Domingo XVIII Tiempo Ordinario 2 agosto 2015 Evangelio de Juan 6, 24-35: Enrique Martinez Lozano


   En aquel tiempo, cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:

¾ Maestro, ¿cuándo has venido aquí?

Jesús les contestó:

¾ Os lo aseguro: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura, dando vida eterna, el que os dará el Hijo del Hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios.

Ellos le preguntaron:

¾ ¿Cómo podremos ocuparnos en los trabajos que Dios quiere?

Respondió Jesús:

¾ Este es el trabajo que Dios quiere: que creáis en el que él ha enviado.

Ellos le replicaron:

¾ ¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: «Les dio a comer pan del cielo».

Jesús les replicó:

¾ Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre quien os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.

Entonces le dijeron:

¾ Señor, danos siempre de ese pan.

Jesús les contestó:

¾ Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí no pasará nunca sed.

 

******

 

PROYECCIONES MENTALES DE LO QUE ES

 

Mientras los sinópticos presentan el relato de la “multiplicación de los panes” como expresión de la compasión de Jesús, el autor del cuarto evangelio, sin negar esa dimensión, cambia la perspectiva: para él, es signo del propio Jesús como “verdadero pan de vida”, que sacia el anhelo humano. De ahí que reclame fe “en el que Dios ha enviado” y que culmine con una de las afirmaciones solemnes de este evangelio: “Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí no pasará nunca sed”.

 

Es sabido que la consciencia mítica proyecta “fuera” lo que somos todos. Desde la dualidad característica de la mente, separa y fracciona lo real, a la vez que objetiva todo aquello que analiza.

Para esa consciencia, somos seres separados y reducidos a la forma que la mente puede apreciar. Sin embargo, al no poder negar el anhelo de plenitud que experimentamos, lo que hizo la mente (religiosa) fue situarlo en el “exterior” y atribuirlo a un ente igualmente separado al que llamó “Dios”.

Siempre dentro de esa lectura, Jesús aparece como el enviado –y, a su vez, como Dios mismo, según la dogmática cristiana- que nos trae la plenitud anhelada (o salvación), en la medida en que creemos en él.

Esta lectura constituye una interpretación o “mapa” que buscaba dar razón de nuestra verdad más profunda. Sin embargo, cuando percibimos los límites en los que se asentaba, nos resulta sencillo advertir el error al que conduce, si se la toma literalmente. De ahí que, apenas se modifica aquella perspectiva, el resultado es bien diferente.

No existe nada separado de nada. Jesús, por tanto, es no-separado de nosotros. Lo que vemos en él, es lo que somos todos. Y lo que dice de sí mismo es lo que todo ser humano puede reconocer como su verdad más profunda.

Somos plenitud, que jamás pasará hambre ni sed, aunque cuando nos reducimos a la “forma” que tenemos (yo), nos parece no ver otra cosa que carencia. Pero ese es solo un error de percepción, que nos lleva a reducirnos a lo que nuestra mente percibe.

Con ello venimos a descubrir también que no hay nada “fuera” ni “separado” de lo Real. Eso era solo una ilusión mental, creada por el mecanismo de la proyección y formulada posteriormente como creencia. Lo que es, abraza todo y en todo se expresa. El propio Jesús es una “forma” más que nos ha ayudado a “ver” lo que somos todos.

 

http://www.enriquemartinezlozano.com

 

18 Tiempo Ordinario – B (Juan 6,24-35) 02 de agosto 2015 José Antonio Pagola


#

Tiempo ordinario

Recobremos la alegría de evangelizar

Recobremos y acrecentemos el fervor, «la dulce y confortadora alegría
de evangelizar, incluso cuando hay que sembrar entre lágrimas…
Y ojalá el mundo actual -que busca a veces con angustia, a veces con esperanza-
pueda así recibir la Buena Nueva, no a través de evangelizadores tristes
y desalentados, impacientes o ansiosos, sino a través de ministros del Evangelio,
cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en sí mismos,
la alegría de Cristo» (Evangelii nuntiandi 80).

Francisco, Evangelii gaudium 10

EL CORAZÓN DEL CRISTIANISMO

José Antonio Pagola

La gente necesita a Jesús y lo busca. Hay algo en él que los atrae, pero todavía no saben exactamente por qué lo buscan ni para qué. Según el evangelista, muchos lo hacen porque el día anterior les ha distribuido pan para saciar su hambre.

