“Dios sabe mucho de mi sufrimiento” JOSE ANTONIO PAGOLA


Reino de Dios

(José Antonio Pagola).- Un día, Jesús pronunció estas duras palabras contra los dirigentes religiosos de su pueblo: “Os aseguro que los publicanos y las prostitutas entrarán antes que vosotros en el reino de Dios”. Hace unos años pude comprobar que la afirmación de Jesús no es una exageración.

Un grupo de prostitutas de diferentes países, acompañadas por algunas Hermanas Oblatas, reflexionaron sobre Jesús con la ayuda de mi libro Jesús. Aproximación histórica. Todavía me conmueve la fuerza y el atractivo que tiene Jesús para estas mujeres de alma sencilla y corazón bueno. Rescato algunos de sus testimonios.

“Me sentía sucia, vacía y poca cosa, todo el mundo me usaba. Ahora me siento con ganas de seguir viviendo, porque Dios sabe mucho de mi sufrimiento[…] Dios está dentro de mí. Dios está dentro de mí. Dios está dentro de mí. ¡Este Jesús me entiende…!”.

“Ahora, cuando llego a casa después del trabajo, me lavo con agua muy caliente para arrancar de mi piel la suciedad y después le rezo a este Jesús porque él sí me entiende y sabe mucho de mi sufrimiento […] Jesús, quiero cambiar de vida, guíame, porque tú solo conoces mi futuro”.

“Yo pido a Jesús todo el día que me aparte de este modo de vida. Siempre que me ocurre algo yo le llamo y él me ayuda. Él está cerca de mí, es maravilloso […] Él me lleva en sus manos, él carga conmigo, siento su presencia”.

“En la madrugada es cuando más hablo con él. Él me escucha mejor, porque en este horario la gente duerme. Él está aquí, no duerme. Él siempre está aquí. A puerta cerrada me arrodillo y le pido que merezca su ayuda, que me perdone, que yo lucharé por él”.

“Un día, yo estaba sentada en la plaza y dije: “Oh, Dios mío, ¿será que yo solo sirvo para esto? ¿Solo para la prostitución?” […] Entonces es el momento en que más sentí a Dios cargando conmigo, ¿entendiste?, transformándome. Fue en aquel momento. Tanto que yo no me olvido. ¿Entendiste?”.

“Yo ahora hablo con Jesús y le digo: aquí estoy, acompáñame. Tú viste lo que le sucedió a mi compañera [se refiere a una compañera asesinada en un hotel]. Te ruego por ella y pido que nada malo les suceda a mis compañeras. Yo no hablo, pero pido por ellas, pues ellas son personas como yo”.

“Estoy furiosa, triste, dolida, rechazada, nadie me quiere, no sé a quién culpar, o sería mejor odiar a la gente y a mí, o al mundo. Fíjate, desde que era niña yo creí en ti y has permitido que esto me pasara. Te doy otra oportunidad para protegerme ahora. Bien, yo te perdono, pero, por favor, no me dejes de nuevo“.

¿Qué misterio se encierra en Jesús para tener ese poder en el corazón de las personas? Cómo cambiaría la vida de muchos si le conocieran mejor.

26 Tiempo ordinario – A
(Mateo 21,28-32)
01 de octubre 2017

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Jesucristo odiaba las fronteras


Jesucristo y los nacionalismos

(José María Castillo).- Frontera es la línea que separa y divide una nación de otra, un país de otro y, con frecuencia, también una cultura de otra. Por eso, las fronteras nos separan, quizá nos dividen y con frecuencia nos alejan a unos de otros. De ahí que, tantas veces, las fronteras nos enfrentan a los unos con los otros. Es inevitable.

Me dirán que estoy exagerando lo negativo. Es posible. Pero nadie me puede negar que la historia está repleta de peripecias y desgracias relacionadas con lo que acabo de apuntar.

Dicho esto, por formación (o deformación) profesional, cuando veo un problema o una situación, como la que estamos viviendo ahora mismo, en España, en Europa y en el mundo, echo mano del Evangelio y me pregunto: ¿me enseña Jesús de Nazaret algo que me sirva para orientarme en lo que está pasando?

Jesús dio señales de nacionalista. Cuando envió a sus apóstoles a anunciar la llegada del reino de Dios, lo primero que les dijo es que no fueran a los paganos, ni a ciudades de samaritanos (Mt 10, 5, par). Y a la mujer cananea, que le pedía la salud para su hija enferma, le dijo que él había venido sólo para las ovejas descarriadas de Israel (Mt 15, 24 par). Los estudiosos de estos relatos les buscan explicaciones a estos episodios extraños. Porque, entre otras cosas, sabemos de sobra que Jesús apreció en extremo a los samaritanos (Lc 9, 51-56; 10, 30-35; 17, 11-19; Jn 4). Y es que, según parece, en la mentalidad de Jesús, las “ovejas descarriadas” estaban precisamente en su pueblo, en Israel. De ahí, su insistencia en que los apóstoles atendieran, ante todo, a quienes vivían extraviados y perdidos. Lo de Jesús, no era una mentalidad nacionalista. Nada de eso. Era una mentalidad humanitaria.

Por eso, llama la atención que la primera vez que, según el evangelio de Lucas, Jesús fue a su pueblo (Nazaret), le pidieron que hiciera la lectura en la sinagoga. Y no se le ocurrió otra cosa que, al leer un texto del profeta Isaías (61, 1-2), hizo mención sólo del “año de la gracia” y se saltó lo del “día del desquite”. Lo que produjo el enfrentamiento (según la traducción más correcta. J. Jeremias) de la gente (Lc 4, 22). Y lo peor fue que, en vez de tranquilizar a sus conciudadanos, les vino a decir que Dios prefiere a los extranjeros (una viuda de Sarepta y un político de Siria) (Lc 4, 24-27), antes que a los vecinos de Nazaret. Esto puso furiosa a la gente y no lo despeñaron por un tajo, de verdadero milagro (Lc 4, 28-30). Jesús odiaba las fronteras hasta el punto de jugarse la vida, por dejar claro que no soporta fronteras que nos separan y nos dividen.

Pero no es esto lo más llamativo. Una de las cosas que más sorprenden, en los evangelios, es que los tres elogios más notables, que hizo Jesús sobre la fe, no se los hizo ni a sus apóstoles, ni a sus compatriotas, ni a sus amigos. Se los hizo: a un centurión romano (Mt 8, 10 par), a una mujer cananea (Mt 15, 28 par) y a un leproso samaritano, que vino a dar las gracias a Jesús, frente a los nueve leprosos judíos que se dieron por satisfechos con el cumplimiento de “su ley” (Lc 17, 11-19).

Jesús, al morir, “entregó el espíritu” (Jn 19, 30). ¿Se fue de esta vida? Eso, por supuesto. Pero algo mucho más profundo: “entregó” (“paradídomi”) el “Espíritu”. Para el IV evangelio, Pascua, Ascensión, Pentecostés, todo aconteció en aquel instante (H. U. Weidemann). Y desde aquel instante, que cambió la Historia, se acabó el mito de la Torre de Babel, las muchas lenguas, las divisiones e incapacidades para entendernos y convivir unidos y en paz. Es la cumbre del Evangelio. Y si es que lo de Dios sirve para algo, ¿de qué nos sirve a nosotros, si cada día que pasa, se nos hace más insoportable convivir unidos? ¿Es que España o Catalunya son más importantes que el Evangelio de Jesús? Por lo que estamos viendo, para muchos cristianos y no pocos curas, así es. O ésa es la impresión que dan.

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Upper Room Liturgia – 17 de septiembre 2017 – La compasión divina


Jim Marsh, ARCWP y Mary Theresa Streck, ARCWP, llevaron la liturgia Upper Room con el tema: La compasión divina.

Salmo 103 adaptada por Nan Merrill y una lectura de lleno de amor por Elizabeth Johnson sobre el Salmo 103 se imprimen debajo de arranque homilía de Jim.

Homilía de arranque por Jim Marsh: Recientemente, he leído “El libro de la alegría”, que es acerca de la reunión y los diálogos posterioresdel Dalai Lama y Desmond Tutu en el transcurso de una semana en 2015 – dos grandes líderes espirituales mayores de nuestro tiempo discutiendo cómo a vivir con alegría en medio de todo el sufrimiento en nuestro mundo.   Señalan que “n ada es más alegre que el nacimiento … .. de hecho, la alegría es nuestro derecho de nacimiento!     ¿Sabías que en el budismo, t aquí son ocho pilares de la alegría: perspectiva, la humildad, humor y aceptación que residen en nuestra mente, y los cuatro pilares del perdón, la gratitud, la compasión y la generosidad que residen en nuestro corazón.

El Evangelio de hoy habla del perdón y la compasión, dos de los pilares de nuestro corazón.

