COLOMBIA.CONVERSATORIO: LA BÚSQUEDA DE LA ARMONÍA EN LA DIVERSIDAD. CON VITORINO PÉREZ PRIETO


La busqueda DE LA ARMONÍA
EN LA DIVERSIDAD
 
En El Pensamiento de
Raimon Panikkar
Con
 
Victorino Pérez Prieto
Discípulo y sistematizador del Pensamiento de Raimon Panikkar
 
Lugar
Aula Internacional
Calle 52 # 64 A 29, Carlos E. Restrepo, Medellín, Colombia.
Día
Agosto 31 de 2014
Hora
16:30 – 6: 30 PM
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Invita
Asociación Católica Romana Mujeres Presbiteras en Colombia
Organiza
Fraternidad de la Amistad
Informes
300 231 54 81

HOMENAJE A GERARDO VALENCIA CANO: EN SU CUMPLEAÑOS; AGOSTO 26  


 

Olga Lucia Álvarez Benjumea ARCWP*

 

Cómo no recordar a Gerardo en su cumpleaños, y cómo no dar gracias a la Esencia Divina de la Vida, por el regalo de la vida de Gerardo, en medio de su familia, con sus amistades, por su ministerio; en el Seminario de Yarumal, en el Vaupés, en Buenaventura y sus ríos, en el CELAM, y con las misioneras USEMI?

 

Se le recuerda como hermano, amigo, pastor, religioso, músico-compositor, místico, hombre comprometido, hombre de fe!

 

Imposible olvidar, las enseñanzas, y los desafíos que con su palabra y testimonio nos movieron el piso, a quienes estuvimos cerca de él compartiendo la vida.

 

Para llegar hacia Gerardo no había que hacer fila, ni pedir cita, lo mismo atendía, en el atrio, en el bus, en la calle, en la sacristía, en el comedor, que en la oficina. No tenía chofer, ni guardaespaldas. El mismo manejaba la camioneta del Vicariato, ayudaba llevando las remesas de las misioneras al embarque del rio Calima, sin que por ello perdiera su dignidad episcopal. Era inquieto, de andar de ligero, de prisa, con las antenas puestas, siempre atento al acontecer de la realidad no solo de la isla Cascajal=Buenaventura, sino del mundo entero.

 

De él, escuchábamos las noticias de Tanzania, (Africa), Estados Unidos, América Latina, Inglaterra, Israel, como si estuviera hablando  del Barrio Calimita, Pueblo Nuevo, La Independencia, o La Marea. No teníamos T.V. no había internet ni computadores, solo un radio, que apenas si entraba la señal si es que energía había, cuando la planta servía. Con él, vivíamos informadas. Escucharle era una delicia, era un gran comunicador.

 

Hombre sencillo, de mirada profunda, vestir austero, gozón de las cosas simples y sencillas; “a mí, dame, mazamorra, y el dulce de brevas con arequipe”. Nada exigente en la comida, lo que se le servía eso comí.

 

Aplicó y vivió en intensidad lo que se comprometió a cumplir cuando se adhirió al Pacto de las Catacumbas, en la catacumba de Santa Domitila-Roma, Nov 16 1965 en unión de 40 obispos, liderados por Dom Helder Cámara, con quien le unía una gran amistad, al igual que con Mons. Leonidas  Proaño, Samuel Ruiz y Pedro Casaldaliga y otros más.

 

El mencionado “pacto” es una invitación a los “hermanos en el episcopado” a “vivir en pobreza” y ser una Iglesia “servidora y pobre” como lo quería Juan XXIII y lo ha venido manifestando el Papa Francisco.  Proponen los firmantes despojarse de símbolos o privilegios de poder trabajando con los pobres y por lo pobres, haciéndoles centro fundamental de la Iglesia para el Reino de Dios.

 

¿Tendrá lo anterior algo que ver con lo que dice Francisco de  “oler a ovejas”?

Yendo más lejos, Gerardo y los demás obispos conciliares que firmaron dicho documento, acaso con este hecho, no estaban firmando un documento en que implícitamente estaban diciendo: no al clericalismo?

 

He aquí el documento al que Gerardo se adhiere y nos invita a cumplir:

 

“Nosotros, obispos, reunidos en el Concilio Vaticano II, conscientes de las deficiencias de nuestra vida de pobreza según el evangelio; motivados los unos por los otros en una iniciativa en la que cada uno de nosotros ha evitado el sobresalir y la presunción; unidos a todos nuestros hermanos en el episcopado; contando, sobre todo, con la gracia y la fuerza de nuestro Señor Jesucristo, con la oración de los fieles y de los sacerdotes de nuestras respectivas diócesis; poniéndonos con el pensamiento y con la oración ante la Trinidad, ante la Iglesia de Cristo y ante los sacerdotes y los fieles de nuestras diócesis, con humildad y con conciencia de nuestra flaqueza, pero también con toda la determinación y toda la fuerza que Dios nos quiere dar como gracia suya, nos comprometemos a lo que sigue:

