Iglesia advierte que prohibición del Te Deum no debe acabar con manifestaciones religiosas


Julio 20, 2017 | 4:48 Pm |

Foto Colprensa – Diego Pineda

La Conferencia Episcopal manifestó el respeto por las decisiones judiciales que mantuvieron suspendidas la ceremonia del Te Deum durante el día de independencia pero advirtió que no puede dejarse de lado las acciones de gracias por este día.

Según un documento, firmado por Monseñor Elkin Fernando Álvarez, la celebración del Te Deum constituye para los católicos una manera para dar gracias a Dios por los hechos que han llevado a Colombia a ser Nación.

Consideró en su escrito el Secretario General de la Conferencia Episcopal que independientemente de que Colombia sea un Estado laico “no significa que haya que acabar o marginar de la esfera pública toda manifestación religiosa”.

Ante la situación la Iglesia hizo un llamado para que esta prohibición a un acto oficial tenga la connotación de que “los católicos y todas las personas de buena voluntad no podamos orar por la patria para alcanzar de Dios dones indispensables para la sana convivencia y un desarrollo integral para todos”.

http://www.rcnradio.com/nacional/iglesia-advierte-prohibicion-del-te-deum-no-acabar-manifestaciones-religiosas/

La Iglesia, una víctima milenaria de las «fake news»=noticias falsas.


10 ejemplos de mentiras contra los católicos

A lo largo de la historia, la Iglesia ha sido víctima de manipulación y tergiversación para desacreditarla

Por: Javier Lozano | Fuente: Religion en Libertad 

El fenómeno de los “fake news” (noticias falsas) está en auge. Cada día se fabrican más ‘informaciones’ de este tipo, en la mayoría de los casos con el objetivo de intoxicar, desinformar y manipular ya sea a favor o en contra de una causa. Algunas de ellas se cuelan en los medios de comunicación y muchos consideran veraces algo que no deja de ser un bulo.

Este hecho no es nuevo. La historia está repleta de estas manipulaciones que en su día eran una “fake news” y con los años se convirtieron en algo aceptado por muchos. La Iglesia Católica no escapa a estos ataques, es más, ha sido una de las grandes víctimas. Hace siglos era en libelos y panfletos y ahora son en redes sociales y páginas web. Desde el nacimiento de la Iglesia en Pentecostés a nuestros días, numerosas informaciones han pretendido hacer daño manipulando, retorciendo o inventando la verdad. Son casi incontables aunque en ReL hacemos un pequeño recopilatorio de diez de ellas que abarcan en cierto modo la milenaria historia del catolicismo:

1. La mujer no tiene alma
Uno de los grandes bulos que son reproducidos de manera cíclica es que la Iglesia negaba que las mujeres tuvieran alma, como la escritora y exdirectora de la Biblioteca Nacional Rosa Regás, afirmaba, por ejemplo, en un artículo suyo. Y para ello se remiten a concilios como el de Nicea o Trento, donde supuestamente sólo por un voto se dijo que la mujer sí tenía alma.


Santa Isabel de Hungría fue canonizada en 1235. ¿Podría ser santa una mujer sin alma?

En primer lugar, en ninguno de estos concilios se mencionaba nada de esto porque no había dudas sobre el alma de las mujeres. Desde los inicios del cristianismo, las mujeres participaron de los sacramentos y muchas eran veneradas como santas.Perpetua y Felicidad, Santa Isabel de Hungría, Santa Matilde…y un largo etcétera niegan en la práctica este bulo de comparar a la mujer con los animales.

Además, una teóloga feminista, Uta Ranke-Heinemann, desmontaba este bulo y hablaba de cómo pudo partir de malinterpretar y manipular lo que ocurrió en el segundo sínodo de Macon (585) en el que estuvo presente Gregorio de Tours. En él, se habló únicamentede de una cuestión filológica sobre “homo”, que en latín significaba tanto hombre (ser humano) como varón y un obispo preguntó si la mujer podía ser designada “homo”. Citando que Dios creó al ser humano (homo) como varón y mujer se dilucidó que sí se debía llamar así a la mujer. Nunca se debatió sobre el alma. Hay más información de este asunto en este artículo de ForumLibertas.

Para desmantelar los bulos sobre la relación entre mujer e Iglesia es muy recomendable el libro “La Gran Prostituta. Tópicos sobre la Iglesia a lo largo de la historia” y los trabajos de la historiadora Giulia Galeotti (aquí los resume ella en una entrevista). Y no hay que olvidar la importancia de los católicos pioneros en defender el voto femenino.

2. La Iglesia Católica, enemiga de la ciencia
Este es uno de los mitos más extendidos y que incluso ha calado en el seno de la Iglesia. Surgió en el siglo XIX con la Teoría del Conflicto, inspiradora del ateísmo moderno, con los académicos estadounidenses Andrew Dickson White y John William Draper, influidos ambos también por el novelista Washington Irving, que en sus obras mostraba su anticatolicismo y creó el mito de la tierra plana a la que se enfrentó Colón con la Iglesia.

Primero durante conferencias y más tarde en libros ampliamente difundidos, estos académicos dibujaron una historia falsa de una larga guerra entre la religión y la ciencia hablando de una “gran lucha sagrada por la libertad de la ciencia, una lucha que ha sucedido durante tantos siglos. ¡Ha sido un duro combate! Una larga guerra, con batallas más feroces, con asedios más persistentes, con una estrategia más vigorosa que cualquiera de las comparativamente insignificantes guerras de Alejando, César o Napoleón…”. Puede saber más sobre este bulo en este artículo de ReL.


Gregor Mendel, fraile agustino, es considerado el padre de la genética

El bulo se desmiente con datos que muestran como muchos católicos, entre ellos bastantes sacerdotes, han sido abanderados de la ciencia y responsables de grandes descubrimientos. Decenas de Premios Nobel eran creyentes y en ámbitos como la astronomía, la Medicina o la genética han sido destacados los católicos.

3. Tampoco los nativos americanos tienen alma
Que la Iglesia tardó siglos en reconocer que los indios americanos tenían alma es otra de las manipulaciones históricas que se han dado contra la Iglesia y que va unida al odio a la católica España y a su leyenda negra. Sin embargo, ya en 1537, apenas 40 años después de la llegada de Colón a América había un documento oficial de la Iglesia al respecto. En 1537 en la Bula Sublimis Deus el Papa Paulo III declaraba “los indios son verdaderos hombres y que no sólo son capaces de entender la fe católica, sino que, de acuerdo con nuestras informaciones, se hallan deseosos de recibirla” y dejaba claro que “no pueden ser privados de su libertad por medio alguno, ni de sus propiedades”.

Pero si esto se hizo así de manera oficial, en la práctica no se les trató como seres sin alma sino que nativos ocuparon puestos de responsabilidad desde el principio. La historiadora Elvira Roca, autora de “Imperiofobia y Leyenda Negra” lo recuerda aquí: “El gobernador nombrado por Cortés que tuvo México en el nuevo orden cristiano se llamó Andrés de Tapia Motelchiuh (1526-1530) y era un azteca que se bautizó” y así nombres como Pablo Xochiquenzin, Diego de Alvarado Huanitzin, Diego de San Francisco Tehuetzquititzin o Pedro Xiconocatzin.

4. La Iglesia católica apoyó a Hitler y calló ante el Holocausto
Durante los años 60 empezó a circular la falsa acusación de que el Papa Pío XII había hecho la vista gorda ante el Holocausto y por ende que la Iglesia católica no se opuso al nazismo, lo que ha llegado a nuestros días. Pero son numerosas las pruebas de que este Papa salvó a miles de judíos de la muerte, que apoyó tres intentos dederrocamiento de Hitler y que fue uno de los responsables, siendo secretario de Estado Vaticano, de la Encíclica Mit brennender Sorge de 1937 en la que quedaba clara la incompatibilidad del nazismo con el cristianismo.


Antes y durante la II Guerra Mundial, la Iglesia Católica denunció el nazismo

El libro, “Cristianos contra Hitler” muestra claramente como la Iglesia Católica luchó contra el régimen nazi empezando desde los obispos, pasando por miles de sacerdotes que acabaron en campos de concentración donde muchos murieron y acabando por simples laicos que se jugaron la vida para salvar la de otros.

5. Los caramelos envenenados de las monjas
Las noticias falsas siempre han sido un elemento de propaganda de primer orden y muestra de su poder en un tiempo en el que no había ni teléfonos móviles ni redes sociales es lo que ocurrió en la II República, aunque este mismo bulo se ha utilizado en otras ocasiones.

Los hechos se remontan a mayo de 1936 cuando en Madrid, especialmente en los barrios obreros y más pobres, empezó a circular la noticia de que las monjas estaban dando caramelos envenenados a los niños de estas barriadas para así acabar con los marxistas. Se decía que cientos de niños estaban muertos en las escuelas y que el plan era realizarlo en todas las zonas obreras. Cabe recordar que muchos de estos niños iban a escuelas católicas por lo que una masa enfurecida por esta “fake new” quemó conventos, matando y apaleando a monjas y a todo aquel que encontraran a su paso. Daba igual que no fuera cierto. La propaganda había surtido efecto.


La quema de conventos fue realizada por exaltados que habían sido engañados
con informaciones falsas sobre las religiosas

6. El mito de la Inquisición
Películas, noveles y libros de texto han recogido el mito de la inquisición, donde se mezcla perfectamente el anticatolicismo y la leyenda negra española. En ella se presenta a la Iglesia de manera bárbara y como responsable inmisericorde de decenas de miles de muertos.

Según los historiadores, estos tribunales no fueron esas máquinas de matar de las que hablaban, y que además fueron mucho más garantistas y con menos muertos que los protestantes. Además, la historiadora Elvira Roca agrega que “la Inquisición no sólo perseguía la disidencia del catolicismo sino también delitos como el proxenetismo, abuso de menores, falsificación de moneda…”.

