ACTIVOS Y CONTEMPLATIVOS: MARI PAZ LÓPEZ SANTOS


A propósito de Jn 21, 1-14

pazsantos@pazsantos.com

MADRID.

 

ECLESALIA, 13/04/15 .- Se adelantó a todos sin moverse del sitio. Miró al frente sin soltar la herramienta de trabajo. No gritó su descubrimiento; lo susurró, pero entre admiraciones y comillas: “¡Es el Señor!”.

Volvió a sentir el agua cayendo sobre sus pies y el latir de un corazón en la Noche del Servicio y del Amor; sus manos no dejaron a un lado la red, pero su mirada fue más allá: “¡Es el Señor!”.

No necesitó contrastar ni pudo callar, siguió agarrando la red; era un trabajo en equipo, todos en lo mismo: la comunidad sobre la inestable barca obedeciendo sin convicción una propuesta desde la orilla, después de una noche de esfuerzo inútil. “¡Es el Señor!”, le dijo al jefe que… ¡se vistió para tirarse al agua!

Las luces del amanecer robaban brillos y colores a unas brasas a pie de playa en esa hora que nada es lo suficientemente nítido como para no ser puesto en cuestión; esa hora en que hay que creer, o haber creído, para poder ver.

No hacían falta palabras. Un coro de silencios interiores proclamaba: “¡Es el Señor!” mientras se esparcía en el aire un agradable olor a pescado recién asado.

Recorriendo los versículos 1 al 14 del capítulo 21 del Evangelio de Juanrecibo la profundidad del significado de la contemplación insertada en la vida activa.

Por eso me ha extrañado que, en el libro de evangelio comentado para cada día que me compré a principio de año, en donde se describen cuatro pasos de la Lectio Divina, no figura la “contemplación”. Se indica como primer paso la Lectura (Lectio); el segundo, la Meditación (Meditatio); en tercer lugar la Oración (Oratio) y, en cuarto lugar, la Acción (Actio).

¿Por qué no seguir un orden natural e incluir en la divulgación de la Lectio Divina la Contemplación (Contemplatio); justo detrás de la Oración y antes de pasar a la Acción?

Estos pequeños libros del evangelio de todos los días están ayudando mucho en la vida espiritual de los cristianos, especialmente los laicos y laicas que vivimos en el mundo; también el conocimiento de los pasos de la Lectio Divina indicada no sólo para sacerdotes, religiosos y religiosas de vida activa y contemplativa. Por eso me ha extrañado que una etapa de la Lectio tan importante como la Contemplación no se haya incluido.

Este año 2015 dedicado por la Iglesia a la Vida Consagrada puede ser un buen momento para que nuestros hermanos religiosos y religiosas activos o contemplativos animen a la Contemplación.

No pongamos fronteras al Espíritu que irá moldeando nuestra visión y nuestra escucha y, como a Juan, nos hará proclamar: “¡Es el Señor!”, sin soltar la herramienta, ni el ordenador, ni el tractor, ni el pañal, ni la bisturí, ni la sartén, ni el fonendo, ni el carro de la compra, ni la máquina de fotos, ni el micrófono, ni el pañuelo, ni las muletas, ni el coche, ni el libro, ni el pincel, ni…

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

 

eclesalia.net

Domingo IV de Pascua 26 abril 2015   Evangelio de Juan 10, 11-18: ENRIQUE MARTINEZ L


En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:

¾ Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estragos y las dispersa; y es que al asalariado no le importan las ovejas.

Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.

Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.

Por eso me ama el Padre: porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla. Este mandato he recibido del Padre.

******

 

 

IMÁGENES QUE YA NO DICEN NADA

 

La imagen del pastor –entrañable en la tradición bíblica y, específicamente, en la cristiana- resulta, para la mayoría de nuestros contemporáneos, anacrónica o incluso peligrosa, por las connotaciones que, desde una perspectiva como la nuestra, encierra. Esta situación nos obliga a hacer un esfuerzo para entender, tanto la causa por la que llegó a ser tan querida en la tradición cristiana, como el motivo por el que hoy suscita indiferencia o incluso rechazo.

En la Biblia, como en otras sociedades antiguas, la imagen del pastor se aplicaba al rey del pueblo, y evocaba guía y cuidado. Como el pastor, el rey tenía la responsabilidad de conducir al pueblo y velar por él.

