Quien me ve, ve a Abba: JUAN MASIA


01/02/17 | 05:20.


Camino, Verdad y Vida con Jesús y Buda

Para Empezar El año con Un día de espiritualidad Compartida, se reune Una Pequeña comunidad de Personalidades cristianas Budistas Y, Que pasan Un día de retiro, meditando y conversando Sobre Verdad, Vida y Camino En torno al Evangelio y el Sutra del Loto.

Un tema central de de en el Evangelio y en el Loto: el Camino hacia la Verdad de la Vida: discernir la Verdad última de la vida Más allá de Las verdades aparentes, Agradecer la Vida Verdadera de la Fuente de Vida Eterna; Practicar y El Camino de la misericordia compasiva.

Despertar a la Luz de la Verdad del Dharma, vivir Respirando en el seno de la Vida Verdadera y Practicar el Camino de los bodisatvas: vivir y convivir dándonos vida mutuamente.

Evangelizar es dar vida, dados Francisco (POR EJEMPLO, n. 10)

Orígenes y fruto de esta espiritualidad Compartida, ES La Alegría del Dharma (en japonés; Hou-Etsu ), Alegría del Evangelio, Alegría de la lucidez cordial del discernimiento y la misericordia.

Textos para primera lectura de sutras y La lectio divina de Evangelio:

Del Sutra del Loto :

“No estoy en la otra orilla, aquí Sino,
vosotros entre, anunciando
Día a Día El Mensaje del Dharma.
Habito permanentemente Entre vosotros …
Veo a todos los vivientes
sumidos En un mar de Sufrimiento
Por Eso no me muestro como soy,
sino Que Incito Una cola me añoren
Parr Que se REVELE el Dharma
CUANDO despierte el anhelo …
Los dóciles de Corazón
me Verán Tal Cual soja.
A continuación, se percatarán
de que habito Entre vosotros proclamando el Dharma.

(Sutra del Loto, trad de poemas: … J. y E. Masiá, ed Sígueme, Salamanca, 2009, cap 16, p 180-181)

Del Evangelio según Juan :

No os voy a Desamparados Dejar, volveré con vosotros.
Dentro de poco, El Mundo dejará de verme;
vosotros, en Cambio, me vereis,
Porque de la Vida Que Yo tengo
viviréis también vosotros.
Aquel día experimentaréis
Que yo estoy IDENTIFICADO con mi Padre,
vosotros conmigo y yo con vosotros. (Jn 14, 18, 20)

Meditación:

Al desenterrar el tesoro de la interioridad y Descubrir, en Uno Mismo y EN TODO la Vida, SE COMPRENDE Que Quien Me ve, ve la Vida, “quien me ve, ve al Dharma” (Gautama, el Buda), “Quien me ve , cinco de las Naciones Unidas Abba (Jesús, el Cristo) Ver más en:. . Vivir en Espiritualidad Pequeñas dosis . Religión digital y Ed.Desclée, 2015, cap 29, p 77)…

http://blogs.periodistadigital.com/convivencia-de-religiones.php/2017/01/02/quien-me-ve-ve-a-abba?utm_source=Religi%C3%B3n+Digital&utm_campaign=970dc3f1d5-EMAIL_CAMPAIGN_2017_01_22&utm_medium= Correo electrónico y utm_term = 0_afbad51ad0-970dc3f1d5-154202557

BOLETIN DE JUAN CEJUDO: 22 ENERO/17 T.ORDINARIO


Estimados compañeros/as: Os envío la presentación de la liturgia del próximo domingo 22 de Enero, 3º del tiempo ordinario de las Benedictinas de Montserrat.
 
Van también las reflexiones de Pagola y del portal de Koinonía.
 
Saludos cordiales: Juan Cejudo
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DOMINGO   22 DE ENERO, 3º DEL TIEMPO ORDINARIO. Benedictinas de Montserrat

DOMINGO 22 DE ENERO, 3º DEL TIEMPO ORDINARIO. KOINONÍA

http://www.servicioskoinonia.org/biblico/170122.htm

 
DOMINGO 22 DE ENERO, 3º DEL TIEMPO ORDINARIO: ALGO NUEVO Y BUENO. José Antonio Pagola
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Más informaciones a diario en: www.redescristianas.net; www.moceop.net; www.somosiglesiaandalucia.net; www.solidariosmayores.es; etc…etc..

Juan Cejudo
http://juancejudo.blogspot.com

Área de archivos adjuntos

LA HNA DIANA Culbertson O.P. PREDICANDO EL II DOMINGO T. ORDINARIO


La predicación sobre las lecturas para el segundo domingo de tiempo ordinario, la hermana Diana Culbertson nos recuerda que debemos mirar a Jesús, cuya inagotable amor y misericordia siempre será la última palabra– incluso en un mundo violento e injusto.

Predicando en las lecturas del Segundo Domingo en Tiempo Ordinario, la hermana Diana Culbertson OP nos Recuerda un Jesús, Cuyo Amor inagotable misericordia y siempre Será La Última Palabra – INCLUIDO en Un Mundo violento e injusto.
Diana Culbertson, OP refleja en las lecturas de segundo domingo de tiempo ordinario. Is 49: 3, 5-6; 1 Cor 1: 1-3; Jn 1: 29-34
CATHOLICWOMENPREACH.ORG
Hermana Diana Culbertson, OP, nos indicó pide preguntas al entrar en el Tiempo Ordinario:
“¿Es posible experimentar el mal y la violencia y permanecen intactas? ¿Es posible ver o experimentar la profundidad de odio humano y no convertirse en cínicos y desconfiados? Puede sobrevivir la inocencia?”
Al reflexionar sobre las lecturas para el segundo domingo del tiempo ordinario, la hermana de Diana concluye: “Como Juan Bautista, podemos reconocer [Cristo] en nuestro propio desierto, y saber que la violencia de nuestro mundo nunca volverá a ser la última palabra la última palabra. es la misericordia … es la misericordia que nos salva, no el poder político, no el poder militar, no nuestra presunta impecabilidad, ni siquiera nuestras buenas obras “.

Haga clic aquí para ver la predicación de la hermana Diana Culbertson

Ortodoxia, pecado y herejía: Ron Rolheiser


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– Martes, 10 de enero de 2017

Recientemente, mientras iba de camino a impartir un seminario, tuve la oportunidad de ir a la Catedral de aquel lugar para asistir a la eucaristía del domingo, y me sorprendió la homilía. El sacerdote usó el texto evangélico donde Jesús dice: “Yo soy la viña y vosotros los sarmientos”, para decir a la asamblea que lo que Jesus estaba enseñando aquí era que la Iglesia Católica Romana  era a la que se refería como los sarmientos y la manera con la que la que nos conectamos a la vid es a través de la eucaristía, de manera que si perdemos la misa dominical estamos cometiendo un pecado mortal y si morimos en ese estado, vamos al infierno.
Entonces, prevenido de lo que estaba diciendo iba a ser impopular, dijo que la verdad es frecuentemente impopular, pero que él solo afirmaba la enseñanza católica ortodoxa y cualquiera que negara esto era un hereje. Es triste que este tipo de cosas se sigan oyendo en nuestras iglesias.

¿Realmente la Iglesia Católica enseña que no ir a misa es un pecado mortal y si mueres en ese estado vas directamente al infierno? No, esa no es la ortodoxia católica, a pesar de que la predicación popular y la catequesis a menudo suponen que es así, incluso si nadie acepta la totalidad de sus consecuencias.

He aquí un ejemplo: Hace algunos años, presidí el funeral de un jóven, todavía en los veinte, que había muerto en un accidente de tráfico. Unos meses antes de su muerte había cesado por razones de utilidad la práctica de su fé: había dejado de ir a la Iglesia porque estaba viviendo con su novia fuera del matrimonio y no estaba sobrio cuando murió. De cualquier manera su familia y su parroquia que le acompañaron en su funeral le conocían, y sabían que apesar de su falta de cuidado con la Iglesia y la moral, tenía un buen corazón, que su vida fue una luz en la oscuridad y que era un joven generoso.