Jesús comienza a conversar con ellos. Hay cosas que conviene aclarar desde el principio. El pan material es muy importante. Él mismo les ha enseñado a pedir a Dios «el pan de cada día» para todos. Pero el ser humano necesita algo más. Jesús quiere ofrecerles un alimento que puede saciar para siempre su hambre de vida.

La gente intuye que Jesús les está abriendo un horizonte nuevo, pero no saben qué hacer, ni por dónde empezar. El evangelista resume sus interrogantes con estas palabras: «y ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?». Hay en ellos un deseo sincero de acertar. Quieren trabajar en lo que Dios quiere, pero, acostumbrados a pensarlo todo desde la Ley, preguntan a Jesús qué obras, prácticas y observancias nuevas tienen que tener en cuenta.

La respuesta de Jesús toca el corazón del cristianismo: «la obra (¡en singular!) que Dios quiere es esta: que creáis en el que él ha enviado». Dios solo quiere que crean en Jesucristo pues es el gran regalo que él ha enviado al mundo. Esta es la nueva exigencia. En esto han de trabajar. Lo demás es secundario.

Después de veinte siglos de cristianismo, ¿no necesitamos descubrir de nuevo que toda la fuerza y la originalidad de la Iglesia está en creer en Jesucristo y seguirlo? ¿No necesitamos pasar de la actitud de adeptos de una religión de «creencias» y de «prácticas» a vivir como discípulos de Jesús?

La fe cristiana no consiste primordialmente en ir cumpliendo correctamente un código de prácticas y observancias nuevas, superiores a las del antiguo testamento. No. La identidad cristiana está en aprender a vivir un estilo de vida que nace de la relación viva y confiada en Jesús el Cristo. Nos vamos haciendo cristianos en la medida en que aprendemos a pensar, sentir, amar, trabajar, sufrir y vivir como Jesús.

Ser cristiano exige hoy una experiencia de Jesús y una identificación con su proyecto que no se requería hace unos años para ser un buen practicante. Para subsistir en medio de la sociedad laica, las comunidades cristianas necesitan cuidar más que nunca la adhesión y el contacto vital con Jesús el Cristo.

02 AGOSTO/15 BUSCANDO UNA SEÑAL. MENSAJES PARA NIÑOS/AS


Mensajes para niños
Sermón de la semana
Propio 13 (18) 10° Domingo después de Pentecostés
02 de agosto 2015
Sermón de la semana

Título: Buscando una señal

Tema: Jesús es el pan de vida. Propio 13 (18) Año B. 10° Domingo después de Pentecostés

Objeto: Fotos de algunas señales reconocidas. (oprima aquí)

Escritura: “Yo soy el pan de vida -declaró Jesús-. El que a mí viene nunca pasará hambre, y el que en mí cree nunca más volverá a tener sed” (Juan 6:35 – NVI).

Vemos muchos letreros alrededor nuestro todos los días. Al caminar por los pasillos de la escuela podemos ver letreros que identifican los diferentes salones tales como cafetería, oficina, biblioteca, laboratorio de computadoras o salón de música. Cada salón probablemete tiene un letrero en la puerta con el nombre de la maestra para que los estudiantes puedan ubicarse en su salón.

Cuando viajamos vemos letreros y señales que nos dicen lo que debemos o no debemos hacer. Tengo algunos dibujos que probablemente hayan visto antes. Vamos a ver cuántos reconocen. (Utilice el que se provee o algunos conseguidos por usted).

¿Qué creen que nos dice el primer letrero? ¡Correcto! Nos dice que hay una zona escolar más adelante y que tenemos que guiar con cuidado y estar pendientes de los niños.

¿Y el Segundo? Están correctos otra vez. Nos dice que hay un Pare más adelante. Debemos estar atentos a la señal del Pare y listos para parar.

¿Qué significa la tercera señal? ¿Significa que no debemos estacionar o que no debemos cruzar? Correcto. Significa no estacionar. Si no sabes lo que ese letrero significa, puedes recibir un boleto de infracción.

Ahora, ¿que nos dice el cuarto letrero? Ese es una señal que todos debemos obedecer. ¡NO FUMAR!