Tenga en cuenta que Pedro le pide a su pregunta e inmediatamente se propone una respuesta antes de que Jesús responde. Sin duda, Pedro probablemente pensó que su sugerencia de siete años era más generoso ya que la norma rabínica era tres (Amos); sin embargo, ahora había sido ing siguen este maestro judío desde hace algún tiempo y tal vez detectado que Jesús w ould ‘estiramiento’ los límites de la ley, una vez más. O tal vez, que estaba recordando la advertencia antes de Jesús de ‘ser perfectos, así como su Abba en los cielos es perfecto’ (Mateo 5:48) y siete era un número sagrado para los Judios, representan ing perfección.

Sin embargo, Jesús responde con setenta veces siete; en otras palabras, no llevar la cuenta! Y luego se sigue con la parábola de un gobernante que ha d compasión y forg ave la deuda de un criado que le debe d   decenas de millones de dólares.    A su vez, el ‘liberado’ deudor d ID no tiene compasión por un colega que le debo d una suma mucho más modestos de veinte dólares. La historia termina con la regla revocar su perdón y tener el ‘perdonado, pero no perdona’deudor torturado, sin duda, por toda la eternidad ya que era una deuda que nunca podría pagar. Y a continuación, el evangelista afirma que así es como Abba, el Santo, se ocupará de nosotros si no perdonamos.

Así que tenemos una historia que contrasta deudas grandes y pequeñas, y la compasión frente a una falta de compasión. Como seres humanos, tenemos tanto la capacidad de venganza y el perdón. Para pedir perdón y para conceder el perdón son ambos challeng ingpara muchos. Piense en las personas que han sido perdonados en gran medida, por ejemplo, los padres Amish que públicamente forgAVE los que ha d asesinados a sus hijos en una escuela hace varios años.

Mis amigos, vamos a r ecuerde el poder que tenemos “desatar y de obligar.” Cuando buscamos el perdón o perdonar, sanamos yliberados. Sin perdón, seguimos conectado al ordenador, atados,atrapado. Los retributi VE / Venge ful “ojo por ojo” respuesta sólo creará un mundo de personas ciegas.

Fuera de los desastres naturales que están fuera de nuestro control,creamos la mayor parte del sufrimiento que experimentamos en nuestro mundo.   Pero también podemos determinar el futuro, cada día y cada momento en que usamos nuestro poder de crear y recrearla alegría, nuestro derecho de nacimiento. Cada día es una nueva oportunidad para comenzar de nuevo … y el perdón es necesario.   “Nadie es incapaz de perdonar, y nadie es imperdonable.”
¿Qué escuchaste?

Mary Theresa Streck, Doctor en Educación, D. Min.

Asociación de Católicos romanos Mujeres Sacerdotes

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Locura contagiosa: OBISPO SANTIAGO AGRELO


Hemos llegado a un punto en que el creyente, si quiere adentrarse en el misterio de la voluntad divina sobre su vida, ya no puede apartar los ojos de Cristo Jesús, que es la Palabra de Dios hecha carne, la revelación del amor de Dios que nos envuelve.

Guiados por el Espíritu del Señor, hemos llegado a la frontera de lo que es propio de Dios: “El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia”; “tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna”; “Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él”.

Hemos llegado a la “casa de la compasión”, en la que toda deuda se perdona sencillamente porque se pide perdón. Hemos hallado de nuevo abiertas las puertas del paraíso, las hemos atravesado por el bautismo, hemos entrado en la “tierra de Dios”, en la que se mueve la humanidad nueva que tiene por cabeza a Cristo Jesús, humanidad libre, pacificada, bendecida, santificada, resucitada.

La ley que va a regular de ahora en adelante la relación del creyente con los demás –creyentes o no-, es la ley del amor, es la perfección del amor, es el amor que es el mismo Dios.

La medida del amor a los demás ya no la establece la ley del hombre ni se fundamente en sus razones: la medida del amor cristiano es el amor sin medida de Dios; y el fundamento del amor con que hemos de amar a nuestro prójimo lo pone el amor con que Dios nos ha amado: “Os doy un mandamiento nuevo –dice el Señor-: que os améis unos a otros como yo os he amado”.

Ese amor, Iglesia cuerpo de Cristo, no es una idea que se aprende en los libros sino un sacramento que recibes en la fe: Hoy, en la comunidad eclesial, te encuentras con Cristo resucitado, escuchas al que te ama, comulgas con el amor entregado de Dios que es Cristo Jesús. Hoy te haces una con Cristo para ser en Cristo perdonada, reconciliada, amada, elevada al corazón de Dios.

Y esa locura divina se te ha de contagiar, pues única condición puesta para que permanezcamos en el amor que es Dios, es amar a los hermanos como Dios nos ama, como Dios los ama.

Feliz domingo.

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NI AMOS NI PERROS


17.08.17 | 10:18. Archivado en Acerca del autor

Desde Jesús ya no tiene sentido hablar de Pueblo de Dios, de Iglesia en un sentido limitado a la raza o nación; ya no hay perros ni amos, judíos ni griegos, siervos ni libres, hombres ni mujeres (cfr. Romanos 10,12 y Gálatas 3, 28).

01. JESÚS JUDÍO: LA ENCARNACIÓN SE ABRE A TODOS.
Es difícil encontrar en los cuatro evangelios una imagen de Jesús tan judía como la que nos ofrece Mateo en este relato que hemos escuchado.
Jesús se muestra judío. En alguna persona (pueblo) había de encarnarse la salvación: en Jesús, un judío del siglo I.
Al mismo tiempo, es difícil encontrar otro texto como éste en el que esa historia concreta se quiebra y cambia de rumbo. Mateo lo ha conseguido con una imagen de mujer sencilla, extranjera: cananea pero pobre, enferma y creyente.
Mateo escribe a cristianos de origen judío y le ofrece esta (y otras) catequesis de modo que pasen del particularismo étnico, incluso racial, al universalismo.
Esta mujer extranjera y pagana, no es miembro del Pueblo de Dios, pero encarna el ideal de lo que debe ser un miembro del Pueblo de Dios.

Dos breves -pero importantes- conclusiones:

a. La simplicidad (con matices fanáticos) con que se utilizan algunos términos tales como Pueblo de Dios e Iglesia, porque ni están todos los que son ni son todos los que están. Ni todos los creyentes (como la mujer siro fenicia) están en la Iglesia, ni todos los que están en la Iglesia son creyentes. Pasaba ayer y pasa hoy.
b. San Pablo fue quien, años después, daría forma teológica a estas cosas y formuló una antropología y eclesiología racista: Ya no hay judío ni griego, pues toda diferencia entre judío y no judío ha quedado superada, (Rom 10, 12). “Todos vosotros, los que creéis en Cristo Jesús, sois hijos de Dios… Ya no hay distinción entre judío y no judío, ni entre esclavo y libre, ni entre varón y mujer. Todos sois uno en Cristo Jesús”, (Gál 26, 28).
El cristiano, es universal por esencia. Bonhoeffer clamaba y rompió con la iglesia oficial del Reich porque no se puede (no se debe) preguntar si uno es judío (español, vasco o de tal partido) al entrar en la Iglesia.
¿Somos católicos en serio: es decir, universales?

02. LOS PERROS Y LOS AMOS
Los perros son los no judíos. Pero entonces -y hoy- esta expresión funciona como insulto.
Vivimos tiempos de grandes migraciones, de pateras, de refugiados, etc… Son la mujer cananea: extranjeros y pobres.
Incluso la misma mujer cananea da por válido el presupuesto cuando le dice a Jesús: También los perros se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.
En tiempos no lejanos hemos conocido insultar a personas con expresiones como “maquetos, coreanos, manchurrianos”, hoy también los despreciamos y decimos de ellos: “sudacas, moros, etc.”
La escena del evangelio de hoy se desarrolla, dentro de las más puras coordenadas de la religiosidad étnica. Pero Jesús va a dar una superación de lo racial, de lo étnico.
¿Quiénes son los perros y quiénes los amos? Más aún: ¿tiene sentido seguir hablando de perros y de amos desde el cristianismo?

Jesús no desprecia a nadie, no se impone por la fuerza de la ley, de la tradición.

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03. MUJER, QUÉ GRANDE ES TU FE.
Esta afirmación rompe los esquemas religiosos hasta ahora vigentes en el Pueblo de Dios.
Desde Jesús ya no tiene sentido hablar de Pueblo de Dios, de Iglesia en un sentido limitado a la raza o nación; ya no hay perros ni amos, judíos ni griegos, siervos ni libres, hombres ni mujeres (cfr. Romanos 10,12 y Gálatas 3, 28).
Nacionalidad, condición social y sexo quedan eliminados como factores determinantes de pertenencia al Pueblo de Dios.
Que una mujer sea protagonista de este relato es un hecho significativo. Si alguien no tenía voz en el interior del Pueblo de Dios, eran precisamente las mujeres. Eligiendo a una mujer primero, extranjera después, y cananea por último, Mateo acaba con todos los esquemas religiosos hasta entonces vigentes.
Desde Jesús lo que determina la pertenencia al Pueblo de Dios es la fe en Jesús, la adhesión a su persona. No olvidamos nunca que, en el contexto de Mateo, esta fe significa la relativización de la Ley y de la Tradición, importantes y necesarias, pero nunca prioritarias ni con valor de absolutos.