En la recepción, después del funeral, una de sus tías, que creía que no ir a misa es pecado mortal y podría condenarle al infierno, se acercó y me dijo: “Tenía una gran corazón y una gran energía; si yo estuviera a cargo de las puestas del cielo, le dejaría entrar”. Su comentario maravillosamente hizo brotar algo más profundo dentro de ella, su creencia de que el corazón de Dios pasará por encima de las leyes escleiasticas en términos de quien va al cielo, y la creencia de que Dios tiene criterios más amplios para juzgar que aquellos que formulan las leyes externas en la Iglesia. Ella creía que no ir a misa el domino era pecado mortal pero por las razones correctas no podía aceptar de lleno todas las concuencias de ello, a saber, que su sobrino iría al infierno. En lo profundo ella sabía que Dios lee el corazón, entiende el humano descuido, acoge a los pecadores en su seno, y no expulsa la bondad del cielo.

Pero todo esto todavía nos deja una pregunta: ¿de verdad la enseñanza ortodoxa de la Iglesia dice que es un pecado mortal el no acudir a la Iglesia el domingo y que romper este mandato eclesial puede mandarte al infierno? No, pues eseñar esto tan categórico estaría en el borde de la herejía

De una manera simple. La Teología moral católica siempre ha enseñado que el pecado es algo subjetivo que no puede leerse desde fuera. No podemos mirar una acción desde fuera y decir: “Esto es pecado”. No podemos mirar una acción desde fuera y decir: “es equivocada”. Pero éste es un tipo de juicio diferente.  Desde fuera podemos juzgar una acción como objetivamente errónea, pero nunca podemos afirmar que sea un pecado. Esto no es nuevo, una enseñanza liberal, sino que se encuentra en nuestro catecismo tradicional. Nadie puede mirar la acción de otro y decir ”Esto es pecado”. Para eseñar eso tenemos que hacer un juicio que va en contra de la ortodoxia católica. Podemos y debemos afirmar que ciertas cosas son erróneas, objetivamente erróneas, pero el pecado es algo más.

Probablemente la línea más citada del Papa Francisco es la famosa respuesta a un pregunta moral a la que simplemente respondió: “¿Quién soy yo para juzgar?”. Va por el buen camino. En el Evangelio de Juan, Jesus dice; “Vosotros juzgais por apariencias; yo no juzgo a nadie”. Esto no significa que no haya ningún juicio. Hay juicio, es real, y puede condenar a alguien al infierno. Pero esto funciona de la siguiente manera: El amor de Dios, la Vida, la Verdad y la Luz vienen al mundo y somos nosotros los que nos podemos en el lado opuesto. Dios no condena a nadie, nosotros podemos condenarnos a nosotros mismos. Es la oposición  al amor de Dios, a la Vida a la Verdad y a la Luz con lo que cargamos y esto determina a donde va cada quien, ya en esta tierra y en la eternidad.

En nuestras catequesis y nuestras predicaciones debemos ser más cuidadosos con el uso del término “pecado mortal” y en nuestros juicios sobre quien va al cielo o al infierno, totalmente conscientes que con ningún grupo fue más duro Jesús que con aquellos que hacían esa clase de juicios.

http://www.ciudadredonda.org/articulo/ortodoxia-pecado-y-herejia

BOLETÍN ARTÍCULOS DE FE-CANSADA ENERO 15/17


15 de enero de 2017 – Luis Alemán

Posted: 12 Jan 2017 09:29 AM PST

Domingo 2º del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Juan 1,29-34:

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Ése es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo.” Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel.»
Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo.” Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»

Palabra del Señor

El evangelio llamado según S. Juan es muy diferente en su estructura a los otros tres Marcos, Mateo y Lucas conocidos como los sinópticos. Aunque se le conoce como evangelio según S. Juan, se considera cierto que no lo escribió Juan. Es un escrito que se fue elaborando por varios en tiempos diferentes, pero dentro de las comunidades nacidas en torno a la figura del apóstol Juan.

 

Al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: “Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”.

En el Antiguo Testamento, el sacrificio del cordero se consideraba un rito liberador y purificador. Con su sangre comenzó la salvación de la esclavitud egipcia. Ahora queda claro para la teología histórica que todo era un preanuncio: “Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. No solo quita los pecados de Israel. No consigue solo la libertad para Israel. Quita los pecados del mundo y trae la liberación del hombre.

 

“Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo.”

Es Juan el bautista. El que ha concitado a su alrededor la esperanza del Israel creyente. Ahora enfoca la atención de los seguidores en Jesús. Aunque es difícil separar lo que decía Juan el Bautista y de lo que ponen los escritores del grupo Joánico. Cuando se escribía este evangelio, aún se mantenían pequeños grupos seguidores del maestro Juan el bautizador. Por otra parte los grupos que seguían a Jesús, habían elaborado una cristología mística, al margen de Jerusalén hasta que más tarde la mayoría se incorporó al pensamiento general enriqueciendo el Nuevo Testamento. Otros pequeños grupos del mismo origen se fueron alejando de la ortodoxia.

 

“Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios”.

Incorporar a Juan el Bautista como testigo en favor de Jesús, era muy importante.

 

Luis Alemán Mur

El cordero de Dios – Casiano Floristan

Posted: 12 Jan 2017 09:26 AM PST

Frase evangélica: Lo he visto y he dado testimonio»

1. Testigo cristiano es el creyente que a través de su vida, obras y palabras señala la presencia salvífica y liberadora del Señor en medio de la vida, al servicio del pueblo de Dios. Cuando el testigo rubrica su testimonio con la entrega de la vida, decimos que es un mártir. Testigo por antonomasia de Dios es Jesús de Nazaret: testigo veraz, con palabra portadora de verdad; testigo fiel ante los que lo juzgaron y condenaron; y testigo consciente que no se echó atrás.

2. Juan Bautista es un excepcional testigo. En primer lugar, dice que Jesús es el Hijo de Dios, y proclama su testimonio públicamente para que el pueblo crea y se convierta, a la vez que arriesga su vida. Jesús es para Juan el «Cordero de Dios» de la Pascua y del Éxodo, que quita el pecado opresor de una humanidad creada por Dios, pero necesitada de salvación. En segundo lugar, afirma Juan haber visto cómo el Espíritu Santo «bajaba del cielo» y «se posó sobre él»: Jesús es el Mesías, el Elegido de Dios. Finalmente, dice resueltamente que «no le conocía». Se entiende que se deja llevar por un itinerario del no conocimiento al reconocimiento.

3. TTNO/COMPROMISO: El testimonio cristiano ha sido realzado por el Vaticano II: se trata de un testimonio de vida en un mundo de muerte; de un testimonio de justicia en una sociedad de oprobios; de un testimonio de verdad en unos espacios de mentiras; de un testimonio de fe en unos ámbitos de increencias. La Iglesia y los cristianos «deben dar testimonio de aquella esperanza que está en ellos» (Gravissimum educationis 2), puesto que la totalidad de la vida cristiana es un compromiso de testimonio.

REFLEXIÓN CRISTIANA:

¿Estamos en condiciones de ser testigos del Señor?

¿Damos testimonio cristiano? ¿Por qué se dan antitestimonios?

CASIANO FLORISTAN

Salmo XXXIX – Luis Alemán

Posted: 12 Jan 2017 09:25 AM PST

Salmo XXXIX

R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
Yo esperaba con ansia al Señor;
él se inclinó y escuchó mi grito;
me puso en la boca un cántico nuevo,
un himno a nuestro Dios. R/.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy.» R/.

