Etsi Deus non daretur: ¡Vivir como si Dios no existiera!


La expresión se le atribuye al  teólogo y pastor, Dietrich Bonhoeffer (1906-1945).  Sin embargo, la autoría le corresponde al jurista, escritor, poeta y teólogo holandés, Hugo Grocio, quien la pronunciaría tres siglos atrás. Por supuesto, Bonhoeffer la retoma y la contextualiza desde la realidad de su cautiverio: prisionero en la celda número 92, de dos por tres metros cuadrados, en la cárcel de Tegel, en Berlín, Alemania.

“Vivir como si DIOS no existiera…”. La frase a simple vista podría sonar como una provocación paradójica, una especulación que apela a la vacuidad teológica. O, podría interpretarse como el último grito de un teísta que ha consumido su presupuesto de fe y se ha rendido ante el abandono, la decepción, la desilusión y se transforma en un ateísta reconociendo que Dios es un concepto, una invención de  la humanidad, inútil de sustentar.

Por ello, la expresión y su contenido, requieren del análisis para encontrar su relevancia para nosotros, los del presente siglo.

Para este hombre, de 39 años en ese entonces, esta declaración es un llamado a considerar al ser humano en su relación con DIOS y la cristología.

Su legado o testamento teológico, expresado en tan SOLO cincuenta páginas de cartas que sacó de contrabando de la prisión -posteriormente se publicaría como Resistencia y Sumisión-, tiene que ver con esa acción divina y misteriosa que en demasiadas ocasiones es para nosotros  ininteligible.  Es esa analogía de un DIOS que se esconde, calla y decide a sabiendas de nuestras necesidades, permanecer en silencio.  Es el Dios que se manifiesta en su no manifestación y deja sin solución lo insoluble. En síntesis, ¡dejar a Dios ser Dios!

Esta deconstrucción teológica no procede de un pensador que cavila en la COMODIDAD de su escritorio y en un ambiente de relativa paz. Es el convencimiento de un seguidor de Jesús quien arremete desde su experiencia límite y como prisionero sentenciado a muerte.

Feldmann (2007), uno de sus biógrafos, en su libro Tendríamos que haber gritado, comparte que la teología de Bonhoeffer se yergue desde las tinieblas y crece en la noche. Es el “diálogo obstinado y lleno de confianza con un Dios que se oculta mientras, en apariencia, el único en escuchar es el Diablo y la muerte se agazapa en la puerta de la celda” (pág. 233).

Quizás por ello, Bonhoeffer apelaba a la radicalidad: “El silencio de Dios se ha convertido en una experiencia embarazosa para la mayoría de cristianos. Tener fe parece una cosa arriesgada y difícil, y aún imposible”. Más adelante diría: “No puede haber fe sin riesgo”.

¿Por qué no toleramos ese tal llamado silencio de Dios? ¿Por qué no puede coexistir la fe sin el riesgo?

Por lo que parece una respuesta simple es a la vez compleja.  Bregamos con paradigmas que se han encargado de ofrecernos a un Dios amorfo muy distante al que la Biblia nos modela.

Nos hemos encargado de fabricarnos a un DIOS a nuestra imagen y semejanza que se sujeta a nuestras exigencias y pretensiones. Nada más cercano a ese dios tapagujeros –otra metáfora utilizada por Bonhoeffer-, que se rinde ante nuestros altares consumistas y por ello ensalzamos a ese salvador más como un mago que como Dios. Por supuesto, siempre sobraran en las filas compradores de ese producto que llaman dios.

Nos equivocamos al creer que tenemos la franquicia o el monopolio de DIOS y pensar que él va a bendecir todas nuestras incursiones. ¿Creerán los israelíes que Dios pelea a favor de ellos en los actuales atentados contra una pequeña franja de tierra llamada Gaza? O, ¿Estarán pensando los más extremistas de Hamás (Movimiento Islámico de Resistencia), que en nombre de su Dios, tienen la bendición para acechar a sus contrincantes?

Lo cierto es que la fe en Dios y con Dios es una relación que no podemos manipular a nuestro antojo o conveniencia. “Se abusa cuando hablamos de Dios como si lo tuviéramos en todo momento a nuestra disposición y nos hubiéramos sentado en su consejo” (Feldmann, 245).

Por otro lado, nos conformamos más con el Dios que rechaza el dolor, la soledad y el sufrimiento, cuando ciertamente lo asume, lo carga y lo padece en el ABANDONO de su cruz (Mateo 8:17, 27:46). Lo paradójico es que a partir de su marginación encontramos nuestra reconciliación y liberación.

En esta misma línea, seis años antes de ser acusado por el régimen nazi, Bonhoeffer escribió unas cuantas líneas estando en Nueva York: Por haberse hecho Dios un hombre POBRE, miserable, desconocido y fracasado, y no haber querido desde entonces que se le encuentre sino en esa pobreza, en la cruz, por eso precisamente no podemos desentendernos del hombre y del mundo, por eso precisamente amamos a nuestros hermanos” (Feldmann, pág. 235).

Nos asustan esas pausas silenciosas divinas porque demandamos justas respuestas, pero si no llegan, siempre encontraremos a quien responsabilizar por nuestra falta de fe y, eximimos a Dios quien quizás es quien se abstuvo de actuar.  Y así, limitamos nuestra concepción de Dios y perdemos la oportunidad de vivir con su consecuencias, situando la fe como un estilo de VIDA y no solo como especulación religiosa.

La fe es un riesgo porque ella no nos garantiza, como se ha dicho,  nuestra seguridad y mucho menos la solución a todos los planteamientos humanos. Debemos recordar que el seguimiento de Jesús se ejercita en la realidad de la vida disfrutando de los beneficios del mundo, así como de las tribulaciones que éste ofrece.

El profeta Habacuc fue testigo de  vivir como si Dios no existiera. Ante el panorama desolador y marchito de lo profundo exclamó: “Con todo, yo me alegraré Yahveh, y me gozaré en el Dios de mi salvación.” (Habacuc 3: 17).  Sadrac, Mesac y Abednego también reconocieron lo que era una VIDA con y sin Dios (Daniel 3:18 c). Sin embargo, Dios tenía un plan trazado y por eso los rescató. En caso  contrario estos jóvenes estarían engrosando la lista de los mártires que menciona la Biblia.

Y, ¿qué decir de Bonhoeffer, quien durante casi dos años de prisión hasta su muerte, convivió con Dios y sin Dios hasta el último aliento de VIDA?

Eberhard Bethge, amigo del mártir, retrata en su biografía las palabras del último testigo de la sentencia ejecutada. Éste fue un médico del campamento, cuya opinión, por cierto, no estaba parcializada. En ese entonces para él Bonhoeffer era una víctima anónima que enfrentaba la horca. Diez años después escribiría: “…en mis casi cincuenta años de actividad profesional como médico no he visto a nadie morir con una entrega tan total a DIOS” (Bethge 1970, 1246).

La muerte de Dietrich Bonhoeffer, es la evidencia de un hombre que se abandona no a un destino incierto, sino a las manos de Dios y a su soberanía, con gracia, entrega, AMOR y convicción.

Estemos de acuerdo o no con la teología bonhoefferiana, su reflexión infunde respeto, pues es el pensamiento de un hombre que esculpió su fe tanto en las mejores alboradas de sus días, como en las más profundas noches de su vida. “Este es el fin; para mí el principio de la vida…” Fueron las últimas palabras de este mártir.

 

Referencia

Bethge, Eberhard. (1970). Dietrich Bonhoeffer. Teologo-Cristiano-Actual. (T. Ambrosio Berasian).   Bilbao, España: Editorial Desclée de Brouwer, S.A.

Feldmann, Christian. (2007). Tendríamos que Haber Gritado. La vida de Dietrich Bonhoeffer. (T.Rafael Fernández de Maruri). Bilbao, España: Editorial Desclée de Brouwer, S.A.

 

 

http://www.lupaprotestante.com/blog/etsi-deus-non-daretur-vivir-como-si-dios-existiera/

La educación en Colombia aumenta las brechas sociales


Creado en Lunes, 14 Julio 2014 02:11

Una mirada sorprendente sobre las diferencias de calidad en la educación básica -y en acceso a la inicial y a la universitaria- entre el sector privado y el público, entre hombres y mujeres, entre ricos y pobres. ¿Cuáles son las prioridades?

Julián de Zubiría Samper*
Educación para la desigualdad
Con frecuencia hemos oído que la educación es el mejor mecanismo para el ascenso social, y que por eso la educación cumple un papel esencial en la disminución de las inequidades sociales. Esta afirmación, verdadera en varias democracias del mundo, todavía no es cierta en Colombia.
Por ejemplo, entre los jóvenes colombianos que se presentaron a las renombradas pruebas PISA en 2012, el que provenía de la educación pública obtuvo en promedio 50 puntos menos que el alumno de la privada.  Así mismo, quien no tuvo ningún año de educación inicial, obtuvo 34 puntos menos que quién sí lo tuvo. Y si es mujer, en el área de matemáticas consigue en promedio 25 puntos menos.
Dado lo anterior, en Colombia una joven de sectores populares tiene en promedio, para el grado noveno, 109 puntos menos que un joven de estrato alto en su prueba de matemáticas.
En Colombia una joven de sectores populares tiene en promedio, para el grado noveno, 109 puntos menos que un joven de estrato alto en su prueba de matemáticas.
Este resultado equivale a tres años menos de educación, lo cual es tanto como  decir que aunque ambos estén cursando el grado noveno, la mujer de menor estrato ya ha “perdido” tres años de escolaridad. Es como si ella sólo hubiera alcanzado el grado sexto, aunque lleve cursados nueve años.
Gracias a la educación inicial y a los beneficios del mayor nivel sociocultural de su familia, en primero de primaria el niño de estrato alto le lleva una ventaja cercana a los cuarenta puntos al niño de estrato popular.
Pero falta lo más grave: la distancia entre los resultados va aumentando con el paso de los grados, de modo que hasta ahora la educación pública en Colombia no logra cerrar la brecha social. Por el contrario, las distancias aumentan con el paso del tiempo.
Dicho de otra manera: la calidad desigual de la educación colombiana está aumentando las desigualdades sociales. Es como si tuviéramos dos sistemas educativos: uno para pobres y otro para ricos, y que debido a ello, todos los jóvenes tendieran a permanecer en un estrato social similar al que nacieron. En términos técnicos a esto se le llama inmovilidad social. En consecuencia, Colombia presenta una muy baja tasa de movilidad social educativa.

Grupo de estudiantes presentan la prueba PISA.
Foto: Sergio Dávila
Igualdad y educación
Las democracias necesitan una educación pública robusta para garantizar que el pueblo de veras ejerza el poder con criterio, argumentos, razón y voluntad, y para asegurar que quienes lleguen arriba lo hagan por méritos propios y no por la cuna en que nacieron.
Por eso en las democracias más consolidadas es común encontrar una educación pública de muy alta cobertura y calidad, como demuestran el norte de Europa y Canadá: son países con muy buen desempeño en las pruebas educativas mundiales y baja dispersión en sus resultados.
Por eso mismo no es casual que exista alta correlación entre igualdad social y alta calidad educativa. Por el contrario, países ricos pero desiguales no tienen un sistema educativo universal de alta calidad: en las pruebas internacionales, países como Estados Unidos, Alemania o Inglaterra tienen resultados muy por debajo de países como Finlandia, Polonia, China o Cuba.
Las mujeres, rezagadas
Teniendo en cuenta los 65 países que  presentaron la prueba PISA en 2012, la distancia entre los resultados de hombres y mujeres en ciencias y matemáticas convierte a Colombia en el segundo país con mayor desigualdad en su logro educativo según el género. En matemáticas, la diferencia es de 25 puntos a favor de los hombres; y en ciencias, es de 18 puntos (mientras en el resto del mundo las diferencias no son significativas).
La distancia entre los resultados va aumentando con el paso de los grados.
En ambas áreas, Colombia muestra más desigualdad que los países musulmanes. Podría decirse entonces que en Colombia tenemos una “burka” educativa, que aun no ha sido objeto de análisis e investigación. Y, como todos sabemos, lo que no se investiga e interpreta no puede remediarse.
Las diferencias entre hombres y mujeres es menor en países de América Latina como Argentina o Uruguay, y aun en otros reconocidamente “machistas”, como sería el caso de México.
Aumentan…y disminuyen las distancias
Como Colombia es uno de los países con más mala distribución del ingreso en América Latina, la educación de calidad tan distinta para ricos y pobres ratifica y consolida las inequidades existentes. Eso significa quien ingresa a la educación pública básica tiene alta probabilidad de permanecer en un estrato bajo.
La situación fue especialmente grave durante los gobiernos de Uribe (2002 a 2010), ya que en las pruebas SABER, los resultados de los colegios públicos rurales retrocedieron significativamente respecto de los colegios privados. Así lo muestra la gráfica siguiente:
 
De allí la gran importancia del Programa Todos a Aprender (PTA) que desde 2012 viene ejecutando el gobierno nacional y que ya atiende a 2,4 millones de estudiantes. Al brindarles apoyos especiales a las escuelas oficiales rurales, el PTA está atacando en su raíz una de las causas de los bajos resultados nacionales en educación: la inequidad.

Biblioteca Central de la Universidad Nacional de
Colombia, Sede Bogotá.
​Foto: M. Ewert
Desigualdad temprana
El 94 por ciento de los estudiantes del mundo que presentaron PISA (2012) dijeron haber cursado algunos años de educación inicial. En América Latina, países como Argentina, Uruguay y México alcanzan indicadores del 70 por ciento en este tramo. Esto les garantiza, en promedio 53 puntos adicionales, la que sería la inversión social más rentable que hayamos conocido.
Por el contrario, en Colombia, solo el 33 por ciento de los estudiantes evaluados dijeron haber asistido a más de un año de educación inicial. En los sectores populares todavía sigue siendo muy baja la cobertura de este tramo educativo y solo aumenta significativamente a partir de los 5 años de edad desde que se incorporó el grado cero a la educación básica (en 1994).
Pese a ello, todavía no se cumple lo establecido en la Ley General de Educacióndos décadas atrás: una educación inicial de tres años para niños de todas las regiones y condiciones sociales. Aquí se gesta la inequidad que se verá agravada por una educación pública de tan baja calidad como la que hasta ahora hemos alcanzado.
De aquí se sigue que garantizar una educación inicial general de 3 años será una de las tareas esenciales para el gobierno que se inicia en un mes.
La universidad, al revés
Al contrario de todo lo anterior, la alta calidad que se ha logrado en algunas universidades públicas de Colombia, sí permite la movilidad social que no asegura la educación básica.
Por eso mismo es necesario garantizar el derecho que actualmente está garantizado de manera muy parcial. Una educación universitaria pública, gratuita y de calidad para los sectores populares tendrá que convertirse en otra de las metas de la administración que se inicia.
En conclusión
En las democracias, la educación pública de calidad es un derecho que debe ser garantizado por el Estado.
En Colombia será imposible disminuir las inequidades mientras la educación pública básica no alcance más calidad y no aseguremos el derecho a la educación inicial y universitaria para los sectores populares.
La baja calidad de la educación pública básica y la baja cobertura en la educación inicial y universitaria agravan las inequidades y disminuyen la movilidad social.
Trabajar de manera conjunta por el derecho a la educación pública de calidad es una condición necesaria para fortalecer la democracia. Si queremos que la educación ayude a los pobres a salir de la pobreza, antes hay que ayudar a la educación pública a que salga de la pobreza en que se encuentra.
* Fundador y director del Instituto Alberto Meranicorreo@institutomerani.edu.co.

COLOMBIA: II CURSO NACIONAL DE ESCUELAS Y HERMENÉUTICAS ESPECÍFICAS DE LA BIBLIA.


Convocatoria

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El Papa Francisco mantuvo un cálido encuentro con la sudanesa convertida al cristianismo y condenada por apostasía


Meriam Ibrahim estuvo acompañada por su marido e hijos en la Casa de Santa Marta; según voceros del Vaticano, el papa mostró con esto “su solidaridad con los que sufren por practicar su fe”

El papa Francisco se reunió esta mañana, durante media hora, con la cristiana sudanesa perseguida Meriam Ibrahim, que fue acompañada por su marido e hijos a la Casa de Santa Marta.

Ibrahim y su familia llegaron a Italia acompañadas del viceministro de Exteriores de dicho país, Lapo Pistelli, quien visitó a la mujer a principios de mes en Jartum. La mujer, su esposo de nacionalidad estadounidense y sus hijos estarán el país un par de días antes de viajar a Nueva York.

“Hoy es un día de celebración”, afirmó el primer ministro italiano, Matteo Renzi, al recibir a la mujer de 27 años y su familia en el aeropuerto de Ciampino. El político socialista se había referido a los problemas de Ibrahim en su discurso de inauguración de la presidencia semestral italiana de la Unión Europea, el 2 de julio.

Tras el recibimiento, la familia fue llevada al Vaticano, donde se reunió con el papa durante media hora. Con este encuentro, Francisco quiso mostrar su “solidaridad con todos los que sufren por su fe y por practicarla”, afirmó el vocero del Vaticano, Federico Lombardi.

Según relató Lombardi, el pontífice la recibió en una clima de “gran serenidad” y le agradeció “su testimonio de fe” y su “constancia”. Además, agregó que ambos mantuvieron una “bella conversación”.

En tanto, Meriam “agradeció por el apoyo” que tuvo de parte de la Iglesia Católica.

El encuentro se extendió por un total de media hora y representó, de acuerdo con lo expuesto por el vocero, una “señal de cercanía para todos aquellos que sufren con motivo de su fe y la práctica de ésta”.

El caso. La mujer, que se casó con un cristiano, fue condenada a muerte en mayo por blasfemia y apostasía, tras haberse negado a renunciar al cristianismo. También fue condenada a cien latigazos por adulterio, ya que su matrimonio con Daniel Wani está considerado ilegal por la Sharia (ley islámica) por la que se rige Sudán.

Una corte de apelaciones anuló su sentencia a mediados de junio y dispuso su liberación. Pero después volvió a ser arrestada cuando se dirigía al aeropuerto para salir de Sudán, acusada de intentar salir del país con documentos falsos. Dos días después fue puesta en libertad y acogida en la embajada estdounidense de Jartum.

Agencias DPA y EFE .

 

http://www.lanacion.com.ar/1712589-papa-francisco-reunion-meriam-ibrahim-cristiana-sudanesa-perseguida

LA RIQUEZA DE NUESTRA CULTURA HISPANA.


La riqueza de nuestra cultura hispana.

“Católicos Hispanos y la Nueva Evangelización”

Por: Padre Alexander Diaz

El día de ayer martes 22 de julio, tuve la oportunidad de participar en una conferencia sobre la evangelización, titulada “Católicos Hispanos y la nueva evangelización” impartida por el Padre Virgilio Elizondo, un sacerdote de la Arquidiócesis de San Antonio, Texas, fue una charla muy amena y muy rica en su contenido. Me encanto el poder escuchar algo nuevo y refrescante, algo diferente a lo que usualmente estamos acostumbrados a escuchar, los mismos temas trillados de siempre y que no dan lugar a pensar más allá del círculo en el que muchos se encuentran. Fue una lástima el que no fueran muchos a escucharla quizás porque sienten una pisca de temor a escrutar algo nuevo.

La charla giro en torno a dos grandes tópicos que están entrelazados, el primero es la semilla y el segundo el fruto que esta semilla ha producido.

En el primer tópico Elizondo nos hacía ver nuestras raíces, nuestras fuentes, basadas en nuestras raíces indígenas, unidas a la mescla de sangre europea y africana, somos fruto de una cultura mixta, pero que aun conserva la riqueza de sus fuentes. Somos un pueblo rico en la fe, en las tradiciones, somos un pueblo que adora y glorifica a DIOS con la música, danza, el folclor y la alegría que nos caracteriza, somos un pueblo vivo que se ha mantenido en su fe a pesar de los embates que ha sufrido a lo largo de la historia.

El pueblo hispano es un pueblo Mariano, que se acoge a los brazos maternales de la virgen María, en ella vemos el modelo de Madre, de maestra y de amiga, y esto lo podemos constatar en las diferentes celebraciones marianas que se celebran a lo largo de todo el continente americano. María juega un papel importante en la evangelización de nuestros pueblos.

El pueblo hispano es un pueblo en el cual Jesús Nuestro Señor nos acompaña como el DIOS del amor, el que se hizo hombre para redimirnos con su sufrimiento, el Dios que nos consuela desde la cruz. Es por ello que vemos en el sufrimiento un camino de redención, vemos y aceptamos la cruz de Jesús con fe, con alegría, con esperanza y nos encomendamos a Él, en todos los momentos de nuestra existencia.  Es normal ver en los hogares cristianos hispanos un crucifijo presidiendo el hogar y una imagen de María en el contorno. El Jesús que sufre nos hace recordar que nuestros sufrimientos están unidos a los de Él, en la redención del mundo.

Somos un pueblo evangelizado y evangelizador, solidificado en la cultura del encuentro y de la entrega de corazón a los otros, un pueblo cálido que con su religiosidad popular habla y transmite la fe. Un pueblo sencillo que se sigue convirtiendo hasta el día de hoy en un mundo nuevo, que con su riqueza cultural se mantiene vivo y pare nuevos hijos en la fe y en la gracia de DIOS a través del encuentro continuo con el evangelio.

El segundo tópico de esta conferencia es el fruto producido por este continente que ha sembrado la semilla de la fe, ese fruto no es nada más y nada que el Papa Francisco, hijo de esta cultura, que se ha convertido en un fenómeno nuevo de evangelización, un hombre de pueblo, un hombre sencillo cercano, humilde que con sus gestos de sencillez y pobreza atrae a todos aquellos que se encuentran alejados y heridos dentro de la misma iglesia. Su ministerio gira en torno a gestos, palabras, homilías y pláticas cortas y sencillas pero con un mensaje rico y profundo. Su mensaje es claro, debemos de ir a los más NECESITADOS y llevar el mensaje evangélico en nuestra vida misma. Vivir el evangelio y llevarlo con alegría en nuestro cuerpo y alma. Esto nos debe incentivar a no perder la esperanza, a pesar de todo lo que nos agobie y nos frustre, Jesús está ahí siempre para apoyarnos y caminar con nosotros.

Otro de los grandes rasgos que están marcando su pontificado es el predicar de forma clara y contundente la Misericordia,  que es nada más y nada menos que el tomar la miseria del hermano, del prójimo, el vivir el sufrimiento de los que sufren, sufrir con ellos, tener misericordia con el corazón sufriente. Todos estos rasgos fueron tomados de una forma u otra de esta cultura que a se ha desarrollado en medio de convulsiones y dificultades. Es por ello que el papa solo pone por obra aquello que vivió y recibió de la cultura hispanoamericana, una cultura sencilla, pero rica, acogedora, evangelizada y evangelizadora.

En conclusión, somos un pueblo hijo de los mayas, de los aztecas de los Incas, que recibió el evangelio de manos de los primeros misioneros, con AMOR y dedicación forjaron en lo más profundo de nuestra alma ese amor evangélico y de esa forma nos mesclamos de las culturas europeas y africanas y de esa mescla hemos surgido nosotros, de todo ello, hemos aprendido, pero sobretodo somos el rostro de Jesús que se va manifestando en cada cultura y en cada signo y símbolo. Somos el pueblo hispano que con sus tradiciones y sus virtudes tradicionales a sabido mantener la verdad del evangelio.

 

http://www.padrealex.com/?p=2338

Polémica por aviso clasificado de médico que busca asistente de “piel blanca”


 

“La verdadera paz no es simplemente la ausencia de conflicto, es la presencia de justicia”.
-Martin Luther King Jr.

 

http://youtu.be/1lmP7U06aWk

La Iglesia anglicana abre el camino a las obispas… ¿y Roma?


La confesión anglicana aprueba la ordenación de obispas y abre el debate del papel de la mujer en la Iglesia católica

Respecto al sacerdocio femenino, la Conferencia Episcopal afirma que es “una puerta cerrada”

Varias teólogas piden que la Iglesia se amolde a los tiempos, porque “pierde credibilidad ante el mundo”

“No será fácil porque a un sacerdote que se le niega el sexo y el dinero solo le queda el poder, y donde más poder tienen es sobre las mujeres. El cura es el gallo en el corral”

Varias pastoras anglicanas esperan en la puerta de la sede de la Iglesia anglicana, en Londres./EFE

Varias pastoras anglicanas esperan en la puerta de la sede de la Iglesia anglicana, en Londres./EFE

La semana pasada el Sínodo General de la Iglesia Anglicana aprobó la ordenación de mujeres obispo, un paso más en el camino emprendido en 1992, cuando por primera vez en la historia una confesión cristiana logró consagrar sacerdotes del sexo femenino. Con este gesto se rompía uno de los grandes tabúes en el cristianismo, que hasta ese momento se aferraba como un solo hombre –nunca mejor dicho– a la idea peregrina de que (estamos hablando de la Jerusalén del siglo I) como los evangelios no citan la presencia de ninguna mujer en la cena de Jueves Santo, los únicos que pueden ser sacerdotes son hombres.

Sin entrar en que, incluso en la Palestina del primer siglo, Jesús se dejó acompañar por igual por hombres y mujeres, y que tanto María como la Magdalena o las hermanas de Lázaro formaban parte del grupo de discípulos de Cristo, lo cierto es que el paso dado por la Iglesia anglicana supone un antes y un después, una de esas decisiones que marcan el FUTURO de una institución. ¿Y en la Iglesia católica qué?

Roma se encuentra a años luz de la situación que se vive en la Iglesia de Inglaterra. En la Iglesia católica el papel de la mujer –más de la mitad de los católicos del mundo son mujeres– es residual y limitado al servicio y no a la presencia en órganos de poder. Aunque el propio papa Francisco ha sugerido la posibilidad de que pueda haber mujeres en cargos de responsabilidad en la Santa Sede –incluso se especula con la posibilidad de que la reforma de la Curia pueda acabar colocando a una mujer al frente de un dicasterio vaticano, o que el Papa nombre cardenal (no es un cargo sacramental) a una religiosa o laica–, la cuestión del sacerdocio femenino no se ha tocado.

“Es una puerta cerrada”, aseguran fuentes de la Conferencia Episcopal, que citan una carta escrita por Juan Pablo II en la década de los ochenta. Y si el sacerdocio femenino parece una quimera, su ordenación episcopal supone poco menos que un triple salto mortal en una institución poco acostumbrada a los cambios.

Voces enfrentadas ante los cambios

“Veo la decisión con esperanza”, subraya Emilia Robles, responsable de Proconcil, teóloga y casada con Emilio Pintos, uno de los pocos curas españoles que sigue en activo después de contraer matrimonio. “Personalmente me parece acorde, tanto con una visión eclesial y evangélica como con el sentir de sociedades democráticas y paritarias”. Asume que la decisión puede provocar “disensos” en el seno de la comunidad anglicana, especialmente en los sectores más conservadores y cercanos a Roma.

De hecho, la decisión, que no ha sido comentada oficialmente por la Santa Sede, sí fue contestada por el director de L’Osservatore Romano, Giovanni Maria Vian, quien declaró que la ordenación de obispas “es un evento grave que complica el camino ecuménico“.

“El camino en la Iglesia católica, sin duda, será distinto del de la Iglesia anglicana, a otros ritmos e incluyendo otros debates”, subraya Robles. Entre los católicos, más que en términos de reivindicación “mujeres curas” o “sacerdotes casados”, “estos planteamientos siguen una visión clerical, que no tiene en cuenta a las comunidades”, explica. En su opinión, es necesario “que dialoguemos sobre qué ministros se NECESITAN, para servir a qué comunidades, para alimentar qué Iglesia y al servicio de qué mundo”.

No será fácil porque a un sacerdote que se le niega el sexo y el dinero solo le queda el poder, y donde más poder tienen es sobre las mujeres. El cura es el gallo en el corral

Desde Proconcil se establecen otras prioridades, distintas a las del acceso de la mujer al sacerdocio sin más. “Si tuviera que apuntar algunas prioridades en el proceso de reflexión serían: que todas las comunidades del mundo tengan acceso a la eucaristía; que las comunidades y los propios ministros ordenados se desclericalicen; que todos y todas puedan poner los dones y carismas que el Espíritu les da al servicio de la comunidad; que los procesos locales se vean promovidos, acompañados en libertad y refrendados cuando se vean positivos, por la Iglesia universal. Y que se considere cuánto podemos aprender juntos con otras iglesias hermanas que tienen otras experiencias ministeriales que les enriquecen”.

Pese a todo, sigue mirando el FUTURO con esperanza: “Juntos, conociendo las diferentes tradiciones y trayectorias, podemos avanzar. Espero que podamos hacer pronto una reformulación de los ministerios mucho más inclusiva con los laicos, con los casados, con las mujeres… Tal vez hoy nos cuesta imaginarlo, pero me parece un momento eclesial propicio, además de ineludible. No se puede seguir asfixiando al espíritu”.

En contra del “signo de los tiempos”

La teóloga y escritora Isabel Gómez Acebo se muestra “encantada con la idea”, pues “el evangelio se tiene que amoldar a los signos de los tiempos”. “De hecho, así ha ocurrido otras veces. Un ejemplo claro es el de la esclavitud permitida en el Nuevo Testamento y que hoy es impensable. Pero la Iglesia es lenta: a finales del XIX, cuando la campaña abolicionista, todavía seguía diciendo que la esclavitud no era contraria a la ley de DIOS“.

Sobre la decisión tomada por los anglicanos, Gómez Acebo incide en que “los protestantes siempre han estado en la vanguardia con unas tesis que ha acabado reconociendo la Iglesia católica”, de modo que lo lógico sería “darle un toque de normalidad” a la medida.

“Además, el único impedimento que hoy sigue en pie (los otros se han ido desmoronando) es la tradición de que no ha habido mujeres ordenadas (una tradición con pequeñas fisuras e interrogantes). Pero más tradición de que el papado es vitalicio… y Benedicto XVI se la ha saltado porque convenía”, constata la teóloga, quien sí ve problemas de aceptación de las mujeres sacerdotes en la casta clerical. “No será fácil porque a un sacerdote que se le niega el sexo y el dinero solo le queda el poder, y donde más poder tienen es sobre las mujeres. El cura es el gallo en el corral”.

El debate, en todo caso, está planteado, y teólogos como Xabier Pikaza denuncian que la prohibición del acceso al sacerdocio para la mujer “es un pecado contra el Espíritu de Cristo y contra los signos de los tiempos”. “Me duele la situación actual de la mujer en la Iglesia o, más que dolerme, estoy cansada”, explica la teóloga Dolores Aleixandre.

Para otra teóloga, María José Arana, “las mujeres han permanecido en la Iglesia como las grandes ausentes, una ausencia que perdura hasta nuestros días. Evidentemente la ausencia de las mujeres empobrece enormemente a la Iglesia en múltiples aspectos y en sí misma; pero además pierde credibilidad ante el mundo que va despertando rápidamente en estos aspectos y ante los cuales la Iglesia debería brillar con su ejemplo y alumbrar caminos nuevos”.

http://www.eldiario.es/sociedad/Mujeres-Iglesia-Anglicana-camino-Roma_0_282422189.html

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