04. TEN COMPASIÓN DE MÍ.
Aquella mujer cananea es como los que pasan en pateras: pobre gente, sin papeles, necesitan compasión. Los amos, Europa, ni les acogemos; les pedimos mil papeles, les hacemos la vida imposible.
Tengamos compasión, misericordia. Es lo más cristiano, quizás lo único cristiano que pueda tener la Iglesia: compasión.

Jesús cura, perdona, sana, alivia, acompaña a todo el mundo sea de la nación que sea, sin hacer acepción de personas, (Rom 2,11). A Jesús le da lo mismo da que seamos leprosos, endemoniados, medio locos, paralíticos, hombres o mujeres, samaritanos y samaritanas, centurión romano, cananeos, cobradores de impuestos, o que estemos muertos moral o físicamente. Jesús cura, salva.
Parece que las naciones y las Iglesias tienen fronteras, pero la salvación de Jesús no tiene límites.
Salid a los cruces de los caminos e invitad a todos los que encontréis, buenos y malos. (Mt 22).
Como la hija de aquella mujer pagana y atea, confiemos en el Señor, sintámonos compadecidos
Y EN ESE MOMENTO QUEDAREMOS CURADOS.

http://blogs.periodistadigital.com/la-verdad-es-libre.php/2017/08/17/ni-amos-ni-perros

 

 

Dos mujeres sacerdotes reflexionan sobre caminar sobre el agua. Rev Judy Lee. Domingo 13/8/17 RCWP


 

Fui ordenada sacerdote católico el 20 de julio de 2008 en Boston. Al hacer esto, respondí un llamado fuerte y persistente a servir como sacerdote y pastora a los desamparados y hambrientos y marginados de mi comunidad, mi ministerio de largo tiempo. Tomó un poco de coraje para salir del barco que la iglesia tradicional ofrecía cuando uno seguía todas las reglas, ya que soy una mujer que rompe una de las reglas sobre quién puede ser ordenada y hay penas a pagar.

Mi mentora de inspiración sacerdotal en ese momento era Bridget Mary Meehan y entonces éramos parte de la Región Sur de RCWP, Catholic WomenPriests en los Estados Unidos. La metáfora que me dio fue el Evangelio de hoy: Mateo 14: 22-33 Jesús caminando sobre el agua en medio de la terrible tormenta, y Pedro teniendo la fe para salir de la barca y caminar hacia él, incluso por un poco de tiempo . Dejamos atrás la seguridad del barco y entramos en la tormenta guardando nuestros ojos en Jesús. En nuestra diócesis en Florida recibí dos cartas de excomunión y tuve que cortarme de la parroquia que amaba para no poner a otros en posiciones incómodas. También era consciente de la tonelada de “correo de odio” que Bridget Mary recibió al hablar de esto en su blog. Más recientemente he sido tratado con la misma cosa. Mientras que esto es equilibrado por el “correo del amor” también, o letras pensativas de la aceptación de la abertura del ojo y del buen diálogo) es simplemente parte de la tormenta y Jesús sigue con su mano hacia fuera para nosotros.

Aceptando órdenes sagradas sentía como caminar sobre el agua a ella y me sentía así, creo que se siente así a muchos de los 250 o más miembros ordenados de católicas católicas en todo el mundo. Y no importa cuántas veces perdemos la vista De Jesús y caer en el mar furioso luchando por nuestras vidas, nos levantamos y continuamos la caminata.

Uno de los hombres sin hogar con los que trabajé en nuestro ministerio de puertas abiertas en un parque local era un buen artista. Él luchó con la ansiedad extrema y la enfermedad mental, pero él podía traer la obra de arte hermosa a la luz en medio de sus períodos tempestuosos oscuros. Él fue capaz de estar tranquilo y reunir sus pensamientos conmigo y pudimos ayudarlo a entrar en la vivienda de alto nivel. En agradecimiento ofreció un dibujo pastel. Comprendió y le gustó la imagen de caminar sobre el agua hacia la mano extendida de Jesús. Él mismo lo había hecho a su manera. Quería pintar una foto de una mujer sacerdote haciendo esto. Le di una foto de Bridget Mary y él hizo una excelente interpretación de ella haciendo esto. En su foto la tormenta había desaparecido y luces hermosas aparecieron mientras ella caminaba con confianza en el agua hacia Jesús. Ahora es obispo y sigue caminando en confianza y ese dibujo cuelga en la pared de su hogar donde a menudo la gente se reúne para adorar.

Sin embargo, las oscuras tormentas de todas nuestras vidas como seres humanos en este planeta presentan desafíos a nuestra fe. Las tormentas vienen en crisis familiares y personales, en la enfermedad y en la pérdida. En el dolor anticipatorio y en el dolor. En condiciones de vida pobres y en la pobreza. Sin embargo, las tormentas vienen para los ricos como para los pobres, la misma lluvia cae sobre todos -aunque es más fácil enfrentar las tormentas cuando por lo menos puede entrar- millones de personas sin hogar en nuestra tierra de abundancia no pueden hacer esto fácilmente. Las tormentas se enfurecen en vivir simplemente en un mundo donde la intolerancia de la diferencia es cada vez más aceptable y donde se hace poca provisión para aquellos que tienen pocos recursos personales y medios financieros. Una de nuestras familias de la iglesia se rompe como una madre de una familia grande que con éxito, pero apenas alcanzó los extremos y aún ofreció sus hermosos regalos con niños pequeños y la perseverancia a la iglesia ha avanzado el cáncer y está recibiendo servicios de salud extremadamente pobres y desunidos amenazando su vida . Hemos tratado de ayudar en formas espirituales, pastorales y prácticas, también haciendo y enseñando la orientación y las actividades de negociación del sistema actual, pero aquí hay un fuerte hundimiento. El sistema de atención de salud estadounidense para los pobres y los trabajadores pobres es un horror. La tormenta está furiosa y nos golpea a todos. En mi propia vida, también frente a la batalla contra el cáncer de mi compañero de vida, Pastora Judy Beaumont, RCWP, quien es también nuestro querido e incansable co-Pastor en la Comunidad Católica Inclusiva del Buen Pastor me deja pisando agua.

Y así presento aquí el sermón del Evangelio de hoy que significó más para mí hoy. Esto aparece en el blog de Deni Doulos hoy. ¡Gracias, Rev. Deniray!
Rev. Deniray Mueller, un Diácono Vocacional Episcopal en Ohio que conoce las tormentas de mujeres en el clero y de las mujeres de diferencia y de los desamparados nos desafía aquí a salir de la barca ya mantener nuestros ojos en Jesús. Ella incluye una reflexión sobre los horrores morales y reales que ocurrieron ayer en Charlottesville, Virginia, donde el odio y el fanatismo de los supremacistas blancos y los neonazis prepararon el escenario para la tragedia violenta y la indignación moral. Ella señala tan bien que Jesús no está en el bote en este Evangelio, sino en el corazón de la tormenta. Gracias a Dios por esto.

Bendiciones a cada uno de ustedes mientras caminan sobre el agua,
Rev. Dr. Judy Lee, RCWP
Co_Pastor Buen Pastor Inclusive Catholic Community, Fort Myers, Florida

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Para caminar sobre el agua que tienes que salir del barco!

Mateo 14: 22-33

Que las palabras de mi boca y las meditaciones de nuestros corazones sean aceptables para ustedes y nos llamen a la acción, nuestro Creador y Sustentador.

En el evangelio de Mateo de hoy se señaló que el viento era muy fuerte y las olas eran muy altas, pero Peter no las notó al principio. En su entusiasmo al reconocer a su Señor, salió del bote y caminó sobre el agua. Cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo en realidad y se hundió al instante. Glub! Glub!

Pedro se hundió porque no tenía suficiente fe como Jesús lo acusó cuando dijo

‘Oh hombres de poca fe’? (Mateo 14:31)

No lo creo.

Lo primero que pienso que es importante aclarar es que, al menos para mí, “fe” o “creencia” no significa creer en un resultado esperado, sino más bien confiar en otra persona. Creer en Jesús no significa creer que seremos “exitosos” (¡aunque lo definamos!) En lo que sea que Jesús nos está llamando a hacer. Tampoco tener fe en Jesús implica firmar alegremente en una lista de declaraciones acerca de Jesús, sus enseñanzas, sus ejemplos y su llamado a nosotros. Tener fe en Jesús significa una voluntad de seguir a Jesús. Tener fe no es una actividad del cerebro sino un sentimiento del corazón. En otras palabras, la fe es sobre hacer. Una persona fiel llega al punto en que puede decirle a Dios: “No sé a dónde vas, pero sé que donde quiera que esté, preferiría ahogarme contigo que en cualquier otro lugar”. Propia vida, ese tipo de confianza en Jesús viene de conocer a Jesús. El tipo de confianza que tengo en Jesús ha llegado como he experimentado la generosidad y misericordia de Jesús. Ese proceso de construcción de confianza, de conocer a Jesús tan profundamente que puedo confiar en Jesús, es parte de lo que yo llamo el “camino de la fe”.

