y una cultura conservadora. Vivo en el país donde cada vez es más peligroso ser mujer, en el país donde puedo ser una victima posible de feminicidio, o de desaparición forzada.

Tengo un doctorado en teología sistemática por una de las más prestigiosas universidades del mundo, mi examen doctoral lo aprobé con la máxima nota que da la universidad, y no tengo trabajo de tiempo completo en ninguna universidad católica. Mi trabajo es mal pagado, no tengo un salario fijo, no tengo seguridad social, ni posibilidades de jubilarme. Tengo que demostrar el doble de mi saber y conocimiento, y veo pasar a algunos de mis alumnos varones, muchos sin título siquiera de maestría a ocupar cargos académicos como investigadores o directores de instituciones teológicas. Soy la primer doctora en teología sistemática en México, sin embargo son compañeras que no tienen doctorado quienes tienen las directrices de institutos teológicos, claro la clave está en que no son feministas o hacen el juego al patriarcado algunas de ellas.

El espacio que tengo de libertad y de reconocimiento es escribir, y eso es lo que ahora hago. Las mujeres siempre encontramos recovecos de libertad, autonomía y reconocimiento; y es la creatividad ahora la que me demanda a rehacer la resistencia, tal como las mujeres de nuestras historias.

* Conferencia dictada por la religiosa y doctora en teología por la Universidad Católica de Lovaina Marilú Rojas Salazar, dentro el Panel: Mujeres y Religión, por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación y la Universidad del Claustro de Sor Juana, en el marco del Día Internacional de la Mujer.

https://observatorioeclesial.org.mx/2017/03/16/sermujeryreligiosa/#more-2046

EL SALVADOR: Gaspar Romero: “Mi hermano Óscar…”


Gaspar Romero

“Su pecado fue defender a los pobres, pedir justicia”

“Fue el Papa quien sacó el proceso de beatificación del pantano en el que se encontraba”

Alver Metalli. Tierras de América, 16 de agosto de 2017 a las 22:44

Gaspar Romero: Si hoy estuviera aquí, lo hubieran matado de nuevo. Porque él hubiera seguido defendiendo a los pobres de tantas injusticias, tanta miseria y tanta corrupción

Luchó por la justicia y por eso lo mataron/>

Luchó por la justicia y por eso lo mataron

(Alver Metalli. Tierras de América).- A las diez de la mañana la temperatura ya llega a 30 grados. Navidad con 40º no es algo raro en estas latitudes, donde los árboles navideños no conocen los copos de nieve. No lo es para Gaspar Romero, que se defiende del calor sentado junto a la puerta de una sala que da al patio, lleno de plantas verde intenso.

Es el menor de los siete hermanos nacidos del matrimonio de Santos Romero y Guadalupe Galdámez, y lo separan doce años del segundo, el famoso Óscar Arnulfo. Es jovial y lúcido, con sus 87 años. Le informo sobre el encuentro que acabo de tener con el sacerdote Rafael Urrutia, quien estuvo a cargo de la causa de beatificación de su hermano Óscar, y la noticia de que la documentación sobre un cuarto milagro, por el que tal vez sea reconocido como santo, acaba de ser enviada a Roma para que la examinen los miembros de la congregación vaticana encargada del tema.

Los otros dos casos de presuntas curaciones inexplicables, la de un ecuatoriano y la de un mexicano, están siendo estudiados pero todavía en El Salvador. Gaspar Romero escucha con atención, visiblemente interesado. Después de asimilar las noticias que le estoy transmitiendo, me pregunta si estuve en la cripta de monseñor Romero, en el subsuelo de la catedral metropolitana. Me recomienda que vaya y observe con atención una pintura “muy bonita” de un doctor Usulutan, quien agradece al beato Romero por un milagro recibido.

“A mí personalmente me han contado muchas curaciones y gracias recibidas por muchos fieles, pero que no tienen base científica, y que hay muchas personas que por intercesión de monseñor han recobrado la salud o encontrado trabajo…”.