Como está escrito en mi libro:
«Para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R/.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R/.

Yo esperaba con ansia al Señor;

¿Es un pensamiento de los israelitas o de todo hombre pensante?

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas

Siglos diciendo esto. Pero todas las religiones no saben más que ofrecer sacrificios y ofrendas.

Quizá los cleros de todas las épocas y religiones viven de los sacrificios y las ofrendas. Pero Dios no forma parte de ningún clero

Luis Alemán Mur

 

 

 

 

 

 

 

Con el fuego del espíritu – J.A. Pagola

Posted: 12 Jan 2017 09:17 AM PST

Las primeras comunidades cristianas se preocuparon de diferenciar bien el bautismo de Juan que sumergía a las gentes en las aguas del Jordán y el bautismo de Jesús que comunicaba su Espíritu para limpiar, renovar y transformar el corazón de sus seguidores. Sin ese Espíritu de Jesús, la Iglesia se apaga y se extingue.

Sólo el Espíritu de Jesús puede poner más verdad en el cristianismo actual. Solo su Espíritu nos puede conducir a recuperar nuestra verdadera identidad, abandonando caminos que nos desvían una y otra vez del Evangelio. Solo ese Espíritu nos puede dar luz y fuerza para emprender la renovación que necesita hoy la Iglesia.

El Papa Francisco sabe muy bien que el mayor obstáculo para poner en marcha una nueva etapa evangelizadora es la mediocridad espiritual. Lo dice de manera rotunda. Desea alentar con todas sus fuerzas una etapa “más ardiente, alegre, generosa, audaz, llena de amor hasta el fin, y de vida contagiosa”. Pero todo será insuficiente, “si no arde en los corazones el fuego del Espíritu”.

Por eso busca para la Iglesia de hoy “evangelizadores con Espíritu” que se abran sin miedo a su acción y encuentren en ese Espíritu Santo de Jesús “la fuerza para anunciar la verdad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”.

La renovación que el Papa quiere impulsar en el cristianismo actual no es posible “cuando la falta de una espiritualidad profunda se traduce en pesimismo, fatalismo y desconfianza”, o cuando nos lleva a pensar que “nada puede cambiar” y por tanto “es inútil esforzarse”, o cuando bajamos los brazos definitivamente, “dominados por un descontento crónico o por una acedia que seca el alma”.

Francisco nos advierte que “a veces perdemos el entusiasmo al olvidar que el Evangelio responde a las necesidades más profundas de las personas”. Sin embargo no es así. El Papa expresa con fuerza su convicción: “no es lo mismo haber conocido a Jesús que no conocerlo, no es lo mismo caminar con él que caminar a tientas, no es lo mismo poder escucharlo que ignorar su Palabra… no es lo mismo tratar de construir el mundo con su Evangelio que hacerlo solo con la propia razón”.

Todo esto lo hemos de descubrir por experiencia personal en Jesús. De lo contrario, a quien no lo descubre, “pronto le falta fuerza y pasión; y una persona que no está convencida, entusiasmada, segura, enamorada, no convence a nadie”. ¿No estará aquí uno de los principales obstáculos para impulsar la renovación querida por el Papa Francisco?

José Antonio Pagola

Ha muerto Salva

Posted: 12 Jan 2017 09:15 AM PST

Un conflicto con su pareja y el fallecimiento de su hija le llevaron a una depresión y le incapacitaron para continuar en su trabajo

Hacía frio. Pero yo creo que no ha sido solo el frio. Puede que la soledad acumulada haya podido más. En la Plaza de Colón se han celebrado muchas eucaristías masivas. Esa plaza le gusta mucho al PP., a las víctimas, a los papas, a Rouco, a la bandera de España. Allí murió Salva. Solo y fracasado con 57 años. A mí se me parte el alma. Pero eso ya no le sirve de nada a Salva.

Despacio. Muy despacio, rezo por Salva un Padre nuestro. ¿Le ayudará algo a Salva?

@ABC_Madrid”

Muere Salva

Conocido sintecho de la Plaza de Colón que no pudo hacer frente al frío

Vivía desde hace más de 8 años en las calles de Madrid, falleció la noche del 2 de enero donde dormía, en el recoveco que la Torre de Colón, C/ Génova 2. Una neumonía, unida al desgaste físico y psicológico de vivir en la calle, fue el detonante que puso fin a su historia. Salva era un madrileño de 57 años; como todas las personas que viven en la calle, llegó a ella después de sufrir una concatenación de hechos traumáticos: un conflicto personal con su pareja y el fallecimiento de su hija le llevaron a una depresión y le incapacitaron para continuar en su trabajo.

Un estudio norteamericano desarrolla la teoría de los 7 sucesos traumáticos: todos sufrimos una media de 3 o 4 sucesos traumáticos a lo largo de nuestra vida; las personas que viven una media de 7 u 8 sucesos traumáticos encadenados en 2-3 años, unido a la falta de apoyo social y familiar, provocan una situación de vulnerabilidad que puede llevar a una persona a vivir en la calle.

La Asociación Bokata, ONG que acompaña a personas en situación de calle, llevaba acompañando a Salva desde hacía años con visitas cada tres días. Salva contaba a los voluntarios que su primera noche fue en un banco bajo la bandera de España de la plaza de Colón.

Salió de casa una tarde, desanimado, abrumado por las deudas y la exigencia de su casero de desalojar la vivienda, sin saber qué hacer echó a andar. A media noche le entró sueño, vio a otro sintecho dormido en un banco y se puso en el contiguo. Pasados los días, volvió a su casa a recoger alguna cosa y desde entonces vivió en la calle.

De Dios?, casi nada

Posted: 12 Jan 2017 09:10 AM PST

Casi siempre, ni el creyente de calle, ni el Papa saben nada de Dios.

Lesbos, Auschwitz, las zonas afectadas por los terremotos del Centro de Italia… Frente al sufrimiento Francisco eligió el camino del silencio y de la escucha. ¿Cuál es el mensaje profundo de esta elección?

Francisco no quiere explicar el dolor. Esto es algo que a mí me parece haber comprendido muy bien en su modo de actuar. Es decir, no quiere justificar a Dios, como la antigua teodicea, por el dolor del mundo. Eventualmente quiere mostrar que Dios está siempre cerca de la humanidad que sufre. Y, por tanto, estar en silencio significa no proponer respuestas que reflejan un poco el buenismo, un poco dulces, si queremos, pero de todos modos distantes del sufrimiento. Silencio significa estar cerca y poner la mano con un gesto, diría, terapéutico. Un gesto que el Papa hizo muchas veces y sigue haciendo con la gente, con las personas, y hemos visto, en los muros: en Belén y en Auschwitz… Por tanto, el Papa acaricia las heridas porque ese es el modo de curarlas. Y, en el fondo, la cruz de Cristo es exactamente esto: hacerse cargo de aquel dolor, de aquel sufrimiento que la humanidad vive. De modo que éste no es un silencio vacío: es un silencio lleno de cercanía, de proximidad.

Morir sin haber amado – Luis Alemán

Posted: 12 Jan 2017 09:05 AM PST

Se cuentan historias. Y algunas las llevamos en nuestros recuerdos de perros que mueren después de haber amado y mucho a sus dueños. Yo creo que son animales cuyas vidas merecen una matrícula de honor.

Como yo soy muy anciano, confieso que lo único que me preocupa es morir sin haber aprendido a amar. Es un asunto que desde un poco de tiempo a esta parte me preocupa y no poco. El hecho de vivir con alguien que sí sabe de eso me ha despertado la conciencia, me han crecido las preguntas. Pero temo que llegó tarde. Es poco tiempo el que tengo. Y esto de amar no es cursillo de diez días. Mucho me temo que me iré a la otra vida sin la matrícula de honor de Priti, el perro blanco que murió de pena, sin querer comer porque a pesar de ir, todos los días, a las puertas del colegio de monjas en Alhucemas ya nunca más vio salir a mis hermanas y a mí. Nosotros nos habíamos ido al Puerto de Santa María en cuyo penal destrozaban a mi padre los de Franco por no estar de acuerdo con ellos.

