La inclusión de los que la religión oficial excluye es voluntad de Jesús.


 

DOMINGO SEXTO – TIEMPO DURANTE EL AÑO – “B

Eduardo de la Serna

Lectura del libro del Levítico     13, 1-2. 45-46

Resumen: la lepra en la Biblia es más que una “enfermedad”, se trata de una impureza ritual que excluye a quien la padece del contacto con el “Dios santo” y con el “pueblo santo”. La responsabilidad de los sacerdotes ante un leproso es garantizar la impureza o purificación de una persona a fin de que participe o se vea excluido de la asamblea.
Lo que la Biblia llama “lepra” se encuentra muy detallado en los capítulos 13-14 del libro del Levítico [de las 36 veces que aparece el término hebreo tzarra’t lo encontramos x29 en estos capítulos y x6 en el resto del AT: 2 Reyes 5 (x4) y x1 en Dt y 2 Cr.]. Por “lepra” se entiende una mancha en la piel, con lo que probablemente haya que incluir también en el caso otras enfermedades cutáneas. Sin embargo, el tema principal no radica en la “enfermedad” sino en la “impureza”. Una persona con manchas en la piel es impura y por tanto no puede acercarse al ambiente “sagrado”. Pero – además – es importante señalar que la impureza se transmite (no se ha de confundir con el “contagio” de una enfermedad; y hoy se sabe que la lepra no es contagiosa) sino con que la impureza se transmite a los demás (o por el contacto con cosas impuras).

 

Una nota sobre la pureza e impureza. El tema es sumamente importante y se podría profundizar extensamente. Señalemos, simplemente, que – por motivos diversos, muchos de ellos desconocidos para nosotros – hay cosas, alimentos, situaciones que hacen “impura” a la persona que entra en contacto con ello. Por ejemplo, tocar sangre (seguramente porque es la fuente de la vida, algo que pertenece al mundo divino) hace a alguien impuro, por lo que la menstruación o un parto hacen impura a la mujer. Del mismo modo, hay alimentos puros o impuros, o incluso actitudes que vuelven impuros a quienes las realizan (tocar un cadáver, por ejemplo). Hay baños purificadores, y hay cosas que no transmiten impureza (la piedra, por ejemplo)… Una persona impura no puede acercarse al “Dios santo”, y queda – a su vez – separado (temporalmente, mientras dure la impureza) del “pueblo santo”. En el caso concreto de la “lepra” el sacerdote es el que debe “atestiguarla” y excluir de la asamblea al “leproso”; por eso, en caso de curación, es el mismo sacerdote quien debe testimoniar la purificación.

 

El texto litúrgico, luego de la exposición de la situación y la presentación al sacerdote, presenta solamente dos versículos (vv.45-46) con el aparente objetivo simplemente de ilustrar la vida de exclusión que vivía un leproso. Este debía ser visible por todos ya desde su modo de vestir y no podrá vivir en el “campamento” (más tarde se destacará la imposibilidad del leproso de ingresar a la ciudad “santa” de Jerusalén; es posible que ciudades como Samaría fueran – en tiempos de Jesús – lugar de recepción de leprosos [a cargo de esenios] que, incapacitados de entrar en la ciudad, estando en los alrededores pueden – por ejemplo – celebrar la pascua) y cuando ande por los caminos irá gritando su impureza para que nadie se le aproxime y quede a su vez impuro.

 

 

Lectura de la primera carta de San Pablo a los cristianos de Corinto     10, 31-11, 1

Resumen: con el criterio de no buscar el propio interés sino el de los demás, Pablo busca que los destinatarios de su misión “se salven” e invita a los lectores a que hagan lo mismo en toda circunstancia como lo hizo Cristo dando su vida por el bien de los débiles.
Pablo está terminando la unidad en la que responde a la pregunta formulada por los corintios sobre la carne ofrecida a los ídolos. La unidad está marcada por la idea de buscar el interés de “los demás” y no el propio (vv.24.33):

 

  • que nadie procure su propio interés sino el de los demás” (v.24)
  • lo mismo que yo, que me esfuerzo por agradar a todos en todo, sin procurar mi propio interés, sino el de todos para que se salven” (v.33).

 

En este caso, el interés de los demás es el cuidado de la “conciencia” de los demás (tema importante en la unidad) a fin de que esta no se vea afectada (vv.27-29).

 

A modo de síntesis (y puesto que el tema es la comida, si se puede o no participar en donde se come carne que fue ofrecida a los ídolos) señala que lo que hagan (sea que coman, sea que beban) sea “para gloria de Dios”. El contraste parece estar entre dar gloria a Dios o escandalizar a los demás (a su conciencia), sean estos judíos, griegos o miembros de la Iglesia de Dios” (v.32).

 

La gloria (doxa) siempre es dada a Dios, o es una manifestación de Dios en la historia. Sin embargo, en los primeros escritos de Pablo (como 1 Tesalonicenses y 1 Corintios) se parece al “honor de es debido a Dios” y también a los seres humanos (1 Tes 2,6; 2,20; 1 Cor 2,7; 15,40…) es más referido al ambiente divino en los escritos posteriores (cf. 2 Cor 3,7-11; 4,15.17; Fil 2,11; 3,21; Rom 5,2; 6,4…). Se trata de que Dios sea reconocido (y honrado) por los demás al ver nuestro obrar. Lo contrario es hacerlos tropezar, escandalizar.