Le muestro una foto tomada del sitio salvadoreño Supermartyrio. En la imagen, desteñida por el tiempo, se ve a la madre, Guadalupe Galdámez de Romero, con largos cabellos oscuros, y sus hijos. Óscar Arnulfo acurrucado en el borde de una silla junto con Zaida, Rómulo en los brazos de su madre y el mayor, Gustavo, de pie a su lado. La fotografía – explica el sitio que la publicó por primera vez – fue tomada el 21 de noviembre de 1922, cuando Óscar Arnulfo tenía cinco años y es, a todos los efectos, la imagen más antigua de Romero niño que se conoce.

-Pero usted no está en la foto.

Gaspar Romero la toma con la punta de los dedos, como si fuera una hostia.

“Vine después”, dice sonriendo. “Los de esta foto murieron todos”.

Los únicos que todavía viven son él y Tiberio Arnoldo Romero, radicado en San Miguel, el pueblo donde Óscar fue primero seminarista y luego obispo. “Yo vengo después que él. Mi hermana ya falleció”.

-¿Qué se siente o cómo se vive con un hermano casi santo?

Gaspar Romero admite que nunca pensó que aquel hermano con el que creció pudiera llegar a ser santo. “Vivíamos juntos y veía su carácter…”. Se ve que busca la palabra apropiada para definirlo. “Diferente”, dice después en tono muy contenido. “Pero recuerdo una predicción de mi madre”, revela. Era el año 1942, Romero todavía se encontraba en Roma para completar su formación académica en la Pontificia Universidad Gregoriana. “Hablando con ella del cumpleaños de Óscar Arnulfo el 15 de agosto, día de la Asunción de María, recuerdo perfectamente que me dijo que llegaría muy arriba”.

No dice si pensaba en el cielo de los beatos o de los santos, y con pudor desvía la conversación sobre el Papa actual, al que no conoce personalmente sino “solo por correspondencia”, como aclara. Pero le gusta mucho. “Él fue quien sacó el proceso de beatificación del pantano en el que se encontraba. Sé que no progresaba por la oposición que había aquí entre nosotros”, en El Salvador. Da algunos nombres, unos bastante conocidos y otros menos. Le recuerdo que el Papa, después de la beatificación, dijo una expresión muy fuerte, de martirio sufrido incluso después de su muerte, un martirio “que continuó después de su asesinato” por las calumnias de “sus hermanos en el sacerdocio y en el episcopado”.

“Sí, efectivamente así fue, se lo escuché decir a él también los últimos días”, exclama Gaspar. “Su pecado fue defender a los pobres, pedir justicia para que no se cometieran prepotencias contra la gente pobre. Por eso la oligarquía lo hizo matar. Los diarios lo ultrajaban, los de este país, que son diarios de los ricos y dicen lo que los ricos piensan. Decían que era comunista, que era guerrillero, y la oligarquía salvadoreña mandó a Roma tres obispos, el de San Miguel, el de San Vicente y el de Santa Ana, para que lo denunciaran y para pedir que lo transfirieran. Monseñor lo supo y le disgustó mucho que tres hermanos en el episcopado hubieran ido a denunciarlo. Fue muy doloroso para él, porque eran algunos de los que él había ayudado”. Y agrega que “hoy también hay difamadores” en la Iglesia de El Salvador.

-¿Y conoce personas que hayan cambiado de opinión sobre monseñor Romero, que hayan sido críticas y hostiles y ahora piensen distinto?

“Si, y vinieron a verme. Me dijeron que lo lamentaban mucho y que estaban arrepentidas porque habían repetido cosas falsas sobre monseñor Romero. Piden perdón a Dios y a él por las ofensas que le hicieron”.

-Como ocurrió con Rutilio Grande antes que él..

“Cuando nombraron obispo a Romero, el padre Rutilio era director del seminario San José de la Montaña. Rutilio le pidió que lo trasladara a El Paisnal, donde había nacido. Allí adoctrinaba a la gente, les enseñaba que no se dejaran ultrajar por los patrones, que pidieran un trato justo y salarios decentes. Y eso provocó también su muerte: la extrema derecha lo mandó asesinar”.

-¿Qué significó aquello para su hermano?