El historiador Geoffrey Parker cree que en los 350 años de existencia del tribunal causó unos 5.000 muertos. Por su parte, Jaime Contreras y Gustav Henningsen han estudiado la época comprendida entre 1540 y 1700, en que la Inquisición encausó a 49.000 personas. Las condenas a muerte se dictaron en un 3,5% de los casos, según los cálculos de Gustav Henningsen, pero solo al 1,8% de los condenados se les aplicóefectivamente la muerte por hoguera.

7. La oscura Edad Media propiciada por la Iglesia
La Edad Media es presentada todavía hoy como una época oscura que frenó el progreso debido al fanatismo religioso de la Iglesia Católica. Aparece así representado en el cine e incluso en el medio académico. Sin embargo, el prestigioso historiador, no católico, Rodney Stark asegura que “Voltaire y sus compañeros crearon la ficción de los Años Oscuros para poder reivindicar que fueron ellos los que hicieron emerger la Ilustración. Como cualquier historiador competente (e incluso ahora las enciclopedias) defiende, no hubo tales Años Oscuros. Al contrario, fue durante esos siglos cuando Europa hizo el gran salto cultural y tecnológico que la situó a la cabeza del resto del mundo”. 

Guiomar Ruiz, doctora en física y profesora de Matemática Aplicada en la Politécnica de Madrid, comparte la tesis del libro del físico atómico Peter E.Hodgson titulado “El origen cristiano de la ciencia“: la mentalidad cristiana es la que permitió buscar leyes en la naturaleza.

Esta profesora lo explica con grandes clérigos medievales volvados en la ciencia: «Los chicos no deberían salir de Secundaria sin conocer al obispo Nicolás de Oresme, precursor de las funciones y el cálculo infinitesimal, o a fray Roberto Grossatesta, con sus leyes ópticas, o la ley de máxima economía de la naturaleza, que hoy llamamos ley de mínima acción: en la universidad me dijeron que era del siglo XVII, pero Grossatesta ya lo usa en los siglos XII-XIII. Hay que conocer también las leyes de la estática de Jordano Nemorario, o cómo Jean Buridan ya explicaba que si el Sol estuviese quieto y la Tierra se moviese nos daría la sensación de que es el Sol lo que se mueve. Buridan le plantó cara a Aristóteles, durante siglos intocable, incluso respecto al movimiento de los planetas».


“El nombre de la Rosa”, protagonizada por Sean Connery,
muestra una Edad Media tenebrosa y oscura con la Iglesia Católica al frente

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Por eso, Rodney Stark, que también es sociólogo, agrega que los ‘filósofos’ de la denominada “Ilustración” no tuvieron ningún papel en el desarrollo de la ciencia, pueslos grandes progresos científicos de la época se deben en su mayoría a hombre muy religiosos, muchos de ellos pertenecientes al clero católico”. Un ejemplo del siglo XVIII es Alessandro Volta, el gran pionero de la electricidad, católico de misa y rosario diarios.

Y hay quien considera que la “comunidad científica” (científicos de distintos países que libremente comparten hallazgos) nace con la reuniones de investigadores que organizaba el monje Marin Mersenne, compañero de estudios de Descartes y famoso por sus “números primos de Mersenne” (lea sobre esto aquí en ForumLibertas).

8. La Iglesia, responsable de miles de muertes por SIDA
Principalmente en la década de los 80 y en los 90 aunque en la actualidad sigue vigente, cuando la epidemia del SIDA estaba en sus niveles más altos, se difundió que la oposición de la Iglesia al preservativo estaba expandiendo la pandemia y la responsabilizaban de miles de muertes.

Organismos como la ONU y muchas ONG siguen en la misma línea de reparto masivo de anticonceptivos pero lo que está demostrado en datos y estadísticas es que la lucha más eficaz contra la enfermedad la realiza la Iglesia Católica. Tanto en el ámbito de la prevención como en la atención. Más de 100.000 centros católicos atienden a personas con SIDA en todo el mundo. Nadie atiende a tantos ni en tantos lugares.

La Iglesia ha defendido modelos basados en la fidelidad y abstinencia, los cuales se han manifestado totalmente exitosos en países como Uganda donde en 10 años redujeron el contagio del 21 al 7%.


Allá donde está la Iglesia, los enfermos de SIDA no son abandonados

9. La Iglesia condena a los homosexuales
Una de las mentiras más repetidas a día de hoy y que aparece tanto en tertulias, reportajes como en las redes sociales y las conversaciones es que la Iglesia Católica condena a los homosexuales y poco más que los persigue. Y todo ello a pesar de que el Papa Francisco ha explicado una y otra vez la posición de la Iglesia. “En las misas hemos podido ver cómo la jerarquía católica incitaba al odio a los homosexuales”, afirmaba la portavoz de Podemos, Irene Montero recientemente. Por odio entiende que no apoye ni el llamado matrimonio homosexual ni las prácticas homosexuales.

Pero la Iglesia separa de manera muy clara entre la persona con tendencias homosexuales y las prácticas homosexuales. La práctica es considerada pecado al igual que las relaciones sexuales fuera del matrimonio. Así, el Catecismo recuerda que las personas con esta inclinación “deben ser acogidas con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta”.

Y además, la Iglesia añade en el punto 2359 que “las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana”. Ni odio ni condena sino cumplir el Evangelio como cualquier otra persona.


Muchos cristianos fueron mártires en los primeros siglos del cristianismo

10. ¡A los leones!
Las noticas falsas y los bulos dirigidos contra los cristianos son tan antiguos como la propia Iglesia. Ni los primeros cristianos se libraron de estas manipulaciones, muchas de ellas creadas precisamente para perseguirlos. En el Imperio Romano se acusaba a la creciente comunidad cristiana de todos los males que sucedian. Cuando algo ocurría, circulaba que los culpables eran los cristianos.

Tertuliano, uno de los padres de la Iglesia, y coetáneo se hacía eco en el año 200 en su obra Apología contra los gentiles de estas “fake news” contra los seguidores de Cristo:“Los cristianos tienen la culpa de todo desastre público y toda desgracia que sobreviene al pueblo. Si el Tíber sube hasta los muros, si el Nilo no sube e inunda los campos, si el cielo retiene la lluvia, si hay un terremoto o hambre o plaga, enseguida surge el clamor: ‘¡Los cristianos a los leones!'”.

Además, en otro punto agregaba otras de las acusaciones que se vertían contra ellos:“Que en la nocturna congregación sacrificamos y nos comemos un niño. Que en la sangre del niño degollado mojamos el pan y empapado en la sangre comemos un pedazo cada uno. Que unos perros que están atados a los candeleros los derriban forcejeando para alcanzar el pan que les arrojamos bañado en sangre del niño. Que en las tinieblas que ocasiona el forcejeo de los perros, alcahuetes de la torpeza, nos mezclamos impíamente con las hermanas o las madres. De estos delitos nos pregona reos la voz clamorosa popular, y aunque ha tiempo que la fama los imputa, hasta hoy no ha tratado el Senado de averiguarlos”.

¿Un ejemplo sencillo del siglo XX? En la novela “Make Room! Make Room!” (“Hagan sitio, hagan sitio”) escrita por Harry Harrison en 1966 y que se llevó posteriormente al cine bajo el título de Soylent Green: Cuando el futuro nos alcance. Según esta novela futurista, en 1999 el planeta es un infierno porque tendrá 7.000 millones de habitantes.El calor es insoportable, con los muertos hacen galletitas (este detalle se hizo famoso en la película) y los mensajes los llevan mensajeros a pie, porque no queda gasolina y a Harrison en 1966 no se le ocurrió que en 1999 hubiera Internet.

Habla así un personaje que expone la tesis del autor: “los árboles han sido talados, los animales se han extinguido y 7000 millones de personas luchan por las migajas, procreando sin control [del Gobierno]. […] Los católicos han impuesto sus creencias al resto de nosotros y ahora pagamos las consecuencias. El ritmo menstrual que permiten no es suficiente. Ni lo es la píldora, no para todo el mundo. ¿Cuando darán su aprobación al DIU? Los ríos, ¿quién los ha contaminado? El agua, ¿quién se la ha bebido?” La respuesta es “los católicos han hecho esas barbaridades”.

Este bulo de los años 60 todavía lo repetía en 2015 una asociación atea.

Dibujo inspirado en la película de 1973 “Soylent Green”, en español titulada “Cuando el destino nos alcance”, basada en la novela alarmista de Harry Harrison: multitudes empujadas por excavadoras… por culpa de la oposición católica a la anticoncepción

La realidad es que en 2017 hay unos 7.400 millones de personas, hay envejecimiento y despoblación en muchos países, nadie come galletitas hechas con muertos y hay zonas enteras del mundo sin aprovechar agrícolamente, mientras la Iglesia, que escolariza en África a casi 23 millones de personas, multiplica sus escuelas agrícolas en el Tercer Mundo (como esta de Mozambique).

Es otro ejemplo más de como los bulos chocan con la realidad.

Artículo originalmente publicado en Religión en Libertad

http://www.es.catholic.net/op/articulos/66022/la-iglesia-una-victima-milenaria-de-las-fake-news

Alma condenada: Un sacerdote-perpetrador de abuso sexual infantil comparte su historia


Gilbert Gustafson (Shelly Campbell)
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Gilbert Gustafson fue ordenado sacerdote en la Arquidiócesis de St. Paul y Minneapolis en 1977, sirvió como sacerdote asociado en la parroquia St. Mary of the Lake en White Bear Lake, Minnesota, hasta 1982, se declaró culpable del abuso sexual de un menor En 1983, y sirvió cuatro meses y medio en la cárcel y 10 años de libertad condicional. Gustafson ha admitido abusar de cuatro niños entre 1978 y 1982. No fue acusado penalmente en los otros casos.