Nuestra lección de hoy es acerca de señales distintas de las que hemos hablado. Es la historia de algunas personas que estaban buscando una señal que les probara que Jesús había sido enviado por Dios. ¿Se acuerdan de la historia en la cual Jesús sirvió alimentos a cinco mil personas con solo cinco panes y dos peces? Como podrán imaginarse, eso hizo a Jesús muy popular ente las personas, así que cuando la multitud se percató de que Jesús y sus discípulos se habían ido, fueron buscándolos. Los encontraron a la otra orilla del lago. Cuando encontraron a Jesús, le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo llegaste?”

Jesús le contestó: “Están buscándome no porque vieron a Dios en mis acciones sino porque les alimenté. No debían preocuparse por cosas como los alimentos. En lugar de eso, debían buscar la vida eterna que les puedo brindar”.

Las personas deseaban una prueba. “Demuéstranos una señal milagrosa si deseas que creamos en ti. ¿Qué puedes hacer? Después de todo,Moises le dió a nuestros antepasados pan del cielo para comer cuando estuvieron en el desierto. ¿Puedes hacer eso?”

Jesús le dijo: “El verdadero pan de Dios es el que viene del cielo y da vida al mundo”.

“Dános ese pan! Dánoslo todos los días”, dijeron las personas.

“Yo soy el pan de vida -declaró Jesús-. El que a mí viene nunca pasará hambre, y el que en mí cree nunca más volverá a tener sed.”

Algunas personas en el día de hoy están pidiendo una señal especial que les pruebe que Jesús fue enfiado por Dios. Dios nos ha dado todas las señales que necesitamos aquí en la Biblia. Todo lo que Dios desea es que creamos en aquél que Él ha enviado.

Padre celestial, te damos gracias por tu Hijo, el Pan de Vida. No necesitamos una señal, creemos en tu Santa Palabra. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

Páginas para colorear y actividades
Boletín para niños (DOC) (PDF)

(Imprima la primera página y luego insértela en la impresora para imprimir el otro lado.  Doble el boletín por la mitad y tendrá un boletín de cuatro páginas para los niños.)

 

Enlaces a los sermones
 

Impresión amistosa:   “Buscando una señal” 

Otra sermón para Éxodo 16:9-15:   “Nuestro pan diario”

 

Tenemos materiales para ayudarle con los niños

Tenemos un CD conteniendo estos materiales:

Tres años de sermones de Sermons4Kids
Páginas para colorear del Antiguo y Nuevo Testamento
Una serie de páginas para colorear de Graham Kennedy
Lecciones: La vida de Cristo de cada uno de los cuatro Evangelios
Canciones para la Escuela Bíblica de Niños
Catorce presentaciones de PowerPoint
Un año de lecciones del Antiguo Testamento (de Mission Arlington)

Para imprimir una forma para ordenarlo haga clic aquí. (Es gratis)

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá
Derechos de autor Sermons4Kids, Inc.
Todos los derechos reservados.

Homilía en la Comunidad Católica del Espíritu Santo 17 B OT, 26 de julio 2015 [1 Anexo]