 

Puesto que en su vida y ministerio Pablo (¡y lo acaba de decir hablando de sí mismo!) busca no su “propio interés” sino el de todos para que se salven, (objetivo principal del ministerio paulino, que los destinatarios “conozcan a Cristo”, es decir la fe) por tanto puede invitar a los lectores a que sean sus imitadores. Así como él imita a Cristo buscando la salvación de todos. La misma idea se encuentra en 4,16 y se trata de una exhortación a seguir el camino que Pablo enseña. El modelo de Cristo es el modelo de quién tanto miró el interés de los demás por encima del propio que dio su vida por los débiles (8,11) ya que “Cristo no buscó su propio agrado” (Rom 15,3).

 

 

Evangelio según san Marcos     1, 40-45

Resumen: un leproso pide a Jesús ser purificado. Tocándolo Jesús logra la purificación de parte de Dios mostrando que el Reino que predica busca la inclusión de aquellos que el sistema religioso dejaba afuera.
Luego del “día en el ministerio de Jesús”, Marcos comienza a mostrar una serie de hechos de Jesús en los que entrará en conflicto con las estructuras religiosas de Israel. Todos estos hechos se ven litúrgicamente interrumpidos por la cuaresma que comienza el próximo domingo [en realidad, el miércoles de Ceniza]; el tiempo “durante el año” continuará recién el 14 de junio (domingo 11º, con lo que los domingos 7º a 10º quedan omitidos este año, es decir los capítulos 2,1-4,25 de Marcos).

 

El texto nos presenta un “leproso” – una especie de ‘muerto en vida’ – que se “acerca” a Jesús y se pone de rodillas y le “suplica” (parakalôn). Lo que el leproso (a distancia, como corresponde) dice a Jesús es que si quiere (thelô) puede “limpiarlo” (katharizô) (v.40). Ya hemos señalado (primera lectura) que en el caso de la lepra el tema no es tanto la enfermedad cuanto la pureza (el verbo limpiar, katharizôse encuentra x28 en Lev 13 y 14 y x4 en 2 Re 5, siempre en referencia a la lepra). Lo que el leproso pide es la limpieza, por tanto algo ritual. Que este es el tema central de la unidad viene manifestado en que el verbo se repite, a continuación otras dos veces: “queda limpio” (v.41; la voz pasiva puede indicar que Dios es quien lo limpia) – “quedó limpio” (v.42) y es enviado a hacer la ofrenda por la “limpieza” (v.44) (fuera de esta unidad en Marcos sólo se encuentra en 7,19 para referir a la pureza de los alimentos).

 

El texto está enmarcado en dos repeticiones:

 

Llegó (erjetai)…       puedes (v.40)

Se fue (exelthon)… no podía (v.45)

 

La purificación no es narrada más que a partir del efecto (quedó limpio) pero señala que Jesús “lo tocó”, algo expresamente vedado ante un impuro ya que la impureza se transmite por contacto (ver Lev 5,2; 22,5; Núm 19,22; Lam 4,15). De este modo Jesús queda impuro, pero no es ese el centro del relato ni lo importante. Lo que cuenta es la persona, Jesús no permanece indiferente ante su exclusión; no es la “religión” sino la “inclusión” lo que manifiesta el reino de Dios y el Dios del reino para Jesús. La frase “puedes (dynasai) limpiarme” es interesante ya que el término suele usarse para señalar que Jesús “puede” hacer cosas que no son posibles a los humanos (3,27; 5,3; 8,4.22-23.28-29) pero son posibles para Dios (9,3; 10,26). El uso de la voz pasiva nos remite a Dios como el que provoca la purificación.

 

Un tema debatido es de crítica textual, ¿qué dice el texto? ¿Cómo reacciona Jesús ante el pedido del leproso? Algunos manuscritos dicen que Jesús se “encolerizó” mientras otros afirman que se “compadeció”. Si bien los términos son muy diferentes en griego: orgistheis ysplagjnistheis respectivamente, no son tan diferentes en un probable original arameo (ethra‘em y ethraham respectivamente). En el primero de los casos, el enojo de Jesús estaría dado por el poder de la impureza que excluye de la vida al leproso, en el segundo de los casos, la compasión provoca la actitud positiva de Jesús hacia el leproso. Es preciso afirmar que ambas lecturas son probables, y los autores y estudiosos dudan entre ambas, aunque la liturgia ha preferido “compasión”. De hecho es frecuente que Jesús frente al dolor o sufrimiento se mueve por la “compasión” y obra un milagro, un signo del reino. El verbo splagjnizomai – el que se ha aceptado – tiene su raíz en lassplgjna, que son las “entrañas” (cf. Hch 1,18). Puesto que en la mentalidad bíblica la sede del amor son las entrañas (y no el corazón), es razonable que con frecuencia las traducciones castellanas, allí donde el griego dice splagjna – entrañas se prefiere traducir por “corazón” (cf. 2 Cor 6,12; 7,15; Fil 1,8; Flm 7.12.20; 1 Jn 3,17), es interesante el uso de “entrañas de misericordia” (cf. Lc 1,78; Col 3,12).

 

Como corresponde a la purificación, el sacerdote debe atestiguarla para permitir la reinserción del leproso, sin embargo aquí Jesús afirma para que “les sirva de testimonio”. Aparentemente se refiere a que la purificación les “sirva” a los sacerdotes como testimonio que Jesús es el agente del reino, que purifica al que había sido leproso (mientras los sacerdotes sólo pueden atestiguar). Y a su vez de que Jesús viene a presentar un modo diferente de relación con Dios que no se nutre de una “religión” de exclusión sino de misericordia. El gesto de “tocar” sin duda refuerza la centralidad en la persona que el reino que Jesús predica quiere mostrar y “atestiguar”.