Cuando digo que la fe es “hacer”, lo que quiero decir es que creo que la fe comienza con la acción, con dar un paso, con tomar un riesgo. Las mejores intenciones del mundo no hacen mucho sin la acción, pero dar ese paso, incluso con intenciones confusas o poco claras, oa veces un gran temor, podría darte la experiencia de encontrar a Dios en el camino, en un valle oscuro o en el mar.

Así que, si quieres caminar sobre el agua, tienes que salir del barco !.

Pero hay mucho riesgo al hacerlo.

Caminantes del agua enfrentarán tormentas
Cuando usted está sirviendo a Dios, y tratando de ser obediente a Cristo, tendrá que enfrentar tormentas de pruebas y dificultades. Incluso mientras usted se sienta aquí hoy, usted puede estar pasando por una tormenta personal. Y en casi todos los casos, es difícil ver la mano de Dios y el amor a medida que las tormentas de tiempo. Tal vez se trata de problemas financieros, o problemas en una relación; Usted puede estar teniendo problemas familiares, o problemas en su trabajo o escuela. Todos tenemos tormentas en nuestras vidas. Cualquiera que te diga que llevar una verdadera vida cristiana es una navegación fluida – que la vida es fácil o que tus preocupaciones desaparecen – no entiende lo que la Biblia enseña acerca de servir al Señor. 2 Timoteo 3:12 dice,

De hecho, todos los que quieren vivir una vida piadosa en Cristo Jesús serán perseguidos.

Recuerde, los discípulos estaban en una tormenta porque estaban tratando de ser obedientes a Jesús. Mateo 14:22 dice

Jesús hizo que los discípulos entraran en el bote y se adelantaran a él al otro lado.

Y lo hicieron, o al menos lo intentaron. Y muchas horas después no habían progresado mucho. Así pues, recuerde, los caminantes obedientes del agua harán frente a tormentas.

Los Caminantes del Agua Reconocen la Presencia de Dios
Jesús quería estar solo para orar, así que envió a los discípulos adelante sin él. Para ellos no era gran cosa – que utilizan barcos para pescar a diario. Pero esta enorme tormenta voló – más grande que la mayoría de las tormentas. Mateo dice que el barco fue golpeado por las olas (Mateo 14:24). La tormenta fue tan violenta que los discípulos apenas pudieron mantener el barco en posición vertical.

Me imagino que deseaban que los lados de la barca fueran un poco más altos y la madera un poco más gruesa. En la noche, la tormenta se estaba poniendo muy mala. Me imagino que en ese momento no estaban preocupados por llegar al otro lado, sólo querían seguir vivos. Los discípulos estaban en gran temor y profunda angustia. Es sobre este tiempo que Jesús decidió venir hacia ellos.

Es interesante – Jesús no estaba en un bote y los discípulos no lo reconocieron. Los discípulos estaban convencidos de que era un fantasma, por lo que estaban aterrorizados y gritaron de miedo. Pero Mateo quería que supiéramos que a veces sólo con los ojos de la fe podemos reconocer plenamente cuando Jesús está presente.

A menudo, nuestras propias vidas son atormentadas por olas de decepción y duda. Y usualmente no somos mejores en reconocer Su presencia que los discípulos.

¿Qué estaba haciendo Jesús, caminando por el mar en medio de una noche tormentosa?

Vio que los discípulos se esforzaban en los remos porque el viento estaba contra ellos. Sin embargo, cuando Jesús Vino a los discípulos en el agua, él no estaba haciendo un truco de magia pura. Él estaba revelando Su divina presencia y poder. Es interesante que los discípulos tomaron el bote en primer lugar a la orden de Jesús. Tendrían que aprender, como todos nosotros, que la obediencia no es garantía de que se les ahorre la adversidad. Pero a medida que la tormenta cobró toda su atención, Jesús decidió que era tiempo de que los discípulos conocieran un poco más sobre el que estaba realmente pilotando esta tormenta. Básicamente, Jesús quería que ellos también pudieran confiar en Él en la Tormentas El problema era que “simplemente no lo entendían”. Dios los estaba visitando mientras caminaban sobre el agua, pero no lo veían; Para nosotros, Jesús viene a menudo cuando menos se espera – en medio de una tormenta. Creo que el estrés extremo puede ser un lugar de encuentro frecuente con Dios. Estos son los momentos que definen a Dios, que entran en todas nuestras vidas. Y, si no lo buscas, si no puedes reconocer que Él puede estar allí en la tormenta, tal vez lo extrañes. Habían dos discípulos en el barco; No sabemos cómo los otros once respondieron a la voz de Jesús. ¿Estaban confundidos, respondían con asombro, incredulidad o quizás un poco de cada uno? Pero uno de ellos, Pedro, estaba a punto de convertirse en un caminante de agua. Reconoció que Dios estaba presente – incluso en el lugar más improbable, y se apresuró a encontrarse con su Señor, ajeno al riesgo – nunca cuestionando que Jesús estaba caminando sobre el agua, sólo dándose cuenta de que Él estaba allí. Y la tontería Pedro le dijo a Jesús: “Si eres tú, ordénme que venga a ti en el agua” (Mateo 14:28). ¿Por qué Pedro no se sumerge en el agua? Esto no es sólo una historia acerca de tomar riesgos; Es también una historia acerca de la obediencia. Eso significa que tendremos que determinar un auténtico llamado de Dios y lo que podría ser simplemente un impulso tonto de nuestra parte. El coraje por sí solo no es suficiente; Debe estar acompañada de sabiduría y discernimiento. Esto no es una historia sobre acciones extremas; Se trata de discipulado extremo! Esto significa que antes de que Peter salga del barco – él debe asegurarse de que Jesús piensa que es una buena idea. Así que, pide claridad, “si eres tú, mándame …” (Mateo 14:28) Pedro tenía suficiente fe para creer que él también podía participar en el eterno misterio y poder del Salvador de la humanidad. Que si Jesús le ordenó hacer algo, no importa cuán difícil o extremo, él podría hacerlo. Los caminantes de agua enfrentarán tormentas; Los caminantes del agua reconocen la presencia de Dios; Caminantes del agua reconocen la diferencia entre la fe y la tontería. Los caminantes del agua DEBEN salir del barcoPut usted mismo en esta historia; Imagen en su mente lo violento de la tormenta debe haber sido. Era lo suficientemente fuerte para mantener a los pescadores profesionales experimentados luchando sólo para evitar ser volteados. Imagina el tamaño de las olas, la fuerza del viento, la oscuridad de esta noche. Estas eran las condiciones bajo las cuales Pedro iba a salir del barco. Sería bastante duro intentar caminar en el agua cuando el agua es tranquila, el sol es brillante, y el aire está inmóvil. ¡Imagínate tratar de hacerlo cuando las olas se estrellan, el viento está a la fuerza de las tormentas, está negruzco y te aterrorizas! Ponte en el lugar de Peter por un momento.

Tienes una visión súbita de lo que Jesús está haciendo. Jesús te invita a ir a la aventura de tu vida. Pero al mismo tiempo, tienes miedo a la muerte. ¿Qué elegirías – el agua o el barco? El barco es seguro, más seguro, y ciertamente más cómodo. El agua es áspera y las olas son altas, el viento es fuerte; Hay una tormenta por ahí. Y si salen del barco – lo que su barco pasa a ser – hay una buena posibilidad de que podría hundirse! Pero si no salen del barco hay una certeza garantizada de que nunca caminarán sobre el agua. Si quieres caminar sobre el agua – tienes que salir del barco. Creo que hay algo -algo de voz dentro de nosotros- que nos asegura que hay más en la vida que estar en el barco. Tú y yo estábamos hechos para algo más que simplemente evitar el fracaso. Hay algo dentro de nosotros que quiere que caminemos sobre el agua – para dejar la comodidad de la mera existencia y abandonarnos a la aventura más alta de seguir a Dios.

Por lo tanto, permítanme hacerles una pregunta muy importante: ¿Cuál es su barco, su barco es lo que representa la seguridad y la seguridad para usted aparte de Dios mismo, su barco es lo que usted está tentado a aferrarse a, sobre todo cuando la vida se vuelve un poco tormentoso; Tu barco es lo que te mantiene tan cómodo que no quieres renunciar a él, incluso si te impide unirte a Jesús en un viaje milagroso y transformador, tu barco es lo que te aleja de la gran aventura del discipulado extremo. Usted quiere saber lo que su barco es? Su miedo le dirá. Simplemente pregúntese lo siguiente: ¿Qué es lo que más produce miedo en mí? Miedo de fracaso o pérdida de la dignidad? Miedo de juicio o cometer un error? Miedo o ser visto como un tonto o fanático.

¿En qué área (s) de su vida está usted retrocediendo de lleno y valientemente confiando en Dios? El miedo te dirá cuál es tu barco. Dejarla puede ser la cosa más difícil que harás. Pero si quieres caminar sobre el agua, tienes que salir del barco!

Recuerde: Los caminantes de agua enfrentarán tormentas; Los caminantes del agua reconocen la presencia de Dios; Los caminantes del agua saben la diferencia entre fe y locura; Los caminantes del agua salen del barco.

Los caminantes del agua hacen frente a sus temores para crecer
Así que, Peter va al lado del barco. Los otros discípulos están observando atentamente. Se preguntan hasta dónde llevará esto. Se puede imaginar que puso un pie sobre el lado, agarrando cuidadosamente el borde del barco. Luego puso el otro pie sobre el bote; Él se aferra a la vida.

Por un tiempo es como si Pedro y Jesús estuvieran presentes en el agua. Pedro está radiante de alegría. Jesús está emocionado con su maestro como estudiante, como discípulo. Entonces sucede – Pedro vio y sintió el viento. La realidad se instaló y Pedro se preguntó a sí mismo: “¿qué estaba yo pensando?” Se dio cuenta de que estaba parado en el agua en medio de una tormenta sin bote bajo él – ¡y estaba aterrorizado!

Nada había cambiado realmente. La tormenta no debería haber sido una sorpresa – había estado allí todo el tiempo. Lo que realmente ocurrió fue que el enfoque de Pedro había cambiado de Jesús a la tormenta.

Todos somos iguales. Empezamos algo lleno de esperanza, entonces la realidad se pone en. Retrocesos. . . Oposición. . . . Obstáculos inesperados. Vemos y sentimos el viento.

Se debe esperar. El mundo es un lugar bastante tempestuoso. Pero de alguna manera el problema todavía tiene el poder de atraparnos por sorpresa. Debido al viento. Algunas personas deciden nunca salir del barco. Si sale del barco, se enfrentará al viento y las tormentas por ahí. Pero usted debe saber que no hay garantía de que la vida en el barco va a ser más seguro, es sólo más limitado, finito, lleno de miedo y duda.

Peter se enfrentó a una elección, como todos lo hacemos. La elección de seguir a Jesús – la elección para crecer – la elección para superar el miedo. Tienes que salir del barco un poco todos los días! Aquí hay una verdad profunda acerca del caminar por el agua: el miedo nunca se va, siempre está acechando allí.

¿Por qué? Porque cada vez que quieras crecer, implicará ir a un nuevo territorio, asumiendo nuevos desafíos. Y cada vez que lo hagas, experimentarás miedo otra vez. Como ves en esta historia … siempre tendrás opciones …

Riesgo vs. seguridad

Alegría vs. comodidad.

Sin embargo, cada vez que salgas del barco, te vuelves un poco más probable que salgas la próxima vez. No es que el miedo se vaya, sino que te acostumbras a lidiar con el miedo. Y cada vez que el miedo pierde su poder para destruirte. Por otro lado, cada vez que te resistas a esa voz, cada vez que decides quedarte en el barco en lugar de atender a su llamada, la voz se hace un poco más tranquila y más lejos.

Entonces, por fin, puede que no escuches su llamada en absoluto.

Water Walkers Master Failure
Como resultado de ver el viento y ceder ante el temor, Pedro comenzó a hundirse en el agua. Así que aquí está la pregunta: ¿Pedro fracasó? Antes de ofrecerle una respuesta, permítanme hacer una observación sobre el fracaso.

El fracaso no es un evento, sino un juicio sobre un evento. El fracaso no es algo que nos suceda, o una etiqueta que adjuntamos a las cosas. Es una manera de pensar sobre los resultados.

Sabía usted que:

Antes de Jonas Salk desarrolló una vacuna para la polio que finalmente funcionó, intentó 200 veces sin éxito.
Cuando Thomas Edison fue calificado como un fracaso en sus intentos de crear una bombilla, dijo: “No he fallado. Acabo de encontrar 10.000 formas que no funcionan. ”
Antes de que James Dyson inventara la aspiradora perfecta, pasó por 5.127 prototipos.
Entonces … ¿Pedro fracasó? Probablemente.

Apartó los ojos del Señor y se hundió. Pero creo que hubo once fallas mayores en el barco. Al menos Pedro salió del bote y entró en el agua y caminó hacia Jesús – e incluso durante un corto tiempo caminó sobre el agua.

Pedro no falló porque salió del bote. El más triste fracaso es nunca salir del barco! Los caminantes del agua ven el fracaso como una oportunidad para crecer. Tan pronto como Pedro pide ayuda, Jesús estaba allí.

“Señor … sálvame.” (Mateo 14:30)

Jesús lo ayudó físicamente tirándolo del agua. Pero también ayudó a Pedro a crecer identificando su problema:

“Vosotros de poca fe, ¿por qué dudáis?” (Mateo 14:31)

No creo que Jesús estuviera siendo áspero o crítico aquí. Jesús hizo este comentario a Pedro mientras aún estaban en el agua. Jesús no lo avergonzó delante de sus compañeros discípulos. El problema era claro: si Peter se hundía o caminaba sobre el agua dependía de si se enfocaba en la tormenta o en Jesús. Ya sea que se centra en sus propias limitaciones y dudas o cree que Jesús le ayudaría a superar estas limitaciones y dudas.

Fue la disposición de Peter a arriesgarse al fracaso que le ayudó a crecer. El fracaso es una parte indispensable e insustituible del aprendizaje y el crecimiento. El fracaso no te forma; el fracaso te responde en  formas de fracaso. Jesus todavía está buscando a la gente que va a salir de la boat. So, ¿por qué debería arriesgarlo? Es la única manera de crecimiento real es la forma en que la fe verdadera developsit es parte de descubrir su razón Por ser y responder a su propia llamada. Creo que hay muchas buenas razones para salir del barco. Pero hay uno que está por encima de todos ellos. . El agua es donde está Jesús. Jesús no está en el barco, el agua puede ser oscura, húmeda y peligrosa. Pero recuerda que Jesús no está en el barco. La petición de Pedro fue: “Señor, si eres tú, ordénme que venga a ti.” Entonces Pedro salió del bote y se acercó a Jesús. (Mateo 14:28) Debido a que Pedro hizo esto – salió de la barca – llegó a una comprensión más profunda de Su Maestro que nunca antes. Entonces, ¿y tú? ¿Cuándo fue la última vez que salió del barco? La llamada para salir del barco implica incomodidad, a menudo decepción, quizás algún fracaso, miedo ya veces sufrimiento. Siempre es una llamada para una tarea demasiado grande para nosotros. Pero no hay otra manera de crecer más cerca de Dios! Vimos el bajo vientre de América los últimos dos días en Charlottesville, Virginia. Personas que ahora sienten que tienen “permiso”, incluso el apoyo de la gente en el gobierno, para arrojar abiertamente y violentamente su odio, su intolerancia y su racismo. Vimos a las milicias armadas cargando banderas confederadas marchando en espolones, los supremacistas blancos gritando consignas enojadas, los miembros del KKK ya no ocultándose bajo sábanas, sino proclamando abiertamente su participación en la elección del presidente y su derecho a devolver a América a una nación cristiana blanca . El odio consumía a estas personas; Algo que no es un valor cristiano. Y lo más trágico de todo, vimos a un joven de Maumee, Ohio, conducir deliberadamente su coche en un grupo de pacíficos contra-manifestantes, matando al menos a un espectador inocente tratando de cruzar la calle, E hiriendo a decenas de otros, algunos que todavía pueden sucumbir a sus lesiones. Este tipo de odio y violencia no sólo sucede “en otro lugar”, sino aquí mismo en nuestro estado y nuestras comunidades. Pero también vimos un grupo de personas de fe unidas (cristianos, católicos, musulmanes, budistas y otros) cantando esta pequeña luz mía en amor y compañerismo para contrarrestar los cantos vitrílicos de los ultraconservadores Alt-Right, Neo-Nazis, KKK, nacionalistas, supremacía blanca, milicia armada y gente enojada porque Charlottesville quiere quitar una estatua de Robert E Lee de un parque llamado ‘Emancipation Park’. La mayoría de nosotros no puede hacer ningún sentido o ver Cualquier razón justificable para las acciones de aquellos que eligieron crear la discordia y vomitar el fanatismo y el odio y la xenofobia. Pero, esa gente de la fe eligió tomar el riesgo, salir allí, las armas ensambladas en solidaridad, y hacer lo que era correcto. Ellos decidieron salir del barco! – arriesgar la vida y el miembro para presentar al mundo lo que realmente son el amor y las enseñanzas de Jesús.

Ellos salieron de la barca, ¿dónde estais esta mañana, amontonados en el barco con un chaleco salvavidas y el cinturón de seguridad? Una pierna hacia fuera, fuera de la barca, pero temeroso, todavía se aferra al borde, o mirando con fe a los ojos de Jesús y caminando sobre el agua, oremos.L Señor Jesús, ayúdanos a caminar contigo dondequiera que esto La vida puede llevarnos. Ayúdanos a reconocer lo que sea que: Nos ayuda a buscarte, nos ayuda a confiar en ti, nos ayuda a obedecer tus enseñanzas. Ayúdanos a enfrentar nuestros miedos y confiar en lo que las tormentas de la vida puedan ser, tú estás ahí, guiando y Redimirnos Estar con los que han muerto y están heridos física y emocionalmente de este horrible incidente en Charlottesville. Envuelve tus brazos cariñosos alrededor de ellos y del resto de la nación, recordándonos que el mayor de ellos es el amor (1 Corintios 13:13).