Traspasada a Yhwh, el salmista podrá cantar: “El Señor es mi pastor, nada me falta” (Salmo 23), y dará origen a una percepción de lo divino como cuidado amoroso, que permite vivir en una confianza inquebrantable.

El cuarto evangelio aplicará la imagen a Jesús, y la comunidad cristiana primitiva empezará a dibujarlo como un pastor que carga sobre sus hombros la oveja encontrada (con el trasfondo de la parábola de Lc 15,4-7). Será presentado como guía que conduce, alimenta y protege…, hasta el extremo de entregar la propia vida en favor de las ovejas, tal como afirma el texto que leemos hoy.

No es extraño que esta alegoría haya dado pie a una espiritualidad y una devoción extensa y profunda a lo largo de toda la historia cristiana. Guía, cuidado y protección conectan profundamente con necesidades básicas del ser humano. Es innegable, también, que esa devoción produjo frutos abundantes de confianza y de compromiso.

 

La imagen del pastor llegaría a adquirir, desde el inicio mismo del cristianismo, tal entidad que toda la tarea de la Iglesia habría de recibir la denominación de “pastoral”, incluidos los responsables de la misma, a quienes se designaría “pastores”.

¿A qué se debe que esa misma imagen hoy provoque indiferencia o rechazo? Al propio cambio sociocultural. Para empezar, es comprensible que  imágenes propias de una cultura agraria no sean significativas para quienes vivimos en una sociedad industrial avanzada; se ha perdido la referencia.

Pero no es solo que no sea significativa. Provoca incluso rechazo de entrada porque, en nuestra cultura, evoca actitudes de dominio o, al menos, de paternalismo y del correspondiente “borreguismo”. Poder y sumisión son realidades correlativas, que se reclaman y se sostienen mutuamente. Traigo un texto de José Antonio Marina que lo expresa con claridad:

En las sociedades orientales antiguas –Egipto, Asiria, Judea- el arquetipo del gobernante es el pastor, que guía y conduce a sus ovejas. Basta que el pastor desaparezca para que el ganado se disperse. Su papel consiste en salvar al rebaño. Esta figura del monarca implica una figura correlativa del súbdito. Es una oveja que no puede dirigir sus actos, no sabe dónde están los pastos y, si no fuera por el pastor, se perdería y se la comería el lobo. Resulta cuando menos anacrónico que la figura del pastor siga usándose en la pastoral cristiana”.

 

Otra expresión fundamental es la de “dar la vida”, como equivalente de un amor que no se pone medida. En el extremo opuesto de la voracidad egoica que ve a los otros y a las cosas como objetos con los que saciar el propio vacío, el amor de quien ha trascendido su yo no busca sino ofrecer, “dando la vida” día a día.

Es un amor que anhela la unidad. A veces, la expresión “traer a todos a este redil” se ha entendido como mandato proselitista para “convertir” a los otros, sumándolos a las propias creencias. Una lectura de ese tipo solo puede ser mítica. Es propio del estadio mítico creerse en posesión de la verdad absoluta y sentirse urgidos a llevarla o imponerla a los otros, incluso “por su propio bien”: para sacarlos de la “mentira” y traerlos a la luz. Pero, como ha escrito lúcidamente Raimon Panikkar, “la imagen del «único pastor y el único rebaño» es una imagen escatológica que no se debe aplicar en la historia”.

Más en concreto, en el texto que estamos analizando, parece que se trata de un añadido, por parte de un glosador posterior, con el que se pretendía fomentar la unidad de los miembros de la comunidad, provenientes tanto del judaísmo como del paganismo.

 

http://www.enriquemartinezlozano.com

26 ABRIL/15 EL PASTOR CUIDA DE SU REBAÑO. MENSAJES PARA NIÑOS/AS


Mensajes para niños
Sermón de la semana
Cuarto Domingo de Pascua, Año B
26 de abril 2015
Sermón de la semana
Título: Cuidando de las ovejas

Tema: El pastor cuida de su rebaño (4to Domingo de Pascua)

Objeto: Un cayado de pastor

Escritura: “Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo lo conozco a él, y doy mi vida por las ovejas.” (Juan 10:14-15 NVI).