 

Un elemento característico de Marcos y que aquí encontramos por vez primera es lo que se ha llamado el “secreto mesiánico”, es decir el mandato de Jesús a los que se han visto beneficiados por un milagro  de que no lo divulguen. El sentido parece semejante a lo que hemos señalado ante los demonios que confiesan quién es Jesús. Jesús no quiere ser reconocido como un mesías de milagros y poder sino aceptado en la cruz.  Que trasciendan sus milagros sólo sirve para confundir; de hecho, si bien es cierto que la fama crece y cada vez son más los que lo siguen, en el momento de la cruz todos – incluso los más cercanos, con la excepción de unas pocas mujeres – todos lo abandonan y dejan solo lo cual revela que no han entendido su mesianismo a pesar de un primer momento multitudinario.

 

 

Dibujo tomado de emiliocarrillobenito.blogspot.com

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A LA PUERTA DE NUESTRA CASA


En la sinagoga de Cafarnaún, Jesús ha liberado por la mañana a un hombre poseído por un espíritu maligno. Ahora se nos dice que sale de la «sinagoga» y marcha a la «casa» de Simón y Andrés. La indicación es importante, pues en el evangelio de Marcos lo que sucede en esa casa encierra siempre alguna enseñanza para las comunidades cristianas.

Jesús pasa de la sinagoga, lugar oficial de la religión judía, a la casa, lugar donde se vive la vida cotidiana junto a los seres más queridos. En esa casa se va a ir gestando la nueva familia de Jesús. En las comunidades cristianas hemos de saber que no son un lugar religioso donde se vive de la Ley, sino un hogar donde se aprende a vivir de manera nueva en torno a Jesús.

Al entrar en la casa, los discípulos le hablan de la suegra de Simón. No puede salir a acogerlos, pues está postrada en cama con fiebre. Jesús no necesita de más. De nuevo va a romper el sábado por segunda vez el mismo día. Para él, lo importante es la vida sana de las personas, no las observancias religiosas. El relato describe con todo detalle los gestos de Jesús con la mujer enferma.

«Se acercó». Es lo primero que hace siempre: acercarse a los que sufren, mirar de cerca su rostro y compartir su sufrimiento. Luego «la cogió de la mano»: toca a la enferma, no teme las reglas de pureza que lo prohíben; quiere que la mujer sienta su fuerza curadora. Por fin «la levantó», la puso de pie, le devolvió la dignidad.

Así está siempre Jesús en medio de los suyos: como una mano tendida que nos levanta, como un amigo cercano que nos infunde vida. Jesús solo sabe de servir, no de ser servido. Por eso la mujer curada por él se pone a «servir» a todos. Lo ha aprendido de Jesús. Sus seguidores hemos de vivir acogiéndonos y cuidándonos unos a otros.

Pero sería un error pensar que la comunidad cristiana es una familia que piensa solo en sus propios miembros y vive de espaldas al sufrimiento de los demás. El relato dice que ese mismo día, «al ponerse el sol», cuando ha terminado el sábado, le llevan a Jesús toda clase de enfermos y poseídos por algún mal.

Los seguidores de Jesús hemos de grabar bien esta escena. Al llegar la oscuridad de la noche, la población entera, con sus enfermos, «se agolpa a la puerta». Los ojos y las esperanzas de los que sufren buscan la puerta de esa casa donde está Jesús. La Iglesia solo atrae de verdad cuando la gente que sufre puede descubrir dentro de ella a Jesús curando la vida y aliviando el sufrimiento. A la puerta de nuestras comunidades hay mucha gente sufriendo. No lo olvidemos.

José Antonio Pagola

Audición del comentario

https://drive.google.com/file/d/1qJb0Pi_JTW0ea-ocWrrWDsZG8YyAWkax/preview

Marina Ibarlucea

 https://www.gruposdejesus.com/domingo-5-tiempo-ordinario-b-marcos-129-39/

¡PESCAR JÓVENES, NO SALVARÁ LA IGLESIA! John Donohue


Un sermón predicado el Tercer Domingo después de la Epifanía 2015. Nuestras lecturas incluyeron Eclesiastés 3: 1-13, “Una bendición para nuevos comienzos” por John Donohue y Mark 1: 14-20. Escucha el sermón aquí

Reproductor de música

¡La pesca para los jóvenes NO salvará a la iglesia!

Cambiando Demografía Nacional Díganos que

¡Los jóvenes NO son el futuro del cristianismo!

¡Buenas noticias! Ayer, pasé más de una hora abrazando a nuestro nuevo nieta. Nuestra nieta llegó a nuestro rincón del cosmos el miércoles por la mañana. Mientras sostenía a este precioso pequeño humanoide en mis brazos, no pude evitar maravillarme con los billones y billones de años de desarrollo que llevaron a la configuración de las células en las que el ser consciente de la pequeña Evelyn Adele está ahora destinada a ser sin duda una de este planeta es el más dinámico, inteligente, hermoso, talentoso, convincente, cariñoso, cautivador, inteligente … gracioso, ¿dije hermoso?