Nuestra comida de comunión con el pan y el vino
no aparece en ninguna catacumba o sarcófago arte temprano.
Los estudiosos sugieren,
basado en las escrituras y los iconos cristianos más antiguos,
que Jesús hizo una práctica común
de compartir una comida en común de los panes y los peces con sus amigos. Como vegetariano,
Estoy seguro de que me alegro de que no seguimos la práctica apostólica
de compartir el pan y pescado para la cena eucarística!
Nuestras escrituras tienen seis versiones de esta historia panes y los peces,
y todos ellos probablemente se remontan a una sola fuente oral,
que luego se desarrolló a lo largo ligeramente diferentes líneas.
Juan, en la lectura del Evangelio de hoy, conecta la historia de multiplicación
con el maná del viaje Éxodo
y se desarrolla como una controversia sobre el “pan de vida”.
______________________________________
El pasaje que hemos escuchado
en nuestra lectura del segundo libro de los Reyes
es un “prototipo literario” del Evangelio, siguiendo un patrón establecido.
En primer lugar, la comida es llevado al profeta.
En segundo lugar, se especifica la cantidad de comida.
En tercer lugar, se objeta que es insuficiente.
En cuarto lugar, el profeta hace caso omiso de la objeción
y los comandos de la comida para ser distribuido.
Por último, el público tiene suficiente para comer y hay sobras.
Ese mismo patrón aparece en el Evangelio de Juan
y en las otras cinco versiones de la historia.
______________________________________
Lo que se destaca para mí en esta historia
es que Jesús organizó un potluck improvisada,
y él no envió a nadie fuera.
Nunca dio una patada a nadie fuera de la montaña.
Los discípulos querían enviar a la multitud
porque tenían miedo de que no tenían suficiente comida.
Pero Jesús no quiso dejarlos.
Era su práctica común para estar en comunión con todas las personas.
¿Qué pasa con nosotros?
¿Tenemos miedo no tendremos suficiente?
¿Queremos enviar a la basura?
_____________________________________
Miramos a nuestro alrededor en nuestra ciudad y nuestro país y nuestro mundo,
incluso en nuestra iglesia institucional,
y vemos personas que están siendo despedidos.
El divorciado y vuelto a casar.
Gente LGBT.
los padres solteros.
gente con discapacidades.
Las personas con diferente color de piel.
La gente de otros países.
Las personas con antecedentes penales.
A veces son enviados fuera de la montaña.
_______________________________
Nosotros, en los llamados primeros toneladas de desechos mundo de comida todos los días
mientras que millones de personas de al lado y en todo el mundo
tienen hambre debido a la sequía, la pobreza,
o la migración para escapar de la guerra y la violencia.
Y es más que la comida.
Los Estados Unidos es el país más derrochador en la tierra.
Consumimos tanto
que las naciones más pobres se ven privados de su cuota justa.
Consumimos tanto
que nuestros nietos se verán privados de la supervivencia básica.
____________________________________
Uno de los milagros inesperados de nuestro proyecto Árbol Toledo
es la efusión de ayuda desde todas las direcciones.
Lunes estaremos macetas decenas de plantones
que han brotado en virtud de un voluntario de oro de Raintree.
La gente ha maceta hasta Redbuds y Rosa de Sharon para nosotros.
Hemos encontrado Catalpa y saúco y Thornless miel Locust.
Hemos dicho que queremos árboles plantados
como una forma de mitigar el cambio climático,
y la gente ha respondido con generosidad
con los árboles y el tiempo y dinero en efectivo.
Ellos comparten lo que tienen, y es más que suficiente.
_________________________________________
Las Escrituras claramente nos llaman para compartir.
Así que compartimos nuestra comida y nuestra amistad,
nuestro dinero y nuestro tiempo y nuestras habilidades.
Nos propusimos alimento espiritual, o alimento emocional, o la comida nutricional
para todo el mundo que viene.
______________________________________
No tenemos que hacerlo solo, tampoco.
Jesús no lo hizo.
Un niño compartió el pan y el pescado.
Los discípulos ayudaron a pasar hacia fuera.
Y muchas personas piensan que el verdadero milagro ocurrió
cuando esa vasta multitud compartió lo que tenían en sus bolsillos,
hasta el punto de que era suficiente,
con las sobras.
_________________________________________
Pablo le dice a los Efesios que somos uno,
por lo que debemos actuar como tales.
Estamos llamados a compartir todo con aquellos que lo necesitan.
Uno con Dios, uno con la gente, una con el medio ambiente:
debemos llegar a ser lo que realmente somos.
Es posible que no pensamos que lo que tenemos es suficiente,
pero compartimos todos modos,
confiando en el Dios que nos la da
multiplicarlo
por lo que es más que suficiente para todo el mundo.


Espíritu Santo comunidad católica
Sábados a las 16:30
Domingos a las 17:30
en 3925 West Central Avenue (Iglesia de Washington)

www.holyspirittoledo.org

Rev. Dr. Bev Bingle, Pastor
Dirección postal: 3156 Doyle Street, Toledo, OH 43608-2006
419-727-1774

__._, _.___

Ver archivos adjuntos en la web

17 Tiempo Ordinario – B (Juan 6,1-15) 26 de julio 2015 José Antonio Pagola


#

Tiempo ordinario

Recobremos la alegría de evangelizar

Recobremos y acrecentemos el fervor, «la dulce y confortadora alegría
de evangelizar, incluso cuando hay que sembrar entre lágrimas…
Y ojalá el mundo actual -que busca a veces con angustia, a veces con esperanza-
pueda así recibir la Buena Nueva, no a través de evangelizadores tristes
y desalentados, impacientes o ansiosos, sino a través de ministros del Evangelio,
cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en sí mismos,
la alegría de Cristo» (Evangelii nuntiandi 80).