¿Sabes lo que es un pastor? Desde luego que sí. Un pastor es una persona que cuida de ovejas. ¿Quién puede decirme lo que es esto? (enseñe el cayado) Esto es un cayado. El cayado es muy práctico para el pastor en el cuidado de sus ovejas. Si la oveja trata de desviarse de su camino, el pastor puede alargarlo y alcanzar la oveja halándola delicadamente hacia el camino correcto. El pastor también usa el cayado para proteger la oveja de un lobo u otro animal salvaje que pueda hacerle daño. Es la responsabilidad del pastor el cuidar y proteger las ovejas.

¿Cuántos de ustedes conocen quién es (nombre al pastor de su iglesia)? Eso es. Nuestro pastor.¿Sabías que la palabra que usamos para el que dirige nuestra iglesia es la misma palabra que se usa para el que cuida de las ovejas? Así que si el pastor es el que cuida de las ovejas, entonces, ¿qué somos nosotros? Así es. ¡Somos las ovejas! Es el trabajo de nuestro pastor el cuidar de nosotros al igual que trabajo de un pastor es cuidar de sus ovejas.

Nuestro pastor no usa un cayado como éste. El cayado de nuestro pastor es la Biblia. Cuando nos desviamos y tomamos el camino equivocado, nuestro pastor usa las enseñanzas de la Palabra de Dios para llegar a nosotros y halarnos delicadamente hacia el camino correcto. Nuestro pastor también usa la Biblia para protegernos de nuestros enemigos. Cuando Satanás (el enemigo) nos ataca y trata de que hagamos cosas que nos pueden hacer daño, nuestro pastor usa la Biblia para enseñarlos sobre lo que Dios quiere que hagamos.

Nuestro pastor tiene un buen guía a seguir para conocer como cuidar de las ovejas. Ese guía es Jesús. Escucha lo que Jesús dijo: “Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo lo conozco a él, y doy mi vida por las ovejas.”

La Biblia también dice “El Señor es mi Pastor,” pero Él también ha llamado a nuestro pastor a que le ayude a cuidar de sus ovejas. Estamos agradecidos a Jesús, “el Buen Pastor,” y estamos agradecido por nuestro pastor también.

Querido Padre, te estamos agradecidos por Jesús. Le conocemos y Él nos conoce. Dio su vida por nosotros. También te damos gracias por (nombre del pastor de su iglesia), al que tú has llamado para ser el pastor de nuestra iglesia. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

Adapted from a sermon by Rev. Adrian Dieleman
Used by permission
Páginas para colorear y actividades

(Imprima la primera página y luego insértela en la impresora para imprimir el otro lado.  Doble el boletín por la mitad y tendrá un boletín de cuatro páginas para los niños.)

 

Enlaces a los sermones
 

Impresión amistosa:  “Cuidando de las ovejas”

 

Otro sermón basado en Juan 10:11-18: “El Buen Pastor”

 

Tenemos materiales para ayudarle con los niños

Tenemos un CD conteniendo estos materiales:

Tres años de sermones de Sermons4Kids
Páginas para colorear del Antiguo y Nuevo Testamento
Una serie de páginas para colorear de Graham Kennedy
Lecciones: La vida de Cristo de cada uno de los cuatro Evangelios
Canciones para la Escuela Bíblica de Niños
Catorce presentaciones de PowerPoint
Un año de lecciones del Antiguo Testamento (de Mission Arlington)

Para imprimir una forma para ordenarlo haga clic aquí. (Es gratis)

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá
Derechos de autor Sermons4Kids, Inc.
Todos los derechos reservados.

Homilía semanal del P. Jim Hogan, Tercer Domingo de Pascua, 19 de abril 2015


Publicado el por Reyanna Rice

• Hechos 3: 13-15, 17-19 • 1 Juan 2: 1-5a • Lucas 24: 35-48 •

Lecturas bíblicas: Tercer Domingo de Pascua

Damos por sentado y encontramos que sea relativamente fácil para afirmar que Cristo ha resucitado! (En verdad ha resucitado!) No fue tan sencillo para los primeros compañeros del Resucitado siglo. Cualquiera que sea la experiencia que tenían, se convirtió su vida y visión del mundo al revés! Confusión? Ciertamente. Incluso los que produjo los evangelios escritos cuatro o cinco generaciones más tarde todavía estaban confundidos y trató ya que todavía tratamos de aclarar lo que significa afirmar que Cristo ha resucitado!(Verdaderamente ha resucitado!)