Priti no tenía
culpa de nada. Pero también fue víctima de aquellos militares. El no murió por odio. Murió de amor.

¿Dónde aprendo yo amar? Algunos se reirán y pensarán que es literatura barata. Pues no. A pesar de mis estudios, a pesar de mi larga vida de jesuita, a pesar de haberme ordenado de sacerdote, a pesar de mi matrimonio, a pesar de haber sufrido mucho por sacar a una familia adelante, a pesar de haber hablado muchísimas veces sobre el amor, a pesar de haber tenido amores, a pesar de muchos pesares confieso que no sé qué es amar. Y me temo que ya no lo voy aprender.

Sí he llegado a saber o intuir que eso de amar debe ser algo muy bello. O lo más bello. Algo tan bello como la muerte de Priti.

Quizá el amor tenga algo de egoísmo. Quizá tenga que tener algo de egoísmo. Quizá el amor tenga que tener un componente sexual. Quizá se asemeje a la electricidad con polo positivo y polo negativo para sentir la corriente.

Quizá solo pueda ser espiritual para ser divino. Quizá solo se pueda amar a Dios. O quizá haya que meter por medio a Dios entre amante y amado. O quizá haya que amar antes lo que se ve para poder amar lo que no se ve.

¿Y si el hombre solo pueda amar a la mujer, y nunca a otro hombre?

¿Dónde están las reglas del amor? ¿Quién tiene el catalizador para descubrir los fraudes? ¿Es la amistad un sucedáneo del amor?

¿El amor es una realidad unívoca? ¿Sirve para Dios, para lo humano, para el hombre, la mujer, tu hijo, tu padre?

Quizá estas preguntas solo sean excrecencias de una mente calenturienta y desconcertada.

A pesar de todo, le aconsejo que no ordeñe a los demás. Dese a los demás. En dar hay más amor que en ordeñar.

Luis Alemán Mur

José Marins

Posted: 12 Jan 2017 09:00 AM PST

José Marins: “La mayoría de los obispos no están imitando al Papa, lo están aplaudiendo, pero nada más que eso”

“El Vaticano II dice que quien consagra en la misa somos los bautizados, y que el presbítero preside”

“La ordenación de la mujer, o cualquier otro ministerio, es un gesto transformador”

Luis Miguel Modino, corresponsal de RD en Brasil).

La Iglesia necesita evaluar si estamos en un rumbo seguro o estamos desviándonos por uno u otro motivo. Existen vientos y otros elementos por los que el avión se puede desviar, pero tiene que volver al rumbo inicial

Reunión de las CEBs en Paraguay

José Marins es un teólogo brasileño considerado un experto en Comunidades Eclesiales de Base (CEBs). Desde hace cuarenta años visita distintos países del mundo para animar, acompañar y respaldar esta actividad eclesial que surgió en la década del cincuenta en Brasil, y que desde allí se fue extendiendo a los países de América Latina y luego a los otros continentes.

Sus estudios en la Universidad Gregoriana de Roma le permitieron entender la forma de ser Iglesia nacida del Vaticano II, que se concretizó en América Latina en una Iglesia comprometida en hacer realidad la unión entre fe y vida, aspecto que siempre estuvo presente en las CEBs y en su propia vida y teología.

En esta entrevista, el sacerdote brasileño, desde la perspectiva que le dan sus más de sesenta años de ministerio presbiteral, nos ayuda a entender lo que son las comunidades de base y su evolución a lo largo de más de cincuenta años y cómo con la llegada del Papa Francisco éstas han recobrado un reconocimiento eclesial que habían perdido.

Al mismo tiempo, nos muestra los pasos que deben ser dados para que aquello que él define como el primer nivel de la Iglesia, pueda estar más presente en la vida del día a día de tantos hombres y mujeres que quieren continuar descubriendo los instrumentos que hagan posible la construcción del Reino de Dios.

Usted conoce las CEBs desde los primeros momentos en que nacieron, ¿cómo las definiría?

Sería el primer nivel de la Iglesia de Jesucristo. Concentra en su pequeño nivel la totalidad de la Iglesia en comunión con la diócesis y el conjunto de la Iglesia. Por tanto, una Iglesia completa en pequeño, como una semilla es un árbol en pequeño.

Las CEBs tienen más de cincuenta años de caminada, ¿en que han cambiado en este tiempo?

Las CEBs comenzaron en Brasil en la década del cincuenta con algunas experiencias pioneras en el Nordeste, Maranhão, Rio Grande do Norte, un poco en Paraiba, después en el estado de São Paulo. En 1962 el Concilio Vaticano II fundamentó mucho mejor la visión de la Iglesia que anima a la comunidad eclesial de base. Como él renovó la Iglesia, la fundamentó, evidentemente las CEBs, siendo el primer nivel de esa Iglesia, se beneficiaron.

Las CEBs fueron presentadas oficialmente en Medellín. En el número 15,10 del Documento de Medellín se ve la Iglesia en su primera expresión, pero es toda la Iglesia, no como un movimiento o un carisma. En los primeros diez, quince años, las comunidades de base fueron una novedad, todo el mundo quería saber alguna cosa sobre la comunidad de base, quería, hasta ingenuamente, cambiar el nombre. Hasta ahora se llamaba grupo del Apostolado de la Oración y con el tiempo se va a llamar comunidad eclesial de base. Hubo esta ingenuidad, pero también hubo procesos serios de comenzar pequeñas comunidades, sabiendo que es un proceso.

Así como ocurre en la vida, nadie nace adulto, son pequeñas comunidades que van creciendo. Entonces, esa primera etapa fue de novedad, todo mundo quería tratar sobre eso. Después vino un momento en que se empezó a percibir que la comunidad de base es exigente, que es la Iglesia de Jesús, levadura, sal, luz en el momento histórico en el que nosotros estamos.

Ahí entró la cuestión del modelo, que ya es no es un modelo medieval, de cristiandad, sino un modelo para ser Iglesia ahora, en ese momento y situación. Con eso hubo una desconfianza de las comunidades de base, que pensaron que su espiritualidad no coincidía con la espiritualidad tradicional.

En el estudio de la Palabra no eran capaces de entenderla, con lo que parecía un protestantismo recauchutado, en el que cada uno interpreta como quiere. También era el periodo de la Guerra Fría, con lo que cualquier cosa diferente del establhisment era comunista.

En Brasil coincide con el periodo de la dictadura, habiendo una continua sospecha sobre las CEBs. Gente que decía estas cosas, como Helder Cámara, o todos los que se comprometieron, fueron muy perseguidos en Brasil, siendo un periodo de reacción.

Las comunidades de base en ese momento fueron mucho más martiriales, murió mucha gente, no porque negaba el valor de la doctrina de la iglesia y sí porque la aplicación de nuestra fe llevaba a provocar la situación. Si debo amar al prójimo como amo a Jesús y el prójimo es oprimido, esta opresión es contra Dios.

Los cristianos, gente de las comunidades de base, fue perseguida y eliminada por cristianos bautizados, que no eran cristianos convertidos. Cuando en Asia hablé sobre eso, la gente respondió que eso no era posible, pues ellos entienden que los paganos les persigan, pero un cristiano torturar a un cristiano, eso no era posible. Respondía que eso se ha dado en América Latina.