Francisco, Evangelii gaudium 10

NUESTRO GRAN PECADO

José Antonio Pagola

El episodio de la multiplicación de los panes gozó de gran popularidad entre los seguidores de Jesús. Todos los evangelistas lo recuerdan. Seguramente, les conmovía pensar que aquel hombre de Dios se había preocupado de alimentar a una muchedumbre que se había quedado sin lo necesario para comer.

Según la versión de Juan, el primero que piensa en el hambre de aquel gentío que ha acudido a escucharlo es Jesús. Esta gente necesita comer; hay que hacer algo por ellos. Así era Jesús. Vivía pensando en las necesidades básicas del ser humano.

Felipe le hace ver que no tienen dinero. Entre los discípulos, todos son pobres: no pueden comprar pan para tantos. Jesús lo sabe. Los que tienen dinero no resolverán nunca el problema del hambre en el mundo. Se necesita algo más que dinero.

Jesús les va a ayudar a vislumbrar un camino diferente. Antes que nada, es necesario que nadie acapare lo suyo para sí mismo si hay otros que pasan hambre. Sus discípulos tendrán que aprender a poner a disposición de los hambrientos lo que tengan, aunque solo sea «cinco panes de cebada y un par de peces».

La actitud de Jesús es la más sencilla y humana que podemos imaginar. Pero, ¿quién nos va enseñar a nosotros a compartir, si solo sabemos comprar? ¿Quién nos va a liberar de nuestra indiferencia ante los que mueren de hambre? ¿Hay algo que nos pueda hacer más humanos? ¿Se producirá algún día ese «milagro» de la solidaridad real entre todos?

Jesús piensa en Dios. No es posible creer en él como Padre de todos, y vivir dejando que sus hijos e hijas mueran de hambre. Por eso, toma los alimentos que han recogido en el grupo, «levanta los ojos al cielo y dice la acción de gracias». La Tierra y todo lo que nos alimenta lo hemos recibido de Dios. Es regalo del Padre destinado a todos sus hijos e hijas. Si vivimos privando a otros de lo que necesitan para vivir es que lo hemos olvidado. Es nuestro gran pecado aunque casi nunca lo confesemos.

Al compartir el pan de la eucaristía, los primeros cristianos se sentían alimentados por Cristo resucitado, pero, al mismo tiempo, recordaban el gesto de Jesús y compartían sus bienes con los más necesitados. Se sentían hermanos. No habían olvidado todavía el Espíritu de Jesús.

Domingo XVII Tiempo Ordinario 26 julio 2015 Evangelio de Juan 6, 1-15. Enrique Martinez Lozano


 

 

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos.

Jesús subió entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.

Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente dijo a Felipe:

¾ ¿Con qué compraremos panes para que coman estos? (lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer).

Felipe le contestó:

¾ Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.

Uno de los discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo:

¾ Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces, pero, ¿qué es eso para tanta gente?

Jesús dijo:

¾ Decid a la gente que se siente en el suelo.

Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron: solo los hombres eran unos cinco mil.

Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados; lo mismo todo lo que quisieron del pescado.

Cuando se saciaron, dijo a sus discípulos:

¾ Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.

Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido.

La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:

¾ Este sí que es el profeta que tenía que venir al mundo.

Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña, él solo.

 

******

 

CARENCIA Y PLENITUD

 

 

En el relato joánico de la “multiplicación de los panes” se aprecian reminiscencias veterotestamentarias, como la alusión a la “hierba”, al pan “de cebada”, y los números “cinco”, “cinco mil” y “doce”.

Para quien conocía el Antiguo Testamento, todos esos datos constituían guiños elocuentes: la “hierba” recuerda el salmo 23, que canta a Yhwh como “pastor” del pueblo; los “panes de cebada” traerían a la memoria el milagro, también de multiplicación, que se atribuye al profeta Eliseo (2Re 4,42); y tanto el “cinco” (y sus múltiplos) como el “doce” son alusión directa a Israel, constituido sobre las doce tribus y asentado en los cinco libros de la Torá.