De 1983 a 2002, Gustafson no fue asignado a un ministerio parroquial, pero residía en dos rectorías diferentes y sirvió como capellán de un monasterio local de religiosas. De 1983 a 1997, Gustafson desempeñó varios cargos administrativos para Catholic Charities of St. Paul y Minneapolis. De 1997 a 2002, trabajó en la oficina de la cancillería de la arquidiócesis.

En junio de 2002, la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos estableció la Carta para la Protección de Niños y Jóvenes, comúnmente conocida como la Carta de Dallas, para abordar el abuso sexual de menores por el clero católico. Siguiendo la carta, Gustafson fue permanentemente retirado del ministerio sacerdotal activo. Ya no podía presentarse como sacerdote, usar un título clerical, vestir ropa clerical o celebrar los sacramentos.

Gustafson, sin embargo, permanece en el estado clerical. Así, de acuerdo con el Código de Derecho Canónico, Canon 1350, párrafo 1, la Arquidiócesis ha proporcionado continuamente apoyo financiero para sus necesidades básicas. En 2006, la arquidiócesis llegó a la conclusión de que Gustafson, desde que había abusado sexualmente de menores, estaba “permanentemente y totalmente discapacitado” de ocuparse de su profesión de sacerdote y, por lo tanto, tenía “derecho a beneficios de jubilación” Archidiócesis. Gustafson también participa en un programa de monitoreo arquidiocesano similar a la libertad condicional civil.

De 2004 a 2014, Gustafson trabajó para una firma de consultoría que contrató con parroquias católicas y otros grupos sin fines de lucro para proporcionar servicios como planificación estratégica, coaching ejecutivo y utilización de recursos humanos. Hoy continúa haciendo trabajos de consultoría con organizaciones sin fines de lucro, incluyendo algunas instituciones católicas (pero no parroquias), como consultor en el área de desarrollo de liderazgo. Gustafson dijo que nunca ha tenido ningún contacto con niños en su trabajo de consultoría.

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Desde 2012, Gustafson ha colaborado con Susan Pavlak en el proyecto Uncommon Conversation , que busca la curación y la reconciliación entre los sobrevivientes, los perpetradores y otros involucrados en el abuso sexual infantil en la Iglesia Católica. En una entrevista separada , Pavlak describe haber sido abusada sexualmente por su profesora de religión de secundaria, una ex monja. Esta entrevista con Gustafson, editada para longitud y claridad, tuvo lugar en West St. Paul, Minnesota.

Hansen : ¿Cuál fue su experiencia inicial de la iglesia?

Gustafson : Nací en 1951, el más joven de cuatro hijos, y crecí en una clásica familia de clase media de los años cincuenta. Mamá y papá estaban muy comprometidos con nuestra parroquia. Siempre me gustó la iglesia. Era un ambiente maravilloso, cálido y seguro. Las monjas y los sacerdotes eran una extensión de mi familia. La iglesia se convirtió en mi segunda familia y todavía es familia.

Comencé a ser un monaguillo a los 9 años de edad. En la secundaria, cuando podía servir durante el Triduo, sólo me llevaba. Me sentí movido dentro.

En mi época, casi todos los niños querían ser sacerdotes en algún momento. Nunca se fue para mí. Fui al seminario de la escuela secundaria y pasé mi adolescencia allí.

¿Cómo se abordó la sexualidad en el seminario?

En la escuela secundaria, como era típico de la época, teníamos sólo un poco de educación sexual. Nuestro rector, sin embargo, era muy avanzado. Quería que experimentáramos el mundo real, así que nos animó a salir. Dijo: “Quiero que conozcas a chicas, la mitad de la iglesia son mujeres, tienes que entender a las mujeres”.

En el seminario universitario, no recuerdo que la sexualidad fuera tratada. Pero nuevamente, no hubo prohibición de fechar.

En el seminario mayor, no había citas. Parte del pasaje del seminario de la universidad al seminario mayor era: “¿Estás realmente dispuesto a abrazar el celibato?” Concluí: “Sí”.

También recuerdo un seminario sobre fronteras. En un escenario una adolescente viene a usted para consejería pastoral y quiere un abrazo. Un abrazo no estaba prohibido, pero se nos dijo que tuviéramos mucho cuidado sobre cómo se perciben y comprenden las cosas.

No había mucho en mi formación que trataba de la sexualidad, pero eso fue entre 1965 y 1977. Ahora nos ocupamos de la sexualidad de manera muy diferente.

Cuando usted fue ordenado, ¿cuál fue su experiencia de atracción sexual?

Déjame hacer un poco de respaldo. Cuando yo tenía 6 años, fui abusado sexualmente por un chico del vecindario que era cerca de tres años mayor que yo. No lo entendí como abuso sexual durante muchos, muchos años – mucho después de que fui ordenado y condenado por abuso sexual. Pensé que era sólo exploración sexual, pero me imprimió una fusión de sexualidad y castigo. Nos quitamos los pantalones y nos dimos unas palmadas. Tenía un tono sexual y estaba ligado al castigo. Este vínculo se quedó conmigo en la fantasía y más tarde actuando. Yo nunca azotaba a mis víctimas, pero estaba en mi marco.

En la terapia, cuando miro hacia atrás todo el arco de mi desarrollo sexual, estaba fantaseando versiones de castigo sexualizado desde cuando era muy joven – 7, 8, 9 años de edad. Y guardé todo dentro de mí. La atracción hacia los muchachos comenzó temprano, y creo que comenzó a partir de mi experiencia de abuso.

En mi último año de universidad, niños de 13 o 14 años entregaron periódicos al dormitorio del colegio. Cuando recogieron su dinero, puedo recordar pensando que eran lindos.

Yo tenía suficiente psicología para ser peligroso, así que pensé que estaba experimentando una homosexualidad latente – en la terminología del día. Pero entonces, de repente, me di cuenta de que estoy envejeciendo, 21 años de edad, y todavía creo que un niño de 13 años se ve muy atractivo. Esa fue mi primera conciencia de que esto era diferente.

Para cuando fui ordenado, esa atracción no había cambiado. Yo no había actuado en él, pero fue sin duda en mi vida de fantasía. Era un secreto oscuro y profundo que, aparte de la confesión, nunca habría admitido a nadie.

En el seminario tuve experiencias sexuales con personas apropiadas para la edad – hombres y mujeres. Disfruté tener novias, e involucró una exploración sexual. En cuanto a la orientación sexual, sin embargo, sabía que me sentía atraído principalmente por estos jóvenes adolescentes, justo cuando entraban en la pubertad. Me avergoncé de ello. Más tarde en la terapia, llegué a comprender que mi sexualidad estaba tan fusionada con la vergüenza y el auto-odio que truncó cualquier desarrollo normal de la atracción sexual. Lo encerró.

¿Qué pasó en su primera asignación sacerdotal?

En junio de 1977, fui asignado a una parroquia de cerca de mil familias. Dos semanas y media más tarde, el pastor tuvo un ataque al corazón muy grave. Tenía 26 años, era nuevo en el ministerio y prácticamente allí solo. Yo estaba tratando de aprender a ser sacerdote y, al mismo tiempo, cubrir el trabajo de dos sacerdotes. Tenía un patrón de agotamiento. Empezaría mi día con misa de las 8 y mi última cita terminaba a las 10 o 11 de la noche.

Yo me estaba agotando, pero amando el trabajo, que es parte del problema. Me encantó predicar; Me encantaba presidir la Eucaristía. Desarrollé un sentido de derecho: doy y doy y doy. Yo trabajo tan duro. Yo hago mucho. Necesito algo para mí. Así que voy a tomar algo para mí. Lo que tomé fue actuar: realicé en la vida real las fantasías que había estado en mí durante años sobre el sexo con jóvenes adolescentes.

En algún momento durante ese primer año, cruzé la línea y me puse en contacto inapropiado. El comportamiento variaba desde tocar el área genital de un niño, vestirse o frotar contra él, vestirse, tocar directamente su área genital. El comportamiento más invasivo fue el sexo oral, que ocurrió en un par de ocasiones. Yo tenía uno de los chicos de sexo oral en mí en el porche, mientras que su familia estaba dentro de su casa. Tocar fuera de la ropa era más frecuente. Había una sensación de casi ocultar de mí y ellos – como si no hubieran entendido que frotar mi mano a través de su zona de la ingle era un acto invasivo, abusivo. Era una locura. Sabía que no estaba bien.

¿Por qué comenzó el abuso? Un amigo mío, un consejero y ex ministro que ha trabajado en el área de mala conducta sexual, lo llama “ordenación como estrategia de reducción de la vergüenza”. Como seminarista, trabajé con jóvenes y tenía acceso a niños. Creo que parte de la razón por la que no actué sobre mi atracción sexual es porque temía que no fuera ordenado. El deseo de ser ordenado funcionó como una especie de protección o una barrera para cruzar la línea en el comportamiento real.

Sin embargo, pocos meses después de la ordenación, yo era un alma agotada, psicológica, espiritual y físicamente. Estaba cansada y agotada. Esto fue parte de la configuración de por qué cruzé la línea. No lo excusa.

Dijiste que sabías que estaba mal, pero ¿qué entendías de su seriedad?

No me di cuenta de cuánto daño estaba causando. Puesto que me imaginaba gran parte de mi comportamiento como encubierto, pensé que ni siquiera notarían que estaba sucediendo. Cuando el tacto era más explícito, entonces no podía sostener esa excusa juntos, y sentí enormes cantidades de vergüenza. Me despreciaba a mí mismo. No tenía ninguna pretensión de que yo les enseñaba acerca de la sexualidad o que era bueno para ellos. Puede que no haya sabido cuánto daño estaba haciendo, pero sabía perfectamente que estaba mal, y estaba terriblemente avergonzado.

Una vez que fui por el camino de actuar lo que había sido fantasía, tuve la sensación de que no podía parar. Quería parar, pero no pude. Los psicólogos se refieren a ella como un trastorno obsesivo compulsivo. Creo que es un lenguaje justo. Así me sentía. Buscaba compulsivamente satisfacer mis necesidades a través de esta oscura sexualidad.