Las comunidades buscaron defender lo que tenían, garantizar la Palabra de Dios, la fidelidad en la fe, el apoyo de los obispos y de las autoridades de la Iglesia, para salvar la vida de mucha gente. Pasado el periodo fuerte de la represión, quedó un capitalismo muy negativo, que no persigue pero desmoraliza y que coincide con el nacimiento de algunos movimientos como los carismáticos, que gana la atención dentro de la Iglesia y tuvo una gran influencia en las comunidades, bien sea por las canciones muy agradables, bonitas, atrayentes, o por el estilo de oración que le lleva a sentir que encontró lo que buscaba, o por la experiencia de encontrarse con el Espíritu, un poco de todo eso.

Hubo un momento, aunque hasta hoy estamos sintiendo las limitaciones, en que era una tentativa de desmantelar la comunidad de base, convirtiéndola en un movimiento más, social, de la Palabra de Dios, pero movimiento, no una Iglesia pequeña junto con la Iglesia diocesana, que es levadura en el mundo.

En este momento sentimos que no hay una oposición directa a las comunidades de base, casi no hay una campaña militante en contra, pero sí indiferencia, como algo que ya pasó, que era bonito, pero de otro tiempo, y que ahora vamos a volver a lo normal.

Por otro lado, las comunidades ahora están más maduras, consiguieron integrar más o menos los elementos más importantes, a lo que ayudó mucho el crecimiento de la fundamentación bíblica. Quedó más clara la reflexión teológica sobre el pobre. No es necesario optar por la Teología de la Liberación, pero ésta realmente ayudó, pues hizo posible reflexionar sobre este camino.

En este momento, las comunidades no tienen el apoyo de la mayoría del clero y de la jerarquía. Tienen el apoyo aislado de uno o dos obispos, algunos padres aquí o allá. En el conjunto de los seminaristas no hay nadie con preparación para acompañar a las comunidades de base. El clero, en general, no está preocupado con las comunidades de base, está más contento con los movimientos. Los obispos también son un poco indiferentes, no hostiles, pero bastante indiferentes con eso. Un proceso de comunidad más silencioso, pero entre tanto se están deshaciendo las comunidades. Pienso que ellas están firmes y están ganando en calidad, de acuerdo con lo que yo visito.

Frente a esa indiferencia del clero y de los obispos, vemos que, aunque sea en momentos puntuales, el Papa Francisco o el mismo Cardenal Oullet han destacado el papel de las comunidades eclesiales de base. ¿No es significativo ese reconocimiento?

Creo que de parte del Papa ha habido un apoyo. El Papa Bergoglio ha tenido en su vida más la experiencia de la religiosidad popular que de la comunidad eclesial de base, acogida como instrumental de base de la Iglesia. Eso fue lo típico del proceso argentino, la religiosidad popular como la referencia fundamental.

Eso incluye el padre como referencia, el presbítero y la comunidad en torno. Pero en verdad nunca hubo un Papa que apoyase de forma tan explícita a las comunidades como el Papa Bergoglio, no tanto por aquello que él dice, sino por lo que hace, que coincide totalmente con aquello que una comunidad sueña con poder realizar.

Lo que ha escrito el cardenal canadiense es una sorpresa, pues entre los cardenales no había visto ninguna afirmación de ese tipo, aunque él no dijo que ella es la primera instancia de la Iglesia. De la forma que está allí podríamos hablar de un bonito movimiento, pues dice que es muy buena, hace mucho bien, pero cuál es su identidad, él no lo dice, que sería la Iglesia en pequeño, la Iglesia de Jesús ahí.

Esos dos son una excepción, pues la mayoría de los obispos no está imitando al Papa, lo están aplaudiendo, pero nada más que eso. Inclusive algunos son enemigos, no explícitos, pero en su corazón esperan que este Papa termine cuanto antes su ministerio, bien sea pidiendo ser emérito o muriendo.

Hoy se habla de re-significación de las CEBs. Desde su punto de vista, ¿cuáles son los pasos que deben ser dados?

El primer aspecto es la Palabra de Dios. Si la comunidad profundiza en la Palabra de Dios, no sólo como un estudio de doctrina sino como un modo de ser Iglesia, es un aspecto importantísimo.

El segundo sería una Iglesia que llega a las mayorías sencillas, que sufren, que se quedaron al margen, que en el sistema capitalista están destinadas a desaparecer. Y la comunidad es para todos, pero da prioridad a los más necesitados. Esos dos aspectos son muy fuertes.

El tercero es que las comunidades tienen la conciencia de que la presencia de Jesús, además de en la presencia eucarística, se da en la comunidad, en la Palabra, en la misión. Eso está ayudando mucho.

Un cuarto elemento es que las comunidades comienzan a aprender a trabajar con otros que no son católicos o que no son creyentes. Pero no para discutir sobre religión, sino para ver que es lo que podemos hacer juntos para el Pueblo de Dios.

Creo que en esos cuatro puntos está la fuerza y un retomada de las comunidades, que no están en decadencia, ni abandonaron, sino que tengan una visibilidad más atractiva en el conjunto de la Iglesia Católica.

¿En qué podría ayudar actualmente este modo de ser Iglesia que las CEBs proponen en la vivencia del cristianismo?

Aquello que el Papa Francisco está diciendo es fundamental, una Iglesia en salida. Si la Iglesia se queda dentro de ella misma, va a quedarse haciendo la misión de la sacristía, trabaja sólo en el interior de la Iglesia. El Papa nos está diciendo que vamos a salir, a abrirnos, a entrar en contacto con otros, a anunciar.

El aspecto misionero creo que es urgentísimo en la Iglesia, y la Iglesia en América Latina no es misionera. El ser misionera no es enviar una persona para un país extranjero, sino recolocar la propuesta de Jesús en el momento y la realidad actual. Yo pondría en primer lugar la dimensión misionera, entendida así.

En segundo lugar, como ya fue dicho, sería la Palabra, y en tercero una Iglesia que se abre a dialogar con todo el pueblo, porque toda persona es amada por Dios. Los católicos no tienen el monopolio de Dios.

Una Iglesia que ayuda a las personas a encontrar el camino del Reino de Dios. La meta de la comunidad es el Reino de Dios, el punto de partida es la vida, la mediación son las personas, partiendo de las más simples y el método es ver, juzgar y actuar, teniendo evaluar y celebrar como proceso complementario.

Evaluar no es descubrir quien es culpable, sino descubrir el rumbo, como un avión que sale de noche, que no ve su objetivo, pero durante diez horas no pierde el rumbo. La Iglesia necesita evaluar si estamos en un rumbo seguro o estamos desviándonos por uno u otro motivo. Existen vientos y otros elementos por los que el avión se puede desviar, pero tiene que volver al rumbo inicial.

Francisco insiste en la importancia de los laicos, sobre todo de las mujeres, en el futuro de la Iglesia, lo que es fundamental en la vida de las CEBs, ¿por qué el clero tiene dificultad para entender y aplicar eso en la vida de la Iglesia?

La mujer durante milenios fue puesta en segundo plano, el clero, por ser masculino, es machista, tal vez no lo reconozca, no fue educado para eso. En América Latina, en casi todos los países, el hijo hombre recibe privilegios, la hija mujer no tiene los privilegios que tiene el hombre, que puede salir por la noche y muchas otras cosas.

Todo eso es una influencia para que el clero no vea a las mujeres como compañeras en el trabajo. Para ayudar sí, y de hecho la mayoría de quienes ayudan en la Iglesia son mujeres. Culturalmente el clero no está preparado para eso. Tal vez no es ni falta moral suya, sino cultural.

En segundo lugar, la mayoría del clero no aprendió a trabajar en equipo ni con los hombres, imagina con las mujeres. Un presbiterio que sólo sabe trabajar individualmente, nunca va a poder trabajar ni con mujeres, ni con laicos, pues considera al laico como inferior, cuando en nuestra teología los ministros ordenados estamos en función del Pueblo de Dios, y no al contrario. Eso es pura mentira en la práctica, pues en la práctica el pueblo tiene que estar al servicio de aquello que el padre decida.