Con todo ello, el evangelista presenta a Jesús como el “buen pastor” –volverá sobre ello extensamente en el capítulo 10 de su relato-, el “nuevo profeta” que alimenta a su pueblo hasta saciarlo.

 

Con frecuencia, la existencia humana parece una carrera en busca de aquello que nos sacie de un modo definitivo. En esta carrera juegan elementos que nos resultan familiares: necesidad, ansiedad, vacío, búsqueda, insatisfacción… Todos ellos, a primera vista, remiten a la percepción de nosotros mismos como seres carenciados. Sería, pues, esa carencia la que desencadenaría todo el proceso de búsqueda.

Pero hay también otra lectura en un plano más profundo. Expresándose en una “forma” carenciada, necesitada y vulnerable, somos, sin embargo, plenitud, dotada de un dinamismo que percibimos como anhelo.

La nuestra es una realidad profundamente paradójica, que necesitamos leer adecuadamente para no caer en la confusión ni extraviarnos en el camino. Nos perdemos, tanto cuando nos reducimos a la carencia, como cuando lo negamos.

La sabiduría nos hace ver que somos plenitud siempre a salvo, que se expresa en una “forma” (personalidad) concreta, que es necesario cuidar sin desconectar de nuestra verdadera identidad.

Cuando vivimos así, no es la ansiedad la que rige nuestra existencia, porque hemos descubierto que ya somos todo aquello que buscamos, sino que la acción brota desde el dinamismo

CARENCIA Y PLENITUD

 

 

En el relato joánico de la “multiplicación de los panes” se aprecian reminiscencias veterotestamentarias, como la alusión a la “hierba”, al pan “de cebada”, y los números “cinco”, “cinco mil” y “doce”.

Para quien conocía el Antiguo Testamento, todos esos datos constituían guiños elocuentes: la “hierba” recuerda el salmo 23, que canta a Yhwh como “pastor” del pueblo; los “panes de cebada” traerían a la memoria el milagro, también de multiplicación, que se atribuye al profeta Eliseo (2Re 4,42); y tanto el “cinco” (y sus múltiplos) como el “doce” son alusión directa a Israel, constituido sobre las doce tribus y asentado en los cinco libros de la Torá.

Con todo ello, el evangelista presenta a Jesús como el “buen pastor” –volverá sobre ello extensamente en el capítulo 10 de su relato-, el “nuevo profeta” que alimenta a su pueblo hasta saciarlo.

 

Con frecuencia, la existencia humana parece una carrera en busca de aquello que nos sacie de un modo definitivo. En esta carrera juegan elementos que nos resultan familiares: necesidad, ansiedad, vacío, búsqueda, insatisfacción… Todos ellos, a primera vista, remiten a la percepción de nosotros mismos como seres carenciados. Sería, pues, esa carencia la que desencadenaría todo el proceso de búsqueda.

Pero hay también otra lectura en un plano más profundo. Expresándose en una “forma” carenciada, necesitada y vulnerable, somos, sin embargo, plenitud, dotada de un dinamismo que percibimos como anhelo.

La nuestra es una realidad profundamente paradójica, que necesitamos leer adecuadamente para no caer en la confusión ni extraviarnos en el camino. Nos perdemos, tanto cuando nos reducimos a la carencia, como cuando lo negamos.

La sabiduría nos hace ver que somos plenitud siempre a salvo, que se expresa en una “forma” (personalidad) concreta, que es necesario cuidar sin desconectar de nuestra verdadera identidad.

Cuando vivimos así, no es la ansiedad la que rige nuestra existencia, porque hemos descubierto que ya somos todo aquello que buscamos, sino que la acción brota desde el dinamismo propio de la Vida que nos define.

 

http://www.enriquemartinezlozano.com

 

 

 

26 JULIO/15 Predicación de todo el día y comida al aire libre. Mensajes para niños/as


Mensajes para niños
Sermón de la semana
Propio 12 (17) 9° Domingo después de Pentecostés
26 de julio 2015
Sermón de la semana

Título: Predicación de todo el día y comida al aire libre

Tema: Jesús alimenta a 5,000 – Propio 12/Ordinario 17 Año B

Objeto: Una canasta de excursión (picnic).