El capítulo final en el evangelio de Lucas comenzó con asombro de los discípulos en la tumba vacía. Esto inmediatamente le siguieron el encuentro por el camino de Emaús.Supongo que usted está bien familiarizado con esa historia. Los dos viajeros Emaús regresaron a Jerusalén con entusiasmo con los corazones en el fuego. Ellos compartieron su experiencia con los demás, relatando cómo reconocieron Resucitado en la fracción del pan.

De pronto fueron interrumpidos. Sabían que su amigo Jesús había sido crucificado y murió. Ahora aquí estaba entre ellos. Parecía demasiado bueno para ser verdad. ” Mira, me toques! “, dijo. ” ¿Tiene usted alguna comida aquí ? “” Él tomó el trozo de pescado sobrante y lo comió justo en frente de ellos. “Esto no fue un fantasma o visión. “Un espíritu no tiene músculo o hueso como este.”

Sus amigos íntimos tenían ningún interés en cuestiones de la física o la biología. Ellos simplemente sabían Cristo ha resucitado! (Verdaderamente ha resucitado!) Ellos estaban convencidos de que era real. Ellos estaban confundidos, pero convencidos de que Mystery Clemente llamamos Dios había afirmado Jesús, poner un sello de aprobación sobre él y su vida. En varias historias que compartieron su convicción con nosotros. Ahora nosotros, como nuestros antepasados ​​en la fe, todavía tratamos de aclarar lo que significa afirmar que Cristo ha resucitado! (Verdaderamente ha resucitado!)

Esto nos lleva de vuelta al corazón y el alma de su vida y enseñanza. En el primer siglo el poder imperial de Roma se ha generalizado en toda Palestina. La cruz sigue siendo un claro recordatorio de que Jesús no violenta y sus compañeros experimentaron y entendieron la violencia todos los imperios necesitan para mantener su poder. Fue en esa cultura dominante que el Resucitado comisionó a sus amigos y seguidores a continuar su trabajo.

Según Lucas, el Resucitado puso en medio de sus amigos asombrados y confusos, y les saludó. ” La paz esté con ustedes! “La presencia del Resucitado a continuación, y aquí y ahora entre nosotros, nos llama a continuar su trabajo. “Shalom / paz” significa totalidad de la vida para todos. Traer, compartir, despertar “shalom / paz” fue el trabajo de la vida de Jesús de Nazaret, extiende ahora a nosotros.

Cristo ha resucitado! (Verdaderamente ha resucitado!) En aquellos primeros años después de la resurrección, según se desarrolla la Comunidad de Jesús, se veían a él como su hermano, su héroe a imitar. Aún hoy, si nombro a mí mismo “cristiano”, Jesús Resucitado es la medida de la auténtica mi nombre es profesado. Toda persona humana, cada uno de nosotros (usted) tiene la capacidad innata de ser como Jesús.

Irónicamente la Iglesia finalmente perdió el rumbo y abrazó a los valores mismos contra la que Jesús había definido a sí mismo. Culto reemplazado imitación. La cruz se convirtió en el estandarte de las Cruzadas. Al igual que todos los demás en la cultura dominante, los cristianos iban a la guerra.

El Concilio Vaticano II restauró la oportunidad para todos nosotros de participar en el rito que llamamos Por un breve momento en que aceptamos el llamado a ser el cuerpo vivo de Cristo “El signo de la paz.”; para llegar a los demás e intencionalmente cometer uno mismo para promover la paz / shalom. Por favor, nunca perder este momento sagrado.Este no es un tiempo para visitar o contar historias de pesca. Se ofrece un momento sagrado a cometer intencionalmente su auto para llevar la paz de Cristo a la familia, amigos, enemigos, el mundo.

En su libro más reciente, James Carroll plantea una pregunta. Los invito a reflexionar sobre ella. “Si Jesucristo no era un camino a la paz mundial y la fraternidad humana, entonces ¿para qué era?” Cada uno de nosotros llevamos la respuesta dentro de nosotros.En esa respuesta expresamos lo que significa afirmar que Cristo ha resucitado!(Verdaderamente ha resucitado!)

http://concernedcatholicsmt.org/weekly-homily-from-fr-jim-hogan-third-sunday-of-easter-april-19-2015/

De incógnito, hacia Emaús.Juan Masiá


12.04.15 | 02:41.