  1. Procuraremos vivir según el modo ordinario de nuestra población en lo que toca a casa, comida, medios de locomoción, y a todo lo que de ahí se desprende. Mt 5, 3; 6, 33s; 8-20.
  2. Renunciamos para siempre a la apariencia y la realidad de la riqueza, especialmente en el vestir (ricas vestimentas, colores llamativos) y en símbolos de metales preciosos (esos signos deben ser, ciertamente, evangélicos). Mc 6, 9; Mt 10, 9s; Hech 3, 6. Ni oro ni plata.
  3. No poseeremos bienes muebles ni inmuebles, ni tendremos cuentas en el banco, etc, a nombre propio; y, si es necesario poseer algo, pondremos todo a nombre de la diócesis, o de las obras sociales o caritativas. Mt 6, 19-21; Lc 12, 33s.
  4. En cuanto sea posible confiaremos la gestión financiera y material de nuestra diócesis a una comisión de laicos competentes y conscientes de su papel apostólico, para ser menos administradores y más pastores y apóstoles. Mt 10, 8; Hech 6, 1-7.
  5. Rechazamos que verbalmente o por escrito nos llamen con nombres y títulos que expresen grandeza y poder (Eminencia, Excelencia, Monseñor…). Preferimos que nos llamen con el nombre evangélico de Padre. Mt 20, 25-28; 23, 6-11; Jn 13, 12-15.
  6. En nuestro comportamiento y relaciones sociales evitaremos todo lo que pueda parecer concesión de privilegios, primacía o incluso preferencia a los ricos y a los poderosos (por ejemplo en banquetes ofrecidos o aceptados, en servicios religiosos). Lc 13, 12-14; 1 Cor 9, 14-19.
  7. Igualmente evitaremos propiciar o adular la vanidad de quien quiera que sea, al recompensar o solicitar ayudas, o por cualquier otra razón. Invitaremos a nuestros fieles a que consideren sus dádivas como una participación normal en el culto, en el apostolado y en la acción social. Mt 6, 2-4; Lc 15, 9-13; 2 Cor 12, 4.
  8. Daremos todo lo que sea necesario de nuestro tiempo, reflexión, corazón, medios, etc. al servicio apostólico y pastoral de las personas y de los grupos trabajadores y económicamente débiles y subdesarrollados, sin que eso perjudique a otras personas y grupos de la diócesis.
    Apoyaremos a los laicos, religiosos, diáconos o sacerdotes que el Señor llama a evangelizar a los pobres y trabajadores, compartiendo su vida y el trabajo. Lc 4, 18s; Mc 6, 4; Mt 11, 4s; Hech 18, 3s; 20, 33-35; 1 Cor 4, 12 y 9, 1-27.
  9. Conscientes de las exigencias de la justicia y de la caridad, y de sus mutuas relaciones, procuraremos transformar las obras de beneficencia en obras sociales basadas en la caridad y en la justicia, que tengan en cuenta a todos y a todas, como un humilde servicio a los organismos públicos competentes. Mt 25, 31-46; Lc 13, 12-14 y 33s.
  10. Haremos todo lo posible para que los responsables de nuestro gobierno y de nuestros servicios públicos decidan y pongan en práctica las leyes, estructuras e instituciones sociales que son necesarias para la justicia, la igualdad y el desarrollo armónico y total de todo el hombre y de todos los hombres, y, así, para el advenimiento de un orden social, nuevo, digno de hijos de hombres y de hijos de Dios. Cfr. Hech 2, 44s; 4, 32-35; 5, 4; 2 Cor 8 y 9; 1 Tim 5, 16.
  11. Porque la colegialidad de los obispos encuentra su más plena realización evangélica en el servicio en común a las mayorías en miseria física cultural y moral -dos tercios de la humanidad- nos comprometemos:

* a compartir, según nuestras posibilidades, en los proyectos urgentes de los episcopados de las naciones pobres;
* a pedir juntos, al nivel de organismos internacionales, dando siempre testimonio del evangelio, como lo hizo el papa Pablo VI en las Naciones Unidas, la adopción de estructuras económicas y culturales que no fabriquen naciones pobres en un mundo cada vez más rico, sino que permitan que las mayorías pobres salgan de su miseria.

  1. Nos comprometemos a compartir nuestra vida, en caridad pastoral, con nuestros hermanos en Cristo, sacerdotes, religiosos y laicos, para que nuestro ministerio constituya un verdadero servicio. Así,
    * nos esforzaremos para “revisar nuestra vida” con ellos;
    * buscaremos colaboradores para poder ser más animadores según el Espíritu que jefes según el mundo;

* procuraremos hacernos lo más humanamente posible presentes, ser acogedores;
* nos mostraremos abiertos a todos, sea cual fuere su religión. Mc 8, 34s; Hech 6, 1-7; 1 Tim 3, 8-10.

  1. Cuando regresemos a nuestras diócesis daremos a conocer estas resoluciones a nuestros diocesanos, pidiéndoles que nos ayuden con su comprensión, su colaboración y sus oraciones.

Que Dios nos ayude a ser fieles (1)

 

Además de todo lo que fue la vida de Gerardo, como líder espiritual y pastoral pide al clero del Vicariato, vivir como viven los pobres con un salario mínimo, empezando por él mismo. En Enero de 1972 el salario mínimo era de $1.500.oo, (pesos col) hoy, 42 años más tarde, ese salario mínimo esta en $616.000.oo (pesos col).  El Decreto #44 expedido Enero 14 de 1972,(2) lo dejó firmado en su escritorio en la mañana, para hacerlo llegar, a sus sacerdotes hermanos, a quienes ya se los había anunciado. En la tarde estaba en Medellín, para dirigirse a Yarumal a una reunión con sus hermanos javerianos, le faltaban pocos días para entregar su vida en Los Farallones de Ciudad Bolivar, en el fatal accidente del 21 de Enero del mismo año.

 

 GRACIAS ESENCIA DIVINA POR LA VIDA DE GERARDO. Y A TI GERARDO GRACIAS POR TU TESTIMONIO Y COMPROMISO EN EL PROYECTO DE JESUS DE NAZARETH

 

BIBLIOGRAFIA:

 

 

 

 

*Presbitera Católica Romana

INFORMACION SOBRE EL COUNCIL 50


 

Asunto: Información sobre el Council 50

Buenas tardes a todos, aunque quedan varios meses aún hasta noviembre, es importante que os recuerde que La Red Europea Iglesia por la Libertad ( a la cual pertenece Redes Cristianas) juntamente con el Movimiento Internacional Somos Iglesia, están organizando un encuentro en Roma con motivo del 50 aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II. En el enlace
http://www.council50.org/c50/ veréis que la última información que aparece está también en castellano, además de inglés y francés.
En ese texto podréis ver qué se pretende con el encuentro y aunque no será algo masivo, os animo a que participéis en él de la manera que veáis más oportuna:
  • yendo personalmente vosotros o alguien de vuestros grupos como representantes (en ese caso conviene que me lo digáis sin mucha demora para temas de alojamiento
  • haciendo propuestas desde vuestros grupos que podamos trasladar allí los que vayamos por parte de Redes.
  • Las conclusiones de los talleres de la Asamblea de Octubre se llevarán a Roma como aportación de Redes Cristianas.
Hay problemas de financiación para organizar el encuentro y gente buscando ayudas en fundaciones etc…posiblemente se establezca algún tipo de crowdfunding. Si sabéis de alguna fuente de financiación a la que podamos acudir, decidlo por favor.

