COLOMBIA.CONVERSATORIO: LA BÚSQUEDA DE LA ARMONÍA EN LA DIVERSIDAD. CON VITORINO PÉREZ PRIETO


La busqueda DE LA ARMONÍA
EN LA DIVERSIDAD
 
En El Pensamiento de
Raimon Panikkar
Con
 
Victorino Pérez Prieto
Discípulo y sistematizador del Pensamiento de Raimon Panikkar
 
Lugar
Aula Internacional
Calle 52 # 64 A 29, Carlos E. Restrepo, Medellín, Colombia.
Día
Agosto 31 de 2014
Hora
16:30 – 6: 30 PM
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Invita
Asociación Católica Romana Mujeres Presbiteras en Colombia
Organiza
Fraternidad de la Amistad
Informes
300 231 54 81

HOMENAJE A GERARDO VALENCIA CANO: EN SU CUMPLEAÑOS; AGOSTO 26  


 

Olga Lucia Álvarez Benjumea ARCWP*

 

Cómo no recordar a Gerardo en su cumpleaños, y cómo no dar gracias a la Esencia Divina de la Vida, por el regalo de la vida de Gerardo, en medio de su familia, con sus amistades, por su ministerio; en el Seminario de Yarumal, en el Vaupés, en Buenaventura y sus ríos, en el CELAM, y con las misioneras USEMI?

 

Se le recuerda como hermano, amigo, pastor, religioso, músico-compositor, místico, hombre comprometido, hombre de fe!

 

Imposible olvidar, las enseñanzas, y los desafíos que con su palabra y testimonio nos movieron el piso, a quienes estuvimos cerca de él compartiendo la vida.

 

Para llegar hacia Gerardo no había que hacer fila, ni pedir cita, lo mismo atendía, en el atrio, en el bus, en la calle, en la sacristía, en el comedor, que en la oficina. No tenía chofer, ni guardaespaldas. El mismo manejaba la camioneta del Vicariato, ayudaba llevando las remesas de las misioneras al embarque del rio Calima, sin que por ello perdiera su dignidad episcopal. Era inquieto, de andar de ligero, de prisa, con las antenas puestas, siempre atento al acontecer de la realidad no solo de la isla Cascajal=Buenaventura, sino del mundo entero.

 

De él, escuchábamos las noticias de Tanzania, (Africa), Estados Unidos, América Latina, Inglaterra, Israel, como si estuviera hablando  del Barrio Calimita, Pueblo Nuevo, La Independencia, o La Marea. No teníamos T.V. no había internet ni computadores, solo un radio, que apenas si entraba la señal si es que energía había, cuando la planta servía. Con él, vivíamos informadas. Escucharle era una delicia, era un gran comunicador.

 

Hombre sencillo, de mirada profunda, vestir austero, gozón de las cosas simples y sencillas; “a mí, dame, mazamorra, y el dulce de brevas con arequipe”. Nada exigente en la comida, lo que se le servía eso comí.

 

Aplicó y vivió en intensidad lo que se comprometió a cumplir cuando se adhirió al Pacto de las Catacumbas, en la catacumba de Santa Domitila-Roma, Nov 16 1965 en unión de 40 obispos, liderados por Dom Helder Cámara, con quien le unía una gran amistad, al igual que con Mons. Leonidas  Proaño, Samuel Ruiz y Pedro Casaldaliga y otros más.

 

El mencionado “pacto” es una invitación a los “hermanos en el episcopado” a “vivir en pobreza” y ser una Iglesia “servidora y pobre” como lo quería Juan XXIII y lo ha venido manifestando el Papa Francisco.  Proponen los firmantes despojarse de símbolos o privilegios de poder trabajando con los pobres y por lo pobres, haciéndoles centro fundamental de la Iglesia para el Reino de Dios.

 

¿Tendrá lo anterior algo que ver con lo que dice Francisco de  “oler a ovejas”?

Yendo más lejos, Gerardo y los demás obispos conciliares que firmaron dicho documento, acaso con este hecho, no estaban firmando un documento en que implícitamente estaban diciendo: no al clericalismo?

 

He aquí el documento al que Gerardo se adhiere y nos invita a cumplir:

 

“Nosotros, obispos, reunidos en el Concilio Vaticano II, conscientes de las deficiencias de nuestra vida de pobreza según el evangelio; motivados los unos por los otros en una iniciativa en la que cada uno de nosotros ha evitado el sobresalir y la presunción; unidos a todos nuestros hermanos en el episcopado; contando, sobre todo, con la gracia y la fuerza de nuestro Señor Jesucristo, con la oración de los fieles y de los sacerdotes de nuestras respectivas diócesis; poniéndonos con el pensamiento y con la oración ante la Trinidad, ante la Iglesia de Cristo y ante los sacerdotes y los fieles de nuestras diócesis, con humildad y con conciencia de nuestra flaqueza, pero también con toda la determinación y toda la fuerza que Dios nos quiere dar como gracia suya, nos comprometemos a lo que sigue:

  1. Procuraremos vivir según el modo ordinario de nuestra población en lo que toca a casa, comida, medios de locomoción, y a todo lo que de ahí se desprende. Mt 5, 3; 6, 33s; 8-20.
  2. Renunciamos para siempre a la apariencia y la realidad de la riqueza, especialmente en el vestir (ricas vestimentas, colores llamativos) y en símbolos de metales preciosos (esos signos deben ser, ciertamente, evangélicos). Mc 6, 9; Mt 10, 9s; Hech 3, 6. Ni oro ni plata.
  3. No poseeremos bienes muebles ni inmuebles, ni tendremos cuentas en el banco, etc, a nombre propio; y, si es necesario poseer algo, pondremos todo a nombre de la diócesis, o de las obras sociales o caritativas. Mt 6, 19-21; Lc 12, 33s.
  4. En cuanto sea posible confiaremos la gestión financiera y material de nuestra diócesis a una comisión de laicos competentes y conscientes de su papel apostólico, para ser menos administradores y más pastores y apóstoles. Mt 10, 8; Hech 6, 1-7.
  5. Rechazamos que verbalmente o por escrito nos llamen con nombres y títulos que expresen grandeza y poder (Eminencia, Excelencia, Monseñor…). Preferimos que nos llamen con el nombre evangélico de Padre. Mt 20, 25-28; 23, 6-11; Jn 13, 12-15.
  6. En nuestro comportamiento y relaciones sociales evitaremos todo lo que pueda parecer concesión de privilegios, primacía o incluso preferencia a los ricos y a los poderosos (por ejemplo en banquetes ofrecidos o aceptados, en servicios religiosos). Lc 13, 12-14; 1 Cor 9, 14-19.
  7. Igualmente evitaremos propiciar o adular la vanidad de quien quiera que sea, al recompensar o solicitar ayudas, o por cualquier otra razón. Invitaremos a nuestros fieles a que consideren sus dádivas como una participación normal en el culto, en el apostolado y en la acción social. Mt 6, 2-4; Lc 15, 9-13; 2 Cor 12, 4.
  8. Daremos todo lo que sea necesario de nuestro tiempo, reflexión, corazón, medios, etc. al servicio apostólico y pastoral de las personas y de los grupos trabajadores y económicamente débiles y subdesarrollados, sin que eso perjudique a otras personas y grupos de la diócesis.
    Apoyaremos a los laicos, religiosos, diáconos o sacerdotes que el Señor llama a evangelizar a los pobres y trabajadores, compartiendo su vida y el trabajo. Lc 4, 18s; Mc 6, 4; Mt 11, 4s; Hech 18, 3s; 20, 33-35; 1 Cor 4, 12 y 9, 1-27.
  9. Conscientes de las exigencias de la justicia y de la caridad, y de sus mutuas relaciones, procuraremos transformar las obras de beneficencia en obras sociales basadas en la caridad y en la justicia, que tengan en cuenta a todos y a todas, como un humilde servicio a los organismos públicos competentes. Mt 25, 31-46; Lc 13, 12-14 y 33s.
  10. Haremos todo lo posible para que los responsables de nuestro gobierno y de nuestros servicios públicos decidan y pongan en práctica las leyes, estructuras e instituciones sociales que son necesarias para la justicia, la igualdad y el desarrollo armónico y total de todo el hombre y de todos los hombres, y, así, para el advenimiento de un orden social, nuevo, digno de hijos de hombres y de hijos de Dios. Cfr. Hech 2, 44s; 4, 32-35; 5, 4; 2 Cor 8 y 9; 1 Tim 5, 16.
  11. Porque la colegialidad de los obispos encuentra su más plena realización evangélica en el servicio en común a las mayorías en miseria física cultural y moral -dos tercios de la humanidad- nos comprometemos:

* a compartir, según nuestras posibilidades, en los proyectos urgentes de los episcopados de las naciones pobres;
* a pedir juntos, al nivel de organismos internacionales, dando siempre testimonio del evangelio, como lo hizo el papa Pablo VI en las Naciones Unidas, la adopción de estructuras económicas y culturales que no fabriquen naciones pobres en un mundo cada vez más rico, sino que permitan que las mayorías pobres salgan de su miseria.

  1. Nos comprometemos a compartir nuestra vida, en caridad pastoral, con nuestros hermanos en Cristo, sacerdotes, religiosos y laicos, para que nuestro ministerio constituya un verdadero servicio. Así,
    * nos esforzaremos para “revisar nuestra vida” con ellos;
    * buscaremos colaboradores para poder ser más animadores según el Espíritu que jefes según el mundo;

* procuraremos hacernos lo más humanamente posible presentes, ser acogedores;
* nos mostraremos abiertos a todos, sea cual fuere su religión. Mc 8, 34s; Hech 6, 1-7; 1 Tim 3, 8-10.

  1. Cuando regresemos a nuestras diócesis daremos a conocer estas resoluciones a nuestros diocesanos, pidiéndoles que nos ayuden con su comprensión, su colaboración y sus oraciones.

Que Dios nos ayude a ser fieles (1)

 

Además de todo lo que fue la vida de Gerardo, como líder espiritual y pastoral pide al clero del Vicariato, vivir como viven los pobres con un salario mínimo, empezando por él mismo. En Enero de 1972 el salario mínimo era de $1.500.oo, (pesos col) hoy, 42 años más tarde, ese salario mínimo esta en $616.000.oo (pesos col).  El Decreto #44 expedido Enero 14 de 1972,(2) lo dejó firmado en su escritorio en la mañana, para hacerlo llegar, a sus sacerdotes hermanos, a quienes ya se los había anunciado. En la tarde estaba en Medellín, para dirigirse a Yarumal a una reunión con sus hermanos javerianos, le faltaban pocos días para entregar su vida en Los Farallones de Ciudad Bolivar, en el fatal accidente del 21 de Enero del mismo año.

 

 GRACIAS ESENCIA DIVINA POR LA VIDA DE GERARDO. Y A TI GERARDO GRACIAS POR TU TESTIMONIO Y COMPROMISO EN EL PROYECTO DE JESUS DE NAZARETH

 

BIBLIOGRAFIA:

 

 

 

 

*Presbitera Católica Romana

Oikoumene – Ecumenismo: Perspectivas actuales de las Iglesias


1.0 Preliminares

El propósito de estas líneas es reflexionar sobre el ecumenismo como una realidad teológica, pastoral y eclesial urgente, desde una mirada católica. Asumir la tarea constante del diálogo entre las Iglesias cristianas es un proyecto que nace del mismo Evangelio de Jesucristo, quien antes de padecer pide al Padre por la unidad de los creyentes de acuerdo con la comunión que existe entre el Padre y el Hijo, y que se manifiesta en el Espíritu Santo.

El recorrido que haremos será uno que considera el acontecimiento del Concilio Ecuménico Vaticano II (1962-1965) como una verdadera primavera eclesial, un momento de aggiornamento o renovación que propuso una forma de ser y de hacer Iglesia desde el diálogo con el mundo moderno. Y fue ecuménico, justamente porque integró a una gran parte de las Iglesias cristianas no católicas, mostrando así una opción pastoral adecuada a la voluntad de Jesucristo.

Al mismo tiempo, se mostrarán algunos elementos que, a nuestro juicio, son indispensables para vivir una buena praxis ecuménica, entre los cuales resaltan el diálogo, la oración conjunta y el trabajo teológico y pastoral, especialmente en la promoción de valores humanos y cristianos con un compromiso claro con los más pobres.

Finalizaremos esta reflexión cuestionándonos los desafíos que el Chile actual impone al ecumenismo y que espera de una forma continuada una respuesta de las Iglesias, cuya condición ineludible deberá ser un diálogo fraterno que no anatematice al supuesto contrincante.

2.0 El acontecimiento del Concilio Ecuménico Vaticano II

Sin duda, el Concilio Ecuménico Vaticano II constituyó una verdadera primavera eclesial para toda la Iglesia. Según las memorias que relatan cómo el Papa Juan XXIII comenzó a fraguar la idea del Concilio, se dice que estando en su despacho abrió la ventana y entró un aire fresco. Era eso lo que la Iglesia necesitaba. De una actitud de condena se pasó a una relación dialogante y fraterna con el mundo moderno y con las demás Iglesias cristianas.

A juicio de Joseph Ratzinger, el ecumenismo representó “el tercer gran movimiento con que el Concilio ha penetrado en la conciencia de la Iglesia y ha comenzado a imprimir un sello en la fisionomía del catolicismo”i Así, el 21 de Noviembre de 1964, con Pablo VI a la cabeza de la Iglesia y como continuador del Concilio, después del fallecimiento de Juan XXIII en 1963, se promulga el Decreto Unitatis Redintegratio (UR) sobre el Ecumenismo. El porqué de la presencia de UR en la totalidad de los documentos conciliares se debe a que en las propuestas llegadas de todo el mundo aparecía de una forma muy clara la necesidad del diálogo y la unión con las Iglesias separadas.

De esta manera, “promover la restauración de la unidad entre todos los cristianos es uno de los principales propósitos del Concilio ecuménico Vaticano II” (UR 1). A juicio de UR, la división existente entre las Iglesias y denominaciones cristianas “contradice abiertamente a la voluntad de Cristo, es un escándalo para el mundo y daña a la causa santísima de la predicación del Evangelio a todos los hombres” (UR 1). No obstante, el Concilio sabe que en varias partes del mundo se están realizando esfuerzos para volver a la unidad de los cristianos, y por ello él “mira con alegría todas estas aspiraciones, y después de haber expuesto la doctrina acerca de la Iglesia, movido por el deseo de restablecer la unidad entre los discípulos de Cristo, quiere proponer a todos los católicos los medios, los caminos y las formas con los que puedan responder a esta vocación y gracias divinas” (UR 1).

3.0 Elementos para vivir el Ecumenismo:

Por la extensión de este artículo, no podemos entrar en más dimensiones del ecumenismo, por ello hemos creído conveniente resaltar sólo las que el Concilio propone como lugares más propicios para el encuentro entre todos los discípulos de Cristo.

3.1 El diálogo

El diálogo constituye una característica propia del ser humano. Él es el ser del lenguaje y de las relaciones interpersonales. Es más, la misma Revelación se comprende como un momento dialógico entre Dios y el hombre reunidos en un Pueblo. Lo que favorece el diálogo es “superar la división y acercar a la unidad” (UUS 29)ii. El diálogo constituye una necesidad y una prioridad para la Iglesia, y se incentiva constantemente el espíritu del encuentro respetando siempre la libertad religiosa de cada uno de los participantes. La UR 4 sostiene que el diálogo posee una importancia esencial, ya que favorece la mayor y mejor colaboración en la búsqueda del bien común, exigencia de la conciencia cristiana.

3.2 La oración conjunta

Una de las actitudes transversales en cuanto a la práctica del ecumenismo es la oración conjunta, la cual supone una paulatina conversión del corazón. La oración privada o pública por la unidad de los cristianos “ha de considerarse como alma de todo el movimiento ecuménico y con toda verdad puede llamarse ecumenismo espiritual” (UR 8). Es más, en el mismo Evangelio Jesucristo invita a orar constantemente y a saber que donde dos o tres están reunidos en su nombre, Él está en medio de ellos (Mt 18,20). Si Jesús antes de padecer oró al Padre por la unidad de los creyentes, él lo continúa realizando e invita a que sus hermanos lo imiten. A lo que la oración conduce es a poder “mirar con ojos nuevos a la Iglesia y al cristianismo” esto porque la “oración ecuménica está al servicio de la misión cristiana y de su credibilidad” (UUS 23).

3.3 El trabajo teológico y pastoral

Una tercera actitud o dimensión que queremos rescatar es el trabajo teológico y pastoral. El Concilio invita a que “las instituciones teológicas y las demás disciplinas, especialmente las históricas, se enseñen también bajo el aspecto ecuménico, para que respondan con mayor exactitud a la realidad” (UR 10). En cuanto a la expresión y a la exposición de la doctrina de la fe, el Concilio propone que ésta nunca se convierta en “obstáculo para el diálogo con los hermanos” (UR 11). Se busca que el lenguaje teológico y pastoral sea cercano y comprensible para todos. La búsqueda común de los discípulos de Cristo debe ser la única verdad por medio de la caridad y de la humildad. El fundamentalismo, por tanto, no tiene cabida en una verdadera y sana práctica ecuménica.

4.0 Que sean uno: Desafíos actuales para nuestra historia y para nuestras Iglesias

Juan Pablo II en Ut Unum sint sostenía que la oración común era uno de los principales motivos de la credibilidad cristiana (UUS 23). En nuestra historia reciente se han dado pasos importantes en cuanto a la vivencia del ecumenismo. Hay que hacer una memoria agradecida de todos aquellos pastores y pastoras evangélicas y de otras denominaciones cristianas que, en tiempos complicados y difíciles para los pueblos de nuestro mundo, optaron proféticamente por la Defensa de los Derechos Humanos y por opciones por los más pobres, por los excluidos, por los sin voz.

El desafío es aún más grande: La voluntad de Jesús de que sus hermanos sean uno así como Él y su Padre son una sola cosa, sea un proyecto y una tarea constantes. Quiera Dios que, en la historia actual de las iglesias, los creyentes podamos vivir unidos respetando siempre nuestras legítimas diferencias.

________

i RATZINGER, JOSEPH. El nuevo pueblo de Dios. Biblioteca Herder, Barcelona, 1972, p. 353.

ii JUAN PABLO II. Ut unum sint. Carta Encíclica sobre el empeño ecuménico. San Pablo, Chile, 1995, n°29. La expresión Ut unum sint significa “Que sean uno” (Jn 17,21).

 

http://www.lupaprotestante.com/blog/oikoumene-ecumenismo-perspectivas-actuales-de-las-iglesias/

Declaración final Encuentro Mundial Movimientos Populares


En el marco de la finalización del EMMP, queremos hacer llegar a la opinión
pública un breve resumen de lo que sucedió durante estos tres históricos
días.

1. Convocado por el PCJP, la PAS y diversos movimientos populares del mundo
bajo la inspiración del Papa Francisco una delegación de más de
100 dirigentes sociales de todos los continentes nos reunimos en Roma para
debatir en base a tres ejes –tierra, trabajo, vivienda- los grandes
problemas y desafíos que enfrenta la familia humana (especialmente
exclusión, desigualdad, violencia y crisis ambiental) desde la perspectiva
de los pobres y sus organizaciones.

2. Las jornadas se desarrollaron intentando practicar la Cultura del
Encuentro e integrando compañeros, compañeras, hermanos y hermanas, de
distintos continentes, generaciones, oficios, religiones, ideas y
experiencias. Además de los sectores representativos de los tres ejes
principales del encuentro, participaron un importante número de obispos y
agentes pastorales, intelectuales y académicos, que contribuyeron
significativamente al encuentro pero siempre respetando el protagonismo de
los sectores y movimientos populares. El Encuentro no estuvo exento de
tensiones que pudimos asumir colectivamente como hermanos.

3. En primer lugar, siempre desde la perspectiva de los pobres y los pueblos
pobres, en este caso de los campesinos, trabajadores sin derechos y
habitantes de barrios populares (villas, favelas, chabolas, slums), se
analizaron las causas estructurales de la desigualdad y la exclusión, desde
su raigambre sistémica global hasta sus expresiones locales. Se compartieron
las cifras horrorosas de la desigualdad y la concentración de la riqueza en
manos de un puado de megamillonarios. Los panelistas y oradores coincidieron
en que debe buscarse en la naturaleza inequitativa y depredatoria del
sistema capitalista que pone el lucro por encima del ser humano la raíz de
los males sociales y ambientales.
El enorme poder de las empresas trasnacionales que pretenden devorar y
privatizarlo todo –mercancías, servicios, pensamiento- son primer violín de
esta sinfonía de la destrucción.

4. Durante el trabajo en talleres se concluyó que el acceso pleno, estable,
seguro e integral a la tierra, el trabajo y la vivienda constituyen derechos
humanos inalienables, inherentes a las personas y su dignidad, que deben ser
garantizados y respetados. La vivienda y el barrio como un espacio
inviolable por Estados y corporaciones, la tierra como un bien común que
debe ser compartido entre todos los que la trabajan evitando su
acaparamiento y el trabajo digno como eje estructurador de un proyecto de
vida fueron algunos de los reclamos compartidos.

5. También abordamos el problema de la violencia y la guerra, una guerra
total o como dice Francisco, una tercera guerra mundial en cuotas. Sin
perder de vista el carácter global de estos problemas, se trató con
particular intensidad la situación en Medio Oriente, principalmente la
agresión contra el pueblo palestino y kurdo. La violencia que desatan las
mafias del narcoterrorismo, el tráfico de armas y la trata de personas
fueron también objeto de profundo debate. Los desplazamientos forzados por
la violencia, el agronegocio, la minería contaminante y todas las formas de
extractivismo, y la represión sobre campesinos, pueblos originarios y
afrodecendientes estuvieron presentes en todos los talleres. También el
grave problema de los golpes de estado como en Honduras y Paraguay y el
intervencionismo de grandes potencias sobre los países más pobres.