¿Cuántas víctimas estaban involucradas, qué edad tenían y por cuánto tiempo continuó el abuso?

Conozco a cuatro víctimas que sin duda abusé sexualmente. El abuso comenzó en 1978 y concluyó en 1982, un período de cuatro años. Los niños varían en edad de alrededor de 10 a 15.

Dijiste que sabías de cuatro víctimas. ¿Podría haber más víctimas? 

Siempre existe esa posibilidad. No soy omnisciente. No se trata de ocultar cosas, pero tengo vulnerabilidades legales. No sé si hay más víctimas. Sé que el comportamiento más grave condujo a mi convicción criminal en 1983, y no he reincidido desde entonces.

En 1998, el P. Michael Kennedy informó al obispo Robert Carlson que usted tenía un problema de “actuación sexual inapropiada” con mujeres adolescentes tardías, y en una declaración jurada en 2004, Kennedy dijo que tenía “ocho o nueve” víctimas, incluyendo tres niñas. También en 2004, Fr. Kevin McDonough, entonces funcionario de la arquidiócesis, dijo en una declaración que usted había abusado entre cuatro y 15 víctimas.

Es posible que hayan recibido informes que no conozco. Todo lo que puedo decir es lo que sé.

En 2005, la Arquidiócesis de St. Paul y Minneapolis resolvió una demanda con Anne Bonse, quien dijo que la abusó en múltiples ocasiones entre 1977 y 1982, cuando tenía entre 5 y 10 años.

No la maltraté, y lo dejé claro en el asentamiento.

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¿Abusaste a alguna chica?

No. Mis cuatro víctimas eran chicos.

¿Qué, en última instancia, detuvo el abuso? 

En 1982, cuando terminé en la parroquia y recibí una nueva asignación que requirió educación adicional, mi víctima primaria escribió una carta en la que identificó el comportamiento sexualmente abusivo. Sus padres interceptaron la carta y la llevaron a la archidiócesis. En agosto de 1982, fui llamado a reunirme con el vicario general y un canciller. Me presentaron la carta. Después de leerlo, me preguntaron: “Bueno, ¿qué tienes que decir?”

Ya sabes, hubo un nanosegundo en el que evalué: “¿Puedo negarlo y salir con él?” Pensé: “Creo que puedo.” Apenas dos semanas después de que fui ordenado, dirigí una parroquia, y ahora estaba programado para irme a un trabajo de nivel diocesano. Había probado mucha habilidad. Tenía mucha credibilidad, y era un niño de 15 años. Tenía 31 años.

Creo que el Espíritu Santo intervino. De verdad lo hago. Miré hacia arriba y dije: “Bueno, es verdad”. Fue el enorme momento de cambio en mi vida. Fue una gracia.

Mi sentido es que no sabían qué hacer a continuación. No estoy seguro de si me hubieran creído, pero creo que esperaban que lo negara. Pero inmediatamente dije: “Es verdad”. Esa fue la primera intervención.

Yo había compartido el abuso de los muchachos en la confesión, pero mi confesor estaba atado por el sello. En retrospectiva, me gustaría que me hubiera animado a ir a un terapeuta o de alguna manera intervino en el comportamiento. Algunos años más tarde le pregunté sobre él, y él respondió que él tenía miedo si él me empujó, yo volvería lejos y no tenía nadie con quien hablar. Es una evaluación pastoral, ¿verdad? Y creo que es justo. Si me hubiera dicho en 1979 o 1980 que necesitaba convertirme en policía, no sé si podría haberlo hecho.

Después de la intervención, continué con el plan para volver a la escuela, pero la arquidiócesis también me alineó con un terapeuta. El abuso no fue ignorado. No me dijeron que simplemente orara más y no lo hiciera de nuevo. Se me pusieron a disposición recursos para tratar de descubrir por qué me atraía y abusaba de los niños.

En marzo de 1983, el consejero de la familia de mi primera víctima informó a la policía sobre el abuso sexual. Me reuní con la policía y lo admitió. El mes siguiente me declaré culpable de mala conducta sexual criminal en el tercer grado, un delito grave, por el abuso de ese muchacho. La sentencia original fue de 18 meses en prisión estatal. Más tarde el tribunal cambió la sentencia, y yo serví cuatro meses y medio en la cárcel del condado, más 10 años de libertad condicional supervisada.

Esa intervención detuvo el abuso. El comportamiento salió del reino de ser un secreto. Fue puesto en la luz pública y el escrutinio.


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¿Cuáles fueron las consecuencias para su vida sacerdotal?

Incluso antes de ser condenado, renuncié a la posición diocesana que iba a tomar: director de educación continua para los sacerdotes.

Mientras estaba en la cárcel, pude conseguir el lanzamiento del trabajo. Me desempeñé como coordinador de recursos humanos para Catholic Charities de St. Paul y Minneapolis, e informé directamente al director ejecutivo. Cuando terminé mi tiempo en la cárcel, me encontraba con un terapeuta local, y Catholic Charities quería que me quedara. Trabajé allí durante 14 años.

No se me permitió hacer el trabajo sacerdotal básico o ayudar en las parroquias. Sabía que la parte más importante de mi sacerdocio estaba presidiendo la Eucaristía y la predicación, así que le pregunté si podía ministrar en una situación no parroquial. Eventualmente un monasterio de religiosas necesitaba un presidente regular. Yo serví allí durante 18 años y medio, hasta 2002, cuando fui expulsado del ministerio sacerdotal activo por la Carta de Dallas.

¿Te han laicado?

En 2002 he elegido quedarme en el estado clerical, aunque sé que nunca más estaré en el ministerio sacerdotal activo. Simplemente no sucederá.

Es irónico: cuando fui ordenado, me reí del lenguaje del “cambio ontológico”. Pero en realidad, es cierto. Ser sacerdote es parte de mi ADN. Cuando empecé como sacerdote, sentí que era simplemente un papel que jugaba para la comunidad, y me encantaba hacerlo. Muchos años después, 37 años más tarde, me doy cuenta de que se convirtió en parte de la estructura de quien soy.

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¿Ve usted estas consecuencias – tiempo de cárcel y el retiro del ministerio activo – como suficiente o justo a la luz del abuso que usted perpetró?

He venido a ver las consecuencias como mis mejores amigos. Sin las consecuencias nunca habría cambiado. En un momento recuerdo haber pensado: “Oh, Dios mío, ¿qué pasa si la ley penal se involucra y si soy condenado por un crimen? Oh Dios mío, ¿y si yo fuera a la cárcel? ? ” El miedo y la vergüenza me hicieron pensar que sería el fin de quién soy. En realidad sucedió todo lo contrario: las consecuencias me liberaron. Yo no cambiaría ninguna de ellas: la cárcel, la publicidad, las restricciones en el ministerio. Estas consecuencias han hecho un gran bien. Han formado mi espiritualidad. Tuve que enfrentarme a quien realmente era y ver a Dios.

Hubo momentos, sin embargo, cuando empujé contra las consecuencias. Al principio pensé que la Carta de Dallas era injusta. En ese momento tenía 20 años de recuperación, y había una manera en que podía funcionar como sacerdote mientras la comunidad seguía siendo segura. Así que me sentí herido y enojado por la decisión de los obispos estadounidenses.

Hoy reconozco: Si no hubiera abusado de esos chicos de 1978 a 1982, entonces esta consecuencia no habría ocurrido. No estoy culpando a nadie más. Siempre hay consecuencias en los comportamientos, y son casi todos dolorosos en el corto plazo. Pero en el largo plazo, son para el bien. Así que estoy en paz con ellos.

¿Ha tenido contacto con alguna de sus víctimas después de que el abuso se detuvo?

Tuve contacto con dos de los chicos: En un caso, por una conversación telefónica y una nota; Y en otro caso, una conversación cara a cara.

Nunca he buscado contacto con las otras dos víctimas. He aprendido de los defensores de las víctimas que la búsqueda de víctimas – incluso para reparar y expresar mi pena – muy probablemente podría resultar en la re-victimización. Así que no haría eso. Si alguna vez se pusieron en contacto conmigo, estaría muy feliz de hablar con ellos, de cualquier manera sería seguro y apropiado. Mi contacto con las víctimas ha sido limitado, pero lo que sucedió fue una gran gracia.

¿Qué pasó en la reunión cara a cara?

Dijo que era consciente de que yo había reconocido lo que había hecho y que parecía estar haciendo lo que podía para asegurarme de que nunca más abusaría de nuevo. Creo que eso es lo que le permitió hablar conmigo. Fue una conversación muy, muy poderosa para mí. Doy gracias a Dios por este día por su coraje, su disposición a tener esa conversación. Fue increíble.

Después de la Carta de Dallas, todos los casos de abuso sexual fueron revisados ​​por la Congregación para la Doctrina de la Fe. Así que mi caso fue finalmente enviado a ellos, y lo que regresó fue el requisito de que yo diga una misa privada, una misa solitaria, una vez por semana, cada viernes, para las víctimas de abuso sexual por parte del clero, como parte de mi vida de oración Y la penitencia. Así que digo esa misa y además rezo cada día por la sanación de mis víctimas, de todas las víctimas y de la iglesia.

Su principal víctima, cuando era un adulto joven, contrajo el VIH y murió de SIDA. ¿Se siente responsable de su muerte?

Afortunadamente, los medios de comunicación están muy claros de que no le he transmitido el VIH. No soy portadora del VIH.

Lo que sé es que le he causado un grave daño a mi joven al abusar sexualmente de él cuando era un adolescente. De lo que he oído en los medios de comunicación de sus padres, en años posteriores su vida se desvaneció en control, en relación con el comportamiento sexual y el uso de drogas. Mi abuso de él fue un factor importante que lo hizo espiral. En ese sentido asumo la responsabilidad por el daño hecho a su vida que eventualmente condujo a un comportamiento que resultó en su contraer VIH y morir de SIDA.