¡¡¡Ella es maravillosa!!! ¡Como todos nuestros nietos! Por supuesto. Como todos tus nietos. ¡Como todos y cada uno de los niños que han nacido! La pequeña Evelyn ya se ganó mi corazón. Es increíble cuánto amor estalla cuando aparece un pequeño humanoide en tu vida. Sostener a Evelyn es como sostener el sol, la luna y las estrellas en tus brazos. Es difícil no estallar de pura alegría al darse cuenta de que la vida es mucho más intrincada, compleja, bella e increíble de lo que puedes siquiera comenzar a imaginar y, sin embargo, hay una tristeza en la ternura de ese dulce abrazo. Porque la vida es más intrincada y compleja que podemos comenzar a imaginar, el conocimiento de todos los riesgos, peligros, tristezas, y tragedia en la creación. No pude dejar de pensar en todos los padres y abuelos desilusionados cuyas esperanzas y sueños no se cumplieron. Luego está la tragedia y la injusticia de todos los hermosos niños cuyas vidas están en riesgo debido a la pobreza, la injusticia, el odio, la violencia, la guerra y la indiferencia. La complejidad y la fragilidad de la vida parecen tan agudas cuando estás sosteniendo a un recién nacido. La mezcla de emociones y la intensidad del sentimiento es algo que las meras palabras no pueden describir adecuadamente.

Todos los padres y abuelos aquí lo saben. Pero si me hubieras contado algo de esto hace unos años, habría entendido lo que estabas diciendo, pero habría tenido una pequeña idea de lo que sentías. Ser abuelo es algo que nunca pensé posible para mí. Por lo general, debe tener hijos antes de poder ser abuelo. Pero gracias a la generosidad de los hijos de mi querida Carol, he sido bendecida por ser abuela. Al lado de la propia Carol, debo decir que ser “Gran” es la mejor sorpresa que podría haber esperado, mucho antes, cuando descubría quién soy en realidad. Pero confesaré que el papel de la abuela no es un papel que haya imaginado jugar. Mi imagen de mí mismo está cambiando. Mis ideas sobre el futuro se están transformando en algo que apenas reconozco. Mis esperanzas y sueños se están expandiendo. Apenas puedo esperar para ver qué hay más adelante. El futuro me está llamando a seguir a donde sea que estos pequeños humanos gloriosos puedan conducirnos.

Entonces, esta semana, mientras me preguntaba qué deparaba el futuro para algunos niños muy valiosos, también he tenido las palabras de la lectura del evangelio de hoy flotando en los rincones de mi mente mientras trato de descubrir exactamente cuál es la buena noticia. . “Este es el momento de la realización”. ¡El reinado de Dios está cerca! ¡Cambie sus corazones y sus mentes, y crea en estas Buenas Nuevas! “Buenas Nuevas. “Evangelion” es una palabra griega que se convierte en inglés: evangel como en evangelizar y evangélico. Es una palabra importante para nosotros. La Santa Cruz es parte de la Iglesia Evangélica Luterana en Canadá. Evangelizar es traer buenas noticias. Sospecho que muchos de los miembros de la Iglesia Evangélica Luterana en Canadá son más que indiferentes a la palabra “evangélico”. Podemos llamarnos evangélicos, pero ¿qué hay realmente en un nombre? Gracias a la forma cruel de ser evangélico de otras iglesias, la palabra misma ha caído en descrédito. Honestamente, la mayoría de nosotros preferiría no asociarnos con los evangélicos. Las Buenas Nuevas difícilmente se aplican a los tipos de cristianos que están dispuestos a pegarle a la gente con sus biblias para juzgarlas y condenarlas por el tipo de vergüenza y temor que ve cómo se encienden los fuegos del Infierno en sus propias almas. Además, somos luteranos y, por naturaleza, preferimos no empujar las Buenas Nuevas. Preferimos vivir nuestras vidas en silencio como un ejemplo y esperamos que los demás vean algo en nosotros que valga la pena investigar y luego podemos remitirlos a un libro apropiado, orador,

Es más que un poco irónico que nuestro propio nombre incluya la palabra evangélico, pero hay preciosas y pocas buenas noticias sobre el estado de la iglesia luterana o de cualquier iglesia en ese sentido. Jesús dijo: “Síganme, los haré pescadores de personas”. Pero todos sabemos que hay muy pocas personas dispuestas a ser atrapadas en estos días y nosotros, la gente de la iglesia, lamentablemente somos pescadores malos. Seguro que hay muchos peces en el mar, pero los agujeros en nuestras redes hacen que el vaciado en los mares de las poblaciones ocupadas, exigentes y modernas parezca inútil. Aquellos de nosotros que estamos dispuestos a cebar unos pocos anzuelos con comida contemporánea para pensar no podemos engatusar peces suficientes para asegurar nuestra supervivencia. Por lo tanto, las congregaciones cada vez más reducidas y los crecientes gastos nos han llevado a una reducción después de la reducción mientras nos juntamos en los pocos edificios restantes que podemos mantener.

¿Buenas noticias? Realmente no. Una y otra vez se nos dice, y entonces nos decimos, la iglesia se está muriendo. No es una muerte particularmente lenta. Se nos dice, y entonces nos decimos unos a otros que los pocos miembros que tenemos están envejeciendo y que una vez que mueran la iglesia también morirá. La respuesta que se nos dice, y así nos contamos, es atraer a los jóvenes. Necesitamos más familias jóvenes. Necesitamos niños Necesitamos juventud y vitalidad. A menos que descubramos cómo atraer a los jóvenes, la iglesia morirá.