“Cuando monseñor Romero supo que habían matado a Rutilio, fue allí. Llegó al lugar donde lo estaban velando, en el parque. Preguntó por qué no lo velaban en la iglesia y lo hizo llevar dentro. Permaneció toda lo noche junto al cuerpo de Rutilio. Allí comenzó también su amistad con los jesuitas (Rutilio Grande era jesuita, nda), que se habían distanciado de él y lo criticaban”.

-¿Es cierto que en aquel momento, delante del cadáver de Rutilio Grande, comienza – como dicen sus biógrafos – el cambio de Romero?

“Sì, allí comenzó en él una transformación. Le pidió al Presidente de la República, el doctor Carlos Humberto Romero, que se investigara el asesinato del padre Rutilio hasta identificar a los culpables. El Presidente le dijo que no sabía quiénes eran los responsables pero que haría investigar a fondo y en un mes tendría respuestas. Pero no fue así. Pasó el mes y como no había responsables seguros, monseñor Romero rompió con el gobierno”.

Lo que también tuvo consecuencias para su hermano menor. Gaspar Romero habló sobre eso en una entrevista al diario on line El Faro en agosto de 2011: «Yo tenía un cargo muy bueno en ANTEL (la empresa de telecomunicaciones nacional, nda), de jefe. Y de repente llegó la orden, recuerdo que fue un viernes: me pasaron a la portería, a trabajar de las 7 de la noche 7 de la mañana. Yo iba a preguntar el porqué, que qué había hecho, hasta pedí audiencia, pero nunca me la dieron. Entonces, yo cumplí y me fui a la portería. Cuando logré hablar con mi jefe, me lo confirmó: “Es por su hermano”».

En la misma entrevista Gaspar Romero habla de los días previos al asesinato de su hermano y de las consecuencias que él sufrió.

«Yo recibía también muchas amenazas anónimas en mi casa, desde malcriadezas y groserías hasta algunas muy finas, en las que me decían que querían mucho a mi hermano y que yo intercediera. El viernes antes de que lo mataran (a Monseñor Romero lo asesinaron un lunes) me llegó un anónimo que decía algo así: si mi hermano no desiste de sus homilías, las horas las tiene contadas, que lo iban a secuestrar y que yo se lo dijera. Era bien pulida, bien nítida. Entonces fui a verlo y me dijo: “No le hagás caso, botálo”».

Fue la última vez que habló con su hermano.

«No te preocupés, me dijo, y si me llega a pasar algo, vos vas a ser el primero de la familia en saberlo. Y fueron palabras proféticas, porque el 24 de marzo yo estaba trabajando cuando a las 6 y pico de la tarde me habló mi jefe y me dijo que fuera a la Policlínica, que habían herido a mi hermano. Yo ya sabía, verdad, y salí corriendo. Al llegar no me querían dejar entrar, pero me identifiqué. Como a las 10 entraron todos mis parientes, y ahí estuve toda la noche».

Las palabras más candentes llegan antes de la despedida. La temperatura también ha subido y está cerca de los 35 grados. Le refiero un diálogo con el canciller de la arquidiócesis de San Salvador, Rafael Urrutia, quien acompañó a monseñor Romero a los altares y ahora está haciendo lo mismo con Rutilio Grande.

-Me dijo que si hoy Romero estuviera vivo, diría las mismas cosas que decía en los años ’80…

“Yo le digo más: si hoy estuviera aquí, lo hubieran matado de nuevo. Porque él hubiera seguido defendiendo a los pobres de tantas injusticias, tanta miseria y tanta corrupción”.

Artículo publicado en Tierras de América y Vatican Insider el 24 de diciembre de 2016 con el título: NAVIDAD CON LOS ROMERO. Entrevista a Gaspar el menor de los siete hermanos del beato salvadoreño: “Si mi hermano estuviera aquí, lo hubiera matado de nuevo”

http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2017/08/16/mi-hermano-oscar-religion-iglesia-dios-jesus-papa-francisco-fe-romero-asesinato-extrema-derecha-rutilio-jesuitas-gaspar-romero-pobres-justicia-prepote

CALI: RINDE HOMENAJE A MONSEÑOR GERARDO VALENCIA CANO EN SU CENTENARIO.