De: pilar-ibanyez@ono.com <pilar-ibanyez@ono.com>Fecha: 24 de marzo de 2015, 19:52
Asunto: Reenv: Información sobre el Council 50
Para: Visi Arribas <visi.arribas@hotmail.es>

También se están haciendo gestiones para que el mismo papa o alguien de su entorno (Paroli, Ravasi…) pudiera participar o al menos enviar algún mensaje de saludo etc…
La semana anterior al encuentro va a haber en el mismo sitio otro encuentro parecido sobre El Pacto de las Catacumbas organizado por el Instituto Fe y Política de Münster (Alemania), a él acudirán varias personas de América Latina. Algunas de ellas se quedarán seguramente al Council 50, se están haciendo gestiones para que haya algún tipo de vinculación entre este encuentro y el Council 50.
Preguntadme lo que  no os quede claro y animaos a participar, un abrazo, Raquel
Enviado desde Correo de Windows
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Romero ya era mártir… para los anglicanos


24.03.15 | 11:32.

Hoy se cumplen 35 años del martirio de Óscar Romero. Dentro de apenas dos meses, al fin, la Iglesia católica lo declarará beato, reconociendo su muerte por razón de la fe y de la justicia. En estos tiempos de canonizaciones exprés, la paralización de la santidad del arzobispo de San Salvador resultaban insultante. El propio Vaticano ha tenido que reconocer que, durante años, bloqueó el proceso, al considerar que Romero fue un “títere” de la Teología de la Liberación. El soplo franciscano de aire fresco, además de aportar un poco de libertad, también saca a la luz la basura que se escondía en las alfombras.

Y, sin embargo, desde hace años, Romero es mártir… para la Iglesia anglicana. Así lo demuestra la fachada occidental de la Abadía de Westminster,que en estos días he tenido la suerte de visitar. Los “mártires del siglo XX” muestran a una decena de personajes, entre los que se encuentran, además de Romero, Luther King, Maximiliano Kolbe, Elizabeth de Hesse-Darmstadt o Wang Zhiming. Éstos son:

El que lleva anteojos y carga al niño Jesús, es Óscar Arnulfo Romero, Arzobispo de San Salvador, asesinado el 24 de marzo de 1980 por la bala de un francotirador a sueldo de conspiradores, mientras oficiaba misa temprana en la capilla del asilo de leprosos donde vivía.
El de corbata, es el reverendo Martin Luther King, fundador del movimiento de Derecho Civiles en Estados Unidos, asesinado en Memphis en 1968.
El del turbante es Wang Zhiming, ejecutado en 1973 durante la revolución cultural, en Wuding, en la región de Yunnan, en China.
La que viste con túnica hindú es Qamar Zia, brutalmente acuchillada mientras dormía, en el Punjab.
La de atuendo africano es Manche Masemola, de la tribu Pedi, asesinada a los 15 años de edad en 1928 en Sudáfrica, por sus propios padres, adversos a su fe.
Y el del pelo afro es Lucian Tapiedi, asesinado en 1942 por las tropas japonesas que invadieron Papua, Nueva Guinea, junto con centenares más.
Y también están Janani Luwum, obispo de Uganda, víctima del dictador Idi Amín.
Dietrich Bonhoeffer, ejecutado en la cárcel, víctima de los nazis.
Maximilian Kolbe, sacerdote polaco muerto en el campo de concentración de Auschwitz
La religiosa Elizabeth de Hesse-Darmstadt, que tenía el título de duquesa, ejecutada por los bolcheviques en Rusia en 1918.

Romero ya era mártir para la Iglesia anglicana y, lo que es más importante, para todo el pueblo de Dios. Y especialmente para el continente americano. Dentro de apenas dos meses, también lo será de manera oficial. Con la importancia que tenga, o que deje de tener, pues el ejemplo de santidad vive en los corazones de millones desde hace hoy 35 años. Justo desde que una bala explosiva impactó contra su corazón mientras oficiaba misa. “Si muero, resucitaré en el pueblo salvadoreño”, dijo Romero. San Romero de América. Y de los anglicanos. Y del mundo.

 

http://blogs.periodistadigital.com/elbaronrampante.php/2015/03/24/romero-ya-era-martir-para-los-anglicanos

En memoria de los 35 años del asesinato de Monseñor Oscar Arnulfo Romero


 

Posted: 24 Mar 2015 12:57 AM PDT

En el mes de febrero fui invitado por el Departamento de Teología de la Universidad Evangélica de El Salvador para dictar algunas clases a los alumnos de esta universidad centroamericana. Un día, el decano…
La necesidad de la justicia social y personal

Posted: 24 Mar 2015 12:53 AM PDT

Hace muchos años impartí una serie de Conferencias bajo el lema de “La revolución pendiente”. En ellas se hacía un recorrido histórico de cómo los seres humanos habían intentado, en diversos momentos de la…
http://www.lupaprotestante.com/blog/en-memoria-de-los-35-anos-del-asesinato-de-monsenor-oscar-arnulfo-romero/

Domingo de Ramos – B (Marcos 14,1-15,47) 29 de marzo 2015 José Antonio Pagola


EL GESTO SUPREMO

José Antonio Pagola

Jesús contó con la posibilidad de un final violento. No era un ingenuo. Sabía a qué se exponía si seguía insistiendo en el proyecto del reino de Dios. Era imposible buscar con tanta radicalidad una vida digna para los «pobres» y los «pecadores», sin provocar la reacción de aquellos a los que no interesaba cambio alguno.

Ciertamente, Jesús no es un suicida. No busca la crucifixión. Nunca quiso el sufrimiento ni para los demás ni para él. Toda su vida se había dedicado a combatirlo allí donde lo encontraba: en la enfermedad, en las injusticias, en el pecado o en la desesperanza. Por eso no corre ahora tras la muerte, pero tampoco se echa atrás.