Se debería dar una conversión como grupo por parte del clero que no está teniendo lugar, y no creo que vaya a suceder rápidamente, pues es una cosa secular. Desde el pueblo hebreo es así, el hombre era todo y la mujer no era nada, el testimonio de una mujer no valía nada. Y eso se quedó en la Iglesia, en el sacerdocio del Antiguo Testamento no hay ninguna mujer, los patriarcas son hombres…

Todo eso está en el subconsciente, o en la conciencia, del clero. Es muy difícil, por eso creo que va a ser el punto más lento de la Iglesia. No pienso que la cuestión sea si la mujer va a ser presbítero, pues eso sería fácil, es aceptar culturalmente.

¿Por qué en la Iglesia se piensa que el clero está por encima de los laicos, cuando el Vaticano II dice que todo bautizado participa del sacerdocio universal?

Es que las teorías se quedan en el papel, lo que cuenta es la vida. El seminarista, desde el seminario, ya viene viendo, cuando va a ayudar en las parroquias, que realmente es el padre quien decide. Un padre va por la izquierda y llega otro y decide que ahora se va por la derecha, y quien no lo acepta es apartado.

Lo que se ve es lo contrario. Puedo leer muchas cosas del Vaticano II, pero lo que cuenta es lo que hacemos. Por ejemplo, el Vaticano II dice que quien consagra en la misa somos todos los bautizados y que el presbítero es el que preside. Pero, de hecho, nadie piensa que está consagrando y sí que va a la misa del padre Antonio o del padre Juan, y no a mi misa. La práctica se mantuvo mucho más fuerte que la teoría, y si ellos encuentran esa práctica, van a adaptarse a actuar específicamente de ese modo y no de acuerdo con la doctrina.

Las CEBs surgieron en América Latina, pero usted decía que ya ha ido a Asia y a otros lugares. Poco a poco, ¿esta forma de ser Iglesia se está extendiendo por otras latitudes?

Debe ser muy poco a poco. En Asia, donde fui más que a África, es más difícil para ellos pues muchos de los países de Asia están saliendo de la Edad Media ahora, cuando nosotros ya salimos hace quinientos años. Entonces, todo aquello que fue adquisición de la humanidad, en Oriente casi no existe. Fuera de Estados Unidos, Canadá y Europa, donde hay una visión cultural diferente, en el resto del mundo todavía estamos en aquel concepto no de esclavitud, pero sí de diferencia enorme entre algunos tipos de personas y otros, masculino y femenino, quien estudió y quien no estudió, rico y pobre. Eso, aunque no se quiera, repercute en la Iglesia.

El cristianismo tendría que dar un testimonio de eso. La ordenación de la mujer, o cualquier otro ministerio para ella, más que tener alguien más en el ministerio, es un gesto transformador, que es lo que cuenta. No es aumentar el número de presbíteros o de ministros, sino una cuestión de perspectiva

Que seas feliz – José Arregi

Posted: 12 Jan 2017 08:56 AM PST

Cuando era joven –me sorprendo de hablar así, de sentirme tan mayor, tendré que mirármelo–, cada comunidad franciscana se hacía con grandes fajos de tarjetas de Navidad, y a mediados de diciembre dedicábamos días enteros a escribir felicitaciones: a comunidades religiosas, sacerdotes, familiares, amigos, “bienhechores”… Cada tarjeta en un sobre, con dirección y sello. Un año, de joven estudiante de teología en Arantzazu, me tocó escribirle a Don Jacinto Argaya, obispo de San Sebastián. Entre ingenuo y familiar, y algo rebelde, empecé la carta con este saludo: “Kaixo, Jaxinto”, y en ese tono debí de continuarla. La cosa es que a nuestro maestro le pareció irreverente y tuve que repetir la felicitación. ¡Qué tiempos aquellos, sin embargo tan recientes!

Las felicitaciones han decaído sensiblemente, sobre todo entre los jóvenes (¿qué saben ellos de la Navidad? Y nosotros mismos, en realidad, ¿qué sabemos?). Hoy nos fastidian un poco las fórmulas hechas, rutinarias, sobre todo cuando la publicidad se las ha apropiado hasta tal punto. “Feliz Navidad”, “Feliz Año Nuevo”, entre celofanes y villancicos y luces de color. Todo resulta bastante vacío, frío. Y casi nos alivia que estos días hayan pasado ya, aunque la cuesta de enero sigue siendo bien ardua para no pocos, demasiados.

No quisiera, sin embargo, minusvalorar en exceso nuestras felicitaciones, por rutinarias que nos parezcan. ¿No expresan un deseo profundo, nuestro deseo más profundo, quizá más profundo que nosotros mismos? Creo que sí. Que seas feliz. ¿Qué mejor que eso podemos desear a alguien, quien fuere? Pero podemos hacer algo todavía mejor: procurar un granito de felicidad a quien se la deseamos. No podemos hacer felices a todos, pero ¿quién no puede hacer un poquito más feliz a alguien y tratar de no hacer más infeliz a nadie? ¿Cómo podremos ser felices de otra forma?

Ser felices. Muchas veces sabemos cómo ser felices, y no podemos. Otras muchas veces creemos saber cómo, pero nos engañamos.

Y ¿en qué consiste ser felices? No es fácil decirlo, pues puede ser muchas cosas, incluso contradictorias aparentemente. No es rebosar de alegría, no es carecer de problemas, no es estar libre de dolores, incluso de angustias. No consiste en que se realicen todos los deseos, a no ser que hayamos aprendido a no desear nada o a desear sin apego. Ser feliz es vivir en paz, vivir en armonía, sentirse bien consigo y con todos los demás, con todo. En paz con todo, a pesar de todo.

Para ser feliz, no necesitas poseer una felicidad plena. Ni un ánimo perfecto, ni una pareja perfecta, ni una familia perfecta, ni una salud perfecta. Somos seres inacabados, y es inacabada nuestra felicidad aun en el mejor de los casos. Además, ¿quién podría ser feliz del todo mientras no lo sean todos? ¿Quién debiera poder ser enteramente feliz mientas gente en el paro, mujeres maltratadas, países hambrientos, fronteras cerradas, refugiados repudiados, guerras atroces, salarios de miseria, ganancias abusivas? ¿Quién podrá ser feliz si se cierra ante la infelicidad ajena?

Gozar de salud y de unas condiciones económicas mínimas pueden ayudar a ser feliz, o incluso ser indispensable para la inmensa mayoría. Pero no pienses que cuanta mejor salud o más éxito tengas o más rico seas más feliz serás. A menudo sucede más bien lo contrario: cuanto más tenemos más deseamos. Y cuanto más deseamos más infelices somos. Inevitablemente. No es feliz quien lo tiene todo sino quien se conforma con lo que tiene y es.

Y si no tienes nada, si te duele todo, si has perdido el trabajo o no lo has encontrado, si estás hundida/o en el negro abismo de una depresión, si solo quisieras morir… No sé qué decirte. Pero cuídate, déjate cuidar. No desesperes, por favor. Respira, respira. En tu fondo habitan la luz y la Presencia. Callo y me siento a tu lado.

Y tú, cualquiera que seas, déjame que desde del fondo del corazón te desee y te diga: Que seas feliz, que vivas en paz contigo y con todos, en paz con todo, que bendigas tu vida cada día por la mañana y por la noche a pesar de todo. ¿A pesar de todo? Sí, a pesar de todo.