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Conoce al clero que miraba abajo a los supremacistas blancos en Charlottesville


“Realmente sentí que cada paso que tomas podría ser tu último”.

De izquierda a derecha: Rev. Osagyefo Sekou, Lisa Sharon Harper, Rev. Carlton Smith, Cornel West y otros (incluyendo a Seth Wispelwey con una bata blanca y una estola roja) protestando contra la supremacía blanca en Charlottesville.  CRÉDITO: Heather Wilson, @aNomadPhotog / Dust & Light Fotografía
DE IZQUIERDA A DERECHA: REV. OSAGYEFO SEKOU, LISA SHARON HARPER, REV. CARLTON SMITH, CORNEL WEST Y OTROS (INCLUYENDO A SETH WISPELWEY CON UNA BATA BLANCA Y UNA ESTOLA ROJA) PROTESTANDO CONTRA LA SUPREMACÍA BLANCA EN CHARLOTTESVILLE. CRÉDITO: HEATHER WILSON, @ANOMADPHOTOG / DUST & LIGHT FOTOGRAFÍA

Al preguntársele cómo era marchar por las calles de Charlottesville, Virginia durante el fin de semana, la autora evangélica y fundadora de FreedomRoad.us, Lisa Sharon Harper, fue contundente.

“Realmente sentí que cada paso que tomas podría ser tu último”, dijo, añadiendo más tarde: “Con cada paso, seguí aguantando la llamada al amor”.

La charla de amor no fue la narrativa dominante en Charlottesville el sábado, cuando los supremacistas blancos y los simpatizantes nazis organizaron un mitin “Unite the Right” para oponerse a la remoción de una estatua de Robert E. Lee en el corazón de la ciudad.

“Realmente sentí que cada paso que tomas podría ser tu último”, dijo, añadiendo más tarde: “Con cada paso, seguí aguantando la llamada al amor”.

En cambio, la cobertura de los medios de comunicación se ha centrado en gran medida en el odioso vitriolo lanzado por los supremacistas blancos, así como en sus enfrentamientos violentos con manifestantes antifascistas (a menudo llamados “Antifa”). Las peleas callejeras -que los testigos dicen que ocurrieron sin una adecuada intervención policial- dejaron a varios hospitalizados, y todo el evento culminó en tragedia: un hombre de Ohio que las autoridades dicen que vino a apoyar a los supremacistas blancos ha sido acusado de cortar un grupo de contra- Un automóvil , hirió a 19 y mató a una mujer.

Pero entre las muchas historias no contadas del día angustioso está la cuenta de centenares de líderes religiosos como Harper que descendió en Charlottesville para resistir la supremacía blanca. Si bien las imágenes de resistencia a la oración a menudo son menos llamativas que los puños sangrientos, los manifestantes espirituales siguen siendo una parte crucial de las contra-protestas y los esfuerzos de socorro. Muchos se quedaron de brazos cruzados mientras contemplaban a los supremacistas blancos, y planeaban volver a hacerlo.

Atrapado en una iglesia

El trabajo de los grupos de fe en Charlottesville comenzó semanas atrás. El reverendo Seth Wispelwey, un ministro de la Iglesia Unida de Cristo (UCC) basado en la ciudad, dijo que el clero local comenzó a movilizarse a principios de este año después de que la ciudad universitaria sufrió otras dos manifestaciones de los supremacistas blancos. El resultado fue el Congregado CVille -un grupo formado hace sólo cinco semanas- que pidió que 1.000 clérigos vinieran y resistieran el racismo en el mitin Unite the Right.

Cuando los racistas descendieron a la ciudad la semana pasada, Wispelwey y su grupo ya habían entrenado docenas de clérigos en el arte de la protesta no violenta.

“Se sentía como Selma después del domingo sangriento”.

“Invitamos a líderes religiosos nacionales que fueron capaces de equipar a otros sobre cómo ser disciplinados y presentes en situaciones de volatilidad y violencia y potencial de daño”, dijo Wispelwey.