Seguirá acogiendo a pecadores y excluidos aunque su actuación irrite en el templo. Si terminan condenándolo, morirá también él como un delincuente y excluido, pero su muerte confirmará lo que ha sido su vida entera: confianza total en un Dios que no excluye a nadie de su perdón.

Seguirá anunciando el amor de Dios a los últimos, identificándose con los más pobres y despreciados del imperio, por mucho que moleste en los ambientes cercanos al gobernador romano. Si un día lo ejecutan en el suplicio de la cruz, reservado para esclavos, morirá también él como un despreciable esclavo, pero su muerte sellará para siempre su fidelidad al Dios defensor de las víctimas.

Lleno del amor de Dios, seguirá ofreciendo «salvación» a quienes sufren el mal y la enfermedad: dará «acogida» a quienes son excluidos por la sociedad y la religión; regalará el «perdón» gratuito de Dios a pecadores y gentes perdidas, incapaces de volver a su amistad. Esta actitud salvadora que inspira su vida entera, inspirará también su muerte.

Por eso a los cristianos nos atrae tanto la cruz. Besamos el rostro del Crucificado, levantamos los ojos hacia él, escuchamos sus últimas palabras… porque en su crucifixión vemos el servicio último de Jesús al proyecto del Padre, y el gesto supremo de Dios entregando a su Hijo por amor a la humanidad entera.

Es indigno convertir la semana santa en folclore o reclamo turístico. Para los seguidores de Jesús celebrar la pasión y muerte del Señor es agradecimiento emocionado, adoración gozosa al amor «increíble» de Dios y llamada a vivir como Jesús solidarizándonos con los crucificados.

EZAUGARRI GORENA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jesusek indarkeriazko azkena barruntatua zuen. Ez zen pertsona gexala. Bazekien zer zetorkiokeen Jainkoaren Erreinuaren egitasmoari atxikirik jarraitzen bazuen. Ezinezkoa zen «pobreentzat» eta «bekatarientzat bizitza duin baten bila» hain errotik jo eta ez eragitea erreakziorik inolako aldaketarik komeni ez zitzaion jendeagan.

Jakina, Jesus ez da suizida bat. Ez dabil gurutzean josi dezaten bila. Ez zuen opa izan sekula ufrimendurik, ez beretzat, ez besteentzat. Horren aurka jardun zuen, hain juxtu, bizitza osoan, arriskuan aurkitzen zuen guztietan: gaixotasunean, zuzengabekerian, bekatuan, etsipenean. Beraz, ez dabil orain heriotzaren bila, baina ez dago atzera egiteko ere bere asmoan.

Bekatariei eta zokoratuei harrera eginez jarraituko du, bere jarduerak tenpluan amorrua eragingo badu ere. Kondenatzen badute, delitugile eta zokoratu bezala hilko da bera ere, baina bere bizitza osoa aietsiko du bere heriotzaz: bere barkazioa inori ukatzen ez dion Jainkoaganako konfiantza osoa baietsiko du.

Azkenak direnei Jainkoak dien maitasuna hots egiten jarraituko du Jesusek, pobreenekin bat eginez eta inperioa gutxietsiz, erromatar gobernariaren inguruan pertsonarik gogaigarriena izango bada ere. Esklaboentzat izan ohi den gurutzean noizbait hiltzen badute, esklabo mespretxagarri bezala hilko da bera ere, baina bere heriotzaz biktimen defendatzaile den Jainkoarekiko fideltasuna zigilatuko du.

Jainkoarekiko maitasunaz beterik, «salbamena» eskaintzen jarraituko du gaitzak eta gaixotasunak jota direnei: «harrera» eskainiko die gizarteak eta erlijioak zokoratu dituztenei; Jainkoaren doako barkazioa erregalatuko die bekatariei eta jende galduari, haren adiskide izatera itzuli ezin direnei. Bere bizitza guztia arnastu duen jarrera salbatzaile hau izango du bere heriotzan ere.

Horregatik gertatzen zaigu gurutzea kristauoi hain erakargarri. Gurutziltzatuari musu ematen diogu, harengana jasotzen ditugu begiak, haren azken hitzak entzuten ditugu…, zeren, Jesus gurutzean ikusirik, batetik, Aitaren egitasmoari hark eskaini dion azken zerbitzua baitugu ikusten eta, bestetik, bere Semea emanez, gizadi osoarekiko maitasunagatik, Aitak agertu digun ezaugarri gorena.

Bilaukeria da aste santua folklore nahiz turismorako apeu edo dei bihurtzea. Jesusen jarraitzaileentzat, Jaunaren nekaldia eta heriotza ospatzea emozioz beteriko esker ona da, Jainkoaren maitasun «ezin sinetsizkoa» pozik adoratzea, Jesus bezala bizitzeko deia gurutzetuekin bat eginez.

O XESTO SUPREMO

José Antonio Pagola. Tradutor: Xaquin Campo Freire

Xesús contou coa posibilidade dun final violento. Non era un inxenuo. Sabía a que se expoñía se seguía insistindo no proxecto do reino de Deus. Era imposíbel buscar con tanta radicalidade unha vida digna para os «pobres» e os «pecadores», sen provocar a reacción daqueles aos que non lles interesaba cambio algún.

Certamente, Xesús non é un suicida. Non busca a crucifixión. Nunca quixo o sufrimento nin para os demais nin para el. Toda a súa vida dedicouse a combatelo alí onde o atopaba: na enfermidade, nas inxustizas, no pecado ou na desesperanza. Por iso non corre agora trala morte, pero tampouco se bota atrás.

Seguirá acollendo a pecadores e excluídos aínda que a súa actuación irrite no templo. Si terminan condenándoo, morrerá tamén el como un delincuente e excluído, pero a súa morte confirmará o que foi a súa vida enteira: confianza total nun Deus que non exclúe a ninguén do seu perdón.

