El reconocimiento de la comunidad homosexual, a las parejas que han legalizado dicho vínculo y los fieles divorciados son temas que la Iglesia católica ya quiere ver con “otros ojos”, pero aún hay polémica.

Ello, luego de que el Papa Francisco dijera que no hay que temerle al cambio, tras la asamblea episcopal a la que convocó a principios de este mes para tratar temas relacionados con la familia.

En una entrevista con Publimetro, el obispo de Saltillo, Raúl Vera López habló de la postura que deberían tomar los ministros religiosos en este tema, así como la adopción.

¿Cómo debe considerar la Iglesia católica a las parejas gay?
– Siempre he dicho que tenemos que cambiar nuestras políticas, no sólo respecto a las personas de la comunidad homosexual sino también a otros grupos con quienes muchas veces los católicos no hemos sido del todo justos.

¿Cuál es el argumento de los jerarcas católicos?
– En primer lugar algunos ven a la homosexualidad como una desviación y por ello se relaciona con el pecado o como algo condenable. Otros ven la ven como una enfermedad y otros como una degeneración; eso es absurdo y ya no se puede tener ese criterio.

¿Es posible que la Iglesia pueda amoldar su postura?
– Tenemos que estar en diálogo con ellos. No podemos seguir en ese plan de condena y rechazo. La homofobia nos ha hecho parecer como una Iglesia farisea que descarta personas, las rechaza y desprecia; eso no es de cristianos. Hacemos muy mala figura cuando nos ponemos a gritonear en la vía pública sobre esas personas. El tema de la homosexualidad ya ha sido tratado de manera objetiva y la Organización Mundial de la Salud ha dicho que de ninguna manera se tiene que ver como una enfermedad. En el orden moral ni siquiera se les tiene que ver como personas culpables o que yo tengo derecho a rechazarlos dentro de la familia, de la sociedad o en el trabajo. Eso es casi como el racismo.

¿Qué pasa con quienes deciden casarse?
– Sabemos que en primer lugar no les va a equiparar con la figura del matrimonio o quitar su definición. Pero si que se les da un reconocimiento legal, son personas con derechos y no puede privárseles de ellos. Yo siempre hablé del pacto civil de convivencia que había en el estado de Coahuila, dije que no podemos obligar a que no haya ni siquiera una legislación para estas personas.

¿Cómo abordaría el tema de la adopción por parte de personas homosexuales?
– Se tienen que respetar los derechos de los niños y cuidar que tengan una disciplina especial. Por ejemplo, yo hablaba de que al menor se le pudiera configurar la figura masculina y femenina, en su psique y así lograr una formación equilibrada.

¿Cómo se debe interpretar el mensaje del papa Francisco, cuando habla de no temer al cambio?
– Me pareció muy interesante que esté hecha la propuesta. Creo que lo que el Papa quiere, o al menos lo que yo conozco de su magisterio, es que la Iglesia sea mucho más misericordiosa y que no rechace personas; que no siga haciendo el papel que tenían los fariseos.

En el tema de las familias, ¿dónde quedan los divorciados?  
– Es la misma historia del rechazo a los gays. Se de sacerdotes que apenas escuchan que una persona que confiesa que es divorciada o se unió con alguien por segunda vez y no los escuchan más, se levantan y se van sin ver las condiciones en las que se encuentran. Debemos atender pastoralmente a esa comunidad, tiene el derecho.

 

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