José Arregi

Una conversación teológica – Jorge Costadoat

Posted: 12 Jan 2017 08:54 AM PST

“Una conversión teológica de 180 grados”

La teología “en veremos”

“La distancia de la Iglesia con la cultura es creciente”

El foso entre “lo oficial” y el común de los bautizados (incluidos sacerdotes y obispos) es tan grande que no se sabe exactamente quién tiene real autoridad para orientar a los demás

La teología tiene una tarea pendiente. Una tarea, por cierto, enorme. Tal vez desde los inicios del cristianismo la Iglesia no experimentaba una necesidad tan grande de pensarse teológicamente en su mundo respectivo.

¿Le está ayudando la teología a la Iglesia en esta nueva época? Independientemente de los sectores eclesiásticos que ven en cualquier intento por “dar razón” del cristianismo una amenaza casi personal, creo que la teología mejor es muchas veces la peor. Me explico: mucha teología solo incrementa los anaqueles de las bibliotecas.

Es teología de teología, es teología sobre la teología que un tal hizo sobre otro que alguna vez dijo esto o aquello; pero, de tanto irse por el “lomo del queso”, nunca es teología de la realidad. Y es esta, estoy convencido, la teología que la Iglesia necesita antes que de la otra (que también necesita, por cierto).

El caso es que la distancia de la Iglesia con la cultura -la cultura predominante y las diversas culturas-, es creciente. La actual configuración histórica y cultural de la Iglesia no soporta tantos y tan acelerados cambios. Este fue ya el diagnóstico del Vaticano II hace 50 años. Hoy la tensión es mucho mayor. La Iglesia cruje, la relación entre la institución eclesiástica y el Pueblo de Dios en general chirría. El foso entre “lo oficial” y el común de los bautizados (incluidos sacerdotes y obispos) es tan grande que no se sabe exactamente quién tiene real autoridad para orientar a los demás. La investidura, es clara quien la tiene. La autoridad, para nada.

Una cosa sabemos: mientras la caridad sea lo primero, siempre navegaremos en la dirección correcta. El Papa Francisco ha enderezado el timón y la nave recupera el rumbo. Pero la caridad cristiana acierta verdaderamente cuando exige y depende de una articulación de la fe y la razón. Una caridad pueril y piadosa nunca debe ser despreciada, pero tampoco mistificada. La caridad que hoy necesitamos requiere ser excogitada en todos los planos de la vida humana, y a nivel político y planetario, para lo cual se necesita una teología que salga del despacho universitario, que se libere de los estándares de rendimientos científicos, una que tenga el coraje que tiene el mismo Papa para ensayar y equivocarse.

Porque esta teología, la que está pendiente, tiene que ser teología que se confronte con hipótesis e interpretaciones de una realidad cada vez más difícil de comprender; que se sitúe históricamente y piense su quehacer en una cultura en transformación variopinta, disparatada muchas veces, e incesante. Lo que se requiere es una conversión teológica en 180 grados. La teología se ha ocupado de la revelación de Dios en el pasado; la que se necesita ahora debiera concentrarse en el habla de Cristo en el presente. Sin una teología de este tipo, la propuesta evangelizadora está naufragando.

Tomemos dos ejemplos actuales y felices. En estos casos ha habido un trabajo teológico serio por hacerse cargo de los desafíos culturales actuales. He aquí un Papa que, gracias a una teología que ha procurado responder a la época, escruta los acontecimientos y descubre en ellos algo que no está en las Escrituras aunque sin estas no tendría como descubrir. Francisco Papa ha querido hacerse cargo de la posibilidad de que Dios enseñe algo nuevo en las transformaciones culturales de la sexualidad y en la reacción mundial ante la crisis socio-ambiental que tiene a la Tierra al borde del abismo.

Con Laudato si’ la Iglesia responde con el Evangelio al desafío número uno del género humano: una humanidad liberada de su pertenencia al cosmos, no haya su razón trascendente de ser y acabará ella, y el resto de los vivientes, en el mejor de los casos, en un gran basurero. Con Amoris laetitia, en cambio, tenemos la respuesta que la Iglesia da a su propio fracaso en la evangelización de la sexualidad, del matrimonio y de la familia. Debe celebrarse el paso adelante, aunque sea insuficiente. La pluralidad cultural a la cual la Iglesia quiere responder con el Evangelio es tan grande, que la enseñanza que puede ayudar en un lugar, puede hacer ruido en otro. Esto, sin considerar la resistencia de algunos pastores desalmados que siempre procuran hacer valer la doctrina a rompe y rasga.

La Iglesia no tiene solución para cada problema humano que se plantee. Las Escrituras y la tradición no pueden seguir siendo interpretadas de un modo fundamentalista. La autoridad teológica reside en esta fuentes, pero, ¿no es necesario reconocer en los acontecimientos históricos un habla de Dios actual que ha de ser oído y obedecido? ¿No tendríamos, por ejemplo, que actualizar los textos litúrgicos con un lenguaje de género que por fin reconozca la dignidad teológica de la mujer? Si la teología hoy no ayuda a la jerarquía eclesiástica a ubicar a la mujer en el lugar evangélico que merece, si no se hace cargo del más importante signo de los tiempos del siglo XX, no es teología. Otra cosa será. Pero no algo inofensivo.

Esta es, en suma, la apuesta de la teología latinoamericana de la liberación, aunque no siempre lo haya expresado con claridad. Lo ha hecho a borbotones y a pesar de varias zancadillas. Estas, sin embargo, indican que su apuesta es la correcta.

¿Qué ocurriría si todos los tratados y manuales de enseñanza de la teología fueran hechos pasar por la criba de la experiencia espiritual de los cristianos y el discernimiento de los signos de los tiempos? ¿Y si también la pasión y la lucha de los pobres fuera considerada…? No me consta que se haya intentado tanto, pero no debiera ser otro el gran programa teológico del futuro.

Mientras los agentes pastorales y las autoridades eclesiásticas en particular, continúen siendo formados con una “teología de teología”, es decir, con una que ni siquiera mediatamente se confronta con el hombre y mujer reales, el divorcio de la Iglesia con su época, que se replica dramáticamente dentro de ella misma -entre los clérigos y los laicos, y adentro de cada bautizado-, se acrecentará en vez de estrecharse.

La teología está “en veremos”. La Iglesia también.

Ideología de género – J.M. Castillo

Posted: 12 Jan 2017 08:51 AM PST

    La reciente declaración del cardenal Cañizares, contra la “ideología de género”, ha reactivado e intensificado la fuerte confrontación ideológica y mediática, que, desde finales del siglo pasado, se viene manteniendo, y hasta se está acentuando, entre los entendidos en este asunto, entre los no entendidos y hasta entre los más ignorantes en el tema. ¿Dónde está el problema? Y sobre todo, ¿por qué interesa esto tanto a la gente? Y, en definitiva, ¿qué pensar sobre esta cuestión?

Lo primero que, a mi juicio, se debería tener en cuenta es que hablar de “ideología de género” es hablar de “violencia”. De una de las formas más brutales de violencia, que viene sufriendo más de la mitad de la humanidad desde tiempos inmemoriales. ¿Por qué? ¿en qué? Me explico.

Como sabe todo el mundo, raro es el día que no nos llegan noticias de mujeres que han sido víctimas de la violencia que sobre ellas ejercen los hombres: malos tratos, torturas, asesinatos… Y de sobra sabemos, digan lo que digan las declaraciones universales de Derechos Humanos, el hecho es que las mujeres no gozan de los mismos derechos que los hombres, Por ejemplo, las mujeres ganan menos dinero que los hombres. Y, por tanto, se tienen que ver sometidas y dependientes de lo que deciden los hombres, en una cantidad de asuntos y situaciones que sería imposible enumerar aquí. Por no hablar de la vergonzosa legislación de la Iglesia: he buscado en el “Código de Derecho Canónico”, y, en el índice de materias, ni aparece la palabra “mujer”. Evidentemente, todo esto es “violencia”. Y es una violencia brutal. Por no hablar de otros países, de otras culturas, de otras religiones, donde la violencia contra las mujeres se ensaña hasta el asesinato y la tortura legalizados.