Seguirá anunciando o amor de Deus aos últimos, identificándose cos máis pobres e desprezados do imperio, por moito que moleste nos ambientes próximos ao gobernador romano. Se un día o executan no suplicio da cruz, reservado para escravos, morrerá tamén el como un desprezábel escravo, pero a súa morte selará para sempre a súa fidelidade ao Deus defensor das vítimas.

Cheo do amor de Deus, seguirá ofrecendo «salvación» a quen sofren o mal e a enfermidade: dará «acollida» a quen son excluídos pola sociedade e a relixión; regalará o «perdón» gratuíto de Deus a pecadores e xentes perdidas, incapaces de volveren á súa amizade. Esta actitude salvadora que inspira a súa vida enteira, inspirará tamén a súa morte.

Por iso aos cristiáns lles atrae tanto a cruz. Bicamos o rostro do Crucificado, levantamos os ollos cara a el, escoitamos as súas últimas palabras, porque na súa crucifixión vemos o servizo último de Xesús ao proxecto do Pai, e o xesto supremo de Deus entregando ao seu Fillo por amor á humanidade enteira.

É indigno convertermos a semana santa en folclore ou reclamo turístico. Para os seguidores de Xesús celebrarmos a paixón e morte do Señor é agradecemento emocionado, adoración gozosa ao amor «incribel» de Deus e chamada a vivirmos como Xesús solidarizándonos cos crucificados.

EL GEST SUPREM

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Jesús comptava amb la possibilitat d’un final violent. No era un ingenu. Sabia a què s’exposava si continuava insistint en el projecte del Regne de Déu. Era impossible cercar amb tanta radicalitat una vida digna per als «pobres» i els «pecadors», sense provocar la reacció d’aquells als quals no interessava cap canvi.

Certament, Jesús no és un suïcida. No cerca la crucifixió. Mai no va voler el sofriment ni per als altres ni per a ell. Tota la seva vida s’havia dedicat a combatre’l allà on el trobava: en la malaltia, en les injustícies, en el pecat o en la desesperança. Per això ara no va darrera de la mort, però tampoc la defuig.

Seguirà acollint pecadors i exclosos encara que la seva actuació irriti al temple. Si acaben condemnant-lo, morirà també ell com un delinqüent i exclòs, però la seva mort confirmarà el que ha estat la seva vida sencera: confiança total en un Déu que no exclou ningú del seu perdó.

Continuarà anunciant l’amor de Déu als últims, identificant-se amb els més pobres i menyspreats de l’imperi, per molt que molesti en els ambients propers al governador romà. Si un dia l’executen en el suplici de la creu, reservat per a esclaus, morirà també ell com un menyspreable esclau, però la seva mort segellarà per sempre la seva fidelitat al Déu defensor de les víctimes.

Ple de l’amor de Déu, seguirà oferint «salvació» als qui pateixen el mal i la malaltia: donarà «acolliment» als que són exclosos per la societat i la religió; regalarà el «perdó» gratuït de Déu a pecadors i gent perduda, incapaços de tornar a la seva amistat. Aquesta actitud salvadora que inspira la seva vida sencera, inspirarà també la seva mort.

Per això als cristians ens atreu tant la creu. Besem el rostre del Crucificat, aixequem els ulls cap a ell, escoltem les seves últimes paraules… perquè en la seva crucifixió veiem el servei últim de Jesús al projecte del Pare, i el gest suprem de Déu lliurant el seu Fill per amor a la humanitat sencera.

És indigne convertir la setmana santa en folklore o reclam turístic. Per als seguidors de Jesús celebrar la passió i mort del Senyor és agraïment emocionat, adoració joiosa a l’amor «increïble» de Déu i crida a viure com Jesús solidaritzant-nos amb els crucificats.

THE SUPREME ACT

José Antonio Pagola. Translator: Fr. Jay VonHandorf

Jesus counted on the possibility of a violent end. He wasn’t naïve. He knew what he was risking as he kept insisting on the project of God’s Reign. It was impossible to so radically seek a dignified life for the «poor» and the «sinners», without provoking the reaction of those who weren’t at all interested in any such change.

Certainly Jesus isn’t suicidal. He’s not looking for crucifixion. He never wanted suffering either for others or for himself. His whole life has been dedicated to combating suffering wherever he found it: in sickness, injustices, sin or despair. That’s why he doesn’t run toward death, nor run away from it.

He will keep welcoming sinners and the excluded, though such action is irritating at the temple. If they end up condemning him, he will die as another delinquent and excluded person, but his death will confirm what his whole life has been about: complete trust in a God who doesn’t exclude anyone from forgiveness.

He will keep announcing God’s love for the least, identifying himself with the poorest and most despised in the empire, no matter how much this bothers the Roman governor nearby. If they kill him one day in the torture of the cross, a punishment reserved for slaves, he will die as one more despicable slave, but his death will forever seal his faithfulness to the God who defends victims.

Full of God’s love, he will keep offering «salvation» to those who suffer evil and sickness: he will give «welcome» to those who are excluded by society and religion; he will give away God’s free «forgiveness» to sinners and lost people, those who are unable to return his friendship. This saving attitude which inspired his whole life will also inspire his death.

That’s why the cross is so attractive to us Christians. We kiss the face of the one crucified, we raise our eyes to him, we listen to his last words… because in his crucifixion we see Jesus’ final service of the Father’s project, and the supreme act of God handing over the Son out of love for all humanity.

It’s contemptible to convert Holy Week into folklore or tourist attraction. For Jesus’ followers, to celebrate our Lord’s passion and death is passionate thanksgiving, joyful adoration for God’s «incredible» love, and a call to live like Jesus, becoming one with all who are crucified.

LE GESTE SUPRÊME

José Antonio Pagola. Traducteur: Carlos Orduna

Jésus envisageait la possibilité d’une fin violente. Il n’était pas naïf. Il savait ce qu’il risquait s’il continuait d’insister sur le projet du royaume de Dieu. Il était impossible de chercher avec tant de radicalité une vie digne pour les «pauvres» et les «pécheurs» sans provoquer la réaction de ceux qui n’étaient intéressés à aucun changement.