Escritura: “Una vez que quedaron satisfechos, dijo a sus discípulos:Recojan los pedazos que sobraron, para que no se desperdicie nada” (Juan 6:12-NVI).

Cuando era un niño, en ocasiones el ir a la iglesia un domingo era un evento de todo el día.  Eso era porque la iglesia en la cual crecí, se celebraba de cuando en cuando lo que llamábamos “Predicación de todo el día y comida al aire libre”.  En ese domingo la mayoría  de las personas venían a la iglesia cargando una canasta grande para una excursión como esta que tengo hoy.  Después de tener la Escuela Dominical y la predicación, salíamos y teníamos nuestra comida en el patio de la iglesia.  ¡Qué fiesta! Había pollo frito, papas majadas, vegetales frescos del jardín, y bizcochos y pasteles de todas clases imaginables y hechos en casa.  Después de comer, los adultos se  reunían y cantaban himnos y los niños jugaban.  Algunas de mis mejores memorias de mi niñez son aquellos domingos de “Predicación de todo el día y comida al aire libre”.

Eso me recuerda algo que le sucedió a Jesús y a los discípulos un día.  Ellos se montaron en un bote y navegaron en un lago.  Cuando llegaron a la otra orilla, fueron al lado de una montaña y se sentaron a descansar.  Pero cuando Jesús miró a su alrededor se percató de que una gran multitud venía hacia él.  Deseaban que Jesús les enseñara y que sanara a los enfermos.  Y eso fue exactamente lo que hizo.  Sanó a los enfermos y les enseñó acerca del reino celestial.

Poco tiempo después llegó la hora de comer.  Jesús le preguntó a Felipe, uno de sus discípulos: “¿Dónde podremos comprar pan suficiente para alimentar a toda esta gente?”

Felipe le contestó: “El salario de ocho meses no daría para comprar suficiente pan para que cada persona pruebe un pedacito”.

Andrés, otro de los discípulos dijo: “Aquí se encuentra un muchacho con cinco panes de cebada y dos pescaditos, pero ¿qué es esto para tanta gente?”

Jesús le dijo a los discípulos que le trajeran los panes y los pescados y que le dijeran a todos que se sentaran en la grama.  Jesús tomó los panes y los pescados y ,alzando su mirada hacia el cielo, dio gracias. Entonces les dio el alimento a los discípulos para que lo repartieran entre la gente.

¿Sería suficiente?  ¡Era más que suficiente!  La Biblia nos dice que cuando todos comieron tanto como quisieron, él les dijo a sus discípulos que recogieran lo que había sobrado.  Estoy seguro que saben qué había pasado.  ¡Ellos recogieron doce canastas llenas de alimentos!

Quizás sería una buena idea si más iglesias en el día de hoy regresaran a la “Predicación de todo el día y comida al aire libre”.   Podría ser un buen recordatorio de que cuando venimos a Jesús, su bendición es suficiente.  No, es más que suficiente.

Padre celestial, te alabamos por tu bondad.  Nos das todo lo que necesitamos y más.  Te damos gracias en el nombre de Jesús.  Amén.

Páginas para colorear y actividades
Boletín para niños (DOC) (PDF)

(Imprima la primera página y luego insértela en la impresora para imprimir el otro lado.  Doble el boletín por la mitad y tendrá un boletín de cuatro páginas para los niños.)

 

Enlaces a los sermones
 

Impresión amistosa:   “Predicación de todo el día y comida al aire libre” 

Otra sermón para Juan 6:1-15:   “Qué hacer con el sobrante”

 

Tenemos materiales para ayudarle con los niños

Tenemos un CD conteniendo estos materiales:

Tres años de sermones de Sermons4Kids
Páginas para colorear del Antiguo y Nuevo Testamento
Una serie de páginas para colorear de Graham Kennedy
Lecciones: La vida de Cristo de cada uno de los cuatro Evangelios
Canciones para la Escuela Bíblica de Niños
Catorce presentaciones de PowerPoint
Un año de lecciones del Antiguo Testamento (de Mission Arlington)

Para imprimir una forma para ordenarlo haga clic aquí. (Es gratis)

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá
Derechos de autor Sermons4Kids, Inc.
Todos los derechos reservados.

Anteriores Entradas antiguas

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 405 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: