Nuevo escándalo en la Iglesia Católica: Obispo Goic renuncia a Consejo de Prevención de Abusos


El prelado expresó su desconocimiento de la situación, asumiendo su responsabilidad al no detectar las situaciones de este tipo

Por Francisca Herrera
 

El obispo de Rancagua, Alejandro Goic afirmó que dejará el Consejo de Prevención de Abusos a Menores para dedicarse a su diócesis, en el marco de la situación que se vive tras las denuncias de abusos que afectan a sacerdotes de la zona.

“He presentado mi renuncia indeclinable al Consejo. Necesito concentrar todas mis energías en la diócesis para esclarecer estos lamentables hechos, con mis hermanos sacerdotes, apoyando a todas las comunidades, en especial a las que más han sufrido y han quedado sin su párroco”, señaló Goic a La Tercera.

Necesito concentrar todas mis energías en la diócesis para esclarecer estos lamentables hechos, con mis hermanos sacerdotes

El obispo también indicó que hasta ahora sólo existe un sacerdote de la diócesis, Luis Rubio, que está denunciado por abuso de menores ante la Santa Sede.

Los otros 13 religiosos se encuentran suspendidosde sus cargos, durante la investigación eclesial por mal uso de dineros parroquiales y conductas reñidas con el celibato.

Mea culpa

El prelado asumió su desconocimiento de la situación, asumiendo su responsabilidad al no detectar las situaciones. “Estas actividades no eran conocidas, y yo no fui capaz de darme cuenta, si es que hubo signos visibles. Hoy tengo que reconocer que en eso fui poco cuidadoso.” Goic también apuntó que esto involucra a un grupo de religiosos, señalando que la mayoría sigue cumpliendo sus funciones.

Hace una semana el Obispo Goic fue acusado de no atender denuncias de abusos sexuales a menores en un reportaje de Tele13.

Respecto a la destrucción de documentos señalada por el Papa, Goic indicó que “no tengo constancia de que eso haya ocurrido aquí en mi diócesis. En verdad no tengo información más concreta salvo que lo que nos hizo saber el Papa Francisco en el documento que nos entregó en Roma, y que es de conocimiento público”.

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Nelly León: “Qué bonito sería luchar con las chiquillas hoy”



En medio del ambiente de empoderamiento femenino, la abogada Paula Vial puso la idea en Twitter: que algún medio dedicara toda su edición sólo a columnas de mujeres. En Tendencias lo hicimos y 43 mujeres escribieron para esta edición especial.


“El otro día hablaba con una sobrina y me decía: ¿Qué habrá pasado con nuestras abuelas en el campo? ¿Alguna vez se habrán entregado por amor a su esposo o simplemente fue sometimiento e hijos? ¿Qué pasaba con sus afectos, con su dignidad? Todos esos son temas de los que hoy se está hablando”, cuenta la hermana Nelly León, quien lleva 13 años como capellana del Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín. Dice que está muy bien que las mujeres se manifiesten en contra de los abusos y el acoso del que han sido víctimas por años.

-Y hoy, ¿qué piensa usted sobre sus afectos y su dignidad como mujer?
-Soy una mujer con harta personalidad y pachorra. Si bien fui criada en una Iglesia muy machista y autoritaria, quizás por mi carácter y por la pasión me he ganado un lugar dentro de la Iglesia. Estoy muy feliz de que se empiece a valorar más a la mujer. Cuando se anunció la visita del Papa, hubo sacerdotes que me dijeron “¿por qué va a la cárcel de mujeres, donde hay 600 mujeres, y no a la Penitenciaría, donde hay cinco mil presos?”.

-¿Qué les respondió?
-Que el Papa debía ir donde las mujeres porque somos las más invisibilizadas.

-¿Se ha sentido mirada en menos en la Iglesia?
No directamente, pero muchas veces hemos dicho que es importante que las mujeres estemos en la toma de decisiones. Te invitan a participar, pero una es la “invitada” y no forma parte de las resoluciones.

-¿Qué Iglesia sueña usted?
-Sueño con la Iglesia del cardenal Silva Henríquez, la Iglesia comprometida, inclusiva, participativa, circular, donde seamos capaces de sentarnos y mirarnos a la cara, donde todos tengan opinión y ésta sea respetada.

-Si hoy usted fuera parte en la toma de decisiones de la Iglesia, ¿qué haría?
-Lo primero sería reunirme con las comunidades de base y las parroquias más populares y preguntarles: qué pastor quieren para su Iglesia. Porque ya basta que un grupito nos nombre los pastores o los obispos y tengamos, como dice el Papa, la sicología de la elite para los cargos.

-¿A quiénes elegirían?
-Curas jugados, honestos, que sean capaces de sentarse en tu casa a tomarse un té contigo y se embarren los pies; no esos curas que andan corriendo todo el día, en bonitos autos y que no van a la población por miedo a que les roben.

-¿Qué nombres se le ocurren?
-Un Pablo Walker, por ejemplo, un cura del pueblo.

-¿Qué ganaría la Iglesia chilena con una mirada femenina?
-Ganaríamos en el tema más comunitario, más afectivo, más dialogado, más de acompañar y no tanto desde la autoridad o desde el poder.

-¿Representa esta Iglesia a las mujeres que salieron a la calle?
-Sí y no. Creo que no representa a los jóvenes. La sociedad avanza en montones de cosas: políticas de género, políticas del matrimonio igualitario, políticas de no sé qué y nosotros todavía estamos reflexionando si a los separados se les da o no la comunión, ¿cachái? Entonces la gente nos lleva mucha delantera y por supuesto que no representamos a nadie así poh. Qué bonito sería luchar con los chiquillos hoy, con las chiquillas que están defendiendo sus derechos, su respeto, su propia dignidad.

*Capellana Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín y creadora de la Fundación Mujer Levántate

http://www.latercera.com/tendencias/noticia/nelly-leon-bonito-seria-luchar-las-chiquillas-hoy/178964/

Mariano Puga: “Qué pasa con los pobres de la iglesia después de la decisión del Papa”


por  18 mayo, 2018

Mariano Puga: “Qué pasa con los pobres de la iglesia después de la decisión del Papa”
Con una estructura de la Iglesia católica elitista y centrada en las disputas de la jerarquía, el trabajo que había hecho la institución hasta antes de llegada la democracia quedó casi en segundo plano. Sacerdotes que continúan con los pies en el barro, como Mariano Puga, no quieren hablar de lo mismo. Ni de los obispos. Ni del clero. Ni de las sotanas más encumbradas de una iglesia que agoniza, sino de los que él ve todos los días en las poblaciones. “Esos son los que más le importan a la iglesia de Jesús”, dice.

La Iglesia católica chilena, hace décadas, tiene dos almas. Pese a que el poder de la jerarquía ha intentado perfilar un camino de encubrimientos y sigilo entre quienes han cometido delitos al interior de capillas y seminarios, hay sacerdotes que han seguido trabajando en las parroquias de barrio y haciendo una labor pastoral ceñida a los últimos documentos eclesiales.

Son los mismos que se han mantenido al margen del debate que ha tenido en el vórtice del huracán a obispos y la encumbrada élite de la iglesia católica.

-No quiero hablar- se apura en decir uno de ellos, Mariano Puga, cura de Villa Francia que está enojado con los medios de comunicación. Cuando el Papa vino a Chile, estaba feliz. Flanqueado por un mural que decía “Bienvenido Francisco Papa del pueblo”, mostraba su satisfacción por lo que él creía una visita esperanzadora, que podía abrir otro camino para la institución que pese a todo, defiende.

“Yo me pregunto, qué pasa con los pobres de la iglesia después de la decisión del Papa, después de la denuncia de obispos. Qué pasa con esos que bautizan a sus niños, que van los domingos a misa, que comulgan. Qué pasa con esos que van a Lo Vásquez. Qué pasa con esos que creen en Jesús y que están fuera de todos estos escándalos- se pregunta, hastiado de que la prensa siempre le pregunte por lo mismo. Por la jerarquía y lo que pasa en Roma”.

-Porque la iglesia son los pobres -dice, sin poder contener las lágrimas, porque desde que los abusos comenzaron a tomar protagonismo, él piensa que hay otros que lo han perdido.

-Yo me pregunto, qué pasa con los pobres de la iglesia después de la decisión del Papa, después de la denuncia de obispos. Qué pasa con esos que bautizan a sus niños, que van los domingos a misa, que comulgan. Qué pasa con esos que van a Lo Vásquez. Qué pasa con esos que creen en Jesús y que están fuera de todos estos escándalos- se pregunta, hastiado de que la prensa siempre le pregunte por lo mismo. Por la jerarquía y lo que pasa en Roma.

Al igual que otros sacerdotes que han estado del otro lado de la jerarquía durante todos estos años en que no se ha hablado más que de la lucha de poder al interior de la Iglesia, son lo que cobrarán vital relevancia en la transformación que, a largo plazo, debería impulsar Jorge Bergoglio. Y aunque Puga, prefiere omitir sus opiniones respecto al “terremoto en Roma”, sí cree que ya es momento de volcar las miradas y la preocupación hacia las poblaciones.

-¿Qué va pasar con esos que se acercan al sacerdote de la parroquia, y le dicen: padrecito usted que está más cerca de Dios , que hago con mi hijo que cayó en la droga. A esos ustedes no les preguntan ustedes. Pregunténle por favor a esa gente, esos son los que más le importan a la iglesia de Jesús, los pobres, esos que no son consultados por la prensa.

http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2018/05/18/mariano-puga-que-pasa-con-los-pobres-de-la-iglesia-despues-de-la-decision-del-papa/

Nicaragua: extorsión, diálogo y anhelo de paz


  • Sobre todo, la gente en Nicaragua quiere poder vivir, trabajar y estudiar en paz, escribe Tortilla Con Sal.

    Sobre todo, la gente en Nicaragua quiere poder vivir, trabajar y estudiar en paz, escribe Tortilla Con Sal. | Foto: Reuters

Publicado el 20 de mayo de 2018
Sobre todo, la gente en Nicaragua quiere poder vivir, trabajar y estudiar en paz, escribe Tortilla Con Sal.

La experiencia reciente confirma que no se puede confiar en que la derecha de América Latina y el Caribe, como el gobierno de los Estados Unidos, cumpla con los acuerdos. Eso ha sido cierto para el gobierno revolucionario de Cuba en sus conversaciones directas con las autoridades estadounidenses; para las ex guerrilleras de las FARC de Colombia por la implementación del acuerdo de paz por parte del gobierno y para el gobierno de Venezuela en el diálogo nacional con la oposición política. Asimismo, prevalecen las dudas sobre la integridad del Diálogo Nacional por la Paz en Nicaragua mediado por la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica como testigo del proceso.

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Desde el 23 de abril, extremistas violentos de derecha han asesinado a simpatizantes y espectadores del gobierno; continuó atacando las oficinas municipales y las instalaciones policiales; saquearon y saquearon propiedades comerciales, así como autobuses, taxis y vehículos privados, y han disparado e hirieron a numerosos agentes de policía. Pero la Conferencia Episcopal se alía abiertamente con la oposición, sugiriendo falsamente que la oposición violenta es víctima. El proceso de diálogo solo se ha mantenido en marcha gracias a la hosca paciencia de las autoridades nicaragüenses, dirigidas por el presidente Daniel Ortega, y su determinación de no permitir que las provocaciones saboteen las posibilidades de paz.

Diálogo sin condiciones

El 22 de abril, el presidente Ortega pidió a los obispos católicos que medie un diálogo sin condiciones. Los obispos, liderados por el cardenal Leopoldo Brenes, aceptaron. Pero les llevó casi tres semanas acordar el diálogo con una oposición conformada por organizaciones empresariales, estudiantes y políticos de la oposición. Todo sugería que la oposición simplemente no quería el diálogo. Eso fue confirmado el 11 de mayo, cuando, después de aceptar originalmente mediar sin condiciones previas, los obispos establecieron cuatro precondiciones agresivas que implican una contradicción fundamental. Afirmando defender los derechos de todos los nicaragüenses, los obispos insistieron en que la policía fuera sacada de las calles, dejando implícitamente a las pandillas violentas de la oposición para continuar con sus ataques.

El presidente Ortega aceptó las cuatro condiciones previas del provocativo ultimátum obispo, la autocontradicción y todo lo demás, y señaló diplomáticamente el acuerdo de su gobierno sobre la necesidad de detener toda violencia, intimidación y agresión. También expresó “nuestra gran preocupación por los climas de miedo en las comunidades, donde -más allá de las protestas pacíficas, que respetamos absolutamente- proliferan actos de violencia que destruyen y deterioran la calidad de vida de los nicaragüenses de todas las edades, que claman a Dios por un regreso a la normalidad “. A lo largo de ese mismo fin de semana, bandas armadas atacaron e intimidaron a personas en toda Nicaragua, incendiaron un famoso mercado de artesanía en Masaya y establecieron bloqueos, la mayoría operados por matones enmascarados que impidieron la libertad de movimiento.

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Entre los eventos del 11 de mayo hasta el día en que el diálogo finalmente comenzó el 16 de mayo, las bandas armadas atacaron instalaciones policiales y oficinas municipales en Matagalpa, Masaya y Jinotega. En Matagalpa, mataron a tiros a dos partidarios del gobierno y una niña de un año. También dispararon e hirieron a tres policías. En Masaya, mataron a tiros a un partidario del gobierno. En Jinotega, hirieron a dos policías. En una de las barricadas, una paciente en una ambulancia detenida durante horas sufrió convulsiones y murió antes de que pudiera estabilizarse.

Estos fueron los más serios de los innumerables incidentes de violencia e intimidación por parte de las bandas derechistas de la oposición. En respuesta a estos eventos, el 12 de mayo el Cardenal Brenes emitió un llamado general pidiendo el fin de toda violencia, omitiendo cualquier llamado explícito a la oposición política para detener sus provocaciones violentas. Las declaraciones extraordinariamente cínicas de los obispos, parcializadas a favor de la oposición, sugieren falsamente que la responsabilidad principal de la violencia recae en el gobierno. 

Propaganda perversa

Esa línea de propaganda perversa persiste y también caracterizó la sesión de apertura del diálogo el 16 de mayo. Agresivos estudiantes de la oposición intentaron sin éxito gritar al presidente Ortega durante su declaración, mientras que los mismos obispos mediadores atacaron al gobierno por no retirar a la policía de las calles. En respuesta, el presidente Ortega señaló que la oposición era responsable de la violencia y que la policía tenía órdenes de no usar sus armas de fuego y, de hecho, se había abstenido de tomar medidas.

Señaló, sin embargo: “No podemos estar en un país donde una parte de los nicaragüenses tiene derecho a aterrorizar y la otra parte no tiene más alternativa que ser aterrorizada, como lo son actualmente miles de familias”. Esa sesión de apertura del diálogo, con los obispos mediando enteramente a favor de la oposición, fue un triunfo de la paciencia resiliente por parte de los representantes del gobierno en una atmósfera diseñada para provocarlos. Posteriormente, el 18 de mayo, la primera sesión de conversaciones directas terminó con un acuerdo de ambas partes para trabajar por la paz y desarrollar propuestas que cubran los diversos temas que se negociarán. La víspera, el 17 de mayo, llegó una delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA para comenzar la investigación de los hechos violentos del 18 de abril en adelante.

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Incluso el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, admitió que el diálogo en Nicaragua ha funcionado en términos de promover la paz. Por el momento, el gobierno ha desactivado la violencia e intimidación de la oposición que los nicaragüenses comunes han experimentado durante más de tres semanas, mientras las fuerzas de la oposición simulan absurdamente que son víctimas. Además de la intimidación que han sufrido, decenas de miles de trabajadores y pequeñas empresas y agricultores no han podido trabajar normalmente, y el costo para la economía actualmente supera los 200 millones de dólares. En cuanto a la oposición, como de costumbre, están divididos. La mayoría del sector empresarial y sus políticos asociados están ansiosos por que la economía vuelva a la normalidad.

En contraste, la oposición política extremista liderada por ex sandinistas no lo es, esto es lo suficientemente lógico, porque los ingresos para la red de ONG de la que dependen están garantizados por fondos de los Estados Unidos y Europa. Del mismo modo, muchos de los estudiantes lamentan los resultados perjudiciales de la violencia, pero otros son más intransigentes. Los obispos, también, están divididos. Los obispos más derechistas continúan explotando cínicamente su papel de mediación a favor de la oposición, mientras que otros no lo hacen. Los sacerdotes a nivel de base han jugado un papel importante, mediando genuinamente, a menudo en condiciones muy difíciles y con algún riesgo para ellos mismos.

Divisiones y desventajas

Estas divisiones ponen a la oposición y sus partidarios entre los obispos en desventaja, en contra de un equipo de gobierno sólidamente unido con vasta experiencia y habilidades de negociación acumuladas durante más de 30 años. Algunos líderes de la oposición, como Violeta Granera, un cliente perenne de los fondos del gobierno de los EE. UU., Están tan frustrados que incluso acusaron a Luis Almagro de traición por no haber facilitado su agenda extremista como lo habían esperado. El problema para el gobierno en las negociaciones es que cada vez que estos extremistas de la oposición sienten que están perdiendo terreno, pueden reactivar sus bandas terroristas violentas y sumir al país en el caos nuevamente.

Contra esa constante amenaza de extorsionistas, el gobierno probablemente se quede tranquilo, esperando que la opinión pública obligue a los extremistas a retroceder. Si los extremistas se retiran de las conversaciones, será muy difícil para los obispos continuar insistiendo, como lo han hecho implícitamente durante semanas, que el gobierno permite a los extremistas violentos de la oposición destruir el orden público cuando una clara mayoría en el país anhela la normalidad . Mientras continúan las conversaciones sobre temas como los cambios institucionales o la seguridad social y la reforma tributaria, la gente en Nicaragua quiere, sobre todo, poder vivir, trabajar y estudiar en paz.

Santos anuncia que Colombia se unirá a la OTAN


 El jefe de estado hizo el anuncio desde la Casa de Nariño en Bogotá.

El jefe de estado hizo el anuncio desde la Casa de Nariño en Bogotá. | Foto: Reuter

Publicado 25 may 2018 (hace 17 horas 59 minutos
Por primera vez en la historia, un país latinoamericano será parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

Colombia formará parte, a partir de la próxima semana, de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) como el primer “socio global” de América Latina, anunció el viernes el presidente de esa nación, Juan Manuel Santos.

“Nos formalizaremos en Bruselas la próxima semana -y esto es muy importante- la entrada de Colombia en la OTAN en la categoría de socio global, seremos el único país de América Latina con este privilegio”, dijo el presidente en un discurso televisado desde el palacio presidencial de Narino.

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Santos, que dejará su cargo este año, se reunirá el próximo 31 de mayo en Bruselas con el Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, para finalizar la acreditación de Colombia como parte de la alianza militar.

En diciembre de 2016, el Ejecutivo colombiano informó que la OTAN había aceptado la solicitud de establecer un acuerdo y, por lo tanto, acordar una “mayor” cooperación militar con esa organización, siguiendo el Acuerdo de Paz firmado en La Habana.

Juan Manuel Santos

@JuanManSantos

Y otra gran noticia. La próxima semana formalizaremos el ingreso de Colombia a la OTAN, @NATO, en la categoría de socio global. Seremos el único país de Latinoamérica con este privilegio.

 

Tweet dice: 
“Y otra gran noticia. La próxima semana formalizaremos la entrada de Colombia a la OTAN, en la categoría de socio global. Seremos el único país de América Latina con este privilegio”.

 

En ese momento, el gobierno vecino de Venezuela rechazó el anuncio como un “intento de introducir factores externos con capacidad nuclear” en la región.

A comienzos de 2017, el entonces canciller venezolano, Delcy Rodríguez, había denunciado que con esa entrada Colombia podría violar el acuerdo de Tlatelolco, que entró en vigencia en 1969 con el objetivo de establecer la desnuclearización de América Latina y el Caribe.

Además, Colombia es parte del Movimiento de Países No Alineados (MNA) y uno de los principios esenciales del bloque declara que sus miembros “no pueden ser parte de ningún tipo de organización militar y bélica como el Tratado del Atlántico Norte”. “

Tweet dice: 
“Un Premio Nobel de la Paz que coloca a su país en la OTAN”.

El Papa expresa su temor al cierre de iglesias en Europa debido a la disminución del número de sacerdotes


Reproductor de video
Papa Francisco
Reuters / Max Rossi ElPapa Francisco dirige la misa de apertura para el sínodo de obispos de la familia en la Basílica de San Pedro en el Vaticano el 3 de octubre de 2015.

El Papa Francisco ha advertido que algunos seminarios, iglesias y monasterios en Europa podrían ser cerrados en el futuro debido a la escasez de sacerdotes y monjas.

Durante la asamblea anual de la Conferencia de obispos italianos el lunes, Francis expresó su preocupación por la “crisis de las vocaciones” en Europa, que ha visto la mayor disminución en el número de sacerdotes en los últimos años.

Las últimas estadísticas del Vaticano han demostrado que el número de sacerdotes en Europa disminuyó en 2.502 entre 2014 y 2015. Por el contrario, el sacerdocio ha mostrado un aumento en África y Asia, donde la Iglesia Católica continúa creciendo.

Francisco le dijo a los obispos italianos que la disminución del número de sacerdotes en Europa podría deberse a varios factores, como los cambios demográficos y culturales, así como los escándalos en la Iglesia.

“¿Cuántos seminarios, iglesias, monasterios y conventos se cerrarán en los próximos años? Dios solo sabe”, dijo el pontífice, según informó Associated Press .

A pesar de la disminución del número de sacerdotes, el número de católicos bautizados ha crecido de 1,27 millones a casi 1,29 millones en todo el mundo.

El Papa previamente sugirió ordenar hombres casados ​​al sacerdocio en áreas que sufren escasez de sacerdotes.

En una entrevista con el periódico alemán Die Zeit el año pasado, Francis dijo que la Iglesia debe considerar la posibilidad de ordenar “viri probati” – hombres casados ​​de fe probada – como sacerdotes para ministrar a los católicos en comunidades remotas.

El Pontífice había advertido que la escasez de sacerdotes es un “problema enorme” y podría debilitar a la Iglesia  “porque una Iglesia sin la Eucaristía no tiene fuerza: la Iglesia hace la Eucaristía, pero la Eucaristía también la hace”.

Sin embargo, Francis enfatizó que hacer del celibato una opción  para los sacerdotes en entrenamiento “no era la solución”.

Mientras que se espera que la mayoría de los sacerdotes católicos sean célibes, unas 23 iglesias orientales que están en plena comunión con el Vaticano permiten que los miembros del clero se casen.

En 2014, el Papa citó a los ministros anglicanos que se convirtieron al catolicismo y a los coptos católicos como ejemplos de sacerdotes casados ​​en la Iglesia.

The Associated Press  informó que la propuesta de “viri probati” probablemente sea discutida en una próxima reunión de los obispos del mundo. Según los informes, uno de los temas de la reunión programada para el próximo año se centrará en la región de Amazonas, donde la proporción de sacerdotes y católicos es de 1 a 1,000.

https://www.christiantoday.com/article/pope-expresses-fears-of-church-closures-in-europe-due-to-declining-number-of-priests/129329.h

NICARAGUA: Abril 2018 La insurrección de la conciencia


Nadie presintió este estallido, pero eran incontables las razones que anunciaban que ocurriría. La juventud universitaria lo inició y a la juventud la siguió la gente, muchísima gente, cada vez más gente. Desde hacía años había muertos y terror en las zonas rurales y Managua parecía dormida. Y al despertar Managua, levantó al unísono al país entero. ¿Cómo fue posible? No por una conspiración desde fuera, sino por la mucha lava acumulada dentro. Los volcanes no avisan.

Equipo Envío

Durante muchos años Nicaragua no ha tenido nunca primeras planas en medios internacionales.

En este histórico abril, cuando empezó a correr la sangre en Managua y después en todo el país y durante varios días, fuimos noticia. Parece dirigido, planificado, organizado, pero fue espontáneo, real, inesperado. Por sus dimensiones y consecuencias, el estallido de abril sorprendió a todo el país y a los mismos jóvenes que lo iniciaron. El régimen Ortega-Murillo fue el principal sorprendido.

BALANCE FATAL: “FUERON EJECUTADOS”

Aunque nunca sabremos las cifras exactas, ya el 4 de mayo el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH) hizo público un informe con un balance de lo que llamó “violaciones sistemáticas a los derechos humanos de los nicaragüenses por el régimen dictatorial de Daniel Ortega y Rosario Murillo”.

En él, y respecto a la violación del derecho a la vida, afirma: “La violencia, sin comparación en la historia reciente de Nicaragua, ejercida por la Policía y las fuerzas de choque del gobierno, ha tenido como consecuencia la muerte violenta de al menos 45 personas durante el ejercicio legítimo de una protesta social. 4 son menores de 18 años, 24 son jóvenes estudiantes y 18 pobladores con diferentes perfiles ocupacionales que apoyaban la protesta de los estudiantes, 2 son agentes policiales y uno, un periodista que daba cobertura a los hechos de violencia en Bluefields”.

“Todas las muertes -precisa- se dieron en el contexto de la represión y la violencia estatal. La mayoría de las víctimas presentaba impactos de bala en la cabeza, cuello, pecho o abdomen, por lo que podemos afirmar que fueron ejecutados, valiéndose las autoridades y las fuerzas de choque de una clara ventaja respecto de los medios de que disponían los manifestantes. Esto evidencia que la orden era matar”.

Todos los asesinados eran varones menos uno de los policías, una joven de 19 años. 27 murieron en Managua. Otros en Masaya, León, Estelí, Bluefields y Matagalpa. También se refirió el informe a 400 personas, entre lesionados y heridos durante las protestas.

UNA DÉCADA DE AGRAVIOS ACUMULADOS

La desproporcionada respuesta de las fuerzas de choque del gobierno y de la Policía Nacional contra jóvenes y ciudadanos que protestaban contra las reformas al seguro social en distintos puntos céntricos de Managua, y la brutal escalada represiva de los días siguientes prendió una chispa. Una década de autoritarismo sin límites la convirtió en un incendio, en una insurrección de la conciencia nacional.

Hacer la lista de los agravios acumulados que en este abril ha nutrido por todo el país masivas protestas cívicas y pacíficas que no se veían desde hace años, y que parecía no veríamos en poco tiempo, resulta una tarea imposible. Los hemos ido analizando pormenorizadamente, mes tras mes, en estas páginas.

Un acumulado de indignación ante abusos, arbitrariedades, humillaciones, corrupción, desigualdades, también crímenes siempre impunes, encendió por fin la mecha. La arrogancia de un poder cada vez más absoluto y asfixiante diseminó los hervores de abril a la velocidad que facilitan hoy las redes sociales. El estallido de abril revela también un relevo generacional y se parece también a un cansancio, un hastío, un hartargo.

PRIMER HERVOR: CONTROL DE LAS REDES

La insurrección de abril fue precedida por tres hechos provocados por el propio gobierno. Acostumbrados durante una década a abusar de su poder absoluto sin mayor reacción, el régimen se convirtió en el principal desestabilizador de su modelo.

Apenas un mes antes del estallido, el 12 de marzo, la Vicepresidenta Rosario Murillo anunció que estaba considerando “revisar” las redes sociales porque estaban “influenciando negativamente a familias y comunidades”. Lo de “revisar” fue sentido, naturalmente, como “controlar”. Las redes eran un importante espacio de poder, uno de los pocos que no controlaba ya el gobierno.

Fue la juventud, que “vive” ya en las redes, la que se sintió atacada, pero por este tema aún no salió a las calles a protestar. Tal vez no lo hizo porque pasaban los días y nadie terminaba de aclarar cómo ejercerían el control.

El propio gobierno tiene su parte en la rebeldía que lo ha debilitado: el boom de las redes sociales inició en Nicaragua hasta en 2014, cuando el gobierno invirtió millones en instalar wi-fi libre y gratuito en los parques de todo el país.

Años después, los teléfonos inteligentes de los universitarios con más capacidad económica, y los teléfonos más sencillos de muchos otros jóvenes de los barrios se conectaron y tejieron las redes de la rebeldía en Managua y en todo el país. Muchos creíamos que la juventud estaba absorta, enajenada con ese “juguete” tecnológico. La vida nos demostró que era sólo cuestión de tiempo.

Además de disparar a mansalva a los rebeldes de abril, una de las primeras respuestas del gobierno, tomado por sorpresa, fue cancelar el wi-fi gratuito en todos los parques del país, que hoy lucen vacíos.

SEGUNDO HERVOR: EL INCENDIO EN LA RESERVA

El otro antecedente inmediato al estallido de abril fue el incendio iniciado el martes 3 en la Reserva Biológica Indio-Maíz. Un fuego incontrolable comenzó a extenderse por el valiosísimo bosque tropical húmedo que cubre el sureste de Nicaragua, fronterizo con Costa Rica, un tesoro biológico de valor intangible para Nicaragua y Centroamérica.

Acostumbrados a un irresponsable modo de gobernar, en el que las decisiones siempre están ultra-centralizadas, la Vicepresidenta Murillo minimizó el incendio y el gobierno no comenzó a reaccionar hasta el 6 de abril.

Acostumbrados también a gestionar cualquier evento de importancia o silenciándolo o tergiversándolo si no pueden callarlo, el gobierno se resistió a solicitar ayuda internacional, rechazó la que le ofrecieron bomberos costa¬rricenses, militarizó la zona, impidió a periodistas y ambientalistas independientes ingresar a la reserva y amenazó con retirar su personalidad jurídica a la Fundación del Río, primera organización nacional que encendió la alarma el mismo día 3, con informaciones que recibía de las comunidades ramas y krioles que habitan allí.

Desde hace años las reservas naturales de Nicaragua están siendo de¬fo¬restadas. Alba Forestal, una de las empresas del consorcio Alba, en manos del grupo en el poder, hace negocio con la madera de esos bosques. También están siendo invadidas las reservas por campesinos empobrecidos que luego venden las tierras que ocupan a ganaderos inescrupulosos, que tumban árboles y queman el terreno para dedicarlo después a pasto para ganado.

Lo hacen ante la indolencia o la complicidad de las autoridades locales, en un combinado letal de corrupción e impunidad. En 2017 la Alianza de los Pueblos Indígenas y Afrodescendientes de Nicaragua había advertido sobre el acelerado avance de la deforestación en la Reserva Indio-Maíz, señalando que las invasiones de colonos en ese territorio para apropiarse de tierras que pertenecen a estos pueblos originarios se intensificaron desde que en 2013, cuando el gobierno anunció el proyecto del Canal Interoceánico, que atravesaría parte de la Reserva por la zona de Punta Gorda.

UNA CATÁSTROFE ECOLÓGICA Y EL PODER DE LA EMOCIÓN

Fue la juventud, que en Nicaragua como en todo el mundo, ha ido desarrollando una conciencia de responsabilidad ambiental, intuyendo que el mundo que heredarán está en grave peligro, la que salió a las calles preocupada por la reserva. Desde el 6 de abril, y día tras día, vimos en la entrada de la Universidad Centroamericana (UCA), en el centro de la capital, las primeras protestas de universitarios. En los primeros días fueron pequeños plantones. El 10 de abril ya estaban más concurridos.

El miércoles 11 ya eran más de 300 los jóvenes de varias universidades autoconvocados en las redes por #SOSIndioMaíz quienes se mantuvieron durante algunas horas frente a la UCA. “Ortega negligente” decía una de las pancartas. En otro punto del centro de Managua, y con el habitual pulso que el gobierno organiza para “no perder las calles”, unos mil miembros de la Juventud Sandinista (JS) alababan el trabajo gubernamental para apagar el fuego. Hasta ese día no hubo represión.

El 12 de abril creció el número de jóvenes frente a la UCA. Cuando pretendieron marchar por calles céntricas de la capital, reclamando información veraz sobre el incendio, aparecieron por primera vez policías antimotines para impedirlo. Golpearon a varios, mientras otros policías protegían la contramarcha de la JS, que desfiló acuerpada por las fuerzas de choque del gobierno: hombres en moto, cubierto el rostro con el casco y armados con garrotes o armas de fuego.

Finalmente, el 13 de abril concluyó el incendio. El ejército y aviones apagafuegos que brindaron México, Estados Unidos y El Salvador hacían lo que podían, hasta que una copiosa lluvia resultó decisiva para apagar las llamas.

En uno de los cuatro canales del régimen un “especialista” dijo que se sentían “muy optimistas” porque se había perdido menos del 2% del bosque. Otra fue la visión del director del Centro Humboldt, Víctor Campos, quien afirmó que el daño era “irreversible” porque esa pequeña zona quemada estaba precisamente en la zona núcleo de la reserva. “Es la mayor catástrofe ecológica en la historia de nuestro país”, se lamentó el científico Jaime Incer Barquero.

LA CHISPA INMEDIATA: REFORMAS AL SEGURO SOCIAL

El gobierno dejó de hablar del incendio. Seguramente pensó que, al igual que las llamas, la conciencia juvenil ya estaba sofocada. Tal vez no saben que la neurociencia nos ha enseñado que las grandes decisiones que los seres humanos tomamos comienzan siempre con una emoción, nunca con un análisis racional. Las protestas ambientalistas habían dejado ya un enorme acumulado de nuevas emociones en una masa crítica de la juventud universitaria de Managua.

Tan seguro estaba de que tenían todo bajo control que apenas tres días después de cesada la indignación juvenil por el incendio en Indio-Maíz, el lunes 16 de abril en la tarde, Roberto López, presidente del INSS (Instituto Nicaragüense de Seguridad Social), anunció cuáles serían las reformas que finalmente el gobierno implementaría para evitar el colapso financiero de la institución.

Antes de esa tarde ya se sabía que las reformas se estaban negociando, como siempre a puertas cerradas, y sólo entre el gobierno y la élite empresarial. La sorpresa, en el anuncio que López hizo aquella tarde fue la distancia que el gobierno tomaba de sus aliados del COSEP: no había sido posible lograr consenso con ellos. Incluso habló del “chantaje” que los empresarios habían hecho.

Después de ese inesperado desaire a sus aliados, y sin decir una sola palabra de las razones estructurales de la crisis del INSS, que, además del natural envejecimiento de la población, tienen que ver con la corrupción del régimen en la institución. López detalló los números de una reforma que dijo “dará un respiro” a las quebrantadas finanzas del INSS durante los próximos diez años.

UNA REFORMA DE CORTÍSIMO PLAZO

Como el seguro se quedaría sin dinero para pagar pensiones antes de terminar el año, el gobierno estaba urgido y decidió salirle al paso a la quiebra por la vía más fácil: sacándole dinero a todo mundo.

Los trabajadores asegurados cotizarían más, los emplea¬dores cotizarían mucho más, a los jubilados se les descontaría cada mes un porcentaje de su pensión, a los nuevos jubilados se les reduciría su pensión y el Estado contribuiría, aunque mínimamente. (Ver números más concretos al margen).

No fue una reforma de corto plazo, sino de cortísimo plazo, incluso movida por la desesperación y pensada desde el poder absoluto que no escucha, que no debate.

UNA REFORMA SIN ESCUCHAR

Para salvar al INSS había otro camino, que hubiera supuesto autocrítica y escucha de los expertos en seguridad social del país, que han insistido en opciones de más largo plazo y más justas. Entre ellas, trasladar al presupuesto nacional las pensiones que el INSS otorga a víctimas de guerra y las “pensiones reducidas” que Ortega concedió en 2013 a unos 50 mil ancianos que nunca cotizaron al INSS o que cotizaron poco tiempo. Las pensiones a miles de no cotizantes han desequilibrado severamente las finanzas del INSS.

Correspondía al Estado asumir la justa protección social a víctimas y ancianos para no sangrar más al INSS. Pero no lo hicieron. Para conseguir fondos que alimentaran el pre¬su¬puesto hubieran reducido exo¬neraciones in¬jus¬ti¬ficables a algunos sectores empresariales. Pero no lo hicieron. Hubieran asumido también otros problemas estructurales que han asfixiado al Seguro. En su reglamento, el INSS establece que los gastos administrativos no deben superar el 6.5%. Y desde hace años superan el 14% por aumento de personal, aumento de salarios, compra de vehículos, doble aguinaldo…

No hubo tampoco una palabra sobre las turbias inversiones realizadas a partir de 2013 con los fondos del INSS (condominios de lujo, edificios en la capital hoy vacíos…), que también han contribuido a agrandar el agujero negro en las finanzas de la institución.

UNA REFORMA “POR SUS PISTOLAS”

El gobierno optó por lo inmediato y más fácil y presentó esas irresponsables medidas como un conflicto con la cúpula empresarial, y como una defensa de los trabajadores, por no doblegarse ante el FMI. (En el menú de recomendaciones que el FMI venía presentando al gobierno desde hacía años sugería aumentar la edad de la jubilación y las semanas a cotizar para obtener pensión).

Los especialistas nicaragüenses en seguridad social han insistido en que el INSS no sólo padece una crisis financiera, sino también de gestión y por eso debía, antes que nada, recuperar confianza transformándose en una institución autónoma y transparente, dejando de ser coto de empleados muy bien pagados por su lealtad al partido de gobierno. No dialogaron con los especialistas. No hubo debate con nadie.

Con quienes hablaron durante unos días fue con los empresarios, que insistían en negociar simultáneamente la reforma al INSS y la reducción de algunas exoneraciones que los privilegian a ellos para obtener más recursos fiscales, cada vez más tensionados desde que en 2016 comenzó a declinar la cooperación petrolera venezolana. Ni siquiera tuvieron en cuenta a sus aliados.

Decidieron unilateralmente. “Por sus pistolas”, en argot nica. Actuaron con la habitual arrogancia que da el poder absoluto.

UN CÁLCULO EQUIVOCADO

El gobierno calculó que si sus activistas políticos repetían por doquier que no se modificaba la edad de jubilación (60 años) ni las semanas de cotización (750) y que los jubilados recibirían su aguinaldo en Navidad, que el gobierno “revolucionario” no había obedecido al FMI, todos los afectados quedarían conformes.

Calcularon que la élite empresarial se quejaría, pero terminaría arreglándose con ellos. Después de una década de un gobierno corporativo, donde los empresarios han ocupado más de 40 cargos en instituciones estatales y han sido co-artífices en la elaboración de decenas de leyes, donde el corporativismo, denominado “modelo de diálogo y consenso”, hasta se incluyó en el texto de la Constitución, pensaron que el “desentendimiento” con la clase empresarial sería pasajero y manejable.

Lo que quedó fuera del cálculo del régimen fue el espeso caldo de rechazo que se venía cocinando en la sociedad. El día 18 los universitarios volvieron a salir a las calles. Por las reformas. Y por todo. Por el ya insoportable yugo de un autoritarismo sin límites. Y estalló la conciencia.

La “izquierda” internacional que interpreta lo ocurrido en Nicaragua habla de que “problemas con el seguro social los hay en todo el mundo y lo que pasó en Nicaragua es que Ortega se le plantó al FMI y defendió a la “clase obrera” y la “derecha imperial” reaccionó para “desestabilizarlo”…

LOS UNIVERSITARIOS EN LA PRIMERA LÍNEA

Las protestas iniciaron el miércoles 18 en la noche, cuando universitarios de la UCA y de la UAM -propiedad del Ejército- convocados por #SOSINSS se reunieron en los nuevos portones de la UCA, que fueron apedreados y destruidos por miembros de la Juventud Sandinista (JS).

El 19 en la tarde se congregó un grupo de universitarios y ciudadanía adulta en el Camino de Oriente, otra zona céntrica de Managua. Fueron garroteados y golpeados por turbas de la JS y por paramilitares motorizados, que también atacaron a los periodistas que cubrían la protesta y robaron cámaras y celulares. Todo, a vista y paciencia de la Policía Nacional, en la más total impunidad.

Hace cinco años, este método de agresión les había dado muy buen resultado. La juventud de Managua que en 2013 defendió a los ancianos sin pensión convocada por #OcupaINSS fue golpeada, amenazada y robada. ¿No les había funcionado entonces? ¿Y después de que las turbas de la JS los apalearon, no se replegó asustada la juventud?

Lo que no calculó el gobierno fue que en cinco años de wi-fi masivo en todo el país, y ya enredado todo mundo en las redes, existía ya el embrión de una nueva realidad social y cinco años más de agravios.

La represión de la tarde del 19 fue documentada por la radio y los canales independientes que aún quedan en el país. Pronto, varios fueron sacados del aire. Ese atardecer más y más jóvenes salieron a las calles y desafiaron compactas filas de policías antimotines en distintos puntos de Managua. Las redes divulgaban a velocidad de la luz imágenes impactantes del valor con que lo hacían.

El día 20 despertó la juventud de las universidades públicas: los primeros, los de la Universidad Nacional Autónoma (UNAN) con sede en León. Al día siguiente en Managua, la Universidad de Ingeniería (UNI), la Universidad Politécnica (UPOLI) y la Universidad Agraria, consideradas bastiones de la JS, controladas a través de la UNEN (Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua), un brazo del partido de gobierno que domina las universidades estatales. Después se rebelaron los de la UNAN Managua. También hubo eco en Rivas, en Camoapa…

UN PAÍS INSURRECCIONADO

A la ira juvenil comenzó a unirse la juventud y la población de los barrios de Managua y de otros municipios. Ese día ya había marchas y plantones de protesta espontáneos por todos lados, por todo el país.

No fue sólo por la seguridad social. Estallaron diez años de negación de la autonomía universitaria, de negación de la autonomía municipal, de negación de la democracia y de los derechos humanos, especialmente los derechos civiles y políticos. La respuesta del gobierno a esta inesperada y espontánea insurrección, que los agarró por sorpresa, fue tan torpe como cruel, propia de una política de terrorismo de Estado.

El día 20 la Catedral de Managua se convirtió en refugio seguro para unos 2 mil estudiantes, muchos de ellos heridos, que huían de la represión generalizada en el centro de la capital. Chavalos y chavalas estuvieron amparados allí durante horas por el cardenal arzobispo de Managua, su obispo auxiliar, Silvio Báez, y el clero de la capital, acosados por las turbas del gobierno decididas a ingresar en el templo para atacarlos.

Desde el comienzo del estallido, Monseñor Báez jugó un papel destacado. Muchos jóvenes, que ni sabían que él existía, lo conocieron en esos días.

El país estaba insurreccionado. El día 20 cayó al suelo, cortado pacientemente por muchos jóvenes con una sierra de mano, el primer “árbol de la vida”, símbolo del poder. Rosario Murillo “sembró” 140 de estas moles de hierro de 14 toneladas por toda Managua. Caerían en los días siguientes ocho de estas estructuras. El día 21 se levantaron barricadas en Monimbó, emblema de la lucha antisomocista.

ABRIL 2018 MARCA UN PARTEAGUAS

El viernes 20 ocurrió la primera muerte. Entre ese día y hasta el día 22, ininterrumpidamente, empezamos a sumar muertos matados por bala, a escuchar historias de valor y dolor, de pobladores de todas las edades y de todos los lugares, colaborando con quienes protestaban, llevándoles alimentos, medicinas, curándolos, protegiéndolos, escondiéndolos… En esos cuatro días asistimos estupefactos a una brutalidad y crueldad que considerábamos impensable en miembros de la Policía Nacional, auxiliada por fuerzas de choque y francotiradores vestidos de civil. Aunque no ha logrado comprobarse, varios medios (“La Prensa” y 100% Noticias) han hablado de policías detenidos por negarse a disparar.

El Ejército se desplegó en esos días en Estelí y otros lugares del país, pero sólo resguardó edificios y no participó en la represión. Toda la maquinaria represiva la llevó adelante la Policía, acompañada visiblemente por turbas organizadas desde antes, o para esta ocasión, por el partido de gobierno.

“Las muertes y daños” que el gobierno ordenó durante esos días son incontables. Y aunque después de publicarlas en el diario oficial, un Ortega, sorprendido por el inesperado mensaje que le llegaba de todas las esquinas del país, también de las bases de su partido, reaccionó el 22 de abril revocando las reformas a la seguridad social, las protestas siguieron. Y hoy, al poner punto final a este texto, martes 8 de mayo, el descontento se mantiene y se incrementa. Manifestaciones por todo el país exigen justicia por los muertos y un cambio en el país: ¡Que se vayan!

Hay una clara línea divisoria entre la Nicaragua de antes de estos inesperados días de rebeldía y la Nicaragua de ahora. Y sin saber aún cómo se irá conformando el nuevo país nacido del estallido, ya sabemos que nada seguirá en el mismo lugar en donde estuvo antes.

“SON ALMAS PEQUEÑAS”

Los epítetos empleados en los más álgidos días de la rebeldía por Rosario Murillo contra quienes protestaban (“almas pequeñas, tóxicas, llenas de odio, vampiros sedientos de sangre, grupos minúsculos”), atizaron el fuego de la indignación. La interpretación que hizo Daniel Ortega de lo que ocurría -son “pandillas matándose entre ellos mismos”- hizo trizas la imagen que su gobierno y sus aliados empresariales han vendido durante una década: “Nicaragua, el país más seguro de Centroamérica”.

En la noche del 21 y durante el domingo 22 se produjeron saqueos en 30 comercios de Managua, entre ellos en los supermercados Palí y La Unión, propiedad de Walmart. En algunos videos se veían patrullas de la Policía resguardando a los saqueadores y trasladando lo saqueado. En otros era la televisión gubernamental la que transmitía en directo los saqueos…

UNA JUSTA SOSPECHA

En su informe del 4 de mayo sobre los acontecimientos de abril, el CENIDH se refiere a la “forma organizada” en que se realizaron los saqueos, que “no fueron repelidos por la Policía, que tampoco realizó labores de prevención”. Y añade: “El gobierno respon¬sabilizó de estos robos al movimiento de jóvenes para justificar la represión, por lo que pobladores indignados, considerando que eran grupos afines al gobierno, empezaron a hacer acciones de vigilancia y protección en las afueras de los establecimientos…”

Justa fue, por todo esto, la sospecha de los pobladores de que no eran los estudiantes los responsables. Justificada también por lo que sucedía en otras ciudades. En León, Masaya, Chinandega… turbas organizadas por las autoridades locales quemaron esos días edificios del partido de gobierno, para abonar a la idea de que eran vándalos los que protestaban.

EL DIÁLOGO EN EL HORIZONTE

El 21 de abril Ortega había aparecido por primera vez desde que había iniciado el estallido. Lo hizo flanqueado por el Jefe del Ejército y la Jefa de la Policía. Forzado a hacer algo, ofreció a sus aliados del COSEP un diálogo para revisar las reformas al INSS.

Altamente preocupados por una revuelta que era nacional y parecía imparable, y por las consecuencias económicas de la torpe y sangrienta respuesta del gobierno, los empresarios del COSEP pidieron que el diálogo se ampliara a otros sectores del país. Y convocaron a sus agremiados y empleados a marchar en Managua el lunes 23.

LA MEGAMARCHA EMPRESARIAL

La población capitalina se unió a la marcha empresarial y la desbordó totalmente: gentes de toda clase social de Managua, autoconvocadas por las redes, salieron a las calles. Una multitud incalculable recorrió ocho kilómetros de la capital enarbolando banderas de Nicaragua.

En una demostración espontánea que dos generaciones de capitalinos nunca habían visto, plenamente cívica y totalmente pacífica, se escuchó reiteradamente: ¡No eran delincuentes, eran estudiantes! Incontenibles también otra consigna: ¡Que se vayan!

Primeros cálculos indicaban que la economía perdía millones de dólares diarios desde que inició la crisis. El descalabro al que llevaba el país la represión gubernamental y los resultados de la marcha convocada por ellos, que los trascendió, cambió la percepción de buena parte del empresariado nacional. Después de la marcha, conscientes de su responsabilidad en la crisis, pidieron que el diálogo tuviera una agenda amplia y que en él estuvieran presentes los estudiantes. Ortega ya había sugerido que fuera la jerarquía católica la mediadora del diálogo. El diálogo “nacional” que los obispos habían pedido hacía cuatro años sin ser escuchados, el diálogo aparecía de nuevo como una “salida” en el horizonte.

LA MEGAMARCHA CATÓLICA

El 24 de abril los obispos aceptaron ser “mediadores y testigos” del diálogo. Y llamaron a participar el sábado 28 de abril en una Peregrinación por la Paz.

De nuevo, una multitud incontable, convocada por las parroquias de la arquidiócesis (Managua, Masaya y Carazo), llenó la capital. De nuevo, gentes de todas las clases sociales, católicas o no, marcharon hacia la Catedral con banderas de Nicaragua. Hubo “peregrinaciones por la paz” en Boaco, en Estelí, en Rivas y en otros puntos del país. La de Matagalpa fue la más numerosa: 50 mil personas.

A la marcha católica llegaron por primera vez a Managua en buses y camiones -no pudieron impedirlo las fuerzas antimotines- y después de más de doce horas por las carreteras, unos mil campesinos del movimiento anti-Canal, los primeros en encender hace cinco años la llama de la rebeldía contra el régimen.

EL LIDERAZGO DE LOS OBISPOS

Con liderazgos políticos muy debilitados durante años, el liderazgo de la jerarquía católica, dada la intensa religiosidad popular, es el que ha emergido con más fuerza en esta crisis.

Párrocos valientes que en muchos municipios lograron detener la furia represiva y defender a su gente y la conferencia episcopal, a nivel nacional, han sido referentes imprescindibles de seguridad y de credibilidad para buena parte de la sociedad.

Y a pesar de que el 40% de la población nicaragüense se congrega en iglesias evangélicas, los pastores de esas denominaciones no presentaron un bloque unificado. Ha sido a la iglesia católica a la que le ha tocado ponerse al frente de la nación conduciendo un diálogo que parece imposible ante la represión que continuó en el país desde que cesó la masacre de abril.

“SEÑOR PRESIDENTE, NADIE ES ETERNO”

En 2014 los obispos propusieron a Ortega un diálogo nacional y elecciones libres y le presentaron un documento con algunos de los graves problemas nacionales que requerían de soluciones. Nunca recibieron respuesta.

“Señor Presidente -decían entonces-, usted tiene la capacidad de no defraudar la esperanza que muchos nicaragüenses depositaron en usted al iniciar su primer período presidencial en el 2007 y heredar a la nación un legado histórico digno de ser recordado por las futuras generaciones. Los años pasan y nadie es eterno. Usted tiene todavía la posibilidad de demostrar su voluntad de favorecer una auténtica apertura al pluralismo político en la nación; colaborar activamente a replantear el funcionamiento integral del sistema político y buscar caminos de concertación a nivel nacional, restableciendo la normalidad política de un auténtico estado democrático”.

Cuatro años después la historia parece repetirse. El mensaje busca lo mismo, sigue siendo actual. La única diferencia es que ahora lo escucha el país sintiendo otra correlación de fuerzas y con mucha sangre derramada.

DAREMOS “UNA BATALLA POR LA PAZ”

Después de las dos megamarchas llegaba el Primero de Mayo y, como en otros años el gobierno lo celebró el 30 de abril, para asegurarse la asistencia obligada de los empleados estatales, amenazados con perder su puesto de trabajo.

Esta vez los simpatizantes del partido de gobierno, la JS y los empleados del Estado fueron convocados para expresar “el amor y el cariño que le tenemos a nuestro líder indiscutible… El comandante presidente tiene que sentirse acompañado de un mar de pueblo y así darle un revés contundente a la marcha política-religiosa de la Iglesia-derecha”.

Como en otras ocasiones, los buses del transporte colectivo se dedicaron a recoger por barrios y comarcas de todos los municipios del país a empleados públicos y simpatizantes. Las redes sociales testimoniaban que venían más vacíos que nunca.

El discurso de Ortega fue breve y provocador. No asumió responsabilidad alguna por nada de lo ocurrido y dio a entender que no iba a ceder en nada. Se refirió al diálogo limitándolo a temas de “justicia social y económica y de seguridad” (¿seguridad social?), excluyendo del diálogo el tema de la justicia por los crímenes y cualquier otro tema político.

Afirmó que daría “una batalla” por la paz y ofendió a muchos al dar un saludo especial a “la noble, noble, profundamente noble” Juventud Sandinista, representada en la tribuna por dos muchachos y una muchacha con sus coloridas camisetas, iguales a las que llevaban quienes habían garro¬tea¬do sin nobleza a estudiantes y periodistas días antes.

Hasta aquí una muy limitada crónica de las primeras dos semanas de una crisis que a todo el país ha sorprendido y conmocionado.

“TODOS NOS ESTAMOS JUGANDO TODO”

El 30 de abril, al bajar de la tarima en la que acompañó a Ortega, Rosario Murillo dijo a los medios oficialistas: “Sabemos que Dios estará sentado en la mesa del diálogo. Lo que queremos es que se retome el buen rumbo que llevaba nuestro país hasta hace unos días”.

Es imposible. La correlación de fuerzas dio un abrupto vuelco en el país. Después de la matanza de tanta gente, alzados en rebelión unos, inocentes muchos otros, después de tanta gente herida en el cuerpo y en el alma, la hora de la crisis en la alianza entre los empresarios y el gobierno, que unos consideraban tan beneficiosa como indestructible y otros han criticado como espuria, llegó de improviso.

La élite empresarial ya sabe que el gobierno Ortega-Murillo no les garantiza ni la estabilidad económica y social para sus inversiones ni la insti¬tu¬cionalidad política, a la que no dieron suficiente importancia cuando el país era “estable” privilegiadamente para ellos y sus empresas.

Algunos han reaccionado dando declaraciones muy claras. El ex-presidente del Banco Central en el gobierno que precedió a Ortega, Mario Arana, gerente de APEN (exportadores) dijo en una entrevista en la televisión ya en la tensa calma de los últimos días de abril: “En este país todos nos estamos jugando todo… El sector privado llegó a la conclusión de que el modelo hizo agua… En este momento necesitamos ser independientes, con todo el costo que esto tiene en este país”.

LO QUE PEDIRÁN EN EL DIÁLOGO

Al diálogo nacional ya en marcha la empresa privada anunció que concurrirán cinco de sus representantes con cuatro puntos de agenda. Reflejan ya su distanciamiento de Ortega: investigación de los asesinatos “con organismos de derechos humanos de reconocida trayectoria”, (no dicen “organismos internacionales”), reformas “a lo inmediato” al sistema electoral para garantizar elecciones libres y transparentes (no hablan de “anticiparlas”), reformas institucionales que garanticen el Estado de Derecho y la eliminación de la corrupción, y resolución de la crisis del INSS, para lo que plantean cambio de sus autoridades y una auditoría de la institución.

“ESTO NOS SORPRENDIÓ A TODOS”

En los días más sangrientos de la revuelta ningún funcionario público de nivel parecía tener permiso para dar declaraciones. Es el estilo consolidado durante una década por el gobierno Ortega-Murillo. Sólo hablan ellos dos, ella a diario.

El primero en decir algo fue Bayardo Arce, comandante y ex-miembro de la dirección del Frente Sandinista en los años 80. En entrevista con el canal internacional Telemundo, Arce reconoció que la reforma que el gobierno había hecho al seguro social había sido “un error”. Arce es asesor económico de Ortega, lo que demostraría que no lo tuvieron en cuenta.

A la pregunta sobre si la reacción de los estudiantes había sorprendido al gobierno, respondió: “Claro que lo sorprendió. Nos sorprendió a todos, yo creo que sorprendió a los empresarios, sorprendió a los sindicatos, a todo el mundo. Porque la reacción vino de un sector que no está directamente vinculado a la problemática de la seguridad social. Protestaba el estudiante universitario, que todavía no es em¬plea¬do, que todavía no es cotizante, que todavía no es pensionado”.

También habló esos días el diputado Jacinto Suárez, secretario de relaciones internacionales del partido de gobierno y compañero de cárcel de Ortega, entrevistado por ACAN-EFE. Suárez dijo: “Nos toca hacer un balance crítico a los sandinistas y encontrar en qué hemos pecado”.

Ambas consideraciones, salidas del seno del poder, demostraban lo espontáneo de la crisis, la sorpresa de todos, la torpeza de la respuesta represiva del gobierno… O como dijo el propio Arce: “Suele suceder en estos fenómenos sociales que llega un momento en que perdés el control. La misma Policía perdió el control y las noticias además te hacen perder el control”.

“FUE UNA CONSPIRACIÓNAL ESTILO DE VENEZUELA”

La sorpresa admitida por Arce y Suárez demuestra que nadie organizó ni planificó esto, ni dentro de Nicaragua ni fuera.

A pesar de eso, una “izquierda” tradicional, congelada en el tiempo y aferrada a interpretar con esquemas simples y ya obsoletos casi todo lo que ocurre en el mundo, una “izquierda solidaria” que tal vez menosprecia las capacidades del pueblo de este insignificante y pequeño país, no termina de creer que la “desestabilización de la revolución” sucedida este abril no haya sido resultado de una conspiración del “imperio”. Pero los hechos los desmienten, aunque no los convenzan.

Muy pronto, en el seno del poder había que cambiar el discurso y transmutar “la sorpresa” en injerencia externa y agresión…

El propio Jacinto Suárez, que hablaba de autocrítica y de pecados, dijo a la BBC días después, respondiendo a la pregunta de cómo explicaba lo ocurrido: “Estamos ante una conspiración patrocinada y pagada por el gobierno de Estados Unidos. No estamos viendo fantasmas, ni inventando nada. Es el mismo estilo de Venezuela: tumultos de vándalos, manifestaciones, un montón de muertos. Obviamente nos causó algún efecto porque no estábamos preparados. Para ser sinceros, nos sorprendieron. Pero ahora ya estamos en la jugada. Estamos más alerta para entender este fenómeno y ver como lo trabajamos y lo asumimos”.

LA “JUGADA” DEL GOBIERNO

¿Cuál es la “jugada” del régimen? Ganar tiempo, ceder en lo mínimo o en temas menores, dividir a la juventud organizada, desgastar a la población y mantener una represión selectiva y no tan visible, en forma de amenazas, intimidación y acciones más dirigidas a los líderes de la revuelta. Lograr así que todo no haya sido más que una “llamarada de tusa”.

La jugada incluye instituciones. Crearon a toda prisa en la Asamblea Legislativa una Comisión de la Verdad integrada por cinco “notables”. Aunque el Poder Legislativo carece de credibilidad por tener Ortega mayoría absoluta, obsecuente en cualquier decisión al Poder Ejecutivo, y aunque los cinco nombrados son conocidos por todo mundo como afines o cómplices de las políticas del gobierno, ponerla a “funcionar” durante tres meses, le da a Ortega una perfecta excusa para evitar el escrutinio interna¬cio¬nal.

Ya le sirvió para negarle a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos la posibilidad de visitar Nicaragua para investigar la masacre de los días de abril. Cuando la CIDH lo solicitó “de manera urgente”, la respuesta del gobierno fue: “Debemos esperar los avances nacionales”.

LA “JUGADA” EN LAS INVESTIGACIONES

La jugada institucional incluye a la Fiscalía, otra institución carente de credibilidad, que recibirá denuncias de los familiares de los asesinados. Nunca la Fiscalía ha terminado de investigar casos que implicaran a altos cargos del gobierno. Sin embargo, algunos familiares, advirtiendo que no creen en los resultados, han llegado a interponer las denuncias.

En el caso del periodista asesinado en abril, Ángel Gahona, que cayó con un tiro en la cabeza en Bluefields, el inicio de las “investigaciones” de la Fiscalía evidenció que uno de los objetivos de los investigadores, además de prolongar indefinidamente su tarea, será responsabilizar de los crímenes a otras personas, “chivos expiatorios”, para mantener en la impunidad a los culpables.

LA OEA EN LA JUGADA

La “jugada” gubernamental incluye a la OEA. A solicitud de Ortega, llegó a Nicaragua el 26 de abril Wilfredo Penco, quien dirigió la misión de observación electoral de la OEA en las elecciones municipales de 2017, marcadas por una masiva abstención.

“Nuestro objetivo -dijo Penco- es iniciar el camino de las reformas electorales”. Por ese camino, el de Penco y la OEA, llegaríamos hasta las elecciones presidenciales de 2021, una fecha que a las familias de los muertos les suena a escarnio después de todo lo que ha pasado.

En sus cálculos, Ortega ha pensado en llevar el diálogo con la OEA en paralelo al diálogo nacional que median los obispos. O, calculando que fracasará el diálogo mediado por los obispos, piensa en quedarse únicamente con el diálogo bilateral con la OEA.

Ortega vive aún en marzo… antes del estallido de abril. Su objetivo es que en el diálogo mediado por los obispos se hable solamente de lo social, del INSS, de aspectos económicos que interesen a los empresarios, sus aliados de años, y que el diálogo de la reforma política, el de la transformación del sistema electoral que le garantizó cuatro fraudes consecutivos, lo lleve su gente directamente con la OEA.

“¿QUÉ VA A HACER LA OEA?”

Si Ortega vive en marzo, es imposible que el secretario general de la OEA, Luis Almagro, no haya tomado nota de lo ocurrido en abril en Nicaragua.

Por si no lo hubiera hecho, dada la complacencia con la que Almagro ha tratado a Ortega desde que le envió un cuestionador informe previo a las elecciones de 2016 que nunca hizo público, para recordarle que las cosas han dado un vuelco en Nicaragua, Cristiana Chamorro, directora de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro -lleva el nombre de su madre y ex-Presidenta de Nicaragua (1990-1997)-, lo visitó en Washington el 4 de mayo.