Así no podemos seguir. Por eso me parece acertado recordar que, con frecuencia, aparecen ideologías cuyo motor es el odio. Un odio del que no suelen ser conscientes quienes lo viven y lo difunden. A lo largo del siglo pasado, surgió, en primer lugar, la ideología basada en el “odio de clases” sociales. Lo que desembocó en el marxismo. Luego vino la ideología que se sustentaba en el “odio de entre razas”. Lo que provocó el nacimiento del nazismo. Y ahora tenemos otra manifestación del odio. El “odio entre sexos”. Lo que ha dado pie a otra ideología. La ideología de género. Para nadie es un secreto la violencia y el sufrimiento que estas tres ideologías han provocado y, en buena medida, siguen causando.

Esto supuesto, lo que básicamente defiende la ideología de género es suprimir de la sociedad todo lo que pueda significar y causar opresión de la mujer. Lo que se tendría que traducir en una sociedad enteramente igualitaria, sobre todo en cuanto se refiere a las desigualdades entre hombres y mujeres.

Ahora bien, para aclarar este asunto tan complejo, lo primero que debemos tener en cuenta es que no es lo mismo hablar de “diferencia” que hablar de “igualdad”. La diferencia es un “hecho”. Mientras que la igualdad es un “derecho” (Luigi Ferrajoli). El hombre y la mujer son “diferentes” biológicamente, somáticamente, etc. Pero el hombre y la mujer son “iguales” en dignidad y derechos. Teniendo en cuenta que las “desigualdades”, entre hombres y mujeres, son producto, no sólo del derecho, sino además son el resultado inevitable de tradiciones culturales cuyos orígenes se nos pierden en las lejanías de la pre-historia. Y no olvidemos que cuando un hecho es producto de la cultura, ese hecho se incorpora a cada ser humano “como constitutivo de su identidad”. Por eso, un hecho cultural no se cambia mediante leyes, amenazas o castigos, sino solamente mediante la educación. Una educación bien pensada y paciente, que sea capaz de modificar ciertas pautas culturales que son condicionantes de nuestra identidad.

Esto supuesto, tengo mis razones para pensar que es una simpleza (además de un asunto muy discutible, por otras razones) decir que el enorme problema de la ideología de género se resuelve – entre otras cosas – mediante la promoción de métodos anticonceptivos o promoviendo campañas a favor del aborto. Hay que precisar muy bien lo que se dice cuando se habla de estos asuntos. Porque, entre otras cosas, lo que se consigue, con este tipo de afirmaciones genéricas, es poner nerviosos a obispos y cardenales, que, ante las autoridades que van a legislar sobre estos temas, tienen más poder de lo que seguramente imaginamos.

A lo dicho hay que añadir que “los orígenes del puritanismo” son determinantes en esta cuestión. Pero tales orígenes son tan antiguos, y están tan enraizados en la cultura de Occidente, que, como ya demostró el profesor de Oxford, E. R. Dodds, este puritanismo fue asimilado ya por Jenofonte o Píndaro, que tomaron estas convicciones de conducta de los chamanes que existen todavía en Siberia. Y que, en el s. V (a. C), fueron convicciones popularizadas por Pitágoras y especialmente Empédocles, que, en su obsesión por la “pureza”, llegó a estigmatizar el matrimonio. Un estigma que las religiones siguen considerando como necesario para el acceso a “lo sagrado”. El intocable celibato de los curas es buena prueba de esto.

Por mi condición de teólogo, quiero acabar indicando dos cosas: 1) Jesús no se interesó nunca por los temas relacionados con la sexualidad. Es un asunto del que no hablan los evangelios. Cuando Jesús se refirió a esta cuestión, lo hizo porque hablaba de mujeres casadas. Y, en la cultura judía de entonces, la mujer casada era propiedad del marido. Lo que impedía la igualdad de hombres y mujeres (Mt 19, 1-9 par; cf. Dt 24, 1)). O era una situación en la que desear a una mujer casada, era “desear lo ajeno”, que prohíbe el décimo mandamiento (Ex 20, 17: Mt 5, 31-32). 2) El único colectivo humano, con el que Jesús nunca tuvo el más mínimo enfrentamiento, fueron precisamente las mujeres, por más que se tratase de infieles, de prostitutas, de adúlteras…. Jesús las defendió siempre. Y ellas siempre estuvieron de su parte. Hasta que agonizó en la cruz.

Y termino diciendo que “los hombres de Iglesia” (curas, obispos, cardenales) harían un bien inmenso a esta Iglesia, si dejaran ya de hablar tanto de asuntos de los que entienden poco, como es el caso de los temas relacionados con el sexo, y se preocuparan más por la justicia, el sufrimiento humano, la igualdad de todos en dignidad y derechos. No lo olvidemos nunca, nuestro extravío, como seguidores de Jesús, está en que “la pureza, más bien que la justicia, se ha convertido en el medio cardinal de la salvación” (E. R. Dodds). Aunque parezca mentira, esto ha sido, y sigue siendo, la ruina de la Iglesia y de la cultura de Occidente.

SEMANA 8 DE ENERO/17 ARTICULO DEL BOLETIN DE ENRIQUE MARTINEZ LOZANO


 

Semana 8 de enero: EVANGELIO Y CULTURA

Posted: 08 Jan 2017 07:02 AM PST

¿QUÉ PUEDE APORTAR HOY EL MENSAJE DEL EVANGELIO EN NUESTRA CULTURA Y SOCIEDAD? Santiago Villamayor. Comunidad Almofuentes de Zaragoza. Zaragoza, 15 de abril de 2016. RESUMEN La sociedad y la cultura actuales están determinadas por el avance tecnocientífico y la tensión entre el mercantilismo y los valores democráticos. La insólita propuesta de Jesús no se … Seguir leyendo Semana 8 de enero: EVANGELIO Y CULTURA
Semana 8 de enero: VER

Posted: 08 Jan 2017 07:02 AM PST

“El ojo con el cual veo a Dios  es el mismo ojo con el que Él me ve” (Angelus Silesius). Al filo de un comentario de Enrique Martínez Lozano. Poseer cosas y ser dichoso define la religión de nuestro tiempo. Y, sin embargo, la felicidad se ciega ante tanto cachivache. De la insatisfacción como motivo … Seguir leyendo Semana 8 de enero: VER
Semana 8 de enero: Para caer en la cuenta…

Posted: 08 Jan 2017 07:01 AM PST

BOLETIN DE ARTÍCULOS JUAN CEJUDO ENERO 8/17 (Enero 8)


Estimados compañeros/as: Os envío las lecturas de mañana domingo, festividad del Bautismo de Jesús.
 
Como veréis, no van las reflexiones del portal de Koinonía, pues el 8 de enero ellos ponen la festividad de la Epifanía, lo que me ha desconcertado un poco el envío de la liturgia de esta semana.Os envié las de Epifanía creyendo- siguiendo el criterio de Koinonía.- que eran las del domingo 8 de enero.
 
Por eso éstas van un poco tarde.
 
DOMINGO 8 DE ENERO. BAUTISMO DE JESÚS. Benedictinas de Montserrat

https://www.youtube.com/watch?v=HMIHR2FckN0&feature=youtu.be

 
DOMINGO 8 DE ENERO, BAUTISMO DE JESÚS: UNA NUEVA ETAPA. José Antonio Pagola
 
Un cordial saludo: Juan

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Más informaciones a diario en: www.redescristianas.net; www.moceop.net; www.somosiglesiaandalucia.net; www.solidariosmayores.es; etc…etc..

Juan Cejudo
http://juancejudo.blogspot.com

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