El único problema es que no somos atractivos para los jóvenes y para fechar nuestros esfuerzos para estar a la moda, para seguir adelante con el programa, y ​​avanzar con los tiempos solo nos ha expuesto por los viejos fraudes que somos cuando tratamos de ser algo que no son. Lo que sea que digas sobre la inexperiencia de la generación más joven, son lo suficientemente inteligentes como para detectar a un impostor o falso y nuestros programas y nuestro alcance juvenil, o incluso nuestras noches de pub, noches de cine y sí, nuestro culto contemporáneo, tiene parte no produjo el tipo de resultados que necesitamos para sobrevivir. Por lo tanto, algunos de nosotros nos hemos vuelto en contra de otros cuando competimos por escasos recursos y clamamos por la atención de las generaciones que faltan en nuestras bancas. La mayoría de las iglesias que quieren aumentar su número se obsesionaron con tratar de descubrir qué hacer para atraer a una multitud más joven.

Ahora, antes de ir más lejos, permítanme dejar absolutamente en claro que yo también creo que deberíamos salirnos de nuestro camino para ser atractivos para una multitud más joven, pero, y hay una muy grande, pero aquí, así que escuchen con mucho cuidado. A pesar de lo que hemos estado escuchando y de lo que muchos de nosotros hemos estado diciendo durante décadas, los jóvenes no son el futuro de la iglesia. Mira alrededor. Usted y las envejecidas poblaciones de este planeta con cabello plateado son el futuro de la iglesia, especialmente en Canadá.

Confesaré que también me han engañado para creer que lo que realmente necesitamos hacer para asegurar el futuro de la iglesia es atraer a una multitud más joven. Pero la verdadera solución reside más en una realidad a la que muchos de nosotros hemos estado ciegos.

Déjame comenzar con los hechos. ¿Cuántos de ustedes nacieron entre los años 1946 y 1965? Felicitaciones, la gran mayoría de esta congregación pertenece a la generación de Boomers, que en Canadá continúa dominando la demografía. La verdad es que la población de Canadá, Estados Unidos y Europa está envejeciendo. La parte de más rápido crecimiento de nuestra población es personas mayores. Actualmente el 15.3% de la población de Canadá son personas mayores. Ese porcentaje está aumentando rápidamente. Para el año 2030, el 23,6 por ciento de la población estará compuesta por personas mayores. Para 2050, ese número aumentará al 31%.

En caso de que se lo esté preguntando, los estadísticos insisten en que las personas de la tercera edad son personas que han cumplido los 60 años. La buena noticia es que incluso después de que la actual generación de personas mayores se haya alejado de esta espiral mortal, habrá muchos más ciudadanos de la tercera edad allí en el mar. La mejor noticia es que a medida que vivimos más disfrutamos de una salud mejor y mejor; 80% de las personas mayores pueden esperar vivir vidas saludables y productivas.  Espera, se pone mejor.

Nuestra población que envejece está mejor educada que nunca antes y, a pesar de la mayoría de las terribles predicciones, la gran mayoría de las personas mayores están mejor económicamente que las personas mayores en la historia de la humanidad. Ahora eso no significa que no haya desafíos o que algunos de nuestros ancianos no estén viviendo en la pobreza. Significa que tenemos los medios para garantizar que las personas mayores puedan vivir una vida vitalmente gratificante y contribuir a la salud y el bienestar de nuestra sociedad de maneras que estamos empezando a aprovechar.

El futuro tiene mucho potencial. Si necesita noticias aún mejores que esta, permítame decirle que según los estadísticos, Canadá ocupa el 5 ° lugar en el mundo en cuanto a la calidad de vida de las personas mayores.

Cuando el pez que ha sido atrapado por las convincentes buenas noticias de Jesús se vaya a otras costas, cuando nos hayamos marchado, habrá muchos más peces en los mares. Entonces, déjame pedirte que pienses mucho sobre esto. ¿Por qué no estamos echando nuestras redes donde están los peces?

¿Nos hemos obsesionado tanto con la juventud que estamos dispuestos a dejar que las escuelas y bancos de peces pasen junto a nosotros con la vana esperanza de que los peces pequeños sean más atractivos porque solo ellos pueden salvarnos? Mientras estoy en eso, déjame empujarte aún más. ¿Cuándo se convirtió alguna de estas buenas noticias en salvar a la institución? Tenemos buenas noticias para compartir con personas que tienen oídos para escuchar.

La mayoría de nosotros estamos llegando allí en años, así que sabemos la importancia de vivir en las cuestiones de esta vida. ¿Quienes somos? ¿De dónde vinimos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Hay un Creador, o un dios, o una fuente, o una realidad con la que estamos de alguna manera conectados? ¿A dónde vamos? ¿Qué es la justicia? ¿Cómo detenemos la violencia? ¿Qué podemos hacer para garantizar la paz? Que pasa cuando morimos? ¿A dónde vamos? ¿Vamos a ir a algún lado? ¿Hay vida más allá de esta vida? ¿Que es el amor? ¿Quién soy? Estas son las preguntas que acechan nuestra propia existencia.

Tenemos una contribución que hacer a las conversaciones sobre la naturaleza misma de la realidad. Tenemos sabiduría para compartir Tenemos amor para dar. Tenemos hambre de justicia y paz. Podemos seguir obsesionados con la juventud o podemos abrazar a quién y qué somos y vivir plenamente, amar extravagantemente y convertirnos en lo que hemos creado para ser.

Creo que esta congregación en particular tiene algo especial que ofrecer. Dios sabe, tenemos los pelos grises, las cabezas calvas y calvas, los huesos viejos, la sabiduría, la generosidad y el amor. También tenemos lo que mucha gente desea en una congregación. Tenemos un apetito por aprender y no tenemos miedo de detenernos en nuestras preguntas. Tenemos el coraje de probar cosas nuevas y fracasar si es necesario. Tenemos una pasión por la vida y sabemos cómo jugar.