El plan, dijeron los organizadores, era contrarrestar a los nacionalistas blancos con acontecimientos y acciones que simbolizaban la resistencia religiosa a su odiosa ideología. Las tácticas reflejaban las utilizadas por los líderes de los derechos civiles afroamericanos en los años 60, un paralelo que no se perdió entre los asistentes.

“Cuando llegué, fue la primera vez que dije: ‘Ahora entiendo cómo se sentía el clero cuando llegaron para el Dr. Martin Luther King'”, dijo Harper, quien actualmente está persiguiendo la ordenación con la Iglesia Evangélica del Pacto, a ThinkProgress . “Se sentía como Selma después del domingo sangriento”.

El primero de estos eventos fue un servicio de oración el viernes por la noche, la noche antes del mitin, cuando los asistentes dicen que hasta 1.000 personas llenaron los bancos de la Iglesia Memorial de San Pablo. Dirigentes como el profesor de la Escuela de Divinidad de Harvard, Cornel West, y el ministro de la UCC, Rev. Traci Blackmon, se pusieron de pie ante la multitud reunida para condenar el racismo en términos espirituales.

Harper entregó la carga final del servicio, anotando cómo los antiguos hebreos encontraron consuelo en las primeras páginas de Génesis cuando fueron exiliados.

“Proclamaron a los poderes que son -si somos alguien, sí somos hechos a la imagen de Dios”, dijo, referenciando las Escrituras. “Tenemos que recordar a nuestros antepasados, y cómo lucharon con el reconocimiento de sus derechos”.

Los manifestantes están detrás de los miembros de la milicia camuflada en Charlottesville.  CRÉDITO: Heather Wilson, @aNomadPhotog / Dust & Light Fotografía
LOS MANIFESTANTES ESTÁN DETRÁS DE LOS MIEMBROS DE LA MILICIA CAMUFLADA EN CHARLOTTESVILLE. CRÉDITO: HEATHER WILSON, @ANOMADPHOTOG / DUST & LIGHT FOTOGRAFÍA

Harper dijo que los fieles -un grupo que incluía a personas de fe que viajaban desde muy lejos para asistir- fueron “encendidos” al final del evento. Pero cuando salieron de la iglesia, la noche tomó un giro oscuro.

Un grupo de supremacistas blancos que llevaban antorchas inesperadamente irrumpieron en el campus de la Universidad de Virginia directamente al otro lado de la calle, gritando consignas tales como “las vidas blancas son importantes” y “¡no nos reemplazarán!” Mientras las hordas de camisa blanca rodeaban y acosaban a un pequeño Banda de contra-manifestantes de pie frente a un estatuto de Thomas Jefferson, los líderes religiosos rápidamente cerrar las puertas de la iglesia, instruyendo a la gente a permanecer dentro.

Los líderes religiosos no estaban seguros de qué fue lo que estimuló la demostración sorpresa fuera de la iglesia, pero el mensaje era claro: el odio había llegado.

“Tenemos noticias de que la iglesia está rodeada de nacionalistas blancos”, dijo Harper. “Terminamos siendo detenidos mucho más tiempo porque no era seguro salir”.

Otro pastor, el reverendo Osagyefo Sekou, guió al grupo en himnos mientras esperaban a los racistas. Harper dijo que una mujer que trató de salir de la iglesia fue rápidamente asesinada por los supremacistas blancos, y varios observadores -incluyendo los periodistas de ThinkProgress- anotaron una inquietante falta de presencia policial.

“Estos eran cientos de personas – ancianos, niños – y muchos de los adultos de la comunidad no estaban preparados y no estaban preparados”, dijo Wispelwey. “Así que nos mantuvimos firmes con ellos y los sacamos por las entradas laterales. Ayudamos a conseguir un poco de agua para los activistas que fueron rociados con pimienta. ”

A pesar de las tácticas de intimidación, el grupo permaneció resuelto. En el momento en que se consideró seguro salir, los asistentes dicen que su resolución sólo había crecido más fuerte, al igual que su fe.

“No creo que hubiese un miedo mortal en ese momento”, dijo. “Sabíamos que estábamos en las manos de Dios, y que Dios es más fuerte que cualquier cosa que pudiera venir contra nosotros”.