Quédate con nosotros, que está atardeciendo y el día va ya de caída… Estando a la mesa, con Juana y Cleofás, Lucas y Myriam, tomó el pan, lo partió y se lo ofreció. Se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero Él, que viajaba de incógnito por sendas de resurrección, desapareció de su vista (Cf. Lc 24, 30-31).

Juana y Cleofás, Lucas y Myriam iban camino de Emaús aquel mismo día. Juana y Myriam, unos pasos por delante. Lucas y Cleofás, algo rezagados. A ritmo de marcha, ellas; cariacontecidos, ellos.

Dice Myriam exultante. “Alegrad esas caras, chicos, que el campo está precioso, almendros en flor y aroma de tomillo”. “Déjate de bobadas, en pleno duelo”, dice Lucas. “¿Cuántas veces habrá que repetirlo para que nos creáis?”, dice Juana y añade: “Él vive, nos aguarda en Galilea, lo aseguró el mensajero de lo alto”. “Así es, dice Myriam. Por tanto, en Emaús solo parada y fonda”. “Callad ilusas”, dicen ellos.

A la altura del cruce de los Almendrales un peregrino confluye con el grupo. Turbante calado, el velo protege su cara del polvo del camino. “Shalom, chicas. ¿La misma ruta? ”, saluda sonriente. “Hola, caminante. Nosotras, a Emaús, de paso para Galilea”, contestan a la par con voz alegre Myriam y Juana. “Yo tengo una cita en Galilea”. “Pues se te hará de noche. Más te vale hacer escala en Emaús”. “Es que no quiero hacerles esperar… ¿Y vosotros, chicos, al mismo sitio?” “Hmmm”, saludan de mala gana Cleofás y Lucas, sin ánimo de platicar. “Van con nosotras, aclara Juana, pero estos dos no tiran de su cuerpo”. “Anda, insiste Myriam, vamos todos juntos, y apretad el paso que la tarde está cayendo…”.

Marchan de cinco en fondo, Juana a la izquierda de Lucas, Cleofás en el centro, Myriam junto a él y, a su derecha, el Peregrino, que comenta: “Mirad qué hermosura de lirios en la colina”. Se le ha ladeado el velo al señalar al horizonte y su rostro descubierto cruza la mirada con Myriam, que susurra: “Ya decía yo que tu voz me sonaba, Rabboní”. El Peregrino se lleva un dedo a la boca y sugiere a Myriam silencio significativo. Juana no consigue hacer hablar a Lucas y Cleofás. Les interpela el peregrino: “¿Por qué esas caras largas?”. Responden: “¿Eres el único que no sabe lo de anteayer en el Gólgota?”.“¿Qué?”. “Lo de Jesús, lo ejecutaron los de la casta que manda en el culto, la banca y los guardias… Nosotros esperábamos de él la liberación, pero…ya no hay nada que hacer, está enterrado”.

Entretanto, Mryam y el peregrino cruzan de nuevo miradas de complicidad. “¿No leéis las Escrituras?”, dice el peregrino. “Tenía que pasar lo de siempre, al inocente lo asesinan, pero Abba le da la razón y su Espíritu lo saca de muerte a vida: Éxodo, Tránsito y Pascua” .

Descansan bajo una higuera, Myriam saca pan de su alforja: “Peregrino, vas a necesitar esto para convencerlos”. El Peregrino mira al cielo y parte el pan. “¡Conque eras tú!”, exclama atónito Lucas. Pero en ese instante desapareció de su vista. De pie, pan en mano, solo están ante ellos Myriam, que es la que partía pan, y Juana, escanciando vino. Las dos unen sus voces a coro: “Abba, envía tu Espíritu que transforme y consagre la vida de quienes comparten estos frutos de la tierra y el trabajo de tantos hombres y mujeres”.

“¿En qué quedamos?”, dice Lucas desconcertado. “¿Era Él o sois vosotras?” Y Cleofás añade perplejo. “¿Ha sido un sueño, una ilusión?”.

“No, dice Myriam, necesitáis una homilía que lo explique. Quien nos ve a nosotras ejerciendo el ministerio ordenado, haciendo lo que Él hizo en memoria suya, le está viendo a Él. El Peregrino viajaba desde el principo con nosotros, pero de incógnito, con cuerpo de resurrección”.

“Pero… ¿Adónde se ha ido? ¿Por dónde vino?”. “Ni se va ni viene,en Oriente le llamaríanTathâgata , es decir, el Así-Siempre-Presente, como nos decía aquel oriental que nos mostró de pequeñas los secretos de la iluminación en el Sutra de la Flor del Loto. Se lo contamos a Jesús una tarde que merendábamos con él en Betania. Le gustó el nombre y nos dijo: El Espíritu sopla donde quiere. Dejaos llevar por él y os dará vida; vosotras estáis llamadas a repartir el pan de esa vida al mundo”.

Cleofás y Lucas, al fin, despiertan: “¿Cómo no nos dimos cuenta mientras comentaba las Escrituras?”. “Corramos a Jerusalén, a contarlo, dicen Myriam y Juana. Él vive, Él es El Que Vive. Esto ya no hay quien lo pare, el amor es más fuerte que la muerte.”

(Nota: Este relato de “ficción real”, de presencia real por medio de la ficción, está inspirado en el de Lucas 24, 13-35. Lucas compuso la escena de Emaús como resumen típico de una catequesis de la fe y de la vida de la comunidad que escucha y transmite la Palabra de Jesús, al que encuentra en el camino de la vida, en la proclamación de su Palabra y en el compartir eucarístico : compartir la vida, la palabra y la fe).

http://blogs.periodistadigital.com/convivencia-de-religiones.php/2015/04/12/de-incognito-hacia-emaus

Homilía en la Comunidad Católica del Espíritu Santo, 3 B Pascua 19 de abril de 2015 [1 Archivo]


Xavier University, Yale, Marquette, Harvard, Rutgers …
estudiosos de las Escrituras y teólogos de éstos
y muchas otras instituciones de gran prestigio
han examinado la Biblia
a la luz de los conocimientos actuales de la lengua y la cultura
y ha publicado Los Hechos de Jesús.
Hasta el punto para el Evangelio de hoy
es su conclusión sobre los relatos de la resurrección de Jesús
y los informes de sus apariciones después de la resurrección.
Llegan a la conclusión de que:
• La resurrección de Jesús no implicaba
la reanimación de un cadáver.
• La creencia en la resurrección de Jesús
no dependía de lo sucedido a su cuerpo.
• El cuerpo de Jesús decayó reconocen a los demás cadáveres.
• La resurrección no fue un hecho.
Significativamente, concluyen que la fe cristiana
vino antes se crearon los relatos de las apariciones,
por lo que no era y no es necesario que los cristianos
a creer literalmente los relatos de la resurrección.
Muchos de los estudiosos ver los relatos de las apariciones
como afirmaciones del mensaje de Jesús,
es decir, como convicciones las primeras comunidades cristianas
sobre el significado de la vida de Jesús.
Y, por último, afirman que estas historias están bien entendidas
sólo cuando se reconoce
que no son informes históricos.
________________________________________
Muchas veces me han dicho que,
sin la resurrección, el cristianismo se desmorona.
Esa idea viene de Pablo, en 1 Corintios 15, que dice:
“Si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana”
y somos “las personas más lamentables de todos.”
La resurrección de Jesús es un problema para muchas personas
en estos días de Big Bang y bosón de Higgs
y Partícula de Dios y la teoría de cuerdas.
Descubrimientos y teorías científicas
nos dan una visión del mundo radicalmente diferente
de la de nuestros antepasados ​​en la fe.
A menudo luchamos para conciliar nuestra comprensión de la resurrección
con nuestro conocimiento del universo.
En ese contexto me parece útil
mirar a las experiencias de los discípulos
que seguían a Jesús alrededor Galilea
y lo siguió después de su muerte.
Si, de hecho, no lo consideran haber resucitado corporalmente,
y si su fe no dependía de su resurrección,
¿de dónde vino su fe?
¿Cuál fue la naturaleza de su fe?
¿Qué significa nuestra propia fe?
_________________________________________
Las pistas, creo, son las maneras que escriben sobre ello más tarde,
y el pasaje del Evangelio de hoy nos da un tema muy importante.
Contiene uno de los tres “grandes comisiones” –
historias de Jesús instruyendo a los discípulos
acerca de lo que deben hacer.
Esos tres comisiones son claramente diferentes el uno del otro.
No hay una comisión en el primer evangelio, Marcos,
que termina abruptamente con las mujeres
sin decir nada a nadie sobre la tumba vacía.
En el evangelio de Mateo, Jesús dice a sus discípulos
para ir hacer discípulos de todos los pueblos,
bautizarlos,
para enseñarles lo que él ha dicho,
y recordar que él está con ellos.
En el Evangelio de Juan, Jesús da el Espíritu Santo a sus discípulos.
En el Evangelio de hoy de Lucas
Jesús dice a sus discípulos a cambiar sus corazones
para el perdón de los pecados.
Tres instrucciones diferentes a los mismos discípulos?
No.
Tres comunidades diferentes
vivir el Camino les enseñó por Jesús
y la elaboración de la forma que se ve
en su propio tiempo y circunstancias particulares
y cómo se aplica a sus propias necesidades particulares.
___________________________________________
Aquí en nuestra comunidad hoy
profesamos la creencia de que Jesús está con nosotros,
todavía decirnos lo que debemos hacer.
Reconocemos su presencia divina en la fracción del pan.
Lo vemos en los demás
y en nuestra familia y nuestros amigos y vecinos,
y tratamos de verlo en los extraños
e incluso en nuestros enemigos.
Él sigue hablando a nosotros,
pedirnos que vivir en el Espíritu Santo,
pedirnos que perdonarnos unos a otros,
nos enseña a respetar la dignidad de todas las personas,
pedirnos que cuidar de la creación.
Su palabra nos lleva a difundir la buena News-
para enseñar el Evangelio:
por nuestras acciones en el hogar, en el trabajo, en el juego.
Él nos da una vez más la Gran Comisión,
ordenarnos al amor,
comenzando aquí
y salir a los confines de la tierra.
Y así lo hacemos,
porque, en el verdadero sentido de la palabra,
él ha resucitado.
Ciertamente!