No creo que sea posible asumir toda la responsabilidad, pero ciertamente tengo la responsabilidad.

¿Cómo te levantas ante Dios con esa responsabilidad en tu conciencia?

En la Liturgia de las Horas, todos los viernes en la oración de la mañana, decimos Salmo 51. En la cárcel, saltó a mí: “Mis ofensas realmente los conozco, mi pecado está siempre delante de mí”. El salmo también habla de la restauración: “Dame de nuevo el gozo de tu ayuda, con un espíritu de fervor me sostienes, para que yo enseñe a los transgresores tus caminos y los pecadores puedan volver a ti”. De muchas maneras el salmo resume mi relación con Dios.

Todavía vengo a Dios con una carga de vergüenza. La vergüenza no es de Dios. Está arraigada en el odio a sí misma, y ​​su intención es destruirnos. Así es del Maligno. Cuando reconozco mi pecado, necesito permanecer en auténtica culpabilidad, que está arraigada en un profundo dolor.

Mi terapeuta lo llamó penthos . Significa dolor auténtico por el daño que he causado, un dolor que me permite curar, ser libre, ministrar. Si no lo tuviera, estaría encerrado en culpar a otros: mi abusador, las disfunciones de mi familia, las disfunciones de mi iglesia, el exceso de trabajo, bla, bla, bla. Pero penthos simplemente dice: “Lo siento por el daño que he causado”. Trato de llegar a Dios de ese dolor.

En medio de la intensidad de la cobertura mediática, mi director espiritual me preguntó recientemente: “¿Vienes a la oración esperando que Dios te trate como lo hace el periódico, o de alguna otra manera?” Me gustaría poder reírme y decir: “Dios no es el periódico”. Pero una parte de mí cree que Dios me mira de una manera vergonzosa y dice: “Piezas de mierda. Eres un terrible abusador de niños”.

Los medios me retratan de esa manera. No habla de 30 años de recuperación. No habla de ningún bien que he hecho. Sólo soy una cosa. Tengo que ser muy cuidadoso; Es muy fácil verme en esa dimensión. Incluso después de años de trabajar en auto-odio, todavía soy vulnerable a la vergüenza. No domina, pero soy vulnerable a ella.

Creo que Dios me llama su hijo y dice: “Yo sé todo lo que has hecho, yo conozco el daño y lo bueno”. Sé que he hecho bien a la gente. Después de la Carta de Dallas, varias hermanas en el monasterio donde serví escribieron al arzobispo. Esas cartas eran una afirmación extraordinaria, por lo que estoy agradecido.

Un enorme punto de inflexión en mi relación con Dios ocurrió en un retiro de ocho días en 1979. El director, un jesuita, me sugirió que tenía un diálogo con Dios. Podía decir lo que quería a Dios, pero Dios sólo tenía una respuesta: “Yo te hice, eres bueno”.

En medio de la noche, me levanté y comencé a caminar por el río cerca de la casa de retiro. Tuve que enfrentarme a lo que estaba haciendo. En este punto ya estaba abusando sexualmente de los niños. Le pregunté: “¿Cómo puedes amarme? Estoy abusando sexualmente de tus hijos”. Dios respondió: “Yo te hice, eres bueno”. Derramé veneno contra mí, pero Dios constantemente respondió: “Todavía te amo. Sí, sí, todavía te amo.”

Así es como me siento con Dios. En mis malos días, me siento en mi hedor de vergüenza y siento que nadie podría amarme, incluyendo a Dios. En los mejores días, escucho a Dios diciendo: “Te amo, todavía te amo”. Es un trabajo en progreso.

¿Cuáles son los componentes principales de sus 30 años de recuperación?

He pensado mucho en ello. En 2002, con la ayuda de mi terapeuta, destilé el proceso de recuperación y entregué un documento al entonces arzobispo Harry Flynn antes de viajar a Dallas para la reunión de los obispos.

Hay cuatro dimensiones significativas para la recuperación. Sin ellos, la recuperación no está en absoluto completa, aunque la recuperación está obviamente en curso. Uno sigue recuperándose; Uno no se recupera. (Es como la adicción, siempre vas a ser un alcohólico, pero eres un alcohólico en recuperación.) Siempre me atraerán los niños, de 11 a 15 años, pero puedo estar en recuperación.

El primer componente es la rendición de cuentas externa. En mi caso ocurrió cuando la arquidiócesis me confrontó con la carta de mi víctima. Sucedió cuando las autoridades criminales me condenaron y forzaron prohibiciones en mi comportamiento. Sucedió con la atención de los medios de comunicación. La rendición de cuentas externa es absolutamente crítica. Como he dicho antes, no creo que hubiera detenido el abuso sin él. Si una persona tiene una atracción fija y la compulsión verdadera, entonces no sé cómo la persona puede detener sin responsabilidad externa.

La segunda parte es responsabilidad interna. Tengo que tener el hecho de que este comportamiento destructivo es mi culpa. Sí, fui abusado, y puso las cosas en movimiento. Sí, me faltaba habilidad para comunicar sentimientos y para lidiar con la ira. Pero hice lo que hice, y debo ser responsable. Mis víctimas no eran responsables. La responsabilidad está en mí . Yo estaba en la posición de poder. Yo era el que estaba activo. Nadie más tiene la culpa. Es estupendo aprender sobre qué lo causó – la tercera fase – pero hasta que yo digo, “soy responsable de mi comportamiento,” no pienso que la recuperación puede suceder.

El tercer componente es la terapia o el cambio interno, que puede tomar años. En mi caso, tenía que aprender sobre cómo la ira y la sexualidad se habían fundido, y tuve que deshacerlo. Mi terapeuta extraordinariamente talentoso tuvo que llegar a las raíces – a través de un montón de trabajo imaginativo y profunda reflexión y reuniones regulares – y desbloquear eso. Una gran parte de ella era aprender acerca de los penthos : cómo estar triste por lo que hice, en lugar de enfadarme conmigo mismo; Y cómo sentir culpa auténtica, más que vergüenza destructiva. Tomó tiempo.

La cuarta fase es la fruta. Se trata de incorporar lo que he aprendido y vivir una vida transformada: ser más verdaderamente lo que soy, vivir de mi bondad y servir a los demás. Es como la última parte de los 12 pasos. El programa no se trata solo de su recuperación; También se trata de llevar el regalo al mundo. Hasta que eso suceda, hay un elemento enorme que falta en el proceso de recuperación.

¿Existe un elemento de riesgo cuando estás cerca de los niños hoy?

No creo que jamás volvería a actuar. Tengo más de 30 años de recuperación. Hace más de 25 años, mi terapeuta dio un informe sobre mi progreso en el que dijo que sentía que había separado mi sexualidad de la ira y la vergüenza, por lo que no vio mucho riesgo.

Dicho esto, todavía tengo la atracción, así que tengo que tener mucho cuidado con lo que hago cuando estoy cerca de los niños.

Casi ordeno que mi vida no tenga proximidad a los niños. Afortunadamente vivo solo. Pero, sabes, los niños están en el mundo. Podría, por ejemplo, ver a un niño en el supermercado. No puedo quitar a todos los niños de mi vida. Si veo a un adolescente muy atractivo, ¿qué debo hacer? Tengo que asegurarme de que mi atención no le vaya. Tengo protocolos sobre cómo navegar por el mundo.

Casi siempre estoy en compañía de personas que conocen mi historia. Si tuviera que participar en la conducta de aseo, dirían: “¿Qué diablos estás haciendo?” Este tipo de rendición de cuentas externa es muy útil.

Tengo que manejarlo. Hago un buen trabajo – no he repetido el abuso – pero tengo que manejarlo. No es un hecho.

¿Cómo ha intentado reparar? ¿Puedes arreglar las cosas?

Si si si. La primera y más importante enmienda es mi recuperación. Debo hacer todo lo que pueda para asegurarme de que nunca abuse de otro niño. Esa es mi primera enmienda a los niños a los que abusé sexualmente, así como a los otros a los que lastimé: las familias de las víctimas, los amigos y la iglesia.

En un programa de 12 pasos dicen: Haz las paces, excepto donde hacerlo causaría daño. Por eso no puedo, sin su invitación, hacer una enmienda directa a una de mis víctimas. Arriesgaría hacer daño. Dos de mis víctimas abrieron la puerta para mí, y fue una gran gracia para decir que lo siento y para hacer las paces.

Otra enmienda ha consistido en iniciar grupos de apoyo para el clero que se ocupan de cuestiones sexuales. También he tenido el gran honor de ser invitado a participar en conferencias y entrenamientos sobre abuso sexual en la iglesia. No soy un académico o un investigador sobre abuso sexual, pero he aprendido mucho de mi experiencia y recuperación. En estos eventos, me he levantado, contado mi historia y asumido la responsabilidad.

En 1989, en el primer evento en el que participé, un joven de veintitantos años contó una historia desgarradora de haber sido abusada por un sacerdote episcopaliano. Debía hablar inmediatamente después de él. Pensé: “Oh Cristo, aquí estoy: el perpetrador”. Empecé mi discurso diciéndole que nunca fue culpa suya. Su agresor era responsable, así como soy responsable del daño que causé a mis víctimas. Entonces le conté lo básico de mi historia y lo que había aprendido sobre la recuperación.

Cuando terminé y salí del escenario, se acercó a mí, me agradeció por lo que dije, y me preguntó si estaría bien si me dio un abrazo. Dije si.”

A pesar de que él no era mi víctima, yo podría hacer las paces al ofrecer mis ideas sobre la toma de responsabilidad a la víctima de otra persona. Y cualquier cosa que yo contribuyera a esa conferencia y otros entrenamientos, era otra manera de hacer las paces.

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Sobre la base de su experiencia, ¿cuáles son algunas de las lecciones para la iglesia de hoy?