La Santa Crus tiene una ubicación única para ser iglesia en el 21 stsiglo. Cuando adoramos juntos sucede algo. Contamos con un Equipo de Justicia Global que no solo educa, defiende y brinda oportunidades para todo tipo de personas. Tenemos un equipo de Beyond Church que siempre está pensando de manera innovadora y participando en el mundo que nos rodea. Tenemos al pastor Tom, cuyas habilidades y talentos como pastor y psicoterapeuta nos están permitiendo cuidarnos los unos a los otros de maneras que hacen una diferencia en las vidas de las personas. Tenemos a Marney. Nuestro programa de música es increíble. Tenemos un programa de educación para adultos, que aborda las cosas de la vida. También sabemos la importancia de los niños y tenemos un grupo dedicado de educadores voluntarios que se comprometen a brindarles a los niños oportunidades para que encuentren lo sagrado de maneras que los alimentarán de por vida. Los tenemos a todos ustedes y tenemos un sentido vital de diversión mientras jugamos juntos, cantamos juntos,

Espero que podamos encontrar el coraje para jugar con nuestras fortalezas. Sé que podemos enfrentar nuestros desafíos financieros y resolver nuestros desafíos de accesibilidad. Confío en que juntos podamos ser una comunidad vital. Por favor, no te vayas de este sermón pensando que quiero que nos centremos únicamente en ser una congregación de adultos mayores, eso no es lo que sugiero en absoluto. Necesitamos que todas las edades sean una comunidad vital y dinámica.

Lo que estoy sugiriendo es que si somos auténticos con quienes somos; si jugamos con nuestras muchas fortalezas continuaremos siendo el tipo de congregación que es atractiva para todas las edades. Las comunidades saludables son atractivas. Las comunidades que saben quiénes son y a quién sirven son comunidades saludables. Las comunidades saludables pueden aprovechar sus puntos fuertes. No necesitamos convertirnos en lo que no somos para poder sobrevivir. Eso no significa que no tengamos que desafiarnos a nosotros mismos para ser más de lo que somos. Significa que debemos permanecer abiertos a los desafíos del mundo en el que vivimos.

Pero de vez en cuando, tenemos que sostener un espejo y celebrar quiénes somos juntos. La Santa Cruz está hecha con temor maravillosamente. Tenemos mucho potencial. Tantas fortalezas. Sí, hay mucho más que podemos ser.

Por mi parte, no puedo esperar para difundir las Buenas Nuevas. Hay muchos peces en el mar. Todo tipo de variedades y edades, así que sigamos a Jesús y echemos nuestras redes ampliamente. Juguemos a nuestras fortalezas, porque somos grandes pescadores y somos el cebo más preciado, las Buenas Nuevas que en el corazón de todo lo que es la Realidad Divina que llamamos Dios es AMOR.

Para todo hay una temporada, esta es nuestra temporada. Abracémoslo. Vivamos completamente Amor extravagantemente Y se todo lo que estamos creados para ser. Hagámoslo juntos en medio de Aquel que es nuestro amante, amado y ama a sí mismo.

https://pastordawn.com/2018/01/16

Una Iglesia despierta. José Antonio Pagola.


Esperanza y Adviento

(José Antonio Pagola).- Jesús está en Jerusalén, sentado en el monte de los Olivos, mirando hacia el Templo y conversando confidencialmente con cuatro discípulos: Pedro, Santiago, Juan y Andrés. Los ve preocupados por saber cuándo llegará el final de los tiempos. A él, por el contrario, le preocupa cómo vivirán sus seguidores cuando ya no lo tengan entre ellos.

Por eso, una vez más, les descubre su inquietud: “Mirad, vivid despiertos”. Después, dejando de lado el lenguaje terrorífico de los visionarios apocalípticos, les cuenta una pequeña parábola que ha pasado casi inadvertida entre los cristianos.

“Un señor se fue de viaje y dejó su casa”. Pero, antes de ausentarse, “confió a cada uno de sus criados su tarea”. Al despedirse solo les insistió en una cosa: “Vigilad, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa”. Que, cuando venga, no os encuentre dormidos.

El relato sugiere que los seguidores de Jesús formarán una familia. La Iglesia será “la casa de Jesús” que sustituirá a “la casa de Israel”. En ella, todos son servidores. No hay señores. Todos vivirán esperando al único Señor de la casa: Jesús, el Cristo. No lo han de olvidar jamás.

En la casa de Jesús nadie ha de permanecer pasivo. Nadie se ha de sentir excluido, sin responsabilidad alguna. Todos somos necesarios. Todos tenemos alguna misión confiada por él. Todos estamos llamados a contribuir a la gran tarea de vivir como Jesús. Él vivió siempre dedicado a servir al reino de Dios.

Los años irán pasando. ¿Se mantendrá vivo el espíritu de Jesús entre los suyos? ¿Seguirán recordando su estilo servicial a los más necesitados y desvalidos? ¿Le seguirán por el camino abierto por él? Su gran preocupación es que su Iglesia se duerma.

Por eso les insiste hasta tres veces: “Vivid despiertos”. No es una recomendación a los cuatro discípulos que le están escuchando, sino un mandato a los creyentes de todos los tiempos: “Lo que os digo a vosotros os lo digo a todos: velad”.

El rasgo más generalizado de los cristianos que no han abandonado la Iglesia es seguramente la pasividad. Durante siglos hemos educado a los fieles para la sumisión y la obediencia. En la casa de Jesús, solo una minoría se siente hoy con alguna responsabilidad eclesial.

Ha llegado el momento de reaccionar. No podemos seguir aumentando aún más la distancia entre “los que mandan” y “los que obedecen”. Es pecado promover el desafecto, la mutua exclusión o la pasividad. Jesús nos quería ver a todos despiertos, activos, colaborando con lucidez y responsabilidad en su proyecto del reino de Dios.

Domingo 1 Adviento – B
(Marcos 13,33-37)
3 de diciembre 2017

Para leer todos los artículos del autor, pincha aquí:

http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2017/11/30/religion-iglesia-opinion-reflexion-dominical-jose-antonio-pagola-una-iglesia-despierta.shtml

“LOS PEQUEÑOS SON SUS PREDILECTOS” J.A. Pagola


Los pobres son de Dios
Los pobresUnicef

(José Antonio Pagola).- A espaldas de Jesús, los fariseos llegan a un acuerdo para prepararle una trampa decisiva. No vienen ellos mismos a encontrarse con él. Le envían a unos discípulos acompañados por unos partidarios de Herodes Antipas. Tal vez no faltan entre ellos algunos poderosos recaudadores de los tributos para Roma.

La trampa está bien pensada: “¿Estamos obligados a pagar tributo al César o no?”. Si responde negativamente le podrán acusar de rebelión contra Roma. Si legitima el pago de tributos quedará desprestigiado ante aquellos pobres campesinos que viven oprimidos por los impuestos, y a los que él ama y defiende con todas sus fuerzas.

La respuesta de Jesús ha sido resumida de manera lapidaria a lo largo de los siglos en estos términos: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Pocas palabras de Jesús habrán sido tan citadas como estas. Y ninguna, tal vez, más distorsionada y manipulada desde intereses muy ajenos al Profeta defensor de los pobres.

Jesús no está pensando en Dios y en el César de Roma como dos poderes que pueden exigir cada uno de ellos, en su propio campo, sus derechos a sus súbditos. Como todo judío fiel, Jesús sabe que a Dios “le pertenece la tierra y todo lo que contiene, el orbe y todos sus habitantes”(Salmo 24). ¿Qué puede ser del César que no sea de Dios? ¿Acaso no son hijos de Dios los súbditos del emperador?

Jesús no se detiene en las diferentes posiciones que enfrentan en aquella sociedad a herodianos, saduceos o fariseos sobre los tributos a Roma y su significado: si llevan la “moneda del tributo” en sus bolsas que cumplan sus obligaciones. Pero él no vive al servicio del Imperio de Roma, sino abriendo caminos al reino de Dios y su justicia.

Por eso les recuerda algo que nadie le ha preguntado: “Dad a Dios lo que es de Dios”. Es decir, no deis a ningún César lo que solo es de Dios: la vida de sus hijos. Como ha repetido tantas veces a sus seguidores, los pobres son de Dios, los pequeños son sus predilectos, el reino de Dios les pertenece. Nadie ha de abusar de ellos.

No se ha de sacrificar la vida, la dignidad o la felicidad de las personas a ningún poder. Y, sin duda, ningún poder sacrifica hoy más vidas y causa más sufrimiento, hambre y destrucción que esa “dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano” que, según el Papa Francisco, han logrado imponer los poderosos de la tierra. No podemos permanecer pasivos e indiferentes acallando la voz de nuestra conciencia con las prácticas religiosas.

29 Tiempo ordinario – A
(Mateo 22,15-21)
22 de octubre 2017

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“Dios sabe mucho de mi sufrimiento” JOSE ANTONIO PAGOLA


Reino de Dios

(José Antonio Pagola).- Un día, Jesús pronunció estas duras palabras contra los dirigentes religiosos de su pueblo: “Os aseguro que los publicanos y las prostitutas entrarán antes que vosotros en el reino de Dios”. Hace unos años pude comprobar que la afirmación de Jesús no es una exageración.

Un grupo de prostitutas de diferentes países, acompañadas por algunas Hermanas Oblatas, reflexionaron sobre Jesús con la ayuda de mi libro Jesús. Aproximación histórica. Todavía me conmueve la fuerza y el atractivo que tiene Jesús para estas mujeres de alma sencilla y corazón bueno. Rescato algunos de sus testimonios.

“Me sentía sucia, vacía y poca cosa, todo el mundo me usaba. Ahora me siento con ganas de seguir viviendo, porque Dios sabe mucho de mi sufrimiento[…] Dios está dentro de mí. Dios está dentro de mí. Dios está dentro de mí. ¡Este Jesús me entiende…!”.

“Ahora, cuando llego a casa después del trabajo, me lavo con agua muy caliente para arrancar de mi piel la suciedad y después le rezo a este Jesús porque él sí me entiende y sabe mucho de mi sufrimiento […] Jesús, quiero cambiar de vida, guíame, porque tú solo conoces mi futuro”.

“Yo pido a Jesús todo el día que me aparte de este modo de vida. Siempre que me ocurre algo yo le llamo y él me ayuda. Él está cerca de mí, es maravilloso […] Él me lleva en sus manos, él carga conmigo, siento su presencia”.

“En la madrugada es cuando más hablo con él. Él me escucha mejor, porque en este horario la gente duerme. Él está aquí, no duerme. Él siempre está aquí. A puerta cerrada me arrodillo y le pido que merezca su ayuda, que me perdone, que yo lucharé por él”.