6. La cuestión ambiental estuvo presente en un rico intercambio entre la
perspectiva académica y la popular. Pudimos conocer los datos más recientes
sobre contaminación y cambio climático, las predicciones sobre futuros
desastres naturales y las pruebas científicas de que el consumismo
insaciable y la práctica de un industrialismo irresponsable que promueve el
poder económico explica la catástrofe ecológica en ciernes. Debemos combatir
la cultura del descarte y aunque sus causas son estructurales, nosotros
también debemos promover un cambio desde abajo en los hábitos y conductas de
nuestros pueblos priorizando los intercambios al interior de la economía
popular y la recuperación de lo que este sistema deshecha.

7. Nuevamente, pudimos concluir que la guerra y la violencia, la agudización
de los conflictos étnicos y la utilización de la religión para la
legitimación de la violencia, así como la desforestación, el cambio
climático y la pérdida de la biodiversidad, tiene su principal motor en la
búsqueda incesante del lucro y la pretensión criminal de subordinar a los
pueblos más pobres para saquear sus riquezas naturales y humanas.
Consideramos que la acción y las palabras de los movimientos populares y la
Iglesia son imprescindibles para frenar este verdadero genocidio y
terricidio.

8. Particular atención merece la situación de las mujeres particularmente
golpeadas por este sistema. Reconocemos en esa realidad la urgente necesidad
de un compromiso profundo y serio con esa causa justa e histórica de todas
nuestras compañeras, motor de luchas, procesos y propuestas de vida,
emancipatorias e inspiradoras. También exigimos la finalización de la
estigmatización, descarte y abandono de los niños y jóvenes, especialmente
los pobres, afrodecendientes y migrantes. Si los niños no tienen infancia,
si los jóvenes no tienen proyecto, la Tierra no tiene futuro. 9. Lejos de
regodearnos en la autocompasión y los lamentos por todas estas realidades
destructoras, los movimientos populares, en particular los reunidos por este
Encuentro, reivindicamos que los excluidos, los oprimidos, los pobres no
resignados, organizados, podemos y debemos enfrentar con todas nuestras
fuerzas la caótica situación a la que nos ha llevado este sistema. En ese
sentido, se compartieron innumerables experiencias de trabajo, organización
y lucha que han permitido la creación de millones de fuentes de trabajo
digno en el sector popular de la economía, la recuperación de millones de
hectáreas de tierra para la agricultura campesina y la construcción,
integración, mejoramiento o defensa de millones de viviendas y comunidades
urbanas en el mundo. La participación protagónica de los sectores populares
en el marco de democracias secuestradas o directamente plutocracias es
indispensable para las transformaciones que necesitamos.

10. Teniendo en cuenta el especial contexto de este encuentro y el
invalorable aporte de la Iglesia Católica que en cabeza del Papa Francisco
permitió su realización, nos detuvimos para analizar en el marco de nuestras
realidades el imprescindible aporte de la doctrina social de la iglesia y el
pensamiento de su pastor para la lucha por la justicia social. Nuestro
material principal de trabajo fue la Evengelii Gaudium que se abordó
teniendo en cuenta la necesidad de recuperar pautas éticas de conducta en la
dimensión individual, grupal y social de la vida humana. Es dable desatacar
la participación e intervención de numerosos sacerdotes y obispos católicos
a lo largo de todo el Encuentro, viva encarnación de todos aquellos agentes
pastorales laicos y consagrados, comprometidos con las luchas populares que,
consideramos, deben ser reforzados en su importante labor.

11. Todos y todas, muchos de nosotros católicos, pudimos asistir a la
celebración de una misa en la Catedral de San Pedro celebrada por uno de
nuestros anfitriones el Cardenal Peter Turkson donde se presentaron como
ofrendas tres símbolos de nuestros anhelos, carencias y luchas: un carro de
cartoneros, frutos de la tierra campesina y una maqueta de una casilla
típica de los barrios pobres. Contamos con la presencia de un importante
número de obispos de todos los continentes.

12. En este ambiente de debate apasionado y fraternidad intercultural,
tuvimos la inolvidable oportunidad de asistir a un momento histórico: la
participación del Papa Francisco en nuestro Encuentro que sintetizó en su
discurso gran parte de nuestra realidad, nuestras denuncias y nuestras
propuestas. La claridad y contundencia de sus palabras no admiten dobles
interpretaciones y reafirman que la preocupación por los pobres está en el
centro mismo del Evangelio. En coherencia con sus palabras, la actitud
fraterna, paciente y cálida de Francisco con todos y cada uno de nosotros,
en especial con los perseguidos, también expresa su solidaridad con nuestra
lucha tantas veces desvalorizada y prejuzgada, incluso perseguida, reprimida
o criminalizada.

13. Otro de los momentos importantes fue la participación del hermano Evo
Morales, presidente de la Asamblea Mundial de los Pueblos Indígenas, que
participó en carácter de dirigente popular y nos ofreció una exposición
centrada en la crítica al sistema capitalista y en todo lo que podemos hacer
los excluidos en términos de tierra, trabajo, vivienda, paz y ambiente
cuando nos organizamos y logramos acceder a posiciones de poder, pero de un
poder entendido como servicio y no como privilegio. Su abrazo con Francisco
nos emocionó y quedará por siempre en nuestra memoria.

14. Entre los productos inmediatos del encuentro, nos llevamos dos
cosas: la “Carta de los excluidos a los excluidos” para trabajar con las
bases de los sectores y movimientos populares, la cual nos comprometemos a
distribuir masivamente junto al Discurso del Papa Francisco y las memorias;
y la propuesta de crear un Espacio de Interlocución permanente entre los
movimientos populares y la Iglesia.

15. Junto a este breve comunicado, le pedimos especialmente a todos los
trabajadores y trabajadoras de prensa que nos ayuden a difundir la versión
completa del discurso del Papa Francisco que, repetimos, sintetiza gran
parte de nuestra experiencia, pensamiento y anhelos.
Repitamos junto al: ¡Tierra, Techo y Trabajo son derechos sagrados!
¡Ningún trabajador sin derechos! ¡Ninguna familia sin viviendas! ¡Ningún
campesino sin tierra! ¡Ningún pueblo sin territorio! ¡Arriba los pobres que
se organizan y luchan por una alternativa humana a la globalización
excluyente! ¡Larga vida al Papa Francisco y su Iglesia pobre para los
pobres!

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Minga Informativa de Movimientos Sociales http://movimientos.org/

“Colombia no aguanta más”: padre Francisco de Roux


Publicado el Domingo, 26 Octubre 2014
verdadabierta.com

 

El jesuita advierte que si en los próximos tres años no se logra el proceso de paz en La Habana, el conflicto armado recrudecerá. Desde el Magdalena Medio preparan propuestas para implementar acuerdos que lleven a la paz territorial. Por Ivonne Rodríguez González.

“El tiempo apremia. Independiente de todas las críticas al gobierno, hay que parar esta guerra provocada por las Farc, el Eln, el Epl y los paramilitares. Esto es un desafío impresionante y es necesario que lo asumamos con la gravedad que implica”, dijo en Barrancabermeja el padre Francisco De Roux, fundador del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, durante el séptimo Encuentro Regional para la Paz convocado por diversas organizaciones no gubernamentales para pensar el posconflicto en el país.