Los líderes de la iglesia, particularmente los obispos, deben considerar los mismos cuatro pasos de recuperación que he experimentado.

En primer lugar, deben someterse a la rendición de cuentas externa. En el caso de una acusación de abuso, el requisito de contactar de inmediato a la policía – y presentar todo a ellos – es importante. Los pleitos civiles también los hacen responsables y los juzgan de una manera muy pública. Es doloroso, pero es crítico para que se comporten de una nueva manera. Es muy humillante, pero la iglesia debe ser humillada si quiere ser auténticamente humilde.

Segundo, al igual que el delincuente, los líderes de la iglesia deben decir: “Somos responsables”. Deben aceptarlo como absolutamente verdadero y abrazar cualquier consecuencia que fluya de él. La iglesia necesita ser iglesia y no una corporación. En la medida en que protegemos nuestros bienes en el sistema legal, y de cualquier manera hacemos daño adicional a la víctima, hemos dejado de ser iglesia. El llamado de la iglesia es pastorear, ser un buen pastor, cuidar a las ovejas. La iglesia tiene que ser iglesia.

El tercer reino es el cambio interno. Como hice en la terapia, la iglesia necesita examinar lo que está debajo de nuestro comportamiento. Tuve que aprender sobre los modelos patriarcales de poder, clericalismo, elitismo y derechos. En el liderazgo y la vida institucional de la iglesia, ¿qué nos está llevando realmente? ¿Podemos decir honestamente que cada decisión que tomamos es cuidar a las almas, o estamos construyendo activos financieros y baluartes legales?

Si, con el tiempo, la iglesia está en ese proceso de cambio, entonces puede vivir como una institución transformada en el mundo. Puede convertirse en un modelo para lidiar con el abuso sexual – y quizás un catalizador para nuestra sociedad para ver el abuso sexual. Quiero decir: Por el amor de Dios, ¿cuáles son las estadísticas? Está sucediendo en familias, familias extendidas, escuelas, asociaciones, Boy Scouts, Girl Scouts, YMCAs, campamentos, entre la policía. Todo eso . Es endémico en nuestra sociedad.

Nadie elige la humillación forzada por la rendición de cuentas externa. Pero una vez que lo aceptas como un regalo y haces el cambio que realmente necesitas hacer, te conviertes en un testigo del mundo. ¿No es eso lo que la iglesia está llamada a ser? Como institución, podemos traer sanación y salvación al mundo. Para los alcohólicos, el trabajo más importante es para otro alcohólico, ¿verdad? La iglesia como una institución abusiva podría ser un agente transformador contra el comportamiento abusivo en la sociedad.

[Jesuita p. Luke Hansen ayudó con el ministerio sacramental en la iglesia del Gesu en Milwaukee. En octubre iniciará una Licenciatura en Teología Sacra en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.]

Nota : Debido a la naturaleza sensible del tema de esta historia, NCR no permite comentarios en esta página. Para más explicaciones, vea los comentarios del editor Dennis Coday aquí .

Una versión de esta historia apareció en la edición impresa del 28 de julio al 10 de agosto de 2017 bajo el titular: El sacerdote-perpetrador comparte su historia .

Jesús resucitó en el amor de María Magdalena


http://blogs.periodistadigital.com/xpikaza.php/2017/07/20/p154125#more15412522.7.17
20.07.17 | 15:00.

Ciertamente, Jesús ha resucitado en Dios; pero, al mismo tiempo, de un modo inseparable, él ha resucitado en el amor de María Magdalena, cuyo recuerdo hace que él (Jesús) siga viviendo en la historia de los hombres y mujeres, de un modo real. En otras palabras:

Jesús resucitado se mantiene y despliega en el recuerdo de María y de todos los cristianos, a lo largo de la historia, manteniéndose en el Memoria (Zikkaron) que es Dios. Así lo exige el dogma:

— Jesús es verdadero Dios, siendo hombre verdadero (que vive y actúa en el amor de las mujeres y los hombres que le acogen, y que viven en él, con él y por él, tras su muerte).

En ese sentido, Jesús sólo ha podido resucitar como “hombre” (ser humano), allí donde otros hombres (varones y mujeres) le han acogido y viven por él (con él), de un modo más alto, en amor permanente, superando de esa forma el olvido sin fin de la muerte.

Icono 1: Magdalena con el pomo del perfume de la unción… (Mc 14, 3-9) Ese perfume de mujer que ama mantiene la memoria de Jesús (Y Jesús resucitado hace posible el amor permanente de María Magralena)
Icono 2: Magdalena testigo de Jesús resucitado. Le busca en la tumba, pero la tumba está abierta, y Jesús se muestre como jardinero de amor en el huerto.


— Pero, al mismo tiempo, decimos queestos hombres y mujeres pascuales, empezando por María, viven en amor (en mutación mesiánica)porque el mismo Jesús-Mesías está presente en ellos, como Recuerdo de Dios. ¿Por qué buscar al Vivo entre los muertos? Hay que buscarle y encontrarle en sus amigos, en aquellos que viven de su Vida y por su Vida.

— Esta resurrección total responde a la más honda realidad de la historia humana(que ha buscado a Dios en la Vida que vence a la muerte).
— Pero, según los cristianos, ella se ha expresado plenamente, de una vez y para siempre, empezando por María de Magdala, la amiga de Jesús Nazareo, en quien comienza la mutación pascual de la historia humana.

Por eso digo que él ha resucitado en el amor de María Magdalena.

Icono 3 (final): Magdalena apóstol de los apóstoles

Una historia de fe

Ésta es una resurrección real, en plano de fe. Ésta es una resurrección “real”, pero no en el nivel de la historia anterior, como un hecho que puede demostrarse de un modo “neutral”, por observación objetiva.No hay resurrección fuera de la fe…

Pero la fe no “inventa” la resurrección, sino que la descubre y acepta, con alborozo, gozoso, descubriendo a Jesús que está vivo y que descubriendo que los creyentes (aquellos que le aceptan y le aman) viven en él. Los que quieren demostrar la resurrección de Jesús fuera de la fe es que, en el fondo, no creen, en ella, sino que quieren “asegurar un tipo de religión”, asegurarse a sí mismos, sin creer (es decir, sin acoger y desplegar la vida en amor, como Jesús, con Jesús, a quien han matado porque amaba y que, por eso, precisamente por eso, esta vivo en la historia de Dios y de los hombres).

La historia cristiana es la historia del Jesús resucitado, siendo la historia del Dios que es (se ha hecho) resurrección en Jesús. Pues bien, el testigo primero de esa fe-amor que “descubre” a un muerto como vivo y que cree en él (y vive desde él) ha sido María. Por eso, volver a María es una de las tareas básicas de la iglesia actual.

Esta fe amorosa (ese amor creyente de María) no es menos realidad, sino “más realidad” y más historia. Sólo la fe tiene ojos para descubrir al resucitado. La fe tiene ojos, y los tiene el corazón de María, y el de aquellos que creemos aceptando su testimonio y aprendiendo a ver como ella (a dejar que la realidad de Jesús se nos revele, como a ella). Si la fe se probara como “dicen” que se prueban las cosas en física no sería fe, ni sería resurrección.

Si la resurrección se pudiera “probar” sin fe, sería un engaño. La única “prueba de la resurrección” es el amor creyente de aquellos que, como María Magdalena, asumen el camino de Jesús y se comprometen a caminar gozosamente con él (como él), porque creen en Dios (en la presencia de Reino). Pues bien, en la raíz y centro de ese Reino descubren los creyentes a Jesús, vencedor sobre la muerte.

1. María Magdalena y Jesús se amaban.

Algunos críticos modernos han pensado que la figura y amor de Magdalena ha desparecido de la tradición posterior de la iglesia. Pero eso no es cierto. Quien sepa leer los evangelios descubre que la figura y función de Magdalena resulta esencial, aunque los evangelios no responden sin más a nuestros problemas sobre Magdalena.

Celso, el más lúcido de los críticos anticristianos del siglo II, entiende bien los evangelios cuando dice que Magdalena (¡a quien él presenta como una mujer histérica!) fue la fundadora del cristianismo. Ciertamente, fue fundadora del cristianismo, pero no por ser histérica, sino por ser una mujer clarividente, capaz de interpretar desde el amor la historia de la vida y el misterio de la persona de Jesús. Esto es mucho más “escandaloso” y profundo que lo que algunos críticos afirman cuando dicen que ella fue amante e incluso esposa de Jesús.

Es claro que María amó a Jesús, pero también le amaron otros, como afirma con gran lucidez el primero de los historiadores judíos que cuentan su vida: «Aquellos que le amaron le siguieron amando tras la muerte” (F. JOSEFO Ant XVI, 3, 63). María amó sin duda a Jesús y le siguió amando tras la muerte, viéndole así vivo, desde su mismo amor, como supone Mc 16, 9 y Jn 20, 1-18. Pero hacerla novia o esposa de Jesús es fantasía.

Ciertamente, un evangelio apócrifo afirma que «el Señor amaba a María más que a todos los discípulos y que la besaba en la bocarepetidas veces» (Ev. Felipe 55). Pero ese m mismo texto interpreta a María como Sofía, es decir, como expresión del aspecto femenino de Dios.

Ni el Señor que besa a María en la boca es el Jesús histórico; ni María es la persona real de la que hablan los evangelios canónicos. Ambos son figuras del amor eterno, expresión y signo de la → hierogamia original. Por eso, los que apelan a ese pasaje para poner de relieve los “amores carnales” de Jesús no saben entender los textos.

Las relaciones entre Jesús y María Magdalena fueron, sin duda, mucho más “carnales” que lo que supone este pasaje, pero nada nos lleva a suponer que han de entenderse en sentido matrimonial. El compromiso de amor de Jesús nos sitúa en otra línea.

