POR EL AÑO DEL LAICADO EN LA IGLESIA. Olga Lucia Álvarez Benjumea ARCWP*


Sorprende a muchos, el que se hable de dar un empoderamiento al laicado en la Iglesia, no solo para la Evangelización, Pastoral, sino dentro de la estructura de poder.

Se escucha reacciones como estás: “Cómo que un laico/a, nos va a coordinar a nosotros/as obispos/as, presbiteras, diaconos/as. No estoy de acuerdo”.

Es la misma reacción que tuvimos, cuando no hace mucho, vimos que muchos de nuestros Colegios, antes dirigidos por  Religiosas y Religiosos, fueron entregados/as a las Juntas de Padres de Familia, vendidos a particulares o a instituciones del Estado, para cuarteles de Policía o Cárceles.

Hasta ese entonces, tambien nos dolió y no entendíamos, por qué? Fenómeno difícil de entender: las Congregaciones Religiosas ya no tienen vocaciones suficientes, cada Congregación menciona, ahora, su Asociación de Seglares=laicos, adjuntos a la Congregación. Sus miembros se están haciendo muy mayores, Es una carga pesada para quienes van quedando…

La Iglesia, en el Concilio Vaticano II, muy sabiamente a la luz del Espíritu Santo, vislumbró su futuro. No nos lo plasmaron con la lucidez que hoy alcanzamos a ver pero si fue manifiesto de la siguiente manera, y aqui lo transcribo por si lo hemos olvidado o no lo conocemos:

33. Los laicos congregados en el Pueblo de Dios e integrados en el único Cuerpo de Cristo bajo una sola Cabeza, cualesquiera que sean, están llamados, a fuer de miembros vivos, a contribuir con todas sus fuerzas, las recibidas por el beneficio del Creador y las otorgadas por la gracia del Redentor, al crecimiento de la Iglesia y a su continua santificación.
Ahora bien, el apostolado de los laicos es participación en la misma misión salvífica de la Iglesia, apostolado al que todos están destinados por el Señor mismo en virtud del bautismo y de la confirmación. Y los sacramentos, especialmente la sagrada Eucaristía, comunican y alimentan aquel amor hacia Dios y hacia los hombres que es el alma de todo apostolado. Los laicos están especialmente llamados a hacer presente y operante a la Iglesia en aquellos lugares y circunstancias en que sólo puede llegar a ser sal de la tierra a través de ellos [113]. Así, todo laico, en virtud de los dones que le han sido otorgados, se convierte en testigo y simultáneamente en vivo instrumento de la misión de la misma Iglesia en la medida del don de Cristo (Ef 4,7).
Además de este apostolado, que incumbe absolutamente a todos los cristianos, los laicos también puede ser llamados de diversos modos a una colaboración más inmediata con el apostolado de la Jerarquía [114], al igual que aquellos hombres y mujeres que ayudaban al apóstol Pablo en la evangelización, trabajando mucho en el Señor (cf. Flp 4,3; Rm 16,3ss). Por lo demás, poseen aptitud de ser asumidos por la Jerarquía para ciertos cargos eclesiásticos, que habrán de desempeñar con una finalidad espiritual.
Así, pues, incumbe a todos los laicos la preclara empresa de colaborar para que el divino designio de salvación alcance más y más a todos los hombres de todos los tiempos y en todas las partes de la tierra. De consiguiente, ábraseles por doquier el camino para que, conforme a sus posibilidades y según las necesidades de los tiempos, también ellos participen celosamente en la obra salvífica de la Iglesia.” (Constitución Dogmática Lumen Gentium, 33).

La Iglesia en su interior tiene muchos enemigos, que la quieren desaparecer, desbastar y rematar. Pero, lxs laicxs son su ¡VANGUARDIA! y ¡RETAGUARDIA! Han sido ellxs, los que dieron inicio en sus hogares y en sus trabajos (las mujeres en la cocina, tinturando telas, (varones)- remendando redes, con el fuerte olor a pescado, o a ovejas…) a la Iglesia Primitiva, y son ellxs ahora, a quienes les toca conservar, proteger, ver renacer la Iglesia, en medio de mucho sufrimiento como lo fue en los albores del cristianismo.

Con ocasión de la proclamación del Año del Laicado en la Iglesia, dentro de nuestro Movimiento ARCWP-PCR-SURAMERICA, resuenan felizmente las palabras del Papa Francisco, la invitación a que los laicos se apropien de su labor en la Iglesia, rompiendo el hielo y distanciamiento  en el “encuentro y acompañamiento” como lo que él llama. Sin prejuicios, sin prevenciones, es la hora, del Laicado. Unidos a los presbiterxs, obispxs, para apoyar y animar iniciativas laicas, bajo la iluminación Divina, ellxs, que nos observan y cuidan: “examínenlo todo y quedénsen con lo bueno” (1 Tesal. 5:21), recordando el discurso del Papa al Pontificio Consejo de los Laicos (Junio 17 de 2016).

“Necesitamos laicos bien formados, animados por una fe clara y sincera, cuyas vidas han sido tocadas por un encuentro personal y misericordioso con el amor de Jesucristo. Necesitamos personas laicas que se arriesguen, que ensucien las manos, que no tengan miedo de cometer errores, que avancen. Necesitamos laicos con una visión del futuro, que no están encerrados en las pequeñas cosas de la vida. Y como dije a los jóvenes: necesitamos laicos con un sabor de la experiencia de la vida, que se atreven a soñar “. (Papa Francisco).

La misión evangelizadora de la Iglesia no puede ser a través de una  “delegación” de la jerarquía, su apostolado “es una participación en la misión salvífica de la Iglesia misma, en manos de todxs.

Nos unimos a la propuesta de los Obispos de Brasil, fijando el “Año del Laicado” desde la Fiesta de Cristo Rey en 2017 (26 de Noviembre) hasta la Fiesta de Cristo Rey en 2018 (15 de Noviembre). Conmemorando el 30 aniversario del Sínodo de los Laicos de 1988.

En nuestro Movimiento ARCWP-PCR-Suramérica celebramos con alegría el nombramiento de nuestra Coordinadora laica PEG  FARREL BOWEN.

Peg Farrell Bowen. Miembra Coordinadora del Movimiento ARCWP (Asociación de Presbiteras Católicas Romanas) en EE.UU y Sur América.

Peg, a través de su testimonio, y compromiso en la misión Evangelizadora de la Iglesia, nos enseña a vivir, y apreciar el Sacerdocio Común, hecho presente en su vida desde el Bautismo. El Sacerdocio Común, no es para esconder, ignorar o echarlo al olvido, es para ¡vivirlo! Por el Bautismo, somos: sacerdotes, profetas y coordinadoras.

Agradecemos y felicitamos a Peg, por su apoyo desinteresado en nuestro Movimiento, por nuestra parte respaldamos su liderazgo.

Invitamos a impulsar a otrxs a realizar iniciativas de apoyo al laicado,como esta. Al Laicado le decimos  no están solos, la Iglesia somos todxs, no tiene limites, ni fronteras. El Sacerdocio Común, hay que desempolvarlo y hacerlo que brille en la Iglesia Pueblo de Dios.

Peg, en la apertura del Retiro Anual del Movimiento ARCWP, Cleveland-Ohio Julio 2017

 

*Presbitera católica

 

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