Y danos la fuerza para salir del barco. Hombres. Entregados en el Worthington de San Juan y las partes adyacentes , Worthington, OH; 13 de agosto/17

 

Remitido al e-mail

Barca de Pedro, barca de María de Magdala. Un camino compartido


Dom 13.8.17.

11.08.17 | 20:14.

Dom 19, ciclo A. Mt 14, 22-33. En la imagen aparece la barca de Magdala, símbolo de Jesús: Barca de Pedro, de María Magdalena, de todos los creyentes….

— Jesús se ha ido y reza sobre la montaña (parece que no se ocupa de los suyos, de Pedro y de los otros, que reman, remamos en la noche)
— mientras tanto, la barca de la Iglesia se hunde en el temporal del siglo XXI. Si Dios no lo remedia, la barca naufraga y los sueños del largo cristianismo acaban.

En ese contexto, Jesús aparece como un fantasma, caminando sobre el abismo de las aguas… y Pedro le dice que él también quiere acompañarle sobre el agua y así empieza a caminar, pero tiene miedo.

Pedro se arriesgó con Jesús, pero la primera en arriesgarse con él fue María de Magdala…Y así he querido que su barca presida este evangelio.

Pedro y Magdalena salen al mar, con ellos salimos nosotros para iniciar una nueva travesía. ¿Por qué no vamos con él, con Pedro, y con María de Magdalana? ¿Por qué no decimos todos a Jesús: vamos contigo?

Quiero que cada uno lea el texto y lo interprete por sí mismo, parando después y sacando sus conclusiones. Si alguien tiene tiempo, si quiere entrar en temas eclesiales, puede seguir leyendo lo que digo, los trece puntos del poder del Pedro, que son los de María de Magdala y todos los cristianos

Así quiero pasar de los poderes de Pedro (sin negarlos) a los poderes de la Iglesia, para asumir la tarea de Pedro, todos sus poderes, que son nuestros, en la barca sobre el mar airado.

Buen domingo a todos
.

Introducción. Texto. Mateo 14,22-33

Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario.

De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida: “¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!” Pedro le contestó: “Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.” Él le dijo: “Ven.” Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: “Señor, sálvame.” En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: “¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?” En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él, diciendo: “Realmente eres Hijo de Dios.”

LOS TRECE PODERES DE PEDRO, QUE SON DE LA IGLESIA

Según este pasaje, imaginaos al Papa que quiere caminar con Jesús sobre las aguas. Éste es el Papa de trece poderes… que corre el riesgo de hundirse. Por eso quiero que vuelva con Jesús a la barca de la comunidad. Así lo haré citando y evocando esos poderes, en dos partes:

a. Presento uno por uno los trece poderes actuales del Papa
b. Indico después que esos poderes, siendo del Papa, son de la Iglesia

Eso significa que debemos lanzarnos al agua, como él, como Pedro, para asumir y transformar su travesía.

1. Poder político, diplomacia Vaticana

a. Retomando una historia que había comenzado el año 756, los pactos de Letrán (1929) crearon el Estado de la Ciudad del Vaticano, con fines espirituales (no económicos, ni militares), pero con gran peso político, pues ellos convierten al Papa en Jefe de Estado, reconocido por casi todos los gobiernos. De esa forma, el Papa se sitúa entre los césares del mundo a quienes dice su palabra desde una situación de autoridad, como hizo León III con Carlomagno. Más que las dimensiones geográficas o el peso económico-militar del Estado Vaticano importa la visión del Papa como Jefe de Estado en clave de autoridad política.

b. Con María de Magdala. Muchos pensamos que el primer mensaje de la Iglesia Católica hade situarse en otro plano, de manera que ella debería renunciar unilateralmente a su estructura política como Estado, para así expresar y realizar mejor su misión cristiana, pues las condiciones políticas y sociales son hoy radicalmente distintas de lo que eran el año 756 (cuando se crearon los Estados Pontificios). En esa línea deberían suprimirse las nunciaturas (embajadas) permanentes del Papa ante los estados, lo mismo que los obispados y capellanías castrenses, que ratifican el pacto de la iglesia con los poderes militares.

2. Magisterio supremo, una palabra viva

a. El Papa, ayudado por sínodos, congregaciones y comisiones, siguiendo, en última instancia, sus opciones, promulga documentos oficiales (encíclicas, cartas pastorales, exhortaciones apostólicas) para todos los católicos, viniendo a presentarse de esa forma como el único Magisterio real de la Iglesia, y lo hace creando un círculo de verdades que corren el riesgo de cerrarse, alimentándose a sí mismas, sin diálogo efectivo con el mundo exterior, ni con los principios bíblicos del Evangelio, como parece haber sucedido en el Catecismo de la Iglesia Católica (1992).

b. Con María, la maestra de la barca de Magdala. Ciertamente, es necesaria la unidad del Magisterio, pero no en su forma actual, piramidal, de arriba abajo, sino en clave de comunión (comunidad de comunidades, diálogo constante de cristianos…). Conforme a esa visión, el Papa no debería ser alguien que habla desde arriba (como Uno sobre todos), sino que ha de hallarse en la misma comunión, recogiendo y formulando así la múltiple voz de las iglesias. Es necesaria la unidad, pero no como voz del Uno, sino como concierto y comunión de voces, vinculadas en conversación y diálogo evangélico, como supone el conjunto del NT.

3. Poder misionero, nuevas iglesias

a. La acción misionera (evangelizadora) pertenece al conjunto de la Iglesias, y ha sido realizada en la Edad Moderna por los reinos cristianos, pero en los últimos siglos ha quedado centrada en la Curia Vaticana, que es la única que puede crear nuevas iglesias, prelaturas y obispados, organizando desde arriba el despliegue de todas las comunidades cristinas. Conforme a esa visión, las comunidades nacen desde el vértice superior de la iglesia única, aceptando su modelo de unidad, sin verdadera autonomía. De esa forma, el centro papal quiere mantener todo el control sobre las iglesias. Conforme a la visión actual, hubiera sido imposible la misión de Pablo, lo mismo que los grandes desarrollos misioneros de las comunidades celtas, por poner dos ejemplos.

b. Con María de Magdala, que llego como misionera hasta Francia, en una barca. Ciertamente es buena y necesaria la conciencia de unidad, pero a modo de comunión, no de imposición del Uno; nos hallamos además en un tiempo privilegiado de comunicaciones, de forma que es fácil mantener el contacto entre todas las iglesias, a modo de red, sin un único centro dirigente superior. Eso significa que las mismas iglesias particulares pueden y deben abrir caminos de evangelio, como sucedió al principio de la cristiandad. No es que agua del Vaticano (del Papa de Roma) se haya secado, pero ella debe manar de otra manera, no desde arriba, ni como centro dirigente que todo lo decide, sino como referencia de unidad (retomando así las tareas que el NT atribuye a Pedro). En esa línea, surgirán, sin duda, nuevas misiones eclesiales, que no estarán ya impulsadas directamente por el Papa, aunque pueden y deben ser discernidas y animadas por el conjunto de la Iglesia, en la que el Papa es signo de unidad.

4. Poder teológico, interpretación de la Escritura

a. En principio, la teología tiene una función autónoma: no es un comentario de las declaraciones del magisterio, sino una actividad propia de las comunidades, llamadas a repensar el evangelio, con libertad creadora, en contacto con las fuentes (Escritura, Tradición), desde el mismo pueblo cristiano, en comunicación entre todas las iglesias. En esa línea, la teología es tarea de todos los creyentes, sin distinción de clero y laicado. Pues bien, desde hace varios siglos, el Vaticano ha querido dirigir e incluso controlar toda la teología católica, en vez de alegrarse de que surjan experiencias y formulaciones nuevas de evangelio, desde la misma vida de las comunidades, como había sido al comienzo de la Iglesia. Para superar ese centralismo teológico es bueno retomar el impulso de la Reforma Luterana, que quiso devolver a los cristianos el acceso a la Palabra de Dios, aunque haya podido conducir a veces a un tipo de fragmentación que debería superarse.

b. María fue la primera que confesó a Jesús resucitado. Nos fiamos de su experiencia, nos fundamos en su teología. Es necesario que los cristianos (y de un modo especial las iglesias) recuperen su libertad teológica, desde el evangelio, en comunión con la Iglesia universal, recordando que los teólogos no son simples delegados del magisterio vaticano. Muchos afirman que, en este momento, para elaborar una teología de base cristiana, en libertad, es preferible situarse fuera de las instituciones oficiales, pues la curia romana significaría un estorbo (impedimento) más que una ayuda para el desarrollo del pensamiento cristiano, como sucedió cuando Juan Pablo II quiso silenciar la teología de la liberación (1984 y 1986). Pienso que esa acusación resulta exagerada. No se trata de situarse fuera, o de actuar como pura oposición, sino de estar dentro, pero de otra manera, en comunión creadora con todas las iglesias, aceptando un Magisterio Papal, pero no como imposición o límite, sino referencia de unidad en comunión de búsqueda evangélica.

5. Poder sacramental, comunión de mesa.

a. Los católicos saben que los sacramentos provienen de Jesús: son signos de su acción y presencia poderosa (liberadora, sanadora). Pero, de hecho, los sacramentos oficiales parecen estar ritualizados, en sentido negativo y muchos piensan que el Vaticano, que regula todas las ceremonias, está más atento a la letra externa que al despliegue de la vida mesiánica de Cristo. Con la ayuda de la Sagrada Congregación para los Ritos, el Papa define y organiza la liturgia católica romana, fijando las formas, gestos y palabras básicas de todas las celebraciones del mundo de una forman que algunos juzgan reactiva (la Curia Vaticana estaría limitando de hecho la libertad que el Vaticano II ofreció a las iglesias). Muchos hablan de un retroceso litúrgico, con celebraciones bellas, pero fosilizadas.

b. María aparece en Mc 14, 3-9 par como la primera mujer (la primera cristiana) que realiza un sacramento, en la unción de Betania. Éste es un reto esencial para la iglesia, llamada a celebrar la fiesta mesiánica de Jesús, que se expresa a modo de renacimiento y perdón (bautismo, reconciliación) y, sobre todo, de comida compartida (eucaristía). En este contexto se juega gran parte del futuro de la Iglesia, llamada a expresar la palabra de Jesús en forma de pan y vino, es decir, de comunión de mesa y vida. No se trata de realizar pequeños cambios o de permitir unas ligeras variantes retóricas (misas en latín, de espalda al pueblo), sino de recuperar y desarrollar la libertad evangélica y la comunión de vida en la celebración de los signos del Reino. No se trata de empezar pidiendo permisos, sino de asumir la libertad cristiana, propia de todos aquellos que acogen el evangelio y quieren celebrar (actualizar) el misterio y tarea de Jesús en el pan compartido.

6. Poder ministerial, servidores de Jesús y de la comunidad.

a. En principio, los ministerios surgieron de la palabra de Jesús y de la vida de cada iglesia, capaz de nombrar a sus representantes (que terminaron siendo obispos y presbíteros). Pero, a través de una larga historia, cuyos rasgos más salientes se vinculan con la crisis del constantinismo y la reforma gregoriana del siglo XI, el Papa ha tomado el poder de nombrar, dirigir y remover a todos los obispos de iglesia romana (y por ellos a todos sus presbíteros), imponiendo el celibato sobre el conjunto del clero. De esa forma, los obispos se han vuelto delegados del único obispo real, que es el de Roma quien, a través de la Congregación de los Obispos, dirige la estructura y funcionamiento de todas las iglesias. Ciertamente, algunos obispos se sienten autónomos y actúan de forma carismática, al servicio de la libertad cristiana. Pero la mayoría parecen simples delegados del Papa que les nombra y dirige.

b. María fue también misionera. También en este campo es necesario que las comunidades recuperen la libertad original del evangelio. No se trata de “romper con Roma”, sino todo lo contrario: de crear comunidades que pueden vivir en comunión con Roma, es decir, en unidad y en libertad de amor. En otro tiempo era imposible un cambio radical, pues obispos y presbíteros eran no sólo representantes de la iglesia, sino también dirigentes políticos, como se vio en la disputa de las investiduras (siglo XII-XIII) y en la misma Constitución Civil del Clero (de la Revolución Francesa). Pero ahora que aquella situación ha terminado los ministros pueden y deben ser nombrados por cada comunidad, en comunión con la Iglesia universal. Las mismas circunstancias de los tiempos (y la vuelta al evangelio) parecen exigir que se abandone la imposición (no la elección carismática) del celibato, que fue muy importante en la reforma gregoriana, pero que hoy ha perdido el sentido y función que entonces tuvo. Eso permitirá recuperar, por otra parte, el verdadero celibato carismático de los religiosos.

7. Poder legislativo, más allá de la ley está la gracia

a. Ciertamente, como destacó san Pablo, el evangelio no es ley, sino gracia y libertad, por eso es difícil convertir el cristianismo en Derecho. Lógicamente, la mayor parte de la legislación canónica proviene de otras fuentes, que pueden ser valiosas, pero no cristiana (como el derecho romano), desde Justiniano (siglo VI) hasta la reforma gregoriana (siglo XI). Pues bien, en esa línea de Derecho, el Papa tiene todo el poder legislativo, y así puede regular todos los espacios de la vida cristiana. El Vaticano II (1962-1965) quiso beber de las fuentes del Nuevo Testamento, abriendo un camino de renovación cristiana, pero su inspiración ha quedado sofocada por el Código de 1982, que retoma y ratifica los principios legalistas de la Reforma Gregoriana.

b. María de Magdala y María de Nazaret son un signo supremo de la gracia de Dios en la Iglesia de Jesús. Por eso es necesario volver a los principios de la Iglesia, como quiso Lutero en el siglo XVI, aunque su Reforma no pudo culminar (quedó en gran parte fracasada), retomando la inspiración de Jesús de Nazaret, tal como ha sido formulada en el Nuevo Testamento, de maneras distintas y convergentes por Pablo y Mateo, por Lucas y Juan (por citar cuatro testigos importantes), para actualizar desde esa base la “ley fundamental” de la iglesia, el diálogo con la tradición ortodoxa de oriente y con las tradiciones protestantes. No se trata de fijar un Código más preciso que los anteriores (de 1917 y de 1983), sino de superar el espíritu del Código, de no empezar legislando sino ofreciendo marcos de inspiración y vida, para que las comunidades exploren los caminos de Jesús y actúen en línea de evangelio. Al principio está la Vida, no la Ley (que ha de venir siempre después, poniéndose al servicio de la Vida, que es lo que ahora importa).

8. Poder ejecutivo: potestad del papa y las iglesias

a. La Iglesia católica actual no separa los (legislativo, ejecutivo, judicial) pues pone todos en manos del mismo Papa. De esa forma, el Papa (curia romana) ejerce un control directo sobre el conjunto de la iglesia, utilizando las Congregaciones y Secretarías del Vaticano, con métodos de «secreto reverencial». Por un lado, las cosas principales se deciden de un modo familiar, sin que se sepan ni publiquen los motivos, como si el secreto fuera esencia de la Iglesia. Por otro lado, el Papa (el Vaticano) tiende a resolver todos los problemas y a llenar todos los huecos, como si tuviera la responsabilidad de todas las iglesia, como si los clérigos menores y los simples fieles no supieran pensar según el evangelio y corrieran el riesgo de extraviarse tan pronto como quedaran solos ante Dios y su conciencia, a pesar de lo que dice Hech 15, 28 (Nos ha parecido a nosotros y al Espíritu Santo…).

b. Algunos atribuyen el evangelio llamado de Juan a María Magdalena. No es imposible que sea así. Ciertamente, la división ilustrada de los tres poderes (legislativo, ejecutivo, judicial) no se puede aplicar de un modo mecánico a la Iglesia, pues su estructura y finalidad no es la misma del Estado. Pero no parece lógico, en plano de evangelio, que el Papa tenga todas las potestades (potestad suprema) en el conjunto de la Iglesia (cf. CIC 360-361), sino que en el principio de la vida de cristiana han de estar las comunidades. La tarea del Papa y del Vaticano no es la de sustituir, sino la de aceptar y potenciar la vida de las Iglesias, ofreciendo a todas un espacio unitario de diálogo (unidad de comunión). En la línea de Mt 16, 17-19, el Papa no posee una potestad distinta (sólo suya), sino la del conjunto de las iglesias (representadas por los once de Mt 28, 16-20) y la de las comunidades concretas (cf. Mt 18, 15-20). En esa línea ha de cambiarse el organigrama del Derecho Canónico, aceptando y desarrollando primero la potestad de las iglesias (de todos los cristianos), para descubrir desde ese fondo la función del papa.

9. Poder judicial, el juicio cristiano

a. Según el Derecho Canónico, el mismo papa que promulga y hace ejecutar tiene el poder de sancionarlas, como un Dios poderoso en la tierra. Conforme a un principio que se adujo ya en el siglo VI (Falsificaciones de Símaco) y que se expandió en las falsas Decretales isidorianas (siglo IX) y en el Dictatus Papae de Gregorio VII (siglo XI) la prima sedes (romana) a nemine iudicatur (no puede ser juzgada por nadie), mientras ella puede juzgar a todas las restantes sedes y agrupaciones de cristianos. En esa línea, apelando al genio legal de la vieja Roma pagana, el Papa y su Curia, han venido a convertirse en norma judicial suprema, que actúa muchas veces en secreto, desde arriba, sin tener que dar razones de su actuación y sin apelación posible.

b. El juicio de la Iglesia de María es juicio de amor. Ciertamente, los teólogos de la Curia Vaticana dicen, y con razón, que la iglesia no es una simple democracia (poder de demos o pueblo poderoso), sino signo de la gracia de Dios. Pero eso no implica que el Papa tenga el poder de jugar a los demás (sin que él no puede ser juzgado por nadie). En esa línea, debemos volver al mandato de Jesús que dijo “no juzguéis” (Mt 7, 1 par), y recordar que en ese plano nadie puede juzgar sobre nadie en la Iglesia (cf. también parábola de la cizaña: Mt 13, 24-30). Pero, dicho eso, hay que añadir que como organización sociales, la Iglesia necesita “normas” e instancias judiciales donde se diriman sus problemas (cf. Mt 18, 15-20; Hech 15), sabiendo que cada comunidad es instancia supremo, pues sólo diálogo pueden resolverse los problemas. Recuperar ese “espíritu” resulta esencial es las iglesias. No se trata de descentralizar algo que nunca se debería haber centralizado, sino de lograr que las comunidades sean aquello que han ser: especio de comunicación directa de los creyentes (de manera que no pueda delegarse nada a unas instancias “superiores” de tipo impersonal, pues en la Iglesia no pueden existir tales instancias impersonales).