Sea como fuere, la figura de María Magdalena fue muy importante en la iglesia, de manera que podemos vela como iniciadora “real” del movimiento cristiano, como mujer capaz de amar y de entender las implicaciones del amor de Jesús, y no como una simple figura de lo “femenino” que debe perder su feminidad y convertirse en varón para ser discípula de Jesús, como supone el otro pasaje básico de los evangelios de línea gnóstica que tratan de ella: «Simón Cefas les dice: Que Maria salga de entre nosotros, pues las hembras no son dignas de la vida. Jesús dice: He aquí, le inspiraré a ella para que se convierta en varón, para que ella misma se haga un espíritu viviente semejante a vosotros varones. Pues cada hembra que se convierte en varón, entrará en reino de los cielos» (Ev. Tomás 114; cf. Gen 3, 16).

Por otra parte, todo nos permite suponer que la presencia e influjo de Magdalena fue muy grande en la tradición que ha desembocado en el Cuarto Evangelio (Ev. de Juan). En su forma actual, el evangelio de Juan valora muchísimo a María y por eso ha trasmitido la más bella historia de amor del Nuevo Testamento: el encuentro de Jesús resucitado y Magdalena en el huerto de la vida (cf. Jn 20, 11-18). Pero, en el fondo, Juan ha querido reducir el influjo de la Magdalena, a favor de Pedro, del Discípulo Amado y de la misma Madre de Jesús.

2. Jn 20, 11-18. Un texto de amor pascual pascual.

Sabemos, por la tradición sinóptica, que María Magdalena no ha escapado como el resto de los discípulos varones, sino que permanece ante la cruz, con otras mujeres (cf. Mc 14, 27; 15, 40. 47). Su amor a Jesús es mayor que la muerte y por eso queda, llorando y deseando ante un sepulcro vacío. Interpretada así, la pascua será una respuesta de Dios a la búsqueda de amor de María que así aparece como signo de una humanidad que busca a su amado.

Ésta es la paradoja. Conforme a tradiciones espirituales que elaboran más tarde los gnósticos, María (la mujer caída) debería encontrarse anhelando solo una fuente espiritual de sabiduría, para recibir así la gran revelación de Dios. Sólo entonces podrían celebrarse las bodas finales del varón celeste (Palabra superior) y la mujer caída (humanidad que sufre condenada sobre el mundo). Pues bien, en contra de eso, ella busca sabiduría de amor, pero un amor concreto, inseparable del cadáver (de la historia) de su amigo muerto.

«María estaba fuera del sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se inclinó para mirar el monumento y vio a dos ángeles, vestidos de blanco, uno junto a la cabeza y otro junto a los pies, en el lugar donde había yacido el cuerpo de Jesús. Ellos le dijeron: Mujer ¿por qué lloras? Ella les dijo: han llevado a mi señor y no sé dónde le han puesto. Mientras decía esto se volvió hacia atrás y vio a Jesús de pie, y no supo que era Jesús. Le dijo Jesús: Mujer ¿por qué lloras? ¿a quién buscas?. Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo tomaré» (Jn 20, 10-15).

Esta mujer no necesita una teoría de iluminación interior: quiere un cadáver, busca el cuerpo de su amigo asesinado. De esa forma rompe los esquemas de la gnosis espiritualizante. No quiere un mundo edificado sobre cadáveres que se ocultan No se responde con teorías al misterio del amigo muerto. Sobre el jardín de este mundo, que en el principio pudo haberse presentado como paraíso (cf Gen 2), parece que sólo puede florecer el árbol de la muerte. El nuevo Adán hortelano sería en el fondo un custodio de cadáveres un sepulturero. Ella, María, parece aceptar ese destino, pero quiere el cadáver de su amigo muerto. No quiere que lo manipulen, no quiere que lo escondan.

Estamos en un mundo que quiere ocultar sus cadáveres…Enterrarlos, apartarlos, negarlos: que nadie se acuerde de ellos, que nadie sepa que nosotros (los ricos, los favorecidos) vivimos sobre los cadáveres de miles y millones de “crucificados”,muertos y enterrados (sin que nadie recuerde su cadáver). Necesitamos tapar los cadáveres, echar sobre ellos más tierra, una piedra más grande, para así “lavar” nuestras manos y quedar tranquilos. Pues bien, en contra de eso, Magdalena necesita llorar por el amigo muerto, mantener el recuerdo de su cadáver. Éste es un amor que dura, un amor que mantiene el recuerdo, que no quiere olvidar a los amigos muertos.

Humanamente hablando, el gesto de Magdalena parece una locura: no está permitido tomar un cadáver del sepulcro y llevarlo a la casa o ponerlo en la plaza, para que todos vean al que han matado; no es posible mantener de esa manera el recuerdo de un muerto… La historia de los vencedores avanza sobre el olvido de los asesinados (a los que se puede elevar un hermoso sepulcro para olvidarlos mejor). María, en cambio, necesita la presencia del amigo muerto, a quien reconoce cuando le llama por su nombre (María). «Ella se volvió y dijo en hebreo ¡Rabboni! (¡mi maestro!) – Jesús le dijo: No me toques más (¡noli me tangere!), que todavía no he subido al Padre. Jesús dijo: ¡Vete a mis hermanos y diles: subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios. María Magdalena vino y anunció a los discípulos: ¡He visto al Señor y me ha dicho estas cosas!» (Jn 20, 16-20).

3. Noli me tangere. No me toques así, yo estoy contigo.

Esto es la pascua: encuentro con Jesús, encuentro para la vida. Eso significa que no estamos condenados a seguir amando a un muerto, buscando en el jardín nuestro cadáver (como buscaba antes María). El verdadero amor suscita vida, transformando el jardín del cadáver en huerto de gracia que dura por siempre. No se trata de negar el cadáver, sino todo lo contrario: de convertir el cadáver en principio de vida. No se trata de ocultar al muerto, para que sigan triunfando los que matan, sino de vivir desde aquel que ha muerto de amor, para vencer en amor a los asesinos de la historia.

En la línea de algunas formulaciones posteriores de la gnosis, pudiéramos afirmar que, María ha empezado a vincularse con Jesús resucitado en desposorio místico, intimista. Ellos representan al ser humano entero: son la díada (o pareja) inicial que simboliza ya la salvación de los humanos, en el nuevo paraíso de este mundo, sobre el huerto de la muerte convertido en manantial de vida. Esa perspectiva es buena, pero debe completarse, como indica la palabra de Jesús: ¡No me toques! (Noli me tangere).

Esta palabra significa: no me toques más, no me sigas agarrando. De esa manera señala que hay una unión de amor que no puede cerrarse en sí misma. La experiencia pascual es un principio, una promesa que no puede separarse del camino de vida y de misión, es decir, de la tarea al servicio de los demás. La palabra anterior (¡no me toques!) recuerda la fragilidad del tiempo, nos sitúa dentro del misterio de una pascua que nos lleva a expandir el amor de forma universal. No existe en este mundo amor perfecto, para siempre; todo lo que aquí vamos viviendo sigue abierto.

Por eso, el encuentro con Jesús ha sido un signo de esperanza en el camino, no es aún la realidad cumplida. María ha descubierto por un breve momento el gran misterio: ha encontrado a Jesús, se ha llenado de su vida pascual y de su gloria. De ahora en adelante no estará ya aislada, no será una mujer caída, estéril, fracasada. La experiencia pascual le ha convertido en portadora del misterio de Dios (Jesús) para los hombres. Al decirle no me toques, Jesús le está diciendo que ella debe ocuparse de tareas importantes, de misiones nuevas sobre el mundo.

María es, según eso, la primera teóloga de pascua: ha descubierto en su vida el camino de Jesús; sabe que ha triunfado y sube al Padre y así debe decirlo. Desde esta perspectiva se comprende ya mejor el ¡no me toques! Ella es un signo viviente de la ausencia presente de Jesús; por eso puede decir que vive (ha resucitado) y que ha subido al misterio de Dios Padre. Entre el Jesús que en un sentido le ha dejado (¡no me toques!) y los discípulos a los que debe buscar y evangelizar, en clave de pascua, se encuentra ahora María. Buscaba un cadáver en el huerto; Jesús le ha ofrecido una misión y camino apasionante de vida.

María nos enseña a comprender que la pascua es el ascenso final de Jesús que ha recorrido su camino sobre el mundo y viene a culminarlo en el seno de Dios Padre. Pero, al mismo tiempo, culminando su camino de subida y plenitud recreadora, Jesús abre un camino de amor y seguimiento para sus discípulos, partiendo del mensaje de María.

María ha sido la primera cristiana: ha tocado a Jesús por un momento sobre el mundo como, en algún sentido, pueden tocarle o descubrirle todos los creyentes. Pero luego, María y los discípulos deben saber que Jesús ha subido ya al Padre. No se encuentra a la mano, de manera externa, sobre el mundo. Por eso no pueden agarrarle para siempre, no pueden detenerle en nuestra historia. También aquí encontramos una perspectiva pascual que es contraria a la gnosis espiritualista. El gnóstico es un hombre que piensa que ha encontrado plenamente a Jesús sobre la tierra; por eso puede afirmar que ha culminado su camino y ya no tiene que andar más. Por el contrario, María Magdalena ha descubierto que la pascua es experiencia de ascenso a lo más alto y de misión liberadora: es como una luz, un toque de presencia que nos hace capaces de entender buscar y caminar luego en amor sobre el mundo.

Embajador de Estados Unidos en Roma para participar en esfuerzos de pacificación católica


Embajador Alexander Laskaris en Guinea - RV

Embajador Alexander Laskaris en Guinea – RV

20/07/2017 18:44
(Radio Vaticana) El liderazgo moral y el trabajo de organizaciones basadas en la fe para llevar a las partes en conflicto a la mesa de negociación son cada vez más valiosos en un mundo en el que el conflicto sigue sembrando miseria e injusticia.