Resistir el odio y la violencia con amor

El día siguiente comenzó con un servicio de amanecer a las 6:00 am en la Primera Iglesia Bautista de la ciudad, una congregación históricamente afroamericana. Aunque McLaren y Harper son ambos evangélicos progresistas, los testigos dicen que la mayoría de los reunidos en First Baptist eran cristianos generales liberales -los que pertenecen a denominaciones como la UCC y la Iglesia Episcopal, entre otros- o el clero de otras tradiciones religiosas como el judaísmo O el Universalismo Unitario.

“Había unitaristas universalistas que eran mártires en las marchas de Selma “, dijo a ThinkProgress el Rev. Carlton Elliott Smith, un manifestante en Charlottesville y Consultor de Vida Congregacional para la región sur de la UUA. “Así que tenemos un compromiso de larga data para defender la justicia y contra la supremacía blanca”.

McLaren señaló que muchos manifestantes durante el fin de semana también eran ancianos, “un montón de clero en sus 70 y más allá”.

Después del servicio, los manifestantes basados ​​en la fe se dividieron en dos grupos. Un subgrupo – hasta 80 clérigos que habían sido entrenados en la resistencia no violenta, según varias estimaciones de los participantes – marcharían directamente en el corazón de la demostración. El segundo grupo -que incluía a McLaren, que había perdido este entrenamiento debido a un vuelo retrasado- asistiría a una manifestación en un parque a una cuadra de la acción, cuyos límites servirían como un espacio seguro y un centro de atención médica de emergencia.

“Nos quedó claro que si caminamos por la calle, podríamos morir”.

“Nos quedó claro que si caminamos por la calle, podríamos morir”, dijo Harper, quien se unió al segundo grupo junto con Wispelwey y Smith. “Y definitivamente podríamos ser arrestados … porque hay demasiados factores desconocidos aquí”.

Harper y otros presionaron a pesar de los riesgos, llegando eventualmente a su ubicación predeterminada directamente fuera del Parque de Emancipación, donde el mitin estaba programado para convocarse más tarde ese día. Cuando el clero se alineó para enfrentar el campo, una hilera de miembros de la milicia vestida de campamento, cubiertos con armas largas, los miró fijamente.

Al cabo de un rato, el clero se arrodilló y oró, uno por uno. Luego cantaron juntos.

Love Showed Up Today in . We came to bear peaceful witness but met with hate and racist violence. http://ow.ly/8dK830emOQK pic.twitter.com/S5SjzXYTJs

Los supremacistas blancos llegaron lentamente, y Harper dice que muchos parecían inseguros de cómo responder a la presencia del clero. Algunos comenzaron a marchar entre los líderes de la fe y la milicia, llamándolos “débiles” y gritando “¿realmente crees eso?” En sus rostros mientras cantaban.

“Tenemos muchos insultos vitriólicos”, dijo Wispelwey. La mayoría de ellos homofóbicos.

Mientras los manifestantes de Black Lives Matter se amasaban cerca, una bandada de nacionalistas blancos se congregó detrás de la línea de hombres armados para cantar sus propias canciones blancas nacionalistas. En respuesta, el clero comenzó a cantar “el amor ya ha ganado”. Los manifestantes de Black Lives Matter se unieron rápidamente.

“Cantamos, ‘El amor tiene, el amor tiene, el amor ya ha ganado’ … incluso en la cara de esas [armas]”, dijo Wispelway.

“Un grupo de supremacistas blancos rompió nuestra línea con escudos … Algunos de ellos estaban gritando y escupiendo insultos [como ellos] físicamente empujó el clero a un lado con sus escudos”.

Al otro lado de la calle, McLaren y otros trabajaron para ayudar a los manifestantes golpeados por maza o gases lacrimógenos que estaban en “un dolor increíble” (el pastor dijo que incluso se pilló a sí mismo). Grupos como  el grupo de promoción cristiana progresista Sojourners  transmitieron en directo el alboroto, al igual que el Rev. Traci Blackmon, quien en un momento tuvo que huir de un área peligrosamientras hablaba en la televisión nacional. Mientras tanto, la situación siguió aumentando.

“Mi impresión dominante fue el increíble valor de la gente de Black Lives Matter que se estableció cerca de donde el clero se estableció, así que en el centro de la multitud”, dijo McLaren. “Vi botellas y palos volando, y luego contenedores de humo. Y no sé qué era spray de pimienta, qué era mace, qué era bombas de humo … Vi señales de Black Lives Matter tomadas de los manifestantes. Ellos escogerían esos signos y se mantendrían firmes “.

Los manifestantes nacionalistas blancos asaltan a líderes de fe que intentaron bloquear su camino.  CRÉDITO: Heather Wilson, @aNomadPhotog / Dust & Light Fotografía
LOS MANIFESTANTES NACIONALISTAS BLANCOS ASALTAN A LÍDERES DE FE QUE INTENTARON BLOQUEAR SU CAMINO. CRÉDITO: HEATHER WILSON, @ANOMADPHOTOG / DUST & LIGHT FOTOGRAFÍA

Los manifestantes religiosos que hablaron con ThinkProgress estaban en su mayoría espiritualmente dedicados a la no-violencia, y algunos expresaron ambivalencia acerca de las tácticas de otros manifestantes, como el antifa vestido de negro, cuyos miembros a menudo desafían el racismo con sus puños. Parecía haber poca coordinación entre los dos grupos durante el fin de semana: En un momento dado, Whispelwey dijo, los manifestantes de Antifa creyeron erróneamente que el clero estaba tratando de proteger a los supremacistas blancos (que no tenían presencia de fe conocida). Tomó una conversación de fuego rápido para arreglar las cosas.

Pero los grupos encontraron una manera de trabajar juntos eventualmente. A medida que las tensiones aumentaban el sábado por la mañana, algunos clérigos se separaron para organizar una protesta aún más dramática -y mucho más peligrosa-. Una facción que incluyó al profesor West, Smith y Wispelwey formó una línea a través de la entrada del parque y unió los brazos, bloqueando a los supremacistas blancos de entrar.

Tomaron sus posiciones sabiendo que había poca garantía de que habría ayuda si lo necesitaban.

“Creo que la esperanza era que hubiera alguna intervención policial que nos haría retirar [en caso de violencia]”, dijo Smith. “Pero en términos de ser una presencia en el parque, en el rally, no estaban allí. No había posibilidad de que la policía viniera a nuestra defensa si los supremacistas blancos se volvían al clero.

de que los nacionalistas blancos hicieran su movimiento.

“Un grupo de supremacistas blancos rompió nuestra línea con escudos”, dijo Wispelwey. “Algunos de ellos estaban gritando y escupiendo insultos [como ellos] físicamente empujó el clero a un lado con sus escudos.”

El clero reorganizó sus posiciones para intentar detener otra oleada de nacionalistas blancos. Pero cuando el “alt-derecho instigó su violencia” en la calle contra los contra-manifestantes, un grupo de Antifa intervino. El clero tomó el momento como una oportunidad para dispersarse.

“Fue entonces cuando Antifa nos salvó la vida”, dijo.

Primeros auxilios espirituales

La policía finalmente comenzó a cerrar la protesta poco después de que el clero se disolviera, pero la violencia del día estaba lejos de terminar. Los combates y las escaramuzas entre bandas itinerantes de nacionalistas blancos y contra-manifestantes seguían furiosos en las calles, dejando a muchos manifestantes golpeados y ensangrentados.

No queriendo irse, algunos líderes de fe comenzaron a actuar como pacificadores para ayudar a desalentar los conflictos, haciendo todo lo posible para detener las peleas.

CRÉDITO: Joshua Eaton / ThinkProgress
CRÉDITO: JOSHUA EATON / THINKPROGRESS

“A veces nuestra presencia, sólo por un grupo de clérigos apareciendo … la gente que estaba enojada o en busca de una pelea se calmaría”, dijo McLaren, señalando que a menudo llegaron antes de la policía. “Aquí es donde las vestiduras del clero eran una gran cosa. [A veces] el clero era la única gente que decía ‘vamos a calmarnos’ “.

“Un grupo de personas corrió hacia nosotros y dijo: ‘Ustedes son necesarios. Alguien mató a algunas personas ‘”.

Entonces la tragedia golpeó. Mientras McLaren, Wispelwey y otros se reunían en la cima de una colina, un coche en la calle -que dicen las autoridades fue impulsado por el supremacista blanco James Alex Fields Jr.- atravesó un grupo de contramanifestantes, hiriendo a 19 y matando a Heather D Heyer.

En cuestión de minutos, los líderes religiosos fueron llamados a responder.

“Un grupo de personas corrió hacia nosotros y dijo: ‘Ustedes son necesarios. Alguien mató a algunas personas “, dijo McLaren.

El clero corrió al caos, entrando en la masa antes de que llegaran policías o ambulancias. Algunos ayudaron a una mujer a encontrar a su sobrina que había sido golpeada. Otros ayudaron a los mismos heridos.

“Hubo mucha gente herida que probablemente no será contada entre los heridos”, dijo McLaren. “Ayudé a una mujer joven que había sido golpeada, voló en el aire, se dislocó el hombro, tenía un enorme hematoma. Sólo quería alejarse. Así que la ayudé a conseguir agua y hielo. Su mano estaba sangrando.

Cuando la policía apareció minutos más tarde, algunos clérigos ayudaron a dirigir el tráfico.

“Clero sabe algo acerca de entrar en una emergencia y bering una presencia calmante”, dijo.

Esto no va a desaparecer.

A pesar del fin de semana de horror, ninguno de los activistas religiosos entrevistados por ThinkProgress parecía dispuesto a tirar la toalla. Con más protestas de supremacía blanca planeadas en todo el país en los próximos meses, muchos manifestantes religiosos creen que su trabajo está apenas comenzando.

“Esto no va a desaparecer”, dijo McLaren, un veterano manifestante.

Smith dijo que su experiencia podría informar a otros intentos de resistir a los nacionalistas blancos.

“Ahora podemos decir que hay un grupo de hombres blancos que están comprometidos con la violencia y la brutalidad, y eso aumenta las apuestas y hace que los posibles resultados de cualquier acción o desobediencia civil sean mucho más impredecibles”, dijo Smith. “Pero espero que podamos tomar lecciones de Charlottesville y usarlas para estar mejor equipadas para enfrentar la supremacía blanca cuando eleva su cabeza por todo el país”.

Wispelwey y Congregate CVille planean continuar entrenando al clero para este tipo de protestas. Él ya está preparando un “kit de preparación” para los manifestantes basados ​​en la fe que pueden servir como plantilla para futuras demostraciones.

“Se trata de hacer el trabajo largo y profundo de la justicia, de estar en la relación correcta con aquellos que Dios oye y mantiene más estrechamente”.

Pero el verdadero trabajo, dijo, va a transformar los corazones de los racistas.

“No estamos preparando líderes de fe en situaciones de emergencia”, dijo. “Se trata de hacer el trabajo largo y profundo de la justicia, de estar en la relación correcta con aquellos que Dios oye y mantiene más estrechamente”.

Harper dice que hizo un poco de ese trabajo el sábado. Mientras permanecía de pie durante horas frente a una línea de miembros de la milicia -que según se informa se les había instruido para no hablar con la prensa o con los manifestantes-, dice que empezó a llevarlo abajo. Cuando se volvió para irse para evitar el aumento de la violencia, se dirigió al hombre una última vez.

“Sólo quiero que sepas, te queremos”, dijo.

Harper dijo que el rostro del hombre, gris y cansado del día, de repente se suavizó. Después de un momento, respondió: -Te quiero también.

Varias fotos en esta historia se usaron con el permiso de  Heather Wilson. Puedes encontrar más de su trabajo en Dust & Light Photo .

https://thinkprogress.org/clergy-in-charlottesville-e95752415c3e/

MUJERES SACERDOTES DE ARCWP, VISITANDO IRLANDA. DIA 16 ENNIS


 
http://bridgetmarys.blogspot.com.co/2017/08/arcwp-priests-visit-ireland-day-16-ennis.html?spref=fb

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