10. Poder espiritual, impulsos carismáticos

a. El Papa ha reservado también el control simbólico de la santidad, organizando unos procesos canónicos que pueden conducir a la beatificación y/o canonización de ciertas personas (como ha sucedido últimamente con la Beata Teresa de Calcuta, San Josemaría Escrivá de Balaguer o el Beato Juan Pablo II). En esos procesos, que pretenden marcar las líneas de santidad de la Iglesia, la Curia sigue empleando como «prueba» unos posibles milagros de los candidatos. En ese contexto se sitúa también el control doctrinal y organizativo del Vaticano sobre los movimientos espirituales de la iglesia, como han destacado algunos documentos “normativos” de la Congregación para la Doctrina de la fe (Orationis formas, del 1989, y Dominus Jesus, del 2000), impulsados y firmados por el Cardenal J. Ratzinger.

b. Ciertamente, como sabía San Pablo (1 Cor 12-14), la Iglesia tiene el deber de discernir (no controlar) los espíritus, a fin de que el impulso (inspiración) de algunos no vaya en contra de la comunión y amor de todos. Pero no parece conveniente (ni lógico) que la Curia Vaticana tenga un control universal en este campo. Las iglesias deben recuperar su creatividad carismática, proponiendo sus propios ejemplos de santidad, como parece indicar ya el Vaticano al dejar que los “procesos de beatificación” se realicen y culminen en cada diócesis, reservando sólo para Roma los de canonización. Pero más urgente que la creación formal de santos y beatos es el surgimiento de unas formas de piedad y experiencia que respondan a la inspiración del evangelio de nuestro tiempo. Las mismas iglesias deben exploren caminos de oración y experiencia cristiana desde sus propios contexto culturales y antropológicos, en África o América Latina, en la India o China, por poner unos ejemplos. Ésta es quizá la tarea más urgen de la Iglesia del siglo XXI.

11. Potenciar los movimientos eclesiales. Nuevas formas de vida religiosa

a. Las diversas formas vida religiosa han sido un signo de presencia y compromiso de evangelio, desde los anacoretas de Siria y de Egipto, pasando por los monjes bizantinos y latinos, hasta los franciscanos y mendicantes del siglo XIII. En ese contexto ha sido y sigue siendo muy valiosa (aunque no esencial) la vocación al celibato comunitario, con lo que implica de comunicación personal y libertad para la misión de la Iglesia. Pues bien, a partir de la reforma gregoriana del siglo XI, en un proceso que ha desembocado en el centralismo del siglo XX, las órdenes religiosas de la Iglesia Occidental se han «romanizado», a través de una «exención», que las hace independientes respecto a los obispos, poniéndolas bajo el mandato directo del Papa. Eso les ha dado libertad y autonomía, pero ha podido limitar su creatividad. De diversas formas, las órdenes tradicionales (benedictinos, franciscanos, jesuitas, hermanas de la caridad…) reflejaban experiencias autónomas de vida cristiana que se han ido desarrollando a lo largo de tiempos. Pero en el siglo XX están surgiendo nuevos movimientos, que no son ya de vida religiosa estricta, sino de acción institucional, presencia universitaria y vida fraterna, o renovación catequética (Opus Dei, Comunión y Liberación, los Focolarinos o los Neocatecúmenos), y ellos se han romanizado de manera muy intensa, de forma que no tienen verdadera autonomía.

b. Tanto las órdenes y congregaciones antiguas (sobre todo de mujeres) como los nuevos movimientos surgidos a lo largo del siglo XX representan un valor esencial para la iglesia y deben aceptarse con gozo, potenciando aquellos que responden mejor a la dinámica del evangelio, desde nuestro tiempo. Pero muchos de ellos, especialmente en los últimos tiempos, parecen potenciar aspectos de organización autoritaria que concuerdan menos con el mesianismo de Jesús. Nos hallamos ante una historia demasiado reciente como para interpretarla de un modo imparcial, pero es posible que esos nuevos movimientos y otros semejantes (a los que se llama con palabra ambigua neoconservadores) resulten menos adecuados para descubrir y potenciar un tipo de transformación evangélica de la Iglesia como el que ahora se necesita.

12. Poder patriarcal, supremacía de género. Ordenación ministerial de las mujeres

a. El poder del papado y de esta iglesia católica va unido con el patriarcalismo, como muestra el hecho de que sólo los varones puedan ser obispos y presbíteros, y de que el Vaticano sea un Estado de poderes masculinos. Nos hallamos ante un problema de fondo, que no se resuelve con la simple ordenación presbiteral o episcopal de mujeres (cosa que podría hacerse ya, como en otras iglesias episcopales, luteranas y anglicanas), sino que parece necesario un cambio más profundo en la organización de la iglesia y de sus actividades (ministerios). Ciertamente, algunos teólogos ofrecen argumentos ontológicos (y de naturaleza humana) para mantener la situación actual, diciendo que sólo los varones pueden ser sacerdotes ministeriales, porque Cristo fue varón y no mujer; pero ese argumento resulta bíblica y teológicamente difícil de mantener.

b. Sin duda, la historia es venerable y maestra de vida, pero el hecho de que sólo los varones hayan sido presbíteros y obispos en los últimos siglos no exige que las cosas deban seguir así. La superación del patriarcalismo no es el único problema de de la Iglesia, pero es importante, pues nos sitúa de nuevo en las raíces del movimiento de Jesús. No se arregla todo con la ordenación ministerial de las mujeres. Pero sin la igualdad radical, de fondo, de varones y mujeres no se puede hablar de reforma de la iglesia ni tampoco de apertura hacia un futuro de transformación mesiánica. No se trata de un pequeño cambio en el organigrama, como ya se ha hecho en varias iglesias luteranas y episcopalianas (con mujeres presbíteros y obispos), sino de una transformación de fondo en la visión de los ministerios y de la jerarquía de la Iglesia católica. Los cambios que esa transformación exige pueden ser fuertes, pero son necesarios.

13. Poder económico

a. Resulta difícil de evaluar este problema, pero ha estado en el fondo de otros muchos, desde la fundación de los Estados Pontificios (s. VIII) y en especial desde las crisis del siglo XIII-XIV, cuando los papas (en especial Juan XXII) condenaron un tipo de franciscanismo radical y convirtieron los Estados Pontificios (Vaticano) en un centro económico importante de la nueva Europa. En la actualidad (siglo XXI) el problema del “dinero” del Vaticano es complejo y tiene matices que deben distinguirse con cuidado, pero es evidente que, en plano eclesial, debe resolverse apelando a principios evangélicos. Ciertamente, la organización de la Curia y el mantenimiento del Estado Vaticano necesitan un soporte económico, que no es grande, en comparación con las grandes corporaciones multinacionales, pero que resulta considerable. Además, en esa línea, parte del control directo o indirecto que la Curia Romana (y otros organismos oficiales) ejercen sobre los ministros de la iglesia tiene un componente económico, que varía entre los diversos países, pero que sigue siendo considerable.

b. Jesús no necesitó dinero para promover su mensaje (cf. Mc 10, 17-31), pero la administración de una Iglesia como la romana lo necesita, cosa que plantea problemas de fondo. Se trata además de un problema añadido, que se relaciona con la constitución del Estado de la Ciudad del Vaticano, que hemos presentado como primero de los poderes del papado. Ciertamente, con la supresión del Estado Vaticano no se soluciona la economía de la Iglesia, pues también otras diócesis del mundo tienen problemas de ese tipo. Pero si el Vaticano se “aligera” y abandona parte de sus funciones actuales muchos de esos problemas cambian de sentido. Por otra parte, el asunto central no es el Vaticano, ni la diócesis de Roma, sino del conjunto de las iglesias, que han de volver (con las enseñanzas de la historia) a la raíz del evangelio. La Iglesia de occidente tiene una riqueza incontable en bienes patrimoniales y artísticos (templos, obras de arte), pero la mayoría de esos bienes se están convirtiendo en museos, gestionados por la sociedad (o por los estados), de manera que el problema puede resolverse con más cierta facilidad. Quedan, sin duda, otros problemas pendientes, pero sólo a medida que se vaya haciendo camino podrán plantearse y resolverse.

 

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