Certes, Jésus n’est pas un suicidaire. Il ne cherche pas la crucifixion. Il n’a jamais voulu la souffrance ni pour les autres ni pour lui. Il avait consacré toute sa vie à la combattre là où elle se trouvait: dans la maladie, les injustices, le péché, le désespoir. C’est pourquoi il ne court pas maintenant après la mort mais il ne recule pas non plus.

Il continuera à accueillir les pécheurs et les exclus même si dans le temple son agissement dérange. Si l’on finit par le condamner, il mourra lui aussi comme un délinquant et un exclu, mais sa mort confirmera ce que sa vie entière a été: confiance totale en un Dieu qui n’exclut personne de son pardon.

Il continuera d’annoncer l’amour de Dieu aux petits, en s’identifiant aux plus pauvres et aux plus méprisés de l’empire, même si cela dérange dans les milieux proches du gouverneur romain. Si un jour il est exécuté dans le supplice de la croix, réservé aux esclaves, il mourra lui aussi comme un pauvre esclave, mais sa mort aura scellé pour toujours sa fidélité au Dieu défenseur des victimes.

lein de l’amour de Dieu, il continuera d’offrir le «salut» à ceux qui subissent le mal et la maladie: il «accueillera» les exclus de la société et de la religion; il offrira le «pardon» gratuit de Dieu aux pécheurs et aux personnes perdues, incapables de revenir dans son amitié. Cette attitude salvatrice qui inspire sa vie entière, inspirera aussi sa mort.

C’est pourquoi, nous chrétiens, nous sommes si attirés par la croix. Nous embrassons le visage du Crucifié, nous levons nos yeux vers lui, nous écoutons ses dernières paroles… parce que dans sa crucifixion nous décelons l’ultime service de Jésus au projet du Père et le geste suprême de Dieu livrant son Fils par amour pour toute l’humanité.

Il n’est pas digne de convertir la semaine sainte en une semaine de folklore ou de tourisme. Pour les disciples de Jésus, célébrer la passion et la mort du Seigneur est reconnaissance émue, adoration joyeuse de l’amour «incroyable» de Dieu et appel à vivre comme Jésus en étant solidaires de tous les crucifiés.

IL GESTO SUPREMO

José Antonio Pagola. Traduzzione: Mercedes Cerezo

Gesù aveva messo in conto una fine violenta. Non era un ingenuo. Sapeva a che cosa si esponeva se continuava ad insistere sul progetto del regno di Dio. Era impossibile cercare con tanta decisione una vita degna per i «poveri» e i «peccatori», senza provocare la reazione di quelli che non avevano interesse a cambiare qualcosa.

Certo, Gesù non è un suicida. Non cerca la crocifissione. Non volle mai la sofferenza né per gli altri né per sé. Lungo tutta la sua vita si era dedicato a combatterla là dove la incontrava: nell’infermità, nelle ingiustizie, nel peccato o nello scoraggiamento. Per questo ora non corre dietro alla morte, ma nemmeno si tira indietro.

Continuerà ad accogliere peccatori ed esclusi anche se la sua opera genera irritazione nel tempio. Finiranno per condannarlo, morirà anche lui come un delinquente e un escluso, ma la sua morte confermerà quello che è stata la sua vita intera: fiducia totale in un Dio che non esclude nessuno dal suo perdono.

Continuerà ad annunciare l’amore di Dio per gli ultimi, identificandosi con i più poveri e disprezzati dell’impero, per quanto questo molesti negli ambienti vicini al governatore romano. Se un giorno lo uccideranno con il supplizio della croce, riservato agli schiavi, morirà anche lui come uno spregevole schiavo, ma la sua morte sigillerà per sempre la sua fedeltà al Dio difensore delle vittime.

Pieno di amore di Dio, continuerà ad offrire «salvezza» a coloro che soffrono il male e l’infermità: darà «accoglienza» a quelli che sono esclusi dalla società e dalla religione; regalerà il «perdono» gratuito di Dio ai peccatori e a gente perduta, incapace di tornare alla sua amicizia. Quest’atteggiamento che ispira la sua intera vita, ispirerà anche la sua morte.

Per questo noi cristiani siamo così attratti dalla croce, Baciamo il volto del Crocifisso, leviamo gli occhi a lui, ascoltiamo le sue ultime parole… perché nella sua crocifissione vediamo l’ultimo servizio di Gesù al progetto del Padre, e il gesto supremo di Dio che consegna il Figlio per amore all’intera umanità.

È indegno convertire la settimana santa in folclore o richiamo turistico. Per i seguaci di Gesù celebrare la passione e la morte del Signore è commossa gratitudine, adorazione gioiosa all’amore «incredibile» di Dio e chiamata a vivere come Gesù facendoci solidali con i crocifissi.

GESTO SUPREMO

José Antonio Pagola. Tradutor: Antonio Manuel Álvarez Perez

Jesus contou com a possibilidade de um final violento. Não era um ingénuo. Sabia ao que se expunha se continuava a insistir no projecto do reino de Deus. Era impossível procurar com tanta radicalidade uma vida digna para os «pobres» e os «pecadores», sem provocar a reacção daqueles a quem não interessava qualquer mudança.

Certamente, Jesus não é um suicida. Não procura a crucifixão. Nunca quis o sofrimento nem para os outros nem para ele. Toda a Sua vida dedicara-se a combate-lo onde o encontrasse: na doença, nas injustiças, no pecado ou no desespero. Por isso não corre agora atrás da morte, mas também não recua.

Continuará a acolher pecadores e excluídos apesar da Sua acção irritar o Templo. Se o condenam, morrerá também Ele como um delinquente e excluído, mas a Sua morte confirmará o que foi toda a Sua vida: confiança total num Deus que não exclui ninguém do Seu perdão.

Continuará a anunciar o amor de Deus aos últimos, identificando-se com os mais pobres e desprezados do império, por muito que incomode nos ambientes próximos do governador romano. Se um dia O executam no suplício da cruz, reservado para escravos, morrerá também Ele como um desprezável escravo, mas a Sua morte selará para sempre a Sua fidelidade ao Deus defensor das vítimas.

Cheio do amor de Deus, seguirá oferecendo «salvação» a quem sofre do mal e da doença: dará «abrigo» a quem é excluído pela sociedade e a religião; oferecerá o «perdão» gratuito de Deus a pecadores e pessoas perdidas, incapazes de voltar à Sua amizade. Esta atitude salvadora que inspira toda a Sua vida, inspirará também a Sua morte.

Por isso aos cristãos, atrai-nos tanto a cruz. Beijamos o rosto do Crucificado, levantamos os olhos para Ele, escutamos as Suas últimas palavras… porque na Sua crucifixão vemos o serviço último de Jesus ao projecto do Pai, e o gesto supremo de Deus entregando o Seu Filho por amor à humanidade inteira.

É indigno converter a semana santa em folclore ou reclame turístico. Para os seguidores de Jesus celebrar a paixão e morte do Senhor é agradecimento emocionado, adoração gozosa ao amor «incrível» de Deus e chamada para viver como Jesus solidarizando-nos com os crucificados.

29 MARZO/15 ENTRADAA TRIUNFAL: DOMINGO DE RAMOS. MENSAJES PARA NIÑOS/AS


Mensajes para niños
Sermón de la semana
Domingo de Ramos, Año B
29 de marzo 2015
Sermón de la semana

Título: ¡Me encantan los desfiles!

Tema: La entrada triunfal; Domingo de Ramos (Domingo de palmas)

Objetos: Banderas, confetti, artículos que hagan ruido, etc.

Escritura: Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas!” Marcos 11:9-10

¡Me encantan los desfiles! ¡Hay algo en el desfile que hace a mi corazón latir! Frecuentemente celebramos evento especiales con desfiles. Como por ejemplo cuando llega un circo a nuestro pueblo o cuando una feria va a comenzar. En ocasiones hacemos un desfile para honrar a una persona importante que llega a nuestro pueblo.

Tengo unas banderas y algunos artículos que se usan para hacer ruido. En esta mañana deseo que nos imaginemos que estamos viendo un desfile. Nuestra ciudad está honrando al primer astronauta de la ciudad en caminar en la luna. Les describiré el desfile, y cuando pase el astronauta deseo que todos alcen sus banderas y hagan ruido. Practiquemos cómo hacer el ruido para estar seguros de que trabajan. Okey, todo el mundo haga ruido. ¡Tremendo! Eso fue estupendo. Prepárense pues el desfile está a punto de comenzar.

Escuchen. Puedo escuchar la banda. Está dirigiendo el desfile y detrás de la banda hay carrozas con muchas personas importantes de nuestra comunidad…nuestro representante, nuestro senador, el alcalde de nuestra ciudad. Mientras ellos pasan les sonreímos y movemos nuestras banderas. ¡Al fín llega nuestro héroe, el astronauta! ¡La multitud le grita, mueven sus banderas y hacen ruido con los diferentes artículos! (Muevan las banderas y hagan ruido). Entonces, según se aleja el desfile por la calle el sonido de la banda se disipa en la distancia. Se ha terminado. La celebración ha llegado a su fín.

Algo así ocurrió en la ciudad de Jerusalén cerca de 2000 años atrás. Un rey estaba visitando la ciudad. Las personas se juntaron en las calles formando líneas esperando poder ver al rey. El Rey vino montado en un burrito y mientras pasaba por las calles de la ciudad las personas movían ramas de palmas y gritaban, “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!”

Estoy seguro de que saben quién era ese Rey: Jesús. Hoy celebramos el Domingo de Ramos. Recordamos la entrada de Jesús en Jerusalén y a las personas que le gritaban con alegría y movían sus palmas. Era un día que marcaba el comienzo de una semana que vería a Jesús siendo aclamado, luego arrestado, juzgado, azotado y puesto en una cruz para morir. Pero al terminar esa semana comenzaría otra semana de la misma manera que había comenzado esta, con una celebración.

Querido Jesús, nuestras voces se unen a las voces de los habitantes de Jerusalén de hace dos mil años. “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!” Amén.

Páginas para colorear y actividades
Boletín para niños (DOC) (PDF)

(Imprima la primera página y luego insértela en la impresora para imprimir el otro lado.  Doble el boletín por la mitad y tendrá un boletín de cuatro páginas para los niños.)

 

Enlaces a los sermones
 

Impresión amistosa:   “¡Me encantan las desfiles!”

 

Otro sermón basado en Marcos 11:1-11: “Rey por un dí­a”

 

Tenemos materiales para ayudarle con los niños

Tenemos un CD conteniendo estos materiales:

Tres años de sermones de Sermons4Kids
Páginas para colorear del Antiguo y Nuevo Testamento
Una serie de páginas para colorear de Graham Kennedy
Lecciones: La vida de Cristo de cada uno de los cuatro Evangelios
Canciones para la Escuela Bíblica de Niños
Catorce presentaciones de PowerPoint
Un año de lecciones del Antiguo Testamento (de Mission Arlington)

Para imprimir una forma para ordenarlo haga clic aquí. (Es gratis)

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá
Derechos de autor Sermons4Kids, Inc.
Todos los derechos reservados.

COLOMBIA: 3 MILLONES DE COLOMBIANOS SIN AGUA POTABLE


23 mar 2015 — http://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/agua-potable-en-colombia-/15445939

3 millones de colombianos en zonas rurales viven sin agua potable - Otras ciudades - El Tiempo
3 millones de colombianos en zonas rurales viven sin agua potable – Otras ciudades – El Tiempo
El 28 por ciento de la población rural de Colombia enfrenta una situación crítica por la falta de acueducto, por lo que miles de personas hacen maromas para poder consumir agua de pozos y ríos, y se exponen así a…
HTTP://WWW.ELTIEMPO.COM

La espiritualidad como necesidad en las sociedades de hoy


LUPA PROTESTANTE – ESCRITO POR · 23/03/2015

En las sociedades de hoy la espiritualidad constituye una necesidad de primer orden.  El  quiebre del conocimiento objetivo es uno de los factores más importantes. De ahí que si los contenidos genuinos de las religiones pasadas van a tener aún valor e importancia para nosotros, ello ha de ser como experiencia espiritual, como conocimiento y valor totales y gratuitos, sin fondo ni forma. En otras palabras, podremos vivir todo lo religiosamente genuino que nuestros antepasado vivieron bajo la forma religiosa, pero sin creencias. Esta es la única forma en la que las religiones podrán “sobrevivir” en nuestras sociedades de conocimiento, como espiritualidad o cualidad humana profunda.