“Un día, yo estaba sentada en la plaza y dije: “Oh, Dios mío, ¿será que yo solo sirvo para esto? ¿Solo para la prostitución?” […] Entonces es el momento en que más sentí a Dios cargando conmigo, ¿entendiste?, transformándome. Fue en aquel momento. Tanto que yo no me olvido. ¿Entendiste?”.

“Yo ahora hablo con Jesús y le digo: aquí estoy, acompáñame. Tú viste lo que le sucedió a mi compañera [se refiere a una compañera asesinada en un hotel]. Te ruego por ella y pido que nada malo les suceda a mis compañeras. Yo no hablo, pero pido por ellas, pues ellas son personas como yo”.

“Estoy furiosa, triste, dolida, rechazada, nadie me quiere, no sé a quién culpar, o sería mejor odiar a la gente y a mí, o al mundo. Fíjate, desde que era niña yo creí en ti y has permitido que esto me pasara. Te doy otra oportunidad para protegerme ahora. Bien, yo te perdono, pero, por favor, no me dejes de nuevo“.

¿Qué misterio se encierra en Jesús para tener ese poder en el corazón de las personas? Cómo cambiaría la vida de muchos si le conocieran mejor.

26 Tiempo ordinario – A
(Mateo 21,28-32)
01 de octubre 2017

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Jesucristo odiaba las fronteras


Jesucristo y los nacionalismos

(José María Castillo).- Frontera es la línea que separa y divide una nación de otra, un país de otro y, con frecuencia, también una cultura de otra. Por eso, las fronteras nos separan, quizá nos dividen y con frecuencia nos alejan a unos de otros. De ahí que, tantas veces, las fronteras nos enfrentan a los unos con los otros. Es inevitable.

Me dirán que estoy exagerando lo negativo. Es posible. Pero nadie me puede negar que la historia está repleta de peripecias y desgracias relacionadas con lo que acabo de apuntar.

Dicho esto, por formación (o deformación) profesional, cuando veo un problema o una situación, como la que estamos viviendo ahora mismo, en España, en Europa y en el mundo, echo mano del Evangelio y me pregunto: ¿me enseña Jesús de Nazaret algo que me sirva para orientarme en lo que está pasando?

Jesús dio señales de nacionalista. Cuando envió a sus apóstoles a anunciar la llegada del reino de Dios, lo primero que les dijo es que no fueran a los paganos, ni a ciudades de samaritanos (Mt 10, 5, par). Y a la mujer cananea, que le pedía la salud para su hija enferma, le dijo que él había venido sólo para las ovejas descarriadas de Israel (Mt 15, 24 par). Los estudiosos de estos relatos les buscan explicaciones a estos episodios extraños. Porque, entre otras cosas, sabemos de sobra que Jesús apreció en extremo a los samaritanos (Lc 9, 51-56; 10, 30-35; 17, 11-19; Jn 4). Y es que, según parece, en la mentalidad de Jesús, las “ovejas descarriadas” estaban precisamente en su pueblo, en Israel. De ahí, su insistencia en que los apóstoles atendieran, ante todo, a quienes vivían extraviados y perdidos. Lo de Jesús, no era una mentalidad nacionalista. Nada de eso. Era una mentalidad humanitaria.

Por eso, llama la atención que la primera vez que, según el evangelio de Lucas, Jesús fue a su pueblo (Nazaret), le pidieron que hiciera la lectura en la sinagoga. Y no se le ocurrió otra cosa que, al leer un texto del profeta Isaías (61, 1-2), hizo mención sólo del “año de la gracia” y se saltó lo del “día del desquite”. Lo que produjo el enfrentamiento (según la traducción más correcta. J. Jeremias) de la gente (Lc 4, 22). Y lo peor fue que, en vez de tranquilizar a sus conciudadanos, les vino a decir que Dios prefiere a los extranjeros (una viuda de Sarepta y un político de Siria) (Lc 4, 24-27), antes que a los vecinos de Nazaret. Esto puso furiosa a la gente y no lo despeñaron por un tajo, de verdadero milagro (Lc 4, 28-30). Jesús odiaba las fronteras hasta el punto de jugarse la vida, por dejar claro que no soporta fronteras que nos separan y nos dividen.

Pero no es esto lo más llamativo. Una de las cosas que más sorprenden, en los evangelios, es que los tres elogios más notables, que hizo Jesús sobre la fe, no se los hizo ni a sus apóstoles, ni a sus compatriotas, ni a sus amigos. Se los hizo: a un centurión romano (Mt 8, 10 par), a una mujer cananea (Mt 15, 28 par) y a un leproso samaritano, que vino a dar las gracias a Jesús, frente a los nueve leprosos judíos que se dieron por satisfechos con el cumplimiento de “su ley” (Lc 17, 11-19).

Jesús, al morir, “entregó el espíritu” (Jn 19, 30). ¿Se fue de esta vida? Eso, por supuesto. Pero algo mucho más profundo: “entregó” (“paradídomi”) el “Espíritu”. Para el IV evangelio, Pascua, Ascensión, Pentecostés, todo aconteció en aquel instante (H. U. Weidemann). Y desde aquel instante, que cambió la Historia, se acabó el mito de la Torre de Babel, las muchas lenguas, las divisiones e incapacidades para entendernos y convivir unidos y en paz. Es la cumbre del Evangelio. Y si es que lo de Dios sirve para algo, ¿de qué nos sirve a nosotros, si cada día que pasa, se nos hace más insoportable convivir unidos? ¿Es que España o Catalunya son más importantes que el Evangelio de Jesús? Por lo que estamos viendo, para muchos cristianos y no pocos curas, así es. O ésa es la impresión que dan.

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