Más concretamente, la dirección moral del Papa Francisco y el compromiso de organizaciones como la Comunidad de Santo Egidio, que actualmente supervisa los acuerdos de paz entre los gobiernos y las facciones en conflicto en la República Centroafricana y en la República Democrática del Congo, actúan como catalizadores y dan impulso A la muy necesaria diplomacia de pacificación.

Esta es la opinión del Embajador Alexander Laskaris , Adjunto del Comandante para el Compromiso Civil-Militar del Comando de África de los Estados Unidos. Un hombre con una experiencia de por vida trabajando en África, que estuvo recientemente en Roma para atar con la Embajada de los Estados Unidos a la Santa Sede y con Santo Egidio.

El Embajador Laskaris habló con Linda Bordon i de cómo su experiencia personal en África afecta su trabajo hoy y acerca de cómo él ve la acción de la Iglesia Católica en fomentar el diálogo y la reconciliación.

Escucha :  

“Como Comando de África servimos a la estrategia de compromiso diplomático más amplia del Gobierno de los Estados Unidos, y como el Gobierno de los Estados Unidos, ciertamente en África estamos en constante necesidad de estar en asociación con el liderazgo moral de los países socios africanos; En una serie de naciones sometidas a trágicas crisis, una de las principales fuentes de liderazgo moral es la Iglesia Católica, la Santa Sede, el Ministerio de Relaciones Exteriores del Vaticano y las órdenes religiosas que operan en todos estos países “, dijo el Embajador Laskaris.

Señala que en este momento, los misioneros y otros religiosos son a menudo – trágicamente – los últimos testigos que tenemos en algunas de estas áreas de crisis, pero también posiblemente representan la mejor autoridad para convocar a las facciones competidoras y romper el monopolio de Hombres armados en los procesos de paz.

“Para hacer la paz obviamente tienes que hablar con la gente con las armas, pero para hacer una paz duradera no pueden tener un monopolio”, dice.

La Iglesia – prosigue Laskaris – es nuestra mejor apuesta para convocar a las partes y bloquearlas en un marco de paz que el resto de nosotros -el gobierno de Estados Unidos a través de su amplio apoyo y el Comando de África a través del lado militar- apoyen para dar paz Habla un marco y una estructura que incluye tanto a las partes armadas como a las desarmadas.

Laskaris revela que está en Roma también para reunirse con representantes de la Comunidad de Santo Egidio, que, dice, encabeza el camino en el establecimiento de la paz.

También habla del impacto que la voz y las acciones del Papa Francisco han tenido no sólo en crear las condiciones para llevar a las diferentes partes a la mesa de negociaciones, sino también para sensibilizar y actuar como catalizador de acciones concretas.

“En concreto, en la República Centroafricana, el Papa se dirigió a la catedral católica de Bangui a la mezquita en el PK5 – el barrio musulmán – lo que estaba cruzando una línea de batalla literal, sino también cruzar una línea de batalla metafórica. Fue un acto de valor personal, de coraje físico pero, más importante, de valor moral “, dice.

El embajador también reflexiona sobre su experiencia en Sudáfrica durante los mismos años antes y durante la transición a la democracia y de la frecuencia con el poder del liderazgo moral es un “factor poco apreciado en el destino de las naciones.”

Y específicamente, dice que piensa que la visita del Papa Francisco al CAR ha catalizado un proceso electoral exitoso.

Obviamente, Laskaris dice, el Papa representa la autoridad moral, pero en el suelo, todos los días, son los líderes de las diferentes religiones y de las organizaciones religiosas que están en primer plano y que pueden tener un impacto positivo muy necesario en situaciones De conflicto.

Hablando de negociaciones de paz, dice que es importante ampliar la participación de personas sentadas a la mesa: “¡Necesitas a los actores de la sociedad civil, necesitas comunidades basadas en la fe, y necesitas a las mujeres en particular!”

“La durabilidad de un proceso de paz es directamente proporcional a la inclusión de los actores, lo cual es otra manera de decir que si sólo tienen a los actores armados alrededor de la mesa es un trato de recursos entre élites criminales”, dice.

Y señala el trágico ejemplo de Sudán del Sur, donde, según él, las únicas personas con poder para hacer la paz son las que están facultadas para hacer la guerra.

La presencia de las mujeres es también una garantía de una “vida útil más larga” para el proceso de paz por varias razones, incluyendo el hecho de que la manera de llegar a las personas y comunidades vulnerables con ayuda humanitaria es a través de las mujeres.

El Embajador Laskaris, que recientemente ha pasado tres años y medio como funcionario en la nación de Guinea Occidental, habla de la creencia de que la cosmología semejante a Manlike dice que la fuente de todo conflicto es la inevitable competencia de hermanos del mismo padre:

“Mientras que el igual y opuesto contracubrimiento del principio del universo, llamado Madenia, es la reconciliación inevitable de los hijos de la misma madre”.

Por lo tanto, relacionando esta historia con la cultura, Laksris dice que los guineanos sabiamente creen que la fuente de toda reconciliación y paz es la maternidad.

“La razón por la que estoy aquí es reconocer la importancia del liderazgo moral de las comunidades religiosas -en este caso la Iglesia Católica y su presencia en todos estos países- y enviar el mensaje de que estamos buscando tu liderazgo y buscando caer detrás Ese liderazgo “, dice.

Laskaris también dice que nadie en posiciones de liderazgo en el ejército de EE.UU. está bajo ninguna ilusión de que estas crisis se pueden resolver mediante la aplicación de la fuerza.

También va a prever cómo la nueva administración política en Estados Unidos probablemente permanecerá fiel a una tradición de una década que ve “más constancia en la política de Estados Unidos / África que cambios”.

El Embajador concluye reflexionando sobre cómo su experiencia personal como un joven maestro de escuela en Sudáfrica antes de cuando el cambio democrático hizo de la nación un país libre impregna su trabajo en todo momento, fundamentándolo en la memoria de lo que es la verdadera África: No quiero hacer lo que hago ahora sin haber tenido esa experiencia, recordando siempre donde empecé y donde mi padre empezó como refugiado desplazado de guerra “siempre teniendo en cuenta que algunas cosas que los gobernadores ven como” polémicas “cuestiones políticas como la crisis migratoria , Es en realidad una cuestión humana profundamente importante “por lo que es muy importante para mí ser capaz de mantener la conexión de ser un maestro de escuela pobre en un municipio sudafricano en 1989.”

(Linda Bordoni)

¿Quién pagó las cuentas de Jesús?


Rob Bell ha vendido un evento esta noche en Iron City en Birmingham.
Rob Bell ha vendido un evento esta noche en Iron City en Birmingham.  (Foto de Russ Dixon)

El ex pastor de la mega iglesia, Rob Bell, el autor más vendido de “Love Wins”, estuvo en Birmingham el miércoles para hablar de su último libro, “¿Qué es la Biblia?” Y vendió un evento en la  sede de Iron City de 1.300 plazas  .

Un capítulo de su libro aborda una pregunta interesante: “¿Quién pagó las cuentas de Jesús?”

Señala un pasaje a menudo pasado por alto en el Evangelio de Lucas, los versos iniciales del capítulo 8:

Después de esto, Jesús viajó de un pueblo a otro, anunciando las buenas nuevas del reino de Dios. Los doce estaban con él,   y también algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y enfermedades: María (llamada Magdalena) de la cual habían salido siete demonios;  Juana, mujer de Chuza, la encargada de la casa de Herodes; Susanna; y muchos otros. Estas mujeres estaban ayudando a apoyarlas por sus propios medios.

“Luke deja caer esta pequeña bomba”, dijo Bell en una entrevista con AL.com. “Hay mujeres que pagan las cuentas de Jesús, una de ellas está casada con el mayordomo de la casa de Herodes.”

En su libro, Bell utiliza este punto para socavar la tendencia de las iglesias cristianas a minimizar el papel de las mujeres. “¿Ve usted lo loco que es cuando las religiones y las comunidades de fe e iglesias no permiten a las mujeres hacer ciertas cosas como el plomo o enseñar o predicar o ser ancianos o sacerdotes? Este movimiento comenzó con las mujeres no sólo ser plenamente empoderados participantes sino también financiar ¿Qué locura es cuando una institución religiosa tiene una lista de lo que las mujeres pueden y no pueden hacer? ”

Lucas menciona que María Magdalena había sido poseída por siete demonios. “Quiere que veas lo que Jesús estaba haciendo, lo que está haciendo, la clase de gente a la que atrajo – el tipo de personas para las que su mensaje es”, escribe Bell.

Lucas también menciona que Joanna, la esposa Chuza, la administradora de la casa de Herodes, estaba financiando el ministerio de Jesús.

“Herodes el Grande fue el rey de Israel que murió alrededor del año 4”, escribe Bell. “Fue una figura imponente que dominó el paisaje sociopolítico durante cuarenta años, construyendo palacios masivos, teatros y fortalezas, y matando a mucha gente, incluyendo a su esposa ya algunos de sus hijos (él es quien ordenó la ejecución de esos niños cuando Cuando murió, Roma decidió dividir su reino entre sus hijos: Felipe consiguió el este, Herodes Antipas consiguió Galilea, y Archelaus consiguió Judea, y finalmente fue reemplazado por un gobernador romano llamado … Pilato.

Jesús nació y se crió en Galilea, gobernado por Herodes Antipas. “Y Herodes Antipas era un hombre muy rico”, escribe Bell. “Tenía gran cantidad de tierra y tenía palacios y guardias y criados y un hogar masivo, el más grande del país, y quién manejaba la casa de este rey, Chuza, así que Chuza habría sido responsable de una enorme cantidad de riqueza, lo que habría traído Él comparte esta riqueza con su esposa, que viaja con un rabino itinerante, pagando sus cuentas “.

http://www.al.com/living/index.ssf/2017/07/who_paid_jesus_bills.html

ECUADOR. QUITO: LA FUNDACIÓN DE LA CARIDAD ACOGE A NIÑOS CON DISCAPACIDAD…


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