Espíritu Santo comunidad católica
Sábados a las 16:30
Domingos a las 5:30 pm
en 3925 West Central Avenue (Iglesia de Washington)

www.holyspirittoledo.org

Rev. Dr. Bev Bingle, Pastor
Dirección postal: 3156 Doyle Street, Toledo, OH 43608-2006
419-727-1774

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  CREER POR EXPERIENCIA PROPIA. 3 Pascua – B (Lucas 24,35-48) JOSE ANTONIO PAGOLA


No es fácil creer en Jesús resucitado. En última instancia es algo que solo puede ser captado y comprendido desde la fe que el mismo Jesús despierta en nosotros. Si no experimentamos nunca «por dentro» la paz y la alegría que Jesús infunde, es difícil que encontremos «por fuera» pruebas de su resurrección.

Algo de esto nos viene a decir Lucas al describirnos el encuentro de Jesús resucitado con el grupo de discípulos. Entre ellos hay de todo. Dos discípulos están contando cómo lo han reconocido al cenar con él en Emaús. Pedro dice que se le ha aparecido. La mayoría no ha tenido todavía ninguna experiencia. No saben qué pensar.

Entonces «Jesús se presenta en medio de ellos y les dice: “Paz a vosotros”». Lo primero para despertar nuestra fe en Jesús resucitado es poder intuir, también hoy, su presencia en medio de nosotros, y hacer circular en nuestros grupos, comunidades y parroquias la paz, la alegría y la seguridad que da el saberlo vivo, acompañándonos de cerca en estos tiempos nada fáciles para la fe.

El relato de Lucas es muy realista. La presencia de Jesús no transforma de manera mágica a los discípulos. Algunos se asustan y «creen que están viendo un fantasma». En el interior de otros «surgen dudas» de todo tipo. Hay quienes «no lo acaban de creer por la alegría». Otros siguen «atónitos».

Así sucede también hoy. La fe en Cristo resucitado no nace de manera automática y segura en nosotros. Se va despertando en nuestro corazón de forma frágil y humilde. Al comienzo, es casi solo un deseo. De ordinario, crece rodeada de dudas e interrogantes: ¿será posible que sea verdad algo tan grande?

Según el relato, Jesús se queda, come entre ellos, y se dedica a «abrirles el entendimiento» para que puedan comprender lo que ha sucedido. Quiere que se conviertan en «testigos», que puedan hablar desde su experiencia, y predicar no de cualquier manera, sino «en su nombre».

Creer en el Resucitado no es cuestión de un día. Es un proceso que, a veces, puede durar años. Lo importante es nuestra actitud interior. Confiar siempre en Jesús. Hacerle mucho más sitio en cada uno de nosotros y en nuestras comunidades cristianas.

José Antonio Pagola

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