Ante por lo menos 250 personas de varias organizaciones sociales del Magdalena Medio, De Roux aseveró que de no lograrse una pronta desmovilización de todas las guerrillas, vendrá una guerra más cruda: “El país traerá al Ejército norteamericano, llegarán armas extranjeras y eso será una locura”, afirmó y de paso recordó lo que sucedió tras el fallido proceso de paz con la guerrilla de las Farc durante el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2000).

Organizaciones de la sociedad civil, apoyadas por la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, realizan los Encuentros Regionales para la Paz, una iniciativa que pone a dialogar a campesinos, empresarios, jóvenes, iglesias e instituciones estatales alrededor de los acuerdos alcanzados en La Habana con la guerrilla de las Farc.

Con el del Magdalena Medio ya son siete los encuentros realizados y a final de año esperan sumar otros cinco. Las propuestas de los 12 territorios se traducirán en un documento que presentarán en febrero de 2015 al Alto Comisionado para la Paz y la Mesa de Diálogos en La Habana.

“Desde hace muchos años los territorios discuten el tema. Lo que hacemos ahora es acercar lo que se está acordando en La Habana para proponer cuáles son esos cambios que debe hacer el Estado para que la paz sea real”, explicó Irma Perilla, coordinadora programática de los Encuentros Regionales por la Paz.

Avances y fragilidades del proceso de paz

De Roux contó la experiencia del grupo de víctimas que ha ido a La Habana y destacó que el proceso de paz ha avanzado en términos del reconocimiento que han hecho tanto los militares como las Farc en relación con los efectos de la violencia.

Al comienzo ambos actores armados se referían a los crímenes como errores de la guerra, luego como errores políticos y “ahora que son graves violaciones al ser humano y que con estas violaciones se han dañado así mismos”, indicó el fundador del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio.

De Roux dijo que un tema fundamental para lograr la paz territorial es la tierra y que para ello es clave “construir un plan de ordenamiento territorial que sea dialogado entre campesinos, sindicalistas, empresarios y la iglesia”. El Estado, a su juicio, debe definir, a partir de las propuestas, qué bosques se protegen, qué bosques son productivos, cuáles serán las Zonas de Reserva Campesina, dónde está la explotación minera y la agroindustria, y bajo qué condiciones.

El jesuita planteó cinco fragilidades del proceso de paz que la sociedad y el gobierno deben saber resolver. La primera se refirió a la politización del proceso: “Lo que ocurre en La Habana no es un triunfo de un político o la razón de otro. Es la posibilidad de vivir como seres humanos”.

La segunda es la incorporación del Ejército de Liberación Nacional (Eln) al proceso de paz. A su juicio, “desmovilizar a esta guerrilla es importante y desde hace ocho meses se están tratando de hacer acercamientos para tenernos en la Mesa”.

La tercera fragilidad es el tiempo de la paz. Según De Roux, la negociación no tiene más que tres años para lograr la desmovilización de las guerrillas.

La cuarta es la dificultad con empresarios, políticos y medios de comunicación para que acepten los cambios estructurales que se deben hacer: “Hay unas resistencias hondas a la política rural conversada en La Habana. También tenemos el ejército más grande del mundo. ¿Vamos a seguir con ese ejército que se lleva gran parte del presupuesto que debería ser para educación, salud o vías?”.

Y en quinto lugar se refirió al peligro que representa “la extrema derecha. Miremos lo que pasó con la Unión Patriótica (UP). La extrema derecha mata”, concluyó De Roux.

Francisco: Este encuentro de Movimientos Populares es un gran signo


ALAI AMLATINA, 28/10/2014.- Del 27 al 29 de octubre se realiza en Roma y el Vaticano el Encuentro Mundial de Movimientos Populares, donde participan un centenar de personas referentes de movimientos sociales para dialogar con obispos de la Iglesia católica, con el propósito, entre otros, de elaborar una síntesis de la visión de los movimientos populares en torno a las causas de la creciente desigualdad social y el aumento de la exclusión en todo el mundo: fundamentalmente la exclusión de la tierra, el trabajo y el techo.  El Encuentro prevé también conocer el pensamiento sobre estos temas del Papa Francisco, quien, este 28 de octubre, compartió las siguientes reflexiones con los participantes.
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Discurso del Papa Francisco ante los participantes en el Encuentro Mundial de Movimientos Populares

[…] Este encuentro de Movimientos Populares es un signo, es un gran signo: vinieron a poner en presencia de Dios, de la Iglesia, de los pueblos, una realidad muchas veces silenciada. ¡Los pobres no sólo padecen la injusticia sino que también luchan contra ella!

No se contentan con promesas ilusorias, excusas o coartadas. Tampoco están esperando de brazos cruzados la ayuda de ONGs, planes asistenciales o soluciones que nunca llegan o, si llegan, llegan de tal manera que van en una dirección o de anestesiar o de domesticar. Esto es medio peligroso. Ustedes sienten que los pobres ya no esperan y quieren ser protagonistas, se organizan, estudian, trabajan, reclaman y, sobre todo, practican esa solidaridad tan especial que existe entre los que sufren, entre los pobres, y que nuestra civilización parece haber olvidado, o al menos tiene muchas ganas de olvidar.

Solidaridad es una palabra que no cae bien siempre, yo diría que algunas veces la hemos transformado en una mala palabra, no se puede decir; pero es una palabra mucho más que algunos actos de generosidad esporádicos. Es pensar y actuar en términos de comunidad, de prioridad de vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos. También es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra y la vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales. Es enfrentar los destructores efectos del Imperio del dinero: los desplazamientos forzados, las emigraciones dolorosas, la trata de personas, la droga, la guerra, la violencia y todas esas realidades que muchos de ustedes sufren y que todos estamos llamados a transformar. La solidaridad, entendida, en su sentido más hondo, es un modo de hacer historia y eso es lo que hacen los movimientos populares.

Este encuentro nuestro no responde a una ideología. Ustedes no trabajan con ideas, trabajan con realidades como las que mencioné y muchas otras que me han contado… tienen los pies en el barro y las manos en la carne. ¡Tienen olor a barrio, a pueblo, a lucha! Queremos que se escuche su voz que, en general, se escucha poco. Tal vez porque molesta, tal vez porque su grito incomoda, tal vez porque se tiene miedo al cambio que ustedes reclaman, pero sin su presencia, sin ir realmente a las periferias, las buenas propuestas y proyectos que a menudo escuchamos en las conferencias internacionales se quedan en el reino de la idea, es mi proyecto.

No se puede abordar el escándalo de la pobreza promoviendo estrategias de contención que únicamente tranquilicen y conviertan a los pobres en seres domesticados e inofensivos. Qué triste ver cuando detrás de supuestas obras altruistas, se reduce al otro a la pasividad, se lo niega o peor, se esconden negocios y ambiciones personales: Jesús les diría hipócritas. Qué lindo es en cambio cuando vemos en movimiento a Pueblos, sobre todo, a sus miembros más pobres y a los jóvenes. Entonces sí se siente el viento de promesa que aviva la ilusión de un mundo mejor. Que ese viento se transforme en vendaval de esperanza. Ese es mi deseo.

Este encuentro nuestro responde a un anhelo muy concreto, algo que cualquier padre, cualquier madre quiere para sus hijos; un anhelo que debería estar al alcance de todos, pero hoy vemos con tristeza cada vez más lejos de la mayoría: tierra, techo y trabajo. Es extraño pero si hablo de esto para algunos resulta que el Papa es comunista.

No se entiende que el amor a los pobres está al centro del Evangelio. Tierra, techo y trabajo, eso por lo que ustedes luchan, son derechos sagrados. Reclamar esto no es nada raro, es la doctrina social de la Iglesia. Voy a detenerme un poco en cada uno de éstos porque ustedes los han elegido como consigna para este encuentro.

Tierra.

Al inicio de la creación, Dios creó al hombre, custodio de su obra, encargándole de que la cultivara y la protegiera. Veo que aquí hay decenas de campesinos y campesinas, y quiero felicitarlos por custodiar la tierra, por cultivarla y por hacerlo en comunidad. Me preocupa la erradicación de tantos hermanos campesinos que sufren el desarraigo, y no por guerras o desastres naturales. El acaparamiento de tierras, la desforestación, la apropiación del agua, los agrotóxicos inadecuados, son algunos de los males que arrancan al hombre de su tierra natal. Esta dolorosa separación, que no es sólo física, sino existencial y espiritual, porque hay una relación con la tierra que está poniendo a la comunidad rural y su peculiar modo de vida en notoria decadencia y hasta en riesgo de extinción.

La otra dimensión del proceso ya global es el hambre. Cuando la especulación financiera condiciona el precio de los alimentos tratándolos como a cualquier mercancía, millones de personas sufren y mueren de hambre. Por otra parte se desechan toneladas de alimentos. Esto constituye un verdadero escándalo. El hambre es criminal, la alimentación es un derecho inalienable. Sé que algunos de ustedes reclaman una reforma agraria para solucionar alguno de estos problemas, y déjenme decirles que en ciertos países, y acá cito el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, “la reforma agraria es además de una necesidad política, una obligación moral” (CDSI, 300: http://bit.ly/1kvbLe4).

No lo digo solo yo, está en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Por favor, sigan con la lucha por la dignidad de la familia rural, por el agua, por la vida y para que todos puedan beneficiarse de los frutos de la tierra.

Segundo, Techo.

Lo dije y lo repito: una casa para cada familia. Nunca hay que olvidarse que Jesús nació en un establo porque en el hospedaje no había lugar, que su familia tuvo que abandonar su hogar y escapar a Egipto, perseguida por Herodes. Hoy hay tantas familias sin vivienda, o bien porque nunca la han tenido o bien porque la han perdido por diferentes motivos. Familia y vivienda van de la mano. Pero, además, un techo, para que sea hogar, tiene una dimensión comunitaria: y es el barrio… y es precisamente en el barrio donde se empieza a construir esa gran familia de la humanidad, desde lo más inmediato, desde la convivencia con los vecinos. Hoy vivimos en inmensas ciudades que se muestran modernas, orgullosas y hasta vanidosas. Ciudades que ofrecen innumerables placeres y bienestar para una minoría feliz… pero se le niega el techo a miles de vecinos y hermanos nuestros, incluso niños, y se los llama, elegantemente, “personas en situación de calle”. Es curioso como en el mundo de las injusticias, abundan los eufemismos. No se dicen las palabras con la contundencia y la realidad se busca en el eufemismo. Una persona, una persona segregada, una persona apartada, una persona que está sufriendo la miseria, el hambre, es una persona en situación de calle: palabra elegante ¿no? Ustedes busquen siempre, por ahí me equivoco en alguno, pero en general, detrás de un eufemismo hay un delito.

Vivimos en ciudades que construyen torres, centros comerciales, hacen negocios inmobiliarios… pero abandonan a una parte de sí en las márgenes, las periferias. ¡Cuánto duele escuchar que a los asentamientos pobres se los margina o, peor, se los quiere erradicar! Son crueles las imágenes de los desalojos forzosos, de las topadoras derribando casillas, imágenes tan parecidas a las de la guerra. Y esto se ve hoy.

Ustedes saben que en las barriadas populares donde muchos de ustedes viven subsisten valores ya olvidados en los centros enriquecidos. Los asentamientos están bendecidos con una rica cultura popular: allí el espacio público no es un mero lugar de tránsito sino una extensión del propio hogar, un lugar donde generar vínculos con los vecinos. Qué hermosas son las ciudades que superan la desconfianza enfermiza e integran a los diferentes y que hacen de esa integración un nuevo factor de desarrollo. Qué lindas son las ciudades que, aun en su diseño arquitectónico, están llenas de espacios que conectan, relacionan, favorecen el reconocimiento del otro. Por eso, ni erradicación ni marginación: Hay que seguir en la línea de la integración urbana. Esta palabra debe desplazar totalmente a la palabra erradicación, desde ya, pero también esos proyectos que pretender barnizar los barrios pobres, aprolijar las periferias y maquillar las heridas sociales en vez de curarlas promoviendo una integración auténtica y respetuosa. Es una especie de arquitectura de maquillaje ¿no? Y va por ese lado. Sigamos trabajando para que todas las familias tengan una vivienda y para que todos los barrios tengan una infraestructura adecuada (cloacas, luz, gas, asfalto, y sigo: escuelas, hospitales o salas de primeros auxilios, club deportivo y todas las cosas que crean vínculos y que unen, acceso a la salud –lo dije- y a la educación y a la seguridad en la tenencia.

Tercero, Trabajo.

No existe peor pobreza material – me urge subrayarlo-, no existe peor pobreza material, que la que no permite ganarse el pan y priva de la dignidad del trabajo. El desempleo juvenil, la informalidad y la falta de derechos laborales no son inevitables, son resultado de una previa opción social, de un sistema económico que pone los beneficios por encima del hombre, si el beneficio es económico, sobre la humanidad o sobre el hombre, son efectos de una cultura del descarte que considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar.

Hoy, al fenómeno de la explotación y de la opresión se le suma una nueva dimensión, un matiz gráfico y duro de la injusticia social; los que no se pueden integrar, los excluidos son desechos, “sobrantes”. Esta es la cultura del descarte y sobre esto quisiera ampliar algo que no tengo escrito pero se me ocurre recordarlo ahora. Esto sucede cuando al centro de un sistema económico está el dios dinero y no el hombre, la persona humana. Sí, al centro de todo sistema social o económico tiene que estar la persona, imagen de Dios, creada para que fuera el denominador del universo. Cuando la persona es desplazada y viene el dios dinero sucede esta trastocación de valores.

Y, para graficar, recuerdo una enseñanza de alrededor del año 1200. Un rabino judío explicaba a sus feligreses la historia de la torre de babel y entonces contaba cómo, para construir esta torre de babel, había que hacer mucho esfuerzo había que fabricar los ladrillos, para fabricar los ladrillos había que hacer el barro y traer la paja, y amasar el barro con la paja, después cortarlo en cuadrado, después hacerlo secar, después cocinarlo, y cuando ya estaban cocidos y fríos, subirlos para ir construyendo la torre.

Si se caía un ladrillo, era muy caro el ladrillo con todo este trabajo, si se caía un ladrillo era casi una tragedia nacional. Al que lo dejaba caer lo castigaban o lo suspendían o no sé lo que le hacían, y si caía un obrero no pasaba nada. Esto es cuando la persona está al servicio del dios dinero y esto lo contaba un rabino judío en el año 1200 explicaba estas cosas horribles.

Y respecto al descarte también tenemos que ser un poco atentos a lo que sucede en nuestra sociedad. Estoy repitiendo cosas que he dicho y que están en la Evangelii Gaudium. Hoy día, se descartan los chicos porque el nivel de natalidad en muchos países de la tierra ha disminuido o se descartan los chicos por no tener alimentación o porque se les mata antes de nacer, descarte de niños.