Cristiana le pidió a Almagro que se sume a la demanda de justicia por la masacre de abril y le expresó preocupación por el silencio de la OEA ante la crisis nicaragüense: “No queremos más muertos, ¿qué va a hacer la OEA?”. Le señaló a Almagro la falta de credibilidad que tiene hoy la OEA entre los nicaragüenses y lo “desfasado” que ha quedado el memorándum de entendimiento que Almagro firmó con el régimen de Ortega en febrero de 2017. Y le dijo abiertamente que era necesario cambiar a Penco como representante de la OEA en nuestro país.

Cristiana le presentó a Almagro los dos escenarios que existen hoy en Nicaragua. O elecciones justas y transparentes anticipadas que permitan una transición pacífica, como Ortega decidió en 1989. O una salida sangrienta y de destrucción del país como la eligió Somoza en 1979. “Lamentablemente, parece que Ortega ha escogido esta segunda”, le dijo Cristiana al secretario general de la OEA.

FSLN: FISURAS IRREPARABLES

El aspecto para el que los “teóricos de la conspiración” no tienen respuesta es el de la crisis por la que atraviesa hoy el sandinismo histórico, la diferenciación cada vez más clara entre cada vez más gente entre “sandinismo” y “orteguismo.

También en bastiones históricos del FSLN como León, Estelí o Masaya las fisuras en el partido rojinegro se han hecho evidentes con una fuerza sorprendente. Ninguna conspiración ni interna ni externa pudiera haberlas logrado con tanta velocidad.

Es en este aspecto del estallido en donde Ortega aparece más débil en “la jugada” con la que pretende salir airoso del atolladero en el que él mismo se metió ordenando la matanza de abril. Carente de tácticas y de estrategia, viendo el desgrane de sus bases, ya ha tenido y tendrá que recurrir a más represión para defender su poder.

Enormes grietas se han abierto en las bases del FSLN al ver la respuesta represiva del gobierno. Son innumerables los testimonios de sandinistas de buena fe dolidos y avergonzados, incrédulos ante la magnitud de la masacre llevada a cabo por el gobierno de su partido. “Ya no, ya no, hasta aquí llegamos”: eso es lo que se escucha.

Una clara primera “baja” es la sucesión dinástica. No existe ninguna posibilidad de que alguien de su familia pueda suceder a Daniel Ortega. Se abre así la crisis de la sucesión en el partido rojinegro.

“Este gobierno no puede regresar a como estaba antes de esta crisis, a la forma de gobierno tan monopólica y autoritaria que venía ejerciendo. La pareja presidencial no tiene perspectivas”, dijo en entrevista con Andrés Oppenheimer el general en retiro Humberto Ortega.

“YO ERA DANIELISTA Y CHAYISTA A MORIR”

Centenares de otras bajas se van descubriendo hoy en el sandinismo de los combatientes y colaboradores “históricos”, relegados por Murillo durante estos años y en el sandinismo de base, el de las familias sandinistas de toda la vida, en el de los simpatizantes fieles a Daniel, en el de “danielistas y chayistas a morir”, como se confesó la profesora Socorro Corrales, madre del joven Orlando Pérez, asesinado en Estelí por francotiradores empleados por la Policía.

No son pocos los simpatizantes del partido de gobierno que fueron asesinados sólo por estar en el “lugar equivocado” cuando los antimotines tiraban a matar. Tras cada uno de los que fueron apresados, torturados, heridos y asesinados estos días hay centenares de parientes, vecinos y amigos. Y entre esos centenares muchos eran simpatizantes de Ortega, votaban por él. Es incomprensible para el pueblo nicaragüense, también para el pueblo sandinista, que un gobierno que lleva ese nombre haya asesinado a “universitarios”, porque el sueño de todas las familias de Nicaragua, especialmente de las más pobres, es precisamente ése: que sus hijas y sus hijos lleguen a ser eso, universitarios.

¿EL ORTEGUISMO YA ES MINORÍA EN EL SANDINISMO?

¿En cuántos barrios de Managua y de otras ciudades, incluso baluartes del Frente, se rebelaron simpatizantes de Ortega contra las fuerzas del orden, participando también de esta espontánea insurrección de la conciencia? Sin esa rebelión no se explican ni muchos de los muertos ni la saña de la policía.

¿El orteguismo es ya una minoría dentro del sandinismo? Al menos, pareciera que ese proceso inició en abril de 2018. Y suena a irreversible. No se basa en intereses económicos ni en ideología, se basa en principios humanistas y en mucho dolor. Las familias que hoy lloran a hijos asesinados injustamente, por una causa noble, son un símbolo de poder inmedible en Nicaragua. Y abril nos ha mostrado a decenas de ellas.

HABLA ESTADOS UNIDOS

El 24 de abril la Casa Blanca se refirió en un comunicado a “la repugnante violencia política de la Policía y de los matones pro gubernamentales contra el pueblo de Nicaragua, en particular los estudiantes universitarios, que ha conmocionado a la comunidad internacional democrática”.

El 2 de mayo, en la Casa Blanca, el Vicepresidente Mike Pence, en la ceremonia de juramentación de Carlos Trujillo como nuevo embajador de Estados Unidos ante la OEA, se refirió a la crisis de Nicaragua con estas palabras: “En las últimas semanas, el gobierno de Nicaragua ha reprimido brutalmente a su propio pueblo por alzar sus voces en protestas pacíficas”. Mencionó después “el legado de tiranía de los Castro en Cuba” y lo que sucede en Venezuela. Pence dijo que en esos tres países Estados Unidos tiene aún “trabajo por hacer para garantizar un continente en libertad”. Y concluyó: Estaremos del lado de todos los que aspiran a la libertad y confrontaremos a sus opresores”.

Es la primera vez que Nicaragua aparecía en la voz del gobierno estadounidense junto a Venezuela y Cuba. Unos días después, en la reunión del Consejo Permanente de la OEA para abordar el caso Venezuela, Pence nos colocó de nuevo en ese trío.

Resulta oportunista la posición del gobierno de Estados Unidos. Durante once años, antes con Obama y ahora con Trump, han tolerado todas las arbitrariedades de Ortega, a cambio de que Nicaragua se abriera a las inversiones de empresas estadounidenses, retuviera a los inmigrantes en sus fronteras y colaborara deteniendo, sólo en alguna medida, el trasiego del narcotráfico.

NECESITAMOS AYUDA,NO ESE “TRABAJO”

Es evidente, en una situación de tal desproporción de fuerzas como la que ha dejado instalada la insurrección de abril, que Nicaragua necesita de ayuda internacional para investigar lo que pasó en esas jornadas y para lograr que los autores intelectuales y materiales de la masacre sean sancionados. También necesita de ayuda internacional para garantizar una etapa de transición que sea pacífica y que conduzca a nuestro país a un nuevo modelo de gobierno, con democracia y respeto a los derechos humanos, y con nuevos gobernantes.

Ésa es la ayuda que necesitamos, y no el “trabajo” que venga del Norte, como insinuó Pence.

PIENSAN UNOS, EXIGEN OTROS

Sin que pudiéramos imaginarlo tan sólo hace un mes, dos Nicaraguas están confrontadas hoy como nunca antes en esta última década. La que, a pesar de todo, sigue apoyando al gobierno Ortega-Murillo, por intereses económicos comunes y por una ideología impenetrable.

Piensan que el gobierno, por tener todas las palancas del poder, podría recobrar su hegemonía por la fuerza y recomponer su alianza con los empresarios, recuperando así la estabilidad hecha añicos en abril.

Piensan que aceptando algunas reformas electorales que compongan algo la cara del colapsado sistema electoral podrían llegar a los próximos comicios presidenciales en 2021. Incluso, piensan que entonces el FSLN volvería a ganar en las urnas.

Hay otra Nicaragua, la de la insurrección de la conciencia, que no acepta un “borrón” de tanta sangre y una “cuenta nueva” de un régimen que colmó el vaso de la paciencia nacional. Esa otra Nicaragua exige, además de justicia, un gobierno de transición. Unos quieren esa transición suave y ordenada, paso a paso, aun cuando el proceso llegara hasta 2021. Otros la quieren rápida, en este año 2018. Los respalda esa insurrección, que no cesa de crecer.

GRACIAS A NUESTROS MILLENIALS

Ha ido emergiendo entre cada vez más y más nicaragüenses, gracias al coraje y la decisión de las juventudes millenials de nuestro país, un consenso: debe hacerse justicia por tantos muertos matados sancionando a los responsables y ha llegado el momento de democratizar el país y no se puede perder esta oportunidad de hacerlo cuanto antes.

Si en apenas una semana, el gobierno Ortega-Murillo vio trastocada su alianza con la élite empresarial, perdió el monopolio de las calles, provocó una vergüenza sin retorno entre mucha gente buena que aún creía en ellos, pasó a ser minoría social y evidenció ante la nación y ante el mundo su rostro criminal, ya es una mayoría la que afirma que Daniel Ortega y Rosario Murillo perdieron toda autoridad moral para continuar ejerciendo el poder.

http://www.envio.org.ni/articulo/5479

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