El conocimiento actual operando en base a postulados, funcional y pragmático como es, necesita de la espiritualidad como fin y objetivo último en términos de calidad humana y por tanto ya presente para individuos y sociedades ahora y aquí. Lo necesitamos como sociedades y como individuos, lo necesita el propio conocimiento, incluso en aquello que tiene de más pragmático y de más operativo. Porque sin una capacidad para imaginarse, pensar y concebir la realidad más allá de toda posibilidad pragmática, lo pragmático se siente y el resultado es limitado en su propio ser pragmático. Y esto, dejando aparte la frustración que produce, es un límite contradictorio con una sociedad que vive y tiene que vivir de la innovación y producción continua de conocimiento. De hecho, así lo están sintiendo ya los científicos punteros. Se diría que éstos, para pensar en términos cada vez más “realistas” la realidad, sienten la necesidad de pensarla de manera “no realista” o espiritual que, en el fondo, es la forma más realista.

La ética es simplemente necesaria, aún con espiritualidad. Como ambas se ubican en dimensiones diferentes, una en la dimensión funcional de la vida, la otra en la dimensión de la gratuidad, la ética es sumamente necesaria. Sin los fines y objetivos que la ética representa y en función de los cuales define el actuar humano, individual y social, la sociedad como proyecto humano resulta inviable. Pero no basta. Por naturaleza y función la ética es procesual, apunta siempre a un futuro que opera como horizonte y se desplaza como éste, y en este sentido nunca puede ser realización plena y total en el presente. Sí, la ética no es realización plena y total aquí y ahora, y el ser humano, una vez que la ha descubierto, aspira a esta realización aquí y ahora, de manera que no se realiza si no la logra. Y esta es la realización que le ofrece la espiritualidad. De ahí que, además de la ética y juntamente con ella, sea necesaria la espiritualidad.

La espiritualidad como necesidad comienza a ser real tan pronto se la descubre, si no antes, con el mismo comienzo de las sociedades de conocimiento. En otras palabras, la atención y respuesta que demanda es impostergable, tiene que comenzar con su propio descubrimiento. No se trata de un aporte deseable en caso de querer hacer individuos y sociedades perfectas, pero sin el cual individuos y sociedades pueden vivir confortablemente –si se desarrollan primera y prioritariamente otros recursos y capacidades, como el mismo conocimiento y la técnica–, y si no confortablemente, al menos con problemas y conflictos en un grado o nivel tolerables, tal como siempre parece haber sucedido en el pasado.

La espiritualidad, que la naturaleza y función del nuevo conocimiento hace surgir como una dimensión cuyo cultivo es individual y socialmente necesaria, tiene que estar presente desde ya en la construcción de la sociedad de conocimiento y ello de una manera transformadora. Y a lo primero que tiene que afectar es al propio conocimiento, redimensionándolo y enmarcándolo dentro del marco total que ella constituye y significa. Un reto muy sentido pero nada fácil de descubrir y formular en sus concreciones, dado que el mismo supone descubrir la articulación posible y deseable entre espiritualidad y funcionalidad, entre dimensión absoluta del ser humano y dimensión relativa, y la relación entre ambas, aunque muy importante y necesaria, es indirecta, no directa, como por lo demás entre el arte y todo lo que es técnico y funcional.

Como se ve, no se trata de la necesidad de una revolución más, ésta ya no basta, sino de una transformación o, mejor aún, mutación antropológica. Es el ser humano el que hay que cambiar para cambiar su relación con la realidad e incluso ésta. Por ello la espiritualidad es transformadora y liberadora, la única fuerza realmente transformadora y liberadora. La única a la altura de la necesidad y de los retos que de un tiempo a esta parte estamos experimentando. Desde este punto de vista la creación de condiciones para que la misma se dé, ya que el hecho en sí de darse no puede ser objeto de nada,  debiera ser política de Estados, de todos los Estados del mundo y si la hubiera de la autoridad que los representara a todos.

Redimensionando y enmarcando el conocimiento que hoy tenemos como matriz posibilitadora de vida, la espiritualidad tiene que transformar todo lo demás, en esa relación sin embargo indirecta que es la suya con la realidad que llamamos funcional, esto es, en función de la vida. Creación hacia dentro de sí misma y transformación hacia fuera son las dos funciones que deben ser connaturales, sí así se nos permite hablar de función y connaturalidad donde no hay tal, a la espiritualidad desde que es tal. Como realización máxima del ser humano que es, ella está llamada a ser la mayor fuerza transformadora de toda la dimensión cósmica y humana, incluida en ésta la dimensión cultural, social y política. Y tiene que serlo desde un principio, desde el propio conocimiento que, por así decir, la hace visible como necesidad y como reto, no después y como un complemento. Aunque reconociendo que conocimiento y técnica, como toda la construcción de lo funcional a la vida, son realidades autónomas que en su dimensión deben construirse de acuerdo a sus posibilidades. La función de la espiritualidad será de inspiración y fuerza, de identificación a la vez que de distancia, de realización y transformación.

En cuanto a la capacidad transformadora de la espiritualidad, ya lo hemos expresado, no hay otra humanamente superior. Plena y totalmente desinteresada, no tendrá otro interés que el de la propia realidad a vivir y transformar y lo hará con toda la plenitud y el ser que es. La espiritualidad en sí misma no tiene proyecto propio y sí una cualidad que le hace la fuente humana de compromiso por excelencia: la de identificarse en la unidad con la realidad que descubre como la realidad es, en su ser más profundo, y la de poder de mantenerse distante de aquella que la realidad tiene de no tal.

 

http://www.lupaprotestante.com/blog/la-espiritualidad-como-necesidad-en-las-sociedades-de-hoy/

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