Se descartan los ancianos, porque, bueno, no sirven, no producen, ni chicos ni ancianos producen, entonces con sistemas más o menos sofisticados se les va abandonando lentamente, y ahora, como es necesario en esta crisis recuperar un cierto equilibrio, estamos asistiendo a un tercer descarte muy doloroso, el descarte de los jóvenes. Millones de jóvenes, yo no quiero decir la cifra porque no la sé exactamente y la que leí me parece un poco exagerada, pero millones de jóvenes descartados del trabajo, desocupados.

En los países de Europa, y estas si son estadísticas muy claras, acá en Italia, pasó un poquitito del 40% de jóvenes desocupados; ya saben lo que significa 40% de jóvenes, toda una generación, anular a toda una generación para mantener el equilibrio. En otro país de Europa está pasando el 50% y en ese mismo país del 50% en el sur el 60%, son cifras claras, óseas del descarte. Descarte de niños, descarte de ancianos, que no producen, y tenemos que sacrificar una generación de jóvenes, descarte de jóvenes, para poder mantener y reequilibrar un sistema en el cual en el centro está el dios dinero y no la persona humana.

Pese a esto, a esta cultura del descarte, a esta cultura de los sobrantes, tantos de ustedes, trabajadores excluidos, sobrantes para este sistema, fueron inventando su propio trabajo con todo aquello que parecía no poder dar más de sí mismo… pero ustedes, con su artesanalidad, que les dio Dios… con su búsqueda, con su solidaridad, con su trabajo comunitario, con su economía popular, lo han logrado y lo están logrando…. Y déjenme decírselo, eso además de trabajo, es poesía. Gracias.

Desde ya, todo trabajador, esté o no esté en el sistema formal del trabajo asalariado, tiene derecho a una remuneración digna, a la seguridad social y a una cobertura jubilatoria. Aquí hay cartoneros, recicladores, vendedores ambulantes, costureros, artesanos, pescadores, campesinos, constructores, mineros, obreros de empresas recuperadas, todo tipo de cooperativistas y trabajadores de oficios populares que están excluidos de los derechos laborales, que se les niega la posibilidad de sindicalizarse, que no tienen un ingreso adecuado y estable. Hoy quiero unir mi voz a la suya y acompañarlos en su lucha.

En este Encuentro, también han hablado de la Paz y de Ecología. Es lógico: no puede haber tierra, no puede haber techo, no puede haber trabajo si no tenemos paz y si destruimos el planeta. Son temas tan importantes que los Pueblos y sus organizaciones de base no pueden dejar de debatir. No pueden quedar sólo en manos de los dirigentes políticos. Todos los pueblos de la tierra, todos los hombres y mujeres de buena voluntad, tenemos que alzar la voz en defensa de estos dos preciosos dones: la paz y la naturaleza. La hermana madre tierra como la llamaba San Francisco de Asís.

Hace poco dije, y lo repito, que estamos viviendo la tercera guerra mundial pero en cuotas. Hay sistemas económicos que para sobrevivir deben hacer la guerra. Entonces se fabrican y se venden armas y, con eso los balances de las economías que sacrifican al hombre a los pies del ídolo del dinero, obviamente quedan saneadas. Y no se piensa en los niños hambrientos en los campos de refugiados, no se piensa en los desplazamientos forzosos, no se piensa en las viviendas destruidas, no se piensa, desde ya, en tantas vidas segadas. Cuánto sufrimiento, cuánta destrucción, cuánto dolor. Hoy, queridos hermanas y hermanos, se levanta en todas las partes de la tierra, en todos los pueblos, en cada corazón y en los movimientos populares, el grito de la paz: ¡Nunca más la guerra!

Un sistema económico centrado en el dios dinero necesita también saquear la naturaleza, saquear la naturaleza, para sostener el ritmo frenético de consumo que le es inherente. El cambio climático, la pérdida de la biodiversidad, la desforestación ya están mostrando sus efectos devastadores en los grandes cataclismos que vemos, y los que más sufren son ustedes, los humildes, los que viven cerca de las costas en viviendas precarias o que son tan vulnerables económicamente que frente a un desastre natural lo pierden todo. Hermanos y hermanas: la creación no es una propiedad, de la cual podemos disponer a nuestro gusto; ni mucho menos, es una propiedad sólo de algunos, de pocos: la creación es un don, es un regalo, un don maravilloso que Dios no ha dado para que cuidemos de él y lo utilicemos en beneficio de todos, siempre con respeto y gratitud. Ustedes quizá sepan que estoy preparando una encíclica sobre Ecología: tengan la seguridad que sus preocupaciones estarán presentes en ella. Les agradezco, aprovecho para agradecerles, la carta que me hicieron llegar los integrantes de la Vía Campesina, la Federación de Cartoneros y tantos otros hermanos al respecto.

Hablamos de la tierra, de trabajo, de techo… hablamos de trabajar por la paz y cuidar la naturaleza… Pero ¿por qué en vez de eso nos acostumbramos a ver como se destruye el trabajo digno, se desahucia a tantas familias, se expulsa a los campesinos, se hace la guerra y se abusa de la naturaleza? Porque en este sistema se ha sacado al hombre, a la persona humana, del centro y se lo ha reemplazado por otra cosa. Porque se rinde un culto idolátrico al dinero. Porque se ha globalizado la indiferencia!, se ha globalizado la indiferencia: a mí ¿qué me importa lo que les pasa a otros mientras yo defienda lo mío? Porque el mundo se ha olvidado de Dios, que es Padre; se ha vuelto huérfano porque dejó a Dios de lado.

Algunos de ustedes expresaron: Este sistema ya no se aguanta. Tenemos que cambiarlo, tenemos que volver a llevar la dignidad humana al centro y que sobre ese pilar se construyan las estructuras sociales alternativas que necesitamos. Hay que hacerlo con coraje, pero también con inteligencia. Con tenacidad, pero sin fanatismo. Con pasión, pero sin violencia. Y entre todos, enfrentando los conflictos sin quedar atrapados en ellos, buscando siempre resolver las tensiones para alcanzar un plano superior de unidad, de paz y de justicia. Los cristianos tenemos algo muy lindo, una guía de acción, un programa, podríamos decir, revolucionario. Les recomiendo vivamente que lo lean, que lean las bienaventuranzas que están en el capítulo 5 de San Mateo y 6 de San Lucas, (cfr.Mt 5, 3 y Lc 6, 20) y que lean el pasaje de Mateo 25. Se los dije a los jóvenes en Río de Janeiro, con esas dos cosas tiene el programa de acción.

Sé que entre ustedes hay personas de distintas religiones, oficios, ideas, culturas, países, continentes. Hoy están practicando aquí la cultura del encuentro, tan distinta a la xenofobia, la discriminación y la intolerancia que tantas veces vemos. Entre los excluidos se da ese encuentro de culturas donde el conjunto no anula la particularidad, el conjunto no anula la particularidad. Por eso a mí me gusta la imagen del poliedro, una figura geométrica con muchas caras distintas. El poliedro refleja la confluencia de todas las parcialidades que en él conservan la originalidad. Nada se disuelve, nada se destruye, nada se domina, todo se integra, todo se integra. Hoy también están buscando esa síntesis entre lo local y lo global. Sé que trabajan día tras día en lo cercano, en lo concreto, en su territorio, su barrio, su lugar de trabajo: los invito también a continuar buscando esa perspectiva más amplia, que nuestros sueños vuelen alto y abarquen el todo.

De ahí que me parece importante esa propuesta que algunos me han compartido de que estos movimientos, estas experiencias de solidaridad que crecen desde abajo, desde el subsuelo del planeta, confluyan, estén más coordinadas, se vayan encontrando, como lo han hecho ustedes en estos días. Atención, nunca es bueno encorsetar el movimiento en estructuras rígidas, por eso dije encontrarse, mucho menos es bueno intentar absorberlo, dirigirlo o dominarlo; movimientos libres tiene su dinámica propia, pero sí, debemos intentar caminar juntos. Estamos en este salón, que es el salón del Sínodo viejo, ahora hay uno nuevo, y sínodo quiere decir precisamente “caminar juntos”: que éste sea un símbolo del proceso que ustedes han iniciado y que están llevando adelante.

Los movimientos populares expresan la necesidad urgente de revitalizar nuestras democracias, tantas veces secuestradas por innumerables factores. Es imposible imaginar un futuro para la sociedad sin la participación protagónica de las grandes mayorías y ese protagonismo excede los procedimientos lógicos de la democracia formal. La perspectiva de un mundo de paz y justicia duraderas nos reclama superar el asistencialismo paternalista, nos exige crear nuevas formas de participación que incluya a los movimientos populares y anime las estructuras de gobierno locales, nacionales e internacionales con ese torrente de energía moral que surge de la incorporación de los excluidos en la construcción del destino común. Y esto con ánimo constructivo, sin resentimiento, con amor.

Yo los acompaño de corazón en ese camino. Digamos juntos desde el corazón: Ninguna familia sin vivienda, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ninguna persona sin la dignidad que da el trabajo.

Queridos hermanas y hermanos: sigan con su lucha, nos hacen bien a todos. Es como una bendición de humanidad. Les dejo de recuerdo, de regalo y con mi bendición, unos rosarios que fabricaron artesanos, cartoneros y trabajadores de la economía popular de América Latina.

Y en este acompañamiento rezo por ustedes, rezo con ustedes y quiero pedirle a nuestro Padre Dios que los acompañe y los bendiga, que los colme de su amor y los acompañe en el camino dándoles abundantemente esa fuerza que nos mantiene en pie: esa fuerza es la esperanza, la esperanza que no defrauda, gracias.

Aula Vieja del Sínodo, martes 28 de octubre de 2014.

- Versión en audio del discurso (Radio Vaticana): http://media02.radiovaticana.va/audio/audio2/mp3/00450695.mp3

Documentos Relacionados:

- Discurso de Evo Morales en el Encuentro: Enfriar el planeta para acabar con la pobreza – Telesur [2014-10-28] http://www.alainet.org/active/78373

- Presentación de la Vía Campesina en el Encuentro Mundial de Movimientos Populares – Francisca Rodríguez [2014-10-28] http://www.alainet.org/active/78363

- Programa del Encuentro Mundial de Movimientos Populares – [2014-10-27]http://www.alainet.org/active/78350

URL de este artículo: http://www.alainet.org/active/78382

Uno de cada 50 clérigos anglicanos no cree en Dios, asegura investigación


Uno de cada 50 clérigos anglicanos en el Reino Unido cree que Dios es sólo una construcción humana, según una nueva investigación.
Sólo ocho de cada diez cree que existe un Dios personal y más de tres de cada 100 creen que hay alguna fuerza espiritual o de vida.
A pesar de dos milenios de doctrina que ha enseñado la Iglesia Anglicana sobre la base de las Escrituras, casi uno de cada diez cree que: “Nadie puede saber cómo es Dios”.
La encuesta de YouGov fue aplicada a más de 1.500 clérigos anglicanos y fue solicitada por Westminster Faith Debates que aborda el futuro de la Iglesia de Inglaterra mostrando la creciente aceptación de otras religiones con más de cuatro de cada diez que creen que el cristianismo es el “mejor camino” a Dios, sin embargo, ellos creen que otras religiones también pueden ofrecer caminos también.
A pesar de que los resultados deben ser considerados por su pequeña muestra, en Escocia, Gales e Irlanda, el clero en la Iglesia Episcopal de Escocia fue más escéptico con respecto a Dios, un poco más de siete de cada diez cree en Dios.
Una característica sorprendente posiblemente a emerger de la investigación es la orientación del clero.
Menos de uno de cada diez, apenas un siete por ciento tiene amigos y familia para ayudarles a vivir sus vidas y tomar decisiones. A pesar de sus juramentos de obediencia a sus obispos y arzobispos, no todos confían en los líderes de la iglesia en la toma de decisiones. También no confían en la ciencia o la literatura.
Más de cuatro de cada diez dicen que prefieren referirse a Dios, como una tercera persona en su propia conciencia, en la razón y la intuición, y cuatro por ciento cuentan con una iglesia, tanto en el pasado como en el presente.
La gran mayoría de clérigos se opuso al suicidio asistido y la mayoría cree que deben establecer los principios generales relacionados con el matrimonio entre personas del mismo sexo, el suicidio asistido y el aborto. Ellos creen que las personas deben ser libres de decidir por sí mismas.
Más de la mitad piensa que el matrimonio gay está mal, y casi cuatro de cada diez piensan que es correcto. El resto dijo que no lo sabía. Sobre esta cuestión, la Iglesia de Inglaterra fue menos liberal y la Iglesia en Gales fue más liberal.

Sacerdote pederasta se ahorca en la sacristía de una iglesia en Italia


 

El religioso, perteneciente a la diócesis de la localidad de Trieste, se quitó la vida luego que formalizaran su expulsión de su iglesia tras confesar haber cometido actos de pedofilia.


octubre
2014

Un sacerdote italiano que reconoció haber abusado de una adolescente se ahorcó el martes en la sacristía poco antes de que el obispo le anunciara oficialmente su expulsión de la parroquia, anunció la diócesis de Trieste (nordeste).

En una conversación el sábado con su obispo, monseñor Giampaolo Crepaldi, el sacerdote de 48 años reconoció haber cometido “acciones graves” contra una menor de 13 años y solicitó dos días para preparar una carta pidiendo perdón a Dios, a la Iglesia y a la víctima.

Cuando el martes por la tarde el obispo llegó para informarle oficialmente de su expulsión de la parroquia y de la apertura de un procedimiento canónico contra él, lo encontró ahorcado en la sacristía.

En el comunicado difundido en la página internet, la diócesis pide una oración por el alma del sacerdote y lamenta que el caso no haya podido seguir “el recorrido canónico y judicial” oportuno.

Fuente: AFP

Fotografía referencial: Reuters

http://www.24horas.cl/internacional/sacerdote-pederasta-se-ahorca-en-la-sacristia-de-una-iglesia-en-italia-1474748

COLOMBIA: Iglesia católica denunció desaparición de niños en Buenaventura


RELACIONADO CON:
Varios de los niños reportados como desaparecidos, han desertado de sus hogares por la situación económica en sus casas.
Caracol Radio Cali | 28 de Octubre de 2014
Según la Personería Distrital de Buenaventura son cuatro los casos presentados este año por desaparición que involucra a 14 menores de edad, entre ellos el de una niña de siete años que desapareció el pasado nueve de octubre, después que según sus familiares, la menor fue contactada por un extraño para repartir unos volantes, sin que se conociera luego de su paradero.

El obispo de Buenaventura, monseñor Héctor Epalza González, aseguró que al parecer están siendo utilizados como campaneros por los grupos armados al margen de la ley.

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